XXlalalulu: Hola! Hoy se come familia, hoy hay doble capitulo papus. Disfrutaos pues…
Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 5
El restaurante estaba casi a los límites de la ciudad, las construcciones eran en su mayoría bajas, ovaladas y rusticas. Vió un sendero de pequeñas plantas y piedra hasta la entrada. Las lámparas amarillentas y circulares decoraban el camino, y le recordaron a las luciérnagas. Vegeta le abría la puerta, un gesto caballeroso que hizo que ella le diera un pequeño beso en la mejilla, lo ruborizó de la sorpresa. Mientras disimuladamente escaneaba el ki del lugar, en busca de algún intruso o peligro inminente. No iba a arriesgarse a nada ni por un segundo.
Los empleados del lugar los atendían algo nerviosos, especialmente por ése Príncipe que apenas entró, cruzó sus brazos, y con una cara que parecía que haría explotar el lugar y a ellos también. En contraste la princesa decía gracias, y sonreía a diestra y siniestra, muy nerviosa…Y comenzando a pensar que fue mala idea hacer pasar a estas pobres almas por el carácter de su esposo.
-¿Dd-Desean….sus Altezas comer en el patio o adentro?-Preguntó una Saiyajin de pelo corto, con la cabeza gacha en reverencia apretando una bandeja de los nervios.
Vegeta sólo abrió un ojo a su esposa, resopló en forma de pregunta, sin desarmar ni su postura ni su cara enojada.
-En el patio. Así vemos las luces de la ciudad y el cielo, gracias.-Serena le dedicó una sonrisa que ruborizó a la moza del shock.
-Sí. Enseguida-Contestó rápido. La muchacha no podía creer como contrastaba la princesa, a simple vista, con el príncipe. Ella era una rubia brillante de ojos claros, alegre, parecía estar disfrutando de todo el lugar y la compañía de su esposo. Pero él parecía estar en busca de cualquier excusa para matar a quien sea. Acomodaron todo en una terraza de madera, con una mesa larga, y dos sillas juntas. Todo era sencillo, pero muy bonito y limpio hasta…
-"Romántico"-Pensó Serena. Hasta que cuando iba a sentarse, Vegeta aceleró sus movimientos, corriendo la silla en la que se iba a sentar, y sentándola de forma brusca, haciéndola golpearse un poco el trasero, y darse un pequeño susto por lo repentino de todo; y dejándola parpadeando sin entender qué pasó.
- ¡Hhm!…De nada.-Dijo el príncipe de forma cortante, sentándose rápidamente a su lado
-¡WOW!... En verdad te gusta que te teman…-Comentó. Cerrando los ojos y apretando los labios, como un gesto de desdén-"Ahí murieron los pensamientos románticos…Mejor me concentro en que nadie salga herido por aquí"- Reflexionaba mientras revisaba el menú que solo tenía tragos, jugos y postres.-Eeemmm… ¿la carta de la comida?
-Quiero que pruebes una comida de aquí, son verduras y carnes, con tomates, envueltos en masa, y diferentes quesos.-Le aclaró sin darle atención a su comentario.
-¡Pastas! ¡Sí!-Aplaudía-¡Hay un país en la tierra que tiene muchos tipos de pastas! ¡Y pizzas!
-¿Pic-zas?-Preguntó levantando una ceja.
-Noooo… Es PIZ-ZAS -Lo corregía-Es una masa de pan con queso, tomate, embutidos, verduras también.
-Creo que sí lo he oído. Cómo sea…-Con tono cortante-Te va a gustar, varios soldados han venido aquí y escuché buenos comentarios. Espero no sentirme engañado-Levantó una ceja a otro saiyajin que se acercaba a preguntarles que beberían.
-Una cerveza-Ordenó Vegeta.
-Mmmm…Manejar y conducir no se llevan-Lo miró inflando sus mejillas.
-Ajajajajaja!-Estallo con risa maligna. -Soy un saiyajin, una cerveza no me va a hacer nada. A diferencia de ti, mujer débil.
