XXlalalulu: Hola! Se me pasó actualizar porque me he enganchado con las olimpiadas. Pero más vale tarde que nunca, espero lo disfruten .

Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 15

Ami y Nappa, se escabulleron en medio de la charla, ya no podían más del cansancio, y a Ami la ponía un poco nerviosa la conversación. Ya que de seguro la mente pervertida de Sailor Venus se iba a desatar en ellos. Llegaban a casa de Nappa, Ami se había preparado una capsula con bastante ropa para cambiarse, especialmente unos camisones, quería que si surgía algo…Estar bien preparada.

—Voy a tomar una ducha rápida, así me siento fresco para dormir— Comenta Nappa— ¿Quieres bañarte primero o estas bien así?

—Tomaré una ducha. —Comenta nerviosa…Quiere decir 'Contigo' pero no puede— Después de ti— Suspira frustrada.

Nappa se metía al baño, sintió muy rara la actitud de Ami, no quería que ella se sintiera obligada a estar con él. Menos a tener sexo… ¿Era eso? ¿Se sentía obligada a entregarse a él? No, no quería eso…Él solo—Pega un salto del susto al sentir las manos de Ami en su espalda. Empezó a temblar al darse cuenta que estaba desnuda para bañarse con él.

—E-E-Eeeh…Yo, creo…Ami…No— Quería explicarle cómo se sentía.

—Jmjm…Creo que si lo hacemos juntos nos acostaremos más rápido— Lo sentía temblar. Era raro…Es como si ella fuera la depredadora en ésta situación. La divertía ése pensamiento. Se daba vuelta y notó que ambos estaban rojos de arriba debajo de verse desnudos— La esponja…—Señala Ami para que se la pase. Nappa sale de su letargo y se la da con algo más de jabón para que se bañe. Pero pega otro salto al sentir que se acerca a bañarlo.

—Ami. No es obligación. —Le explica Nappa

—Quiero ser una buena esposa algún día para ti… ¿Cómo serlo si no puedo hacer algo tan simple?— Se atragantaba con sus palabras, y con la vista del miembro de Nappa. Tomaba valor y comenzaba a bañar su pecho musculoso. Nappa intenta relajarse, debía recordar que muy pronto sería su mujer. Sentirla concentrada en lavar su cuerpo, y sólo eso sin ninguna segunda intención, lo tenía ronroneando del gusto. Ella recorría sus cicatrices y la veía fruncir un poco el ceño.

—Juro que no me duelen…— Suspiraba tratando de cambiarle la cara.

—No quería romper el ambiente…— Se disculpaba.

—No lo has hecho— Tomaba la esponja y la comenzaba a enjabonar, erizándole la piel al bañarla, con una mano cubría bien cada área de su cuerpo. Era suave, tan delicado. Una criatura tan frágil lo tenía rendido. Si ella supiera que estaba perdido. Que daría la vida por ella, cuando ella se lo pidiera. Bañaba su cuerpo de la misma forma que ella hizo con él, concentrado sólo en eso, sin otra intención, aunque su erección no ayudaba, tuvo la voluntad de no actuar en consecuencia, olía su cabello azul, la enjuagaba, y sonreían abrazados bajo la ducha.

Salían del baño, ya vencidos por el sueño, y se acostaban envueltos uno en el otro debajo de las sabanas, totalmente desnudos.

Ami sentía el amanecer a través de las cortinas, los brazos de Nappa, firmes en su cuerpo, mientras estaba recostada sobre su pecho, sintiendo el compás de su respiración. Acercó su mano a sentir su cola que la sostenía en su fina cintura, era suave y reconfortante, metía sus dedos en su pelaje, y sintió un pequeño ronroneo en el pecho de Nappa. Acarició su pecho, y empezó a abrir los ojos. Vió hacia abajo y se despabiló de golpe al ver la erección del Comandante. Quiso distraer su mirada, pero no podía, escondió su rostro en su pecho, su aroma entró violentamente a sus fosas nasales. Se sintió incitada, trató de controlarse, pero sus pezones se endurecieron tocándolo, necesitaba alivio…Sólo el que él puede darle. Sus dedos empezaron a bajar por su abdomen musculoso, sintiendo como daba pequeños suspiros. Comenzó a darle pequeños besos a su pecho, y lentamente se subía a su cuerpo.

—Hmmm…Ami…— Ronroneó, siendo despertado por el toque suave de sus manos. Le gustó sentirla subida arriba de él. Abrió los ojos despertándose totalmente— Ah, ¿Ami? – Aclaraba su garganta, queriendo alejarla un poco.

—Nappa…Te necesito…— Esas palabras salieron casi en un susurro. Nappa se sintió poseído por ellas. Se dejó llevar, se sentó aferrándose a ella, comenzó a besar su cuello muy lentamente, mientras sus manos buscaban sus pechos para masajearlos. En un segundo el olor de la excitación de Ami golpeó todo su ser. Su polla hizo saltar a Ami cuando tembló contra su vientre. Se abrazó a él con sus brazos y piernas en la cintura. Comenzó a hacer un pequeño vaivén frotando su clítoris y los labios de su centro contra el miembro caliente. Tiraba su cabeza hacia atrás cuando lo sintió lamer la carne de sus pechos, y muy despacio succionar sus pezones. Nappa gruñó al sentirla acariciar tan fervientemente su espalda y hasta clavar un poco sus uñas en su pecho. Acercó su cabeza para besarla, sin hacerse esperar juntaban sus lenguas, ahogando sus gemidos que salían de frotarse uno contra otro. Los movimientos de Ami cada vez más intensos, lubricándola, y hasta posicionando la punta caliente en su entrada. Recordó algo que le había recomendado Mina.

—Aaahh…Nappa…No quiero interrumpir…—Suspiraba excitada, parpadeó un poco al sentir a Nappa detenerse totalmente— Eeemmm, no quiero parar, es porque quiero seguir hasta el final…— Se escondía totalmente ruborizada, y señalaba al bolso que trajo y dejó a un costado de la cama— Tengo…Lubricante en el bolsillo pequeño, tu sabes…— Se abrazó a él.

—Oh, claro. Yo también compré. Me asustó imaginar que te lastimaría. — Se estiraba hasta su mesita de noche y sacó un pote de lubricante— Pero si aun así, no puedes seguir, nos detenemos de inmediato. —La vió asentir. Y sin esperar más volvían a frotarse uno contra el otro en la misma posición. El rabo peludo se enredó a uno de sus muslos, alcanzando su clítoris con la punta. Miraba fijo a los ojos azules de la hembra y procedía a untar su polla, puso un poco a su cola, y la usó para lubricarla a ella también. Se seguían moviendo, besándose, y sintiendo la lubricación cada vez más intensa en sus entrepiernas.

—Estoy lista. — Susurró, besando el cuello al comandante, ya no podía soportar más tanta estimulación. — Hazlo rápido, yo aguantaré— Escondía su rostro en el cuello de su hombro, tomaba aire.

