¡RECUERDEN!
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*
Recomendación musical: コンプレックス・イマージュBy Ayane (Archive Lovers)
Notas:
Presente
[Pasado]
"Pensamientos"
[Teléfono/Mensajes/Cartas]
Narrador extra
Los personajes de The Abandoned Empress son propiedad de Jeong Yuna
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Acto I. La caída del telón.
Escena IV. Política siniestra (3).
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Una simple caja de madera se volvió el cofre de un tesoro de increíble valor, una mujer sin grandes esperanzas era llamada la figura santa de un grupo de plebeyos fieles, estacionados a lo largo y ancho del palacio exterior.
Cada pocas nuevas carretas, coches o pequeños grupos de caminantes aparecían en la capital con la firme determinación de encontrarse con la única hija de la bendición de Dios.
Aquella Santa que les abriría las puertas del nirvana.
Donde no importaría el estatus social, ni el tipo de sangre corriendo por sus venas o la educación, todos serian tratados de la misma manera.
¡ABSOLUTA JUSTICIA DIVINA!
Incluso las zonas más descuidadas de la Capital y cercanas, empezaron a contar con materiales de construcción, comida, ropa y algunos medicamentos. La remodelación no tardo en hacerse, creación de negocios pequeños, viviendas para los nuevos y antiguos residentes de las calles.
Al final de una de las calles, lo que alguna vez una tienda de ropa, se convirtió en la primera capilla en honor a la Santa Grasper. Un lugar de oración y meditación, todo aquel que deseara liberar su alma de las falsas promesas del templo de Vita, sería bienvenido.
La situación de la Capital empeoro con la exigencia de los plebeyos en tener la presencia de Lady Grasper en la ejecución publica, como testigo del criminal que ella misma consiguió llevar a la justicia.
Hubo una preocupación de que los plebeyos también quisieran la destitución de Aristia como la prometida de Ruveliss, pero, aun no se mostraban interesados en ello, su único pedido al palacio cada día, era ver a la Santa Grasper.
Solicitud que se había mantenido en pausa, casi ignorada, porque la misma joven no mostraba signo de volver al mundo de los vivos.
Varias cartas enviadas desde el Ducado de Rass, hechas por Carsein, llegaron de manera segura a Ruveliss. Todas decían exactamente lo mismo, no creía capaz a Lady Grasper de volver pronto, había estado en el precipicio de la muerte con heridas físicas imposibles estando en cama.
A penas su cuerpo parecía resistir, los poderes benditos de Tertius poco podían hacer por ella junto a los medicamentos dados por el medico Imperial, quien tampoco guardaba esperanzas de volver a ver a la joven consciente o que estuviera realmente viva.
Las siguientes dos cartas que recibió al paso de los días, fue, de Aristia y el Marqués Monique.
Aristia agradecía por su comprensión de no asistir a la ejecución del Duque Jena, especialmente, con su padre en un delicado estado de salud. Apoyaría en el trabajo administrativo desde la mansión y en cuanto le fuera posible regresaría al palacio para continuar con sus deberes como representante de la familia Monique.
Agregando al final, que cualquier pensamiento que turbara la mente de su majestad, ella estaría dispuesta a escucharlo y dar una mano amiga en caso de necesitarlo.
La carta del Marqués tenía pocas líneas, agradecido por aceptar el perdón a Lady Grasper y liberarla de cualquier cargo. Disculpándose por los problemas que su salud ha causado en el retraso del trabajo, además de ayudar en el control de los plebeyos de la capital.
Una exhalación escapo de sus labios, dejando ambas cartas en el escritorio, recostándose en el respaldo de la silla y cubriéndose el rostro con sus manos.
Apenas había disfrutado del desayuno, tomado algo de fruta para el camino y sentía un gran vacío en su estómago.
