XXlalalulu: Hola! Pues ahora sí que empieza su vida marital y el trabajo… ¡Porque no todo es cog*r en ésta vida! Pero cuando se puede…Khe riko ¬¬
Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 7
Se despertaba, gruñendo malhumorado, como hacía tiempo no lo hacía. Su instinto asesino le dictaba que debía pulverizar el despertador, así fuera que quedara sin scouter. Alcanzó con una mano a apagarlo de manera brusca. En su otro brazo se encontraba, retorciéndose y gimoteando la figura desnuda de la princesa de la Luna, buscando por cualquier medio hundirse en su pecho. Las suaves caricias de su rostro contra sus pectorales, le dibujaron una mueca de media sonrisa. Y las cosquillas que las caricias de su nariz le daban, le recordaba que no importa si los días ahora eran distintos, ella en sus brazos era lo único que él quería. Su mal humor empezó a mermar apenas apretó un poco su abrazo a ella, sintiendo cada centímetro de su cuerpo fresco y desnudo. Ella empezó a abrir los ojos, había escuchado el despertador, pero luchaba por seguir así aunque sean treinta segundos más. Apenas abrió la mirada completa, y se enfocó en ése príncipe guapo que la envolvía totalmente desnudo como ella; sintió su estamina activarse. Se sentó de golpe, lista para el primer round de su nueva vida.
-¡Buenos días!-entusiasmada y apretando sus puños, iba a poner todo de ella, no iba a dejar que su pereza de seguir dormida le gane.
-Buen día. Me alegra verte entusiasmada-Mencionaba, listo también para revisar la agenda del día. Viendo que ella iba a poner su mejor cara, a pesar de saber que quería tanto como él mandar todo al diablo.
En el desayuno, la veía bostezar mucho, aferrándose a su café, a pesar de no bajar su entusiasmo. Quizá debieron follar dos veces y nada más la noche anterior, para no verla ahora luchando de a ratos para mantenerse recta. Revisaban sus tabletas con la agenda del día atentos y en silencio, estaban concentrados. Vegeta leía la primera obligación del día y de su semana, aunque sea algo que le provoca una real molestia, prefiere hacerla de una vez y sacárselo de encima.
-Mira tenemos una cita en común. Puedo ir contigo y ya tachamos ésa-Sugería Serena, mostrándole la audiencia en su agenda, para las horas de la tarde.
-Grrr…-Gruñó Vegeta al leer una audiencia que el Rey Vegeta pidió con ella a solas-¡No!-Cortante, viendo la expresión extrañada de ella-Yo ya lo tengo primero en la agenda, no sé para qué necesita hablar a solas contigo.-Cerró los ojos y cruzó los brazos.
-Por eso decía, podemos ir los dos- Sonreía no queriendo arruinar el desayuno
-No hace falta, lo que necesite saber se lo diré-Sabía las intenciones de su padre, quería verla de cerca, no se lo iba permitir, y además agendarla en una audiencia a solas. Éso hizo que ya tuviera motivos para enojarse.
-Uuummmm… Está bien ¿No te llevas bien con tu padre?-Preguntaba curiosa y con un tono algo psicoanalítico
-Me cae mal y yo le caigo mal. Que seamos padre e hijo fue el azar de la genética-Sentenció apretando su taza, imaginándose lo que le iba a decir al Rey en su cara, por su atrevimiento.
-Bueno, dejemos ésta charla tan amigable para otro momento-Con tono irónico, se levantaba, se servía cappuccino en una taza para llevar y la reservó-Voy a cambiarme y a recibir a Rei y Ami, que en cualquier momento vienen a instalarse-Le dio un pequeño beso y le guiñó un ojo-¡Ay!- Saltó al sentir la palmada en el trasero que le dio Vegeta, ya más relajado.
Serena recibía con abrazos a Rei y Ami en la entrada. Les indicaba como el ala sur era enorme, con habitaciones arriba y abajo, igualmente de grandes estilo loft. Estaban sorprendidas. El castillo era mucho más grande que el Milenio de Plata. Rei ya estaba analizando puntos ciegos en los techos y pasillos para hacer una vigilancia más completa. Y Ami revisaba la agenda de Serena, para ayudarla en cuestión de números y asuntos diplomáticos. De pronto vieron saltar a Serena al ver a Vegeta, Kakarotto y Nappa acompañándolo a realizar sus obligaciones al palacio. Vestían las armaduras de combate azules con pechera blanca y amarilla.
-¡VEGETA!-Corría ondeando su mano. Viendo la cara extrañada de Vegeta con las cejas en lo alto de su frente.
-¿Sucedió algo? -Le preguntaba al verla detenerse frente a él. Con un vestido rosado, de algodón muy sencillo, con un listón blanco y sus odangos.
-Su alteza-Saludaron los otros dos y ella les devolvía el saludo.
-Que te vaya bien-Sonrió y lo abrazó. Notó cómo se puso frígido, al parecer le extrañaba ésta costumbre, al darse cuenta le explicó-Es costumbre de mi hogar natal desear buena suerte a tu esposo en la puerta- Sonreía, y vió como los otros dos hacían un gesto de 'Aaaaah…', ya que al parecer tampoco entendían nada.
-¡Hhmm! Bien.-Dijo secamente, no iba a ponerse a recordarle lo que ya le había dicho de las muestras de afecto. Sería tema para otra ocasión.
Caminaba por el pasillo del palacio, rumbo a la oficina de su padre. Estaba seguro que lo que hizo fue una provocación directa. Siempre tenía las audiencias con el Rey a primera hora del día, del primer día de la semana, porque le molestaban muchísimo, y quería sacárselo de encima lo más pronto posible, aun si fuera que le arruinaban el resto de la jornada. Escuchaba a Nappa comentando cómo la gente sólo hablaba de la hermosa esposa que se consiguió el Heredero de Vegeta-sai, que era como un ser celestial y bondadoso. Y Kakarotto contaba que se rumoraba que habían estado recorriendo a escondidas algunos lugares. Aunque los empleados del restaurante no habían contado nada, por el sólo rumor, ése lugar era el más solicitado hasta el momento. Su pecho rebozaba de orgullo y satisfacción, en verdad que la princesa tenía poderes sobre la gente, con solo darles una sonrisa.
-Nappa, Kakarotto- Les daba señal para que lo esperen mientras ingresaba a la oficina- Majestad, buenos días-Saludaba a su padre
-Buenos días Su Alteza-Veía el Rey Vegeta a su hijo-Puedes erguirte- su heredero lo veía con el gesto molesto de siempre, pero lo sentía relajado, había algo en el que había cambiado- Veo que tu luna de miel salió bien. Déjame decirte que en verdad me alegra que te hayas unido la heredera de la Luna.-Con tono algo intrigante-Pero eso no significa que puedas andar por ahí paseando como un tonto con ella, aunque entienda la influencia que tiene en su aspecto-Sentenció algo molesto.
-Jajajajaja- Rompió en una risa maliciosa-¿Desde cuándo te importa algo así? Y... ¿Cómo te has informado? ¿Chismes? O...Déjame adivinar-Hizo una pausa- Tus espías, por eso no sentí su ki-Por la expresión de su padre estaba seguro que atinó- Lo que yo haga con MI ESPOSA es asunto mío.
-¡No! Es asunto del reino. Tú no eres un soldado cualquiera. De ti depende el legado que voy a dejarte-Enojado apretando el puño encolerizado.
