XXlalalulu: Hola! Aquí viene lo bueno jóvenes, las Sailors se empiezan a chocar con los Guerreros…Así que estoy sazonando bien la carnita para la barbacoa de fin de semana. Algo así como esas costillas que cocina el tío de la capital. Espero no decepcionaros…A darle a la lectura!

Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 8

La delegación del Reino de la Tierra llegó a Vegeta-sai, acompañando a las Sailor de la princesa a instalarse en los dominios del príncipe. Como lo dicta el protocolo, debían primero presentar sus saludos en el palacio al Rey Vegeta. Comandando el grupo de personas iba el Príncipe Darien a presentar su reverencia al Rey que lo recibía.

-Su Majestad- Se arrodillaba y lo seguía su grupo- Permítame presentarle mis respetos en nombre del Reino de la Tierra, y agradecerle su bienvenida y su albergue.-Se mantuvo con la rodilla al suelo esperando el permiso del Rey.

- Es un honor recibirlos. Aunque mi comandante y mano derecha Paragus me informó que su delegación prefiere quedarse en el castillo a las afueras de la ciudad, y no en el palacio-Comentaba en tono normal.

-No crea que es por rechazar su ofrecimiento Su Majestad. Como verá somos varios soldados y no queremos llamar tanto la atención de los pobladores. Así Sailor Venus y Sailor Júpiter se instalan más a gusto en los dominios del Príncipe Vegeta.-Explicaba muy amable.

-Sí, en eso tiene razón. Para la gente aquí serian como una atracción nueva, al igual que lo es la Princesa. -Hizo una pausa -Pueden Levantarse -el muchacho de cabello negro levantó la vista al Rey. El monarca quedó frío por un instante viendo a esos ojos azules oscuros, como si hubiera visto un fantasma y su ki… Desvió disimuladamente la mirada, y les indicó el camino. Y saludaba amablemente a su delegación y a las Sailors de manera más personal y amena.

Darien notó la mirada que le dio el Rey, pero no le prestó atención. Supuso que le sorprendía un poco los terrícolas. Y al seguir todo su curso normal, olvidó rápidamente todo. Quería ver personalmente a la Princesa, saber si estaba bien y explicarle porqué había aceptado la propuesta de su madre, la Reina Serenity, en verdad no quería perder su amistad.

En los Dominios del Príncipe, todos estaban listos para recibir a los recién llegados, Vegeta y sus soldados vestían un traje de batalla negro, con pechera gris oscura y detalles rojos. Estaban en el patio firmes esperando. Serena tenía un vestido largo lila que caía desde el pecho, con pequeñas flores de varios colores y su pequeña tiara de perlas con su cabello semi-recogido. Rei y Ami tenían un vestido más sencillo y corto, hasta debajo de las rodillas con un listón atado atrás. Rei estaba de rojo y Ami de azul, los colores de sus planetas.

-Mmmm… ¿No tenías una reunión con el General Bardock?-Preguntaba Serena, viendo cómo se pasaba la hora de sus reuniones y él seguía esperando.

-Sí. Él vendrá aquí, voy a hacer todas mis obligaciones desde mis oficinas hoy. Así recibo como corresponde al resto de tus Sailors y al Príncipe de la Tierra. –Mencionaba con el tono más normal que podía, en el fondo sólo quería ver de cerca al tipo que según la Reina Serenity era más idóneo para su esposa. Especialmente quería medirlo de cerca, porque sabía que eran amigos desde la infancia, y si se había enamorado de ella, quería saber a qué atenerse. La veía hermosa en el sol de la mañana acompañándolo en el jardín.- Te ves muy bien.-Comentó en voz baja para ella.

-Pues claro. Mira lo guapo que te pusiste tú. Yo también quiero estar a la altura Jaja-Le sonreía, haciéndolo avergonzar y girar la cabeza.

Las puertas se abrieron y entraban Darien, Mina y Lita al frente, sonriendo, y justo que se acercaban para dar la reverencia que correspondía. Serena salió corriendo a abrazar a su amiga Mina, tirándose encima de ella, casi estrellandola al suelo. Sorprendiendo a todos, especialmente a Vegeta, no lo podía creer, en verdad la hembra no tenía remedio, se rascó el puente de la nariz en frustración.

-¡Mina, Lita! ¡Las extrañé!- Soltaba el abrazo de Mina y abrazaba a Lita.

-¡Ay! Serena tu no cambias, jajajaja-Comentaba Lita y veía al Príncipe Vegeta terminar de acercarse para saludar.- Ahora compórtate un poco, jajajaja.

-Bienvenidos. –Saludaba Vegeta muy serio. Veía como le devolvían el saludo con una reverencia.

-Su alteza es un honor. Disculpe a la Princesa. -Comentaba Darien aun agachado desde la cintura.- A ella nunca se le ha dado seguir el protocolo. -Seguía esperando que el Príncipe Vegeta le diera permiso de levantarse.

- ¡HM!- Resopló- Sí…Puede levantarse. Es un honor para nosotros recibirlos aquí, aunque sé que usted y su delegación se quedaran en un castillo más pequeño cerca de aquí, y no en el palacio- Comentaba cruzado de brazos.

-Sí, no queremos llamar mucho la atención, mientras realizo los asuntos diplomáticos de aquí, y ver como se instalan las Sailors de la Princesa. –Desvió un poco la mirada y miró a los ojos de la princesa que por fin se percataba de su presencia.

-Príncipe Darien. – Saludaba Serena y le daba una reverencia.

-Princesa Serena.-Devolvía el saludo y luego relajaba su gesto, viendo que ella parecía estar bien. Le preocupó saber que ella vendría a vivir a un lugar tan diferente y mucho más peligroso, y no terminaba de confiar totalmente en los saiyajin.- Qué bueno que te tiraste sobre Mina primero, si lo hubieras hecho sobre Lita, te hubieras chocado contra una pared, Jajajajaja. -Reía ya más relajado. Serena no cambiaría, no importa el lugar.- Ha estado entrenando para medirse con un Saiyajin.

-¡Oye! ¡Sigo siendo delicada y femenina!-Retrucaba Lita- Tampoco voy a atreverme a desafiar a un guerrero de dos metros como los que hay por aquí, quizá a alguna guerrera. Yo no los subestimo para nada.-Decía contenta y se unía a Rei y Ami para empezar a instalarse.

-¡Vaya! Lita no es la única que ha entrenado.-Mencionaba Serena, pinchando con un dedo el hombro de Darien.- ¿Qué te pasó? No te recuerdo tan…Grande…Sabes las drogas para esas cosas son dañinas.-Lo regañaba y lo observaba de cerca, en verdad su físico había crecido y se sentía endurecido. Vegeta enseguida la alejó tomándola de la cintura y gruñendo un poco. -¡Oye!- Le frunció el ceño.

-Jajajaja. –Darien rascaba su nuca un poco avergonzado – Eeemmm…Los instructores Saiyajin que enviaron, nos enseñaron del manejo del Ki, en verdad son guerreros formidables.-Admitió honestamente queriendo calmar el gesto molesto del príncipe Vegeta, seguro que le molestó la cercanía de Serena hacia él.

-Tengo que hablar contigo, puedo revisar mi agenda y reservamos una reunión.- Comentaba a Darien, alejándose un poco de Vegeta, y acercándose a él.- No me he comunicado contigo, porque tenía mil y un ocupaciones…Y…-De pronto se puso nerviosa.

