XXlalalulu: Hola! Se viene la fiesta, se viene el drama, se viene, se vieeeeeeneeeee. XD. Por otra parte me pareció adecuado la Canción Deewani Mastani, me parece que concuerda muy bien con la escena. Así que si quieren buscarla, háganlo es muy hermosa… Una joya del cine Hindi
Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 14
El gran día por fin amanecía. Serena puso una alarma una media hora antes que la de Vegeta, se empezaba a mover en el pecho de su esposo. Aunque en un segundo quiso apagar todo y seguir ésa media hora más con él. Pero no, quiere darle su primer regalo…
—Hmmm…Mujer… ¿Pusiste tu alarma más temprano?— Preguntaba Vegeta medio dormido, apenas la sintió darse vuelta a apagar el alarma, se giró y la atrapó de nuevo, ronroneando contra su espalda.
—Mmm…Buen día…— Se reía un poco de cómo se aferraba a ella para seguir durmiendo.
—Buen día una mierda. Quédate un rato más, hay que aprovechar, será un día largo. — La apretujaba un poco más, y gruñía.
—Suéltame un poco…— Pensaba qué decirle, para soltarse…— Voy al baño…— Funcionó, se levantó y se fue al closet a tapar su desnudez con una camisa color purpura de él.
— Dijiste al baño…—La veía con un ojo, la mujer le había mentido…Se sentía un poquito…Molesto — Embustera… — Le arrojaba una almohada, pero la veía reírse y sacar una capsula, se sube a la cama con él, y al activarla aparece un pequeño pastel de cumpleaños con una velita. Se sentó en la cama, con la mirada pasmada y confundida, no entendiendo qué se traía. Le pasa el plato con el pastel a sus manos, prende la velita y empieza a aplaudir.
— Feliz cumpleaños a ti— Cantaba sonriendo con todo su ser— Feliz cumpleaños a ti. Feliz cumpleaños Ve-Ge-Ta— Daba una pequeña carcajada— ¡Feliz cumpleaños a ti!— Seguía aplaudiendo. Se detuvo al ver que su esposo estaba un poquito perdido. — Pides un deseo y luego apagas la vela…— Explicaba.
—Ah, sí. Se lo explicaste a Tarble una vez. — La mueca de una sonrisa se asomaba. La tradición terrícola le parecía tonta, pero no quería desperdiciar el gesto de su esposa. Por ser un día atareado, mejor mermar su actitud gruñona, tan sólo un diez o quince por ciento ¿Qué deseo podría pedir? Se cuestionaba viendo la luz de la vela. Luego ve a su esposa…Y sabe exactamente qué quiere…Sopla la vela y le sonríe. Ella saca un tenedor.
— Ten, prueba. Es de limón, crema, frutillas y merengue italiano. Yo la preparé. Aunque es obvio que Lita le decoró. – Reía divertida— Para mí, es importante el sabor…—Lo veía probar un bocado y abrir sus ojos encantado.
— En verdad sí que está rico. — Quería devorarla de un bocado entero. Pero vió la mirada atenta de su esposa y se decidió darle un bocado—Prueba tú también. — Le acercaba un bocado con el tenedor.
—Gracias. — Comía y se ruborizaba. Sí, le había quedado muy bien. Terminaba de tragar. — Quería ser la primera en saludarte.
—Me parece un excelente gesto para con el Príncipe Heredero— Bromeaba un poco. A veces parecía que ella podía hacer de un gesto tan pequeño, algo que hacía temblar toda su existencia. Hasta incluso hacer pegar un salto a su pecho. No recuerda de ninguna hembra que haya tenido gestos así con él. Y si los tuvieron quizá no les dio la más mínima importancia…Porque no eran de ella. Su Princesa de La Luna…— Terminamos el pastel y nos bañamos juntos. —Sentenció dominante.
— ¡Hm! Sólo te voy a obedecer porque es tu cumpleaños. — Se cruzaba de brazos enojada en broma. Luego se giraba y se recostaba en el regazo de Vegeta. Estaría en sus manos hacer hasta lo imposible para que nada arruinara ése día.
Para Nappa los días antes de Ami se repetían iguales, tenía una relación de amor/odio con su trabajo. Al mismo tiempo que era lo que le daba sentido a su vida, maldecía el despertarse tan temprano para trabajar o entrenar.
Pero éste despertar tenía una diferencia monumental. Casi día por medio Ami se quedaba a dormir. Le gustaba usar sus camisetas y su bóxer para dormir. La tapaban muy bien, y ella decía que la tela era fresca y cómoda. La sentía moverse para apagar el despertador, y se volvía a abrazar a su pecho. El siempre vestía una camiseta también…Por más tentado que estuviera, tiene que controlar lo más que puede su erección por las mañanas, y sentir a Ami contra su piel desnuda seguro lo sacaría de quicio. La abraza fuerte, y huele su cabello azul. La cama es para dos personas, pero siempre parecen usar un solo área para descansar. Y era lo más relajante de sus vidas. Ami tallaba sus ojos y sonreía despabilándose.
—Buenos días Nappa.
—Buenos días Ami. — Le devolvía una sonrisa de lado— Me siento con mucha energía. Es bueno, hoy va a ser un día eterno.
— Sí. También me siento de buen ánimo. Aunque daría lo que fuera por poder seguir un rato más— Se abrazaba unos segundos a su pecho. Él la envolvía y se sentaba en la cama con ella.
—Jaja… ¿Qué te parecen unos…Eeemmm…Hot kiks? No recuerdo bien la palabra.
—Es Hotcakes…Y sí, con chispas de chocolate y frutas. — Se levantaban, estiraban sus brazos. Y no perdían tiempo para ir a desayunar.
Raditz y Rei desayunaban en la barra. Rei estaba bastante sorprendida de que fuera él quien sugiriera la noche anterior no intimar. Por lo menos ayer por la tarde sí tuvieron buen sexo. Hasta se levantó media hora antes, aunque entiende porqué lo hizo cuando fue a ver lo que había hecho de desayunar. Más específicamente para él.
—Raditz… ¿Piensas que es saludable comer tanta carne por la mañana?— Le levantaba una ceja y fruncía el ceño.
—Mmmm…Mira, será un día larguísimo. Quiero cumplir bien con mi trabajo. No tengo idea si podré detenerme a siquiera tomar agua— Explicaba dándole una sonrisa
—Wow…Te tomas en serio tu trabajo, ahorras dinero, tienes novia ¿Has madurado?— Bromeaba y se acercaba a abrazarlo.
—Sí…—Levantaba su nariz con algo de desdén— Jajaja, muy pronto te querrás casar conmigo y ya debo acostumbrarme— ¿Lo dijo en broma? No estaba seguro, lo que sí sabía era que con Rei quería más…Cada vez más…
— ¡Ja! Ya lo veremos…Serás tú quien se arrastre para casarse conmigo…—Reía y de pronto quería que fuera verdad…Estar por casarse con Raditz.
El día empezaba con excelente sexo, no era costumbre de Lita tener sexo antes de un día tan ocupado. Pero Bardock le insistió en que a él lo relajaba. Hasta sentía que le traía suerte antes de alguna batalla. Incluso puso la alarma más temprano para que les alcanzara el tiempo. Se cambiaban para salir, veía a Bardock ponerse su uniforme azul marino muy oscuro, con hombreras cortas, líneas blancas y detalles dorados. Debajo se había puesto una camisa gris oscura, por ser una ocasión formal. Sus botas con detalles rojos desde arriba, y terminación dorada, con punta redondeada. Los guantes eran grises oscuros con detalles blancos.
