XXlalalulu: Hola! He estado ultra inspirada, quizá sean mis ánimos al estar entretenida por los juegos olímpicos. Hay algunas disciplinas largas, como caminata o ciclismo, que dejo puesta como ruido blanco y lo encuentro más relajante que un ASMR XD. Bue… A ver si la próxima puedo satisfaceros con mis especiales de doble de carne ;-).
Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 17
La Reina no sólo vino con el Rey Andrew, sino también con sus Sailors, Sailor Neptuno, Sailor Urano, Sailor Saturno y su mejor amiga, Sailor Pluto. Ahora estaban reunidas cenando hablando sobre sus parejas sin parar. A la reina le sorprendía cómo cayeron en el 'encanto' por así decirlo de los saiyajin. Especialmente Ami, cuando vió al Comandante Nappa, no creía que hubiera pareja más dispareja, hasta que al verlos juntos, parecían el uno para el otro, y la atiborró sobre los detalles de su unión. Haruka parecía hastiada, pero Michiru sólo quería saber más y más sobre los detalles románticos de cada una. Rei era la más rara, veía a su pareja como si fuera a matarlo a puñaladas en cualquier momento, y él la miraba como si estuviera feliz ante la idea de morir en sus manos. El General Bardock le parecía formidable para Lita, un hombre serio de alto rango, que parecía haber encontrado una segunda oportunidad de vivir junto a ella. Mina también apuntó alto, no sólo era el hijo del General, sino el famoso SuperSaiyajin. Casi se ponen entre todas a organizar cronológicamente sus casamientos.
— ¿Y no puede ser algo grupal?— Comenta Andrew, quitándolas de su charla— Tengo la agenda muy apretada para venir a verlas a todas, y en verdad me sentí mal cuando no pude estar en el casamiento de Serena.
— ¡Cómo se te ocurre Andrew!— Michiru comenta algo enojada— Las chicas quieren algo especial para cada una. — Se cruza de brazos. — Ustedes no entienden…
—Yo sólo entiendo que los invitados serían los mismos a cada ceremonia y estamos a días de viaje a casi cada lado de la Galaxia… — Haruka se bajaba un whisky ya queriendo irse a dormir.
—Bueno…De todas maneras, son sólo planes a largo plazo. —Comenta Mina— A la única que le han propuesto formalmente es Ami…
— ¡Ja! ¿No eran honorables los Saiyajin?— Comenta con sarcasmo Haruka.
—Y lo somos…— Bardock interrumpe la charla, haciendo que la rubia de pelo corto se atragante con su trago. De pronto se siente feliz y sonríe, con él están sus hijos y el Comandante Nappa— Disculpen, sus Majestades…— Saluda a la Reina y al Rey Andrew—…Señoritas. Vengo a informarles que en unos momentos sacaran a la Princesa del tanque de regeneración. — Se gira y los deja seguir hablando, mientras cada uno le dedica una mirada coqueta a cada una de sus parejas.
—Oigan... ¿Pasó algo con Darien? ¿Creí que vendría? Aprecia mucho a Serena. — Lita estaba intrigada, y vió como la Reina y Andrew comparten una mirada incómoda.
—Mi hermano, no tomó bien esto. Se puso, no furioso…Sino lo que le sigue. Nunca lo ví así. — Suspira preocupado. — Para mí fue mejor que se quede, no le gustó la idea, pero a pesar de haberme superado cuando hicimos juntos el entrenamiento saiyajin, me sigue respetando como su hermano mayor. Parecía dispuesto a iniciar una guerra, diciendo que los Saiyajin eran culpables de lo que le había sucedido a la Princesa, que quería rescatarla. Lo convencí y se quedó. — Resopla, mientras los demás lo escuchan algo preocupados— Pero seguro cuando se entere que ella está bien, se va a relajar, sólo fue el impacto de la noticia, como a todos. — Se levantan y van a esperar en las puertas del área médica.
A Broly, le han recomendado esconderse un tiempo en un planeta que según Tarble es de confianza. Luego de hablar con la princesa, va a irse…Sólo…Esto es casi un exilio, si bien ellos saben que él no es responsable directo, el Rey sigue vivo, y no sabe si habrá quien exija que juzguen al Legendario por lo que hizo. Mejor dejar que pase el tiempo, y las aguas se calmen. No quiere enredar a Chelye en todo esto, y trata de explicarle…
— ¡No!— Le grita Chelye— ¡Iré contigo no me importa si es un planeta lejano o desconocido, no voy a dejarte!— Se para apretando los puños, parece que en cualquier momento le dará una cachetada por haberle dicho que tienen que separarse por un tiempo indeterminado, sin siquiera poder comunicarse.
—Chelye, yo…Entiendo, tampoco me gusta, pero no voy a atarte a una vida como la mía, mereces algo mejor, si tengo la mala suerte que el Rey sobreviva, seguro me buscaran…—Una cachetada lo hace girar la cabeza.
Chelye ve a su mano adolorida— ¿Te dejaste golpear?— Su silencio se lo confirma— ¿Eres capaz hasta de eso para alejarme de ti?— Lo ve suspirar, y ella sólo empieza a llorar desesperada— ¡No! ¿Me escuchas bien? No te pienso dejar…—Se abalanza sobre él uniendo su boca, el beso es agresivo y necesitado, de inmediato sus manos empiezan a quitar la ropa, dando caricias fuertes y lentas entre ellos. Broly se sienta en la cama y ella se monta sobre él, acariciando y rasguñando su piel. Respiran pesado de la anticipación, se frotan entre sí, y gritan al estar unidos. Las cosas se pusieron difíciles para el futuro de ambos, pero Chelye no estaba dispuesta a dejarlo sólo enfrentando todo esto. Entrelazaban sus dedos, mientras sus miradas llorosas y entreabiertas se unían— Soy tuya Broly…Y tú eres mío…—Jadeaba muy cerca del orgasmo, él la apretaba en tanto se venían juntos…Ella tenía razón, no pueden separarse. Caían unidos en la cama. Bien despiertos y viéndose a los ojos, sea cual fuera su futuro, ellos iban hacia él.
—Mmmm… ¿Chelye?— La ve parpadear hacia él— ¿De nuevo?—Le pregunta un poco coqueto, relajándola, la voltea debajo de él y comienza a embestirla de nuevo.
—Las veces que quieras…Cariño— Chelye suspira dejándose llevar de nuevo.
Serena ve a Vegeta frente a ella, sonriendo esperándola…Le recuerda un poco a cuando lo vió parado en el altar para casarse. Gure y Lemo están verificando los controles. Siente un par de pitidos y el tanque empieza a vaciarse y el vidrio baja de a poco. Su esposo la va sosteniendo para que no pierda el equilibrio, cuando recibe la señal de Lemo, le quita la mascarilla. Por fin la sostiene contra él, está toda mojada, un poco fría. Se apresura para ponerla en la camilla y así secarla un poco. La siente gimotear al notar que no puede pararse sola.
—Sshhh, yo te sostengo. Es normal, ya recuperaras tu ritmo normal. — La recuesta y la seca con una toalla. — Vamos a escanearte de nuevo fuera del tanque para estar seguros. — Toma su mano para calmarla…Y también porque extrañaba sentirla.
