XXlalalulu: Hola! Ufff semana ajetreada pero aquí con otro estreno, quiero ver si la próxima puedo publicar doble ;)… Para los golosos XD. Sigan cerdos que así me gustan Jaja. Y sí para los que mandaban PM para saber de Broly y Chelye. Hoy se da señores, me ha sido provisto de suficiente mana, para daros el gustito ;)
Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 12
Chelye ya no aguantaba la situación, se hacía la distraída cuando veía el obvio bulto en los pantalones de Broly, cada vez que le daba un beso o hasta cuando lo abrazaba. Se encontraba en el living de la casa del guerrero, decidida a sacar a relucir el tema. Hasta se preparó con ropa interior nueva y de mejor diseño, por si la ocasión los lleva a por fin concretar…
— ¿Quieres ver alguna otra película? ¿Podemos leer como la otra vez si quieres?— Broly preguntaba, viendo que ya se hacía tarde, pero no queriendo que ella se vaya, quería al menos pedirle que durmiera con él.
—Ah, no, está bien…Me gustaría…Recostarme aquí en el sillón contigo— Se ruborizaba, veía la hora de su scouter, pero, no le importaba.
— Sí. — Contestaba. En tanto se acomodaba en el sillón, y ella descansaba sobre él, escuchando los latidos de su pecho y el sonido de su respiración. Acariciaba su cabellera blanca y se llenaba de su olor. Era todo lo que quería— Chelye… ¿Crees que es pronto para tener sexo?—Preguntaba con tono suave
—Pues…— Reflexionaba en algo que nunca se le vino a la cabeza— ¿Tú has tenido sexo antes?— Se giraba a mirarlo, sus latidos aún se escuchaban tranquilos.
—No. — Giraba la vista. — Seguro que tú sí…Eres bonita, muy alegre y lista. Seguro tu vida no fue tan solitaria.
—Sí, tienes razón, no sería mi primera vez…Pero sí es la primera vez que lo hago con alguien que me importa tanto— Se abraza fuerte a él. — Quiero hacerlo…Sólo si tú quieres.
Se enderezó muy lentamente dejándola sentada sobre él. — Chelye, nunca quise tanto algo en mi vida. — La besó, muy lentamente, ella cerraba los ojos y lo abrazaba. Broly pegó una pequeña risita cuando ella mordió muy suave su labio inferior. — Deberíamos ir a la habitación. —La Tomó en brazos y ella lo detuvo.
—Quiero empezar aquí. —Lo sentó en el sillón, viéndolo fijo a sus ojos negros y brillantes. Lo abrió de piernas ubicándose de rodillas frente a él, y alcanzó su cierre. Broly respiraba pesado, no podía creer la visión frente a él, fantaseó muchas veces con algo así, y sintió que le faltaba aire al ser ella quien tomaba iniciativa. Su polla empezó a sentirse estrangulada en la tela, mientras bajaba el cierre, la ayudó a bajar el pantalón, y luego su bóxer. Chelye estaba ansiosa cuando vió su erección al máximo en tan poco tiempo, ya había estado con otros Saiyajin, así que tenía experiencia en cuanto al tamaño, y el de Broly no decepcionaba. Lo tomó con ambas manos y comenzó a subir y bajar, sintiendo como él temblaba y ahogaba un gemido al sentir sus manos sobre su virilidad. Lo veía con una sonrisa de anticipación, cuando empezó a ver las pequeñas gotas salir de la punta, se lo llevó a la boca, dándole círculos y pequeñas succiones. Broly puso ambas manos en su cabeza, acariciando su pelo blanco. Ella comenzó una velocidad más constante, tratando de engullírselo lo más que podía, se ayudaba con ambas manos, mientras la saliva chorreaba por todo su miembro. Broly comenzaba a gruñir, sintiendo esa lengua darle vueltas por toda la polla, tan tibia, tan suave…No veía el momento de devolverle el favor lo más pronto posible y verla retorcerse en su boca.
—Chelye, detente estoy… ¡Ah!— Gruñió al sentir un tirón fuerte en los testículos.
—Hazlo…—Susurró alejándose y dándole vueltas con la lengua a la punta, ansiosa— Hazlo Broly…—Gimió y se lo llevó hasta el fondo aumentando la velocidad.
— ¡Chelye!— Con los dientes apretados, eyaculó en la boca de su novia, envolviendo una de sus muñecas con su cola. Mientras lo empezaba a tragar, tiró la cabeza hacia atrás preso de la sensación. Suspiraba y la veía relamer y limpiarle los restos a la punta. Mientras recuperaba la respiración le levantó una ceja sugerente— Me toca probarte…— Y en un segundo la tiró a la alfombra, corriendo la mesita del té para tener espacio. De un solo movimiento levantó su pequeño vestido, y comenzó a bajar sus bragas húmedas, y se las guardaba para él sin que ella se diera cuenta. La piel verdosa de Chelye era uniforme y suave, pero los labios de su centro se veían un poco rosa e inflamados. Él ya había investigado sobre la anatomía de la especie de Chelye, y no eran muy diferente en lo sexual. Temía un poco porque la veía tan pequeña, pero apenas probó su clítoris y metió un dedo dentro de ella, las dudas desaparecieron, viendo como ella se retorcía y gemía su nombre sin parar. Ella chorreaba y se calentaba contra su lengua. Empezó a sentirse ansioso y hambriento de ella, dio una succión más fuerte a su clítoris.
— ¡Auch!...Jeje…Más suave cariño. — Reía un poco y acariciaba su melena negra.
—L-Lo siento— Lamió suave para calmar lo que había hecho, se preocupó tanto que no captó enseguida como lo había llamado Chelye— ¿Cariño?— Le preguntó acercándose al rostro de la hembra, pero sin quitar el dedo dentro de ella, la vió asentir y metió otro dedo más, haciéndola gritar de placer, besó su cuello y volvió a bajar a su centro para lamerlo, y meter un tercer dedo que entró sin problemas gracias a toda la lubricación que goteaba hasta la alfombra. Empezó a dar círculos suaves con la lengua de arriba hacia abajo, y embestirla con sus dedos constantemente. Su rabo ondeaba detrás de él, muy satisfecho.
—Oh, Broly, sí, sigue así…— Se sintió temblar muy cerca del orgasmo
—Por favor Chelye… Córrete para mí— Susurraba contra su clítoris, sintiéndola al instante apretada a su alrededor, ella tiró un poco de su cabello negro, y volteó sus ojos hacia atrás, desecha en su clímax. Se acercaba a besarla y la cargaba dentro de su habitación— ¿Puedes seguir? ¿O prefieres dormir aquí?
—Así que el Legendario está desafiándome…— Dice divertida mientras la acuesta en la cama. Se quitaba el vestido y Broly se acercaba a quitarle el brasier.
—Permíteme…—Decía mientras lo desabrochaba— No le dí la atención que se merecía a ésta parte. — Y se llevó uno de sus senos a la boca, en tanto masajeaba el otro, eran suaves, le daba vueltas con la lengua a sus pezones, ella lo disfrutaba tanto como él. Chelye quería desnudarlo totalmente, y empezó a quitarle su camiseta, y bajarle totalmente sus pantalones, notando de cerca que ya estaba endurecido otra vez. Broly se trepaba con ella a la cama y se posicionaba entre sus piernas, sentía la lengua de Chelye sobre su cuello y pectorales, y las manos bajando por su vientre hasta alcanzar su polla para guiarla dentro de ella. – Espera Chelye, quiero hacerlo yo. — Muy seguro de que podría hacerlo, le puso las manos de nuevo en su pecho, y empezó a besarla desde el vientre, y subía hasta llegar de nuevo a sus pechos, y darle succiones a sus pezones, hasta verla arquear su espalda. Tomó su polla con una mano, mientras se sostenía sobre ella con un codo y la penetró hasta el fondo. Envolvió su cola a la cintura de la hembra.
