Ds: Sword Art Online (SAO) es propiedad de Reki Kawahara y sus asociados. Esta obre fue hecha sin fines de lucro.
Este fic pertenece a la #KIRIASUWEEK2020 que organizó SAO_Fickers.
¡Gracias por hacerlo!
DÍA 2: Novio/Novia por un día. (AU)
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Rent a Girlfriend
El ambiente caluroso de las transitadas calles de Japón en pleno verano junto al ruido estresante de los autos apresurados envolvía el caminar de un muchacho alto, delgado, pelinegro, vestido con ropas negras y zapatillas grises.
Kazuto Kirigaya, de 21 años, recorría los caminos del campus de la universidad de Tokio. Su rostro parco y mortalmente serio daban la impresión de que era un tipo rudo, solitario y hasta amenazante. Muy opuesto a la realidad.
No estaba solo, tenía novia y un grupo considerable de amigos, no era rudo con nadie por el hecho de que le importaba poco su entorno, mucho menos seria amenazante, simplemente la vida le había dado facciones de piedra que, aunque fueran atractivas asustaban a la mayoría de personas que intentaran entrar en su círculo de amistades.
Además, tenía lo que creía necesitar… es decir, tenía novia y en tiempos universitarios eso era lo más vital… ¿verdad?
Su agraciada novia caminaba coquetamente unos pasos delante de él, contoneando sus caderas en un vaivén que atraía la vista de muchos pares de ojos. Su novia era hermosa, su corto cabello castaño con puntas teñidas de color aqua que se movían al compás de sus guiños atrevidos a todo aquel ser de sexo masculino que cruzara su camino; ojos color negro que ocultaba en pupilentes celestes con graduación suplantando un par de gafas que antes usaba. No tenía atributos femeninos prominentes que cumplirían cualquier fantasía sexual, pero a su ver eran aceptables.
Embobado mientras observaba ese par de piernas que la minifalda no lograba ocultar, escuchó un llamado de la chica que lo hizo poner atención en sus finos labios pintados de rosa.
—Kazuto… —usando un tono chillón y sonriendo de manera forzada, atrajo una mano del chico a su pecho. —Me enamoré de alguien más, terminemos nuestra relación ¿sí?
El de pelo negro que había tenido su vista fija en la mano que reposaba entre sus pechos, se quedó lelo al escuchar la petición de la castaña, esta soltó su mano que cayó lánguida a su costado mientras con la boca abierta miraba la expresión sonriente de la que ahora sería su ex-novia.
—¡¿QUÉ?!
…
Luego de aquella escena en medio del campus, Shino, su ex-novia había argumentado que los sentimientos que tenía por otro chico eran mayores a los que llego a sentir por él en esos cortos cinco meses de relación. Sonriendo hizo un gesto de despedida con su mano y se alejó con el mismo vaivén sensual hasta su facultad.
Para Kazuto, el resto del día paso en automático. Ni siquiera recordaba un mínimo de lo que vio en sus diez horas encerrado en un aula de tecnología por el shock que le había causado la situación.
Shino podría considerarse su primera novia seria, había tenido una relación cuando estaba en primaria y el pueblo femenino lo consideraba un niño precioso, pero la novia que en ese entonces tuvo un día se ausentó de su escuela y nunca más volvió a saber de ella. Shino en cambio fue la primera chica a la que beso de verdad sin babearse ni compartir paletas de dulce.
Shino era la candidata para quitarle su situación de universitario virgen.
Y ahora lo había botado miserablemente.
Cuando llego al pequeño departamento donde vivía solo, arrojó su mochila hacia alguna sucia esquina y se tiró como muerto en su futón, sacó su teléfono y se puso a vagar en su galería mientras veía las pocas fotos que habían logrado reunir en esos meses de noviazgo.
Siempre notaba que Shino sonreía mucho, casi que con amor. Quizas estaba demasiado embobado para notar que era mentira o que no era suficiente. ¿Y si lo había dejado por no ser suficiente para ella? ¿Era feo? ¿Demasiado desaliñado quizás? No era tonto, muchas personas y sus logros académicos eran prueba de que su CI era muy elevado… aunque quizás en cosas de sentimientos y para explayarlos tal vez si era un poco ¿inútil? ¿inexperto?
Con aquello en mente decidió llamar a su mejor amigo, la única persona que podía decirle las cosas sinceras y sin temor. Dos llamadas perdidas más tarde su amigo al fin se dignó a contestarle.
—¿Kazuto? ¿sucedió algo? —en el fondo de la llamada podía escucharse la música de una idol sensación del momento.