Serena ve como Vegeta toma su mano mientras la escanean, está Gure y Lemo, a quienes les dedica una sonrisa de agradecimiento. Pero él no esconde sus manos unidas de la vista.
—Felicitaciones Su Alteza. — Lemo les informa con una gran sonrisa— Está recuperada.
Vegeta se siente vuelto a la vida otra vez, hasta siente ganas de comerse algún animal entero para celebrar. Siente el Ki de los demás reunidos detrás de las puertas esperando. La ayuda a sentarse en la camilla, para que vuelva a sentir las fuerzas para estar derecha.
—Ve…Vegeta…Tu padre… Él…— Serena trata de contarle, mientras su mente organiza los hechos.
—Ya sé, hablaremos de eso después no te apures, sé que fue él. — Habla en voz baja. Frunce el ceño enojado.
— ¿Broly?— Está preocupada por su amigo.
—Está escondido, es recomendable que no salga mucho, vino una vez y estabas dormida. — La ve abrir grande la mirada. — Sí, funcionó, lo que hiciste funcionó. — La envuelve en una manta— Vamos a ponerte ropa seca ¿Sí?— La ve asentir, mientras recupera de a poco las fuerzas para sostenerse sola— Todos te están esperando, incluso tu madre y todas las Sailors…Y me refiero a todas.
Serena empieza a recordar bien los eventos para poder narrarlos. El Rey Vegeta…El Rey Vegeta. Toca su cuello recordando su agarre, aprieta la manta que la envuelve…Su madre…El Rey Vegeta y su madre. Vegeta la suelta cuando ve que está sentada por su propia fuerza. Ella pega un saltito de la camilla y sale disparada por la puerta. Vegeta se sorprende de su actitud tan repentina.
— ¡SERENA!—Gruñe enojado, apenas le quita un ojo de encima, y ella ya está en las suyas. La alcanza afuera.
— ¡Tu!— Señala a su madre, entre la multitud que la esperaba, está enojada— ¡Me mentiste!— La Reina pega un salto asustada, ve a su hija con la mirada bien abierta. — ¡Te pregunté qué era lo que pasaba contigo y los saiyajin y me mentiste!— La acusa muy segura.
— ¡Serena cálmate!— Vegeta la sostiene por miedo de que se caiga, aún necesita recuperar fuerzas— Lo que sea que te haya dicho mi padre, seguro fue una mentira. Tu madre y todos vinieron a verte. Sólo estás alterada. — La tomaba en sus brazos de costado y la levantaba, aún estaba descalza. Todos la miran consternados.
—Él no me dijo nada…—Serena empezaba a llorar. — Lo vi llorar frente a mí, rogando por tu nombre. — La seguía señalando con el dedo. Todos se miraban entre sí. Vegeta no lo creía. — Por favor…Dime la verdad ahora— Sollozaba.
La Reina ya no tenía escapatoria, sólo quedaba la verdad…Mira a Setsuna y ella le asiente, diciéndole que está lista. – Necesito entonces…Estar a solas con ustedes. Cámbiate y…Juro que sabrán la verdad. — Se gira a Andrew. — Tu también…Andrew, por favor— Con la mirada triste lo invita. Es el momento.
Están reunidos en la oficina de Vegeta. Bastante ansiosos, en especial Serena, que no deja de temblar por la espera. Si no fuera porque Vegeta la abraza un poco de la cintura, siente que se desmoronaría. La Reina no pierde detalle, si bien siempre le había parecido alguien muy frio, tanto en el cortejo, como en la ceremonia de casamiento. Sólo había escuchado de parte de su hija sobre su calidez…Y ahora que lo veía sostenerla con tanto cariño. Sus gestos en el rostro siguen igual de severos y duros, pero su mirada hacia Serena es suave.
—Hace más de veinte años…—La Reina empieza a relatar— Cuando el Reino de La Luna aún estaba en posición neutral, respecto a la guerra que había entre la tierra y el Negaverso. Una nave individual se estrelló en la Luna…Era una nave saiyajin. El reino de la luna no era tan influyente como es ahora, nuestro sequito y soldados no estaban tan preparados…Y yo…Era una joven Reina, con mentalidad de niña. Pienso en mí en ésa época y me siento bastante avergonzada y ridícula. Setsuna era quien estaba conmigo, la Sailor del tiempo y el espacio tenía que andar detrás de mí como una niñera. Como ella no envejece, siempre anduvo cerca de los monarcas de la Luna, guiándonos cuando podía. — Respiraba frustrada y volvía a enfocarse…
— Solía irme a escondidas de ella a recorrer la Luna, hasta que un día en un lugar lejano y sin vigilancia, ahí estaba la Nave Saiyajin. Dentro de ella estaba un hombre inconsciente, o al menos creí que era un hombre, porque escondía su cola. Me precipité algo preocupada, se notaba que había tenido un accidente. Lo curé, y al instante que recobró la conciencia se enderezó asustado y no sabía dónde estaba. Lo convencí que yo no era una amenaza y que sólo quería ayudarlo. Fue mi primer error…Y el segundo, fue ayudarlo mientras se recuperaba y arreglaba su nave a escondidas de todos. Era tosco y hablaba poco, pero su compañía me agradaba, para mi infortunio, me agradaba demasiado. —Apretaba su mandíbula…—Una vez me costó bastante escaparme para verlo, y recién al final del día pude escabullirme para llevarle de comer, y un par de cosas que me pidió para seguir arreglando la nave. Al llegar al lugar, estaba dormido con la guardia totalmente baja…Y noté su cola, me acerqué a tocarla, él se despertó de manera violenta y me inmovilizó. Tenerlo así de cerca…No pude soportarlo, ni el tampoco…A partir de ése momento…Él y yo nos hicimos amantes. Me enamoré de él. — Pudo notar la mirada sorprendida del Príncipe Vegeta, él nunca hubiera sospechado que fue todo consentido de su parte. — Cuando empecé a investigar sobre su raza, me encontré que no sólo a quien estaba ayudando era Rey de los Saiyajin, sino que estaba casado y tenía un niño. Cuando fui a reclamarle sólo se rió de mí— Unas lágrimas corren por sus mejillas y ella las seca con su palma con desprecio. — Me dijo que los Saiyajin era una raza fuerte y poderosa en todos los sentidos, que no tenían ése tipo de sentimientos, y que muy pronto él sería el gobernante del universo y limpiaría de un puño a todas las razas débiles y sentimentales como la mía. En ése momento, él sólo pudo arreglar las comunicaciones de su nave, no supe bien a quien llamó, no era a Vegeta-sai, pero al día siguiente ya no estaba. Y me prometí que nadie sabría de mi error, porque temía enfrentar las consecuencias. —Suspira muy fuerte. — Si sólo hubiera sabido que todo iría de mal en peor, habría avisado a los guardias el mismo día que lo encontré inconsciente…
Hace Veintitrés años…
—Su Majestad— Saluda Setsuna a la joven Reina, que estaba recluida hace meses ocultándose de la vista de los demás. Sólo Setsuna la veía en persona— Hay una falla en la seguridad, justo en un punto ciego que usted conoce— Le da una mirada cómplice.