— ¡Estás guapísimo!— Se abalanzaba a darle un beso en la mejilla, haciéndolo sonreír de lado.
— ¿Sí?— La escaneaba con la vista— Tú estás linda, pero…estas igual…
—Yo me cambio antes de entrar con la princesa. No te preocupes, voy a estar hermosa para que me presentes con todo el mundo como tu prometida— Guiñaba un ojo.
— ¿Prometida? ¿Es más o es menos que novia?— Preguntaba para saber si habían retrocedido.
— Es más…Significa que somos una pareja seria que quiere casarse. Bueno, aunque aquí no tienen mucho esas etapas…Sí, pareja abarca bien todo ¿No? — Lo miraba esperando una respuesta.
—Sí, no creo que muchos entiendan el termino terrícola…Mi pareja…— Suspiraba y la atraía a su cuerpo para besarla, ya quería presumirla con medio planeta.
Todo salió según lo planeado a Kakarotto. Eso le daba una gran satisfacción, volver a fundirse en el cuerpo de Mina. O hasta sólo, abrazarse a ella. En verdad que el amanecer, ella lo hacía celestial. Unos dulces sonidos de murmullos y unas cuerdas lo despiertan, se da cuenta que está sólo en la cama. Cuando voltea a ver, suspira encantado. Ve a la hembra sentada en el sillón, desnuda, con el cabello suelto, repasando unas partituras con el instrumento de cuerdas. La luz de la mañana ilumina la tez de su piel.
—Creo que tú eres ésa Diosa Venus de la que me hablaste…— Sonreía y se despabilaba.
—Buenos días…—Reía de lado algo traviesa— En unos minutos traen el desayuno.
—Qué bueno ver que eres madrugadora— Se levantaba y caminaba desnudo hasta ella— Tienes linda voz…— Corría su pelo a un costado y besaba su hombro— Anoche…No pude apreciarla mucho…
—Jaja…Tengo que cuidar mi voz…Hoy me veras cantar— Besaba su mejilla
— ¿E—en serio? –Parpadea un poco…Pero frunce el ceño cuando una revelación llega hasta él— Muchos te verán cantar…Machos de aquí y diferentes planetas…No sé si me agrade la idea— Se cruzaba de brazos y se giraba a otro lado.
—Imagínate la cara que pondrán cuando sepan que ésa Diosa que cantó en el cumpleaños del Príncipe Vegeta…Es tuya y de nadie más— Susurró muy seductora. Vió como su semblante cambió. Se levantó a ponerse una bata al oír la puerta, y Kakarotto se escondía de la vista.
–"Mía…Mía"— Se repetía feliz, aplaudiendo en su mente el guerrero. Una sonrisa enorme se dibujó en su cara que no podría esconder.
En el salón real del palacio, todos los preparativos estaban listos, incluso un par de cosas que había pedido el sequito de la princesa. El rey lo aprobó a regañadientes, no eran cosas complicadas, pero no sabía qué se traía ésa muchachita entre manos. Lo único que lo hacía mantener una mínima esperanza es saber que estarán separados para entrar. Lo hacía sospechar que tenían problemas. No podía confirmar nada, ya que la princesa pasó buen tiempo sin salir, y a sus espías se les complicaba traspasar los Dominios del Príncipe. Los invitados estaban expectantes, reunidos en el salón, rodeados de decoración rojiza tradicional de Vegeta-sai, estructuras de piedra oscura y muebles de roble. Todo muy Saiyajin…Como lo ameritaba el festejo del Príncipe de su raza. La multitud se gira al anunciar la entrada del festejado y su sequito, el Príncipe Vegeta. Las armaduras de los guerreros hacían juego entre sí, pero en lugar de los detalles rojos típicos de Vegeta-sai, vestían una pechera blanca, sin hombreras y con detalles dorados, arriba de una camisa gris oscura, al igual que la parte de abajo, las botas eran del mismo color, pero resaltaban unos detalles blancos, eran de punta redondeada, tenían terminación dorada. Los guantes hacían juego con las botas. El Príncipe, llevaba un pequeño detalle en el cuello de su camisa, un prendedor de la luna creciente. Se acercaban al trono a saludar al Rey, ponían una rodilla al suelo presentando sus respetos.
—Mis saludos su Majestad. — Vegeta saludaba
—Mis saludos a ti hijo. Feliz cumpleaños. Espero sea de tu agrado. Puedes levantarte— Se levantaba y la multitud empezaba a aplaudir al Príncipe heredero. Antes de que se girara a la multitud, lo captó…La pequeña luna creciente en la solapa izquierda de su camisa. Resopló, e hizo como si nada, empezó a hacer el recorrido cerca de su hijo, saludando a algunos representantes.
—Vaya…Buenas General— Saluda Paragus algo sarcástico. Ambos estaban parados cerca del trono esperando la entrada del Príncipe, como el protocolo lo pedía, pero al notar un detalle, Paragus no pudo contenerse.
—Comandante…— Estaba seguro que ése imbécil no se iba a aguantar, y se daría cuenta.
— ¿No le parece una pequeña ofensa a su majestad vestir con una pechera que combina con la del séquito del Príncipe? ... — Lo miraba con la vista envenenada.
— ¿Pero de qué habla Comandante?...Mis botas tienen el detalle rojo de mi planeta…Me ofende— Contesta en tono burlón.
— Supongo que quiere llevarse bien con Su Alteza, porque está de pareja con una de las Sailor…Si es que oí bien. Una 'niña' muy habilidosa.
—Una MUJER sorprendente en verdad…Ande Comandante…Si todavía me quedan años enérgicos para satisfacer cualquier hembra… ¿A usted no? — Bardock apretó sus puños, va a tener que salir un momento al jardín del palacio y romper un poco el piso, para no hacer una escena delante de los invitados. — Es una lástima que usted no comparta la misma filosofía con su hijo Broly, y haya decidido quedarse sólo y amargado. Quizá eso necesita, para estar ocupado de sus asuntos y no en los demás. Le haré saber si alguna hembra lo pretende, para que vea que muy en el fondo…Muy, muy en el fondo…Me cae bien. — Lo vió apretar los puños y voltear a irse.
El Príncipe Vegeta, captó enseguida la situación, sus regalos eran en su mayoría hembras, hasta había varias saiyajin que no eran material para un harén, sino para el campo de batalla. Las rechazó cortésmente a las que le presentaron, con las saiyajin se justificó diciendo que sería un desperdicio no tenerlas entrenando y luchando por el bien del planeta…Pero el resto, de las demás razas y planetas, se le estaba haciendo incómodo rechazar una por una. Sentía la sonrisa mezquina de su padre en su espalda y lo estaba enervando. Por otro lado dio gracias a cualquier deidad que permitió que su esposa no estuviera ahora con él, viendo como con total descaro su padre le organizaba un potencial harén. Esperaba que ella se tardara unos minutos más, para poder retirar a las hembras fuera de su vista. Justo en ése momento, anuncian la llegada de la Princesa. Pero en lugar de entrar ella, ven caminando, con un vestido dorado, y un velo dorado brillante a Mina. La ven acercarse al gran salón, descalza hasta el trono, y con un instrumento de cuerdas. Kakarotto la observa y no entiende qué se trae, según el Protocolo, la Princesa debía entrar delante de su sequito, menos entendía por qué entraba sola. En un segundo Mina une su mirada con él, pero se dirige a saludar al Príncipe y el Rey.
