¡RECUERDEN!
A favor de la campaña "con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*
Recomendación musical: "Blue Bird" interpretado por Simone Anisinger/"Blue Bird" by Ikimono Gakari
Notas:
Presente
[Pasado]
"Pensamientos"
[Teléfono/Mensajes/Cartas]
Narrador extra.
Los personajes de The Abandoned Empress son propiedad de Jeong Yuna
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Intermedio I. – La llegada de Jieun –
Parte III. Santa y Marqués. (6)
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Keiran no es del tipo versado en el tema del romance, sabe lo que es el amor, expresiones de afecto y un sentimiento que alimenta al corazón despertando una fuerza escondida en lo profundo de las personas.
Pero… no entiende el romance o el romanticismo.
Incluso si esta escena despierta incontrolables sentimientos y emociones burbujeantes, eso no moverá ni un ápice del corazón de Keiran.
¿Alguna razón?
Bastante simple en verdad.
Un hombre que vivió para servir, con una responsabilidad más grande de la que sus hombros eran capaces de cargar, sin un objetivo definido, fue gracias a un encuentro predestinado que comprendió el deber para el cual levantaría su espada sin dudar.
La guía, la luz en la oscuridad.
Su amada Jeremiah, quien, con un cuerpo débil albergaba valor y fuerza. Ojos brillantes de gemas doradas y una actitud encantadora se apropió de su corazón y ser la razón de su vida.
Para un caballero que juro lealtad con sangre a su majestad, el Emperador, experimentar este tipo de revelación equivaldría a una traición.
Keiran no lo ve de esa manera, e incluso daría la misma respuesta una infinidad de veces si la vida lo condujera a un ciclo sin fin de repeticiones.
Concedió su juramento, otorgo respeto y lealtad por el inmenso amor profesado a Jeremiah, solo así, se aseguraría de protegerla y pasar el resto de sus vidas juntos.
También, entendió, que el amor cae en diferente formas, además de la de dos amantes. La transformación del amor en un ser viviente, este ser, es Aristia.
Su amor por Jeremiah continuara en su corazón, el amor a su hija se mantiene fuerte e incambiable.
Capaz de lanzarse a las llamas del mismo infierno y estrechar la mano del demonio con tal de mantener la sonrisa en el rostro de Aristia.
Sin embargo, ese demonio…
Es inusual.
Un demonio temeroso, confundido, incapaz de susurrarle palabras tramposas, seducirlo con promesas falsas de volver sus deseos realidad, extender su mano con un lujoso y tentador contrato en donde ambos obtienen lo que quieren, nadie pierde y no existe falsedad.
Es un demonio al cual no entiende, es un demonio que simula ser un humano.
Este demonio…
La hace pensar cosas innecesarias, lo lleva a actuar absurdamente, le hace sentirse irritado y confundido.
En conclusión, es un hombre que ha vivido en la pureza del sentimiento del amor, alejado de los conflictos mismos y auténticas dificultades en el triunfar de dos amantes.
Por supuesto, no es algo de lo que este consciente y probablemente tome un tiempo en amoldarse la idea.
Y talvez, en el momento, que lo acepte, aprenderá que todo libro no se juzga solo por lo que se reseña de esta, o si su portada es menos que agraciada.
Una historia, para otro día…
—…
Las palabras le fueron arrebatadas a Keiran por la mujer de negro.
—Desperté en un lugar extraño con personas desconocidas, mi cabeza es un desastre de recuerdos y detalles, a partir de lo cual me he dado cuenta que no volveré a ver a mi familia.
Con una sonrisa plagada de ironía las lágrimas se secaban en la esquina de sus ojos, el poco femenino sonido de su nariz sorbiendo la mucosidad floja.
Una mujer que muestra excesivamente sus emociones, con estados de ánimo cambiando a cada instante y sin una pisca de elegancia.
—Entonces, discúlpame si no puedo estar calmada o responder a tus preguntas, pero yo, yo… —Su voz estrangulada por la contención de su llanto, las gotas saldas se escaparon sin permiso. —He perdido a las únicas personas a quienes amaba más que a nadie.
Posiblemente, la locura de esta mujer, sus poderes misteriosos o su malicia oculta tuvieron la fuerza suficiente para otorgarle un poder superior a las últimas palabras dichas, asociándolas a sus propias perdidas.
Apretó en una línea sus labios y al separarlos, le fue imposible detenerse a repensar lo dicho: —… Lamento… escuchar eso.
