EL ASESINO DE INUYASHA

-¡Señorita Aome!- dijo una niña que se había encontrado a la mesa antes de correr hacía su niñera quien la recibió con los brazos abiertos.

- ¡Mei Ling!- la abrazo Aome- ¿Cómo la has pasado, pequeña?

-¡Bien, señorita!- sonrió Aome- Nanami y Saori son muy buenas conmigo y me estaban presentando a unas personas... ¿Por qué Haku está aquí?

-Hola Mei- sonrió el joven exterminador acariciando el cabello de la niña- Vine a visitar a un amigo.

-Oh- murmuro la niña y luego observo con detalle a Shiro para susurrar tímidamente- Hola… ¿son reales tus orejas? ¿las puedo tocar?

-Hola- sonrió el hanyou divertido agachándose junto a la niña- Por supuesto… ¿cómo te llamas?

-¡Mei Ling Takahashi!- exclamó sonriendo la niña antes de acariciar con curiosidad las orejas del hanyou y hacer un gesto de felicidad realmente adorable- ¡Geniales! ¿Cómo te llamas?

-Shiro- respondió el hanyou observando la leve inspección que hacía la niña- ¿No estabas comiendo, Mei Ling?

-¡Sí!- recordó ella y le tomó una mano- ¡Ven a comer conmigo, Shiro! ¡Les presentaré a alguien, Haku, señorita Aome!

Aome asintió y observo divertida como el hanyou era arrastrado por la pequeña niña al comedor donde ya se encontraban los monjes, exterminadores y miko. Todos los observaron, se escuchó un leve murmullo entre los sirvientes youkais y los humanos.

-¿Se han perdido de camino?- preguntó el monje Grey al ver a Aome y Haku llegar.

-Sí, pero el hanyou, Shiro, nos ha traído- comentó Haku sentándose a la mesa.

-¿Un hanyou aquí? Qué raro, jamás le había visto- dijo Kana, la exterminadora, mirándole.

-Mi nombre es Shiro- dijo el mismo mientras Mei Ling le hacía sentar junto a ella- Soy…amigo de Mitsuki, la prometida de Lord Sesshomaru, ella me ha invitado.

-Es un gusto- dijeron todos al tiempo, luego un chico más joven con ropas de exterminador habló

- No sabía que Sesshomaru estuviera tan abierto de mente, parece que odia a todo el mundo.

-Oh, no, él odia a todo el mundo, no se dejen engañar- dijo Aome casi en broma sentándose mientras con una mano le restaba importancia.

-Aome-sama – murmuro una chica de cabellos oscuros, con traje de exterminadora frente a ella inclinándose sobre la mesa- ¿En serio usted cruzo el pozo y toda esa leyenda…? ¡Soy una gran admiradora! ¡Mi nombre es Akane!

-Sí, soy yo- dijo la miko sonrojándose un poco apenada- No hay mucho que admirar, Akane, fue un trabajo en equipo realmente.

-¡Vamos señorita Aome, cuéntenos todo!- dijo Akane curiosa y con los ojos brillantes- ¿Cómo ocurrieron las cosas? ¿Cómo está usted aquí?

Aome se mordió el labio un segundo preguntándose si era buena idea hablar ahora de eso, hace años no lo hacía.

-Anda, Aome- apremió Haku junto a ella- este es el lugar más seguro para contarlo todo…

Aome suspiró y observo a Mei Ling por un segundo quien hablaba con Shiro, el hanyou tenía la mitad de su atención en la niña y la otra mitad en los demás humanos.

-Bien, todo empezó un día…- dijo empezando a narrar toda la historia, sin omitir nada, todos la escuchaban atentamente sorprendidos, tal vez podrían pensar que ella estaba loca, comieron mientras contaba la historia y para cuando terminó Mei Ling hace rato se había dormido y Nanami se la había llevado a la habitación.

-Entonces, no pudiste volver- murmuro Shiro tristemente junto a ella quien asintió, él comprendía las vivencias de la miko porque él había nacido justo en la época de Naraku quien había asesinado a sus padres, había sido un niño muy pequeño cuando Naraku fue destruido, pero aun recordaba todo claramente, era triste pensar que todas esas personas queridas ya no estaban.

-No- suspiro Aome con lágrimas en los ojos- Me hubiera gustado volver con Inuyasha, Sango, Miroku y Shippo…

-Lo siento mucho, Aome- dijo el monje Shaoran hablando por primera vez, Aome asintió.

-Pero, ¿qué hiciste los últimos cinco años?- pregunto uno de los exterminadores curioso.

