XXlalalulu: Y aquí está la doble...Qué les digo, en verdad estaba inspirada, no hay de otra cuando llega, llega. Ufff os aconsejo leerlo con un ventilador en la entrepierna… XD
Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 19
Era muy de noche y ya había pasado un día entero de estar acampando cerca del tanque de su esposo. A pesar de que Gure y Lemo le dijeron que no debía preocuparse de nada, no le gustaban las vendas en su cabeza y su brazo. El momento que usó el máximo que podía en su curación, sólo priorizó los órganos y tejidos del pecho, lamenta mucho no haberle soldado los huesos, en especial los de su cabeza. Se pone a pensar en lo mucho que le debió doler lanzar su ataque final con el brazo así. Ahora recuerda y se siente sorprendida de su fortaleza, aun casi al borde de desfallecer, pudo vencer al enemigo, su esposo es admirable. Pone una mano en el tanque, está en el piso sentada sobre almohadas y envuelta en colchas y sabanas. Sólo desea que abra los ojos…
— ¿Ya comiste?— La Reina Serenity la hace saltar quitándola de su pensamiento.
—Sí mamá, de eso no debes preocuparte…— La mira y se sienta junto a ella a ver el tanque…La nota darle una mirada atenta. — ¡Hey! Más te vale no estar comparándolo con el difunto Rey…—Infla sus mejillas enojada y le pone una almohada en la vista.
—Jajaja…Claro que no. — Se acerca a susurrarle algo maliciosa— Tu esposo es más guapo. — Se ríe a carcajadas mientras ve a su hija explotar de enojo.
— ¿Viniste a burlarte nada más? Creí que con la visita grupal que hiciste con los demás, era suficiente— Refunfuña viendo hacia otro lado.
—No, sólo vine a hacerte algo de compañía. — Ríe muy sincera.
—Recuerdo…Cuando papá estaba en su último tiempo…No dormías… ¿Lo quisiste mucho? ¿Verdad?— La observa algo sorprendida de la pregunta.
—Amé mucho a tu padre…Con él conocí el amor de verdad, me insistía que dejara atrás mis heridas…Porque yo no me sentía una mujer digna de nadie. —Una lágrima de melancolía corría en su rostro recordando a su difunto esposo.
—Y… ¿Cómo decidieron tenerme?— La vió curiosa levantarle la mirada.
—Pues fuiste concebida la noche de bodas…Tu papá también tenía su encanto. —No puede creer lo que dijo, ambas se ruborizaban y ella largaba una risita.
—Haaaa…Bueno, con él ya te conocías hace tiempo. — Suspira fuerte y apoya su cabeza contra el tanque. Su madre le da un abrazo para consolarla un poco, tenía empatía por su dolor y esperaba poder ayudarla, aunque sea sólo en compañía.
…
—Bardock, no veo porqué sigues tan preocupado— Lita estaba en casa de Bardock, en su día libre. Pero Bardock sigue trabajando horas extra estos días, algo inquieto.
—Porque no hemos encontrado ninguna…Ninguna señal de que haya muerto. — Bardock sentía su mente picar ante la idea. — Hemos encontrado rastros de sangre calcinada, pero nada de carne o huesos. El ataque final del Príncipe, pudo no haber salido con la energía necesaria como para hacerlo desvanecerse en el aire…—Seguía pensando— Y de así poder hacerlo en su mejor estado, se deben encontrar rastros, incluso en el aire. La barrera estaba cerrada. —Concluye.
—Me asustas un poco con eso…— Mira sus manos y recuerda a su amigo. No puede creer que esté deseando que esté muerto.
— ¿En verdad no me mientes cuando me dices que siempre fue alguien 'bueno'?— Le levanta una ceja, a él tampoco le parecía alguien capaz de hacer lo que hizo. Incluso lo había visto entrenando.
—Para nada…Siempre fue alegre, serio en las cosas importantes. Muy fraternal con todas…Ahora que lo pienso, con Serena…—Pensaba un momento. — Sí, con ella se notaba diferente, creíamos que era algo de adolescentes…Pero ella jamás se le insinuó. Ya sabes lo que dicen…Por amor se mata…Y se muere. — Terminaba muy triste.
—Amor…Ésa palabra es complicada…— La mira de reojo. — ¿Quieres que busquemos unas cervezas y miramos algo o seguimos hablando?
—Sí…Una película en la cama suena bien. —Toma un par de cervezas de la heladera y ambos se van a su habitación.
—No soy adepto a mirar muchas películas pero…Sí a estar así contigo. — Sentado en las almohadas la acomoda en su regazo mientras pone la película.
—Sí, muy romántico…— Se acurruca un poco. Toma un trago de cerveza.
—Romance…— Piensa en voz alta…— ¿Te gustaría más romance entre nosotros?
— ¿Eh? ¿Cómo? Los Saiyajin no son así. Me gustas así como eres. — Se abraza a su cuello.
—Pues… Para mí pareces bastante romántica. — Le levanta una ceja.
— ¿O sea como una niñita tonta que cree en príncipes y hadas?— Lo mira muy extrañada…No entiende a qué se dirige ¿Trama algo?
—Jajaja…No tan infantil…Pero una linda cena, bailar en pareja, vestirse elegante por alguna ocasión especial…Hacer el amor o algún lindo detalle…—Le da un trago a su cerveza hasta vaciarse.
—Jajaja, Bardock, ya hemos hecho todo eso. — Se sienta a verlo de frente. — ¿Has estado hablando mucho con Raditz verdad?
