Fotografías de tí y de mí
La ceremonia transcurrió sin el menor tropiezo. Lars se emocionó al ver a Mei vestida de novia y lloró un poco cuando la vio acercarse a su lado. En el momento en que pronunciaron sus votos, Henri y Ling se miraron y compartieron una sonrisa, olvidando por completo la incomodidad y los rencores de antaño. No había palabras para expresar la alegría compartida en ese día tan especial. Por eso, Henri sintió que después de todo había sido una decisión acertada el haber asistido a la boda.
La recepción fue sencilla, solo estaban invitados familiares y amigos, pero eso la hizo divertida. Ling y Henri se sentaron juntos para evitar ser cuestionados por los mayores sobre cuándo se casarían porque con la mirada se los estaban preguntando. Y también la pasaron muy bien en la sesión fotográfica de la que Ling se encargó, por supuesto. Aunque, cuando fue momento de atrapar el ramo, se rehusó, al final lo atrapó como si su hermana se lo hubiera arrojado a propósito.
Era una celebración tan agradable que Henri olvidó por completo que aún se le veía la cara marcada de aquellos golpes. Es más, ni siquiera lo disimulo tanto porque pensaba que quizás así no lo reconocerían.
Y tan entretenido estaba que no se dio cuenta de que había una invitada de último momento, a pesar de que ésta llevaba un sombrero por demás llamativo. Monique se escabulló como pudo tratando de que Pelutze no se fuera a soltar. Sabía que si se encontraba con Henri, estaría en problemas, pero es que no podía dejar a la perrita en casa de nuevo, tenía que ser testigo de cuando Henri por fin se reuniera con el amor de su vida. Tenía que conocerla también. Además de que le sería imposible encontrar quién la cuidara con tan poco tiempo de anticipación y él se pondría histérico si se enteraba de que la había dejado con cualquiera. Entonces, cuando la correa se soltó, ella trató inútilmente de seguirla y en la confusión, chocó contra alguien.
"¿Te conozco?" le preguntó una suave voz masculina, ayudándola porque se veía perdida.
"Disculpa, estaba buscando a alguien" se excusó.
Ella alzó la vista y cuando sus ojos se encontraron, se quedó sin palabras. Estaba frente al hombre más apuesto que había conocido en su vida. Éste sonrió y ella se olvidó de a qué había venido y de que Henri estaba buscándola para que le dijera qué hacían allí.
"Soy Jiang, hermano de la novia. ¿Eres alguna de sus amigas o eres amiga o pariente del novio?"
"Yo… Soy Monique… este… en realidad, no vine por ninguno de ellos. Mi amigo… el hermano del novio, el que está con la chica de vestido color durazno, él estaba en problemas, pensé que tal vez necesitaba mi ayuda," dijo encogiéndose de hombros al ver que estaba con la chica. "No tengo invitación, pero, traje un regalo" explicó nerviosa, acomodándose los lentes y el sombrero.
Jiang sonrió y ella se rio un poco aliviada y avergonzada porque ahora se daba cuenta de la locura de asistir a una boda sin ser invitada, y más aún, traer consigo a una enorme y juguetona perrita.
"Será mejor que me vaya, antes de que me vea. Qué pena, lo siento, de todos modos aquí está el regalo" dijo.
Jiang la detuvo porque no solo lucía cansada, sino que parecía que no conocía muy bien el lugar. Además, se dio cuenta de que su perro se había escapado, pero cuando fue al encuentro de Henri, decidió que era un problema menos.
"Puedes quedarte si quieres, hay un lugar en mi mesa" le ofreció él.
Ella lo miró sorprendida, pero asintió, además estaba hambrienta. Ambos siguieron conversando, olvidando que Pelutze ahora se encontraba con su dueño y él la miraba como pidiéndole una explicación. Quizás había valido la pena rogarle a su hermano que la dejara venir, pensó Monique. Mientras tanto, Jiang se preguntaba en qué clase de locuras estaría metida Ling, si había provocado que dos modelos estuvieran presentes en la boda de Mei.
