"Capítulo uno"
.
.
.
.
.
.
Los quirks muchas veces pueden ser de la más rara índole del mundo en cuanto menos lo esperas. Y Katsuki fue la prueba de ello, cuando un día fue atacado por un extraño quirk de regreso a casa que lo dejó inconsciente por unas horas.
Al despertar, no sintió diferencia con su cuerpo, más que un dolor en la espalda que le imposibilitaba levantarse. Se sentía tan raro que apenas comprendía el porqué. Se removió en el suelo de lo que parecía ser un callejón cualquiera, pues no tenía mucha relevancia su aspecto.
El susto no fue saber que era de noche, es decir, la hora en la que debía de estar en casa (supuso), sino el descubrir que no tenía pies. ¡Joder! No veía las suelas de sus zapatos cuando se paró, o más bien tratarse de parar, porque se cayó, debido a un raro desbalance que experimentó con su cuerpo.
Nuevamente se intentó parar, pero lo logró a cuatro patas. Fue de lo más extraño, ya que no perdía el equilibrio estando en esa postura. Es decir, a cuatro patas. El problema que le usurpó, fue el porqué podía pararse perfectamente bien en cuatro patas, pero no en dos (como un humano decente lo hace)
Miró hacia abajo y vio que lo que serían manos eran patas peludas compuestas por un pelaje de color anaranjado. Pegó un grito que salió como un grave maullido de su boca, otro detalle que espantó a Katsuki.
¿Qué demonios estaba pasando?
Dirigió su vista hacia lo que pensaba que serían piernas y vio la misma composición de sus patas frontales. Unas mugrosas patas de pelaje anaranjado que estropeaban la vista.
Desesperado por no comprender lo que pasaba, gritó rabiando, pero no escuchó el sonoro ruido de su voz, sino una serie de maullidos de dudosa procedencia, asimismo atemorizando al confundido adolescente explosivo en gran medida, pues no comprendía el motivo del porqué estaba transformado en un maldito gato. Sí, un maldito gato. No le costó mucho deducirlo en cuanto miró el pelaje de sus patas.
Maldición. Lo que le faltaba. Ser un idiota gato.
Esto definitivamente no es una prueba para ser un héroe imprescindible en la sociedad. Es un castigo. O una maldición. Lo que carajos fuera.
Katsuki estaba asustado y cabreado al mismo tiempo, con emociones chocantes y un mar de confusión circulando su mente ajetreada. Tenía hambre y sueño. Mas Katsuki no podía regresar a su casa luciendo como un tonto gato. Tendría que buscar otro lugar para pasar la noche y después pensar mejor en lo que hará después.
Tal vez, si se presenta en la UA con el aspecto que tiene, sabrán que es él. Además, su ropa y sus pertenencias están tiradas en el suelo. Nadie las recogería aunque trataran de buscarlo, si es que sus padres lo declaran como desaparecido.
Podría usar uno de sus artefactos que se encuentran dentro de su mochila para convencer a Recovery Girl para regresarlo en su forma original. Sí, eso haría.
Motivado con su pseudo-plan, salió caminando a cuatro patas del callejón, en busca de una referencia en cuanto al sitio en que se halla.
Sus ojos de gato lo llevaron a comprender largo y ancho, que se encontraba en el vecindario del maldito nerd. Eso quería decir que no estaba lejos de su casa.
Enojado, soltó una rabieta mientras sacudía la cabeza desdeñoso. Sus quejidos salían como maullidos desesperados.
Para su mala (buena) suerte, oyó pasos acercándose en su dirección, poniéndolo en alarma. Katsuki miró a los lados, difiriendo de dónde provenía el ruido, mas cuando se dio cuenta del origen del ruido, fue atacado por un par de ojos verdes, que conocía de la infancia, y unas enormes manos varoniles, que lo cargaron con suma facilidad, cabreando al gato.
—Oh, ¿te perdiste, gatito?
¡No soy un gatito, animal!
Katsuki respondió con un maullido cortante, gesto que preocupó al portador del One For All.
—¿Qué hace un gatito como tú solo de noche?— Lo cuestionó el maldito nerd. Katsuki se removía entre sus manos, queriendo a toda costa, alejarse de él. —Es peligroso y— Se acercó a mirar su cuello. —No tienes collar.
¡Porque no soy un animal, estúpido!
—¡No te preocupes! Yo te cuidaré—Gorjeó el portador del OFA con gran entusiasmo.
No necesito que me cuides, baboso. Te odio. Katsuki intentó morder una de las manos de Deku, mas falló en su cometido, pues terminó siendo metido en la (odiosa) mochila amarilla que llevaba el nerd y la cerró, impidiendo que Katsuki saliera, aunque intentara hacerlo.
