XXlalalulu: Hola! Muajajaja! Llegué, llegué. Dos capítulos papuuuuuuussss. Tarde pero seguro bebetes, y esto se pone candela mijo…
Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 13
Kakarotto se levantaba en su casa, pensando y planeando bien su salida con Mina. Ella tenía razón, necesitaban urgente, por lo menos distraerse y divertirse. Por un lado nunca fue problema para él atraer a alguna hembra Saiyajin, pero tendría mucho cuidado de a quien se acerca Sailor Venus, por lo menos para que no termine acostándose con un bruto o algún idiota, aunque le había demostrado que se puede cuidar sola. No querría que nadie se aproveche de ella o la hiciera pasar un mal momento. En tanto bajaba a desayunar, Lita y su Padre estaban en la cocina.
—Buenos días— Saludaba alegre, Lita le respondió y estaba de espaldas terminando de preparar el café. Servía una taza y se la pasaba a Bardock sin mirarlo. Se volvía a voltear.
—Buenos días— Dijo Bardock con tono enojado y cortante, tomó un trago de café y al volver la taza en la mesa le rompió la manija, haciéndolo gruñir.
— ¿Malos días?— Preguntó algo curioso, nunca los había visto de malas. Kakarotto levantó una ceja a Lita.
—No es nada Kakarotto. Ten ¿Quieres leche con tu café o prefieres cappuccino?—Ofrecía Lita.
—Vaya… A él no le gritas…—Contestó Bardock frunciendo el ceño profundamente
— No me hagas una escena frente a tu hijo o no volveré a éste lugar— Lo regañaba Lita.
— ¿Qué diferencia habría? No quieres vivir conmigo de todas maneras— Reclamó Bardock.
— Eh…Mejor me voy a desayunar a la terraza…—Se levantaba muy despacio.
— ¡NO!— Gritaron deteniéndolo. Kakarotto se detuvo y se volvió a sentar de inmediato.
—Sólo…Te lo dije es muy pronto… ¿No podemos disfrutar del noviazgo?— Declaró Lita.
— ¿Noviazgo?— Levantaba una ceja a su hijo en forma de pregunta.
—Ah, ellos tienen un concepto de pareja, mas…Romántico. Es como un cortejo según he entendido— Seguía desayunando.
— ¡Hm! Pero nosotros ya pasamos por alto eso. Ya sabemos que queremos ser pareja, es más lo somos. — Terminó Bardock.
— ¡Ja! ¡Muy buenos días! ¡Traje pastel de chocolate para todos!— Saludó Raditz irrumpiendo en el ambiente, sonreía con toda la cara. — Mmmm… ¿Malos Días? – Fijaba la vista en su hermano y él asentía un poco. Por suerte el desayuno continuó tranquilo, como si nada. Todos querían pastel de chocolate. Raditz lo trajo como un gesto de todas las veces que iba a casa de su padre a devorar su heladera. Rei le dijo que sería buen gesto. Al parecer tenía razón, el chocolate calmaba a la fiera más enojada, incluso mermó el carácter de su padre.
…
—Se los juro chicas, está presionándome y no quiere ceder…Hasta…Lo electrocuté anoche. En verdad no creí que no pudiera entender algo tan sencillo y menos que eso lo ponga de tan mal humor. — Lita hablaba con las Sailor, Serena, y con las chicas que eran del harén, mientras tomaban un descanso de la práctica de la coreografía que estaban preparando.
— Bueno…Lo mío con Nappa pasó a ser serio, hasta hablamos de unirnos y eso…Puede que Bardock sea más a la antigua. — Comentaba Ami mientras estiraba las piernas.
— ¿En serio lo electrocutaste?— Preguntaba Rei tomando agua.
—Sí, fue cuando dijo…Que no quería vivir con él porque sospecha que quiero ver a otros hombres o estoy esperando a alguien mejor que él ¿Cómo se le ocurre tal cosa?
—Tienes que entender que él estuvo con una mujer toda su vida, desde joven, y fue porque se unieron enseguida que se sintieron atraídos. Aquí hay encuentros casuales, sí, pero si se encuentran con la indicada y es correspondido…No dan vueltas. —Explicaba Rei.
— Quizá es su manera de…Decir que te quiere. — Comentó Serena— Mi cortejo fue…Bueno ustedes saben, y mi noviazgo inexistente…Pero mi matrimonio marcha muy bien. Me he dado cuenta que ellos no dicen esa palabra; te quiero o te amo— Seguía. — Pero créeme que tienen muchas otras palabras para eso y muchas más acciones. Esa es su manera de decirte que está seguro de lo que siente por ti y te anhela más que cualquier cosa.
— ¡Vaya! Consejos maritales y amorosos de una experta en Saiyajines— Reía Mina.
— Sí… Tal vez… No lo ví así— Suspiraba Lita— Voy a pensarlo mejor entonces…— Se resignaba un poco.
— ¡Bueno manos a la obra de nuevo! Quiero terminar temprano, ésta noche salgo de cacería. — Guiñaba un ojo— Ya que soy la única solterona de ésta linda comunidad, voy a prepararme desde temprano.
Kakarotto esperaba a Mina afuera de la puerta de su cuarto…Se sintió raro, luego de aquella vez que se quedó a dormir, refugiándose de su miseria, sintió…Extrañar estar dentro de su cuarto…El primer recuerdo que viene de la primera vez que estuvo ahí adentro, fue despertarse, removiéndose entre la tela suave, y sentir el cuerpo fresco y limpio. Hasta le dieron ganas de ofrecerle ver alguna película otro fin de semana y quedarse a comer helado…Todo dependía de qué sucediera ésta noche, si alguno de los dos llegaba a tener suerte.
— ¡Vaya! Así que, sí te lo tomaste en serio— Le hablaba Mina, sacándolo de su pensamiento. Kakarotto vestía una camisa blanca, chaqueta negra, jeans, y unas botas azules con líneas doradas. La hebilla de su cinturón resaltaba con la camisa metida dentro del pantalón.
—Ah, gracias. — Le prestó atención parpadeando un poco— ¡Oye! Tú también te ves bien. — Mina vestía unos jeans negros, botas largas con líneas doradas y una remera sin mangas color rojo, sin escote, todo bien pegado al cuerpo; pero lo que llamó la atención del guerrero fue un moño rojo que sostenía su cabello, acercó su mano a tocarlo un poco.
— Jaja ¿Te parece bien? No lo uso desde el secundario. — Le sonríe e imita el gesto en el moño.
— Me parece excelente. Hasta ya me siento con verdaderas ganas de salir.
— ¡Excelente!— Se ponía la cartera que también se hacía mochila, la colgaba a sus espaldas— ¡Vamos!— Se subía a la espalda de Kakarotto de un saltito.
— ¡Auch! ¡Hey! Ten cuidado tu rodilla dolió. — Recriminó— Y no soy tu mascota. — Fruncía el ceño.
—Lo siento…— Reía avergonzada. Kakarotto sólo ponía los ojos en blanco y partían a su destino.
