El rescaté.

Janina tardo un tiempo en planear una forma de llegar a la fortaleza, no era solo cosa de ir, sacar a Cozy y volver, estaba muy aislada, caminando no llegaría ni en broma. Estudiando los documentos que le había robado a Gallus se daba cuenta no tenía demasiadas opciones, sin embargo, había encontrado una posibilidad.

Había una entrega de suministros a la fortaleza que se hacía mensualmente, una carreta escoltada partía desde la ciudad de cristal, después de recibir recursos desde equestria por parte del tren. La compañía que se encargaba de las entregas era equestre, tenía un convenio con el ejército de su patria y se encargaban de hacer sus entregas a las fortalezas y cuarteles que pertenecieran a equestria.

La mejor forma de llegar, era suplantando la caravana, pero era un movimiento arriesgado, y necesitaría ayuda para hacerlo, tal vez al final del día si era buena idea que trajera a Amatista y Sergeí consigo, pues necesitaba encontrar la forma de engañar a los equestres. Así pues, los cito a ambos en la sala de la casa de Sergei, Janina los espero fuera de la casa, a que sus turnos en la guardia terminaran y fueran con ella.

Ambos llegaron al mismo tiempo, se aceraron a la unicornio y Sergeí le preguntó:

-Bien aquí estamos ¿Cuál es tu plan?

-Deberíamos hablarlo adentro, por si acaso – respondió Janina.

Sergeí abrió la puerta inviando a las dos yeguas dentro antes de entrar el mismo cerrando tras de sí, Janina fue a la sala tomando asiento en uno de los sillones, Amatista hizo lo mismo, Sergeí fue el último en entrar y tomar asiento. Janina observó a ambos y una vez estuvieran con ella comenzó:

-De acuerdo, después de analizar las cartas de Gallus eh podido averiguar efectivamente donde se llevaron a Cozy, sin embargo, han surgido varios problemas de esto. Se la llevaron a la estepa del imperio a un lugar llamado Zaphriska, no la ciudad, hablo de un antiguo castillo abandonado de la era antigua, aparentemente el fuerte perteneció a tu pueblo Amatista antes de la gran migración.

-Conozco el lugar, pero tenía entendido que había quedado enterrado debajo de varios metros de nieve, lo único visible solía ser la vieja torre del castillo. – añadió Amatista.

-Sí, de hecho, ese era el caso, los arqueólogos locales llevaron a cabo una excavación que inició hace más o menos un año y medio, sin embargo, hace un par de meses la guardia equestriana se apodero del lugar confiscando el equipo de los arqueólogos y los artefactos descubiertos que siguieran en el lugar y no se hubieran transportado al museo de la pequeña ciudad de Zaphriska que da nombre al castillo.

-De acuerdo, bueno esperábamos que Cozy estuviera en una zona segura, un antiguo castillo cumple todo lo esperado, sin embargo, me gustaría saber ¿Quién concedió permiso de tomar el castillo? – cuestionó Sergeí.

-Nadie, fue orden de Twilight que se llevara a cabo en estricto silenció la toma del castillo y se enteraron del mismo por medio de la presencia de equestria en la ciudad de Zaphriska, donde el museo estaba recibiendo los artículos escarbados en el lugar. La noticia llegó hasta Gallus quien informó a Twilight quien a su vez ordenó preparar el lugar, le parecía perfecto para mantener bajo vigilancia a Cozy de tener la oportunidad de apresarla. – continuó Janina.

- Ósea que ya tenían contemplado arrestar a la emperatriz, solo esperaban una excusa para hacerlo, malditos equestres, todo este tiempo estuvieron planeando esto. – sentenció Amatista.

- ¿Como fue que contuvieron la noticia de la toma del castillo en Zaphriska? Los shire que cubren la mayoría de la población de la ciudad no tienden a callarse, los guardias imperiales deberían haberse enterado. – preguntó Sergeí.

-Equestria bloqueo la ciudad, ninguna carta sale sin que la revisen, lo que explicaría porque no nos enteramos nunca. – respondió Janina.

- Bueno pasando de eso, supongo que ya has pensado una forma de llegar al castillo, digo en kilómetros no hay más que nieve y hielo, los caminos seguros de la capital a la ciudad de Zaphriska se separan de aquellos que llevan al viejo castillo haciendo que este lo suficientemente alejada del mismo como para partir de ella sin suministros hacia el castillo.