— Ami… –Tomaba su mentón para verla a los ojos— En cuanto digas basta, me detendré— Creyó que iba a verla preocupada, o asustada, pero en su mirada no había dudas. La tomaba firme de los muslos y la levantaba fácilmente, la ubicó contra la punta de su polla, hizo un poco de fricción contra ella, y de un solo empujón firme metió su punta, haciéndola gritar al tomar su virginidad. Se quedó un poco inmóvil sosteniéndola con una mano, sin avanzar dentro de ella, esperando que se acostumbre. La vió, y secó un par de lágrimas de sus mejillas.

—T-T-Te amo…Nappa— Fijó su vista a sus ojos negros, sin dudarlo. Se sentía entumecida encima de él, sin poder moverse, el dolor eléctrico había recorrido todo su ser, y esperaba que las olas de dolor mermaran.

—Haaaa…Creo que es lo más grandioso que me han dicho— Se recostaba un poco contra ella— Ami…Cásate conmigo…Por favor…— Ronroneaba contra su pecho.

—Jaja… Qué buena respuesta...Por supuesto— Sintió ceder el dolor. Comenzando a sentir necesidad…Empezó a tratar de empujarse encima de él— ¡Ah!...Mas, por favor…—Gemía uniendo su boca con él, el ardor era insufrible, pero lo necesitaba completo lo más que pudiera. Nappa respondió a sus ruegos y la embestía suavemente. Su carne era tan delicada y caliente, sentía que tenía que hacer un esfuerzo titánico para no venirse de inmediato. Avanzaban muy de a poco, entre cada embestida se metía más y más en lo profundo de ella. El Comandante abría un poco más sus muslos con las manos, para aliviar su estreches. Estuvieron así por mucho rato, no se dieron cuenta en qué momento las embestidas ya se sentían hasta chocar sus testículos, y agitar todo el interior de Ami de una manera tan dolorosa y ardiente; que los gritos y gemidos de los dos se mezclaban entre sí.

—Estoy…Sintiendo ¡Ah!— Gime Ami, muy cerca de su límite.

— ¡Ami! ¡Sí!— Tomaba uno de sus pechos, metía su pezón en la boca, mientras las uñas de Ami se clavaban en su espalda. Caían casi fuera de control en el orgasmo. Cuando las vibraciones del placer empezaron a pausarse, Nappa recostó muy lentamente a Ami; que cayó dormida de nuevo. Se preocupó de que se hubiera desmayado, pero su pulso indicaba que sólo estaba agotada. Salió de ella, yendo en silencio a buscar con qué limpiar las manchas que quedaron en ambos, prueba de la pureza de su pareja, de su mujer. En verdad le sorprendió la decisión que ella tomó de ir hasta el final, su espíritu era fuerte. Se acostaba a su lado envolviéndola de nuevo, jurándose protegerla sin importar qué.

Vegeta veía la luz alta del día, y al cabello dorado de su esposa brillando, agarrado en una banda de cabello. Estaban abrazados desnudos. Empezaba a sonreír al recordar el día anterior, también la reunión de la noche. Hacía mucho que no bebía o incluso llegó a divertirse realmente, pero tal vez era el alcohol y nada más. Empieza también a recordar de a poco cómo llegaron a la habitación, tropezando entre ellos, riendo, besándose y quitándose la ropa. Pero cayendo dormidos apenas sus cuerpos tocaron las sábanas. Se mueve un poco pero ella se aferra dando tiernos quejidos contra su pecho, hasta aprieta un poco entre sus piernas la cola que envolvió su esposo contra uno de sus muslos. Vegeta se estira para alcanzar su scouter, ve la hora, y siente el estómago de su esposa gruñir algo furioso. Pero aun así ella lucha para seguir dormida. Él se endereza quitándola un poco y riendo de la situación.

—…Debo ir al baño mujer…—Siente un poco de dolor en la cabeza— Y yo no miento…— Se burlaba en voz baja, y se frotaba la frente para aliviarse.

—Sshhh…Vegeta, no grites…—Gruñía un poco sintiendo los efectos de la resaca, se hacía una pelota debajo de las sabanas.

— ¡Hm!...Débil…—Susurra divertido mientras se gira.

Al salir del baño, Vegeta pidió comida, y algo para aliviar la resaca de ambos. Aunque la de ella parecía cobrarle más alta la cuenta. Le alegra que no sea muy adepta a beber entonces. Se metía de nuevo con ella en la cama, y empezaba a buscarla con caricias de la punta de su nariz, se divertía escuchándola gruñir molesta.

—Vegeta…Pareces un perro— Se quejaba un poco pero empezaba a reírse.

—Tu pareces un gusano retorciéndose…No me gusta…—Fruncía el ceño— Anda actívate mujer inútil. Tu estómago pide comida y tu cabeza alivio. —Besaba su hombro.

—Agh Saiyajin…— Se giraba a verlo y sonreía bostezando grande— Ahí voy, ya verás hasta dónde puede llegar éste gusano.

Desayunaban, aunque era hora del almuerzo, muy tranquilos en el balcón. El silencio era tan cómodo, hasta sentían el viento mover las hojas. Serena respiraba feliz hasta que un golpe brusco en la mesa la hizo saltar.

— ¡Par de imbéciles!— Gritaba enojado Vegeta, resoplaba fuerte por la nariz.

— ¡¿Qué mierda pasa?! ¡Me asustaste!— Lo ve pararse para ver fuera del balcón, ella también lo acompaña, siente algo de miedo al sospechar que pudo suceder algo grave— ¡Vegeta háblame! Me asustas…

— ¡Pasa que Raditz y Kakarotto se olvidaron de ocultar su Ki al quedarse dormidos!— Apretaba su mandíbula. Afilaba sus sentidos y podía sentir claramente el Ki de Bardock, ése era de esperarse, pero esos dos imbéciles, puede que se hayan pasado de la raya en su propia casa.

— ¿Se quedaron dormidos en el castillo? Quizás estaban muy borrachos o cansados. Sé que seguro sientes que es una falta de respeto…Pero-Vegeta le tapa la boca.

—Sshhhtt…No es que se hayan quedado dormidos lo que me molesta…— Aclara Vegeta acercándola con él por la vista del balcón. — Sino donde…— Señala a la habitación de sus Sailors.

— ¡Ah! ¡¿Qué?!— Sorprendida abre sus ojos grandes.

—No me grites al oído— Siseó

—Oh…Lo siento— Bajaba la voz— A mí también me dolió un poco gritar— Se frotaba la frente— ¿Puedes saber dónde está cada uno?

—Raditz está con Sailor Mars…Y el idiota está con Sailor Venus— Señala a sus habitaciones.

—El novio de Rei es Raditz…Creí que se llevaban mal…—Comenta sorprendida

— ¿Novio? ¿Ya sabias que estaba viendo a alguien?

—Sí, pero no dije nada porque ella mantenía su identidad en secreto…Ahora veo porqué. Lo de Mina, juro que nunca supe nada. — Le aclaraba.

—Bueno… ¿Crees que también lo hayan ocultado o es un error de borrachos? Porque si lo fuera voy a sacarlo a patadas ahora mismo. — Enojado apretaba sus puños.

