¡RECUERDEN!

A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*

Recomendación musical: コンプレックス・イマージBy Ayane (Archive Lovers)

Notas:

Presente

[Pasado]

"Pensamientos"

[Teléfono/Mensajes/Cartas]

Narrador extra

Los personajes de The Abandoned Empress son propiedad de Jeong Yuna

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Acto I. La caída del telón.

Escena IV. Política siniestra (2).

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A penas una corta despedida de Aristia, prometiendo hablar con ella una vez concluido el juicio del Duque Jena. Su expresión alterada lo delataba, pero estando en medio de la mansión, con tantos oídos curiosos, era mejor mantener un perfil bajo.

Un toque cálido en las mejillas de su amada, agradeciendo por el té y saliendo por la puerta de la mansión, al caballo que ya le esperaba.

Usando su cama, enredo los documentos y la caja, para evitar que con el movimiento estos volaron y dicho secreto pasara al conocimiento público. Aferrándose al paquete de tela negra como si fuera su vida, subió al caballo, emprendiendo su camino de regreso al palacio Imperial. La imagen del rostro preocupado de Aristia aplasto su corazón, recordándose que debía solucionar una cosa a la vez.

Porque el único que podría protegerla, era él y no una misteriosa mujer traída de otro mundo.

Con una sola mano apretó con fuerza las riendas del caballo, sosteniendo con la otra el paquete envuelto con su capa. Por la manera en que obligo al animal a galopar, llego en menos tiempo del empleado a su salida.

No se detuvo a saludar a los guardias de la entrada o las expresiones de sorpresa de algunos plebeyos estacionados a las afueras del palacio exterior. Necesitaba llegar de urgencia a su oficina y leer hasta que el alba se alzara por el horizonte.

Consiguió detener por milagro al cansado animal, bajando de un salto y con una voz fuerte y clara, ordeno que se lo llevara a las caballerizas, le dieran suficiente agua y comida.

Su caminata rápida se volvió una carrera lenta, declarando silenciosamente que cualquiera que se atreviera a interferir en el medio, recibiría un castigo menos que piadoso. Los pobres sirviente, caballeros y algún incauto noble, sintieron el llamado del instinto de supervivencia haciéndose a un lado y desviando su mirada de coincidir con la del Emperador.

De una patada abrió las puertas, sorprendiendo a Haren, que salto y dejo caer varios de los libros que ordenaba en la repisa de la izquierda. Mostrando el inicio de un ceño fruncido para reclamar al culpable, Haren guardó silencio, encaminándose en dirección a Ruveliss, ayudándole a que entrara, siendo detenido por la mano de este al interponerse y dejarle que llegara hasta su escritorio.

Una vez, sentado en la comodidad de su sillas detrás del escritorio, dejo caer el pesado paquete envuelto. Respirando profundo y exhalando con su boca abierta, viendo el mover arriba y debajo de su pecho.

La preocupación en el rostro de Haren no pasó desapercibido para Ruveliss. Enderezándose en la silla y empezando a desatar el paquete, solicito a su secretario se acercara.

¿Qué es, su majestad? —Preguntó Haren con una mano en el pecho, intento mantenerse tranquilo.

Necesito los estados de nacimiento de cualquier infante nacido dentro del Imperio los anteriores veinte años, de igual manera, bebés de familias de Castina nacidos en el extranjero y que hayan vuelto.

La confusión en el rostro del hombre era comprensible. Tal ridícula tarea a una hora en que los últimos trabajadores del registro se encontraban terminando de guardar el archivo y con el juicio del Duque Jena pendiente, era un gasto innecesario de tiempo.

Aun así, Haren sabía que su señor, no pediría esto sin un motivo real. Con toda la serenidad que pudo reunir, pregunto si esto se relacionaba al juicio.

Tenemos poco tiempo. Solo haz lo que te pedí, lleva caballeros contigo.

Pero-

¡Haren!, — Golpeó su puño contra el escritorio. —¿Cuestionas la voluntad de Jim?

Ruveliss estaba consciente que desquitarse con Haren que mostraba su genuina lealtad y devoción, tratando de ser la voz de la razón, era injusto. Desgraciadamente su cabeza llena de conspiraciones realizadas a sus espaldas y una mujer astuta descansando cómodamente en una cama, no mejoraban la situación.

Sin nada más por decir, Haren asintió, yendo fuera de la oficina, deteniéndose al estar en la puerta.

Enviare a una sirvienta con su té habitual.

Gracias. —Dijo Ruveliss, viendo a Haren cerrar. Dejo su cuerpo desparramarse en la comodidad de la silla, deshaciendo los primeros botones de su indumentaria, paso las manos por su rostro varias veces y hasta su cabello, despejando su frente del flequillo azul.

Un último suspiro, y comenzó a separar las cartas y documentos, en varios montones, el primero cartas escritas por Lady Grasper, el segundo cartas escritas por el anterior Emperador Mirkan, un tercero si alguna de las primeras dos era respondida; y el cuarto archivos con el sello de la familia Imperial.