Los rasgos de la mujer de negro se suavizaron, sus hombros cayeron y sus manos dejaron de presionarse juntas.
Por primera vez vio a una sencilla joven mujer confundida y temerosa de los desconocido, triste de la pérdida de su familia, con una pizca de esperanza en las oscuras perlas de sus ojos.
—Eres muy raro. —Dijo ella con el pañuelo azul de regreso en su rostro.
—¿Lo soy? —Preguntó Keiran apartando la vista de ella, moviendo sin un punto fijo el pañuelo por la mejilla libre de humedad.
—Un poco. —confeso, con una mueca de diversión. —Hm… Gracias. —Retiró el pañuelo de las manos de Keiran, dejándolo a la mitad de su rostro cubriéndole la nariz y el sonido menos encantador, escandaloso y un tanto desagradable invade los finos oídos de Keiran.
Es un sonido…
Un sonido resonante y pegajoso proveniente de una nariz diminuta, que Keiran no evita la mueca de repulsión e inmediatamente ladea el rostro a la izquierda para al menos disimular sin ver la traviesa sonrisa de la joven.
—…
—…
Con el silencio establecido en un mutuo acuerdo, Keiran es capaz de poner sus pensamientos en orden, dejando una nota pendiente en recordatorio de no permitir nuevamente ser atrapado en la brillante actuación de la mujer de negro.
Es de un mundo diferente, pertenecía a un espacio académico exclusivo y de una familia de cuatro miembros. Sus habilidades continúan en desconocimiento, explícitamente, la segunda bendición, que re imaginándolo, no sea una bendición, sino un poder con la habilidad de imitar el poder divino.
Tendría un largo informe por redactar, a menos, que se ahorrara ese tiempo de escritura yendo directamente a la oficina del Emperador.
—Mi nombre es Sahng Jieun.
Keiran salió de su diatriba personal, volviendo el rostro en dirección a la mujer de negro, no, de Sahng Jieun.
—"Escribiré ese informe"
Puso ambas manos en su regazo e inclino hacia delante su cabeza en una especie de saludo, ese tipo de acciones solo correspondían a los plebeyos o la servidumbre. Que dicho acto fuera hecho por una hija de la bendición de Dios, es decir, bajar su cabeza debía ser una humillación.
—Es un placer conocerte. —Enderezo su espalda e inclino el cuello a un lado, mirando con curiosidad la sorpresa delatora de Keiran por sus cejas fruncidas y la boca ligeramente abierta.
Sahng Jieun aclaro su garganta, detallando una explicación de su nombre:— Jieun es mi nombre, Sahng es mi apellido.
Según las reglas de la etiqueta, socializar o el sentido común, Keiran devolvería la cortesía mostrada por Sahng Jieun al dar su nombre y saludarla. En cambio, solo la miraba fijamente, concentrado en no olvidar ni un solo detalle con tal de que su informe al Emperador estuviera completo.
—Puedes decirme Jieun. —Continuo ella, mostrando una radiante sonrisa.
—¿Ji-eun? —Repitió Keiran con una separación entre las silabas al procesar el nombre de Sahng Jieun.
—Aja, Jieun, ese es mi nombre. ¿Y tú eres…?
La invitación extendida de su parte para acatar esa sencilla regla de reciprocidad se oscureció con la comprensión inmediata de Keiran. Ella estaba cediendo el permiso a usar su primer nombre y pedía exactamente lo mismo a cambio.
La desfachatez de esa mujer, le recordó exactamente el tipo de persona con la que está tratando, del demonio que se esconde con la piel de un humano, el demonio que se dice es una hija de la bendición de Dios.
Sin responder, Keiran se levantó del suelo, burlándose de sí mismo al notar que estuvo de rodillas todo el tiempo frente a esa mujer, ¿Inconscientemente se volvió sumiso a ella?, pensó, al tomar su saco colgado en la silla y ponérselo.
Sanhg Jieun no dejo caer su sonrisa resplandeciente.
Una expresión que con desgrado permanecería en los recuerdos de Keiran.
—Soy el Marqués Keiran la Monique. —Habiendo ordenado su uniforme, finalmente se presentó.
—Oh. —Ella se veía asombrada, nerviosa y jugando torpemente con sus dedos. Un mechón de cabello que coloco detrás de su oreja, cedió a la gravedad regresando con el resto de su cabello—Entonces… ¿Tu nombre es Keiran?, ¿Puedo decirte Keiran-oppa?
