Familia.

Aome fue transportada en una silla de ruedas por la enfermera a realizar los distintos exámenes que debían hacerle, Yoshiro le explico cada uno antes de marcharse a "ver a otros pacientes", aunque seguramente el hanyou estaba como ella, tratando de comprender la situación que había presenciado hace poco.

Ella conocía a su madre, la concia muy bien y jamás la había visto actuar así con nadie, en su memoria la última persona a quien trato con esa complicidad fue su padre.

¿Acaso ella y el Dr. Chang estaban teniendo una relación a escondidas? ¿Cómo se habrían conocido? ¿Él sería quien habría atendido a su abuelo?

Aome debía reconocer que desde hace tres años todo estaba muy extraño en casa, el abuelo peleaba más que nunca por sus citas médicas, su madre se cuidaba más que nunca y parecía más feliz y Sota… Sota era otra cosa, él había crecido en muchas formas, había madurado y su energía espiritual parecía más controlada, su cuerpo era como el de Kohaku, entrenado, como si se hubiera preparado para enfrentar algo…¿o a alguien?

¿Ella se había alejado tanto para no enterarse de nada? Y una pregunta aún más importante ¿Por qué su hermano menor llevaba una espada consigo?

-Señorita Higurashi- llamo la enfermera- Mientras se le realiza este examen debe permanecer inmóvil.

-Si- murmuro a la joven.

~ooo~

-General Chang, ¿podemos hablar un minuto?- preguntó Shippo en cuanto la enfermera y Yoshiro salieron con Aome.

-Por supuesto, Shippo, ven a mi oficina- asintió el youkai y se volvió a la mujer junto a él- Hablaremos en un rato.

Naomi asintió y los vio marcharse.

La oficina del general Chang era grande, hermosamente amueblada, agradable a la vista de cualquier persona.

-Siéntate- pidió el general tomando asiento- ¿Quieres que le diga a mi secretaria que te traiga algo?

-No, gracias, general- dijo el kitsune con tanta seriedad que pareció quinientos años más viejo de lo que era- Esta no es una charla amistosa, es una advertencia: Si daña a la madre de Aome o a cualquier miembro de la familia de Aome usted me habrá declarado la guerra.

-¿Echarías años de amistad a la basura por esa miko?- pregunto Jun Chang pasándose una mano por la barbilla.

-Usted no sabe lo que haría por Aome, general- respondió cortante Shippo mientras se colocaba en pie.

-Siéntate, Shippo, permíteme contarte como son las cosas- pidió Jun señalando la silla, el kitsune lo hizo recordándose todos los años de amistad con el Okami- Vas a descubrir que estamos del mismo lado.

-¿En serio?- murmuro Shippo sin quitar una mirada más helada que cualquiera de Sesshomaru.

El general asintió mientras se le escapaba un suspiro.

-Mira esto- dijo sacando algo de su cajón, era un álbum casi lleno de fotos.

-La señora Higurashi- murmuro Shippo observando más de una docena de fotos del youkai, la humana y su hijo en ocasiones en distintos lugares- ¿Qué significa esto?

-Naomi y yo hemos salido por casi dos años- dijo el general haciendo que el kitsune le mirara confundido- Hace tres años ingreso a mi hospital hecha un mar de lágrimas, pidiendo auxilio, el señor Higurashi había sido atacado por un youkai, por supuesto eso no lo comento, lo descubrí después. El anciano quedo gravemente herido pero se deshizo del youkai. Habían venido a realizarle exámenes al señor Higurashi en otra clínica donde fueron pésimamente atendidos, vino aquí porque alguien le había dicho que éramos excelentes, pero por supuesto, había un problema, el dinero.

-¿Y qué paso?

-Lo atendimos y mejoro, aun así su enfermedad empezó a avanzar con mayor rapidez, le dije que le atenderíamos gustosos y le baje la tarifa a todo, sabía que el hombre era un monje, y que me odiaba pero nunca dijo nada sobre los youkais o hanyous que vio aquí.

-Fue tu modo de pagárselo- comprendió Shippo y el general asintió.

