Hola, qué tal? Aquí les dejo un fic, uno de Sasusaku. Siéntanse libres de comentar por favor lo que opinan de él. n.n

Nota de la autora: Naruto y sus personajes no me pertenecen, su autor es Masashi Kishimoto. Esto solo lo hago por diversión sin fines lucrativos.

Arigatō

Capítulo 1

Tanto se había acostumbrado a la oscuridad de su celda que cuando lo sacaron al exterior, los rayos de luz lastimaron sus ojos, a pesar de que estos yacían cubiertos por una gruesa mascarilla negra. Aun cuando no veía nada, tenía una ligera idea de donde estaban y a dónde se dirigían; los guardias lo halaron para que caminara con más presteza y esto provocó que trastabillara varias veces lastimando sus dedos al chocar con escalones y baldosas pues desconocía el terreno. Sin embargo, todo esto era justificable para los guardias del lugar, quienes lo mantenían atado de manos y sostenían fuertemente de los brazos. Después de todo, se trataba de un criminal poseedor de un fuerte kekkei genkai y no era seguro que anduviera por ahí con la vista descubierta.

Después de unos minutos andando, entraron a un lugar repleto de gente. El pelinegro lo supo por el tipo de sonidos que escuchaba, murmullos y cuchicheos a su alrededor.

-Uchiha Sasuke – exclamó una voz grave y masculina – te encuentras ante el tribunal de las cinco naciones. Debatiremos los términos de tu libertad condicional, a petición del Hokage de la Hoja. Ésta es la quinta y última oportunidad de apelar a tu favor ante el consejo, en esta reunión discutiremos si eres o no un peligro para la humanidad. Saldrás o te quedarás por siempre en prisión. ¿Tienes algo que decir en tu favor? -

Guardó silencio mientras negaba con un movimiento de cabeza. Pudo escuchar algunos aspavientos de parte de los presentes. Alguien comenzó a enlistar todos los crímenes que el joven había realizado hace ya tanto tiempo. Escuchó con atención y cada palabra laceró sus oídos.

-... Asesinato de Shimura, Danzou; Asesinato de Uzumaki, Karin... – un pequeño espasmo recorrió los dedos de sus manos al recordar el rostro de Karin aquel fatídico día. Eso era lo más difícil de estas reuniones, tener que escuchar todo lo que había hecho... tener que recordarlo... y no poder hacer nada para evitar que doliera...

Ese era el castigo que merecía, recordarlo por siempre, rememorar los rostros de...

Apretó la mandíbula mientras mencionaban su último y horrendo crimen.

-... e involucramiento en la muerte de Haruno, Sakura –

Hicieron una pausa, tal vez esperando a que él dijera algo, sin embargo, el pelinegro se mantuvo en silencio y cabizbajo. Las manos yacían fuertemente amordazadas delante de él y al igual forma los pies, solo permitiéndole realizar el movimiento necesario para generar un paso, pero restringiendo una zancada más larga.

-Habiendo escuchado los cargos por los cuales se te condenó ¿Cómo te consideras actualmente? –

-Culpable – no dudó ni un segundo en responder aquello.

Y nadie hizo el intento de contradecirlo. Continuó la palabrería, otras faltas más, las razones por las que debía permanecer por siempre encerrado. Casi todos estuvieron de acuerdo. Excepto dos personas. Reconocía bien sus voces a pesar de los años que habían pasado. Uno de ellos era el Kazekage, el otro el Hokage.

-Miembros del consejo de las naciones shinobi, Kages, señores feudales, han pasado quince años desde que la diosa de la creación y destrucción, Mizuki, fue derrotada – comenzó la defensa por parte del Hokage – También Madara, y los involucrados en el Tsukuyomi Infinito. Es mi deseo recordarles que Sasuke Uchiha ayudó a vencer... –

Mientras el Hokage enumeraba todas las acciones benéficas que había realizado el ninja renegado, algunos dejaron escapar murmullos y sonidos de desaprobación. Cuando terminó, una voz femenina se apuró a tomar la palabra.

