¡RECUERDEN!
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*
Recomendación musical: "Monochrome no Kiss" interpretado por Omar Caban/"Monochrome no Kiss" By Sid.
Notas:
[Presente]
[Pasado]
["Pensamientos"]
[Teléfono/Mensajes/Cartas]
Narrador extra
Los personajes de The Abandoned Empress son propiedad de Jeong Yuna
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Acto I. La caída del telón.
Escena III. Vacaciones (5).
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Miró el plato de comida servido, parecía un poco de sopa con vegetales cortados, trozos diminutos de carne, panes en una canasta y frutas cortada en rodajas en un plato, omelets diminutos y grandes cantidades de carne; para beber, jugos, café o té.
Dependiendo de la preferencia.
Sumándole un agradable clima del medio día, con el sol parcialmente oculto por la nubes, resguardándose de sus fuertes rayos luminosos con la ayuda de una sombrilla. Este era el tipo de cuadro que mereciera una fotografía con su teléfono celular y subirla por sus redes sociales, con el hashtag #Desayunovintage o #Desayunoantiguo, el primero sonaba mucho mejor para la etiqueta.
Tendría una cantidad segura de Likes y no decir nada sobre los seguidores, ¿Podría hacerse rica rápidamente con ello?
Incluso, la opción de arma un canal de video por internet en el cual mostrara las formas de vestimenta, con todos esos listones, telas esponjadas y excesivos moños, más de una adolescente se vería enganchada en este mundo medieval o victoriano. Dejando el aspecto social y educado olvidado completamente, lo importante estaba en cuan lindo y adorable te verían los seguidores.
—¿Pasa algo?
Salió de su ensoñamiento, regresando su vista del jardín al caballero atractivo sentado al otro lado de la mesa redonda. Aceptar su solicitud a almorzar fue un mero capricho para mofarse de él en su cara y ver hasta dónde podía resistir sin explotar, pero, incluso se había cambiado el uniforme por algo más… ¿apropiado?
Camisa blanca con dos botones abiertos, chaleco de un rojo opaco encima, pantalones del mismo tono y zapatos negros como toque final. Y su característica cabello del mismo tono que el del Duque.
En toda regla un chico guapo, no, un galán de en sueño. Resistió rechinar los dientes.
—Nada. —Le respondió secamente, olvidando la sonrisa amable, regreso la mirada al panorama de la naturaleza.
Había esperado al menos diez minutos encerrada en el baño por una sirvienta nueva —y menos loca — que le ayudara a colocarse el atuendo para su cita con Carsein. Tristemente, nunca se presentó y con el primer estornudo que lanzo, supo que esperar por más tiempo le causaría un resfriado con una nueva temporada en cama, encerrada en ese cuarto.
Abrió el armario, eligiendo entro los vestidos —obsequiados por el Emperador — alguno que fuera suficientemente sencillo de poner y le diera libertad de movimiento.
Optando por un vestido con la parte superior blanco y color durazno para la falda. Con la parte superior del cuello cubriéndole a la mitad y una cadena de holanes, seguida de una hilera de botones dorados al frente, las mangas esponjadas con un pequeño moño para las muñecas, haciendo ver las puntas finales volverse otra sección de holanes. La cintura perfectamente ceñida con un cinturón del mismo tono que la falda, siguiendo la hilera de botones. Cerrando con la falda color durazno en forma circular, cayendo en cascada sin necesidad de aros para que pareciera una sombrilla abierta, llegándole a la mitad de la pierna después de la rodilla.
Arregló los adornos de moños colgándole en el pecho, buscando una botas de un café bastante claro, como si le agregara leche, debajo de su cama, aseguro los cordones, finalizando con un doble nudo.
Optó por hacerse una coleta de lado, anudándolo con un listón del mismo tono que el vestido y un maquillaje ligero. Yendo hasta el espejo de cuerpo completo, miro su apariencia en todos los sentidos, felicitándose por un trabajo bien hecho.
En ese instante la puerta de su habitación se abrió, con dos sirvientas saludándola apuradas, que, al verla vestida, temblaron como gelatina. Solo sonrió, pidiendo ser guiada al punto de encuentro en donde Carsein la cito para el almuerzo.