-Pfff! Sí, no me hagas reír, no me importa el legado de un Rey que no distingue entre genocidas y piratas espaciales, y un guerrero con honor- Ya estaba molesto y podía sentir el fuego subir hasta su cabeza- Y te recomiendo no volver a meterte con ella ¿Crees que no me dí cuenta de la audiencia personal que reservaste con ella? ¿Que no sé de tus intenciones?-Gruñó con los dientes apretados.
-Ella tiene un gran poder en sus manos, y tú sólo la quieres como una más de tu harén-Comentaba en tono más tranquilo- …por lo que supe…vas a armar uno nuevo…- Vió el gesto molesto del príncipe a causa de meterse en sus asuntos- Puedo regalarte un par de hembras nuevas en tu cumpleaños en un par de meses, para que veas que te tengo buena voluntad como siempre.-Quería calmar las aguas, quería que su hijo viera que todo lo hacía, para que él fuera un Rey digno y llevara a Vegeta-sai a una época dorada nunca vista.
-No voy a armar ninguno-Siseó-No lo necesito.- Vegeta empezaba a sentirse insultado de la peor forma.
-¡ ¿Pero cómo?!-Los ojos del Rey casi se salen de sus orbitas, no lo podía creer, esa muchachita lo estaba engatusando- ¡Conserva aunque sea a las dos hermanas saiyajin para procrear!-Gritó en tono exigente.
-¡NO! ¡La gente la aceptara y tú también! Aunque por lo que he oído eres tú el del problema…-Triunfante ante el gesto de derrota de su padre.
-Muy pronto se te pasará el capricho, es sólo una niña bonita.-Le explicaba el Rey sentándose y cruzando los dedos.
-Me parece…-Comenzó a hilar el último golpe que estaba casi seguro, movería el piso de su padre-…Que te da envidia…Que yo me haya quedado con la hija, y tú no pudiste quedarte con la madre…Jajajajajajajaja- Reía triunfante haciendo la cabeza hacia atrás- Quizá ésa vieja historia sea cierta, que en tu juventud le pusiste el ojo a la Reina Serenity…-Seguía triunfante clavando el puñal-Por lo que veo no superaste su rechazo. A ella no le pasa lo mismo, ya que apenas se voltea a verte- Se volteaba para irse-Si eso era todo su Majestad, debo ir a iniciar mis tareas con el ejército, Bardock me espera.
-Hijo, no desaproveches ésta oportunidad. Ella heredará un gran poder…-Intentando hacerlo ver las cosas a su manera.
-No pierdas tiempo en estas cosas padre. Tus días están contados y deberías poner tus asuntos en orden.- Salía dejando a su padre con la palabra en la boca, ya no valía la pena. Él no puede obligarlo a nada.
Ami y Serena recorrían la zona de las bodegas con Monaka que les iba presentando a todos los sirvientes. Raditz también los acompañaba a unos cinco metros, sabía que a la princesa le molestaba, pero como veía que tenía una relación de amistad muy cercana con su Sailor de cabello azul, no quería meterse en asunto de mujeres. Veían como el transporte empezaba a ingresar para abastecer el lugar.
-Buenos días su Alteza- Saludaba con voz tranquila inclinándose, un muchacho alto con una cicatriz en el rostro- Mi nombre es Broly, soy un soldado a cargo de la logística a sus órdenes-En verdad la vista de la princesa le pareció más bonita de lo que había visto en la ceremonia de la unión.
-Buenos días-Respondieron todos devolviendo el saludo.
-¿Broly?...-Trataba de recordar- Sí mucho gusto ¿tú eres El Legendario verdad? Vaya, ¿no debería un guerrero como tú estar con los élites?- Cuestionaba Serena. Pero lo vió enseguida ponerse incomodo con la pregunta y bajar la vista. Parecía muy, demasiado tímido- Lo-lo siento, no quise incomodar.-Tratando de enmendar su metida de pata- Pasa Broly, agradecemos tus servicios.- Con la sonrisa más brillante que pudiera sacar.
-Sí su Alteza, gracias.-La sonrisa de la princesa lo relajó, en verdad parecía como todo el mundo comentaba. Su pregunta lo incomodó porque temió que le hayan contado los rumores de que él era como un mutante. Respiró y continuó.-Vine con el príncipe Tarble y su esposa Gure, están por bajar porque traen maquinaria para el área médica y de comunicaciones.- Señaló atrás a uno de los transportes del cual bajaban.
-¡Gracias Broly!- Se giró a Raditz cuando Broly se alejó, haciéndole señas para hablar con él-Oye Raditz ¿Oíste lo que le pregunté?-Lo vio asentir-¿Qué estuvo mal?
- Verá el Legendario-Aclaró su garganta- Broly, no tiene control sobre su poder, cuando era niño lo habían enviado al planeta Vampa, cuando su padre, Paragus, fue a buscarlo tiempo después, para ver si sobrevivió porque no habían novedades, él se transformó y su poder destruyó el planeta. Estuvo un tiempo con un collar de control. Y se supo que no servía de nada un poder tan peligroso en los élites, no reconoce amigos o enemigos en ése estado. Por eso también es tan temible. Al príncipe Vegeta se le ocurrió que quien mejor para la logística que él- Rió un poco presumido. -Nadie querría emboscarlo para secuestrar la carga.
-¡Wow! Usted maneja información de primera mano…Eeemmm… ¿Raditz?-Comentaba Ami
-Sí señorita a sus órdenes.- Decía con una mueca.
-¡Buenos días Alteza!-Saludaba Tarble acercándose al pequeño grupo que veía conversando
-¡Buenos días Tarble! ¡Llámame Serena! Somos familia ahora. Hola Gure ¿cómo estás?-Decía divertida
-Hola Alt-Eeemmm Sere…na- Contestaba Gure en dudas, en Vegeta-sai estaba acostumbrada a activar su modo protocolo
-¡Vaya! ¿O no le temes a la muerte o no hay moros en la costa?-Refiriéndose a su hermano mayor
-Ambas, jajajaja. Te presento ella es Ami, Sailor Mercury, la habrás visto en la ceremonia muy de pasada, y Rei…-Dándose cuenta que Rei seguro estaba acomodando sus cosas en una de las habitaciones de abajo que eligió-Em…Disculpa-Se volteó tomando su comunicador y envió un mensaje a Rei-Ahora te presento a Sailor Mars, ellas no son sólo mis guardianas, sino también casi hermanas
-Oh bien, mucho gusto.-Saludaba a Ami -Ah, Hola Raditz, tanto tiempo- Saludaba ligeramente con un gesto de la cabeza -Te ves bien, no nos vemos desde la ceremonia. Me alegra ver que todo sigue normal ¿no?-Preguntó Tarble, queriendo averiguar si había surgido algún otro percance mientras caminaban al área médica y de entrenamiento.
-Jaja, en verdad que está todo bien. Sólo quizá el carácter de tu hermano. Pero no le hago caso- reía guiñando un ojo.-Cambiando de tema, creí que ya estarían en Tech Tech
-Sí, pero nos retrasó un poco las actualizaciones que le hicimos a algunos equipos, además que primero, hay que hacer todo en el palacio y luego aquí.-Gure comentaba
-Sí, como el tratado está firmado con el monarca de turno, hay que hacerlo 'protocolarmente'.-Decía Tarble con algo de fastidio-En el planeta Tech Tech no existe la monarquía, aunque la familia de mi esposa es lo más cercana a eso, ya que sus inventos son de los más populares y ella es una de las 10 científicas más brillantes de su cuadrante ¿Sabias?- Se volteaba a Gure y le guiñaba el ojo coqueto. La hacía ruborizar.