En el bar apenas estaban en la puerta, todos los quedaron mirando, más se sorprendió Kakarotto que Mina entraba sintiéndose dueña del lugar, casi como en Pasarella mostrando una caminata muy seductora, eligió una mesa en una esquina, todo el mundo se corrió alejándose de ella, creyendo que era pareja del SuperSaiyajin. Kakarotto se sentó a su lado sintiéndose con el pecho inflado de orgullo de que vieran como él era amigo de semejante hembra. Apenas se acercaron un par a preguntar, el guerrero les explicaba que era una de las Sailor de la princesa, que la acompañaba a conocer la ciudad nada más. Mina de inmediato formó conversación con un par de chicas, sobre algunos especímenes machos que andaban dando vueltas. Hasta un par le habían invitado un trago luego de saber que no le pertenecía al SuperSaiyajin. Estaban fascinados con su color de cabello y sus ojos, hasta le decían que parecía hermana de la princesa. Kakarotto hacía conversación con unas tres hembras Saiyajin y relojeaba a Mina del otro lado de la mesa. Realmente seducir era su elemento, la veía brillar en medio de todos. Esperaba que encontrara a quien la quisiera tener a su lado de manera seria…No sólo para una noche.
Mina por fin sentía su verdadero poder florecer dentro de ella, en éste planeta pareciera que cultivan en toneladas a los hombres y soldados, fuertes y rudos. Algunos no eran atractivos de rostro, pero ¡Mierda! Que tenían ésa mirada de chico malo, esperando una mujer insaciable como ella para caer rendidos luego de una buena noche de sexo venusino. Kakarotto se veía muy entretenido también con algunas chicas. La ponía contenta verlo así…Sin ésa tristeza en su mirada negra, que de a ratos se asomaba y sentía que sólo ella la podía ver. Se giraba de a ratos y le dedicaba una sonrisa, ella lo veía corresponder y parecía que sólo necesitaban eso para saber que todo estaba saliendo bien…Más que bien…Cuando Mina pidió permiso para poner algo de música terrícola para bailar con algunas Saiyajin que se animaron a unirse, aunque entendían que los machos ahí no quisieran. Deben mantener ésa mascara de guerreros despiadados. Pero a ella no le importaba, lo importante era que las mujeres mostraran sus atributos, y luego juntar las ganancias.
—Jajajaja te digo que bailar esa música no es complicado, sólo te mueves como sientas el ritmo de la música. — Mina explicaba a Kakarotto mientras se subía a su espalda. — No lo puedo creer, no traje ningún abrigo. –Hurgaba en su cartera, pero era inútil no había traído nada.
—Quizá sólo estabas muy ansiosa. — Se quitaba su chaqueta. — Ten ponte esto. — Se la pasaba a Mina.
—Gracias…Pero ¿Y tú?— Lo miró preocupada.
— Yo hasta tengo calor…—Se arremangaba un poco su camisa. — Vamos.
—Mmmm…No lo sé ¿Has bebido mucho?— Preguntaba algo insegura por algún accidente.
—No, sabes que no. Además los saiyajines tenemos gran resistencia a temperaturas extremas. — Explicaba –La noche está fresca, me gustaría sentir la brisa fresca. — La veía dudar un poco y finalmente se subió a su espalda, de manera más delicada que la primera vez.
Mientras volaban, Kakarotto se sintió un poco inseguro de cómo iba Mina, si bien su agarre a su cuello no aflojaba, la sintió acomodarse en su espalda como para quedarse dormida, se aferró aún más a sus piernas por cualquier cosa. Quizá era mejor idea ofrecerle llevarla de frente, así su postura era más segura. Al llegar parecía que no se quedó dormida, apenas tocó el suelo ella se bajó y siguió caminando a su cuarto, mientras hablaban de lo bien que la pasaron.
—Esas canciones tenían una letra muy… ¿Explícita? Creo que esa es la palabra— Comentaba Kakarotto.
—Jajajajaja…Pero ¿De qué hablas? "Quiero dar un paseo por tu palo de la Disco"…Es bastante suave, créeme. — Se burlaba de él— Pero hay que agradecer a la gran deidad que nos acompañó ésta noche, tengo mucho en el menú para elegir. — Sacaba su comunicador, y se ponía a revisar un poco los nombres y números de contacto.
—Sí, en verdad ya tengo varias ofertas, siento ya volver a mi estado natural con respecto a eso. — Se rascaba la nuca, la veía revisar emocionada los nombres de otros tipos con los que le interesaba follar…Tuvo una sensación rara que le hizo temblar el ojo. Estaban en la puerta de la habitación de Mina y se iban a despedir…Observaba como para adentro…Muy pronto ella compartiría la habitación con otro. Quiso preguntar. — ¿Algún SuperSaiyajin en ésa lista?— Le levantaba una ceja y espiaba algunos nombres en su comunicador.
—No, pero quien sabe. Quizá haya algún afortunado que lo fornique tan intensamente, que logre sacar al SuperSaiyajin que hay en él. — En tono de broma. Le devuelve su chaqueta, abre la puerta y se voltea a despedirse.
—Sí…—En un segundo, Kakarotto, sintió el aire que salía de la habitación, y como veneno ineludible, su ser se llenó de su olor, quería pasar la noche ahí dentro…Con ella – ¡Espera!— Gritó con los ojos dilatados, detuvo con su mano la puerta y se metió con ella a la habitación. Se quedó parado con los puños a los costados de su cuerpo.
—Kakarotto, me asustaste… ¿Pasó algo? ¿Hay algo en la habitación?—Comenzó a mirar a todos lados algo asustada, su actitud le parecía muy rara.
—Tu olor…Nunca lo he sentido así. — Explicaba con un tono bastante serio.
— ¿En serio?—Tomaba un mechón de su pelo y lo olía— ¿Me pasa algo? ¿Es algo malo?— Ya estaba oficialmente asustada.
—Todo lo contrario— Se acercó de golpe a ella abrazándola, enredando una de sus manos a su pelo, la otra a su cintura, hizo algo que nunca había hecho en su presencia, desenredó su cola y la dejó ondeando detrás de él— No quiero que estés cogiendo con otros. — Salió como una epifanía de su boca.
— ¿P-P-Pero? ¡¿De qué mierda me hablas?! ¡Estás jugando! ¡Suéltame!— Trataba de quitarlo, pero no lo movía para nada. El tipo tiene que estar de broma, sí una puta broma.
—Sshhh…Extraño dormir aquí…Contigo. — Olía muy fuerte del cuello de la hembra…Se sintió duro enseguida.
— ¡No me gusta que me follen por lástima!— Le gritaba a la cara bastante enojada y ofendida. No entendía, él la había rechazado ¿Qué le sucede ahora?
—…Mina…— Susurró y tiraba su chaqueta dentro de la habitación, usó su cola para sostenerla de la cintura, así no se escapaba y con una mano, desprendía los botones de su camisa, viendo la reacción de Mina de una enojada a… Pasmada, mientras él descubría su pecho moldeado. — Siénteme…— Forzaba sus manos a tocarlo, ella negaba con la cabeza, dejaba sus manos en su pecho, sintió como ella lo olía y subía sus manos hacia su cuello, sintiendo erizarse hasta su cola. Volvía a abrazarla de su cintura y cerraba los ojos dejándose llevar…Un golpe frío dió vuelta su cara.
