Disclaimer:

Este fanfiction esta basado en la serie de animación: "My Little Pony: la magia de la amistad" creada por Lauren Faust y cuyos elementos en su mayoría se han empleado para construir este fanfiction.

Nota de autor

¡Hola a todos! Espero que todo os vaya bien. Esta es una historia que hace mucho tiempo deseaba hacer y que ha tomado varias facetas, pero al fin puedo mostrarla y dedicarle el tiempo necesario.

Lo primero que ansío es que os pueda atrapar, en el buen sentido, con mis palabras y os encante la historia. De ser así, espero que podamos seguir la historia de este fanfiction y que os sumerjáis en su mundo, basado en la serie original por supuesto.

Este fanfiction será una mezcla entre aventura de fantasía, ligeramente oscura, y un tanto de slice of life. Ojala lo disfruteis, lo deseo de verdad y ansío poder mejorar para ofreceros una mayor experiencia.

Sin más preámbulos, eh aqui el prefacio de esta aventura. ¡Nos leemos!

Angelus-Y


My Little Pony Fanfiction (Aventura/Fantasía/Slice of life)

Tomo I: El bosque que nunca perece

PREFACIO: La chispa que viajó a la oscuridad

En las alturas, en una montaña de piedra gris, de abundante carbón y vestigios del paso de dragones, existe un poblado. Un asentamiento pequeño, donde la hierba seca estira su cuello al cielo para ser mecida con suavidad, donde la tierra fértil daba jugosos tubérculos para subsistir su alimentación y donde pequeños brotes fluviales daban aguas minerales de pureza radiante.

El nombre que se le dio a aquella elevación rocosa, en cuyo pasado fue el nido de antiguos dragones eternos fue «La Montaña llameante». Y no solo se le atribuyó tal apodo por su historia, sino por las continuas cortinas de humareda que brotaban de sus entrañas, cual volcán en erupción.

Una de las casas que se hallaba más apartada, una cabaña de piedra y techo de hojas y paja, en cuyo jardín improvisado, reposaba con una belleza indescriptible un precioso cerezo. Para la suerte de los ojos que se cautivaran con su imagen, se hallaba en flor. Los pétalos de matiz rosado delicadamente caían con la guía del viento. A su alrededor, la fértil tierra dejaba el rastro de unas huellas frescas; marcas descritas por el paso de unos delicados cascos. El rastro proseguía por las rocas, dejando trazos de aquella tierra húmeda que mostraba su descenso por la montaña.

Dentro de la cabaña, la ornamentación de madera y barro abundaba, llenando los recovecos de aquel cálido hogar. Las habitaciones estaban cerradas, pues aún era temprano, tanto que los primeros haces de la luz matinal habían comenzado a perpetrar los pequeños huecos. Sin embargo, sí que había una estancia cuya puerta se quedó encajada y en cuyo interior, sólo quedaban los recuerdos de una cándida alma. Una simple cama que sostenía prendas de tela tendidas. Una mesa de madera, adornada por los cabellos de un ave cuyo plumaje era dorado, y un pergamino, de trazos de tinta que describían un mensaje alumbrado a la luz solar:

Querido Pá*... tal vez cuando leas esta carta me odiaras por esta impulsiva decisión. Quizás sientas que un trozo de tu alma ha desaparecido. Pero, nada más lejos de la realidad; pues no te guardo rencor alguno.

Hace mucho ya que este resentimiento desapareció de mi interior. Yo… también vi cómo se fue, en el momento en que exhaló su último hálito. Lloramos su muerte. Y, aunque te niegas a decírmelo a la cara, yo sé que siempre has considerado que fue mi culpa. Era… demasiado débil.

No cometeré ese error otra vez. Cada mañana te levantas con el pecho estremecido, con aquellos horribles estigmas que Má* tenía. Parece que el destino se ha encaprichado en arrebatarnos la felicidad, pero aunque el pavor me estruja el corazón, le plantaré cara.

