Harry caminaba de un lado al otro en su habitación, hacía aproximadamente una hora y media que había enviado una nota a casa de Hermione y estaba esperando la respuesta, se encontraba nervioso no solo por la incertidumbre de saber si ella había comprendido el significado real de las palabras de aquella nota o pensaba que era más bien una broma de su parte. Aun así no se quedaría tranquilo hasta que recibiera una respuesta por parte de Hermione.
Un golpeteo molesto despertó a Harry que se había quedado dormido en el diván de la sala de estar frente al crepitante fuego de la chimenea, fue a ver porque tanto alboroto y su lechuza, no era Hedwig pero era igual de eficiente aunque aún no había llegado a tomarle tanto afecto como a su antigua compañera; el pájaro dejó que Harry tomara la carta que traía en su pico y voló de regreso al lechucero sobre el tejado de la vieja casa. Volvió a sentarse en el diván y abrió la carta está provenía desde el colegio de aurores del ministerio y le informaba que a pesar de que él no había terminado el curso en el colegio Hogwart de magia y hechicería por haber sido quien derrotó dos veces a quien no debe ser nombrado - increíble que aun lo sigas llamando de ese modo - pensó Harry, el directivo del colegio de aurores tenía el agrado de informarle que era bienvenido a comenzar el curso y en la carta también informaba cuando y en qué horario debía presentarse para comenzar con las clases.
—Esta si es una buena noticia pero no es exactamente la que esperaba.
Harry vuelve a doblar el papel y lo guarda en el bolsillo de su pantalón, su estómago comienza a rugir y va hasta la cocina a ver si puede encontrar algo con que llenar su estómago aunque no tiene muchas ganas de comer pero su cuerpo se lo pide ya que al estar de arriba abajo nervioso esperando respuesta de parte de su amiga se olvidó que debía alimentar a su cuerpo. Entró a la cocina y allí ya estaba Kreacher disponiendo todo para que su amo cenara.
—El amo llega antes, Kreacher aun no termina de arreglarlo todo.
—No te preocupes - dice Harry mientras toma asiento - yo solo quiero comer no me importa si la mesa tiene un mantel o flores. Pero tu tranquilo termina tu trabajo - aclaró cuando el elfo lo miró con desprecio, como siempre.
Kreacher siguió haciendo su trabajo y replicando en voz baja improperios sobre servir a un mestizo y cuánto disgusto le daría eso a su ama si ella lo viera.
Un estruendo se oyó en el salón y tanto el elfo como el propio Harry salieron disparados como un rayo a ver qué era eso, el joven se asomó a la habitación varita en mano, no fuera a ser que un mortifago estuviera allí para matarlo por venganza por derrotar a su amo. Con sigilo el joven entró al lugar y al ver a la persona que apareció por la chimenea dio un gran suspiro de alivio y se rió por dentro mientras observaba a su amigo sacudirse la túnica que la tenía llena de ceniza.
—Puf - se quejaba - esta es la peor mezcla de polvos flu del mundo.
—Hola Ron - saludo Harry.
— ¿Como estas Harry? - responde saliendo del hueco de la chimenea, se acerca a su amigo y saca una hoja de pergamino del bolsillo de su túnica - mira hoy me ha llegado directo del colegio de aurores.
—A mi también, hace solo un momento antes de que aparecieras por la chimenea, por cierto que tu intromisión la ha apagado.
—Lo siento - se disculpó haciendo una mueca con una sonrisa culpable.
—No importa, Kreacher volverá a encenderla en un momento ¿Verdad Kreacher?
—Lo que el amo desee.
—No comprendo porque aun lo tienes aquí, deberías liberarlo y enviarlo lejos - dice por lo bajo para que el elfo no lo oyera.
—Ya lo he hecho pero el simplemente no quiere dejar la casa así que llegamos a un acuerdo.
—Hermione estaría orgullosa por eso.
— ¿Quien dijo que no lo está? Fue ella quien puso los términos del acuerdo, a pesar de la reticencia por parte de Kreacher de aceptar las condiciones de una bruja que él considera como "sangre sucia"
—Maldito elfo, no me creo que después de todo lo que hemos hecho aún siga llamando de ese modo.
—Ya está ¿El "invitado" del amo se queda a cenar?
— ¿Tienes que regresar a casa o quieres quedarte a cenar? - pregunta a Ron.