—Gracias Setsuna, muéstrame por favor. — Mira los registros, y sabe muy bien a quien se refiere, desde hace meses que se fue, que no tuvo noticias de él…Ella no se escondería de él, no tiene porqué— Búscalo, y tráelo hasta aquí. — Le da la orden y lo espera, un nudo amargo de resentimiento cruza por su garganta, casi quitándole el aire.
El Rey Vegeta es escoltado hasta la oficina de la Reina, por una hembra muy hermosa pero de mirada temible. Es una Sailor, pero de un Ki lamentable. Sabe muy bien que las demás Sailor están escondidas por aquí…Que apenas son unos bebes, y hay un par que ni siquiera han nacido…Pero sus progenitores andan por aquí. Si todo sale bien con lo del Cristal de Plata, su alianza secreta con el Negaverso sería un negocio redondo.
—Pase – Setsuna le abre la puerta; y el Rey ahí la ve…la Reina, tan radiante como siempre. Sentada detrás de su escritorio.
—Su Majestad. — Saluda el Rey con un poco de ironía.
—Mis saludos para usted también…Rey Vegeta— Le ofrece asiento— Gracias Sailor Pluto, puedes dejarnos solos…—Pudo notar la indecisión en Setsuna, pero se mantuvo firme— Por favor…— La veía retirarse
— ¿No teme…Reina?— Preguntaba el Rey Vegeta, cuando de pronto pudo sentir otro Ki dentro de la oficina, pulsando de forma extraña, había alguien más aquí, escondido. Por eso ella no temía. Levanta una ceja escaneando rápido.
— ¿A qué debo temer?... — Lo miraba seria— ¿A qué has venido? ¿Te has olvidado de algo?
—Vengo a proponerle protección a cambio de un par de cosas…Es obvio que cuando el Negaverso derrote al Reino de la Tierra no dudaran en venir a atacar su Reino…—Se aclara la garganta— Perdón…Tu Reino. Puedo darte refugio…—La mirada del Rey cambió de amenaza a una de anhelo…Ésa hembra selenita lo había dejado algo encantado, cree que sería un desperdicio que tan linda criatura…Simplemente desapareciera, sin haberla disfrutado un poco más.
—Jajajaja, así que vienes a proponerme ser… ¿Tu amante otra vez? ¿Tu concubina?— Sarcástica reía. — Ya no es suficiente tu… ¿Cómo me habías dicho? Tu Reina, la hembra saiyajin más fuerte y poderosa, y tu heredero pura sangre, un prodigio y el mejor guerrero que el universo pudo ver. —Toma aire muy fuerte para levantarse. — ¿Le has dicho a alguien de mí…De nosotros?— Se levanta de su silla y le da el susto de su vida al Rey Vegeta.
— ¡¿Qué?! ¡¿Cómo?!— Preguntas estúpidas cruzan por la mente del Rey, preso del pánico al verla de un embarazo avanzado…Ése era el ki que estaba rondando la habitación.
— ¿A qué le temes tú Vegeta?— Lo mira desafiándolo, era cuestión de tiempo para que su bebé naciera y ya no pudiera ocultarlo— No necesito nada de ti, como veras estuve muy bien sin ti éste tiempo, y nuestro hijo me ha dado nuevas esperanzas. — Lo ve atónito— Me importa muy poco si crees que no es tuyo.
— ¿Qué has hecho?— Sisea enojado apretando los puños en la silla. Piensa tener ésa aberración, ése hibrido…Que es sólo una deshonra para su raza.
—Sabes muy bien lo que HICIMOS. Pero me importa muy poco lo que tú pienses. Yo enfrentaré mis errores de frente. Tú huye como un cobarde, me importa muy poco.
— ¡Tú maldita bruja!— Se acerca de golpe a tomarla del brazo, mientras ella lucha inútilmente para zafarse. Va a tomar su consejo y ocuparse de su error ahora mismo. La toma del mentón y la acerca a su cara de manera amenazante…Los ojos de la hembra destilan fuego y odio. Aun así, su boca se ve carnosa y tentadora…Aunque siempre rechazó sus besos…Sacude la cabeza alejando ésos pensamientos, las hembras selenitas en verdad que eran manipuladoras— Lo siento Serenity. —La noquea de un golpe.
Serenity despertaba desorientada en lo que parecía una camilla, estaba en bata, muy mareada empieza a removerse, nota la figura del Rey Vegeta sentado en la punta de la cama, se sentó de golpe en un estado de pánico total…Llevaba en vano sus manos al vientre.
—Estamos en una nave que no puede ser detectada— Explica El Rey con tono tranquilo, y casi en un susurro— Por lo menos no por tu sistema tan deficiente en tecnología— La ve ponerse pálida y como corren sin siquiera parpadear las lágrimas en su rostro— Ya no tiene sentido seguir luchando…
— ¿Qué hiciste?— Susurra apenas audible.
—Eso no debía existir…Fue un error. Ése hibrido no debía existir— La ve temblar sin parar— Mira, lo que te ofrecí, sigue en pie. Sino morirás de una forma u otra. Necesito saber cómo usar los Cristales arcoíris para invocar al Cristal de Plata. Yo y varios más que nos infiltramos en la tierra como terrícolas, encontramos todos, pero necesito saber cómo usarlos…— Le está dando hasta lástima verla en ése estado tan patético, pero quizá algún otro en el Reino de la Luna sepa la respuesta y pueda usarla a ella para extorsionarlos. Fue difícil sacarla de ahí, pero no imposible.
— ¿Qué has hecho Vegeta?— Cierra sus puños en su vientre vacío.
El Rey resopla frustrado, quizá ella ya perdió la cabeza…Una lástima.
— ¡ ¿QUÉ HICISTE VEGETA?!— El grito estruendoso y desgarrador de la Reina lo asusta y lo pone en alerta, al ver que no se detiene la reverberación del grito. La ve gritando hacia arriba y una fuerza lo tira hacia atrás. Un resplandor enorme emana de ella hacia arriba, la nave tiembla completa como si fuera a estallar. En unos segundos los cristales arcoíris están frente a la Reina rodeándola ¿Cómo era posible? ¿Los tenían seguros en la nave y ahora aparecían materializándose frente a ella? Se unen y forman frente a él… El Cristal de Plata. Lo tiene casi a mano, no lo puede creer.
— ¡Rey Vegeta!— Setsuna por fin encontraba a su Reina, siguió el gran resplandor que emanó de ella. Y usó gran parte de su poder para ir donde estaba. Lo apuntaba con su báculo de manera amenazante. Lo miró fijo a los ojos…Y rompió una regla que esperaba no tuviera consecuencias…Vió el futuro de Rey. Una sonrisa maliciosa se forma en ella. Observa cómo el cristal de plata se inserta dentro del pecho de la Reina. Vuelve a fijar su vista al Rey, que está un poco paralizado al ver de cerca el temible poder de la guardiana del tiempo. — Veo que dejarlo vivo será peor para usted que matarlo. — Toma a la Reina en brazos y usa lo que queda de su poder para volver al Reino de La Luna. El Rey Vegeta quedó atónito, mientras los demás soldados que se le acercaban no entendían qué sucedió. De pronto se abría como un portal donde aparecía Sailor Pluto, y de un instante desaparece por el mismo portal, todo se va en él…Todo lo que tenía planeado.