-La mejor opción que encontré fue robar a los equestres la carreta de suministros que mandan de la ciudad al fuerte, una compañía privada con el nombre de: entregas Berry con la que tiene convenio el ejército se encarga de suministrar sus fuertes incluido Zaphriska. Necesito que se hagan pasar por los conductores de la caravana, mientras yo me escondo en la misma, una vez en la fortaleza entretendrán a los guardias y yo bajare a buscar a Cozy una vez este de regreso golpeare la madera de la carreta un par de veces, dándoles la señal de que podemos partir.

-Entiendo, ¿Cuándo parten dichos recursos?

-Mañana temprano, deberemos salir antes que la caravana, será mejor interceptarla de camino y robarla a una distancia segura de la capital para evitar posibles testigos.

-En ese caso, sugiero hoy descansemos todos aquí mismo, será más sencillo partir desde aquí, debemos estar dispuestos muy temprano para preparar todo lo necesario para tomar la carreta. ¿Qué haremos con los conductores? – siguió Sergeí.

-Sugiero no dejar cabos sueltos – dijo Amatista.

-Lo mejor sería dejar a los conductores fuera de combate, no darles tiempo de vernos – Añadió Sergeí – no es necesario matarlos.

Janina asintió con la cabeza, terminaron de organizar los detalles y se retiraron a dormir, Janina a la habitación de invitados que hubiera compartido con Cozy, Sergeí presto su alcoba a Amatista y él se quedó en la sala.

A primera hora del siguiente día se prepararon y salieron a la tarea, gracias a las notas de Gallus pudieron predecir la mejor ruta y la más probable por la que pasara la caravana, Amatista, sin embargo, voló a las nubes para poder detectar la carreta saliendo de la ciudad y corroborar que fuera en la dirección que esperaran, de lo contrario avisaría al resto y se moverían rápidamente hacia donde la carreta se dirigiera. Sin embargo, esto no fue necesario, la carreta siguió la ruta esperada, solo debían llevar a cabo el ataque como estaba planeado.

Apenas paso la carreta cerca de ellos Janina y Sergeí se lanzaron sobre los dos desprevenidos conductores. Janina noqueo al de la izquierda de forma básicamente instantánea con un golpe a la nuca propinado por una dura rama de pino, de los bosques cercanos, Sergeí por su parte capturo al primero en sus cascos siendo capaz de noquearlo con su pura fuerza y técnica.

Amatista bajo del cielo alcanzándolos, sacaron a los ponis del camino haciendo que pareciera un simple robo Sergeí y Amatista se pusieron las amarras de la carreta listos para llevarla, ambos iban de civiles para pasar desadvertidos. Ambos con ropas que les cubrieran lo más posible las características que los delataran como imperiales, a Amatista le costó más esto siendo una pegaso Shire. Janina por su parte se escondió en la carreta, pensando cómo se colaría en la fortaleza y como haría para encontrar a Cozy Glow rápida y eficazmente.

Tuvo tiempo para pensarlo pues el fuerte estaba a dos días de la capital con solo una parada a medio camino en un pueblo, las primeras doce horas de camino rodeados de bosques nevados, lo demás del camino era la estepa con pequeños rastros de bosque por partes, sin embargo, ya para el segundo día, no había más que estepa. Este ni siquiera era el camino al viejo castillo, era el camino a la ciudad de Zaphriska, el único camino seguro al castillo era desde esta ciudad, pero aquí deberían pedir indicaciones puesto que ninguno de ellos era realmente de la zona, era una ciudad con población principalmente Shire, sí, pero Amatista siendo de los poblados Shire de las montañas no era completamente familiar con la zona.

Aparte les era conveniente parar a descansar en la ciudad, pasar la noche, puesto que no sabían realmente que tan lejos quedaba el castillo a la ciudad de Zaphriska. Así que, dejando la carreta oculta en a las afueras de la ciudad, fuera de vista de las patrullas de guardias que la vigilaban entraron los tres dejando sus disfraces en la carreta.

-Bueno estamos en Zaphriska, falta llegar al castillo, lamentablemente desconozco como llegar, lo que sabía de ese castillo era por palabras de otros, nunca lo eh visto – comentó Amatista.

-No te preocupes por eso, preguntaremos a los locales – dijo Sergeí.