-Kakashi, tú sabes que tiene en su poder el rinnengan, el cual debe ser monitoreado constantemente para evitar cualquier uso indebido...-

-Y así se hará, Tsunade-sama, como se ha estado haciendo siempre. Si se libera a Sasuke Uchiha yo mismo me encargaré de... –

-Como su sensei que fuiste, sabes que no podríamos estar cien por ciento seguros de que tu juicio no se encontrará influenciado – exclamó la misma voz con reticencia.

-Los otros kages también lo tendrán en vigilancia. Si no confían en mí pueden excluirme del sello que sea que ustedes quieran aplicar sobre él. El punto al que quiero llegar es que las habilidades de Sasuke pueden ser de utilidad para las naciones, además, aquí está alguien que siempre ha abogado por su liberación -

Los murmullos aumentaron de volumen y cantidad. Alguien ordenó que guardaran silencio.

-Kages, soy Uzumaki Naruto – al escuchar aquella voz, Sasuke no pudo sino dejar escapar por primera vez un leve resoplido inconforme. ¿Qué hacía él aquí? Había estado seguro que una vez más le negarían el perdón y de que volvería a esa celda fría y oscura para pagar por sus pecados. Así lo habían decidido antes y así lo quería él. No le interesaba salir de su prisión porque las cosas que había hecho nunca podrían remediarse.

Aun sentía odio, y era hacia sí mismo.

-He venido hoy para pedirles que liberen a Sasuke –

-Nunca te había interesado venir, Naruto...- de nuevo, la voz de la quinta Hokage se hizo escuchar, el Uchiha sabía que ella estaba allí en calidad de consejera. Junto con otras personas, había asistido a cada una de las pasadas reuniones para debatir sobre su libertad condicionada, y en cada una, ella se había mostrado acérrima opositora.

Sasuke jamás había solicitado su libertad. Él estaba de acuerdo en que debía permanecer en prisión. Todos estos años apenas si había intercambiado algunas palabras con Naruto y Kakashi, y solamente fueron las que expresaban su negativa a salir. Sin embargo, ambos habían desobedecido sus deseos y esa era la razón por la que se encontraban allí.

Naruto nunca había asistido a las reuniones en donde se evaluaba la situación de su mejor amigo. En su fuero interno sabía que si intercedía por Sasuke terminarían por liberarlo y no deseaba influir en la decisión de los jurados. Pero esta era la última oportunidad de apelar y Naruto se había mantenido alejado todo este tiempo confiando en que el rencor hacia su amigo se fuese disipando de los corazones de los kages. Pero nunca había ocurrido. Y no ocurriría si él no hacía algo.

Sasuke Uchiha apretó los puños y bajó la cabeza. Aunque tenía los ojos cubiertos, podía sentir todas las miradas puestas en él. Aún no había pagado por sus pecados, nunca lo haría. No estaba bien siquiera considerar en liberarlo.

No era justo, no lo era...

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"Eres una molestia…"

Aquellas palabras aún le entristecían. No por el hecho de que las había expresado para insultarla a ella... sino por el significado que había en el trasfondo.

Cuando todavía ellos tres conformaban el dinámico equipo siete, esa frase se había tornado más bien un sello de distinción entre Sakura y Sasuke. A diferencia de la primera vez que él se la dijo, el resto de las veces lo había hecho en son burlesco y hasta un poco amigable. Representaban todo lo positivo que él no podría decirle deliberadamente a la pelirosa. Y ella se sentía feliz, pues era algo suyo, de ellos dos solamente.

Entonces, en un giro cruel del destino, él había elegido usar aquella frase con ella cuando decidió irse de la Villa. Sakura había intentado con desesperación retenerlo, temblaba por el miedo que sentía ante la perspectiva de no volver a verlo jamás. Había creído que él estaba, sino feliz, al menos contento teniéndolos como amigos. Naruto y ella se sentían así, habían encontrado un equilibrio dentro del grupo a pesar de sus diferencias. Habían aprendido a respetarse y reconocer las proezas de cada uno.

Por eso, cuando él minimizó cada uno de estos momentos juntos, cada anécdota que la chica le contó, no pudo evitar sino sentirse herida. Ella sabía que Sasuke solo fingía. Que buscaba desafanarse de los sentimientos que tenía por ellos, por ella... por mínimos que fueran, estos no le permitían girarse y encararla pues sabía que su imperturbable coraza flaquearía.