-Jajajaja en verdad pareces muy poco saiyajin, si no viera tu cola en la cintura no te diferenciaría de ningún otro humano- Decía Serena mientras caminaban, y veían a Gure y Ami comentarse un par de cosas sobre las mejoras de los aparatos de comunicación.
-Aunque no lo creas él es muy saiyajin. Por ejemplo le insisto quedarnos un par de días más, así no pasamos su cumpleaños en el medio del espacio, y dice que le da igual y que podemos festejarlo cuando sea.-Reclamaba Gure, viéndolo con desdén, Ami se tapaba la boca reprimiendo una risita.
-Ya te dije, nacer hoy nacer mañana, qué más dá…-Cruzando los brazos, refunfuñando muy a lo Vegeta. Él realmente quiere volver a su vida tranquila en Tech Tech.
-Oh! ¡Un cumpleaños! ¡SÍ!- Aplaudía feliz la princesa.
-Sí, además hace tiempo que no te reúnes con tus amigos de aquí-Seguía Gure.
-No son amigos, sólo los conozco y hablo con ellos y nada más-Enojado-No lo puedo creer…-Resoplaba fúrico.
-Bueno sí eres saiyajin después de todo. Jajajajaja-Serena se divertía.
-Bueno, no tienes amigos según tú…Pero sí tienes un hermano y una linda cuñada que seguro quiere conocernos.- En verdad lo atrapó ahí, no tanto por su hermano, sino por la rubia que le sonreía tan feliz para convencerlo, como si fuera su propio cumpleaños.
-¡BIEN!- Dijo y se volteó resignado- Se acercaba a Broly que estaba ubicando las cajas del área medica.
-¡Gracias! Tu sonrisa hace milagros. De ahora en más podemos ser socias.-Gure acompañaba a la princesa, y cuchicheaban sobre qué harían en el cumpleaños. Podían ver que Tarble relojeaba como si estuvieran planeando su muerte-¿Ves? Dice que no tiene amigos, pero siempre tiene buen trato con Broly, o Kakarotto. A Kakarotto y Raditz siempre les pregunta por el bienestar del Príncipe Vegeta, aunque con Kakarotto se ríe más. Broly es muy callado, hicimos relación con él cuando diseñé su collar de control, pero siempre viene y le consulta si ha estado bien. En verdad bichos raros-Se giraba cruzando los brazos
-Jajajaja, sí. Es algo frustrante a veces. Oye ¿acostumbran a hacer pastel de cumpleaños? podría hacer uno, sería mi regalo-Sonreía entusiasmada
Mientras tanto, en la estación de naves del Milenio de Plata. Lita se preparaba para su viaje, y sentía cómo una tragedia se acercaba.
Broly, conversaba con el príncipe Tarble, le parecían charlas amenas, aunque él apenas pronunciaba una sílaba. Le molestaba el motivo al inicio, eso de verificar si el monstruo mutante sigue en control. Pero con el tiempo se dio cuenta de lo honesto de las intenciones del príncipe y su esposa.
-¡Hola Broly! ¿Cómo estás?- Saltaba Chelye a saludarlo con la sonrisa brillante de siempre-¡Oye! Mira, te conseguí bollos de chocolate, ten-Le pasaba una cajita.
-H-Hola, Chelye- Miraba hacia abajo a la chica verdosa de cabello blanco-Gracias-Se ruborizaba, ella había sido de las primeras en dirigirle la palabra cuando comenzó en ése trabajo. No entendía bien cómo, pero la débil alienígena lo ponía nervioso. Y más con sus acercamientos y los dulces. Ahí recordó- Ah, mira, te conseguí unas galletas. Pensé…-Se rascaba la nuca nervioso-…Como siempre me das algo…Sería bueno pagártelo de alguna manera.
-¡Wow!-Se ponía roja, ella estaba segura de lo que sentía por Broly, pero se había convertido en una linda amistad que no quería arruinar. Además el guerrero tiene asuntos más importantes respecto así mismo, no lo puede hacer perder el tiempo, o quizá ya no querer verla por la incomodidad que le daría saber de sus sentimientos, y que él no le correspondía-¡Mira todos los colores! Jajajajaja- Reían juntos muy amenos
Serena captó esa interacción, echó un ojo a Raditz y éste asintió en confirmación. En tanto Monaka le explicaba que Chelye es asistente de Lemo, el Doctor y director del área médica. Los presentaba y auditaban las nuevas adquisiciones.
-Hola, perdón por la tardanza. Soy Rei, Sailor Mars-Saludaba a todos inclinándose, se disponía a saludar de cerca al Príncipe Tarble y su esposa, y comentaba algunas cosas a Ami- Había mucho que desempacar, prefiero hacerlo ahora, así yo también empiezo por mis tareas lo más rápido posible-Estaba muy entusiasmada por conocer el sistema de guardias y vigilancias.-¿Tu mayordomo puede guiarme?-Preguntaba a Serena
-Ah, creo que mejor vas con Raditz, él es el más idóneo, cuando Nappa no está él se queda a cargo ¿Raditz?-Llamaba al guerrero- Acompaña a la señorita Rei y guíala por el sistema de vigilancia.
-Uhm! Sí Alteza.-Se puso más firme y rígido de lo normal. Cuando vió a la pelinegra entrar al castillo desde lejos, quedó impresionado. Más ahora que la tenía cerca. Pero también recordaba la advertencia del príncipe, que se la hizo luego de que su tonto hermano Kakarotto pidiera conocer de cerca a alguna de las Sailor. Pero él no era tan tonto, nunca mezclaba trabajo y placer, y apreciaba mucho sus bolas como para perderlas por cualquier hembra.
Caminaban por el patio, Raditz la veía tomarse muy en serio el trabajo, y hasta hacía sugerencias basadas en su experiencia, y él la escuchaba muy seriamente. Luego le explicaba si es que se podían o no tomar en cuenta. Mezclar algo de cada sistema para mejorar la seguridad, junto con los guardias y la tecnología de vigilancia que tenían. Hablar de manera totalmente profesional lo relajó. Al parecer sería una buena compañera de trabajo, a pesar de sus gestos algo agresivos y la mirada afilada. Era muy fácil borrar la idea de cualquier atracción hacia ella.
Por su parte Rei estaba súper concentrada, en modo ultra soldado. Sabía muy bien que estaban en un lugar mucho más difícil y agresivo que su hogar. El soldado élite que la acompañaba también parecía serio en su trabajo. Se veía muy común y corriente, nada diferente con los otros saiyajin, aunque ahora especialmente con su cara seria, parecía un matón prófugo. Pero…Casi todos los saiyajin se veían así. A parte esa melena larga y su postura hosca lo dejaba como un hombre de las cavernas cualquiera. Y también lucía como alguien que no tomaría ventaja de una chica bonita como ella. ¡Ja! Pero no tiene ni la más mínima posibilidad. Sailor Mars es la Sailor de la guerra, nadie se atrevería en su sano juicio a calcinarse. Los saiyajin no conocían de su letalidad…Todavía.