-Jaja, sí Serena. Yo también he estado ocupado con la asunción de Andrew como Rey. Mis ocupaciones también me han abrumado. Lo importante es que estés bien.-Relojeaba a Vegeta que era más que obvio que su Ki oscilaba de furia por la confianza que había entre ellos. Veía a su comandante acercarse por detrás también percibiendo su Ki, con la intención de evitar que Vegeta cometa una tontería por saltarle encima al Príncipe de la Tierra.- Hablaremos después de lo que quieras, junto con las chicas, así nos ponemos al día todos juntos.-Volvió la vista al Príncipe Vegeta Saludándolo normal y tranquilo. No quería causar una mala impresión y que por su culpa se arruine el tratado, o se enojara con Serena por algún motivo. –Ahora lo primero en mi agenda es arreglar las reuniones con el Rey y por supuesto el Príncipe Vegeta.-Terminaba serio.

-Alteza…-Susurró discretamente Nappa.

-Su Ki…-Comentó Vegeta susurrando para que nadie se diera cuenta- Kakarotto…

-Uhm…Sí -Susurraba Kakarotto -Es extraño… ¿Así será el ki de los terrícolas cuando se fortalecen con nuestras técnicas?

Serena volteó hacia atrás, y notó el gesto molesto de Vegeta y como Nappa y Kakarotto hacían guardia detrás de él, como evitando una desgracia. Asintió a Darien y fue sonriendo a tomar el brazo de su esposo. Apenas sintió el toque de su esposa, su cuerpo se relajó. Vegeta prefirió seguir hablando de asuntos de estado con el príncipe Darien, mientras Serena caminaba junto a él del brazo. Y ella también comentaba algunas cosas, en verdad había hecho su tarea aprendiendo de sus obligaciones allí. Darien no pudo evitar ver lo posesivo que era con la princesa, aunque sabía que los saiyajin eran así, temía que por su culpa le hiciera algún daño; también conocía perfectamente la fama del Príncipe Vegeta y quería verlo de cerca, estar seguro…

-¡Vaya! En verdad que este lugar es grande. Gracias a dios las habitaciones parecen frescas, el sol se nota abrazador.-Hablaba Lita y acomodaba su cuarto

-No es justo que Rei no nos deje estar en la planta alta. Yo quería un balcón.-Se enojaba Mina y cruzaba los brazos

-Jajajaja, pero es más estratégico, tenemos vista al patio central. Y no te quejes, nos dejaron elegir el cuarto que quisiéramos. Eres muy pretenciosa -Con tono algo enojado- Y deberías estar en tu cuarto desactivando las capsulas

-Hum!-Inflaba sus mejillas dándose cuenta que tenía razón- Oye… ¿Viste al muchacho que estaba al lado del príncipe Vegeta?- Preguntaba curiosa Mina.

-Sí es el famoso SuperSaiyajin-Contestaba natural-¡AH NO! Miiiiinaaa… Cuidado, esto no es el Milenio de Plata-Advertía.

-Haaaa… -Suspiraba –Bueno, pero aquí también acostumbran encuentros casuales, quizá no él, pero algún otro…-Trataba de calmar a Lita.

-Más te vale, voy a tener el ojo bien puesto en ti. Una cosa es fantasear, pero trabajo y placer no se llevan recuerda. –Decía, pero luego se relajó para no sonar tan regañona- El comandante Nappa se veía bien.-Guiñó un ojo.

-¡Ja! Creí que te había perdido Lita, Jajajajaja.-Se tiraba a besar su cabeza. –Con todo lo que habías entrenado creí que ya te convertiste en Rei.

-Es feo hablar de los que no están. –Respondía Rei en el marco de la puerta con los ojos cerrados y el ceño fruncido- Deberías acomodar tu cuarto Mina, y dormir una siesta luego del almuerzo porque vamos a entrenar y ponernos al día.

-¡Por supuesto!-Exclamaba contenta Lita.- ¿Cómo te ha tratado Vegeta-sai?

- Por suerte los saiyajin se toman muy en serio trabajar y entrenar. Por lo general me tocan turnos en los techos con Raditz, realmente es muy profesional. Aunque por las charlas que tiene en el comedor con su hermano Kakarotto, son un par de mujeriegos. Por suerte a mí me trata como corresponde, como un soldado más.- Comentaba secamente.

-Raditz y Kakarotto son hermanos eeeh…- Decía Mina pensando.

-Mina…-Advertía Rei.

-¡Voy a acomodar mi cuarto! Jajajaja – Se iba evitando la conversación.

Bardock salía de la oficina del Príncipe Vegeta. Le agradaba ahora tratar con él, ya que respetaba su criterio, y hasta le pedía sus consejos profesionales, habiendo vivido más guerras y enfrentamientos que el heredero. Tenía mucho que agradecerle, por apoyar el ascenso de su hijo menor a soldado élite; y por apoyar también su regreso como General de las fuerzas Élites, luego de su colapso personal al morir Gine, su esposa. Aunque sabía que de seguro fue el príncipe Tarble quien lo convenció. Por lo menos el príncipe Vegeta no hacia oídos sordos a diferentes puntos de vista a diferencia del Rey; con quien era cada vez más difícil trabajar. Buscaba a sus hijos para intercambiar un par de palabras, aún vivía con Kakarotto, y se alegraba que Raditz se haya ido a vivir sólo, pero cuando se quedaba sin dinero por el alcohol o alguna hembra, lo tenía comiendo en su casa todos los días. Odió ser un peso muerto para sus hijos, pero notó cómo se empezaron a llevar bien entre ellos. Algo positivo que él quiso rescatar de su momento más oscuro.

-Kakarotto, Raditz -Encontró a sus hijos en el pasillo cerca de las salas de entrenamiento, decidió informarles personalmente sobre los cambios de turno que tendría, mientras el príncipe Darien y su delegación se instalaban, y se realizaban las reuniones.

-Bien, no te espero para cenar entonces. Jaja- Decía divertido Kakarotto.

-¿Ves padre? Él se prepara para ser una linda esposa algún día. Jajajajaja-Se burlaba de su hermano menor. Bardock sólo dio una risa ladina divertido.

Por el pasillo donde estaba el área de natación, aparecían las cuatro Sailors de la princesa, sorprendidas de las comodidades y los planes de ejercicios. Aunque Lita y Rei eran las encargadas de acomodar detalles. Y se encontraron con los tres guerreros que estaban hablando muy cómodamente.

-Hola Señoritas.- Se presentaba.- Soy el General de las fuerzas Élites Bardock, un gusto conocer a las recién llegadas también.-Con tono serio y respetuoso, las chicas también devolvían el saludo. Aunque Lita no entendía por qué se puso nerviosa y le sudaban las manos, mantuvo la compostura.

-Mucho gusto.-Saludaba con una gran sonrisa Mina-Soy Mina, Sailor Venus ¡Wow! ¿Los tres son hermanos?

-Eh…No Señorita, el General es nuestro padre-Explicaba Raditz- Yo soy Raditz el mayor y Kakarotto es el menor. Jaja…Él es el SuperSaiyajin sabe…-Comentaba divertido, Bardock se aclaró la garganta molesto por el atrevimiento de su hijo, en verdad que no aprendía.

-¡Sí he oído de ti! -Se acercaba a Kakarotto invadiendo su espacio personal- ¡El SuperSaiyajin! Eres como una celebridad-Lo miraba con sus ojos celestes brillantes, se veía menos hosco que su padre, sin ninguna cicatriz en la cara, igual de alto que el general, y un pecho fuerte y musculoso, definitivamente su tipo de hombre. Y una mirada negra que podría matarla cualquier día que él quisiera.

-E-eeh, s-sí. Mucho gusto.- Le molestó bastante el acercamiento de la rubia lo puso nervioso, e incómodo.

-Agh! Lo siento.-Se disculpaba Lita con vergüenza ajena –Ella fue encontrada en estado salvaje hace poco. -La tiraba jalándola del brazo- Hace poco le quitamos la correa Jajaja -Reía avergonzada y relojeaba a Bardock, era un tipo muy serio.