Le asqueo el coqueteo descarado, su simulación de una dama tímida, siendo ella misma la que hacia el pedido de traspasar el límite del respeto entre meros conocidos a individuos con un mismo sentimiento.
Su paciencia alcanzo el punto máximo, no, lo sobrepaso innumerables veces, ya era momento de culminarlo y mostrarle a esa mujer la verdad.
—Ese tipo de solicitudes solo son concedidas para familiares o amigos cercanos. Usted y yo, no somos ninguno de ellos. Lady Sahng. —Se deshizo de la caballerosidad.
Sahng Jieun parpadeo confusa, recuperando su sonrisa amable y tratando de mostrarse risueña. —Suena muy formal y extraño, puedes decirme Jieun. Sahng es mi apellido.
Keiran suspiro, llevando ambas manos detrás de su espalda. Levanto la barbilla.—Entiendo que la señorita esta confusa por la enfermedad que la ha estado presionando por casi dos semanas, sin embargo, me es imposible pasar por alto su ignorancia deliberada.
La sonrisa amigable se esfumo del rostro de Sahng Jieun, el filo de un colmillo sobresalía al morder su labio inferior y aunque intentara suprimir su molestia por las palabras rudas de Keiran, él lo noto, asegurándole que ella escuchaba atentamente.
—Usted entro sin invitación a los terrenos de la familia imperial, eso es un crimen por sí mismo, agregando que su apariencia es inusual para cualquier ciudadanos del Imperio o el continente. — Devolviendo su mano derecha al frente, enumero con sus dedos las faltas cometidas a su llegada, pequeños crímenes acumulados en una sola emisión. Tenía talento como busca problemas. —También huyo de los guardias. Se me acerco inapropiadamente y pidió un rescate innecesario donde claramente la criminal es usted, sin embargo, me fue imposible obtener algo más de usted dadas las condiciones inesperadas de su enfermedad.
—…
Ella no contradice ni refuta lo que dice Keiran, sus ojos titubean pero no se apartan, la locura de sus incontrolables emociones se ha esfumado.
Parece, que finalmente es un humano —en esencia —a quien le está hablando.
—El Emperador en toda su bondad y comprensión cedió a mi falta de análisis correcto de la situación, perdonando mi osadía.
Es su parte menos agraciada, la admisión de sus errores frente a la causa de ello. Aun cuando sea una pequeña ventaja a su favor, espera que Sahng Jieun detecte la parte primordial, ambos están atados con el otro, el único con poder de decisión para cambiarlo es el Emperador Mirkan.
Keiran tragó de saliva, refrescando su garganta para terminar.
— Permitiendo que usted fuera atendida por el médico en lugar de ser encerrada en un calabozo y morir en poco tiempo. En resumen, usted no es una invitada pero tampoco es una prisionera.
Sanhg Jieun se ha ocultado mediante sus largos cabellos oscuros.
Keiran suelta una exhalación, por el aire contenido en sus pulmones y que eso no provocara un levantamiento en su voz que se interpretara como gritos.
Tras unos meros segundos, ella alza su rostro alejada de la expresión contenida de enojo a una sonrisa ladeada.
—¿Eso significa que no me dirás Jieun? —Sin temor, lanza su provocación.
La ira de Keiran brilla en sus ojos azules, la burla de Sahng Jieun le otorga una luz de diversión a sus ojos negros, la batalla que se libra entre sus miradas, helaría la sangre del más incauto que se atreviera a entrar por la puerta.
—…
—…
Pero Keiran está harto de seguir sus juegos, de enredarse en la red de falsedades que componen a ese individuo de nombre Sahng Jieun. Cerro sus ojos y masajeo el puente de su nariz.
—He sido bastante claro con usted, mostrando cortesía y explicarle de manera sencilla la posición en la que se encuentra. — Su tono de voz frio cual invierno, desprendiendo un odio puro.
—Supongo. —Se encogió de hombros, fingiendo no escuchar el regaño. — Entonces, ¿Cómo sugieres que te llame?
—Marqués Monique.
—¡De acuerdo! —Asintió, cambiando de la sonrisa ladina a una infantil y dichosa. —Lo tengo. Marqués Monique, en ese caso, ¿Podrías llamarme Lady Jieun?, eso es mejor a solo decir mi nombre y mantenemos la cortesía reciproca.
Una vez más, ella torcía las cosas a su conveniencia, Keiran se dijo: —"Dos pueden jugar ese juego"
—Lady Jieun.
—¿Sí?
