XXlalalulu: Hola! Esto se va a descontrolaaaaarrr….Así que bien agarrados porque va a pasar lo que hace rato se estaba cocinando…Y ufff...Estan advertidos, no quiero PM diciéndome que Diosito esto, que Jesús aquello XD

Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 10

Raditz y Rei fornicaban muy a gusto como lo venían haciendo sin falta estos últimos días. Parecía que realmente podía ser solamente placentero sin un duelo de por medio. Raditz estaba de rodillas en la cama y sostenía a Rei de horcajadas sobre él. Ella lamia los músculos de sus hombros, suspiraba de placer sintiendo las embestidas de la polla contra su pelvis. Raditz envolvía con una mano uno de sus pechos masajeándolo, y con la otra le sostenía la espalda, besaba el cuello de la pelinegra, subía con su lengua y unían sus bocas. La recostaba, pero se mantenía de rodillas entre sus piernas sin dejar de penetrarla, empezó a poner un ritmo lento y suave. Que lo hacía apreciar mejor cada centímetro dentro de ella. La veía con el cabello esparcido en la cama, ruborizada totalmente, apretando las sabanas debajo de ella con las manos. La vista de ella se llenaba de ése rudo guerrero, con el cuerpo sudado y lleno de cicatrices, que la envolvía con sus grandes manos, y enterraba su miembro caliente en lo más profundo. De pronto lo siente enderezarse completamente y queda quieto mirándola lascivamente.

-Llega hasta aquí…- Puso un dedo cerca de su ombligo notando hasta donde llegaba la punta de su polla.

-Pervertido…-Le dió una palmadita y una risa coqueta –Que bueno que no era virgen o me ibas a matar Jaja- Gemía al notar que volvía a embestirla, se acercaba a besarla y aumentaba la velocidad. Luego se alejaba y la penetraba lenta y hondamente. Repetía así, una y otra vez, incansable, sin piedad…

-¡Mmm! ¡Raditz!¡Ah! ¡No me falta!- Jadeaba.

-¡Ah!¡Sí, puedo sentirte!- Gruñía mientras su miembro era aprisionado, se acercó y apoyó su frente en su hombro. Y se venían juntos. –Aaahh…Mujer…-Suspiraba y se acostaba a su lado y se reía dentro de su garganta – Debo confesar, la primera vez, mi polla quedó tan adolorida, creí que me la arrancarías, parece una buena manera de perderla si me preguntas.- Besaba el hombro de Rei.

-¿Raditz?...-Pensaba con los ojos cerrados, y con una mano acariciaba sus pectorales- ¿Por qué rechazaste el primer duelo?

-Aaaggh… ¿Piensas destruir mi habitación también?- Suspiraba.

-Jajajaja, no, me agrada tu habitación- Se estiraba en la cama- Es cómoda, aunque te podría regalar algunas almohadas más.- Estaba relajada y feliz.

-Bueno…Tu ki, si bien incluso en ése momento era fuerte, no lo tenías dominado.-Se volteaba a verla y le acomodaba el pelo detrás de la oreja- Oscilaba de manera agresiva y frenética, eso puede haberte servido para algunos enemigos, pero si quemas tu Ki tan rápido, te quedas sin energías, y eres blanco fácil para un rival que se dé cuenta de eso.- Seguía –Sólo basta con esquivarte hasta que lo consumas todo, o hagas algo imprudente por la falta de control, y te lastimes sola.- Se hundía en sus ojos, no estaba enojada.

-Hmmm… Es bueno saberlo…-Abrazaba su pecho y lo besaba, enredaba sus piernas con las suyas- ¿Tu…ya lo consumiste todo?- Con tono sugerente se volvía a montar a él, le gustaba lubricarse con su eyaculación.

-Mmmm…Para ti está inagotable-Movía su cadera y la penetraba otra vez. Los días libres y las noches parecían demasiado cortos. Pero Raditz por fin se sentía satisfecho, y Rei al fin encontró como calmar su temperamento.

Lita se encontraba durmiendo en su habitación, aprovechó para cenar la noche anterior en casa de Bardock y Kakarotto, y quedarse bebiendo cervezas hasta tarde. La habían pasado muy bien. Hasta disfrutó del par de veces que se reían los tres juntos. Pero apenas cruzaba una mirada con Bardock o le pasaba un jarro de cerveza, su estómago se entumecía. Y pudo jurar que se la quedó viendo al final de la noche cuando ya estaban más pasados de cervezas…Unas manos debajo de las sabanas la hicieron saltar del susto

-¡Mierda qué!-Se enderezaba ya era de día, y vió a Bardock en los pies de su cama metiendo las manos debajo de las cobijas para tocar sus piernas- ¡Ss-Señor! ¡¿Qué hace?!- Preguntó asustada ¿Cómo se metió?

-Mmm… ¿Señor?... ¿Estás tímida de repente?...-Con voz grave y lasciva se acercaba gateando a Lita- Ví cómo me mirabas anoche…Y ahora mismo…Me deseas- Susurró en su oído.

- ¡ ¿Qué?! ¡No!- Gritó presa del miedo.

-No se te da muy bien mentir…Qué mal –Sonrió de lado mostrando los dientes- Voy a sacarte la verdad a gritos. –De un solo movimiento se acercó y rompió su pijama descubriendo sus pechos.

-¡NO!- Se despertó casi con un ataque cardiaco. Miraba asustada a todos lados. Se puso una bata y salió de su habitación hiperventilada, buscando aire fresco. Eso en verdad la puso en estado de pánico. Caminaba descalza de un lado a otro frente a su puerta. Tan inmersa en sus pensamientos que no sintió a la princesa hasta que le tocó la espalda y pegó un salto.

-Lita ¿Qué pasa? –Preguntó Serena y de inmediato Lita se abalanzó a abrazarla. -Tranquila Lita, estas pálida, entremos a la habitación- Entraban y Lita quedó cerca de la puerta con miedo, y la princesa se apuró a abrir las cortinas y dejar entrar el sol- ¿Un mal sueño?- Se giró y la vió con lágrimas en el rostro- Lita, Dios mío, siéntate ¿Qué sucede?- Se sentaban en el sillón de dos cuerpos cerca de la ventana, buscaba pañuelos para su amiga.

-¡Ay, Serena! Tuve un sueño, que me asustó muchísimo.-Decía entre sollozos

-Lita ven aquí-Ponía sus manos arriba de su pelo castaño, y un aura blanca salía de ellas, calmando los nervios de su amiga- Bien…No era mucho, voy a pedirte un té ahora, ¿Sí?-Sonreía queriendo relajarla.

-Haaaa…Vaya, Rei y tú sí que han avanzado-Se sonaba la nariz y limpiaba su cara

-Sí, aún me falta, pero todo gracias a que Rei anda de tan buen humor, que se pasa horas pacientemente ayudándome a mejorar. Está tan radiante que da miedo, Jaja-Hacia una pausa- Pero…Dime, no cambiemos de tema.

-Tenías razón… Ese día, con lo del General Bardock…-La veía y ella sólo la escuchaba. - Estoy enamorada de él… -Estrujaba el pañuelo en su mano.

-Enam… ¿Estas segura? Puede que sea algo físico…No fue mi intensión hacerte sentir así ése día.-Pasaba su mano por su hombro queriendo consolarla.

-Sí…Me siento fatal. Siento que en el fondo sí estuve usando la amistad Kakarotto para verlo- Suspiraba conteniendo los sollozos –Él no se merece eso, es un excelente amigo y Bardock es un buen padre ¿En qué momento me metí en éste lío? –Pensaba en voz alta.

