¡RECUERDEN!
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*
Inesperadamente la extensión del capítulo anterior… ¡FUE MUCHA!
Tanto así, que se tuvo que pasar una escena o dos, lo cual, no afecta el capítulo como tal y va centrado al proceder de este. ¿Se entendió?, ¿Sí?, porque yo no me entendí nada.
¡Disfrútenlo!
Recomendación musical: コンプレックス・イマージュBy Ayane (Archive Lovers)
Notas:
Presente
[Pasado]
"Pensamientos"
[Teléfono/Mensajes/Cartas]
Narrador extra
Los personajes de The Abandoned Empress son propiedad de Jeong Yuna
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Acto I. La caída del telón.
Escena IV. Política siniestra (1).
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[Una semana y cuatro días antes…]
Puso en duda la lealtad de un hombre que juro con sangre delante del anterior Emperador a causa de una mujer que llego por gracia de Dios para convertirse en la Emperatriz y su compañera, para guiar al Imperio a una Era Dorada de prosperidad.
Ni un solo sentimiento de amor fue despertado hacia ella, por el contrario, se distanciaron tanto al ser menos que conocidos, yendo solo en las reuniones por meras formalidades. Su corazón se inquietaba por una mujer que gano sus afectos, lastimándolo con cada uno de sus rechazos y quien se supone estaba destinada para él, entorpecía sus avances, aun cuando la relación de ellos se nutría por los años convividos.
Los documentos que el Marqués dispuso en sus manos se sintieron pesados, aún más al comenzar a leer una de las cartas. El papel antes fino y de un blanco puro, estaba volviéndose amarillento, la tinta absorbida parecía estar perdiéndose, considerando la fecha en que fue escrita y a quien se dirigía.
Simples y cordiales saludos para el Emperador en una tarde agradable. Deseando que se cuidara al ser un hombre de gran importancia para el Imperio y sus ciudadanos.
Esperaba convivir nuevamente con su majestad y disfrutar de algunos dulces bajo la sombra del árbol del jardín de la Emperatriz. Ante ello, apretó el papel, ¿Por qué su padre invitaba a esa mujer a un lugar de tan alto significado para ambos?
Continúo leyendo, hasta la última de las líneas, un párrafo verdaderamente inusual.
[Las flores este año son preciosas, pero me temo, que una cantidad anormal de hierba venenosa está creciendo alrededor de los futuros capullos. Me inquieta que entorpezcan su pronta floración, por ello, si no es mucho pedir a su majestad, ¿Podría recomendarme a algún buen jardinero?
Soy torpe en cuanto al cuidado de las plantas y apenas he conseguido diferenciar esta hierba venenosa de la mala hierba.
Espero su pronta respuesta.
Con afectos, de Lady Jieun Eligere Grasper.]
Una letra bastante mala a pesar de contar con excelente profesores de escritura y de etiqueta, sus palabras podrían ser consideradas un insulto, dada la familiaridad con la que se expresaba para el anterior Emperador. Sin embargo, no podía concentrarse en nimiedades de ese tipo, sino, en la extraña petición de un jardinero que le diera consejos para trabajar en plantas venenosas.
Ella no mostraba preferencia por la jardinería, corrección, no tenía intereses en nada concreto, tampoco es que le interesara conocer las aficiones de una torpe mujer como ella.
Así que, ¿Quería un jardinero para atender el follaje de la mansión Monique?
No, si las plantas hubieran estado en malas condiciones o sufrido efectos de la sequía, la misma Aristia se lo hubiera informado de inmediato. Era muy extraño que pidiera un favor simple y ridículo al hombre más poderoso del Imperio.
Dejo la carta sobre las cobijas con que se cubría el Marqués. Sin intercambiar otra palabra, continuo con la siguiente carta, el papel igualmente maltratado, un tanto menos amarillo pero una parte rota en la esquina superior derecha apenas sosteniéndose, cuidadosamente lo sostuvo con la palma de la mano cerrando el pulgar encima para juntar la parte rota.
Las letras de Lady Grasper se notaba una mejora para su caligrafía, algunas manchas de tinta escurrían al final de las frases o al colocar signos de puntuación. Tristemente su jerga no había mejorado notablemente, siendo bastante personal con el Emperador.
En esta detallaba algo particularmente extraño.