-Ir a la universidad y pasar tiempo con la familia- dijo Aome sonriendo con tristeza- No mucho, realmente, en vacaciones yo soy quien se encarga del templo, cuando no estoy lo hacen Souta y mamá, mi vida no era demasiado hasta que me caí de aquel risco…

-¿Qué risco?- pregunto Kana, la exterminadora, Aome se dispuso a contarles lo que había sucedido ese día y desde que se reencontró con Sesshomaru y Shippo, todos se habían puesto pálidos y tenían la sorpresa estampada en sus rostros.

-Estás diciendo que…que ¡¿Sesshomaru te salvó?!- casi gritaron Haku, Shaoran y Akane al tiempo, está ultima siguió hablando sorprendida- Te salvo dos veces y te soborno para que vinieras.

-Sí, yo también me sorprendo- dijo entre risas Aome divertida.

-No puede ser, es demasiado increíble- dijo la miko Kumiko procesando la información.

-Tal vez haya esperanza- suspiro Kai pensativo.

No hubo tiempo para decir nada cuando la puerta se abrió dando paso a un alto youkai de cabellos oscuros, Sebastian.

-Espero no importunarlos- dijo haciendo una leve reverencia a todos- Pero es demasiado tarde para que sigan en pie, los humanos se agotan más rápido que los youkais…

-¿Me estás diciendo viejo, Sebastian?- dijo el monje Grey entre risas, el youkai le secundo por un instante.

-Por supuesto que no, monje Grey, los señores del palacio consideran oportuno que se retiren a sus habitaciones, Lady Irasue va a tener visita y desea limpiar el área, si me disculpan.

-¡kami-sama esa youkai insoportable!- bufó Kai colocándose en pie- Debe estar asqueada por el "hedor" humano la muy perr…

-¡Kai!- dijeron todos al tiempo excepto Shiro quien se reía bajito.

-Ignoren a mi impertinente compañero de trabajo- suspiro Kumiko- Aun no ha madurado, a pesar de su edad.

-Verdad- negó Kana para sí- Nos marchamos todos, entonces.

Los presentes se colocaron en pie y empezaron a dirigirse a fuera, Saori llegó junto a Aome para dirigirla al lugar indicado.

-Señorita Aome- dijeron Haku y Akane al tiempo alcanzando a la miko que se dirigía al lado contrario- ¿A dónde va? El lugar para nosotros, los humanos es…

-Lo siento, chicos, yo duermo en otro sitio…- empezó a decir Aome.

-Por lo general los humanos se quedan en el ala oeste del palacio, tienen habitaciones compartidas entre compañeros pero separadas por un grueso panel, hay una puerta que los comunica la cual tiene candado de ambos lados- explico Saori junto a Aome- Pero al haber sido atacada la señorita últimamente y tener un bajo poder, además de la responsabilidad de la señorita Mei, el Lord nos ordenó a prepararle una habitación especial, cuidada por nosotras y bajo su protección también.

-Pero que tontería- bufó Haku- ¡Puede pasarte cualquier cosa allí! ¡con nosotros estarías más segura!

-Bueno, Haku, Sesshomaru hace lo que cree correcto, él tiene mejores sentidos…tal vez sea lo mejor- dijo Aome alzándose de hombros

-¡Pues no me parece!- gruño Haku- ¡Dormiré contigo!

-¡Nada de eso!- dijo la miko colocando los brazos sobre su pecho.

-Aome tiene razón, Kohaku- dijo Akane pensativa- Vamos, el Lord sabrá porque lo hace, estará bien.

-Pero- gruñó Haku

-Estará bien, mi habitación queda un pasillo más allá, puedo oír si pasa algo- dijo Shiro observando la escena.

-Además es mi deber cuidar de ella- dijo Saori a la defensiva

-Vamos, Kohaku- llamó el monje Shaoran halando al exterminador- Aome puede pedirnos ayuda si algo ocurre…

-Sí, Aome- dijo Akane con una sonrisa- Ve a nuestro cuarto si algo ocurre, ¿sí?

Aome asintió y la joven la abrazo antes de marcharse.

Saori y Shiro intercambiaron una mirada y luego caminaron junto a la miko en silencio, el hanyou se quedó un piso antes del correspondido a la miko quien llegó a darse un baño y luego meterse a la cama.

Mei Ling dormía en una pequeña cama en frente improvisada por Nanami, junto a Kirara.

Aome debía haber dormido una hora cuando se despertó, su protegida dormía mientras las youkais apenas pegaban el ojo.

-Nanami, Saori ¿Por qué no van a dormir?- preguntó la miko sentándose en la cama.

-Tenemos que cuidar de usted, señorita- dijo Nanami observándola desde su lugar junto a Mei Ling.

-Tonterías, estaremos bien- dijo Aome levantándose- Ustedes tienen que descansar, Shippo duerme en la habitación de al lado, él escuchará si algo pasa.

-Pero señorita Aome- dijo Saori acercándose a la miko- Cualquier youkai podría atacarla.

-No creo, dormiré junto a Mei, ustedes vendrán mañana ¿sí?- las dos youkais suspiraron imaginando que la miko no desistiría y asintieron.