-Aun así se les ha dificultado, los comprendo perfectamente, por eso crearemos sedes donde los precios estén al alcance de todos. Pero ese no es el tema ¿verdad?- suspiró el general y Shippo asintió- Viaje todas las veces a atender al anciano monje a su casa, él no podía moverse, con el tiempo la madre de la miko se fue abriendo a mí y el chico y el anciano cada vez parecían detestarme más. Cuando la empecé a cortejar, el señor Higurashi se lo dijo y Naomi me hizo una advertencia, estábamos en un restaurante y yo quería formalizar las cosas, ella me dijo que sabía quién era yo, si pretendía dañar a Aome, ella misma me asesinaría.

-¿Ella amenazó con matarte?- sonrió Shippo divertido, el general le sonrió mientras asentía.

-La señora Higurashi, Naomi, creía que yo había conocido a su hija hace quinientos años y quería vengarme- suspiró el general negando con la cabeza.

-Comprensible- opinó Shippo.

-Le conté sobre Koga y mi obligación con mantenerlos a salvo, ella al principio no me creyó, le pedí tiempo y me lo concedió, hasta hoy no le he demostrado lo contrario- dijo el general tomando el álbum de fotos y observándolo por un instante- Aun así Sota y el señor Higurashi no aceptan esto, el hermano de Aome se está entrenando como monje, principalmente porque su abuelo cree que soy malo para ella y para Aome, aunque el joven tiene otra misión, si la misión de Aome era la perla, la de Sota es cuidar la espada.

-Trajiste a Aome aquí adrede, ¿no es así?- Shippo entre cerro los ojos suspicaz y el general asintió.

-Tenía que hacerlo- asintió el Okami.

-Entonces, la madre de Aome y tú son pareja- sonrió Shippo feliz por su viejo amigo.

-Puede decirse- asintió el general.

-¿Y qué piensan Sora y Yoshiro de esto?- preguntó Shippo recordando lo furiosa que había estado Sora cuando Jun Chang se emparejo con Maya, la madre de Yoshiro.

-Sora lo ha tomado bastante bien está vez- sonrió el general y luego suspiro con pesar- Yoshiro se ha enojado bastante pero parece que ya lo está superando. Aun así, hoy fue la primera vez que la vio.

-Pero ¿Por qué? – dijo Shippo sorprendido ya que los youkais lobos tendían a integrar a los miembros de la manada con facilidad y rapidez.

-Bueno, Yoshiro no estaba dispuesto a conocerla y Sora creía que debía darle tiempo a Naomi; además, Sota y el señor Higurashi no deseaban saber nada de esto y Naomi quería esperar un tiempo a que Aome, bueno… se recuperara.- suspiró el general- No sé qué tan enterado estés pero ella, la miko, estuvo muy deprimida por no haber cruzado nuevamente el pozo.

-No tenía idea- murmuro Shippo sintiéndose mal por su amiga.

-Fue así, ahora el destino nos ha juntado donde todo comenzó- sonrió con ironía el mayor, Shippo asintió dándole la razón.

~ooo~

Yoshiro Chang había dejado a Aome con la enfermera y luego se marchó a su consultorio pidiéndole a su secretaría que no dejara entrar a nadie. Su cabeza estaba hecha un manojo de ideas.

No podía creer que esa mujer se encontrara allí, que su padre estuviera campante con ella por todo el edificio, y que estuvieran sus hijos también.

No quería aceptarlo.

Tomo el celular y marco el número de su hermana quien casi contesto de inmediato.

-¿Yoshiro?- murmuro la melodiosa voz de la youkai al otro lado de la línea- Creí que estarías en turno.

-Es mi fin de semana libre, Sora, aunque al parecer termine cuidando a la hija de la novia de papá- escupió el menor con rabia- ¡Puedes creerlo! ¡Esa…está aquí como si nada!

-Cálmate, Yosh, esa mujer está ahí porque su hija sufrió un "accidente"- dijo con calma la mayor.

-¿Cómo puedes estar tan tranquila?- preguntó su hermano tirado en el mueble de su consultorio.

-Ya pase por eso, Yoshiro, sé que extrañas a Maya y que nadie puede remplazarla, pero papá tiene derecho a ser feliz, a encontrar a alguien que lo ame. Tú tienes a Sakura y yo tengo a Kai, él nos apoya ¿Por qué no apoyarlo a él?- dijo su hermana con paciencia.

-No estás de mi lado, ¿verdad?- gruñó Yoshiro resistiendo el impulso a colgar.