—Feliz cumpleaños su Alteza. Su majestad. — Se levanta cuando le dan la señal. Y se dirige a todo el salón también, con voz alta— Cuenta una antigua leyenda que la Diosa del Planeta Venus, emboscó a la Diosa Artemisa de la Luna, con su voz la poseyó en un hechizo de amor y lujuria, para descender a la tierra y unirse a un terrícola. Hoy sucederá de nuevo…Príncipe Vegeta mi regalo para usted es una Princesa, que se ha vuelto loca de amor…— De pronto se vuelven a abrir las puertas y entran bailarinas, músicos, asistentes vistiendo todo el salón de dorado. Entran las Sailors vestidas igual que Mina, también con un instrumento de cuerdas igual al de ella. Por su parte Mina se dirige hasta cerca de la puerta, donde la ayudan a subir a un banco alto donde va a cantar. Y empieza la música…
Un hada que ha bajado de las nubes,
Un hada ha bajado de las nubes,
Tan hermosa, con todos sus ornamentos,
Ahí viene, ahí llega
Con guirnaldas en su precioso cabello,
Las miradas del mundo sobre ella
Aquí llega, aquí está
*Todos la ven entrar última, al abrirse de nuevo las cortinas de tul dorado. Serena viste un vestido dorado sin corsé, que combina con el de sus Sailors, pero es más largo, sin velo, y tiene una pequeña abertura de tul en la última capa que cae de su pecho, dejando traslucir un poco su vientre. Tiene una guirnalda pequeña y dorada en su cabello suelto, y se dirige al centro del círculo, con su instrumento, descalza. Mirando fijo a los ojos del Príncipe, que pareciera haber perdido el aliento*
Adorada por todos, preciosa como un ciervo,
La más bella de todas,
Aquí viene, una dorada visión,
Aquí está una dorada visión,
*El silencio se hizo total en el salón. Se arrodilla frente al trono, donde el Rey y el Príncipe están parados observándola, y Mina comienza a hacer sonar su instrumento, junto con las demás bailarinas y músicos. Empiezan a moverse al ritmo de la música. La Princesa hace muecas imitando a Mina, junto con el instrumento*
Desde que mi mirada se cruzó con la tuya,
Vivo presa de ésta locura de amor,
*Se giran y mueven al compás de los cascabeles. Serena sigue con su mirada en el príncipe*
Locura, locura divina,
Locura divina, loca por tu amor,
*Se levanta y empieza a bailar con el resto*
Y se ha vuelto famosa mi historia de amor,
Trataron de detenerme, pero mi amor me trajo hasta aquí
Todos dicen que la Princesa, ha enloquecido de amor
*Se gira formando un triángulo con ella en la punta, y mueve sus caderas dirigiéndose al Príncipe*
Se ha vuelto famosa mi historia de amor,
Trataron de detenerme, pero mi amor me trajo hasta aquí,
Todos dicen que la Princesa, ha enloquecido de amor,
Locura, locura divina,
Locura divina, loca por tu amor,
*Se mueve en círculos mostrándose a todo el salón, ondeando su vestido dorado, mientras vuelve a la posición con sus Sailors y moverse con ellas. Teniendo de nuevo la vista en la mirada negra del Heredero. Se tiran hacia atrás, y retiran sus instrumentos para poder bailar con las manos*
Estoy herida de tal manera,
Que estoy loca de amor (Loca, loca por completo de amor)
Sáname tú con tu amor (Y conviérteme en un ser celestial)
*Se acerca separándose de las bailarinas a unos metros del Príncipe*
Ahora la esencia de mi amor…
La esencia de mi amor,
Me mantiene en constante movimiento
Amarte es mi propósito… (Todos dicen que la Princesa enloqueció de amor)
Locura, locura divina,
Locura divina, loca por tu amor,
Se ha vuelto famosa mi historia de amor,
Trataron de detenerme, pero mi amor me trajo hasta aquí,
Todos dicen que la Princesa, ha enloquecido de amor,
Locura, locura divina,
Locura divina, loca por tu amor,
(Su belleza ilumina cada rincón, ella ocupa cada pensamiento,
Hace bailar mi corazón sin cesar)
*Aplauden dos veces*(Es la Princesa)
*Aplauden dos veces* (Loca de amor)
*Ella se acerca a menos de un metro del Príncipe*
(De alma pura y resplandeciente)
*Serena gira y aplaude tres veces frente a él*
(Ella ilumina cada rincón, ella ocupa cada pensamiento)
Canción: Deewani Mastani
*Gira y mueve sus manos mostrándose en círculos con todo su séquito, cantando todas dulcemente al unísono. Ella queda girando en el centro, y todas se recuestan en el suelo, dejándola ver sólo a ella que seguía girando, sonriendo feliz, mientras la música se desvanecía*
Serena se detenía y miraba al Príncipe Vegeta. De pronto todos estallaron en aplausos, gritos y silbidos para ella. Vió cómo su esposo se acercaba, quitándose los guantes, para besar su mano. No le importó que todos la vieran, los ojos de ella sólo estaban en él. El sentimiento de orgullo por su esposa casi estalla en su pecho, tanto que casi se lanza a besarla frente a todos, pero al menos tomaría su mano, piel con piel, besaría su mano, como tanto le gusta.
—Princesa…—Saludaba, luego de besar su mano. Y se giraban a la audiencia a saludar ondeando su mano, junto con ella.
—Príncipe…Espero mi regalo te haya gustado. — Hablaban, pero apenas se oían con el sonido y alboroto de todos saludándolos.
—Mucho…—Le dedicó una sonrisa de lado y una mirada brillante. Se acercó un poco a su oído— Tus bailes privados me gustan más…— Susurró para ella, poniéndola roja brillante desde el cuello a la cara.
No lo podía creer, no podía ser cierto. Rechinaba sus dientes, y le dolía la mandíbula. Ése hermoso ángel, moviéndose, sonriendo. Una hermosa selenita, encantada, declarando sus sentimientos. Recibiendo la ovación de toda la gente, incluso de Vegeta-sai…No tenía ojos para él, no se movía para él. Sino para su hijo… Volteó la mirada, cuando se dio cuenta que su heredero detectó su Ki agresivo hacia ellos. Decidió girarse y beber algo, aunque sabía que no le convenía por su estado de salud. Más cuando de pronto inspeccionó que, el salón quedó con los detalles dorados que trajo la princesa, prestó atención y era…El mismo tono de dorado de las armaduras del sequito de su hijo. Hasta pudo notar al legendario en el fondo del salón esperando saludar, vestido de la misma manera, junto con la zorra con la que se revuelca. Debe calmarse o va a explotar sólo de pensar, se dirige a sentarse a su trono. El sillón de él está en lo alto, a su derecha tiene la silla para su heredero, y a la izquierda es donde iría Tarble, pero por hoy se sentaría la Princesa.
—Hey…Hermosa voz…—Se acercaba Kakarotto discreto por detrás para hablar con Mina.
—Jmjmjm…Ésta noche puedo darte una buena muestra…si quieres…—decía coqueta sólo para que él escuche.
—Si terminas muy cansada, podemos sólo dormir…Así reponemos energías. No creo que me baste una vez y menos de media hora…— La veía voltearse un poco a verlo
— ¿Y sólo dormir te bastará?— Le levantó una ceja muy curiosa.
—Sólo amanecer contigo me bastará…—Tomó su mano muy discreto, rozó sus dedos y se fue, pero trataría de estar lo más cerca de ella posible.
Lita pasaba los zapatos a las chicas, junto con Monaka que los acompañaba a ayudar y atender a todas. Veía a Bardock acercarse a ella atravesando toda la gente. Tomaba aire.