-…Bueno, tienes la opción de enmendar tu error, pero vas a tener que pensar bien qué decirle a Kakarotto. Y tener voluntad para dejar de ver a Bardock ¿Él te trata como amiga?

-Sí, es muy respetuoso. Quizá todavía sufre por su esposa. Ay, sólo pensar en eso también me hace sentir fatal-Se largaba a llorar en el regazo de su amiga.

-Ya Lita, tranquila…Tú puedes arreglar esto, no es muy tarde –Sentía que golpeaban la puerta trayendo el té- Ahí, busco el té y luego un baño te vendría bien.-Sonreía y abría la puerta.

-Gracias Serena- Suspiraba, era cierto. Tenía la oportunidad de arreglar éste lío. Iba a juntar todo su valor y terminar con esto de una vez.

Kakarotto se encontraba con Raditz ayudándolo a meter un par de muebles nuevos a su casa, según le contó, en una borrachera rompió algunas cosas del comedor. Pero una parte de él sabía que de seguro se metió en alguna pelea y lo emboscaron en la casa.

-¿De dónde sacaste dinero para comprar esto?... ¿Y tú heladera está repleta?-Preguntaba extrañado, por lo general sólo tenía lo justo y necesario.

-He dejado de ir al bar y estoy ahorrando…En parte necesitaba ponerme al día, y bueno, los arreglos y muebles no se pagan solos- Sonreía por dentro, no podía esperar a que Rei viera las cosas nuevas en la casa.

- Y te ves feliz… ¿Eres Raditz?- Lo picaba con un dedo en la cara- ¡Momento!…- Dijo y fue al baño con velocidad saiyajin. Raditz fue detrás de él sabiendo muy bien lo que iba a revisar- ¡Ja! Lo sabía, todavía tomas las capsulas anticonceptivas, sigues follando… -Se ponía la mano en su mentón pensando.

-¡Kakarotto! ¡Maldito metiche! ¡Deja eso!- Lo tiraba del cabello sacándolo a rastras del baño.

-A ver… No vas al bar, y definitivamente no pagas por sexo…Pero follas regularmente… ¡Tienes pareja!- Concluyó triunfal y empezó a olfatear el lugar -Ocultas bien su olor…Eres listo.

-¡Agh! Hijo de puta…Mas te vale no meterte.- Le advirtió con un dedo.

-Está bien, me alegra por ti. Es más…- Se aclaraba la garganta. - Antes de venir a verte, te avisaré así no te incomodo - Guiñaba un ojo –Si recién están empezando, supongo que es mejor así…No se sabe. - Torcía un poco su gesto de la boca pensando - Hasta me estas inspirando a ponerme de pareja.- concluyó tarareando.

-Mira… ¿No seguirás pensando en Lita verdad?- Suspiraba al entender su silencio y su gesto evasivo -Kakarotto…

-¡Hey! Yo te estoy apoyando, esperaría el mismo gesto de tu parte.-Se cruzaba de brazos, aun llevaba el traje azul y los guantes de entrenamiento.-Estoy pensando invitarla a tomar algo y contarle…

-Está bien…Hazlo - Comprendía lo que decía pero quería advertirle - Tienes mi apoyo, pero te lo digo, si ella te dice que te ve como amigo, no digas que nadie te lo dijo. Y no me malentiendas, es porque me importas que te lo digo. -Se lo dijo en tono tranquilo sin ánimos de pelear. Kakarotto sólo continuó ayudándolo en silencio. Pero se notaba decidido a ir por todo con Lita.

En casa de Bardock se encontraba Lita, esperando a Kakarotto para decirle que ya no tendría tiempo para entrenar con él, o que ya puede manejar bien su ki y no necesita de su ayuda. Lo que sea que funcionara, la cuestión era ya evitar venir a su casa y toparse con Bardock. Prefirió hacer un último entrenamiento, así no se lo tomaba a mal, y explicarle personalmente. Raramente se estaba tardando más de lo normal, o quizá era sólo la ansiedad de Lita.

-Qué raro, debería haber llegado de la casa de su hermano- Comentaba Bardock y le pasaba una taza a Lita, se veía nerviosa, como lo estaba las primeras veces que se aparecía por su casa, quizá la puso nerviosa que la mirara tanto la noche anterior. Pero beber tanto siempre lo desinhibe.

- Eeemmm… Está bien lo espero.- Sonrió nerviosa, pensando que esa era la última taza o vaso que recibiría de las manos de Bardock, suspiraba fuerte y le daba un trago.

- Anoche… ¿Bebiste mucho?... No te ves muy bien… ¿O es algo más?...- Aclaraba su garganta al verla aún más nerviosa, se sentaba en la mesa de frente a ella- No es mi intención ponerte nerviosa… - Concluía, si ella no respondía estaba bien.

-No te preocupes, no es nada, no quiero hacerte perder tiempo.- Trataba de respirar y poner un gesto normal.

-Hoy me devolvieron un día libre. Por lo general no lo prefiero. Pero conozco muy bien las consecuencias de trabajar y entrenar hasta quedar desgastado- Seguía queriendo hacer conversación y relajar el ambiente- Retomar luego es lo más difícil.

-Oh… -Miraba el reloj- Quizá deba mandarle un mensaje a su scouter. –Pensaba en la tardanza de Kakarotto- Después de todo, hoy quería hablar con él más que entrenar. –Pensaba en voz alta.

- ¿Hablar? –Levantaba una ceja, ¿Sería posible que no se haya dado cuenta que ella se siente atraída por su hijo? Bueno… ¿Por qué se fijaría en él en primer lugar?...Pero el trato que tenían eso dos, no parecía eso… ¿Su instinto se estaba oxidando?…

- Sí…-Hacía una pausa y miraba a sus manos debajo de la mesa –Ya no vendré a entrenar con él aquí…- Sentía una daga fría cruzar su pecho.

- ¿Sucedió algo? –Su tono era preocupado, la vió cambiar su gesto como si sufriera.

-Es que… - No pudo detener sus lágrimas…Esto era demasiado – No puedo dejar de pensar en ti- Puso sus manos en su boca, mientras corrían las lágrimas en sus mejillas ¿Qué acaba de hacer?

Bardock tragó duro, si otro no se lo confirma no lo cree. Ella…Piensa en él…Está frente a él confesándose. Pareciera que el reloj se detuvo sin aviso, estaba casi paralizado viéndola.

-Lo-Lo siento por molestar éste último tiempo. – Se levanta abruptamente, debe huir. Abre la puerta. Y una mano se la cierra evitando su escape. Pega un salto asustada. Bardock está detrás de ella, apretando la puerta para no dejarla huir.

- ¿Por qué?...- Articuló Bardock, quería entenderla -¿Por qué querrías estar con alguien como yo?- Se veía siempre como un viejo que estaba en sus últimos días. Pone su otra mano contra la puerta encerrándola, pero no la obliga a voltearse.

-Es un guerrero valiente, un general responsable y estratega.- Apoya su cabeza contra la puerta, el calor de la cercanía de Bardock la está enloqueciendo, pero no tiene valor para verlo a la cara. –Sus soldados y el príncipe confían en ti, apoyan sus vidas en ti. Para eso se necesita más que méritos. Además es un buen padre…- Suspiraba -¿Por qué querrías estar tú con una muchachita como yo?- Admitió en derrota total.

- Eres hábil, una excelente guerrera, tu sonrisa ilumina cualquier lugar, además se nota de lejos tu buen corazón y que te importan tus amigos.-Se lo decía con voz ronca, inclinándose a su cabello, su aroma pareció inundarlo. Si ella se volteaba, no había vuelta atrás.

-…Tu cuerpo, por lo que se ve, estás en buena forma… Eres muy atractivo- Comentó Lita volteándose, y mirando a sus ojos negros que le daban el escrutinio más incitante de su vida.

