XXlalalulu: Hola! Para empezar, gracias a los que me envían PM. En verdad no sé si animarme a escribir Yaoi…Me gusta leerlo, al igual soy muy VegeBul, quizá luego de éste fic se me ocurra algo para el fandom. Aunque hay un mar de Vegebul para todos los gustos y colores. Ésta pareja ¿Vegerena?( XD no sé cómo llamarla) hay casi nada. Siempre veo que la emparejan con Trunks o con Goku. Pero no sé porqué me agrada la idea del Príncipe de los Saiyajin y la Princesa de la Luna…Dos opuestos intentando aprender del amor… Bien a leer se ha dicho ;)

Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 11

Serena salía del baño, con una camiseta de algodón y unos pantalones cortos. Veía a Vegeta vestido con unos jeans y una camisa purpura, sentado al borde de la cama, viendo a sus dedos entrelazados muy serio. Él la vió y tendió su mano para que lo acompañe. Su cola estaba suelta pero relajada. Se subían al medio de la cama. Se abrazaban uno frente al otro, Vegeta acomodó su cabeza debajo de los pechos de la hembra, sintiendo su corazón y el ritmo de su respiración, mientras ella pasaba sus dedos en su cabellera negra. Las piernas de ambos estaban enredadas y su cola se enredó a uno de los muslos de la princesa. Ella notó como él juntaba coraje. Luego de un largo silencio, él empezó a hablar.

-Mis primeros recuerdos, además de entrenar, son las palabras de mi padre y sus expertos, que estaban sorprendidos del record que rompí en el nivel de fuerza. Nunca en la historia un saiyajin nació con mis cualidades, a diferencia de Broly, pero era considerado una mutación, ya que fluctuaba del más alto, al más bajo. Ellos se la pasaban diciendo que yo era un prodigio, y que de seguro era el SuperSaiyajin, que nacía sólo uno cada mil años- Tomaba aire – Me esforzaba diez veces más que cualquiera en mi entrenamiento, odiaba fallar, y lo volvía a intentar…Odiaba…La debilidad…Sentirme débil, al igual que mi padre. Él siempre quiso que su heredero siguiera sus ambiciones, y llevara a los Saiyajin a gobernar el universo…- Hizo una pausa- La última vez que ví a mi madre, fue dos años después de que nació Tarble. Él nació como un guerrero de clase baja, incluso al empezar a entrenar a los dos años, su nivel era igual de decepcionante. No entendían qué sucedió, mi padre se había unido a mi madre porque era la guerrera femenina más fuerte en Vegeta-sai, y porque necesitaba concebir de inmediato, para ser proclamado Rey…Mi padre le echó la culpa a ella, yo también, desprecié a Tarble desde el primer día. El día que fue desterrada, ella estaba feliz de ya no soportar al Rey, se sentía libre al fin. Pero él la castigó antes de que se marchara, la golpeó hasta casi dejarla inconsciente…Yo subí a ver…Mi padre salía de la habitación satisfecho, y ella estaba arrodillada en el charco de sangre, y me miró con odio, y maldijo el día que nací. A mí ni me importó, la vi con desprecio y lo último que le dije fue 'Basura patética', y me fui…Mi pesadilla trata de eso, pero es una mentira, en mis sueños yo…- Suspira y la estruja un poco más –…Yo me siento mal, y sus palabras me duelen, quiero ayudarla, pero…El charco de sangre me traga y no puedo moverme, ni escapar del olor a sangre.- La siente enredarse a él aún más – …Tiempo después, mi padre se alió a Freezer, y me enviaron a purgar planetas, estaba emocionado, por fin iba a poder enfrentarme a diferentes guerreros en diferentes planetas. Me gustaba sentirme con ése poder de eliminar a quien yo quisiera y volverme más fuerte, sin importar lo mal que la pasaba en las misiones, con hambre, con sed, herido…Me sentí despertar a la realidad hace cinco años, cuando Freezer nos traicionó, y vino a destruir el planeta, pero antes, quería hacernos pasar a mi padre y a mí una muerte lenta antes de extinguirnos…No había forma de luchar contra él, nos esquivaba fácilmente, aun así sabiendo que con un dedo podía derrotarme, me enfrenté a él, porque me dí cuenta que si mi planeta y mi raza se extinguiesen, sería el príncipe de la nada…Ya técnicamente a su merced, con un rayo de ki empezó a atravesar lentamente el hombro izquierdo de mi padre, dañando su corazón y bajando por sus pulmones, pero sin matarlo, lo dejó tirado desangrándose. Luego fue por mí, me levantó del cuello ahorcándome con su cola y comenzó a hacerme lo mismo…- Se aleja un poco de ella y se toca su hombro izquierdo – La cicatriz grande de aquí es de él…Lo próximo que recuerdo es un halo de luz dorada tirando a Freezer al suelo, salvándome de su ataque. Días después desperté en un tanque de regeneración, lo primero que ví fue a Tarble…Él se había enterado de la traición de Freezer, y con su esposa vinieron a ayudarnos, habían mejorado muchísimo los tanques, y me salvé con sólo una cicatriz…Pero mi padre… Su daño en los pulmones y el corazón era irreversible, y hoy en día sólo empeora…Se está muriendo muy lentamente, y estoy seguro de que hubiera deseado morir en batalla que estar como está ahora- Seguía –Tarble me contó cómo había pasado todo, Freezer se enteró de la leyenda del SuperSaiyajin, y decidió eliminarnos antes de que se hiciera realidad…Sin embargo…Un guerrero de clase baja se transformó luego de que las fuerzas Ginyu mataran a su madre delante de él. Ése guerrero es Kakarotto…Me sentí engañado, usado…Por mi padre, por Freezer… No lo quería creer ¿Cómo era posible? Todo mi esfuerzo, tirado a la basura…Para colmo mi padre seguía igual, aun con todo lo que había pasado, buscaba la forma de eliminar a Kakarotto. Pero Tarble me convenció que era mucho mejor tener al SuperSaiyajin como aliado, apoyé su ascenso a Élite, y decidí entrenar con él para superar mis límites – Suspiraba -El Rey no entendía, todo el mundo vió claramente como Kakarotto derrotó al ejercito de Freezer, y cómo lo dejó al borde de la muerte haciéndolo huir. Ya no quise seguir las ambiciones de mi padre… Era y sigue siendo un estúpido convencido de su propia mentira. Ya no quise vivir en el palacio, así que construí éste lugar, alejado, con mis propios hombres de confianza, sin preocuparme de lo que él pensara o dijera. - Sentía como ella sólo escuchaba atentamente, dejándolo desahogarse, y acariciaba su nuca – En la firma del tratado, ví sus intenciones muy claras, está desesperado, no quiere morir, y pensaba tomar el Cristal de Plata por cualquier medio, para sanarse o conseguir inmortalidad… Él sabía que iba a oponerme, por eso no me había dicho nada hasta el día de la firma, creyó que no lo iba a contradecir delante de todos, pero se equivocó…Sé que eso lo enfureció…Así como lo enfurece que me haya casado contigo, y aun así no pueda acceder al poder del Cristal…Por eso no quiero que lo veas, menos a solas, no sé si él pueda planear algo y hacerte daño- Se volvía a acurrucar contra ella- Eres lo más importante para mí. No sé qué haría al perderte. Desde que ví de cerca al Príncipe Darien, con quien tu madre quería unirte…Empecé a sentirme indigno de ti. Me revuelve las entrañas el haberme dado cuenta que es un tipo honorable… Y me hizo preguntarme… ¿Por qué querrías estar con alguien…Como yo? Y empecé a temer que nos compares y te dieras cuenta.- Quedaron en silencio abrazándose, descansando luego de sentirse quitar un peso enorme de encima.