—Aunque no lo creas mi hijo mayor me dió muy buenos consejos…— Se baja de la cama y se para frente a ella— Creo que sólo falta el 'lindo detalle'. — Saca una cajita y se la abre con un anillo adentro. — Mira…La frase terrícola es 'te amo' y esto es eso. Lo único que podía pensar cuando volvimos de Yardrat y estabas en el medio del desastre es… ¿Por qué no aproveché mejor el tiempo? Sé que no estamos ni un año juntos, si quieres la fecha puede ser dentro de un año—No pudo terminar nada porque Lita se le abalanzó saliendo de su estado de shock.
— ¡SÍ BARDOCK! ¡SÍ, SÍ MIL VECES SÍ!— Vió a Bardock dar un suspiro grande y sacaba el anillo. Estaba nervioso y no sabía bien donde iba. — Jaja…Aquí—Le ofrecía su dedo anular izquierdo. — En un par de días me mudo aquí entonces. —Empezó a besarlo aferrada a su cuello.
— ¡¿C—C—Cómo?!— Abre grande la mirada, no sabía que ése también sería un resultado de su propuesta— ¡Mierda debí hablar con Raditz antes!
— ¡Oye!— Golpea su hombro— ¡Auch!— Se frota un poco para aliviarse.
—Jaja…Ven aquí. — Se sube a la cama y se pone sobre ella, la besa muy lentamente. — Sabes a cerveza…Jaja.
—Tú también…Mmmm ¿Nos cepillamos los dientes mejor?— Lo mira a los ojos y acaricia su cicatriz en la cara.
—No me molesta…Sólo no fumes nunca ¿Sí?— La ve asentir divertida— Ahora… ¿Dónde estábamos?— Con tono travieso baja hasta su vientre y comienza a levantar su camiseta, le da unos besos a su ombligo y pasa su lengua.
— ¡Ah! Bardock…—Gime Lita. Y atrapa su cola para acariciarla y hace lo que a él tanto le gusta y le pasa la lengua a su suave pelaje. Lo eriza totalmente y frota su polla dura contra ella, Bardock gruñe de placer al olerla ya excitada y ansiosa. Toma la tela de su camiseta y se la rompe, y también arranca su brasier. Se endereza y quita también su camisa, ella se abalanza a besar su cuerpo moreno y musculoso, baja su pantalón y bóxer, mete su punta caliente en la boca haciéndolo atragantarse con su gemido. Sentía nunca tener suficiente lengua para subir y bajar por su polla, no podía ni engullirse la mitad, pero adoraba darle éste tipo de placer.
—Aaahh…Lita…Detente… ¡Ah!— Tira la cabeza hacia atrás cuando su punta toca su garganta. La levanta de los hombros mientras ve que se relame los labios de su pre semen. —Adoro tus mamadas, pero…—Hace una pausa y masajea sus pechos, se acerca a susurrar a su oído— Quiero hacerte el amor…Es una ocasión especial…— La recuesta con facilidad, como si sus palabras la hubiesen hipnotizado. Su cola se aferra a su muslo subiendo y bajando. Toma sus bragas con los dientes y también las rompe, haciéndola arquear su espalda en anticipación. Se sostiene con un codo y la besa. Las manos de Lita lo recorren desde su trasero hasta su espalda, se sienten casi fusionados el uno con el otro. Mete uno de sus pezones en la boca y comienza a rozarse contra su clítoris para lubricarla. Ambos mantenían un vaivén constante en el que fácilmente Lita lo usó para meterlo dentro de ella. Suspiraban y jadeaban recorriendo sus cuerpos, los ojos verdes de Lita, brillaban contra esos ojos negros que la habían atrapado desde el primer día.
—Bardock. Te amo— Unía su boca con la de él, ahogando sus gruñidos de placer, el interior de Lita lo apretaba duramente, mientras su polla sacudía cada centímetro dentro de ella. Gritaban llegando al clímax, de una embestida profunda y casi dolorosa para ambos. Lita recupera el aire…Y…— ¿Sigues duro Bardock?— Le levanta una ceja.
— ¿Te diste cuenta?— Ríe recostado en su hombro.
—Es difícil no notarlo…— Mira la hora de reojo— ¿Mañana madrugas?— Él niega con la cabeza.
—Tu tampoco…Así que…—Se empieza a mover de nuevo— Prosigamos…—La besa mordiendo un poco su boca de manera juguetona. Saca suspiros y temblores de placer de ella. Se aleja para verla un poco y su rostro hasta su cuello está rojo todavía, del orgasmo reciente, su centro aun vibra del placer, caliente y mojado. Escucha los sonidos de su entrepierna lubricada por el semen que acaba de liberar en ella, lo incita…Sólo quiere más de ella…Por lo que les quede de vida, mucho más.
…
Una implosión gigante en todo su ser, multiplica el dolor cien veces más. Sabe que el tiempo corre rápido, al menos mucho más rápido de lo que él lo está viendo, de lo que está sintiendo. Se lanza sin pensarlo dos veces con una patada estridente a alejar el peligro frente a su esposa. La voluntad pura lo empuja, lo enfoca totalmente. Debe inmovilizar a ése insecto de inmediato. Observa a su esposa, ella está bien. Y se vuelve a lanzar de lleno hacia él, ve fácil a través de sus movimientos, puede superarlo aun con un solo brazo. Bloquea un golpe con su brazo sano, lo toma de la muñeca y aprovecha para hacerle una llave, comienza a ahorcarlo con sus rodillas apretadas en su cuello. Podría matarlo así, pero no sabe cuánto tiempo más le quede, rápido se aleja. El dolor tajante en su brazo y mano rota punza desde su espina hasta su cabeza, se fuerza a mantener la posición de ataque, enfoca sus últimas fuerzas, su última reserva de Ki y dispara. Ya no tiene fuerzas ni para estar de pie, siente a su esposa cerca. Está recostado en su regazo sintiendo la tibieza de su sangre bajo él. No puede escucharla, pero intenta verla…Su olor en el aire, su cabello dorado ondeando con el viento. No parece tan malo morir así…Azul y rubio…Azul…y Rubio… Una luz tibia lo relaja y merma el dolor para respirar.