-No es eso, tú eres mi hermano, te quiero y siempre estaré de tu lado, pero quiero que entiendas a Jun en este momento. Su primera esposa le abandono, su hija le hizo una escena y le abandono cuando salvo a una humana de la que luego se enamoró, naciste tú y de algún modo tu madre se ganó mi corazón, murió de una manera terrible, yo ya me había casado y tú quisiste conocer cosas nuevas, lo dejamos sólo, papá se volvió un marginado, no volvió a ser él mismo hasta ahora. Yoshiro, y tú no lo apoyas, la humana aun lo prueba porque teme que le mienta y la familia de la humana no es como si lo apoyara mucho. Lo estas dejando sólo en esto…

-Ya…ya, empezaras con eso de que somos una familia, que las manadas no se abandonan y todo ese cuentico que nos enseñaron los ancianos de la manada – bufó Yoshiro haciendo que su hermana se riera bajito.

-Dale una oportunidad, ¿quieres?- pidió Sora mientras se acomodaba el cabello al otro lado de la línea.

-Está bien, gracias, hermana- suspiró rendido el menor.

-Yoshiro- murmuro la youkai y el suave "hum" de su hermano al otro lado le indico que hablara- Necesito ir a tu clínica, necesito que sea un secreto.

El hanyou se sentó con tanta rapidez que casi sale disparado por las paredes.

-¿Paso algo? ¿Estás bien? Sora, si te sientes mal puedo ir enseguida, en serio, la miko puede ser atendida por papá.

-Estoy bien- se rio de nuevo la chica- Solamente estoy teniendo ciertos cambios en el cuerpo, Yosh.

-¿Qué cambios?- pregunto con el ceño fruncido su hermano menor mientras caminaba por la oficina.

-La sanadora cree que estoy encinta- murmuro y escucho el grito mudo que dio su hermano- Por eso quiero ir a la clínica a revisarme y llevar el control…está vez quiero hacerlo bien.

-¿Kai lo sabe?- pregunto Yoshiro quien se había detenido a la mitad de la habitación.

-No, solo tú- dijo Sora mirando a todos lados para asegurarse que no había nadie- quiero contarlo cuando todos estemos reunidos y sepa que esta vez el bebe nacerá bien…

-Sora, sabes que siempre hay riesgos ¿verdad? Me refiero a que por más chequeos que te hagas… tú no tuviste la culpa, la otra vez estábamos en una guerra y…- Yoshiro no pudo hablar más, la guerra que le había arrebatado a su madre a sus quince años y a su hermana le había quitado un niño de dos años.

-De todas maneras, pasaré esta semana ¿sí?- dijo Sora sintiéndose ansiosa de repente.

-Ven mañana, entre más pronto mejor- respondió su hermano para luego despedirse y colgar el teléfono.

Yoshiro salió del consultorio mucho más calmado de lo que había entrado, al fin y al cabo Sora tenía razón, su padre merecía ser feliz.

A unos metros de su oficina divisó a la señora Higurashi, se veía exhausta y tenía la mirada perdida en el suelo.

-Señora Higurashi- llamó lo más suave que pudo, la mujer dio un respingo de todos modos, los castaños ojos le miraron sorprendidos- Mi nombre es Yoshiro Chang, soy el hijo del Dr. Chang, no nos presentaron correctamente.

-Mucho gusto, dr. Chang- dijo Naomi colocándose en pie y extendiéndole una mano la cual el hanyou estrecho casi de inmediato.

-El gusto es mío, señora Higurashi- sonrió levemente para luego hablar- Sé que no nos conocemos, aun así siento que le debo una disculpa a usted y a mi padre, los juzgue antes de tiempo…

-No importa, es comprensible- suspiro Naomi apesadumbrada- Sota también lo ha hecho.

-¿Su hijo?- dijo un poco sorprendido Yoshiro, Naomi asintió- Vaya, yo creí que era el único.

-No es así- sonrió comprensivamente Naomi y luego miro al joven a los violetas ojos- Llámame Naomi ¿está bien?

-Está bien, dígame Yoshiro entonces- asintió el hanyou antes de sentir un par de youkais acercarse.

-¡Yoshiro, Naomi! ¡Que sorpresa verlos juntos!- dijo Shippo soltando una risa divertida cuando el general Chang lo fulminó con la mirada.

-No molestes kitsune- le dijo divertido Yoshiro a su viejo amigo- Padre, Naomi me estaba diciendo, perdón, la señora Higurashi, luce muy cansada, deberías acompañarla a tomar algo, la miko aun demorara con los exámenes, yo me haré cargo.

