EL VIAJE

Sesshomaru había obligado a Aome a marcharse en su auto, con su conductor personal y a ceder para que el youkai la mantuviera vigilada, ella había aceptado sólo porque aún se sentía mal por lo ocurrido con el hanyou.

Oyuki y Shippo la habían acompañado hasta el templo y a recoger a la niña, al parecer se llevaban bien, eso le aliviaba. Oyuki le dio una idea de que ropa debía llevar.

-Viaja con ropa cómoda pero lleva algo para cambiarte, recuerda llevar un vestido de fiesta para la noche y algo formal para la reunión con los miembros del consejo, aunque ellos llevan sus mejores kimonos ve como tú puedas. Cerca hay un manantial, lleva con que bañarte y vamos- dijo eso ultimo con una gran sonrisa.

Aome suspiró de nuevo sin querer levantarse de la cama, observo su celular con pereza y decidió levantarse al escuchar ruidos provenientes de la habitación de Mei Ling.

-Buenos días, señorita Aome- dijo la niña sonriendo como de costumbre

-Buenos días, Mei- sonrió Aome llamándola igual que sus padres- ¿Lista para desayunar?

Mei Ling asintió y siguió a la mujer que quería como una hermana o tía. Luego de un rato Aome ya había servido el desayuno.

-Mei Ling ¿recuerdas que anoche te dije que viajaríamos por el fin de semana?

-Sí- dijo la niña asintiendo.

-Bueno, vamos a un lugar donde debes comportarte muy bien y tratar a todos con mucho respeto, en especial a Sesshomaru, tiene un genio bastante…estricto- dijo la miko aunque ella pensaba Amargado

-Tranquila, señorita, voy a portarme bien- dijo entusiasmada Mei Ling, Aome sonrió con dulzura.

A las nueve de la mañana Aome ya había alistado a Mei Ling y había hecho las maletas, se dirigió al santuario para buscar un poco de paz pero poco la encontró antes que su celular sonara.

-Buenos días- dijo Aome antes que alguien hablara al otro lado de la línea.

-¡Hola, Aome! - saludo una voz profunda- Soy Shippo, este es mi número.

-¡Shippo!- sonrió Aome y se dio vuelta para asegurarse que Mei Ling seguía jugando junto al árbol- ¿cómo estás?

-Bien, Aome, ¿y tú?- dijo el zorro demonio sin esperar a que respondiera- En este momento vamos para el templo a recogerlas…digamos que vamos a cinco cuadras.

-Oh…bien- murmuro la miko acercándose a Mei Ling- Voy por las cosas.

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Sesshomaru bufó, ¿Por qué tenía que ir él también por las humanas?, su chofer personal le comunico que ellas estaban bien, que nada relevante había pasado. Así que no era necesario que él fuera también ¿no?

-Eres un amargado- dijo Oyuki cuando se bajaron del auto- Aome es una chica muy amable y Mei Ling es adorable, no seas el rey del hielo.

-Hum- fue la única respuesta de Sesshomaru, Shippo y Oyuki entraron al templo para luego regresar hablando animadamente con dos humanas.

Aome llevaba unos botines oscuros y un pantalón oscuro que se adhería a sus largas piernas como una segunda piel y una camisa beige que caía recta bajo sus caderas, el cabello estaba recogido en una alta cola, una niña de cabellos negros recogidos en dos coletas y ojos cafés caminaba de la mano de la miko, llevaba una camisa azul oscuro, un jean y unos zapatos de deporte.

Sesshomaru observo a la niña con detenimiento, se le hacía levemente conocida, la niña le miró y él lo supo, era la misma mirada que le dirigía Rin a veces, llena de curiosidad. Algo dentro del youkai se removió haciendo que retirara la mirada de la niña, su olfato aun así percibió el aroma parecido al de Rin. Mis sentidos me están fallando pensó el Lord.

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-Buenos días, Sesshomaru- saludó Aome al youkai de kimono verde oscuro.

-Humana- dijo el youkai mirándola con frialdad- Súbanse al auto.

-Sesshomaru- gruñeron en reproche Oyuki y Shippo, el aludido alzo una ceja.

-Esta es Mei Ling- dijo Aome hacía el lord de hielo- Mei, te presento a Sesshomaru.