-Jmjmjm…Si yo tuviera que empezar a hablar de tu cuerpo creo que no podría terminar. -Se acercaba a esos ojos verdes que ya lo tenían atrapado, a esa pequeña boca rosa, se moría por volver a probar ésa costumbre del beso. Algo lo detuvo…Levantó una ceja alejándose de ella, creyó sentir el ki de su hijo acercarse…Escaneó bien…Pero nada.

-¿Q-Qué pasa?- Preguntó con miedo quizá ya se arrepintió de todo.

-Nada, creí sentir a Kakarotto acercarse a varios metros, pero nada.- Tomó su cintura y ella apoyaba sus palmas en sus pectorales.

-Ah, sí, debo escribirle.- Dijo un poco asustada de que se apareciera de pronto ¿Qué pensaría de ella? De pronto se le ocurrió a ella detener todo.

-¡No! Le escribes un pequeño mensaje en mi habitación- La levantaba de la cintura contra la puerta, ella enredó sus brazos a él dejándose inundar por el aroma amaderado del guerrero, y unieron sus bocas, en un beso lento, mientras Lita envolvía sus piernas a su cintura, él desenredó su cola, aferrándose a su pantorrilla. Saboreaban de a poco sus bocas y caían totalmente, en el sonido de sus propios gemidos y sus respiraciones pesadas. Bardock ya no podía esperar, la llevaba a su habitación. No sabía cuanta necesidad tenía de ella. Lita se sorprendía de lo fácil que la alzaba, la tomaba hasta su cuarto, sus brazos musculosos la tomaban firme y la hacían sentir su calor. Su bulto endurecido tocaba contra su centro. La calentaba, la mojaba. Bardock abría la puerta y la cerraba de un portazo detrás de él, apoyaba a Lita en su cama aun enredada a él.

-Aaaj…Espera aquí.- Se levantaba dejándola acostada- Voy a buscar para protegernos.- Se iba al baño, está seguro que Kakarotto guarda capsulas ahí, luego le explicaría. Ahora quiere a Lita, y sólo a ella.

- Ah…Yo estoy tomando…Eeeeh…No es que yo planeara nada, sólo acostumbro hacerlo.- Se puso nerviosa y volteó el rostro ruborizada.

-Igual, quiero hacerlo…- La vió y le dio otro pequeño beso- De paso envías ése mensaje, estoy seguro que se fue al bar con Raditz.- Fue al baño de inmediato a beber la capsula. Al volver veía a Lita cerrar su comunicador. Apagó la luz, dejando sólo la claridad del atardecer entrar por la ventana. Se comenzó a desvestir, viendo como ella giraba en la cama para verlo, su cola ondeaba de un lado a otro. En verdad esos ojos verdes se veían maravillosos cuando estaban llenos de deseo…Deseo hacia él…Quedó totalmente desnudo mientras ella lo veía con la mirada un poco exaltada cuando se acercó a ella para empezar a desvestirla -¿Sucede algo?...-Preguntó susurrando, obviamente ella quería hacerlo, ése olor no lo engañaba, lamía su blanco cuello, sintiendo su pulso exaltarse.

-Eeh…Es más grande de lo que estoy acostumbrada- Suspiraba excitada y ansiosa, no creía que la dañaría pero, le sorprendió darse cuenta que el tamaño saiyajin del que hablaba Mina era cierto después de todo.

-…Mmmm…Empecemos de una vez entonces, así te acostumbras.- Ronroneo comenzando a quitar su camiseta, rebelando sus pechos cubiertos por la ropa interior, se veían de buen tamaño, ruborizados subiendo y bajando. Quería descubrirlos ahora y meterse uno a la boca, pero quería hacerlo bien, de a poco. Bajó lamiendo desde su cuello, pasando por encima de la carne de sus senos que se dejaba ver, y hasta el ombligo. Ella acariciaba su pecho musculoso fuertemente, y enredó sus dedos a su cabello negro en el proceso. Él tomo sus pantalones y se los quitó. El olor de su vagina lo enloqueció, acarició sus muslos, corrió un poco sus bragas y comenzó a lamerla.

-…Lita…Tu sabor…-Susurraba, deteniéndose, se ocuparía de esa zona después, quería subir y chupar sus senos. Subió, le quitó el brasier, rebotaron un poco, tomó uno para masajearlo, su carne era suave, hundían sus dedos, pero decidió relajar el agarre al notar como su mano dejó unos moretones. Debía recordar ser más suave, comenzó a lamerlos.

-Aaahh…Bardock…-Gemía Lita al sentir las rudas manos del guerrero apretar sus senos, y luego ser suave y comenzar a lamerlos. Ella acariciaba su espalda musculosa, y se deleitaba de la textura de sus cicatrices, lo tenía entre sus piernas y se movía dándole caricias a su polla.- ¡Ah!-Gritó al sentirlo succionar sus pezones, mientras intercambiaba lamidas y los pellizcaba. Sentía su respiración pesada ir bajando por su cuerpo, hasta llegar a su entrepierna y quitar sus bragas mojadas.

-… Si me dices que nunca tuviste uno tan grande…Voy a asegurarme de lubricarte muy bien…- La última frase salió casi como un gruñido. Y comenzó a lamerla de arriba abajo, sus labios de la entrepierna se veían rosados e inflamados, eran tibios, suaves, comenzó a darles besos largos, se le hacía agua la boca mientras la sentía chorrear. Su lengua chocó con su clítoris hinchado haciéndola temblar, metió dos dedos dentro de ella y la escuchó gritar su nombre –Sí Lita…- Susurró contra su clítoris y se lo llevó a la boca. La embestía con los dedos y lamía y succionaba su clítoris, en verdad sus jugos no lo decepcionaban. Ponían su polla a vibrar inflamada, rogándole entrar en ella. Se alejó para besarla y ubicarse entre sus piernas, rozaba su miembro contra la excitación de ella.

-Bardock…Ya…Estoy lista…- Lita no lo soportaba, tenerlo tan cerca y tan lejos la enloquecía. Lo sintió acomodar la punta caliente de su pene en su entrada, y se empujó ensanchando su carne, de una manera estremecedora.

-¡Ah! Te sientes tan bien por dentro.-Con los dientes apretados y apoyando la cabeza en el hueco de su hombro. Sintió un pequeño grito de dolor, seguía entrando ayudándose con una mano, entonces ubicó su mano libre levantando un poco una de sus piernas desde su trasero- ¿Mejor?-Preguntaba y la seguía besando, la vio asentir, mientras envolvía sus suaves manos a él acariciándolo. Hizo una pequeña embestida para ensancharla un poco más, y siguió hasta el fondo, esperó un momento en tanto envolvía su cola a una de las piernas de Lita, pero enseguida ella empujó sus caderas contra él, haciendo un vaivén el cual siguió con gusto. Se sentía tan apretada a su alrededor, que temía lastimar su carne, así que no aceleró sus movimientos. Lita sentía las embestidas hasta su ombligo, agitándola totalmente, presa de la sensación, ya nada importaba, sus cuerpos enredados buscaban la liberación. Parecía haber pasado mucho en ése ritmo constante, llenos de sus gemidos y gruñidos de placer, se besaban, sudados, totalmente enrojecidos, respirando hondo, sintiendo el palpitar de sus sexos al chocar…

-B-Bardock…Estoy a punto de…Aaahh.-Se sintió agitar cuando él aumento sus embestidas.