—La estábamos buscando desesperados su Majestad— Setsuna la recuesta en su cama, prometiéndose ya no dejarla y protegerla a costa de todo, levantaría sobre los escombros, el Reino de la Luna. Ahora con el Cristal de Plata, ya no eran una simple sede neutral. Su Reina…Su protegida.
— ¡Setsuna!— Se abraza a ella llorando, como si hubiera salido del trance en el que se encontraba. Se descarga sollozando…Cuando las lágrimas mermaban, tomó una decisión— Mañana, a primera hora comunícate con el Reino de la Tierra. Diles que queremos hablar porque…Iremos a la guerra— Se lo dijo no sólo segura de lo que hacía, también con un temple de acero. Iba a ayudar a los terrícolas, aun sabiendo que tendría que ocultar para siempre lo del Rey Vegeta, o la tomarían como una traidora, por haber estado involucrada con un socio del Negaverso. Si la vida se le fuera en ello, sabría que pagó sus culpas.
—Sí mi Reina. — La apoyaría hasta las últimas consecuencias.
Luego de un tiempo de negociaciones, al fin pudieron dar con la Reina de la Tierra. Su esposo, el Rey, había sido asesinado por el Negaverso, y ella fue puesta en prisión con un embarazo reciente, y su hijo de unos siete años, Andrew estaba oculto en algún lugar donde pudo escapar hacia un campamento aliado, justo cuando lo transportaban a otra cárcel. La Reina de la Tierra se hizo reconocida entre los soldados, hacía poco planeo su escape, y logró salirse con la suya con éxito, pero casi muere vagando por el bosque, aunque sabía que si volvía, el Negaverso de seguro la mataría. Era tan admirable, que logró salir bien con su embarazo, al encontrarla estaba con su bebé recién nacido. Lo protegió y lo cuidó con su vida. Eso a la Reina Serenity, le pareció la historia más heroica que jamás haya oído. Estaba dispuesta entonces a usar todo el poder del Cristal de Plata. A aliarse con los terrícolas y formar juntos un reinado de paz y esperanza para cualquiera que quisiera compartir sus mismos ideales.
—Reina Serenity— La Reina de la Tierra recibe por fin en su bunker a su aliada para alistarse a lo que cree será el último enfrentamiento contra el Negaverso.
—Reina Delilah— Devuelve el saludo— Soy en éste momento, su más fiel soldado.
—Jaja…—Reía muy suave— Me siento halagada…Pero en realidad necesito preguntarle esto de frente— La mira muy seria a los ojos— ¿Por qué nos ayudan ahora? La Luna siempre se mantuvo como un lugar neutral…—La veía relojear un poco hacia la cuna de su bebé.
—Disculpe… ¿Puedo?— Señalaba para verlo, la Reina Delilah la acompañaba, corría el tul que lo tapaba, y ahí estaba un hermoso bebé, de cabello negro y ojos azul oscuros, jugando con uno de sus pies, muy calladito. Una sonrisa brillante salió de la Reina Serenity. — Estoy con ustedes, porque sé que el Negaverso no se detendrá sólo ahí, lo consumirá todo a su paso, y ya no habrá un mañana para éste bonito Príncipe. — Lo toca con un dedo en su mejilla.
—Darien…Su nombre es Darien. — La Reina de la Tierra se siente conmovida, ella tiene razón. No se detendrían ahí.
Revisando el plan de ataque, todos los soldados y generales quedaron sorprendidos por los guerreros selenitas, eran tan fuertes como un terrícola, pero su velocidad para sanar y su gran poder defensivo era de temer. Más se sorprendieron al saber que la Reina de La Luna estaría en pleno campo de batalla, cuando consultaron su posición ella señaló sin dudarlo, el frente, en la primera línea.
— ¿Pero Su Majestad?—Titubeaba un comandante con el cabello de varios colores, más se le remarcaba el rubio, y el azul en sus ojos. Un hibrido selenita/terrícola, que manejaba una espada que se volvía piedra en manos de otros.
—Para mí será un honor dar la vida en nombre de la paz Comandante— Lo veía y le sonreía. Era un comandante muy valiente en verdad, el más joven que ha tenido la Luna. Y la acompañó durante toda la preparación de la guerra junto con Setsuna. No había vuelta atrás.
En Vegeta-sai había pasado el tiempo, el Rey Vegeta sólo esperaba ansioso en su palacio las noticias sobre el enfrentamiento inútil que harían los terrícolas contra las fuerzas del Negaverso. Recibe la misiva…La lee, y no lo cree, abre sus ojos grandes y la arroja al piso y la fulmina con un rayo de Ki. Rompe con sus puños la pared detrás de su escritorio ¡¿Cómo era posible?!
— ¡No! ¡No es posible!— Ruge frustrado. No sólo los terrícolas derrotaron al Negaverso aliándose con Serenity, sino que ella usó ése poder y sobrevivió. Ahora eran una galaxia impenetrable por su poder defensivo, y medio universo vitoreaba a las Reinas Guerreras ¡Guerreras! ¡Así se atreven a llamarlas! Las Reinas de la Paz. Era la segunda mala noticia que recibía en el día, luego de que le informan que los resultados de los testeos de su segundo hijo siguen siendo igual de decepcionantes. Recuerda las palabras de Sailor Pluto, sacude su cabeza con rabia tratando de borrarla…Eso ya no importa, porque su hijo, su primogénito, él sería gobernante del universo, él va a terminar lo que inició.
En el presente…
—No quiero ni imaginarme el trabajo que le costó a tu padre aliarse con nosotros—Se dirige a Vegeta, y luego mira a Andrew algo shockeado— Entiendo que me odies…— Agrega la Reina Serenity.
—No señora…—Andrew lagrimea un poco— Sé por qué lo hizo ¿Jamás le contó nada a mi madre?
—No, creía que así…Creía de alguna manera enterrar mi pasado. Luego me casé con el comandante. —Mira hacia donde están su hija y su esposo— Y sentí una segunda oportunidad para vivir.
Serena se levanta de golpe, sintiéndose algo mareada— ¡¿Qué esperabas?! ¿Qué me terminara matando?— La ve girar la vista— ¿Papá lo sabía?— La vió asentir.
—Debes entender Serena, en el momento, si se llegaba a saber, tomarían a tu madre como traidora, y nunca hubieran podido seguir con la alianza con la tierra— Vegeta trata de calmarla, con tono serio pero tranquilo. — Si yo hubiera sabido…Quizá ni me hubiera atrevido a acercarme a su hija, entendería su desprecio. — De pronto detesta parecerse tanto a su padre.
— ¡Eso dices! ¡Nosotros no tenemos la culpa! ¡Ella nos mintió todo éste tiempo!— Resopla se levanta y se va azotando la puerta.
Vegeta la va a seguir, sabe que está yendo a la habitación…Su ki se está componiendo. Mira a la Reina y a Andrew— Ella…No es rencorosa, sólo necesita descansar. — Se disculpa y la sigue. La encuentra donde esperaba acurrucada abrazando una almohada.