[El corazón de su majestad el Emperador es increíblemente generoso, no hay forma de que pueda agradecerle lo suficiente.
Con su apoyo las personas menos favorecidas de Castina tendrán algo con lo cual llenar sus estómagos esta noche.
En mi siguiente visita al palacio, expresare adecuadamente mi agradecimiento.
También, si a su majestad no le molesta, ¿Podría tener otra invitación a tomar el té en el jardín de la Emperatriz?
Siendo sincera, nuestras conversaciones me llenan de tanta paz y calma, además que el Emperador es alguien verdaderamente sabio, quiero aprender tanto como pueda de usted.]
Regreso al inicio de la carta, justo la zona más o menos rota en que al unirse el papel se podía ver claramente la fecha escrita a pulso por la misma Lady Grasper. Sonrió irónicamente, eso tenía que ser una coincidencia verdaderamente absurda.
Ese preciso día un sirviente le trajo un mensaje de parte de la misma Lady Grasper en que solicitaba reunirse con él para tomar un poco de té y empezar a conocerse aun sin tener una casa adoptiva, ya que, se sentía algo sola en la casa del Marqués, por supuesto, había solicitado este permiso con anterioridad a su majestad el Emperador, quien accedió.
Hizo una reserva exclusiva en su agenda para tener al menos una hora libre para ella, sin embargo, como una mujer estúpida, derramo el té al querer servirlo de buena voluntad, todo ese precioso liquido preparado con tal cuidado y esmero por los empleados de la cocina, desperdiciado en su atuendo seleccionada para ese día a petición de su padre.
Miro con verdadera furia contenida a la mujer estúpida que se disculpa con gran pesar, llevándose las manos a los labios a punto de llorar.
Trato de sonreír queriendo reconfortarla, pero, su traje fue arruinado y ella se excusaba con que los guantes en sus manos tenían la culpa. Ese día, la primera reunión entre ellos para tener una formalidad termino en diez minutos con un té desperdiciado y una joven dama abandonada en una habitación del palacio.
No regreso a verla, ni menos preguntar si volvió en ese momento a la casa del Marqués. Tenía asuntos de mayor relevancia por atender que seguir los juegos matrimoniales deseados por nobles avariciosos, su padre secundándolos y una mujer ignorante.
Tal vez cometido un error. El error de subestimar a la extraña niña llegada de otro mundo. Su ignorancia provenía de desconocer las reglas con que fungía el Imperio de Castina, no así, su astucia para acoplarse usando los conocimientos básicos mientras tapaba sus posibles huellas en esa mascara de inocencia y bobaliconería.
Cambiando drásticamente a una dama reservada que prefería mirar las reuniones sociales desde la esquina más apartada de la habitación. Escabullirse a los jardines o los ventanales conectados al exterior por medio de los balcones. Esas dulces sonrisas avergonzadas, pasaron a la incomodidad, hasta forzarse a sí misma a verlo con agrado.
Ella, mentía con una gran soltura, por eso, desde el principio no deposito su confianza ni una armónica convivencia.
El mal formidable que por poco causa la ruina del Imperio estaba junto a toda su familia, en uno de los calabozos más profundos de todo el palacio, esperando con paciencia el veredicto final por parte del Emperador.
Se suponía que respiraría tranquilamente, seguiría cuidando del Imperio amado por su padre y sus sentimientos serian escuchados por la única mujer en su corazón.
Trago saliva, bajando la carta de su mano y apilando con la anterior. ¿Qué era exactamente Jieun Eligere Grasper?
Una mujer que va moviéndose según el oleaje de la marea o una mujer que espera a que las aguas se calmen entrando directo a ellas sin preocupación.
—"No, no es ninguna mujer. Es un demonio"
Pensó, hurgando entre las cartas dentro de sobres con sellos de la familia Imperial, tomo el más desgatado de los bordes, teniendo una hoja con letra pulcra, caligrafía impecable y nostálgica. Resistió las lágrimas que deseaban escaparse.
Con una inhalación profundo, empezó a leer.
[Lady Grasper… o, ¿Prefiere Lady Eligere?
Me disculpo si esto puede confundirla, en tal caso, me dirigiré a usted como niña bendecida de Vita, espero que en su respuesta a mi carta, corrija mi error al nombrarla.
Deseo de corazón que encuentre su estadía con el Marqués la Monique satisfactorio.