—Ellos son adultos, creo que deberíamos dejarlos hacerse cargo de su desastre. — Trataba de tranquilizarlo, y que no se desayune un asesinato luego de descubrir esto.

—Mira, ése par no los he conocido como tipos serios, si llegaran a aprovecharse de tus Sailors, me sentiría como el directo responsable…He aceptado que tú las quieres como tu familia, si algo les pasara, a ti también te afectaría ¿No?— La mira esperando una respuesta.

—Por supuesto. Me parece muy tierno de tu parte que te preocupes. — Se aferra a su brazo sintiendo su calor contra ella.

— ¡Agh! ¡No soy tierno mujer! No vuelvas a llamarme así…— Enojado la regañaba, pero su mirada estaba brillante en él, sentía también la carne de sus pechos estrujarse en los músculos de su brazo. No se resistió. La tomaba de los hombros y la besaba. Más tarde se ocuparía de lo demás, ahora sólo arrastrará a su esposa hasta la bañera, para tener una buena prueba de la suave carne de sus senos.

Un mensaje en sus scouters con una amenaza de muerte, les quitó a ambos hermanos el apetito, apenas se despabilaron, se bañaron y se preparaban para la reunión que tendrían con el Príncipe Vegeta.

—Raditz, lo nuestro es serio, y estamos hace más tiempo que Mina y tu hermano, creo que tienes que relajarte— Masajeaba sus hombros— Iré contigo.

— ¡No! No quiero exponerte a nada Rei…Eres demasiado importante para mí. — Se daba vuelta y se llenaba de su olor besándola muy suave en la mejilla.

Raditz se encontraba en el pasillo con Kakarotto, resoplaba sabiendo que de seguro fue su culpa cómo salieron las cosas. Ya sentía que ni tenía sentido romperle las costillas.

—Dios…Lo siento Raditz…—Se lamentaba avergonzado— Juro, que te lo compensaré de alguna forma, anoche estaba tan borracho que sólo me tiré a dormir, y al despertar no oculté mi ki.

—Aaajjj…Está bien, yo también hice lo mismo. Sólo nos queda recibir el disparo de frente. Tú por lo menos, sabes que superas en nivel de pelea al Príncipe. —Lo golpea en el hombro— Quizá sólo quedes desempleado.

—No sé si Mina querrá estar con alguien sin futuro entonces, los Saiyajin sólo sabemos de peleas. — Pensaba en voz alta— ¿Podré ser algo así como un asesino a sueldo?— Se sientan esperando fuera de la oficina. Pegan un salto cuando ven que Vegeta abre abruptamente la puerta.

— ¡Tú!— Señala a Kakarotto— ¡El idiota primero!— Lo ve tragar duro, y acomodarse la ropa. Raditz apenas puede fijarle la mirada. Entra a la oficina— ¡Tú también insecto entra!— Raditz rápidamente entraba, se sentaban frente a Vegeta. Quedaron en silencio mirándose incómodos. — ¿Bien? Estoy esperando…— Los mira serio a los ojos.

—Su alteza— Empezaba Raditz— Sé muy bien que…Mi historial no me respalda, hemos pasado casi toda nuestra infancia, y luego adolescencia en misiones y purgas…Me conoce mejor que nadie. Pero yo, le juro que tengo intenciones serias con la Señorita Rei. No dijimos nada antes, porque queríamos conocernos mejor y— Se aclara la garganta— …Si alguien debe recibir algún castigo de su parte debo ser yo, no mi pareja.

—Hm…—Escuchaba atento y veía a Kakarotto levantar tímidamente la mano para hablar. Afilaba su mirada asesina hacia él— Tú…

—Su Alteza…Quiero que sepa que yo hace poco estoy con Mina. Pero igualmente la quiero como mi pareja. Sé que debí pedir permiso antes de que cualquier cosa sucediera, y que esto no me deja bien parado. Pero si debe desquitarse con alguien, hágalo conmigo— Agachaba su cabeza rindiéndose ante él. Esperando alguna respuesta o reprimenda.

Vegeta se levantaba de su silla y cruzaba sus manos en la espalda. Podía saber que sus intenciones son sinceras, pero aun así necesita aclararles algo— Seguramente saben…Que las Sailors de mi esposa eran Princesas en su planeta natal. Sus hogares, junto con su familia fueron destruidos por el Negaverso. Fueron protegidas por la Reina Serenity en el Milenio de Plata, criadas como hermanas junto con la Princesa. Ellas son como familia para mi esposa. Si algo malo les sucediera, ella no estaría bien. Y es mi deber su bienestar— Los miraba muy serio—Levántense — Ambos se paraban derechos— Ahora compartimos un deber…No lo arruinen. — Los excusaba para irse. Fuera de la oficina se encontraban Rei y Mina esperándolos.

— ¡¿Cómo no me dijiste qué había pasado?! ¡Dijiste que era sólo algo del trabajo!— Mina reclamaba a Kakarotto enojada— ¡Tuvo que contarme Rei! ¡Que al parecer tiene un novio más sincero que el mío!— Le daba la espalda.

—Mina…Perdóname— Se acercaba de a poco a ella, pero lo esquivaba— No quería exponerte… ¡Oye! No me huyas, salió todo bien.

—Me diste un susto horrible, no sabía porque te habías alterado al irte. —Hacía un pequeño puchero y se dejaba abrazar por él.

—Sigues vivo…Me parece bien…—Comenta Rei a Raditz, se cruza de brazos cuando se acerca.

— ¿Abrazo?— Pregunta Raditz frunciendo el ceño— Una patada tuya también me gustaría. — Le levanta una ceja sugerente.

—Buenos días Su alteza… ¿Qué sucede?— Pregunta Bardock acercándose al Príncipe

—Lo que está viendo General…— Señala a las dos Sailors riendo y departiendo con sus hijos.

Bardock lo ve y no lo cree…Sospechaba algo de Raditz, pero del menor de sus hijos nada ¿Acaso mantenían todo en secreto? Apretó sus puños y su mandíbula enojado. Tomó del brazo a Kakarotto y pateó duro sus costillas dejándolo tirado en el piso. Buscó a Raditz y de un gancho izquierdo lo tiró al lado de él — ¡Vaya! ¡Así que soy el último en enterarse!— Se acerca a ellos tirados en el piso.

—Padre, te juro que…—Trató de calmarlo Kakarotto.

—Ahora no quieras ni hablar ni contarme— Los apunta con el dedo— ¡Organizaremos una cena lo más pronto posible y me presentan como se debe a sus parejas!— Se gira a las Sailors— Señoritas mil disculpas, juro que yo les enseñé como se debe...Ya estoy ansioso de verlas en la cena y conocerlas— Ve que Lita se acerca al oír el escándalo.

— ¡Bardock! ¿Qué pasa?— Preocupada de ver que al parecer había golpeado a sus hijos.

—Que ahora eres suegra de Rei y Mina— Serena se metía en la conversación riendo a carcajadas.

— ¡¿Cómo?!— Estaba más que sorprendida y esperaba explicaciones pero ya.