Al otro lado de las paredes del palacio interior y más allá, justo para el exterior. Una gran fila de soldados había levantado una barrera para prohibir el paso a cualquier visitante que no tuviera un motivo razonable de entrar. Siendo un noble, presentaría la cresta de su familia o enviaría por lo menos un día u hora de anticipación que atendería asuntos con el Emperador o los trabajadores.
Debía mantener el control de ingresos y salidas.
A penas se permitió la salida de los vasallos, tomando nota de su nombre al irse y volver, junto a señas particulares que no fueran fácilmente copiados o confundidas.
Este sistema les estaba costando tiempo y energía, siendo imperfecto.
Podrían tener creyentes de Grasper en el interior, pasando información en los días designados de descanso y estas limitaciones no servirían de nada.
Se mantuvo a los involucrados del transporte de la Santa en los límites del territorio del Duque Rass, para que sus lenguas no se aventuraran a comentarios interesantes o un ligero desliz inocente.
Tomándose un descanso del trabajo detrás del escritorio, se puso de pie, revisando en la colección de libros recién organizados por Haren, releer alguno de ellos, librara a su mente de pensamientos turbulentos y concluyera el papeleo.
Escogió un libro al azar, sin mirar el titulo o prestar atención al decorado de la pasada, fue hasta el sillón del centro, recostándose con sus piernas estiradas, deposito el tomo en su regazo, apartando los guantes de sus manos.
A penas la primera hoja en blanco fue pasada, la voz burlona del viejo Jena sonó en su cabeza.
— De un mal que se esconde a sus espaldas, que adopta la forma que más le conviene y siempre se mantiene cerca.
Sus dedos rasgaron la hoja sin letras del libro, deteniéndose hasta volverlas tiras de papel.
Los delirios de un hombre a punto de morir no intervinieron en su justa elección de otorgarle el castigo de la muerte, sin embargo, esas palabras no eran solo dichas como una amenaza de venganza por los de la facción aristocrática o miembros sobrevivientes de la familia Jena.
Se refería a una persona que fungía de aliado, atenta a cada movimiento, acción y palabra, usando las herramientas a su mejor disposición.
La sonrisa satisfecha del Duque Jena mientras su cuello era cortado y la sangre manchaba el filo de la cuchilla, trajeron horas de sueño desperdiciado en Ruveliss, el té de manzanilla trabajaba bien al menos dos horas, el resto, se pasaba en vela completando el papeleo pendiente del día anterior y de mañana.
Una punzada de dolor dio en el medio de su entrecejo.
Tratos secretos con una desconocida, un envenenamiento menor, nobles actuando de marionetas, el secuestro, el asesinato, la traición y un enemigo escondido en las sombras.
El Duque Jena ya era un recuerdo perdiéndose en su mente, en cambio, el rostro sonriente de Lady Grasper se encargó de sustituirlo.
Ella tendría no un juicio, sino un interrogatorio, dependiendo de sus respuesta, continuaría el perdón del Emperador, pero, si descubría la mínima prueba que lo hizo con intención de lastimar a Aristia o él, ningún indulto hecho por sangre le salvaría.
El pobre libro, quedo rezagado en su regazo, las tiras de papel deslizándose de sus dedos y por un poco de aire, cayendo al suelo suavemente.
Su última reunión del día seria con el Duque de Verita, una masiva recolección de información empezó, con los negocios de las zonas menos favorecidas de la Capital. Aunque, entrar para algunos de estatus noble, significaba la muerte, ser robados o amenazados, ahora era un destino turístico —plebeyos y nobles— y punto central de los creyentes de Lady Grasper.
Cuantos más adeptos se tuvieran, el poder del templo de Vita decaería y si eso afectaba igualmente a los reinos aledaños, colocarían a Lady Grasper en el lugar de Vita, enviarían donaciones y compartiría tanto o más poder que el propio Emperador.
Parecía absurdo, prevenir una guerra en el interior del Imperio, luchando por evitar filtraciones a los otros reinos y comiencen una procesión por todo el continente, transmitiendo la palabra de Grasper o parecidos. ¿Después que?, ¿Entregarle el Imperio por la paz?