Una sensación conocida lo despierta abruptamente. La sensación de estar gravemente herido, dentro de un tanque. Ahí está su esposa frente a él sorprendida y alegre abrazada al tanque. No distingue pero nota que no está sola, ve a alguien detrás, cree que son Lemo y Gure, que se quedó a ayudar. A pesar de que siente vergüenza de que ella esté siendo así con él frente a todos, prefiere verla con ésa sonrisa antes que con sus ojos rojos de llorar y desesperada. Se alegra y pone su mano sana sobre el vidrio, la otra la siente muy entumecida y no responde. Debe estar soldándose, al igual que su brazo.
Serena está observando el tanque, mientras recibe la visita de Monaka para llevarse algunos papeles que necesitaban su firma— Listo Monaka, en verdad hacer esto hace pasar el tiempo rápido aquí. — Le aclara y le pasa un sobre y una tableta.
—Sí ¿Prefiere esperar a que despierte el señor para ver lo de la reconstrucción de la zona frontal del palacio?
—No, prioriza a los damnificados primero que nada, y si había edificios como hospitales, orfanatos u hospicios de ancianos. Que sean prioridad. — Da la orden seria.
—De eso no tiene ni que pensar señora, fue lo primero en lo que se ocupó el señor luego de que la trajeron aquí la primera vez. — Aclara Monaka— Sólo los pobladores entonces... —La saluda y se retira.
Mira atenta a Vegeta. Nunca lo admite en voz alta…Pero sí parece que se preparó toda su vida para ser rey…Y no sólo cualquier Rey, sino un gobernante digno. Aunque su cara de matón y su tono de cero amigos no lo acompañe. Mira ésa luz roja como si representara la suma de todos sus miedos. Toma aire profundo y parpadea al verla cambiar rápido a naranja y Vegeta abre la mirada bien grande hacia ella. Salta de felicidad y se abraza al tanque. — ¡Por fin, por fin! ¡Vegeta estás despierto! ¡Estás bien! ¡Te quiero, te quiero!— Mira hacia atrás a Lemo y Gure revisar sus signos vitales. Tarble también está ayudando, le parece gracioso que una muchacha como ella tan alegre y cariñosa esté con el ogro de su hermano. Ahora salta como un conejo de aquí para allá contenta, sin ninguna vergüenza de decirle que lo quiere frente a todos. Hace una mueca de sonrisa mientras ayuda a su esposa a hacer unos ajustes y mira a su hermano apoyar una mano para ella. La princesa parece derrumbar montañas con una sonrisa.
—Entonces, quiero hacer una fiesta de compromiso para el General y el Comandante. Se lo merecen, han estado sin parar desde lo de tu padre. — Sonriente le cuenta sus planes para cuando él salga. Lo ve gruñir y poner los ojos en blanco. Ni estando cerca de la muerte lo deja en paz con esas reuniones sociales que a ella le gustan. Serena no le presta atención, sólo está contenta de que la luz de su tanque volvió a cambiar de color en menos de ocho horas. Bosteza grande, fue mucha emoción en el día, se queda sola y se envuelve para tomar una siesta. Pero los golpes en el tanque la ponen en alerta— ¿Qué pasa Vegeta?— Lo mira y su dedo señala a la comida que dejaron para ella en la hora del almuerzo, es casi la mitad de lo que la ha visto comer habitualmente, y aun así no se la ha terminado. — Oh, mmm…No tengo hambre, tengo sueño más que nada. — Trata de volver a acostarse y los golpes se hacen insistentes y molestos, sumado a gruñidos enojados. El Ki de la princesa sigue inestable, más si no se alimenta bien. — ¡Ay, no me obligues a sedarte!— Enojada lo mira y muy resignada se va a sentar a comer, no hace falta quitarle la máscara para saber que en todo su rostro se dibuja una sonrisa triunfal. — ¡Ja, sería mejor irme, viendo que EL PRÍNCIPE DE LOS SAIYAJIN ya se siente tan bien!— Enojada da bocados grandes a la comida mientras él la mira, un banquete enorme para ambos cuando él salga parece buena idea…Sonríe ante la idea.
Pasadas más de veinte horas ya pueden sacarlo del tanque, y sólo ve la sonrisa del idiota frente a él, esperándolo como si no pudiera estar de pie al salir, pero se siente más que capaz. Ahora sólo quiere probar su brazo y su mano, para asegurarse que se soldaron bien. Baja el líquido y el vidrio del tanque, hace pie completamente, se quita la máscara…
— ¡Ah!— Kakarotto se dobla al sentir un puño de acero en su estómago— ¡Cough, cough, cough!— Todos se acercan mientras Kakarotto toma asiento para recuperar el aire. — Me alegra…Verte bien…—Dice honestamente entre quejidos de dolor.
—Jaja…Mucho. —Mira su mano y la estira junto con su brazo. — Debes recordar de tu guardia baja. — Serena se abalanza sobre él enredada a su cuello, su cola instintivamente se enreda a la cintura de la Princesa, él devuelve un poco el abrazo, llenándose de su olor.
—Hablando de guardia baja…—Comenta Tarble aclarándose la garganta, para recordarle que no sólo está con Serena, sino también, Gure, Lemo y Kakarotto; y que sólo viste un bóxer negro. — Lo ve pegar un salto y alejarla de él. — Ten…—Le pasa una muda de ropa de algodón. — Hay que escanearte.