Kakarotto se quedó impresionado al tener cerca a la chica de ojos verdes y cabello castaño. Su contextura se veía entrenada, y sus piernas…Sacudió su cabeza e hiló unas palabras- No hay problema…Eeemmm ¿Lita?-La vió asentir con una sonrisa, en verdad era una hembra hermosa.

-Bueno, si me disculpan.-Bardock hizo una reverencia y se retiraba.

-Bien.-decía Ami. -Raditz quisiéramos ya sincronizar los turnos de las salas de entrenamiento y la vigilancia, como verás ya estamos poblados y queremos empezar lo más rápido posible.

-Sí señorita. Por Aquí.-Las guiaba con su hermano menor en los detalles. Podía notar cómo la rubia con total descaro se quedaba mirando a Kakarotto, y se reía internamente, pensando que al final no serían sus bolas las que cortaría el príncipe primero. Aunque parecía que su hermano estaba más molesto con esa atención que otra cosa. Nunca lo vió rechazar a ninguna hembra bonita, y lo estaba haciendo con ésta rubia exótica -"Haaa…La suerte de unos…"-Pensó en broma.

La cena se hizo de la manera más normal, las Sailors, la princesa y los príncipes ocupaban la mesa. Aunque Vegeta, hubiera preferido como siempre algo más privado con su esposa, pero por suerte era sólo por ésta vez. Se dio cuenta bastante fácil que le tenía que poner un ojo a Mina, al parecer la muchacha era muy extrovertida, no quería que se aliara a su esposa en algún acto delictivo de las suyas. Lita se veía muy saiyajin, aunque menos rígida y temperamental que Rei. Ami gracias a Dios, parecía ser la que siempre hacía tocar tierra a Serena…Y después estaba Darien, el príncipe Darien, viéndolo detenidamente era un humano común y corriente. Podría ser el terrícola más fuerte que haya visto, pero terrícola al fin y al cabo. De a ratos se cruzaban las miradas, estaba seguro que lo estaba midiendo igual que él. Tenía que hablar con su esposa después de la cena.

-Bien, entonces sólo hoy hiciste tus obligaciones desde aquí…-Comentaba Serena cruzando de su oficina a la de él- Sabes… podrías hacerlo más seguido, me gustó mucho tenerte aquí, cenar con las chicas…Aunque debiera hacer una noche de sólo chicas y ponernos al día. Y no te preocupes, no hablaré nada más que cosas buenas y discretas de ti, Jajaja -Reía coqueta, pero notaba a Vegeta sentado pensando, con los dedos cruzados- ¿Pasa algo?- Se paró frente a su escritorio.

-No quiero que veas al príncipe Darien a solas.-Declaró con tono plano.

-¿Eh? ¿Por qué? Lo haces sonar como que voy a hacer algo que no debo…-Fruncía el ceño, entendió muy bien lo que él decía. –Además nunca estoy sola, o estoy con una de mis Sailors o con uno de tus guardias. No entiendo tu desconfianza- Se ofendía.

-Aunque estés con una de tus Sailors, que uno de mis guardias te acompañe.-Hizo una pequeña pausa.- No pensé que fuera necesario decirte esto, pero…La noche que le pedí tu mano a tu Madre, me dijo que tenía en mente al Príncipe Darien para unirse contigo y - No pudo terminar la frase y vió a Serena enfurecida.

-¡No puedo creer que mi madre te contara eso! ¡Dios qué vergüenza!-Se tapaba la cara con ambas manos.

-Tu… ¡¿Tu lo sabias?! ¡¿Desde cuándo?!- Con tono sorprendido, se levantó de la silla.

-Eeemmm…-Miraba para todos lados, pero no podía escapar, tomó aire- El día antes de tu visita, mi madre me llamó, y me dijo, que quizá tu y yo no éramos compatibles, y que debía quizá… Ver a alguien que fuera más cercano. Me informó que le había hecho una propuesta a Darien para cortejarme, Darien aceptó, pero sólo… Si yo estaba de acuerdo…-Terminaba, y veía a Vegeta apretar los puños.

- ¡Por eso decidiste terminar conmigo! ¡Para dejar que él te corteje!- Siseó apretando los dientes y agitando su puño en el aire.

-¡No! ¡Decidí terminar contigo porque no sabía qué sentías por mí! ¡Porque ni siquiera me mirabas o me hablabas! Porque…creía que tenías mujeres mejores que yo…-Admitió con tristeza. -Él es como un hermano para mí, sólo quiero hablar con él para aclarar esa situación, quiero saber por qué aceptó cortejarme…

-Ahora te haces la estúpida…-Gruñó- Es obvio que aceptó porque sentía cosas por ti y ahora tú lo quieres ver a solas…Me haces dudar de si pasó algo o no entre ustedes…-Comentaba Vegeta con despecho.

-¡El estúpido eres tú que no se da cuenta que me casé contigo! ¡No tienes derecho a reclamarme nada cuando yo estaba dispuesta a aceptarte con diez mujeres más!- Las lágrimas de frustración no se hicieron esperar, en verdad le dolía que él fuera tan injusto, y no confiara en ella.

-Se-Serena, no llores- Bajó el tono y parpadeó, eso a ella aun le dolía…Y tenía razón, se casó con él y con ningún otro. Se acercó para abrazarla.

-Vete a la mierda…- Se dio la vuelta y se fue.

Entró a la habitación, un pequeño porcentaje de él creyó que no la encontraría en la cama. Pero ahí estaba, con un camisolín de seda blanco, que tan bien quedan con la textura de su piel. A veces parecía no superar la primera discusión que tuvo con ella. En silencio fue a cambiarse para dormir. La veía aun con su laptop acomodando algunos archivos, pero apenas se sentó en la cama la cerró e hizo a un costado, y se acomodó de espaldas a él para dormir.

-Haaaa…Si te deja más tranquilo…Voy a estar siempre con uno de tus guardias. -Con tono más tranquilo – Pero te juro que lo veo como un hermano…Aunque ahora…No espero que me creas…-Terminaba muy triste- No quiero pelear por algo que no pasó.

Vegeta recordó que algo parecido le dijo aquella vez. Ella está haciendo un esfuerzo por estar bien, y él tiene que hacer lo mismo, aunque sus entrañas se retuercen de la desconfianza que tiene en ése tipo, tiene que confiar en su esposa, ella se entregó sólo a él, estaba en su planeta, en sus dominios, en su cama, se lo repetía una y otra vez en la cabeza.

-Por favor…- Rogaba atragantándose con la palabra- …Sólo es…para que me sienta más tranquilo.- Hacia una pausa tratando de calmar la tormenta en su cabeza –Tú misma dijiste que no estás segura de sí siente algo o no por ti. Luego, si quieres contarme tú misma qué sucedió voy a enterarme, pero no preguntaré nada a quien te haya acompañado.-Eso último fue como una piedra en la garganta, sólo imaginarse que algo pase…

-Buenas noches-Asentía en acuerdo con su esposo, él solo le acarició su hombro en respuesta y se acostó a dormir.

Miraba hacia todos lados y no entendía, todo se tornaba oscuro, la oscuridad lo envolvía y lo tragaba, no podía usar su fuerza, su ki era inútil, el olor a sangre, ése olor le revolvía la cabeza. Hasta que encontró el aroma a fresias, y recordó, debía ir hacia ése olor, concentrarse, volver a respirar…Vegeta abría los ojos de golpe en la madrugada, cayendo a la realidad, hacía años de esa pesadilla. No entendía porque volvió, pero al parecer el antídoto era su esposa, que lo abrazaba desde su espalda y su cola enredada a ella desde la cintura, se puso boca arriba e inmediatamente ella se acomodó en su pecho. Parece que no importaban las peleas, cuando sus cuerpos se rozaban en la cama, se buscaban el uno al otro. Eso sí importaba…Los sueños, no son reales, no importan…Los sueños son mentiras.