—¿Por qué me preguntas si sucede algo? ¿Qué no puedo llamar a mi mejor amigo? —La voz soltó una risotada del otro lado de la línea.
—Tú no me llamarías amenos que estés muriendo o necesites que te lleve comida, anda suéltalo.
Pudo notar como la canción de fondo se volvía cada vez más lejana.
—Shino me cortó…
—¿Y estás triste por eso?
—¡Eugeo! —el tono molesto que usó ante la impertinente pregunta del chico hizo que fuera consciente del nudo que tenía en su garganta. —Por supuesto que me siento triste, era mi novia.
—Vamos Kazuto, no puedes estar así por ella. —hizo énfasis en el pronombre.
—¡Era mi novia! Obviamente voy a estar mal, yo la quería…
—Ella no te quería Kazuto.
—¿Qué? —Kazuto paró de juguetear con el mando de la consola que había tomado sin notarlo a media llamada.
—A ver… ah… como te lo explico… verás… tsk. —suspiro hondo— ¿Recuerdas cuándo me la presentaste por primera vez?
La voz contraria sonaba preocupada y cautelosa.
—Si, ¿Qué hay con eso?
—Pues verás, ese día yo presentí que esa chica no era del todo sincera.
—Pero ¡qué dices! Shino me quería también. —se sentó de un envión en el futón mientras procesaba las especulaciones de su amigo.
—¡Pero se hizo tu novia después de que Keita le pasara tus notas de Cálculo! Además, parecía un poco fácil y cínica ¡Coqueteaba con todos en tu cara! Y tú ni enterado.
—Pero… era tan tierna y amable…—su espalda chocó contra la superficie dura mientras fregaba su rostro en frustración.
—Escúchame Kazuto, te diré esto como tu amigo casi hermano, olvídate de ella porque no se merecen. No es necesario tener novia para ser feliz.
—Lo dices tan fácil, tienes novia.
—Oye, también estuve años sin novia. Además, a ti te agrada Alice ¿no es así?
—Es una gran chica sí. — Kazuto suspiro. —¡Ah! Bien, plan superar a Shino en comienzo.
—Pero no lo digas como si te fueras a morir. Venga, no seas llorón y ponte a jugar algo. ¿Ya probaste el nuevo parche de SAO? La MMO News dice que incluyeron habilidades mágicas, irónico debido a que…— mientras Eugeo más parloteaba sobre las nuevas del juego, mas distorsionada escuchaba su voz. Suponía que había regresado al karaoke donde seguro estaba teniendo alguna cita.
—¿Qué? No entiendo nada de lo que dices. —alejo el teléfono de su oreja mientras lo ponía en altavoz.
—Dije que hay que jugar mañana y yo tampoco te escucho así que nos vemos ¡ADIÓS! —y con eso ultimo la pantalla que indicaba la llamada desapareció dejando el contacto que tenía una foto de un chico rubio de ojos azules.
Se quedó un rato mirando a la nada mientras la información que el rubio le había soltado pasaba por miles de filtros en su cerebro.
La realidad de que lo habían usado lo golpeó fuerte. Ahora todo estaba tan claro. Cuando ambos se citaban para hacer tareas juntos ella lo llevaba a su casa, lo metía en su cuarto y mientras el devoraba los ejercicios matemáticos Shino se dedicaba a susurrarle cosas bonitas en el oído y darle besos furtivos para después pedirle sus apuntes, darle un beso rápido y sacarlo de su casa.
Usado como traste viejo.
Una vez Eugeo le dijo que el que alguien le susurrara en el oído o le masajeara el cuero cabelludo era suficiente para dejarlo dormido y manipularlo a gusto. Cuánta razón tenía el muy desgraciado.
De repente Kazuto sintió una gran furia extenderse por todo su pecho mientras gruesas lagrimas salían de sus párpados. Volteó su cuerpo y sus puños comenzaron a golpear la almohada que coronaba su cama mientras el agua salada caía en ella.
¡Que imbécil había sido!
Pero esto no se quedaría así, claro que no.
Con furia encendió su celular mientras buscaba el contacto de su ex. Lo encontró y presionando con brusquedad la opción de llamar colocó su celular lo más pegado posible. La máquina sonó un par de veces cuando de repente…
"El usuario lo ha bloqueado de su lista de contactos. No recibirá llamadas ni mensajes. Si existe algún error llame a atención al cliente"
La llamada se cortó y Kazuto sorprendido observó como la foto del contacto de Shino desaparecía para quedar en un ícono por defecto. ¡Lo había bloqueado a mitad de la llamada!