—Solo has estado viendo la comida, el jardín y… —Se sonrojo, con los ojos morados viéndolo de nuevo con burla nada disimulada. Mordiéndose la lengua para esa última parte, continuo. — ¿La comida no es de tu agrado?
—Hm. —Bajo la vista a los platillos, negando sutilmente y hablando con dulzura. — Muy amable de su parte, Sir Carsein. En realidad, todo se ve apetitoso y huele bien, simplemente disfruto del paisaje junto al aire fresco.
—¿Y por qué no comes?
—Ya le he respondido.
—No, no es verdad.
—¿Está seguro? —Ladeo el rostro inocentemente a la derecha, con el índice picando su mejilla.
—¡Lo estoy! — Gritó, asustando a las sirvientas paradas al lado izquierdo de la mesa. Exhalo por sus fosas nasales, apretando los puños en sus rodillas. — Quiero decir, usted no ha probado alimento desde la mañana y… es peligroso si se desmayara por hambre.
—"Puntos para el segundo hijo del Duque de Rass". Sus palabras me llegan al corazón. Muchas gracias, en verdad usted es un caballero adorable, dulce y considerado.
—Ugh. —Se cubrió la boca con la mano, perdiendo el color en su rostro. Las náuseas empezaban a subir desde su estómago. — … Asqueroso… —A pesar de su boca medio cubierta, su voz llego hasta el oído de Jieun.
Una vena se hincho en la frente de la peli blanca, tensando la sonrisa de su cara.
—Si el Sir, está sintiéndose indispuesto para el almuerzo, debería volver adentro y descansar.
—Estoy bien. —Dijo, forzado a mirar el preocupado rostro a punto de desmoronarse de Jieun. Su interior crujía por las náuseas.
—Por el contrario, Sir Carsein. —Jieun llevó las manos a su pecho, inclinándose con sus ojos brillando por el trabajo arduo de sus lagrimales.— Si usted padeciera una terrible enfermedad y yo no hice nada para ayudarlo, me entristecería y lloraría cada día con la culpa carcomiéndome.
Aún con su pésimo acto de dama trágica, gano los corazones de las sirvientas que la veían con sus propios ojos lagrimeando, secándose las narices con pañuelos guardados en los bolsillos de sus delantales.
Para él, la gota que derramaba el segundo vaso de su paciencia.
—¡Alabado Vita! —Arrojo la servilleta que mantenía en su regazo. Levantándose de su silla.— ¿Quieres parar?, me da escalofríos cada vez que te portas así. — La señalo acusadoramente. Estando derecho, Carsein arreglo su cabello hacia atrás. Con el ceño fruncido, la miro fríamente .— Solo estoy siendo amable contigo porque tuve que cuidarte a pedido de mi madre, si esperabas alguna otra cosa…
Se detuvo al escuchar una risa, mirando a la chica sentada, tocar sus labios con el índice, dedo medio y anular, separados cada uno.
—¿Esperar?, ¿De usted?, je, je, je. — Rio más claramente, sonriendo ladinamente y mirándolo con menosprecio.— Ahora entiendo porque eras la fiel mascota de Tia.
—¡¿QUÉ FUE LO QUE-
*Gruñido*
Un silencio se prolongó entre ambos, el viento agito las hojas caídas de los árboles. Las sirvientas tiesas como estatuas, dudaban ante el más mínimo suspiro, entrelazando sus manos, rezándole a Vita para evitar cualquier catástrofe.
Las mejillas de Jieun se hincharon con aire, desinflándolas al no contener su gran carcajada.
—Pff… ¡JA, JA, JA!, increíble. — Secó la lagrima en la esquina de su ojo. — Esto no tiene precio. Veo que no soy la única con hambre. — Asintió cruzando los brazos, llegando a la revelación más ridícula del día. — Sir Carsein es un caballero tan atento.
—Ah-ah… —Sus mejillas se llenaron de un suave rosa, tomando más color hasta un rojo profundo, esparciéndose por todo su rostro hasta sus orejas. — ¡Deja de burlarte!, a diferencia tuya, yo como más por mis entrenamientos. —La señalo a ella y luego a él, en repetidas ocasiones.