Keiran afilo su mirada. Le daría su primera y última lección de modales básicos, no podría quejarse de que él no le tuvo un poco de misericordia.
—Aprenda que la ignorancia no es algo que hace bella o radiante a una mujer, solo terminara causándole problemas en el futuro. —Cruzó los brazos y exhaló.
Keiran notó que la luz de sol comenzaba a mover las sombras de la habitación de una manera diferente. Era la hora de ir con el Emperador.
—Hemos gastado suficiente tiempo en charlas innecesarias, traeré al médico y las sirvientas para que cuiden de usted.
No hubo inclinación, ni un beso en el dorso de la mano, tampoco palabras de recuperación, Keiran se limitó a girarse y tomar su espada, atándola a su cinturón. Camino hasta la puerta sin detenerse en el momento que su mano rozo la cerradura, miro por encima de su hombro.
Jieun quedo pegada a la cama, una advertencia no hacia ningún daño.
—Y absténgase de cualquier tipo de huida furtiva o ataques premeditados. Tenga un buen día Lady Jieun.
Sin mirar, salió y cerro.
Los dos guardias saltaron en sus lugares sorprendidos de verlo y con sus rostros rojos delatándolos en estar espiando.
Más tarde se encargaría de disciplinar a todos los caballeros del palacio Rose.
—Traigan al médico ahora y las sirvientas en turno de cuidar a Lady Jieun.
Con un asentimiento y un saludo militar, cada uno se separó en una dirección diferente, Keiran pego su espalda a la puerta atento a cualquier ruido en la habitación, fuera un cristal, lloriqueos o pies descalzos paseando por la gran habitación.
No perdería nada.
El médico llegó por la derecha, las sirvientas corrían detrás de él y los guardias apenas siguiéndoles el paso.
Con un cara de alivio que crispo a Keiran, el médico hablo.
—¿Es cierto?, Marqués Monique. ¿La señorita Eligere, despertó?
—Si.
—¡Gracias a la benevolencia de Vita! —Juntó ambas manos frente a su pecho. Las sirvientas compartían el mismo animo que el médico, incluso la de cabellos rubios rizados que se atrevió a discutir con Keiran seco una lagrima escapándose de su ojo. —Entraremos, la señorita Eligere-
—Jieun.
—¿Disculpe, Marqués?
—Su nombres es Sahng Jieun, el apellido es Sahng y su nombre es Jieun. También recupero sus recuerdos.
—… Eso… ¡Eso es una buena noticia!, —Festejo el médico, ignorando los rostros incomodos de los guardias y las sirvientas que habían presenciado un desagradable momento con el Marqués Monique y la recién despierta Sanhg Jieun. —Realmente Vita es muy generoso, agraciado sea el Dios Vita.
Keiran asintió, separándose de la puerta, directo al pasillo que le conduciría a la salida de la sección asignada para Jieun.
—Dejo todo en sus manos. —Su orden iba dirigida a cada uno de los presentes, no solo, el médico. —Iré a hablar con su majestad, el Emperador. Volveré tan pronto me sea posible.
—¡Entendido Marqués Monique! —todos alzaron su voz al mismo tiempo.
Las puertas fueron abiertas por el médico, cada una de las sirvientas entro y la última de ellas, cerro.
Keiran se alejó de la habitación en un caminar veloz, saludo a las pocas sirvientas entre los pasillos y uno que otro caballero ayudando en mover objetos pesados.
Necesitaba llegar primero a su oficina otorgada en el palacio principal, escribir una carta para Aristia y después ir con el Emperador.
Era el momento de abrir el ansiado juicio de Sanhg Jieun.
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La calidez del sol y un ligero viento, invitaba a los ciudadanos del imperio a abandonar el encierro dentro de sus casas y salir a pasear, comprar alguna nueva novedad o solo sentarse bajo la sombra de un árbol.
Las cortinas en su lujosa habitación se habían apartado de un lado a otro.
La luz entraba perfectamente, teniendo finalmente un vistazo al enorme jardín tras las ventanas y paredes.
Su cabello era peinado y tejido en un par de trenzas, decorado con dos listones de un azul claro, su camisón era un vestido sencillo del mismo color con pocos adornos, pero lleno de holanes en la falda y las mangas largas.
El cuello completamente cerrado con dos botones grandes de un dorado opaco.
Y sus zapatos eran zapatillas de charol con otro bonito moño.
Estando sentada en cama, aprecio la vista que las sirvientas le mostraban, arrastrando el gran espejo de cuerpo completo desde el baño hasta la cama.