-Los techos, por lo general me tocan en turnos a mí cuando están el comandante Nappa y Kakarotto.-Hizo una pausa-Por lo general subo volando, es el principal medio de transporte aquí, pero hay una escalera por…-No terminó de decir nada, volteó a verla escalando una de las columnas transformada en Sailor, casi sin ningún esfuerzo. De inmediato despegó y llegó al techo con ella- Impresionante señorita-Con tono normal
-¡Gracias! ¡No veo la hora de entrenar!-Con el ceño fruncido muy entusiasmada
…
Vegeta y Serena estaban almorzando. Comentando un poco de cómo les había ido. La princesa estaba interesada en lo que el Rey charló con él, pero sólo contestó nada y que está todo bien. Si no tuviera tantas cosas de que ocuparse ella hubiera insistido en el tema, daba gracias al cielo que los días en Vegeta-sai tenían 29 horas, o no alcanzaría a dar ni un respiro. De igual manera, quería tomarse un tiempo para hablar con su cuñada del cumpleaños, y organizarse para hacer el pastel. Tenía su laptop al lado de su plato, en la otra su tableta y comparaba algunas cosas, soltaba de a ratos su cubierto y escribía en ambos aparatos, y relojeaba su comunicador. Un golpe seco en la mesa la hizo saltar.
-¡Nada de trabajo en la mesa!- Gritó enojado el príncipe, molesto del tecleo incesante, y de la vista de todos los aparatos en la mesa.
-¡Ups! Lo siento, quiero estar bien al día, además voy a añadir natación en mi entrenamiento diario, no quiero llegar tarde.-Daba un gran bocado al guisado con verduras que tenía enfrente-Además…-Tragaba-Quiero hacer un tiempo para hacerle el pastel de cumpleaños a tu hermano.-Dijo natural, mientras retiraba los aparatos de la mesa.
- ¡T-T-Tú…¡¿QUÉ?!-Iracundo le gritó casi levantándose de la silla-¡¿Cuándo te viste con Tarble y su insecto blanco?!-Exigió gruñendo
-Ya cálmate.-Seguía como si nada.-Fue hoy temprano, traían los nuevos equipos y actualizaciones ¡Y no te refieras así de su esposa! ¡Fue muy amable conmigo, me parece grosero de tu parte! ¡¿Te parecería bien que ella me dijera bruja rubia?!- Lo regañaba.
-¡No intentes cambiar de tema! Y además hablaste de un pastel de cumpleaños ¡Tú no vas a hacer nada!-Ordenó cruzándose de brazos
-Sería grosero ir sin regalo a la fiesta, además de eso me ocuparé yo.-Se cruzó de brazos también enojada de la actitud de su esposo, aunque ya se la esperaba.
-¡¿Fiesta?!...-Su ojo temblaba, no lo podía creer…-No iremos a ninguna fiesta, es una orden.-Sentía que era muy joven, como para experimentar un derrame cerebral.
-¡Pues entonces iré yo! Ya organizamos con Gure, no la voy a dejar colgada.-El tipo era duro en verdad…
-¡Tú no iras a ningún lado!-Le volvió a gritar
-Creí que aquí era libre de hacer lo que yo quisiera-Reclamó con tono alto-Tu no quieres ir, es tu problema, es el fin de semana al mediodía, sólo te aviso para que sepas. Y ya que voy sola llevaré algún guardia y una de mis Sailor para que me protejan de cualquier cosa.-Finalizó y se disponía a terminar de comer.
-¡Bien!-Lo atrapó ahí, le había dicho en serio de que ella podía hacer lo que quisiera, siempre y cuando tomara resguardo.-Sólo avísame cualquier inconveniente de inmediato.-Por ningún medio pensaba presentarse.
-Aaajj… ¿En serio no iras Vegeta? Es tu único hermano, se nota que le importas… ¿No te parecería un lindo detalle?- Hacia un pequeño puchero para convencerlo
-HM! Ésa cara y ése tono no van a hacer ningún efecto mujer…Te lo advierto-No daría su brazo a torcer por nada.
…
Mina llamaba avisando que ya estaban de viaje a Vegeta-sai. Lita dormía en la nave luego de entrenar como loca, entusiasmado por probar sus habilidades contra algún rival Saiyajin
-Entonces… ¿el viaje normal?-Preguntaba Serena
-Sí, aunque Lita está más entusiasmada entrenado en ésta lata. Me la paso leyendo y entrenando un poco nada más. Soy más del aire libre.
-Debes aburrirte mucho entonces. No veo la hora que llegue Lita, o tú también, para agotar a Rei un poco.-Se estiraba contracturada en la silla de su despacho nuevo recién acondicionado, que quedaba unido por una puerta doble a la de su esposo.
-Hmmm… ¿Tan malo como siempre? Jajajaja
-No tanto como, probar mis poderes de defensa, para crear escudos contra una llamarada letal que sale de sus manos sin parar- Hacia una pausa suspirando.- Además sabes que ella me exige más que a cualquiera, por ser princesa y todo eso…Pero necesito de Lita para que le ponga un alto sin herirle ése enorme ego testarudo que tiene…-Pensaba haciendo una pausa-Pero por lo menos a ella le conozco el truco, en cambio Vegeta…-Frustrada.
-¿Problemas otra vez con él?-Preguntó en voz baja preocupada
-Mmmm…Sí y no. Veras…En un par de días es el cumpleaños de su hermano. En verdad que me agrada, y quería hacerme cercana a su esposa. Así que entre ambas le organizamos un pequeño almuerzo de cumpleaños. Dijo que yo podía ir, pero que él no irá y punto.
-¡Esto es una misión para Sailor Venus! Jajajaja-Gritó heroicamente, y al instante se dio cuenta que la mayoría estaba durmiendo-Uups… Lo siento-Susurró-Aquí están durmiendo, nos escolta el Príncipe Darien con algunos de sus guardias. Pobres trabajan tan bien y yo haciendo escándalo en sus horas de dormir-Aclaró sintiéndose culpable
-Oh…Darien…Cierto…Mi madre dijo que las escoltaría. Aunque me da pena, no lo veo desde hace más de cuatro meses. Y cuando supe que aceptó el ofrecimiento de mi madre, me daba mucha vergüenza escribirle. Haaaa…-Se sentía incómoda
-No deberías preocuparte, él preguntó por ti como normalmente hace, además va por asuntos diplomáticos, así mata dos pájaros de un tiro. Desde la firma del tratado ningún monarca de la tierra ha visitado Vegeta-sai. Fue muy complicado con la muerte de su mamá, la asunción de Andrew al trono… ¡Momento!-Gritó de nuevo-…Momento…-Volvió a susurrar-El tema principal es convencer a tu esposo…-La apuntaba con un ojo-¿Has pensado…Negarte?-Decía sugerente
-¡¿Tienes idea del DIOS GRIEGO DEL SEXO con el que me casé?!-Resoplaba enojada por la nariz, dándose cuenta que el príncipe la tenía totalmente a su merced
-Qué suerte tienen algunos…-Cerrando los ojos y levantando una ceja, verde de la envidia-…Bueno… ¿Y qué tal compensarlo por las molestias? ¿Has llevado la lencería sexy que te regalamos en tu despedida de soltera?-La vió asentir ruborizada-…O mejor aún…Compra algo de ahí, sería lindo detalle, estoy segura de que con el libido que da vueltas en ése planeta hay tiendas sobre eso.
-Así que estuviste averiguando sobre eso aquí…-La vió levantar su pulgar en confirmación-¿Y qué podría ser exactamente?
-Ah! ¡No! Eso te corresponde a ti, te doy los consejos, los detalles los sacas tú, es tu trabajo como esposa. Sería como que te feliciten por cocinar y que haya sido Lita quien preparó todo.-Observó poner sus ojos en blanco- Anda ánimo, estás más que lista para esto.
