Había transcurrido una hora desde que Sesshomaru bajo y pidió una reunión con los representantes, estaba en una sala fuera de los calabozos y había pedido que trajean bebidas calientes para todos y algunos pasabocas, los humanos no parecían muy contentos por haberles despertado, los youkais menos aun.
-Sesshomaru, ¿Qué puede ser tan urgente que no pueda esperar hasta mañana?- dijo con obvio desagrado Himiko, la esposa del lord del sur.
-¿Y porque papá no está aquí?- pregunto Natsu buscando a Susaku con la mirada.
-Ya lo sabrán- gruñó Sesshomaru
-¿Qué te tiene con ese humor, muchacho?- pregunto el lord del Norte entrando con Oyuki y sus representantes- Parece que te han levantado con el pie izquierdo, ¿y ese milagro que Shippo no está aquí?
-Sesshomaru siempre esta con malas pulgas, Genbu, deberías saberlo- suspiró Kaoru sentándose junto a su hija Grandeeney.
-Por lo general mi hijo no nos despertaría por la madrugada por un simple capricho- dijo enfadada Irasue- ¿Qué ha pasado Sesshomaru?
Sesshomaru respiro hondo y miro a los presentes para luego dirigirse a los humanos quienes a duras penas se habían levantado y bajado en pijama con sus armas.
-Monjes, exterminadores, sacerdotisas, no saben cuánto me alegra que estén presentes- inicio Sesshomaru haciendo que los presentes se preguntaran si había enloquecido acaso y esta era su forma de demostrarlo- Todos se preguntaran ¿Dónde está Shippo quien siempre viene en su apoyo? o ¿dónde está mi prometida quien tiene aprecio a los humanos? Pero ¿Quién ha notado que la miko representante del Oeste no se encuentra presente?
-Bueno, yo supuse que Aome estaría cuidando a Mei- dijo Haku alzándose de hombros- Yo estoy aquí, si no es muy importante no es necesario que ella este ¿verdad?
-Posiblemente- murmuro Oyuki quien le extrañaba que Sesshomaru no obligara a Shippo y a Aome a estar allí.
-Déjenme contarles, humanos y youkais porque no están aquí- dijo Sesshomaru clavando la mirada en la familia del sur y del este- Los lores, Suzaku y Byakko entraron hace una hora a los aposentos de nuestra invitada, Higurashi, la atacaron y amenazaron. Me temo que si el hibrido no hubiera entrado en su ayuda, justo ahora la miko estaría deshonrada y sin vida.
Todos exclamaron, Sesshomaru les dio un momento para procesar la información, luego prosiguió con una voz fuerte y letal.
-Los lores, al parecer desean mis tierras y fortuna, y no solo eso, desean carnalmente a MI prometida y mi sacerdotisa. Han confesado asesinar a mi hija adoptiva, Rin y a mi hermano Inuyasha, hijos de la casa, como a mi padre InuNoTaisho. Planean mi asesinato. Me parece inconcebible que se cometan estos actos en mi casa y más aún cuando hemos firmado un acuerdo. Si no lo hubiera hecho seguramente ellos no estarían con vida, en mi calabozo. Los he llamado para que conozcan los hechos y entre todos tomemos medidas al respecto, mi petición es obvia, la exclusión del consejo de los lores y si es posible su inmediato retiro de mi propiedad.
-¡Imposible! ¡papá jamás haría eso!- dijo Natsu colocándose en pie para encarar a Sesshomaru
-Mucho me temo que es cierto, Natsu- dijo Oyuki con el ceño fruncido- No veo porque otra razón Sesshomaru diría todo esto, ¿cómo está Aome?
-Ella se encuentra con Shippo, ambos tuvieron un duro golpe emocional- respondió el perro demonio
-¿No sería bueno que bajaran para escuchar su parte de la historia?- pregunto el monje Gray
-La miko parecía destrozada, no me parece conveniente- murmuro Sesshomaru
-Es mejor que no baje- dijo la sacerdotisa Kumiko- con un estado emocional inestable bien podría purificarlos a todos involuntariamente.
