Podía escuchar el sonido del cristal de las copas chocando en distintas partes de la habitación, las voces que conversaban al rededor eran sutiles y mesuradas, tal cual el ambiente que la rodeaba. Chizuru Kagura se reservaba de pie junto a uno de los enormes y elegantes pilares del salón, sostenía una copa llena hasta la mitad de vino blanco, no era muy adepta a beber, pero la ocasión la hizo tentarse a tomar algunos sorbos. Desde su posición podía observar la mayoría del lugar y a los invitados, le gustaba estudiar el ambiente y a las personas antes de integrarse a las charlas en los eventos sociales y este no seria la excepción. Pero mientras concentraba su atención en los miembros de la familia Blantorche, quienes eran los anfitriones de aquella cena de recaudación, no se percato que alguien se deslizo de entre los asistentes para abordarla.
-ah, Señorita Kagura, no imaginaba que nos encontraríamos aquí.
Cuando la empresaria giro, encontró a un sumamente elegante y apuesto caballero a su lado, pero su expresión se mantuvo sin el mas mínimo asombro.
-soy yo la que se ha sorprendido de verlo aquí, señor Hanzu.
-es curioso, no parece que realmente se haya sobresaltado -sonrío
Chizuru le dio un sorbo a su bebida a modo de evitar el contacto visual con el hombre de larga cabellera negra.
-no tenia conocimiento de que fuera conocido de los Blantorche - dijo inmediatamente después de tomar la ultima gota de entre sus labios.
-en realidad esta es la primera vez que me han invitado, nos hemos hecho socios hace poco, y usted, ¿trabaja con ellos a la par?
-fuimos socios hace algunos años, y a raíz de eso conservo cierta "amistad" con algunos miembros de esta familia.
-es bueno mantener las relaciones cuando de negocios se trata -apunto el caballero.
Uno de los meseros se acerco a la pareja vestida de color negro y ofreció una copa a ambos, Chizuru levanto levemente su mano en señal de que ya tenia una bebida consigo, mientras que Hanzu rechazo con toda educación el ofrecimiento.
-¿no bebe? - pregunto la empresaria.
-no, no me agrada el alcohol.
Al escucharlo Chizuru empino el resto de su copa para tomar de golpe lo que quedaba de esta.
-señorita Kagura, ahora que tengo la oportunidad de charlar a solas con usted, quiero tomarme el atrevimiento de hacerle una propuesta de negocios.
La dama seguía en silencio sin mirar al hombre a la cara, atenta a lo que él tenia que decir.
-escuche que usted a comprado los derechos del ya conocido torneo de peleadores y esta organizando una nueva entrega de este, me ha parecido algo interesante…
-escucho usted mal, yo no compre los derechos, mi empresa es la patrocinadora, aun así, no es un evento en el cual tenga planeada una gran difusión -advirtió la dama.
-¿en verdad?, algo como eso podría hacerla ganar millones con la publicidad y la transmisión precisa, como sabe mi compañía se ha extendido lo suficiente para lograr que su torneo sea visto para cada persona en todos los rincones del globo.
Finalmente Chizuru giro su rostro para contemplar la cara del hombre frente a frente, manteniendo su determinado y serio semblante.
-señor Hanzu, la realización de este torneo es solo un mero capricho por parte de mi familia, realmente no pretendo obtener grandes ganancias de esto, por lo tanto le dejare claro que la difusión de este evento será hecha por estaciones locales de mi país.
Ahora era el empresario que se mantenía callado escuchando las contundentes palabras de la dama Kagura, pero a diferencia de ella, el sostenía una sutil sonrisa cordial.
-es una pena escuchar eso, señorita Kagura, pero si me diera la oportunidad, podría abordar algunas propuestas con usted respecto a…
-lo lamento señor Hanzu, pero no vine a este evento para hablar sobre negocios, ahora, si me disculpa, debo saludar a los anfitriones.
El caballero hizo una reverencia y le permitió a la dama dirigirse a los miembros mas longevos de la familia Blantorche.
Dentro del circulo de conocidos de la familia, la japonesa fue muy bien recibida al momento de su acercamiento.