Estoy seguro que al lado de Lady Monique aprenderá los valiosos conocimientos que se requiere para desempeñar el cargo de Emperatriz. También que medite cuidadosamente su elección al elegir a una familia que la acoja como su propia hija.
No se trató solo del apoyo de una familia noble, sino, de cargar con todo un legado que representa a aquellos que han demostrado su valía para el progreso del Imperio de Castina.
Recuerde descansar correctamente, alimentarse según las indicaciones del médico y por supuesto disfrutar de su tiempo libre. Hay paisajes hermosos en la mansión del Marques, así como las calles de la capital, que espero, encuentre un buen momento en visitar.
Seguramente hará una buena inversión de su tiempo. Espero grandes cosas de usted.
Atte.: Mirkan Lu Shana Castina.]
Un sabor amargo quedo en el interior de su boca y aquel vano sentimiento despertaba memorias del pasado distante, sumamente vergonzosas que a causa de estas, es que la relación con su amada había comenzado con el pie equivocado.
Su padre en una sencilla carta expreso más por una extraña que por él en muchos años de convivencia. Sabía que fue amado, que confiaba en él y creía en construir un mejor Imperio del que dejo atrás, pero ese lado oscuro suyo se avivaba por una carta sin aparente significado.
Debía tranquilizarse, antes de desquitarse por un mero pedazo de papel. Solo se trataba de formalismos a una candidata a Emperatriz enviada por Vita, no un sincero sentimiento de su padre a una completa desconocida.
En todo caso, quien se vería insultada, seria Aristia al leer las palabras del Emperador. A penas terminara, quemaría cada uno de esos papeles.
Devolvió la carta al interior del sobre.
Tomo otro de los sobres enviados directamente del palacio Imperial, la letra se veía igualmente pulcra, salvo pequeños manchones de tinta y tachas en palabras mal escritas.
La fecha al inicio de la esquina, genero una presión en su pecho. Esta vez, el enojo no pudo ser suprimido y apretó el papel hasta arrugarlo, rechino sus dientes y sus furiosos ojos azules miraron en dirección al Marqués que tan impermutable mantenía la vista al frente.
Con sus manos temblando, escuchando el crujir del papel entre sus dedos, alzo la hoja delante de su rostro, mostrándosela al Marqués.
Esta vez, necesitaba una adecuada explicación.
Tantos trozos de papeles enviados entre su padre y la niña bendita de Vita, como si su relación fuera equiparable a la de él o Aristia.
La simple idea de que ella hubiera intentado seducirlo para llegar más pronto al puesto de Emperatriz le asqueo, su padre aceptando participar en esa clase de espectáculo de pésimo gusto le decepciono, cegándolo con ira pura.
—He leído bastante, Marqués. Pero, ESTO, sin duda es lo peor de todo.
—Ruego me disculpe, su majestad, el Emperador. No entiendo, ¿Cómo una carta sin ser leída es lo peor?
—No empieces a fingir ignorancia conmigo. Tampoco quieras tratarme de estúpido. —Apretó el papel en sus manos, levantándose de la silla. Resistió el propinarle un puñetazo, por la necesidad de dirigir su furia contenida a alguien. —Mi padre le escribió una carta. ¡LE ESCRIBIO UNA CARTA PARA VERLA UN DIA ANTES QUE ARISTIA!
—Por favor, léala.
—No, ¡Ya ha sido suficiente! — Dejó caer la carta al suelo, alejándose de la cama y caminando en círculos al costado. —Ja, ja. ¿Este es el gran secreto?, ¿Por eso quieres salvarla?, ¡POR QUE ESA PERRA ESTA ESPERANDO AL HIJO DE MI PADRE!
Los ojos de Keiran se abrieron de par en par, exaltado de escuchar las palabras de un alterado Ruveliss. Al instante, trato de calmarlo.
—Su majestad, ¿Está escuchando lo que dice?, sería imposible que su padre, el difunto Emperador cometiera tal acto. Además, si Lady Grasper estuviera esperando un hijo, hace tiempo que sería notorio.
—Te equivocas. —Se detuvo, señalándolo con el índice. Una sonrisa deformo su hermoso rostro. — No sabemos absolutamente nada de ella. Ni del mundo del que viene. Puede parecer una mujer en el exterior pero no lo que está debajo de la carne. ¿Crees que su tiempo de embarazo es igual al de una mujer normal? O, ¿Qué su hijo nacerá del vientre?, Tal vez, todo lo que necesita es su sangre y la del Emperador para crear un hijo, ¿No es ella la niña de la profecía?