-Vegeta…-Suspiró contra su cabello negro- Nunca te compararía con nadie…Soy tuya desde aquel beso que le diste a mi mano. Y mientras más estoy contigo, más quiero de ti.- Ronroneó suavemente.

-Entonces ¿Es cierto…ESO…Que me dijiste? ¿Sientes ESO por mí?- Levantó su cabeza viéndola a sus ojos azules que brillaban con una sonrisa, mientras asentía en afirmación. Sintió a su corazón pegar un salto, y mucha felicidad. Se volvieron a abrazar.

-Ven...- Dijo la princesa levantándose, se paró en la alfombra y le ofreció su mano. Vegeta la siguió pero algo confundido. Hasta que se abrazó a él y comenzó a mecerse lentamente de un lado a otro.

- Ah, no…No me gusta bailar.- Se quejó y trató de despegarse de ella, pero le dio un pequeño tirón.

- ¡Ja! En nuestra boda bailaste muchísimo conmigo.- Reclamaba- Además…Lo haces muy bien. – Sonreía, se abrazaba a su cuello y apoyaba su cabeza contra su hombro. Él hacía lo mismo y la sostenía de la cintura, con ambas manos y su cola.

-¡Hm! Sí…Se siente bien…- Afirmó el príncipe oliendo su pelo, era muy relajante moverse con ella así.

- Celos…-Dijo la princesa.

-¿Qué?- Preguntó extrañado de su comentario.

-Lo que sentiste se llaman celos. Una vez me pediste que te enseñara, que no sabías de estas cosas. - Aclaró.

-No me gustó sentirlo…-La estrujaba contra él.

-Es una emoción que genera el amor…Ahora. - Se alejaba para verlo a la cara.- Imagíname con DIEZ HOMBRES-No alcanzó a decir nada, él le tapó la boca.

-Ya, ya entendí, por favor…- La volvió a abrazar- Si…Es algo bueno… ¿Por qué te hace sentir esas cosas?

- No es que sea inherentemente bueno, la gente ha hecho locuras en nombre del amor, incluso daña a la persona que ama, o seres inocentes…Creo que tiene que ver el hecho de que no importa tus emociones o sentimientos, debes hacer lo correcto. Y hacerlo tampoco es tan simple, por eso ser bueno es muy difícil.- Concluía.

- ¿Ése sentimiento…Puede cambiar o terminarse?- Preguntó sincero.

-Haaaa…- Suspiraba un poco temerosa de eso. –Sí, pero sólo si dañas irreparablemente el corazón de la otra persona, o si no es amor verdadero.

-¿Verdadero? ¿Qué diferencia hay?

-Es cuando aceptas a la otra persona sin importar sus defectos o virtudes, y te acepta de la misma manera, para unirse y ser mejores. El amor verdadero no es un trabajo, pero cuesta trabajo mantenerlo.

-Vaya sentimiento más complicado… ¿Cómo hacen con todo eso dentro de su mente? Ustedes son muy extraños.

-Los extraños son ustedes que no les gusta ni aceptan sus sentimientos o emociones…Sin embargo…Lo entiendo - Le dice comprensiva- Mírame a mí con tantas emociones que no siempre pienso con la cabeza fría y hago tonterías. Puede que…Encontremos un punto entre lo tuyo y lo mío…Y…Ser mejores- Concluyó con esperanza.

-Creo que a ése punto le llaman matrimonio…-Terminó él. Se seguían meciendo muy lento en el silencio. Hasta le gustaría hacerlo más seguido, sin ningún motivo, sólo para tenerla así.

-Apenas tenga tiempo…Debo escribir o llamar, para decir que estamos bien…Darien…Él me dijo de tu cumpleaños- Lo sintió helarse un poco. - Creo que le debes una disculpa, te juro que no hicimos nada que-

-No es eso, confío en ti…Pero él, no es sólo por lo que siente por ti. –La veía negar con la cabeza- Está bien, no lo creas, pero es su Ki, tiene una frecuencia que nunca sentí en otro terrícola o ser vivo. Sólo…No lo veas a solas, hasta… -Apretó los dientes no podía creer lo que estaba a punto de decir- Le pediré disculpas personalmente, sé que me salí de control.

-No puedo decirle que es por su Ki que no confías en él o algo así…Está bien, prometo nunca verlo a solas. Y tu disculpa se la puedes dar en la reunión a la que vino a invitarnos, ya que no va a poder estar en tu cumpleaños. - Lo miraba en advertencia – No es rencoroso ni nada, así que… Si intentamos llevar todos la fiesta en paz, no creo que haya otro altercado.

-La palabra del Príncipe Saiyajin es ley. - Con tono presumido.

-Jaja…Fanfarroneando…Ya estás de buen humor- Reía un poco.

-Sí…De muy buen humor…Jaja- Bajaba las manos a su trasero, lo acariciaba y lo estrujaba

-¡Hey!-Se alejó exaltada y puso sus manos en sus pectorales- Dos pueden jugar… -Rápido llevó sus manos al trasero del príncipe, haciéndolo saltar un poco- Dios tu trasero…Lo extrañé-Apoya su cabeza suspirando en su pecho musculoso –Jmjmjm…-Reía coqueta.

-Ah, mujer…Te extrañé, te extrañé muchísimo- Empezó a acariciar sus labios contra los suyos, los rozaba con la punta de su nariz - Serena…- Suspiró con alivio y la comenzó a besar muy suave, ella movía sus labios dulces contra él, necesitaban un beso suave. Cerraban los ojos dejándose llevar, rozaban la punta de sus narices al cambiar de ángulo de un lado al otro. Vegeta soltó su trasero y la levantó de la espalda, ella envolvió una pierna a su cadera, la llevaba a la cama, cuando se ubicaron en el centro, la dejó arriba a horcajadas de él y se sentó para quitarle la camiseta, ella desabrochaba su camisa, y metía sus manos para acariciar sus pectorales y besarlo, en tanto terminaba de quitarla, aprovechaba para acariciar sus brazos musculosos y su espalda endurecida. El príncipe la recostaba un poco y quitaba su short, dejándola en ropa interior. Ella se alejó un poco para quitar su jean y bajar su bóxer, liberando su erección apretada. Él estaba sosteniéndose con sus codos, viéndola desnudarlo. Cuando creyó que se iba a acercar para desnudarla a ella finalmente, lo detuvo al sentarse, y Serena se paró en la cama entre sus piernas, lo miraba coqueta, hacia un pequeño baile, en tanto desabrochaba su brasier de espaldas y soltaba su pelo. Se seguía moviendo sensualmente hasta girarse, y observaba a Vegeta con los ojos fijos llenos de deseo, viendo cómo se encendía con cada movimiento, su polla se movía vibrando de anticipación. Se puso de rodillas frente a él y quitaba sus bragas de encaje, seguía sus movimientos al acercarse gateando hasta él y sentarse arriba, lo recostó, y lo acariciaba desde sus muslos, hasta su cabello negro. Se acercó a besarlo, y bajar un poco lamiéndolo, mientras acariciaba su clítoris con la punta caliente. Él le sostenía un muslo con su mano, la otra acariciaba su espalda hasta la línea de su trasero, para volver y comenzar a masajear uno de sus pechos. Con el pelaje de su cola rozaba uno de sus pies y su pantorrilla, dándole pequeñas y delicadas cosquillas. Ella empezó a dirigir su centro hacia la punta de su miembro, empapándolo para lubricarlo, subió un poco su cadera, lo introdujo al bajar muy lento. Ambos suspiraban y ronroneaban de gusto, iba a ser tan lento como quisieran. Vegeta la vió sentarse sobre él, apoyando sus manos en sus abdominales para estabilizarse, el masajeaba sus pechos entre sus manos, haciéndola gemir de placer. Lo montaba tan lento y delicioso, que no quería que acabara, él apenas movía sus caderas para ayudarla, se veía hermosa con su melena rubia, toda ruborizada, y sus ojos azules brillantes. Serena lo miraba fijo, le encantaba verlo excitado bajo su encanto, con el cuerpo brillante de sudor, que sólo remarcaba sus músculos aún más, y sus brazos venosos mientras se agarraba de sus pechos masajeándola muy suave y firme. En un instante recordó cuando se masturbaba pensando en él, poniendo una almohada entre sus piernas, imitando ésta posición, se avergonzó un poco. Se puso roja de la pena, parando un poco sus movimientos y girando la vista.