Sería una noche bastante larga y el té de manzanilla no parecía tan buena opción para relajarlo.

Media hora después tenía la oficina llena de caballeros cargando libros de registro apilados en filas por todo el piso, siendo despedidos de inmediato, evitando que sus ojos cayeran sobre los documentos que escondía mediante su capa.

Dio una última orden a Haren, traer al Duque de Verita de inmediato y con la mayor discreción posible.

Las cartas de Lady Grasper, por fecha, desde su llegada, no tenían mensajes crípticos como la que leyó en casa del Marqués. El hecho de mencionar plantas y un jardinero, tenía que referirse a Aristia y él, el jardinero vendría siendo el médico y las hierbas venenosas en lugar de mala hierba, bueno, ya era demasiado obvio como para no reír de la simpleza en un ingenioso escrito.

Siempre preguntaba por la salud del Emperador, contaba un poco de su día, en otras incluía sus visitas a las familias interesadas en adoptarla, finalizando en algunas con verlo pronto o hablando del buen desempeño de Lady Monique como la futura Marquesa.

Aparte de las redundancias sin fundamento, las fechas de envió coincidía con los mensajes traídos a él para reunirse con Lady Grasper en horas del té, que siempre terminaban por su torpeza, comentarios sosos o simplemente porque no le apetecía dar una hora completa a la mujer. Otro cabo más se ataba, solo unas pocas cartas tendrían esos mensajes crípticos, con tal de evitar información filtrada, ella tomaba la oportunidad ocasional de ir al palacio y hablar directamente con el Emperador.

Eso tenía sentido, la agenda de su padre se movía extrañamente unos días, volviendo a la rutina rápidamente.

Una carta de Lady Grasper, siendo la última en escribir por su parte, decía:

[El brillo de la Luna es hermoso, su lejanía me hace pensar en cuan diminutos y pequeños podemos ser en comparación de su grandeza y magnificencia.

Si pudiera, permanecería viéndola por siempre, sin embargo, me doy cuenta que es imposible anhelar su belleza, cuando el momento en que más brilla la Luna, es cuando el Sol está a su lado. Solo estos dos astros son compatibles mientras se acompañan en el basto cielo.]

Guardaba cierto respeto por Aristia, casi formaba una especie de poesía en la que declaraba su amor por ella, desde una perspectiva romántica. Para él, se trataba del reconocimiento de Lady Grasper a los talentos y habilidades de Aristia, donde nunca podría compararse a ella o siquiera acercársele, al mismo tiempo, que habla de él como el único compañero de su amada.

A pesar de maquinar un plan reprochable, hacía tiempo en llenar de palabrería poco poética las cartas dirigidas a su padre.

—"Una existencia confusa".

Junto el paquete de cartas, cubriéndolo con dos hojas blancas y atándolo con un fino cordel en negro, separándolo del resto, sin que su vista se alejara de este. Le puso una marca usando su estilógrafo, una elegante J acompañada de una G.

Prosiguió con el paquete de cartas enviadas por su padre, repetía las mismas preguntas, sobre su estadía en casa del Marqués, los maestros seleccionados por él mismo y enviados a la mansión Monique, sus clases de etiqueta ya que era una de sus áreas más débiles, felicitaciones sinceras por la mejora de su escritura a diferencia de las primeras cartas, vestidos que le fueron obsequiados pensando en colores neutros que no declararan ser un miembro oficial de la casa Monique; terminando con las visitas semanales para la hora del té con su hijo.

[Me complace saber que está disfrutando de sus clases y ha logrado adaptarse al apretado horario de trabajo diseñado para usted.

Hay una gran brecha de conocimiento por llenar, pero seguramente usted es capaz de completar el reto, saliendo triunfante indudablemente.

Como una mujer joven, también es importante que fortalezca sus lazos con jovencitas de su edad, en este caso Lady Monique es una agradable compañía. De seguro encontraran temas en común o algún pasatiempo que puedan disfrutar en las tardes de ocio, tras un exhaustivo trabajo detrás de un escritorio.

Ambas pueden ser candidatas a Emperatriz, pero, también están unidas por el destino en manos del generoso Dios Vita, que desea más allá de una guerra sin cuartel entre sus amadas hijas, la comprensión mutua.]

Esconder un secreto a plena luz del día, ¿Quién sospecharía de la futura candidata a Emperatriz y del actual Emperador?

Nadie. Su favor estaba cien por ciento asegurado en dirección a Lady Aristia, no cambiaría por una chica aparecida de quien sabrá donde, a través de una torre de luz brillante.

Sin embargo, aquí estaba…

Uniendo las piezas del gran rompecabeza que su padre creo junto a Lady Grasper. Tendría que hablar con Haren más tarde para ver si continuaba en posesión de las cartas enviadas para solicitar el té, también su agenda de la semana y la de su padre.

Su padre, el Emperador, no gasto tinta en más de dos cartas para ser directo al respecto, estaría bastante seguro de que el mensaje llegaría exactamente de la misma manera en que lo envió.