-¡Buenos días, señor Sesshomaru!- dijo la niña con efusividad, Sesshomaru la miró con un leve interés, fijándose por primera vez del pequeño bolso rojo que llevaba en la espalda y un perro de peluche en la mano libre- Mei Ling trajo algunas cosas para jugar.

Perceptiva pensó Sesshomaru con una leve sonrisa en el rostro.

-Me alegra, Mei Ling- dijo Sesshomaru y miró a la miko- Súbanse al auto.

Aome asintió en un suspiro y se subió al auto donde también iba Sesshomaru, mientras Shippo y Oyuki se iban en otro auto.

Un rato después estaban en el aeropuerto apunto de abordar un avión al parecer privado.

-¿Tienes tu propio avión?- dijo Aome haciendo una mueca de sorpresa.

- No entiendo la sorpresa, miko- dijo un Sesshomaru indiferente- He notado que no lleva un arma, ¿Por qué?

-¿Es que necesito un arma?- preguntó la chica de ojos azules palideciendo un poco, Sesshomaru alzo una ceja.

-Por supuesto, siempre debe llevarla- dijo con frialdad Sesshomaru y luego dirigió su mirada a Mei Ling quien miraba todo con sorpresa tomada de la mano de Aome.

-¡No tengo una!- dijo Aome frunciendo el ceño, Sesshomaru suspiró.

-Roy- llamó y su chofer quien llevaba las maletas llegó a él- Encárgate de buscarle un arco y un carcaj a la miko.

-Sí, señor- dijo el joven youkai haciendo una reverencia.

Una vez en el avión Aome se sentó junto a Mei Ling y en frente de Shippo y Oyuki, Sesshomaru iba leyendo un libro en la silla diagonal a la suya.

-¿A dónde vamos?- le preguntó Mei Ling a Aome

-A la casa de un amigo- respondió la mayor sonriendo

-Oh- dijo la niña haciendo que los ojos le brillaran.

-¿Estudias, Mei Ling?- preguntó Oyuki inclinándose hacía la niña

-Sí- dijo animadamente la interpelada asintiendo- ¡Mei está aprendiendo a escribir y a leer!

-¡Genial!- dijo sonriendo Oyuki a la niña.

-¿Hace cuánto la cuidas, Aome?- pregunto el zorro demonio de pantalones oscuros y camisa verde claro

-Tres años, más o menos- dijo pensativa Aome.

-Ya veo- murmuro Shippo bajando los ojos y sintiéndose tonto por tener celos de una niña.

Mei Ling dibujo la mitad del tiempo y la otra se durmió, cuando el avión aterrizo la niña abrió los ojos pidiendo algo de comer.

-Cerca de aquí hay un restaurante muy rico, Aome- dijo Shippo quien llevaba de una mano a Mei Ling- Podemos hacer una parada.

-Es buena idea- dijo Aome haciéndole caso a su amigo.

-Sesshomaru ¿no vienes?- dijo Oyuki al notar que el yokai no los seguía.

-Gracias, prefiero arreglar algo antes de irnos- dijo Sesshomaru dando vuelta.

-¿A dónde vamos ahora?- preguntó Aome al entrar al restaurante, Shippo y Oyuki intercambiaron una mirada.

-Aome…- murmuro Oyuki y miró a Mei Ling quien parecía ajena a la conversación

-Para llegar al castillo de Sesshomaru tenemos que ir volando…de otra forma-dijo Shippo- Kirara las llevara a uds y Oyuki y yo iremos en Ah-Un.

-¡¿Qué?!- casi grito la miko- ¡Mei Ling es una niña! ¡No puedo dejar que viaje así! ¡Ella no sabe nada!

-Es la única forma- murmuro Oyuki tomando su bebida.

-Bien- murmuro Aome nerviosa por Mei.

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A Lord Sesshomaru no le gustaban las ciudades atestadas de humanos como esa, pero en ese momento prefería eso a tener que ver a lo que parecía la reencarnación de Rin. Su pequeña y amada Rin, la extrañaba tanto, cada mísero día de su existencia. Envió las cosas de las humanas con los yokais que le servían y pensó en que tal vez debía mandar a hacer una pista de aterrizaje en su casa, aunque eso haría que los humanos fueran tranquilamente, y no gracias.

Sesshomaru supo que era hora de irse y se dirigió al restaurante donde Shippo, Oyuki y las dos humanas estaban, las miró con la frialdad acostumbrada y las llevo en un auto hasta las afueras de la ciudad, de donde emprenderían el vuelo. Una vez todos acomodados se marcharon.