-¡Sí Lita! ¡Sí hazlo!- Apretó los dientes del dolor que le dio a su miembro al sentirla estrangular su longitud, succionándolo. Y de un gruñido se vinieron juntos. Bardock quedó rendido encima de sus pechos, sentía sus dedos acariciar su nuca. Pero para no aplastarla, la envolvió en sus brazos y se giró dejándola encima de él. Ambos dieron una pequeña risita por el gesto, y también de alivio. Al fin sus sueños ya no eran sólo pesadillas.

Broly al fin tenía su cita con Chelye. Cuando ella contestó su mensaje, sintió que iba a vomitar sin parar de los nervios. De pronto se arrepentía de no ser un bebedor, quizá un trago lo hubiera relajado. Pero mejor no, quizá cometa alguna torpeza, además de que ya se sentía de ésa manera. Respiraba hondo mientras la esperaba en el patio de los dominios del Príncipe para llevarla a un pequeño café ésa tarde, el cual le juraron que era discreto. No quería escuchar murmuraciones a su alrededor mientras estaba con ella, no quería avergonzarla.

-¡Pero qué guapo!- Exclamó Chelye, nunca había visto a Broly informal, llevaba unos jeans azules, con una camisa blanca y un saco azul oscuro, pero sin corbata. Lo vió voltearse con los ojos dilatados.

-¡Hola! Eeeeh…-Quería decir algo…lo que sea…Pero su mente quedó en blanco al verla con un lindo vestido rojo y unas calzas azules debajo, y unas botas también rojas, las pequeñas hebillas en su pelo blanco brillaban. De pronto se arrepintió de no dedicar tiempo a aprender a atarse una corbata como Raditz se lo replicó. Pero aprobó su ropa antes de salir eso lo dejó más tranquilo.- ¡Tú, tú también!- Exclamó muy nervioso y se dio cuenta que le gritó, se acercó y bajó el tono- Tú te ves li-li-linda…Siempre…-Se puso rojo, pero notó como ella también, así que se relajó como pudo y le ofreció su mano para volar con él, la vió dudar un poco- Si quieres…Puedes subir a mi espalda, Eeemmm…No hace falta estar de frente…Eeeeh…yo…-Nervioso.

-No, quiero…Abrazarte…-Confesó y se acercó, puso sus pies sobre los de él y se aferró a la cintura de Broly, pudo sentir los latidos fuertes contra su oído.

-…Chelye…- Susurró, estaba feliz, la tomó bien seguro que no se escaparía, y por primera vez en mucho tiempo sonrió con todo su ser. Iba a hacer su mejor esfuerzo para corresponder a Chelye, de la misma manera que ella correspondía a él.

En verdad que Chelye se sentía muy satisfecha, casi se cae al piso cuando vió el mensaje de Broly, de salir… ¡SALIR A UNA CITA! Más cuando le preguntó si era un paseo por ahí o algo y él contestó´: "QUIERO CONOCERTE MEJOR, PORQUE ME GUSTAS." En ése momento explotó y se desmayó en su scouter. Broly fue directo y desinhibido, bien claro en sus intenciones, entonces ella iba a hacer lo mismo y contestó: "ME ENCANTARÍA, TAMBIEN ME GUSTAS". Ahora estaban en un bonito café compartiendo la tarde, riendo como siempre, hasta hablando de tonterías, aunque fue ella quien dio el primer paso para hablar, él fue atento todo el tiempo, le abrió la puerta, la dejó elegir la mesa y hasta tomó su mano unos minutos. Se notaba que hacía su mejor esfuerzo por superar su timidez, y no le salía mal, a Chelye su timidez le parecía que lo dejaba más encantador. Y estaba prendida a eso mirada negra que brillaba hacia ella.

Broly en verdad estaba sorprendido de lo tranquilo y natural que estaba saliendo la cita, la gente no lo miraba como cuando recién llegó a Vegeta-sai, pareciera que ya no era la atracción principal, por suerte. Respiraba tranquilo, hipnotizado por esos ojos violetas y esa sonrisa que era sólo para él y nadie más. La veía observar a unas parejas que bailaban en el salón, de pronto quiso estar con ella compartiendo eso…Pero… ¡Mierda, no sabe bailar! Empezó a sentir pánico, no quería rechazarla, pero tampoco quería que ella lo invitara primero, quería hacerlo él, porque se veía que no le iba a decir que no…Pidió permiso y fue al baño a llamar a su aliada del crimen.

-Hola, Mina- La veía en su scouter.

-Hola… ¿Broly? ¿No deberías estar en medio de una cita? ¡Ay no! ¿Sucedió algo?-Agrandó la vista- Bien tranquilo, cuéntame…

- Estoy en la cita. No es grave…Es… Que están bailando, y quiero invitarla…Y no sé bailar…O moverme con ella sin miedo a pisarla- Susurraba avergonzado. Pero quería pedirle consejos a ella, ya que Raditz dijo que estaría ocupado, y no había errado cuando le recomendó qué escribir en los mensajes para la cita. Ésta hembra tenía buen olfato para esto.

-Mmmm… ¿La música es lenta?- Lo vió asentir- Listo fortachón ¿Ella se subió a tu espalda para llegar allí o de frente?

-De frente…- Contestó rojo como un tomate recordando cómo la sintió entre sus brazos

-¡Bien! Te dije que el trato ya estaba cerrado, Jajajaja. Haz lo mismo que para volar con ella, pero…Ah! ¿Se subió a tus pies?- Asintió de nuevo- Bueno ambos con los pies al piso, y sé honesto, dile que no sabes, pero quieres hacerlo. Y ¿Quién sabe? Quizá te la lleves a la cama ésta noche.- Reía triunfal.

-¡ ¿Que qué?!-Asustado por lo que le dijo- ¿Va…Va a querer aparearse?- Susurró con vergüenza y nervios totales, su garganta parecía tener arena.

-Pero…Broly… ¿Eres virgen?...O sea tu nunca…- Lo vió girar la vista, se sintió un poco mal por él, su vida realmente ha sido solitaria.- Bien…Lo siento, me estoy adelantando. Podemos tener esa charla con Raditz si quieres. Pueden tomarlo con calma.

-Ah…Pero…Y si…-Más relajado pero con nervios.

-Ya te digo sé honesto con ella. Ella trabaja en área médica, conoce de anatomía. Pero debes ser claro para que ella no lo malentienda como rechazo. También es lindo cuando un hombre quiere tomar las cosas con calma y hacer otras cosas más tiernas.- Decía ensoñando estar de novia de nuevo - Bueno, ahora ve, relájate, y mucha suerte, aunque no la necesitas.-Le guiñó un ojo.

Broly volvió del baño y lo notó más relajado, quizá se quebró un poco de los nervios, pero ella lo ayudaría y sería paciente también en todo. Pero casi se siente desvanecer cuando le pasa la mano y la invita a unirse a las parejas que se movían con la música. Fue tan delicado, y ella lo guiaba un poco viendo a sus pies, le había dicho que nunca antes lo hizo y le gustó compartir ésa primera vez con él.

Iban volando muy despacio, y la bajaba en el patio central del castillo, no querían soltarse. Chelye juntó valor y apretó fuerte la mano de Broly.

-…Broly...Me…Te acercarías…Para…- Ni siquiera tuvo que terminar la frase, él se acercó hasta su rostro.

-¿Así?...Beso ¿No?- Estaba hipnotizado por esos ojos y esa boca que lo invitaba. Ella asintió y él unió sus labios. Era…-"Dulce"- Pensó, mientras por instinto movía su boca contra la suya. No parecía extraño como pensó. Quizá lo demás tampoco era tan complicado. Volvía a su casa lleno de ilusión, y con ganas de pasar aún más tiempo así con Chelye. Por primera vez en mucho tiempo no se sentía como un bicho raro y alienado. Tenía amigos y una linda novia.