El primero donde comprobaba la lealtad de Lady Grasper; y el segundo la solicitud de reunirse un día antes que la misma Aristia lo viera. Seguramente en ese instante, recibió el indulto, pero nadie reporto una visita nocturna sin supervisión, al puerta principal era vigilada en todo momento por los guardias, teniendo expreso cuidado en los cambios de turno.

Contrato asesinos. —Las palabras de Keiran resonaron en su cabeza.

Precisamente no se requería de una entrada frontal con profesionales del sigilo que usaran cualquier apertura por más insignificante que esta sea con tal de cumplir su misión.

Alguno de ellos le ayudo para llegar a la recamara del Emperador, llevar esta reunión secreta y volver a la mansión Monique sin que nadie sospechara o extrañara a la dama. Eso sonaba lógico, excepto la parte de la carta de su padre, avisándole del caballero esperando por ella para traerla al palacio.

Todavía quedaban varios huecos y otros más que se abrían, conforme cada carta era leída.

Los documentos con el sello Imperial eran reportes de desfalco, compra de propiedades a nombres falsos y luego hipotecadas, cobro de seguros por muertes sin registro y la solicitud de grandes cantidades de veneno a Lisa. Todos estaban marcados para entrar como evidencia fidedigna de los crímenes ejecutados por la casa Jena.

Obtuvo estos originales, se sellaron y guardaron por sabrá cuanto tiempo.

Por ultimo los análisis del veneno usado en Aristia y él, mucho antes de que los efectos actuaran sobre su cuerpo. Había otro, en que el Emperador solicito los antídotos como un medicamento sugerido por el medico Imperial para dormir mejor. Dejo al templo completamente fuera del asunto, así no verificarían el contenido, ni tampoco preguntarían al Emperador, pero, ¿Las raíces?

Guardo este secreto incluso de ellos, que poseen las luz divina de Vita y otorgan bendiciones a la familia Imperial.

La furia que había conseguido suprimir exitosamente con su carrera desde la mansión Monique volvía. El relajante té de manzanilla ya estaba frio, además de olvidado en la mesa de centro de la oficina, era mejor que los ojos de cualquier sirviente se mantuvieran lejos y ajenos de tales documentos.

Ato los últimos paquetes de cartas, con tiras azules y una combinación entre azul y negro, envolviéndolos en dos capas de hojas blancas por ambos lados para que su contenido no fuera visto con facilidad. Igualmente puso letras para señalar cada paquete, el de la tira azul una M y el de la tira azul y negra do respectivamente.

Dejo los documentos con el sello encima de su escritorio. Los paquetes de cartas al interior del cajón, cubiertos por su capa.

Con gran cansancio, giro el cuello a los libros de registro de nacimiento traídos por Haren y los caballeros, la oscuridad del cielo empezaba a notarse a cada

Dolía admitirlo, necesitaba que esa mujer despertara de una vez.

Antes de levantarse y escuchar a su espalda crujir al estiramiento de sus músculos al acumular tensión. La puerta se abrió, develando a una familiar cabellera verde que se alegraba de ver finalmente.

Saludos al Gran Sol del Imperio. El Duque de Verita se inclina ante usted, esperando a cumplir sus órdenes.

Ruveliss se permitió sonreír sinceramente, permitiendo su acceso y a Haren entrar también. Ambos hombres notaron la taza de té abandonada en el centro, pero no comentaron nada.

Ruth tomo asiento delante del escritorio y Haren estando de pie a un lado de su majestad.

Sin ir a demasiadas explicaciones detalladas, el Emperador deslizo la caja de madera rectangular hasta Ruth, el Duque tomo con curiosidad y cierta duda el extraño paquete. Mirando que no contenía un diseño trabajado o escudos pertenecientes a una de las familias nobles de Castina, lo dejo en la mesa, alzando la tapa y viendo un pergamino.

Léalo.

Tanto Haren y Ruth compartieron una mirada en duda.

El Duque sin otra pregunta por agregar, asintió, desenrollando el pergamino. Se había sorprendido estando a punto de cenar con su esposa, que el Emperador solicitara su presencia, faltando tan poco para el veredicto del Duque Jena, toda la evidencia ya estaba dada, ¿Qué inquietaría a su majestad para pedir su consejo?

Al leer el extraño pergamino, la expresión de Ruth es un poema, que Ruveliss no evita encontrar divertido. Parecía que aun podía haber cosas que impresionara al Duque de Verita.

Repaso tres veces más al pergamino, enrollándolo nuevamente y dejándolo en la cajita de madera sin cerrar.

Subió la montura de sus anteojos y dijo:—Tenia mis sospechas de ella. Ha jugado sus cartas perfectamente.

El tono de voz incomodó a Ruveliss, a pesar de la sorpresa inicial mostrada por Ruth, había otra cosa, algo raro, como si sus predicciones erraran y le frustrara.

¿A qué se refiere con sospechas?

Un negocio que Lady Grasper y yo emprendimos juntos para el beneficio de mi esposa. Puedo mostrarle los documentos mañana, comprobando que todo entro dentro del marco legal sin ninguna anomalía.