Pulsó el ícono de una red social donde se seguían mutuamente y buscó el perfil de la susodicha, encontró el mismo resultado, lo había bloqueado de toda comunicación posible.
Lanzó un grito frustrado mientras dejaba sus brazos caer lánguidos a sus costados y el celular se llevaba un buen golpe contra el suelo.
"Ding"
El sonido de alerta de una nueva notificación hizo que alzara el celular frente a él.
"¡Elige a tu novia perfecta y pásala genial por un día!
¿Estás solo y necesitas compañía para una tarde? ¿Quieres una chica linda para platicar? ¡No esperes más! Descarga "Tolbana Talk" la app de novias de alquiler donde puedes tener a tu novia ideal por un día."
Kazuto vio con duda la publicidad mientras que en su mente corrían miles de recuerdos de sus citas con Shino y los besos o caricias que se daban mientras el suspiraba como estúpido enamorado. Recordó que bien se sentía tomar su mano mientras caminaban, aunque ella la retirara después para retocar algo de su atuendo.
Cuando regresó a la realidad, se dio cuenta que había aceptado la publicidad que automáticamente instaló en su dispositivo la dichosa "Tolbana Talk" y mientras se terminaba de secar las lagrimas de su primer desaire amoroso, ingresó todos los datos pertinentes para completar el registro y una larga lista de chicas bonitas se desplegaba frente a él.
Kazuto bufó exasperado mientras bajaba el celular, realmente no le interesaba en lo absoluto tener otro contacto con alguna mujer en plan sentimental en un buen tiempo y menos con una que se relacionaría con él en base a falsedad. Por que las novias de alquiler eran eso, un personaje falso que interpretaba falsas emociones que te hacían sentir bien, como un placebo.
Cuando estaba por apagar su celular y mandar todo al demonio, una nueva notificación interna de la app le llegó.
"¿No te decides por ninguna de nuestras modelos? ¡Mira el top ranking semanal de novias para elegir solo lo mejor de lo mejor!"
—¿En serio existe un rank para esto? —Kazuto preguntó en tono sarcástico mientras entraba en la categoría mencionada.
Su expresión burlona desapareció al instante cuando la líder del rank apareció con su perfil de presentación.
"Top. 1 de esta semana.
Asuna Yuuki. 20 años.
Ama los postres y pasear por la ciudad.
Una novia tierna y refinada.
Puntuación 4.7/5"
La chica de cabellos color ¿castaño? ¿rubio? ¿pelirrojo? ¡pelirrojo! en un tono muy extraño, tenía una sonrisa suave pintada en su rostro y unos ojos apacibles color avellana que miraban al espectador invitándote a comprar sus servicios.
La mente del chico se quedo en blanco un par de segundos, cuando sus ojos conectaron con los estáticos de la modelo una sensación de mareo recorrió su cabeza y su corazón dio un fuerte tumbo mientras su mente regresaba a trabajar a un ritmo acelerado. Todos sus sentidos le gritaban que contratara a esa chica, que presionara el botón de "solicitar".
Con la vista borrosa por la rapidez de su mente, lo abrumador de que todos sus sentidos se centraran en un mismo objetivo y la imagen de Shino bailando por ahí con cualquier tipo en algún antro fueron los que movieron su dedo hasta la confirmación de la compra… sin darse cuenta del precio.
Y se dio cuenta hasta que al día siguiente cuando despertó después de haber caído rendido preso del cansancio emocional, el correo de cobro de su tarjeta de crédito le notificará del retiro de ¥5000 de su cuenta y el chico pusiera un grito al cielo al asimilar que había sacrificado sus ahorros para una nueva tarjeta grafica en un servicio de citas…no, corrección, de novias de alquiler.
En unos cinco días y contando se reuniría con la novia de sus sueños.
…
El bullicio del centro de Tokio en un sábado por la mañana era tan común que hasta se consideraba ruido natural. Los ventanales brillantes de los grandes rascacielos le cegaban la visión del cielo despejado y el calor del verano le picaba el cuello.
Maldijo la hora en que decidió vestirse con ese suéter negro de mangas rayadas junto a un pantalón largo de mezclilla del mismo color, con sus infaltables zapatillas grises, pero con esa vestimenta la chica a la que esperaba había de localizarlo en medio del gentío.
Tenía hambre debido a que se levantó tarde y solo pudo masticar una manzana, tenía calor porque el sol le daba de lleno y sus ropas negras atrapaban la temperatura sintiéndose húmedo, pero en Tokio nunca había nada esclarecido, posiblemente dentro de una hora se soltara una tormenta de improvisto y agradecería al cielo tener ese suéter.