Antes muerto que cederle una fracción de Castina.
—Y hablando de muertos. —Giró el cuello, mirando a su escritorio. —Hoy se cumple una semana. Que ya despierte esa mujer.
Sus ruegos fueron escuchados, con el sonido de pasos presurosos al otro lado de la puerta. Un pequeño golpe y él permitiéndole el acceso de Haren, que con una gran sonrisa cargaba una carta en un sobre familiarmente rojo.
El secretario del Emperador entro, respirando agitado, trato de verse pulcro, extendiendo la carta a Ruveliss, quien bajo los pies del sillón y tomo el sobre.
Sin perder el tiempo con el abre cartas del escritorio, destrozo el sello de cera al centro y un papel blanco en el interior doblado por la mitad salió.
Nada más y nada menos que la misma escritura del Duque Arkint.
[Saludo a su majestad. El Gran Sol del Imperio, el Emperador.
Espero que en este día, como en todos los anteriores y que le seguirán, disfrute de una excelente salud.
Si me permite mencionar, su majestad. ¿Ha visto el clima de hoy?
Es, especialmente agradable, con una cantidad de nubes que dan la sombra perfecta sin que los rayos del sol quemen por completo. Además la brisa es fresca.
Para salir y tomar un té, justo a la sombra de un árbol realmente hermoso que produce unas flores blancas únicas, que usted posee en el jardín de la Emperatriz.
Ha estado esforzándose al máximo por todos sus leales súbditos y por usted mismo en poner en orden el Imperio del cual usted está a cargo. Pero, también es valioso el cuidar de su salud o aquellos que le aprecian se preocuparan por usted.
Deje esa oficina fría y camine un poco.
Después de todo, el trabajo nunca termine y los documentos continuaran llegando sin cesar.
También, me complace informar que el estado de salud de Lady Jieun Eligere Grasper es óptimo, además de mostrarse con gran apetito al dormir por una semana completa.
Justo hoy por la mañana despertó. Mi hijo Carsein fue testigo en el preciso instante que su cuerpo empezó a moverse y abrió los ojos. Le ha puesto al tanto de su situación, sin entrar en detalles del otro asunto pendiente.
Mi esposa Ernia, ya ha mandado llamar al médico familiar. Y pide por una revisión más profunda de parte de un médico Imperial y la visita de las raíces por si su alma está perfectamente sujeta a su cuerpo, cuestiones espirituales que un hombre terrenal es incapaz de explicar.
Por lo que son sus recuerdos, parece algo confundida, las sirvientas están teniendo explicito cuidado en no atiborrarla de más información.
Cuando descanse un poco más, se hablará con ella a detalle.
Espero estas noticias le dan la felicidad y paz que necesita, su majestad. Salga al jardín y tome aire fresco.
Atte.: Duque Arkint de Rass]
Una pesada carga se retiró de los hombros de Ruveliss, sonriendo de felicidad.
Finalmente la instigadora de la cadena de desgracias había regresado al mundo de los vivos.
Inmediatamente se puso de pie, sintiendo un ligero movimiento de su cuerpo por lo rápido de su actuar, escuchando a la lejanía, la voz preocupada de Haren tratando de sostenerlo para que no cayera de lado.
—Médicos imperiales y a Tertius, envíalos con el Duque de Rass. Y sean cuidadosos, esta información no ha de llegar con los plebeyos.
—De acuerdo, su majestad. —Ayudó a Ruveliss a volver a sentarse, una reverencia y dejo la oficina.
El peli azul, miraba el pedazo de papel, impresionado de que por primera vez le alegrara recibir una noticia relacionada a Lady Grasper.
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Por supuesto que… así como las noticias agradables aparecen, lo hacen las inconsistencias capaces de provocarle una fuerte migraña que haga explotar su cabeza, dejándolo cercenado del cuello para abajo.