-Sé muy bien de qué tenemos que hablar primero-Comenzaba Darien, mientras se sentaban en una de las bancas del jardín – Yo, había aceptado el cortejo que me ofreció tu madre, porque creía que nos llevaríamos bien, fuimos amigos desde pequeños, luego siempre nos divertíamos juntos y teníamos confianza…En nuestro ámbito en general los matrimonios son arreglados, con desconocidos, y no siempre terminan bien.-Hizo una pausa, tratando de ver su reacción pero ella sólo escuchaba con la vista al piso.- Creí que si nos tratábamos algo podría haber surgido…Pero no quería que nuestro trato cambiara, o que nos alejáramos así. Ahora me arrepiento de esa charla con tu madre.-Finalizó.

-Entiendo Darien. También me pasó que luego de saberlo, no sabía cómo hablarte o comunicarme sin sentirme incómoda. Siempre te vi como un hermano, yo tampoco quiero perder tu amistad.- Juntaba sus manos y lo miraba.

-Serena…-Se acercaba a apoyar una mano en las de ella, pero retrocedía, al notar al Saiyajin de pelo largo con la mirada bien puesta en ellos dos.- Estas bien vigilada…-Comentó, señalándole con la vista al guardia, pero no a Sailor Mercury, que estaba más bien vigilando alrededor.

-Jaja, sí aquí es muy diferente, es más agresivo en muchas formas, y con más protocolo. Pero Raditz… -Señalaba al guerrero. –En verdad se ha convertido en una especie de amigo, no es tan malo, una vez que descubres cómo suelta la lengua, Jajajajaja -Reía ya más relajada –Son buenos en su deber, se lo toman muy en serio.

-Me pareció raro que vinieras aquí, incluso tu casamiento.- Preguntaba curioso. -Recuerdo que cuando recién te empezó a cortejar, decías que apenas te miraba o te hablaba, hasta que te daba miedo.

-Sí, pero…No podía dejar de pensar en él y a él le pasaba lo mismo. Los saiyajin no tienen como prioridad las emociones o sentimientos, no significa que sean insensibles. Sólo…Nunca les enseñaron qué hacer con lo que sienten. -Explicaba.

- Vaya, ahora eres experta en psicología Saiyajin…Jajaja-Se relajaba viendo que ella estaba bien, hasta feliz…Aunque fuera con otro…

-Sí, me casé con uno. -Compartían carcajadas y todo parecía volver a un curso natural y cómodo en su trato. Se sentían haberse quitado un peso de encima.

-Jajajajaja ahora vengo a enterarme que no te gustan las rubias. -Se burlaba Raditz de su hermano menor, mientras comían su almuerzo

-Es en serio, me mira de una forma nada discreta, no es su color de cabello, es…-Suspiraba frustrado- ¿Es que no sabe de no mezclar trabajo y placer?

-Quizá no, pero ustedes dos mantengan la bragueta bien cerrada…-Los relojeó Nappa, mientras se servía un guisado que olía espectacular desde el patio, y tomaba asiento con los dos hermanos. – Igualmente somos superiores en fuerza, no creo que la muchacha menudita abuse de ti, Jajajaja- Nappa y Raditz reían y callaron al ver entrar a Sailor Júpiter y Sailor Venus.

-Buen provecho. Espero disfruten el guisado, me tomó toda la mañana hacerlo- Sonreía Lita y se sentaba a comer.

-¡¿Tú cocinaste esto?!- Preguntaba Kakarotto sorprendido, ella había cocinado una montaña de comida riquísima, para todos los soldados del castillo, y ahora compartía la mesa con él, su corazón se sentía palpitar muy fuerte-¡Ez diquíshimo!-Agregaba con la boca llena.

-Sí verdad, Lita es la mejor. -Añadía Mina.– Siempre intento ayudarla, pero parece que sólo se me dan los sándwiches-Largaba una carcajada.

-Jajaja, gracias. Oigan ustedes no son tan serios como suponía-Hacia una pausa y observaba a Kakarotto- Eres muy parecido a tu Padre, aunque diferente también ¿ustedes mantienen sus mejores años durante mucho tiempo verdad?

-Sí-Contestó Nappa-Igual que ustedes, en verdad he visto un poco el entrenamiento de usted señorita, y no tiene nada que envidiar a ningún saiyajin. Alguien que he visto temible también es la señorita Rei. Morir calcinado, no suena nada lindo.

-Jajajaja, sí. Oigan si quieren podemos hacer un par de duelos, yo también tengo lo mío, soy muy ágil. -Decía Mina mientras miraba a Kakarotto.

-Sería interesante…Nuestro Ki contra su magia…-Pensaba Raditz en voz alta y continuaron comiendo. Concentrados en que la hora no se les pase por estar hablando.

Mina no dejaba de mirar a Kakarotto, parecía que mientras más lo veía, más cerca quería estar de él, sus ojos negros insondables, y esa sonrisa. Siempre parecía el saiyajin más feliz del lugar. Se quedó esperando afuera del comedor común a que saliera Kakarotto, quería preguntarle de forma directa y ya quitarse esta ansiedad de encima.

-Oye…Kakarotto- Parándolo desde el marco de la puerta con su voz.

-Eeemmm…Sí, señorita.-La veía nerviosa, su mirada celeste parecía tratar de buscar un punto en la pared.

-Me preguntaba si… -No podía hilar la simple pregunta ¿Porqué, porqué estaba tan nerviosa? Ya ha invitado a otros hombres antes ¿Será porque es saiyajin?- ¿Ustedes salen a algún bar? Me gustaría salir contigo a tomar algo.- Se ruborizaba rojo brillante.

-Mis disculpas señorita, en verdad no estoy interesado. Podemos llevarnos bien como compañeros de trabajo. Pero nada más.-Concluyó, quería dejarle las cosas bien claras, no iba a complicarse, menos sabiendo la amenaza que le hizo el príncipe Vegeta a él y su hermano.

-Oh…Mina…Llámame Mina.-Con desilusión, pero viéndolo a los ojos, no era la primera vez que le decían que no…Pero porqué dolía, apenas lo había tratado- Sí, es mejor como colegas.-Sonrió y le tendió la mano, él era honesto, no podía condenarlo por eso.

-Ah, bien, que bueno. –Sonrió y aceptó el pequeño apretón que le dio. Respiró aliviado.