-Es la mejor opción – añadió Amatista.

-Deberíamos empezar por el museo, al fin y al cabo, ellos estaban llevando a cabo la excavación oficial.

- Es buena idea – concordó Sergeí.

-El museo debe de estar cerca del centro de la ciudad, no es una ciudad demasiado grande, es el único museo local o al menos el más grande. – Comentó Amatista.

Con esto dicho, comenzaron a caminar por las calles de la ciudad hasta el centro de la misma, el lugar era agradable, sin embargo, se notaba el golpe de la crisis provocada por las políticas equestrianas, debido a lo aislada que estaba la ciudad de otras al estar en medio de la estepa. La ciudad estaba construida alrededor de un manantial cristalino del cual los habitantes fabricaban cristales mágicos, aparte de ser un fuerte atrayente de estudiosos de la magia teniendo dos escuelas de magia locales una muy prestigiosa en el imperio y otra más fundada por equestria que pretendía hacer competencia contra las dos locales sin demasiado éxito, pero funcionaba de cuartel para los escolares equestres que viajaban a estudiar las aguas mágicas.

Otras fuentes de ingreso de la ciudad era su fábrica del clima encargada de toda la estepa que rodeaba la ciudad y su minería, sin embargo, en comida dependía de otras ciudades más grandes y pueblos relativamente cercanos, pues su suelo era infértil. El lago mágico se conectaba con un rio que subía a las montañas de cristal y bajaba por el este hasta el mar, rio suficientemente grande para embarcaciones pequeñas que Kromapolis aprovechaba para mandar comida y otros bienes a la ciudad de Zaphriska.

Después de caminar un rato, Sergeí, Janina y Amatista llegaron al centro de la ciudad encontrando el mítico lago de Zaphriska, un lago de aguas azules lleno de cristales en el fondo que lo hacían brillar como un zafiro siendo lo que daba su nombre al lugar. El lago era monumental, se podían ver embarcaciones y pequeñas islas abundantes en coloridos cristales a todo lo largo del lago, era tan grande que tenía una base naval del ejército de cristal que era capaz de mantener embarcaciones de menor tamaño, cañoneras, veleras, el barco más grande que mantenían era un Bergantín de guerra. Había otros dos puertos en el lago uno comercial y uno civil con pequeños veleros pertenecientes a la población.

-¿Ven las pequeñas islas? Son usadas como puntos de creación de los cristales mágicos, algunas de estas islas forman perímetros entre sí, donde las aguas son de poca profundidad y permiten caminar de una isla a otra, estas zonas están señalizadas por banderines para que las embarcaciones más grandes sepan que son intransitables.

En el lado noreste del lago esta la isla más grande, suficientemente cercana a la orilla lo que permite que un puente una la isla con el resto de la ciudad, en esta isla está construida una capilla con la reliquia del corazón de cristal que proyecta el poder de este a Zaphriska dándole calor a la ciudad. Sin embargo, no el suficiente para que la nieve se derrita en ninguna época del año, por lo que los inviernos aquí son duros. – explicó Amatista mientras se dirigían al museo local.

No tardaron mucho en encontrar dicho museo, siendo este bastante grande, por fuera se le notaban al menos dos niveles, para atraer la atención actuaron como turistas, Sergeí pago entradas guiadas para los tres, esperaron en la recepción hasta que una poni blanca de crines y pupilas rojas que portaba el uniforme del lugar fue a recibirles.

-Bienvenidos, soy Radiant Ruby, les guiare por nuestro museo, dedicado a la historia de nuestra ciudad y sus alrededores, partiendo desde los antiguos clanes shire, habitantes originales de la zona, hasta la época de oro del Imperio. – comenzó alegre Ruby.

Los tres la escucharon y siguieron, dejando que les explicara todas las exposiciones que tenían, esperando el momento que llegara a una exposición ligada al castillo, en el que pudieran aprovechar para preguntar por el mismo y una posible dirección. Tomando en cuenta que dicho castillo era de la época anterior al imperio, de los clanes shire, no tardaron demasiado en pasar por las exposiciones nuevas que se habían abierto gracias al castillo.