— ¡Hijo de puta! ¡Estás borracho otra vez! ¡Vete!— Gritó luego de acertarle una cachetada.
Sacudió su cabeza saliendo del ensueño— Lo siento, no sé lo que hice. — La suelta, se gira y comprende totalmente lo que siente, cree que él juega con ella. La rechazó, la humilló cuando se ofreció a él. Y ahora pretende que ella lo acepte como si nada ¡Qué estúpido! Sin embargo, algo se rebela dentro de él. — ¿Tú me perdonaste verdad?... Aquella vez que te traté tan mal…— La miraba.
—Sí, aunque fui yo la imprudente que te hizo pasar un mal rato ¿Pero vas a decirme que ahora sí sientes algo por mí? ¡Yo no soy plato de segunda mesa! ¡Y no estoy tan desesperada! ¡Te vas o ésta vez sí llamo a los guardias!— Estaba iracunda y dispuesta a atacarlo con su cadena.
—No eres plato de segunda mesa…Desde que ustedes llegaron no he estado con nadie más. Nunca sentí ésta desesperación y anhelo por Lita, como lo estoy sintiendo por ti ahora mismo…Todo lo que quiero es a ti…Ahora…— Salía de su boca en tanto la acechaba y volvía a acercarse a ella, con la mirada maliciosa. Ella se giraba en rechazo. Lo sintió acercarse y voltearla a mirarlo de golpe, la tomaba de los hombros— Pero si quieres jugar a la liebre y el lobo…Eso también me gusta…— Ronroneó. Bajó a lamer su cuello, luego daba besos largos y subía por su mentón— ¿Beso le llaman? ¿Al unir sus bocas?— Ella asentía, con qué poco la dejó rendida, su toque, su olor amaderado, su voz…Su maldita voz, y ése pecho musculoso descubierto, ofreciéndose para ella.
—Kakarotto. –Gimió casi en un suspiro, cuando al fin unieron sus labios. Él la levantaba de la cintura para que lo alcance mejor e imitaba los movimientos que ella hacía en su boca. Nunca había probado un beso antes, quería estar seguro de hacerlo bien. Saborea el labial dulce en sus labios, dando succiones prolongadas, y saca su lengua para lamerle la boca de forma directa. Ella dá una pequeña mordida a sus labios y también saca su lengua para tocar la de él.
El calor del beso los empezaba a ahogar. Se separaron un momento y Kakarotto la levantaba firme de su trasero, Mina se enredaba a su cintura con las piernas, apretándolo fuerte, sintiendo el calor ardiente de la erección del guerrero a través de la tela. Quitaba su camisa, y él la dejaba en la cama, con su cabello rubio regado a su alrededor, era como una diosa que se entregaba a él, con la mirada celeste, brillante de lujuria. Comenzaba a desnudarla, besando cada parte que descubría. Al quitarle las botas se dio cuenta de lo mucho que tenía cansados los pies, les dedicó un pequeño masaje, haciéndola suspirar del gusto, con una sonrisa ladina acercó sus manos para quitarle su pantalón, apoyó sus pies en su pecho mientras lo hacía, y poder tener una vista perfecta de sus piernas suaves. Las acarició con toda su palma, rozando sus dedos. Ella se sentó en la cama para quitarle los pantalones y bajar su bóxer, apretaba su trasero muy fuerte, clavando un poco sus dedos. —Auuu…Mina…Me gustó…—Sonreía lascivo, la sentía reír acariciando su polla. Se acercó a masajear sus pechos, eran suaves, le gustaba, los apretó un poco más y acercó su nariz al valle entre ellos, quitó su brasier y volvió a apretarlos con rudeza.
— ¡Ah! Kakarotto, eso me dejará marcas…Me gusta…— Reía coqueta, él la lamía para aliviarla un poco, atrapaba sus pezones en la boca, le daba succiones suaves, haciéndola arquear su espalda.
— ¿Son tus bragas de la suerte o algo así?— Levantó una ceja con una sonrisa llena de perversión. Mina negó con la cabeza, y pegó un gritito cuando él las rompió fácilmente, luego se las acercaba a la nariz oliéndolas de forma obscena. — Me las guardaré, si no te molesta…
—Ven aquí. — Lo acercaba de la nuca para besarlo, se abrazaban, enredándose totalmente. Mina sentía el miembro de Kakarotto chorrear de anticipación…Quería probarlo. Le dio un pequeño empujón y se puso encima de él, bajó besando su pecho y su abdomen duro como el mármol.
—Espera…También quiero lamerte…— La anticipación por sentirla en su boca aumentó cuando ella sonrió lujuriosa, y se montó a él al revés para darle acceso a su centro, mientras ella empezaba a lamer la punta de su polla— Oh, Mina…— Gruñió al sentir su lengua, la tomó firme de los glúteos y también comenzó a lamerla, sintiendo como ella ahogaba sus gemidos en la garganta, su cola se apegó a la pierna de ella. El centro de la hembra era todo lo que esperaba, su sabor salino, sus suaves y calientes labios, se sentía adicto, la acomodó un poco más para alcanzar a chupar su clítoris. Ella tembló sobre él. Pero no dejaba de bajar y subir sus manos, darle vueltas con la lengua a su punta caliente y engullirlo lo más que podía hasta el fondo. Empezaron a acelerar los movimientos, querían llegar juntos.
— ¡Mmmm! ¡Kakarotto! ¡Sigue así ya casi!— Volvía a engullirlo hasta el fondo sintiendo como su miembro vibraba en su boca, su centro se calentaba y movía su cadera contra la boca del guerrero. Se vinieron duramente en la boca de cada uno. Ella tragaba totalmente su semen. — Ah Kakarotto…Sabes muy bien— Relamía limpiando a fondo toda su longitud.
—Aaahh…Tu también— Pasaba su lengua por toda su vagina sintiéndola hinchada luego del clímax que la hizo sentir. — Jaja…Si pasas tu lengua así, voy a estar duro de nuevo.
—Mmmm… Creo que ya es tarde para eso. Jajaja— Su risa era contagiosa, la tomaba de un movimiento rápido la dejaba de frente y debajo de él— Creo…Que tu agilidad me mareó un poco.
— Lo siento. — Pasó su pulgar por sus labios y le daba un tierno beso, ella se agarraba a su espalda. Pasó una mano acariciando una de las piernas de la hembra, tomó firme un glúteo. Se separó un poco levantándole la pierna. Ella se aferró a las almohadas en anticipación, mientras lo veía acomodar su talón en su hombro, dándole una tierna caricia con sus dedos. Kakarotto se sostenía sobre ella con una mano y con la otra tomó uno de sus pechos, pellizcando su pezón, haciéndola saltar, su cola se enredaba firme en la pierna que tenía apoyada sobre la cama. Él movió su cadera y lentamente metía su virilidad dentro de su vagina mojada y apretada.
