REUNIONES Y NUEVOS AMIGOS.

-Muy bien- dijo Lady Irasue colocándose en pie- Como sabrán soy la señora del Oeste, en este día he de pasar mi cargo a mi hijo quien ya ha sentado cabeza, son los primeros en saber esta buena nueva. Mitsuki y Sesshomaru contraerán matrimonio muy pronto. Pero nos hemos reunido porque ustedes serán los nuevos miembros del consejo, humanos. Así que me gustaría conocerlos, pero primero, criados dejadnos a solas…y ¿de quién es esa niña?

Aome iba a intervenir ante la severa mirada de la madre de Sesshomaru para con Mei Ling pero antes de hacerlo Saori la detuvo y la youkai que estaba junto a ella se colocó en pie.

-Es la protegida de la sacerdotisa, mi Lady- dijo Mitsuki con una afectuosa sonrisa para todos- Sesshomaru y yo creímos conveniente que estuviera presente en el castillo ya que es deber de la miko, espero que no le incomode, yo misma cuidaré de Mei Ling si la encuentra molesta, mi señora.

-Bien- dijo secamente Irasue con una mirada despectiva- Espero que a la miko no le moleste que la niña esté afuera con las criadas durante la reunión del concejo, es muy peligroso que un cachorro de humano esté cerca de algunos youkais que visitaran el castillo.

-Saori, Nanami- llamo Mitsuki ignorando las miradas que le enviaba Irasue- ¿Podrían hacerme el favor de cuidar de la niña durante media hora? Es lo que gastara la sacerdotisa- y luego se volvió a Aome- Ella estará bien, no te preocupes.

-Venga, señorita, es lo mejor- susurro Saori asintiendo y colocándose en pie- Si, Lady Mitsuki, lo haremos.

Un minuto después, Mei Ling había salido de la mano de Nanami y Saori.

-Miko, ¿Por qué no se acerca?- instó Mitsuki halándola cerca de ella- ¿Cómo te llamas?

-Aome Higurashi- murmuro la interpelada preguntándose cómo podía una chica tan jovial querer casarse con Sesshomaru.

-Y bien, ¿Cómo se llama el exterminador de demonios?- dijo Mitsuki como si aquello le divirtiera, Aome pensó que tenía eso en común con Oyuki quien también parecía divertida.

-Kohaku Miyazaki- dijo el chico con los ojos clavados en Aome quien lo observo con la misma sorpresa- ¡Aome!

-¡Haku!- exclamo la miko con los ojos y la boca bien abiertos por la sorpresa, el chico de cabellos castaños y ojos chocolates intentó hablar pero no hubo sonido, se colocó en pie y saltó con habilidad sobre la mesa llegando junto a Aome quien se puso en pie.

Kohaku, o Haku como le llamaban de cariño, era el hermano menor de Hiroshi, el novio de Eri, Aome siempre había pensado que los dos chicos eran polos opuestos, Haku era para Aome como un hermano, lo conocía desde hace un par de años y se habían vuelto muy buenos amigos aunque se veían poco ya que el chico siempre estaba ocupado con algo. Tal vez ahora sabría qué era lo que tanto le ocupaba.

-Aome… ¿Qué estás haciendo aquí?- dijo el joven que le llevaba una cabeza de altura a la miko mientras la abrazaba- Tú… ¿no deberías estar con Mei?

-¡¿Y tú deberías estar en la montaña de los youkais con Hiro y Eri?!- dijo Aome separándose un poco del chico.

-¡ORDEN!- gritó Irasue- ¡Siéntense ahora mismo! ¡Esto es imperdonable!

-Mi señora, por favor discúlpelos, denle un par de minutos- dijo Oyuki sin dejar de ver al par de chicos- Aome, Haku ¿se conocían de antes?

-Sí- dijo el exterminador mirando con aprecio a la youkai- Aome es amiga de mi hermano y su novia. Hemos ido juntos a varios eventos, ahora estudiamos en la misma universidad. Es una gran chica…pero, ¿Qué hace aquí?

Oyuki y Shippo intercambiaron una mirada con Aome instándola a contar la verdad.

-Yo…es una larga historia, Haku- sonrió la miko al chico- Yo conozco a Shippo y Sesshomaru desde hace un tiempo y me pidieron que viniera, soy una miko…

-Y supongo que me contarás esa historia más tarde- dijo Haku cruzándose de brazos y alzando una ceja, Aome asintió- Bien. Yo estoy aquí por algo parecido a ti, mi familia viene de un grupo de exterminadores varios siglos atrás, mi tía y su esposo venían en calidad de exterminadores, fueron ellos quienes me entrenaron al tener habilidad y también un poco de…

-¿de?- dijo Aome mientras Haku se sonrojaba un poco- ¡Kohaku!