¿Qué demonios estaba haciendo? Acaba de terminar una relación que al parecer fue falsa y estaba entrando en otra que ni siquiera se le podía considerar como una relación.
Además, ¿Qué era esa sensación ansiosa de su estómago? Como si estuviera a punto de correr una maratón kilométrica y no estuviera preparado para tal. También estaba la posibilidad de que la chica de la foto fuera completamente diferente a la real, era un truco muy común.
De hecho, todo este contexto era una red caza bobos para cobrarles dinero fácil a los idiotas que caían, como él.
—Suéter negro con rayas y zapatillas grises…
Una voz suave habló cerca de él que lo hizo alzar la mirada hacia el frente. Vamos a considerar que su mente no quedo en blanco si no que la luz del sol era muy fuerte como para pensar con claridad.
Ahí estaba, su novia de alquiler parada con una pose inocente mientras lo observaba con duda.
—Eres Kazuto ¿verdad?
"Responde idiota"
Una voz en su cabeza le punzaba dentro mientras miraba lelo a la muchacha. A simple vista podía notar que era alta, un poco menos que él. Tenía las facciones iguales y hasta mejores que las fotos de su perfil, su cabello se veía mas encendido de ser posible, como una cerilla que nunca moría consumiendo la madera eternamente. Usaba un vestido simple, delicado y sobre todo elegante; constaba de una camisa que no cubría sus hombros color blanco que se sujetaba por tirantes que cruzaban las desnudas clavículas, un cinturón de tela negro delimitaba el final de la tela blanca y enmarcando su diminuta cintura dejaba caer la tela color melocotón de su falda que con la brisa veraniega se movía libre por sus delgadas piernas, sus zapatos de tacón vino estaban en perfecta sincronía con su bolso de donde colgaba un llavero de una espada pequeña.
Kazuto prestó especial interés en ese pequeño detalle, lo suficiente como para notar que la estaba observando sin consideración y que se vería como un pervertido total. Eso y que la sensación de ansiedad combinada con familiaridad lo ponían alerta.
—Eh…— carraspeó, su voz había salido aguda. — Si, soy Kazuto. Tú debes ser Asuna… ¿san?
Una risita escapo de los finos labios de la joven mientras se acercaba hasta el pelinegro, para Kazuto la muchacha parecía flotar, como una muñeca movilizada por empujes celestiales y no por mecánica corporal.
—Solo dime Asuna, así está bien. — cuando se paró frente a él, pudo notar los bendecidos atributos femeninos de la muchacha que sin querer atraían la vista hasta el nacimiento inocente y delicado de su escote.
Kazuto carraspeó por segunda vez.
—Y bien Kazuto-kun ¿nos vamos?
La aplicación de citas era en parte bastante responsable y organizada. En la medida de lo posible te pedían crear un plan para la cita para mantener la seguridad de sus modelos. Kazuto no era un experto en citas, sus predecesoras siempre sucedían en casa de la innombrable o en una cafetería cercana al campus, solo una vez habían ido a un zoológico. Pero como el objetivo de todo ese circo era que el pudiera aliviar sus penas, elaboró un plan según sus gustos y por supuesto, su parada principal era el Museo Nacional de Ciencias Emergentes e Innovación; lugar donde Kazuto podía encerrarse por horas acompañado o solo, si alguien le consultaba algo de ese lugar no había poder que le cerrara la boca, pero antes debían parar en una cafetería para conocerse un poco mejor.
Ah sí, casi olvida el pequeño detalle del motivo de parar en una cafetería. Resulta que las letras pequeñas de un contrato siempre deben leerse y el contrato de una novia de alquiler dice que solo el alquiler de la modelo costaba ¥5000, el pasar una cantidad establecida de horas sumaba un cobro extra que debía cancelarse antes de dar inicio a la cita además de que el arrendador debía correr con todos los gastos, entre ellos transporte, comida, entradas, etc.
Todo este teatro le parecía un timo que denunciarlo con alguna autoridad le daría vergüenza por lo idiota que es.
—Entonces…—
—¡Si si! —carraspeó por tercera vez ¿Por qué sus cuerdas vocales estaban en modo imbécil ese día? —Vamos. —hizo el ademán de tomarla de la mano, pero se detuvo a medio camino, no la conocía de absolutamente nada y no podía tomarse esas confianzas ¿o sí? De igual manera, por alguna razón que ignoraba se sentía muy nervioso y sus manos sudaban, no quería que la delicada chica sintiera su mano pegajosa.