Después, los novios por fin pudieron bailar juntos por primera vez como marido y mujer. Se veían tan felices y dichosos. Cuando llegó el momento de que otras parejas se acercaran a la pista de baile, Henri fue el centro de atención y fue bastante solicitado por casi todas las mujeres, chicas y grandes, por igual, querían bailar con él. Desde el otro lado de la pista, Henri le dedicó una sonrisa a Ling quien seguía sentada en su lugar. Era de esperarse, pensó, él siempre había sido muy popular donde sea que se encontrara.
Ling volvió a sentirse como en el bachillerato. Miró el ramo y sonrió ante la ironía. Luego dejó de prestarle atención y quiso tomar otra rebanada de pastel. Entonces, Henri le tocó el hombro para pedirle que bailara con él y para sorpresa de ambos, había aceptado gustosa. Bailaron un par de canciones hasta que empezó a sonar su canción. Ambos se miraron incómodos y ambos decidieron volver a sus asientos. Justo donde Pelutze lo esperaba con una docilidad contraria a lo que se esperaba por su tamaño. Ling creyó que era tierno por fin conocer a la gran dama que ahora ocupaba un gran espacio en el corazón de Henri.
Cuando ella lo miró, él se veía decepcionado. Por otro lado, quizás era mejor fingir que no había pasado nada. Además, Ling estaba un poco contrariada al saber que la nueva mejor amiga de Henri había asistido a la boda, y no solo eso, sino que estaba hablando con gran entusiasmo con Jiang. Ling pensó que era una chica muy hermosa y elegante, propio de una modelo, y entonces se dio cuenta de que era la misma chica que lo acompañaba en aquella ocasión y eso la intimidó.
Más tarde, cuando los novios se retiraron para descansar y era momento de que terminara la fiesta, Ling se vio metida en un nuevo dilema. Al parecer, ahora tendría una inquilina más en su pequeño departamento. Aunque Monique insistió en quedarse en un hotel, lo cierto era que Ling quería acercarse un poco a ella y conocerla, además podía compartir su habitación mientras Henri dormía en el sofá.
Los tres jóvenes llegaron en silencio al llegar al departamento, se prepararon para dormir y por fin se dieron las buenas noches. Ling se sintió un poco más cómoda cuando vio a Monique usando un pijama sencillo, completamente opuesto a lo que se imaginó. Luego la chica se acostó a su lado y suspiró.
"Sabes," le dijo "Tenía ganas de conocerte"
"¿A mí? ¿Por qué?" preguntó Ling, sorprendida.
"Es que, Henri me ha hablado mucho de ti"
"Cosas no muy buenas, de seguro" contestó entre irónica y divertida.
"No, para nada. En realidad, tengo buenas referencias de ti. De hecho, hasta me sentía intimidada" contestó la otra. Y era verdad. Cuando la vio por primera vez, le pareció que no solo era guapa, sino que tenía una vibra cool y audaz.
Aunque Ling no lo creyó completamente, no pudo evitar reprimir una sonrisa. Creyó que Henri la tenía como un simple recuerdo, como un amor infantil y nada más. Pensó que pertenecía a su pasado y que ahí se había quedado.
"Creo que él está muy feliz por volver a verte" le comentó.
Luego, ninguna de las dos habló más y se quedaron dormidas. A la mañana siguiente, los tres se sintieron un poco menos incómodos al estar juntos. Monique, creía estar sobrando, pero sabía que de todos modos, ninguno de los dos haría un movimiento en vano, era como si esperaran que el otro tomara la iniciativa. Era la primera vez que Monique veía a Henri siendo indeciso.
Por eso, decidió que era mejor irse. En ese momento, Jiang llegó. Ling se extrañó de verlo ahí. Según él, le llevaba una porción de pastel que supuestamente Mei le había prometido, pero sabía que la intención era otra. Entonces, Monique vio su oportunidad de salir del apuro y le pidió que le mostrara la ciudad, incluso se llevaron a Pelutze. Jiang no se hizo del rogar y ambos salieron de allí con una sonrisa de oreja a oreja.
