El retorno.

Una semana después de mi llegada al fuerte, me traslade a la capital, disfrazada, con compañía de Ruby y Janina, Sergeí se había adelantado los días anteriores, reuniéndose con nosotros en la puerta de la ciudad y Amatista había salido. Casi no podía creer estar de regreso, apenas crucé las puertas de la ciudad y tuve enfrente de nuevo la gran metrópolis de cristal, con su palacio torrencial dominando el panorama me entro melancolía.

-Será mejor no nos detengamos mucho en campo abierto, hay que ir a la catedral primero, luego a las barracas de la ciudad – dijo Janina.

-Sí, estoy de acuerdo – respondí.

Comenzamos a caminar por las calles, las paredes en la avenida principal estaban casi completamente limpias, a pesar de haber un par de panfletos de ambos bandos. Al entrar a los barrios, sin embargo, ya se comenzaba a notar un cambio, muchas paredes estaban casi completamente tapizadas de panfletos propagandísticos, de ambas partes, o panfletos de protesta imperiales.

También entre todo el collage en las paredes había caricaturas políticas, muchas representaban a Flurry o a Twilight, a la primera como una mascota de la segunda. Los panfletos más agresivos eran sobre las recientes masacres por parte del ejercito Equestriano en los pueblos, había algunos panfletos que eran textos completos relatando la visión de algún sobreviviente.

Seguimos el camino hasta la catedral, entre más nos adentramos al paso de la melancolía más se entristecía el escenario, alrededor de la plaza del paso había varias hogueras donde se acercaban a calentarse. La ciudad se sentía más fría de lo que debía estar, algunos copos de nieve se colaban a través del escudo protector del corazón la situación era mala.

Eventualmente llegamos a la catedral, la zona seguía fuertemente defendida, dos torres abanderadas flanqueando la entrada los edificios aledaños usados como parte de la muralla provisional, había soldados en los tejados. Troneras en la muralla por dónde asomaban las baterías de Morfea y en lo alto almenas por dónde igual asomaban más cañones. No era un misterio porque Equestria no se había animado aún a intentar tomar la posición, desde fuera parecía un suicidio intentar un asalto.

La primera en acercarse a la muralla fue Janina quien quitándose su capucha saludo a uno de los guardias. Este la observó desde su posición elevada, pidió que se identificará y Janina solamente dijo alzando un pañuelo celeste en el casco derecho:

-sí por el corazón de cristal eh de dar la vida, así será, si por el imperio eh de morir, así será, moriré siendo libre.

-¿Quién la acompaña hermana?

-¡La adalid! - respondió

Aquel en la torre me dio una segunda mirada, Sergei quien iba junto a mi asintió con la cabeza, ahora sabía que el disfraz funcionaba, para que me viera mejor baje mi capucha dejando mi rostro al descubierto.

-¡Santos cristales! -sentenció antes de descender de la torre.

Las puertas comenzaron a abrirse de par en par, entramos a la plaza de la catedral ahora vuelta fortaleza, los ponis curiosos de la guardia santa y de la artillería imperial fueron los primeros en acercarse.

Mi llegada causo un alboroto silencioso, todos solo me observaban mientras marchaba hasta el gran edificio que dominaba el panorama de varias calles con sus altos campanarios.

Antes de que alcanzará la catedral sus puertas comenzaron a abrirse de par en par, Morfea liderando un grupo de guardias salió de la misma marchando seguida por dos líneas de tres sacerdotisas cada una con la segunda de la segunda columna cargando un estandarte del corazón.

Reconocí de inmediato la tropa clerical de la madre Crystalia, quien salió detrás de estás sacerdotisas flanqueada por otras dos y atrás de ella dos filas más con otros dos estandartes sostenidos por las sacerdotisas de la primera y tercera columna de la quinta sección.

Los soldados de Morfea le dieron paso haciendo reverencia a ambas a Crystalia y a mí, seguí avanzando al tiempo que ellas lo hacían. Una vez estuvimos frente a frente las dos primeras secciones se reorganizaron en dos columnas de tres secciones y la abanderada cedió su estandarte a Crystalia quien lo sostuvo con la magia de su cuerno.