— ¿Recuerdas algo?— Pregunta Serena mientras lo ve en la camilla.
—Todo…Creo…Me pasó algo raro, a pesar de estar desfalleciendo…Pude levantarme y atacarlo. Luego caer de rodillas y sentirme morir. —La mira formar una sonrisa.
—Te sané…— Ve cómo él parpadea hacia ella y frunce el ceño. — Logré curar las heridas en tus órganos vitales, pero no pude hacer nada por tus huesos…Caí inconsciente luego—
—No lo hubieras hecho, era peligroso. — Gruñe enojado y gira su vista a otra dirección— No aprendes ¿Verdad?— Frunce el ceño imaginando que ella pudo estar grave de nuevo.
—Te transformaste en SuperSaiyajin fase dos. —Le confiesa Serena, queriendo cambiar de tema.
— ¿Sí?— La mira incrédulo— Explicaría mucho…
—Sí. La princesa nos contó cómo la salvaste, y transformaste en fase dos desde la primera vez es asombroso. —Comenta emocionado Kakarotto, mientras aun frota su abdomen. — ¡Ya quiero volver a entrenar contigo!
— ¡Oye! ¡Que su esposa soy yo, no tú!— Enojada Serena lo pica con un dedo— Tú perdiste el tren, supéralo. Primero sus PRIORIDADES— Se señala con un dedo.
— ¡Deja de insinuar estupideces mujer!— Resopla molesto Vegeta. No lleva ni cinco minutos fuera y ella ya hace de las suyas.
…
—Príncipe Vegeta, ¿Está seguro que no quiere comer primero?— Andrew trata de persuadirlo, apenas salió del tanque se bañó, se cambió y pidió una reunión general.
—No se preocupe Majestad. Ahora sólo me interesa esto, sino, mi apetito seguirá en ceros. —Le aclara sorprendiendo a todos que hubiera algo que pueda frenar el estómago Saiyajin.
—Con Andrew está bien. — Lo mira sonriendo.
—Sssí…—Mira para otro lado incómodo ante el permiso que le dio. — Leí sus informes General Bardock… Que no hayan encontrado nada sustancial respecto de los restos del Príncipe Darien…Me hace pensar detenidamente qué hacer. — Se sienta en su silla, están en su oficina. Suspira y cruza sus dedos.
—Sí, su Alteza. Escaneamos todo el lugar más veces de las necesarias. A mí tampoco me dejaba tranquilo. — Aclara Bardock.
— ¿Tampoco se detectó una nave despegar? Puede que haya tenido una nave extra encapsulada, por si acaso. Mi hermano…—Andrew se atraganta ante la palabra, que sólo le trae la imagen de Darien a la mente. —…Él era muy precavido en eso…Por si acaso y hasta que pase un tiempo prudente…Propongo no darlo por muerto y…—Hace una pausa, no quiere hacerlo, pero debe hacer lo que cree correcto. — Dar pedido de captura de conocimiento público.
— ¡Sí!— Salta Serena, la única imagen que quedó grabada de Darien en su mente, es la de él atravesando el pecho de Vegeta. En quien sea que decidió convertirse, ya no es ése amigo que creyó tener.
— ¿Dar todo a conocimiento público?— Pregunta Vegeta viendo también a la reina Serenity
—Pues…Yo no puedo decidir por eso. Aunque a mis ojos es mi hermano, él comparte o compartió la sangre con ustedes. — Lemo se acerca a dejar una tableta con los resultados de varios test. — Esos se los hicimos con comparaciones genéticas, con la reina, la princesa, el príncipe Tarble y usted, ya que su padre fue cremado. Él es hijo de la Reina Serenity, y hermano de ustedes. —Sopesa ante la idea, de lo que deben decidir, pero él ya puso su punto de vista sobre la mesa.
—Los hermanos del medio, siempre dan problemas…—Comenta Tarble, haciendo cálculos de que sigue siendo el menor de ellos…Y el más débil…Se sienta y también piensa.
—P-P-Pero ¿De qué dudan? – Serena en voz alta los despabila— Intentó matarme, intentó matar a mi esposo e iniciar una guerra interplanetaria ¡Es un criminal! ¡Llega a estar vivo y puede volver para vengarse!— Aprieta los puños fúrica, sorprendiendo a su madre.
—Eres muy querida aquí…—Explica Vegeta. —Cuando sucedió lo de mi padre, Broly alertó a algunos Élites mientras conseguía un scouter para comunicarse y, muchos estuvieron de mi lado porque esparcieron ésa información de que habían cometido un atentado en tu contra, estaban dispuestos ir contra su Rey para saldar el agravio…— Miraba a la Reina que se mantenía callada…En parte la comprendía, debe sentir como si se lo hubieran arrancado de su lado otra vez. — Si se supiera que el Príncipe Darien, el delegado oficial de la Tierra, hermano del Rey Andrew, cometió tal cosa…Y que además seguimos con el tratado como si nada, mucha gente no estará de acuerdo. Apenas logramos esquivar una guerra civil. — La ve sentarse en desacuerdo total con él. —Digo que esperemos un tiempo prudente, si escapó en una nave individual es seguro que la estática de la primera Luna de Vegeta-sai no lo dejara ver por el radar…he intentado rastrear su Ki, se lo pedí también a Kakarotto, y a Tarble que es el mejor de nosotros en esto. — Lo mira y Tarble siente que es la primera vez que lo elogia sin un insulto. —No encontramos nada, tan herido como estaba es imposible para él curarse y ocultar su Ki al mismo tiempo. Y ya no le quedaba suficiente Ki para eso…— Concluye viendo a la Reina muy triste. — Recomiendo darlo por desaparecido y que se dará recompensa por su paradero. Si lo encontramos, veremos si…Sigue igual…No nos quedará de otra. Pero creo que, si logró meterse a una nave y escapar, ya habrá muerto en el espacio.