—Que Raditz está con Rei. Y Kakarotto está con Mina. No te preocupes, oiremos detalles en la cena que mis hijos van a organizar para presentarlas como se debe. —Sentenció Bardock. Saludaba a todos para luego retirarse con Lita.

—Jajajajaja, nunca vi al General romperles la cara a sus hijos, fue demasiado divertido— Vegeta daba una carcajada maliciosa a los dos hermanos, al final no fue él quien les partió la cara— Mujer…Deberíamos ir a tu oficina y ver las actividades de mañana. Pensaba verlas mientras comíamos…— Le tira una sonrisa ladina y una mirada sugerente— Pero bueno…había cosas más importantes.

Se ponía roja recordando— Tienes razón, aunque prefiero ir a la biblioteca, tengo un par de cosas que leer, que las he dejado de lado con todo lo de tu cumpleaños— Se unía a su esposo para organizar juntos su rutina. Luego comentaría con las chicas todas las buenas nuevas que han surgido.

Las semanas habían pasado, desde aquel espectáculo público que dio la Princesa de la Luna. Lo único que se comentaba era lo ansioso que estaba todo Vegeta-sai de ver cuando quedaría preñada, dando por primera vez en el universo a un hibrido Selenita/Saiyajin. Fingía lo más que podía una sonrisa complaciente o un rostro neutral, para ocultar su desprecio ante la idea. Sus espías también le traían información de los Élites de su hijo, que al parecer siguieron la tendencia del General y están de pareja con las Sailors. Se pasaba las noches pensando…Recordando, envenenando su mente. Ésa maldita Princesa se le metió tanto a su hijo, que lo tiene cometiendo locuras que desafían la tradición de su raza. Sabía que tratar tanto tiempo con una hembra Selenita podría provocar algo así. Pero esperaba que con su hijo fuera diferente, ya que su nivel era más alto que el de él. Muy pronto su planeta estaría dominado por el reino de la luna y la tierra, una vergüenza, verse sometido por un reino de tan bajo poder. Que sólo alberga un escudo defensivo para ellos…El Cristal de Plata…Puede que el Rey Vegeta muera antes de volver a ver el Cristal de Plata de nuevo. Lo tuvo tan cerca…Al mismo tiempo tan lejos. Bebe en su habitación, ya ni las hembras que traían a su habitación funcionaban para calmarlo o quitarlo de sus negros recuerdos. El alcohol sólo empeora su condición cada día, sólo lo ayuda a quedar inconsciente y poder dormir. El Rey Vegeta está desesperado, ya no tiene salvación, sólo le queda evitar por cualquier medio necesario que esa Princesa se salga con la suya. Rompe la botella en su mano, los vidrios que quedan en sus dedos dejan ver algo de sangre…Su sangre… Su propia sangre lo había traicionado, de Tarble lo esperaba, era una rata inservible; pero su heredero, de quien esperaba que concretara su sueño algún día. Ahora sólo lo dejaba de lado, sin importarle. Pues debe recibir un castigo por traidor, debe aprender que hasta su muerte el Rey de Vegeta-sai sigue siendo él. Está decidido a quitarle lo que a su hijo más le importa… Así sea que eso le quite la vida en el proceso.

—Hey…Vegeta… Despierta— La hembra de ojos, y cabello rojizo lo llama.

—Grrr…— Se retuerce y teme abrir los ojos, conoce muy bien ésa voz. Al parpadear se da cuenta que está recostado sobre el pasto, con su uniforme tradicional — ¿Se hizo tarde? ¿Qué sucede?— Resopla molesto. Se levanta de golpe al recordar que había chocado con su nave. Se pone en guardia enseguida alejándose— ¡¿Dónde estoy?! ¡¿Usted quién es?! ¡¿Cómo sabe mi nombre?!

—Disculpa…Eeemmm…Perdón, Disculpe. Acabo de curarlo, su nave se desvío y lo único que pude saber es su nombre que estaba en la computadora de su nave. — Lo veía confundida.

Vegeta no lo creía estaba frente a ella, él la conoce, se acerca de golpe a su figura— ¡Tú me conoces! ¡Yo te conozco!— La aferraba a su cuerpo muy fuerte, no quiere soltarla, ésta vez no la soltaría. Se siente dichoso y es lo único que importa. Desgarra su vestido y la tira contra el pasto, era todo lo que recordaba, lame y masajea sus pechos, siente sus manos sobre él acariciándolo, gimiendo.

—Bésame…—Pidió la hembra susurrando

— ¿Q-Q-Qué?— Se detuvo asustado, beso… ¿A qué se refería? La veía poner un dedo en su boca muy sugerente.

—Bésame Vegeta…—Gimió de nuevo.

— ¡No!— Se asustaba. Intentaba alejarse. Tapaba sus oídos— ¡No! ¡No!

— ¡Bésame!

— ¡No! ¡Aléjate! ¡No!— Por más que tapara sus oídos, la seguía escuchando, rogándole un beso.

— ¡Bésame Vegeta!

El Rey Vegeta se despierta con pánico. Su corazón estaba acelerado como si hubiera corrido más de cien kilómetros, su piel parecía tan real, su voz, la visión de la Reina Serenity de joven era casi celestial. Está decidido borraría su pasado como fuera, y su secreto moriría con él.

El Príncipe Vegeta se sentía muy alegre conforme pasaban los días luego de su cumpleaños, los rechazos constantes de parte de su padre para realizar las reuniones de rutina con él, parecían hasta un regalo implícito del universo. Sólo recibía los correos con la información pertinente y hacía su trabajo. Seguro el viejo no puede ni verlo sin ahogarse en su propia bilis de haber fracasado en querer meterse en sus asuntos, más específicamente con su esposa. Todo el mundo estaba ansioso por verlos concebir, pero llevaban poco tiempo juntos, recién después de casados fueron realmente íntimos, quizá esperar a cumplir un año de casados sea buena idea. Sabe que al ser un heredero, los hijos son también un asunto de estado, por un segundo envidia a Tarble. Luego sacude la cabeza de ése pensamiento, iba a hacer como siempre, y hacer lo que a él le placiera, sin importar lo que a su alrededor sucediera. Está seguro que el camino que eligió con su esposa es el correcto, más si ella también está de acuerdo.

— ¿Todo bien Su Alteza?— Pregunta Bardock viéndolo muy pensativo, sin prestar mucha atención al recorrido con el ejército.

—Sí, disculpe General— Aclara su garganta— Su Majestad… ¿No ha pedido reuniones con usted?— Pregunta curioso Vegeta.

— No. Quizá no quiere verme hasta no digerir lo de mi pareja…Y de mis hijos. Sólo envía información por correos oficiales. Nada de otro mundo— Lo acompañaba caminando.

—Ja…Bueno, ahora que nos ahorramos ése mal trago, siento que terminamos más temprano. Me pone de buenas…— Sonríe de lado y mira a los soldados alineados, que saltan un poco del susto al ver la sonrisa del Príncipe. No saben que es mejor, que esté de malas y los elija para golpearlos, o que esté de buenas y les exija el doble que de costumbre.