—Tiene razón en que es una niña bendecida por Vita, pero, en lo que se basa son especulaciones, su majestad. —Entorno su vista hacia Ruveliss, estirando su mano para tomar los documentos apilados con los sellos Imperiales. —Por eso, es que usted como el actual Emperador, necesita conocer la verdad.
—Ja, ja… —Rio amargamente, pasándose una mano por el cabello. —Hasta el último momento mi padre no confió en mí.
—Por el contrario. Al final de su vida, incluso cuando la muerte le arrastraba sin espera, el anterior Emperador decidido protegerlo a usted y… también a Aristia.
La nueva variable que el Marqués introducía, lo distrajo de la incontrolable cantidad de emociones circulando en su ser. Otra desesperada medida para retenerlo en el interior de esa habitación y declarar de inmediato que Lady Grasper sea encarcelada por conspirar contra el Imperio.
Entrecerró los ojos, enderezando al estar de pie, cruzando los brazos y miro al Marqués, empleando un tono irrespetuoso para dirigirse a él.
—¿Qué tiene que ver Aristia en todo esto?
La respuesta del Marqués fue permanecer callado, extendiendo las hojas apiladas en su dirección.
—Si lee estos documentos, lo entenderá.
Ruveliss apretó sus labios en una línea, encajando sus dedos en sus antebrazos, camino de regreso al lado del Marqués, arrebatando de sus dedos las hojas apiladas.
El material se veía de mejor calidad, mucho más gruesa que las usadas en las cartas, decidido retirarse el guante de las manos para tocarla directamente, bastante más áspera y la tinta se había absorbido perfectamente para no desaparecer tan pronto.
Un pequeño sello en tres anillos circulares, enredados con una planta con espinas y lo que parecía un murciélago se veía al inicio de la hoja, luego una fecha y por último palabras dirigidas plenamente al Emperador.
[Análisis de pruebas de veneno para el Emperador Mirkan Lu Shana Castina.
Con gusto saludo al Gran Sol del Imperio. La bendición de Vita siempre proteja a su familia y llene de prosperidad a Castina.
Hemos procedido con total cautela a la solicitud enviada por usted, dejando a solo dos personas, entre ellas su servidor, para la tarea encomendada.
A pesar de la dificultad experimentada con solo una botella de muestra y una cucharilla plateada, hemos conseguido de estos dos objetos el material suficiente para determinar el tipo de veneno, así como su calidad, desgraciadamente no podemos saber cuánto del veneno ha sido colocado dentro de los alimentos o bebidas que ingieren las personas involucradas.
Sugiero al Emperador que examine cuidadosamente a las personas que en este caso han consumido el veneno y verifique sus estados de salud.
Ya que, los efectos en el uso de este veneno difieren para quien lo consuma. En pequeñas cantidades los malestares son mínimos e incluso si se deja de tomar, poco a poco va perdiendo fuerza y el mismo cuerpo es capaz de depurar la mayoría del veneno, dejando solo residuos que serían letales si re iniciara la ingesta.
En el siguiente apartado se especifica la procedencia del veneno, el tipo, sus usos más comunes y los efectos secundarios según el anfitrión.
Por último, ruego a su majestad, el Gran Sol del Imperio, otorgue piedad a este su humilde siervo quien ha obedecido diligentemente sus órdenes.]
Un inquietante sentimiento de traición se estaciono en él, palabras crueles dirigidas a una persona muerta y lo que fuera una larga explicación por parte de otra persona inconsciente.
Su padre, el anterior Emperador, lo sabía. Siempre lo supo. Del veneno, sus efectos, quien lo estaba envenenando y sus razones perversas para ello.
Tomo un momento digerir la situación, pasando a la siguiente página en que se detallaba el veneno, exactamente el mismo veneno traído de Lisa.
Sus efectos adversos, como en las mujeres causaba la muerte casi inmediata mientras que en el de un hombre alteraba su patrón de conducta emocional, llevándolo a estallar en bombas de ira alternas hasta ser consumido lentamente y morir en el proceso.
Ese veneno era el culpable de arrebatar los sueños y esperanzas de Aristia en formar un familia, de por poco apartarla de su lado, de llenarla de tantos miedos y temores.