-¿Qué pasa?- Preguntó el príncipe preocupado, de que se pusiera tan tímida de golpe.

-Es…-No quería arruinar el momento. -…Ésta posición me recuerda…-Empieza a retomar sus movimientos. - A cuando me masturbaba con la almohada…Pensando en ti- Suspiró.

Vegeta parpadeó y sonrió de lado. - ¿Sí? Pues…Yo también me tocaba pensando en ti.- Se enderezaba y la besaba, acarició su boca con la lengua, ella abrió su boca enredándola con la suya.- Mucho…Me tocaba mucho, imaginando tenerte así conmigo.- Susurraba y lamía el pulso de su cuello, en tanto ella tocaba su espalda y le daba pequeños rasguños. Vegeta bajó hasta sus pechos para saborearlos, pellizcar sus pezones. Ella comenzó a excitarse aún más y a acelerar el ritmo. La carne de sus pechos rebotaba en las manos del príncipe, le dio una delicada mordida a cada uno, tan sabrosos como siempre. Mientras atrapaba un pecho con la boca y otro con su cola, sostenía sus muslos para las embestidas. Ella se agarró de sus mechones negros, sintiéndose temblar por el calor creciente de su polla…

-¡Ah! ¡Puedo…Puedo sentirte! ¡Ah Serena! ¡Me aprietas! ¡Estoy cerca! ¡Acaba conmigo!- Gemía y gruñía cerca del orgasmo.

-¡Ah Vegeta! ¡Sí! ¡Me gusta acabar contigo! ¡Sí!

Apretaron sus cuerpos fuertemente, mientras caían inexorablemente en el clímax, sin aire, sudados, se recostaban sin separarse. Serena antes de caer dormida se acercó a la cicatriz grande en su hombro izquierdo y la besó. Para Vegeta se sintió como si la borrara de su cuerpo, enredó su mano en su melena rubia y suave, la otra a su espalda, su cola buscó una de las piernas de la princesa, la acariciaba hasta dormirse. Ella apoyaba ambas manos en su torso musculoso. Los dos se llenaban del latir de sus corazones, sus respiraciones, al mismo tiempo que sus aromas por fin volvían a llenar la habitación matrimonial.

-¿También el entrenamiento al final del día?- Preguntaba Mina, mientras estaban reunidas en la habitación de Rei, reprogramando algunos compromisos de la Princesa. Estaban sentadas en círculo en la alfombra

-Sí- Suspiraba Ami- Al hacer esto, les tomará como una semana ponerse al día, ya con las horas que se perdieron del almuerzo. Deben de igual manera recordar ser responsables-Finalizaba y seguían tipeando en las laptops.

-Creo que está bien- Afirmó Rei- Se lo merecen luego de pasarla tan mal todos estos días. Hasta me parece romántico que recuperen el tiempo perdido… ¿O no Mina?- Le guiñaba un ojo, en tanto Ami se ruborizaba.

-¿A qué te refieres?- Preguntó Mina muy curiosa, de verla tan animada, y dispuesta a ayudar a Serena a pasarse por alto sus responsabilidades.

-Bueno…Me levanté temprano hoy y…Te ví llevar mucha ropa urgente a la lavandería…Y más tarde antes de la conmoción…Mucha comida… ¿Visitante nocturno?-Reía coqueta.

Mina se levantó abruptamente a escudriñarla de cerca- Tu…-Dijo la rubia fijando aún más la vista- … ¡Estas cogiendo! ¡Rei estas cogiendo con alguien!- Rei se le abalanzó a taparle la boca.

-¡Cállate! ¡¿Que te sucede?!– le decía un poco enojada de que ande gritando esas cosas así como así.

-Jajajajaja, ¡Felicidades!- Aplaudía Mina- De haber sabido que sólo necesitabas un pene para dejar de ser tan mezquina, te lo hubiera conseguido antes Jajajajaja- Reía y volvía a su lugar-¿Se puede saber quién es? Porque te lo tenías bien guardado- Guiñaba un ojo y Rei se puso colorada- Mmmm… Está bien…No voy a insistir, pero ahora noto lo atrapada que estás.

-No es nada serio, así que no vale la pena mencionarlo.- Declaró para que nadie más quiera seguir interrogándola- Ahora…Volviendo a lo importante… ¿y tú Mina?- También quería algo de información luego de que ella le entregó algo.

-Nada serio para nada. Sólo un amigo que pasó mala noche. Lo juro, tú sabes cómo me pongo luego de una noche de sexo…Diez veces más alegre que tú- Relojeó a Lita que solo las escuchaba y seguía en su tableta acomodando asuntos, dio un par de risas, pero su mirada era…Triste…Si era cierto lo que le dijo Kakarotto, ella también debiera estar animada. Su instinto le dictaba que algo malo tuvo que salir. Quizá esta con un conflicto interno entre la amistad de Kakarotto y la relación con Bardock.

-¡Oye! –La reprimió Ami- Vista a tu laptop por favor…- Ami veía tan feliz a Rei…En un momento pensó que tal vez ella también pudiera lucir así…-"Enamorada"- Pensó

De vuelta a su casa, Kakarotto juntaba valor para entrar, se relajó un poco al darse cuenta que Lita había vuelto al castillo… Pero, no estaba seguro de qué diría su padre, aunque no era la primera vez que pasaba la noche fuera.

-Hola padre- Saludaba- Espero no haberte preocupado…Eeeh…Bebí mucho anoche…

-Buenas…Supuse que habías ido con Raditz al bar- Se levantaba y le daba una seña con la mano para que se siente y servirle una taza de café

-Gracias- Aceptaba la taza, y no se imaginaba lo que su padre iba a hacer

-Ayer usé una de tus capsulas anticonceptivas- Le dijo sentándose frente a él en la mesa. Lo vió pegar un salto, no se lo esperaba.

-Ah, bien…-Jugaba con el mango de la taza con nerviosismo, se aclaraba la garganta

-Sí eras tú entonces…Sentí tu ki…Pero luego lo ocultaste- Lo veía de frente sin bajar la mirada, esperando que lo viera a la cara, pero no se animaba.