Tertius y el médico Imperial fueron enviados a la casa del Duque de Rass, ambos por caminos separados, con un tiempo de llegada diferente. Cada uno le enviaría sus respectivos diagnósticos de la condición de Lady Grasper mediante una carta que el mismo Duque se encarga de entregar a penas terminaran.
El médico Imperial dijo que la recuperación física estaba completa, salvo por las marcas debajo de los vendajes y heridas sin cicatrizar. Recomendando mantenerla vigilada unos dos o tres días más sin fatigarla, controlar sus alimentos, desayuno, comida y cena tendrían que ser especialmente ligeros. Sus constantes perdidas de sangre más recaídas ejercieron demasiado presión sobre su cuerpo, obligándolo a mantenerse en un estado de sueño profundo para ahorrar su energía y dejar que se recuperara por si misma con la ayuda de les bendiciones otorgadas por Tertius el día del incidente.
Con esas maravillosas palabras es que el médico de la familia Rass pudo tomarse un pequeño descanso tras las noches en vela y las imágenes visualmente impactantes.
Tertius dijo que al energía bendita de Lady Grasper se había perdido, lo cual resulto en el cambio de su cabello inusualmente negro a un blanco opaco, el efecto era contrario al experimentado por las raíces quienes pierden su tono de cabello naturalmente blanco —a excepción de Quartus—.
Sin embargo, al ser una niña con la bendición de Vita, su cuerpo pudo recibir las bendiciones otorgadas y usarlas para restaurar su espíritu, forzando cadenas que unieran su alma a su cuerpo en lo que se hacia la recuperación externa. Finalmente su alma empezaba a estabilizarse en su recipiente por ello fue capaz de recuperar el conocimiento. Coincidió con el médico Imperial de tener un ojo siempre presente, además enviaría a unos cuantos sacerdotes menores para verificar que su alma continuara donde mismo.
Ese día el sabor del té de manzanilla fue delicioso y durmió profundamente las siguientes ocho horas hasta que el sol se levantó en el horizonte y Haren entro a su habitación a despertarlo.
Tomo el desayuno en su cama, un poco de café, pan recién horneado muy suave, huevos revueltos, carne y fruta.
Se permitió relajarse en el baño preparado meticulosamente con esencias aromáticas y velas relajantes.
Vestido con uno de sus mejores trajes en coló azul oscuro, una camisa blanca, zapatos con el borde blanco y el saco colgando de sus hombros.
Prometía ser un día bastante bueno, como para salir de su oficina y cumplir con la sugerencia del Duque de Rass en su anterior carta.
—Repita eso, Duque de Verita. —Apretó con fuerza su mano vuelta puño, dejando ver los nudillos a través de la tela oscurecida de su guante.
Con una exhalación profunda, Ruth subió la montura de sus lentes, aclaro su garganta y estando en pie, repitió el mensaje escrito en la hoja sostenida delante de su rostro: —Humildemente solicitamos una audiencia con su majestad, el Brillante Sol del Imperio, el 34° Emperador. Ruveliss Kamaludin Shana Castina.
Con la intención de hablar directamente con su majestad, respecto al establecimiento oficial de la religión Santa, así como, de saludar cordialmente a su eminencia sagrada, Lady Jieun Eligere Grasper.
Confiamos en la decisión de su majestad, de mantenerla segura, para evitar que impurezas manchen su aura celestial, también, de sufrir atentados contra su vida al guiar la justicia a un hombre de una fe marchita.
Y como señal de buena voluntad de nuestra parte, los creyentes que acampaban a las afueras del palacio exterior han empezado a levantar sus carpas, limpiar si es que se ha dejado suciedad y rendir agradecimientos a los valientes guardias Imperiales que se dedicaron a mantener el orden y seguridad.
Todos estaremos esperando por la respuesta de su parte, en la tierra de la bendita esperanza.
Atte.: Baltasar.
—¿Hace cuánto entregaron la carta?
