XXlalalulu: Hola! Hoy se come familia, hoy hay doble capitulo papus. Disfrutaos pues… Aquí está la doble de res…
Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 6
Hace Tres Meses…
En el jardín central del Milenio de Plata, un guerrero saiyajin pasea ondeando su capa roja, que aunque es ceremonial, le gusta estar muy formal para acompañar a la elegante princesa de cabello rubio, en su tradicional vestido bordado en oro y con moños a su espalda.
-Así que ¿se instalaron una base temporal en la tierra? -Preguntaba la princesa, tratando de hacer conversación con el príncipe que nunca faltaba a ninguna cita de su cortejo, pero de igual manera se quedaba más callado que las piedras- ¿Sabe…?Soy Amiga del Rey Andrew, pero más de su hermano menor el príncipe Darien, cuando venía a entrenar con Sailor Júpiter nos hicimos casi hermanos. Siento muy raro todavía decirle Rey al príncipe Andrew. Asumió el trono hace poco. Fue muy triste cuando su mamá, la Reina de la tierra, enfermó y murió al poco tiempo, por eso no estuvieron en la firma del tratado, pero enviaron a sus delegados y confían ciegamente en mi Madre. Ellas eran muy buenas amigas, porque mi mamá se alió a ellos para derrotar al Negaverso. Y se hicieron como hermanas cuando enviudaron.- Hizo una pequeña pausa- Así que si necesita algo, yo tengo contactos, Jaja- Guiñándole un ojo en broma, y dándole un pequeño codazo en el estómago en forma de chiste.
El príncipe Vegeta sintió el suave toque del codo de la princesa Serena, se preguntaba si esta mujer le hacía estas cosas a propósito, si sabía cuánto poder de voluntad tenía que usar para no perder el control y tirarla ahora mismo contra el suelo. Le tiró una mirada asesina, y un gruñido molesto, que la hizo estremecerse y alejarse un poco, y quedarse en silencio.
Serena buscó un lugar donde sentarse, y poder pensar un poco, quizá su acercamiento es erróneo, era un saiyajin después de todo. Vegeta se sentaba junto a ella en el banco largo del jardín, y relojeaba a dos de sus Scouts que eran como águilas que le lanzaban miradas asesinas desde unos diez metros de distancia. Eran Rei y Lita. Aquí estaba en el territorio de ellas, e iban a proteger la pureza de su princesa hasta el final. Por lo general prefería a la otra rubia, Sailor Venus, que en lugar de buscar excusas para atacarlo, se distraía viéndole el trasero, como si él no lo notara. El príncipe se sentó junto a ella a tan sólo unos milímetros de tocar su pierna con la de ella, y dio una vista disimulada a su escote, que no era revelador, pero dejaba ver la suave carne de sus montes subir y bajar con la respiración. Serena de inmediato sintió su cercanía, y quizá sólo ha estado haciendo las preguntas incorrectas, debería preguntarle algo simple y no complicarse tanto.
-¿Qué colores te gustan?-Preguntó fijándole su mirada azul a sus ojos negros.
Vegeta se quedó viéndola, como su cabello se mecía de a poco con el viento, y su mirada azul brillante se clavaba en él. Se dejó llevar y contestó.
-Azul y rubio.- Salió de su boca con la guardia totalmente baja.
-Oh…-Suspiró Serena, algo sorprendida, no sabía si tomarlo como una referencia a ella o no, era difícil de leer esa mirada negra. Y ya no supo más que decir. Y se pasaron el resto del tiempo en silencio mirando hacia adelante.
De vuelta en la base saiyajin de la tierra. La delegación del príncipe Vegeta seguía compartiendo e intercambiando información tecnológica con los terrícolas, a cambio de recursos y alimentos que se estaban convirtiendo en los favoritos de los saiyajin de apetito inagotable. Mientras más comida probaban, más dispuestos estaban a colaborar con la tierra.
Vegeta se disponía en su bunker a tratar de dormir, dándole mil vueltas a lo que le dijo a la hembra sin darse cuenta. Se levantaba al baño desesperado por el ardor en su pecho, y el dolor de cabeza latente en su sien.
-"¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué se lo dije? Azul y rubio… ¡No! ¿Por qué no dije azul y amarillo? Azul y amarillo, azul y amarillo… ¡Estúpido! ¡Hijo de puta!"-Se reprendía internamente odiándose así mismo, mientras subía y bajaba su mano por la erección dolorosa que le traía el recuerdo…Su pecho subiendo y bajando, sus manos finas y suaves, su olor golpeándole violentamente las fosas nasales…Su boca…Quería besar su boca como las veces que besaba su mano para saludarla. Nunca había besado a ninguna hembra en la boca, y quería hacerlo con ella. Quería que el semen que ahora chorreaba por su mano, estuviera dentro de ella.
Tenían otra cita dentro de un par de días. El príncipe se decidió a darle fin a todo esto. Debía alejarse de la princesa que afectaba sus sentidos. Esto era solo algo temporal para no arruinar el tratado. Tal vez al irse tome a alguna terrícola para su harén, ya que en la tierra también había rubias, y hembras de ojos claros. Después de todo en tres meses, no había sucedido nada; sólo se acrecentaba la fijación en su mente y su cuerpo.
Serena no podía dormir, daba vueltas abrazando la almohada, y sentía que su cama nunca había sido tan fría. Necesitaba de él, de ése príncipe guerrero, necesitaba saber cómo era sentir su pecho duro contra sus senos, quería saber si iba a ser tan agresivo con ella como se imaginaba, en tanto metía las manos bajo su pijama para tocar sus pezones erectos, y luego bajaba una mano a su entrepierna mojada y caliente. Se masajeaba intensamente queriendo que fueran las manos y dedos del príncipe de los saiyajin. Ahogaba sus gemidos en la almohada, mientras en su mente veía a Vegeta arrojarla al suelo del jardín, rasgando su vestido, lamiendo su cuerpo, apretando sus pezones, tomándola sin piedad.
-¡Ah Vegeta!-Gimió amortiguando su grito contra la almohada, mientras sentía el orgasmo recorrer su cuerpo. No podía esperar para volver a verlo.
Al otro día la Reina Serenity pidió hablar con su hija, muy temprano en la mañana en su despacho. Se saludaron y la princesa la miró extrañada, porque su madre parecía reflexionar demasiado en lo que le iba a decir.
-Serena…Creo…Que ya es hora de que el príncipe Vegeta y tu terminen con todo esto-Hizo una pausa, procesando la mirada de shock de su hija- La alianza se respetó como es debido, y ya han pasado tres meses y no han llegado a nada-Finalizó.