La madre sacerdotisa termino de acercarse a mí, note en su mirada como no se creía lo que veía. Se acercó más a mí y poniendo el estandarte a un lado me abrazó, esto fue una sorpresa hasta para mí. Regresé el abrazó, mientras lo manteníamos Crystalia comenzó a decir:

-¡Sabía que el corazón no se equivocaba, su adalid no sería acabada tan fácilmente, sabíamos que volvería a nosotros majestad!

-Es lo menos que puedo hacer, por el pueblo que me ha dado tanto, que me ha mostrado otro camino.

-¡Cozy! - Escuché a alguien gritar.

Rompimos el abrazó y volteé a ver en dirección a donde había escuchado el gritó, ahí estaba Angelina, quien corrió hasta mí y también me dio un abrazó, a punto estuvo de taclearme.

-¡Volviste! ¡Pensamos que no te veríamos de nuevo! ¿Estás bien te hicieron algún daño? - dijo separándose y observándome.

Puse mi casco sobre el suyo y asentí con una sonrisa, que ella respondió. Se veía algo cansada, pero igual de viva que siempre, desprendía un aire tan nacional.

Ópalo quien se había adelantado a nosotros se acercó después de ver ese abrazo y nos dijo:

-No le había contado aún, quería ver cómo reaccionaría al verte.

-Y vaya sorpresa que ha sido - terminó ella volteando a ver a su amado.

Detrás de ellos vi a Morfea sonriendo abrazada de su cañón, decidí acercarme a ella, apenas lo hice la unicornio se levantó orgullosa, saludo, una vez frente a ella dejo la formalidad de lado y me abrazo también.

-lo siento, pero verla hacerlo me dieron ganas de hacerlo también - comento en medio del abrazo.

-Está bien Morfea, está bien, ahora dígame Mariscal del Imperio, ¿cuál es la situación?

-Nadie se ha atrevido a enfrentarnos majestad, tenemos todo el perímetro asegurado y estamos listos para realizar la defensa contra lo que venga, cuando sea, todos lo ponis aquí presentes han mostrado valor sin igual. - respondió regresando a su saludo militar.

-Me alegra escucharlo, pues pronto vendrá la tormenta y todos tendremos que demostrar de que estamos hechos. - dicho esto volteé de nuevo a la madre Crystalia y continúe – Madre Crystalia, planeo reclamar el trono del imperio, necesito que de su aprobación y que la haga pública apenas yo mande el ultimátum a ambas Flurry y Twilight, de las primeras cosas que quiero se escuchen alrededor del Imperio es el apoyo del clero.

-Ni siquiera tienes que pedírmelo majestad, siempre has sido la emperatriz por derecho para nosotras – respondió Crystalia.

-Dicho esto, necesito que el día del levantamiento, apenas logremos sacar a los Equestres de la ciudad, apenas tenga el palacio y la plaza del corazón, se me corone, no debemos esperar ni un solo momento más.

- No te preocupes, en el momento que sea seguro ir al palacio, te coronaremos en la plaza, con el corazón por testigo, pero necesitare las joyas rituales para hacerlo.

-Mandamos a construir nuevas joyas a Kromapolis, joyas provisionales.

-Necesitó se me presenten a mí cuando estén listas, para poder santificarlas, de otra forma el corazón no las reconocerá. – terminó ella.

-Así se hará – respondí al tiempo que asentía.

-¿Ahora que volviste a la ciudad donde te quedaras? - cuestionó Angelina.

-En las barracas con los soldados, necesito estar preparada para actuar cuando llegué el momento. Pero, era importante viniera a hablarles a las tres, Morfea y Crystalia defenderán la catedral el día del levantamiento, ya escuchaste apenas pueda Crystalia me coronara. Para ti amiga mía, bueno, creo sospechas cual será tu papel. – respondí dirigiéndome a ella.

-¿Quieres que corra la voz de tu regresó en la población civil? ¿Qué lidere al pueblo el día del levantamiento? ¿Qué cause alguna distracción? No importa lo que pidas, como amiga y súbdita, hare lo necesario para cumplirlo. – aclaró.