…
Caminaba entre la multitud que se acercaba a saludarla alegremente, y agradecía en parte que Vegeta le haya insistido en llevar a Raditz y Kakarotto por cualquier problema. También de su brazo estaba Ami. Abrumadas por las demostraciones de afecto. Parecían no poder avanzar, tal y como se lo advirtió el príncipe, que estaba enojado que se atreviera a salir así como así. Ella de seguro resaltaba con su cabellera rubia y los ojos azules como el cielo. Pero quería encargarse personalmente del pastel de Tarble. De paso era la excusa perfecta para recorrer la ciudad, ver las tiendas de ropa, comida…Y la sorpresa para su esposo. Por eso no iba a mandar a ningún sirviente a encargarse de algo tan personal, sin importar lo discreto que sea Monaka.
Por fin encontraron un lugar donde ella pudiera usar su pluma mágica, Ami tuvo que cubrirse con un pañuelo, su cabello azul también atraía la atención. Dejaron a Raditz y Kakarotto seguirlas disimuladamente, desde mayor distancia, prometiendo comunicarse si llegaba a haber algún altercado. En tanto se metían a una tienda que se notaba vendían artículos de pastelería.
-¿A quién escoltan ustedes? Escuché que hubo un gran alboroto más lejos de aquí, que se había aparecido la princesa de la Luna.-Preguntaba una muchacha saiyajin, junto con tres chicas más-¡Oye! ¡Tú eres el SuperSaiyajin!- Exclamó acercándose de forma sugerente
-Sí, mi nombre es Kakarotto, pero ahora estoy de servicio, por lo general vamos al bar de soldados que queda en medio de la ciudad, en nuestro tiempo libre. Quizá alguna vez nos encontremos y podamos…Beber algo…-Le decía guiñando un ojo coqueto
-Jajaja y yo soy Raditz, su hermano mayor. No puedo transformame ni nada, pero tengo otras habilidades-Se acercaba y les dedicaba una sonrisa ladina- Voy al mismo bar, si en cambio quieren algo más privado, tengo mi departamento de soltero.
-¡Ah! ¡Sí Raditz! ¡Eres una leyenda por lo que oído!-Reían todas coquetas
-Bueno, como dijo mi hermano Kakarotto estamos en servicio, pero esperamos verlas alguna noche-Terminaba
-¿Y a quién escoltan? ¿Es cierto que es la princesa de la Luna?
-Al principio sí-Admitió Kakarotto- Pero se armó tanto alboroto, que volvió a los dominios del príncipe y dejaron a sus sirvientas hacer sus encargos- Mintió tratando de distraer la atención.
Serena y Ami, seguían recorriendo tiendas y compraban varios artículos de ropa y accesorios. Serena ahora estaba con cabello castaño corto, y usaba unos lentes que tapaban el color de sus ojos. Por fin habían encontrado una tienda que vendían lo que buscaba para su sorpresa. Ami quedó afuera muerta de la vergüenza, y no quería tener ninguna imagen mental de lo que su amiga iba a comprarse para intimar con su esposo.
De vuelta en el castillo, Vegeta escuchaba sonidos de bolsas y los tarareos felices de la princesa a través de la puerta entreabierta de la habitación matrimonial. Con una sonrisa ladina, se asomaba a verla, la había extrañado. Abrió la puerta y se congeló del shock.
-¡¿Qué mierda te hiciste mujer?!- La levantó de golpe del brazo, su cabello estaba corto y oscuro.
-¡Auch! ¡Yo también te extrañé!-dijo sarcástica, tomo su pluma mágica y se quitó el disfraz. Lo sintió relajar su agarre, aunque era firme, realmente no la lastimó.
-¡Hmp!-Gruñó-¿Te lastimé?-Dándose cuenta de su gesto brusco. Se reprendió así mismo, sintiendo un trago de culpa amargo.
-Estoy bien. Lo siento si te asusté. Pero si no usaba mi pluma mágica no podíamos avanzar ni dos pasos. Aunque voy a anotar que cabello oscuro es un no.-Reía coqueta, y le daba un pequeño beso, queriendo relajarlo, notó muy bien su gesto triste, luego de soltarla. Revisaba las bolsas, mientras él la observaba. Entusiasmada le hablaba del pastel. Lo veía rodar sus ojos, y de pronto él apuntó su mirada hacia una bolsa de papel, oscura, sin ninguna leyenda afuera.
-¿Qué es esto?-Preguntó curioso acercándose a la bolsa que al parecer ocultaba de él.
-¡Ah No! ¡Eso no!-Se apresuró a esconderla antes de que la abriera-Es un regalo para ti, si decides acompañarme a la fiesta- Cruzaba sus brazos aferrándose a la bolsa.
-¡Ya dije no! ¡No insistas!-Cruzaba también sus brazos y volteaba su cabeza para otro lado. Pero de golpe, le entró algo de curiosidad, abrió un ojo apuntando a la bolsa. Y también afiló un poco su olfato, moviendo la punta de su nariz, preguntándose si por el olor, pudiera adivinar el contenido de la dichosa bolsa.
-¿No me digas que tienes visión de rayos X?-Sorprendida por sus gestos.
-No. Pero si es un regalo para mí, qué más dá. Dámelo.-Se acercaba a quitárselo, ella se apuró y se tiró en la alfombra boca abajo, escondiendo el paquete bajo ella, con los brazos aun cruzados.
-¡NO! ¡Vas a tener que ir conmigo al cumpleaños de tu hermano!- Mientras luchaba contra las manos que querían sacarle la bolsa, pero parecía más en modo de juego.
-Sabes que te lo puedo quitar muy fácilmente mujer, así que lo haces por la buenas…-Advertía.
-¡¿O qué?!- Enojada pero algo divertida…
-Que sea por las malas entonces…-La volteó boca arriba, quedando él a horcajadas de ella. Su mirada maligna la heló un poco, enganchó sus guantes con los dientes, sin sacarle la vista. Observando esos ojos azules como platos hacia él, sin saber qué esperar. Con sus manos levantó su remera, dejando su vientre descubierto…Y comenzó a hacerle cosquillas.
-¡Qué! ¡No basta! ¡Vegeta! ¡Jajajajaja! ¡Basta eso es trampa! ¡No! ¡Jajajajaja!-Reía histérica, y se revolcaba debajo de él, sin soltar la bolsa. Tenía los ojos cerrados pero podía sentir cómo él también se divertía. De pronto pensó que dos podían jugar ése juego, arrojó la bolsa lejos en la habitación. Él se detuvo para ir a buscarla y Serena se apuró a hacerle cosquillas en la zona de las costillas. Él se dobló instantáneamente, era obvio que no esperaba ése gesto. Ella tenía que usar toda la fuerza de sus manos y sus brazos, suponía que era difícil hacerle cosquillas al guerrero con cuerpo de acero
-¡Jajajajajaja, basta mujer! ¡Voy a caer encima de ti! ¡Aaajajajaja basta!-Trataba de contenerse pero ella era tan insistente como él
-¡Jajajaja! ¡Tú primero! ¡Detente! ¡Ya! ¡Jajajajaa!-Se reía con él de las cosquillas-¡Esta bien me detengo! ¡Jajajajaja! ¡Detente tú también!-Paró sus manos y las dejó sobre los muslos del príncipe, que estaban a sus costados, y él también se detenía. Los dos quedaron buscando aire-Jmjmjm…Tu risa me gusta-Declaró Serena, en tanto Vegeta se recostaba en el hueco de su hombro a descansar, con los codos apoyados a los lados de la cabeza de la princesa, para no aplastarla
-También me gusta tu risa-Levantó su cabeza para besarla suavemente, su olor azotaba como siempre a sus fosas nasales, haciéndolo delirar. Sintió como ella olfateaba su pecho, y lo rozaba con su nariz-Mmmm… ¿Tienes tiempo?...-Preguntó sugerente
-Eeemmm…- Pensaba -Agh…No, tengo que poner unos papeles en orden de los pagos de los guardias, y los turnos que luego hay que revisar con Nappa, porque mis Sailors también van a ser parte de la vigilancia
-Podemos hacer el papeleo juntos…-Sugirió
-Pensé que no te gustaba el trabajo en la mesa…
-Después de cenar…Ahora…Necesito estar así - Susurró, mientras comenzaba a acariciarla, y ella lo abrazaba-…Y tú también…-Sonreía malicioso, en tanto la volvía a besar y entrelazaba sus manos con las de ella y las dejaba a los costados de la cabeza de Serena.