-P-Pp..Pero…-Serena tartamudeaba tratando de procesar lo que su madre acababa de decir, en parte no quería creerlo- Pero nos hemos llevado bien, ya programamos otra cita…-Jugaba con sus dedos sin saber que decir
-Haaaa…Serena…-Resopló su madre- Apenas y se hablan o se miran, incluso con Sailor Venus presente, ya sabes que Mina es más permisiva que las otras chicas. Además tú dijiste que era sólo para probar cómo serían estas cosas de los pretendientes. Y podrías ahora ser cortejada por alguien más amigable…-Dijo pensando- El príncipe Darien por ejemplo, quien mejor que él, se conocen y son buenos amigos.
-¡¿Darien?! Pero mamá, somos como hermanos…- respondía frunciendo el ceño.
- Ya se lo he consultado y está de acuerdo si tú lo estas-Confesó.
-¡¿Qué?!¡No, qué vergüenza! ¡¿Cómo pudiste?!- Enojada-¡No, de esto quiero decidir yo! ¡Así como lo hiciste tú!
-Hija, cálmate-Dijo con tono conciliador, no recuerda que la princesa se haya enojado realmente tanto por algo- Tienes razón, pero es mi deber hacerte ver, que quizá estas sintiendo algo meramente físico, y te confunde. Entiendo el atractivo del príncipe Vegeta. Pero él no te ha prestado atención, y tú puedes suponer que es algo mutuo cuando no lo es.-Terminó.
-Ah…Mmhmm…Entiendo-Miraba triste a sus manos, su madre podría tener razón, a veces sentía que no le movía ni un pelo al príncipe saiyajin, tal vez ella le parecía muy poco atractiva, quizá ni eso, los saiyajin suelen tener harenes con diferentes tipos de mujeres, que seguramente eran más experimentadas y hermosas que ella-Haaaa…-Suspiró frustrada- Voy a pensarlo…-Se retiraba triste a sus habitaciones, herida del golpe frio de realidad que recibió.
Serena se decidió a decirle todo en la cita que llegaría en un par de días. Ya no quería malgastar el tiempo de Vegeta.
Caminaban por uno de los pasillos y buscaban una mesa que daba a la fuente principal. Había un silencio sepulcral de parte de ambos. La princesa infló su pecho y tomó valor.
-Príncipe Vegeta…Creo que, podemos terminar con el arreglo del cortejo.
-¿Qué?-Preguntó algo impactado, ¿acaso ella sabía que él había ido a terminar con todo? Aun así ella parecía insegura, no le fijaba la mirada y sentía sus piernas temblar.
-Eeemmm…Sí, creo que lo he hecho perder mucho tiempo. Es obvio que no soy de su tipo- Jugaba con sus pulgares nerviosa-Además, fue un mutuo acuerdo para conservar la alianza. Mi madre dice que ya fue un tiempo prudente.-Comentó, cuando de golpe sintió al príncipe pararse enojado, haciéndola saltar con un gritito. Ami y Mina se acercaron ante el abrupto movimiento del príncipe, pero al ver que solo se disponía a hablar, se calmaron.
-¡Su madre! ¡¿La Reina le dijo?! ¿Que terminara con esto?...-Tratando de calmarse y no alzar de nuevo la voz, mientras apretaba los dientes
-Eeeh…S-sí y no-Tratando de calmarlo-Me dí cuenta que no hemos progresado, se debe a que podríamos estar buscando una pareja que nos interese más. Han pasado tres meses y nada, creo… que es obvio que no funcionará-Terminó triste.
-¿Usted…cree eso?- Fijó su vista hacia abajo, y ella lo miró y sostuvo la mirada, con una mano en puño en su pecho. Y él con ambos puños apretados en los guantes tratando de canalizar su ira, buscando una respuesta en esos ojos azules.
La mirada negra decidida de Vegeta y la suya, fue toda la respuesta que ambos buscaban
-Déjeme hablar con su madre.-Demandó como una orden. Ella asintió aunque sabía que tendría que esperar mucho, las obligaciones de su madre la mantenían siempre hasta tarde, incluso la había visto ir a sus habitaciones cargando aun con el trabajo.
Había esperado casi todo el día, pero estaba decidido, caminaba de un lado al otro ondeando su capa roja, frente a la puerta. Apenas chocó con la realidad de que ya no vería a la princesa, la visión de que otro la corteje o la haga suya explotó en su mente. Aun si ella era débil, no importaba, la haría suya a cualquier precio-"Mía y de nadie más"-Rezaba en su mente. Aun si tuviera que tomar una concubina saiyajin para cumplir con las expectativas de un heredero fuerte.
-Príncipe Vegeta-La voz de la reina Serenity hizo detenerse al príncipe. Y emprender dentro de la oficina. Sailor Neptuno y Sailor Urano hacían guardia en los marcos de la puerta y le tiraron una mirada de advertencia. El príncipe solo les sonrió presumido de lado. La reina no perdió de vista nada, y solo dio una risa hacia sus adentros.
-Reina Serenity.-Saludó inclinándose hacia el frente.- Vengo a pedir la mano de su hija en matrimonio-Sin levantarse esperaba una respuesta.
-¿Cómo?-Dijo la reina sin creer lo que escuchaba. Enseguida brotaron sus sospechas.
-Quiero casarme con la princesa Serena-Volvió a aclarar totalmente seguro, sin levantarse.
-Sí, escuché bien. Puede erguirse-Respiraba y pensaba, su mirada se afilaba- Voy a decirle la verdad sin vueltas. No creo que seas el correcto para mi hija. He pensado, como ella estuvo abierta a recibir un cortejo, quizá pueda intentar con el Príncipe Darien, de la tierra, tienen casi la misma edad, son amigos y tienen más trato personal.-Lanzó directo, sin tapujos.
-¡De ninguna manera! ¡No se lo permito!-Apretando sus puños enguantados, a los costados de su cuerpo, queriendo explotar en cólera.
-¡Ja!-Dijo la reina en burla, para nada intimidada con su reacción.-Eres casi el retrato vivo del Rey Vegeta, su digno heredero-un poco despectiva.
-Yo no soy como mi padre…Se lo aseguro.- Dijo con voz calmada, pero sintiendo las olas de ira en su mente. Odiaba que lo compararan con un tipo más débil que él, en todos los sentidos.
-Jmjm…Por supuesto…No es por el poder del Cristal de Plata para hacerle inmortal o aumentar sus poderes…-Declaraba con sarcasmo.