—General, Su Alteza— Saludaba Paragus—Traigo unas disculpas de parte de su Majestad, su estado de salud no le permitió verlos en varios días. Pero ahora se siente mejor, y le gustaría verlos a ambos luego de terminar con sus tareas aquí. — Con tono muy amable, pero sabiendo que los puso a ambos de malas.

—Gracias Comandante— Le dedicaba un saludo y lo veían retirarse.

—La próxima General recuérdeme tener la puta boca cerrada. — Vegeta apretaba los dientes.

—Con gusto. — Respondió Bardock gruñendo bastante molesto. Era muy raro que pidiera a ambos para una reunión, quizá sólo quería matar dos pájaros de un tiro…Otra idea cruzó su cabeza, y la sacudió de su mente con temor que fuera cierto.

Reunidos con el Rey y el Comandante Paragus; el Príncipe y Bardock intercambian miradas, mientras reciben los informes, de que había ido una flota a un planeta para negociar un tratado y fracasaron. Al parecer, les debían a los Saiyajin el favor de eliminar a las Fuerzas Especiales Ginyu, que solían ir allí a destrozar lo que vieran a su paso, como un patio de juegos.

—Necesitamos que el SuperSaiyajin vaya a hablar con ellos, después de todo, es gracias a él que las Fuerzas Especiales Ginyu ya no los atormentan. Y de la intervención de usted Príncipe, en caso de que haya un tratado que firmar. — Explica Paragus

—No entiendo qué sacaríamos de un planeta de tan bajo nivel, no tienen recursos que nos interesen o gran armamento— Interroga el Príncipe— No entiendo la insistencia. — Levantaba una ceja a su padre y a Paragus.

—Hijo…Cualquier aliado que podamos tener nos viene de ayuda, no tengo idea de dónde se oculta Freezer, y tú y yo sabemos que no se va a quedar de brazos cruzados después de su derrota. Sea lo que sea que esté planeando. Quiero estar prevenido y tener la mayor cantidad de aliados posibles.

—El planeta Yardrat queda a 5 días de aquí con la nave más rápida que tenemos para transportarnos juntos— Explica Bardock— Es un planeta con muy bajo nivel de Ki, pero se dice que tienen técnicas para manipularlo nunca antes vistas, no son muy conocidas, porque tienen la regla que ningún habitante de ahí puede practicarlas fuera del planeta. — Mira al Príncipe.

— ¡Hm! ¿Puede alguien que no es de ahí aprenderlas y practicarlas fuera del planeta?— Consulta Vegeta a Bardock.

—Hay muy pocos que ellos eligen para enseñarles, principalmente la técnica de aumentar el Ki de una manera monstruosa, es la que los forasteros buscan. —El General captó cómo le interesó un poco al Príncipe esa información. Pero principalmente no quería que hubiera un enfrentamiento, sabía que si ellos no iban, el Rey no dudaría en extinguir a la población pacífica de ése lugar. Por lo menos quería ir y ver qué situación se estaba desarrollando personalmente.

—Bien, armaré un grupo de Élites de mi sequito, y una nave grupal. Para que sepan que vamos a un tratado y no a un ataque. — Le interesó un poco el comentario del General, aunque él prefería el entrenamiento físico, y no algunos trucos baratos del Ki. Investigaría lo que pudiera de ése planeta, pero se notaba que eran seres pacíficos. Si se enfrentaban a ellos por cualquier motivo, no habría honor alguno en matar a alguien más débil y pequeño. Llevaría gente de su séquito, porque está demasiado prevenido de los espías de su padre. Le angustió un poco dejar a su esposa sola esos días, pero si se mantenía en sus dominios nada le sucedería.

— ¡Ay no es justo!— Se quejaba Mina, en el balcón de la habitación de Kakarotto— La estábamos pasando muy bien, y ahora te iras por casi dos semanas o más dependiendo de si logran un tratado o no— Cruzaba sus brazos y se giraba de espaldas.

—Volveré lo más rápido posible. Soy el SuperSaiyajin, quizá el hablar con quién los libró de sus problemas los convenza de aliarse con nosotros más rápido de lo que pensamos. — Se acercaba a ella para abrazarla— En lugar de andar quejándote…—Apoyaba su erección contra su trasero— Deberíamos aprovechar el tiempo…— Besaba su cuello.

—Jajaja, más te vale pedir dos días libres, porque te voy a follar tanto que te dolerá la cadera— Mina se volteaba y se tiraba sobre él.

—Así que hay que ver los detalles de nuestra unión apenas vuelvas…— Hablaba Ami mientras estaba desnuda encima de Nappa— He intentado averiguar sobre ése planeta Yardrat, pero tienen tanto secretismo con sus técnicas y lo que enseñan, que casi nada de información pude sacar. A parte de que son de razas variadas y pacíficos. — Acariciaba el pecho del Comandante.

—Hmmm…Me impresiona que incluso estando dentro de ti, puedes seguir hablando del trabajo— Reía un poco y acariciaba sus muslos con la cola— Prométeme que ninguna de ustedes saldrá de Los Dominios del Príncipe— También estaba preocupado, de que por alguna indiscreción algo le sucediera a su pareja.

—Jajaja, lo prometo, no temas. Así tenga que congelar en el suelo a la Princesa y las Sailors, no saldremos. Los guardias que nos dejaron además son de confianza. Estaremos bien—Le sonríe con todo su ser, y lo relaja, empieza a moverse de nuevo sobre su miembro de arriba abajo, no va a desperdiciar ni un segundo.

—Buenas noches Bardock— Saluda Lita mientras prepara una bandeja de comida— ¿Mucho trabajo?

—Pufff…No te imaginas, por suerte el príncipe Vegeta ayuda a armar todo a la par. También quiere ir y volver lo más rápido posible— La mira preparar comida para la habitación— ¿Comeremos en la habitación?

—Sí, además Mina y tu hijo están encerrados hace rato, y se nota que no van a comer. Así que nosotros podemos aprovechar y pasar tiempo en cama— Guiñaba su ojo coqueta.

— ¡Hm!...Si me bañas primero, seguro me siento recuperado— La abraza de la cintura y la alza en su hombro— No perdamos tiempo. Al baño.

—Jajaja, sí mi General— Reía traviesa.

—Voy a extrañarte sabes…— Serena se recostaba en el pecho de Vegeta, mientras estaban tendidos en la bañera— Llévame contigo…—Le ruega aferrando cada centímetro de su cuerpo a él.

—No mujer, estás loca, algo puede salir mal. Aun no sé bien qué situación hay en ése lugar, y la flota que mandó mi padre aún está ahí. — Besaba su frente, mientras ella acariciaba el pelaje de su cola— Sólo júrame que no vas a salir de aquí…

—Lo juro, pero…Estaría más tranquila si estuvieras a mi lado.

—Mientras más pronto me vaya, más pronto volveré, me comunicaré contigo tan seguido como pueda— Olía su cabello— Cuéntame todo lo que pase, y si sucede algo malo o sospechoso, por favor avísame. — La estrujaba un poco más.

—Por supuesto mi príncipe— Se hundían juntos en un beso lento y apasionado. Iban a sacar provecho de cada segundo juntos.