—Oh…Broly…— Suspiró satisfecha de por fin tenerlo dentro de ella como había soñado.
—Ah, Chelye, estas caliente, y húmeda…— Susurraba en su oído y comenzaba a embestirla muy suave, ella se abrazaba a él. Totalmente llevados por la sensación, gemían y jadeaban, sólo los golpes de sus pelvis se sentían en el ambiente. Sudaban y sonreían entre besos, sintiéndose realmente en un paraíso aparte hecho sólo para ellos dos. Quedaron en un ritmo constante durante mucho tiempo, enredados, combinando su sudor y su saliva.
— ¡Ah! ¡Chelye!— Empezó a sentir de nuevo los tirones debajo de su miembro. Se detuvo un poco dándose cuenta que se olvidó de avisarle algo. — Yo…Puedo hacerlo adentro, estoy tomando capsulas…— Le decía en voz baja y le daba besos a su cuello.
— Jaja…Yo también…Broly…Lléname…—Gimió en la última frase y comenzó a empujar sus caderas un poco más rápido. Broly respondía, sintiéndose también en el borde de explotar, se abrazaron más fuerte, y unieron sus labios para ahogar sus gritos al caer en el orgasmo más alucinante de sus vidas.
—Cariño…—Suspiró Broly, mientras se quedaba dormido con Chelye abrazada a su pecho, sin soltarle la cola de la cintura en ningún momento. Ahora sólo el silencio los acompañaba hasta el amanecer.
…
—Bien… Ésto es nuevo…—Comentaba algo extrañado el príncipe Vegeta, al encontrar que su esposa, no solo se había acostado antes que él, sino que, no la veía rodeada de su laptop, comunicador y papeles, ocupándose de sus obligaciones hasta último momento.
—Hola Vegeta… ¿Qué es nuevo?— Serena estaba boca abajo y giraba un poco la cabeza para ver a su esposo parado observándola. Se sentía fatal con calambres en sus ovarios, y con el cuerpo pesado, aun así logró cumplir con todos sus compromisos del día.
— Que ya estés lista para dormir— Se quitaba sus guantes y se iba al closet a cambiarse rápidamente para dormir y acompañarla.
—Es que…Mis ovarios están matándome…y…Tengo sudores fríos…— Resoplaba algo avergonzada, y hundía su cabeza en la almohada quejándose un poco.
— ¡Hm!...Sí, olí la sangre hoy temprano cuando te crucé…Es normal…—Decía mientras salía a acostarse con ella y se posicionaba sobre su espalda debajo de las sabanas— ¿Te dan dolores de cabeza también?— Besaba su hombro y lo masajeaba un poco.
—No, por Dios no…Estaría fuera del ring en el primer round. — Suspiraba sintiendo la nariz de su esposo dándole pequeñas cosquillas.
— ¿No te tomas días libres?...No quiero pensar que entrenas sintiéndote así de mal. — Con un tono algo preocupado y gruñón.
—No, para nada. Yo puedo, soy más fuerte de lo que crees, solo quedo más cansada de lo normal al final del día, no es grave. — Con tono algo molesto de que no la crea capaz – Menos puedo darme el lujo de detener mi rutina, cuando estoy con tu regalo de cumpleaños.
—Sí, ni me recuerdes que fue por eso que no merendamos juntos ¿Qué tienes que hacer con tus Sailors, las acróbatas y músicas que eran del harén? —Levantaba una ceja. — ¿Acaso debo preocuparme de que harás una de las tuyas?— Un poco en advertencia.
— ¡Deja de ser tan gruñón de una vez! Tu linda esposa quiere hacerte un regalo y no lo aprecias…—Frunce el ceño y hace un puchero.
—La que está gruñona aquí eres tú. — Bajaba un poco las manos por su espalda. — ¿El frio o el calor te ayudan?
—Eh…Un poco de los dos— Lo sintió levantarse hasta la mesa de los tragos y alcanzar un pequeño tarro con hielo— Vegeta…No hace falta…— Lloriqueaba.
—Ssshhh… ¿Ves mujer que tú tampoco te dejas ayudar?—Protestó y ubicaba el hielo en la mesita de noche, ella sólo refunfuñaba y gruñía molesta. — Jmjmjm…Te aseguro que te va a gustar. — Se sentaba sobre ella a la altura de su trasero, la sintió querer darse vuelta pero él la mantuvo de espaldas— Tranquila. — Suave en su oído, sedándola un poco... Se quedó cerca de su nuca oliéndola, bajaba con sus manos masajeándola un poco, llegaba al borde de su camisón y se metía para quitárselo. Dejó su rabo ondear feliz detrás de él.
— ¡Ah no!— Protestó y lo detuvo con sus manos— ¡Eso no! ¡Estoy en mis días!—Bajó de nuevo la tela a su lugar.
—Perfecta excusa para hacerlo en la ducha. — Daba una risa maliciosa cerca del oído de la hembra.
— ¡Ajjj! ¡Eres un sucio pervertido! Quizá sí deberíamos dormir en habitaciones separadas estos días. Había olvidado que mi ciclo pasado estábamos peleados y no tuve que pasar por esto.
— ¡Vaya en serio estas gruñona!— Con tono divertido, volvía a intentar quitarle el camisón— Siempre que dormimos juntos, dormimos sin ropa, me gustan tus camisones y ropa interior, pero más me gustan quitar la tela suave de tu cuerpo— Ronroneaba mientras la sentía ceder a sus palabras.
—Mmmm…Bueno, sólo el camisón ¿Sí?— Ronroneaba suave
—Por supuesto. Relajada. — Ordenó y metía sus manos al hielo, luego las dejaba en las caderas y cintura de la princesa, quitándole suspiros relajados, masajeaba y apretaba delicadamente. Volvía a enfriar sus manos. — Tu cuerpo se siente más caliente que de costumbre. — Volvía a masajearla. — Y se te eriza más fácil la piel…Supongo que también estas más sensible. — La sintió suspirar y gemir un poco. Enfriaba un rato más sus manos, y subía por su espalda, recorría su columna con los pulgares y las palmas abiertas, acarició un poco sus brazos a los costados, y metía ambas manos hasta sus pechos. Ella lloriqueó un poco en sorpresa. — Hmmm…Se sienten un poco más hinchados, me gustan así de sensibles. — Rozaba apenas con su pulgar sus pezones y ya sentía los temblores en el cuerpo de su esposa.
—Vegeta…—Advertía. — Dije no…Ya detente o en serio vamos a dormir separados estos días. — Se removía debajo de él.
—Mmmm…De acuerdo, tengo un par de días más para intentar. — Con tono burlón. — Pero te aseguro que me gustará sentir tu interior más caliente de lo normal, y a ti te relajará muchísimo el dolor y la molestia. — La seguía escuchando refunfuñar, él solo reía y se acomodaba al costado de su espalda y dejaba un pecho atrapado en su mano. Ella se rendía y se ponía de costado para unir su trasero a la pelvis del príncipe. Él solo pasaba la otra mano por debajo y atrapaba el otro pecho. Acariciaba sus muslos con la cola. Los dos se quedaban dormidos entre pequeños quejidos y dulces ronroneos.