-No necesito de ningún artilugio para hacerme más fuerte. Puedo hacerlo por mi propia cuenta…-Confesó bastante ofendido.
-Sí… Supongamos que le creo. Se lleva a la única heredera del Milenio de Plata a Vegeta-sai, que aún es el reino de su padre…-Le explicaba con ironía.
-Soy mucho más fuerte que mi padre. Nunca dejaría que nadie le ponga un dedo encima. En mis dominios sólo yo doy órdenes- Seguro y con su ira mermando, sin bajar por un instante la mirada a la reina.
-Ella tiene un nivel de pelea mucho más bajo, como para darles un heredero que llene sus expectativas, sería la primera princesa heredera al trono de Vegeta-sai que no es saiyajin-Seguía
-No me importa.-Contesta. Dándose cuenta que las dudas de la reina eran totalmente racionales, necesita aclararle que es solo el parecido a su padre lo que tiene en común, que ahora está casi seguro que es éso lo que más perturba a la reina. Él es un guerrero con honor y que si la princesa es su esposa no le importa lo demás-Su hija estará bajo mi cuidado, no pretendo usarla para ningún beneficio personal, ni es un engaño para emboscarlas y tomar el cristal de plata. La quiero…Para ser mi esposa porque es digna de serlo, y yo soy digno de ser su esposo.-Era todo y lo máximo que podía decir, en caso de no funcionar, ya estaba planeando en su mente como escaparse con ella.
-¡Vaya!-Dijo en sorpresa-Hm…Un saiyajin que me asombra gratamente, pero si no funciona, ella puede volver aquí a su hogar- Puso como condición.
-Si ella lo pide, sí. Ella es libre de hacer lo que quiera, a veces…usted la protege demasiado…- Ya más aliviado de recibir lo más cercano a un sí de su futura suegra.
-Sailor Pluto-Llamó la reina desde su comunicador- Trae a mi hija.
Mientras en el cuarto de la princesa. Mina y Serena estaban caminando por las paredes, comiéndose mil chocolates de los nervios.
-¿En serio estás segura que está hablando de eso con la reina?-Preguntaba Mina tan hiperventilada como su amiga.
-¡Sí! Eso me dio a entender. Estoy segura.-Se comía las uñas- Hace rato Michiru me dijo que se metió a su oficina y no han salido. ¡¿Dios y si mi madre se niega?!-Pensaba en voz alta
-No lo creo…Es decir… Bueno… ¿Qué pasaría si no los dejan?-Pensaba Mina también en voz alta.
-¡HUIRÉ CON ÉL!-Gritó Serena decidida
-¡AAAAAAAHH!
-¡AAAAAAAHH!
Gritaron juntas cuando se apareció Setsuna a buscar a la princesa.
-Princesa, su madre la busca urgente.-Se reía un poco del susto y los nervios de ambas chicas.
-Sí, enseguida-Mina le acomodaba un poco el vestido y el pelo. También limpiaba los restos de chocolate de su cara-¿Bien?
-Sí-Respondió Mina-¡Valor!
Ya llegando a la oficina en el marco de la puerta la recibió su madre con un abrazo. Serena suspiró aliviada, viendo que todo estaba tranquilo y no se desataba una guerra
-El príncipe Vegeta está esperando- Señala para que entre. Los dejarían solos y rondarían para ver si hay algún inconveniente
Abrió la puerta y ahí se encontraba el príncipe más guapo que había visto en su vida, juraba que en las horas que no lo vió se puso aún más guapo.
-Príncipe Vegeta…-Se acercaba precavida-Usted…-Los nervios no la dejan articular.
-Vamos a casarnos, puedes llamarme Vegeta…Serena…-La vió precipitarse hacia él, creyó que lo abrazaría, en cambio tomó su mano derecha con ambas manos, y le dedicó una sonrisa de felicidad completa. Se quedó un poco pasmado, quitó su mano, confundiéndola un poco, quitó sus guantes y la volvió a tomar de la mano, para sentirla piel con piel. Ella se puso roja como un tomate de pies a cabeza. Una risa ladina se dibujó en su cara- Bien. En tres meses estaremos casados, mañana a primera hora empezaremos con los detalles y arreglos.-Ella sólo asentía. En tanto Vegeta dejaba entrar a los demás que estaban de seguro pegados a la puerta para dar sus felicitaciones.
…
De esos eventos ya pasaron tres meses, y ahora eran un matrimonio, entregados, unidos al fin, en su luna de miel, no querían separarse nunca. Excepto ahora, que el orgulloso príncipe saiyajin pasó el mal trago de que, su ahora suegra lo haya visto en esas fachas. Así que entró a bañarse manteniendo la distancia en la ducha de espaldas a la princesa, enojado y refunfuñando.
-Ya…Vegeta…Perdóname…-Rogaba Serena, triste por el pequeño distanciamiento que el príncipe ponía entre ellos, sin dejarla enjabonar ése sexy trasero que le encantaba.
-HHMM!-Gruñó-¡Tampoco entiendo por qué no pudo esperar un par de días más para llamar!-Gritaba enojado
-Bueno, lo último que supo fue que estaba sintiéndome mal por nuestra pelea. Que no comía y apenas dormía… ¿Tu mamá no era así?
-No, apenas la conocí-Declaró, mientras que pequeños recuerdos de su discusión venían a su mente, y lo hacían suspirar- Aquí apenas se pueda sacar al feto de su madre, se lo pone en un tanque de desarrollo, y después de ahí a entrenar-Explicaba.
-Mmmm…Eso ya lo sé. Pero, tu relación con ella, era ¿inexistente? ¿Nunca siquiera has charlado con ella antes de su muerte?-Preguntó, si bien conocía la historia de la antigua reina de Vegeta-sai. Quería hacerlo entender por qué la relación con su madre era cercana.
-No. Y se termina el asunto.-Sentenció enojado y cortante.
-Bueno, yo sí hablo con mi madre. No de todo, pero sí hemos tenido buena relación, se preocupa por mí. A mi padre apenas lo recuerdo, murió cuando yo tenía 5 años del corazón, era un guerrero de la luna.-Comentaba.
-Eso yo también lo sé. El punto es que si tu madre sospechaba que yo estaba pervirtiendo a su tierna hijita, ahora no tiene duda alguna-Cortante, queriendo ya salir del baño.
-...Ay…Vegeta… Eso no es cierto. Yo ya tenía pensamientos pervertidos desde antes de conocerte, Jaja-Declaró con risita coqueta.