— ¡Mierda! ¡Mina! Te sientes increíble. — Gruñía con los dientes apretados.
— Puta madre…Saiyajin— Volteaba los ojos y la cabeza hacia atrás, presa de la sensación de sentir tanta cantidad de polla estirándola. Empezó a sentir sus embestidas suaves y profundas, lo sentía agitar todo su interior. Tomaba la vista de un musculoso guerrero que la miraba lleno de deseo y lujuria pura.
—…SuperSaiyajin…— Suspiró en broma. Por fin tenía a su diosa debajo de él, sintiendo su interior hirviendo y succionándolo cada vez más vorazmente. De a ratos acariciaba la pierna que tenía levantada. Con la mirada brillante, su cabello dorado alborotado, sus pechos rebotando al ritmo de sus movimientos. Jadeaban al unísono, era intoxicante, sus fluidos comenzaban a gotear en la cama y ni siquiera habían acabado. — ¡Ah! ¡Me aprietas! ¡Ah maldita sea! ¡Sí!
— ¡Kakarotto! ¡Sí! ¡Ah! ¡Me vengo! – Se aferraban juntos moviéndose frenéticamente, sentían el orgasmo deshacerlos por dentro, erizando cada centímetro de su cuerpos. Quedaron en esa posición recuperando el aire. Unieron sus miradas, negro y celeste mezclándose aliviados.
—Ah, baja tu pierna…— Susurró al darse cuenta que Mina aun la tenía levantada, seguro la cansaba un poco.
—Sí. – La bajaba y Kakarotto se unía a ella en un abrazo— Soy más flexible de lo que crees…— Le levantó una ceja.
—Jmjmjm, es bueno saberlo…— Besaba su hombro, su cuello, y se volteaba con ella en brazos, para dejarla sobre su pecho— ¿Te mareó de nuevo?
—No, fue más suave ésta vez— Respiraba fuerte de su pecho ¿Acaso lo hacía a propósito para hacerla aún más adicta a él? En un momento, recuerda a Ami intentando explicar lo del olor y las feromonas. Pero se borra totalmente al sentir las caricias de la cola de Kakarotto en su espalda, juntos con pequeños suspiros, caen dormidos.
…
Lita entraba de puntitas a la habitación de Bardock, se había prometido hacerlo sudar un poco del suspenso y que la extrañara, para que viniera rogando a ella, pero ésa resolución se fue por el caño al ver que el reloj marcaba las 3 am y ella estaba con los ojos pegados al techo de su habitación. Se vistió y salió volando, se sorprendió un poco de ver todo tan cerrado. Si bien Bardock no era de dejar la puerta sin cerrojo, cuando dormía en casa le gustaba sentir la brisa de la noche entrar por las cortinas de la ventana…No estaba, Bardock no estaba en su casa, le extrañó muchísimo, no recuerda que le haya avisado que haría alguna guardia…Sacudió su cabeza de sólo pensar que había salido por ahí a divertirse, él no era así, pero quizá el choque eléctrico de la otra vez, lo puso muy de malas…Cómo pudo ser tan tonta, nunca quiso comportarse como una niña tonta delante de él, y fue exactamente lo que hizo. Se reprendía mientras volvía al castillo, iba a ser un día largo mañana. Iba caminando por el pasillo hacia su habitación, sintió un Ki muy conocido, si bien detectar el Ki le daba mucho trabajo, ése Ki lo reconocería donde fuera. Empezó a correr a su habitación, y ahí estaba a punto de abrir la puerta.
— ¡Bardock!— Gritó sorprendiéndose un poco y a él también.
—Lita…—Se volteó a verla, con razón no sentía su Ki dentro de la habitación, ella no estaba…Pero si recién se aparece dónde estaba…Sabía que su hijo y Sailor Venus iban a salir al bar a flirtear ¿Acaso ella salió con ellos? Frunció el ceño bastante enojado— ¿Puedes decirme donde mierda estabas?— Siseó en reclamo
— ¿De qué hablas? – No le gustó nada el tono de su voz, la trataba como una niña. Iba a explicarle pero él la paró, tomándola rudamente del brazo y oliéndola buscando evidencia de algún otro.
—Pobre de ti si me entero que estuviste con otro, o que saliste a algún lugar a seducir a otros— Crujía los dientes, sentía fuego en su pecho.
— ¿Cómo se te ocurre desconfiar así? Sabes…Estaba a punto de explicarte, pero ahora no te daré ninguna explicación, yo puedo hacer lo que yo quiera y punto. Menos voy a explicarte si no hice nada malo— Lo desafió con la mirada, el tipo en verdad que se estaba comportando como un idiota, no era su dueño— Ahora, suéltame o POBRE DE TÍ si no lo haces. — Comenzaba a crujir sus dedos con electricidad.
—Creo que te estas equivocando, eso no funcionará dos veces— La tomó rápidamente de ambas muñecas inmovilizándola desde atrás con un brazo, con la otra mano rompía el picaportes de la puerta y entraba a su cuarto, la ponía parada en la punta de su cama, y la agachaba hacia adelante, el olor de ella era demasiado fuerte en ésa habitación, lo hacía perder el control, comenzó a romper toda su ropa con un poco de Ki que desplegaba con su dedo índice, lo hacía lento desde arriba del cuerpo de la hembra, dejándola totalmente desnuda y susurraba— Ahora dime dónde estabas…—Dominante y sin piedad contra su oído, haciéndola estremecer, hasta podía oler su excitación.
—Suéltame idiota. — Siseó, a pesar de sentirse totalmente doblegada a él, y muy incitada al sentir la erección apoyada en su trasero.
—Respuesta equivocada— Sacó su polla y empezó a frotarla contra sus pliegues, la sentía húmeda mientras le sacaba gemidos que sólo lo incitaban a más— ¿Ahora me dirás?
—No. — Contestó casi jadeando, mientras recostaba su pecho sobre la cama
—Error. – Dijo con un poco de ira, y la penetró hasta el fondo, casi acaba de inmediato por la sensación de unir su carne con ella. Volteó la cabeza hacia atrás, la embestía y frotaba su clítoris con la cola. Los gritos y gemidos de Lita eran tan dulces para él, que sólo quería oírla más, y aumentaba las embestidas. El interior de Lita se sentía sacudido totalmente, estaba adormecida, tanto que cuando Bardock la soltó de sus brazos, no intentó atacarlo, y se retorció al sentir las manos del General sobre sus pechos.
— ¡Ah! ¡Sí, Bardock! ¡Te extrañaba! ¡Sí por favor! ¡No pares! ¡Fui a buscarte!— Gemía entre cada embestida.
—E-Espera… ¿Qué?— Se detuvo, de golpe— ¿En serio? ¡Por supuesto!— Comenzó a sentirse culpable. — ¡Agh! ¡Soy un estúpido!— Se golpeaba la frente, aunque en verdad quería noquearse con su propio puño.
—Sí…—Susurró Lita volteándose un poco a verlo, él la abrazaba como disculpa, y frotaba su nariz contra la piel de su hombro. – Ya…Tranquilo— Acariciaba su cola para calmarlo— Mmmm…Debo admitir que me estaba gustando lo que me hacías. Creo que soy más pervertida de lo que creí, o será que tú me pones así— Daba una risa coqueta.