…
Rei estuvo toda la mañana preparándose para su cita. No sabía muy bien qué planeó Raditz, hasta se negó a tener sexo con ella…Aunque las otras cosas que hacían en compensación eran muy buenas, la lengua de Raditz sí que tenía buena técnica. Y Rei sentía nunca hartarse del sabor de su polla. Pero necesitaba estar unida a él completamente.
Sailor Mars estaba lista para la pasión, se vistió para la guerra que iba a tener en el amor. Un vestido Rojo y negro con tiras, que le llegaba arriba de sus rodillas, debajo del mismo se colocó un conjunto de ropa interior de encaje, con bragas no muy reveladoras, creía que era mejor dejar un poco a la imaginación, y unos zapatos rojos con pequeños moños blancos. Por ultimo en su cabello, colocó unas hebillas que brillaban como pequeños destellos.
— ¡Ja! ¿Noche especial?— Serena la atrapó saliendo por el pasillo— Sabia que algo te traías…Bueno y Mina me contó que andas caminando por las nubes del amor— Hacía gestos burlones.
— ¡Hm!...De pronto tengo ganas de volver a patearte el trasero…—Se cruzaba de brazos enojada, se daba la vuelta.
— ¡Buena suerte Rei!— Se abalanzó a abrazarla, se notaba que no lo esperaba
—Emmm…Gra-Gracias— Respondía al abrazo— ¿Por qué lo dices?
—Se nota que es un momento importante, no te he visto arreglada así por ningún chico antes. Estás hermosa. — Declaró emocionada.
— ¿Tú crees?— Con un poco de inseguridad— ¿No crees que es mucho o quizá debí maquillarme más?— Se miraba de arriba abajo.
—Para nada, lo vas a infartar. — Le guiñaba un ojo cómplice.
…
Serena se daba un baño, y pensaba en lo bien que le iba a sus amigas en lo personal, especialmente a Lita. Que se notaba enamorada desde que la vió cerca del General Bardock. Lita era una muchacha romántica, y se preguntaba si su pareja saiyajin también lo era, o si expresaba sin restricciones sus sentimientos y emociones…Sacudía su cabeza de esos pensamientos, no tenía nada que envidiarle a su amiga. Si bien su noviazgo no fue lo que soñaba, su matrimonio está yendo mucho mejor de lo que esperaba. En el fondo luego de casarse, creía que sería un frío trato de negocios, que él ni siquiera disfrutaría de besarla o tocarla. Pero desde el primer beso que se dieron en la habitación, continuó cayendo sin parar por ése Príncipe de mirada amenazante y sonrisa maligna. Se enjabonada sentada en una pequeña banqueta de madera y se abrazaba así misma recordando su luna de miel. Pero un portazo de la puerta del baño la quitó de un susto de su ensueño.
—Puedo seguir enjabonándote si quieres…— Vegeta se metió al baño con ella, listo para una ducha, y trabando la puerta…Por si acaso…
— ¡¿Qué haces?! ¡Sal de aquí!— Le tiraba la botella del shampoo y él la atrapaba en el aire
—Voy a bañarme ¿Qué te parece qué hago?— Sonreía de lado viéndola cubrirse como podía— ¿Por qué estás tan tímida?
—Te dije anoche, estoy en mis días ¿Sabes lo que significa?... ¡Estoy sangrando ahí!— Enojada se paraba para cubrirse con una toalla.
— Y yo te digo que no me molesta la sangre. — Se acercaba acechándola con la mirada, y tomaba la toalla con la que se envolvió y empezaba a tironearla. — Anoche…Te me negaste…Ahora tampoco me dejas compartir el baño contigo…Me pone un poquito de mal humor. — Quitaba la toalla y la arrojaba lejos.
—Por favor…Me da vergüenza…—Cerraba fuerte los ojos y sentía el cuerpo tibio del príncipe pegarse al suyo enjabonado, de inmediato largó un pequeño gemido que paró con su mano.
—No hay de qué avergonzarse…Mi princesa. — Susurró acercándose a sus labios y besándola muy dulcemente, tratando de que abriera sus ojos. La presionó fuerte contra su cuerpo.
—"Mi princesa…Mi princesa…"—Se repetía en la mente Serena, es la primera vez que la llama así, se sintió hipnotizada por su tono, el beso, su abrazo firme…La molestó un poquito, se dio vuelta mirando a la pared enojada— ¡No es justo! ¡Eres muy sexy!
—Jajajajaja— Estalló en una risa burlona— Gracias…Pero aun así te resistes. En cambio yo…— La arrinconaba con sus brazos contra la pared. — No puedo resistirme. — Olía fuertemente su cuello y la tomaba con una mano de la cintura y la apoyaba contra su erección, su cola subía lentamente por una de las piernas de la princesa provocándole gemidos— ¿Ves? Me deseas también…— Tomaba el duchador y comenzaba a enjuagarla, ayudándose con las manos para darle firmes caricias, a su cuerpo todo erizado.
—Vegeta…Mi…Mi príncipe— Gimió presa de sus caricias, apoyó ambas manos en la pared dejándose llevar. Cuando quitó todo el jabón de su cuerpo sintió como acomodó su erección entre sus piernas y la rozaba masajeando su clítoris con la punta.
—Haaaa…Serena. Estás tan caliente— Ronroneaba mientras alcanzaba con sus manos ambos pechos hinchados, con la piel totalmente erizada, y los pezones endurecidos. Los masajeaba, los pellizcaba sin parar. Sus pequeños lloriqueos y gemidos lo enloquecían, lo tenían jadeando y gruñendo de lujuria— Pídemelo Serena…— Movía la punta de su polla más rápido contra su clítoris— No lo haré…si no me lo pides— Gemía y descansaba su frente contra la espalda de la princesa sin detener sus movimientos. Lamió desde su espalda hasta la parte de atrás de su oreja, haciéndola gritar.
— ¡Hazlo!— Gimió desesperada por la excitación, todo su cuerpo estaba más sensible— Vegeta…Fornícame…—Salió en un susurro. Y al instante, un grito de ambos al sentirse unidos. Ella se vino casi al instante de sentir su polla hasta el fondo, y tembló al sentir que la seguía embistiendo sin parar.
—Me encanta que te vengas tan rápido, puedo usarlo para lubricarte. — Susurraba mientras mordía delicadamente su oreja. — Oh…Mujer…Estas tan caliente…La sensación es…Ah…— No alcanzó a decir nada que se sintió cerca de su límite. Envolvió su cola a la cintura de la hembra, tomó ambos pechos y aceleró las embestidas. Mientras ella gritaba y movía su trasero contra él. Se vinieron juntos, sintiéndose quemar por dentro. Vegeta la tomaba en brazos y se sentaba en la banqueta con ella, y enjuagándose ambos de sus fluidos y las demás manchas… —Bueno… ¿Te gustaría bañarme?— Le levantaba una ceja sugerente.
—Eres un sucio…— Reían un poco y ponía jabón en sus manos para bañarlo.
Se vestían listos para seguir con lo que quedaba del día. Serena suspiraba algo enojada y algo aliviada de que el tuviera razón y los calambres en su abdomen se relajaron…Una pregunta surgió en su mente y salió directo de su boca.
—Vegeta…El General Bardock… ¿Sufrió mucho la muerte de su esposa?— No sabía que la impulsó a preguntarle eso, quizá el hecho de ver que él formaba de nuevo una pareja con su amiga…Y entender cómo pasan el duelo los Saiyajin.