-Pues entonces seré yo la responsable y conductora designada-Dijo presumida y volteando el rostro hacia un costado-Además quiero estar alerta si tengo que saltar a detener algún ataque que se te ocurra hacerles a esta pobre gente.-Resopló fuerte por la nariz.
-Van a recibir una gran paga por todo. Diez veces más por haber vaciado el lugar. EL PRÍNCIPE DE LOS SIYAJIN NO ES NINGUN TACAÑO-Terminó ofendido.
-¡MAS TE VALE!-Lo cortó irritada.
Serena estaba un poquito más tranquila, concentrados en sus platos, le velada se desarrollaba sin ningún altercado. Aunque quien los viera diría que eran como dos extraños. En parte "-Eso somos"-se dijo así misma. Lo vió dejar su mano derecha en la mesa unos momentos, quería acortar esa distancia entre ellos, y le puso su mano izquierda encima.
Rápidamente, Vegeta la tomó y la metió debajo la mesa. De nuevo la princesa se sentía algo frustrada, hasta que vió como él dio una mirada disimulada hacia adelante, a un par de mozos que traían otra ronda de comida y sin levantar la cabeza de su plato. Sus ojos azules apuntaron hacia abajo y él aun sostenía su mano, sin decir ni una palabra entrelazó sus dedos finos en sus fuertes manos, que se dejaba sentir callosa, pero suave. Hasta disimuladamente tomó los cubiertos con la otra mano y siguió comiendo. Al quedar solos, el príncipe no soltó su agarre, ni dijo nada, solo miró hacia abajo a ambas manos agarradas.
La princesa tuvo una epifanía cuando observó todo. Él es… -" ¿Tímido?... Vaya, le da mucha vergüenza mostrarse frente a otros…así…"-pasó por su mente. La princesa tuvo que golpearse mentalmente ante la idea de picarlo y reírse de él, pero no valía la pena ahora con tantos seres inocentes.
-Uummm… ¿Nos quedamos sin pan?-Pregunta Serena mientras seguía comiendo.
Vegeta sólo dedico un gruñido gutural y una mirada asesina en dirección de los dos mozos que se quedaron listos por cualquier cosa. No necesitaron aclaraciones para desaparecer a traer el pedido. Serena resopló frustrada.
-Se dice "por favor"-Lo regañó la princesa con tono alto.
-Jmjmjm…-Rió un poco con la boca llena, mientras que instantáneamente les traían más pan.-Mirada de matón es más eficaz, je.
-¡Gracias!-Les decía la rubia a los mozos que colocaban el pan, y les dedicó una gran sonrisa.
….
Volvían volando al castillo muy despacio, la brisa fresca le dio un poco de escalofríos a la hembra en sus brazos, y se acurrucaba en su pecho, y pegaba aún más su cuerpo a él. La veía suspirar con los ojos cerrados. Se notaba que a pesar de estar regañándolo ella había disfrutado de la cena. Hasta él mismo se sorprendió lo encantados que quedaron esos saiyajin al verla, y cuando les dedicaba una sonrisa o gesto amable. Parecía iluminar todo el lugar. Le recordó un poco a cuando la vió ingresar a la ceremonia de su unión, creyó que esos efectos eran sólo en él. Lo relajó bastante saber que su esposa causaba esa buena impresión. Quizá nunca habría habladurías de ella. Jamás le importaron las cosas que dijeran de él, pero estaba preocupado de que cualquiera la dañara con intrigas injustificadas. Ella sería la primera esposa no saiyajin, de un heredero.
Llegaron al patio del castillo, y la cargó en sus brazos. Serena escondía su cara roja, pero no se negó cuando lo hizo.
Entraron a la habitación y la dejó sentada en la cama para que se quitara su calzado, él se sentó en la esquina, y se tiró hacia atrás.
-¡Ja! ¡El heredero de Vegeta-sai se siente cansado!-Dijo Serena en chiste, se quitó el calzado y se acercó al príncipe y empezó a desatarle las botas- Déjeme ayudarlo su Al-Te-za-bromeaba.
-Grrr…- Gruñó en chiste-No estoy cansado… ¿Tu?- Preguntó levantando una ceja, y levantando un poco la cabeza para verla mientras lo ayudaba.