Cuando Ling y Henri se quedaron a solas de nuevo, ambos esperaban a que el otro hablara. Henri había pensado mucho aquella noche, es especial, luego de lo que encontró en el baño. Estaba decidido a volver a traerla a su vida y estar pendiente de ella, quería recuperarla porque esos días a su lado le habían dado la oportunidad de darse cuenta de que ya no quería dejarla ir. Sin embargo, no sabía cómo lo tomaría ella.
Desayunaron en silencio, entonces, él se aclaró la garganta y empezó a hablar.
"Ling, quiero decirte que, bueno, no sé qué has decidido hacer, pero yo quiero apoyarte en lo que pueda. Cuentas conmigo. Es terrible que ese infeliz te haya abandonado así..."
"¿Abandono? ¿De qué estás hablando?" Ling lo miró interrogante.
"Estás embarazada ¿no?"
Ling se quedó con la boca abierta. ¿De qué diablos hablaba? Pero Henri se veía de verdad preocupado. Entonces se acordó de que lo había dejado pasar a su baño aquella mañana. Él debió haber visto la prueba ahí y sacar sus conclusiones. Era lógico, cualquiera en su lugar hubiera pensado lo mismo. Eso alivió un poco la tensión entre ellos.
"No, yo no soy la que está embarazada" dijo tranquila.
Henri estaba confundido. Entonces, si no era ella ¿quién?
"Yo creo que Marcello y Soojin te lo explicarán más tarde" respondió con una sonrisa.
"Siento haber sacado esa conclusión tan rápido" se disculpó él avergonzado, aunque feliz.
"Está bien. Lamento el malentendido, aún así te agradezco. Oye ¿quieres ir a despedir a los tortolos cuando se vayan a su luna de miel?" le sugirió Ling.
Él aceptó. Los despidieron apenas en el aeropuerto, pues la familia acaparó mucho más la atención de los recién casados. Luego Ling y Henri anduvieron por la ciudad, como para revivir pequeños recuerdos. En especial, aquellos en los que disfrutaban de la mutua compañía. Estuvieron casi todo el día paseando, como si fueran un par de turistas aunque la ciudad les pareciera aburrida, cuando estaban juntos, se veía de otro modo.
Casi al atardecer, cuando estaban cerca del puerto, Ling le tomó una fotografía a Henri. Quería guardar para siempre aquella memoría del día en que por fin se habían reencontrado. Él quiso una foto de los dos juntos, cuando la tomaron, rieron ante la ironía de estar en esa situación, como tratando de disminuir la repentina tensión.
Luego ella le bajó la gorra hasta los ojos y él la persiguió, y cuando la alcanzó, la tomó entre sus brazos para que no escapara. Entonces, ambos se quedaron en silencio, él la miró, miró sus labios y se acercó lentamente como pidiendo permiso y ella fue a su encuentro y por fin, luego de mucho pedirlo, se besaron. Aun podían sentir la misma química entre ellos, esa misma sensación como de electricidad. Era como si el tiempo no hubiera pasado. Besar a Henri era tal y como lo recordaba, tan dulce y apasionado como solo él lo era. Y para él, besar a Ling era como un alivio para su solitario corazón.
"¿Podría quedarme contigo un poco más?" le susurró él.
Ella asintió y volvió a besarlo. Luego de eso, siguió saliendo con Ling todos los días para juntarse con Marcello y Soojin o simplemente andar por ahí mirándolo todo como cuando iban a sacar fotos. Esta vez, no se hicieron promesas a futuro, simplemente vivieron el presente sin expectativas.
Antes de que se dieran cuenta, llegó el momento del adiós. Ling se despidió de Henri con una sonrisa. Hubiera querido decirle tantas cosas, decirle que le había dado gusto volver a verlo y reconciliarse con él y sobre todo, que iba a extrañarlo como no tenía idea. Pero no pudo hacerlo. Tal como siete años atrás, ninguno de los dos fue sincero respecto a decir adiós, pero esta vez ya todo estaba perdonado.