…
-¡Buenos días Gure! ¡Y feliz cumpleaños Tarble!-Serena felicitaba y saludaba a la pareja que le atendía la puerta. Al parecer, la única propiedad que Tarble había conservado era una gran cabaña, rodeado por una granja, y muchos árboles. Tarble se ocupaba de mantener a los granjeros que la cuidaban, y ésa era su residencia cuando venía por cualquier asunto. Desde que se casó, no volvió a pasar sus días en el palacio.
-Ojalá la pases tan mal como yo.-Declaró Vegeta, que estaba con Serena enredada en uno de sus brazos cruzados
-¿Quieres apostar?-Preguntó Tarble con el ceño fruncido y los brazos cruzados como él.
-Grrrr… ¿Tienes alcohol?- Gruñía y pasaba a seguir a su hermano menor
-¡HM! ¡Saiyajines!- Resoplaban ambas señoras, se miraban y se reían. Serena le pasaba a Gure una caja con el pastel que preparó y se iban a la cocina.
-Creí que ni te aparecerías… -Consultaba Tarble y servía una cerveza helada a su hermano mayor
-Creí que tú estarías en el medio del espacio… -Devolvía en el mismo tono Vegeta, y tomaba la jarra de cerveza y levantaba una ceja
-¡Pff!- resopló mientras se servía una para él- Ya quisiera estar ahí ahora mismo…
-Pensé que no te gustaba viajar por el espacio-Sorprendido por el cambio de su hermano menor
-Para las purgas o entrenamientos que nos enviaban no.- Aclaró- Las naves en las que viajamos con Gure son mucho más cómodas, rápidas…Y me encanta pasar el tiempo del viaje fornicándola sin parar.
-¿Te das cuenta de cuánto tiempo he tratado de evitar, ésa imagen mental que me acabas de dar?-Decía deteniendo el trago que le iba a dar a la cerveza, apretó los dientes con un pequeño gesto de asco
-Jajajaja… Sí, de haber sabido que era así de fácil cobrármelas todas, te hubiera hecho hasta un video. Por eso también quería que esta celebración fuera de día, así puedo 'invertir' -Guiñaba un ojo -…En la noche…Es difícil decirle que no. A parte tiene razón cuando dice que suelo aislarme mucho, y sólo estar con ella. Y en serio ella quiere caerle bien a tu esposa, en verdad le agrada-Seguía bebiendo
-Sí…Creo que eso es un peligro inminente-Reflexionaba y pensaba en lo mucho que entendía a su hermano menor en éstos momentos.
Habían llegado temprano a la celebración, la idea de Vegeta era, llegar temprano, irse temprano. Gure había instalado unos juegos de video con una pantalla gigante en la sala, se podían usar controles que imitaban bastante las armas de su planeta natal, estilo rifles. El juego tenía dos modos, colaborativo y competitivo. Ahora Tarble y Gure estaban en modo colaborativo, nivel difícil, eliminando lo que parecían ser insectos gigantes. Tarble era muy rápido disparando, pero Gure se notaba que tenía mejor puntería y no necesitaba recargar tan seguido. En el gran sofá detrás de ellos estaba Serena, haciendo porras, y aplaudiendo contenta. A unos tres metro en el otro extremo, rodeado de un aura negra de fastidio estaba Vegeta.
-Es un juego muy táctico…Las técnicas de armas, para recargar con la palanca del costado, aunque no sólo la velocidad es lo que da la ventaja, me sorprende ver cómo mejoró tu puntería Tarble. -Comentaba Vegeta, bebía su cerveza.
-Gracias Vegeta, pueden intentarlo ustedes también, quizá en competencia, sería interesante ver cómo se defiende la Princesa de la Luna.-Decía divertido mientras esperaba que cargara el siguiente nivel.
-¡Ja aunque no lo crean, también tuve que aprender manejo de armas! Aunque no tan avanzadas como las suyas. Y uno de mis más grandes pasatiempos visitando la tierra eran los videojuegos.-Desafiaba Serena. Agarraba un bocadillo de la mesa de té frente a ellos.
-¡Hm!-Levantó el heredero una ceja hacia ella, en tanto la pareja iniciaba el siguiente nivel-No entiendo por qué estás tan lejos…-Preguntaba enojado a su esposa.
-Jajajajaja, no voy a dejar que me caiga nada de esa nube negra que te sigue, jajajaja-Se burlaba, señalando arriba donde terminaba la punta de su cabellera negra.
Golpearon la puerta, Tarble recibía a los otros dos invitados…
-¡Hola! ¡Feliz cumpleaños!-Saludaba Kakarotto junto a su hermano.
-Trajimos mucha más cerveza…- Mencionaba Raditz -No recuerdo cuando fue el último cumpleaños que pasaste en Vegeta-sai. Supongo que éste evento hay que agradecerle a la Señora Gure, ella nos invitó -Saludaba a Gure, y se dirigía a poner en el frío las bebidas. Ambos hermanos se congelaron al ver en la sala a Serena y Vegeta. Soltaron lo que hacían y le hacían una reverencia.
-¡Oigan! No, no hace falta, vinimos informales como verán, al cumpleaños de Tarble.-Sonreía amablemente la princesa, les pedía que se levanten. Vegeta se dirigía a saludar, con una migraña a punto de estallar.
-Genial ahora no hay suficiente alcohol… -Se quejaba Vegeta y saludaba a Raditz con un apretón de manos.
-L-Lo siento Alteza, nos sorprendió verlos aquí.-Dijo Kakarotto algo avergonzado.
-Sobre todo a usted Príncipe Vegeta.-Concluía Raditz saludando respetuosamente a la princesa.
-Pueden tutearme hoy, no hay problema, sino se sentiría raro.-Sonreía Serena tratando de que los hermanos se relajen.
-Tutea a mi esposa…Y será lo último que hagas -Susurró Vegeta crujiendo los dientes a Kakarotto, mientras le apretaba la mano haciéndole sonar los dedos.
- Por lo que huelo llegamos a tiempo, tus empleados son muy buenos granjeros, su carne es la mejor. Suelo pasar y siempre comprarles algo. -Raditz Comentaba tratando de ya amenizar el ambiente, creyendo que lo peor ya pasó. -Mmmm… ¡Ya recuerdo! Tu último cumpleaños aquí fue a los quince, y tu despedida de soltero fue la última reunión aquí.-Completaba riendo del recuerdo.
-¿Recuerdas en verdad? Habías bebido hasta el agua de los establos, ni hablar en "ésa" despedida de soltero.-Kakarotto se burlaba.