-No tanto, un baño antes de dormir me relajaría…En la bañera así relajo mis piernas. O si quieres una ducha para acostarnos más rápido.-Consultó en tono normal, como si bañarse juntos hubiera sido rutina de toda su vida.
-Sí, una bañera relajante también me sentaría bien- Se enderezó levantó su mentón y la besó.
Mientras Vegeta preparaba la bañera, a Serena le entró algo de nervios. La oleada de pensamientos pervertidos que chocaban contra su mente y su afán de quitarlos, para así disfrutar de un baño tranquilo, la tensaban un poco, hasta se sintió insegura de resbalarse al meterse en esa bañera. Estaba en una bata mientras prendía los cirios perfumados, y su esposo apagaba las luces. Se volteó, la estaba esperando para desvestirla y meterla con él.
Vegeta se acomodó sentado en uno de los escalones y el agua le llegaba hasta el pecho. La tomó de la mano y la acomodó sentada de espaldas a él. Acariciaba con la punta de su nariz y sus labios; su nuca, cuello, hombros. La aferraba suavemente con sus brazos de la cintura. A la princesa se le salió un suspiro largo y relajado, sólo sentirlo de ésa manera le sacaba pequeños ronroneos. Bajó sus manos al agua para acariciar los muslos del guerrero, sintiendo como también largaba suspiros relajados, y algún que otro gruñido ahogado.
El olor al aceite perfumado del agua, el jabón en el que envolvieron sus cuerpos, los sedaba a ambos, cerraron los ojos recostados, Serena sobre su pecho, y él semi sentado abrazándola. Sólo el sonido de sus pulsos y las lentas respiraciones llenaban el lugar.
Al salir ambos se sentían renovados, Serena se envolvió en una toalla desde el pecho, y Vegeta una a su cintura, salían del baño para vestirse y dormir. La princesa se quedó parada frente a la cama al salir del baño, mirándola…Comenzó a sentir su respiración pesada, cerraba un poco el puño alrededor de la toalla, sobre su pecho. Vegeta la vió parada, y observó lo mismo que ella, el lecho matrimonial que compartían. Se acercó desde atrás, ondeando su cola y comenzó a darle suaves besos en la nuca, aspirando su olor, puso sus manos en los hombros de la hembra, soltaba su cabello rubio. El único impulso de la princesa fue dejarse llevar y caer ante el suave toque del que era presa, soltó la toalla, dejándola caer, mientras la acercaba a la cama y dejaba su toalla en el piso. Cuando sus piernas tocaron el borde, Serena se giró y pegó sus labios a los de su esposo, enredó sus brazos a su cuello, acariciando su espalda, y metiendo sus dedos en su suave cabellera negra. Vegeta la sostuvo firme de las caderas, apretándola contra él, haciéndola sentir su polla endurecida, en tanto era llevado por el olor a excitación de la princesa y muy lentamente se subían a la cama. Sus besos eran suaves, pero suplicaban más, con succiones prolongadas, gemidos que se ahogaban en sus bocas, y sus lenguas uniéndose por fin al ritmo de las caricias de sus labios.
Se iban moviendo hacia el centro de la cama, enredados, sin tregua alguna en sus bocas. Las manos de Vegeta comenzaron a subir y bajar por los costados de Serena. Ella acariciaba su espalda de arriba a abajo, demarcando sus músculos. Abriendo sus piernas para que se posicionara entre ellas, y sentir la erección de su esposo contra su centro húmedo. El príncipe se alejó un poco para poder respirar; y verla totalmente roja y agitada de excitación, pidiéndole más con la mirada. Ella notaba sus ojos negros llenos de deseo, junto con la respiración pesada de su esposo, para luego acercarse hacia arriba a besar un poco por su cuello y su clavícula. Daba largas caricias al pecho atlético del guerrero, bajaba para tocar su vientre endurecido, y alcanzaba un poco su trasero.
El príncipe la seguía besando, totalmente llevado por el sensual toque que lo capturaba. Comenzó a bajar besos por el mentón de su esposa, haciendo un camino hacia las orejas, cuando enganchó un lóbulo en una pequeña mordida... -…Serena…-Susurró totalmente excitado al soltarlo.