-¿Ah, sí?…-Levantó una ceja- Así que siempre fuiste una mujer vulgar…-En tanto se acercaba como un depredador a su presa, con la mirada ennegrecida de deseo. Pero ella no se asustó, pudo olerla excitada enseguida. La tomó de su cabello ondulado y mojado, le dio un beso apasionado, mientras ella se abrazó a su espalda.
-Ya, me perdonas…-Suspiraba sintiendo su pene palpitar contra ella y el olor de su pecho cegándola totalmente de lujuria-… ¿Qué puedo hacer para que me perdones?...-Suspiraba con tono sugerente y coqueta.
-Hmmm…-Pasaba el pulgar por sus labios- Qué buena oferta…Jaja-Con tono malicioso, tomó las manos de la princesa y las apretó en su erección- Mi miembro…Duele…Ocúpate de eso…-Le dijo a su oído, dejando una mordida en su lóbulo.
Serena no necesitó una segunda orden, comenzó a bajar por el cuerpo de Vegeta dando pequeños besos, tan lentos, y suaves que le sacaban gemidos, lamía su pecho duro, rozaba su nariz, le dedicó una olfateada a su abdomen, que hizo temblar al príncipe de la anticipación, y pegar un gruñido cuando de golpe metió su polla hasta el fondo de su garganta, sin miramientos, entonces él enredó sus dedos en sus rizos dorados y su cola a uno de los brazos de la hembra. La princesa estaba ansiosa, lo habían hecho día y noche, sólo paraban para comer o usar el baño; parecía nunca tener suficiente de él. Con una mano acariciaba el largo de arriba a abajo, y con la otra daba suaves caricias a los testículos .La punta en su boca palpitaba, era exquisita, le daba caricias a lo largo con la lengua, detuvo un minuto las succiones intensas, y lo miró fijo a los ojos, para pasar su lengua desde los testículos hasta la punta. Vegeta sólo gemía y respiraba pesado, apretaba los dientes para no volverse loco de la mamada intensa que su esposa le estaba dando, se estaba volviendo adicto a ella. Lo succionaba, lo acariciaba de manera deliciosa, no separaban la mirada, no querían, no podían…
-¡Ah!...¡Serena!¡Estoy…Cerca!-Le avisó enredando sus dedos, un poco más fuerte a su melena rubia. Ella sólo aceleró queriendo volver a beber de él. Sintió ese temblor conocido en la punta, y se lo llevó al fondo de su garganta chorreante y caliente.
-¡AAAAHH MUJER!-Gritó, le dio el primer trago de su eyaculación, y la alejó dejando caer el resto fuera de la boca de la princesa, chorreando su boca, bañando su cuello y sus pechos.
La veía arrodillada, con la vista nublada de pasión, bañada en su semen, juntando con sus finos dedos los restos del líquido perlado que bañaban sus pechos para relamerse. Vegeta no podía esperar más, su polla la necesitaba. La levantó, la tomó del trasero alzándola contra su cuerpo, y la puso contra la pared. Ella enredó sus piernas a las caderas del príncipe aunque él la sostenía con facilidad. Y la penetró de una estocada completa, él gruñó de placer, pero ella soltó un pequeño grito y un salto de dolor.
-¿Dolió mucho?-Preguntó, su miembro es grande para su cuerpo tan pequeño, quizá no debió meterlo completo y tan de golpe.
-No mucho, ya me falta poco para tomar tu forma. Quizá deba limpiarme-Dijo fijándose que sus pechos estaban pegados a él cubiertos de semen, y su cuello también.
-Jmjmjm…-Reía en su garganta. La empezó a besar suavemente, mordió su labio inferior, le pasó la lengua, y comenzó a bajar a su cuello, hasta llegar a sus montes, que subían y bajaban con sus jadeos, relamía sus propios jugos.
La princesa se puso roja todo el cuerpo de la vergüenza, se tapó la cara con ambas manos, él estaba bebiendo su propia eyaculación. Al príncipe le extrañó su actitud.
-¿Qué sucede?- levantó una ceja esperando entenderla. Le quitaba las manos que tapaban su cara, y la sostenía de la cintura con la cola.
-Ee-eso es muy sucio y obsceno- Con voz suave, muerta de vergüenza sin poder fijarle la mirada.
-Mmmm…Mujer…Tú me pones así…insaciable...- La besaba- Con ganas de tomarte de todas las formas posibles. -Acariciaba su rostro con la punta de su nariz- Aun sigo duro dentro de tu carne-Ronroneo.
-…Vegeta…-Suspiró, hipnotizada de nuevo con su voz, se enredó a su cabellera y comenzó a darle besos intensos, enredando sus lenguas, chorreando sus salivas. En tanto el príncipe empezó a moverse dentro de ella, apretando firme sus piernas enredadas. Seguía lamiendo, limpiando su semen del pecho de ella, y volviéndola a besar para darle una muestra.
-¿Ves?...- Le dijo con voz ronca, jadeando a Serena- …Tengo buen sabor también.
El ritmo empezó a hacerse intenso, jadeaban sin cesar, Vegeta con su cola prendió la ducha, el ruido del agua mientras ambos cuerpos se golpeaban entre sí resonaba, y los dejaba envueltos, cerca del abismo una vez más. Su polla comenzó a dar tirones desde la base hasta la punta, y su vagina lo apretó casi al borde del dolor.
-¡Ah!¡VEGETA SI!
-¡OH DIOS SÍ SERENA!
Acabaron juntos. Sus cuerpos temblaban del esfuerzo. Las rodillas de Vegeta habían temblado un poco, por la intensidad del orgasmo, pero mantuvo su agarre firme a la hermosa hembra que le estaba dando las sensaciones más inolvidables de su vida. Puso la ducha más fuerte. Se terminaron de enjuagar sin desarmar la posición contra la pared del baño.
-¿Puedes seguir sosteniéndome?-Preguntó Serena recuperando de a poco el aire. Vegeta la miró y le alzó una ceja presumida dándole la respuesta.
-Es más, puedo llevarte hasta la cama así- Movió un poco su cadera para que se diera cuenta.
-Aaahh… Dios…-Gimió suave
-Todavía puedo seguir…-Tomó una toalla para los dos y la llevó para seguir en la cama.
…
-Así que… ¿Hoy iras a entrenar?-Preguntaba Serena, con un pequeño puchero, mientras comían pastel en el balcón con té y cappuccino.
-Sí, no quiero ni estar cerca cuando llames a tu madre o hagas teleconferencia con todas, que de seguro se habrán parloteado todo lo sucedido, y quieren sacarte detalles.- Proclamaba el saiyajin, con los ojos cerrados y el ceño fruncido, bebiendo su té.