Henri y Monique volvieron a su vida de siempre, aunque quizás ella se había traído algo más consigo, o más bien a alguien, y es que ahora se comunicaba muy seguido con Jiang. Henri no hacía más que alegrarse por su amiga. Ella estaba muy emocionada con su relación, y al parecer estaban yendo muy en serio. Sin embargo, todavía estaba el hecho de que Monique quería que su amigo fuera tan feliz como ella. Ya habían pasado casi cuatro meses desde ese día y no le era posible creer que después de todo, aquella historia terminara de ese modo.
"Por cierto, dice Michelle que va a presentarte a alguien. No me dijo su nombre, pero según ella, podría ser tu tipo… es fotógrafa..." le comentó.
Henri abrió los ojos con sorpresa, sintió mariposas en el estómago, pero sabía que era demasiada coincidencia. Monique se dio cuenta y no quería darle ilusiones, si tan solo Michelle le hubiera dicho el nombre de la chica, no estaría con la incertidumbre, pero con las múltiples citas que le buscaban a Henri, pues no era algo que le causara novedad. Siempre era alguien del medio, así que podría ser solo una coincidencia. Para su suerte, Jiang estaba pasando algunos días con ella, así que podrían hablar de otro reencuentro.
De todas formas, cuando se reunieron en el bar de siempre, Henri llegó sin ilusiones, pero de buen humor así que estaba dispuesto a pasar un buen rato con sus amigas y tal vez olvidar un poco su melancolía. Luego de buscar con la mirada, Michelle le hizo una seña para que se acercara.
"Henri, qué bueno que decidiste venir. Quiero presentarte a una amiga, presiento que van a llevarse bastante bien" lo animó y lo hizo voltear hacia donde la supuesta amiga venía.
Entonces Henri se quedó boquiabierto sin creer que en ese momento una muy sorprendida Ling estaba acercándose a ellos. Ella le sonrió con una mezcla de alivio e incredulidad.
"Ling, te presento a Henri Janssen, es el modelo del que te hablé" le dijo. Luego se dirigió a Henri, "Y ella es Ling Wang, es fotógrafa."
Ambos se miraron el uno al otro y se saludaron como dos extraños que acaban de conocerse. Platicaron con entusiasmo sobre sus vidas, proyectos y aficiones. Lo que hablarían en una primera cita, pero sin la incomodidad de un primer encuentro. Luego de algunos tragos, ambos se marcharon juntos. Michelle se jactó de haber encontrado por fin una cita perfecta para Henri sin saber que Monique y Jiang sabían que ya se conocían.
Henri y Ling caminaron por las calles. Luego se detuvieron cerca de un puente para admirar la luz de la luna.
"No sabía que eras amiga de Michelle"
"La conocí en una sesión de fotos hace poco. Me platicó de un modelo, muy amigo suyo y quería presentármelo" contestó ella con simpleza. "Vine con mi hermano hace unos días, y de verdad quería llamarte, pero quería sorprenderte."
Ambos sonrieron por la coincidencia. Luego, él se puso serio, porque ahora que ella volvía a él, no quería perderla, no quería repetir lo del pasado.
"¿Cuánto tiempo planeas quedarte?"
"Cuando termine de fotografiar a toda la gente bonita para este nuevo proyecto y bueno, el tiempo que quieres que me quede"
Henri sonrió emocionado.
"Ling, quédate conmigo para siempre. No te canses de mí, porque te aseguró que yo no lo haré. No soportaría perderte una tercera vez"
"Pues me quedaré, hay varios proyectos que me están proponiendo y yo tampoco quiero dejarte" se rio ella.
Entonces, ella le revolvió el cabello. Ahora sabían que esta vez ambos volarían uno al lado del otro sin obstáculos.
Nota: Por fin, este fic llega a su final. En realidad ya le había perdido el hilo, pero quería no quería abandonarlo, aunque quizás quedó no muy bien. Tal vez en otro momento lo re escriba.