- En unos días antes del levantamiento comenzaras a alborotar las masas, planea cuidadosamente tu movimiento, esperaremos el momento indicado, entre más tiempo tengamos entre el alzamiento y la llegada del grueso del ejercito equestre mejor. Cuando llegué el día quiero que tomes las calles, reúne a cuantos puedas, arma a cuantos puedas, para cuando la marcha empiece, la muralla ya debería de estar bajo control militar, apenas empiece el caos saldremos de las barracas y enfrentaremos al ejército equestre estacionado en la ciudad. Debes tener en cuenta, que es muy posible reaccionen agresivamente a la manifestación, si es el caso, retírate a la catedral y resistan ahí mientras el ejercito Imperial expulsa de la capital a los equestres. – expliqué.

-Tendré que empezar a hacer los preparativos, si voy a hacer una marcha suficientemente masiva para armar el alboroto necesario, necesitare empezar desde ahora. ¿Dónde conseguiremos armas?

-Amatista, ya no solo saqueara caravanas mercantiles, también militares, robaremos armamento a Equestria, esto con doble propósito, debilitar a sus tropas estacionadas en nuestras fronteras y fortalecer a nuestros rebeldes. – respondí. – Morfea, ¿crees que cuando llegué el día, tus posiciones resistirán de tener que hacerlo?

-No habrá mayor problema majestad, si se animan a intentar atacar esta posición tenemos tres secciones de defensa y la primera solamente les costara mucho traspasarla, mis artilleros son expertos en su labor, incluso si cargaran contra el muro, podríamos disparar cuatro veces contando que estuvieran cargando desde la posición donde normalmente se detienen a observar nuestra muralla.

Necesitaran lograr un empuje importante para siquiera alcanzar la muralla y aún más para traspasarla, y aun quedarían dos secciones más. Tomando en cuenta que acudirán en nuestra ayuda a la prontitud, mis soldados serán completamente capaces de mantener la posición y dar muerte al ejército equestre. – respondió Morfea.

Una vez teniendo las respuestas de las tres sonreí, asentí a Morfea y terminé diciendo: "entonces esta hecho" antes de dirigirme a la salida de la plaza con Sergeí y Janina, era tiempo de ir a las barracas.

Apenas salimos pusimos rumbo directo a las barracas, sin embargo, a medio camino comenzamos a ver alboroto en las calles, incluso tuvimos que frenar y cubrirme, pues la guardia equestriana paso por la zona en dirección a la estación. Apenas terminaron de pasar Sergeí quiso seguir hasta las barracas, pero lo detuve, algo estaba pasando y quería saber qué, seguimos a los guardias a la estación del tren.

Para cuando llegamos una multitud ya se había aglomerado frente de la estación, intentamos adentrarnos un poco más, los guardias equestres habían asegurado las entradas. Alcanzábamos a ver un poco del tren, definitivamente había pasado algo, sin embargo, al no poder acercarme más, decidí tomar otro método, rodeamos un poco la estación, hasta tener visión desde la distancia. El tren estaba completamente parado, no había conductor, no bajaba nadie del mismo, Sergeí preocupado insistió que nos retiráramos.

No pudiendo conseguir demasiado acepte hacerlo, ya nos enteraríamos luego que paso exactamente con el tren, sin embargo, antes de que nos retiramos escuchamos una explosión volteé a ver el tren de nuevo, los vagones estallaron uno tras otro, con todos los soldados equestres que estuvieran dentro.

-¡¿Pero qué?! – cuestioné.

Nos retiramos rápidamente de la zona dejando atrás el caos provocado, fuimos directo a las barracas, sin embargó, paramos un poco antes de llegar, Janina y Sergeí se acercaron a mí, al tenerlos enfrente les pregunté:

-¿A dónde fue Amatista apenas nosotros vinimos a la capital?

-Dijo que reuniría a sus mercenarios, supuse iría a continuar sus asaltos a las caravanas ¿Por qué?

-Lo que acaba de pasar ahí, tengo el presentimiento de que asalto algo más que unas simples caravanas – terminé.

Ese ataque al tren, no había casi nadie en el imperio con los medios para lograrlo, y sabia con certeza que Amatista estaba colérica desde lo ocurrido en su pueblo, podía asegurar, que había tenido que ver en ello.