-Bueno, dicen que hace muchos siglos, hubo un monje, llamado Miroku, en la familia y por eso yo tengo sus capacidades también- dijo casi avergonzado Haku

-¿Mi…Miroku?- murmuro Aome y Haku asintió- ¿Su esposa se llamaba Sango?

Haku la miro con curiosidad mientras asentía, Aome parecía a punto de llorar, como si hubiera encontrado a su familia luego de naufragar, le recordaba cuando volvía de casa luego de las vacaciones, parecía siempre que tuviera el corazón en la mano, parecía triste, sola, perdida.

-Aome…- murmuro el exterminador acariciando el cabello de la chica- Tenemos que hablar de eso más tarde ¿vale?- Aome asintió y le sonrió- Hiroshi siempre fue distinto, muy normal, como decirlo…jamás le importaron las tradiciones familiares, mientras yo fui entrenado desde muy joven, sé todas las leyendas e historias que hay que saber, sé a cerca de la chica que cruzo el pozo y destruyo a Naraku.

-Haku, tu aun eres muy joven- murmuro la miko negando con la cabeza, sentía una pequeña presión en el pecho, todo ese tiempo sufrido por estar lejos de Sango y siempre, siempre estuvo con su familia- Kohaku, te aseguro que no tienes ni idea de Naraku, ni del pozo, posiblemente no tengas idea de muchas cosas.

-Ya me lo dirás- le sonrió divertido el exterminador- Siempre supe que ocultabas algo, Higurashi.

Aome le sonrió mientras el chico de un salto volvía a su puesto. Kohaku, descendiente de Miroku y Sango, ella se encargaría de cuidarle la espalda.

Irasue carraspeo poniendo orden de nuevo y se apresuró a preguntar varias cosas a Haku y Aome, cosas simples sobre su familia, su vida y su entrenamiento.

-Sé que aún son jóvenes, aun así quiero que entiendan cuan serio es su trabajo, la paz entre humanos y youkais debe seguir y para ello necesitare de su tiempo demasiadas veces, tendrán los recursos que necesiten, el capital no es problema para mí, señorita Higurashi, tal vez tenga que dejar uno de sus trabajos para entrenar con la miko o el monje que está en el castillo en este momento. Necesito que ustedes sean lideres fuertes, sean apoyo para el próximo líder de esta casa, Sesshomaru quien hoy se presentará como el señor del Oeste, oficialmente- comentaba Irasue con total calma observando a cada uno de los presentes antes de ser interrumpida por tres golpecitos en la puerta- Adelante.

Un hombre de cabellos negros entro a la estancia seguido por una mujer alta de cabellos color fuego vestida con un inmenso y vaporoso vestido rojo, sus oscuros ojos observaron con imponencia a todos.

-Irasue, Sesshomaru- dijo la mujer ignorando a los demás- He venido personalmente a comunicarles que la reunión se adelanta, ha habido inmensos problemas en la región del sur y del este. El consejo quiere empezar la reunión ahora mismo.

-Ya veo, Himiko- dijo Irasue con severidad- Has interrumpido una reunión importante, aun así agradezco la molestia, iremos para la sala de reuniones del consejo ahora mismo.

-A mi esposo le complacerá, Irasue- dijo la mujer youkai antes de darse vuelta y marcharse.

-Muy bien, Sesshomaru, lleva a los humanos, yo me adelantare para preparar todo- dijo Irasue antes de marcharse.

-Hump- solo dijo el youkai perro sin moverse un ápice.

-Suzaku y Himiko queriendo dar órdenes como siempre- gruñó Oyuki cruzándose de brazos- Siempre hacen lo mismo, vamos.

-Aun no- gruñó Sesshomaru colocándose en pie y lanzándole una mirada a cada uno- Exterminador, miko, esto no es un juego, algunos de los youkais en el castillo odian a los humanos, quiero que guarden calma y silencio y no se aparten de nosotros.

-Oww- dijo Mitsuki haciendo un puchero- El lord del Oeste está preocupado.

-Tú deberías estarlo por Shiro- murmuro Sesshomaru dando un paso hacia la puerta- Shippo, Oyuki, vamos.