¿A quién protegía exactamente su padre al ocultar la verdad?
Después del último papel, venia una carta con el sello a medio abrir, eligiendo romper un lado del sobre. Extrajo su contendió, obteniendo una hoja de menor calidad doblada por la mitad.
Una caligrafía que ya conocía y pocos palabras dentro de ella.
[Su lealtad al futuro monarca de Castina ha sido comprobada.
Sera un placer considerarla como una de las asesoras al servicio de la corona. Siga con el excelente trabajo y proteja a la futura Emperatriz.]
Dejó los documentos apilados en las colchas.
Apenas podía permitirse sentir alivio de que sus palabras dichas en un arranque de ira fuera solo ideas preconcebidas, en cambio, las dudas empezaron a crecer una tras otra, llegando a una insatisfacción de lo profundo que se sentía engañado no solo por su padre, sino por una mujer insignificante.
Se agacho a los pies de la cama, recogiendo la carta que apretó entre sus manos, alisándola con cuidado, empezando a leer su interior. La caligrafía ya no era tan pulcra como antes y el mensaje era igualmente simple, pero esta vez, no contenía un mensaje absurdo, a menos que…
Tales mensajes ridículos hechos específicamente para engañar a cualquiera que intentara falsificarlas en medio de la entrega. Además, fueron escritos a puño y letra del Emperador, al igual que Lady Grasper.
Aristia lo dijo en una ocasión.
—Es cierto que las habilidades de Lady Grasper dejan mucho que desear, pero, últimamente pasa mucho tiempo encerrada en la biblioteca y su maestro de caligrafía ha comenzado a dejarle ejercicios extra.
[La gran hora de entrar al reino de Vita se acerca, Lady Grasper.
Hemos esperado por este momento cuidadosamente, su posición no es la más favorecedora pero, eso es lo que implica el riesgo por la libertad que anhela.
He ordenado que Lady Aristia sea la única en verme mañana. Sin embargo, mi negocio con usted ha de ser hablado un poco antes. Deje la mansión Monique a partir de los campos de entrenamiento, el guardia Imperial que le asigne estará esperando por usted.]
Escondiendo su mirad por medio del flequillo, lentamente Ruveliss se puso de pie, arrastrando la silla olvidada por sentarse una vez más. La carta en su mano izquierda crujía al ser aplastada con toda su fuerza, conteniéndose de gritar a los cuatro vientos que él, el Gran Sol del Imperio, Ruveliss Kamaludin Shana Castina fue engañado por su propio padre, su vida se había confiado a las manos de una completa extraña.
Eso era una sarta de mentiras.
Quien le protegió y apoyado en todo momento es Aristia. Incluso, el único mensaje no críptico del Emperador, pedía explícitamente que Lady Grasper protegiera a Aristia, reconociéndola como la auténtica futura Luna del Imperio.
—No pienso leer nada más, Marqués. —Hizo una bolita con el papel en su mano, lanzándolo lejos —Mandare guardias inmediatamente a la mansión del Duque Rass para que aparecen a esa mujer.
—…
—Parece que tus intentos de disuadirme han sido francamente patéticos. —Rio amargamente, mirando el resto de documentos que continuaban sin ser leídos. Más cartas intercambiadas entre ambos, ordenes Imperiales o solo basura acumulada. —¿Ella una salvadora?, ¿Una mujer con el valor adecuado para ser digna de tu apoyo o del de mi padre?
Keiran exhalo profundamente, alzando su mirada en dirección a Ruveliss.
—Me disculpo por esto, Emperador. Pero no es así, Lady Grasper, realmente salvó su vida.
—¡Claro que no!, ¡Aristia puede volver a ser madre por Tertius!, ¡Descubrieron a quien me envenenaba en la fiesta de aniversario del Imperio!, ¿Dónde estuvo ella exactamente involucrada?
—En todo, me temo. —Aun cuando su defensa a favor de Lady Grasper se mantuviera impermutable, la incomodidad en las expresiones del Marqués eran notables. —El veneno que consumió Aristia y usted fue cambiado por uno con efectos similares sin causar la muerte.
—¿Qué?
— También se encargó de localizar a los responsables, con ello, se pudo dar con varios miembros de la facción aristocrática involucrados bajo órdenes del Duque Jena para servir como terceros en caso de que se encontraran pruebas que le incriminaran.