~OOO~

Aome había salido de su segundo examen en los últimos veinte minutos, estaba siendo revisada de nuevo por una enfermera, una hanyou de, aparentemente, mediana edad que al parecer no deseaba dejar ninguna herida pasar por alto, la miko se dejaba hacer casi en modo automático, no entendía muy bien porque su madre no se lo había dicho, si es que salía con ese youkai, no entenía muy bien nada en ese momento, hasta ese momento sus pensamientos eran poco más que una mancha borrosa.

La puerta de la habitación se abrió para dejar entrar a Yoshiro, el hanyou le dio una sonrisa serena que intentaba ser reconfortante antes de dirigirse a la enfermera quien le dio sus notas sobre el estado de Aome.

-Me gustaría ver como quedo el otro tipo – dijo con sinceridad y un toque divertido sentándose frente a ella. – Debo decir que estas bastante maltratada, debes guardar cama un par de semanas.

-¿Tan mal? – preguntó bajando la mirada, ella se había defendido, aun así había sido débil.

-No te preocupes, señorita Higurashi, te vas a poner bien, además encontraras acogedoras nuestras instalaciones para humanos, será lo mejor, lejos de youkais y hanyous psicópatas – suspiro y coloco una mano en su hombro, Aome alzo la mirada hacia el youkai de ojos violetas.

Yoshiro sentía un poco de pena por la chica, un poco más y habría sido destrozada por un hanyou. Él no detestaba a los humanos, solo le molestaba un poco la familia Higurashi, sin embargo, los ojos azules de Aome le recordaron algo, era la misma mirada de su madre minutos antes de fallecer luego de protegerle de un youkai, era una mirada de resignada debilidad, como quien sabe que, aunque hizo todo no pudo lograrlo y eso, eso le rompía el alma.

Yoshiro se levantó de la silla y dio un par de pasos hacia la salida.

-Iré a comprobar que su habitación este lista.

Aome le vio salir de la habitación en la que se encontraba, cinco minutos más tardes el hanyou regresaba con la enfermera y luego de colocarla en una silla de ruedas era trasladada a una habitación con una cama aparentemente más cómoda y dos amplios muebles a unos metros de la cama, la miko se dejo recostar.

-Supongo que tiene hambre, traeremos su cena pronto.

-Gracias – respondió antes de verle marcharse, sin embargo la puerta se volvió a abrir dejando entrar a un chico de dieciséis años, alto y delgado, su cabello castaño lucia un poco alborotado y tenía el ceño fruncido con la manifiesta incomodidad con la segunda persona en entrar, los cabellos de Shippo no tenían nada que envidiarle a Sota, pues aun con la mirada cansada el youkai lucía realmente relajado, ignorando por completo la hostilidad que irradiaba Sota.

-¡Aome! – sonrió el segundo acercándose para abrazarla - ¿ te han dicho algo con respecto a los exámenes?

-Sí, debo permanecer un par de semanas aquí – suspiro, no sabía que haría todo ese tiempo, odiaba tener que estar hospitalizada.

-¿Sabes algo sobre el hanyou que te atacó? – cuestionó Sota mirando a Shippo con molestia mientras cruzaba los brazos sobre su pecho.

-No realmente, solo que era un youkai oso.

-No te preocupes, Sota, ya nos hemos encargado de eso. – tranquilizo el kitsune

-¿Quién? ¿Tu? Porque hasta donde sé acabas de aparecer, además ¿un youkai ayudando humanos? Por favor – bufó Sota sin creerlo.

-Sota ¿porque dices eso? Shippo es…es como mi hijo, cuando fui a la época feudal lo conocí y si él dice que se ha encargado hay que creerle.

-Hermana, los youkais son bestias que solo nos usan, jamás te verían como parte de su familia, no dejes que su belleza te engañe.

-Yo jamás heriría a tu hermana, Aome era como mi madre, ella es mi familia, igual que es tu familia. – dijo Shippo mirando al humano asombrado.

Sota le miro con amargura, frunció el ceño y se dirigió a su hermana. – Papá estaría decepcionado de ti.

-¿Qué quieres decir? Papá era un hombre amable y generoso, él lo hubiera entendido.