¿En qué clase de negocio participaste con ella? —Le desagrado considerar que por negocio se tratara de facilitar la contratación de asesinos y ser otra de las personas que estuvo mintiéndole por su propio bien.

Compra de Muselina y una pequeña boutique en el centro de la Capital. —Dijo tranquilo, agregando una mención de otro producto hecho manualmente en el pequeño taller del interior.—También se fabrican accesorios para el cabello usando cristales sin valor monetario pero son de un gran brillo y dureza que parecen joyas preciosas.

Una gran novedad estallo en el circulo social femenino al presenciar la belleza de vestidos con grandes detalles, accesorios, moños y listones fabricados a partir de una tela que era ignorada. La primera tienda en comenzar a venderlos fue la recién abierta por la Duquesa de Verita, sus exhibiciones desaparecieron de los escaparates y encargos futuros llenaron las listas de por lo menos dos meses.

Y su nuera Lady Ilya se ha unido al negocio de la Duquesa, también Lady Aristia ha sugerido ampliar el negocio a otras tiendas fuera de la Capital.

Exactamente.

Ha sido una inversión perfectamente rentable. Solo aclárame algunos detalles, ¿Por qué aceptaste este negocio?, ¿A qué se debe su nula participación directa? Y, ¿Qué pidió a cambio?

Si me permite hablar con sinceridad, su majestad. No tenía intención de participar activamente en un plan sin bases sólidas más que la ambiciosa idea de una jovencita. Hasta que puso en perspectiva sus ideales, beneficiar a la facción imperial, con el aumento del presupuesto en una de las familias principales de dicha facción. Y, ¿Qué otra familia está con nosotros? —Sonrió amable, por el desconcierto de Ruveliss — La familia Monique.

Haren que se mantenía callado, escuchaba algo sin precedentes. Una de las candidatas a Emperatriz, quien se encontraba culpable en el secuestro de Lady Aristia, había cedido conscientemente un gran monto de dinero para fortalecer a la facción imperial frente a la facción aristocrática, todo para que la única hija del Marqués Monique no tuviera problemas en subir al puesto de la única compañera del Emperador.

Nadie podía ser tan bueno. ¡Ninguna mujer en todo el continente rechazaría ser la Emperatriz!

Ja, ja, ja. —Ruveliss soltó una gran carcajada, sin un atisbos de diversión en ella. Aplaudió a la dama sin estar presente. — Fascinante, una mujer que recién ingreso en la educación de un noble, trajo ideas bastante revolucionarias que beneficiaran a otros sin ella obtener el crédito. No es eso, ¿Demasiado amable de su parte?

Fue una propuesta generosa. Simplemente ignorarla era lo mejor, pero, me dijo que luego de esta visita, iría directamente con el Duque Jena.

Ambos hombres sonrieron, la joven había amenazado con otorgar ese tipo de información a otro noble, que no rechazaría para nada la propuesta si al mismo tiempo obtenía a una candidata para Emperatriz.

No compre la cantidad sugerida por ella, lamente eso cuando el precio de la tela subió al igual que los pedidos, pero con la ayuda de Lady Entea conseguimos reducir el gasto extra.

Y la distracción de que su esposa manejara el negocio, una tapadera para adjudicar la idea como un acto de amor y afecto por usted, ¿Verdad?

Es un poco cruel, si lo dice de esa manera, su majestad. —Una pequeña risa tensa broto de Ruth — Las suposiciones de la gente vuelan rápido, ¿Verdad? —el cristal en sus lentes brillo, junto a una sonrisa enigmática — El pago a cambio fue el 25% de las ganancias y un vestido nuevo cada tres semanas.

Algo barato, pero que no afectaría en nada a usted. Podría haberse negado y dejarla sin nada.

Cierto. Solo que era una idea que ella discutió previamente con el Emperador, siendo él quien proporciono el dinero para dar la inversión. Y mi imagen ante su padre, el anterior Emperador seria afectada como para aprovecharme de una joven con buenas intenciones.

Sabe, Duque. —Arrastro de regreso la caja de madera, sacando el pergamino y deslizando sus dedos por la superficie. — Comienzo a pensar que Lady Grasper acepto la propuesta de ser un miembro de la familia Imperial y lo mantuvo en secreto.

Considero tal opción bastante plausible. Es una lástima que las dos únicas personas que puedan confirmarlo, una de ellas está en el reino de Vita, y la otra, en un sueño profundo.

Ruveliss asintió, tomando el pergamino y pasándolo a Haren para que también fuera consciente de la actual posición de la otra candidata a Emperatriz.

Usted, ¿Está de acuerdo en que Lady Grasper sea castigada?

Si es el deseo de su majestad, lo cumpliré. Sin embargo, como ministro es mi deber recalcar que las evidencias son circunstanciales y especulaciones, además ella no pertenece oficialmente a la familia Jena. —Señaló el pergamino que con temblor, Haren sostenía y su rostro palidecía a cada movimiento de sus ojos en las palabras ahí escritas. — Y ese perdón, hecho por el mismo Emperador Mirkan no puede ignorarse con facilidad.