—Mientes. — El dolor de cabeza suprimido por el maravilloso té de Aristia y su grata compañía perdían fuerza con cada palabra dicha por el Marqués.
Un plan tan perfectamente detallado con intenciones aparentemente bondadosas de una mujer sin ningún tipo de lazo con el Imperio o con él, arriesgaba mucho por nada. Y no mejoraba su imagen el que callara la verdad del envenenamiento.
— ¿Dónde está la garantía de que se mantendrían fieles a su palabra?
La fuerza que una única y mundana mujer pudiera hacer sobre los miembros fieles a la facción aristocrática y la palabra del Duque se reducía a que tan buen trabajo haría en dos lugares: La cama o con difamaciones entre los círculos sociales.
Pero, el Marqués continuaba asombrándolo con tales verdades, dignas del drama en una novela.
Su voz bajo varios grados en su tono, mordiendo su labio inferior y apretando las cobijas, hablo.
—Contrato asesinos para seguirlos y matarlos en caso de que hicieran un mal movimiento, también los obligo a consumir el veneno cada cierto tiempo. —No falto mucho para que el Emperador cayera de su silla.
La mundana mujer, la pequeña e insignificante piedra en su camino a la felicidad perfecta con su amada, contrato escoria que es capaz de arrebatar la vida de otra persona por unas meras monedas. Gente de esa calaña, paseaba tranquilamente por las calles de su querido Imperio.
Esos actos no son dignos de alguien que jura delante del Emperador para proteger la vida de los miembros de la familia Imperial, así como de los que en un futuro pertenecerán a esta.
Alguna vez pensó, que las acciones del joven segundo hijo del Duque de Verita fueron terribles sin necesidad de ser justificadas o siquiera perdonadas, pero, la juventud es el tiempo en que la gran mayoría de las estupideces y errores se cometen. Además, siendo el único para heredar el título de Duque, era obvia la decisión de enviarlo al extranjero por un tiempo, en lo que se calmaban los malentendidos y las cabezas se enfriaban.
Si tuviera una balanza en donde midiera la falta de decencia con tal de lograr un objetivo, esta se inclinaría a favor de Lady Grasper.
— Y… los torturo. —Un terrible escalofrió corrió por la piel de Ruveliss, imaginando a la joven mujer burlándose a sus espaldas, bajo la excusa de ser una salvadora a favor del Imperio. Realmente, ya no tenía interés en escuchar al Marqués. —Ella no deseaba encarcelar rápidamente al Duque Jena a pesar de tener suficiente evidencia en su contra y la palabra de algunos miembros de la facción aristocrática a su favor. Dejo que todo siguiera un curso normal.
—El curso normal. —Repitió con indignación. —¿Considera normal permitir vivir libremente a un criminal que no teme a las represalias?
Ruveliss estaba harto de cada estúpida justificación que el Marqués sacaba para favorecer a Lady Grasper. La mujer era un monstruo, una bruja, un demonio, cualquier tipo de criatura con la que pudiera relacionarse pero no una humana y menos una hija de la bendición de Vita.
—Lo que Lady Grasper intentaba, era dejar que el Duque Jena disfrutara de la sensación de poder con sus planes yendo en el curso correcto. También, que Aristia se involucrara activamente en la investigación, guio sus pasos a cada una de las evidencias. Excepto por el sello en las solicitudes de veneno hechas para Lisa.
—Si, lo recuerdo. —La confabulación de la facción aristocrática se vino abajo al relacionar directamente al Duque Jena como el líder de dicha traición, excepto por un objeto, que Aristia, aseguraba haber visto en el interior de una bóveda secreta. — Era el único objeto que se necesitaba para apresar al Duque, entonces… secuestro a Aristia.
El misterioso sello apareció en poder del Duque Verita, declarando en ese instante al Duque Jena como traidor y conspirador del Imperio.
—Mi hija fue citada a reunirse con una persona de nombre Jeg, le entregaría el sello y el caso se cerraría satisfactoriamente. —Antes de que el Duque fuera apresado consiguió huir, colocando en alerta a los caballeros de ambos pelotones a realizar un barrido completo por la Capital y alrededores.
Para el Marqués, la protección de Aristia fue su primera prioridad.