-¡Vegeta!-Gemía en respuesta la princesa.
Siguió descendiendo por su cuello, la princesa se aferraba fuerte a su cabello, y lo acariciaba, haciéndolo gemir. El heredero dio una aspiración al aroma en el valle de sus pechos; para empezar con un dulce masaje con sus palmas y sus dedos. Pasaba sus pulgares haciendo saltar sus puntas rosadas, dejándola sin aire, gimiendo. Comenzó a besarlos. Al meterse en la boca uno de los pezones con la otra mano pellizcaba el otro. Inundando sus oídos con los gemidos de su nombre. Quería tenerla siempre así, diciendo su nombre de esa manera, con lujuria pura.
Su cola comenzó a estimular la vagina húmeda de Serena, haciéndola arquear su espalda y chorrear de anticipación. Por instinto empezó a menear su cadera contra la dura longitud de su esposo, cuya punta chocaba contra su vientre. Ambos estaban calientes, mojados, sentían el palpitar doloroso entre sus piernas. Vegeta se detuvo un momento y le dedicó una pequeña mirada en forma de pregunta.
-Sí…-Le susurró en respuesta la princesa, dándole un tierno beso y fijando sus ojos azules en la mirada lujuriosa de su esposo.
Vegeta recordó el pequeño encargo que le pidió a Monaka, Se alejó un poco de Serena para poder alcanzar su mesita de noche, y sacó una pequeña botella transparente. La princesa lo miraba extrañada, dio un pequeño quejido cuando lo sintió alejarse, y luego se fijaba en la botella que había tomado.
-¿Qué es?-Le preguntaba, lo volvía a besar y tocar. Viéndolo como tomaba posición de nuevo entre sus piernas
-Es lubricante, se lo pedí hoy a mi mayordomo, así estamos preparados.-Explicaba entre besos- Sé que la humedad…-metía un poco su cola en su centro, sacándole un gran suspiro-…No es un problema…Pero esto te ayudará. Junto con mis dedos y mi cola te iré ensanchando...-Finalizó.
-No.- respondió Serena. - Quiero que lo hagas con…-Acercó su mano tímidamente a acariciar la polla palpitante- Por…Por favor-Volteaba la cabeza, con su rostro rojo hasta su cuello.
Los ojos de Vegeta se agrandaron elevando sus cejas en sorpresa. Ella lo quería completo y de una vez, al igual que él.
-Sí…Pero…Avísame del dolor, y si ya no puedes, podemos terminar en otro momento.-Como era la primera vez para ella, no iba a espantarla de nuevo, con una no muy memorable experiencia. Después de todo, el día había sido muy satisfactorio. Ella se mantuvo tranquila y sonriendo a su lado…De pronto sólo quería eso, que retozara junto a él.
-Ss-sí...- contestó mientras suspiraba.
El príncipe empezó a rozar su palma sobre los labios de su vagina, llenándose de su calor, dejó a su cola estimulando los pezones de la hembra. Vertía del líquido, embebiéndolo en esa zona, y poniendo delicadamente una buena cantidad en su cavidad caliente con el índice.
-Aaahh…Serena… estás… tan caliente-Suspiraba, mientras la veía retorcerse por sus atenciones, sus ojos azules entrecerrados, lo miraban fijo, y sus rizos dorados esparcidos en la cama. Sin quitarle la vista tomó su virilidad desde la mitad y untó la punta con más lubricante. Empezó a dar empujones muy suaves en su entrada, constantes para no hacerlo de golpe.
-…Aaahh…Ve-Vegeta…Aaahh…mmm...-Gemía, sintiendo la presión de la gruesa punta, y las caricias del pelaje contra sus pezones... -¡AH!-gritó un poco al sentir como la punta intentó avanzar un poco más y le provocó un pequeño dolor, y de inmediato lo sintió retroceder, pero sin dejar de dar empujones- Lo-lo siento, me dolió…- Declaró con tristeza. - Si no fuera inexperta, quizá lo disfrutarías más tú también- Suspiró bastante frustrada, porque en verdad lo quería sentir dentro de ella.