—Ja…Puede ser que yo también, así como también siento que me comporté como un adolescente tonto y celoso. — Se reprendía
— Estas perdonado…Perdóname a mí por la pelea que tuvimos respecto a vivir juntos. Es tu manera de decirme lo mucho que me anhelas. Yo también te anhelo, todo el tiempo— Suspiraba aliviada.
—No quiero que te sientas obligada a vivir conmigo. Podemos pasar los días como hasta ahora, pasamos mucho tiempo juntos igualmente. Seré paciente, como tú lo eres conmigo ahora— De pronto una revelación cruzó su mente. — ¡Espera un segundo! Si me fuiste a buscar… ¿Significa que si hubiera esperado unos treinta minutos más yo ganaba la pelea?
—Jaja… Presumido…Me gustó ver que me buscaste aquí. Pero sí, hubieras ganado. — Lita se da cuenta de algo— Oye…Tu polla sigue dentro…— Él la acercó de su mentón para besarla.
— Continuemos entonces. — Volvió a tomarla de los pechos, retorciendo sus pezones, la embestía de nuevo, su cola volvía a su clítoris, sentía como ella golpeaba su trasero contra su pelvis cada vez más rápido, sacándole gruñidos intensos, mientras la sentía estrangular su miembro cada vez más. Se sentían cada vez más cerca, mientras se agitaban uno contra el otro.
— ¡Me vengo! ¡Dios! ¡Sí!— Gemía Lita, en tanto recostaba su pecho contra la cama entregándose al clímax.
— ¡Ah! ¡Lita! ¡Sí! ¡Córrete conmigo! – Bardock apretó duramente su mandíbula, mientras sentía la carne de Lita apretarlo firme, ordeñando hasta la última gota de él. Apoyaba la cabeza en su espalda, le daba pequeños besos. Ella se acomodaba debajo de las sabanas y lo invitaba a unirse, se enredaban totalmente— Tu aroma es fuerte aquí…Me gusta— La acomodaba en su pecho, y esperaba que su olor lo acompañe todo el día de mañana.
…
Se retorcía envuelto en las sabanas, de nuevo esa sensación refrescante y renovadora lo invadía. Pero ésta vez era un millón de veces mejor, tenía el cuerpo desnudo de una diosa rubia pegada a él. Ella lo siente acurrucarla aún más, y comienza a despertar, con una sonrisa enorme en la cara de ambos, se tapan de la luz de la mañana metiéndose bajo las sabanas.
—…Mmmm…Por favor…Kakarotto…Dime que aún es de noche…—Mina se quejaba envolviéndose a su pecho.
—Haaaa…Mina— Suspiraba feliz— Lo haré si tú me dices que estoy muerto y esto es el otro mundo…— Lloriqueaba un poco, se ponía encima de ella, hundiendo su cara entre sus senos, cazaba sus pezones con la boca, ya estaba deseando amanecer siempre así con ella, y sus pechos en la boca. Ella se retorcía feliz, y lo envolvía con sus piernas. Un susto los hizo saltar a los dos, al oír los golpes en la puerta.
— ¡Mina! ¿Ya estas lista?— La voz de Ami se siente a través de la puerta.
— ¡Eh! ¡Ami ya va!— Mina se destapa y ve la hora, no creía que se le iba a hacer tan tarde, tampoco creía que iba a tener suerte anoche.
— ¿Tenías que levantarte temprano?— Susurra Kakarotto.
—No, pero no creí que anoche tendría sexo. Además no es temprano. —Le alcanza el reloj a la cara para que vea la hora— Mañana es el cumpleaños del Príncipe Vegeta y hoy es el último ensayo que tenemos con las chicas—
— ¡MIERDA! ¡ME VAN A MATAR!— Kakarotto salta de la cama y se empieza a vestir rápidamente.
— ¡¿Mina, no estás sola?!— Pregunta Ami, un poco avergonzada y la ve abrir un poco la puerta.
—Buen día Ami. Perdón sé que no es temprano y que dije que estaría a tiempo. — Se explicaba mostrando sólo su cabeza abriendo apenas la puerta. — Tienes razón, no estoy sola ¿Me darías unos treinta minutos? Me visto y voy. — Cerraba la puerta y se vestía lo más rápido que podía.
— Vegeta me va a matar, tenía que estar hace veinte minutos reunido con él, para alistarnos por el protocolo de mañana ¿Cómo pude olvidarme?— Se golpeaba la frente y tropezaba poniéndose los pantalones, seguía refunfuñando su suerte.
—Sólo vístete y salgamos de aquí. No planeamos esto, es obvio cual fue el problema. — Mina se ponía un vestido y se iba al baño, por detrás la seguía el guerrero para estar listos para salir. Reían un poco por lo divertido y estresante de la situación.
El Príncipe Vegeta iba caminando por el pasillo. Más temprano, el General dijo que prefería tener la reunión en sus Dominios. Porque no estaba seguro de llegar a tiempo. Lo confundió un poco, esperaba que no tuviera problemas con Sailor Júpiter, ya que su esposa le había contado del dilema en el que se habían metido. Iba ser casi veinte minutos de retraso, y no quería llamar a los demás sin el General presente porque no tendría sentido. Así que mandó un mensaje temprano a sus scouters, por el cambio de lugar y que esperasen a la llegada de Bardock. Parpadeó un poco cuando lo ve salir con Lita del cuarto.
—Buenos días…General— Los inspecciona a ambos, es obvio que ya arreglaron el problema.
— ¡Príncipe Vegeta!— Dijo algo asustado— L-Lo siento me atrasé ya estoy aquí. — Se agachaba en modo de disculpa junto con Lita.
—Lo importante es empezar de una vez— Sonreía de lado, aunque si hubiera sabido que todo iba a ser un poco más tarde, podría haber cogido una vez más a su esposa, quizá sería un poco más veloz, pero no menos satisfactorio. Suspiraba imaginándoselo. — Enderécese General, vamos a mi despacho. Lita… — Le daba un saludo con la cabeza y se iba con el General. — Lo importante es… Estar bien también ¿No?— Lo relojeaba mientras ajustaba sus guantes.
—Sí, Su Alteza…— Le sorprendía el buen humor del Príncipe, pero estaba agradecido de que no estuviera enojado con él. Es la primera vez que llega tarde a cualquier cosa.
—Buenos días Su Alteza. Padre. — Kakarotto se inclinaba mostrando su respeto; interceptaba a ambos a la vuelta del pasillo, creyó que si volvía a su casa a cambiarse sólo retrasaría más las cosas, además no creía que necesitara ropa de entrenamiento.
—Buenos días… ¡Hm!— Vegeta lo miraba extrañado de la muestra tan honesta de respeto, por lo general al insecto le gustaba salirse con la suya, y hacer lo que le plazca. — Es raro verte con ropa normal…
—Además es la ropa con la que saliste anoche…— Comentó su padre, como arrinconando a su hijo, sólo un poco, para verlo sudar…
— Ah, sí…Se me hizo tarde. — Se rascaba la nuca. — Pero leí el mensaje en el scouter y vine volando lo más rápido posible. — Estaba nervioso, su padre lo conocía demasiado bien, sólo esperaba que lo de ocultar el olor le haya salido bien.