— ¿Por qué preguntas algo así?— Fruncía el ceño hacia ella— Lita, ¿Te comentó algo? Si es que tiene dudas, el General no es de andar jugando con hembras por ahí—
—No, no. Es sólo…Me puse a pensar como es para ustedes, cuando pierden a un ser amado. — Lo miró directo a sus ojos negros.
—Sufrió mucho. Sus hijos lo ayudaron a recuperarse, sé por Raditz que había días que sólo miraba al vacío tirado en la cama, sin comer ni tomar agua. Que sólo se quedaba dormido luego de alcoholizarse hasta casi matarse. Por suerte se recuperó, es un General muy valioso. — Dijo queriendo terminar el tema
—Por suerte para Lita también…Sino, nunca lo hubiera conocido. Él aún tiene muchos años por vivir, y ahora puede vivirlos felices. Si…Yo muriera…—Se entristeció un poco—Quisiera que tú también fueras feliz. — Terminó notándolo helarse por un segundo.
—No, no hables de eso ahora. —Se le hizo un nudo amargo en la garganta, no quiere ni imaginárselo.
—Pero, si tuviéramos hijos, si aún te quedara mucha vida por delante—Le tapó la boca con una mano, mientras se aferraba a ella con su otro brazo y su cola.
—Escúchame— La miraba fijo a sus ojos azules llenos de tristeza— Moriremos luego de vivir una vida larga y plena juntos. Envejecidos y muy satisfechos… ¿Sí?— Destapaba su boca y la abrazaba totalmente. — No arruines el momento, acabamos de estar juntos en el baño, nos sentíamos bien. No pensemos en eso tan pronto. — Vió como ella se acercaba a darle un beso, él lo aceptó y se dejaron aliviar uniendo sus bocas, apretados uno contra el otro, dando pequeñas succiones. Él le ofreció una caricia con la lengua, ella abrió su boca dejándola entrar, saboreándose intensamente. La lengua de su esposa se sentía tan suave. Le dio un suave mordisco al labio inferior de la princesa y se separó un poco — ¿Volvemos al baño?— Preguntó divertido.
— ¡Pervertido!— Le grita en broma, se gira y sale del closet. Siente la pequeña risa burlona de Vegeta a sus espaldas, y sus pasos detrás, para terminar lo que queda de su día.
…
Rei fue volando a su cita, apenas tocó el suelo, para dirigirse a la entrada de la casa de Raditz, vió al guerrero abrir la puerta para observarla mientras se acercaba. Se quedaron parados donde estaban viéndose uno al otro. Ella quedó impactada, al igual que él. Raditz tenía un pantalón de vestir y saco negro, con una camisa gris oscura, y una corbata tan oscura como su mirada, que resaltaba fácil en la camisa. En verdad era de buen corte, y estilizaba su contextura musculosa.
—Bien… ¿Dónde está Raditz?... —Preguntó divertida y algo nerviosa, no sabía que con algo tan sencillo pudiera verse tan elegante y atractivo.
—Vaya, sí eras una princesa después de todo— Con tono burlón, aceptando su cumplido
Sailor Mars caminaba hasta él respirando y recordando no caer, él se acercó para acompañarla adentro, la tomó del brazo. Ambos ya sentían una flama correr entre ellos, debían controlarse, o no llegarían a lo más importante. Raditz la llevaba hasta la terraza de madera donde sería la cena, estaba decorada con frascos y velas en el piso y colgando como guirnaldas. Unos pequeños parlantes que emitían música, música terrícola que ella conocía, le pareció lindo detalle. Seguro estuvo investigando y trabajando mucho para tener cada detalle a la perfección.
—Gracias. — Decía en tanto le acercaba una silla para sentarse en una pequeña mesa
—Para mí es un honor. — Contestaba y se sentaba con ella— ¿Qué te parece?— Se puso algo nervioso, hasta sintió su cara prenderse fuego. La vista de ella era para quitarle el aliento.
— ¡Wow! Espero estar a la altura, en verdad te has esforzado, y te ves sexy como el infie—Se tapó su propia boca al darse cuenta que hablaba sin filtro.
—Jajaja, gracias. Esperé tanto y también quería que tu espera valiera la pena. — Se aclaraba la garganta— Nunca te he preguntado… ¿Te molestaría que te dijera…Princesa?
—Bueno, se sentiría raro, sabes que mi reino y el de mis otras compañeras Sailors fue destruido por el Negaverso cuando éramos apenas unos bebes…Mmmm…No, mejor no…Pensaría que te estas refiriendo a otra que no soy yo—Concluyó
—He estado pensando que no nos hemos puesto ningún nombre…En lo íntimo…A parte de los insultos— Reía un poco, alcanzaba una botella de una cubeta con hielo y la abría para servir en dos copas.
—Jajajaja sí, Maldito Idiota no cuenta. —Tomaba la copa de su mano rozando sus dedos, dándole una mirada brillante— ¿Qué comeremos hoy?— Apoyaba una mano en la de él
— ¡Ja! En unos minutos veras que no solo sé armar desayunos— Guiñaba un ojo— Es más ahora sólo está calentándose un poco— Se sintió una pequeña campana resonar y se levantó a buscar la comida. Volvió con varias cajas rectangulares de madera y las colocó en otra mesa rectangular que tenían al lado para apoyar las bebidas. Pone una de esas cajas frente a Rei y sonríe ante la expectativa.
— ¿Qué es? ¿Acaso…?— No alcanzó a decir nada con la sorpresa que se llevó al abrir la tapa. No era una caja cualquiera…Era una caja Bento Japonesa, con tamago yaki, tori teriyaki y buta no shogayaki. Habían tenido tantas conversaciones sobre todo y nada, pero él recordó que ella quería volver a visitar ése país terrícola, donde aprendió sobre los poderes espirituales y se enamoró de la comida.
—Come o se enfría…— Estaba muy satisfecho de verla así de emocionada, tuvo mucha suerte que la gastronomía terrícola eran tan popular en Vegeta-sai, que no le costó mucho conseguir un lugar que las vendiera, ya armadas y listas para llevar.
—Estoy realmente sorprendida…Pero… ¡Un momento! ¡Yo tengo palillos y tú no!
—Yo no sé manejarlos mujer… No insistas hoy…—Con ironía, tomaba un bocado y se lo pasa a Rei en la boca, ella lo aceptaba poniéndose roja por el gesto— ¿Tan rico como se ve?
—Sí…Mucho— Continuaban comiendo y ella quiso devolver el gesto tomando algo de pollo para dárselo a él en la boca…Pero a milímetros cayó en el Bento de Raditz— ¡Hmmm! Punto para los tenedores, Jajajaja. — Reían juntos y continuaban cenando y hablando
Se les hacía de noche y las luces de los frascos comenzaban a notarse a su alrededor como estrellas. Terminaban de comer un postre sencillo de frutas con crema y chocolate, miraban el cielo llenarse de estrellas. Raditz observaba el cabello de Rei ondear con la brisa, su piel blanca reflejarse en el resplandor, sus ojos purpura…Se sintió perder dentro de ellos…Aun si ella no quería seguir con él después de esto, haría hasta lo imposible para que ella no lo olvidara.
—Rei…—Susurró, tomando un control y cambiando la música a una más lenta y suave. Tomó su mano, la exaltó, abrazándola y meciéndose con ella de un lado al otro. Aspiraba fuerte su aroma, para tatuarlo para siempre en su ser.