-…Pero no creo que mi madre haya comentado nada de lo que pasó el otro día…- La princesa saboreaba su cappuccino
-¡HHMM!-Volteó su rostro para el otro lado sintiendo como su cara se acaloraba de sólo recordar aquel incidente- Seguro que no.- Muy seguro de que así era- Pero tus amigas querrán saber todos los detalles, no se conformaran con un "estamos bien" y punto. Y a ti se te saca información fácil.-Sentenció irritado
-Oye!¡No soy ninguna chismosa como tú crees! ¡A diferencia de ti, yo tengo una buena relación con mis hermanas!-Lo paró antes de que siguiera- Pero no significa que voy a contar las cosas obscenas y pervertidas que hemos hecho. Siento que no confías en mí.-Dejó su taza indignada y se cruzó de brazos.
-Aaaggh…Mujer… ¿Vamos a empezar otra pelea?- Se llevó los dedos al puente de su nariz, como queriendo aliviar una migraña latente.
-Haaaa…-Suspiró, poniéndose a pensar que no quería más inconvenientes en su luna de miel-No, está bien. Seguro sigues avergonzado. Y…Ahora que lo pienso puedo ver a las chicas del harén luego de las llamadas.-Sonrió viendo que quizá pueda aprovechar bien ése tiempo.
-¡HMM! Bien, apenas termine de entrenar te aviso y volveremos a donde estábamos.-Terminó aun con tono enojado.
-¡Oh! Pero cuanto romance…- Sarcástica, pero se acercó divertida y le dio un gran beso en la mejilla.
-¡Ven aquí!- Y la tomó de la cintura sentándola en su regazo aspiró fuerte su cuello- Hueles a gloria.
-Jajajaja…Tu también.-Le dio un beso en la punta de la nariz, lo vió sonrojarse. Se dio vuelta y empezó a darle de comer pastel.
-Jajaja!-Con la boca llena del pastel que le daba su esposa- Así es como debes tratar a un príncipe guerrero como yo.-Fanfarroneaba en broma.
…
Vegeta dejó la habitación listo para ir a entrenar, en verdad que le iba a llevar tiempo siquiera hablarle a la Reina Serenity. Ahora se disponía con Monaka y Nappa a caminar por el pasillo y hacer una parada antes del entrenamiento.
-Buenos tardes- Dijo el príncipe, abriendo las puertas de su Harén. Casi como un rayo las chicas dejaron lo que estaban haciendo para saludarlo.
-¡Buenas Tardes Amo!- Exclamaron al unísono.
-¡Hm!-Exclamó levantando una ceja y viéndolas fijamente- Pueden levantarse- Quería hacer contacto visual con ellas para que vieran que hablaba muy en serio-Como habrán notado, mi esposa, La Princesa Serena, es la nueva Señora de la casa. Y viendo que ya hace un tiempo no utilizo de sus servicios sexuales, hemos decidido desarmar el Harén- Hizo una pausa, pudo notar el susto de varias y un par a punto de largarse a llorar-También habrán notado la naturaleza bondadosa y gentil de la Señora. Me contó el buen rato que la hicieron pasar y que la trataron con el respeto que es debido. Por eso también estoy de acuerdo con ella en que no las dejaremos desamparadas, les daremos todo el apoyo que necesiten, sea lo que sea que decidan hacer de sus vidas-Hizo otra pausa viendo ahora la sorpresa en sus miradas- Es más, la que quiera seguir trabajando en este castillo, puede hacerlo en otras tareas.- Infló el pecho se quedó recto viéndolas de manera asesina.-Ella vendrá en unos momentos a verlas, quiere ayudarlas personalmente…Pero…Si alguna de ustedes llega a abusar de la buena voluntad de mi esposa…Les aseguro que se las verán conmigo…Y yo…No soy Bon-da-do-so. - Se dio la vuelta y se retiró.
…
-Buenas tardes Alteza.- Saludó Kakarotto con una reverencia.
- Kakarotto- Vegeta le devolvía el saludo con la cabeza, mientras se acomodaba los guantes blancos, y se disponía a apagar la cámara de gravedad- Hoy prefiero ir a las montañas-Dijo secamente.
-¡Oh! Sí, como te tardaste, creí que al final no vendrías, y me puse a hacer algunas repeticiones en la cámara- Hizo una pausa sonriendo, pero frunció un poco el ceño- Creí que solo ibas a disfrutar de la luna de miel, y volverías a entrenar luego…Supongo…Que no hay ningún problema otra vez…-Lo escaneo con la vista, mientras se dirigían al patio para volar a las montañas- ¡JAJA! Pero a pesar de tu cara de siempre veo que todo va bien. Sabes estar casado te sienta bien, tal vez yo decida casarme también, y vivir en alguna cabañita por ahí con una linda muchacha saiyajin, que cocine montañas de comida. Me gustan de cabello oscuro, pero he visto chicas terrícolas con las que ha estado mi hermano, y tienen gran variedad de color de ojos y cabello. Quizá probar algo diferente… ¿Oye las Sailors de la Princesa están solteras? ¿Crees que me pueda presentar a…¡OUh!- El golpe seco de un puño de cemento lo dejó sin aire, y escupiendo saliva.
-Ppfff…Tu guardia baja siempre es un problema… Súper…Saiyajin…-Con un tono sarcástico, pero divertido. Viendo como por fin logró cerrarle la boca.
-¡COUGH!...AAHH… ¡COUGH! ¡COUGH!- Se levantaba tratando de recuperar el aire- Eso dolió…aaaggh…Sólo quería hacer conversación…-Se levantó frunciendo el ceño enojado, viendo al príncipe.
-¡Ja! Bien ahí tienes tu cuota de ira. Quizá ahora sí te lo tomes en serio…- Le dio una risa ladina y despegaron hacia un duelo en las montañas
Serena empezó a llamar a sus amigas, las dos que estaban en Vegeta-sai y las otras dos, que su madre le avisó que llegarían, una videollamada les quitaría las dudas…
-¡SERENA!- Gritaron las cuatro al unísono, seguida de otras mil preguntas que solo se entendían como balbuceos.
-Chicas…Ya calmadas…De a una-Pero no se callaban, especialmente Mina que tiraba mil preguntas a la vez.
-¡Silencio!- Gritó Rei, y todas se callaron- A ver… Serena…entonces ya te arreglaste con tu esposo, ¿están en buenos términos? ¿Aceptaste lo del harén y ya? ¿O…?- Preguntaba Rei yendo a los puntos principales.