-Terrible la forma en que tratas a tu prometida- dijo con drama Mitsuki caminando junto a Sesshomaru y seguida por Aome.

-Cállate- murmuro Sesshomaru antes de salir de la estancia, afuera un chico de cabellos y orejas de perro rubias esperaba ansioso y curioso.

-¡Mitsuki!- dijo acercándose a la youkai quien había empezado a caminar un poco más lento- ¿Qué ha pasado? ¡Todos están yendo y viniendo de un lado a otro! ¿Hay problemas?

-Cálmate Shiro, pareces un cachorro- dijo divertida Mitsuki- Aun no sé qué pasa, tenemos una reunión.

Aome observo al chico hacer un puchero y a la youkai dirigirle una mirada más que cariñosa.

-Hey, Aome- murmuro Haku a su lado- ¿No crees que el hanyou y la youkai hacen linda pareja?

-¡Shtt!- le callo la miko- ¡Ella se va a casar con Sessho…!

Aome se calló por un segundo, la mirada letal de Sesshomaru se había posado sobre ella.

-Sí, hacen bonita pareja- continúo Aome ahora en un tono más bajo aunque sabía que los youkais la escucharían- Pero Sesshomaru mataría a todos si ellos salieran.

Haku asintió dándole la razón, los youkais eran demasiado posesivos, aun así él no pensaba que Sesshomaru sintiera algo por Mitsuki, la youkai era hermosa, amable, inteligente pero no parecía despertar nada en el youkai perro, podía notarlo, la mirada del hanyou para con la chica por otro lado era llena de amor.

-Él la ama- murmuro para sí mismo el exterminador- Y ella lo ama a él.

-¿Quién?- preguntó Shippo acercándose al exterminador quien negó con la cabeza, posiblemente si lo decía terminaría en pelea.

Un par de minutos después entraron a una habitación llena de youkais y algunos humanos, Irasue quien había estado hablando se detuvo.

-Buenas noches- saludó Sesshomaru deteniéndose junto a su madre- Me alegra que todos estén presentes, tanto los miembros nuevos como los antiguos del consejo y sus representantes humanos.

-A nosotros también nos alegra que tomes el puesto de tu padre, Sesshomaru- dijo con una malévola sonrisa un alto youkai de cabellos color fuego.

Sesshomaru asintió con la cabeza y observó a los presentes, al otro lado de la mesa estaba el señor sur, Suzaku, su esposa Himiko y su hijo Natsu quien era un siglo o dos más joven que Shippo; junto a ellos estaban el monje y el exterminador que representaban a los grupos del sur.

Junto a ellos se encontraba Genbu, el señor del norte con Oyuki, su hija quien había ido junto a su padre apenas habían entrado al recinto, a su lado la miko y la exterminadora hablaban en susurros.

Y por último, a su derecha estaba el señor del este, Byakko y su esposa Kaoru, junto a su hija Grandeeney. En silencio, a su lado estaba el monje y la exterminadora en completo silencio.

A su lado Irasue le miraba con altives esperando a que alguien hablara. Sesshomaru tomo aire y observo a Haku y a Aome quienes estaban entre Shippo y Mitsuki. Sesshomaru jamás había colocado demasiada atención en el consejo, nunca mostraba interés, pero ahora era algo que le interesaba bastante, su padre estaría orgulloso.

-Sesshomaru- dijo Genbu calmadamente colocándose en pie, sus ojos azules le miraban con la misma amabilidad de siempre- ¿Por qué no presentas a nuestros nuevos miembros?

-Por supuesto- dijo el youkai y se volvió hacia los humanos- El exterminador Miyazaki y la miko Higurashi trabajaran de ahora en adelante con nosotros.

-Siéntanse bienvenidos- intervino Kaoru, la señora del este.

-Muchas gracias- dijeron Haku y Aome al tiempo haciendo una reverencia.

-miko, exterminador, estos son los miembros del consejo- dijo Sesshomaru volviéndose para hacer las respectivas presentaciones, viéndose interrumpido.

-Basta de presentaciones- intervino un youkai de cabellos color fuego- Sesshomaru, te felicitamos por tu compromiso con la hija de Megumi, pero aun así tenemos un problema más importante entre manos, el sur y el este están teniendo problemas, algunos clanes han comenzado a pelear, tendremos que tomar mediadas. ¡Los monjes, sacerdotisas y exterminadores están…!

-Defendiéndose- interrumpió una mujer de rizos dorados- Tenemos información acerca de los youkais que habitan esas regiones, ustedes les permiten hacer cosas inaceptables.