Asuna al ver que el muchacho no se movía, comenzó a caminar despacio mientras el chico despertaba de su letargo, cosa que sucedió un par de metros después obligándolo a trotar esa distancia hasta llegar al lado de la muchacha y continuar una caminata incómoda hasta la cafetería que había unas cuadras más allá.
…
La cafetería/bar era un lugar muy acogedor, lleno de gente de todas las edades, el estilo americano destacaba en todos lados. Una rocola gigante coronaba la barra de bebidas donde un hombre grande moreno servía los pedidos. La pareja estaba sentada en una equina del largo mueble café, esperando ser atendidos.
—Dime Kazuto-kun, ¿estudias?
El de ojos grises que había perdido su mirada en el enorme aparato de música movió bruscamente su cuello hasta la bonita pelirroja.
—Si, estoy en la universidad de Tokio en segundo año.
—¡Ah! Entonces eres mayor que yo y también estoy en la universidad de Tokio.
En ese momento, el imponente bar tender llegó con sus bebidas y mientras Kazuto pagaba el costo de estas podía ver a la tierna pelirroja hacer ademanes torpes para quitar la tapa de su café helado sin arruinar el decorado de crema batida.
—Déjame ayudarte…— Kazuto que también era un fanático de los café helados sin tapa tenía mas experiencia en remover el plástico que le restaba elegancia a la bebida. En el proceso sus dedos se rozaron momentáneamente haciendo que una chispa eléctrica le recorriera todo el brazo y le dejara un cosquilleo en las yemas.
—Gracias. — sonrió y le dio un sorbo con el popote. —Entonces… ¿podríamos dejar las cuentas claras desde ya? —un delicado e imperceptible rubor coloreó las mejillas de la chica.
—¡Oh si! Claro. — tomo su billetera y sacó un par de billetes, al entregárselos y rozar sus yemas con la palma de Asuna, pudo notar que tenía sus manos frías.
—Muchas gracias. — volvió a sonreír mientras guardaba el dinero. — Y dime ¿tienes algún pasatiempo divertido?
Asuna estaba sentada frente a él, de costado a la barra, apoyando casualmente su brazo en esta y con las piernas cruzadas. Kazuto se preguntaba cómo podía mantener el equilibrio en un taburete diminuto y esa posición.
—Jugar videojuegos todo el día se considera como un pasatiempo, pero no creo que sea divertido para muchos. —Trató de no mirar fijamente sus rellenos labios brillantes por el frio que había pasado entre ellos.
—Por supuesto que es divertido, a mi me gustan algunos videojuegos…—con una sonrisa apenada la muchacha dio otro sorbo a su bebida.
—¡¿En serio?! ¿Cuáles? —la notable emoción del chico logró que una risilla escapara de los labios de ella.
—Pues…
"RIN RIN RIN RIN"
El sonido chillante de unas campanas corto la frase de Asuna, era una alarma en el celular de ella que le avisaba que la hora de la cita debía empezar.
—¿Te parece si lo platicamos camino al museo?
—¡Claro! Vamos.
Kazuto con mejorado y buen humor, intrigado ya que; que una novia de alquiler estuviera interesada en los videojuegos no era muy común, dejó una propina y emprendieron camino en metro hasta el museo.
En ese trayecto, Kazuto se enteró para su alegría que la chica jugaba el mismo juego que él y Eugeo, lo jugaba en serio. Hasta podría afirmar que si llegaban a tener un duelo se le haría difícil ganarle por las descripciones de su personaje y llevaban prácticamente la misma cantidad de tiempo jugando.
Asuna descubrió que el chico de zapatillas grises era una piedra, las emociones las transmitía por su voz, rara vez sus facciones llegaban a moverse más de dos centímetros. Tampoco sonreía mucho y reír mucho menos. También puedo notar que era muy educado y que estaba nervioso por los movimientos incesantes de sus piernas.
Pero de alguna manera los dos tenían un pensamiento en común, que era extremadamente familiar y cómodo para los dos estar juntos. Generalmente, Kazuto no hablaba mucho y mucho menos con una total desconocida, pero al parecer su mente olvido eso cuando Asuna le comentó su pasatiempo. Desde ahí ninguno paró de hablar sobre sus gustos, talentos y aficiones.