-En ese caso que la niña se quede en su alcoba- dijo Irasue mirando con enojo a Himiko y Kaoru- en cuanto a ustedes dos, confió en que saquen ahora mismo a sus esposos de la propiedad de mi hijo si quieren que estos sigan con vida, me parece algo imperdonable intentar asesinarlo.
-Pero señora Irasue- llamó Akane – Aun falta el baile de beneficencia y la reunión en la que hablaríamos sobre como detener la posible guerra…
-Akane, atacaron a uno de los suyos creo que no están para hablar de paz ahora- suspiro Kai como si fuera algo obvio.
-Me parece, si me permiten hablar- alzo la voz Grandeeney- Podríamos solucionar esto enviando a lord Suzaku y a papá a sus palacios y dejando delegados para solucionar las cosas, yo me ofrezco voluntariamente, estoy en contra de lo que ha ocurrido, Lord Sesshomaru, usted mismo puede encargarse, por medio de su armada, de asegurarse que las cosas ocurran con respecto a lo planeado. También puede prohibir, en el acuerdo por medio de una clausula, que los lores no se acerquen a menos de ciertos metros a su propiedad o a los suyos.
-¡Grandeeney!- reprochó Kaoru- ¡¿De qué lado estas?! ¡Esto es desfavorable para tu padre!
-¡Del lado correcto! – Alegó la chica- ¡No puedo creer que en medio de las negociaciones hagan estas cosas!
-Grandeeney podría estar en lo correcto, Sesshomaru- murmuro Oyuki.
-En ese caso, si todos están de acuerdo, Natsu y Grandeeney serán los únicos líderes de las casas del Este y Sur que podrán asistir a las actividades de ahora en adelante y hasta nuevo aviso- dijo Irasue mirando a todos por encima de su hombro, como de costumbre- Los lores se marcharan inmediatamente con sus esposas y mañana mi hijo enviara varios soldados a verificar la zona correspondiente, mantendremos vigilados cada movimiento por parte del Este y Sur ¿comprendido?
Hubo un murmullo en general durante largo rato, los representantes hablaban entre sí indignados por diferentes cosas, pero todos llegaban a la conclusión que tratándose de Irasue y Sesshomaru les estaban ofreciendo todo en bandeja de plata, lo natural en ellos hubiera sido la muerte, el exterminio total y si había compasión, parcial del Este y Sur inmediatamente.
-Muy bien- dijo Himiko con el ceño fruncido- aceptamos el trato siempre y cuando no hieran a Natsu, es muy joven…
-Firmen estos papeles- dijo Lord Genbu pasándole varias hojas que había estado escribiendo junto a Oyuki- Aclaro que sólo podrán estar con sus hijos los sirvientes que les entregaron al nacer, no pueden enviar a los suyos y si encontramos algún acto malicioso serán retirados del consejo inmediatamente ¿comprende?
-En cuanto a los representantes de las tribus humanas, por ahora están bajo la misma protección anterior- aclaro Oyuki con una sonrisa.
-Está bien, creo que es una buena manera de proceder- dijo el monje Shaoran- Aun así no me parece que Lord Byakko y Lord Suzaku queden libres de sus actos.
-¡Pero si no finalizaron sus actos, niño!- saltó Lady Kaoru- ¡Además le han destituido de su puesto! ¿Qué más quieres?
-¡Quiero que hagan algo por todos aquellos que masacraron en sus tierras!- gruñó Shaoran- ¡Ellos no hicieron nada por evitarlo! ¿O sí?
-¡¿Y tú que hiciste por evitarlo, mocoso?!- casi escupió la matriarca del Este.
-Luche como pude, aun limitado por los acuerdos y protocolos, dirigí mientras pude- respondió con el mismo veneno el monje Shaoran- ¿Y saben que ocurrió? ¡Los asesinaron! ¡A todos!
-Eso no volverá a ocurrir- dijo Grandeeney con la mirada herida mientras tomaba los documentos anteriormente ofrecidos por Lord Genbu- Mientras yo esté al mando no dejaré que se derrame una sola gota más de sangre.