—Raditz…Es…Perfecto— Se hundía en su pecho, aferrándose a la tela suave de su camisa, su olor masculino, la tenía mareada, sus manos grandes alrededor de su fina cintura, su pecho musculoso apretándose contra ella, los latidos de su corazón retumbando contra el suyo. Levantó la vista y se hundió en esos ojos negros brillantes, se acercó a su boca, quería besarlo, sentir la pasión en esos labios…Tocó sus labios suavemente con sus dedos, respiraban pesado, se unían en un beso tan dulce y lento que les hacía cosquillas en sus labios. Raditz empezaba a enredarla con su cola y levantarla de la cintura, acercó la punta de su lengua a su boca, ella sacaba la suya para unirla y saborear sus labios…Sus lenguas danzaban sin parar.
—Rei… Quiero… Hacerte el amor— Ronroneó contra su boca.
—Sí Raditz...Yo también ¡Ah!— Gimió al sentir su lengua contra el pulso de su cuello— Quiero hacerte el amor. — Ése ruego salió como un suspiro, al sentir como la levantaba y la llevaba a su habitación. Al entrar la recostó suavemente en la cama, sin romper el beso, dándose mutuamente pequeñas mordidas, el olor a excitación de la hembra lo puso duro al instante. Rei notó algo diferente…
—Sabanas nuevas…— Comentó
—MmHmm…Y muchas más almohadas— Raditz la acomodaba en el centro de la cama, y se alejaba viendo a esa diosa, recostada en las sabanas plateadas, como flotando entre nubes con las almohadas debajo de ella, su mirada y la suya totalmente poseída por el deseo, comenzaron a desnudarse. El rabo del guerrero acariciaba su pierna, mientras le bajaba el cierre del vestido, dejando ver el conjunto de ropa interior que llevaba debajo. Rei desabotonaba su camisa y daba caricias y besos a cada cicatriz que encontraba en su pecho musculoso. Llegó a su cinturón, fijó su mirada en él, y lo desabrochaba, bajando muy lentamente el cierre, dejando ver la punta de su erección por encima de su bóxer, lo acarició con su palma sacándole un gruñido gutural. Raditz masajeó a través de la tela ambos pechos. Comenzó a desabrochar su brasier, mientras besaba su cuello y bajaba su boca hasta encontrar uno de sus pezones, lo lamía y saboreaba lentamente, lo masajeaba mientras atrapaba el otro con su lengua. Dio pequeños pellizcos a cada uno haciendo saltar su tierna carne. Bajaba lentamente sus palmas a los costados del cuerpo de la hembra, acarició y besó su ombligo. Atrapó su trasero con ambas manos, haciéndola arquear su espalda y gemir su nombre, con la punta de sus dedos comenzó a quitar la suave tela de encaje de sus bragas, gozando cada centímetro, acariciando y recorriendo sus piernas. Su pulso retumbaba en sus oídos cuando la vió acercarse a quitarle la única ropa que quedaba apretado su polla. Ella acarició su trasero, y bajó la tela hasta quitarla totalmente, volvió a recostarse en las almohadas, abriendo sus piernas, invitándolo. Raditz estaba listo, besaba sus pechos y acariciaba su clítoris con la longitud de su miembro, empapándolo para entrar. Rei se sostenía de su cuello y su cabello; empezó a mover sus caderas contra él. Lo sintió posicionar la punta de su polla en su centro, y lo metía muy lentamente. Gruñían y gemían sin parar, hasta sentirse totalmente unidos, empezaron a moverse muy lento, enredados entre sí. Ella sentía el rabo peludo envolviendo una de sus muslos hasta la pierna, acercó sus dedos y lo acarició, sacándole suspiros al guerrero sobre ella.
Por lo general cuando tenían sexo, su objetivo era la liberación del orgasmo. En cambio, ahora sólo era importante estar unidos en éste ritmo constante y tortuoso, sin darse tregua en las caricias y palabras de devoción. El sonido de sus caderas chocando una y otra vez, de manera intensa, constante, durante más de una hora. Unieron sus miradas al sentirse cerca, con los ojos entreabiertos, jadeando. Se unieron en un beso antes de caer en el clímax más largo de sus vidas. Raditz amortiguó sus gritos en la almohada, y Rei los suyos en el pecho de él dándole una pequeña mordida. Cayeron rendidos, se envolvían en las sabanas. Él se acomodaba entre sus senos, y ronroneaba para dormirse, ella lo envolvía entre sus brazos, dándole tiernas caricias a su nuca.
—Rei… ¿Te quedaras? – Susurró algo inseguro, y enredó su cola en la cintura de ella.
—Sí, por lo menos hasta que te canses de mí…—Respondía en voz baja y medio en chiste
—Nunca…— Se sintió desvanecerse, en el medio de la noche y la promesa de nunca dejar que nada los separe.
…
— ¿Sabes hace cuanto estaban teniendo ésta relación?— Preguntaba Nappa a Ami, reunidos como siempre en la biblioteca, estaba muy curioso con respecto a lo que había pasado con el General Bardock. Si lo de Lita fue en secreto, le extrañaba muchísimo ya que, al General no le gustaba dar vueltas, ni mucho menos ocultar cosas.
—Desde que comenzó hace unos días. No era una relación secreta ni nada, pero ya están en pareja…Mmmm…No lo sé, me parece apurado, no le he dicho nada a Lita, para no sacarla de su excelente estado de ánimo…— Suspiraba un poco preocupada de que algo le saliera mal a su amiga.
—Sí, algo así puede salir mal en cualquier momento. Puede ser que por el impulso del momento todo parezca bien…No lo sé…Nunca he sido así ¿Tú?— La miraba levantándole una ceja.
—Jamás…Quizá por eso no la entiendo, siempre tan pendiente del trabajo, levantarme temprano, dormir temprano. Tal vez en alguna oportunidad pruebe hacer algo así… ¿Qué podría salir mal?— Lo mira a los ojos, y apoya su mano sobre la de él. Nappa enreda sus dedos con los suyos…Se siente diferente…La electricidad entre ellos parece más vívida de lo normal…En un instante Ami se arroja a unir sus labios, Nappa parpadeó sin entender, pero creía que era una forma de ¿Afecto? Un beso que pasó rápidamente de reservado y casto, a mover los labios unos contra el otro, entreabriendo sus bocas, saboreando sus salivas. Se sentía alucinante, como nunca lo creyeron. Parecía tan fácil ir de un punto al otro…Nappa la envolvió en brazos y la levantó contra él, sintiéndola temblar ante su toque al subir y bajar una mano por su espalda. En tanto Ami acariciaba sus brazos, y se enredaba a su cuello, sentía todo su cuerpo vibrar al tener ésa firme musculatura envolviéndola completamente, sólo quería más. – Nappa. — Gimió contra su boca, la recostó sobre la mesa donde todavía tenían algunos libros y cuadernos, los corrió con su brazo, mientras acariciaba la pequeña cintura de Ami, su respiración se volvía pesada, y casi se detuvo al sentir las manos de ella debajo de su camiseta.
—Ami…—Suspiró excitado, volvía a besarla y comenzaba a levantar su vestido, rozando sus dedos en las suaves y blancas piernas de la hembra, mientras ella tironeaba su camiseta para quitársela.
—Nappa…—Decía entre besos— Soy…—Gemía al sentir la lengua del comandante contra su cuello— Nappa soy virgen. — Articuló.