—Bueno…Hoy no hueles a hembra…O te dejó plantado o tus gustos cambiaron…— Vegeta reía burlándose un poco.
—Jajaja, cierto…Ponte a trabajar en eso o me casaré de nuevo antes que tú. — Bardock seguía la broma. — Algún guerrero compatible contigo, podría ser Nappa, pero ése tren ya salió. — Se doblaba de la risa y Vegeta lo seguía…
—Muy buenos días Su Alteza, Padre. — Aparecía Raditz. Saludaba y le alegraba que en verdad fueran buenos días. Lo que sí le parecía raro es ver al trío de guerreros riendo de forma tan amena. Quizá se tomaron algo y él ni enterado.
— ¡La que faltaba, mi hija la solterona!— Sentenciaba Bardock volviendo a estallar los tres de la risa.
— ¡Oye!— Frunció profundamente el ceño, pero se empezaba a reír, era contagioso.
—Buenos días. Su alteza. General— Los miraba extrañado Nappa al acercarse al grupo que reía, sin razón aparente— ¿Sucedió algo?
— ¡Sí que Kakarotto ya no puede casarse contigo!— Vegeta seguía bromeando, recuerda que la última vez que rió así, provocándole dolor en el estómago, fue cuando su esposa le hacía cosquillas.
— ¡¿C-C-Cómo?!— Preguntó Nappa algo ofuscado, mirando de manera asesina a Kakarotto.
— ¡Anda Nappa! Es una broma, al menos no eres la hija solterona como yo. — Raditz se reía de sí mismo, y le daba un golpe en broma al hombro del comandante. Se unían y seguían caminando para iniciar la reunión.
Después del mediodía empezó el revuelo en los dominios del príncipe, ya estaban todos de acuerdo con el plan a seguir mañana. Los Saiyajines ya tenían bien armado su plan de seguridad y guardias. Las Sailors también se coordinaron para preparar su ropa, y su entrada con la Princesa. Por su parte Serena, comenzó a sentir algo de miedo por lo que se iba a atrever a hacer. Pero…Quería hacerlo, su esposo se lo merecía. Además de la fiesta protocolar en el Palacio, quería también ofrecerle una pequeña reunión en la noche en sus dominios, con su gente de confianza. Sabe muy bien que si por él fuera no haría nada, pero al ser el heredero, el Rey ya le había organizado un festejo, que si rechazaba le traería aún más especulaciones sobre la relación que tiene con su padre. Y al ser una familia de estado, no quería acarrear consecuencias políticas. Todo era más complicado que cuando vivía en el Milenio de Plata, pero iba a demostrar que ella era digna. Ésta era su oportunidad, frente a todos los representantes de Vegeta-sai, algunos habitantes y otros planetas aliados, ella iba a impresionarlos. Revisaba por milésima vez la lista de invitados que le llegó desde el palacio. Tarble dijo que no vendría pero que le enviaría un regalo a su hermano, eso le dibujó una sonrisa. Respiraba pesado, y no dejaba de golpear su tacón contra el piso, su pierna temblaba aunque no quisiera…
— ¿Nerviosa?— Pregunta Vegeta entrando a su oficina, se sienta frente a ella en su escritorio.
—Ah, sí… Es algo abrumador…Hasta me siento como en nuestro casamiento…Pero la diferencia es que no tengo un miedo tan intenso— Confesó
— ¿Miedo?— Levantó una ceja confundido— ¿Miedo a qué tenías cuando nos casamos?
— A ti…— Confesó honesta, viéndolo a los ojos. Él cruzaba los dedos en su mentón, pensativo.
—Creo que los Saiyajin nos hemos ganado eso…Pero…Estoy en busca del respeto hacia nuestra fortaleza, creo que es más honorable. —Comentaba serio, pero la vió tensa revisando su tableta. Se acercó por detrás de ella, quitó sus guantes y comenzó a masajearla.
— No hace falta, creo que te debo masajes por el resto del año— Reía un poco, y sentía sus dedos enredarse al pelo de su nuca. —Aaahh…Vegeta…— Roza su nariz contra una de sus manos— ¡Ah! — Grita al sentir que la levanta de los hombros y la carga sobre su hombro a su oficina— ¡Ay! ¡Vegeta! Puedes preguntar ¿Sabias?— Le daba pequeños golpes a su espalda— Me parece un poco salvaje y fuera de lugar que me cargues así como si fuera un bulto. — Inflaba sus mejillas, enojada mientras la dejaba sentada en su escritorio.
—Jajajaja, pero me gusta verte enojada. — Se burlaba y trababa las puertas. Se acercaba a ella y abría sus piernas. Comenzaba a besarle el cuello y subir su vestido.
—…Tenemos cosas que hacer…— Susurraba, pero de igual manera, empezaba a desarmar su pechera y darle tiernos besos.
— Creo que no las podrás hacer bien, estando estresada…Ni yo tampoco…—Mordía su lóbulo, y se sentía preso de las manos de su esposa apretándole el trasero, para acercar su polla caliente contra ella. —…Mmmm…Mujer…Estuve toda la maldita mañana pensando en que pude haberte follado una vez más, un rato antes de salir de desayunar. Y pienso hacerlo ahora…— Atrapó los muslos de la princesa, y buscó sus bragas, las quitaba lenta y tortuosamente, haciéndola desear aún más— Estás tan lista…— Metía la punta de su cola dentro de ella, haciéndola tirarse hacia atrás en su escritorio.
— ¡Sí Vegeta!— Gemía en anticipación, se volvió a enderezar y bajó su pantalón para tocar su erección, subiendo y bajando sus manos. Él desataba un poco su medio corsé para descubrir sus pechos desde arriba y lamerlos. La acercó más desde la cadera para comenzar a penetrarla.
— ¿Me lo dirías…Una vez más?— Preguntó con un nudo en el pecho y la garganta. Seguía besando la carne de arriba de sus montes, apoyó la frente en su clavícula un momento, y la miró esperando la respuesta. Trataba de controlar el temblor que le produjo en su cuerpo, la sola idea de oírla otra vez.
—Te amo Vegeta. Te amo muchísimo— Lo volvía a besar, enredando sus lenguas, y gruñeron al unir sus sexos. Se sentían fundirse sus cuerpos en uno solo. Las embestidas eran suaves y constantes. Por mucho que ambos lo disfrutaran, Serena volteó a ver el reloj en la pared— Ah, maldita sea la hora…—Se quejaba mientras sentía la electricidad entre sus cuerpos.
— ¿Es un desafío?— Relojeaba también a la hora. — Si es así, puedo hacerte venir en unos… — No terminó de contestar, hizo lugar con su brazo en el escritorio para que ella se recueste más cómoda, con una mano sostenía una de sus piernas, con la otra tomaba firme uno de sus senos, su cola acariciaba su clítoris, e inició embestidas firmes y más veloces, que sacudían a ambos y al mueble debajo de la princesa. Gritaban totalmente poseídos de la sensación.