-Por eso siempre me aseguro de llevarme a casa alguna hembra, para que me ayude a recordar al día siguiente. Jajajajaja. Nunca hubieron tantas hembras bajo éste techo, también recuerdo a Vegeta darse una vuelta y… -Paró abruptamente cuando vió a Tarble y Vegeta a punto de matarlo o mandarlo a volar en las montañas.
-Sí…Que buena charla para tener con nuestras esposas presentes- Con sarcasmo y rechinando los dientes, Vegeta le advertía. Aunque sus esposas, sólo reían, y se iban a ver como estaban los sirvientes con las toneladas de carne asada.
-¿Me pregunto si alguna vez encontraré alguien con quien casarme? Ustedes son muy afortunados.-Raditz trataba de arreglar su casi metida de pata.
-¿En serio Raditz? ¿Piensas en casarte? El otro día te burlabas de mí por no haber pescado tantas como tú.-Cuestionaba Kakarotto, mientras se servía una cerveza.
-No quiero quedar como una vieja solterona entre mis conocidos-Se cruzaba de brazos-Pero mientras…Puedo servirme de la que se deje… ¿O no?
La comida transcurrió bastante normal. Tarble, Kakarotto y Raditz estaban un poco sorprendidos por el apetito de la princesa, Vegeta notó la sorpresa de los tres, y se reía para sus adentros. El momento de la verdad llegó. Sacaron el pastel que trajo Serena, y todos quedaron algo…Asustados por sus destinos, en verdad que la decoración se veía desastrosa. Mientras la princesa ponía las velitas para que Tarble soplara, todos empezaron a sentirse con el estómago lleno. Tarble siguió la tradición como le indicó su linda cuñada, y partió el pastel. Vegeta sonreía de cómo el karma era una cosa gloriosa del universo. Tarble enseguida esquivó la porción que le sirvieron. Diciendo que lo probara ella primero, por ser tan amable al prepararlo…Todos la observaban mientras se llevaba lentamente un bocado
-¡Qué rico! ¡El chocolate y la crema siempre quedan!-Comía contenta, y todos se servían, sorprendidos del sabor, que obviamente contrastaba con la vista.
Luego, Serena se dispuso a mostrar sus habilidades en el videojuego. Se preparó, súper concentrada junto a Vegeta, en modo competencia. Y en 3…2…1…
Comenzaron los disparos, Vegeta en verdad era muy rápido y con una puntería casi implacable, recargaba las municiones tan rápido que sólo se escuchaban los ticks de la palanca. Serena se enfocaba en los blancos más grandes, intentando así sumar más puntaje que cuerpos. Ahí recordó las lecciones de Haruka en armas largas, apoyó la rodilla al suelo, para tener más estabilidad en la puntería, y por fin comenzó a tomar algo de ventaja. Vegeta la vió sorprendido, en verdad que tenía habilidades, pero en su distracción, quedó sin municiones y debía encontrar unas rápidamente.-" ¡Mierda!"-Cruzó su mente, Serena en verdad lo había alcanzado en su distracción…Hasta que por fin faltando unos 45 segundos a terminar la partida, dió con una carga. Empezó a disparar a una velocidad saiyajin totalmente frenética, sin dejar ni un blanco al que Serena pudiera siquiera apuntar…Y ganó la partida.
-¡Vaya! Si no hubiera aprendido a ser honorable en la derrota, te estaría rompiendo el control del juego en la cabeza.-Se enojaba en broma, pero lo felicitaba, al parecer, ése mal humor con el que había llegado su esposo mermó bastante, y tenía una risa burlona triunfante.
-Impresionante Alteza ¿Qué tal si hacemos dos contra dos?- Sugirió Raditz -Como en los viejos tiempos, yo con mi hermano y usted con el suyo.
-Jajajajaja. Si es como en los viejos tiempos, tu puntería debe seguir siendo un desastre-Se burlaba Tarble.-Aceptamos.
Dentro de la casa, los hermanos no paraban de jugar y cambiar la dificultad del juego, mientras las dos esposas tomaban aire en el balcón y reían de lo tontos que se veían, tomándose tan en serio un juego.
-Los hemos perdido Jajajaja-Se burlaba Serena
-Sí, sabes, no vienen con manual de instrucciones, pero son más simples de lo que crees. Comida, pelear o sexo, Jajajajaja-Gure hizo una pausa mientras veía a la princesa ruborizarse y reír- Sé que es pronto para preguntar pero… ¿Su matrimonio cómo va?
-No tan bien como el suyo te lo aseguro. A veces es difícil. En un matrimonio arreglado te empiezas conociendo en la marcha, pero ambos estamos dispuestos a hacer que funcione, de eso sí estoy segura.-Respondía viendo hacia el bosque, apreciando la brisa fresca.
-No creas que llegamos así nada más. No fue nada fácil para nosotros. Tenía 15 años y Tarble 16 años. En ése momento Freezer quería destruir Tech Tech, pero nunca pudo pasar nuestros escudos, y nuestro armamento. Entonces se le ocurrió convencer al Rey Vegeta de casar a Tarble conmigo para infiltrarse. Pero el Rey nos hizo creer que se aliaba con nosotros a espaldas de Freezer. Apenas llegó a mi planeta Tarble nos contó toda la verdad, y les seguimos el juego a Freezer y al Rey Vegeta. Nos casamos, pero vivíamos como amigos, por casi dos años. Luego nos empezamos a gustar. Y cuando Freezer traicionó a Vegeta-sai, ahí surgió el verdadero tratado. Pero nosotros ya no queríamos deshacer nuestra unión.
-¡Wow! Toda una historia- Suspiraban las dos mirando al cielo.
Vegeta y Serena llegaban a su habitación, la verdad que se sentían relajados. Más que nadie Vegeta, por sacarse un peso de encima. Justo estaba por abrir la puerta y su esposa se le adelantó y lo detuvo antes de abrir.
-¡Espera!-Le dijo Serena poniéndose contra la puerta y parándolo con una mano
-Mujer… ¿No te bastó con todo lo que hice por ti hoy?-Con tono molesto, quería entrar y estar por fin a solas con ella de nuevo.
-Sí, y es por eso que quiero darte tu regalo ahora-Bajó la mirada y se puso roja brillante desde la cabeza al cuello
-Hhmmm…-gruñó un poco en dudas.
-E-e-espera aquí unos 5 minutos-Nerviosa y tímida de golpe-Te prometo que te va a gustar… -Lo sintió acercarse la tomo rápido de la cintura y la besó, quitándole el aliento.
-Más te vale… -Con tono sexy y demandante.
Definitivamente el príncipe Vegeta no estaba listo para esto. Apenas la tierna voz de su esposa le indicó que ingresara, se encontró con una vista que casi hace que se atragante con su propio aire.
La princesa vestía un pequeño babydoll color crema pegado al cuerpo, que se dejaba ver con unos volados al final, era de un tul muy fino, pero tenía bien cubiertas las zonas importantes. Atado hacia el cuello y cruzando por sus pechos tenía unas cintas gruesas que brillaban como brillantinas. Su cabello rubio ahora estaba suelto, estaba descalza con unas medias ¾ del mismo color que el atuendo, y su boca pintada con un brillo labial transparente. También había cerrado un poco las cortinas, para que se notara el par de velas que había prendido. Muy tímidamente se acerca a su totalmente shockeado esposo, que la miraba con la boca abierta sin darse cuenta, y le pasó un pequeño control ovalado en sus manos.