—Ojalá…Haya muerto entonces…—La Reina Serenity habla dejando a todos en silencio –No soportaría verlo convertido…en lo que se convirtió, de nuevo. — Mira a Hotaru, dándole una señal con la cabeza, para advertirle, que de percibir su presencia en el Milenio de Plata, ella se ocupe…
Terminada la tarde Vegeta seguía comiendo, su esposa había hecho a Lita preparar montañas de comida. Hasta le dijo que le hiciera unas tartas dulces que se acostumbran en la Tierra. Ya estaba ansioso de probarlas. Pero algo que no lo dejaba tranquilo, era el repentino desgano de su esposa al otro lado de la mesa. Lo miraba feliz, pero parecía de a ratos quedarse pensativa y con el ceño fruncido.
— ¿Mujer, qué pasa con ésa cara?— Con tono algo molesto, no quiere tener problemas ahora que por fin están juntos.
Serena resopla por la nariz, algo enojada de que él se haga el distraído— Nada…Un poco triste de no haber enviudado y heredado un planeta. — Sisea enojada y sarcástica. Gira su vista.
—Grrr… No leo la mente…Pero…—La mira un poco más. — ¿Es por cómo se decidió respecto al Príncipe Darien?— La ve con fuego en la mirada. — Mira…Lo que dije es cierto, y también es por eso que el Rey Andrew estuvo de acuerdo. — Intenta tomar su mano pero ella se levanta.
— ¡Qué importa! Yo dí mi opinión y no la voy a cambiar. —Mira por la ventana del balcón de su habitación. — Sé que Gure reforzó la seguridad otra vez, que seguro si escapó es probable que haya muerto…Pero…¿Y si no? ¿Si vuelve a atacarnos?
—Lo mato con mis propias manos, ésta vez me aseguraré de matarlo. — Seguro y totalmente decidido en lo que decía.
—Haaaa…— Se volvía a sentar con él y se servía un pedazo de pastel de manzanas. — ¿Cómo puedes no conocer a alguien…que has conocido toda tu vida?— Casi lagrimeando.
—Y…Lo conocías…— Hace una pausa, quiere hacerla entender sin que se enoje. —Voy a confesarte algo…Algo que hizo que Tarble también estuviera de acuerdo con lo que decidí. Si me prometes no enojarte…—La miraba serio y ella asentía. — Me gustaría oír sí o no. —Esperaba.
—Sí, lo prometo. — Resoplaba molesta.
—Bien. —Bajaba su tenedor— El Ki de él…Si bien era extraño, nunca fue agresivo o…Maligno si quieres verlo así. Se salió de control, no entendía la magnitud de su poder, se dejó llevar por las emociones incorrectas. Además de descubrir que toda su vida, fue casi una mentira, y que su sangre pertenecía a la de su peor enemigo…Se obsesionó contigo. —Hace una pausa, viéndola de igual manera en desacuerdo. —Mi intención directa era matarlo ahí mismo. Y te juro Serena que si llega a estar vivo, y sigue tratando de atentar contra ti o cualquiera cercano. No voy a fallar. — Lo ve poner una mano en su pecho. — Por mi honor, no dudaré. No suelo repetir errores.
—Pues… ¡Mas te vale!— Mira su pastel de manzana. Se siente relajada, lo siente muy capaz de protegerla contra todo. Siente que Darien, ya no es rival para él. —El pastel de manzanas está muy rico. —Hace un esfuerzo de cambiar el tema y el ambiente.
—Sí…Creo que el de queso me quedó gustando más. —Comenta mientras lo sigue comiendo. Mira para la cama, ya quiere llevarla debajo de las colchas.
Vegeta recuerda haber sentido anticipación por acostarse con ella, unos meses antes de casarse, en su primera pelea, en la segunda pelea y en su viaje. A pesar de ser molesto…Le gusta un poco. La ve salir del closet vestida con un camisón blanco, con su cabello recogido en una cola. Sonríe grande cuando la ve sentarse en la cama y se tira a abrazarla.
— ¡Ah no!— Serena se aleja. — Acabas de salir del tanque. Debes recuperarte. — En tono algo burlón y enojado lo rechaza. Quiere desquitarse por su rechazo la última vez.
— ¿De qué me hablas mujer?— Con tono enojado, la trataba de atrapar de igual manera. — Yo me siento muy bien.
—Ah- Ah—Negaba con la cabeza. — Apenas salí del tanque sólo usamos la cama para dormir, y contigo es lo mismo ¿Somos iguales o no?— Le levantaba una ceja.
— ¡Claro que no! ¡Soy un saiyajin! Y tú eres Selenita y una parte terrícola. No es mi culpa que sean más débiles. —La escaneaba con la mirada. — El piso está frio, métete ahora o te resfriaras…Mujer débil. — En amenaza la regañaba.
—Así que…supongo que mi Ki está mejor— Lo miraba y se paraba en la alfombra para calentar sus pies— ¿Cómo sé que no me engañas con el tuyo o algo así?—Se cruza de brazos.
—Mira, toma mi scouter— Se lo ofrecía. — Debes desarrollar ésa habilidad, en serio. Puedes tener un enemigo cerca y no saberlo. — Se lo pone a ella y se lo desbloquea para que lo use. Estar tan cerca de su mirada azul, lo ruboriza un poco. Se siente tonto. —Bien…Ahora lo haces, desde ahí. —Se aleja para que lo enfoque.
