CAPITULO 1…

LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA LE PERTENECEN A LA GRAN NAOKO TAKEUCHI, YO SOLO ME ADJUDICO LA CREACION DE LA HISTORIA, IDEAS TOMAS DE AQUÍ Y DE HAYA…

Una chica rubia corría desesperada por el centro comercial, empujando a las personas y no es que lo hiciera con intensión, solo que se le hacía tarde. Si tarde para poder ver al hombre del cual está enamorada desde hace mucho tiempo.

-¡Por qué siempre se me hace tarde! – se quejó, mientras corría todavía más rápido, sin importarle si caía o se doblaba un pie por culpa de los tacones que llevaba puestos.

Cuando por fin estuvo cerca de la cafetería donde se quedó de ver con él, se detuvo para mirar su atuendo en uno de los aparadores, donde se reflejaba su figura.

Se recorrió con la mirada de arriba abajo. Traía una blusa rosa; sin mangas, cuello en v, un cadena que lleva en la cintura y termina en pico por delante y por detrás, lleva un pantalón de tela en color blanco, que le quedaba muy ajustado, zapatillas que hacían juego con su blusa, su cabello estaba suelto, solo llevaba unos arrecadas y su maquillaje era sencillo ya que no le gustaban los colores fuertes.

Miro al maniquí que estaba detrás del aparador

-Sabes me veo mejor que tu-dijo y rio

Algunas personas que pasaban por ahí se le quedaron mirando, ella se sonrojo

-Qué pena que van a pensar de mí que estoy loca-rayos se acababa de dar cuenta que estaba otra vez hablando solo- hay no cuando voy a dejar de hacer eso – se regañó a si mima, miro sin pensar su reloj- ¡diablos es tardísimo!- comenzó a correr nuevamente, lo bueno es que ya estaba a unos cuantos locales de llagar a su destino.

Mientras tanto el chico miro su reloj por novena vez ¡no era la décima! que más daba cuantas veces había visto su reloj, aquí lo único que contaba es que esa chica nunca llegaría temprano algún lugar.

Se le dibujo una sonrisa en sus labios y negó, seguro que estaría viendo un aparador y hablando ella sola, y lo más seguro es que se había dado cuenta que se le hiso tarde y en cualquier momento entraría corriendo como alma que lleva el diablo.

De pronto se escuchó un fuerte golpe y cosas que se rompían, el cerro los ojos fuertemente imaginando la escena

El chico voltio lentamente así donde se escuchó el ruido.

Y si ahí estaba su cita disculpándose desesperadamente con el mesero que hacía unos minutos le había llevado su capuchino.

Se puso de pie y camino a donde estaba ella

-¡Por favor discúlpeme se lo ruego!-le decía mientras su cara estaba mas roja que un tomate maduro muy maduro

-No se preocupe señorita-le contestaba el mesero al verla tan apenada

-Yo pagare todo –seguía disculpándose

-Si señorita no se preocupe esto suele suceder a veces – trato de calmarla

-Si pero- siguió hablando, pero se escuchó una voz detrás de ella

-Llegas tarde-le regaño, con fingido enojo. Esa voz dios esa voz

-Andrew-grito el nombre del chico y se arrogo a sus brazos, el chico correspondió sin dudar. Pero ella se alejó –perdón se me hiso tarde-se disculpó y agacho la cabeza con notoria pena.

El chico sonrió con ternura, llevo su mano a la barbilla de ella para levantarle la cabeza para que lo mirara a los ojos

-Está bien cariño no te preocupes-la miro con ternura, ella dibujo una hermosa sonrisa.

Esa sonrisa que era capaz de robarle el corazón a cualquiera. Pero negó rápidamente el no permitiría que nadie le quitara ese privilegio.

- Ven vamos a la mesa-le tomo la mano para guiarla-no se preocupe yo me hare cargo de los gastos de todo lo que rompió y se perdió-le dijo al mesero, el chico solo asintió.

Sin esperar más se llevó a su cita, para poder por fin empezar con su cita

Cuando ya estaban en la mesa se acercó una chica para tomar la orden

-¿Que les vamos a servir?-pregunto con una simpática sonrisa dibujada en su rostro

-Yo quiero una helado de chocolate-contesto la rubia

-Yo estoy bien señorita gracias-le dijo Andrew

-En seguida traigo su orden señorita-dijo y se dio la vuelta para alejarse del lugar

-Tuviste suerte de no manchar tu ropa –dijo el chico.