Vegeta parpadeó saliendo de su sorpresa, y observó el pequeño control en su mano. Levantó una ceja, él sabía muy bien para qué servía.
-Así que… ¿Este es mi regalo?-Preguntó de forma retórica, y la vió asentir, muy tímida con sus manos hacia atrás. Iba a sonreír de satisfacción…Hasta que una pregunta cruzó su mente y salió de su boca. - ¡¿Raditz y Kakarotto te vieron comprar esto?!-En reclamo.
-¡¿Qué?! No, no. Te lo juro ellos se quedaron vigilando desde lejos o en lo alto, no vieron ni que entré a una tienda así, ni siquiera Ami vio nada. –Explicaba algo nerviosa.
-Bien…Ahora-Hacía una pausa y se desbrochaba la camisa. Dejó su cola ondeando detrás de él de un lado a otro -Vas a aprender lo que pasa cuando te opones a la voluntad del Príncipe de los Saiyajin.- Con voz ronca y maliciosa. Levantó su mano con el control, y lo encendió. Ella pegó un gemido, y retorció sus rodillas por la sensación que tenía entre sus piernas. Vegeta disfrutó mucho de ver que incluso en la mínima potencia casi la derriba de placer. –Ahora quítame la camisa- Ordenó susurrando, veía como ella luchaba contra la sensación, mientras quitaba su camisa y la dejaba caer al piso. – Tócame-Tomaba sus pequeñas manos y las apoyaba en su pecho. El príncipe aumentó la potencia un poco más, haciéndola pegar un salto y suspirar, comenzó a tocar su pecho, acariciarlo, y besarlo. Pasaba sus manos por sus brazos esculpidos y los lamía con deseo, fue hacia su espalda y delineó cada musculo con sus dedos y besos intensos. Vegeta se sentía en el cielo, tener a su disposición a ésta hermosa hembra, era más de lo que alguna vez pudo desear, sus manos suaves y sus besos calientes, lo tenían duro, sólo quería ver hasta donde llegaría si aumentaba aún más la potencia. La vió yendo a su vientre, besando sus abdominales y pasando la lengua por su ombligo, dibujó una enorme risa ladina y volvió a aumentar la potencia, haciendo que la princesa gritara su nombre, cayera de rodillas frente a él sobre la alfombra.- Saca mi polla y usa tu lengua…Sólo tu lengua.-Ordenó en advertencia y pasando un dedo por los labios brillosos de su esposa. Ella obedeció, mientras los gemidos se ahogaban en su garganta, las vibraciones entre sus piernas la tenían húmeda y caliente, jadeando sin control. Desabrochó su cinturón, y bajó lentamente el cierre del pantalón, bajó su bóxer liberando la erección caliente y comenzó a lamerla, cubriéndola de su saliva, de arriba abajo, delineando con su lengua las venas palpitantes y la punta caliente. Su saliva estaba chorreando en el piso, y su vista estaba nublada de deseo con los gruñidos y jadeos del príncipe, quería más. Sintió las manos de su esposo desatar el nudo de su babydoll detrás de la nuca, dejándolo caer y descubriendo solo sus senos. Vegeta veía sus pezones rosados erectos, y la carne suave rebotando con los suaves movimientos, se le hacía agua la boca. –Tómame con tus tetas...- Casi jadeando sin aire. Ella obedeció de inmediato, estaba totalmente bajo el control de su voz, totalmente doblegada a él. Tomaba su miembro entre sus pechos, los apretaba y lo movía de arriba abajo, lubricado con su saliva. Vegeta puso casi al máximo las vibraciones, Y ella empezó a gemir más fuerte y sin control, aumentando las embestidas con sus senos, dándole lamidas circulares a la punta de su polla.
-¡AH! ¡Mujer me vengo!-Gritó con los dientes apretados.
-¡Ah! ¡Sí Vegeta! ¡Y-Yo también! ¡Ah!-Rápidamente metió la punta a su boca y lo tomó completamente mientras se venía chorreando entre sus muslos.
-Maravillosa…-Susurraba, la levantaba para dejarla en el borde de la cama, apoyada con sus rodillas y codos sobre el colchón. Terminó de quitar su babydoll y la pequeña braga que la cubría, dejándole las medias puestas. – Jmjmjm…-Reía hacia adentro de forma maliciosa y ronca –No te viniste tanto como acostumbras...-Mientras la observaba con el trasero hacia arriba, dándole una vista perfecta de su vagina inflamada y ruborizada por el orgasmo.
-Sólo tú me haces venir mucho... –Logró articular, en tanto todavía recuperaba el aire, roja como un tomate, sentía que Vegeta apagaba totalmente las vibraciones –Mi Príncipe.-Jadeó llena de deseo.
Vegeta se sintió tirado desde el pecho al vacío -"Mi Príncipe"- golpeó contra él dejándolo fascinado. Ésta hembra lo adoraba como nunca ninguna otra lo hizo. Se sintió duro inmediatamente, quería más de ella, mucho más. Alcanzó con su dedo el pequeño aro con el hilo que salía de su centro, tiró de él para quitar el pequeño vibrador ovalado –Ahora vas a venirte como corresponde...- Susurró a su oído, la recostó sobre la cama, levantó su trasero ubicándose por detrás, aferró su cola a su fina cintura. Comenzó a penetrarla, enseguida la sintió estremecerse, y gemir su nombre al llegar hasta la base de su polla. -¿Te viniste otra vez mujer? Mmmm…Eres fascinante, Pero aún nos falta… - Continuaba embistiendola, sintiendo como su trasero se azotaba contra su pelvis; sus gritos y gemidos llenaban la habitación. Se sentía preso de la carne de la princesa, perdido, totalmente a su merced. No quería escapar. Volvió a sentir como lo apretaba al borde del dolor, tiró su cabeza hacia atrás, y aferro sus manos a su trasero.
-¡Ve-Vegeta!¡Ya…Ya Aaahh!-No pudo articular más, Serena ya estaba explotando desde su vientre.
-¡Ah sí! ¡Oh Dios!-Se sentía eyacular sin parar. Y se desplomó apoyando su cabeza en la espalda de su esposa, la acariciaba con su nariz, olía deliciosa. Se acomodaron hasta el medio de la cama sin despegarse, ella se puso de costado y Vegeta se aferró mejor desde su espalda, abrazándola y ronroneando del gusto mientras descansaban. No parecía tan malo acceder a lo que ella le pidiera. Tampoco se sentía tan mal darle lo que él quisiera.
…
Hasta aquí este capítulo y un saludito a
OhaioIzumikun: Me legra seguir viendo tus reviews en cada cap sin falta. Pues sí, siempre me la imagino a la Reina Serenity como una suegrita de cuidado…¬¬
Una pequeña pos data, estoy refrescando éste cap para mandar saludos a las nuevas Rws
ShaiOS: Gracias por tus Rws. En verdad de ésta pareja hay nada, y me alegra que haya gente que le está gustando éste coctel erótico... EXOTICO, dije exótico Maldito corrector :V
DesertRose000: Wey! Soy tu fan ¿Te dije que soy tu fan? Jajajaja. Espero siempre de otros escritores que me digan qué opinan de las escenas de smut. Espero sus ojos se deleiten...Como yo me deleité escribiéndolo ¬¬
An R. Tendo: Jajajaj bienvenida al infierno conmigo. Muuaajajajaja he venido a juntar sus almas inocentes y canónicas para pagar mi tributo al demonio del SMUT y la zabrozura XD