-Hm. -Dijo Vegeta suavemente, y comenzó a acariciar la mejilla de la princesa, bajando por su cuello, sus pechos, hasta el ombligo, se detuvo en su vientre. -Nunca tuve a una hembra intacta y tan pura como tu. -Bajó a tocar su trasero, y volver a sostener su cadera en el lugar- Para mí es un honor, Princesa…- Eso ultimo salió como un jadeo.
-Vegeta…Hazme tuya- Rogaba mientras se empezó a mover contra los suaves empujes de su polla.
El príncipe accedió a sus ruegos, enredó su cola a la pantorrilla de la princesa, y empujó hasta meter la punta de su miembro, sintiendo como rompía su barrera, haciéndola suya-"MI MUJER"-Pensó. En tanto ella ahogaba un grito de dolor en el hueco de su hombro. Sentía un hilo de sangre correr por uno de sus muslos. Le dolía, sí, pero quería más, lo deseaba completamente. De pronto sintió que Vegeta se había quedado inmóvil sobre ella.
-¿Vegeta?... ¿Pasa algo?-Curiosa de que no avanzara ni se moviera.
-Sshhh…Mujer…Acostúmbrate…Despacio…-Le explicaba, su aliento pesaba, la sensación de la carne de su esposa contra la suya era exquisita.
Serena a los pocos minutos, sintió el dolor punzante y crudo, ceder. Volvió a sentir otro tramo de su miembro dentro de ella, y gritó en su mano. La sensación de ser ensanchada de esa manera la volvía loca. Ardía, sin embargo, el fuego de su vientre le prometía placer.
-¿Puedo?...-Preguntó Vegeta, preocupado de que ya estaba metiendo el largo, y su carne lo apretaba al borde del dolor.
-Mmhmmm…-Asintió con la cabeza-Duele pero, me gusta…mucho… ¡Aaahh! ¡Vegeta!- Gemía al sentir un segundo tramo. Se animó a observar y faltaba poco, se abrazaba a él invitándolo a más. A pesar de ya sentir como su longitud casi tocaba la altura de su ombligo.
-¡Ah, sí! ¡Serena!-Gimió al meter el último tramo, hasta la base de sus testículos. Extasiado de estar completamente unido a ella. El olor a salino del llanto de la hembra, lo asustó un poco y lo preocupó. Sin mover de lugar su miembro dentro de ella, por miedo a provocarle más dolor, le secaba las lágrimas con su mano. -¿Ya…duele mucho?-Preguntó un poco serio
-Sí. -Afirmó Serena y se abrazó muy fuerte a Vegeta. - Soy…Tan…Feliz…-Confesó entre lágrimas... Empezaba a moverse sola, sintiendo un dolor ardiente, que iba cediendo muy de a poco.
Vegeta al ver que ella empezaba a menear sus caderas, la siguió. No podía soportar más, el interior de su esposa lo succionaba duramente, acentuó un ritmo suave, no quería que la sensación se terminara jamás. Nunca tuvo un encuentro sexual más satisfactorio en su vida. Su carne era suave, perfecta, además, los besos y caricias, sólo acrecentaban el placer.
Los dos continuaron con el tortuoso ritmo, largas caricias, junto con besos y mordidas. Viéndose a los ojos. Sin dar tregua, lentamente, gimiendo el nombre del otro.
Estuvieron en esa danza durante mucho tiempo. No recordaban hacia cuanto, sólo sabían que querían persistir.
-¡Vegeta!-Gimió al sentir la punta de la polla palpitar, cuando su centro empezó a apretarse y succionarlo más fuerte. -¡Ah!, me siento…Cerca...-Fue lo único que articuló a decir, pero sin cambiar el vaivén de sus sexos unidos.
-¡Oh, sí!...Serena…sí…- Gruñía uniendo la frente contra la de ella, también había sentido el fuerte agarre y era casi doloroso. Eso hizo a todo su miembro pulsar fuertemente, apretó su mandíbula. Su cola seguía firme en su pantorrilla. Apoyó un codo para sostener su peso, y una de sus manos masajeaba sus pechos. Estaban tan cerca…
-¡Oh Dios! ¡Vegeta! ¡Sí! ¡AAAHH VEGETA!