—Me quedaré, en casa está Ginny de mal humor y no quiero regresar y verle la cara de dragón con una astilla - eso hizo reír a Harry.
—Que no te oiga decirlo o es capaz de quemar tu escoba en la chimenea.
El elfo regreso a la cocina y dispuso un lugar más en la mesa para el invitado de su amo y luego llevo un aperitivo para ambos al salón donde Harry y Ron discutían sobre los preparativos que este tenía para mudarse luego de la fiesta de aniversario de sus padres.
—Ya que la escuela de aurores queda en Londres pensé en rentar un departamento cerca pero todo está muy caro y mucho más en dinero muggle.
— ¿Tu eres lento? Ya te dije que puedes venir y quedarte aquí conmigo, este sitio es enorme para mí solo, si no fuera porque Sirius quería que me quedara con la casa la vendería.
—No lo sé, este sitio siempre me dio un poco de miedo.
—No te preocupes saque muchas de las reliquias tenebrosas de los Black de aquí y traje lo poco que pude rescatar de la casa de mis padres en el Valle de Godric, así que si quieres puedes traer muchas de tus cosas y la haremos, no sé, más alegre. Incluso tengo una caja que tiene cosas del dormitorio de Hermione.
— ¿Qué haces con las cosas de Hermione?
—Ella vive con sus padres muggles que no saben quien es o lo que es, así que no puede tener todo eso a la vista.
—No se - dijo en un tono reflexivo - mejor dejamos sus cosas como están y roguemos que su poción funcione.
— ¿Ella te lo ha dicho? - quiso saber Harry al oír lo que Ron acababa de decir - creí que ustedes no mantenían correo.
—Me lo dijo ayer cuando la vi en el callejón diagon, vino a ver si George tenía raíz de manticora, yo quise saber para qué era y ella me habló de lo que tenía pensado hacer para devolverle la memoria a sus padres.
—La cena está servida amo - el elfo anunció la cena desde la entrada de la sala.
—Gracias Kreacher ya vamos.
Ambos se pusieron de pie para ir a la cocina pero un repiqueteo en la ventana llamó la atención de Harry y fue a ver que era y vio otra lechuza con las plumas moteada en un color pardo y rojizo un poco más grande que la suya y supo que era la de Hermione, tomo la carta de su pico y le dio un premio al animal que salió volando hacia el tejado.
— ¿Vienes Harry?
—Si ya voy - contestó distraído - tú empieza yo te alcanzo en un momento.
Harry suspiró aliviado, era tarde ya había esperado esa contestación desde la mañana cuando la había enviado y se puso muy nervioso al pasar las horas y no obtuvo respuesta por parte de su amiga, pero al fin había llegado, solo que ahora tenía miedo de saber que decía o mejor dicho que su contenido no sea el que él esperaba. La metió en su bolsillo y se fue a cenar decidió que la leería con calma antes de irse a la cama o cuando Ron se fuera a casa.
—La cena estuvo deliciosa, hay que admitir que ese cascarrabias sabe preparar buenos platillos, no son como los del banquete de Hogwarts pero saben exquisito.
—Deberías decírselo, tal vez y deje de llamarte "traidor a la sangre" cada vez que te ve.
—Puede que lo haga, el día que quite esa cara que pone cuando me mira.
—Sabes que no es su culpa que sea de ese modo, a él le han enseñado a odiarnos y a valorar las creencias de la pureza de la sangre.
—Dobby tenía unos amos igual o peor de espeluznantes y despreciables y sin embargo él no era de ese modo.
—El siempre fue un ser particular. Cuando lo conocí me dio curiosidad, luego de saber a quienes les servía me daba pena y finalmente se volvió un muy buen amigo. Aún lo echo de menos.
—No pude darle las gracias por habernos rescatados de las manos de la loca de…
—Shh - dijo Harry poniéndose un dedo sobre los labios - si te oye comenzará a replicar en voz baja.
—Está bien, de… ella. Esa mujer estaba trastornada. Mira que estar enamora… de alguien como Él.
—Era una persona terrible que según mi padrino nunca fue alguien muy cuerda.
—Solo que sabiendo lo que sabemos ahora por Andrómeda, no comprendo porque la madre de Malfoy te salvo.