—General…—Se ruborizaba, era la hora de la verdad
—Sailor Júpiter…Lita— Se agachaba e imitaba besarle la mano como hizo el príncipe con su esposa— ¿Así…Lo hice bien?— La veía asentir— Ven, hay gente que debo presentarte.
—Sí…Jaja, estoy sudando de nervios, ya termino de ponerme los zapatos, gracias a Dios no elegí zapatos altos— Declaraba con la voz temblando
—Yo te sostendré…No temas…— La veía encender su mirada verde hacia él, mientras la guiaba a presentarse como su pareja.
Nappa también presumía de su pareja, le dio un poco de miedo que dijeran algo de la gran diferencia que hay entre ellos, pero recibió felicitaciones y halagos por doquier. Se relajó y abandonó la idea de seguir bebiendo, iba a ser una muy buena noche. Habían planeado tener sexo, al terminar con todo, pero el día estará tan lleno de trabajo, que ni él sabe si podrá estar de pie al final del día. Aun si nada pasa…Ami en sus brazos lo es todo. Tienen toda una vida. Por otro lado también disfruta de las otras cosas que han hecho para calmar sus deseos, cada día más incontrolables.
Rei recibe un mensaje en su comunicador, mientras habla con un par de soldados que le hacían preguntas.
De: Raditz
"Oye, me gustaría que prendieras fuego a cada uno que se te acerque…No soy celoso…Sólo me gustaría verte matando a algunos"
Sailor Mars ríe al leerlo, y lo busca con la mirada, ahí está cerca del Príncipe que saludaba invitados. Responde a su mensaje…
De: Rei
"No creas que no estoy tentada. Pero no te veo a ti quitándote las mujeres que se te acercan y te miran con tal descaro el trasero"
Raditz lee el mensaje y se ríe para sus adentros. Le manda un último mensaje.
De: Raditz
"Puedes tener una muestra de PRIMERA MANO Y SIN TELA, sólo para ti cuando lo desees. Creo que tú quemaste tu nombre en mi trasero"
Se veían a lo lejos, compartiendo una sonrisa, se volteaban disimulados y seguían trabajando.
Serena se sintió algo abrumada de tanto saludar, más viendo cómo le pedían aprobación para algunas hembras que ofrecían para su esposo. Podía sentir también la incomodidad del Príncipe Vegeta.
—Hubiera deseado que algo así no pase. Que llegaras y que estas hembras no estén aquí— Susurraba en el oído de Serena. Otro invitado se acercaba presentando otras dos hembras. Las dejaban alineadas esperando que les dieran el visto bueno.
— Sus Altezas— Saludaba el Saiyajin— Soy Comandante del cuadrante sur de Vegeta-sai— Me alegra verla tan activa a pesar de su condición.
— ¿Condición?—Preguntó Serena…No entendía, Vegeta parecía estar a punto de saltar a decir algo pero ella se adelantó— Jajajaja, no soy tan delicada como parezco— Guiñaba un ojo, y todos escuchaban su comentario— No salgo mucho, no por sentirme débil, es que una vez quise pasear por la ciudad y apenas pude avanzar dos pasos. Los habitantes de Vegeta-sai son de lo más demostrativos…Espero siempre poder corresponderles— Vió la mirada de sorpresa de todos, se acercó aún más al Príncipe Vegeta tomándolo del brazo un poco posesiva. Se dirigían a sentarse, y el heredero se dio cuenta que su padre estaría en el medio de ellos, no le gustó para nada.
—Siéntate en mi sillón— Ofreció el príncipe, señalándole el asiento con la mano. El heredero no tomó asiento, se quedó junto a ella parado del otro lado de su silla.
—Gracias, que bueno que no traje tacones altos— reía y le daba un pequeño beso en la mejilla, haciéndolo esconder un poco el rubor en su rostro. Captó en seguida la mirada de su suegro sobre ellos. Era obvio que no le agrada para nada, miró a su esposo y le dio un pequeño asentimiento con la cabeza en confirmación. Era el Rey quien esparció rumores que ella no era suficiente para el Príncipe. Y de seguro también dijo que su esposo querría armar un nuevo harén, por eso la mirada extrañada de los invitados, cuando las rechazaba. Fueron pasando varios objetos que le regalaban al Príncipe, no todo eran mujeres, sino materiales de otros planetas, telas, metales. Hasta rió un poco y tomó en sus manos, algunos amuletos que les daban a ambos para la fertilidad. El regalo de su Madre apareció, dejando a todos un poco expectantes y luego confundidos. Especialmente al Príncipe.
— ¿Una espada tallada en piedra?— Preguntó algo extrañado, y veía a su esposa sorprendida, y alegre.
— ¡Es la espada de mi Padre!— Se acercaba a verla de cerca, en la caja de madera que la contenía.
La espada de ése maldito, se atrevió a enviar a su hijo, la espada que pertenecía a ése hibrido terrícola. Con quien la Reina compartió su poder, su vida… Sabe muy bien que el Rey Vegeta no puede tocar ése objeto, por eso sabe que lo hizo a propósito. En sus manos no es más que piedra…Como está seguro que sucederá con su hijo.
—Espera un momento, no la toques— Le dijo Serena muy discreta al oído de su esposo. — General Bardock…— Se acercaba a la princesa— ¿Me permite su scouter?
—Sí su Alteza— Le pasaba algo extrañado su scouter en la mano.
Serena, se colocó el aparato, y se dirigió a las hembras que le habían ofrecido a su esposo…Escaneó como le habían enseñado. Y confirmó al cien por ciento sus sospechas, eran todas de nivel alto, especialmente las Saiyajin. El Rey le buscaba una concubina a su hijo. Bien…Una idea está en su mente, cuando encuentra a la Saiyajin y mujer más fuerte entre ellas.
— ¿Usted?— La señala y le pide acercarse muy amable. La siente nerviosa. — No se preocupe, no muerdo— Reía muy divertida queriendo relajarla— Ven…Toma la espada— La muchacha tomaba la espada, pero era de piedra, pesada, estaba como dentro de una funda, no entendía— Ahora mira – La tomaba en sus manos y la piedra desaparecía, y se veía la espada, parecía liviana en sus manos, hasta la quita de la funda. Sorprendiendo a todos por la demostración. El Rey sólo apretaba sus puños en la silla.
—Vaya…—Comenta el príncipe— ¿Sólo un selenita puede tomarla?
—Jajaja, no. Mi padre era mitad selenita y mitad terrícola. La espada sagrada se revela según su portador, y la fortaleza en su espíritu. —Se giró para hablar a la audiencia que prestaba total atención a lo que pasaba— Ustedes Los Saiyajin— Con voz alta se dirigía— Conocen la fortaleza física. Pero…Yo quiero enseñarles la fortaleza del espíritu y del corazón. Su voluntad inquebrantable, su trabajo y duros entrenamientos me demostraron que poseen el potencial dentro de ustedes. Así como veo el potencial en mi esposo— Se giraba, clavaba la espada al suelo, volviéndose piedra otra vez, mientras en la otra mano aún tenía la funda. Le ofreció a su esposo tomarla. El Príncipe vió la seguridad y la confianza en su esposa. Sin dudarlo, Vegeta tomó la espada y la levantó fácilmente, desvaneciendo la piedra que la cubría. El Rey casi se pone de pie del susto…Era imposible…Su hijo no podría tomarla…Lo ve y no lo cree.
La audiencia se pone de pie a aplaudirlos, el príncipe la miraba, sorprendido de la confianza ciega que tuvo en él, y él en ella. Sería una Reina más que impresionante.