La noche empezaba a caer, Kakarotto caminaba entre la gente sin rumbo fijo, sentía ahogarse cuando volaba, su pecho se estrujaba adolorido, sus encías dolían de apretar los dientes. La sensación no se iba. Leía de nuevo el mensaje de Lita en su scouter, diciendo que quería hablar con él personalmente cuando tuviera tiempo. Nunca siquiera sospechó nada, pero se sentía rechazado de la peor forma pero ¿Por qué? Nunca le insinuó nada, él le había dicho que era como amigo ¿Lo había usado? ¡NO! ¡No quería creerlo! Tampoco quería creer lo que vió. Iba muy nervioso a su casa sabiendo que Lita seguro lo esperaba, así que caminó un poco pensando qué decir, aunque lo hiciera tardar más. Debió irse, debió girar e irse; apenas sintió a unos metros fluctuar el Ki de su Padre y Lita de ésa forma, debió irse. Pero se preocupó, y escondió su Ki por si había problemas…Ahí estaba…Lita contra la puerta, envolviendo a su padre con las piernas…Besándose…Huyó, no quería quedarse y cometer el error más grande de su vida, contra su padre, contra Lita. Se sentía un tonto, su hermano se lo advirtió, sentía vergüenza, derrota…Quería desaparecer…Necesitaba dejar de sentir, un trago…Sí quemarse en alcohol hasta desvanecerse. Entró al bar de siempre, casi instantáneamente lo rodearon un par de soldados para invitarlo, pero con un gruñido y mirada asesina, los mandó a volar. Se sentó en la barra y ni siquiera una hembra se le acercó cuando vieron su mal humor. Pidió el trago más fuerte, que era conocido casi como un veneno para otras razas. Le dio el trago seco…Quemaba…Mucho…Se sintió deshacer la piedra en su garganta y el fuego de su pecho relajarse –Gracias…La botella completa me vendría bien.- Declaró al barman.

-Eh…Kakarotto…No creo que…-Le advertía el saiyajin del bar.

-Tengo dinero… ¿O es otra cosa?-Le tiró una mirada con el ceño fruncido, totalmente enfurecido, y tomó la botella. Quizá era eso lo que necesitaba y un par de hembras que lo acompañen. Pero se sentía sucio y despreciable. Bebía trago tras trago, sintiendo que, cuando no quemaba su cuerpo el alcohol, volvía a sentirse sin aire. Ya no había esperanza alguna para él.

La rubia dormía plácidamente en la madrugada, en verdad que Ami la dejó agotada repasando algunas cosas que había dejado pendiente, pero sabía que era mejor ponerse al día con todo. Sino no tendría nunca tiempo libre y ya procrastinó demasiado el salir a divertirse como hacía en la tierra o el Milenio de Plata. Lo necesitaba más que nunca para borrar el trago amargo que pasó con Kakarotto. Siempre que se alistaba para dormir, volvía el recuerdo, se sentía horrible y rechazada. Era eso quizá, lo que frenaba su voluntad de sentirse, una muchacha linda, divertida, seductora –"¿De qué le servía si actuó como una loca?"- Fue su último pensamiento antes de quedar dormida.

No sospechó en ningún momento que un intruso se metía al castillo…Era habilidoso, pasó sin ser detectado, conocía muy bien donde estaba ella. Rompió con la fuerza de su mano la cerradura, y muy despacio buscaba algo para bloquear la puerta. Pero ella ni se movió, en verdad debió estar cansada…Pero no tenía escapatoria, la observó dormida, con su cabello rubio regado en la cama como una cortina, su figura debajo de las sabanas, se subió a horcajadas de ella y rápidamente puso una mano en su boca para que no gritara, viendo como despertaba del susto.

-Ssshhh…Mina zoy io Kakaotto- Mencionó el guerrero como pudo, poniendo un dedo en su boca- Nno…Ti asustesh…No glites, ¿Zí?- La vió asentir con los ojos en shock.

-¡¿Qué mierda?! ¡Aj, apestas a alcohol! ¡Aléjate!- Lo pateaba, y no lo movía. Además apenas podía mantener la cabeza quieta.

-Nnooo…Mina…Quiero estar condigo… Tú dambien ¡Hep! -Daba un hipo borracho, todo le daba vueltas. De golpe todo se dio vueltas en serio. Mina lo volteó al piso con su cadena de Venus. Y como la estabilidad y los reflejos le fallaban ni lo vió venir. - Auuuch…Mina- Rodaba en el suelo.

-Mira estás ebrio como nunca. No sé qué te pasa, pero te largas ahora mismo o llamo a los guardias- Advirtió estridente y firme, iba hacia su puerta y vió como la bloqueó con una silla, porque al parecer rompió el picaporte.- ¿Cómo entraste sin que nadie te viera?

-Oculto mi kiiiii…y conshco muy bin el castillo- Se paraba y se enderezaba como podía, por unos segundos usó su velocidad Saiyajin hasta llegar cerca de Mina- Hoy esh du día de suerte, vash a estar con el supedsaiyain…-Declaraba con un gesto sugerente, sus brazos se sentían torpes y pesados cuando quería alcanzar a tocarla.

-Jajajaja…Pero se nota de lejos que no sabes ni dónde estás parado- Se burlaba Mina- El SuperSaiyajin apenas se puede mantener de pie jajajaja-Ella no sentía miedo, Kakarotto estaba tan ebrio que no la intimidaba para nada.

Kakarotto se sintió insultado, bajó su pantalón y su ropa interior mostrándole su pene erecto- El superrrsayain esstá bin ppparado- Contestó a su desafío.

-¡Pero guarda eso! ¡Puedes llegar a matar a alguien!- Exclamó viendo en todo su esplendor el tamaño saiyajin. Vaya se notaba que se había bebido toda una cantina y aun así su polla estaba bien sobria. De pronto se asustó cuando lo vió caer de rodillas al suelo y poner sus brazos en su estómago. Se acercó y fue un error, Kakarotto vomitó en el piso ensuciando la alfombra y salpicándola. Asesinarlo no sonaba mal.

-Mina…L-lo sssiento- Salió como un sollozo de dolor, pasaba su brazo sosteniéndose de ella. El olor de su vomito inundaba todo, estaba tan sucio como se sentía. Sus ojos la vieron y se entristecía recordando como la rechazó. Ella debió sentirse igual o peor. Él la rechazó de forma directa, cara a cara, en cambio con Lita fue indirecto. Empezó a sollozar pero sin lágrimas.

Mina sintió pena, no sabía qué le pasaba, pero ése gesto triste y derrotado, la hizo sentir un ladrillo de preocupación en el estómago, creía que si lo dejaba por ahí solo, cometería una locura. –Bien, es sólo vomito. Dios sabe que he pasado por lo mismo…Ahora pasa tu brazo, vamos a limpiarte ¿Sí?- No dijo nada y sólo se dejó ayudar, le vendría bien no caerse camino al baño. Kakarotto cerraba los ojos de a ratos, mientras iban lentamente al baño, cuando Mina lo soltó un poco para prender la luz del baño, él tiró su cabeza hacia adelante y se golpeó en seco la frente con el marco de la puerta.

-¡Auch!- Exclamó y se frotaba.

- Eso va a doler mucho más en la mañana…-Se burlaba un poco. Hasta que lo notó hacer arcadas de nuevo y se aceleró al inodoro, pero cayó de rodillas con él. Le vomitó un poco encima, pero gracias a Dios el resto logró atinar dentro de la taza. Bien, ya se sentía un poco de mal humor, le daría la misma lección que le dio Ami cuando ella llegó en un estado parecido hace algunos años. Empezó a quitarle la camiseta, sus pantalones estaban flojos así que sólo sus botas serian su trámite.