Le declaró su amor una vez más, prometiéndole en el proceso que ella aliviaría sus penas... y lo haría feliz...

"Eres una molestia…"

Se lo dijo con una débil sonrisa que no reflejaba ni un ápice de alegría. Y supo en ese instante que se estaba despidiendo de ella, para siempre.

Si tan sólo la hubiese escuchado...

O mejor dicho, si le hubiese hecho caso. Porque Sakura estaba segura de que sí la escuchaba, que él, en el fondo deseaba todo menos irse de la aldea que lo vio crecer y en donde había sido capaz de formar una familia de nuevo. En donde se sentía querido y unido a ellos.

Y aún así, a pesar de ello. Se había ido. Murmurando quedamente un "Gracias" y nada más.

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Naruto le espetó que odiaba a las personas que se mentían a sí mismas. Con eso dejaba en claro que no se había tragado las palabras que Sakura había preparado con tanta anticipación. Le había dicho que lo amaba, en un intento por retenerlo, pero su rubio amigo no era tonto. Vió a través de ella.

Después de aquella agria confesión, cada uno siguió su camino sin siquiera despedirse. Pero la ninja médico sabía que era necesario mentirle al rubio para ocultar sus verdaderas intenciones. Era lo mejor... las naciones estaban en guerra y su ex compañero era buscado por criminal y asesino.

Esto último hizo eco en su mente. Asesino.

Cerró los ojos imaginando al joven quitándole la vida a alguien más. ¿Acaso fue en defensa propia? ¿A un ninja? ¿A un criminal? ¿A un inocente?

Tuvo ganas de llorar y limpió con presteza las gotitas que resbalaron por sus ojos. Miró al cielo preguntándose si no era una maldición, en vez de bendición, amarlo. Sus sentimientos habían afectado hasta a Naruto, quien se sentía en deuda con ella por no haber logrado traerlo de vuelta a Konoha hace tres años. Eso le había dicho Sai. Y tenía sentido. Era una egoísta... siempre lo fue.

Ya era tiempo de terminar con aquello, con esa carga que le había impuesto a su amigo.

En sus manos estaba la solución.

Conforme se acercaban a su objetivo, Sakura no dejaba de recordar los momentos que habían compartido juntos, como equipo siete. Prefería no tomar descansos en la misión ya que cada vez eran más recurrentes estas memorias. Se mantenía ocupada repasando jutsus o técnicas ninjas, sin embargo, a veces su mente viajaba sin su permiso y se encontraba recordando aquella noche que intentó evitar que Sasuke huyera de Konoha.

"Eres una molestia"

Sakura cerró los ojos y apretó la mandíbula. Un momento después, y vigilando siempre que nadie estuviese viéndola, cubrió dos kunais suyos con una solución de veneno. Había estudiado y mejorado la fórmula de Sasori, haciéndola indolora. Ahora, la desafortunada persona que cayera bajo sus mortales efectos no sufriría.

Con cuidado volvió a guardar las armas, ahora envenenadas, en su bolsillo. A sus espaldas, el grupo con el que viajaba descansaba alrededor de una fogata. Kiba, Akamaru, Lee y Sai intercambiaban algunas palabras y de vez en cuando reían en voz baja.

Sakura se acercó al grupo y recargó su hombro en el árbol a su lado. Alguien le ofreció una bebida caliente. Observó las llamas frente a ella entregarse a su natural vaivén, brillantes y cálidas, le recordaron al jutsu de fuego del pelinegro.

Faltaba poco para encontrarse con él.

Continuará -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Muy bien. Hace ya tiempo que no publicaba nada, y en especial sobre esta pareja. Espero que encuentren entretenida lahistoria, de pronto vino a mi cabeza la idea y otras más también, así que espero escribir más cosas sobre sasusaku. Por el momento esta tiene continuación, así que supongo que publicaré el siguiente capítulo en poco tiempo.

Gracias por tomarse el tiempo hasta aquí, de verdad. Hasta pronto!

Anisita.