A Vegeta le dio un poco de curiosidad de ver el entrenamiento de su esposa y las Sailors. Si bien contaban con habilidades mágicas formidables y que usaban muy estratégicamente, notaba como sus Ki's oscilaban sin un nivel estático. También quería ver a qué se sometía Serena, cuando a veces llegaba a dormir con un brazo envuelto, o varios golpes en las piernas, diciendo que los curaba antes de dormir, porque ya se había curado bastante y si lo seguía haciendo caería desplomada. Era especialmente los días que practicaba su escudo con Sailor Mars que llegaba en ése estado. En parte entendía que su esposa quería superar sus límites, y que Sailor Mars tenía un espíritu guerrero que se podía equiparar cualquier saiyajin. Aun así pensó que sus Ki's eran algo que podrían enfocar para asistir a sus poderes

Nappa, Raditz y Vegeta, se dirigían a verlas luchar en una de las salas. Al mirar hacia adentro, vieron a las hembras transformadas, en verdad eran formidables. Sailor Júpiter y Sailor Venus luchaban en un rincón, cuando Lita iba a lanzarle un rayo, Mina ató sus muñecas con su cadena e intentaba voltearla por arriba de su espalda con una llave. Por otro lado se enfocaron en Rei, que esperaba que Sailor Moon y Sailor Mercury la derribaran. Ami, congeló el piso debajo de ella, mientras Serena la trataba de taclear desde sus tobillos con el pie. Enseguida creó un cirulo de fuego, Serena enfocaba su poder para crear el escudo que absorbiera el daño, mientras Ami lanzaba esferas de hielo sin parar para tratar de distraerla en múltiples blancos. Entonces Rei levantó una pared de fuego contra Ami tirándola lejos, y con ambas manos fulminaba llamas contra el escudo de Serena, que trataba de mantener con todas sus fuerzas, tanto que la luna creciente se dibujaba en su frente y un aura brillante la rodeaba. Vegeta quedó sorprendido, su esposa en verdad estaba dando lo mejor de sí. A pesar de ver como claramente el escudo se rajaba, ella seguía intentando, hasta que finalmente lo quebró. Rei detuvo las llamas y una sonrisa triunfal se dibujó en ella

-¡Perra Mezquina!-Gritó Serena-¡Otra vez!

-Jajajaja veo que ella también te saca buenas groserías.-Comentaba Vegeta riendo, aunque no le gustó para nada lo que la Sailor le hacía a su esposa, y al mismo tiempo lo entendía era necesario para entrenarla. Quizá se desquite un poquito, poniéndola con alguien de su tamaño, sonreía por dentro

-Buenas tardes príncipe.-Saludaban las Sailor y su esposa también, mientras curaba su brazo.

-Buenas tardes. Mis disculpas.-Aclaraba su garganta- he notado lo impresionante de sus poderes y nunca les he comentado, solo a mi esposa se lo habré mencionado una vez, que puede que sea buena idea que aprendan sobre el manejo del Ki.- Hacia una pausa, pudo notar el interés en todas, menos en Rei, que estaba muy jactanciosa creyendo que ella no lo necesita.-Hemos visto en humanos que puede enseñarse sin problemas, y en otras razas también; no digo que pueda ser tan impresionante como sus poderes, pero en casos de asistencia; una técnica nueva, nunca viene mal.

-¡Wow! ¡Sí yo quiero aprender del Ki!-Decía Lita feliz, como para ir a un parque de diversiones.

-Vaya…Me da un poco de miedo…Pero podríamos intentar-Comentaba Mina.

-No hay porqué temer.-Agregaba Vegeta.-No es necesario someterse a un entrenamiento tan duro como el nuestro, sino entender de su energía al luchar y poder concentrarla y regularla para que no se malgaste. Nappa aquí ha sido instructor de niños por años, hasta nos ha enseñado a Raditz y a mí. –Seguía.- Además no dejaría entrenar a la princesa con alguien con quien corriera riesgo.-La miraba con una risa ladina, haciéndola sonrojar.- ¿Quieren ir a las montañas y hacer una demostración?

-¡Sí!- Gritaron Ami, Mina, Lita y Serena. Rei sólo resopló en silencio, creía que para ella era una pérdida de tiempo.

En las montañas, Vegeta leía el ki de las chicas, pero especialmente se concentró en uno que oscilaba, un poco molesto. Justo de la Sailor que esperaba…

-¿Bien?-Preguntó Nappa-¿Quiere alguna de ustedes ser voluntaria a un enfrentamiento amistoso? O si prefieren la princesa y el príncipe pueden elegir.-Justo cuando vió que Serena iba a elegir.

-¡Yo iré!-Dijo Rei con los brazos cruzados, pero con la mirada desafiante, se ponía al frente en la zona de combate.

-Raditz…-Ordenó Vegeta, cuando vió que Nappa quería ser su contrincante, en verdad lo molestó la manera en la que pasó por encima a su esposa sin dejarla hablar. Vamos a ver qué tan ancho es su orgullo.

-Alteza…-Dijo Raditz tomando posición frente a ella, la miraba serio, en verdad le parecía una mujer aguerrida. Justo cuando Vegeta iba a dar la señal de inicio Raditz levantó la mano, luego de su escrutinio a la hembra. -Lo siento debo rechazar el duelo.

Todos se quedaron sorprendidos y sin entender nada. Rei no lo podía creer, acaso ¿No la veía como una rival digna? El muy presumido se cree superior a ella. Justo cuando Raditz se voltea, Sailor Mars, sale disparada para atacarlo con su puño por la espalda.

-¡Rei no!-Gritó Sailor Moon asustada.

Raditz caza su puño con una mano, sin siquiera voltear a verla, e instantáneamente se gira y entierra el puño de la Sailor en el suelo. Cuando liberó la llama que se dirigía a él por debajo, saltó hacia atrás de ella dejando su mano enterrada. Rei se gira a propinarle patadas, pero ninguna lo golpea, el muy hijo de puta es muy rápido. Empieza a tirar llamaradas, pero pareciera ni siquiera agitarlo o hacerlo perder el control, él solo la esquiva.

-¡Pelea hijo de puta!-Grita Rei frustrada.

-¡Rei basta!-Ella no escucha los gritos de Serena-¡Raditz detenla!-Apenas oyó eso Raditz la neutralizó, parando su mano en llamas desde el brazo y la noqueó desde la espalda. Rei cayó en seco.

-¡No lo puedo creer Rei!-Replicaba Serena, habían vuelto al castillo, Rei se había despertado en el camino, ahora estaban en el área médica y Serena curaba sus heridas-¡Qué pena me hiciste pasar con Raditz!-Estaba muy ofuscada, con las mejillas infladas de coraje.

-Ése hijo de puta no quiso pelear conmigo ¡E igual mira como me dejó! ¡Se burló de mí! ¡Auch!-Se quejaba mientras le ponían hielo en la nuca.

-¡Te lo mereces! ¡Me ignoraste dos veces! Vegeta siempre dice que dejo que pases por encima de mí, y empiezo a creer que tiene razón. Además Raditz rechazó el duelo ¡Lo atacaste por la espalda! ¡¿Tan importante era tu soberbia?!

-¡Cállate! ¡Ya me las va a pagar ése maldito idiota!-Seguía fúrica.

-Sabes qué-Frunció el ceño- ¡Hoy te curas sola! ¡Y mañana tienes día libre, no quiero ni cruzarme contigo!-Gritó y soltaba la mano que estaba ayudando a sanar.-Chelye, Lemo, ayuden a la señorita. Disculpen.- Ellos asintieron y se pusieron a trabajar. Serena en verdad no quería ni tenía energías para lidiar con esto, lo que hizo Rei estuvo mal, no fue nada a la guerrera honorable que siempre presume ser. Y siente que le debe una disculpa a Raditz, que siempre fue gentil con ella. Además, la tenía inquieta, que su esposo últimamente se despertaba varias veces en la noche, creía que no era para preocuparse tanto, cuando él contestaba que era sólo un sueño, se abrazaba a ella y al instante se dormía. Pero quizá era algo que lo preocupaba, y no quería preocuparla a ella también. El problema es que cada vez era más seguido, y lo podía disimular menos.

Estaba acostada boca abajo, en verdad que fue un día larguísimo. Con toda la conmoción de Rei, se le hizo tarde para bañarse y repasar los libros que les dio Ami sobre los entrenamientos del Ki. Mina estaba sola en su cuarto tratando de dormir y se repetía mil veces olvidarse de Kakarotto. Porqué, porqué justo antes de dormir él vuelve a su mente. No quiere masturbarse pensando en él, eso sólo lo fijaría aún más en su mente, quiere tocarlo tenerlo cerca, pero duele. Y siente que sería irónico mencionar a alguien esto, la Sailor del amor, no puede arreglar sus propios dilemas sentimentales. Necesita quitárselo de encima, como sea.