-Jmjmjm… ¿Vamossh juntos?- Sugería travieso, levantándole la mirada vidriosa por el alcohol, y una sonrisa ladina.

-Siiii…Seguro…-Dijo irónica, lo ató con su cadena y lo volteó dentro de la bañera, haciéndolo quejarse del golpe. Abrió el agua fría del duchador y lo bañaba directo desde la cara.

-¡Ha! ¡Esta…fría!- Se quejaba como podía, le entraba agua a la nariz, y la boca- ¡Ba-basta! ¡Arrggg!-Temblaba.

-¡Esto te servirá créeme! ¡No solo para limpiarte!- Se burlaba Mina y le echaba jabón, refregándolo con el cepillo de la ducha. Lo veía tiritar los dientes y abrazarse del frio. Luego ya estaba un poco más coordinado de movimientos y lo recostó desnudo en el sillón de tres cuerpos, y apenas lo cubrió con un edredón se quedó noqueado. Mina suspiraba, tendría que limpiar todo el desastre y lavar la ropa apestosa.

Lita despertaba en los brazos de Bardock, todo era tan suave y reconfortante, sus brazos, sus piernas, su cola. Lo sentía gruñir un poco, intentando mantenerla quieta a su lado. Pero el sueño se terminó y la realidad empezó a brotar en su conciencia. No estaba arrepentida pero ¿Qué le diría a Kakarotto? ¿Cómo tomaría el hecho de que se enamoró de su padre a sus espaldas? ¿La odiaría, se sentiría usado? Se levantó quitándose abruptamente de los brazos de Bardock.

-¿Lita…Pasa algo?- Preguntaba algo confundido, se veía alterada, y se sintió en alerta cuando la vió pararse y vestirse para huir - Lita, basta…- La detuvo del brazo, parándose de la cama. No lo veía a la cara…Comenzaba a llorar - ¿Te arrepientes?

-…No…Claro que…Nunca me arrepentiría. -Sollozaba. -Pero… ¿Qué voy a decirle a Kakarotto? ¿Cómo va a tomar que su amiga… Se aprovechó de su amistad…Para…-No pudo terminar la frase se tapaba la boca.

-¿Y fue así? ¿Eso fue lo que hiciste?- Esperaba una respuesta y la obligó a verlo- ¡Contesta!

-No…No intencionalmente, pero indirectamente disfrutaba verte cada vez más… ¿Cómo hago para que él me crea o no me odie? ¿O para que no pase algo malo entre ustedes por mi culpa?-Lloraba sin parar.

- Hablaré con él. Tú no tienes que preocuparte, cualquier consecuencia, me haré cargo. -Trataba de convencerla, entendía su angustia.

-No, no puedo darte problemas con uno de tus hijos. Eres buen padre, no podría. No valgo la pena.-Lo veía a esos ojos negros desesperados sin saber qué decir para convencerla, él agachaba la vista y la soltaba.

-…Lita…No puedo obligarte…-Suspiraba quizá sí fue un sueño después de todo. La veía vestirse y desaparecer sin mirar atrás…

Kakarotto empezaba a removerse, sintiendo no sólo la luz del día en su cara, sino la suavidad de la tela que lo cubría, y a pesar de ser un espacio reducido donde estaba recostado, era suave, cómodo, con lindo aroma. Enterraba a gusto la cara en la almohada. Y ronroneaba un poco de alivio al sentirse fresco, y limpio. Parecía que había muerto e ido al cielo. Se volteaba enrollándose en el edredón, y empezaba a parpadear muy de a poco, se sintió desorientado, no era su cama ni su casa. Empezó a ser consiente del dolor de su cabeza y su estómago. Volteó a ver al techo, aspiró fuerte y el olor que lo envolvía era de mujer. Asustado enrollo su cola, se enderezó, provocándole un dolor horrible en todo su ser, que lo tiró de nuevo al sillón lamentándose de estar vivo. Estar acostado parecía aliviar bastante su dolencia.

-¡Buenos días!...- Saludaba Mina muy alegre, vestía una remera con hombro descubierto, unas pantuflas y unos jeans. Traía una mesita con ruedas llena de sándwiches, y café, té, jugo, leche. Mina no estaba segura de qué querría tomar el guerrero. Pero agua estaba segura que sí, así que trajo dos jarras grandes de agua con hielo.

Kakarotto la vió con mucho esfuerzo con un solo ojo y comenzó a quejarse- Ay…Nooo…- Se trataba de sentar y notó que estaba desnudo, le entró pánico. -Oh...No… ¿Qué hice?- Sostenía su cabeza en arrepentimiento.

-¡Hm!-Dijo enfadada cruzándose de brazos- Buenos días para mí también.- Reclamó - Cálmate, no pasó nada. Y no porque TU no quisieras…- Seguía- No suelo acostarme con tipos que bebieron tanto que no saben ni lo que hacen. Me diste un buen susto anoche. Ten- Le pasaba un vaso lleno de agua- Vomitaste mucho, a mí inclusive. Así que en unos 40 minutos me traen la ropa limpia y planchada. Deberías comer.

-Mmmm…- Gruñía. Se sentaba derecho para tomar el agua- Gracias – Susurró. La veía prepararse el desayuno, y dispuesta a compartirlo con él. Su estómago dolía, pero lo sentía vacío.

-Bueno, traje de todo un poco, pero como la prioridad era la velocidad, hice mi especialidad, sándwiches.- Reía un poco, aunque él se veía que había vuelto del infierno, nunca lo vió con el ceño tan fruncido -¿Algo pasó para que bebieras así? ¿O acostumbras a hacerlo seguido?

-Ayer…-Suspiraba, le dolía- Me sentía…Muy mal, y creí que unos tragos me caerían bien.- La veía escucharlo, le pasaba un sándwich, le preguntaba si quería seguir con agua o quería algo caliente de tomar- ¿Por…Por qué me ayudas?- Puso un gesto extrañado, no parecía tener segundas intenciones, y por lo que le dijo y comenzaba a recordar, ella no se aprovechó de nada.

-Anoche, te veías fatal. No sabias lo que hacías y pensé, que si te pateaba de aquí; o seguirías bebiendo hasta morir, o cometerías una locura. No eres malo, y no pareces del tipo que bebe de ésa manera.- Con tono comprensivo, él realmente parecía estar triste- Yo ya he estado un par de veces así, Jajaja, créeme una ducha fría te tatúa la lección en el inconsciente.

-Haaaa…Luego de que yo te traté como lo hice…Tú…- Empezó a recordar cómo la empujo al piso aquella vez y la rechazó.

-Oye…Eso…Creo que es normal. En verdad perdí la cabeza ése día. Si me perdonas, yo te perdono el susto y el riego de vomito que tuve que limpiar.

-Sí, y gracias en verdad… ¿Te lastimé?- Recordaba que ella lo cargó hasta el baño

-No, para nada, jajajaja estabas tan perdido que no eras rival para nadie. Ahora come, es casi mediodía, y hay gente afuera, no sé muy bien qué truco usar para sacarte sin que nadie lo note. Pero supongo que estando sobrio eres mucho más hábil. Ya regresaras a tu casa.- Sonreía y seguía comiendo.

-Mi casa…- Susurró - Mi padre…Lita…-Vió a la rubia detener el bocado- Ellos…Están juntos ahora, no quiero ir…-Finalizó casi quebrándose, el nudo en su garganta volvía.

-¡¿Qué?! ¡¿Lita y el General Bardock?!-Lo vió asentir triste, se dio cuenta…- Es por eso que bebiste así… ¿Porque te lo ocultaron?