Sesshomaru no quiso pensar, pero aun así supuso que tendría que llegar a hablar con su madre, hablarle acerca de la sacerdotisa, hablarle acerca de tomar todas sus obligaciones y sobre su futura esposa.

Mitsuki.

Cuando eran niños, su madre, Megumi e Irasue siempre les dejaban jugar juntos. Las dos mujeres eran muy buenas amigas, y esta chica había sido la única amiga que Sesshomaru había tenido. Con el tiempo y las guerras se veían menos, hasta que hace unos años su madre le empezó a decir que ya debía casarse…y ellos casualmente se encontraron un día en medio de un valle.

-¿Sesshomaru?- llamó Mitsuki sorprendida de encontrárselo en ese lugar y tan cambiado al joven que recordaba que era su amigo- ¿Eres tú?

Sesshomaru la observo y no respondió de una vez como acostumbraba, la chica de cabellos casi rojizos y ojos amarillos le miraba dudosa, era hermosa y podía ver su fuerza.

-Mitsuki- dijo reconociéndola- Te has vuelto una hermosa mujer.

-Gracias, Sesshomaru- dijo ella sonrojándose y se acercó a él para hablar como en antaño. Sobre lo que les había pasado en los últimos siglos.

-Así que te quieres emparejar con un hanyou- dijo con un deje de desprecio y sorpresa Sesshomaru

-¡Shiro es un buen hombre!- dijo la inu no kami frunciendo el ceño- Pero mamá nunca lo aceptaría…

-Bastante comprensible- dijo Sesshomaru mirando a la nada.

-Lo dice el chico que se enamoró por primera vez y de una humana- se burló Mitsuki- Y no sólo una humana… ¡La gran sacerdotisa MIDORIKO!

Sesshomaru gruño molesto.

-Era un niño- se defendió

-Ustedes pelearon y ella no te mato, Sesshomaru, tú le salvaste la vida muchas veces sin que ella lo notara…- suspiró con fingido drama Mitsuki- ¿Qué se siente enamorarse de su reencarnación y que tu hermano te la quitara?

Sesshomaru coloco los ojos en blanco.

-Una pérdida, demasiado débil, se dejó engañar por dos hanyous…- dijo y luego se arrepintió al ver la cara triste de su única amiga- ¿Qué?

-No odies a Shiro, por favor- murmuro Mitsuki, Sesshomaru coloco los ojos en blanco. Luego de un largo silencio la chica de cabellos rojizos hablo- ¿Qué paso con la otra niña…? ¿La reencarnación de Kikyo?

-Desapareció- había dicho en ese entonces Sesshomaru- Ella era más poderosa que Kikyo, casi tanto como Midoriko.

-Te gusta- soltó Mitsuki sonriendo levemente- De algún modo siempre te gustará Midoriko y sus reencarnaciones, Sesshomaru, si se presenta esa oportunidad debes ir por ella…

-No- rugió el yokai y miró a la chica- Vamos a fingir que nos casaremos, tú huiras con ese hanyou y me dejarás vivir mi solitaria vida en paz.

Sesshomaru recordó la mirada triste de su amiga y luego su aceptación.

Ahora, en la actualidad, Sesshomaru observo a Aome quien viajaba atrás de él, en Kirara, a él no le gustaba Aome, no; ella era muy distinta a Kikyo, su corazón le recordaba a Midoriko, aunque Midoriko había sido mucho más dura pero no tan ambiciosa como Kikyo, Midoriko y Aome anteponían todo a ellas. ¿Ahora estoy considerando las palabras de Mitsuki? pensó Sesshomaru y negó para sí mismo. Él no iría por la miko, sólo cuidaría de ella como había sido mandado.

-Cuanta seriedad, Sesshomaru- dijo Shippo quien le había alcanzado sobre Ah-Un- ¿En qué piensas?

-Hum- dijo Sesshomaru sin mirarle- Debo hablar con madre, me adelantaré.

-¡Cómo siempre! ¡Ignorándonos!- dijo Oyuki frunciendo el ceño mientras él se apresuraba.

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Cuando la tarde empezó a caer Aome vislumbro un hermoso palacio rodeado de zona verde, Kirara descendió lentamente hasta dejarla en el suelo con cuidado.