—Le prohibí que dejara la mansión pero los caballeros la apoyaron, les tendieron una emboscada y se la llevaron. El resto, usted ya lo conoce.
Un informante llego a palacio, trayéndoles el mensaje del secuestro hecho por el Duque y ayudado por la hija bendecida de Dios. Estando atentos a los movimientos de la familia Jena en caso de un escape inesperado o proporcionar una distracción, olvidaron el paradero exacto de Lady Grasper.
El anuncio oficial de su nombramiento como hija adoptada del Duque Jena estuvo como asunto pendiente en la agenda por varias semanas y ella ya vivía en la residencia, con un caballero escolta otorgado por el Emperador.
—"Su caballero". —Su única otra encomienda, además de cuidarla, era reportar el más mínimo de sus movimientos, acciones y expresiones, cualquier cosa que dijera que confabulaba con alguna de las familias para hacer caer al Imperio. La idea ya estaba desechada al escuchar como actuó a favor del bien, volviéndose una criminal, pero, lo que no respondían estas cartas o el Marqués, era el apoyo ciego de los plebeyos.
Ese inusual detalle que su padre paso por alto. No, su padre no pasaría por alto a una persona que está jurándole lealtad para después encajarle una espada a traición.
A menos que, cierto reporte del día estuviera llegando por fragmentos.
Masajeando la punta de su barbilla, se dirigió al Marqués, disminuyendo la hostilidad de su voz.
—¿Desde cuándo lo sabe? —Y no se refería al trato entre el anterior Emperador y Lady Grasper, sino el acto mismo de la mujer al mantenerse a raya de las relaciones sociales, ejerciendo de titiritero detrás de las cortinas.
Sin embargo la contestación de Keiran fue la misma que se expresaba en la carta enviada por Aristia al palacio, citando por una reunión con el Emperador en calidad de urgente. Con tales cartas y otros documentos en su poder, todo cobraba sentido, pero no podía ser aceptado.
—Todo fue enviado a mi nombre como un regalo del Emperador, dos horas después del secuestro de Aristia. El paquete me fue entregado por mi hija, ya que la nota anexada estipulaba que solo correspondía al actual Marqués Monique.
—Ella ha de ser encerrada y enfrentar sus crímenes. —Declaro Ruveliss, listo para salir de la habitación y enviar a los guardias a la casa Rass, pero, nuevamente, Keiran se aferraba a dar la última palabra por Lady Grasper.
—No puede hacerlo.
—¡Escúchese Marqués!, está pidiendo la salvación de un demonio. Podrá haber cambiado el veneno, facilitado el camino para que las pruebas estuvieran al alcance, pero es igual de malvada y déspota que el Duque Jena.
—Sus métodos fueron menos que ortodoxos, carentes de humanidad, pero, ella mantuvo su palabra de protegerlos. —El intento de girar la perspectiva para que pareciera como la única opción plausible no convencía de ninguna manera a Ruveliss y por la forma en que las palabras se forzaban a ser dichas, ni el mismo Keiran parecía seguro. Estaba esforzándose innecesariamente y él lo sabía. — Cuido de Aristia y le suministro el antídoto, también envió el antídoto para usted un poco antes de lo que sería obtenido por el Templo.
—Miembros de la servidumbre y el sacerdote desaparecieron después del juicio. ¿Qué paso con ellos?
—Lo que su majestad, el Emperador ha dicho, sus existencias jamás volverán a pisar la tierra de Castina.
Ruveliss asintió, tras un pesado suspiro, dejo a sus hombros relajarse, entrelazando los dedos y apoyándolos en sus piernas.
—Se que le debes la vida, ya que, parece ser lo único que hizo sin malicia aparente, pero, por todo lo demás, enfrentara su propio juicio aparte.
—Me temo que eso no es posible.
—¡Basta de esta insensatez Marqués! —golpeo ambas palmas contra sus piernas, deteniéndose al recibir un rollo de pergamino sacado de una cajita de madera rectangular, hasta ese instante, oculta entre las almohadas. — ¿He?, ¿Qué es esto?, —Al desenrollarlo, leyó claramente las palabras doradas, sintiendo una punzada de decepción y terror. Bajando el pergamino para mirar al Marqués, su voz flaqueo. — N-no, no me diga… ¿P-por qué gastaría tal precioso favor en una mujer sin valor?
Keiran negó, incomodo de revelar esta otra parte de verdad.