-¡No te atrevas a interrumpirme, miko!- rugió el youkai colocándose en pie con rapidez y apretando el cuello de la mujer.

-Suéltame- gruñó la mujer enviando descargas al youkai lanzándolo al otro lado del salón- Suzaku, con esa actitud no llegaras a ningún lado.

-¡Atrevida!- gruñó Suzaku corriendo hacia ella.

-¡No te atrevas!- dijeron tres voces al tiempo que sus dueños se colocaban en pie junto a la miko.

-¡Por favor!- rugió el Lord del sur.

-Suzako-sama, cálmese por favor- dijo un hombre de mediana edad acercándose lentamente al grupo seguido por otro hombre - La sacerdotisa Kumiko tiene toda la razón, los clanes se defienden, hay algo o alguien que está causando todo esto.

-¿Alguien? ¡Por supuesto que sí! – Rugió el youkai fulminando con la mirada al monje- ¡Esos humanos inútiles matándose entre sí y asesinando a nuestra especie!

-¡Basta de hablar así de los humanos!- dijo Oyuki enojada junto a la miko Kumiko- No es culpa de nadie, tenemos que averiguar qué es lo que está pasando en los alrededores ¿O tienes pruebas?

-¡Eso no importa!- rugió Suzaku fulminándola con la mirada.

-Sí importa, es inaceptable el odio a los humanos y que lastimes a nuestra sacerdotisa- frunció aún más el ceño Oyuki de ser posible.

-¡Es tan atrevida como tú!- gruñó el youkai alzando una mano que fue rápidamente detenida por dos personas.

-Suzaku- sama- dijo un monje de cabellos oscuros empujando al youkai un metro lejos de Oyuki- Golpear a una mujer no es de caballeros.

-Además, Oyuki tiene razón- dijo una mujer de castaños cabellos con seriedad- No quiero ver que intenta herir a un humano o youkai de nuevo.

-Grey ¿estás del lado de esas escorias?- dijo con un deje de desprecio Suzaku.

-¡¿Cómo que escorias?!- gritó un chico de cabellos castaños quien había estado junto a Kumiko y Genbu- ¡Las escorias aquí son…!

-¡Kai!- dijo en tono desaprobatorio Kumiko colocando una mano en la boca del joven.

-Para su información, Suzaku- dijo Kana frunciendo el ceño- Nosotros también somos humanos y mi clan no trata de escoria a los youkais, exigimos respeto.

-La exterminadora tiene razón, Suzaku, tu comportamiento es inaceptable- dijo Genbu aun junto a Kumiko- Considero que debemos ir al sur y al este a comprobar que ocurre.

-No veo porque es necesario ir a mis dominios- intervino un hombre de cabellos oscuros y ojos de un rosado casi blanco- Están perfectamente administrados. Shaoran y Akane pueden confirmarlo.

-Monje, exterminadora- llamó Sesshomaru observando a los jóvenes junto al dragón del este- ¿Es cierto lo que Byakko dice?

El monje y exterminadora intercambiaron una mirada nerviosa.

-No exactamente, Lord Sesshomaru- dijo Akane colocándose en pie seguida por Shaoran- Los humanos aun no lo han notado pero hay ataques de youkais casi a diario y algunos clanes de exterminadores se pelean por ayudar o no a los youkais.

-Los pocos monjes y sacerdotisas también se han visto inmiscuidos- dijo Shaoran en un suspiro- Me temó que vaya a mayores.

-Entonces, Lord Genbu está en lo correcto, el consejo debe enviar a alguien para comprobar lo que ocurre e investigar- dijo Sesshomaru con seriedad.

-¡No!- rugieron Byakko y Suzako en desacuerdo.

-¿Por qué no?- dijo Irasue frunciendo el ceño- ¿Qué están escondiendo?

-Es una prueba de total desconfianza- intervino enojada Himiko.

-No estamos desconfiando de nadie- dijo Sesshomaru con voz letal- Yo mismo iré a averiguar que ocurre pronto, será una sorpresa, la miko y el exterminador me acompañaran.

-¿Cuál miko, Sesshomaru? Porque la tuya es una buena para nada…su poder es tan débil… - dijo con malicia Suzako observando a Aome con algo muy cercano a la lujuria y la locura.

-Deja de observarla así- gruño Shippo con una voz tan grave y letal como al del Lord del Oeste.