—Una hora aproximadamente. Se le dio a uno de los guardias en la puerta, un niño fue el mensajero, regreso con sus padres y el campamento de los plebeyos empezó a ser levantado por ellos mismos. Los guardias siguen vigilándolos, tenían ancianos entre su gente.
—Lady Grasper es reconocida por la gente como su salvadora y una entidad sagrada. ¿Debería usarla de prisionera en caso de guerra?
—Eso habría sido útil al inicio, su majestad, ahora, los plebeyos confían en que usted es un aliado de Lady Grasper.
—¡Maldita sea! —Golpeó la mesa con ambos puños, llevándose la mano derecha al rostro, pasando su flequillo hacia atrás. — Dormida, muerta o viva… ¡Solo trae calamidades esa mujer!
—Tiene un fuerte apoyo de los ciudadanos, pero sin nobles respaldándola, tal vez sea cuestión de tiempo. —Bajo la carta, pasándola a la mano de Ruveliss.— Debería ponerse en contacto con ella su majestad y también organizar una reunión con las facciones para prevenir movimientos en caso de que la facción aristocrática se dé cuenta de su fe en una nueva religión.
—Si, me parece lo más correcto. — Masajeó sus parpados cerrados, delegando la responsabilidad de organizar la reunión a Ruth por el lado de la facción imperial, mientras que la facción aristocrática solo sería citada con cartas enviadas por Haren.
Ambos se retiraron de la oficina de Ruveliss, dejando al Emperador con sus propios pensamientos.
En un tiempo pasado, deseo ser reconocido por su padre, odio las alabanzas que Aristia recibía al ser una dama de sociedad ideal y perfecta; envidio el amor que su padre y Jeremiah demostraron por Aristia.
Siempre seria menos al tener sangre plebeya en sus venas, ser el hijo de una sirvienta del palacio. Nunca visto como él, solo el objeto de política que ocuparía el lugar de Emperador, una vez su padre muriera.
Entonces, todo cambio, con Aristia a su lado, ella siempre alentándolo a seguir adelante, mostrándole la misma amabilidad que Jeremiah. Que él era él sin importar nada más, que era amado por su padre y confió en él incluso si sus palabras no fueron la más afectuosas.
Probablemente si su relación se hubiera mantenido distante, todo su favor estaría con Lady Grasper, que se alejó de los círculos sociales, centrándose en ayudar a los plebeyos, sin crear distinción.
Y la mujer al menos le simpatizaría un poco.
Pero, ese no es el caso. Lady Grasper no tiene un corazón generoso ni es una dama distinguida, ha manejado las situaciones a conveniencia, colocándose en el papel de ignorante, santa y aliado a su gusto y preferencia.
Tiene que arreglar el desastre creado por ella misma.
Los nobles criticaran su elección de mantenerla libre de los crímenes debido a la presión de los plebeyos, si se le otorga un título nuevamente tendrá que tomar una decisión entra la facción aristocrática o la facción imperial.
Miro la carta de solicitud del hombre llamado Baltasar. Retrasaría tanto como le fuera posible la respuesta, dejarlo acceder era lo mismo que ceder a una estupidez.
Respiro profundamente, tomando una hoja blanca y el estilógrafo a un lado.
Primero serían los nobles, calmarlos para que no exijan integrar a Grasper como un miembro de la sociedad por derecho. Y establecer un tipo de acuerdo para darle beneficios a los plebeyos que no sean iguales a los de los nobles.
Segundo posponer la reunión con el líder del grupo plebeyo, dada la respuesta de los nobles a darle un mayor beneficio a los plebeyos. La zona turística creada por ellos mismos, ayudaba a subir la economía de la Capital. Ese sería un punto a favor.
Tercero concertar una reunión con Lady Grasper en privado, para discutir sobre el trato con el anterior Emperador. Aun no podía traerla al palacio, dados los primeros dos puntos, así que, podría usar a su favor, esa extraña manera en la que solía enviar cartas para su padre.