—No tiene tu olor…— Le dice mientras llora en voz baja. Él se acerca a abrazarla desde atrás, pero ella se gira enterrando su cara en su abdomen, buscando refugio.
— ¡Hm!—Gruñe—Bueno, no he dormido aquí en más de una semana, lo sabes…—La estruja un poco en sus brazos, por fin, por fin en sus brazos. Su aroma lo marea un poco y lo hace sentir adormilado, está seguro que a ella le pasa lo mismo, porque así mientras llora empieza a caer dormida con él. La entiende, es mucho, incluso para él era demasiado para asimilar. Sólo necesitan tiempo…
Un mensaje de Tarble entra en su scouter. Al leerlo se da cuenta que debe despertarla.
— ¿Serena?...Serena despierta— La ve gimotear y removerse, eso desacomoda su cabello atado aún más.
—Auuu… ¿Qué sucede?— Se frota los ojos, es de madrugada. Bosteza grande.
—Mujer si quieres despedirte de Broly y Chelye, es ahora o nunca— Le dice en voz baja.
— ¡¿Qué?!— Se endereza un poco de golpe, se siente mareada otra vez.
—Jaja…Cuidado— Le da gracia verla con el cabello así de desarmado y encrespado, la cara hinchada de llorar, y semidormida— Lávate bien la cara primero. No sea cosa que lo último que se lleve Broly sea un susto. — Da una carcajada suave para no alterarla.
—Enseguida. — No prestó atención al comentario de Vegeta, fue rápido al baño, lo importante era que quizá era la última vez en mucho tiempo que vería a Broly.
— Su Alteza. — Saludaban Broly y Chelye al ver a la Princesa y al Príncipe salir de su habitación a verlos. Tarble los acompañaba.
— ¡Broly!— Serena salta a abrazarlo. Vegeta sólo gruñe bien fuerte y se frota la cabeza para relajar el dolor en la vena de su frente. — Me alegra, en verdad me alegra verte bien. Chelye, tú también— Abraza a la alienígena también con mucho cariño.
—Princesa, en verdad no merezco que usted me trate así…—Broly se inclinaba en disculpa— Después de todo lo que hice…
—Si no hubieras entrado y arrojado al Rey, en ése momento hubiera muerto de seguro. — Le pide que se levante. — No fue lo ideal…Pero te lo agradezco, y te perdono. Espero algún día puedas controlar el gran poder que hay dentro de ti.
—Gracias Princesa. Perdón y gracias— Le daba una media sonrisa para despedirse.
— ¿Seguro que sólo le queda éste margen para irse?— Pregunta Vegeta a Tarble.
—Sí, te lo digo…Están desplegando naves de vigilancia para ver si el Legendario escapa de aquí. Sólo nos queda hasta antes de que amanezca de que cubran todo el área del planeta. Muchos te apoyan, es cierto, pero el poder del Legendario causó mucho daño. No creo que a muchos le agrade saber que lo ayudaste a esconderse y huir.
—Escriban o llamen de vez en cuando— Serena le dice a la pareja.
—No. —Sentencia Tarble— Me escriben o llaman a mí, recuerden que es bastante peligroso. El planeta al que van está en un cuadrante que se cree vacío— Les pasa una pequeña tableta— Los van a recibir porque me deben un pequeño favor. A parte de las capsulas con comida, y bastante agua, tienen la de una casa.
— ¿Cómo se llama el Planeta?— Consulta Vegeta muy curioso, y Tarble lo mira algo sospechoso— Nadie de aquí dirá nada. —Resopla enojado.
—Planeta Namek o Namekusei—Confiesa. — Está escondido, por eso nadie ha oído de él más que en mitos o algún cuento forastero. Los Namekianos son pacíficos y discretos en ésta última época, hubo un tiempo que un grupo de ellos fueron corrompidos por el mal. Pero seguro a ellos les gustará que les preguntes sobre esas viejas historias.
—Muchas gracias. — Se inclinan Broly y Chelye, dando la última reverencia a los Príncipes, luego se apresuran a escapar.
Rei por fin dormía una noche entera, sabiendo que la princesa estaba fuera de peligro. Y a pesar de todo el revuelo fuera de los Dominios del Príncipe. El problema debe ser grande, ya que el príncipe Vegeta, no ha objetado de que Raditz se quedara durmiendo con ella, cuando no tenía guardia nocturna. También porque fuera de sus dominios ahora, era como caminar en una fina capa de hielo, sin saber si habrá otra emboscada. Se despertaba sintiendo algo de hastío interno, por no darse cuenta de cerrar bien las cortinas gruesas de la ventana, que ahora dejaban entrar el sol. Se metía debajo de la colcha buscando el cuerpo de Raditz. La época fría estaba iniciando y el calor de su cuerpo se sentía cada día más adictivo. De pronto cruza una de sus piernas sobre él, y siente su erección. También, de pronto se siente de buen humor…Recuerda que desde hace una semana que volvió de Yardrat, sólo se han besado. Piensa arreglar esto ahora mismo. Se mete debajo de las sabanas, recorre con su nariz y manos su pecho musculoso. Y ronronea dándole pequeños besos en su pelvis, notando que aún está dormido –"Esto lo va a despabilar"— Cruza por su mente. Toma su polla y se la mete de lleno en la boca, haciéndolo saltar y enderezarse un poco a ver debajo de las sabanas.
—Ah…Rei…—Raditz talla sus ojos para verla más claramente, le da una sonrisa ladina mientras levanta las sabanas.
—Mmmm…Tápame de nuevo ¿No ves que estoy ocupada?— Le guiña un ojo y pasa descaradamente su lengua por la punta.
—Jaja…Sí señora…— La tapa y vuelve a recostarse, su cola busca uno de sus brazos para acariciarla. La boca de Rei recorre su polla con besos largos y prolongados, la sentía acariciar sus testículos con una mano, luego una succión brusca en ellos que lo hizo gemir algo fuerte. Ella se ayudaba con las manos para no parar de estimularlo de arriba abajo. Su sabor nunca decepcionaba, y su reacción tampoco, un guerrero de su tamaño, y tan rudo, era muy fácil manipulado por sus atenciones y caricias, llevado exactamente donde ambos querían…Al borde del abismo.
—Mmmm…Raditz. — Sentía su miembro dar un pequeño saltito que era conocido para ella. Sostuvo una mano en su cadera, con la otra empezaba a subir y bajar más rápido. En tanto lo engullía hasta el fondo de su garganta, ansiosa de su descarga total en su boca. Raditz jadeaba, sintiendo el fondo de la garganta de Rei chocar contra su punta adolorida. Pone ambas manos en su cabello, y su cola aprieta un poco su brazo para mantenerla firme. Y eyacula cada gota dentro de ella. Sus succiones al tragar le erizan hasta los cabellos de su cola.