-La miko Higurashi fue quien destruyo a Naraku y la perla hace tantos siglos- dijo Sesshomaru mirando con seriedad a los presentes- Ella cruzo el pozo y si bien ahora está un poco débil, cuando este en mejores condiciones será la miko más letal de todas. Quien se atreva a tocarla estará en serios problemas.

-Bien, Sesshomaru, será un placer ver a la miko en acción- dijo Byakko con una sonrisa ladina.

-Kumiko, Kana y yo iremos al sur para investigar próximamente- dijo Genbu ignorando las miradas desafiantes entre los señores del sur, este y oeste.

-Muy bien- dijo Sesshomaru sin prestar demasiada atención- Nosotros iremos al este entonces.

-Será un placer- sonrió ampliamente Byakko con diversión.

-Creo que es hora de cenar- dijo Irasue ya queriendo calmar las cosas- Mañana hablaremos de lo que haga falta y se hará una fiesta para celebrar el compromiso de mi hijo y a los nuevos integrantes del consejo.

-Es una buena idea- dijo Lady Kaoru sonriendo a Irasue.

Unos minutos después se abrieron las puertas y comenzaron a entrar los youkais con enormes bandejas de comida, Aome y los demás humanos hicieron una mueca de asco al ver el contenido.

-Tal vez por esta vez podrían ir a comer al otro comedor- murmuro Mitsuki a Sesshomaru- Lo merecen…

-Bien- dijo Sessomaru en un susurro y luego alzo la voz para que todos le escucharan- Los humanos, y quienes deseen, pueden ir a comer al otro comedor para hacer más amena la noche, supongo que no están acostumbrados a ver youkais comiendo…

-A Kai y a mí nos encantaría aceptar la propuesta- dijo Gray, el monje de oscuros cabellos colocándose en pie junto al exterminador - ¿Alguien más viene?

-Por supuesto- dijeron Kumiko y Kana al tiempo levantándose y caminando hacia la puerta seguidos por Akane y Shaoran.

Aome y Haku intercambiaron una mirada indecisa.

-Vayan, o vomitaran antes de empezar a comer- les susurro Shippo a ambos- el monje Grey lo hizo la primera vez que vino, de eso hace más de dos décadas, fue asqueroso.

-Está bien- dijo Haku colocándose en pie y extendiéndole la mano a Aome para que la tomara.

-Nos vemos más tarde, Shippo- sonrió Aome tomando a Haku de la mano.

Exterminador y Sacerdotisa salieron del gran recinto siguiendo a lo lejos a los demás humanos, tal vez los únicos humanos en el gran palacio.

-¡Aome, Kohaku!- gritó una voz femenina a sus espaldas y antes de darse vuelta una chica de cabellos rojizos estaba a su lado- ¿Me harían un inmenso favor?

-Mitsuki- sama- dijo Haku sonrojándose por la repentina cercanía de la hermosa youkai quien sonrió divertida al ver el sonrojo.

-¿En qué podemos ayudar?- preguntó Aome sonriendo amablemente.

-Necesito que le entreguen esto a Shiro- dijo la youkai sacando un sobre de entre su ropa y entregándoselo a Aome- Él es un hanyou, lo vieron hace un rato…tiene el cabello rubio… Tal vez esté comiendo con ustedes, ama la comida humana.

-Está bien, lo entregaremos- dijo Aome

- ¿Ustedes están saliendo?- pregunto Haku con curiosidad, Aome le dio un codazo- ¡¿Qué?!

-¡Ella se va a casar, Haku!- le recordó Aome- No creo que ella pueda decir que ama a otra persona.

-Y menos a un hanyou- dijo Mitsuki con desprecio mientras guiñaba un ojo- Vayan a cenar, chicos.

Aome y Haku asintieron mientras intercambiaban una mirada.

-Están saliendo- murmuro Haku caminando un rato después.

-Al menos parece que son un poco más que amigos- admitió Aome- Uno no se envía cartas con los amigos, no a escondidas.

-Lo están ocultando- murmuro Haku mirando a todos lados- ¿Quién estará obligando a quien a casarse?

-Estamos perdidos- murmuro Aome ignorando la pregunta, ella sabía que Sesshomaru no quería casarse, tal vez era cosa de las madres de ambos.

-Ojala pudiéramos seguir el olor de la comida- suspiro Haku y luego se tensó, Aome quiso preguntar que ocurría pero el chico ya la había colocado tras él y había sacado una espada, Aome recordó vagamente a Inuyasha - Muéstrate.