-querida, que bueno que hayas podido acompañarnos - dijo una de los miembros de la reconocida familia que la saludo con un beso.
-agradezco que tomaran la molestia - respondió de una manera mas relajada.
-no es molestia, pero dime, ¿quien es ese hombre tan apuesto con el que charlabas?, ¿a caso algún pretendiente?
-de ninguna manera…
-me alegra escuchar eso - intervino el señor Blantorche – el es Lee Shin Hanzu, empresario de Hong Kong, posee grandes corporativos bajo su poder, entre estos la televisora Satella que tiene un alcance global.
-¿y eso por que seria malo para la señorita Kagura?
-corre el rumor de que la riqueza y poder de Hanzu se basa en su alianza con el crimen organizado de Hong Kong y el de Rusia, así mismo, disfruta de las peleas clandestinas.
-debe ser un error, ese hombre no aparenta semejante cosa -insistió la dama Blantorche
-por supuesto que no, Hanzu es un lobo con piel de oveja y esa es la misma razón por la cual lo mantengo cerca, para estar al tanto de sus movimientos - el señor Blantorche se acerco a la sacerdotisa antes de continuar hablando -por suerte la señorita Kagura posee buen ojo para ese tipo de personas.
El caballero de Hong Kong se mantuvo contemplando a Chizuru y al grupo de los Blantorche por un momento y después se retiro con toda tranquilidad, en su trayecto fue saludado por casi todos los presentes, se trataba de alguien bastante popular entre ese tipo de circulo social, pero a pesar de su cortesía y excelentes modales no se detuvo para hacer conversación con nadie, simplemente se dirigió a hacia la terraza de la residencia.
Con las manos en los bolsillos de su fino atuendo contemplaba la luna que estaba posada en el cielo teñido de azul negro, meditando su conversación de hace unos instantes con la líder de la compañía de Japón; en ese momento algo toco su pierna, era un pequeño balón rojo de plástico brillante, observo el objeto unos segundos y lo recogió, de inmediato escucho un sonido provenir de entre los arbustos cercanos.
-pss, pssss, ¿podría devolverme la pelota?
El hombre de rostro afilado observo lo que parecía ser un pequeño niño oculto entre los arbustos y de pronto sonrío a este.
-¿por que no vienes tu por el?
-por que se supone que no debo estar jugando aquí - dijo el pequeño en voz baja -si Elizabeth me atrapa aquí se enojara conmigo.
Hanzu sostuvo su sonrisa serena y se fue acercando a los arbustos.
-ya veo, en ese caso, guardare tu secreto -entrego la pelota al pequeño y al hacerlo noto sus múltiples pecas.
-gracias, Elizabeth me dijo que debía estar en el salón, pero es muy aburrido.
-te comprendo, yo tampoco disfruto mucho de este tipo de reuniones.
-¿entonces porque estas aquí? -pregunto sin ninguna formalidad hacia el mayor.
-soy un adulto, y mis responsabilidades me obligan.
-Debe ser aburrido ser adulto, ojalá no tenga que crecer
-oh, pero ser adulto tiene sus partes divertidas, ¿sabes?
El pequeño parecía haber tomado una gran confianza ante el hombre, todo debido a la atenta sonrisa de este y a la ligereza de sangre del niño.
-¿como te llamas?
-puedes llamarme Shin o Hanzu.
-yo soy Ash.
-que nombre tan interesante, Ash, ¿eres el único infante de esta casa?
-asi es señor.
-de saber que un pequeño como tu estaría aquí, habría traído a alguno de mis hermanos menores para que te hicieran compañía.
-¿hermanos?, es una lastima que no los trajeras.
-bien si me vuelven a invitar lo haré -Hanzu saco una de sus manos de entre sus bolsillos y se sacudió la solapa del traje- por el momento debo regresar a la fiesta, y tu también deberías hacer lo mismo o pescaras un resfriado.
El pequeño acento con la cabeza y se dio la media vuelta para ingresar por la parte de atrás.
Finalizada la cena, los invitados se reunieron a las mesas donde estaban recolectando los donativos por parte de los invitados.