—Jajaja— Reía Serena con todo su ser y se acercaba a hablar con las mujeres y los invitados que las trajeron— Lo siento, no quiero ser descortés, en serio, pero soy muy celosa de mi esposo— Bromeaba impresionando a todos— Pero compensaré el tiempo que perdieron aquí, créanme, son impresionantes— Enseguida reían con ella, y la felicitaban por estar casada con el heredero, hasta les deseaban muchos hijos y una larga vida.
El Príncipe Vegeta, se volteaba y guardaba la espada en su funda, él prefería los puños como cualquier otro saiyajin, quizá algún día, un hijo suyo le gustaría usarla. No perdió de vista la mirada de su padre, sonrió de lado, y se volteó con un poco de desdén.
La fiesta prosiguió muchísimo más tranquila. De a poco parecía que la presencia del Rey fue disminuyendo. Todos prestaban atención a la feliz pareja de un lado al otro. La princesa parecía disipar de inmediato esos rumores sobre su debilidad física, mostrándose tan alegre, y habladora con los invitados. Cuando iniciaron los bailes tradicionales, los Príncipes sentían revivir el momento de su fiesta de bodas. Bailaban sin cesar, una y otra vez, girando sonriendo uno al otro. Pero era diferente… Sabían muy bien los sentimientos que albergaban dentro de su ser… Al iniciar otro tipo de baile en el que había que cambiar de pareja, el Rey y el Comandante Paragus se unieron, junto con varios invitados más que se morían por compartir un movimiento con la Princesa o el Príncipe.
—Creo que en éste vamos a tener que rotar— Dice Serena divertida, dispuesta a pasar el mal rato con su suegro, y aguantar.
—Jaja…Estás equivocada si piensas que voy a soltarte— Decía Vegeta divertido, mientras la hacía girar en sus brazos, y se movían alrededor sin parar. Era muy explícito en que ellos no cambiarían de pareja. Se daba un movimiento, luego otro, y otro. Ellos no rotaban. Todos estaban sorprendidos de ver sonreír de ésa forma al Príncipe. La música paró y se dio vuelta a los que bailaban alrededor— Lo siento si desarmé el baile – Con tono burlón— Pero yo también soy muy celoso de mi esposa – Dijo delante de todos sin ninguna vergüenza, haciéndolos quedar boquiabiertos. Se dirigían a beber algo.
—Mmmm…— Serena lo inspeccionaba un poco seria— Sabes, estaba dispuesta a aguantar el mal rato— Le pasaba una copa bien fría de un coctel.
—Pero yo no, además es cierto…Soy muy celoso. Creo que es mejor no beber mucho— La veía bajarse la bebida fría casi de un golpe.
—No tiene casi alcohol…— Inflaba sus mejillas enojada— Pero tienes razón, beberé algo sin alcohol mejor, aún falta la fiesta en la noche— Guiñaba coqueta.
— ¡Hm! Más te vale no meterme en una de las tuyas, no voy a dudar en darme la vuelta e irme— Fruncía el ceño y miraba hacia otro lado.
—Su Alteza, Feliz cumpleaños— Saludaba Broly, junto con Chelye. Vegeta Y serena volteaban a la pareja.
— Gracias— Contestaba el príncipe inspeccionando bien a la pareja.
— ¡Broly! Qué bueno verte tan bien acompañado— Serena reía traviesa, les tomaba la mano a ambos deseándoles suerte. Todo el mundo comenzó a rumorar a su alrededor, viendo como felicitaban al Legendario y su pareja que además no era Saiyajin. Era casi una bendición implícita sobre una pareja híbrida. El rey no perdía detalle en ningún momento, a pesar de estar en un modo más discreto en la fiesta, no podía dejar de ver a la Princesa, se parecía tanto a su madre…Que…Casi dolía.
Oscurecía en la ciudad, los invitados se retiraban de a poco. Las lunas de Vegeta-sai aparecían en el cielo. Muy a regañadientes el Príncipe Vegeta aceptó que Broly los transportara a todos juntos. Terminó de convencerse al pensar que el vestido de su esposa se veía delicado como para hacerla pasar volando uno a uno el tramo. Al llegar se encontró que en unas de las salas de entrenamiento, Monaka y demás empleados estaban preparando luces, música y bebidas, incluso hasta afuera habían puesto luces y parlantes, para quien quisiera bailar afuera.
—…Mujer…— Se frotaba el puente de su nariz un poco…Bastante molesto.
— ¡Ay no seas amargado! — Le daba un golpecito con su puño en el pecho— ¡Estamos en nuestros veintes! ¡Hay que divertirnos un poco! ¿Verdad Kakarotto?— Se daba vuelta a buscar un cómplice.
—Eh…Princesa, creo que si contesto me van a matar… — Se rascaba la nuca nervioso, sintiendo la mirada asesina de Vegeta.
—Jajajaja, sólo lo decía porque Mina me contó que salieron a divertirse y la pasaron bien. — Kakarotto pegó un pequeño saltito— Voy a cambiarme algo menos formal… ¿Vamos?— Tironeaba del brazo a su esposo. Caminaban por el jardín hacia sus habitaciones, llenándose de la brisa fresca. La luz de las lunas de Vegeta-sai, resaltaban la tez morena de su esposo. La hacían sacar suspiros y estrujar la mano que sostenía. Vegeta no perdió ése detalle, se dio vuelta y la abrazó, y comenzó a besarla, viendo cómo sus ojos azules brillaban en la luz de las lunas. La estrujaba fuerte contra su pecho, bajó sus manos a su cintura, quitándole un jadeo muy grande, mientras ella recorría su pecho con las manos. Al subir a su cuello, dio un toque al pequeño prendedor de luna creciente y sonrió coqueta.
—Ven aquí— Le indicó Vegeta, parándose en el pasto, en un ángulo donde se podían ver bien ambas lunas, la puso de espaldas y unió sus mejillas para señalarle al cielo— Sabias que hay una antigua leyenda del planeta Sádala… Se dice que en ése planeta vivían guerreros que eran atormentados en cada luna llena por un demonio llamado Ozaru, era un simio gigante con poderes destructivos. Cuando finalmente un guerrero logró cortar su cola, éste cayó muerto. Como señal de victoria se ató la cola a la cintura, sin saber que contenía los poderes del demonio, y se unió a su cuerpo. Dando origen así a los Saiyajin— Explicaba mientras aun señalaba al cielo— Por eso se tiene la vieja superstición que la luna llena nos da poderes, o incluso los aumenta. Se dice también que Broly tiene dentro de él ése demonio de la leyenda. Es por eso su apodo.
—Wow…Es muy interesante, sólo escuche algo de esa historia, ya que hay muy poca información que haya sobrevivido del antiguo planeta Sádala— Reía un poco relajada sintiendo su abrazo a su alrededor— Bueno, se dice que nosotros los selenitas, somos los descendientes de la Diosa Artemisa y ése terrícola con quien se unió al ser hechizada por Venus. — Sentía su nariz acariciar su cuello.
—Serena…—Suspiraba en su oído, mientras empezaba a besar su cuello, retirando su cabello hacia un costado. — Quiero tomarte aquí…— Tragaba duro saliva en anticipación.
— ¿Qué? No. — Intentó alejarse y él la retuvo firme con su cola desde la cintura. — Vegeta, no, estás loco. Nos pueden ver— Decía muy nerviosa viendo a todos lados.
—Jmjmjm…Están todos en ésa pequeña tortura que preparaste para mí— Decía un poco en chiste— Siempre que nos veíamos en el jardín del Milenio de Plata, fantaseaba con tirarte ahí mismo sobre el pasto y tomarte— Con voz ronca confesaba en su oído.