Rei corría en el pasillo, algo la perseguía, no entendía bien qué, pero si no llegaba a abrir las puertas gigantes frente a ella, se quedaría sin aire. Al abrirlas, Serena está parada con su vestido tradicional del Milenio de Plata, sus manos juntas rezando. Cuando da un paso hacia adelante, una fuerza gigantesca la aplasta en el piso sin dejarla avanzar, puede ver el piso rompiéndose en dirección a la Princesa. Quiere advertirle pero unas manos se envuelven en su cuello, no puede respirar, no puede gritar, estira su mano para poder ayudarla. Pero la fuerza que la retiene alcanza a Serena, y destruye todo a su alrededor junto con ella, la ve desaparecer dentro del enorme resplandor.

Rei despierta de un grito tocando su cuello con ambas manos, luego de sentir ésa fuerza ahogante casi matándola. Se levanta y corre al baño con nauseas estridentes, mientras intenta recuperar el aire.

— ¡Rei!— Raditz la sigue al baño asustado, su grito le puso los pelos de punta. La veía aferrada a la taza del inodoro, vomitando sin parar— Rei dime qué hacer…—Se acerca acariciando sus hombros, y lo único que se le ocurre es mojar una toalla con agua fría. Recuerda las veces que tuvo resaca eso aliviaba su malestar cuando vomitaba de ésa forma. Se acerca a ella y pone la toalla sobre sus hombros y su nuca— Sshhh…Respira…Ya…— Sostenía su cabello y limpiaba las gotas de sudor que caían de su frente. —Sólo fue un sueño. Mi Rei…Tranquila— Acariciaba su espalda mientras la sentía relajarse. Buscaba una de sus camisetas para que ella se vistiera.

—No fue un sueño…—Le aclara Rei, mientras se cepilla los dientes— Necesito armar el fuego sagrado…Necesito hablar con Serena— suspira con tono tranquilo, hacía tiempo que no sentía a un enemigo tan cerca.

— ¿Estas segura?— Preocupado por esa revelación, si bien ella le dijo de su sexto sentido, nunca la vió experimentarlo de cerca. Ella lo miró segura mientras asentía—Bien… Es de madrugada ¿Crees poder dormir un rato más? ¿O prefieres avisar ahora sobre lo que viste? Podemos también estar despiertos y hablar para relajarte.

— Sí, creo que puedo dormir…—Se iba con él a la cama, su cola la acariciaba muy suave a una de sus piernas— Un enemigo…Que creo que ya está aquí, va a atacar a Serena.

—No si podemos evitarlo— Se aferraba fuerte a su cuerpo. Respiraba suave, y seguía pasando la toalla sobre su frente, intentando refrescarla. Ya no estaba seguro de dejarla para ir a la misión con el Príncipe.

Todos reunidos en una de las salas de entrenamientos, escuchaban a la premonición de Rei. Le traían lo que necesitaba para armar el fuego sagrado y poder saber la identidad de su enemigo. Ponía pergaminos a unos troncos, que alineaba uno encima del otro. Veían a Sailor Mars juntar sus manos y encender las llamas frente a ella. Junta sus manos en oración, y las llamas explotan en lo alto.

—Necesito saber…—Rei se concentra, haciendo los símbolos con las manos— ¿Quién es nuestro enemigo? ¿Quién amenaza a la Princesa?— Presiona fuerte su mandíbula, y concentra toda su energía— ¡Muéstramelo ahora!— En el humo se forma la sombra de un mono gigante rugiendo fúrico. Todos saltan al oírlo rugir. — ¿Qué es eso? ¿Qué significa?— Pregunta Rei volteándose a los Saiyajin.

—Es Ozaru, un demonio de una antigua leyenda del Planeta Sádala— Explica Bardock

—Pero es sólo una leyenda…— Raditz comenta, viendo preocupado a Rei, acercándose a ayudarla, su Ki pareciera haberse gastado abruptamente haciendo esto.

—También lo es el SuperSaiyajin…y Aquí estoy— Kakarotto los prevenía.

— ¿Broly? Quizá tenga que ver algo con él…—Serena estaba algo asustada por su amigo, sería muy horrible para él volver a perder el control, y descubrir que mató gente inocente una vez más.

—Lo he visto muy tranquilo, es más pareciera un Saiyajin común y corriente, la relación con Chelye parece haberlo puesto en balance— Vegeta pensaba, si por algún motivo algún habitante de Vegeta-sai, pudiera transformarse en Ozaru, así como sucedió con el SuperSaiyajin, estaría dejando en una trampa mortal a su esposa y las Sailors. — ¿Y en el Milenio de Plata? ¿Si ella estuviera ahí? ¿Estaría a salvo?

—No hay manera exacta de saberlo. Lo único seguro es que todo indica que ése enemigo está aquí— Ami les explica

—Correcto…Está decidido. Prepararan una nave lo más pronto posible, y se irán un tiempo al Milenio de Plata. Nosotros apenas salgamos de las negociaciones, iremos a encontrarlas allí. Hasta no estar seguros que la amenaza se aleje, no volveremos —Vegeta seguía— Nosotros salimos en 36 horas. — Toma su scouter y envía un mensaje a Monaka para iniciar los preparativos— El viaje a la Luna terrícola es más largo, así que les tomará un par de días más salir ¿Están de acuerdo?— Los mira esperando una respuesta.

—Sí su Alteza— Contestan todos, decididos en que es la mejor manera de proceder.

Mientras se retiran, Serena atrapa del brazo a Vegeta, y lo acompaña caminando— Diremos que es un viaje a visitar a mi madre…Si es que hay rumores de algún tipo.

—Sí. Me importa solamente ponerte a salvo. Puedes llamar ahora mismo a tu madre y avisarle de tu viaje.

—Sí… ¡Oye! Podemos visitar la tierra y recorrer algunos lugares que me gustaría que conocieras. —Se ponía contenta y dejaba un poco de lado su angustia y miedo— Sería como un viaje de bodas ¿Qué opinas?— Sonreía con todos sus dientes hacia él.

La veía con la mirada brillante, él le dedicaba una sonrisa ladina— Que mal…Yo ya planeaba encerrarte en la nave al llegar y cogerte hasta que te desmayes…

— ¡Eres un cerdo asqueroso!— Lo soltaba y se adelantaba a su oficina. La enervaba sentir su risa burlona detrás de ella. En verdad que el tipo no cambia…Le gusta un poco…

En la estación de salida, Había llegado la hora del grupo de Élites del Príncipe Vegeta para partir. Las Sailor se reunían para despedir a sus parejas. Lita Y Mina se tiraban sobre sus guerreros sin ninguna vergüenza. Vegeta sólo frotaba el puente de su nariz, sintiendo como toda la situación le causaba hastío. Rei y Raditz sólo se despedían de lejos.

—Más te vale no andar con alguna otra alienígena por ahí. No habrá lugar en el universo donde puedas esconderte de que te calcine las pelotas… ¿Entendido Ra-ditz?— Rei lo amenaza con los brazos cruzados.