—Porque como todas las madres hacen ella también, protege a Draco - Ron dejó escapar un resoplido de disgusto - no hagas esa cara Ron, no sabes lo que él sufrió y aún lo hace por haber tenido que estar a su servicio.
—Pero si lo hizo con toda la disposición del mundo.
—Yo creo que solo lo hizo por miedo, al igual que no me delató en su casa cuando tuvo la oportunidad de deshacerse de nosotros, solo eligió no traicionarnos.
—Eso es porque toda su vida ha sido solo un cobarde.
—Tal vez, o tal vez su lealtad siempre estuvo con el colegio y nosotros peleamos para proteger a los alumnos allí a pesar de que muchos de su casa no compartía la misma visión que la nuestra.
—Aun así no tuvo reparo en intentar matarte cuando vio la oportunidad. Digas lo que digas Malfoy nunca me agradara.
—Lo sé Ron, pero aun así yo estoy en deuda con su madre.
— ¿Sabes que eres demasiado buena persona Harry? De verdad, yo en tu lugar ya le habría pegado una patada a ese elfo y hubiese metido a los Malfoy, a los tres en Azkaban. Pero tu decidiste solo perdonarlos. Después de todo lo que te paso, fuiste quien más personas perdió y aun así perdonaste a esa familia.
—Son tu familia también Ron.
—Ni tanto, que me une un lazo sanguíneo con ellos no me hace parte de esa despreciable familia.
—Pero no reniegas ser un Black, al menos un primo tercero de Sirius.
—Porque él era un buen tipo. El único creo yo.
—Me hubiese gustado tener más tiempo para conocerlo. Todo lo que se dé él es el poco tiempo que pasamos juntos y lo que me han contado Remus y Hagrid, y sólo son retazos de su vida.
—Una en la que también has sabido mucho sobre tu padre.
—Si - suspira cansado y melancólico - otra persona que me encantaría haber conocido para variar. Todo lo que conservo de ellos es mi manta de bebé y un álbum de fotos.
—Y la capa.
—Bueno si, pero me la dio Dumbledore el era quien la tenia. Mi padre se la prestó igual que la moto de Sirius ahora la tengo porque Hagrid dijo que era justo que yo la tuviera. Lo único que quiero es algo mío y no que otras personas me hayan dejado. Como… como… no lo sé mi escoba o ese equipo para mantenerlas que compre en el callejón diagon. Son las cosas que son realmente mías. Lo demás… todo esto, esta casa, el elfo incluso los lentes que uso han sido primero de alguien más
—Harry…
Pero Ron no sabía cómo consolar a su amigo, toda su vida también tuvo algo de otro ropa, zapatos, juguetes incluso sus libros habían sido primero de sus hermanos, pero aun así siempre tuvo sus pertenencias, recuerdos bonitos con las personas importantes en su vida, recuerdos con su familia. Una que a Harry le arrebataron antes de que él pudiera saber que significaba, toda su vida fue una horrible pesadilla primero con los horrendos muggles con los que lo criaron y luego con Voldemort persiguiéndolo para matarlo; ahora era libre de hacer, decir, pensar y elegir libremente la vida que desearía tener pero de todos modos él carecía de esas personas que te brindan lo esencial en la vida, ese amor incondicional que incluso amigos tan cercanos como él y Hermione no podían reemplazar y lamentaba no poder hacer nada para darle una solución para que Harry no sufriera. - si tan solo Petunia o Dudley pudieran verlo, no es una locura esos muggles son despreciables - pensó Ron pero al instante descarto la idea.
—A pesar de que no tuve que pasar por todo lo que tu Harry, te entiendo. Comprendo tu dolor y lo único que puedo hacer por ti es seguir siendo un buen amigo y venir a importunarte como hoy para sacarte una sonrisa aunque me hagas un hechizo sonoro para no tener que oírme.
—Te lo agradezco mucho Ron, y a tu familia. Incluso a Ginny, a pesar de que ahora solo quiere fulminar mi cabeza con alguna bola de fuego o hacer que un dragón me trague de un bocado.
—Amigo tú eres una persona muy valiente pero en ocasiones eres un poco lento.
— ¿Disculpa?
—Harry eres mi amigo, casi como mi familia. No debes sentirte solo o triste, sabes que para lo que necesites aunque sea solo estar sentado mirando la chimenea puedes enviarme una lechuza y yo estaré contigo haciendo lo mismo.