-Veremos- murmuro casi con brusquedad el monje.
Unos minutos después los lores del este y sur partían en dirección a sus palacios cada uno escoltado por una docena de soldados del Oeste.
-Espero que sepan que si los veo de nuevo estarán muertos- murmuro Sesshomaru.
-Estoy seguro que lo saben, hijo- respiro profundo Lord Genbu con la misma amabilidad acostumbrada- Pero sabes que ahora están sus inexpertos hijos, esto será interesante.
-He pedido a varios soldados que hagan rondas nocturnas para asegurar el bienestar de todos- murmuro Sesshomaru aún más bajo solo para que el Lord lo escuchara- No me fio.
-Espero que de mí sí, Sesshomaru- sonrió Genbu, el perro demonio asintió, después de todo él no podía desconfiar de los amigos de su padre.
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La luz del sol golpeo los parpados de Aome despertándola suavemente, se encontraba en los brazos de Shippo, recordaba cuando era ella quien lo abrazaba al dormir, ahora era tan grande, pero ella le veía pequeño en muchos sentidos.
-Buenos días, Aome- sonrió el zorrito sentándose en la cama- Me he dormido aquí, lo lamento.
-No importa, me recuerda el pasado, es cómodo- sonrió la miko colocándose en pie, Mei Ling aun dormía.
-Ha pasado mucho desde eso- sonrió Shippo también y luego observo a la niña que aun dormía- Confieso que siento celos de Mei, ella puede tenerte y yo…bueno…
-Me extrañaste- comprendió Aome- Siempre estaré para ti, Shippo, no importa donde este, búscame.
-Gracias Aome- dijo feliz Shippo, desde la muerte de sus amigos se había sentido bastante solo, Aome era su familia de algún modo. Unos suaves golpes en la puerta los sacaron de sus pensamientos- Siga.
-Joven Shippo, Señorita Aome- dijo un youkai de cabellos azules mientras hacia una leve inclinación- Lamento interrumpir.
-No importa, Yoshio- dijo Shippo tomando aire- ¿Te ha mandado Sesshomaru?
-Sí, mi señor- asintió el youkai- El lord desea que le acompañen a desayunar, los espera en treinta minutos, al parecer sólo la casa del Oeste se presentara, debido a lo acontecido hace unas horas.
-Comprendo- dijo Shippo en un suspiro- ¿Paso algo más después de…?
-¡Señorita Aome!- dijeron dos youkais entrando a la habitación rápidamente empujando a Yoshio adentro.
-Nanami, Saori- dijo Aome con una sonrisa- ¿Cómo están?
-Lamentamos mucho lo ocurrido, señorita- dijo Nanami arrodillándose a sus pies.
-El señor Sesshomaru espera que usted nos castigue, lo merecemos, mi lady- dijo Saori en la misma posición de su hermana.
-¿Castigarlas?- dijo Aome haciendo una mueca
-Sí, nosotras no cumplimos con nuestro deber- dijo Saori mirando con tristeza a la miko
-Nuestro deber es cuidar de Lady Aome y anoche estuvo en un grave peligro- negó Nanami con el miedo plasmado en el rostro.
-Levántense, no voy a castigar a nadie- dijo Aome suspirando- yo les pedí que se marcharan ¿No lo recuerdan?
-Sí, mi señora- dijeron ambas youkais colocándose en pie con el rostro mirando al suelo.
-Me llamo Aome, no mi señora- negó la miko- Quiero que se comporten como las grandes youkais que son, miren al frente, no tienen por qué sentirse mal.
-Pero el señor Sesshomaru…- empezó a decir Saori
-Sesshomaru- suspiró Aome- dejemos esta charla, creo que tengo que desayunar con él.
-Aome, me iré a alistar, en un rato vendré para que bajemos juntos- sonrió Shippo recordándole cuando aún era un niño.
-Está bien- le sonrió la miko viéndolo marchar con el otro youkai.