-Cálmate, humano- dijo con diversión un hanyou saliendo tras la esquina de una pared, llevaba un kimono blanco con flores violáceas, el cabello rubio caía sobre sus hombros y los ámbares ojos miraban divertido- Sólo olfatee el olor a Mitsuki y me trajo hasta ustedes.

-¿Shiro?- preguntó Aome saliendo detrás de Haku y caminando hacía el hanyou.

-¡Detente, Aome! ¡Es un hanyou! ¡¿No escuchaste que no se puede confiar de nadie aquí?!- dijo en alerta Haku intentando detener a la miko quien le lanzo una mirada enojada a su amigo.

-¿Y qué tiene que sea un hanyou? ¡Eso no lo hace malo, bueno, peor o mejor que nadie! – dijo Aome acercándose al hanyou a paso firme, con el arco a su espalda sin necesidad de ser usado.

-¡Como que no! ¡Naraku era un hanyou técnicamente! ¡Inuyasha, el hanyou que quiso robar la perla de Shikon era un hanyou!- casi gritó Haku moviendo la espada de un lado a otro sin pensar en lo que hacía.

-¡Inuyasha era una buena persona!- dijo Aome con el ceño fruncido

-¡Por favor! ¡Deja de fiarte tanto en todos!- gruñó Haku cerca de Aome moviendo la espada de izquierda a derecha y a la inversa, un segundo después Aome sintió que un brazo la alejaba varios centímetros lejos de Haku.

-Hey niño, cuidado, pudiste cortar a la miko- gruñó el hanyou tomando la espada del filo y quitándosela al exterminador- No sé de qué hablas, pero yo no he hecho nada para que me odies. ¡Y no todos los hanyous somos iguales!

-Eres Shiro, ¿verdad?- dijo Aome observando detenidamente al hanyou, ella sabía que no todos eran iguales, podía decir que había conocido más de un hanyou en su vida.

-Sí, ¿Por qué? – dijo el hanyou olfateándola un poco- Hueles a Mitsuki.

-Ella me dio esto para ti- dijo Aome sacando un sobre de su bolsillo, Shiro asintió y tomo el sobre para guardarlo en su kimono.

-Gracias- sonrió ampliamente- Te llamas Aome ¿verdad? Escuche sin querer que estaban perdidos, todos los humanos iban a comer al otro comedor porque la comida youkai es asquerosa, yo pensaba ir pero…bueno, los demás humanos…En fin, los puedo guiar si quieren.

-Bien- gruñó Haku cruzándose de brazos, Shiro comenzó a caminar.

-¿Por qué no comes con nosotros?- preguntó Aome

-Aún hay humanos que detestan a los hanyou y youkais- se encogió de hombros Shiro- Algunos han venido como representantes.

-¿Han sido crueles, verdad?- murmuro Aome pensando en Inuyasha de repente, Shiro asintió. – Ya no más, vendrás a comer conmigo.

-¿Eh?- dijo entre divertido y sorprendido el hanyou.

-Tuve un amigo, se llamaba Inuyasha, era un hanyou – sonrió con tristeza Aome- él, Miroku quien era un monje, Sango era exterminadora, Shippo que ya le conoces y yo íbamos a todos lados juntos, tengo la experiencia para saber que no eres malo.

Shiro sonrió con dulzura, la última persona que le había dicho eso, además de Mitsuki, era su madre, de eso hace quinientos años o un poco más, habían sido tiempos difíciles y no todo el mundo había cambiado su forma de ver las cosas.

-Debió ser feliz- murmuro Shiro observando a la miko quien parecía perdida en sus recuerdos, a su lado Haku la miraba un poco preocupado.

-Aome- murmuro Haku y la chica le miro- ¿En serio cruzaste el pozo?

La miko asintió, entonces Shiro supo que Inuyasha, Sango y Miroku probablemente ya no existían, aun así ¿cómo era que ella estaba allí? Quiso preguntar pero no lo hizo, parecía que a ella aun le dolía y además, habían llegado.

-Hay una niña adentro- dijo Shiro sorprendido mientras abrían la puerta- Nunca dejan niños en el palacio…

-Las cosas cambian, Shiro- sonrió Aome tomándolo del brazo para entrar- Sólo démosle una oportunidad a todo.

Haku y Shiro intercambiaron una mirada y asintieron, Aome tenía razón, después de todo no habría paz si los mismos miembros del consejo se colocaban a pelear.

-¡Señorita Aome!- dijo una niña que se había encontrado a la mesa antes de correr hacía su niñera quien la recibió con los brazos abiertos.