-¡AH SÍ SERENA, CORRETE CONMIGO SÍ! ¡AH, SÍ!
Sus cuerpos se convulsionaron y estallaron entre sí. Chorreando, mezclando sus eyaculaciones.
Serena sentía como el semen tibio de su esposo, le daba alivio por dentro, y mermaba su ardor. La deleitaba la sensación del miembro aun endurecido dentro de ella. Vegeta seguía sobre ella, apoyando su peso en los codos y descansaba la cabeza en su hombro. La princesa lo abrazaba por debajo de sus brazos, descansando sus manos en sus omoplatos.
-Jah…-Menciona suavemente Vegeta- Sigo duro…Nunca me había pasado- Trataban de recuperaban el aliento.
-¿Sí?...-Susurró Serena, le gustó esa declaración... -Mmm… Me encanta…-Ronroneó volviendo a moverse debajo de él, y enredaba sus dedos a su negra cabellera.
-…Mmmm…Mujer…-Ronroneó el príncipe en respuesta. La tomó firme en brazos y la enderezó con él, sin desunir sus cuerpos, dejándola a horcajadas sobre él. Se acomodó contra el respaldo de la cama, y su cola ahora se enredaba en la fina cintura de ella.
-Vaya…Tu atletismo siempre me impresiona.-Comentaba la princesa mientras seguía aferrado a él.
- ¡Hm!...-Gruñó presumido- Ahora… ¿Sigue doliendo?
Negaba con la cabeza. -Sólo arde…- Y empezaba a moverse muy lentamente sobre él.
-Aaaaah…Sí…Muévete a tu propio ritmo…Se siente muy bien…Demasiado…-Susurraba llevando una mano a su melena rubia, y otra detrás de su trasero, apreciando el tierno vaivén de sus caderas.
La sensación de los jugos de sus orgasmos lubricándolos, provocaba ruidos que llenaban las paredes de la habitación, junto con las suaves respiraciones; luchaban de nuevo por hacer subsistir por largo rato la concreción del placer y el deseo. Serena iba sintiendo cada vez menos ardor, reemplazado cada vez más por el deleite de esa enorme polla, que la seguía ensanchando, haciendo un desastre en su interior. Vegeta sentía como el calor del interior de su esposa lo apretaba firme, y lo absorbía mientras tomaba su forma.
Estaban tan cerca de nuevo, fijaron sus miradas entrecerradas, jadeando, sudando, entrelazados. Vegeta acariciaba un pecho con una mano, y con su boca alcanzaba el pezón del otro. Serena acariciaba el pecho brillante y musculoso del príncipe, subía por su cuello y tironeaba su cabello. Hasta ahogar ambos gritos de sus orgasmos en un beso apasionado.
Vegeta le permitió descansar en su pecho, y se bajó lentamente, hasta apoyar su cabeza en las almohadas. Dejándola acomodada sobre él, al parecer a ella no le molestaba. Serena nunca se sintió tan cómoda de dormir totalmente sobre el cuerpo de su esposo. El príncipe percibió que no faltaba mucho para el amanecer, a pesar de seguir oscuro afuera. Pero no le importó.Se dejaban caer del sueño.
…
-¡Ya, ponte pantalones o ayúdame!-Le gritaba Serena al escultural príncipe, que la miraba con el ceño fruncido, enojado, y desnudo, sin importarle ni la luz del día. En tanto ella estaba vestida con la camisa azul oscura que su esposo usó el día anterior.
-¡Eres quisquillosa mujer! ¡A mí me agrada mucho el olor de lo que hicimos anoche!-Resoplaba molesto. - Y si querías cambiar las sabanas, algún sirviente puede hacerlo. Monaka es muy discreto por eso lo contraté. -Le explicaba con voz alta.
-A mí también me gusta el olor de anoche, pero no voy a dejar que nadie vea las manchas de sangre de las sabanas, me ocuparé yo. -Terminó molesta, frunciendo las cejas con las mejillas infladas.
-Grrr…-Gruñía molesto y con los ojos cerrados.
