Tiempos desesperados
Apenas Twilight mando a Cozy Glow al exilió, todo comenzó a empeorar, la monarca, se retiro de regresó a Canterlot dejando tras de si no más que desesperanza. Todo lo que Cadence, Shining Armor y después Cozy habían luchado por mantener ahora se desmoronaba rápidamente, la guardia equestre tenía jurisdicción de hacer todo lo que les entrara en gana, la catedral de la ciudad y los cuarteles del ejercito de cristal eran los únicos bastiones donde los ponis del imperio podían sentirse seguros.
Había ya un campamento entero de ponis que se refugiaban en los alrededores de la catedral, la posada cercana y los hoteles que estaban dentro de la zona que fortificaron, habían recibido gran cantidad de ponis de la misma ciudad que escapaban de la guardia equestre. Era una total locura, los aliados de Cozy en la ciudad, se sentían perdidos, Morfea y Crystalia al enterarse fortificaron aún más, Crystalia y el resto de las sacerdotisas temían por su supervivencia, temían que equestria reuniera suficientes tropas para asaltar su posición.
Los nobles y burgueses Imperiales aun dentro del palacio, luchaban por que alguna de sus exigencias fuera escuchada, pero nada, Flurry había caído completamente en los cascos de su tía. Ópalo lo sabía bien, si querían arreglar la situación pronto tendrían que buscar otra solución, se consideraba incluso un golpe de estado, pero no se hacía, porque se temía la reacción que provocaría. La fuerza imperial se encontraba fragmentada dentro de la ciudad, sus líderes no estaban, Cadence y Shining Armor no estaban, cada día que pasaba se desesperaban más.
Por parte de Angelina y sus rebeldes, sus acciones se volvieron más recurrentes y agresivas, en respuesta a lo que había pasado con Cozy Glow y a las exigencias del mismo pueblo, que no había dejado de protestar desde el exilio de Cozy. Gallus llevó a cabo más arrestos, estaba atiborrando las cárceles, se le iba a acabar el espació en las celdas, necesitaba una solución mas creativa, fue entonces que mando a Equestria petición de la creación de centros correccionales de trabajo, como el los llamo, donde mandaría algunos de los "problemáticos" Twilight aprobó.
Sergeí, Amatista y Janina, reunidos en la casa de Sergeí discutían que hacer, Amatista optaba por formar un grupo de ataque, ir hasta donde tuvieran a Cozy sitiar la fortaleza y sacarla de ahí, no le importaba la sangre que tuviera que derramar, Sergeí sin embargo, no estaba convencido que hacer tal ataque fuera buena idea. Era claro algo se tenia que hacer, no podían quedarse de cascos cruzados mientras su emperatriz se encontraba a merced de Equestria.
-¡Solo estamos perdiendo tiempo! ¡tenemos que hacer algo tienen a Cozy! ¡Hasta donde sabemos podrían hasta matarla mientras nosotros estamos aquí sin hacer nada! – sentenció Amatista – ¡reuniré a mis ponis, a mis mercenarios y tomaremos el fuerte al que la llevaron por la fuerza, tomare el fuerte y mandare a equestria de regresó las cabezas de todos los guardias dentro!
-¡No podemos realizar una acción tan bélica! No aun… - protestó Sergeí – caería Equestria sobre nosotros y nos expulsarían de la ciudad, tenemos que actuar de otra forma.
-¿¡Cómo?! – cuestionó Amatista.
-Aún no lo sé, aun no lo sé – contestó Sergeí retirándose de la mesa.
Después de esto el silenció reino en la sala, Sergeí camino de un lado a otro pensando cualquier plan que pudiera servir, pero nada, no sabía que hacer. Janina quien hasta ahora no había hablado solo pensaba en como estaría Cozy, se preocupaba por ella.
-Iré por ella – dijo finalmente Janina, rompiendo el silenció.
-¿Qué? – cuestionó Amatista.
-Tengo que ir por ella, Cozy haría lo mismo por mí, puedo averiguar fácilmente donde se encuentra, eso ustedes lo saben, si no lo supieran Amatista no tendría la idea de atacarles. Sin embargo, si no se puede hacer de otra forma, iré yo, la sacare en silenció, con precaución, sabrán que se ah ido, pero si no se involucran y no hay agresión Equestria no tendrá por qué sospechar que algo tuvieron que ver, será un simple escape de Cozy por sí misma.
-Quizá, pero no sienta bien dejarte ir sola, con tanto peligro. – continuó Sergeí.
-Iré con ella, no atacare, reuniré a mis mercenarios y la acompañaremos, nos mantendremos al margen y solo consideraremos actuar si algo sale mal. Las escoltaremos de regresó a la ciudad. – terminó Amatista.
-A la capital no, seria la meta que regresara aquí, pero no inmediatamente, será el primer lugar donde buscaran y el más arriesgado considerando la presencia Equestre, pero no, un grupo de mercenarios podría llamar mucho la atención, iré también, solo nosotros tres – dijo Sergeí.
-Entonces a Kromapolis – sugirió Janina.
-No, saben que Kromapolis es el lugar donde más seguidores tiene, será el siguiente lugar donde buscaran, hay que llevarla a un pueblo, con los pegasos shire de las montañas del este, al norte de la estepa. – añadió Sergeí.
-Es buena idea, los míos la aceptaran y es poco probable Equestria busque en los pueblos, especialmente en los aislados por la estepa. – concordó Amatista.