— ¿Q-Q-Qué?— Deteniéndose en el medio de lo que hacía, la miraba a los ojos.
—Soy Virgen— Sentenció firme, pero decidida a seguir.
—Esperemos que así se mantenga o por lo menos que no la desvirgues sobre mis libros. — Vegeta advertía parado en la puerta con un gesto enojado, cruzado de brazos y con una vena en la frente a punto de explotar; detrás de él estaba Serena, tapándose la cara roja brillante de la vergüenza.
Luego del momento vergonzoso Vegeta y Serena estaban reunidos, poniéndose de acuerdo sobre qué le dirían a los dos amantes que encontraron en casi pleno acto, en horas de su trabajo, y en la biblioteca totalmente imprudentes.
—No es que vamos a despedirlos. Suspenderlos un par de días ¿Qué opinas Vegeta?
— ¡Hm! Sí, porque profanar mi biblioteca, el lugar donde trabajan es…Algo menor… ¿Verdad?— Comentaba sarcástico, estaba fúrico que Nappa fuera quien hiciera tal cosa, además con Sailor Mercury, a quien creía la más recatada de todas y de mayor confianza.
—Vegeta…Nosotros estábamos yendo a profanar la biblioteca…— Se cruza de brazos y le levanta una ceja algo molesta de que se haga el santurrón.
—Exacto es MI BIBLIOTECA, MIS LIBROS, por lo tanto hago lo que yo quiero en ése lugar. —Reclamaba apretando sus puños. — Además hay libros que ya no se consiguen en papel, me costó mucho tiempo y trabajo tener muchos de ahí.
—Tienes razón, es TU biblioteca, Tus libros…TU CASA— Molesta inflaba sus mejillas.
—Grrr…Mujer…—Gruñía— No cambies de tema, no podemos pelearnos por culpa de otra gente.
—Bueno, podemos pedirles que nos expliquen primero, luego decidimos ¿Sí?—Algo más calmada.
— Que pasen— Suspiraba fuerte Vegeta. Mientras su esposa salía a llamar al dúo de delincuentes a rendir cuentas. Entraban avergonzados, Nappa se ponía frente a Ami de forma protectora, dispuesto a asumir toda la culpa.
—Príncipe Vegeta. — Se inclinaba— No es necesario la presencia de la Señorita Ami, soy yo quien tiene que rendir cuentas y voy a aceptar cualquier castigo que crea—
—Levántate Nappa – Lo detuvo. — Señorita Ami, siéntense por favor. — Vegeta observaba a Sailor Mercury muy sorprendida por la actitud de Nappa, y ambos tomaban asiento. Su esposa se ubicaba detrás de su silla, con una mano en su hombro. — Bien…—Aclaraba su garganta— ¿Qué sucedió?
Ami estaba a punto de explicar y Nappa la detuvo otra vez— Su Alteza, juro que lamento lo que hice y le vuelvo a repetir que yo asumo toda la culpa.
—Nappa, no. Tú estás hace mucho más tiempo que yo trabajando en el castillo, sin fallar un solo día. Es obvio que soy yo la mala influencia. — Ami agacha la cabeza, dispuesta a recibir el castigo.
—Mmmm…De acuerdo, pero Ami… No fue eso lo que preguntábamos. — Serena con tono serio— Sino… ¿Qué sucede entre ustedes? ¿Y hace cuánto tiempo que ustedes…o sea son pareja?
—No. –Ami contestaba.
—Sí. — Nappa al mismo tiempo, se quedaron viendo algo confundidos— ¿No?— Preguntó Nappa algo consternado viendo a Ami.
— ¿Entonces sí?— Preguntaba ella algo feliz de oírlo decirle algo así, hasta acercó su mano a él, ruborizándose y sonriendo.
—Al parecer no han tenido tiempo de hablar de nada— Declara Vegeta— Y como supongo, o por lo menos quiero creer que esto fue una UNICA VEZ— Apuntaba su mirada asesina a Nappa.
— ¡Sí su Alteza, lo juro!— Contestaban ambos agachando la cabeza.
—Es… Que, con nuestras obligaciones…No hemos podido hacer un tiempo personal. — Ami jugaba con sus dedos.
—De todas formas, si ni siquiera saben qué sucede entre ustedes, creo que deberían hablarlo. Vamos a suspenderlos dos días, y aprovéchenlos para arreglar bien sus asuntos. — Finalizó Serena muy seria, sorprendiendo un poco a su esposo.
—Estoy de acuerdo, espero que no se vuelva a repetir, ni en nuestra biblioteca, ni ningún otro espacio de NUESTRA CASA. Pueden irse. — Los excusaba Vegeta.
—Gracias Sus Altezas— Saludaban a los dos y se iban.
…
—Jajajajaja ¿Me lo dices en serio Mina?— Kakarotto no lo podía creer, Mina le contaba el chisme más caliente que tenía, mientras tomaban un descanso.
—Sshhh, sí sé más discreto, te lo digo en confianza, aunque tarde o temprano, todo el mundo se enterará. Más si se ponen de novios.
— ¿Novios? ¿Es como pareja para nosotros? ¿O es diferente para ustedes?— Levantaba una ceja.
—Bueno, sí es un término más juvenil…No, esa no es la palabra es…Más romántico— Juntaba sus manos ensoñando un poco. Veía a Chelye y Broly entrar al comedor agarrados de la mano muy felices— ¡Broly, Chelye!— Iba corriendo a abrazarlos— ¡Felicidades!— Aplaudía y saltaba contenta.
—Gracias Señorita— Decía Chelye también muy contenta— Supe que usted nos ayudó mucho. — Le guiñaba un ojo, viendo que la rubia entendió el gesto y no paraba de saltar.
— ¡Por dios! ¡Ya tuvieron sexo! ¡¿Cómo te fue?! ¡¿Chelye ya sabias del tamaño Saiyajin?! ¡¿Cómo lo manejaste?! ¡¿Broly usaste algo de lo que te enseñé?! ¡Te conviene!
— ¡Mina cálmate! ¡Sshh! ¡No digas esas cosas así como así!— Broly se precipitaba a callarla.
— ¡Vaya!— Comenta Kakarotto sorprendido de la relación del Legendario con la alienígena, nunca pensó que iban a estar de pareja después de todo— Felicidades. — Le decía a la feliz pareja, mientras ayudaba a controlar a la rubia hiperactiva que estaba a punto de salir volando a gritar la noticia a cada aldeano que se cruzara.
—No es justo. Hasta Ami está más cerca de tener sexo en éste planeta antes que yo— Se enojaba y se cruzaba de brazos dejando a todos confundidos— ¡Kakarotto éste fin de semana vamos al mejor bar que tenga la ciudad! ¡Necesitamos acción! ¡Necesito un guerrero saiyajin y tú una linda muchacha saiyajin para pasar ésta mala racha!— Lo miraba apretando un puño, decidida a terminar con la temporada de sequía que pasaba en ése planeta.
—Bien Broly, ya la desataste— Lo regañaba Kakarotto, afilando su mirada a la feliz pareja.
—Jajajaja, sí lo siento— Se rascaba la nuca divertido de todas maneras, no había nada que lo sacara de la sensación del paraíso que tenía, ahora que cada amanecer lo veía junto a su novia.
…
Rei y Raditz se reunían en los techos para intercambiar unas palabras, en verdad que la noticia corrió rápido especialmente porque Nappa, jamás había sido suspendido, ni siquiera en su época más joven entrenando.