— ¡Ah, carajo! ¡Sí Vegeta! ¡Oh dios!— Se empezó a sentir muy cerca de estallar.
— ¡Ah, Serena! ¡Sí, apriétame! ¡Mierda sí!— Gruñía con la mandíbula apretada, sintiéndose cerca.
— ¡Voy a ensuciar tu escritorio!— Dijo en el instante que se dio cuenta de ése detalle.
— ¡ME IMPORTA UNA PUTA MIERDA! ¡HAZLO!— Gritaba mientras caían de un golpe en un violento orgasmo. Lentamente Vegeta detenía sus embestidas. Es algo de lo que nunca se sentiría aburrido, estar unido a ella.
—Espero que esté todo aislado del sonido…—Susurraba tratando de relajar su respiración.
—…Por supuesto…—Se recostaba unos momentos entre sus pechos— Las habitaciones, la biblioteca y aquí también. Jmjmjm…Ya me siento mejor… ¿Tú?— La miraba divertido.
—Sí…Creí que era para relajarme a mí…—Le levantaba una ceja y acariciaba su melena negra.
—Caíste en mi trampa…— Decía en broma. Se recuperaba y se enderezaba para limpiar todo, especialmente fijarse si no había manchado su vestido, aunque lo levantó bastante temía que tuviera que atrasarse yendo a buscar otro.
Ya en su oficina Serena terminaba los preparativos de mañana junto con el papeleo de rutina. Sintió su comunicador sonar…Era su Madre…Frunció el ceño, estaba enojada porque le había dicho a Vegeta lo de Darien, complicando aún más las cosas entre ellos. Creía que eso desató la inseguridad dentro del príncipe, dándole pesadillas, dudando de lo que ella sentía. No quería comunicarse hasta no sentirse tranquila con que al fin y al cabo todo salió bien.
—Hola Mamá— Resoplaba frustrada
—Hola Serena…—No perdió de vista el gesto que le hizo— ¿Mal momento?
—Sólo muy complicada con la fiesta de mañana, nada grave— Evadía
—Claro, el Rey Vegeta organizó un gran evento…Hasta tuvo el 'gesto' de enviarme una invitación, pero no podré ir. Mandé un presente, espero a tu esposo le guste— La veía callada— ¿Vas a decirme qué sucede o averiguo por mi cuenta?
—Le dijiste a Vegeta que Darien me quería cortejar… ¿Por qué?— Quería saber que se traía su madre con ése desprecio que les tenía…A Vegeta y al Rey.
—Sólo…—No sabía qué decir. Se sintió siendo atrapada, sin escapatoria— Ya te dije, los Saiyajin, son más difíciles de tratar. Se ganaron ésa fama. Y la actitud del Príncipe Vegeta, en un principio, no ayudaba en nada. — Esperaba que su hija no la notara temblar de nervios.
—Pues, nos metiste en una pequeña confusión sabes. Estábamos bien, llegó Darien y empezó a desconfiar. Tuve que darle explicaciones…Sabes creo que es la primera vez que él baja tanto la guardia con alguien, y de pronto se sintió celoso y no sabía qué hacer.
—Sí…Claro…Celoso…—Comentó sarcástica.
— ¡Basta!— Serena golpeó con su puño su escritorio— Él me ama y yo lo amo. Punto. O me das razones válidas para tú actitud o ya no me comunicaré ni te visitaré, para soportar tu constante desconfianza, prefiero ni verte. Ellos no son seres insensibles. Nunca se permitieron sentir eso es todo. Él siente tanto por mí como yo por él. Le pese a quien le pese…—Seria y firme enderezaba su postura en la silla.
La Reina Serenity se sintió abrumada…Un Saiyajin…Podía amar…De pronto se sintió ella como la bruja de la historia. Tenía que relajarse un poco, o su hija empezaría seriamente a hacer preguntas— Hija…Perdóname…Yo…Estoy tan preocupada por ti. — Resoplaba— Creo que el Príncipe Saiyajin tenía razón…Te he sobreprotegido y me malacostumbré. Prometo…Prometo aquí y ahora confiar en que te cuidaras sola, y entender que tú puedes usar tu criterio de la mejor forma… ¿Todo sigue bien entre ustedes entonces?—Se relajaba
—Sí— Contestó cortante
—Anda Serena…Cuéntame…—Sonreía, extrañaba ésa confianza que tenía su hija para compartir sus asuntos del corazón— ¿Cómo es…?
—De acuerdo…—Hacía un esfuerzo para apaciguar las cosas— Él…Tiene mal carácter, pero, apenas estamos solos, ése mal carácter se me hace encantador. Me demuestra con acciones lo mucho que me quiere. Hasta lo he hecho reír a carcajadas una vez, nunca creí que iba a ver eso…O su ceño relajado, respirando tranquilo junto a mí. Él en verdad no quiere que nos pase lo mismo que a sus padres, que se odiaban. Quiere que pasemos tiempo juntos, conocernos mucho mejor, llevarnos bien; luego de eso quiere hablar de tener hijos.
— ¿De verdad? Al Rey Vegeta, no le queda mucho…— Le parecía muy raro que no esté interesado en heredar el trono.
— ¿Te diste cuenta?...Pues a él le parece sólo un título de nombre nada más. Porque si muriera, de igual forma tendríamos que hacernos cargo del planeta. Es más importante que nuestro matrimonio esté en orden que otra cosa. Los deberes los haremos como corresponde.
—Vaya…—La Reina Serenity sentía las lágrimas correr sin control por su rostro—Ah…Lo siento…—Con la voz entrecortada. Sonaba su nariz.
—Mamá… ¿Estás bien?— Un poco extrañada de verla tan triste en un instante.
—Nada hija…Estoy feliz, muy feliz por ti…Y por él también— Lo decía honestamente, aunque también brotaban imágenes que debe recordar enterrar en lo profundo de su pecho.
—Gracias…—Sonreía y miraba el reloj— Eh, debo irme… ¿Segura estas bien?
—Sí Serena. Ve, estas muy ocupada. Te felicito, hija en verdad…— Se despedían, un poco más en paz que cuando iniciaron la llamada.
Mina caminaba repasando todo lo que tenía para hacer, el día de mañana, espacialmente tenía que revisar de nuevo el instrumento que debía tocar, hacer sus ejercicios de voz otra vez…Aunque las chicas que eran del Harén le aseguraron que, de la afinación del instrumento se encargarían ellas, no quería hacer quedar mal a Serena, su mejor amiga…Después de apoyarla tanto en esto no la iba a dejar mal frente a medio universo.
— ¡Oye!— Kakarotto la paraba y la tironeaba del brazo para esconderse en un rincón con ella.
—Kakarotto… ¿Qué haces?— Susurraba y miraba sobre su hombro nerviosa de que apareciera alguien.
—Mina…— Suspiraba y la tomaba del rostro para besarla— Quiero más…Mina…Por favor— Ronroneaba en su oído.