A Kazuto le gustaba estar encerrado todo el día con un computador, jugando o leyendo algo relacionado con su carrera, Asuna prefería salir a estudiar a algún lugar tranquilo. A Kazuto le gustaban los postres y toda la comida en general, Asuna le comento que era una excelente cocinera. Se dieron cuenta que los dos eran casi tan inteligentes como el otro, pero cuando Asuna le hizo una pregunta de historia Kazuto falló miserablemente dejándola como la más inteligente.
Todos esos detalles y más, ellos dos compartían en el trayecto del tren. Violando completamente el código de comportamiento de un cliente y su novia de alquiler.
Treinta minutos después de viaje, bajaron del subterráneo para salir de la estación y encontrarse de cara con el centro de Tokio en todo su apogeo urbano. Ambos comenzaron a caminar las cuadras que faltaban para el museo cuando inconscientemente la mano de Kazuto rozó con la de Asuna. Ella acostumbrada pues era un movimiento común en su trabajo, enlazó su mano con la ajena ignorando el saltito de su corazón y la calidez que le produjo.
Él en cambio, casi se atraganta con su propia saliva y se ruborizó como adolescente mientras su corazón corría como loco. No entendió por qué sus emociones estaban tan sensibles ese día, pero cuando Asuna entrelazó sus dedos casi le da un infarto. Mirándola de reojo notó como ella sonríe tranquilamente como si nada estuviera pasando, así que contando mentalmente hasta el infinito se calmó y disfrutó de la sensación que la mano de la pelirroja le producía, sensación que no experimentaba hace mucho tiempo.
Y así, con las manos entrelazadas la fachada impresionante del museo se presentó ante ellos y fue ahí donde Asuna se privilegió de poder ver al chico sonreír por primera vez.
Su rol como novia de alquiler le pedía hacer comentarios tiernos y halagadores a su cliente, llenarlo de bombos y trompetas. Lo intentó al principio, pero a Kazuto no le gustaban esos comentarios y lo notó de inmediato, no era el típico chico desesperado por atención femenina, aunque si la necesitaba porque cuando le lanzaba un par de halagos esporádicos el se apenaba y le agradecía con voz bajita.
Asuna debía admitir que Kazuto era el primer chico que de verdad la contrataba solo para un poco de compañía y no para presumir tener una novia bonita o fantasear cosas extrañas. También, estaba pasando por un desamor ya que se le notaba a leguas de distancia, así que tratando de ser lo mas amable y cálida posible quería hacerle más llevadero el peso de su corazón roto. Sentía esa necesidad de querer curar cualquier mal que ese chico presentara y no entendía el motivo, era solo un cliente más.
Cabe destacar que los dos tenían una increíble química y fluidez a pesar de ser desconocidos, prueba de ello era como durante el desarrollo de su cita en el museo Asuna lanzaba preguntas y Kazuto con toda la disposición del mundo respondía sus interrogantes tardando minutos u horas en explicarlo, cuando caminaban por los grandes pasillos llenos de exposiciones y sus manos rozaban ya no solo las entrelazaban sino que Asuna escalaba su mano hasta la cara interna del codo ajeno y él con toda la comodidad del mundo flexionaba su brazo de tal manera que sus brazos quedaban enganchados mientras disfrutaban del recorrido.
Se habían ido volando casi tres horas dentro del enorme lugar cultural. Cuando Kazuto sugirió salir a comer algo, Asuna salió de la ensoñación pacifica en la que se había sumergido.
Una novia de alquiler se comportaba como una novia, pero no era una novia. Había ciertas conductas que, aunque te pagaran tu peso en yenes simplemente no podías realizar para evitar futuros problemas con el cliente. La acción más pecadora era tener besos con los clientes; tras este acto había una seguidilla de comportamientos prohibidos, como recostar la cabeza en el hombro del cliente, dejar que este la tomara de la cintura, los abrazos fuera de lugar, etc, etc, etc. Básicamente el contacto físico prolongado que pudiera dar vía libre a otras situaciones.
Asuna estaba segura de haber mantenido sus brazos entrelazados por mucho tiempo, también haber puesto la cabeza en su hombro cuando una guía del museo comenzó una charla de los orígenes de las computadoras, entonces esa realización le puso la piel fría y disimuladamente observo el semblante del chico.
Cuando ella recién empezaba en el trabajo, su primer cliente había pagado una cantidad exagerada por ella y al final resultó ser un hombre con problemas serios que se había "encariñado" con ella. Como recuerdo y advertencia grabada con fuego en su mente, los clientes con problemillas siempre estaban ansiosos, observando a todos lados con su mano sujeta tratando de que no escapara, sudaban y tartamudeaban frente a ella, la mirada lo decía todo.