—Mmm…Vaya. Sí, estás bien. —Se sorprende por la información que se despliega sobre él. — Está en modo ataque, me muestra muchos detalles. Hasta sé a cuantos metros exactos estás, y si tienes algún arma…—Seguía toqueteando el scouter.
— ¿No dice que soy un hombre joven, muy sexy y excitado por su esposa?— Se acerca rápido a ella y le quita el scouter, es obvio que su comentario le quitó el aire.
—Qué pervertido eres…—Giraba la cabeza al darse cuenta que él se acostó desnudo.
—Tu eres hermosa…—La abrazaba, y la metía con él muy lento a la cama. Su cuerpo se aflojó en su toque, y ya la tenía gimiendo mientras su boca encontraba la suya. Ella también lo extrañaba. — Mmm…Sí Serena…— Se metía con ella oliendo fácilmente su excitación. Hasta que…Algo que olvidó. — ¡Agh! ¡Mierda!— Se golpea duro la frente. —Ya vuelvo, quédate así…—Ríe un poco mientras busca una capsula anticonceptiva…Con toda la conmoción se había olvidado, cree tener algunas de último momento. Aunque las que eran cada dos semanas eran más cómodas, para no estar interrumpiendo de ésta forma. — ¡Su puta madre!—Enojado sale del baño y toma su scouter. — Ya mismo llamo a Monaka, no tengo capsulas de último momento ni las de cada dos semanas. — La siente quitarle el Scouter rápidamente. — ¿Qué te pasa? ¡Dámelo!
— ¡No vas a pedirle a Monaka algo así! Además de que es de noche ¿No puedes aguantar?— Le dice enojada, y también le da pena tener a su mayordomo haciendo ése tipo de encargos. —El pobre de Monaka también trabajó sin parar…—Frunce el ceño.
—Bien…Le pediré uno a Raditz o Kakarotto que seguro se quedaron a dormir. — Se tira sobre ella para quitarle el scouter.
—Podemos hacerlo…— Se pone roja, y pasa la mano por su vientre.
— ¿Hambre de nuevo?— Confundido le levanta una ceja.
— ¡No tonto! ¡Me refiero a un bebé! ¡Además no quiero que andes pidiendo ésas cosas tan personales y privadas a otras personas!— Se enrollaba en las colchas toda avergonzada.
—…Mujer…No entiendo tu apuro con concebir, aparte de que no está todo tranquilo aun, quieres sumar a eso una cría. —Resopla, pero la mira deseando haberle dicho "Sí, ahora mismo".
—Perdón…No quería decirlo así o proponerlo como si fuera…Pedir comida casi literalmente. — Lo mira a los ojos, sabe que él tiene razón. — Sólo quiero que hablemos de eso algún día más tranquilos, de manera seria, ponernos de acuerdo qué queremos. — Se pone a pensar y recuerda. — Oye, la otra vez que compré "eso" en la tienda de la ciudad…También compré condones. — Se levanta está segura que hay un par de cajas que dejó en un cajón del closet. Vegeta la mira traer las cajas, hace tiempo no los usa, con las cápsulas fue más fácil, y las pocas veces que los usó fue con hembras en encuentros casuales, no quería enfermar de nada raro.
— ¡Hm! Está bien, hace tiempo no los uso. —Las mira y observa las instrucciones por si acaso, no creen que hayan cambiado.
—Bien…Uuummmm… ¿No los usaste más porque te parecían incómodos?— Frunce los labios tímida, juega con sus dedos.
—No, porque dejé de tener encuentros casuales y mi harén siempre tuvo buena salud. —La volvía a mirar. —Mmmm…Por si acaso dejemos el lubricante a mano. El látex no acompaña a veces.
—B-B-Bueno…— ¿Encuentros casuales? Eso hizo picar un poco su mente…Trataba de borrarlo pero…— ¿Con cuantas mujeres has estado?— Pega un salto al ver que se le zafa el condón que se estaba poniendo y sale volando, él la mira muy enfadado. Se tapa la cara roja de la pena. — Lo siento, lo siento…Soy una bocona…— Lo siente suspirar fuerte.
—No tengo una cuenta en verdad. — Hace una mueca pensando mientras baja un segundo condón sobre su erección, logra ponerlo exitosamente a diferencia del primero. — Sí puedo decirte de una hembra que me pone duro sin parar y hasta puedo…— Se acerca a ella acechándola, debajo de las colchas. Pasa su cola en sus bragas mojadas, dando largas caricias. —…Hacer que se venga a chorros. — Ronronea contra su oído, recostándose con ella— Mmmm…Qué mala esposa eres…Aun vestida. — Mete sus manos debajo de su camisón y lo quita arrojándolo lejos, pero sus bragas las deja debajo de su almohada.
—Hey… ¿Qué haces?— Mira hacia donde vió que escondió su ropa interior.
—Sshhh…— Besa su boca y la mordisquea, su sabor era tan dulce. — Soy un pervertido ¿No me lo dices todo el tiempo?— Ríe malicioso, y baja por su cuello hasta sus senos, los huele con atención, extrañaba sus pezones rosados, mete uno en la boca, y la siente temblar. Como si la hubiera hecho tener un orgasmo con sólo eso. Las manos de Serena lo recorrían sin cesar, sus suaves manos, su dulce boca besando de nuevo cada cicatriz, mientras él la devora dulcemente. Los dos deliran y se menean uno contra el otro, ansiosos. Vegeta toma su virilidad y la penetra constante hasta el fondo, da un par de embestidas, mientras ella sólo gime.
— ¡Ah! ¡Ve-Vegeta!— Se aferra fuerte a su espalda musculosa. Se viene sorpresivamente. Luego de sólo un par de embestidas. Recupera el aire, en tanto Vegeta se aleja un poco a mirarla sorprendido y muy satisfecho.