—Si supieras que lo único que quiero es…Que me prendas fuego ahora mismo…—La mira de manera incitante, poniéndola totalmente roja y avergonzada.

—No se preocupe Señorita Rei, Raditz nunca pudo escapar a mi ojo vigilante— Nappa explica mientras se voltea y se despide de Ami, con un pequeño beso en la mejilla.

—Si me haces una escena de esas pido el divorcio…—Vegeta le fruncía el ceño a Serena

—Mmmm…Déjame pensar…— Reía coqueta, y le dedicaba una reverencia— Nos vemos pronto Su Alteza.

Vegeta le devolvía el saludo, la veía alejarse para que subiera a la nave, quería abalanzarse sobre ella, abrazarla y jurarle que estarían juntos lo más pronto posible. Pero no puede, su cuerpo no le responde a lo que siente…Y sospecha que ella se da cuenta, porque igualmente le dedica una sonrisa feliz mientras lo despide con una mano. Ella es en verdad sorprendente.

En el viaje, Vegeta se sorprendió gratamente de ver a Raditz y Kakarotto, más enfocados en sus obligaciones, sin faltar a ningún turno para entrenar en la cámara de gravedad que tenía la nave. Hasta parecían ser los primeros en levantarse por las mañanas. El más insoportable parecía Nappa, que no hacía más que hablar de su unión con su pareja en los almuerzos. Hasta lo había visto desprevenido un par de veces hablando como idiota con Sailor Mercury por el scouter. Era como ver un gorila gigante embobado, y hablando como estúpido. Le parecía gracioso en parte…Pero hasta a él le dio un poco de celos…Si él hubiera tenido un cortejo o noviazgo así ¿Hubieran sido más fáciles las cosas entre él y Serena desde el principio? Le costaba horrores a veces, superar el muro gigante que parecía tener entre su orgullo y sus sentimientos. Quizá sí fue un error que se encontrara con él, y el príncipe correcto para ella era otro…Cierra fuerte sus ojos y golpea su frente quitando esos pensamientos. Una llamada entra a su scouter, su esposa…

—Buenas…Noches…Días… ¿Cómo sería si estas en el oscuro espacio? Jajajaja— Serena lo saluda— Excelentes noticias, salimos en unas diez horas…Pero juro que de todas maneras, antes de partir te enviaré un mensaje, y otro para avisarte que ya despegamos bien, y luego otro para decirte lo mucho que te quiero, por último otro para regañarte de que no me contestas ninguno— Ríe a carcajadas.

— ¡Hm! Te entiendo…Yo también estoy ansioso por volverte a ver— Se dirige a su cabina en la nave, entra y cierra la puerta— Serena…— Suspira viéndola con melancolía.

—Oye, no me asustes… ¿Sucede algo? Mira que también te extraño y eso me pone el doble de triste si me ves así. Jajajaja. Arriba ése ánimo Príncipe Heredero— Trata de animarlo.

—Eres maravillosa ¿Sabes?— Toca la pantalla de su scouter deseando poder tocarla a ella también— Aun no entiendo cómo te engañé para que te casaras conmigo…Fui pésimo en el cortejo y n-

— ¡Detente!— Pone las manos para parar lo que iba a decirle— Una vez pensé en eso también, y sabes qué…Llegué a la conclusión que nuestro cortejo y noviazgo lo estamos haciendo de casados. No fue perfecto, pero ahora lo es. No quieras ni pensar que no debemos estar juntos ¡Ya eres mío y no te voy a dejar! ¡Nadie te va a quitar de mi lado!— En chiste lo regañaba.

—Ja… ¡El Príncipe de Los Saiyajin no es propiedad de nadie! ¡Mujer Vulgar!— Seguía bromeando.

—Jajajaja ¿Cuánto les falta para llegar?— Serena quiere saber si el viaje va bien.

—La nave mejorada que dejó Tarble en su última visita es impresionante, tardaremos casi 25 horas menos de lo previsto. Así que en 4 horas llegamos— Ella seguía balbuceando sobre todos los lugares que lo quería hacer conocer en la tierra. Sonaba como otra pequeña tortura para él, pero sólo le importaba oír su voz lo más que pudiera. El olor de sus bragas que se llevó sin que ella supiera, empezaba a desaparecer. Y sólo le quedaban las imágenes por las noches.

Ya llegando a la órbita del planeta Yardrat, podían ver la flota Saiyajin que había ido a negociar. Era más grande de lo que incluso les habían informado, Nappa, Bardock, Raditz fruncen el ceño preguntándose qué había pasado.

—General…—Dijo Vegeta notando la situación— La posición de la flota ¿La nota?

—Sí. No parece una 'negociación' como nos habían dicho. Parece más bien una purga— Señala al ángulo y la distancia que mantienen las naves.

—Llama ahora mismo al comandante de ésa flota, díganles que queremos hablar con el Patriarca de ése planeta. Que trajimos al SuperSaiyajin— Señala con el pulgar a su costado donde está Kakarotto— Pero principalmente, que desarmen la posición en la que están.

En Vegeta-sai, Serena y las Sailors se alistan emocionadas para salir. Ya avisó sobre su despegue a Vegeta, que también le dijo que inició las comunicaciones con el planeta Yardrat. Su estómago se retuerce de nervios y de emoción, raramente no había extrañado mucho su hogar. Pero sí que extraña a Vegeta, y quiere mostrarle esos lugares que él no pudo ver mientras estaba apostado en la tierra, debido a sus obligaciones diplomáticas. Toma posición en su asiento y se ajustan muy bien. Monaka los llevará, junto con Lemo por cualquier accidente que suceda, que esperaban que no se diera. Pero en caso contrario, era mejor contar con un médico a bordo. Ami es una navegante por computadora experimentada, y Rei en verdad que no se pierde ningún detalle en la seguridad.

—Su Majestad— Paragus junto con otros soldados están reunidos con el Rey Vegeta— La nave de la Princesa está despegando…—Espera la orden.

—Excelente…—El rey Vegeta cruza sus brazos en la espalda, sonríe, su semblante sí que ha cambiado en estos días, ya con una misión en su mente, todo parecía más claro, hasta sentía respirar aire mucho más fresco y dormir mejor. Se gira a su Comandante – DERRÍBENLA.

Casi saliendo de la órbita de Vegeta-sai. Notan por los radares tres naves detrás de ellos. A Ami le parece extraño, no sabía si eran un estilo de escoltas, pero no recuerda nada de eso en el plan de despegue que les habían entregado. Intentó comunicarse para consultar si había surgido un inconveniente, pero no hubo respuesta del otro lado. Y tan cerca de salir de la atmosfera, no podían manipular mucho.

— ¿Ami? ¿Qué pasa? ¿Esas naves nos siguen?— Mina pregunta algo extrañada.

Los ojos de ella y Monaka se abren grandes cuando la posición de las naves cambia a hostiles. — ¡Es un ataque!— Grita hacia atrás Ami, mientras todos tratan de cubrirse como pueden al sentir el primer impacto, y la sacudida violenta.