Una vez fuera de la habitación Aome se dispuso a dormir, debían haber pasado treinta minutos cuando escucho un leve sonido proveniente de la puerta que la hizo sentarse en la cama.

-¿Saori? ¿Nanami?- llamó, sólo tuvo por respuesta el gruñido de Kirara.

-Linda noche, sacerdotisa- susurro una voz ronca, Aome la reconoció enseguida- Me estaba preguntando ¿Por qué el Lord le dio está habitación, porque la protege?

-Tal vez de alguien- dijo una segunda voz casi divertida- Sesshomaru estará cansado, seguramente, de perder a los suyos…

-Lord Suzaku, Lord Byakko ¿Qué hacen en mi habitación?- dijo la miko colocándose en pie y tomando el arco con el carcaj

-Verás, hace años Sesshomaru perdió a su padre a manos de mi padre, humana- dijo el lord del este casi divertido- Luego se enamoró de una humana, a la cual intenté asesinar.

-La pequeña Rin y el apestoso de Inuyasha murieron gracias a mis manos- dijo el Lord del Sur casi con orgullo- He intentado acabar con las plagas todos estos años, pero Sesshomaru insiste en ser como su padre…

-Se equivocan, él odia a los humanos- dijo Aome tomando una flecha- ¿Qué quieren?

-A ti- sonrió Byakko- Sesshomaru protege las cosas que más quiere, nosotros queremos sus tierras…

-Eres un modo de acabarlo, miko- sonrió Suzako sin moverse- Además podrías ser una buena diversión.

-Largo de mi habitación- dijo Aome lanzando una flecha la cual fue evadida por los youkais, Kirara saltó sobre uno de ellos mientras el otro saltaba sobre Aome intentando quitarle la ropa.

No había pasado mucho tiempo, aunque desde la entrada de los dos youkais Aome sentía que pasaban horas.

La puerta de la habitación se abrió con rapidez mostrando la silueta de un hanyou blandiendo una espada y arremetiendo contra el youkai que la asediaba.

-Inuyasha- murmuro Aome antes de notar que era Shiro.

-Bastardos- murmuro el hanyou comenzando una batalla con los youkais.

-¡Un hanyou!- dijo en una carcajada Byakko – Por favor, ¿crees que tienes alguna oportunidad, niño?

-¡Cállense cobardes!- rugió Shiro peleando mientras Aome se arreglaba la ropa y tomaba el carcaj y el arco- ¡¿Qué hacen a esta hora en la habitación de una señorita?!

-¡No te importa!- rugió Suzako mientras sus ojos enrojecían- Te acabaré de una vez y luego acabaré con Sesshomaru, me quedare con la miko y la prometida del Lord.

Aome pudo jurar que el rugido de Shiro se escuchó alrededor del mundo, el hanyou atacó sin pensar, recordándole cuando Inuyasha recién aprendió a usar su espada, se preguntó si Shiro sufriría si le quitaban su espada en una batalla. La miko tomo una flecha y apuntó a uno de los youkais, disparó haciendo que este lanzara un gruñido y se volviera a verla.

-¡Maldita…!- pero el Lord del Este no pudo seguir hablando debido a que una gélida mano se cerró con fuerza en su garganta.

- Basta- dijo la fría voz de Sesshomaru con un tono venenoso, la luz se encendió para mostrar a Shippo sosteniendo el cuello del Lord de Sur y a Mitsuki caminar junto a Shiro- Basta de peleas en MI casa. No consentiré que dañen a ninguno de mis invitados, Lores, esto no pasará desapercibido y mucho me temo que tendré que pedirle a la guardia que los escolten a sus habitaciones y los mantengan vigilados de ahora en adelante.

-Arggg- intentó hablar Suzako pero Sesshomaru se lo impedía.

-No hay ningún motivo para atacar a una señorita en su cuarto a esta hora de la noche- dijo Mitsuki mirando a los youkais con severidad, con una gravedad más temible que la de Sesshomaru.

-¡JAKEN!- llamó Sesshomaru haciendo que el pequeño youkai llegara corriendo dos minutos después.

-¡Si amo bonito!- dijo entre dormido.

-Llama a la general Irie, dile que traiga a sus cuatro mejores subalternos, ahora

-Si amo bonito- dijo Jaken corriendo fuera de la habitación

-Quiero saber que pasó aquí- dijo Sesshomaru apenas aflojando su mano y observando a la miko con su raída ropa de dormir.

Aome abrió la boca pero la voz jamás salió, miro por encima de su hombro a Mei Ling como buscando una respuesta en la dormida niña.

-Entraron a su cuarto, mi Lord- dijo Shiro mirando a Sesshomaru a los ojos y luego a Shippo- Confesaron el asesinato de su padre, lady Rin y su medio hermano… entre otras cosas.