-Este es el palacio de Sesshomaru- dijo Oyuki ayudando a bajar a Mei Ling- Muy pocas personas han venido, por supuesto no podíamos ir al de Irasue, ella no quiere ni un ápice a los humanos, aunque aprecia a aquellos que tienen cierto poder.

-Vaya, es realmente hermoso- dijo sorprendida Aome observando a su alrededor.

-Bienvenidos al humilde palacio del Lord del Oeste- dijo una voz a sus espaldas, un yokai alto y de cabellos oscuros había salido con varias personas a su espalda.

-Muchas gracias, Sebastian- dijo Shippo y luego señalo a Aome y Mei Ling- Ellas son nuestras invitadas, la sacerdotisa Aome Higurashi y su protegida, Mei Ling Takahashi.

-Bienvenidas señorita Higurashi y señorita Takahashi- dijo el yokai haciendo una leve reverencia- Mi nombre es Sebastian, soy el mayordomo y fiel servidor.

-Gracias- dijeron Mei Ling y Aome al tiempo que hacían una reverencia.

-Mi amo ha dispuesto de sus habitaciones y sus criadas- dijo Sebastian dirigiéndole una mirada a Shippo y Oyuki- Sus habitaciones son las mismas de siempre y por supuesto sus criados también.

-Muchas gracias- sonrió Oyuki- ¿En dónde se hospedara, Aome y Mei Ling?

-Mi señor dispuso de una gran habitación para ellas cerca a la de ustedes en caso de que algo ocurra- dijo Sebastian observando a las humanas- Señoritas, estás son sus criadas personales, Saori y Nanami.

-¿Qué?- dijo Aome haciendo una mueca- ¡No necesitamos…!

-El señor piensa que sí, fue una orden- Interrumpió Sebastian- Saori y Nanami, encárguense de guiar a las señoritas a su habitación y recuerden que en media hora la señora Irasue les espera en la sala de reuniones.

-Sí, señor- dijeron al tiempo dos chicas de cabellos castaños haciendo una reverencia.

-Me despido de ustedes de momento, si necesitan algo háganmelo saber- dijo Sebastian dándose vuelta y marchándose.

-¡¿Pero que se cree ese lord de pacotilla?!- gruño Aome cruzándose de brazos.

-Cálmate Aome- dijo Shippo divertido- Creo que tiene razón.

-Señor Shippo, sus cosas están en su habitación- dijo un youkai de cabellos azul oscuro- Pero tiene algunos papeles en su escritorio…

-Gracias, Yoshio- dijo Shippo y luego miró a su amiga- Ve a cambiarte, Aome, Irasue odia que la hagan esperar, nos veremos en una hora.

-Oyuki-sama, su padre desea verla inmediatamente- dijo Miyuki quien se encontraba cerca de Yoshio.

-Gracias, Miyuki- dijo en una sonrisa la kitsune- Aome, Mei, nos veremos en un rato, cuídense.

Aome asintió y observo a los cuatro yokais marcharse en distintas direcciones.

-Señorita Aome, sígame por favor- dijo una chica de cabellos castaños y ojos verdes- las llevare a sus aposentos, sus cosas ya están allí.

-Sí- dijo Aome tomando aún más fuerte a Mei Ling de la mano. Aome paso por la enorme sala y subió las escaleras para dirigirse a un pasillo en el que la presencia demoniaca era un poco más fuerte- ¿A dónde vamos?

-A los cuartos principales, señorita Aome- dijo la chica de ojos verdes- El amo Sesshomaru quiere asegurarse que se encuentre usted bien, por lo que dormirá cerca del amo y al joven Shippo.

-También de la prometida del amo, no debe preocuparse por ella, es una buena chica- dijo la otra youkai sonriendo un poco- No comente nada, se supone que aún no se lo han dicho a nadie.

-¡¿Sesshomaru se va a casar?!- dijo sorprendida Aome

-Contra su voluntad- dijo casi triste la chica de ojos verdes- Pero no deberíamos hablar de eso…

Aome asintió y observo las habitaciones hasta que se detuvieron en una gran puerta de madera en la que había una media luna.

-Esta es su habitación, señorita- dijo una yokai abriendo la puerta- Siga, por favor.

Aome asintió y entro en la habitación, había una pequeña sala con innumerables cojines y una pequeña mesa con flores, al fondo había un gran balcón que daba al jardín.

-¡Que hermoso!- grito Mei Ling soltándose de la mano de su niñera y corriendo al balcón seguida por Kirara quien no se había apartado de Aome.