¡Maldito imbécil! Se quejó por dentro. ¡Cómo lo detesto! Arruinó mis planes el idiota.
El paseo, para bien o para mal, no fue una pasada para Katsuki, quien se quejó durante todo el camino de ida a la casa de Deku.
—Estoy en casa— Oyó a Deku decirle a su mamá, luego abrir la puerta.
—Bienvenido, Izuku.
Katsuki detuvo sus quejidos, una vez realizando que la voz de la madre de Deku es igual a la de sus recuerdos. Es dulce y delicada al hablar, mostrando una evidente preocupación por el bienestar de su hijo aspirante a héroe.
Si bien, odia a Deku, pero no odia a la mamá de Deku. La señora, pese a que nunca la ve, no le desagrada.
—Ve a asearte, ya tengo preparada la cena.
—Mamá, espera— La retuvo Deku.
—¿Qué pasa, Izuku?
Y por consiguiente, sintió que la mochila se agitó, y el sonido del zipper abrirse. Sus ojos rojos de felino fueron recibidos por unos verdes.
—Encontré a este hermoso gatito cuando venía de regreso a casa— Confesó el nerd, sacando a un protestante gato anaranjado de la mochila.
—Oh— La señora Inko suspiró asombrada, teniendo una concreta vista del gato.
—Me preguntaba si lo podía cuidar mientras encontramos a su dueño— Añadió Deku, tímido. Por alguna fastidiosa razón ocultó su pecoso rostro detrás de su cabeza de gato, sintiendo el aliento que salía de su nariz.
Sin saber reaccionar ante aquel estímulo, arqueó el cuello, maullando sin cesar, moviendo las patas a los lados, dándole la apariencia de alguien que está sufriendo.
—Bueno, Izuku— Dijo su madre. —Puedes quedarte con él.
—¡¿En verdad?!— Esa maldita voz risueña, la detestaba.
—Si prometes que lo cuidarás bien, no tengo problema con que se quede aquí.
—¡Ay! ¡Qué bien! Gracias, mamá. Lo prometo.
—¿Piensas ponerle un nombre?
¡Tengo nombre! Gritó Katsuki en su cabeza.
—Hm, no. Pero…— Sopesó Deku unos segundos, que para él fueron eternos. —¿Y si le pongo 'Kacchan'? Se parece mucho a Kacchan.
—No veo porqué no, Izuku— Respondió Inko, satisfecha con el nombre.
¡No me llamo Kacchan, Deku idiota! ¡Soy Katsuki! ¡Katsuki!
—Antes de cenar, por qué no bañas a nuestro amiguito felino, primero. Para que se adapte a nuestro hogar.
—¡Ay, que buena idea, mamá!—Katsuki palideció al oír la palabra "bañar". ¿Acaso Deku lo bañará? ¿La persona que más odia lo bañará? No. Eso sí que no lo permitiría. Ya toleró suficiente con ser traído a la casa del idiota nerd, pero ¿ser bañado por el mismo?, eso no. ¡Ni en sueños se dejaría tocar por Deku!
Fue llevado por Deku a un cuarto de color blanco con marcos de mármol por el piso. Al sonido del agua correr por la tina, se crispó.
Deku no lo bañaría. Carajo. No tiene porqué bañarlo, en primer lugar, no pidió nada de esto. Además, Katsuki no está acostumbrado a ver a Deku en otras formas, más que en la escuela y en ocasiones fuera del recinto escolar, pero no más.
Ver a Deku en shorts y camisa deportiva, era una vista muy rara para un Katsuki gato.
Se alejó lo más que pudo hacia la puerta, rasgando con sus garras la puerta. El sonido del agua detenerse hizo que su sangre corriera helada por su torrente sanguíneo.
—Bien. Está listo— Oyó a Deku decir contento. —Ven, gatito— Se heló en sus casillas, con tener una vista tan cerca de Deku en una situación nada comprometedora. Su corazón latía fuera de sus cuentas.
Katsuki temblaba y retraía de ser visto por Deku de manera tierna, y sobre todo, que lo fuera a bañar. Es un golpe bajo a su orgullo.
—No tengas miedo, pequeño, porque yo estoy aquí— Le susurró Deku, tomándolo entre sus manos con facilidad.
No me digas esas frases estúpidas de cuando éramos niños, idiota.
En cuanto, Deku lo metió en la tina de baño, se puso a patalear, encajando sus garras en los brazos y manos del nerd. Arañaba cuanto podía y lo que veía. En su afán de zafarse de Deku, se comportaba como una fiera salvaje. Algo que también haría en su faceta humana.