Al otro día Mina tenía guardias cerca del área médica, mientras descargaban insumos notó cómo un saiyajin alto con una cicatriz en la cara, se ponía nervioso y no sabía qué decir, frente a una alienígena de cabello blanco. Ella se retiraba y él quedaba suspirando movía sus manos como queriendo alcanzarla ¡Sí definitivamente su instinto no fallaba!

-¡Oye! ¿Broly verdad?-Preguntaba Mina a un exaltado saiyajin –Soy Sailor Venus, pero puedes llamarme Mina-Con una sonrisa brillante

-Ah, perdón disculpe Señorita-Se puso nervioso y se disponía a retirarse

-¡Broly! No te vayas, ví que…todavía querías quedarte-Señalaba el camino que tomó Chelye- Sabes soy del planeta del amor y la lujuria, y puedo darte un consejo, esa chica… ¿tienes dudas?-Lo vió asentir, con los ojos en sorpresa y muy avergonzado- Bueno hoy te doy grandes noticias. Ya no las tengas, regálale dulces, o flores, escríbele cartas o mándale mensajes por tu scouter, ella siente lo mismo, y creo que por lo mismo que tú no se atreve ¡Animo grandulón! ¡Auch!-Golpea en broma su hombro y le dolió un poco la mano

-Mhm…-Asentía contento con la cabeza, se giraba para irse y luego volvía-S-S-Señorita…Eeemmm...Mina… ¿Cómo hago eso?-Preguntaba con honestidad

-Mmmm…Podríamos reunirnos y hablar personalmente. Ja! Ya tienes una amiga y una aliada.-Le daba la mano antes de que se fuera y sonreía contenta quizá su destino era unir los corazones perdidos y nada mas

-¿No te parece muy grande El Legendario para ti?-Raditz desde el techo.

-Jajajaja, yo que tú me escondo bien de Rei, está buscando revancha.-Retrucaba.

-Sí, últimamente está muy malhumorada por lo de hace un día. Es como una nube negra que cae por aquí ¿Siempre fue tan…-No pudiendo terminar la frase.

-¿Perra? Jajajaja-Se burlaba.

-Temperamental…era la palabra. Bueno, solo debo alejarme y no hacerle caso.-Declaró mientras intercambiaba carcajadas cómplices con la rubia de ojos celestes. Ya tenía ganas de ir a un bar y conseguirse un par de hembras, últimamente se sentía insaciable, pero suponía que era el estrés de ahora trabajar con alguien que lo veía con desprecio y odio.

Nappa estaba muy conforme con el compromiso de sus nuevas estudiantes, sus Ki's no eran muy grandes, pero ponían de todo su empeño para controlarlo

-Lo primero y básico, es concentrar su ki, una manera práctica es intentar enfocarlo en el centro de su cuerpo, para poder volar. Es como sentir las olas del mar, en un día tranquilo, la vibración debe ser constante-Explicaba Nappa, mientras las chicas cerraban sus ojos para concentrarse, vió como Sailor Mercury, fue la primera en enfocarlo y su vientre empezaba a brillar, pero ella perdía la postura derecha-Debe intentar presionar los abdominales, el entrenamiento físico es necesario también, para ejercer mejor voluntad en la concentración del ki-Ponía una mano en su espalda y otra en su vientre y la enderezaba. Apenas la volvió a posicionar lo hizo de manera formidable-¡Excelente!-La felicitó Nappa.

-¡Gracias!-Sonrió Ami, miró hacia arriba y aun la sostenía, cruzaron sus miradas, se ruborizaron, y miraron hacia adelante. Nappa retiró rápidamente sus manos.

En la biblioteca, Nappa y Ami buscaban libros referidos a la investigación sobre la frecuencia del Ki. A Nappa le sorprendía todo lo que ella podía absorber en tan poco tiempo, era casi como una científica de Tech Tech.

-Mira aquí…-Señala Ami queriendo alcanzar un libro. Nappa enseguida la ayuda y roza sus dedos. Ami pega un saltito. No entiende, porqué siente eso, no es miedo, ni intimidación. Pero se siente nerviosa, desde que sintió sus manos tibias tocarle el vientre y la espalda. El saiyajin se nota dedicado a su trabajo y es mayor, no sabe si podría ser su padre. Pero es callado y esmerado como ella. Y a pesar de su complextura intimidante, es discreto.

-S-sí. Este es. Hay mucho sobre el ki, pero como recién lo estamos probando en otras razas, las frecuencias y las maneras de entrenarlo son distintas.-Necesita mantener la compostura, la hembra creería que es un viejo degenerado, él es profesional ¡Basta! Pero su olor está empezando a marearlo. Y la manera en la que le sonríe…Sacude sus pensamientos de forma instantánea.

Ami lo nota nervioso, quizá es porque últimamente no puede evitar querer cruzar la mirada con él ¡Agh Maldita sea! ¿Qué le pasa? No sabe si hablar con Mina o Rei al respecto. O mejor quedárselo para ella sola, quizá sean solo conjeturas suyas, y sea solo una fantasía, de pronto pensar en soñar despierta con él no parece tan malo. Para calmar quizá los nervios evidentes que tiene.

-¿Están aprendiendo del ki? ¡Me parece bien, ya quiero verlas en todo su potencial!-Comentaba Kakarotto.

-No creo ser rival para el SuperSaiyajin -Admitía Lita entre risas.

-Oye…En tus ratos libres… ¿Qué opinas entonces tomar lecciones con el SuperSaiyajin? Yo solía ser de clase baja, y cuando pude desatar mi ki y controlarlo; fue cuando me volví poderoso, y no les quedó otra que ascenderme a élite. Podría enseñarte un par de trucos…-Preguntaba lo más natural posible.

-¿Ah, sí? Yo contra los dos hermanos. Creo que terminaría en desastre.-Se burlaba.

-¡Eh! ¡No! Sólo con el SuperSaiyajin. Verás yo vivo con mi padre y Raditz vive solo. Pero… creo que tendrías razón, lo veras por ahí si pierde todo en el bar, lo cual es muy seguido últimamente. Jajajaja-Bromeaba, en verdad quería invitarla, conocerla de cerca, no podía evitarlo…

-¡Jm! Bebedor empedernido eh…Creo que ya lo tengo como rival en al menos un área.

-No por lo que bebe, sino por la cantidad de hembras que contrata últimamente.-La codeaba en broma.

-Bueno, ahí sí que no puedo competir. Eeemmm… ¿Te parece que revisemos qué horas libres nos coinciden? –Pensó que sería interesante verlo transformado en SuperSaiyajin, y aún más tenerlo como instructor. A parte parecía un muchacho simpático y buen amigo.

Kakarotto, no podía estar más feliz, aunque él notaba que ella lo veía como amigo; él se encargaría de cambiar eso. La hubiera invitado directamente a beber un trago, pero se sentía muy nervioso de sólo imaginárselo, después de todo, ella no era una hembra cualquiera, era como una hermana para la princesa, y no quería meter la pata.

Rei volvía a sus días de trabajo habituales, aunque dedicó el día que le dieron libre, a intentar aprender algo del ki de los libros de instrucción, ella necesita acción. Y una parte morbosa de su mente, quería encontrarse con Raditz, pero él parecía eludirla exitosamente. Pero ella iba a lograr ser tan buena o mejor que él detectando y manejando el ki, y no necesitaría de sus poderes para partirle la cara.