-Yo…- Se rascaba la nuca-…No, no quería interrumpir…Y…-No sabía qué decirle

-Entonces sabes que estuve con Lita… – Lo vió bajar la mirada molesto

-¿Por qué me lo cuentas? No necesitas dar explicaciones, ésta es tu casa- Miró hacia un costado, no iba a poder fingir el enojo en sus ojos.

-Porque sabes bien que no soy de ocultar cosas.- Hizo una pausa. - Y lo que pasó ayer, es la primera vez que pasa. No te he ocultado nada, ni ella tampoco. Aunque seguro no se va a animar a decirte, porque teme perder tu amistad…O que algo malo pase entre nosotros.

-¿Cómo sabes?- Preguntó por fin viéndolo a los ojos.

- Porque al parecer es la única vez que pasará, ella ya no quiere verme. Es más en un principio, vino para avisar que ya no te visitaría aquí, porque empezó a verme diferente, y no quería que creyeras que se aprovechó de tu amistad. Y fue ahí que me dí cuenta, la detuve y la besé.-Lo vió estrujar sus puños- Lo que haya pasado asumo mi responsabilidad, porque al parecer ella tenía razón, y sí estas molesto.- Confesó resignado.

-No es…Es que…-No sabía que decir, pero notó a su padre angustiado por la situación y preocupado, porque lo que pasó con Lita, cambiara su relación. Mina tenía razón, esas cosas no se pueden forzar, y si querían estar verdaderamente juntos…Él no podía forzarlos a no verse, sólo porque tuvo una ilusión que no le correspondía. Suspiró - Mira, no estoy molesto para nada, estoy…Sorprendido sí. Pero si quieren estar juntos, no puedo oponerme. En todo éste tiempo, jamás te ví con ninguna hembra. No creo que estés jugando o algo así.- Terminó

-Sí…Es bueno saberlo. Pero no creo que ella quiera seguir nada, no quiere complicar su amistad. Tienes una buena amiga- Se levantaba y apoyaba la mano en el hombro de su hijo como felicitándolo.

-Tengo un buen padre- Respondió copiando su gesto, en tanto lo veía irse a su habitación algo deprimido. Suspiraba pensando que era su culpa la angustia por la que pasaba ahora su padre.

Se despertaba removiéndose un poco, sentía que no estaba solo, pero no entendía por qué su esposa no estaba encima de él, la empezó a buscar con su cola, y notó que ella tenía el cuerpo al revés de la cama, estaba boca abajo…Atrapó su pierna y le hacía cosquillas a lo largo y en sus pies con la punta del rabo peludo. Sonreía al escucharla reír a ella también.

-Oye…estoy revisando unas cosas. -Contestó viéndolo por encima de su hombro, mientras revisaba su comunicador y su tableta.

-Si nos levantamos ahora, luego de comer algo, nos podemos ocupar de algunos papeles si quieres.- Miraba la hora de su scouter y se iba de su lado, se ponía sobre la espalda de la princesa debajo de las sabanas, apoyando la cabeza en su hombro.

-No, hoy nos tomamos el día libre.-Muy seria frunciendo el ceño. - Hay otras cosas para ponernos al día…

-¡Hm! Éso sí me gusta.- Pasaba su dedo índice por su hombro, bajando un poco por su espalda, y llevó su palma a uno de sus senos que estaban aplastados contra el colchón.

-Ah…Vegeta…- Levantó un poco su trasero hacia él -…Bueno…Ya pedí de comer también ¡Oh sí!- Pronunció al sentir la lengua de su esposo desde su hombro hasta la parte de atrás de su oreja, mordía delicadamente su lóbulo.

-Pero qué buena es mi esposa…Siempre pensando en mí. Jmjmjm – Fácilmente empezó a enfilar su virilidad entre sus muslos, mientras ella frotaba su trasero contra él, ansiosa. Tenían hambre, sí, pero más grande era el apetito el uno por el otro.

El castillo donde se hospedaba el Príncipe Darien quedaba a un kilómetro y medio aproximadamente de los dominios del Príncipe Vegeta. Era muy acogedor, dentro del mismo tenía muchos detalles de madera estilo cabaña. Eso fue lo que más lo convenció a Darien de pasar su estadía ahí, si bien por fuera se veía un castillo lujoso, por dentro era muy hogareño y sencillo. La cocina era grande, y le gustaba comer ahí con algunos de sus escoltas y soldados en la barra grande que estaba en el medio. Era ahí donde ahora estaban las Sailors y la Princesa, preparando pizzas como gesto de despedida, no se necesitaba a todas ahí, pero prefirieron darle espacio, para que hablara con Vegeta. Los dos estaban en el living que quedaba a la vuelta de la cocina, sentados en sillones individuales.

-Mi esposa dice que sería inconveniente matarte- Declaraba Vegeta, mientras Darien servía dos vasos de Whisky con hielo.

-¿Sí?...Ella es muy sabia- Contestó Darien pasándole uno de los vasos en su mano y se sentaba.

-Sí, mucho más de lo que ella cree…-Daba un trago- Me sorprendió que sólo te rompiera el pómulo y la nariz. Eso debió casi matar a un terrícola - Afiló su mirada hacia él, como en desafío.

-Jaja, sí, creo que el entrenamiento estilo Saiyajin me vino bien.-Reía un poco de la actitud del Príncipe Saiyajin y bebía su trago, en verdad que son una raza orgullosa. Y quizá eso era lo más que conseguiría cercano a una disculpa.

-…Puede que seas el terrícola más fuerte que haya visto…Pero un terrícola...- Se burlaba un poco.

-Gracias…-Sonreía de lado, la tensión entre ellos no se relajaba con nada- Me tranquilizó saber que vendrían todos juntos, no me hubiera gustado que siguieran mal, por un malentendido, y…Entiendo porque lo hiciste. También me disculpo.

-Disculpa aceptada. - Contestó Vegeta muy serio

-En verdad quiero que su matrimonio marche bien…No tanto por ti.- Se sinceró

-No tienes de qué preocuparte, prometí a su madre cuidarla. Y yo voy a cumplir. - Lo miró a sus ojos azul oscuros.

-Que bien…Porque…No me gustaría saber que le sucedió algo grave. Para nada.-Cambió su gesto a uno igual de amenazante que el que Vegeta le estaba dando.

En ése momento Serena asoma un poco la cabeza para espiarlos, viendo que se miran en silencio, estaba preocupada porque se armara alguna pelea, por eso insistió que Nappa los acompañara por si acaso. Hubiera preferido a Kakarotto, pero era su día libre.

-Sshhh Serena…-La tironeaba Lita- ¿Qué haces?- Susurraba

-¿Qué te parece que hago? Evito una guerra interplanetaria…- Susurraba

-Ven aquí, no se van a matar, se ve que están mejor. Bueno, se ve que no se están matando con los puños- la metía de nuevo en la cocina

-Qué bueno que traje a Nappa.- Suspiraba

-¿Siguen mal?- Pregunta Ami, y relojea hacia la puerta donde está parado Nappa, sonríe hacia adentro

-Bueno, en verdad no. O sea sólo se miran feo…Parecen dos niñitos de kínder en un concurso de miradas. Jajajaja- Se relajaba.

-Ve a avisarles que vengan a comer. Podemos invitar a Nappa también- Propuso Mina

-Bien, sí seguro. Aunque sea en consideración por hacerlo venir para nada…Hasta ahora- Piensa Serena en voz alta mientras va a buscarlos

-¡Oigan!- Serena les llama la atención con las manos en la cintura algo disgustada- Hay mucho silencio aquí, les conviene haber hablado de lo que tenían que hablar- Fruncía el ceño e inflaba sus mejillas enojada.