—No sé por qué para ti es importante hablar con el Príncipe y aclararle nada, no hicimos nada como lo de Ami y Nappa. Nunca le he tenido que aclarar nada a Serena, ni pedir permiso— Se cruzaba de brazos algo ofuscada.
—Bueno, no te lo he dicho…Pero el Príncipe Vegeta antes de que llegaran al castillo, nos advirtió explícitamente que mantuviéramos la bragueta bien cerrada, a mí y a mi hermano. — Se frotaba la frente— Y ahora con lo de Nappa, creo que sería mejor esperar un tiempo más para hablar con él, porque también está lo de mi padre y Lita. Agh, no es justo, creo que yo estuve contigo primero… ¿No?—Ponía ojos de perrito y fruncía un poco la boca.
—Bueno, viéndolo así, no quisiera que tuvieras problemas en el trabajo o con el príncipe por mi culpa…Mmmm…Basta de ésa cara. —Lo alejaba con un dedo— Pero las chicas y la Princesa ya están seguras de que tengo novio. Trataré de que tu identidad no salga a la luz. — Guiñaba un ojo.
— ¿Novio? Es pareja para ustedes. —Acercó su mano para tocarla, pero se arrepiente, se aclara la garganta. — Mejor sigo trabajando o me van a suspender como a Nappa.
En tanto Nappa, preparaba su casa para recibir la visita de Ami, estaba nervioso. A pesar de estar seguro de que ambos sentían lo mismo, temía que ella se arrepintiera después del mal rato que la hizo pasar. Él era el superior al fin y al cabo, y no un niñito que no podía mantener sus impulsos bajo control…Pero ella, su boca…Sacudía quitándose esos pensamientos de inmediato. Es una mujer pura, que seguro se estuvo guardando para unirse para siempre con algún afortunado…Y quizá ése afortunado sea él…Los golpes en la puerta lo precipitan de tal forma que se gira y se golpea la rodilla contra la esquina del sillón, cae al suelo y sigue avanzando para abrir.
— ¡Hola!— Se aclara la garganta—Lo-Lo siento— Se frotaba un poco la rodilla— Pasa…Por favor.
—Hola, sí, muchas gracias. — Lo miraba confundida y algo nerviosa— Oye… ¿Sucedió algo? Escuché mucho ruido…
—Eh, nada sólo me choqué con algo, no es grave. — La guiaba adentro y le ofrecía asiento— ¿Quieres tomar algo?
—Sí por favor, lo que tengas…Sin alcohol, bien frío, el calor de la tarde estuvo abrazador. — Acomodaba un pequeño bolso en la mesita a un costado del sillón, la casa de Nappa, era pequeña, pero vaya que estaba limpia y ordenada, casi ningún detalle decorativo…El aroma de él es muy intenso…Parpadea quitando esos pensamientos. Viendo que le pasa un vaso de limonada. Se sienta con ella a una distancia prudente.
—Bien…Tenemos que hablar ¿Quieres empezar tú? Si prefieres te explico un par de cosas primero. — Se ponía nervioso, y recién notó su atuendo, era una pollera tableada turquesa y una musculosa blanca con rayas oscuras— Ah, estas bonita.
—Gra—gracias cough, cough…Me ahogué, lo siento…Tu también te ves bien— Notó que toda la ropa de Nappa era oscura, pero, le quedaba muy bien, pantalones negros, botas negras y una remera mangas largas del mismo color.
—Empiezo yo— Se ponía firme— En verdad no sé cómo pedirte perdón por lo de hoy a la mañana— La detiene a punto de hablar— No, espera…Soy el superior y debo asumir las consecuencias. No puedo creer que te hice pasar por algo así, porque…Me importas, mucho, no dejo de pensar en ti, sólo pienso en pasar más tiempo contigo. Al mismo tiempo pienso que no deberías estar conmigo, sino con algún guerrero más joven que yo…Alguien mejor. — Bajaba la cabeza en derrota.
—Ahora déjame decirte lo que yo siento. Me enamoré de ti Nappa…Que implica todo eso que acabas de decir. Lo que estuvo a punto de pasar en la biblioteca del castillo, quería que sucediera, no quería parar. Fui yo quien saltó a besarte y— Apretaba sus manos en sus rodillas—… Quiero hacerlo de nuevo ahora— Sintió a Nappa quedarse frío— Soy una chica sin experiencia de nada, creo que no soy adecuada para ti porque no podría satisfacerte. Necesitas una mujer de verdad.
— Tú eres una mujer de verdad. — Pone su mano sobre una de sus manos que veía apretadas, la toma y la pone sobre su regazo, y muy lentamente se acerca a besarla. Ella también disminuía la distancia y unían sus labios. Dándose tiempo para saborearse mejor, con movimientos lentos en sus bocas, que muy de a poco abrían cada vez más. Ami se puso nerviosa, pero dio una caricia tímida con su lengua a la boca de Nappa. El comandante devolvió la caricia, empezó a rozar el interior de la boca de la hembra, ahogándose los dos en sus propias salivas. La cola de Nappa empezó a ondear detrás de él algo ansiosa, en tanto la recostaba sobre los almohadones del sillón, colocándose suavemente sobre ella. La hembra se veía tan frágil que temía romperle un hueso por accidente, la trataba mucho más delicadamente que a cualquier cosa que tuviera en éste mundo…Y le gustaba, mucho.
—Ah, Nappa.— Gimió contra su boca, bajando sus manos hasta el borde de su camiseta para tocarlo y desnudarlo.
—Ami…Debemos parar— La besaba un poco más— Haaaa… ¿Quieres ser – Se atragantaba con la pregunta y la miraba directamente a los ojos— Mi pareja?
—Sí, por supuesto ¡Sí!— Se abrazó a él muy contenta.
—Bueno, como somos una pareja seria. Quiero que sepas que no pienso hacer esto así como así. Es más si quieres esperar a que nos unamos, no tengo ningún inconveniente.
—Wow… ¿En verdad esperarías hasta el matrimonio por mí? – Lo vió asentir muy seguro— Sí me gustaría que planeemos mejor, es mi primera vez después de todo y no tengo ninguna precaución tomada…Pero no quiero esperar hasta casarme… Siento que te he esperado toda mi vida. — Sonreía y fijaba sus ojos azules en los ojos negros del Comandante, que sólo le prometían adorarla.
—Ami…— Suspiró y siguió besándola, enredó su cola a una de las piernas de la hembra, acariciándola suavemente. Ella metió finalmente las manos debajo de su camiseta retirándola totalmente, se llenaba de la figura ruda y endurecida del comandante. Él sumergió ambas manos debajo de su pollera, masajeando sus muslos, sacándole dulces gemidos, el aroma excitado de ella lo puso duro, más cuando por su cuenta, Ami subía sus caderas hacia él rozando el bulto de su pantalón.
—Nappa…Eres grande— Susurró sin pensarlo. El olor que entraba en sus fosas nasales la tenía sedada, casi fuera de control. Nunca se imaginó sentirse así.
— ¿Confías en mí?— Le preguntó deteniendo sus atenciones y tomándola del mentón, ella asintió seria y convencida. Él bajó sus manos y las metió debajo de su musculosa hasta su espalda, desabrochando su brasier, luego bajó hasta sus muslos otra vez y retiró sus bragas. Enredó su cola a su centro húmedo y caliente, sacándole un grito ahogado, mientras él gruñía satisfecho. Comenzó a masajear sus pechos a través de la tela, la besaba enredando sus lenguas, viéndola ruborizada y con la mirada brillante. Gimió con ella al empezar a estimular los labios de su vagina con el rabo peludo. El pelaje era suave…Muy suave, y la tenía jadeando en el medio del calor y la excitación. Ami sintió contra uno de sus muslos el bulto de Nappa, no pudo resistirse, quería aliviarlo también, quiso alcanzarlo con la mano, y él la detuvo.