La mirada de ella viajo a sus ojos, esos ojos con los que soñaba todas las noches.

Andrew era alto, de piel blanca, cabellos rubios y ojos color verde. La verdad que era guapísimo cualquier chica que pasaba junto a ellos no podía evitar mirarlo.

-Si tienes razón tuve suerte de no mancharme – le contesto tímidamente

-Quita esa cara que no te estoy regañando-le hablo con ternura, ella lo miro y volvió a dibujar una sonrisa en su bello rostro- ¡por favor no hagas eso!-le dijo

-¿Que hice?-le pregunto con preocupación

-Sonreír de esa manera. No ves que hay muchos hombres, los cuales desde que entraste no te quitan la mirada de encima y si ven esa preciosa sonrisa no podre quitártelos de encima-frunció el ceño, voltio la cara para otro lado

Ella soltó una pequeña risilla

-Andrew sabes que yo solo tengo ojos para ti desde que te conozco-le toco la mano que estaba en la mesa.

El a sentir el toque, se tensó por completo. Como esta pequeña niña podía causarle estas sensaciones.

-Sabes desde hace días quería hablar contigo de algo muy importante-le dijo mientras él le apretaba levente la mano.

-Perdón- hablo la mesera- aquí está el helado –coloco la copa frente a la chica

-Gracias-ella le agradeció con una sonrisa.

La mesara solo asintió y se alejó rápidamente

- Bien Andrew de que quieres hablar conmigo- lo animo hablar

-Qué te parece si te terminas tu helado y después vamos a otro lugar-le sugirió

-Está bien como tú quieras –le contesto

-Bien, cuéntame cómo te va en la escuela-la chica se sonrojo- ¿qué pasa?-le pregunto

-Lo que pasa que en los estudios no soy muy buena-se encogió de hombros

-Por eso te lo pregunto, por qué sé que no te gusta la escuela. Si fueras buena estudiante no te lo preguntaría-comenzó a reír y ella junto con él.

Después de un rato la pareja salía de la cafetería.

Ella estaba colgada del brazos de él conversaban amenamente. Cuando de pronto ella miro algo

-Mira que hermosa medallita-se soltó del chico y fue directo al aparador donde se encontraba, era una medalla en forma de corazón, con pequeños diamantes alrededor de ella.

-Si tienes razón es hermosa-le contesto al verla

-Preguntare el precio-iba a entrar pero el la detuvo del brazo

-¡Espera! – Ella lo volteo a ver- perdón pero es que estoy seguro que si entras no saldremos hasta dentro de un buen rato y yo necesito decirte algo que ya no puede esperar-la miro con suplica

-Está bien vamos- ella llevo su mano a la que él tenía en su brazo. El la soltó y suspiro con alivio

Comenzaron a caminar nuevamente, retomando la charla que tenían, antes que ella se distrajera como de costumbre

-Sabes Andrew te quería pedir un consejo-dijo ella

-Claro que si, en que puedo ayudar-contesto rápidamente

-Ya decidí que estudiar –le dijo mientras se ponía enfrente de le comenzaba a caminar de espaldas, para míralo de frente.

-¡En serio!-pregunto con sorpresa-pensé que no tenías idea -ella solo sonrió y negó

-Bueno la verdad que me gustaría ayudar a papa en sus empresas –le dijo

-Eso es bueno, pero creo que deberías estudiar algo que te guste a ti, recuerda que es algo que ejercerás toda tu vida-le aconsejo

-Si lo sé. Pero me gusta lo que hace mi padre-le aseguro

- Si estas decidida. ¿Pero dime que decidiste estudiar?-le pregunto con evidente curiosidad

-Leyes-soltó-Mi padre siempre está necesitando abogados, así que decidí estudiar eso. Aparte que podre aprender a llevar el negocio familiar-sonrió otra vez

-Pues si es lo que quieres, yo te apoyare, ayudare en todo- ella sin dejar de sonreír le dijo

-Gracias sabía que podía contar contigo- ella siguió caminando de la misma manera que hacía varios minutos

- Cui…..- pero la advertencia del rubio llego demasiado tarde.