-Jajajaja- Vegeta daba carcajadas en burla a su esposa. - Sí, de eso no tienes que preocuparte.- Miró a Darien relajarse luego de escuchar su risa, se levantó y fueron a la barra a comer. - Huele delicioso Lita.- Comentó Vegeta.

-Gracias Alteza- Respondió a su halago.

-Eeemmm…Vegeta está bien- Le salió ése permiso, con todo el esfuerzo de su ser. El príncipe saiyajin ya quería relajar el ambiente de una vez. Además ésta Sailor cocinaba muy rico, mejor tenerla de aliada.

-Siéntese Comandante- Pidió Darien a Nappa, para que se acerque a sentarse en la silla alta a su lado.

-Sí, gracias Alteza- Se dio cuenta que en su otro lado estaba Ami. Le gustó mucho. Sin siquiera pretenderlo estaba en el lugar que más quería estar.

-¿Es…Pic-zas?- Decía Vegeta a Serena que lo tomaba del brazo.

-No, es piz-zas, dos zetas… ¿A ver?- Lo miraba con sus ojos azules brillantes divertida

- Pid…zas.- Enfocaba profundamente su mirada negra en ella, parecía fácil borrar a todos alrededor y sentirse íntimo con ella.

-Jajajaja…No…Pero casi. - Tomaba una porción y se la daba- Mmmm ¡Rico!- Aplaudía feliz.

-¿Serena recuerdas la vez que casi prendimos fuego el Milenio de Plata por tratar de hacer pizzas?- Se reía Mina, y Serena asentía con la boca llena- Recuerdo que era la primera vez que Darien se quedaba a dormir. - Guiñó un ojo. Vegeta detuvo el bocado inmediatamente y miró a Serena, que se puso roja.

-¡MINA! ¡ESO ERA UNA PIJAMADA!- Saltó Darien- Teníamos diez años. Eran todas ustedes las que se quedaron también. Aclara mejor las cosas, se puede malentender…En verdad tu no cambias…- Cruzaba los brazos ofendido.

-¿Qué? ¿Siguen peleando?- Mina daba un bocado a la pizza. - Puedo traer el aceite si quieren…Una de mis fantasías es ver a dos príncipes guapos como ustedes luchando desnudos en una tina llena de aceite. Jajajaja.-Se divertía.

-¡No me obligues a usar a Nappa contigo!- Advirtió Serena.

Nappa observaba la situación comiendo tranquilo. Se relajó bastante de ver que el príncipe Vegeta no objetó al permiso del Príncipe Darien de tomar asiento. Debe estar haciendo un esfuerzo gigante para llevar la fiesta en paz. Algo lo hizo saltar y mirar abajo unos segundos. La mano de Ami sobre su pierna. En éste tiempo se seguían viendo en la biblioteca, parecía ser el único lugar en el que podían quedar de verse, sus agendas no podían coincidir, más con los inconvenientes que habían surgido. Disimulado, bajó su mano para unirse con la de ella, era un acto que los hacía sentir tan íntimos, como si siempre se hubieran conocido.

Kakarotto salía de entrenar con Vegeta. Luego del problema con el Príncipe Darien, el príncipe Saiyajin ya parecía tener un ritmo normal de entrenamiento sin exceso, para su fortuna. Caminaba y se encontró con Lita, que al parecer lo buscaba para hablar.

-Hola Kakarotto…Eeemmm…Oye quería hablar personalmente contigo- Se dirigió en tono normal, no quería que supiera que algo andaba mal. Tomó aire

-¡Hey sí! Yo también quería hablar contigo…Veras- Se rascaba la nuca, la veía con la misma mirada triste que su padre en estos días.

-Sí, yo…-Quiso hablar pero la detuvo.

-Yo primero, es importante. Mi padre…-La vió abrir sus ojos muy grande- Te extraña, estoy seguro que quiere verte, pero, no va a presionarte a nada, nunca fue así. Debes ir a verlo, le va a gustar verte. Si es por mí que no vas. Me disculpo…Eeeeh…No fue mi intención.-Finalizó

-En serio…Te juro que yo…-Trató de explicar.

-No hay nada que explicar. Te creo. Y mi padre…Nunca lo ví con ninguna otra hembra desde que murió mi madre…y…-Hizo una pausa- Pues, es un buen saiyajin, no pienses que se lo toma a la ligera o que juega contigo.

-Kakarotto…No sé qué decir- Sonreía mirándolo.

-A mí no me digas nada, es con mi padre con quien tienes que hablar.- De pronto se sintió satisfecho de hacer lo correcto. En verdad tenía una buena amiga y un buen padre. Aun sentía ése dolor en el pecho de saber que estarían juntos. Hacer lo correcto sí que era difícil.

Raditz estaba muy contento sentado en la nueva barra de su cocina, viendo a Rei cocinando la cena, vestida con una camiseta vieja de él y su bóxer. Daba un pequeño bailecito, mientras olía el riquísimo aroma de lo que mezclaba. Se veía hermosa con su cabello negro recogido en un rodete. Sintió que podía estar horas hablando de diferentes cosas, incluso cosas sin ninguna importancia. En un instante recordó cuando era pequeño, entraba a la cocina notaba a su padre observar a su madre cocinando tarareando contenta, y él en silencio viéndola fijamente… ¿Acaso él estaba haciendo eso?... ¿Y si era así?...Entonces… ¡Estaba en una relación!-"¡Una relación seria!"- Gritó su mente

-¿Rei?-Preguntó- ¿Has estado en una relación seria?- Estaba intrigado de ver su reacción

-¿Eh?- Se dio vuelta a verlo con una ceja levantada- ¿A qué te refieres?

-Pues… Nosotros estaríamos en eso- Con tono sincero.

-¡¿Qué?! ¡He estado en una relación seria y esto no lo es!- Le entró pánico, más aun de que alguien como él lo plantee.

-¡¿Y qué diferencia habría?!- Enojado por su reacción, en verdad no creyó que la iba a alterar.

- Pues…- Miraba para todos lados, quería huir - Bueno, en una relación seria, sólo se es exclusivo con ésa persona, se comparte tiempo juntos, se ríen juntos y…-Ya no sabía qué decir.

-Pero…-Raditz frunció el ceño. -¡Es exactamente lo que hemos estado haciendo ahora mismo, yo no he estado con nadie más después de ti! ¿Y tú?- Preguntó pero estaba seguro que no, ella no sabe ocultar el olor.

- No, no estoy con nadie más…Pero nosotros sólo tenemos sexo ¡En una relación seria se hace el amor!- Declaró ya fúrica agitando el cucharon.

- ¡Pero yo he estado en la tierra y sé que a lo que estamos haciendo en la cama le dicen así! ¡Aprendí el termino de ahí con otras hembras ahí mismo! ¡No quieras joderme Rei!- Desafió apretando los puños frente a ella.

-¡Vete a la mierda! ¡No es lo mismo y punto!-Le arrojó el cucharon por la cabeza y él lo atrapó y lo rompió en su mano.

-¡Vete tú a la mierda maldita loca!- Se fue enojado a su cuarto y azotó la puerta. Se acostó a dormir, el hambre ya se le había ido por el mal humor. La escuchaba caminar por la casa y supuso que juntaba sus cosas para irse, se dio vuelta viendo a la pared, no le importaba si ella no quería pasar la noche…Sintió que abrió la puerta y se metió a la cama con él mirando al lado opuesto aun enojada.