-Esta zona de aquí, es una exposición temporal, pues a pesar de ser reliquias del periodo anterior a nuestra era, su hogar es el castillo Zaphriska, nombrado gracias a nuestra bella ciudad, sin embargo, cabe destacar este nombre podría cambiar en un futuro, pues no hemos encontrado evidencia que nos indique como se conoció a la zona en ese periodo. En el castillo vivió la familia shire que gobernaba la región, creemos que esto fue así en algún punto entre el año 1678 antes de los wendigos, el castillo además debió haber estado rodeado por una pequeña ciudad floreciente.

-Una pregunta – comentó Janina.

-¿Claro que pasa?

-¿Este castillo es visitable?, suena interesante y mis amigos y yo planeamos quedarnos un tiempo en la zona turisteando antes de viajar a Rainbow Falls, y suena como un destino interesante – cuestionó Janina.

El Rostro de Radiant Ruby cambió, como si le molestara la pregunta, sin embargo, miro hacia un lado se sobo la cabeza con un casco y respondió:

-Desgraciadamente no, el castillo pertenece legalmente al museo, pero nos vimos obligados a trasladar todas las exposiciones aquí cuando nuestro equipo fue expulsado del castillo que fue "requisado" por orden de la Princesa Twilight Sparkle, por los soldados Equestres. – Explicó.

-Eso es una lástima, pareciera que Equestria solo busca robarnos – respondió Janina

-¿Podemos al menos saber cómo llegar al castillo, en dado caso que sea regresado al museo y podamos visitar en algún momento? – pregunto Sergeí.

-Bueno, no puedo, lo siento, no se pueden acercar actualmente, si gustan puedo tomar el nombre de alguno, la dirección y mandarles una carta cuando este reabierto, así sabrán cuando volver y desde aquí los llevaremos con tour guiado. – respondió Ruby.

Los tres se miraron entre si preguntadose que hacer, fue entonces que Amatista paso al frente se acercó a Ruby y pasando su ala por su lomo condujo a la poni a la esquina del lugar, esta algo nerviosa siguió a la pegaso shire, y una vez estuvieron apartadas Amatista hablo:

-Escucha, no somos turistas realmente, somos parte de la guardia imperial, y necesitamos llegar a ese castillo.

-¿Pero, si son de la guardia imperial porque no tienen sus uniformes? ¿Qué asuntos tienen ahí? Aun así, los equestres no los dejaran pasar. – continuó Ruby.

-Lo sabemos, pero de verdad necesitamos llegar ahí, es un asunto de suma importancia, la supervivencia del imperio podría depender de ello. – le dijo Amatista.

-No… no sé, los equestrianos dejaron muy claro que no querían que nadie supiera la dirección del castillo, o de no ser así detendrían a todo aquel que pudiera haber dado la información, no quiero eso.

-Alguien muy querido para mí, está ahí, por favor, ayúdanos, a llegar al castillo, buscaremos la manera de mantenerte segura, pero por favor ayúdanos – dijo Janina acercándose.

- ¿Tienen prisioneros en el castillo? – cuestionó la confundida historiadora.

-Solo una en realidad – continuó Sergeí – tienen presa en el castillo a la emperatriz elegida por el corazón, a la princesa Cozy Glow.

-¿¡Que?! – exclamó Ruby, antes de cubrirse la boca esperando nadie hubiera escuchado, observó a su alrededor, antes de pasar la mirada al piso, se quedó pensando en silenció por un momento antes de quejarse y decir: -¡¿Porque me pasan estas cosas a mí?! Está bien, los llevare, pero deben asegurar mi integridad y seguridad, no quiero que los equestrianos me encierren, eh escuchado cosas terribles de sus prisiones – terminó.

Sergeí puso su casco en el hombro de la poni y le dijo suavemente:

-No tienes de que preocuparte, tienes mi palabra, no te harán daño.

Ella lo observó dudosa pero finalmente asintió, siguieron con la visita al museo y después de esto Sergeí, Janina y Amatista se retiraron al hotel local, quedaron ver a Ruby en el centro de la aldea al día siguiente.

-¿Creen que sea buena idea traerla con nosotros? – cuestionó Amatista.

-Es la mejor opción, si la llevamos con nosotros tendrán la respuesta de quien dio la información del castillo muy fácilmente, será buscada, pero les quitaremos motivo de arrestar a nadie más – dijo Janina.

- Además, estando con nosotros es la mejor forma que tenemos de cuidarla- añadió Sergeí y nos llevamos a la única poni que sabe quién lidero la liberación de Cozy, tenemos todos los motivos para llevarla con nosotros.