Estoy consciente de esos hechos, Duque. También, debo decirle, que en mi visita al Marqués obtuve documentos que señalan transgresiones pasadas de la familia Jena, todas conseguidas por la misma Lady Grasper, su método me lo reservo.

Fascinante. —Tomó los documentos, previamente separados, de las manos de Ruveliss. Mostrándose complacido al tener mayor carga de evidencia contra el Duque Jena .— Debo felicitar tardíamente al nuevo miembro de su familia, su majestad. ¿A la nueva princesa de Castina? —Sonrió de lado, pasando de una hoja a otra para ser leída.

Una mueca de desagrado deformo el perfecto semblante de Ruveliss, divirtiendo al Duque de Verita. Se tomo un momento para regresar a la calma, frunciendo el entrecejo y diciendo con cierto reproche.

Le ruego no bromee de esa manera. Prefiero concentrarme en el presente. —El Duque de Verita asintió, disculpándose por su atrevimiento, escuchando a Ruveliss — Mande llamar por su consejo debido a la contramedida que he ingeniado para eliminar la participación de Lady Grasper en los planes del Duque Jena.

¿Por eso es que los registros de nacimiento están cómodamente puestos en una esquina de su oficina?

Ruveliss asintió, pidiendo a Haren que le acercara uno de los primeros tomos recopilatorios.

Aun aturdido por lo leído en el pergamino, Haren se disculpó en una reverencia, dejando el pergamino nuevamente en mano de Ruveliss, cruzando al otro lado de la habitación, yendo por el volumen recopilatorio y volviendo al lado del su majestad, el Emperador.

Es bien sabido que desde mi nacimiento, ninguna niña nacido para ser considerada mi prometida según el mandato del oráculo, hasta el día que Lady Monique nació. —Abrió el tomo, en una página al azar, mostrando que ni una sola niña había sido registrada en Castina. — Usando los registros de nacimiento, descartare la posibilidad de que Lady Grasper naciera como familiar de algún noble, dentro o fuera de Castina, también en ser adoptada como plebeya.

Una idea descabellada pero que bien podría callar las voces insistentes de los nobles en castigar a Lady Grasper.

¿Y qué pasa con el intento de secuestro? —Preguntó Ruth, llevándose la mano bajo la barbilla.

Diremos que desconocía las intenciones del Duque y solo quería una familia a la cual pertenecer. El Duque se aprovechó de su buena voluntad, para finalizar, ella otorgo su propia vida para salvar la del Marqués.

Una idea esplendida su majestad. —Felicito Ruth, devolviendo los documentos leídos —Con los nobles involucrados en apoyar las ambiciones del Duque Jena no estarán en contra de su veredicto, es posible que a nuestros compañeros de la facción imperial les disguste el resultado, sin embargo, al tener esta evidencia y usted de testigo el día del secuestro, no habrá espacio para más discusiones.

Al tener la aprobación del Duque de Verita en seguir el veredicto, usando como pruebas los registros y su presencia de testigo, evitaría ahondar en el trato entre su padre y Lady Grasper; mostrando el perdón obtenido de cualquier crimen.

Apoyando ambas manos en la tabla del escritorio, Ruveliss se puso de pie, el Duque Ruth siguió su ejemplo manteniendo ambas manos tras su espalda.

Todo lo dicho en esta habitación no se repetirá. Excepto, el veredicto de inocencia de Lady Jieun Eligere Grasper.

Como usted orden, su majestad. El Gran Sol del Imperio. —Dijeron al mismo tiempo, Ruth y Haren, reverenciándolo.

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La conmoción estallo en la sala de reuniones, cada noble, sin importar la facción, exigió explicaciones detalladas y satisfactorias por la motivación que guio a su majestad, el Emperador a liberar de toda culpa y criminalidad a la hija bendita —supuesta— de Vita.

Hasta ahora el juicio de la mañana había ido perfectamente, citando a los miembros de la familia Jena, manteniendo a cada uno esposado, vigilado a punta de espada para que no intentaran una última y estúpida huida.

El Duque cargaba pesados grilletes alrededor de sus muñecas y tobillos, la sonrisa de superioridad plasmada en su viejo y arrugado rostro no se había apartado ni un solo momento. Un brillo de locura perduraba en sus ojos, riendo en lo alto, cuando el Duque de Verita ordeno mostrar respeto al gran monarca del Imperio de Castina.

Sin arrodillarse o bajar su cabeza, la mirada del acusado se encontró con la del Emperador. Nada más que odio y desprecio es lo que se podía percibir en esa sala, cada noble mirando al frente y escuchando los latidos de sus corazones.

Un juicio que dejaría por siempre una marca en la historia del Imperio, desde su fundación, en que una de las familias fundadoras, traicionaría la confianza de la familia Imperial.

En un inicio el Duque de Verita hizo un resumen de todo lo acontecido desde el envenenamiento de Lady Monique hasta la reunión posterior para lidiar con los actos aberrantes del tercer príncipe de Lisa al atacar a Beatrice, una noble del Imperio.

Tomando en cuenta a los responsables del envenenamiento de Lady Monique en el Banquete de la Fundación Nacional.