Las indicaciones del médico eran no salir de la habitación, lo que las sirvientas entendieron fue que tenían a su propia muñeca de cuerpo completo para vestirla, excusándose que una buena apariencia es señal de una mejor salud.
Apenas tenía la fuerza para oponerse y evitar usar una nula cantidad de maquillaje—para no estar TAN pálida —.
La ayudaron a caminar a la mesa preparada con el desayuno, una sopa, un poco de pan y algunos vegetales. Para beber un cálido té y una infusión de un color verde oscuro con un olor fuerte, algún brebaje medicinal solicitado por el médico.
Antes de poder probar una cucharada, escucho un golpe tras otro en la puerta. Con un asentimiento dejo a la sirvienta más cercana abrir.
Dejó la cuchara en la mesa, viendo en absoluto silencio al Marqués Keiran Monique entrar, usando su característico uniforme de dos piezas de saco azul con decoraciones plateados y pantalón blanco, con un par de botas negras, incluyendo esos guantes blancos. La espada se entregó a una de las sirvientas cerca de la mesa.
Detrás de él, entro una sirvienta con un carrito de comida de buen olor y bastante costoso.
—Buenos días, Lady Jieun. —Saludo Keiran, en una pequeña reverencia. —Es un alivio el verla en mejor condición, ¿Está disfrutando del desayuno?
Jieun quedo confundida por esta amabilidad y caballerosidad que hizo a las sirvientas resistir un grito agudo, moviendo los ojos de uno a otro, esperando desesperadamente la respuesta, como si estuviera en un drama de telenovela.
—Ah…Hm.—Inclinó su cabeza. —Buen día para usted también… Marqués Monique. En cuanto al desayuno… ¿Huele bien? —Se encogió de hombros, insegura de lo dicho.
Keiran asintió.
Dejando que una de las sirvientas acomodara una silla al otro lado de la mesa, mientras que la sirvienta del carrito termino de colocar los platos traídos.
Jieun mordió su labio inferior, insegura del extraño desarrollo de las cosas o si había algo que decir, además de sonreír amable e incómoda a la vez.
—Le acompañare en el desayuno. —Sin pedir permiso, Keiran arrastro la silla, sentándose frente a Jieun.—Si come en compañía de otra persona, la comida sabrá mejor. Adelante.
—…
Jieun trago saliva, inclino ligeramente la cabeza hacia adelante y recogió nuevamente la cuchara. Todas las miradas se cernían sobre ella, pero, la única mirada fría, provenía del hombre que mostraba una apariencia amable.
Sumergió la cuchara hasta el fondo del plato, el jugoso caldo desbordándose hasta ser exacto el contendió, subió la cuchara a sus labios dando una probada.
El sabor suave y cálido invadió totalmente sus papilas gustativas, olvidándose de la seria mirada de Keiran o los aplausos satisfechos de las sirvientas, ella comenzó a comer.
Keiran corto la jugosa carne en su plato con algunos finos vegetales picados como acompañamiento, mastico lentamente, tomando un sorbo de su copa.
Solo el sonido de los cubiertos moviéndose y las miradas atentas de las sirvientas a su alrededor.
Un desayuno tranquilo en apariencia con inquietudes resguardadas al anteponer la concentración en comer.
—"¿Qué quiere?, solo estoy comiendo. Tengo bastante hambre y ni comer en paz puedo. ¡Agh!"
—"Es torpe en sus movimientos, no tiene refinamiento y parece atragantarse con la comida. Vigilarla, incluso comiendo, que terrible espectáculo."
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Continuara…
¿Saben? * sorbiendo juguito * esto es un Keiran x Jieun… * sorbiendo juguito * básicamente ESTE CAPÍTULO tenía que ser tan irrazonablemente romántico que vomitaran arcoíris… entonces… * sorbiendo juguito * Como que eso no salió así, ¿verdad?
Ja, ja, ja. En fin, * arrojando la cajita a la basura * ¡Bienvenido a un Bad Romance!~ * Ríe diabólicamente con llamas a su espalda *
Para compensarlo, ¡Escena adorables de Lumen y Corvum! * Levantando fotos de las bendiciones *
Dato curioso que a nadie le interesa y tampoco pidieron…La relación de Keiran y Jieun me gusto por información de la novela. Y, ¿Ven la diversión de un romance entre la villana y el padre de la protagonista?, ¡Porque yo me divierto mucho!
¡RECUERDEN!
A favor de la campaña "con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*