Con esto dicho se retiraron a descansar, a la mañana siguiente como estaba planeado fueron a toparse con Ruby, quien los esperaba, fueron a las afueras de la ciudad al lugar donde habían dejado el carruaje y partieron al castillo, guiados por la historiadora. Caminaron más o menos una hora y media por una ruta extremadamente especifica antes que la poni se detuviera y señalara a la ya visible torre del castillo.

-Ahí está, el antiguo castillo shire, una reliquia arquitectónica. – dijo Ruby.

-Bien ahora escóndete en la carreta con Janina, detrás de la caja del fondo, esa no la entregaremos a los equestres, las demás sí, cúbranse con la manta. Janina sabes que hacer, apenas entremos y tengamos a los guardias de frente debes salir de la carreta y escabullirte dentro del castillo, no tardes en buscar a Cozy, dependemos de tu eficacia, Amatista, no rompas papel y controla tu genio. – explicó Sergeí

-Lo intentare – dijo Amatista fastidiada.

Janina por su parte asintió decidida, para cuando terminara de hablar Sergeí Ruby ya se había escondido. Hecho esto fueron hasta el castillo manteniendo su fachada de repartidores, los soldados al reconocer los símbolos de la empresa en la carreta los dejaron pasar y el oficial a cargo del fuerte salió a recibirlos. El castillo aún estaba parcialmente enterrado, la muralla que lo rodeaba estaba destruida habiendo remplazado los equestres las zonas de la muralla faltantes con largas picas de madera a forma de barrera, el bastión del castillo con su gran torre era lo mejor conservado sin contar la zona del techo derrumbada. Cerca de la barricada equestre estaba los suministros de pólvora y comida de los soldados.

-Llegan justo a tiempo, ya casi se nos acaba la comida – dijo el oficial equestriano.

-Solo cumplimos nuestro trabajo señor, como siempre, trajimos suficiente para toda la guarnición. – respondió Sergeí.

-Perfecto, pueden empezar a descargar, mandare unos soldados a ayudarlos en un momento – continuó el oficial.

Mientras esto pasaba, Janina bajo cuidadosamente de la carreta cubierta en su caperuza negra, corrió rápida y silenciosamente hasta la muralla escondiéndose detrás de los barriles de pólvora. De aquí se asomó cuidadosamente cuidando no ser vista, analizando lo que tenía enfrente, había muchos guardias cerca del edificio, la puerta estaba bien vigilada, antes de cualquier cosa debía pensar una forma de alejarlos de la puerta, o de entrar sin ser vista.

Fue entonces que viendo los barriles de pólvora se le ocurrió tirarlos, atrayendo así guardias para que los volvieran a acomodar. Su plan funciono, apenas los tiro los guardias en la entrada al castillo al observar la caída de los barriles fueron a revisar, ella se movió por la sombra cubriéndose con montículos de nieve hasta la pared del bastión. Una vez aquí entro al lugar, cuidadosamente y se ocultó tras un par de muebles nuevos, por lo que dedujo no pertenecían al castillo, eran traídos o por el museo o por los equestres.

Ahí puso toda atención posible en escuchar cualquier cosa, cualquier susurro, llegó a sus oídos el sonido de dos guardias charlando en un cuarto aledaño, se acercó con cuidado manteniéndose oculta y los escuchó:

-Este sitió debe ser el peor lugar al que estar asignado, nunca pasa nada, estamos lejos de cualquier tipo de acción, no hacemos más que vigilar la nada, a kilómetros de distancia no se ve nada.

-Se, lo más entretenido fue el intento de escape de la perra esa hace unos días y ni siquiera pudimos tener suficiente acción los no pegasos como nosotros.

-Al menos encerrada ahí abajo no lograra escaparse de nuevo.

-Hablando de ella, ya toca llevarle de comer, no lo hemos hecho en un día entero. Voy a hacerlo antes que nos digan algo.

-Está bien, esperare aquí.

Al terminar de escuchar, Janina se ocultó esperando que el guardia con la comida de Cozy saliera, siguiéndolo cuidadosamente, tomando en el camino una bayoneta clavada en una mesa junto a un mosquete. Siguió al guardia silenciosamente hasta al sótano del lugar, al cual se le filtraba la nieve en varios cuartos, probablemente los del museo no llegaron a termina la excavación ahí.