La chica cayó arriba de otra persona, golpeándose fuertemente sus cabezas, ella llevo su mano instintivamente a donde se había golpeado.

Andrew corrió para poderla ayudar

-¿Estás bien? –le pregunto con preocupación

-Si estoy bien-le contesto tratando de ponerse de pie

-¡Se pude saber qué haces caminado de espaladas!-se escucha la molesta voz de la otra persona que estaba tirada

-Perdón es que no se fijó-se disculpó Andrew por ella mientras le tendía la mano para ayudarla aponerse de pie

-Pues se nota que tu novia es muy tonta-contesto ya cuando estaba de pie

-¡Oye yo no soy ninguna tonta!-le reclamo la otra chica con enojo

-¡Claro que lo eres solo una persona tonta camina como tú lo venias haciendo!- le volvió a gritar

-Pero, pero-no sabía que decir

-Ya nos disculpamos contigo-dijo Andrew- no hace falta que la ofendas-le reclamo

-Vaya –iba a seguir pelando, pero miro asía abajo- ¡no puede ser!-grito y se agacho rápidamente para tomar lo que estaba tirado -¡mira lo que has hecho cabeza de chorlito!-grito mostrándole el obsequio todo aplastado

-Perdóname por favor te puedo compre otra envoltura-le contesto con notoria preocupación

-Claro seguro eres una esas niñitas riquillas que todo lo quieren solucionar con su maldito dinero-contesto a una más

-Claro que no es cierto lo que dices-grito también la rubia

-Niégame que eres una niñita rica-le reto con arrogancia

-Bueno si mi familia tiene dinero-se tocó el labio con el dedo índice-pero eso no quiere decir que todo lo quiero comprar con dinero-la miro con desafío

-Vez que lo que dijo es cierto-le contesto

-¡Claro que no! –le contesto mirando con enojo

-¡Claro que sí! –se cruzó de brazos mientras la miraba con enojo

-No es verdad tu eres una persona amargada- no dejaba de mirarla

-¡Que has dicho! –Le pregunto-¡yo no soy ninguna amargada!-se acercó a ella

Pero Andrew se metió

-Por favor será mejor que se calmen –les pidió. No sabía si él estaba más en riesgo al estar en medio

-¡Tú cállate!-le gritaron al unísono

-Pero yo solo-contesto en chico

-Si claro necesitas quien te defienda –le grito

-Claro que – la rubia iba a contestar, perouna ronca voz se escuchó detrás de ella

-¡Rei!–la chica llevo su mirada a la persona que estaba detrás de la rubia

-Malaquite-dijo el nombre del chico peli plateado que estaba detrás de ambos rubios

-Rei ¿se puede saber que está pasando aquí?-le pregunto

-Nada solo que esta cabeza de chorlito se cayó en sima de mí y mira como dejo el regalo de mama-le mostro la chica con notoria tristeza.

Serena no volteaba a ver al chico detrás de ella

-Pero antes de que sigas déjame aclarar que fue un accidente-hablo Andrew, él lo menos que quería era una pelea con ese enorme hombre musculoso

-Un accidente, claro que no. Fue tu novia loca que camina de espaladas-Rei defendió su postura

-Por eso ya te pedí disculpas –hablo la chica rubia- y por lo del regalo te puedo comprar otro sin ningún problema-termino volteando a ver a el chico que estaba detrás de ella.

Pero cuál fue su sorpresa que no era un chico eran dos.

Miro al peli plateado que era alto muy alto para su gusto, de piel morena, cuerpo musculoso era obvio que no salía del gimnasio y por ultimo unos hermosos ojos color azul claro que hacían resaltar más su piel bronceada.

Cuando termino de inspeccionar se fijó en el otro, quien no había dicho una sola palabra hasta ahora, solo espera que no fuera igual de arrogante que tal Rei.

Lo miro era un chico alto de casi 1.90 el otro era todavía un poco más alto, su cuerpo era de músculos definidos y bien marcados se podía ver por la camisa que llevaba varios botones abiertos, su piel era bronceada, subió a su rostro y ahí fue cuando sintió como el estómago se le oprimía, el corazón le comenzó a saltar como loco dentro del pecho, era realmente guapo que dijo guapo ¡guapísimo! ¡Era un dios bajado del olimpo! Tenía el cabello negro, tan negro como la noche, su rostro era cincelado, facciones finas, pero muy masculinas, sus labios eran carnosos y delgados. Pero lo que verdaderamente la dejo sin aliento fueron esos bellos ojos color zafiro tan profundos como el mar, tan expresivos, tan bellos

-Lo que dice es cierto le ha pedido perdón varias veces-Andrew hablo sacando a su rubia de su estado de embelesamiento.