—¿Sí?
—Si.
—Entonces…— Rodó los ojos, girando su muñeca, con el dedo índice extendido, señalado en la parte baja del pecho del peli rojo — ¿A qué se debe el pedido de auxilio de su estómago?
—Eso… eso fue por…
Llevar a Carsein a un punto sin retorno de vergüenza máxima era igualmente bueno como lograr que se enojara, sus reacciones variaban rápidamente y respondía fuera de lo esperado.
—Tregua. —Mostró su servilleta blanca, agitándola de un lado a otro como una bandera. —He gastado demasiada energía desde temprano y si muero de hambre en presencia de Sir Carsein, insultaría sus buenas intencionadas acciones para conmigo. — Hizo retroceder la silla, levantándose e indicándole a la sirvienta moverla más cerca del lugar del peli rojo, justo a la izquierda. — Venga, te recompensare.
Señalo la silla ocupada por él, esperando a que la sirvienta colocara su plato de sopa, delante de ella.
—¿Qué planeas? —Preguntó dudoso.
—Tu solo siéntate. —Mostrando su desconfianza, movió la silla, regresando a esta. Jieun tomo la cucharilla plateada, llenando su interior curvo con el caldo aun caliente, soplo suavemente hasta que el vapor disminuyo. — Bien, ahora Sir Carsein, di: Ah~
—¿Eh?
Las caras estupefactas de las tres personas, excepto Jieun, debieron ser suficiente para detenerla, en cambio, negó, con una mueca ¿Decepcionada?
—Casi igual. Vamos el primer bocado es el mejor de los comienzos. Abre grande. — Tenía la suficiente experiencia para tratar con un niño rechazando la comida, las manchas de papilla, cortesía de su hermana menor lo probaban. La marca de un guerrero.
Soplo nuevamente la cucharilla, segura de la tibieza del líquido, manteniendo su otra mano abajo para evitar derramamiento.
Un tic se apodero del ojo izquierdo de Carsein.
—Estás loca. ¿Por qué voy a dejar que me alimentes? — Se cubrió con el brazo, confuso acerca de cómo sentirse al respecto, rogando por la intervención de las sirvientas.
Ellas parecían intrigadas por el desenlace.
—Por qué… eres bastante descuidado contigo mismo y es mi forma de recompensarte al cuidarme por toda una semana.
Deseaba de todo corazón que su argumento sonara tan valido, sincero hasta desinteresado, pero en parte, quería seguir molestándolo, además esa fue la única manera que se le ocurrió de agradecerle sin entrar a los clichés que desencadenaran confusiones románticas.
Formaría divertidos recuerdos —para ella — antes de irse a Lisa.
—Me niego.
Ya estaba experimentando el suficiente bochorno de un joven noble común para agregar a una loca que lo llama mascota y después quiere tratarlo como un bebé.
La vio bajar la cuchara, sin devolverla al plato, pero su sonrisa amable e inocente apareció, erizándole el vello.
Jieun estaba disfrutando de una inmunidad conveniente, él se había detenido en gritarle varias veces. Se jugaría su mejor comodín en esta partida.
—Míralo así, yo puedo comer todo esto y molestarte al recuperar mi fuerza o…— Extendió el utensilio de metal a milímetros de entrar en contacto con sus labios. — Aceptas esta cuchara con sopa y te dejare en paz lo que resta del día y tal vez mañana, si nos cruzamos.
Ese era el trato más extraño, bizarro y estúpido que Carsein había escuchado alguna vez y eso, que tuvo la compañía de Allendis durante mucho tiempo para reconocer a una persona con intereses particularmente retorcidos y malintencionados.
La mujer sentada a un lado, no era muy diferente, tal vez, desde la perspectiva de un genio en comparación al pelo de pasto, pero, sabia como aprovecharse de lo que tuviera al alcance.
Suspirando, se mordió el interior de su mejilla, podía solo abandonar a la molesta bruja en el jardín y que las sirvientas la atendieran, ya comería algo en su habitación o…
El malestar en su estómago volvió al mirar la dulce esperanza que mostraba Lady Grasper, secundado por dos sirvientas amantes del chisme y novelas románticas cursis.