-Buenas noches. -Dijo Rei.

-¿Sabes que esto sólo confirma lo que te acabo de decir?- Raditz con tono de molestia.

-¿Qué cosa?- Cortante.

-¡Que estás loca!- Resopló fuerte por la nariz. Tiene que calmar un poco la situación. Se da vuelta y la abraza, ella no devuelve el abrazo, pero no se quita- ¿Me explicas entonces? ¿Cómo es hacer el amor?- Tranquilo y comprensivo. Olía su cabello.

-Haaa…-Suspiraba, no podía negarse, menos con ése tono de voz que él ponía, sólo la hacía imaginárselo con un puchero, y ojos de perro muerto de hambre - Pues…Se hace un tiempo especial, para poder hacerlo muy lentamente, se puede tomar un baño antes o después, para hacerlo más sensual, una pequeña cena o fruta para darse en la boca uno al otro…- Balbuceaba un poco. -Se puede bailar muy lento antes también. Preparas la habitación con velas o algo así. Música lenta de fondo tampoco viene mal. Y te entregas lentamente, mostrando todos tus sentimientos y tu alma…

-Hmmm…Suena bien… ¿Puedo hacerlo contigo?- La acurrucaba.

-¿En verdad quieres intentarlo?-Algo sorprendida.

-Sí…Podemos planear algo así, en el orden que quieras. Pero quiero hacerlo contigo.-En verdad no le sonaba mal, parecía algún ritual de unión como en otras culturas. La sintió darse vuelta y hundir su rostro en su pecho. Suspiraban juntos. Muy pronto harían el amor.

Bardock intentaba dormir, dando mil vueltas en la cama, esperaba que por lo menos sus sueños eróticos con Lita lo ayudaran a sobrellevar el día. Por fin su rutina volvía totalmente a la normalidad, luego de que los representantes del planeta tierra se fueron y descansaba en su casa por las noches. Fue sólo una noche, pero… Qué noche…Se preguntaba si alguna otra vez le pasaría lo mismo con otra hembra…Quizá deba levantarse y tomar algún licor que lo canse lo suficiente para dormir, sino al otro día se sentiría fatal. De golpe se sienta en la cama…Ése ki… Es el ki de Lita…Se precipita hasta la puerta, está en bóxer, solo se alcanza a poner una camiseta, ella no golpea la puerta pero está cerca, debe estar dudando. Tiene que alcanzarla antes de que se vaya.

-¡Lita!- Grita abriendo la puerta, la hizo saltar del susto. Ella estaba a punto de golpear la puerta- Oh…Lo siento. - La miraba pasmado a sus ojos verdes. Podría saltarle encima ahora mismo- ¿Quieres entrar?- Tragaba duro saliva cuando la vió sonreír.

-Quiero más que eso. –Se abalanzó sobre él metiéndolo dentro de la casa, comenzó a besarlo desesperada, metía sus manos debajo de su camiseta, acariciando su vientre endurecido, y bajó la mano hasta su polla, apretándola con descaro.

-¡Ah! ¡Lita!- Gruñió al sentirla tan desesperada como él, la tomó del trasero y empezó a desnudarla, su piel se sentía tan tersa contra sus manos callosas. Tomó sus pechos en su boca sin preámbulos y comenzó a chuparlos, estaba tan desesperado que no se dio cuenta que le dejó pequeños moretones con su boca en la carne de sus senos- Lo siento. - Dijo y comenzó a lamer para calmar el gesto rudo.

-Me gustó, no te preocupes.- Contestó ella y comenzó a arañar su pecho bronceado. Lo hacía gruñir y tirar su cabeza hacia atrás. Seguían tratando de avanzar hasta la habitación.

-Vamos…-Decía Bardock entre besos-…Si no pones de tu parte no llegaremos a mi cama, sigue igual de cómoda lo juro- Mordisqueaba su boca, para luego lamerla.

-Jajaja…Mmmm…-Reía muy coqueta- Juntemos la ropa tirada y vamos- Veía a Bardock usar su velocidad saiyajin para juntar todo y arrojarlo al piso de la habitación, la tomaba a ella en brazos y la metía con él. Se sentó en la cama, y la sentó encima de él de espaldas.

-Quiero besar tu espalda…Me quedé con ganas de eso la otra vez- Confesó y empezaba a acariciarla muy suave desde la nuca hasta la cadera, era suave, contrastaba con su tono de piel. Soltó su cabello castaño, lo puso a un costado, el olor de sus rizos lo llenó por completo, lamía y besaba su carne, mientras sus manos iban a masajear sus senos y pellizcar sus pezones. Colocó su polla en la entrepierna de Lita. Y la sintió empezar a rozarse contra ella, la punta tocaba su ombligo. Ella alcanzó una mano para bajar por su longitud, muy lento desde la cabeza hasta quedarse masajeando sus testículos. Gemían y gruñían sin parar. Sin siquiera unir sus sexos se sentían sudar. Ella esparcía el pre semen desde la punta para lubricarlo, mientras su vagina también chorreaba. Se voltearon para besarse y enredar sus lenguas

-Lita…-Suspiró Bardock, la levantó y metió su miembro dentro de ella. La besó para amortiguar los gemidos de ambos. Se sentían derretir.

-…Ah…Bardock- Gimió Lita separando el beso, dejando un rastro de saliva. Fácilmente Bardock la levantaba de la cadera y la subía y bajaba sobre su polla. Su interior era caliente y apretado, la sentía ensancharse en cada embestida. Ella quería tomar su forma, ser de él, que sólo él la hiciera sentir satisfecha. Ambos estaban frenéticos, no querían parar. Pero Bardock quería verla a los ojos cuando acabaran. Se detuvo un poco.

-Ssshhh…Voy a girarte- Le explicaba al sentir su pequeño quejido. La giró y la volvió a penetrar- Jaja ¿Me extrañaste?- Volvía a embestirla, retomaron los gemidos, los golpes de sus muslos rebotaban entre ellos, el sudor chorreaba, goteaba desde sus frentes mientras se besaban. El momento en el que empezaron a jadear y sentirse temblar, Bardock separó el beso, la tomó del mentón- Mírame –Ordenó- Mírame a los ojos Lita- Ella obedecía, se sentía ahogada en su mirada negra, acarició la cicatriz de su rostro.

-¡Ah! ¡Bardock! ¡Me…Ah!- Gemía, se sentía algo adolorida, pero el placer era muy superior. Lo veía a sus ojos negros y brillantes de deseo.

-¡Sí!... ¡Yo también!...No dejes de mirarme, quiero ver tus ojos cuando acabemos.-La tomó un poco más firme de la cadera, con su cola y sus brazos, de inmediato la sintió temblar, y estrangular su polla para eyacular duro dentro de ella. Miraba sus ojos verdes brillosos, enrojecidos y con un par de lágrimas pequeñas cayendo. Las limpió con su pulgar. Y la tiró con él en la cama, durmieron destapados con la brisa fresca de la ventana secándolos.

Estaba dudando si entrar o no. Se sentía nervioso, y era justo el momento del día que Raditz usaba exclusivamente con su novia. Así que no tenía otra opción B para pasar la noche. Kakarotto se sentía de lo más fuera de lugar. Golpeó la puerta...

-¡Hola! –Contestó Mina- Aaah… ¿Algo anda mal?- Se preocupó de verlo algo entristecido.

-Lita y mi padre…Se reconciliaron…Y están juntos…No me siento cómodo…-No podía creer lo que estaba haciendo y con quien menos imaginó.