-Inuyasha- murmuro Shippo frunciendo el ceño y apretando involuntariamente más el cuello del Lord del Sur para luego rugir- ¿Quién fue? ¡Quiero respuestas!

-Suzaku- murmuro Aome dando un respingo ante el grito de su amigo, Shippo rugió apretando más el cuello del Lord.

-¡Desgraciado!- dijo el zorro youkai lanzándolo al otro extremo de la habitación

-¡Shippo!- exclamaron Aome y Mitsuki al tiempo.

-¡¿Cómo se atreve a intentar tocar a Aome y asesinar a Inuyasha?!- rugió Shippo sacando una espada mientras el youkai se colocaba en pie para luego ser detenidos por los youkais que acababan de entrar en la habitación.

-¿Qué está pasando?- dijo una youkai de rizados cabellos negros y piel morena- Lord Shippo, Lord Suzako cálmense.

-General Irie- llamó Sesshomaru soltando a Byakko- Lleve por favor al Lord del Sur y a Lord del Este a los calabozos, téngalos en custodia mientras bajo, han cometido varias faltas el día de hoy.

-Por supuesto, mi Lord- asintió la youkai y con una seña guio a sus soldados a proceder con el mandato, unos minutos después ya se habían marchado.

-Debiste dejar que lo matara, Sesshomaru- gruñó Shippo con odio.

-Te arrepentirías luego, Shippo- negó Sesshomaru y luego observo a Shiro y Aome, está última estaba pálida y se había sentado en la cama.

-Aome- llamó Shippo agachándose a su lado- ¿Te hicieron daño?

-No- negó Aome con la voz rota- Estoy bien.

-No es cierto- dijo Shiro agachándose al otro lado de la miko- Te amenazaron y ese idiota…él, él quería que tú y Mitsuki fueran sus concubinas.

-¿Quién?- murmuro Mitsuki mirando con algo difícil de describir a Aome.

-Suzaku- susurro de vuelta la miko y observo a la youkai- Quieren destruir a Sesshomaru para tomar sus tierras.

-Nos quiere como prisioneras- gruñó la youkai- Voy a matarlo.

-No- dijo Sesshomaru negando con la cabeza- yo voy a encargarme de eso, Mitsuki, tú debes descansar, espero que escoltes a tu amigo Shiro a su habitación, justo ahora.

-No voy a dejar sola a la señorita Aome- dijo Shiro mirando los amarillos ojos de Sesshomaru casi de manera retadora- Ella no se encuentra…

-Ella va a estar bien, Shippo la acompañara- dijo Sesshomaru tajante.

-Aome…-murmuro el hanyou mirando a su nueva amiga.

-Ve con ella, Shiro, yo necesito estar sola- sonrió la miko con ternura o un intento de ella, el hanyou asintió y luego de acariciar el cabello de la humana se levantó para irse junto a Mitsuki.

Sesshomaru observo atentamente a Aome quien miraba el suelo con un aire nostálgico y a Shippo quien intentaba calmar su furia.

-Quédense los dos aquí, descansen- dijo el perro youkai dándose vuelta- Voy a arreglar todo esto, mañana tenemos un largo día, humana.

Aome asintió mientras lo veía marcharse, paso saliva, no sabía que había pasado, ahora estaba abrazando a Shippo, ninguno de los dos tenía que hablar para decir que estaba destrozados, tal vez Sesshomaru también, habían visto la cara del asesino de alguien preciado, y había compartido con él.

Inuyasha, cuanta falta le hacía, lo extrañaba y había muerto a manos de un youkai con el que seguramente tendrían que tratar hasta su muerte.

Sesshomaru bufó cuando iba varias habitaciones lejos de la humana, él había oído todo, aun así pidió que se lo confirmaran, Suzaku y Byakko le habían declarado oficialmente la guerra, una guerra fría posiblemente, ahora sólo le quedaba pedir apoyo al señor del Norte, quien seguramente se la daría cuando le comentara los hechos. Se tranquilizaba al pensar que Shiro estuviera justo en el momento indicado, si el hanyou no hubiera aparecido él mismo hubiera asesinado en frente de la humana a los youkais, también había sido de ayuda que Shippo y Mitsuki estuvieran allí, aunque tuvo que actuar rápido para que su querida prometida no asesinara a la miko por llamar demasiado la atención de su queridísimo amigo.

Era un golpe duro, para él, no sabía de qué manera asesinar al asesino de Rin, había firmado un tratado, no podía hacerlo. Pero Rin merecía ser vengada.

Sesshomaru entró a los calabozos y envió a alguien por el señor del Norte y por los representantes humanos, esa madrugada llevaría a cabo una nueva reunión, una para juzgar los actos de los dos lores. Sesshomaru no pretendía dejar pasar eso, era su deber cuidar de la miko.