Exhalando desganado, acepto.
—Hecho.
Tendrá que parecerse a firmar un contrato con el demonio.
Separo sus labios, reclinándose en su asiento hacia delante, dejando que Jieun guiara la cucharilla hasta su boca tomando el bocado con nerviosismo, se alejó, masticando los pequeños trozos de verdura.
—¿Sabe bien? — Entrelazó los dedos, ansiosa por escuchar su respuesta. El mismo disgusto marcado en su rostro la hizo sonreír, mientras Carsein asentía despacio, desviando su mirada. — Entonces continuemos. Aquí va otra.
—Dijiste que solo una.
—¿Eso hice? —Preguntó inocentemente, escuchando el rechinar de sus dientes. —Es que Sir Carsein se ve tan adorable que es inevitable. —Guiñó su ojo, sosteniendo la cuchara al frente, sin intenciones de alejarla.
—Dame un respiro. —Bufo, agarrándola de la muñeca y comiendo el siguiente bocado de la sopa.
Por poco se atraganta al masticar, cuando escucho la voz de su madre hablándole justo al frente.
—Parece que te estas divirtiendo mucho Carsein. ¿Hemos interrumpido?
Abrió de par en par sus ojos, tragando la sopa sin masticar, apartando la mano de Jieun y levantándose de golpe.
—N-no. —El ojo crítico de su madre estaba puesto en él, y a una distancia prudente su padre le sonreía. — Nada, solo, ehm… a-almorza-
Intento explicarse, pero quedo a la mitad de la palabra, por una servilleta que se inclinaba a limpiar los aparentes rastros de comida dejados.
—Sir Carsein, tienes una mancha de sopa en tu labio.
—B-basta. D-deja eso, ¡Ya! — Abochornado, agito sus brazos, distanciándose de Lady Grasper, aclarando su garganta, intentando olvidar la incomodidad creciendo a cada instante.
Jieun asintió obediente, dejando la servilleta en la mesa y girándose en dirección a los padres de Carsein. Saludándolos con todo respeto, se inclinó en una reverencia, cuidando el alzar ligeramente la tela de su falda.
—Es un verdadero honor conocerlos y gran placer saludarles. Duque Arkint de Rass y Duquesa Ernia de Rass, que la bendición del Dios Vita siempre este con ustedes y acompañe a su familia. Soy Jieun Eligere Grasper.
Sin levantar su mirada en dirección a los padres de Carsein, Jieun espero pacientemente a recibir una respuesta, podía percibir a la Duquesa lanzándole dagas solo con sus ojos y al Duque tranquilo en su propio análisis.
—Un placer. Lady Grasper. —Dijo Ernia, correspondiendo el saludo.
—Te vez mucho mejor. —Intervino el Duque, dando un paso delante y besando la mano de la chica, soltándola y regresando junto a su esposa. — ¿Sein se ha portado bien?
—¿Papá?
—¿Arkint?
Preguntaron al mismo tiempo madre e hijo, con furia y confusión en sus voces.
—Sir Carsein ha sido un verdadero caballero y le agradezco mucho sus cuidados. —Respondió, mirando al mencionado con gran alegría. — También lamento los problemas que mi estadía les ha causado a su familia Duque de Rass.
—No ha sido nada, es mi forma de agradecerte por salvar al Marqués. — Tales mentiras que salían como frases complacientes le hicieron percatarse del papel que jugaba de cerca la chica de otro mundo.
Podía ser aterradora como un muerto viviente o dulce como la muñeca más delicada de todas. Esa era su propia e inusual habilidad, aprovechar el desconocimiento de todos entorno a ella y ganarse su confianza para que se movieran acorde a sus deseos.
Ingenioso jugada con una transparente intención.
—Se lo debía al Marqués la Monique, él cuido de mi por mucho tiempo, era un pago justo y no deseaba que Lady Aristia experimentara un evento tan traumático.
—Un gran gesto de tu parte Lady Grasper, ahora veo porque eres la Santa del Imperio.