— ¿De verdad? Yo también…Pero… ¡No! Una cosa es fantasear o soñar— Se queda sin aire al sentir su erección apretada contra su trasero, y una lamida lenta contra el pulso de su cuello.
—Quiero tomarte, aquí, bajo la luz de las lunas de Vegeta-sai— Quitaba sus guantes con la boca. Metía la mano por la pequeña abertura de tul de su vientre, sintiendo su abdomen fresco— No tendremos otra oportunidad después, en una semana comienza la temporada fría— Ronroneaba y la sentía ceder a él aflojando su cuerpo, giraba para unir sus bocas. Muy lentamente la recostaba en el pasto, su melena rubia se esparcía como un halo, aflojaba un poco la zona del pecho de su vestido sin descubrirlo, pero con suficiente espacio para meter sus manos y masajear sus senos. Se retorcía cuando su esposo pasaba el pulgar muy lento contra sus pezones. Desprendía un poco su camisa para acariciar su espalda musculosa desde arriba. Quitaba los zapatos a la princesa y recorría muy lento sus piernas, subiéndole el vestido, descubriendo solo hasta sus muslos y posicionándose sobre ella. Su rabo se sostenía firme en uno de sus muslos, dándole suaves caricias. Bajaba su pantalón para descubrir su erección y frotarla contra su clítoris. Estaba tan lista, que sentía que sin ningún esfuerzo su polla entraría en ella. Y así sucedió cuando ella comenzó a mover sus caderas contra él, sin despegar el beso. Era intoxicante, el olor de los dos mezclándose en el aire, mientras se movían casi al compás de la suave brisa que los tocaba. Unían sus manos entrelazando sus dedos, se veían a los ojos. Negro y azul una vez más sintiéndose como uno. Jadeos y gemidos se resonaban sin cesar.
—Vegeta te amo— Suspiraba sintiéndose con el vientre apretado y ardiendo.
— Serena…—Suspiró uniendo su frente con ella, moviendo su cadera más intensamente, siendo succionado por su carne caliente, dándole ésa sensación eléctrica desde la punta de su miembro hasta los testículos— Córrete conmigo…Mujer…Mi mujer— La besó para amortiguar los gritos de placer y satisfacción al caer juntos al vacío. La miraba dándole una sonrisa algo pervertida, cuando ella le frunció el ceño un poco molesta de haberla hecho caer en su encanto.
—Mmmm…Vegeta, no he visto el regalo de tu hermano Tarble…O ¿Acaso lo pasé por alto?— Preguntaba mientras estaban en el closet poniéndose ropa más informal.
—Creo que sólo me envió un saludo a mi Scouter…No lo he revisado— Se dirige a buscar su scouter. Revisa y entre los correos buscó el de su hermano, y ahí estaba, al parecer le envió un saludo — Envió un video saludando. — Explicó y al desplegarlo lo primero que vió fue a Tarble y Gure teniendo sexo, y los gritos y gemidos que llenaron el closet a todo volumen— ¡HIJO DE PUTA!— Quitó rápidamente el aparato y lo destruyó en mil pedazos.
— ¡¿Qué fue eso?! ¡¿Qué sucede?!— Preguntó preocupada luego de oír eso, no entendió muy bien, menos al verlo romper su scouter como si nada.
— ¡EL MUY HIJO DE PUTA ME ENVIÓ UN VIDEO COGIENDO CON LA ALIENÍGENA ÉSA!— Estaba fúrico.
—Eh…— Serena abrió grande los ojos— ¡Ppfff Jajajajaja! ¡JAJAJAJAJA!— Lloraba de la risa con la broma que le jugó Tarble.
— ¿Y tú te burlas?— La miraba encolerizado, no podía creer que su esposa no lo respetara para nada. Iba a alcanzarla pero ella salió rápido huyendo de él— Ven aquí, vas a aprender a respetarme mujer vulgar— Siseó mientras la perseguía dentro de la habitación, ella sólo reía sin ningún temor, divertida de la situación. Sabía que si él quisiera, no la estaría persiguiendo alrededor de la cama y los muebles. Él fácilmente puede atraparla.
—Jajajaja, creo que recibiste tu merecido por el desprecio que le hiciste pasar a tu hermano menor— Estaba por cruzar la cama escapando.
—Ahora tú recibirás el tuyo— Vegeta la atrapaba de la cintura y la atraía a su regazo, poniéndola boca abajo, cruzada para darle unas buenas nalgadas.
— ¡Au!— Grita la Princesa al recibir la primera, que le ardió un poco a pesar de ser a través de sus jeans, recibe otra igual de fuerte.
— ¡Discúlpate mujer vulgar! – Reía de lo divertido de la situación, y le daba un par más haciéndola reír a carcajadas junto con él.
—Jajaja, lo siento Su Alteza ¿Me perdonaría la vida?— Bromeaba, mientras él le daba caricias a su trasero aliviando el ardor. Se paraban e iban a unirse a la fiesta.
En la pequeña fiesta todos estaban atacando el buffet, el día había sido tan agotador, que muchos apenas probaron bocado.
—Se lo digo General— Con la boca llena Broly hacía conversación—…Le conviene no andar diciendo por ahí que su pareja cocina tan rico, y en cantidades tan Saiyajin. Le van a querer iniciar una guerra por ella.
—Jajaja, oye…Me pongo celosa—Bromeaba Chelye, picándolo un poco con su tenedor.
—Gracias Broly. — Lo inspeccionaba bien con la vista, parecía otro. Estar en pareja sí que le sentaba bien. Su mirada ya no era la de un fantasma que sólo divagaba por Vegeta-sai…Hasta cruzó por su mente, tal vez ver sus habilidades en la pelea…Quizá ser un Soldado Élite.
—Oigan… ¿Están hablando de mí?— Lita aparece quitando de su pensamiento al General. Tenía un vestido verde sin mangas, con un pequeño cuello, no tenía escote, y era muy corto y bien ceñido al cuerpo.
— Te va a dar frio…— Declara el General, un poco molesto de verla mostrar tanto su cuerpo, frente a todos.
—Jajajaja, tú también estás guapo— Sabía por qué se lo decía, pero no le iba a prestar atención, es más, hasta le gustaba la idea de hacerlo enojar un poco, y recibir un castigo pervertido— Digan lo que digan a los Saiyajin les va bien el color negro con su tez morena— Acomodaba la solapa de su camisa y le guiñaba un ojo coqueta.
—Jajajaja, mira que feliz se ve Broly. Hicimos un buen trabajo Raditz ¿Qué opinas?—Mina hablaba con Raditz. Le daba un codazo cómplice.
—Es obvio que el Dios del sexo en éste planeta soy yo— Reía a carcajadas con ella.
—Bueno no sé si el dios del sexo…—Se acercaba a ver de cerca su ropa — Pero el Dios de algo seguro. Mírate qué guapo— Tocaba su corbata— No he visto muchos Saiyajin usando ése accesorio.
—Tú también estás linda, es difícil mirarte de frente— Lo decía porque tenía un vestido negro, corto, pero ésta vez eligió uno con buen escote.
—Por favor…Mi idea es quitarles el aliento…Jajaja, el enemigo de un Saiyajin…El escote de una Diosa—Ponía un dedo cerca de su clavícula.
— ¡Oye!— Kakarotto le grita enojado, pero se relaja dándose cuenta que no está solo. En verdad sólo quería tirarla del brazo y alejarla de su hermano, que de lejos, pareciera que están coqueteando— ¿De…De qué hablan?— Queriendo hacerse el tonto de su reacción.
