Disclaimer: Los personajes de Naruto no son de mi propiedad sino de su creador, el mangaka Masashi Kishimoto. Solo los utilizo para adaptarlos a la historia de Magela Gracia, Aunque sea su hermano. La pareja principal es Sasuhina, sus personalidades pueden estar alteradas ya que es una adaptación, sino te gusta no lo leas, todo lo hago sin fines de lucro y por amor al Sasuhina así que si no te gusta esta pareja ¿Qué haces aquí? Solo quiero mostrar los libros que me gustaron a través de esta gran pareja que se robó mi corazón desde que la vi.
Advertencia: este libro tiene contenido sexual y palabras vulgares. Quien avisa no es traidor. Gran OcC en los personajes. Disfruten de la lectura.
SINOPSIS
¿Por qué siempre queremos al hombre que no podemos tener? ¿Qué tendrá... lo prohibido?
La culpa era de mis amigas. ¿Cómo si no iba a estar pasando por esto? Ellas habían sido las que me lo habían puesto delante, las que me hicieron mirarlo con otros ojos, las que me hicieron desearlo en silencio. La culpa tenía que ser de ellas… ¿Cómo podía ser de otra manera? ¿Acaso yo habría empezado a espiarlo si no llega a ser porque me hicieron verlo como lo veían ellas? Con lascivia…
Odiaría por siempre a mis amigas, y los viernes. Los viernes siempre me traían a Sasuke a casa, sin prisas, con sus amigos y sus bromas, con sus palabras obscenas y sus confesiones de alcoba. Los viernes siempre llegaban tras desear a Sasuke durante toda la semana, mientras me llevaba en coche a la universidad y me acompañaba en silencio en la cena, con algún sándwich hecho a la carrera. Y tras ver a mis amigas babear por él cada vez que se les ponía delante.
PRÓLOGO
Sonó nuevamente el despertador. Hacía cinco minutos que lo había apagado, pero imagino que no debí hacerlo muy bien, porque volvía a sonar con la insistencia de hacía un rato. Lo golpeé con el puño y fue aparar al otro lado del cuarto, rodando por el suelo. Enterré la cabeza debajo de la almohada, pidiendo volver a quedarme dormida, me encontraba realmente cansada, solo quería seguir en la comodidad de mi cama. O dormir algo...
Otra noche en blanco. Y otro horrible viernes por delante.
Sasuke me quitó la almohada de encima de la cabeza y me sacudió la espalda, como quien despierta a una mascota para llevarla de paseo a la calle.
—Venga, Hinata, ya es hora. Que luego siempre llegas tarde.
Tuve ganas de decirle que se olvidara de mí, que no pensaba levantarme, que se fuera él a la facultad y me dejara allí, regodeándome en mi sufrimiento, en mi dolor de cabeza y en el malestar de cuerpo. Con dieciocho años era lo que ocurría, ¿no? Sufrir sin esperanza de que las cosas fueran a mejorar. Ese pesimismo era el sentimiento reinante. Lo peor de todo era que las cosas no sólo no mejoraban, sino que se empeñaban en empeorar constantemente. Sobre todo, los viernes. Los viernes siempre empeoraba mi vida. Mucho.
—Salimos en media hora. No me hagas meterte en la ducha yo mismo...