Las sutilezas con que se marcaba esta conversación, serian transmitidas a cada empleado de la mansión, alterando su percepción hacia la invitada no deseada en la casa de la familia de Rass. Para ellos, empolvar la verdad en la escabrosa situación con la chica bendecida.
Ernia dejo a su marido, continuar platicando relajadamente con Lady Grasper, centrándose en el causante de su salida de la oficina y larga carrera en tacones hasta los jardines. Las ampollas en la planta de sus pies empezaban a presentarse.
—Carsein, ¿Qué hace Lady Grasper fuera de su habitación?, ¿Y tú entrenamiento? —Preguntó con ambas manos a la cintura.
Incitando a que su hijo diera respuesta, frunció más el entrecejo sin desviar su mirada de la azul más suave, tratando —inútilmente — de pedir ayuda a su padre.
El salvavidas no apareció e incluso le dio la espalda para evitar mirarlo por error, Carsein maldecía en su mente a su padre.
¿Qué tanto miedo le puedes tener a tu esposa que sacrificas a tu propio hijo?
Bufando derrotado, empezó a explicar, tosiendo para recomponer el tartamudeo en su voz.
—Ella no desayunó, por lo que paso con su sirvienta. La traje a almorzar fuera de la casa, para que limpien su cuarto en caso de que los restos pudieran afectarle, después.
Su madre alzo una ceja, preguntándole, ¿Solo eso?, Carsein se encogió de hombros, rascando su nuca tratando de evadir la mirada escudriñadora de su progenitora.
Sin más respuesta, Ernia asintió.
—Entiendo.
—Vamos Ernia, no regañes a nuestro hijo frente a Lady Grasper. — Arkint eligió ese momento para acercarse a su encantadora esposa y rodearla con un brazo por los hombros. Carsein deseaba tener su espada para intentar darle un sablazo. — Mejor acompañémoslos.
—¡¿QUÉ?! —Gritaron al unisonó tres voces.
De repente Lady Grasper estaba tosiendo, asegurándole a la sirvienta que trataba de ayudarle que no era nada.
Ella miro al Duque, levantando una ceja, resguardando su opinión para ella misma, atenta a esa sonrisa burlona del padre de Carsein. La Duquesa ahora dirigía sus intentos de asesinato a otro objetivo.
—Si. —Ignorándolos a todos, guio a Ernia al otro lado de la mesa. — Traigan dos sillas más y dos platos. —Las sirvientas tan rápido como asintieron, vieron a otro par acerarse con la encomienda del Duque. Con las sillas dispuesta alrededor, Arkint ayudo a Ernia a tomar asiento a la derecha de Carsein, mientras él iba al lugar que anteriormente ocupaba Jieun. — He querido conversar con Lady Grasper y esta es una excelente oportunidad.
Confeso con regocijo, en lo que Carsein volvió a sentarse mirando con una advertencia clara al otro. Jieun se apresuró a sentarse de nuevo, mordiendo su lengua con la tranquilidad como mascara. ¿Enserio?, primero fingían esta serie de hipocresías consideradas y ¿No podían ayudarla a ella también a sentarse?
Dirigió su vista de su plato al del peli rojo, que ya comenzaba a comer por cuenta propia, despidiéndose tristemente de esa pequeña diversión.
Con un suspiro, alzo su rostro, dirigiéndose al padre de Carsein.
—En lo que pueda serle de utilidad, Duque de Rass.
Obviamente la dama no tenía nada que ofrecer a un hombre como Arkint, ni información, ni alianzas, ni el poder sagrado que es entregado a las raíces del templo por el mismo Vita. Solo se mantenía como una inconsistente pieza en el tablero de ajedrez, que si alcanzaba el final, terminaría por transformarse en una reina.
—Una dama muy servicial. —Halago, consiguiendo un agradecimiento. El plato con sopa fue colocado por las sirvientas, alejándose rápidamente. Movió la cucharilla plateada en el interior, agitando los trozos sin interés particular, mirando nuevamente a la chica de cabello blanquecino. — Dígame, ¿Le gustan los paseos al aire libre?
Tal vez en esta ocasión… coincidirá con Ernia respecto al estatus de prisionera de Lady Grasper.
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Continuara…
¡RECUERDEN!
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Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*