—Que somos los Dioses del Sexo. –Sentencia Raditz, picando un poco a su hermanito.
—Kakarotto, ni te molestes, se ve de lejos que esos dos son un par de mujerzuelas. — Declaró Rei, con los brazos cruzados, se veía molesta, pero la mirada que le dedicó a Raditz fue más bien incitante. Ella sabía de la amistad que formó con Mina, mientras ayudaban al Legendario. Rei tenía un top rojo, que dejaba ver su escote con forma de corazón y su vientre plano, pantalones blancos, y tacones. En verdad que fue ella quien le quitó el aire a Raditz.
—Hola— Saludaba Ami.
—Lo siento nos retrasamos un poco— Explicaba Nappa. No se hacían esperar y se unían al banquete.
— ¡Ja! ¡Huele a sexo por aquí! Jajajaja— Mina se reía poniendo roja y molesta a Ami. En tanto Nappa se ahogaba con el bocado.
— ¡Sshhhtt!— Le contestaba Ami con una brisa de hielo que salía de su índice, golpeándole la boca.
— ¡AUCH! ¡Era un chiste!— Enojada frotaba su boca de dolor.
Vegeta y Serena estaban sentados en una pequeña mesa, con los platos llenos de comida. Vegeta no perdía la interacción que tenían Kakarotto y Raditz con Sailor Venus…Podría ser que se estén enfrentando por ella…Suspira un poco resignado. Si hubiera sido un par de meses atrás, al ver eso, seguro pediría que transfirieran a ambos mujeriegos a un área lejos de las Sailor de su esposa. Le molestó pensar que se había ablandado… ¿Se había vuelto débil? Su semblante cambió un poco, algo molesto y desanimado.
— ¿Vegeta pasa algo?— Decía Serena al sentirlo frio en sus pensamientos.
—Sólo tengo una duda…—La miraba— ¿Cómo es el truco de la espada de tu padre? ¿Si fuera débil, no podría levantarla cierto?
—Dudando de tu fortaleza, como lo haces ahora, no podrías. –Se limpiaba con la servilleta, y seguía— En ése momento, tú confiaste sin dudarlo en mi palabra. Se necesita un espíritu guerrero muy fuerte para eso y un corazón que no dude. Eso lo veo todo el tiempo en ti…Nunca te rindes, tienes confianza ciega en que entrenando podrás superar tus límites. Pero hay algo que te falta. Aun no sé bien qué. Así como hay algo que me falta a mí para superar mis limites, sólo tengo mi transformación básica en Sailor Moon. Pero lo descubramos o no, quiero estar siempre a tu lado— Tomaba su mano y suspiraba con él. De inmediato Vegeta entrelazó sus dedos y escondió sus manos debajo de la mesa, para que no los vieran. Serena reía, de lo tímido que a veces veía a su esposo con algo tan simple…Siendo que hace menos de una hora hicieron el amor en pleno patio. — Jajajaja…Orgulloso Guerrero Saiyajin— La princesa declaraba en broma.
— ¡Hm!...Ésa música… Es muy moderna…—Decía queriendo cambiar de tema.
—Jajajaja, no lo creas es música disco….Agh, me muero por bailar— Se movía un poco en su asiento al ritmo de la música.
—No vayas a moverte mucho, esos zapatos son altos— Frunciendo el ceño hacia ella.
— Ya estas gruñón… Ja, te aguantaste bastante, creí que ibas a explotar ¿Alguna otra queja su Alteza?— Con sarcasmo, inflaba sus mejillas.
—El escote de tu camisa es muy revelador…Creí que con jeans te verías más tapada, pero está muy pegado al cuerpo, resalta tu trasero…Hay muchos ojos dando vuelta—Enojado.
— ¡Imagínate cuando veo tu trasero en tus trajes de entrenamiento!— Vegeta le lanzó una mirada asesina—Jajajaja, No te preocupes porque me tuerza un tobillo, tú bailaras conmigo así podrás atraparme— Largaba una carcajada, mientras veía la mirada de shock de Vegeta.
—Más vale que ésta noche me hagas la mejor mamada de mi vida para pagarme el mal rato— Gruñía en advertencia cerca de su oído, no podía creer el atrevimiento de la hembra.
—Lo que pida el cumpleañero— Suspiró con la piel erizada, clavando su mirada seductora en él. Mientras él le devolvía una sonrisa ladina con la ceja en alto.
Las chicas se lanzaron a la pista de baile enseguida, les explican a los Saiyajin que debían moverse con el ritmo de la música, y que no era necesario armar parejas. Más si ellas se ponían a pensar en sus pobres pies. Los guerreros se quedaron un rato en la barra, bebiendo un trago detrás del otro, viéndolas bailar.
— ¿Valor líquido General?— Pregunta Vegeta también en lo mismo.
—Sí…Quizá tenga suerte y me desmaye ahora…—Decía medio en broma, medio en serio.
—Jajajaja, el único con suerte aquí es Nappa, que se quedó conversando con su pareja— Comentaba Kakarotto.
— ¡Hey tú!— Rei se acerca a Raditz que se bajaba una botella entera de licor— ¡Rechazaste un duelo conmigo una vez!— Todos los Saiyajin se miraban creyendo que iba a haber un buen intercambio de puños, y así escapar de su destino— ¡Bailas conmigo ahora!— Su mirada maligna se ensanchaba, mientras caminaba hacia Raditz como un puma a punto de matarlo— ¿O tiene miedo Soldado Élite?
—Señorita Rei…Si llego a pisarla…Usted me convertirá en cenizas, no quiero ser descortés –Se explicaba frente a los demás.
—Jajajajaja, entonces tendrá que moverse más lento— Le guiñaba discretamente un ojo— Su Alteza ¿Nos autoriza a éste duelo?— Se dirigía con respeto a Vegeta.
—Sírvase— Vegeta y Bardock lo tiraban a la pista, y reían. Hasta que vieron que empezó a moverse a un ritmo más lento que el de ella, y simplemente disfrutar de la compañía y la música. Al parecer son las hembras quienes se lucen aún más en los movimientos. Todo iba bien, mientras las chicas se turnaban con Raditz a bailar, pero cuando se puso a Bailar con la Princesa Vegeta usó su velocidad Saiyajin y lo quitó hacia un lado.
—Yo bailo mejor que el simio éste. — Siseó con los ojos cerrados, y el ceño fruncido.
—Jajajaja estoy segura que sí Su Alteza— Bromeaba Serena, mientras se unía con su esposo, y los demás saiyajin los seguían.
—Kakarotto, ten los hombros firmes, como posición de pelea… ¿Ves?— Le explicaba Mina, mientras ponía sus manos y brazos en una posición para tirar un gancho izquierdo. Le sorprendió que entendiera de inmediato, apenas acomodó su torso y brazos, lo demás le salió casi natural— Jajajajaja, siento que acabo de descubrir un truco Saiyajin— Mina reía de su logro.
Nappa y Ami veían a los demás bailar desde su mesa, en realidad, tenían planeado irse apenas todos se distrajeran. Se habían preparado para tener sexo ésa noche, pero apenas se relajaron, ya sentían el cansancio sobre ellos.
—Jajajaja, bailar no es lo mío. No me malentiendas, me gusta hacerlo a veces, pero mis pies están muertos— Charlaba con Nappa.
—Me siento con suerte entonces…No me hubiera gustado hacerte un desaire si me lo pedías, pero me daría terror desilusionarte o pisarte. Los bailes tradicionales los conozco, pero ésta música terrícola…Me intimida— Daba una sonrisa nerviosa.