-¡Cállate! ¡O ayúdame!-Le arrojaba una almohada para que le coloque una funda.
-¡BIEN!-Accedió en contra de su voluntad, atrapando la almohada y la funda, para así tener la cama lista lo más pronto posible y volver a arrastrar a esa hembra rubia debajo de las sabanas nuevas-Mmmm…No creí que te quedaran tantas energías como para pensar siquiera en hacer todo esto. O quizá tu necedad es más fuerte que tu estado físico. -Sentenció.
-¡Ja! Yo también estoy sorprendida de mí misma; y sorprendida de que el implacable guerrero sólo quiera estar reposando. -Dijo arrugando la nariz.
-Yo hago mi voluntad, y si mi voluntad es estar todo el día fornicando con mi esposa, sin salir de la habitación, lo voy a hacer.- Refunfuñó molestó.
-¡ ¿Q-Q-QUÉ?!¡No lo digas así!¡CERDO PERVERTIDO!-Gritó fúrica.
-Eeemmm… ¿Follar? ¿Coger? ¿Aparearse? ¿Tener sexo?-Preguntaba divertido con una risa ladina, y una mirada maligna, viendo como las palabras la enojaban.
-Pues no es eso, se llama hacer el amor.-Contestó.
-¿Hacer el…?-Preguntó confundido- ¡Ah no! ¡Tú dile como quieras! Lo único que me importa es que me das acceso entre tus piernas- Terminó.
-Haaaa… - Suspiró algo triste recordando que los saiyajin les desagradan los sentimientos y emociones. - Pero es 'eso' lo que yo hice, te entregué mi cuerpo junto con mi alma, y mis más profundas emociones… -Y se giraba de espaldas a él, parada de su lado de la cama.
-Cierto…Olvidaba que ustedes lo miden todo a través de los sentimientos. -Se subía a la cama terminada de arreglar, la tomó de la cintura sentándola.-…Pero…si no puedo decirlo… ¿Te bastaría con que sólo lo haga?...-Preguntaba con su nariz en su rizos rubios.
-Mmmm…Mmmm…Déjame pensarlo…-Dijo medio en chiste con un puchero fingido.
-¡Ven aquí!-La tomo del tobillo y la arrastró debajo de él, ubicándose entre sus piernas. La vió reírse y se relajó.-Mi ropa te queda bien…-Mientras acercaba su nariz al medio de sus pechos.
-¿Sí? ¿No te molesta que use tu camisa?
-No…-Negaba con su cabeza.-Estoy pensando comprarme más, y de muchos más colores, para que uses una cada vez que… ¿Intimemos?-Levantó una ceja fijando su mirada negra en ella. -¿Esa palabra es…?
-Sí, no importa cómo lo llames o si no lo llamamos igual-Se ruborizó-Mmm…En una hora traen de comer…-Mencionó rozando su entrepierna contra la polla dura de Vegeta.
-Jmjmjm…Mujer vulgar…- Acomodaba su virilidad en su entrada húmeda. -No sé si nos alcanzará el tiempo…Pero podemos comer en la cama…-Con tono sensual, y provocador.
-Sólo si atiendes la puerta con por lo menos algún pantalón…-Exigió dejándose llevar por su voz, y empujando la punta caliente dentro de ella, aún sentía el ardor al inicio. Sus manos bajaban por su pecho musculoso y bronceado. Suspiraba y gemía al sentir cómo desabotonaba la camisa con sus dientes y atrapaba sus pezones en la boca. Vegeta sostenía firmemente los muslos de la hembra con ambas manos, su cola se enredaba en una de sus suaves y blancas piernas. Caían de nuevo, fácilmente, en los murmullos y besos de adoración. Poseídos por el suave vaivén de sus cuerpos enredados.