—Quiero…Hacerte sentir bien también. Por favor…— Suspiraba, en tanto Nappa asentía y la dejaba bajar el cierre, metiendo la mano en su bóxer, acariciando su punta y bajando por su longitud— Eres muy grande…¿Está bien…Te gusta?— Preguntaba muy nerviosa e insegura.
—Ah, mujer, no tienes idea, me encanta— Volvía a besarla totalmente poseído de la sensación de sus manos sobre su polla, acariciando de arriba abajo, su cola sin detener sus movimientos, temblaban y comenzaban a jadear. Uniendo sus frentes aceleraban sus atenciones en cada uno, cerraban los ojos mientras la electricidad en sus entrepiernas estaba a punto de explotar. Estallaban agotados, después de tanto esperar, se daban algo de liberación uno al otro.
—…Nappa…— Ella reía un poco, y miró hacia abajo, sus manos estaban llenas de semen, le sorprendió que no se sintiera sucio. Parpadeó rápidamente al ver a Nappa nervioso y apurado para limpiarla. — Tranquilo…— Decía Ami sonriendo.
— Discúlpame, déjame limpiarte bien…Y…Creo que tu ropa va a haber que lavarla…— Fruncía el ceño algo avergonzado.
—Tienes razón, pero no he traído otra ropa… ¿Puedes prestarme algo y cuando la ropa esté lista…?— Jugaba un poco con sus dedos y se ponía roja, no sabía cómo decirle.
— ¿Quieres…Quieres quedarte a dormir?— La vió saltar un poco sorprendida— Está bien, prometo que no haré nada, dormiré aquí en el sillón—
— ¡No! Confío en ti, ya te lo dije…Dormiré contigo…Hasta podemos ver qué hacemos de cenar juntos. — Se levantaba para cambiarse, le entusiasmó mucho pasar tiempo con él siendo más íntimos.
Nappa estaba nervioso, tendría que usar toda su voluntad para no sobrepasarse, además que él no tenía ninguna precaución tomada, hacía ya tanto tiempo que había tenido una hembra en su casa. Hasta empezó a dudar si era buena idea tenerla en su casa con él. Podría llegar a arruinar algo. Hacía tiempo que soñaba y fantaseaba con Ami, que no quería hacer de todo eso una pesadilla. Sus dudas se borraron cuando la vió salir del baño con una camiseta blanca de él y unos bóxer que le quedaban como pantalones cortos, se acercaba descalza y feliz con él a la cocina, y comenzaba a preguntarle si quería ver una película, o escuchar música con ella, tal vez leer algún libro. Quedó pasmado de lo fácil y natural que fue para ellos empezar a actuar como una pareja. El día seguro terminaría bien, y mañana amanecería mejor con Ami a su lado.
…
—Vaya…— Serena leía el mensaje de Ami, avisándole que pasaría los dos días de suspensión con Nappa. Fruncía el ceño, no entendía bien porqué se lo avisaba así, como si ella fuera su madre…Si bien Serena era la menor de las Sailor, a excepción de Hotaru, con Ami sólo tenía unos meses de diferencia nada más. Suspiraba algo triste pensando que quizá ella, la Reina Serenity y la Familia Real de la Tierra era la única familia que les quedaba, luego de que el Negaverso destruyera sus hogares.
— ¿Esa cara?— Preguntaba Vegeta, viéndola algo triste y pensativa frente a su comunicador.
—Ah, nada…Es Ami, me avisaba que pasará los días de suspensión en casa de Nappa. No entiendo por qué me avisa. Ella es mayor, puede hacer de su vida lo que quiera. Siento que me lo avisó como pidiéndome permiso.
—Eres su jefe, su superior en algún sentido. A Sailor Mercury siempre la he visto seria, no se enloquece como he visto que le sucede a Sailor Venus. Debe ser sólo eso— Fruncía el ceño, en verdad que la relación con su séquito era personal, casi…Familiar en un sentido terrícola.
— ¡Por Dios! ¡¿Eso significa lo que creo?! ¡¿Ella y Nappa?!— No lo podía creer, con lo pequeña y menudita que era su amiga, Nappa iba a dejarla sin poder caminar. — ¡Ahora entiendo por qué se queda!
—Grrr… ¡Cálmate mujer no grites!— Se enojaba pero la veía cambiar de semblante, puede que sólo sea que está en su ciclo, y eso la pone de un humor melancólico de a ratos. Por suerte ya se está terminando y no deberá preocuparse por su bienestar. Aunque ella le insiste que no debería. Seguro con el tiempo ya no tendrá tanta inquietud por ella en estos días.
—Pobre Ami…Es un poco más bajita que yo… ¿Estará bien?
Vegeta le levantó una ceja y una sonrisa maliciosa se formó en su rostro, dándose cuenta a lo que se refería. — ¡Jajajajaja! ¡Mujer, creo que va a estar bien! ¡Jajajajaja! ¡Por lo menos Nappa es proporcional, al General Bardock una vez lo ví en las duchas y tuvimos que salir para darle espacio!— Se doblaba de la risa en el sillón grande de la biblioteca, habían ido ahí porque tiene mejor sistema de sonido, y estaban escuchando música, y conociendo los gustos de cada uno.
— ¿En serio? Incluso… ¿Más que tú?— Preguntó curiosa y se sentaba en su regazo con las piernas de un solo lado.
—Mmhmmm… — Asentía… Pero algo picó su mente…— Más te vale no andar pensando en la polla de nadie más. – La miró algo serio pero divertido.
— ¿Cómo crees?— Se recostaba en su pecho, y acariciaba el pelaje de su cola— Tu polla es la única en la que pienso…—La frase era muy atrevida, pero lo dijo en un tono, que a Vegeta le pareció la cosa más dulce que le hayan dicho al oído. — Es más…La quiero ahora mismo…— Susurró en el cuello de su esposo, mientras lo sentía endurecerse. Se bajó para arrodillarse entre sus piernas y bajar su cierre.
—Sshhhtt…Espera…—Levantaba una ceja escaneando el ki del lugar, muy atento de que nadie los descubriera.
—De acuerdo…—Dijo Serena y se levantaba a trabar la puerta con seguro— Nunca está de más—Reía coqueta y se posicionaba de nuevo entre las piernas de su esposo.
—Esa música terrícola sí me gusta ¿Ópera dijiste?— Se acercaba y le daba un beso.
—Sí, a mí también me gusta mucho, esa es un aria se llama Il dolce Suono…Es muy bella…—Empezaba a bajar su cierre, y a salivar de la anticipación— Igualmente, faltan pocos días para tu cumpleaños, y sería bueno elegir música más moderna…Para bailar. —Reía mientras descubría totalmente la polla de su esposo.
— Aaahh…Serena…—Tiraba su cabeza hacia atrás, sintiendo la boca de su esposa engullirlo hasta el fondo, enredaba sus dedos en sus suaves rizos dorados y su cola al brazo de la princesa.
Hasta aquí este capítulo espero verlos la próxima semana, dejen sus reviews o sus PM. Siempre me dan ánimos de seguir escribiendo. Hasta aquí os doy las gracias.