El Barón Biya quien se hizo del nombre del príncipe heredero —actual Emperador —para entregar una bebida envenenada a la heredera de la casa Monique. Un trabajo en conjunto con el Barón Enen y el Conde Kent, recibiendo órdenes directas por parte del Conde Rainer.

Además de esto, dar un soborno a sirvientes del palacio Imperial, sin embargo, estos mismos sirvientas que debían ser asesinados, desaparecieron misteriosamente.

Por consiguiente, se llamó al estrado al Barón Enen, responsable del departamento de intercambio y tarifas del Reino de Lisa, ante sus negativas de traer el veneno, se pidió la participación al sacerdote Sorel y a Barba Roan, encargado de la cámara alta del Reino de Lisa, quien proporcionaba los bienes desde Lisa para ser vendidos.

Mientras se donaban esplendidas donaciones a un cierto templo.

La excusa planteada por Barba Roan, provenía del sacerdote Sorel, que lo solicito una valiosa medicina a entregar para un nuevo oficial en la Capital, detalles mantenidos en secreto, por su alta y poderosa calidad, además de su escases.

Las pruebas de Sorel al negar saber del veneno, se encontraban en una carta que le pedía, transportar la medicina desde Lisa, haciéndola pasar por el templo, ya que, si este dato se volvía de orden público, avergonzaría terriblemente al Barón Enen.

Cada uno de los culpables fue encerrado en los calabozos, excepto el Sacerdote, quien quedaría en jurisdicción del Templo de Vita, desgraciadamente este último, desapareció antes de poder ser castigado. La carta fue dejada en manos de la cuarta raíz de Vita, Quartus, sin mayor sospecha o relevancia, este documento estuvo en poder del Emperador.

Por la capital corría el rumor de que ellos —sacerdote y sirvientes —fueron debidamente castigados, por la presencia de la niña bendita de Vita, Lady Grasper.

El líder, el Conde Rainer, admitió sus crímenes como el maquiavélico genio detrás de un gran complot, envenenar a la única hija de la familia Monique, mediante el Barón Enen y trayendo el veneno por medio del templo sin levantar la más mínima sospecha. Sin embargo, la negativa del Conde Rainer fue que el NO TUVO intención de continuar envenenando a Lady Monique, nuevos culpables surgieron en plena sala.

El Conde Holten, Conde Leslain y Conde Hamel; en mover los hilos para que la sirvienta dentro de la primera orden de caballeros, envenenara por su té a Lady Monique, el responsable del atentado, el Marqués Mir.

Su aseveración se vino abajo, al decir una palabra que debía ser desconocida para un hombre encarcelado: Traición.

De inmediato el Emperador controlo el agitado estado del juicio, poniendo en dicho las palabras pronunciadas por el Conde Rainer. Nadie, además de los nobles citados anteriormente por el problema con los príncipes de Lisa, tenían conocimiento del envenenamiento del Emperador.

Inmediatamente el Conde Rainer corrigió sus palabras, culpando de esto al Marqués Mir, quien le transmitió un último mensaje, lo cual era imposible, dado que el mismo Marqués abandono la capital una noche antes de ayer para atender problemas en su territorio. Sin más oportunidades de redención, disculpas o declaraciones innecesarias para el registro, su majestad, el Emperador, dio la orden de un arresto domiciliario para los nobles, en cuanto las debidas investigaciones concluyeran.

Esto aplicaría para los dos nobles, que no estaba de cuerpo presente, el Conde Holten y el Marqués Mir.

Cualquier desobediencia a la orden Imperial, se tomaría como traición directa.

Días después se envió otra orden para capturar al Marqués Mir, al negarse en participar con el tribunal y salvarse de cualquier culpa que pudiera cargar.

Antes de que el pelotón comandado por Lady Monique consiguiera dar con él, lo encontraron inconsciente en el suelo en la parte del distrito de los plebeyos con varios hombres de capuchas oscuras a su lado.

Delante del tribunal, sin otra posibilidad de escapar, confeso cometer toda esa serie de crímenes por el profundo odio y envidia guardado a Lady Aristia al ser ella un caballero no por sus propios méritos, sino el favoritismo de su padre, el actual Líder de la Segunda División de Caballeros al servicio del Emperador. Acepto su culpabilidad al igual que su debilidad al ceder a la tentación ofrecida por el Duque Jena, quien le entregaría su amado puesto como caballero una vez que tuviera el control del trono.

Las casualidades incrementaron al finalizar el juicio.

El mandato apresar al Duque Jena y su familia se transmitió a todas las ordenes de caballeros, teniendo al Duque Arkint y Marqués Keiran como principales líderes.

Una carta con claras amenazas a la vida de Lady Monique, apareció en el palacio Imperial dos días después que se pusieron en marcha por cada rincón de Castina, incluidas las casas de los miembros de la facción aristocrática, en caso de que colaborara en esconder al Duque Jena.

Su aprensión era de máxima prioridad, especialmente con la última de las evidencias para unir los puntos, la declaración del Marqués y que al final de la carta de amenaza se sellaba con el mismo sello usado en las órdenes del veneno para Lisa.