-Mei- intentó llamar Aome al ver la niña correr.

-Déjela, señorita, yo me haré cargo de ella- dijo una de las chicas siguiendo a Mei Ling.

-Mi nombre es Saori- dijo la otra yokai empujando a Aome dentro de la habitación- Y esa era mi hermana Nanami. Por favor, entre, debe alistarse pronto.

Aome asintió y entro a la otra habitación, en la mitad había una enorme cama y a cada lado una mesita de noche con flores y chocolates, a un lado había un gran ventanal y al otro dos puertas.

-Que hermoso- murmuro Aome sintiéndose como una princesa, Saori asintió.

-Sus cosas están en el armario, debe pasar a bañarse señorita- dijo Saori abriendo una de las puertas.

-¿Bañarme?- murmuro Aome y observo el enorme baño, comparado al suyo, que tenía en frente- ¡Hay un jacuzzi en mi cuarto!

Saori se rio un poco al escuchar a la miko.

-Es todo suyo, señorita- dijo Saori dirigiéndose a la otra puerta- Le alistaré uno de los kimonos que el señor mando a comprar para usted.

-¡¿Qué?!- Aome volvió a hacer una mueca siguiendo a Saori a una habitación con un estante lleno de diversos zapatos, otro con varios kimonos y otro en el que se encontraban sus cosas y las de Mei Ling- ¿Quién ha comprado eso?

-Mi amo Sesshomaru- informó la youkai mirando los kimonos- Me temo que a la señora Irasue no le gusta la ropa humana, los humanos que están aquí casi no usan esa ropa moderna, creyó que era lo mejor para todos.

-¡¿Quién se cree ese youkai para decirme que vestir?!- dijo frunciendo el ceño Aome- ¡¿Y porque debería…?!

-Señorita, le aseguro que es lo mejor- dijo casi en suplica Saori, Aome suspiro resignada y se fue a bañar.

Para cuando Aome salió del baño, Mei Ling estaba siendo arreglada por las dos youkais, cerca de ellas había una tina en la que debían haberla bañado.

-Que linda te ves, Mei- sonrió Aome al ver como la niña admiraba su kimono.

-¡Su kimono es bonito, señorita Aome!- se apresuró a decir Mei Ling

Aome observo el hermoso kimono sobre su cama y asintió, Saori se levantó para ayudarla a vestir, contra su voluntad y luego arreglarle el cabello.

-Muy bien- dijo la youkai una vez Aome estuvo lista- Es hora de ver a la señora Irasue.

Aome sintió una leve descarga eléctrica recorrerle el cuerpo, estaba nerviosa.

-Vamos- dijo Nanami tomando la manita de Mei Ling- Es mejor llegar pronto.

Las cuatro salieron de la habitación y se dirigieron a otro piso, a unas enormes puertas que se abrieron cuando ellas llegaron.

La habitación era amplia, tal vez como la casa de Aome completa, una cuadrada mesa de vidrio estaba en la mitad con varias sillas dignas de la realeza. En la cabecera de la mesa se encontraba una hermosa mujer escoltada por dos youkais. A su derecha estaba Sesshomaru con Jaken a su espalda y a su izquierda estaba Shippo y Oyuki con sus sirvientes a su espalda también.

-A llegado usted temprano, sacerdotisa- dijo la hermosa mujer con una medialuna en la frente sin moverse de su asiento- Me complace, tome asiento.

-Sí señora- dijo Aome haciendo una reverencia y dejándose guiar por Saori quien la llevo unas sillas cerca de Sesshomaru. Mei Ling se sentó a su lado.

-Muy bien- dijo en tono severo la youkai mirando a Shippo- Me pregunto dónde está tú exterminador, Shippo.

-Debe estar por llegar, Lady Irasue- dijo Shippo bajando un poco la cabeza.

- Buenas tardes, Lady Irasue- dijo una pelirroja jovencita entrando a la estancia seguida por un youkai y un humano que Aome conocía bien- Lamento la tardanza, estos caballeros me estaban auxiliando, incluso he tenido que dejar a mi criada.

-Buenas tardes, Mitsuki- saludo con afecto Irasue y espero a que la joven se sentara junto a Sesshomaru- Por esta vez está perdonado, humano.

El joven exterminador asintió y se dejó llevar por el youkai a sentarse junto a Shippo.