Chizuru acababa de colocar su cheque en el sobre y se disponía a entregarlo a los representantes de la familia cuando escucho un alboroto en uno de los extremos, varios de los presentes estaban aplaudiendo al empresario de Hong Kong al ver la cantidad que había aportado.
-es usted muy generoso señor - dijo la hermosa joven Blantorche que recibió el donativo en sus manos
-es lo menos que puedo hacer, señorita Elizabeth, ademas, el dinero no es importante, solo la vida lo es -comento Hanzu mirando de reojo al pequeño que ya estaba junto a quien parecía ser su protectora.
El espectáculo y las palabras del hombre aun no terminaban de convencer a Chizuru la cual no demoro en despedirse y dirigirse a la salida. Al verla avanzar hacia la puerta, Hanzu también se despidió de sus anfitriones.
-señorita Kagura.
La empresaria se detuvo y con toda paciencia espero que el caballero la alcanzara.
-señorita, lamento detenerla, aun deseo tener una charla con usted respecto a su evento, debo insistir en que mi corporación puede ser su mejor aliado…
-Señor Hanzu, comprendo sus razones para ser tan persistente, sin embargo, como le mencione antes, no pretendo obtener nada de este torneo, la transmisión será realizada por la cadena local KHJtv y no cambiare de parecer.
-de todas formas, acepte usted mi tarjeta antes de marcharse, mi agenda estará abierta para usted en cualquier momento.
Kagura acepto lo que le fue ofrecido y haciendo una reverencia prosiguió su camino. Hanzu la acompaño hasta la salida donde estaban los autos rentados que ya esperaban a la puerta en fila.
-Una verdadera lastima - comento el hombre de Hong Kong ya en su auto, al ver a la japonesa deslizarse al interior de su vehículo y cerrar la puerta -no cabe duda que la guardiana de los Yata es una mujer sumamente hermosa, si las circunstancias fueran otras habría sido una fabulosa esposa trofeo.
-¿cedió a tu propuesta? - dijo otro hombre que lo había estado esperando en el interior del transporte.
-en absoluto y era de esperarse, no obstante, obtuve lo que quería - Hanzu levanto el teléfono del auto y marco a un numero que parecía saber de memoria -soy yo, informales que nos encuentre una vez que mi avión aterrice -hablo por el aparato.
Cuando abordo su aeronave privada, fue recibido cariñosamente por lo que parecía ser su secretaria personal, con ella y junto al hombre que lo acompaño desde el auto abandono las tierras francesas.
-¿te divertiste? - pregunto la fémina de sensual voz.
-prefiero no responder a eso, dime, ¿ya esta programado el viaje a America?
-por supuesto, tenemos todo listo para ir en un par de semanas - la mujer destapo una botella de agua mineral y la sirvió en un inmaculado vaso de cristal - aunque me parece un desperdicio de tiempo que debas reunirte con ese sujeto -dijo entregándole el vaso a Hanzu.
-Gesse Howard siempre ha sido una perdida de tiempo, es demasiado insignificante para tomar en serio, pero demasiado fastidioso para ignorar…
Después de las largas horas de vuelo, el avión aterrizo sin problema alguno en el aeropuerto de Hong Kong y con un pie fuera de este, Hanzu se dirigió sin demora a la sala de espera para clientes especiales, la cual había sido vaciada para su uso. En medio del lugar espero unos segundos y las luces comenzaron a parpadear, él se notaba tranquilo y confiado, la oscuridad se hizo presente y de entre esta comenzó a materializarse un perfil masculino.
Ante el empresario estaba el mismo líder de los Hizoku, ocultando la mayor parte de su presencia entre las tinieblas.
-Tan puntual como siempre, Ron -dijo sonriendo.
El pavoroso hombre deslizo sus ojos a un costado de quien lo había solicitado y contemplo al sujeto que venia acompañándolo desde Francia junto a el, este también lo observo fijamente sin mover un solo músculo.
-nos hemos encontrado tantas veces, ¿y aun miras a Genbu de la misma manera? - comento Hanzu.
-Byakko, tu guarda espaldas es quien desconfía de todo - pronuncio Ron con su gutural voz.