-¿Eso es verdad Rei?- le pregunto Malaquite, mirándola con el ceño fruncido

-Bueno si-pero no la dejo continuar

-¿Entonces por qué armas un escándalo?-pregunto nuevamente el peli plateado

-Sabes que me molesta la gente que todo lo quiere comprar con dinero-le contesto

-Mira Rei será mejor que ya dejes esto por la paz y nos vallamos con mama, que pronto comenzara su fiesta-le recordó- ahora yo soy quien les pide disculpas en nombre de mi hermana- miro con enojo a Rei, ella solo volteo la cara para el otro lado era obvio que estaba molesta.

-Si está bien no te preocupes al contrario perdona tu por el escándalo-hablo Andrew

-Si no hay problema-le dio la mano para despedirse

-Ya vámonos- por fin hablo el otro chico.

Tenía una voz gruesa y varonil, para variar pensó Serena, que este chico no tenía nada feo.

-Vaya hasta que hablas –le reclamo Rei

-Ya vamos- Malaquite jalo a Rei de un brazo, para llevársela del lugar antes que siguiera peleando con los chicos.

El pelinegro solo hiso una reverencia y sin decir nada siguió a sus hermanos.

-Nos vamos- dijo Andrew

-Si - ya no pudo decir nada, después de estar peleando con esa tal Rei

-Que hermosa ¿los ratones te comieron la lengua?-pregunto con diversión

-Por qué la gente siempre piensa que por que tienes dinero te puedes creer el rey del mundo-lo miro esperando una respuesta.

-Cariño desafortunadamente hay gente de nuestra clase que si es así y por unos cuantos nos etiquetan a todos-le paso el brazo por los hombros para abrazarla.

-Sí creo que tienes razón –torció la boca con desagrado.

-Bueno olvidemos el accidente. Y vamos a donde te quería llevar-la animó el rubio

-Si vamos-le contesto sintiendo que el corazón se le hinchaba de felicidad. Sabía perfectamente de lo que quería hablar, bueno al menos se lo imaginaba.

Salieron del centro comercial tomados de la mano

Llegaron al estacionamiento, subieron en el coche del rubio y se pusieron en marcha. Des pues de quince minutos llegaron a muelle de la ciudad.

-Que hermoso atardecer-dijo la rubia suspirando

-Si es muy hermoso-el rubio estuvo de acuerdo con ella- ven vamos a bajar- el chico bajo y corrió para abrir la puerta de la rubia. Le dio la mano, la cual rubia no dudo ni un poco en tomar, la soltó de la mano.

Sin decir nada comenzó a caminar a la orilla del muelle donde se podía ver toda la belleza del mar se detuvieron al llegar.

No decían nada ni una sola palabra, era un silencio que decía más que mil palabras. Lo que sentían el uno por el otro.

El rubio volteo a verla, parecía un ángel los rayos del sol la hacían ver como un ángel bajado del cielo. Era hermosa, su piel era tan blanca, sus facciones eran finas como las de una muñeca de porcelana, su nariz respingona, sus labios delgados, su cabello parecían hebras de oro pero lo que lo conquisto fueron sus ojos azules, que al mirarla parecía como si estuviera en el mismo paraíso.

Desde que la conoció hacía varios meses, se enamoró perdidamente de ella, pero cuando se dio cuenta que era tan hermosa por fuera como por dentro le termino de robar el corazón.

Ahora la tenía frente a él, y esa era una oportunidad que no desaprovecharía

-Serena-la llamo.

La rubia se sobre salto cuando le dijo su nombre

-¿Que pasa Andrew? –Pregunto con evidente preocupación- tu nunca me llamas por mi nombre-lo miro

Pero el chico ignoro el reclamo y continúo con lo que tenía pensado

-Desde que te vi me robaste el corazón-le dijo mientras le tocaba el rostro con su mano, para evitar que se volteara, porque ella era muy tímida- Serena yo te amo-dijo sin dejar de ver sus ojos

Serena se sentía feliz casi al punto del llanto, el chico que amaba por fin le decía esas palabras que tanto soñó

-Andrew-dijo su nombre- Yo también te amo con toda mi alma-no dejo de ver sus ojos color verde, los cuales le decían que era completamente correspondida.