Un mensaje repleto de agradecimientos, la razón de su resguardo en la casa Rass, el juicio de Jena, la conversación del Marqués y su ingreso totalmente libre al palacio, pondría su vida en peligro si es que esos asesinos continuaban a su servicio, pero, era una manera sutil de decir que necesitaba verla.
Dio la carta a Haren tan pronto como volvió y enviara directamente a la casa Rass.
No esperaba respuesta más que la aparición sorpresa de Lady Grasper, fuera su oficina, la habitación o algún lugar vacío en que ambos charlaran.
Ella no apareció, ni una nota de su parte y las juntas con las facciones empeoraban cada que se ponía el tema de mejorar algún privilegio menor en los plebeyos, también que no se reunirían con ninguno representante ni a considerar él mismo permitir el paso a personas sin una pisca de educación.
Preferían que fuera la misma adoradora de plebeyos, Lady Grasper la que hablara con ellos.
La reunión se reprograma para el día siguiente, temprano por la mañana, no se toleraría más desprecios a los ciudadanos no nobles de la Capital o todo el Imperio. Cada facción traería una única propuesta de cambio a los derechos de plebeyos y no se discutiría de ninguna otra cosa.
La sala de reuniones se vacío, unos cuantos asientos no se ocuparon como días pasados y las quejas de la facción aristocrática por trabajar con plebeyos se calmaron poco a poco.
Se cubrió el rostro con las palmas de sus manos, escuchando el sonido de la vajilla moverse a su lado y otro más justo al frente.
Viendo a través de sus dedos, una taza de té de manzanilla.
—Gracias, Haren. —Le sonrió a su secretario. Tomando la taza entre sus manos y dando un largo sorbo a su bebida.
—La manera en que los nobles se ponen de acuerdo para causarle jaquecas, es increíble, su majestad. —Bromeo Arkint, entrando a la sala y sentándose a la derecha de Ruveliss. —¿Derechos a los plebeyos?, esa es una medida novedosa.
—Es una pérdida de tiempo, pero, dale unas cuantas migajas a una paloma y atraerás una parvada. —Dijo Ruth, cerrando la puerta, caminando a la izquierda de Ruveliss. —La señorita Grasper tiene que continuar en el anonimato.
—Ernia se vería hermosa en blanco, ¿Debería obsequiarle un vestido con encaje de plumas?
—Duque de Rass. ¿No cree que en este momento hay cosas más importantes de las que hablar?, estamos enfrentando un dilema que no se había suscitado desde la fundación de Castina.
—Tienes un corazón de hielo, Ruth. ¡Han sido largas semanas de no ver a mi amada esposa!, ¡La extraño!
—¡Compórtese Duque de Rass! Entiendo que ambos hemos sacrificado tiempo valioso con nuestras esposas. Solo le pediría que se modere estando frente al Emperador.
Ambos guardaron silencio, girando a ver a Ruveliss que continuaba disfrutando de su segunda taza de té. Dejo la taza en el platillo, esperando a que Haren sirviera por tercera vez y otro sorbo calmo a su espíritu.
Poso sus azules ojos en los dos nobles y amigos más cercanos a su padre, sonriendo amablemente.
—No quería interrumpir su animada conversación.
Un diminuto sonrojo se posó en los rostros de Arkint y Ruth, aunque fuera amable el trato o la intención, estaban siendo regañados por el Emperador, como una madre que espera tranquilamente a que sus hijos terminen el berrinche para darles la reprimenda adecuada.
—¡Nos disculpamos, su majestad!
—Está bien. Han tenido mucho estrés los últimos días. —Dejó la taza en el platillo.— Yo también quisiera terminar esta situación y dar vuelta a la página.
Los tres hombres que acompañaban al Emperador asintieron. Ruth paso un par de hojas a Ruveliss, nombres de nobles estaban tachados, sus faltas a las reuniones programas empezaron con la segunda carta enviada de los plebeyos solicitando la audiencia con el Emperador.
Un mal presentimiento escoció en el interior de Ruveliss.