-No digas más. Mal de amores. Jaja. Pasa…- Le decía muy comprensiva- Puedes dormir otra vez en el sillón si no te hace problema. Es más…- seguía- Puedo darte un par de almohadas más.

-Gracias…Perdón…Es que no sabía a quién confiarle…- Se sentía la cara ardiendo.

-Ya… Basta…Jajajaja- Se reía y lo invitaba al sillón- Déjate ayudar. El desamor es también parte del amor. Además no es que estuviera ocupada ni nada. Irónicamente la diosa del amor, no puede aplicar sus remedios así misma.-Bromeaba.

- ¿Sí? Tienes razón es irónico… ¿Qué hacías?- Preguntó viendo a la pequeña pantalla que estaba encendida.

-Viendo una película. ¡Ah ya sé! Podemos comer helado viendo una película. Creo que es mejor que tú formula de beber hasta caerse ¿Qué opinas?- Guiñaba un ojo.

-¡Ah!...No sé- Se sintió un poco incomodo.

-¡Ay! Lo siento, te juro que tengo intensiones inocentes- Miraba a todas partes- Está bien acuéstate, debes estar cansado, yo…También voy a dormir.- Se giraba para su cama

-¡Eh! ¡No! Está bien. Una película y helado está bien. No recuerdo cuando fue la última vez que comí helado. -Se reía, no quería hacerla sentir incomoda luego de que es la única quien lo está ayudando con esto.

Se acomodaron sentados en la alfombra, miraban una película de acción, pusieron un bote de helado para cada uno. El ambiente era muy relajado. Hasta reían juntos en algunas partes. Mina pegó un salto al sentir una video-llamada en su comunicador.

-¡Hey! Broly… ¿Cómo estás?- Pausaba la película un rato y se iba al sillón.

-Bien, perdón por la hora…Mina…Me está pasando algo, y no sé si puedas ayudarme, Quería preguntar a Raditz, pero está ocupado ahora. - Se rascaba la nuca avergonzado

- Dispara fortachón- Guiñaba y le levantaba el pulgar.

-Cua…Cuando Chelye… Se me acerca…Últimamente…No sé cómo disimular lo excitado que me pone…Y me he tocado como me lo enseñaron tú y Raditz. Pero, la cosa es que no sé cómo sugerirle a Chelye que tengamos sexo.

Kakarotto levantó bien la vista y las orejas, al darse cuenta que Mina estaba ayudando al Legendario con sus problemas sexuales, y que Raditz era cómplice de eso. Hasta estaba curioso de saber cómo le enseñaron a masturbarse. Definitivamente, ésta hembra juega en ligas mayores.

Mina se dio cuenta de la sorpresa de Kakarotto, pero se concentró en ayudar a su amigo- Bien, veo que tienes más problemas con lo que te imaginas que puede llegar a pasar que otra cosa. Se lo preguntas directamente como todo lo demás, le sugieres si ella quiere intimar contigo, y si le parece muy pronto, se pueden hacer otras cosas sabes…-Guiñaba un ojo traviesa – Ya mismo te mando unos videos que tengo sobre eso, te va a servir incluso si te quieres masturbar. Y tienes que preguntarle también si quiere hacer esas otras cosas…Pero Broly, Te aseguro que ése barco llegará a buen puerto- Daba carcajadas presumida

-¡Gracias Mina!- Ruborizado pero muy contento, en verdad ella había acertado en todo.

-Cuando quieras, sólo llama a la Diosa del amor y la lujuria e iré a tu rescate, Jajajaja.- Se despedía y cortaba la llamada. Volvía al lado de Kakarotto en la alfombra

-Así que…El Legendario eh…- Levantaba una ceja el guerrero.

- Sip, en verdad es buen muchacho, sólo, necesita una guía, porque en verdad Chelye está ya entregada a él hace mucho tiempo.- Daba una cucharada al helado, y lo vió resoplar algo triste- Oye…Tú también vas a estar bien, ya verás- Le dio una palmadita en su hombro.

-¿Sí?- La vió curioso- ¿Tú cómo hiciste para…Dejar de pensar en mí?

- ¡Ja! No creas que fue de un día para el otro, pensaba en ti todo el día, y las noches, ufff sólo contaba las horas para verte, o cruzarte de lejos en algún pasillo. Cuando no es correspondido, simplemente no lo es…Y que te arrojen al suelo y te hagan ver lo loca que estas también ayudan. Jajajaja-Volvía a poner la película.

-Eres impresionante Mina- Admitió el guerrero, viendo la fortaleza que en verdad había dentro de ella.

Luego de terminar la película, se fue cada quien a dormir a su lugar. Se sentía como una pijamada entre amigos. Raramente para ambos no había ninguna incomodidad. Todo el cuarto olía muy relajante para Kakarotto, las almohadas extras eran muy suaves y en la tenue luz de la noche, se dormía observando la figura de Mina en la cama.

Lita trataba de removerse para levantarse, pero en verdad su cuerpo dolía, comenzó a sentirse sola en la cama, cuando vió la hora de su comunicador, ya era casi hora de que sonara su alarma. Se sentó y sintió su cuerpo temblar agotado. Vaya en verdad él había sido suave con ella la primera vez, su entrepierna latía un poco adolorida. Pero raramente…Le gustaba, ésas pequeñas molestias sólo confirmaban que tan real fue lo de anoche, hasta quería ver de cerca si tenía algunas marcas en su cuerpo con la forma de las manos del general.

-Buenos días.- Saluda Bardock trayendo té, leche y algunos bollos- Justo decidí levantarme antes que tú para preparar el desayuno, supuse que ibas a estar muy cansada.- Sonreía de lado y dejaba la charola en un costado.

-Ammm…Sí, gracias. Me duele el cuerpo, pero, me siento muy bien- Sin levantar la voz. Sonreía brillante hacia la figura de ése atractivo guerrero que vestía una camiseta mangas larga y unos jeans negros, cree que nunca lo había visto tan informal, y relajado.

-Perdóname, debo recordar que tu cuerpo es más frágil…Además tienes marcas, voy a conseguirte algo para eso…-Fruncía el ceño, no le gustó saber que puede dañarla si no se controla correctamente.

-Mmmm…Pero, veo que ninguna es en un lugar visible…Me gustan…- Ponía una mano sobre la de él- Nunca te contengas conmigo, yo no lo haré contigo- Puso un dedo justo en su clavícula donde al parecer ella le dejó una pequeña mordida.

-Jeje… Sí…Debo cuidarme de ti.- Irónico, pero poniendo una nota mental de tener cuidado de no dañarla de todas formas. Le daba un beso y la veía manotear una camiseta de él que había quedado regada por ahí y se la puso.

-Gracias- Lita tomaba una taza- Kakarotto… ¿Ya despertó?- En realidad preguntaba para salir lo más discreta posible.

-Me envió un mensaje diciendo que dormiría afuera, supongo que él ya sabía que ibas a pasar y nos dio algo de espacio. – Observaba la reacción de Lita – Pero aun así, si él hubiera llegado más tarde…Las habitaciones están aisladas del sonido- Guiñaba un ojo.

-Oh…Bien- Se ruborizaba- Bueno, supongo que me preguntaran donde estuve anoche…Eeeemmm…Pensaba...

-No, no debes preocuparte por nada. Una de las primeras cosas que tengo en mi agenda todos los días es reunirme con el Príncipe Vegeta, voy a hablar con él. No me gusta andar con vueltas u ocultar cosas, eres mi pareja y punto.