—Ah, escucha…—La música cambiaba a una más lenta, Veía a Serena y Lita quedarse en la pista con sus parejas, mientras los demás se dispersaban, parecían relajarse en los brazos del otro. — La corbata te queda bien…
—Sí, creo que la armé mal…Aprieta un poco— Tironeaba un poco el nudo
— Permíteme. — Se acercaba tomando su corbata, la aflojaba, la desarmaba y la volvía a armar, ambos sentían el corazón acelerado por la cercanía.
—Ami… ¿Quieres…?— No puede terminar la pregunta, la mira totalmente hipnotizado.
—Sí, claro que sí— Contesta mientras van a bailar muy lento en la pista. Le encantaba poder casi leer la mente del comandante sólo con la mirada.
Serena y Vegeta estaban aferrados bailando. Al percatarse Vegeta de la situación, se sintió un poco incómodo, sin darse cuenta, se dejó llevar por la mirada de su esposa, y ahora todos lo veían así, abrazado a ella moviéndose de un lado a otro. Cerró fuerte los ojos de la vergüenza, no quería ni ver a su alrededor. Suspiró frustrado. Serena lo notó nervioso de golpe.
— ¿Pasa algo Vegeta?— Le preguntó en voz baja, creyendo que algo andaba mal o que algo definitivamente no le agradaba.
—Desde que llegaste…Sin darme cuenta, cambiaste algunas cosas aquí. No sé si sea bueno…—La estrujaba un poco poniéndose rígido. — No me gusta bajar la guardia, o que alguien se acerque demasiado…Especialmente los insectos que nos rodean— Medio en chiste.
— ¿Estas arrepentido entonces? ¿Deseas nunca haberte encontrado conmigo?— Trata de disimular su tristeza, no quiere que él sólo le conteste algo para hacerla sentir bien. Quiere la verdad.
—Desearía que me obedecieras, e hicieras sólo lo que a mí me gusta sin revolucionar todo, todo el tiempo—Salió con total honestidad, ella desafiaba su orgullo constantemente, le molestaba mucho.
—Lo siento…— Se escondía en su pecho sintiendo como si lo hubiera herido. — ¿Si fuera obediente y sumisa te gustaría más?
— ¿Eh?— De pronto ella cedía en su orgullo, ¿Acaso quería complacerlo? ¿Ser lo que todas las hembras han sido para él? Nunca pensó ganar una disputa así de fácil con ella. No le gustó, no entiende, pero no le gustó para nada verla rendirse— Jajajaja, creo que si tú tomaras la espada de tu padre ahora mismo, también sería piedra— Se burlaba y la veía a sus ojos azules, de inmediato la sintió cambiar de semblante, a uno enojado con el ceño fruncido le daba un pequeño puñetazo al pecho. Al parecer él también desafía el orgullo que hay dentro de ella— Jajajaja ¡Mujer débil!
— ¡Ay eres un idiota!— Se volteaba y se iba a sentar, los pies le empezaron a doler un poco.
Sentados todos seguían bebiendo, riendo y divirtiéndose. Aunque los únicos que conversaban eran Nappa y Raditz con anécdotas de sus viajes.
—Recuerdo bien que fuiste tú quien me delató con el Rey ésa vez que me escapé en la nave individual, a una reunión con el idiota de Zarbon— Señalaba a Nappa. Raditz ya estaba borracho y con el cuerpo poco coordinado.
— Si te llevabas tan mal ¿Por qué te juntabas e ibas a fiestas con él?— Retrucaba Nappa.
— ¿Cómo que por qué? Tenía 17 años…Y apenas tenía dinero, le hacía un par de favores y de seguro me enteraba de esas fiestas llenas de alienígenas sensuales. Ah, y la comida tampoco estaba mal…— Veía a Rei y los demás reírse, ya le había contado de sus aventuras de adolescente.
—La ignorancia es una bendición…—Suspiraba Bardock y se bajaba su cerveza, desaprobando las acciones de su hijo— Siempre lo sospeché…Confirmarlo me pone de malas.
—Lo siento, pero sabes que siempre me la rebusqué para salirme con la mía al igual que Kakarotto— Señalaba a su hermano con un dedo mientras sostenía su copa.
— ¡Raditz!— Le gritaba Kakarotto por meterlo en el medio
—Recuerdo la vez que una compañera de entrenamiento tuya, cuando recién empezabas te dejó atado y desnudo en un poste, luego de hacerte una mamada. Jajajaja— Todos reían a carcajadas. No sentían vergüenza, el alcohol les mermaba el pudor. — Tuve que mentirle a nuestros padres y a tus instructores. Porque estaba mal visto acostarse con tus compañeros.
— ¿Para vencerlo necesito una hembra y un poste? Anotado— Vegeta se burlaba.
—Jajajaja sí. Sabe Alteza, siempre me pregunté por qué no nos pusimos un nombre a nuestro grupo, como lo tenían las Fuerzas Especiales Ginyu.
—Ahí va de nuevo…—Se queja Nappa y se sirve otra cerveza.
—El Trío Fantástico ¿Eh?— Proponía Raditz
—Tengo una porno con ése nombre. Jajajajaja— Bromea Mina— Y Serena la conoce bien…— Todos se atragantan y se ponen un poco nerviosos por ver la reacción del Príncipe.
— ¡Mina eres una bocona!— Serena está a punto de darle un gancho derecho.
—Ppfff jajajaja, eso me trae recuerdos. Una vez engañé a dos hermanas Saiyajin, y me salió mal. El General me cubrió en ésa ¿Recuerda?— Vegeta miraba a Bardock que se puso nervioso, no podía creer que dijo algo así delante de todos. Definitivamente está borracho.
— ¿Así que mi Padre tiene 'cola' que le pisen? – Comentaba entre risas Kakarotto
—No es tan larga como su polla pero sí Jajajaja— Vegeta seguía— Nunca engañó a su esposa, pero era el único en quien sentía confiar algo así cuando tuve ése problema.
— ¿Cómo te ayudó?— Preguntó Lita curiosa, viendo cómo Bardock empezaba a sudar.
—Eran vírgenes, y sólo se bajó la bragueta frente a ellas. Jajajaja creo que ahí aprendieron a volar. Jajajajaja— Todos estallaban de carcajadas
—Así que Lita es la afortunada por aquí— Comenta Mina graciosa. Haciendo poner roja desde el cuello a la pareja.
—Oigan…Nappa y Ami… ¿Se fueron?— Serena comenta. De pronto se voltean a buscarlos y no están…—Jajajaja hay más de una afortunada.
—Mierda…No va a poder caminar— Retruca Rei ya algo mareada de beber, siente que es hora de retirarse también, le tira una mirada cómplice a Raditz.
—Jajajaja— Estalla de risa Lita— Chelye…—Se dirige a la alienígena— ¿Broly es Legendario de nombre nada más?— Los ve pegar un salto y ponerse rojos sin poder contestar. Bardock se molestó por el atrevimiento de su pareja, pero era mejor que ser él el centro de atención.
Hasta aquí lo prometido… Espero hayan disfrutado la fiesta, porque yo sí, Jajaja. Siempre creo que Raditz tiene el Groove ¬¬. Por alguna extraña razón a Vegeta lo veo como un hombre más del tango o un vals. Danzas tradicionales estilo… Orgullo y prejuicio… Nos vemos. De nuevo gracias por su paciencia.
Saluditos a...
ShaiOS: ¿Estaba escrito en las estrellas que debían intimar? Quiero creerlo! XD Uff la fiesta estuvo bien prendida ;) Espero te haya gustado. Gracias por tu Rw