—Lamento informarte…Esposa…—Se acerca a besarla y lamer su oreja. — Que esto recién empieza…— Ronronea en su oído. — ¿Lista?— Le pregunta malicioso para empezar a moverse de nuevo.
—Sí Vegeta, por favor…Te amo. — Lo toma del cuello y lo besa, presa de las sensaciones, se mueve contra él, y él responde con gusto. Verla así de lujuriosa, lo pone a alucinar. Definitivamente se necesita más que una simple barrera de látex para evitar que él sienta el calor de la carne de su esposa succionando sin piedad su polla. Ella enreda sus piernas a su cintura, y su cola sostiene una de sus piernas. — ¡Más Vegeta! ¡Sí! ¡Ah Te amo!— Se acerca a besarlo, enredando sus lenguas. Vegeta responde a sus ruegos, se separan del beso dejando un rastro de saliva y se vienen juntos. Temblando uno contra el otro.
— ¿Cuántos trae la caja?— Le pregunta mientras intenta recuperar el aire. Se estira hasta ver la cantidad de las dos cajas. — Yo también quiero más…De ti…Serena. — La besa y se quita el condón lleno y se pone rápido uno nuevo. Se pone otra vez sobre ella, no oye ninguna protesta, aunque lo hará más lento así no agotarla tanto. De inmediato la siente aferrarse a él, su cuerpo tan delicado, ya tiene un par de marcas por sus caricias rudas, nunca parecen molestarla. Ella le da pequeños rasguños a su pecho y unas mordidas en la zona de la clavícula, espera que también queden sus marcas en su cuerpo.
El amanecer los recibe aun moviéndose enredados uno contra el otro. Serena está encima de él sin parar de moverse suavemente, sus besos tan dulces son adictivos para el Príncipe. Las caricias de la princesa le erizan totalmente la piel, la luz del amanecer choca contra su piel, y hace brillar su cabello dorado. Serena observa a Vegeta contra la luz del sol, y sus ojos negros y su piel morena resaltan brillantes. Se estremecen una última vez contra las almohadas. Y se acurrucan sin desarmar la posición. Vegeta cubre la espalda de su esposa, que aunque estén cubiertos de sudor, el frío se hace sentir. Acomoda sus pequeños rizos dorados hacia un lado, acaricia su mejilla haciéndola ronronear sobre él…Y le tapa la boca con una mano y con la otra alcanza el scouter.
—Monaka, necesito el desayuno en dos horas y capsulas anticonceptivas de los dos tipos, muchas. — Serena lucha un poco enojada por lo que está haciendo, quiere patearlo pero él ya había inmovilizado sus piernas con las suyas. Intenta gritarle inútilmente. A Vegeta le causa mucha gracia tenerla así. Pero le va a dar un punto a ella. — Ah, buenos días Monaka, y Por favor y gracias…— Corta la llamada, dejando a su mayordomo algo confundido por la amabilidad. Suelta a su esposa totalmente enojada, golpeándolo y gritándole. Agradece que su poder no sea tirar fuego o electrocutarlo.
— ¡No puedo creer que me emboscaras así!— Se tiraba encima de él golpeándolo con la almohada, él sólo reía de sus intentos inútiles.
—Oye, al menos espere a que se levantara…Además…— Recibía un almohadazo de lleno en la cara, le quitaba la almohada enojado. —Además…Acabamos de usar el ultimo condón…Y le dije por favor, gracias y todo eso.
—Siempre tienes que salirte con la tuya…—Se ríe contenta de igual manera, y se abraza de nuevo a él. — ¿Te pareció incómodo usarlos?
—No, para nada, te sentí muy bien…—Con tono sugerente aprieta un poco su trasero. — Hasta pienso tener para usar cuando follemos en diferentes lugares del castillo, lo tuyo es más fácil de limpiar, y no puedo estar cambiando las alfombras todo el tiempo. — La siente darle un puñetazo en el pecho por hablarle tan grosero. —Jaja…Ten cuidado con eso. Los Saiyajin sólo nos hacemos más fuertes cuando sobrevivimos a la muerte. —Besa la mano con la que lo golpeo.
…
— ¿Alguien más recibió el mensaje del "día libre"? – Pregunta Rei entrando al comedor, donde también están cocinando para el almuerzo.
—Jajajaja, pues sí…No creo que pueda caminar. —Mina se larga a reír, junto con los cocineros que se ruborizan por el comentario atrevido de la rubia.
— ¡Mina!— Salta Kakarotto— No hables así de esas cosas…—La regaña un poco.
—Hey, tu sólo eres mi novio…Cuando asciendas de nivel, ahí veremos si te dejo regañarme. —Le saca la lengua y Kakarotto sólo pone los ojos en blanco y le tira un trapo en la cara que estaba en la mesa. — Las únicas que han subido de nivel aquí, son Lita y Ami.
— ¡Y YO!— Declara triunfal Rei con un puño apretado a su cadera y el otro frente a ella. Todos quedaron en silencio unos segundos.
— ¡ ¿Cómo?!— Todos gritan sorprendidos.
— ¡Sí así como lo oyen! ¡Voy a casarme con Raditz!—Ríe como si hubiera ganado una guerra.
— ¿Entonces me habías dicho que sí?— Raditz entra sorprendido al comedor cuando la escuchó gritar. La ve parpadear hacia él como no entendiendo.
— ¡Pues claro! ¿Acaso no lo recuerdas?— Frunce el ceño enojada de que quizá no se lo dijo en serio.
—Sí…Pero. — Se rasca la nuca. — Me dormí…y…No escuché si me contestaste…—La ve salir enojada. Mira a los demás haciéndole señas para que la siga.