Pero Kazuto no, a pesar de quizás haber saltado un par de normas que a cualquier chico que contratara ese servicio le hubiera dado otra idea, él parecía tranquilo y cómodo mientras caminaban con una crepa salada en sus manos. Y aunque a lo mejor era un psicópata que disimulaba muy bien sus emociones, agregando el hecho de la violación de conductas que la enervaba manteniéndola alerta, Asuna se permitió degustar su crepa mientras charlaban de nada.
Por su parte Kazuto no podía estar tranquilo, es decir en realidad si estaba tranquilo y en cierta manera feliz, pero la chica que caminaba junto a él le provocaba un revoltijo de emociones muy desesperante y el no saber la razón lo ponía de los nervios. Era como tener la respuesta en la punta de la lengua, pero no poder recordarla.
La tarde se hacía cada vez mas opaca por lo que las horas pactadas de su cita llegaban a su fin. El chico decidió acompañar a su cita hasta la estación de tren más próxima donde se despedirían, agradeciendo la compañía y no se volverían a ver nunca más.
En el trayecto de aproximadamente unas cinco cuadras, una enorme tienda de mercancía con temática de videojuegos captó la atención de ambos. Kazuto pudo ver como los ojos de la pelirroja brillaron al observar un collar con un dije en forma de cristal cuadrado color azul galáctico, era un objeto básico del juego que ambos tenían en común.
Él sabia que NO debía hacerlo, más que todo por no rayar su reputación. Estaba solo, un virgen friki y un idiota que gastaba en novias de alquiler ¿ahora también quería gastar en regalos para ella?
Su raciocinio le decía que no, su cuenta bancaria le gritaba que no porque seguramente el collar costaba una fortuna, su ego le rogaba que no lo hiciera porque todo eso era una farsa pactada.
Pero su acción fue contraria, alguna parte de su subconsciente le dijo que lo hiciera. El brillo de los ojos color avellana de la chica, la sonrisa tierna que tenía con solo ver algo tan común fueron los motivos que movieron en modo automático su cuerpo y antes de que sus fueros internos entraran en batalla campal, la compra se había hecho.
El señor regordete que atendía la tienda le guiñó un ojo cómplice y se tomó la molestia de empaquetar el accesorio en una bonita caja mientras Kazuto con su mirada muerta se cacheteaba mentalmente.
—Aquí tiene, un bonito regalo para una bonita señorita. —el señor suponiendo acertadamente que el regalo tenía como dueña a la chica, se la entregó alegremente.
—¿Para mí? —Asuna que observaba el actuar del chico de manera neutra, acostumbrada a recibir regalos y a ver como sus clientes compraban regalos para alguien más pidiendo sus consejos, se sorprendió en grande al ver que el parco chico le había comprado algo a ella. No se veía como la clase de clientes que gastarían de más, hasta parecía un poco arrepentido de haberla contratado.
El hecho de que haya comprado justo el objeto que quería y planeaba comprarse después, le calentó el corazón de una manera que prefiere tragarse en lo profundo de su ser.
—Si…—dijo apenado mientras rascaba su nuca y bajaba la mirada.
Asuna consideró muy tierno ese gesto.
Aceptó la cajita blanca con una sonrisa y la apretó contra su pecho en una medida para callar su corazón que bombeaba sin cesar.
—Gracias. —esta vez no fingió, ni se forzó en hacer la sonrisa perfecta. Simplemente sonrió genuinamente siguiendo el calorcito que bailaba por sus extremidades.
Kazuto se sintió muy idiota cuando su corazón dio un brinco al ver aquella sonrisa brillante, que si no conocías el contexto dirías que es la muestra más verdadera de agradecimiento.
"Es una farsa"
Pensó, tragándose la sensación amarga que se instaló en su pecho. Reanudó su caminata hasta la estación junto a la chica que lo acompañaba con comentarios esporádicos de su entorno. De repente se sintió huraño, quería regresar a su casa y dormir.
La aseveración de que todo era un teatro montado para su comodidad solo le recordó lo patético que eso sonaba, dándole un cambio de humor terrible donde la chica que lo acompañaba le parecía de lo más odiosa.
El sonido de los trenes corriendo a máxima velocidad bajo sus pies se hacía cada vez más fuerte hasta que la fachada de la estación brillaba en toda su gloria urbana.
Asuna había volteado para quedar frente a él y su perfume cítrico rebotó en su nariz.
—Me divertí mucho hoy Kazuto-kun. —se sentía nerviosa y sus manos temblaban, retorcer su bolso fue el mejor distractor.