— ¡Suelte el mando Señorita! ¡Cúbrase! – Grita Monaka para ver si puede maniobrar la nave para por lo menos estrellarse en alguna laguna y causar el menor daño posible. Ve que pierden un motor, y no para ahí, empiezan a explosionar disparos, desde los trenes de aterrizaje de emergencia. Es un atentado no hay duda de ello— ¡Cúbranse como puedan e intenten sostenerse, voy a maniobrar en ángulos cerrados!— Apenas lo termina de decir, gira bruscamente a 180 grados dejando la nave casi de cabeza. Ése impulso le permite dejar la nave planeando unos pocos segundos, dándole tiempo de apagar la alimentación de los motores para prevenir un incendio, mientras los disparos siguen. Vuelve a girar en sentido contrario, pero aun queriendo bajar la nave, prende de nuevo los motores, hace esa manipulación las veces necesarias para poder bajar la nave lo más suave posible en ésta situación, y esquivar los disparos. Las Sailors y la Princesa habían dado un par de gritos, pero ahora sólo estaban aferradas a sus asientos, presas del miedo. Con zumbidos en los oídos, totalmente aturdidas. De pronto dejaron de sentir los disparos, y un agarre metálico se aferró de ellos. Haciendo que la caída libre intermitente se detuviera. Varios pasos en el metal de la nave las advierten. Rei se desabrocha el soporte de la silla y se transforma, dispuesta a matar a quien sea que los haya emboscado. Varios disparos como en metralleta se despliegan, pero se dan cuenta que no son disparos, sino…Una especie de ¿Dardos? Rei intenta retirarse uno que le dio en la pierna, pero al quitarlo es como un imán que vuelve a insertarse. Lemo se acerca a verla. Mientras las demás se tiran al suelo, saliendo de sus asientos.

—Es un dispositivo que inhibe el Ki, se usa para criminales peligrosos en Vegeta-sai— Explica Lemo— Quítelo de nuevo pero asegúrese de quemarlo o se insertará aún más en su cuerpo. — La ve quitarlo y prenderlo fuego.

— ¡Hijos de puta! ¡¿Qué mierda sucede?!—Rei y las demás Sailors, están transformadas rodean a Serena. Se dan cuenta que están siendo tiradas por unas naves más grandes, y perdieron de vista las otras tres.

Lita comienza disparar rayos hacia el techo, donde siente pasos dar vueltas, mientras Rei lanza flechas de fuego. Mina y Ami están a la espera de que cualquiera entre y servir como escudo para la Princesa. Serena tiene el corazón acelerado, pero aun así se trasformó en Sailor Moon, y está dispuesta a luchar. Estaban concentradas en el techo; escuchan a un par de soldados.

— ¡Las dos de cabello oscuro son peligrosas, no se acerquen! ¡Manténganse así! ¡Esperen hasta tenerlas neutralizadas!

Ami comenzó a tirar una ráfaga de hielo al techo, esperando dejar pegados al techo a quienes estuvieran arriba, hasta que Lita, mira hacia el piso de la nave… ¿Sería posible? Una ráfaga impresionante de dispositivos de Ki y disparos golpea a todos desde abajo. Estos dardos se sienten diferente. Caen inconscientes ya no pueden, huir…Ni luchar.

Chelye fue a buscar a Broly, no entiende qué sucede con su scouter, es como si lo hubieran bloqueado. Más le preocupó, ver lo que medio Vegeta-sai había visto, la nave de la princesa, reingresar remolcada al palacio. Hasta intentó usar otro dispositivo para comunicarse con el Príncipe. Pero parecía que los dominios del Príncipe habían sido aislados de la comunicación.

— ¡Broly!—Se encontraron a medio camino. Lo veía también preocupado y buscándola

— ¿Qué pasa? No podía comunicarme contigo y me preocupó que te haya sucedido algo—La abraza aliviado pero con los nervios de punta.

—Los Dominios del Príncipe están aislados de la comunicación ¿Crees poder comunicarte con el Príncipe Vegeta o Raditz, cualquiera que esté con él?

—Intenté hablar con Raditz…Pero tampoco me deja comunicarme— Frunce el ceño, odia ver la conclusión obvia a la que llegó. Fue una emboscada. Está seguro que están en el palacio. Necesita un Scouter de inmediato uno que no lo bloquee. Si el Rey está detrás de esto, seguro su padre también, teme por Chelye— Chelye…Iré a buscar cómo comunicarme, tú por favor escóndete, no quiero que te pase nada si llegan a dar conmigo. El Rey acaba de emboscar a la princesa y su séquito.

— ¿Cómo?—Chelye no quiere dejarlo, teme por él.

—Es obvio que al ser remolcada la nave al palacio, fue él. — Seguía— No es una hembra Saiyajin…Y como sé que es también el mismo pensamiento que mi padre, no quiero arriesgarte a ti también— La abraza y la levanta hacia él. — Chelye, por favor si sucede algo o me persiguen, debes huir— La ve con lágrimas en sus ojos, y le da un beso quitándole el aire, como si fuera el ultimo— Si todo sale bien…Me casaré contigo, y tendremos muchos mocosos— La deja y se va volando a buscar un viejo scouter, que está seguro no rastrearan enseguida, es su única oportunidad, no es buena. Pero es todo lo que le queda para ayudar a la Princesa y a Sailor Venus, de las pocas personas que fueron amables con él, que le han sonreído, y lo han apoyado.

Entra al bar donde casi siempre van los Élites, desesperado, llega hasta el dueño— ¡Oye! ¡Tú tienes de los viejos scouters de Freezer ¿no?!— Lo señala.

— ¡Legendario! ¡¿Qué mierda sucede?! ¡No me hables así en mi negocio!— Le advertía aunque la figura de Broly era intimidante.

— ¡Lo siento no tengo tiempo para ser amable! ¡Necesito uno para comunicarme con Raditz y avisarle al Príncipe Vegeta sobre la Princesa!— Le explica desesperado acercándose a centímetros de él.

— ¡¿La Princesa?! ¡¿Es cierto entonces?! Se dice que se vio a su nave ser remolcada al palacio. Tuvo un accidente— Dice el Dueño haciendo que algunos más se acerquen a oír.

—No fue accidente, fue emboscada por el Rey— Sisea enojado Broly, apretando los puños.

—Ten cuidado con lo que dices…Es el Rey de quien hablas.

—Es así, porqué mas no podríamos comunicarnos con el Príncipe con nuestros scouters, El Rey bloquea nuestra comunicación— Mira a su alrededor viendo como algunos soldados intentan comunicarse con algunos de los Élites del Príncipe y no pueden— ¿Ven? Necesito ayuda.

—Ten…—Saca un viejo Scouter— Sólo lo tengo para llamadas clandestinas, si me delatas…Te mato— Lo pasa a su mano, frunciendo el ceño— Mi nombre es Shallot…A propósito, sé que no vienes por aquí…

— ¡Gracias Shallot!— Se abalanza y le da un sorpresivo abrazo de unos milisegundos y procede a llamar.

Hasta aquí otro capítulo. Espero lo disfruten, y bueno, alistar los pañuelos porque la paz se termina …