-¿En serio?- Un poco emocionada- Bueno, no creo que nadie se oponga, no va a interrumpir tu trabajo, ni el mío… ¿Verdad?- Volvía a preocuparse.

-Sí, y ya te dije. Tú sólo cálmate. El té se enfría- Dibujaba una sonrisa de auténtica felicidad mientras compartía el desayuno.

-¿Entonces…Tú y el General…- Preguntaba Serena reunida con Rei y Ami, en la habitación de Lita.

-¡Sí! No saben lo feliz que estoy- Lita saltaba ruborizada, se sentía soñar.

-Yo que creí que a quien había que vigilar era a Mina- Reprocha Ami- ¿Pero esto va en serio o…?

-Sí, muy en serio, dijo que no le gusta ocultar nada ni jugar con estas cosas. Hasta va a hablar hoy con el Príncipe Vegeta, me aseguró que no me preocupe por nada, y que nadie se opondría.

- ¡Por supuesto que nadie se opondrá! Si mi esposo llega a hacer una de las suyas, hoy duerme en el piso- Serena cruza los brazos con enfado, decidida a cumplir.

-¿Me perdí de algo?- Mina abría la puerta y se unía.

-¡Lita y Bardock!- Gritó Rei.

-¡SÍ!¡Por fin felicidades!- Mina la abrazaba y felicitaba.

-¡¿Pero…Tú ya lo sabias?!- Preguntaron todas.

-Sí. La Sailor del planeta Venus tiene poderes más allá de otros mortales- Daba carcajadas.

-Bueno, voy a necesitar de los poderes de todas igualmente, para hacerle un regalo a Vegeta en su cumpleaños, mejor empezar ahora- Serena ya tenía en mente un regalo especial, e iba a aprovechar que iba a haber mucha concurrencia, para mostrarles de lo que la Princesa de la Luna estaba hecha para conquistar al Príncipe Guerrero de los Saiyajin.

-Bien, dinos tus planes y veremos… -Advirtió Rei, pero se quedó pensando en lo de Lita y Bardock. Esperaba que si su relación con Raditz salía bien, no hubiera complicaciones, y no sabía cómo lo iban a tomar. Con todo el secretismo que se cargan. Hasta le empezaron a sudar las manos de pensar que Raditz la presente frente a su padre como su novia.

-Buenos días Príncipe Vegeta- Saluda Kakarotto, esperándolo desde temprano para acompañarlo con Nappa a su rutina habitual.

-Buenos días…-Frunció el ceño mirándolo atentamente- Es raro…

-¿Qué cosa?- Levanta una ceja sin entender su escudriño.

-Hueles a hembra, y aun así se nota que llegaste temprano.- Explicó

-¡¿Qué yo qué?!- Mierda, cómo no lo vió venir, ahora ya es tarde, seguro se le impregnó de la habitación de Mina- Eeeh…Yo…Emmm…Salí anoche.

-Por eso lo digo, generalmente si sales la noche anterior con alguna hembra, te atrasas un poco… ¿Será que…- Se acercó a verlo más de cerca, poniéndolo nervioso.-…Estarás madurando?- Dio una carcajada burlona.

-… Sí, puede ser…- Se ponía rojo, por suerte apareció Nappa y sin más partieron a sus obligaciones diarias. Enseguida tomo nota mental para preguntar a Raditz cómo hacer para ocultar el olor.

Reunido con Bardock se disponían a ver el estado del ejército y los entrenamientos. Apenas pudo el General pidió para hablarle sobre su situación con Lita.

- ¡Hm! Así que usted y Sailor Júpiter…Creí que era a sus hijos a quienes tenía que mantener vigilado.- Lo miraba por el rabillo del ojo.

-Créame, que mis intenciones son serias. Sabe muy bien que nunca bajaría mi rendimiento en mis labores y…-

-No hace falta dar tantas explicaciones- Lo paraba levantando la mano- Lo conozco bien General, sé muy bien que usted es el más honorable. Jaja…Recuerdo a Raditz mencionar que no quería ser una vieja solterona, quiero ver su cara cuando se entere de que su padre consiguió pareja antes que él.- Se divertía imaginando.

-Jaja… Sí a éste paso yo volveré a tener hijos antes que nietos-Reía relajado, era la primera vez que tenía una charla que no fuera de trabajo con el príncipe, y de las primeras risas que recuerda.

-Rei… ¿Estás segura?- Pregunta Raditz, mientras se encontraban en sus rondas habituales en el techo.

-Sí, te lo digo. Tu padre y Lita…No puedo creer que Lita será mi suegra… ¡Agh! Yo que siempre compito contra ella- Refunfuñaba un poco en broma.

-¡No puedo creer que Kakarotto no me contara! –Aunque de pronto lo entendía…Se debió sentir pésimo, y en parte se siente así él también, por haber acertado en su advertencia. - Porque… ¿En serio fue él quien le dio el último empujón a Sailor Júpiter?

-Sí. – Lo vió suspirar- ¿Algo anda mal?

-Eh, no. Sólo pienso que debo hablar con mi hermano, por no haberme dado las noticias antes- Mentía un poco, no quería complicar nada.

-Mmmm…- Le fruncía el ceño dudosa y se le acercaba.

-Jajaja…Basta…Te ves demasiado linda…-Sonreía de lado y la alejaba con un dedo.

-Linda como siempre…-Cruzaba los brazos presumida- …Otro misterio tuyo es saber qué estas planeando para el fin de semana… O va a ser muy especial o no se te ha ocurrido nada.

-Mujer de poca fe…- Se reía un poco y se giraba a seguir trabajando, ella hacia lo mismo. En verdad no quería arruinar nada. Esto tendría que salir bien o su padre se casaría de nuevo antes que él.

Raditz por fin hablaba con Kakarotto en el comedor, fueron al último turno del almuerzo para asegurarse que nadie más los interrumpiera.

-Te digo Raditz que estoy bien. Mierda, ya pareces una hembra latosa- Resoplaba.

-Pero creí que tu…- Hablaba en voz baja.

-Sí. Pero no se dió. Te admito que me enojé, me frustré, hasta bebí al borde del desmayo. Pero no puedo interponerme, porque yo tuve una fantasía que no me correspondía- Hacia una pausa, miraba hacia arriba- Deberías ver a nuestro Padre. Hoy lo saludé, se ve tranquilo, relajado, feliz. En verdad él ha hecho mucho por nosotros.- Sonreía de manera agridulce.

-Hmmm…A menos que…- Se acercaba a olfatearlo- ¡Tienes otra hembra!

-¡Agh! ¡NO! ¡Y te conviene no andar diciendo esas cosas!- Advertía con el tenedor en la mano- No es lo que crees…Lo juro- Se calmaba. - De todas formas ¿Me enseñas a ocultar el olor?

-Ja…Seguro, pon atención y toma nota. - Le guiñaba un ojo divertido, no iba a presionarlo, ya que, dentro de todo, Kakarotto no lo obligó a confesarle nada. Pero a pesar de la desilusión de su hermano menor…Era buena época para la familia en lo personal…

Hasta aquí este capítulo y un saludito a

OhaioIzumikun: Gracias por dejar tu rw… espero éste capítulo también os guste. Ya que está lleno de trama… If you know what i mean ¬¬

Posdata saludos:

ShaiOS : Gracias! La verdad que sí, es hora de un para calmar las ansias. XD