Asentía con la cabeza- Iba a pedirle a Lita…Ser más que amigos, ser una pareja…Y casi llegando a casa, los ví…Besándose…- Sollozó en su garganta- Me siento…Sucio…Usado- Apretaba los puños.

Mina se fue a sentar a su lado, le puso una mano en su hombro - No sabía, lo juro, ella no me comentó nada, aparte de que entrenaba contigo, y bueno, yo me estaba sintiendo pésimo luego de actuar como una loca, así que no presté atención. Lo siento- Lo sintió gruñir enojado.

-¡Me usó!- Siseo enojado- ¡Los dos se reían de mí!- Con despecho.

-¡Oye! ¡NO! Mira- Se paraba enojada- Dí lo que quieras de mí, pero Lita, juro que no es así, ella siempre hablaba de ti como un amigo. Y de tu padre con mucho respeto…Si se enamoraron, las cosas son así, no se pueden forzar. Tú lo sabes…Mírame a mí lo que me pasó por tirarme semidesnuda encima de ti- Terminaba viéndolo fijamente.

-Sí…-Respondía un poco más relajado, pero seguía sintiéndose pésimo- Eres agradable, cuando no estas tirándote encima de mí. Jeje- Tratando de bromear un poco.

-Jajajaja…Chistoso-Decía sarcástica. Mientras seguían comiendo, todo parecía haberse relajado, hasta compartían un par de risas con anécdotas de cuando estuvieron borrachos en ocasiones anteriores. Al terminar, Kakarotto fue al baño a ponerse su ropa limpia. Revisaba su scouter, y tenía como mil llamadas perdidas de Vegeta, ya suspiraba viendo qué le iba a decir. Se lavaba la cara, el estómago se le alivió bastante, el problema sería la cabeza durante el día. Quizá debiera decirle la verdad a medias, que quedó tirado de borracho y listo.

-Bien- Decía el guerrero listo con su traje azul, y ajustaba sus guantes- Gracias. En verdad no sé cómo agradecerte- Sonreía un poco.

-Jaja, en verdad creo que estamos a mano, yo te debía a ti por lo que te hice.- Se reían juntos. En un segundo el gesto de Kakarotto cambió totalmente a uno asustado- ¿Qué pasa?

-…El Ki De Vegeta…- Fue lo único que alcanzó a articular y salió disparado por la puerta. Algo malo había pasado.

-¿Te vas en un par de días?- Preguntaba Serena a Darien, que la acompañaba caminando por el jardín.

-Sí. Sólo pasé a avisarte personalmente, y para organizar una reunión de despedida. Y ya no acepto rechazos de tu esposo. Así sea que lo tenga que arrastrar contigo. Jajajaja-Bromeaba- Además, quiero hacerlo como compensación, ya que no podré estar aquí para el cumpleaños que le están organizando en el palacio dentro de unas semanas. -Explicó.

-¿Cumpleaños de Vegeta?- Preguntó extrañada, no recuerda que él le hubiera dicho o que tuviera la fecha en su agenda.

- Oh, lo siento, ¿No sabías? - De repente siente que metió la pata, era un festejo en el palacio. Quizá la idea de su esposo era pasarlo en sus dominios, de manera más íntima. Y lo del palacio era algo más oficial.

-Está bien…- Suspiró con un nudo en la garganta. Cada día era más difícil soportar el llanto frente a los demás- ¿Cómo voy a saber del festejo o cómo va a decirme? Si…No quiere verme…Me evade- Estalló en llanto, ya no lo soporta.

-Se…Serena- La abrazó, no aguanta verla así, quien sabe cuánto tiempo estuvo sintiéndose así, sin decir nada, fingiendo. - No llores, por favor, cálmate.- El cuerpo de la princesa temblaba de los sollozos- Sshhh…Vas a estar bien…No sé qué pasó entre ustedes…Pero lo van a arreglar- Dios…Siente como su corazón se estruja, mientras la aprieta en sus brazos tratando de consolarla, y ella hunde su rostro en su pecho, las lágrimas mojan su camisa- Los primeros meses son difíciles…Ya…Ya van a conocerse mejor…Sshhh…Respira…- Apoyaba la cabeza arriba de la de ella.

-Lo s- siento, no quería preocuparte o asustarte…- Le dice llorando y mirándolo a los ojos…En un instante algo la tira hacia atrás en el piso, y lo ve caer en seco a unos metros de ella, rompiendo la loza debajo de él. Los saiyajin que hacían la vigilancia, junto con Sailor Mercury y Sailor Mars, se precipitan hacia el lugar.

La existencia de Vegeta se había vuelto aún más oscura de lo que recordaba. No podía soportar más, tal vez debiera aceptar fornicar a su esposa sin dormir juntos…Pero…La necesita. Quizá intentar de a poco volver a acercarse, besarla…Aunque le echa la culpa al hecho de permitirse sentir con ella, a tener emociones. Cree que eso es lo que devolvió sus pesadillas de una manera intensificada. O quizá permitirse ser sincero, contarle la verdad… Pero tiene miedo, miedo que ella lo vea…Débil…Nunca fue así de vulnerable con nadie. Pero ella quizá no lo juzgue. Necesita terminar de una vez con esto. Hablar con ella de frente de una vez. Encima de todo, el idiota de Kakarotto faltó al entrenamiento, así que su mente estaba más revuelta que de costumbre, y colérico de no recibir ni un mensaje en respuesta de porqué faltó…Pero sintió ése…Ki…Mientras caminaba por el pasillo. Ahí recuerda…Desde que ése tipo está aquí, sus pesadillas volvieron… ¿Y si… Es por culpa de ése príncipe que quiso quedarse con su Princesa?

Giró la vista a donde estaba…No estaba solo…Estaba con su esposa…Tocándola, abrazándola. Sin ninguna vergüenza, ella se dejaba tocar, se hundía en su pecho. Frente a todo el mundo…Sin importarle quien los estuviera viendo. Apretó duramente sus puños a los costados de su cuerpo, sintiendo el fuego explotar en todo su ser…Y…Por primera vez en toda su vida…El Príncipe Vegeta se salió totalmente de control.

-¡MALDITO HIJO DE PUTA!- Vegeta ruge después de acertar un puñetazo a la cara de Darien, todos se abalanzan para detenerlo- ¡Suéltenme insectos! ¡Voy a matar a ése bastardo hijo de puta!- Ruge desplegando su ki para poder soltarse y lo está logrando.

-¡VEGETA!-La princesa se paraba y notaba la situación, no lo podía creer-¡Basta! ¡¿Qué mierda hiciste?! ¡No lo suelten!- Veía que aparecía Kakarotto a ayudar a sostenerlo. Se acercó a Darien, que empezaba a moverse luego del golpe. Puso una mano en su cara para sanarlo.- Tranquilo…Vas a estar bien…- Se preocupó muchísimo tenia sangre en el rostro, el aura sanadora salía de sus manos, y hacían efecto- ¿Tienes alguna herida grave?- Lo miraba a los ojos.

-No…-Suspiró- Y tomaba su mano alejándola de su cara muy delicadamente- Gra…Gracias. Puedo levantarme.

-¡Vegeta! ¡Cálmate! ¡¿Qué mierda te sucede?!- Preguntaba Kakarotto, nunca lo había visto tan fuera de sí. Tuvo que cambiar a SuperSaiyajin para mantenerlo inmovilizado.

-¡Suéltame idiota! ¡Voy a matarlo!- Siseaba viendo cómo su esposa lo tocaba.

Serena se puso de pie frente a Darien, defendiéndolo de Vegeta, viéndolo a sus ojos negros, desafiándolo a que lo volviera a intentar. Su postura era de batalla. Pero esto se aclaraba ahora mismo, sin importar lo que resultara.