—Grrr… Mierda mujer…Me vas a dejar seco…— Gruñía de placer. Mientras escuchaba su pequeña risita coqueta. Se tapó hasta arriba con la colcha y la buscó debajo, divertido, se posicionaba entre sus piernas; la besaba y la envolvía con sus brazos y su cola— Pero mira qué mojada estas... — Le dice en broma al pasar un dedo por su centro haciéndola gemir del gusto. — Y qué coincidencia…Estoy duro de nuevo. — Ríe divertido, la penetra, y comienza a embestirla, su cola estimula sus pezones, luego los mete en su boca, y sube lamiendo hasta besarla. Siente su sabor en la lengua de ella, es incitante. Sus caderas chocan sin parar mientras el placer se empieza a acumular en sus pelvis.
—Oh Raditz— Gime Rei, soltando un momento el beso para poder respirar. Su espalda se arquea ante la sensación inevitable.
— ¡Sí Rei! ¡Me vengo!— Hunde su cabeza en el hueco de su hombro y llegan juntos al clímax. Agitados y recuperando lento la respiración. Los dos sienten que pueden dormir una hora más escondidos totalmente bajo las sabanas como hasta ahora. — Mi Rei…Cásate conmigo. — Cae dormido sin escuchar ninguna respuesta.
…
La Reina Serenity aún no había dormido ni por media hora desde que llegó, menos luego de desenterrar los muertos la noche anterior. Ahora se sentía azotada por sus fantasmas del pasado como nunca antes. Estaba parada en la ventana mirando el amanecer. No se sentía cansada, no sentía hambre…Sólo esperaba.
—Serenity…Es hora. — Setsuna se acerca avisando a la Reina, para acompañarla.
—Haaaa…—Suspira resignada del destino. — Siempre que dices mi nombre es porque hay algo por lo que vas a regañarme. — La mira con una sonrisa.
—Bueno, ahora no es así…Sólo quiero ser tu amiga— La ve levantar sus cejas sorprendida— Sólo por hoy. Que no se haga costumbre. — Ríe un poco.
—Jajaja…Creo que siempre lo has sido. —Sigue a Sailor Pluto, mientras agita su cetro lunar, es de metal fino y dorado, se alarga casi tanto como el báculo de Setsuna. Y caminan hasta el patio, ven a uno de los Élites del Príncipe, Kakarotto, y le piden transporte en una nave pequeña para llegar. Estando en la entrada principal del Palacio, varios soldados las rodean.
— ¡Señores vengo a ver al Rey Vegeta!— Dice en tono serio, para que la escuchen todos y disuadirlos de su actitud agresiva.
—Majestad. — Paragus se apresura a saludarla— Creíamos que vendría aquí primero. — Con un tono intrigante le reclama.
—Comandante. — Lo saluda de forma respetuosa, como si él fuera superior a ella. Eso dejó a los soldados algo confundidos— Mi hija es siempre prioridad para mí. —Aclara.
—Sí…Lamentable lo que le sucedió a la Princesa. Fue atacada por el Legendario mientras estaba reunida con el Rey.
— ¿Ah sí?— Le levanta una ceja— ¿De qué hablaban en esa "reunión"?— Lo ve ponerse incómodo— Le recomiendo Paragus…Que si tiene un plan para huir, lo haga ahora. No sé cuánto tiempo, el Príncipe heredero, siga aguantando su ira contra quienes conspiraron contra su esposa. — Lo ve adelantarse hacia ella— ¡Sailor Pluto!— Le da la señal y ella congela el tiempo unos instantes para poder pasar.
—Reina…No sé cuántas veces más tendré que seguir rompiendo las reglas del tiempo y el espacio con usted. — La regañaba un poco, mientras caminaban hasta la habitación del Rey— Sabe…No puedo hacerlo tantas veces quiera. En cualquier momento algún Supremo me vendrá a reclamar.
—Jajaja…Pues lo envías conmigo y dices que yo te amenace…— Bromeaba un poco— Espero siga ése viejito verde que era muy fácil de manipular— Le guiña un ojo. Se detiene abruptamente en la puerta de la habitación del Rey y no puede disimular al ver un cuadro que cubre la pared. En él están el Rey, su esposa, y el Príncipe Vegeta de niño. Toma aire…y abre la puerta. Ahí estaba el Rey Vegeta, tirado en su cama, se notaba con casi cada hueso de su cuerpo roto, las maquinas que monitoreaban sus signos vitales no mostraban buenas noticias, le pide a Setsuna que descongele el tiempo y la espere afuera. Se queda mirándolo unos instantes. El Rey respira con dificultad. Siente su presencia y abre los ojos.
—…Quien dijo…Que…Los deseos no se…Hacen realidad…— Habla muy lento y adolorido.
—Buenos días Vegeta. — Lo saluda normal, dando una media sonrisa y luego suspira. — Vine a despedirme. No te queda mucho…
—V-V-Veo…— Le da una vista más detallada— Siempre her…Hermosa…— La ve pegar un pequeño salto sorprendida. — Sí…Nunca lo dije…—La mira un rato más— Nunca…Te he besado…
—Dijiste que era una ridícula costumbre sentimental. Recuerdo haber aceptado, creyendo que en algún momento te haría cambiar de parecer. En verdad tenías razón cuando me dijiste estúpida. — Se sienta en la cama.
— ¿Sirve…El perdón?— La ve reír un poco irónica. — ¿Tu hija?— Pregunta suspirando con dolor.
—Está muy bien, no gracias a ti. Está con tu hijo…Increíblemente él es…—Hace una pausa, no sabe muy bien cómo describirlo— Bueno no es TÚ.
— Qué mal por mí… ¿Cómo Rey? ¿Al menos…fui…mejor?—Una de sus últimas preguntas en el medio de sus últimos latidos, cayendo en cuenta que ni como su amante, o esposo ni padre pudo hacer algo bien. O quizá algo que no fuera siempre a beneficio personal.
—Fuiste pésimo…— Lo mira con el ceño fruncido algo enojada.
—Bien…Ya no me siento tan mal de morir— Toma coraje, ya no le queda nada. — Nuestro hijo…Él…No sé cómo sobrevivió…—La ve pararse y alejarse.
— ¡Hijo de puta! ¡Ni en un momento como éste! ¡¿Cómo te atreves?!— Está enojada cree que él sólo quiere herirla hasta el final.
—Serenity…Está vivo, es mi último secreto…— Levanta la mano y le señala el cajón de su mesa de noche como puede. — Creo…Que mereces saber…
— ¿Para qué? ¿Puedes tú volver el tiempo atrás? ¿Hacer que yo sea más que sólo una madre de sangre para él? ¿Criarlo? – Comienzan a correr lágrimas, mientras se le quiebra la voz. — ¿Verlo crecer?
—No…No lo creía…Lo ví bajar con…La delegación de la Tierra…Su Ki…Lo reconocería…Donde fuera…Y el color de sus ojos…—Toma aire dolorosamente. — Quería estar seguro…En secreto…Mis espías…Ahí está. — Señala de nuevo al cajón—… El test genético…— Sólo la vió secarse el rostro, y acercarse hasta él dándole una palmadita en su hombro, y una última sonrisa.
Fuera de la habitación del Rey, ya estaban rodeadas de soldados, ella suspira grande, y sonríe a Setsuna— Nos vamos, muchas gracias por sus atenciones señores. — Saluda a los soldados. Se alegra que Paragus siguiera su consejo.