Estaba lanzando una declaración de guerra, retándolos a ser atrapado por las fuerzas conjuntas al servicio del Emperador.

Sin embargo, hubo dos problemas en esta aprehensión, que el hijo del Duque, Lord Klose de Jena se declaró como único culpable en gestar el plan de envenenamiento a Lady Monique y su majestad el Emperador Ruveliss; y una perfecta copia del sello entre las pertenencias de este, salvo por un diferencia entre el color y forma de la base para ser presionado. No podía comprobarse que solo por el exterior diferente, este no fuera el sello que en un principio describió el Lord Klose a Lady Monique.

Hasta que después de dos semanas de búsqueda incesante, una carta llego a manos de Lady Monique.

Provenía de una persona de nombre Jeg, le hablaba del verdadero sello, de una señal particular al ser presionado contra la cera, además de la forma y color de su base. Con este en sus manos, definitivamente encarcelaría al Duque Jena sin importar que continuara escondiéndose en la capital con las patrullas de caballeros en los límites de esta.

Inevitablemente saldría a la luz para tomar una oportunidad de distracción.

En ese momento, los caballeros que acompañaron a Lady Monique, cayeron en una emboscada por los mismos hombres de capuchas negras, comandados por el Duque Jena, acompañado de Lady Grasper, quien se suponía descansaba en la Mansión del Marqués.

El resto, es una historia que ya se conoce, una nota informando del paradero exacto del Duque Jena con el secuestro en marcha de Lady Monique, la aparición del Marqués Monique en salvar a su hija, el golpe fatal con el cuchillo. Los caballeros Imperiales apareciendo a tiempo para apresar al traidor y por último Lady Grasper entregando sus poderes a cambio de recuperar la vida del Marqués.

Mientras todo esto acontecía, un segundo mensajero trajo el sello a la casa Verita, la última y verdadera prueba, estaba en manos del ministro.

Duque Jena. Ante este tribunal, se han mencionado una serie de crímenes en los pasados dos años, cada uno en contra de la vida de la señorita Monique, como el Emperador Ruveliss.

—En efecto. Han sido crímenes reprochables, Duque de Verita. Me alegra saber que el Gran Sol del Imperio, este a salvo. Sin embargo no guardo tales lamentaciones para una mujer que es una ofensa para la noble sociedad de Castina.

Guarde la compostura, Duque Jena. Habla de la heredera y actual prometida de su majestad, el Emperador.

Por supuesto. En ese caso, ¿A qué se debe la frialdad de mantenerme atado con grilletes de metal?, ¿No ha sido mi hijo el responsable de aceptar tales reprochables crímenes?

Parece bien informado a pesar de ocultarse largas semanas.

Estuve descansando en una pequeña casa a las afueras de Castina. No hay crimen en un hecho así.

Por el contrario. Aquí y ahora me permito presentarles, la serie de evidencias que demuestran al Duque Jena como la mente maestra de todo un plan para llevar la caída de la familia Imperial. Además, de la confesión del propio Marqués Mir y otros nobles que aceptaron la culpa.

El Duque Jena se mantuvo serio, gesticulando una sonrisa en su arrugado rostro. Tales cosas podrían ser desmentidas, al ser un grupo de nobles desesperados en tener el perdón del Emperador.

Hasta que de un lado, apareció un vasallo, cargando un cofre, justo delante del Duque de Verita, este cofre se abrió, develando cuatro peculiares sellos.

Un poco de cera fue quemado en un papel y cuatro gotas cayeron en este, seguidamente el Duque presiono cada uno de los sellos sobre las gotas de cera fresca.

La expresión del Duque Jena fue de total consternación. Uno de los cuatro sellos, era el sello que mantuvo oculto en la bóveda. Lo suponía destruido y cambiado por una mala imitación, puesta cuidadosamente junto a las pertenencias de Klose. Su castigo seria aceptar la culpa, dado que el imbécil se dejó atrapar con su amante, por la hija de Keiran la Monique.

A simple vista —Dijo Ruth, alzando el papel con cuatro sellos. —Todos son idénticos, pero si prestan atención al centro, verán como un grabado es más profundo que en los tres anteriores. —Otra hoja de papel con el mismo sello se puso al lado. —¡Estos dos sellos comparten el mismo patrón! — Ruth paso las hojas a un sirvienta para que llegaran a manos del Emperador. Volviendo con el Duque Jena, Ruth dijo: —Además, el sello presentado por su hijo, Lord Klose como evidencia del crimen tiene un color y aspecto diferente a pesar de dejar casi la misma impresión, no coincide totalmente. Responda, Duque Jena, ¿Por qué ambos sellos comparten tal similitud si no deben existir marcas de sello exactamente iguales al firmar un documento?

Lo desconozco. Jamás había visto ninguno de ellos. Admito que escape al no tener el valor de aceptar que mi hijo es un traidor al Imperio.