-Ami, Raditz. Acompañen por favor al Príncipe Darien- Miraba a Darien, asintiendo de que no se preocupara por ella.- Voy a estar bien- Le aseguró y miró a Vegeta- Tu y yo tenemos que hablar ahora. Suéltenlo.- Siseó y caminaba en dirección adentro del castillo, lo soltaban y Kakarotto y Nappa iban a escoltarlos- ¡A solas!- Gritó Serena la orden y los dejaron.

Vegeta caminaba enfurecido detrás de ella, también dispuesto a un enfrentamiento sin importar las consecuencias. La veía desde atrás, su vestido plateado oscuro ondeaba mientras ella daba paso firme. Él aún no se quitaba el traje azul que usó para entrenar. Se abalanzó sobre ella, para llevarla volando a toda velocidad a la habitación.

-¡NO!-Gritó Serena, creando el escudo en su pecho y haciendo que la suelte a mitad de la escalera- ¡No vas a hacer siempre lo mismo!- Lo desafió -¡¿Quieres que peleemos?! ¡Bien vamos a pelear, me alejas de ti, no me permites ayudarte! ¡Haces lo que quieres conmigo sin importarte!- Dolida y fúrica.

-¡Tú haces lo que quieres! ¡Dejándote tocar por ése insecto! ¡Frente a todos!- Sentía la garganta adolorida.

-¡Sólo me estaba ayudando porque lloraba por ti! ¡Porque ya no puedo seguir así!- Lo seguía desafiando sin bajar la mirada.

-Eso es entonces…Planeas huir con él…-Gruñía y la arrinconaba contra la pared, con la mirada amenazante- ¿Es eso? Claro…Él es el príncipe bueno y yo…El príncipe malo- De golpe el olor a la sangre de Darien que quedó en la mano de la princesa, lo enloquece de rabia, desenreda su cola y sostiene su muñeca fuerte contra la pared a la altura de su cabeza.

-¡No te tengo miedo! ¡Con el único que alguna vez quise huir fue contigo! ¡Ah!- Gritó al sentir la cola estrangular aún más su muñeca.

-¿No me tienes miedo?- Reía de manera ladina y maliciosa, clavando su mirada en esos ojos azules- He matado miles…Millones…- Ve la mano de ella con la sangre de ése miserable. -Sería fácil cortarte la mano ahora mismo, ésta mano con la que te atreviste a tocarlo.- Gruñía con los dientes apretados.

-¡Suéltame!-Se retorcía, luchaba, lo golpeaba inútilmente con la otra mano.

-¡No! ¡Ahora mismo voy a tomarte! ¡Eres mía! ¡Mia y de nadie más!- Inmovilizó su otra mano con la suya, y comenzó a besar su cuello, desde su mentón, lo lamía, su olor a fresias lo cegó totalmente, ya no quería ni podía parar. Estaba desesperado, hambriento de ella. Con su mano libre, empezó a descubrir sus pechos, lamió la parte de arriba y los estrujó.

-¡Suéltame! ¡No voy a follar contigo nunca más! ¡Búscate otro harén! ¡No me importa! ¡Ah!-Gimió cuando él le levantó su vestido y metió la mano en su entrepierna apretando su clítoris, aun en contra de lo que quería sus caricias rudas la excitaban, lo extrañaba, el calor de su cuerpo, lamer su pecho musculoso, su aroma, ése maldito olor ya la tenía rendida. De pronto se asustó cuando abrió sus piernas- ¡No! ¡Nos van a ver! ¡Aquí en las escaleras nos pueden ver!- Rogó para que se detuviera, en tanto sacaba su miembro duro, ansioso por penetrarla.

-¡No me importa!- La penetró de un gruñido- ¡Que todos vean que eres mía! ¡Que se aparezca ése hijo de puta y vea como te tomo donde yo quiera porque eres mía!- La empezaba a embestir profundo y sin control, su centro chorreaba contra su polla, la escuchaba jadear y quejarse. Se sentía delirar dentro de ella. Su cuerpo, su piel, pegados a él, su rostro rojo de lujuria. No puede seguir lejos de ella, ya no más.

Serena se sentía poseída, y movía sus caderas contra él, se odiaba por responder, pero al instante que él soltó sus manos, se enredó a su cuello, para que no la suelte. Lo vió a sus ojos negros, llenos de deseo, y lo besó, besó esos labios suaves que tanto extrañaba, el respondía y metía su lengua en su boca, por fin exploraban sus cavidades sin límites, sin pudor. Sentía la cola en su pantorrilla, agarrándola suave, sus manos enguantadas apretando su trasero, aplastándose ambos contra la pared. La princesa vió el gesto de desesperación del príncipe mientras seguían y él apoyaba la frente debajo de su cuello, gruñía y gemía desesperado, no era como ésa vez, no estaba enojado, estaba confundido…Pero ¿Por qué? ¿Acaso no estaba seguro de lo que ella sentía por él?... ¡No! ¡Él no sabe lo que ella siente!

Se empezaron a estremecer muy cerca de su límite, tan cerca, que les dolía, el fuego en su vientre estaba a punto de estallar sin control, cuando sintió la punta de la polla de Vegeta lista para liberarse dentro de ella.

-¡Ve-Vegeta…Te amo!- Gimió mientras explotaban juntos, sintiendo sus jugos chorrear entre ellos. Estaban cansados, rendidos, pero Vegeta, caía de rodillas aun sosteniéndola, cepillando sus labios en el hombro desnudo de ella, suspiraba, y bajaba sus hombros en derrota. Parecía estar peor que aquella vez que le dio ésa cachetada.

-"Te amo"- Escuchó, -"Te amo, Te amo"- Seguía resonando dentro de él. Conoce muy bien las palabras, pero no las entiende... Nunca creyó que nadie se las diría…Sólo una pregunta rondaba por su cabeza -¿Por qué? -Preguntó. -¿Por qué no te fuiste? ¿Por qué no huiste de mí cuando pudiste? ¿Por qué te quedaste?- Le preguntaba con la voz quebrada, totalmente derrotado.- ¿No ves que no puedo? No aprendo, no aprendo… No puedo…No puedo…- Se abrazaba a ella negando con la cabeza, sollozando sin lágrimas.

-Vegeta…-Susurró su nombre y le dio consuelo, se abrazó a él, hundía su cabeza en su hombro. Lo sintió alejarse para mirarla, ella acarició sus labios. Su cola se enredaba a la fina cintura de la hembra. Su mirada azul se mezcló con sus ojos negros.

- L-lo siento…No quería que fuera así…-El príncipe miraba hacia abajo, sin levantar la voz, dándose cuenta de cómo la había ensuciado y marcado moretones con sus manos. Como si hubiera salido del letargo y cayendo en cuenta de lo que habían hecho - Vamos a limpiarte…Yo…Lo siento.- Susurraba y la cargaba hasta la habitación matrimonial. Ella se escondía en su pecho, por fin se sentía cerca de él. Se iban a limpiar y cambiar de ropa. Serena estaba en el baño terminando de limpiarse. Vegeta la esperaba sentado al borde de la cama, relajaba su respiración, estaba decidido a contarle todo. A decirle por fin toda la verdad.

Hasta aquí este capítulo y un saludito a

OhaioIzumikun: No pos…Sí, siempre creo que es difícil estar en un grupo de todas amigas mujeres. Ésa escena siempre me da ganas de entrarle a gym y la comida sana XD

Podata saludos... ;)

SahiOS : No pues, con enemigos así, pa' qué quiere uno amigos... Gracias por tu Rw :)