—Es un documento dictado por el mismo anterior Emperador Mirkan en el que se otorga inmunidad a Lady Jieun Eligere Grasper de cualquier crimen en contra del Imperio, jurado por veneno y sangre.
Esta vez, Ruveliss felicito mentalmente a la mujer, no solo se había encargado de protegerlos, engañarlos y jugar con ellos. Tuvo la desfachatez de pedir al Emperador —su padre— una inmunidad, que solo una familia en toda la historia del Imperio era capaz de disfrutar y que seguía sin ser utilizado, demostrando su lealtad.
Dicho documento, le fue confiado al mismo Marqués y con ello, quedaría absuelta de la traición al esconder información y participar indirectamente en apoyo del Duque Jena, con la premisa de ejercer tales trabajos a nombre del Emperador como una fiel vasalla.
—Ja. —Una amarga risa salió de sus labios. ¿Qué era ella?, una trágica heroína. —Muy ingenioso de su parte. Supongo que esto… es Jaque Mate. —Sonrió de lado, devolviendo el pergamino a la cajita rectangular — ¿Por esto te aferrabas en protegerla o hay algo más? —La pregunta que había esperado por formular salió sin ningún tipo de vacilación.
Por un instante, Keiran desvió la mirada y un tenue color se posó en sus mejillas pálidas, el más leal de los caballeros, la lanza del Imperio, ¿Estaba sintiendo vergüenza?, ¿Por qué?
Con una tos, aclaro su garganta, jugueteando con sus pulgares al enlazar sus dedos por el frente.
—Acepto que cuestiones personales me orillaron a hablar por ella, pero, también reconozco que es por el meticuloso trabajo que estuvo realizando desde las sombras y si el Emperador dio su confianza a ella, yo creeré en la visión de su majestad.
Considerando el estado actual del Imperio con una traición detalladamente planificada y una supuesta protección, dejaría pendiente sus preguntas personales para el Marqués. Tomando en cuenta que su única función, fue la de ejercer de intermediario al tener las pruebas que salvarían a Lady Grasper de la guillotina.
Reorganizo las cartas sin leer con las leídas por él, apilando también los documentos son el sello Imperial. Por último coloco la cajita rectangular encima, golpeándola con su índice.
—Dado su valor de orden Imperial, veré que se cumpla. Sin embargo, ¿Cubre todos los crímenes de Lady Grasper o solo uno?
—En uno solo, su majestad. Ocultar información del plan del Duque Jena al actual Emperador. Por lo anterior citado en las cartas, se le concedió libre albedrio para actuar en beneficio del Imperio, purgando a los traidores de la familia Imperial.
—"Habla por ella y va por el crimen que encapsula el resto de sus transgresiones. Ya veo."
Ruveliss asintió y tomo los documentos para así, colocándolos bajo su axila izquierda junto a la caja rectangular.
— Me llevare la evidencia que me ha mostrado para leerla en privado. —Poniéndose en pie, retiro la silla, concluyendo la visita.— Mañana tengo que dar mi veredicto por la familia Jena y Grasper sigue involucrada. —Antes de caminar a la puerta, miro al Marqués. Necesitaba conocer la opinión personal de este hombre, no como un fiel vasallo a la corona sino como un padre preocupado de su única hija. — Sabiendo todo esto, ¿Guarda alguna simpatía para la persona que continúo envenenando a Aristia?
La más triste de las sonrisas se extendió por los labios de Keiran, casi como si quisiera llorar.
—Esa es una pregunta que no estoy seguro de responder su majestad. Simplemente he cumplido con la última orden que me encomendó su padre. —Saco la nota que venía pegada al paquete. En esta decía: [La sabiduría del anterior Emperador, ha de pasarse a la siguiente generación.]
—"Así como las mentiras y engaños". Gracias, Marqués. Deseo su favorecedora recuperación y que nos reencontremos en mejores términos.
—Su benevolencia es insuperable, su majestad. Emperador. Gloria al Gran Sol del Imperio de Castina. Tengo un buen viaje de regreso. —Reverencio, alzando su mirada, solo cuando la puerta fue cerrada y los pasos de Ruveliss se alejaban por el pasillo.
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Continuara…
Dato curioso que a nadie le interesa y tampoco pidieron…Esta historia estaba compuesta por 12 capítulos.
¡RECUERDEN!
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*