Un hombre de su honor, huyendo por la vergüenza de ser señalado, impresionante, Duque Jena. —Dijo Ruth con sarcasmo.— Ahora, ante este tribunal, muestro la siguiente evidencia —otra hoja de papel salió a relucir. —El recibió de manufactura del segundo sello, con las especificaciones del anterior, todo pedido bajo el nombre del Duque Jena y con su firma. ¿Cómo piensa explicar que no conocía este sello en cuestión?

Ah… —Un profundo resoplido escapo de los labios del Duque — Han preparado todo tan meticulosamente, ¿No?, entonces, ¿Qué les falta?, mi aceptación de dichos crímenes. ¡Ja, ja, ja! —Rio con una sonora carcajada — ¡Basuras patéticas!, ¡MI FAMILIA HA ENTREGADO TODO DE SI POR ESTE IMPERIO!, ¿Y que recibimos a cambio?, ¡SER DESTITUIDOS A UN MENOR RANGO! —Gritó a todos los presentes. Dejo ver su dentadura, gruñendo y con el ceño fruncido, en dirección al Emperador.— Realmente piensas que todo esto terminara así, ¿verdad?, que serás feliz con esa sangre impura, ¡Maldito bastardo!

¡SUFICIENTE DUQUE JENA!, —Ruth trató de detenerlo. —Está insultando al Emperador.

¡Por favor!, ¿Emperador?, es un simple mocoso jugando a ser monarca. No tendría nada de esto sino fuera por ese viejo cabeza dura de su padre y la perra impura de plata. Pero, ¿Lo sabe su majestad? —Sus ojos afilados y una mueca burlona, miraron directamente a Ruveliss — De un mal que se esconde a sus espaldas, que adopta la forma que más le conviene y siempre se mantiene cerca. ¡Debería aprender a diferenciar entre sus aliados y enemigos!, ¡Aquí le dejo su primera lección!

¡Llévenselo ahora!

Los guardias Imperiales se acercaron al Duque Jena, para retirar al hombre del estrado pero una orden del Emperador los detuvo antes de siquiera poder sujetarlo por los brazos.

Dado que el Duque Jena ha terminado de expresar su punto de vista. Me doy cuenta que hemos gastado un valioso tiempo en un juicio que no se necesitaba.

Poniéndose de pie, Ruveliss dio su veredicto.

Por el cargo de traición se encuentra al Duque Jena culpable del crimen. Además de ser el causante del envenenamientos a Lady Monique, e intentar matar a la hija de la bendición de Dios, Lady Jieun Eligere Grasper. La familia Jena será despojada de su título noble al apoyar conscientemente los planes del Duque.

Pasó un paquete documentos a manos del Duque Verita.

También se presenta nueva evidencia que señala a la familia Jena como malversadores de fondos y corrupción. El castigo. — Movió su brazo derecho, desde un ángulo a la izquierda y en un gran giro para que su palma se abriera a la derecha — ¡EJECUCIÓN POR GUILLOTINA A LA TRAIDORA FAMILIA JENA!, ¡QUÉ SIRVAN DE EJEMPLO PARA AQUELLOS QUE SE ATREVAN A MENOSPRECIAR AL IMPERIO!

El silencio se instauro por toda la sala, los nobles temblaban por el temor, la fría mirada que el Emperador mostraba era suficiente para no pronunciar ni la más mínima exclamación. Aquellos fieles miembros de la facción aristocrática hicieron de oídos sordos y la vista gorda, era preferible mantenerse como un perro fiel —ahora— que una serpiente codiciosa.

Antes de volver a sentarse, Ruveliss, dio su veredicto para la cómplice en el secuestro de Aristia, Lady Jieun Eligere Grasper.

Inocente. Todos los cargos se retiran, al no ser ella un familiar directo ni pertenecer a la casa Jena.

Las quejas no se hicieron esperar, el gran alboroto de los nobles, recordaba a un gallinero alterado por la mañana al recibir los granos del desayuno.

Necesitaban saber, porque el Gran Sol del Imperio liberaba a un cómplice del Duque Jena, sin importar su relación o no. En sus minúsculas mentas consideraban—al menos la facción aristocrática —que era injusto liberarla de toda culpa solo por la falta de relación.

¡Silencio!, es mi última palabra. Lady Grasper nunca fue adoptada oficialmente y desconocía de la naturaleza maliciosa del Duque. —Levanto los registros de nacimiento, igual que el libro de registros familiares de los Jena. — Ella quedo en el fuego cruzado de esta disputa, como muestra de su generosidad entrego su poder divino para salvar al Marqués. Y yo mismo fui testigo del ataque. ¿Dudaran de mi palabra?

Todos negaron, disculpándose.

El juicio se cerró, con la familia Jena culpable de traición, intentos de asesinato y malversión de fondos, recibiendo la pena de muerte por guillotina; la supuesta cómplice intelectual del secuestro de Aristia, Lady Jieun Eligere Grasper se encontró inocente y libre de todo cargo.

La paz se reinstauró una vez más en el Imperio de Castina.

Y grandes secretos morirían y no serían repetidos nunca más.

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Continuara…

¡RECUERDEN!

A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*