-Nanami- llamó Aome dirigiéndose al lugar donde tenía la ropa de Mei Ling- ¿Puedes alistar a Mei, por favor?
-Sí- dijo la chica sonriendo mientras tomaba a la semidormida niña en brazos.
-¡Alistaré su baño, señorita!- dijo Saori desapareciendo tras la puerta del baño.
Treinta minutos después Aome, Shippo, Meiling y los demás youkais se dirigían al comedor donde se encontraba Sesshomaru, Mitsuki, Irasue y Kohaku.
-Buenos días, sacerdotisa- saludo Irasue colocándose en pie- Tome asiento, llega justo a tiempo para el desayuno.
-Gracias, mi Lady- murmuro Aome dejándose guiar por Saori.
-Lamento mucho lo que ocurrió anoche, miko- dijo Irasue sentándose a su vez- No volverá a ocurrir, de hecho no volverá usted a ver a ese par de youkais.
-Lady Irasue ¿no querrá decir que usted en su infinita bondad los asesinó?- dijo Shippo con sorpresa- Yo hubiera deseado eso pero el acuerdo lo impide.
-Lamentablemente no, Shippo- negó la youkai con pesar- Pero al escuchar lo sucedido y lo que confesaron no pude quedarme de brazos cruzados así que accedí a las peticiones de mi hijo de enviarlos lejos, es claro que si se acercan morirán.
-Esos desgraciados- murmuro Kohaku molesto.
-Se han nombrado nuevos representantes- dijo Sesshomaru ignorando al exterminador- Los hijos de los antiguos lores, los tendremos vigilados.
-Interesante- murmuro Shippo pensativo.
-Bien, dejemos el tema- dijo Lady Irasue y luego se dirigió a Sebastian- Traigan el desayuno.
En los siguientes minutos entraron demasiadas bandejas de comida y bebida, como para un ejército o eso pensaba Aome mientras Saori le servía un poco de todo.
-Señorita Aome- llamó Mitsuki desde el otro lado de la mesa- ¿Cómo se encuentra después de lo ocurrido? ¿Necesita algo?
-Estoy mejor, gracias, lamento lo que paso, si hubiera permitido que Nanami y Saori se quedaran no hubiera sido una molestia- dijo Aome apenada- Ahora veo porque Sessh…Lord Sesshomaru deseaba que me cuidasen.
-Era un método de seguridad- asintió la youkai de rojos cabellos- Me alegra que Shiro haya llegado a tiempo, me ha contado que se han vuelto buenos amigos, me alegra, estaba muy solo en este castillo.
-Me recuerda un poco a un viejo amigo- asintió Aome con una suave sonrisa- ¿Dónde está él?
-Bueno, a pesar que es nuestro invitado no desayunara con nosotros- suspiro con un deje de tristeza Mitsuki.
Aome frunció el ceño enojada y observo a Sesshomaru y su madre, imaginaba porqué.
-Es algo injusto, Haku y yo estamos aquí, él debería…- comenzó a decir Aome
-El hanyou fue enviado a una súper misión súper secreta- dijo casi en burla Kohaku- Sesshomaru le pidió que espiara a los nuevos miembros del consejo, técnicamente esta desayunando con ellos.
-Ya veo- dijo Aome casi con sorpresa, ¿así que Sesshomaru puede confiar en un hanyou?
-¿Qué hacía ayer el hanyou en la habitación de la miko?- preguntó Irasue casi insinuadoramente.
-Él escucho el ruido y corrió a ayudarla- respondió Mitsuki alzándose de hombros.
-Hum- alzó una ceja la matriarca- ¿Seguro? ¿Sacerdotisa, no está siguiendo los pasos de su encarnación pasada, enamorándose de un hanyou? ¿o sí?
-Pero, yo apenas lo conozco- murmuro Aome centrándose en su comida al escuchar el chirrido de los dientes de Mitsuki- ¿Cómo podría…?
-No sé, miko, dígamelo usted- sonrió Irasue notando la tensión en el ambiente, Mitsuki sostenía con fuerza los cubiertos- Es una joven humana hermosa, admitámoslo, ese hanyou puede ver en usted muchas cosas, una pareja, posiblemente, dígame ¿anoche no intento acercarse de algún modo?