-¡Lita!-La vió cruzar el patio-¡Oye Lita! Contigo quería hablar

-Sí, estoy muy segura de qué quieres hablar, la respuesta es no. No voy a dejar que me acompañes a la casa de Kakarotto…Además, Raditz ni siquiera vive ahí, vive solo. Y si se aparece porque se queda sin dinero, no voy a arriesgarme a que tú me hagas pasar vergüenza.-Se cruzaba de brazos y le daba la espalda.

-¡Ja! Es un cerdo mujeriego después de todo.-Declaró Rei y también se volteaba ofendida hacia otro lado-¿Y tú para que vas?-de manera insinuante.

-Voy a tomar lecciones extra y nada más. Sé lo que tu mente está maquinando. Kakarotto me parece buen muchacho.-Sentenció con honestidad.

-Ajá…-Responde con tono sospechoso.

-Piensa lo que quieras. Sabes últimamente, todas te evitamos, quedaste de tan mal humor por lo de hace un par de días, que tu sola aura destila veneno. Creo que Raditz te dio tu merecido, tú lo atacaste a traición, y alguien necesitaba domar tu soberbia.-Se daba vuelta y se iba. Lita sabía que si ella le decía la verdad cruda, ella no sabría que responder.

A Rei la había atrapado ahí, pero su orgullo no la iba a dejar renunciar, entrenaría el doble, y se esforzaría el triple. Hacía tiempo no sentía tanta ansiedad por enfrentarse a un rival. Y era su oportunidad de demostrarles que no por nada ella era del planeta del fuego y la guerra.

Sentía el pequeño salto del pecho de su esposo, un gruñido molesto. Pero al instante sus brazos la envolvían y la respiración de su nariz en su pelo lo relajaba. Ella le respondía el abrazo. Un par de minutos pasaron y Vegeta se iba al baño. Se lavaba la cara en el espejo y se preguntaba cuando iba a parar esto. Cuál era la razón para que esa pesadilla azotara de nuevo su mente, en un tiempo pasado, sólo con ignorarla bastaba, pero ahora.

-¿Te sientes bien?-Tocaba su mano la espalda de su esposo, con voz tranquila.

-Sí, sólo es un mal sueño. Nada grave.-Contestaba tratando de calmarla, creyó que ella iba a ignorar sus despertares constantes en la madrugada, pero se está haciendo tan seguido, que era imposible que ella no se diera cuenta.

-Cuéntame tu sueño…Quiero saber ¿Es siempre el mismo? – En verdad quería darle paz mental, se veía peor cada día, sin poder dormir tranquilo.

-Sólo un sueño, nada más, ya ni lo recuerdo.-Contestó cortante, enojado. No quería seguir la conversación.

-Si es por la última conversación que tuve con Darien, te juro que no te mentí, es más puedes preguntar a Ami o a Raditz.-Se sentía un poco desesperada, quería ayudarlo, quería que él se abriera y le dijera qué es lo que está sintiendo y porqué.

-Te creo, no hace falta. Y no te preocupes que no es por eso. Te dije que no es nada, y si insistes en hablar de ello, menos fácil va a irse ése sueño.-Evadía como podía, quizá solo necesitaba tiempo, tiempo para borrarlo. Quizá solo estar solo. Volvían a la habitación, Serena tenía el semblante triste, la vió y soltó suspiró fuerte.

-No confías en mí. Dijiste que no recordabas, y ahora dices que no se borra. Quiero saber de ti, de tu familia, de lo que pasa con tu padre. No me cuentas nada.-Con tono de derrota desesperada.

-¡Haaaa! Mujer, no empieces con eso, te dije lo que necesitabas saber. Y lo demás…conoces muy bien la historia de mi familia, y que mi padre y yo, no nos caemos bien ¡¿Qué más quieres?!-Se llevaba las manos a la frente un dolor de cabeza se expandía desde la sien.

-¡Quiero que me digas lo que sientes! ¡Explícame que te ha pasado! ¡Cuéntame tu tú historia! ¡Estoy harta de saber más cosas de ti por los demás que por ti mismo!- Lo veía levantarse enojado, su reclamo sólo lo hizo enojar.- ¿A dónde vas?-Cambió su tono a uno preocupado.

-¡Voy a entrenar mujer, déjame en paz!- Siseó, tomó un traje de entrenamiento, y se fue azotando la puerta.

Rei se había tomado muy en serio su entrenamiento, apenas dormía unas tres o cuatro horas seguidas, y se dedicaba a entrenar arduamente con Lita lucha cuerpo a cuerpo. Aunque ya casi ni se hablaba con las chicas, todas estaban ofendidas de que ella no haya querido pedirle disculpas a Raditz, y ahora también se dedicaba a ni siquiera decirle buenos días. Pero no importaba, los días pasaban y podía notar cómo cada vez controlaba y estabilizaba mejor su ki. Vivía casi ermitaña, concentrada y obsesionada con tomar revancha. Raditz por su parte seguía su vida normal, como si nada, en verdad no pensaba prestarle atención a ninguna provocación de Sailor Mars. Se alegraba de que ya fuera su día libre, y poder ir al bar aunque sea alimentarse la vista, ya que hoy sólo dependía de usar las cartas de 'hermano del SuperSaiyajin', y 'querrás que te fornique hasta que salga el sol'. Iba a casa de su padre y su hermano a almorzar. Era una cabaña más grande que la suya, de dos pisos, a diferencia de la de él que era de un solo piso pero más extensa. Ambas en las zonas del bosque que eran las mejores para pasar el calor bajo la sombra de esos árboles. Ser parientes del SuperSaiyajin les trajo sus buenos créditos. Si hubiera estado en el lugar de Kakarotto hasta hubiera pedido un castillo, pero el tonto a veces se pasa en su humildad.

-Buenas hermanito-Saluda Raditz entrando a la casa, el olor a la carne del horno lo pone de buen humor, hasta siente que lo quiere a su hermanito el tonto.

-Buenas Raditz… ¿sin dinero? -Pregunta en forma retorica mientras coloca la fuente en la mesa

-No es para tanto, solo quería ahorrar un poco por si tengo que invitar un trago a alguna linda hembra…Oye ¿me vas a acompañar no?- Le levanta una ceja, llevarlo de accesorio también le sería útil.

-No, está bien. No quiero robarte protagonismo, además viene Lita por la tarde y no sé a qué hora vamos a terminar.-Contestó en tono normal, e hizo escupir el agua que estaba bebiendo su hermano.

- ¡ ¿Qué tu qué?! ¡Estás loco! ¡El príncipe Vegeta te va a matar!-Le gritaba levantándose de la silla.

-¡¿Pero de qué hablas?!¡Solo viene a entrenar! ¡Nada más!-Explicaba mientras se limpiaba y se secaba.

-No me tires mierda Kakarotto, sé muy bien que últimamente te hablas mucho con ella, y no solo en los almuerzos o descansos. La ves con interés. Ten mucho cuidado- Advertía seriamente.

-Soy grande y sé muy bien los riesgos que tomo. Y sólo somos amigos, nada más, lo juro.-Aclaró tratando de tranquilizarlo un poco.

-Sí, ella te ve como amigo…Pero tú, no vayas a meter la pata.-Finalizó y siguieron comiendo.