El rubio tomo su rostro con sus dos manos, poco a poco se fue acercando a ella. Ella temblaba, pero lo ignoro, seguro que ella estaba igual de nerviosa que él. Cada milímetro que se acercaba ella temblaba entre sus brazos, pero no retrocedía eso lo animaba a seguir.

Hasta que por fin sus labios se unieron. El beso fue tierno y delicado. Con ese beso, se demostraba todo el amor que sentían.

El beso termino, el rubio se alejó un poco de ella.

-Serena-sin dejar de verla-¿aceptas ser mi novia?-pregunto.

A ella le brillaron los ojos, por las lágrimas que estaban a punto de salir, a causa de la felicidad que sentía en esos momentos.

-Si Andrew, si quiero ser tu novia-lo abrazo de la cintura-no sabes cuantas veces soñé con esto-las lágrimas que amenazaban en salir por fin brillaban en sus mejillas.

-Yo también hermosa. Yo también-suspiro con alivio

Ahí estaba la hermosa pareja contemplando el inmenso mar, que fue testigo de esa hermosa declaración de amor.

CASA TSUKINO

La rubia entraba en la mansión donde vivía, llevaba la mano entrelazada con la su novio, que hermoso sonaba eso su novio. Un suspiro se escapo

Que pasa hermosa-pregunto Andrew

-Nada solo siento que estoy soñando-volvió dejar escapar un suspiro

-Pues tal vez con esto te des cuenta que no es un sueño- la jalo así el para poder besarla nuevamente

Cuando termino el beso ella todavía tenía los ojos cerrados

-Vez no es un sueño-le dijo el rubio

-Si ya me di cuenta-abrió los ojos lentamente para encontrarse con los de amado Andrew.

-Bien cariño vendré a hablar con tus padres para pedir su permiso –la miro

-¿En serio hablaras con ellos?-pregunto sin poder creerlo

-Claro. Contigo quiero hacer las cosas bien, así que hablaremos con tus padres mañana en la noche-ella solo asintió feliz por sus palabras

Se despidió con otro beso

Entro a su casa y se recargo en la puerta suspirando

-Serena –escucho que la llamaban

-si-contesto como tonta

-¿Se puede saber en qué planeta estas?-le pregunto con diversión la mujer mayor

-En la luna nana en la luna-suspiro

-Pues sí que andas lejos cariño –rio de su niña

-Si nana es que Andrew me hacer volar-por fin la mujer pudo obtener la atención de ella

Las risas de la mujer se escucharon por toda la estancia

Pero un empujón en la puerta donde estaba Serena recargada, la hiso caer hacia delante

-Hay perdón Serena no pensé que estuvieras ahí- se disculpó otra hermosa rubia, muy parecida a ella, pero había algunas cosas que la diferenciaban, una era la edad Serena era un año más grande, sus ojos eran verdes y su cabello era un poco más claro

-No hay problema Mina –se levantó rápidamente-ahora no hay nada que me arruine el día

-¿No me digas que acabas de llegar de tu cita?-le pregunto con curiosidad

-Si –le confirmo

-¡Por dios me tienes que contar todo todo!-dejo caer las bolsas que llevaba en las manos

-¿Otra vez fuiste de compras Minako?-pregunto Serena con clara molestia

-Sí. Perdón es que otra vez pele con Yaten, ya sabes cómo me deprime eso- Serena solo negó

-Por dios Mina ya deja esa relación de locos. No sé qué haces con el si se llevan como un perro y gato, no hay día que no peles con el- la miro

-Eso no es cierto el me ama al igual que yo-le contesto con molestia

-Pero Mina cualquiera se da cuenta que eso no es verdad, lo de ustedes es costumbre-Mina la miro con ojos llenos de lagrimas

-¡Eso no es cierto! –recogió sus bolsas y subió a su cuarto

-Hay mina-solo negó

-Si mi niña no entiende que está mal- Diana que todavía estaba ahí hablo

-Sí pero es terca-Diana le toco el hombro

-Tienes que dejar que ella se cuenta por sí misma. Recuerda que nadie escarmienta en cabeza ajena-Serena la mira

-Si nana tienes razón-suspiro con cansancio a ver que su hermana sufría

-Ese suspiro ya no fue de amor-rio de ella

-No nana este no fue de amor-la miro con diversión

-Pero me contaras como te fue con Andrew-le dijo mientras le tomaba la mano

-Claro que si nana –la chica le comenzó a relatar todo lo sucedido.