-Sí, nos arreglamos y… Me dejó a cargo de desarmar el Harén… -Hizo una pausa, sintiéndose un poco ruborizada de lo que iba a decir- Dijo que… Ya no necesita ninguno-Se tapaba la boca, sentía cosquillas en el estómago de recordar esa conversación.
-Vaya…-Dijo Mina en medio del silencio de todas.
-Entonces ya se llevan bien-Comentaba Lita, guiñando un ojo.
-Creo que es obvio que para que él renuncie a diez mujeres, es gracias a todo lo que aprendió Serena conmigo- Reclamaba Mina- Así que chicas, ya saben a quién pedirle consejos de amor, jajajaja-Alardeaba orgullosa.
-…Pero ellos no conocen ése concepto realmente… ¿o sí Ami?-Preguntaba Lita
-Bueno, en la monarquía en general se deja eso de lado, porque hay responsabilidades mayores, que espero que al terminar estas dos semanas…Serena…Te pongas al día…-Advertía Rei apuntándola con un ojo.
Serena frunció el ceño, y se puso a pensar en lo que dijo Rei, en serio que la hizo tocar tierra - Pues…Voy a esforzarme, ya verán…-Comentaba la princesa, tratando de reunir fortalezas, pensando en todo lo nuevo que se iba a enfrentar.
-Podremos guiarte entre todas, no estarás sola con todo. A propósito de eso… ¿Ustedes chicas llegan en unos diez o quince días a Vegeta-sai?-Consultaba Ami a Lita y Mina
-Sí, en unos quince días, en verdad que la tecnología de las capsulas nos ha ayudado a empacar y...-
-¡PERO A QUIEN LE IMPORTA ESO! ¡SERENA CUENTANOS LOS DETALLES!-Gritaba Mina, interrumpiendo a todas-¡¿ES SALVAJE, HAS INTENTADO ALGUNAS COSAS?!¡¿ES CIERTO LO DEL TAMAÑO SAIYAJIN?! ¡ ¿SE LA PASAN EN LA CAMA Y POR ESO NO NOS LLAMABAS?!-Terminó sin aire, y con hemorragia nasal.
-No voy a dar tantos detalles…- Contestaba mirando hacia otro lado-Pero…Fue muy…dulce…no me forzó a nada…Su carácter de gruñón nada más a veces me supera la paciencia.-Comentaba
- Muy pronto estaremos juntas y volveremos a nuestras aventuras, te ayudaré a derretir el corazón de hielo del príncipe guerrero jajajaja-Reía Mina, muy presumida
-Bueno, no nos hemos separado desde que nos arreglamos, me dice cosas muy lindas, que nunca creí que saldrían de su boca…Aaaaah…Y su olor…-menciona Serena juntando sus manos, añorándolo-Dijo que mi olor también le gusta.-Terminó
-¡Ay que envidia! Ya no recuerdo cuando suspiré así- Reía Lita, en tanto a Rei se la veía hacer expresión de asco.
-Esas son feromonas, es algo químico cuando son físicamente compatibles, las hormonas suelen liberar…-
-¿Quién quiera oír la clase de biología de Ami levante la mano?- Decía Mina en chiste
-¡Oye! ¡No seas grosera!-Reprochó Ami algo enojada.
-Jajajajaja- Serena le parecía gracioso ver como ellas no habían cambiado y pronto estarían con ella-Las extraño chicas. Dejen de sacarse los ojos.
-Estás en tu luna de miel, disfrútalo. Nos alegra que se hayan arreglado. Eso es lo importante, y que tu estés bien- Trató de conciliar Lita, tratando lo más importante de la llamada.
-¡GRACIAS CHICAS!- Rió muy contenta- ¡Ya las extraño! Incluso a Rei que me tira comentarios tan mezquinos.
-¡Ah! ¡Óyeme bien Sere-Rei no alcanzó a reclamar nada
-¡Adiós!-Serena cerró de golpe el comunicador. Y se reía internamente. Y pensaba que en verdad iba a disfrutar lo que quedaba de estas dos semanas, así todo fuera diferente después, o muy difícil. Se quedaría a enfrentar lo que sea con su esposo.
Iban caminado hacia el harén, con Monaka, que le pasaba una tableta con toda la información respecto a las chicas, y también lo que disponían para poder ayudarlas. Era mucho, pero para eso le pidió al mayordomo ayuda para poder tomar notas y que la guie. Detrás de ellos iba de nuevo un soldado, viendo los moros en la costa desde más de cinco metros de distancia. Serena se hartó un poco
-Haaaa…-Suspiró, se daba la vuelta y caminó derecho hasta encararlo- Oiga… ¿Raditz verdad?
-Sí su Alteza, soldado élite Raditz- Duro como una piedra mirando al frente, había oído de la amabilidad de la princesa, pero esto lo sorprendía.
-Camine con nosotros por favor.-El soldado era un poco más bajo que el comandante Nappa, y daba un aire intimidante, pero suponía que Vegeta sólo la dejaría al cuidado de gente de su total confianza.- Además, si alguien llegara a dispararme algo estarías muy lejos para detenerlo, Jajajajaja- Reía muy divertida.
-Mi velocidad saiyajin no dejaría que nada le sucediera Su Alteza- Respondió muy seguro
-Lo sé ¿Es que ningún saiyajin capta el humor para relajar el ambiente?-Mientras el guerrero tomaba paso junto a ella y Monaka-¿Hace mucho trabajas para mi esposo?
-Alteza, yo fui compañero de misiones del Príncipe. Íbamos a la par hasta que me superó a los quince, pero seguíamos junto con Nappa en las purgas.
-Vaya. Habrán vivido muchas cosas juntos.-De golpe se le cruzó en la cabeza preguntarle, pero se arrepintió, estando segura que aniquilaban planetas enteros, y no quería añadir de golpe las imágenes de Vegeta asesinando y barriendo todo a su paso.
-Fueron tiempos difíciles, nos la pasábamos durmiendo en la intemperie, o sin dormir o comer, por días o semanas. A veces apenas llegábamos a escapar en las naves individuales, heridos, y sin saber si el frío del espacio nos mataría. En ése momento éramos solo peones de Freezer, quien no lo obedeciera era eliminado de un solo golpe.-Contaba Raditz, viendo el gesto de curiosidad de la princesa.
-¡Hasta que los liberó el SuperSaiyajin! Jaja…-Comentó cambiando el tono, entendiendo que eran soldados que seguían ordenes, y que ya hablaban de eso en tiempo pasado. Sus Sailor también habían matado en combate, aunque era diferente, los saiyajin parecían ahora buscar un camino parecido al del reino de la Luna y la Tierra.