—Oh…—Se sintió adormecida con su tono de voz. — ¡Eh! No, estoy muy ocupada, y tú también deberías estar en tus asuntos, mírate todavía estas con la ropa de ayer— Lo regañaba en voz baja y él seguía presionando su cuerpo contra el suyo— Detente…Nos pueden ver
—Sólo hay guardias en los techos ahora…— La veía preocupada, y lamentablemente tenía razón, estaban tapados de trabajo. Intentó negociar— Nos vemos por la noche entonces…Vendré apenas me avises que te acuestas a dormir. Traeré mi uniforme que debo usar mañana. Nos levantaremos temprano ¿Te parece buen plan?— Besaba la punta de su nariz.
—Bien. Sólo dormir…Te lo advierto…—Fruncía el ceño.
— ¿Qué? No Mina…No me hagas esto…Mmmm…—Pensaba rápido, mientras sintió un Ki moverse un poco hacia ellos— ¿Una vez? Sólo una lo juro. — Ponía ojos de perro hambriento.
— ¡Agh! De acuerdo, quita ésa cara. No más de media hora— En verdad también se moría por estar de nuevo con él. Pero debía sacrificarse un poco, poner prioridades.
—Sí Señora. —Le daba otro beso y la dejaba ir— Vete…—Le daba una palmada a su trasero haciéndola saltar y reír traviesa. La veía alejarse, y ya ensoñaba volver a tenerla en sus brazos. Sintió un brazo de acero inmovilizarlo contra la pared.
— ¡¿Estas de puta broma hermanito?! ¡¿Qué mierda haces con Mina?!— Raditz no lo podía creer, lo atrapó besándose y secreteándose con Sailor Venus. Realmente sentía que esto sólo complicaba las cosas.
— ¡Suéltame Raditz! ¡No es asunto tuyo!— No entendía la reacción de su hermano.
— ¿Cómo qué no? ¿No estabas perdido por Lita? ¿Ahora juegas con Mina? Ella me cae bien, es una buena muchacha—
— ¡Lo sé! ¡Ella me ayudó cuando casi me mato en alcohol!...Me dio refugio cuando no sabía con quién ir…No estoy jugando con ella. La quiero a ella como mi pareja…Estoy real, realmente perdido por ella…Hasta las bolas— Lo decía con total honestidad en su mirada, sintió como Raditz aflojaba su brazo soltándolo.
—Rei me va a matar…—Se frotaba el cuello sintiendo un explosivo dolor de cabeza esparciéndose.
— ¿Rei?... ¿Tú y Rei?— Lo veía voltear con el rostro ruborizado— ¡PUTA MADRE! ¡Vegeta nos va a matar!— Se recostaba contra la pared, recordando la clara advertencia que les hizo a los dos…Respiraban resignados.
—Sí, ya entiendes…Por uno puede ser…Pero los dos…Te aseguro que va a perder la cabeza. — Se volteaba a seguir su trabajo.
— ¡Raditz!— Lo detenía. — Felicidades. Jajajaja. Hacen muy linda pareja— Con tono honesto le daba sus felicitaciones.
—Hm…Gracias. — Se dio cuenta que es el primero que lo felicita por estar en pareja con Rei, se sintió muy bien de repente, y ya no importaban las consecuencias…Rei lo valía— Felicidades a ti también— Le sonreía también.
—Gracias…Hey…ya que nos van a cortar las pelotas podemos adoptar— Bromeaba.
—Idiota…—Contestaba pero se reía de su chiste.
En el palacio llegaban los invitados para el gran evento de mañana, era ya la cuenta regresiva. El Rey se había asegurado que casi todos los invitados trajeran alguna hembra para que el príncipe armara un nuevo harén, diciendo que la Princesa con quien se había casado, era tan débil que la tenía encerrada sin salir, por su estado tan frágil. Estaba casi seguro que con lo mucho que la protegía de reunirse en el palacio, no la traería a su festejo. Por lo tanto tenía una pequeña posibilidad de, por lo menos, convencerlo de tomar una concubina Saiyajin para concebir un heredero. Sabía muy bien del apetito sexual de su hijo, y ésa muchachita apenas podría llenarlo. Cuando se aburriera, ahí empezaría a ver a su alrededor y buscar con quien sentirse saciado.
—Su Majestad— Saludaba Paragus
—Comandante – Lo invitaba a sentarse en su oficina
—La mayoría de invitados están instalados. Especialmente porque muchos se quedan en sus naves que son como una casa a parte, eso facilitó mucho—
—Sí, sí… ¿Alguna otra información de interés?— Le daba una mirada cómplice sabiendo bien a qué se refería.
—Sí, la Princesa y su séquito no han negado su presencia. Todo indica que se aparecerá…Pero no junto con el Príncipe.
—Jajaja…—Se burlaba un poco— Al parecer no están tan bien como se rumora. Su madre dijo que no podría venir, sé que envió un regalo a su yerno. — Pensaba un poco recordando cuando la vio en el casamiento…La Reina…Se veía…Sacude su cabeza apenas su mente divaga en ella— Bien. Eso es todo de parte de ése asunto… ¿Has averiguado lo de tu hijo y ésa alienígena?— Le levanta una ceja curioso
— ¡Ja! No hizo falta…Están paseando de arriba, abajo sin vergüenza alguna…Aunque la presencia de Broly ya no llama la atención, y desde que el mismísimo Príncipe heredero se casó con una selenita, ya no parece ser tabú unirse con otras especies, todo indica que el príncipe quiere concebir un heredero híbrido— Un golpe brusco al escritorio lo hace saltar un poco.
— ¡Eso todavía no está escrito! Me importa un comino lo que haga la plebe del planeta— Apretaba los puños fúrico— ¡O el mutante de tu hijo! Hemos sacrificado mucho para estar donde estamos. Con nuestra fortaleza y los aliados, mi hijo tiene el potencial de ser el verdadero emperador del universo. Él sólo necesita tiempo para que se le pase el capricho— Siseaba y volteaba la mirada.
—Disculpe Majestad…No se altere— Lo veía frotarse un poco el pecho. Sabía de su aflicción, y cómo cada día se acercaba el final. Pero debía estar cerca de él, ya que estaba seguro que cuando el príncipe ascendiera al trono, él ya no tendría lugar. Además, no estaba de acuerdo con muchas cosas que el príncipe apoyaba. Éste era su seguro, para cuando lo inevitable llegara, y debiera irse para siempre de Vegeta-sai. — ¿Su nuevo tratamiento está resultando?— Sólo le dedicó un resoplido y un silencio. Irónicamente también era el único amigo que le quedaba.
Hasta aquí este capítulo. Ahí al rato subo el otro. Mi trabajo me ha tenido ajetreada. Pero lo logré, logré seguir con lo del Cumpleaños de Vegeta, estaba inspirada…Qué puedo decir. Gracias por su paciencia.
Posdata saludos...
ShaiOS: Ufff! Aquí te habrás dado el gusto con Kakarotto. Hasta cuando lo imaginaba vestido para salir de cacería, se me hacía agua la boca. Gracias por tu rw :)