—Yo también… me divertí. —en serio que se contuvo de lanzarle algo ácido, ella solo hacía su trabajo.
Una pequeña desilusión cruzó los ojos de la pelirroja al notar el comportamiento arisco del chico.
—¡Muchas gracias por el día de hoy! —su voz quizás salió un poco más alegre de lo debido.
—Gracias a ti. —¿Era su idea o se estaban despidiendo demasiado?
—Me alegro, entonces… —movió un mechón de cabello que había caído en su cara hasta detrás de su oreja. — Adiós Kazuto-kun.
Un movimiento de mano acompañó su despedida. Él planeaba responder también con un protocolario adiós, pero ella lo interrumpió.
—¡Nos vemos!
Y hecho a correr escaleras abajo para llegar al subterráneo, con su cortina de pelo moviéndose salvaje en sincronía con sus movimientos.
Kazuto se quedo ido y sonrojado. Cosa que desechó con un fuerte movimiento de cabeza, no había razón por la cual sentirse especial, era solo una novia de alquiler cumpliendo el papel por el que se le paga ¿verdad?
¡¿verdad?!
…
Cuando terminabas tu cita, la app te daba la opción de puntuar el desempeño de la modelo y de ser posible dejar un comentario.
Kazuto ya en su casa, con una toalla en la cabeza secando su cabello húmedo se dio la tarea de husmear un poco por los comentarios públicos de la chica que fue su acompañante y encontrar la razón por la cual era la numero uno.
"Es tan tierna que me hace sentir como en casa"
"Tomar su mano es una de las mejores sensaciones"
"¡SEÑORITA ASUNA CÁSESE CONMIGO!"
"Definitivamente la mejor novia de alquiler"
La mayoría de comentarios buenos eran describiendo las mismas sensaciones y algunas cosas que paso hoy. Él solo era uno más de tantos que pasaban un buen momento con esa modelo, uno de los miles, entonces confirmó lo que su lado lógico ya le había restregado.
"Es una farsa, son mentiras, es un placebo emocional"
Otra vez se sintió en cierta manera engañado, engañado por su propio corazón. La tarde que había pasado con ella se había sentido tan bien que la rabia de lo que Shino hizo y que aún no haya podido enfrentarla no se había cruzado por su alma en ningún momento, pero era falso.
Como las drogas, te hacen tocar el cielo y después te regresan al infierno.
Con hastió tipeo un par de palabras en la caja de comentarios tratando de sacar su amargura de alguna manera.
"Fue muy normal y aburrido.
Puntuación 2.7/5"
Y como si de una bala se tratara, el comentario se colgó en el muro cibernético.
Apagó su celular y se tiró en su futón con su antebrazo tapando la luz blanca que producía la lámpara en su escritorio.
Su mente traicionera comenzó a mostrarle en carrete los momentos donde su corazón saltó como borracho en esa tarde y la misma sensación nerviosa, pero de alguna manera reconfortante lo invadió. Un calorcito recorrió su espina dorsal mientras el rostro sonriente de la pelirroja se mostraba en su mente, su voz dulce pero firme y su excelente personalidad.
Como las drogas, que te llevan al cielo, te bajan al infierno y te dan la dependencia de probarlas una vez tras otra.
Asuna con sus gestos, palabras y existencia misma lo invitaban a estar con ella una vez tras otra y otra más.
Cuando su mente le volvió a recordar que era una farsa, que no lo hiciera. La pantalla de su celular mostraba el menú de compra de horas de la modelo que le sonreía de forma angelical y antes de pensárselo mucho más y que su autosabotaje emocional le ganara, presionó la opción de "comprar" sin miramientos.
—Estoy harto de mi propia estupidez…
"Nosotros también."
Casi pudo imaginar un par de mini Kazuto dentro de su cabeza regañándolo. Hasta Eugeo apareció en su función mental, pero él le daba ánimos en lugar de regañarlo.
¡Menudo circo!
-.-.-.-.-
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¿Continuará? A lo mejor.
Rent a Girlfriend me gustó mucho, qué más puedo decir. Por cierto, team Chizuru eveeeeeeeeer :] le encuentro un cierto parecido con mi reina Asuna, no sé qué, pero siempre me recuerda a ella. Que Shino quedara como Mami-chan fue totalmente involuntario, no es como si le tuviera rencor a la camper, o sea, no.
Feliz segundo día de la KiriAsuWeek2020!
¡Si ves algún horror ortográfico o gramatical no dudes en hacérmelo saber!
Nos vemos mañananananana
¡Saludos!
Kuronojinsei