Lita lo asombraba cada vez más, sus técnicas de patadas eran sorprendentes, aunque debía recargar un poco sus choques eléctricos, era casi tan temible como Sailor Mars. Siempre se notaba dispuesta a aprender algo nuevo, no temía desafiarse. A pesar de que volar no se la daba mucho, sí podía concentrarlo en los puños y rodillazos que le propinaba. Lita por su parte se divertía muchísimo practicando algunos nuevos movimientos con el ki que lograba concentrar, además Kakarotto se veía serio explicando, pero también era muy ameno su trato. Él no parecía frustrarse con sus intentos fallidos, y se notaba que se divertía tanto como ella

-Jajajaja, mi casa queda cerca, podemos comer algo y buscar hielo para tus rodillas-Ofrecía Kakarotto, no quería que se esfuerce tanto, y luego amanecer adolorida

-Mmmm…Está bien, no puedo ponerme en orgullosa, creo que quizá me excedí. Pero realmente quería noquear tu cabeza cuando te transformaste-Bromeaba

-Bueno, tú tenías curiosidad de ver cómo era el SuperSaiyajin. Jajajaja-Se rascaba la nuca-Pero también se trata de controlar esa transformación, mi ki se quema muy rápido en ésa forma, así que trate de no excederme.-Explicaba, mientras le ofrecía llevarla para hacer el viaje más rápido, su puso nervioso, pero ella se subió a su espalda en forma de juego de lo más normal. Realmente lo veía como un amigo, pero él se encargaría que eso cambie.

Al llegar, tomaron asiento y buscó hielo. Le hablaba de cómo vivía sólo con su padre, y lo único que hacían era ir y venir de entrenar, trabajar, y que a veces salía con Raditz, pero se sentía más como la carnada que usaba para conseguir alguna hembra. Pero que desde la muerte de su madre, su relación mejoró bastante. También porque tuvieron que ocuparse de su padre. Su padre siempre fue un excelente guerrero, creían que era un desperdicio que se dejara vencer por no soportar el duelo de su esposa. Ellos también debían superar el perder a su madre.

-Buenas tardes.-Saludaba Bardock, mientras entraba a su casa, vió a Kakarotto buscando hielo en la heladera y la espalda de una chica alta, cabello castaño, pegar un salto de susto.

-¡Hola! General Bardock. Disculpe, estábamos entrenando, en unos momentos me voy.- Se paró firme dándose vuelta al general, como si estuviera en el ejército, no quería causarle una mala impresión, en verdad la intimidaba.

-Ah…Sí…-Respondía Bardock extrañado de la forma que lo saludaba, como si él le hubiera hablado de mala gana, y eso la asustó.- Eeemmm…Relájese… ¿Señorita…-Miraba sus rodillas, en verdad necesitaba hielo, sus piernas blancas y largas resaltaban aún más los golpes. La volvía a mirar a la cara esperando una respuesta.

-Lita, soy Lita o Sailor Júpiter, como prefiera Señor.-Finalizaba, no quería sonar como un robot pero lo hacía. ¡Agh! De pronto quería encontrar un hueco en la tierra donde morir de vergüenza.

-No estoy en servicio, sólo Bardock está bien…-explicaba tratando de sonar más ameno, como podía, eso no se le daba mucho.

-Ah padre, ¿estás en horas libres? ¿Prefieres comer ahora?-Lo saludaba con un gesto de la cabeza.

-No, prefiero dormir, en la noche tengo que estar despierto de nuevo.-Saludó de nuevo a ambos retirándose. -"Creo que la asusté, sus ojos verdes son curiosos…Ojos verdes"-Pensaba con curiosidad. Sólo quería dormir, desplomarse por unas mil horas mientras pudiera. Quizá una ducha rápida.

Su sueño era perturbado por una sensación que ya le parecía extraña y familiar al mismo tiempo, abría los ojos boca arriba, se sentía cansado todavía, necesitaba dormir. Se dio cuenta que esa sensación venía desde su cadera, sentía a alguien encima de él… ¡En su polla! Enderezó su cabeza asustado vió las mismas rodillas golpeadas de hace un par de horas, a los costados de su cadera. Encima de él desnuda estaba la muchacha de cabello castaño y ojos verdes, subiendo y bajando arduamente en su miembro, quería moverse, quitarla, pero no entendía por qué no podía, la sensación lo envolvía, lo disfrutaba pero no quería, no entendía qué mierda pasaba.

-S-señorita… ¡Ah!-Se quejaba apretando los dientes-¡Lita! ¡Basta! ¡Quítate!

-Bardock…Fornícame…-Suspiraba con deseo. Y aumentaba sus embestidas contra su polla.

-¡¿P-pero qué?!¡Quítate estás loca!-De pronto sintió un tirón conocido desde la base de sus testículos-¡Ah no! ¡Detente ahora!

-Bardock…

-¡Lita!

-Bardock

Se despertó en su cama sudando frío, mierda eso lo asustó. De donde salió eso. Miraba a todos lados en su habitación y estaba solo ya había oscurecido, supuso que durmió unas cuatro horas, miró su scouter y así era, tenía que aprovechar y comer algo antes de volver al servicio. Vio que seguía vestido como llegó. Miró a su entrepierna y había eyaculado. Suspiró frustrado, ahora tendría que lavar las sabanas y lo demás. Pero fue el susto más grande que pudo tener con algo así, tan vívido. Jamás le había pasado ni en su adolescencia. Y con esa hembra que solo había visto un par de veces y apenas se sabía el nombre. Se levantó de mal humor a limpiarse.

No quería subir la escalera, parecía que sus pies se movían solos, y por cada paso, los gritos eran más fuertes, sentía muebles estrellándose, insultos estridentes. El niño de cinco años sentía un nudo de miedo y nervios, pero quería ver si estaba bien, quería saber si podía ayudar. Su pequeña mano enguantada empuja la puerta y se encuentra con su madre, en un charco de sangre, su ropa desgarrada, temblando, pero no de miedo, de furia, de odio, apretaba sus puños en el charco de sangre que la rodeaba. Fijó sus ojos en él, haciéndolo saltar de susto.

-Ma…Madre…-Estira su pequeña mano a tocarla, para ayudarla.

-¡Maldigo el día en que naciste!- Apretando los dientes llena de odio.

-Mamá…-Suspira con el dolor ardiente en su pecho.

El niño mira a sus pies, y se da cuenta que el charco se hace más grande, y comienza a hundirlo, lo asusta, quiere huir, no puede. Se agita, sabe que se va a ahogar, todo se vuelve oscuro y desaparece, sólo él y la sangre que lo envuelve, el olor, no puede escapar de él. Se agita, e intenta con todas sus fuerzas mover sus brazos o piernas, pero es inútil, su fuerza es inútil. Su ki también, es inexistente, trata de reunir lo más que puede, está impotente. Escucha una voz llamando su nombre, debe ser la salida debe seguirla. Sigue intentando mover sus piernas o brazos con todas sus fuerzas. Debe salir de ahí ahora, ya. Quema su ki en el pecho y el ruido de la explosión lo despierta. Sacude su cabeza desorientado, está en su habitación. Fija la mirada a unos tres metros de su cama y ahí estaba, contra la pared, con sangre a su alrededor una mujer…El príncipe Vegeta la observaba con pánico total, su pesadilla hecha realidad.

-"Los sueños son Mentiras…Mentiras…"- Rezaba en su mente, totalmente preso del pánico y sus ojos bien abiertos –"Mentiras…"

Hasta aquí este capítulo y un saludito a

SahiOS : Sí, aquí van a chocar todos contra todos como tragedia griega, o accidente de hora pico...Con resultados sexuales ¬¬

DesertRose000: Gracias! No pues sí, de algo hay que vivir. Mi trabajo tambien me tiene atariada, así que sacrifico algunas horas de sueño para sentarme a escibir. Por eso dudo un poco, quizá por el cansancio desarrollo mal algunas ideas...Pero por suerte en el trabajo no me dejan de brotar escenas en la mente, si mi jefe supiera dónde está mi cabeza en realidad XD

OhaioIzumikun: Jajaja. Sí, siempre que me lo imagino a Broly dudando con Chelye, yo digo : Ay mijito, blanco es y gallina lo pone… XD