—Lo sé Ron - sonrió - de verdad.
—Ahora debo irme o mamá mandara a George a buscarme y créeme que a Angelina no va a gustarle que la deje sola.
—Espera un momento ¿George y Angelina?
—Si se han estado viendo de forma más que amistosa desde antes de la batalla en el castillo y pues… bueno tú puedes imaginarte que ocurre entre ambos ahora que él se mudó al departamento sobre su tienda.
—Vaya, de verdad me alegro por ellos. Todo el mundo comenzó a recomponer su vida estos meses, incluso tu ya tienes un plan.
— ¿Y qué? ¿Tú no?
—Si tenía uno mientras buscábamos los horrocruxes, pero… han cambiado muchas cosas, una de ellas es mi relación con Ginny.
—Por ella no debes preocuparte, ya está mejor. Si sigue enojada contigo por cortarla por carta, pero creo que intenta superarlo. Además queda poco para que comiencen las clases en Hogwarts y sé que ella quiere regresar y terminar los años que le quedan.
—He estado pensando en hacer lo mismo mientras esperaba la respuesta del ministerio, ahora que nos han aceptado no creo necesario tener que regresar.
—La escuela nunca fue mi fuerte, lo único que extrañaré será el Quidditch.
—Yo igual, no me imagino mi vida sin el quidditch.
Ron rió por la coincidencia de pensamiento con su amigo y se puso de pie de camino a la chimenea.
— ¿Tienes polvos flu? Yo solo use un poco de los que había en casa, pero olvide traer para regresar.
—En ese caldero - señal la pequeña olla sobre la chimenea - nos vemos amigo.
—Adiós Harry y recuerda lo que te dije - su amigo le sonrió de un modo amable y asintió.
—La madriguera.
Dijo en voz alta y clara entonces una luz verde como un fuego envolvió al pelirrojo y un instante después ya no estaba allí. Harry sacó el papel que había guardado en su bolsillo antes de la cena con Ron y se sentó en el sofá rojo en que se había quedado dormido antes, entonces leyó la nota que su amiga le había enviado.
Querido Harry:
Hace días vengo pensando en eso y si tienes razón tengo deseos de regresar y terminar el año que dejamos pendiente, sé que no será lo mismo porque varios de nuestros amigo y compañeros ya no estarán allí y todo será un enorme caos pero es el sitio en el que siempre me he sentido mejor.
Contestando a tu otra pregunta, si iré contigo a comprar un nuevo traje para la fiesta en casa de los Weasleys y tal vez tú puedas ayudarme a encontrar un bonito vestido para mí.
Ya tengo resuelto lo de la poción, hoy ha venido Luna para ayudarme a prepararla. No te rías porque sé que lo estás haciendo ahora, pero todos alguna vez necesitamos algo de ayuda y quien mejor que ella para algo tan complicado. De todos modos la poción ha quedado bien y sé que en un tiempo podría administrársela a mis padres, solo espero que funcione.
Te quiero y espero que tu aceptación para ser auror llegue pronto, nos vemos.
Hermione.
Harry suspiró aliviado por la noticia, pero luego se puso un tanto melancólico, él esperaba que su amiga decidiera entrar a trabajar al ministerio en uno de los tantos puestos que el nuevo ministro le había ofrecido por su servicio a la comunidad mágica, pero al parecer ella decidió regresar a la escuela y ser una joven normal. Y no la culpaba por ello habían pasado tantas cosas, penurias en lugares remotos y recónditos de Gran Bretaña, habían sido capturados y ella fue torturada tan sádicamente por la desquiciada de Bellatrix Lestrange, cosa que quebró su ser de un modo que nadie había visto jamás, no recordaba un momento en el que Hermione fuera débil o vulnerable, incluso la vio triste pero jamás con miedo. Y ese terror, el temor que se podía percibir en sus ojos y en su cuerpo cada vez que alguien se le acercaba lo hacían sentir culpable e impotente por no poder hacer nada por ella, porque sabía que él tenía la culpa. De haberse ido como lo planeo mientras ella y Ron dormían en el bosque no lo hizo y terminaron en casa de los Malfoy.
—No - se dijo a sí mismo arrugando en su mano el pergamino - esto no voy a quitártelo, te lo debo Hermione.