—Así que…Todo bien. — Sailor Pluto se acerca un poco a su rostro viéndola por fin sin ése peso sobre ella.
—Las paces con el pasado son más difíciles que cualquier cosa. — Respira relajada y un poco feliz, siente ganas genuinas de comer y dormir.
— ¿Qué es ése sobre?— Pregunta curiosa. Viendo como su mano lo sostiene.
—Otra cosa por la cual hacer otra reunión…Pero esperaré un tiempo, quiero hacerla en la Tierra. Cuando todo aquí quede tranquilo.
El Rey Vegeta da su último aliento…El ultimo pensamiento que queda en su mente son esos ojos azul oscuros que vió en aquel bebé que nunca debió existir, que no debió sobrevivir, en cambio creció hasta hacerse un hombre…Su último recuerdo es la primera vez que lo vió…
Hace veintitrés años…
—Rey Vegeta— El médico lo llamaba a la sala donde tenían al híbrido de la Reina.
— ¡¿Pero cómo está vivo?!— Sorprendido de aun sentir su ki— ¡Aun le faltaban más de tres meses para desarrollarse!— Se acerca a verlo, y ahí está, lo que considera la mayor deshonra de su raza, un bebé de ojos azules oscuros, con un Ki extraño, pero desastrosamente débil, se notaba que sería de cabello negro como él…Y no tenía cola…No lo sentía ni una pizca Saiyajin —Envíenlo en una capsula y que se estrelle…Que no queden señas de él ¿Entendido?— Con mirada amenazante daba órdenes al médico.
En la Tierra, una mujer de cabello rubio y corto vagaba en un valle desértico, abandonada de toda esperanza. Sólo rezaba para que su hijo, su único hijo estuviera a salvo. Sus ojos verdes brillaban de llanto y agotamiento. El olor a tierra quemada llenaba su nariz, buscaba el camino al bosque, donde pudiera esconderse mejor, aunque quien la viera, no reconocería ni por casualidad que es la Reina de la tierra. Se asusta un poco, creyendo que quizá era un ataque armado del enemigo, pero el silencio total acompañado del crujir del suelo hecho brazas; la hacen rodear el lugar y ver qué sucede. En un rincón del desastre, el llanto de un bebé la hace acelerar el paso. Al llegar el bebé está sucio y con algo de cenizas en el rostro, lo limpia como puede.
—Sshhh…Ya pequeño…—Lo mueve un poco para calmarlo— Vamos a encontrar a tus papás…—Mira a su alrededor y se pregunta ¿A quién? Si esto fue un ataque, es seguro que no sobrevivió nadie. Sólo éste pequeño…Su bebé sería más o menos de ésta edad, si no lo hubiera perdido dentro de la cárcel…Su mirada se llena de lágrimas recordando que ni siquiera pudo enterrarlo decentemente. El bebé ahora en sus brazos deja de llorar y abre sus ojos, de un azul muy oscuro que nunca vió en su vida…No podría salvarse ella. Pero ahora debía esforzarse, para salvar a éste bebé. Se endereza y mira al cielo para volver a ubicarse donde estaba…El bosque no está lejos, quizá hasta encuentre agua allí y algún árbol donde ocultarse.
En el presente…
Una delegación completa del Palacio, llegaba a los dominios del Príncipe para dar las noticias. La Reina Serenity se quedó esperando junto con Vegeta y las demás Sailor, luego de decirles que fue a ver al Rey en sus últimos momentos y que sólo era cuestión de minutos a que vinieran a informarlos.
—Debiste quedarte acostada…Aun te mareas…—Vegeta regaña a su esposa, ni siquiera habían desayunado todavía, pero se dispusieron con ropa un poco más decente para recibir las noticias. Ella tenía un vestido largo azul sencillo con un listón blanco, y unas botas de plataforma. Vegeta alcanzó a ponerse una pechera saiyajin muy sencilla, blanca, sin ningún detalle colorido, sobre una camiseta azul.
—Voy a acompañarte. Esto es importante. —Fruncía el ceño, un poco cansada de que la llene de reproches, en lugar de relajarse y estar juntos. Lo vió levantar su nariz con desdén.
—Su Alteza, Príncipe Vegeta, Princesa Serena—Saludaba un coronel que representaba al grupo. — Es mi deber informarles que Su Majestad, El Rey Vegeta III, ha muerto hace unos treinta minutos.
—Uufff…Por fin. — Resopla Tarble, haciendo que todos se volteen a verlo. Pega un salto dándose cuenta que lo dijo sin darse cuenta— Lo siento…¡Auch!— Un pisotón de su esposa lo castiga por su tontería.
—Esperamos sus órdenes…Ahora usted es el de más alto rango en el planeta. Hasta que pueda ascender a Rey— Todos se inclinan en señal de respeto.
Eso hace que Vegeta se sienta incómodo, en especial porque también su esposa y su madre lo hacen— Por favor…Levántense, aun no soy Rey. El velorio de mi Padre será según se acostumbra. Con las amonestaciones necesarias…Fue el Rey después de todo. — Finaliza viendo como todos se enderezan.
—Bien Su Alteza. También queríamos informarle que el Tribunal de Justicia quiere tener una audiencia con usted, respecto de Broly y el misterio de su paradero. — Termina el Coronel.
—Me parece correcto. Se hará en cuanto se entierre al Rey. — Los excusa para que se vayan— Ah…Una última cosa…No me mudaré al Palacio. Mi casa es aquí. General Bardock, diríjase junto con Nappa al Palacio, en unas tres horas los encuentro para hacer una revisión de todos los archivos y demás asuntos del Rey. — Vegeta veía a Bardock y Nappa dar un paso al frente y asentir con gusto. Parecía que a partir de aquí todo caería en su lugar.
—Hm…—La Reina Serenity se acerca un poco al Príncipe Vegeta— Me contaron las malas lenguas que…Pudo levantar le espada de mi difunto esposo. — Lo veía y a su lado estaba su hija agarrada firme de su brazo, parecía estar escondiéndose de ella.
—Sí…—Hace una pausa notando que quiere acercarse a su hija—A mí también me sorprendió.
—La envíe en verdad para avergonzarlos a ti y a tu padre…— Se sincera.
—Jaja…Pues le salió a medias. —Vegeta resopla un poco molesto de la actitud evasiva de la Princesa. — Bien, tengo que desayunar con mi hermano, para mi infortunio, y mis soldados. Así nos ponemos al tanto de todo. —Mira serio a Serena. — Y tú te quedas con tu Madre y desayunas. — Justo que le iba a ver refunfuñar— Le encargo que coma mucho. —La suelta y se va casi escapando.
—Haaaa…Su velocidad Saiyajin sí que me molesta— Suspira Serena en voz alta, se mira un poco molesta con su madre, pero se disponen a ir a hablar de todas formas. Va a hacerla entender que no la odia. Sólo le ofendió su falta de confianza en ella.
—Jaja… ¿Hacen tarta de queso aquí?— Ve a su hija asentir y ríe un poco cuando el estómago de ambas ruge ante la idea.
…
—Así que es más complicado de lo que parecía...— Mina y Kakarotto están en la bañera al final de la tarde, descansando.