-ese es su trabajo - comenzo a sacar sus gafas de sol y a revisarlas- ah, y recuerda, no me agrada que me llames por mi verdadero nombre cuando estoy en lugares como este - al recalcarle este punto, la mirada de Hanzu se hizo afilada -tengo un trabajo para los tuyos, quiero que busques al dueño de la cadena japonesa KHJtv y lo obligues a que firme el documento para que mi compañía la absorba, y después elimínalo junto a todos los miembros de su familia, no quiero herederos fastidiando en asuntos legales.
-¿eso es todo?, ¿quieres que me ensucie las manos por algo así?
-si fuera algo sencillo hubiera contratado Yakuzas… aun no he terminado de expresar mi solicitud -Hanzu saco su pañuelo y comenzó a limpiar sus gafas oscuras - quiero que una vez que los mates utilices sus cuerpos para crear una fachada y que parezca que aun siguen con vida, ya que no deseo que nadie se entere de esto hasta después del torneo.
-entiendo, quieres que juegue al titiritero.
Hanzu toco su nariz con la punta de su dedo afirmando el comentario del Hizoku.
-no deseo armar un escándalo, por que eso atraería la atención de la organizadora y podría darse cuenta, mi objetivo es obtener la transmisión principal, no es necesario montar un espectáculo complicado.
-en ese caso, tendrás mis resultados en tres días exactamente.
-estaré ansioso -volvió a sonreir y finalmente se coloco sus lentes de sol- haz que parezca una compra venta bajo del agua.
Ron acento con la cabeza y de nuevo se desintegro entre las sombras, no sin antes arrojar un ultimo vistazo a Genbu que mantenía el mismo inexpresivo semblante. Cuando el sombrío Hizoku desapareció las luces volvieron brillar con normalidad por toda la sala.
-bien, esta hecho - aplaudió Hanzu y se dio la media vuelta -vayamos a descansar un poco - dijo palmeando el hombro de Genbu.
El empresario de cabello negro se dirigió a uno de los mas ostentosos edificios de la ciudad, al bajar de su auto una brisa lo golpeo de repente y su sonrisa se desdibujó por un instante.
Una vez en el penúltimo piso ingreso a su lujoso departamento decorado con piezas tradicionales de su cultura.
-Prepara mi baño - dijo a su secretaria -Genbu tu permanece un rato mas por aquí, necesitare que alguien abra la puerta pronto.
El otro lo miro con una ceja en alto.
Hanzu permanecía con su cuerpo hasta el cuello dentro del agua caliente, la temperatura de esta era tan alta que su piel se había enrojecido, le gustaba permanecer de esa manera en silencio absoluto y con el aroma de los inciensos a su alrededor. Pronto su paz se vio interrumpida al ver a su guardaespaldas ingresar al cuarto de baño.
-tienes una visita - dijo el hombre de brazos sumamente fornidos.
El caballero sonrío con los ojos cerrados y lentamente comenzó a salir del agua revelando su espada desnuda completamente cubierta con un tatuaje de un tigre blanco con un marco de serpientes negras.
-parece que quiere jugar con mi paciencia - dijo a su compañero -será una prueba a mi serenidad después de todo - se coloco la toalla alrededor de la cintura.
No demoro mucho en colocarse una prenda cómoda y aparecer en presencia de su visita, el cual estaba sentado tranquilamente en el recibidor, charlando con la secretaria.
-ha pasado mucho tiempo, Leopold -dijo Hanzu.
-¿por que tanta formalidad?, bien puedes llamarme tío -respondió el intruso.
El empresario y aquel que vestía como sacerdote se miraron fijamente sosteniendo esa expresión de tranquilidad y sonrisa falsa que enmascaraban sus pensamientos de desagrado de uno por el otro.
-Seiryu, puedes retirarte por esta noche -indico a su secretaria -Genbu tu también.
-¿estas seguro? - pregunto su inexpresivo guarda espaldas
-no te preocupes, el tío Leopold y yo, solo charlaremos, ¿no es así?
El visitante acento con tranquilidad ante las palabras de su supuesto sobrino.
Sin cuestionar ninguna otra indicación, Seiryu y Genbu se dirigieron a la salida, pero antes de cruzar el umbral la voz del sacerdote los hizo detenerse por unos segundos.