¿Sueno como ella? Ojalá… pero es muy diferente; tengo miedo, mucho miedo de lo que pueda encontrar fuera. Pero hay una chispa de esperanza, además, pienso en Ember y, y, no puedo eludir la sensación de que mi corazón se reduzca a simples trozos. La sensación de soledad me sobrecoge y mi familia es lo primero. Siempre lo has sabido, aunque por un tiempo tú lo hubieras olvidado.

Ayer, a la tarde, un extraño miró el cerezo cuya semilla Má* trajo de tierras lejanas. No lo negaré, tenía un aspecto umbrío, pero su voz denotaba sabiduría. Me contó que en el lejano desierto San Palomino, hay un erudito; un curandero cuyas maravillas se han extendido hasta el conocimiento de muchos. Lo único que me pidió a cambio de ello, fue mirar el cerezo cuando el crepúsculo reluciera en el horizonte. Qué raro… ¿verdad?

Sin embargo, eso ha impedido que las ascuas de mi esperanza se consumieran. He intentado muchas cosas; ni siquiera los unicornios de Nueva Unicornia sabían qué clase de plaga es esta. Si ellos no sabían nada, ¿quién podría? Pero ahora Pá', ahora hay esperanza.

Prometo que volveré. Me espera un largo viaje y será muy duro, pero no estoy sola. Tengo a Goldie conmigo, ya sabes, Má* siempre dijo que era una criatura especial, y conmigo, tambien llevo los aromas de mi hogar, tu recuerdo y el de Ember en mi corazón… No puedo fallar, por mucho que solloce, por muchos horrores que se ciernan sobre mí, afrontaré al destino.

De nuevo reitero Pá, no temas, pues llevo tu preciado mapa. También me llevo los pergaminos de piromancia y la alforja de Má, y por supuesto, alimentos que preparé con premura. La primavera está llegando, y estoy segura de que el clima tomará un rumbo a mi favor.

Además, la noche fue fría y duradera, ¿te fijaste? El sol no salía… Es como si la princesa Celestia hubiera olvidado levantar su preciada estrella. Supongo que hasta las alicornios pueden olvidar. Pero, después de tan larga noche, sé que el radiante día en el que parto será el momento perfecto.

Ni siquiera he salido aún, y ya me siento sobrecogida por una amargura que ahoga mi respiración. Claro que me gustaría quedarme aquí, cocinar para tí y Ember, poder jugar bajo el cerezo, explorar la montaña y ver el atardecer y el amanecer contigo. Pero, si no me voy Pá, si no me voy, esos momentos se quedarán en una memoria recubierta de hielo, acariciada por la muerte.

Esto es mi deber, pues tú no estás en condiciones y Ember aún es muy pequeño, además, alguien debe cuidar de tí en mi ausencia.

Solo pediré una cosa Pá. ¡Que cuando vuelva esté todo limpio y la comida hecha! ¿Vale? Ya, ya estoy volviendo a llorar, si es que, no tengo remedio.

Volveré Pá, volveré y mi recompensa, será compartir contigo y mi hermanito la vida que me queda, conservando en nuestros recuerdos la gracia de Má.

Te quiero, con toda mi alma...

Tu pequeña chispa, tu hija…

Bright Flame.

Con aquellos últimos trazos de tinta, bañadas en profundas lágrimas, ella marchó. Fue hacia el sur, lejos de su preciado hogar, aferrada al ascua que brilla en las tinieblas.

Su alma y la de un extranjero se reunieron bajo una lluvia de pétalos de cerezo. Ambos, tocados por el fuego y la oscuridad, están destinados a volver a encontrarse, en la odisea de sus corazones hacia el futuro que ansían tejer.

Esta es la historia de una unicornio de cabellos de fuego y corazón dorado, y es también la de una sombra que dejó atrás su rostro para curar un mundo infectado a los ojos de su alma.

Una historia que comenzó con el destierro de Luna, la princesa de la noche.