Una vez el guardia se detuvo frente a la puerta de Cozy, antes de que pudiera abrir la puerta Janina se lanzó sobre él bayoneta en casco clavándosela en el cuello saliendo la punta al otro extremo del mismo. Tiro al guardia a un lado y buscó en el mismo la llave, hecho esto abrió la puerta, dejando entrar la luz de las antorchas que iluminaban aquel oscuro pasillo a la celda.

Dentro en lo profundo del cuarto, con su crin y pelaje maltratado, Cozy Glow quien volteó a verla esbozando una sonrisa apenas la reconoció.

-Janina… Viniste por mí – dijo Cozy Glow con lágrimas en los ojos.

Janina entró lanzándose a la pegaso abrazándola de inmediato, abrazó que Cozy correspondió,

-Mi Cozy, mi emperatriz, ¿Que te han hecho? – preguntó al sentir el yeso en el ala de Cozy.

-Solo, estoy un poco golpeada, pero nada de mayor importancia, me alegra mucho verte… Janina, tengo que volver a la capital, los ponis… mis ponis, me necesitan. – le dijo la debilitada pegaso apenas siendo capaz de moverse.

-Tranquila, ya estoy aquí, te sacare, te sacare de aquí… - respondió Janina, cargándola con cuidado en su lomo.

La unicornio sacó a su pareja cargada del sótano silenciosamente, pero recordó que la puerta estaba vigilada y opto por buscar otra forma de salir, los guardias probablemente ya habían reacomodado los barriles de pólvora y vuelto a sus puestos. Fue entonces que recordó al otro guardia que había escuchado conversar, probablemente seguía en el mismo lugar esperando el regreso de su compañero.

Fue entonces que se dirigió a aquella sala entrando silenciosamente sin llamar la atención del guardia, se acercó a él por su espalda y atrapándolo con su magia cuestionó:

-¡Haz algún ruido y te rompo el cuello! Necesito una salida alternativa de este bastión y tú vas a decirme por dónde.

-No te diré nada escoria rebelde – respondió el guardia.

-No tengo tiempo para esto – dijo Janina, sosteniendo el hocico del guardia cerrado con su magia, creando una pequeña aguja de cristal con su magia y clavándosela en uno de sus cascos traseros. – me dirás lo que quiero saber.

El guardia se quejó, sin serle permitido gritar, cuando Janina soltó su hocico el guardia dijo:

-¡Eres una maldita!

El cuerno de Janina se prendió más siendo potenciada su magia por la colera, comenzando a convertir el cuerpo de aquel poni en cristal.

-¡Dime lo que quiero saber!

El guardia comenzó a ponerse nervioso mientras su cuerpo se cristalizaba empezando por sus cascos, mientras más veía como el cristal se acercaba a su cabeza.

-¡Esta bien! ¡te diré! ¡Hay una salida secundaria detrás del almacén, no es vigilada y esta atascada! ¡Ahora libérame!

-Nunca dije que te dejaría ir – terminó Janina potenciando el hechizo y terminando de convertir al guardia en cristal.

Hecho esto se escabullo fuera de aquel cuarto Cozy en lomó y busco el almacén, no le fue difícil encontrarlo, como le había dicho el guardia, sin vigilancia, la puerta efectivamente atascada, pero empujando con su magia, logró hacer se moviera lo suficiente para salir.

La cantidad de nieve que cubría la puerta al otro lado era lo que la atascaba, por lo que tuvo que abrirse camino por esta hasta salir al exterior y sacar a Cozy, una vez fuera comenzó a moverse con cuidado cerca de los muros, usando montículos de nieve como cobertura hasta que pudo regresar a la carreta, subiéndose y yendo hasta el fondo guiando a Cozy al mismo.

Una vez aquí Janina recobró el aire y Cozy se recostó adolorida y cansada, Ruby quien se encontraba ahí se quedó mirando a la princesa sin saber que hacer, nunca creyó llegaría a estar tan cerca de ella. Janina dio la señal de que estaba de regresó en el carruaje, Sergeí y Amatista terminaron de descargar, se aseguraron y despidiéndose del oficial encargado abandonaron la zona. Apenas se alejaron lo suficiente del castillo, comenzaron a correr, sabiendo que en cualquier momento se darían cuenta de lo ocurrido y darían la alarma.