-¡Jajaja! ¡Sí! Oiga no quiero presumir, pero es mi hermano Kakarotto el SuperSaiyajin. Solía considerarlo una vergüenza por su bajísimo nivel de pelea. Pero la vida nos da tremendas sorpresas no cree.-Decía Raditz acercándose y dándole un codazo simbólico en el aire y dando carcajadas.
Serena se reía con él, en verdad pareciera que fue muy fácil hacerle caer la cara de guerrero asesino -Jajaja, sí oiga, ya no parece tan serio, eso me agrada, hay algunos como Nappa que apenas cambian los gestos-Comentaba
-Ay!...-Recuperaba su postura-Lo siento Su Alteza, el príncipe dijo que me mataría si hacia alguna de las mías-Se ponía serio de nuevo.
-Buenos y ¿Cuál sería una de las tuyas?
- Es un metiche y un parlanchín-Contestaba Lilit desde la puerta del Harén. Las chicas reían mientras se acomodaban para saludar a la princesa protocolarmente.
-¡Hola!Buenas tardes ¿Cómo han estado?-Con una sonrisa brillante se disponía a reunirse con las chicas.-Oigan Monaka, Raditz… ¿les gusta el chocolate?- Ofrecía Serena y les daba permiso de sentarse
Sentados repasando los detalles de la reubicación del Harén, Raditz pega un salto, sintiendo el ki del SuperSaiyajin explotar a lo lejos
-¿Todo bien Raditz?-Preguntó Serena preocupada de verlo pararse tan abruptamente
-Sí Alteza. Fue sólo el ki de Kakarotto, se transformó en SuperSaiyajin. Debe estar en un duelo con el príncipe, por fin se lo habrá tomado en serio.-Raditz parecía estar tranquilo
-¿Sí? ¿No debo preocuparme?-Decía la princesa con el ceño fruncido de preocupación
-Jajajaja El Príncipe Vegeta es difícil de vencer. Al príncipe también le desagrada que su rival oculte su verdadero poder, eso lo limita para mejorar.
-¿Cómo logró transformarse? Nunca oí ésa historia…-Preguntaba Serena
-Despertó su poder a través de la ira. En la invasión de Freezer, las Fuerzas Ginyu buscaban a nuestra madre en el poblado del norte para extorsionar al General Bardock, él es nuestro padre. En el poblado opuesto Kakarotto estaba evacuando a la gente, ya que era de clase baja, no iba a estar en el frente. Cuando nuestra madre Gine lo llamó contándole del ataque, mi hermano dejó todo lo que estaba haciendo, y fue a su rescate…Pero, ya la habían matado. Lo próximo que supimos fue de una explosión dorada, y como Kakarotto destruía al ejército de Freezer y se enfrentaba cara a cara con él, deteniendo el poder destructor de planetas del maldito ¿Sabía que el SuperSaiyajin aparece una vez cada mil años?-Seguía entusiasmado
-¡Wow! ¡Es impresionante! Aunque…Siento mucho lo de su madre…-La princesa se sorprendía, y daba sus condolencias.
-¿Vió Señora? Hay alguien con más lengua que yo jajajaja.-reía Slen y las demás
La tarde transcurrió tranquila, mientras iba al patio a esperar que volviera Vegeta de entrenar, y estaba un poco ansiosa de que se haya lastimado o se hayan excedido. Lo veía llegar, con la ropa de entrenamiento sucia, y varios golpes en la cara y los brazos. En tanto el otro saiyajin, intentaba parar la sangre de su nariz y rengueaba. Se iba corriendo a ver al príncipe.
-¡Vegeta! ¡¿Estás bien?!¡¿Necesitas algo?!
-Aaaggh!¡Mujer deja de gritarme! He estado peor, no es nada que una ducha no arregle-De pronto se dio cuenta que su esposa estaba actuando así frente a su rival, y le iba a exigir a Kakarotto que la salude con el debido respeto, aunque a él se lo faltara, y lo enfurecía, no iba a permitir que con la princesa fuera lo mismo.
-¡OIGA USTED! ¡Soy la princesa consorte de Vegeta-sai! ¡SALUDEME CON EL DEBIDO RESPETO!-Le gritó Serena sorprendiendo a todos con su actitud agresiva, cerrando los puños y viendo seriamente al guerrero que tenía la cabeza hacia atrás, tratando de parar su hemorragia
-¡AH!¡ZÍ, ZU ALTEZA!¡Mi Nomble ez Kakadoto,soldado élide zaiyaguin!¡AY!-Gritó de dolor al inclinarse.
-¡HMM! ¡Cómo se atreve a dejar así al Príncipe de los Saiyajin!-Cruzó los brazos Serena enojada, y lo escaneaba de arriba abajo-No parece muy diferente a los demás, o a lo que me ha contado su hermano Raditz. En verdad que su hermano es parlanchín. Jajajaja -Se rió divertida dándose la vuelta. Vegeta frunció el ceño al darse cuenta que hacia bromas a su rival. -Era broma enderézate, debe doler-Ya saludándolo tranquila.
-Jajaja…-Rió Kakaroto saliendo del susto-Me azuztó zu Alteza
-Sí. Lo siento si fue mucho yo… ¡Ay! ¡OYE!-Gritó sin poder terminar la oración Vegeta la cargaba en su hombro molesto a la habitación
-Que tu hermano te acompañe -Dijo molesto vegeta, nada contento con la interacción de ellos dos
-¿No deberíamos ir al área médica? Y… ¡Bájame! ¡No me cargues, puedo llegar sola, además estas herido!-Gritaba y le daba pequeños golpes a su espalda.
-Sshhhtt! ¡Mujer silencio! Necesito un baño.-Terminaba Vegeta, y la bajaba lentamente, su brazo empezaba a doler un poco.
Al llegar Serena le preparó la bañera, se iba a meter con él, porque en realidad quería inspeccionarlo por alguna herida grave. Se sentó desnuda al borde de la bañera y entre sus piernas en el agua bañaba a Vegeta. Sin siquiera preguntarle, uso sus poderes de curación con él. El príncipe suspiró sorprendido, sentía el alivio, y un pequeño calor nada molesto, mientras veía los raspones desaparecer, ella cerraba los ojos, sus manos emitían luz y fue al golpe grande que tenía en la cara. La vio detenerse y concentrarse un poco más, hasta que la molestia desapareció. Tomo las manos de la hembra y se las besó.
-¿No te consume mucha energía?-Preguntaba, algo preocupado de que ahora estuviera cansada por atender sus heridas.