Tendrían otra traición, una que ya no implicaría veneno, estatus o poder, sino la justicia que reclamaban para ellos mismos en nombre de la mujer quien les mostro la luz de un nuevo mañana. El poder de los nobles les serviría para conseguir armamento y sumar números a sus filas en caso de un combate o ataque sorpresa.
La vigilancia en todo el palacio aumento al doble y las tareas de recorridos por la Capital quedo designado al tercer y cuarto batallón de caballeros.
Ahora a penas y podían entrar a la zona de residencia del grupo plebeyo, todo guardia o representante del Emperador tenía que traer una carta que esperaba su líder Baltasar para entrar en caso contrario, se retirara o habría consecuencias.
Todo combate físico tenía que evitarse.
—Un caballero del cuarto escuadrón informo, que el señor Baltasar vendrá por sí mismo a obtener la respuesta de su majestad, después del medio día. —Dijo Ruth. Pasando dos paquetes de hojas tanto a Ruveliss como Arkint.
—Mañana tiene que ser solucionado esto. —Ruveliss leyó la cantidad de terreno de la Capital cercada por los plebeyos. —Si dejo que ese hombre entre al palacio, exigirá por Lady Grasper. —mordió su pulgar.
—No se preocupe por eso su majestad. —Le tranquilizo Ruth, con una astuta sonrisa— Ella está tomando un largo tiempo de meditación y reflexión fuera de la Capital.
—¿Disculpa? —Preguntó Ruveliss, alzando una ceja, dejando el papel en la mesa.
—Si. ¿No es cierto, Duque de Rass?
Tres pares de ojos se dirigieron al aún más confundido Duque, quien solo parpadeo y levanto las manos como defensa, delante de la furia embotellada del Emperador.
—¿He?, ¿Lo está? —Buscó por ayuda en el siempre confiable Ruth, solo teniendo una ceja verde alzada y un movimiento de cabeza. El cerebro de Arkint tuvo un repentino tintineo. Junto ambas manos en un aplauso. — ¡Entiendo!, ¡Si, su majestad! —Giro a ver a Ruveliss, sonriendo ampliamente — Con tres frentes enemigos, redúzcalo a dos y conviértalo en solo uno. Con Lady Grasper descansando lejos del bullicio de la Capital al cual no está acostumbrada, concentrara a tanto nobles y plebeyos en la preocupación de su estado de salud, que ha sido sumamente delicado y por ello es que se ha abstenido de apariciones públicas.
La gran emoción que expresaba Arkint ante la sabia elección de Ruth, fue tanta como para dejar en silencio a los otros tres hombres. Un poco avergonzado, tosió, sentándose derecho en su lugar.
Ruth resoplo, negando. Haren disimulo una pequeña risa. Y Ruveliss agradeció por la explicación detallada del Duque de Rass.
—Nos reuniremos el día de mañana. Antes del mediodía acordaremos alguna de las propuestas traídas por los miembros de ambas facciones. —Bebió su ultimo sorbo de té, devolviendo la taza vacía a Haren. —En caso contrario, Duque de Verita diseñe propuestas benéficas para los plebeyos y envíelos a mi oficina para verificación.
—Como usted ordene.
—Gracias. Y Duque de Rass, asegure de que Lady Grasper pase un buen tiempo lejos de la Capital y sea vigilada por alguno de los caballeros de su escuadrón.
—Así se hará, su majestad.
Tanto el Duque de Rass y el Duque de Verita, dejaron la sala de reuniones, ocupada simplemente por el Emperador y su secretario.
Los tiempos de paz se respiraron en una ejecución publica, convirtiéndose en el preludio de una revolución en más de ochocientos años para el Imperio. Si estaba volviéndose o no el Emperador que todos esperaban daba exactamente lo mismo, su único objetivo era proteger a su amado Imperio, parándose firme ante las adversidades y enfrentarlas de cara.
Lo haría por él, lo haría por Castina y la haría por Aristia.
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Continuara…
¡RECUERDEN!
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*