…
Se despertaba lentamente boca arriba, la luz alta del día pasaba a través de las cortinas, observaba a la mujer que estaba sobre uno de sus brazos, de espaldas, con sus dedos enredados a los suyos. Con su mano libre acarició su espalda descubierta y suspiró. El príncipe se levantaba unos minutos al baño, con cuidado de no perturbar el descanso de su esposa. Mientras se lavaba las manos, pensaba que hacía ya un par de días que no se fijaba ni le importaba la hora, sólo se ponían algo de ropa para comer o después de bañarse. –"En verdad somos muy compatibles en la cama"-Cruzó su mente…y luego algo más pervertido ocupó su pensamiento. La imagen de Serena con las manos contra la pared de la ducha, y él tomándola de atrás, sus cuerpos enjabonados, golpeándose exquisitamente.
Vegeta sintió su polla lista para actuar, pero iba a necesitar convencer a la princesa, seducirla… Empezó a escucharla murmurar en la habitación muy despacio-"Bien, está despertando…es mi oportunidad."- Se dijo así mismo triunfante. Mojaba un poco su cabello para que goteara sobre su cuerpo, y darle una vista de infarto, a esa hembra a quien ya le había descubierto las maneras para calentarla.
Serena sintió quedarse sola en la cama sin abrir los ojos, los sonidos del agua del baño le confirmaban que en unos minutos volvería a estar envuelta en los brazos de Vegeta. Se dio vuelta y sentía que era fácil volver a dormirse…La vibración constante de su comunicador la despertó, entreabriendo los ojos, viendo por el lado de afuera de la mini-computadora, que antes de abrir la pantalla le indicaba quien se quería comunicar con ella. Ahí recordó que desde la pelea ella no había avisado a nadie de nada, y tenía varios mensajes de Rei y Ami. Vió el nombre de su madre en la videollamada y contestó dejándolo apoyado en su mesita de noche.
-Hija…-dijo muy despacio dándose cuenta que la princesa seguía dormida, y no la quería aturdir.
-Hola mamá-Dijo bostezando bien grande y frotándose los ojos.-Perdón…Por no llamar…-Tratando de despabilarse.
-¿Estas bien? Allí es casi mediodía, ¿Te sientes muy agotada? ¿Has vuelto a comer?-Preguntaba preocupada, al verla durmiendo hasta ésta hora y con tanto cansancio.
-Sí…Estoy bien…-Murmuraba. Bostezaba de nuevo, tratando de organizar en su mente las preguntas de su madre, y cómo contarle lo que había pasado hasta ahora.
-Mujer… ¿Te gustaría hacerlo en la ducha?...-Saliendo Vegeta del baño, con agua chorreando en su pecho y…Desnudo.
Serena captó su voz y se recostó para darse vuelta a verlo, pero también darle una vista clara de ése saiyajin, mojado y erecto a su madre…
- ¡ ¿PERO QUÉ MIERDA?!¡DEJA DE ANDAR DESNUDO!-Gritó la princesa totalmente roja de la vergüenza.
-¡CORTALE LA LLAMADA A TU MADRE!-Gritaba impactado y rojo desde el cuello hasta la garganta, muerto de vergüenza. En tanto ella cerraba rápido el comunicador golpeándolo abruptamente.
La reina quedó en estado de shock total sin poder moverse, cuando su hija se movió de la visión de la cámara para revelar al príncipe de los Saiyajin como Dios lo trajo al mundo.-"Vaya…es más grande que el Rey Vegeta"-Pensó en chiste...Sacudió su cabeza, y pudo respirar más tranquila y relajarse. Le envió un mensaje a Serena diciéndole que iba a esperar que ella se comunicara con ella, aunque sea por mensaje, así sabe más detalles. Pero al recordar ésa escena, de los recién casados relajados y compartiendo el lecho, suspiró aliviada, tal vez esto si funcionaria, su hija y el Príncipe Vegeta serían felices, tal vez realmente no le mintió y sus intenciones eran honestas. Pero aun así podía sentir el hueco en su pecho, ése mal presentimiento, que sólo eran los fantasmas del pasado. Y se alegró de saber, que no importaba su sentir…Los muertos no volverían del más allá.
…
Hasta aquí este capítulo y un saludito a
OhaioIzumikun: hola gracias por tu review. Si yo hubiera sido la sirvienta de Vegeta hubiera dicho: "Ah, no pues qué bien come el perro ¬¬." Disfruta porque hoy hay doble de carne XD