-Una vez haya pasado un tiempo, dos semanas al menos, regresaremos a la ciudad. – dijo Sergeí.
-Hoy mismo averiguaré a donde se la llevaron, al anochecer me infiltrare en la prisión, buscare en la oficina de Gallus, si no está ahí iré a la mansión en la que solía buscar refugió, mansión que ahora usan como casa Gallus y los suyos. – añadió Janina.
- Apenas lo tengas vuelve aquí. – ordenó Sergeí.
-Estaremos listos en cuanto regreses. – terminó Amatista.
Con esto dicho cada quien se retiró, Janina partió temprano, haciendo guardia cerca de la prisión hasta que llegara la noche. Apenas la luna estuvo en lo alto, la unicornio de cristal se movilizo, se acercó por la muralla hasta la entrada sur de la prisión, logró evadir a los guardias y entrar por las almenas a la fortaleza, planeaba llegar al interior del edificio por medió del patio de armas, donde se encontraba el obliette al que la habían tirado alguna vez. Vivir en el plació por un tiempo le habían facilitado obtener ciertos volúmenes de libros de hechizos que le habían permitido mejorar su ya útil talento, entre los hechizos aprendidos había uno de invisibilidad que, no era de larga duración, pero la suficiente, para bajar y correr a un escondite.
Así pues, la unicornio conjuro su hechizo y saltó de las almenas al patio de armas de la prisión levitándose a sí misma antes de llegar al suelo, dejándose con suavidad en el mismo y corriendo al escondite más idóneo antes que se acabara el efecto del hechizo.
Ahí Janina espero el momento, se fue desplazando lentamente hasta una de las entradas, evitando ser vista por cualquier guardia, sin embargo, para pasar al interior recurrió de nuevo a su hechizo y entro a la prisión. De aquí en adelante tuvo que desplazarse con mucha cautela, no podía desplazarse lo suficiente con el hechizo para no aparecer en medio de guardias, tenia que confiar en su práctica en el sigilo de años.
Por suerte, para ella el camino a la oficina del grifo estaba básicamente despejada, los guardias estaban muy preocupados cuidando el exterior y las celdas, como para preocuparse por cuidar sus propios dormitorios o los despachos, incluso la armería estaba descuidada.
Janina logró infiltrarse hasta el despachó de Gallus, refugiándose dentro del mismo de la mirada de los guardias que pudieran pasar, aquí fue que comenzó a buscar entre todos los papeles del grifo, algo que le dijera donde se encontraba Cozy. Tardo un buen rato, por suerte, nadie que no fuera Gallus entraba al despacho lo que le dio todo el tiempo que necesitara.
Finalmente, en los cajones de una mesa de noche encontró cartas, muchas cartas de parte de Twilight, y en una de ellas la localización de Cozy y con esta, los planes para trasladarla a Equestria apenas fuera posible, planeaban volverla piedra fuera del ojo público. Janina tomó estas cartas y para borrar cualquier rastro de su presencia, prendió la chimenea del despachó y rompió las lamparás de petróleo contra esta, causando un incendio que todos los documentos que había dejado avivarían.
La prisión era de piedra así que el fuego no saldría de ese cuarto, pero era suficiente para causar la distracción. Con ayuda de su hechizo salió del despachó y se alejo lo más que pudo, apenas el fuego se hizo notar los guardias fueron hacía haya, Janina aprovechó el caos para ir nuevamente hasta las almenas y saltar al exterior.
Una vez fuera, la poni fue a la calle frontal a la prisión, y tomó ruta al cuartel, volteando una vez más a ver el caos que había causado, el fuego salía por la ventana del despachó, atrayendo la atención de todos los transeúntes. Janina no tardo en desaparecer del lugar, ahora tenia lo que necesitaba, podía ir a rescatar a Cozy.
Por su parte Gallus al enterarse lo que había pasado en la prisión la noche anterior se precipito hasta su despachó, no encontrando nada más que cenizas, todos los documentos que guardaba ahí estaban perdidos.
Como Janina lo planeo, al quemar todo en la oficina, nadie sospecharía faltaban documentos, incluso si lo consideraban un acto terrorista, o un accidente, no importaba, su verdadera intención quedaba oculta. El grifo había, perdido cartas, ordenes, permiso, incluso expedientes enteros con datos de los disidentes conocidos.
-¡¿Cómo paso esto?! – gritó Gallus a sus guardias.
-No sabemos señor, para cuando llegamos el fuego ya había quemado todo, tal vez fue un accidente. – respondió uno de sus guardias.
-Un accidente, que convenientemente paso donde guardábamos toda la documentación. Es una suerte tenga algunas de las cosas copiadas y almacenadas en la mansión si no, sería un completo desastre.
-¿sí no fue un accidente que fue?
-Tal vez alguien se infiltro – respondió Gallus.
-Imposible, nadie paso la vigilancia, todo estuvo tranquilo la noche anterior.
-Entonces tal vez fue un guardia, sobornado por los rebeldes – teorizó Gallus.
-Eso sería muy improbable – dijo uno de sus guardias.
-Sea lo que haya sido, lo averiguare, pero antes, informare a Twilight del incidente y mis sospechas. Además, hoy teníamos programado encargarnos de un asunto de importancia – dijo el grifo tomando uno de los pocos papeles que sobrevivieron, un diario de L'Empire que hablaba del exilió de Cozy y hablaba de la nueva administración equestriana como una tiranía.
Gallus consideraba que era hora de callar a los rebeldes, instauraría el orden en la ciudad, costase lo que costase.