-fue un placer verlos de nuevo - comento Leopold antes de que cerraran la puerta tras de ellos.
-por favor, toma asiento de nuevo - hablo el anfitrión.
-veo que te va muy bien - dijo el invitado mientras apreciaba el apartamento una vez que se acomodo de nuevo en uno de los sillones de cuero negro.
-no me puedo quejar -El silencio se hizo presente entre ambos por unos segundos -¿que te ha traído por aquí? -continuo Hanzu -¿a caso Munchausen ya no te mantiene?, o, ¿es por tu viaje a Japón de hace unos meses?
-Como siempre, estas bien informado… con eso debo suponer, que sabes que la encontré.
-por supuesto y también supe, que casi la matas.
-al principio fui para confirmar que se trataba de ella, y debo decir que me pareció insignificante, hasta que manifestó la presencia de Tsukamatsu, no obstante, su cuerpo es muy débil.
-por supuesto que lo es, aun es muy joven.
-eso no es garantía de que nos sirva en el futuro, en su lugar, deberíamos aprovechar al chico, tienen la misma edad y el parece ser un contenedor mas prometedor.
Hanzu respiro profundamente y cerro los ojos al escuchar las palabras del otro.
-aun con eso… sabes perfectamente que mi padre no lo indico de esa manera, el plan es Akasha como contenedor y al rey celestial del fuego como guardián principal, ¿por que insistes en hacer tu voluntad y traicionar los decretos del primer sacerdote de Orochi?
-¿mi voluntad? -rió discretamente- yo solo busco abrir el camino para la resurrección de nuestro Dios, ustedes quieren aguardar hasta que la chica crezca y no comprenden que eso podría ser un riesgo, no olvides que la profecía menciona que una vez que alcance su madurez se manifestara aquel que es su contraparte.
-lo se muy bien, y Noah también lo sabia, cada movimiento estaba planeado.
-oh, y también su muerte a manos de Gadiel, ¿lo estaba?
Con las ultimas palabras la sonrisa se borro del rostro del empresario.
-eso fue una traición…
-una traición que yo me moleste en cobrar mientras tu y tus hermanos se ocupaban de la construcción del arca como si no les importara.
-¡te equivocas!, ¡nadie mas que a mi me importo la muerte de padre!, ¡pero sus ultimas palabras fueron que continuaremos con su trabajo!, ¡planes que juro cumplir para Orochi!, ¡para entregarle una nueva vida! - exclamo el exaltado hombre joven -¡en cambio tu!, decidiste desde mucho antes ir por tu propio camino!
-¡no me alces la voz Byakko!, ¡por que a la ausencia de mi hermano, yo soy el primer sacerdote!
Nuevamente hubo silencio entre ambas partes, lo único que se apreciaba era bullicio de las calles aledañas que parecía un sutil susurro a la altura que se encontraban.
-me disculpo - pronuncio con voz serena -es verdad, eres el primer representante y el gran rey celestial, Leopold Goenitz - Hanzu descendió frente a los ojos del otro con una rodilla al suelo y la cabeza abajo.
Una vez satisfecho de verlo humillado, el sacerdote de orochi le indico que se pusiera de pie.
-mi intención al venir aquí no era continuar con la fragmentación de nuestra grey, sino unificarla - Goenitz se levanto de su asiento y avanzo hasta el enorme cristal que dejaba descubierta la vista de la ciudad -limpiare el camino para nuestro Dios, y eso significa que quiero hacer a un lado a aquellos guardianes que poseen los tres tesoros sagrados.
Hanzu miro con detenimiento a la espalda de su intruso que parecía confiado.
-de acuerdo, solo tengo una petición, déjame traer a Akasha a casa para sacarle el mayor provecho posible, a cambio, tendrás mi apoyo y el de los hermanos -dijo el joven.
-bien, pero una vez que hayas obtenido lo necesario de ella, quiero que la elimines, ¿quedo claro?
Byakko demoro en responder unos segundos, sin embargo no permitió que su semblante lo delatara de lo que realmente pensaba de todo.
-tenemos un trato, querido tío…