-N-no, para nada, ¿Por qué mi señora?- murmuro Aome
-¿Estás insinuando que Shiro está siendo atraído sexualmente por está humana?- dijo Mitsuki en un tono casi amenazante, Irasue soltó una carcajada.
-No veo porque no, querida, no te molestes, seguirá siendo tu amigo- dijo colocándose en pie- He terminado, señorita Higurashi, nuevamente sea bienvenida, si el hanyou la molesta avíseme…
-Pero yo no…- empezó a decir Aome pero la mirada de Irasue la hizo callar.
-Mitsuki, recuerde que la sacerdotisa es nuestra invitada y usted es la prometida de mi hijo, no olvide su lugar- dijo Irasue con una mirada grave para luego caminar a la puerta- No consentiré irrespetos a mi familia.
Hubo un silencio casi sepulcral que hizo que todos tuvieran serias dudas, todos excepto Sesshomaru, para él estaba más que claro.
-Tienes que ser más discreta, Mitsuki- murmuro Sesshomaru terminando de comer- A madre no se le puede engañar tan fácil.
-No sé de qué hablas- fingió ofenderse la youkai, Sesshomaru alzo una ceja- ¿Cómo pudo notarlo…?
-Es demasiado obvio- dijo Sesshomaru colocándose en pie- Hoy tenemos una reunión con los miembros del consejo y los lores, los humanos están libres hasta mediodía, tienen el castillo a su disposición.
Mitsuki bufó mientras el frío youkai salía de la gran habitación.
-Vaya, que divertido- dijo colocándose en pie y luego mirando a Aome y Kohaku- Al menos ustedes pueden divertirse.
-Es cierto, Aome- suspiro Shippo- será una larga reunión de Youkais, en la tarde tal vez te llamen y en la noche tenemos una fiesta, trata de relajarte.- dijo el kitsune colocándose en pie- Nos vemos después chicos.
Aome y Haku asintieron colocándose en pie y luego marchándose.
-Entonces ¿Qué planeas hacer, Aome?- pregunto el exterminador con curiosidad
-Bueno, dicen que cerca de aquí hay un lugar en el cual bañarse, quisiera ir – murmuro pensativa la miko, Haku asintió.
-Tal vez podamos ir con los demás- dijo Haku sonriendo, Aome asintió.
Aome busco los vestidos de baño que había llevado para ella y Mei Ling con ayuda de Nanami y Saori estuvo lista para bajar, fuera del gran palacio del Oeste se encontraban los monjes, exterminadores y la sacerdotisa, cada uno con un pequeño bolso improvisado.
-Buenos días, Aome- saludo con una gran sonrisa Akane quien llevaba el cabello recogido en una cola de caballo, Aome recordó vagamente a Sango y sintió una punzada en el pecho- Haku nos dijo que tenía preparada una excursión, nos agradaría acompañarla, aunque pensábamos en entrenar un poco.
-Buenos días- sonrió Aome a su vez- ¿En serio? Bueno, si no pueden no hay problema…
-No te preocupes- dijo el monje del sur, Grey- entrenaremos allí cuando lleguemos luego de descansar un poco.
-Además un poco de aire fresco nos servirá- sonrió con dulzura la sacerdotisa del norte, Kumiko.
-Bueno, al menos llevo mi carcaj- sonrió Aome ante la idea de entrenar y luego el grupo de humanos camino a las afueras del palacio donde pasaba un cristalino río.
-Deberíamos parar aquí, mi señora- dijo Nanami sosteniendo la mano de Mei Ling- Es demasiado peligroso seguir.
El grupo obedeció y tan pronto se instalaron casi se dividieron en grupos, los chicos por un lado hablando acerca de su entrenamiento y trabajos y las chicas por el otro. Saori y Nanami cuidaban de Mei Ling y parecía que había tanta calma en el ambiente que no notaron el inmenso peligro que les asechaba.