-No. Aunque tenías fisurado el pómulo, por eso tuve que concentrarme. Cuando son heridas graves tengo que priorizarlas, sino voy a malgastar todo en heridas pequeñas y no podría detener por ejemplo, una hemorragia, o una pierna fracturada. Esas cosas sí me dejan agotada.
-No vuelvas a hacerlo. Soy un Saiyajin, sanamos rápido.-Besaba sus manos-¿has estado herida así de grave alguna vez?
-Solo una fractura de brazo-Contestaba y apoyaba su mentón en la cabellera negra, dándole pequeños besos-Lo demás lo aprendí entrenando mis poderes, también puedo calmar la mente, pero eso con Rei aún no lo perfeccioné-Suspiraba y se abrazaba a su espalda musculosa, mientras la piel tocaba su entrepierna y la estremecía. Vegeta se sentía relajado, y percibía su excitación; volteo un poco y acariciaba su pecho con la nariz y el dorso de una mano-Aaahh…Vegeta- Suspiró de placer por el tierno gesto
-Mmmm…Hermosa…-Volteó y llevó su boca directamente a su vagina. Sintió como ella dio un saltito de sorpresa, pero la sostuvo sentada con una mano. Sabía exquisita, sintió cómo la extrañó, lamía de arriba abajo, dando círculos, con una mano alcanzó su pecho, pellizcando sus pezones. La hizo gritar su nombre, su humedad se esparcía con los besos intensos, mientras su lengua encontraba su clítoris, inflamado y doliente de deseo. Ubicó ambas manos en sus glúteos, masajeándolos, mientras ella enredaba sus dedos a la cabellera mojada de él. Y cuando la tuvo totalmente perdida de lujuria…
-¡AH! ¡Ve-Vegeta…-Mencionó la princesa sorprendida de tener la cola del Saiyajin dentro de ella. Se sentía suave, y la penetraba intensamente.
-Sshhh…Te va a gustar…-Le explicaba soltando unos segundos la succión de su clítoris, y besando su pelvis- Quiero hacerte venir así…Princesa…-Ronroneó.
-Oh Dios…-Suspiraba y se dejaba llevar por las estocadas y la sensación del suave pelaje dentro de ella. Daba círculos al entrar y salir una y otra vez, sentía chorrearse entre sus piernas, y a Vegeta relamiéndola.
-Sí mujer…Estas tan mojada y caliente…Estoy ansioso por beber de ti- El príncipe estaba delirando, viéndola retorcerse, gemir sin parar, sus rizos repartidos en el piso, sus suaves dedos en su cabellera. De pronto sintió como se apretaba alrededor de su cola-Aaahh…estas cerca…-Gruñía con los dientes apretados.
-¡Ah, Ah! ¡Sí! ¡Vegeta más, por favor más!-Sintió al instante como se aceleraba el ritmo. Sus ruegos eran música para los oídos de su escultural esposo.
Cuando sintió que su centro lo apretó al punto de doler, retiró rápidamente la cola, y cubrió toda su vagina con la boca, la levantó levemente con las manos en su trasero, dándose mejor acceso. La succionaba sediento, disfrutaba como la eyaculación tibia de la princesa pasaba por su garganta, llenando sus sentidos de su sabor obsceno, era glorioso, siempre quería más de ella.
En la cocina, por la madrugada, en el total silencio. Serena y Vegeta hurgaban la heladera para hacerse un bocadillo. Ella se encontraba vestida con una camisa blanca y pantalones de algodón de él. Mientras Vegeta solo tenía unos pantalones deportivos. Serena decidió revisar si tenían helado en el congelador…y ¡Bingo! Se daba vuelta y buscaba una cuchara.
-¿Seguro que no anda nadie?-Preguntó un poquito preocupada.
-Sí, Solo están los guardias del techo ¿acaso dudas de mi habilidad? Además si ibas a estar así, hubiéramos pedido comida al cuarto y listo ¡HM!-Declaraba enojado, mientras se sentaba en la mesada, y devoraba un sándwich.
-Es muy de madrugada ¿No crees que Monaka y los cocineros quisieran dormir?-Fruncía el ceño, en verdad que el tipo era muy desconsiderado.
-¡Ja! Él duerme cuando yo duermo y punto.-Veía como ella intentaba subirse a la mesada junto a él, y le dio un tirón para ayudarla. La vió suspirar un poco triste y bajando los hombros mientras comía el helado. La escudriñó con su ceño fruncido-¿Sucede algo?...
-Solo pensaba…-Hizo una pausa-En un par de días se terminan las dos semanas. Voy a extrañar levantarme y comer a cualquier hora. Estar así contigo, como nunca me imaginé.-Sus ojos azules brillaban en la noche mientras levantaba el rostro para encontrar a Vegeta -Además hay muchas cosas que debo aprender, y…-"No quiero decepcionarte y que te aburras de mí"-Cruzó por su mente sin decirlo en voz alta.
- En un par de semanas más llegan el resto de tus Sailors. En tanto Monaka también te ayudará. Tendremos tiempo libre. Porque hay obligaciones que tenemos de a dos. Me sobrará tiempo porque solía ocuparme del castillo y de todo yo solo…Haaaa…Hubiera pedido esos tres meses- Se reprochaba en voz alta el príncipe, y vió el gesto de sorpresa de ella.
-Creí que no querías distraer tu entrenamiento tanto tiempo…- sonrojada hasta las orejas.
-…Pero más quiero estar contigo.-Ella se abrazó a él y olfateaba fuertemente su pecho, erizándolo totalmente, él absorbía su aroma a fresias de su pelo. Mientras retiraba el helado de la mano de Serena y se levantaba para quedar entre sus piernas, tan blancas y suaves que parecían brillar en la poca luz de la cocina. La tomó del mentón y la besó muy despacio, sin despegar sus ojos negros de ella. Volvió a escanear el ki del lugar, separándose un poco. La princesa notó ése gesto-…Bien…Debemos aprovechar el tiempo y el lugar…-Volvió a besarla muy dulcemente, casi acariciando su boca con la suya-Empezamos por la cocina, pero pienso cubrir bien cada habitación-Empezó a desabotonar la camisa, viendo como respiraba agitada, la acercó a su polla que estaba lista, para tomarla ahí mismo.
…
Hasta aquí este capítulo y un saludito a
Sailor Venus: Que anda queriendo saber qué menú le espera en Vegeta-sai.
Sailor Mars: Que no sabe lo que le espera :v
Sailor Júpiter: Eres mí preferida…Recuérdalo…
Sailor Mercury: Ya verás…Unchingodenopor… XD