La mujer la escuchaba muy atenta y sonreía de vez en cuando.

Serena ahora tenía 17 años estaba a punto de terminar su cuarto semestre de preparatoria, ella era la hija mediana de una de las familias más reconocidas en Tokio, por su nivel social y por qué eran unos de los dueños de los despachos de abogados más famosos y reconocidos de Tokio. Siempre han sido millonarios, así que generación tras generación se heredan el legado Tsukino.

Ella tenía dos hermanos, el mayor era su querido hermano Haruka que en estos omentos se encontraba en un estado de rebeldía, porque su padre quería que el por ser el varón llevara los negocios de la familia, lo cual él se negaba, ya que su sueño era ser un corredor de la fórmula uno.

Y Minako era su hermana menor, ella era muy bella, la herencia de las mujeres Tsukino, pero tenía un defecto era compradora compulsiva, siempre que peleaba con Yaten se iba de comparas porque según ella eso la ayudaba aliviar sus penas. Ella cursaba el segundo semestre de preparatoria.

Los días pasaban rápidamente. Ahora por fin Andrew y ella eran novios oficialmente ya que el chico cumplió con su palabra de pedir permiso a sus padres para salir con ella. Los cuales aceptaron encantados, ya que Andrew pertenecía una de las familias más adineradas, los Furuhata.

El noviazgo iba de maravilla, se llevan muy bien, y eso hacía que los dos se sintieran cómodos y ambos soñaban con compartir su vida para siempre. El amor se notaba a distancia.

Un año paso rápidamente, Serena se concentraba en estudiar para poder pasar su examen de la universidad, quería entra a una de las más reconocidas de Tokio milenio de plata. Pero el día que llego la carta que la habían aceptado brincaba de felicidad

-¡No puedo creer!-decía para si

-¿Que pasa hija?-pregunto su padre.

Ella miro al hombre de cabellos castaño, ojos color verde y piel blanca, su padre a pesar de los años era muy guapo y atractivo.

-Papa me aceptaron en la universidad-grito y corrió para abrazarlo

-Cariño eso me da mucho gusto, felicidades-la abrazo

-A mi más papa-se alejó de el – le voy a contar mama, a mi nana, mina y ha Haruka-cuando menciono el nombre de su hermano su padre frunció el ceño

-¿Todavía hablas con ese desconsiderado?-preguntó

-Si papa, Haruka siempre está en contacto con nosotras-iba seguir pero no la dejo continuar

-Será mejor que vayas con tu madre y le cuentas la buena noticia -la animo, Serena dibujo una sonrisa

-Si -sin espermas se alejó. Pero su padre la llamo

-Serena-la chica volteo a verlo

-Si papa-contesto

-Recuerda que tú eres mi orgullo-Serena sintió una enorme alegría

-Te prometo que no te decepcionare-sin más se fue

Kenji Tsukino sonrió, nunca pensó que su hija Serena iba a ser una de las que más satisfacción le trajera, ya que no le gustaba mucho la escuela, pero en los últimos dos años de preparatoria demostró que podía con eso y más. Andrew también tuvo algo que ver ya que el la apoyaba en todo.

-El será un excelente esposo para mi hija-dijo con orgullo al pensar en un futuro.

CONTINUARA…

Hola mis niñas bueno pues aquí esta otra historia más esperando que les guste, esta creo que viene a sustituir la de "Mentir por amor" jajajaja con las demás sigo pendiente ya que la inspiración no me da para más jajaja pero algún día las terminare…

Espero de todo corazón que esta nueva locura les guste la verdad que la estoy escribiendo con todo mi amor y cariño para ustedes, sin negar que me he divertido mucho haciendolo jajaja

Bueno me despido y nos leemos en el próximo capítulo…

Y una disculpa muy grande por mis horrores de ortografía y gramática…