—Sí, pero ya al terminar todo esto vamos a poder vernos en mi casa…—Kakarotto resopla y se recuesta en el agua, con Mina sobre su pecho— Noté a muchos soldados y pobladores tranquilos de haber evitado una guerra civil. El planeta Sádala, de dónde venimos, fue destruido por una disputa interna.
—Oí algo de eso…— Suspira y se relaja, mientras siente el rabo peludo subir por una de sus piernas— Mmmm…Kakarotto— Acaricia el pecho musculoso del guerrero.
—Mina…— La estruja un poco más contra él— ¿Por qué no vivimos juntos?— La siente enfriarse de inmediato y cambiar su actitud— ¿Qué sucede? ¿No te gusta la idea?
—Eh…No es eso. Es que, veras, creo que es muy pronto…Tenemos que conocernos mejor. —Le explica y se endereza un poco.
—Pero…Ya nos conocemos. —La ve un poco nerviosa. — ¿Es que no me ves buen material de esposo?— Le pregunta frunciendo el ceño.
— ¡¿Cómo?! ¡Pasamos de vivir juntos a una propuesta de casamiento!— Se levanta para irse. Las cosas se ponían serias muy de golpe, y nunca han hablado de qué tipo de relación tenían en verdad.
— ¡Si así fuera qué!— Kakarotto la detiene de un brazo, no entiende por qué quiere huir— Si es por lo del 'noviazgo' que ustedes dicen, podemos seguir haciendo las mismas cosas si vivimos juntos— De pronto se da cuenta que el único que veía ésta relación de manera seria era él. — Yo no soy alguno que te has follado por ahí. — Detiene su otra mano que iba acertarle una cachetada.
— ¡Suéltame idiota!— Forcejea inútilmente, lo mira con furia en los ojos, luego la suelta resignado, con una cara triste. Ella se apresura a secarse y dormir siquiera una hora. Lo ve a él salir al poco tiempo del baño, como para dormir con ella. Sólo lo ignora y se alista para sacarlo a rastras con su cadena. En cambio parpadea al verlo acostarse en el sillón dándole la espalda.
— ¡Estoy cansado también!— Kakarotto se envuelve en las sabanas e intenta dormir. La escucha refunfuñar sin parar mientras se acuesta. Resopla un poco y recuerda que su padre tuvo una discusión parecida con Lita. Quizá la asustó un poco porque en su hogar natal no se acostumbran a unirse tan rápido— ¿Te da miedo unirte tan rápido?
—Mmmm…Ahora, que lo pienso. — Se acostaba boca arriba y se tapaba con la colcha para no verlo— Haaaa…Nunca tuve una relación seria, seria…Y tengo…Tanto miedo de que lo nuestro no funcione. Sentí que si apresurábamos las cosas— Tomaba aire— Te aburrirías de mí o te hartarías— Se ponía también una almohada en la cabeza, nunca se sintió tan insegura en su vida, tampoco jamás le ha contado sus inseguridades a nadie. Estaba roja de vergüenza— Te amo tanto, nunca me había enamorado de nadie. —Confiesa casi sin darse cuenta.
Kakarotto sintió una explosión justo en su pecho, se deshizo y luego se volvió a armar. Nunca lo escuchó de nadie. Pero se sentía cálido, correcto. Le dibujó una sonrisa enorme en el rostro… ¿Aburrirse de ella? ¿Hartarse?
—Oye… ¿Me dejaste hablando sola?— Se quita un poco la almohada para verlo y ya no está en el sillón. Se gira a su izquierda y ahí está— ¡AAAH! ¡Tonto, me asustaste!— Lo azota con la almohada y vuelve a cubrirse.
—Jajajaja lo siento— Se burla de ella y se acerca de a poco para destaparle la cara— Mina… ¿Qué tengo que responder cuando tú dices eso?— La destapa y está roja y avergonzada como nunca la había visto.
—Pues…—Hace un puchero mirando a otro lado— Lo que tú sientas, o quieras…Si no sientes así, no quiero que mientas. — La toma de la barbilla, enfocando su mirada celeste brillante en sus ojos negros.
—Te amo…—No se sintió extraño, se sintió excelente— Anhelo, cariño, deseo ¿Esas cosas son te amo?— La ve asentir bastante sorprendida— Pues yo también lo siento— Se acerca a besarla, sus labios están calientes por el rubor en su rostro. Ella sale del shock y se abraza a él. Acrecentando el beso con roces de lengua y unas pequeñas mordidas, Mina empieza a sentir el calor emanando de su entrepierna. Kakarotto la destapa para sentirla de cerca.
—Metete, está haciendo algo de frío. — Le dice divertida invitándolo. Apenas están ambos debajo de las sabanas se quitan la ropa, dándose largas caricias y besos. Mina se pone arriba de él apreciando su cuerpo musculoso con las manos. — ¿Te he dicho que eres jodidamente sexy?—Pega un gritito al sentir las manos del guerrero apretar sus muslos, de esa manera agresiva que le dejaba las marcas que tanto le gustaban, la acercaba para rozarla contra su polla, y acercaba un poco su cabeza a tomar un pezón, lo succionaba y lamía.
—Aaahh…Mina…Tu sabor…—Ronroneaba y buscaba el otro pezón con su boca, mientras la sentía enfilar su centro a la punta de su miembro. — Mmm…Sí— Suspira mientras su carne lo envuelve, y comienza a moverse sobre él muy lento y tortuoso. Su cola se enreda en su muslo alcanzando a acariciar un poco su trasero, sostiene firme uno de sus senos cuando se acerca a besarlo, lo masajea y pellizca, haciéndola gemir contra su boca. Todo se siente tan lento, como no queriendo acabar realmente, moviéndose sus cuerpos debajo de las sabanas. Comenzando a jadear sin parar. Están tan cerca, abren los ojos enfocando sus miradas. Kakarotto toma ambos pechos estimulándolos sin parar, mientras Mina acelera sus embestidas montada sobre él, sintiéndose chorrear de excitación. Ambos gritan sus nombres, abrazándose para no perder ni un centímetro del otro.
—Mmm…Al final no descansamos, tenemos guardia nocturna. — Mina se queja un poco viendo el reloj, dándose cuenta que en diez minutos tienen que levantarse. Siente a Kakarotto abrazarla en modo de disculpa. Vivir juntos…No suena mal.
…
Hasta aquí otro capítulo. Espero lo hayan disfrutado.
OhaioIzumikun: No pos sí, le han pervertido a todas las niñas, no dejaron Sailor con cabeza :v… No te creas, también me gusta la venganza, pero que muera de a poco es a veces el peor castigo… Que no quede huella
Saludos posdata...
DesertRose000: Gracias por todas tus rws, que bueno hayas disfrutado los cap. Sí el cap 8 está bien de líos de amores. Despues en el 9...Maldita sea, ahora sólo me imagino un Darien bisexual y es excitante... Ahí debe haber oro :v. Y bueno hacer sopapa con el ano, porque se viene... y bueno habrás visto que a Mina y kakarotto se les dió ;) Aquí todos tuvieron carnita de la buena... ¬¬