-Papá sabía que no podías confiarte de los youkais, ahora, papá está muerto, de todos modos ¿Qué vas a saber tú? – escupió con furia – Tú solo…solo te fuiste al pasado, cuando volviste nos diste la espalda ¿Qué sabes tú de lo que nos ha pasado? ¿Qué sabes de lo que he hecho para proteger lo que papá hizo? Tu presencia solo hace que sea más difícil, kitsune – Sota lucía molesto, señalo al kitsune, sin embargo más que irá, era impotencia, el mayor lo vio mucho antes que Aome, podía oler las lágrimas que el castaño se negaba a derramar. – Ya es bastante difícil con un youkai cerca, pero este lugar… este lugar solo… - Sota palideció, Aome lucía confundida, intento levantarse al ver a su hermano menor trastabillar pero el dolor le impidió moverse, fue Shippo quien sostuvo a Sota antes que cayera desmayado al suelo.

-¡Sota! ¡Sota, ¿estas bien?! – gritó Aome preocupada, Shippo quito la espada de la espalda del castaño dejándola a un lado, con un toque al arma lo comprendió, un poderoso youki emanaba de ella, recostó con cuidado al adolescente sobre el sofá y coloco una mano sobre su frente. - ¿Está bien?

-Está exhausto, creo que utilizo mucho reiki – respondio Shippo frunciendo el ceño y le dirigió una mirada a Aome – Debería descansar.

-¿Pero porque…porque perdería reiki? – le miro sin comprender, miro la espada sintiendo algo raro con ella pero sin comprender el qué.

La puerta se abrió justo en ese momento, Naomi HIgurashi había entrado con el Dr. Chang y su hijo detrás, este último entraba con el carrito de comida, sin embargo los tres dirigieron una mirada a Sota.

-Por kami ¿Qué pasó? – Naomi Higurashi se había acercado a Sota deteniéndose junto a Shippo para verle mejor, coloco una mano en su frente para luego acariciar sus cabellos.

-¿Ha caído desmayado? – fue Jun quien habló acercándose al sofá, Shippo se interpuso con agilidad en su camino. – Shippo… ¿Qué haces?

-Jun, lo siento pero, no creo que sea bueno para el chico ahora que te acerques – la voz del kitsune era suave y gentil, aunque sus manos le alejaron con fuerza hacia la salida.

-¿De que hablas? ¿Qué está pasando? – pregunto la señora Higurashi mirando a los dos youkais.

-No pasa nada – susurro Sota sentándose con dificultad, observo a los youkais y el hanyou quien seguían en la puerta.

-Sota, te has desmayado, no estás bien – dijo nuevamente la miko intentando levantarse, hizo una mueva de dolor.

-Perdió mucho reiki, pudo haber muerto, que estemos aquí no solucionará eso, Jun – continuo Shippo cuando el mayor intento acercarse.

-¿Pero, porque perdió reiki en un hospital de todos modos? – cuestionó Yoshiro mirando a Shippo y luego a Sota - ¿Alguien te atacó?

-No – Sota estiro la mano hasta tomar la espada, cerró los ojos tomando aire – Nadie me atacó.

-¿Es por la espada de tu padre? – pregunto la mayor de los Higurashis presentes quien acaricio la espalda de su hijo – No entiendo porque la cargas, debiste dejarla en el monasterio, Sota.

-No lo entenderías – dijo el más joven colocándose en pie con aparente dificultad, dio unos pasos hacia Aome.

-¿Qué monasterio? – pregunto Aome al tiempo

-Tienes mucho que aprender, hermanita – el menor tomo la mano de Aome quien sintió lo que al inició creó cosquillas, luego entendió que era el reiki de su hermano reaccionando al suyo, solo pudo confirmarlo al ver los rostros temerosos de los youkais y hanyous presentes. – Lamento tener que tomar un poco de tu energía – suspiro soltándola y se pasó una mano por el cabello para luego darle suna mirada grave a todos. – Tenemos que hablar, no hay vuelta atrás, supongo – Dirigió una mirada al Dr. Chang, su madre, Aome y Shippo – Es hora de hablar seriamente de cómo estamos conectados, incluso antes de mi nacimiento, ¿verdad? – Aome intercambio una mirada con los presentes y luego con su hermano, no comprendía sus palabras y mucho menos las siguientes. – Después de todo, tú y el Dr. Chang estuvieron ese día, el día en que papá murió e inicio esta historia.