Sin embargo, Deku no se molestó con él por atacarlo y dejarle la piel llena de rasguños. Algunos incluso con sangre. Solo se centró en ponerle champú, enjabonarlo, quitarle todos los restos de mugre en su pelaje y sacarlo del agua tibia.
Ser tocado por Deku se sentía jodidamente raro, pues era la primera vez que alguien—además de su madre— que lo tocaban. Pero esto era diferente, porque lo tocaba un hombre. Sí, Deku era Deku, pero eso no excluye que también es un hombre. Sus manos por muy feas que se vean a través de sus ojos, siguen siendo las manos de un hombre.
—Tranquilo, amiguito. Ya se acabó. Ya se acabó— Cercioró entre susurros.
Aun cuando se trataba de un Katsuki humano, Deku se miraba inafectado por sus desplantes, incluso en su forma de gato anaranjado.
¿Es que el nerd no lo odia por tratarlo tan mal?
Una toalla seca cayó sobre su cabecita, asimismo fue secado por el nerd, quien lo frotó suavemente en la toalla, sin ser invasivo en su trato.
—Quedarás muy limpio— Aseguró Deku, reconfortando a Katsuki, que procesaba todo lo sucedido con el nerd desde que lo vio en la calle.
Deku prendió la secadora y lo terminó de secar con el viento caliente que resoplaba el aparato.
—Que hermoso te ves— Le tiró un piropo, después de apagar la secadora. —Tu pelaje se ve tan esponjoso— Los enormes ojos de Deku se posaron sobre él, sobresaltando a Katsuki, quien retrocedió con sus patas. No le gustaba que Deku lo mirara de esa manera tan amable, como si no pasara nada malo a su alrededor.
Katsuki detesta esa mirada porque es demasiado sincera que quema todo lo que sus ojos ven. Y pese a que está molesto con el nerd, sabe el poder esa mirada. Reconoce lo que esos ojos verdes pueden hacer en uno; si los combina con las palabras adecuadas, la situación saldrá parecida a cuando Deku peleó contra el bastardo mitad y mitad y terminaron siendo amigos luego del festival deportivo.
Katsuki sabe lo que puede pasar si se queda a lado de un tipo como Deku. Es por eso que lo odia.
—No temas, no te haré daño— Cercioró Deku en tono quedo. Estiró su mano cicatrizada hacia él. (Una mano que en primer lugar no debió de estar cicatrizada, pasó por la cabeza del antes rubio explosivo de la clase 1A, al ver esa horrenda cicatriz cercana a sus felinos ojos). Katsuki se negó a ser tocado por Deku, luego de haber sido bañado por él.
Se sentía demasiado raro con él. Le urgía alejarse del nerd, pero conociéndolo, no lo dejaría en paz ni un instante en que él estuviera en su casa.
—¿Qué pasa, gatito hermoso?— Deku lo animó en una vocecita risueña. La mano cicatrizada logró tomarlo del vientre y lo cargó entre sus brazos en un afectuoso abrazo que exaltó a Katsuki. —Estás perfecto— Lo abrazó entre sus fuertes y torneados brazos, sorprendiéndolo con lo abrumador que fue aquel gesto.
¿Por qué Deku me abraza? Preguntaba el chico explosivo sintiendo su corazón a punto de explotar y el rostro encendido.
Se siente tan jodidamente extraño. Odio que no lo detesto. Odio que Deku me abrace de esta jodida manera. Este tipo de cosas debería de hacerlas con alguien más, no con un maldito gato.
El gato se removió en los brazos de Deku, quien lo llevó al comedor, donde los Midoriya cenaron juntos, con Katsuki sentado en las piernas del nerd. El resto de la velada se la pasó oyendo las absurdas anécdotas que Deku le relataba a su madre sobre su día en la escuela y sobre el entrenamiento que tuvo esa misma tarde.
Se mantuvo apacible, aunque por dentro estuviera bullendo de furia por la situación en la que estaba, mas no podía estar tan enojado con su rescatista nerd, porque de ser otro extra quien lo hubiera recogido en la calle, no contaría con la probabilidad de que Deku lo pudiera llevar a UA, facilitándole el trabajo de ir específicamente con Recovery Girl y exigir su cambio.
Y mientras pensaba en esa conveniente posibilidad, se quedó dormido en los brazos de su cuidador con cara de nerd, sintiéndose acogido por su calidez e ingenuidad.
.
.
.
.
.
NOTA: Nueva historia salida del horno de mi cabeza. Bueno no. Esta historia llevaba unos días pensándola, pero no me había puesto a escribirla. Tendrá sus errores, y uno que otro desajuste, tal vez. Mas será un fic corto.