—Maldito mono tonto…Ya verá ésta noche voy a ponerme medias de lana, y dormiré bien solita. — Refunfuña por el pasillo…— ¡Ah!— Pega un grito cuando Raditz la atrapa y la inmoviliza en un rincón. —Suéltame…—Sisea con la mirada afilada.
—Sigo siendo fuerte cuando quiero…— Le sonríe con malicia. —Mira, déjame explicarte. Iba a proponerte matrimonio, de una forma más…Terrícola, una cena, o salir y te iba a dar un anillo. —La ve que ella suaviza un poquito la mirada. — Hablando de ése tema con mi padre, me dí cuenta que ya no puedo vivir sin ti. — La suelta prevenido levantando las manos en son de paz. — Mira…—Saca un anillo con una pequeña piedra roja. —Es para ti…— Se lo da en la mano— Cásate conmigo.
—No me mires así…—Le gira la vista— Es difícil decir no con ésa cara que pones. —Toma el anillo y se lo pone en el dedo. —Sí, Raditz. —Lo mira contento y la abraza levantándola, mientras ambos ríen. —Jajaja, ya bájame…Acabas de esquivar un castigo esta noche. —Le da un pequeño beso en la mejilla, aún recuerdan que están en el trabajo.
Se encuentran con la Reina y Andrew de camino al comedor. Se acerca la hora del almuerzo y también aparecen Nappa, Ami y Lita.
—Buenos días Majestad— Saluda Rei muy respetuosa…y como el gato que recién se comió al ratón.
—Buenas. —Devuelve el saludo y le levanta una ceja curiosa de verla a punto de salir volando.
— ¿Cuánto tiempo más piensan quedarse?— Ve que las Sailors exteriores también se acercan.
—Un par de días más. —Mira su comunicador de nuevo y piensa…—No creo que les tome mucho ponerse al día ¿Verdad?
—Pues Raditz…En un Par de días ¿Qué opinas?— Lo mira y él queda congelado.
— ¡Sí!— Contesta. — ¡Sí, en un par de días sí!— Se da cuenta. — ¡Llamo ahora mismo a mi padre o me mata!— Se aleja a llamar.
—Bien, antes de que se vayan voy a casarme. — Exhibe muy presumida su anillo ante los demás. Todos saltan a felicitarla y abrazarla.
Vegeta mira por la ventana del balcón al sentir mucho Ki reunido en un solo punto.
— ¿Qué pasa?— Pregunta Serena de verlo tan atento.
—Toma una chaqueta de abrigo. — Se dirige también al closet. Siente su scouter sonar de nuevo, aunque ya había leído un par de mensajes y el comunicador de ella explota en mensajes.
— ¿No es grave verdad? –Lo ve negar con la cabeza. Aun serio con todo. Toma su comunicador y lee sólo uno de los mensajes— ¿Qué?— Vegeta la toma de la cintura y la saca rápido volando por el balcón. — ¡Ah! ¡Hijo de puta!— Lo golpea con sus puños.
—No recuerdo que hablaras así…— Michiru la mira riéndose con los demás.
—Jaja…Pues era más rápido así. —Vegeta la deja ir a unirse al festejo de los demás. El queda con una media sonrisa, dirigiéndose a amenazar a Raditz. —Bueno…A partir de ahora…Te conviene dormir con un ojo abierto. —Tronaba sus dedos frente a él.
—Sí, su Alteza. —Nervioso se inclinaba frente a él.
—Jajaja, sí. Ahora es un SuperSaiyajin— Kakarotto comenta codeando a su hermano—Ahora que lo pienso… ¿Podrá alguno más de nosotros transformarse?
—Es algo de lo que quería hablar e investigar…Es obvio que el cuento de que sólo es uno cada mil años es…Un cuento. —Menciona Vegeta muy curioso también.
—Yo también he estado pensando…—Se une su esposa a la conversación. — ¿Y si la información que borraron del planeta Sádala se refería a eso?
—Es algo de mucho sentido, estuve mucho en la biblioteca. —Ami comenta. Ve que Serena y Vegeta la miran con el ceño fruncido recordando…"Lo que hacía en la biblioteca"—…En fin, pues a los reyes Vegeta en ocasiones se los llamaba los reyes malvados. Puede que a ellos no les convenía que supieran que, sin importar tu nivel, cualquiera podía encontrar la forma de volverse SuperSaiyajin.
— ¡Hm!...Me parece algo para investigar bien, quizá con alguna raza más antigua que sepa de los Saiyajin en el planeta Sádala y armar información. —Vegeta mira a su esposa comentar con Ami muy entusiasmada. —Bien, cuando estén listos para la ceremonia me avisan la hora para estar presente. Ah…— Sigue. — Hagan lo del compromiso del comandante y el General juntos también. Así me hacen pasar por una sola mierda y listo.
— ¡Ah! ¡OYE BAJAME! ¡ ¿NO TE DA VERGÜENZA CON LA GENTE?!— Serena lo golpea con sus pies enojada de que la carga como un bulto en el hombro.
— ¡Sshhhtt!— Regaña a su esposa. — Ahora disculpen, yo ya estoy casado. —Les da una sonrisa ladina, se va con Serena toda roja de vergüenza, que lo sigue insultando y golpeando. De un solo salto vuela hasta su balcón y vuelve a meterse a su habitación.
—Qué horror…Pensé que te preocupaba lo que mi madre pensara de ti. — Le comenta enojada. — Además quería hablar con Rei y las chicas de la fiesta, los detalles y todo eso…—Se giraba con los brazos cruzados.
—Pues…me vió desnudo una vez…No creo que vaya a pasar mayor vergüenza en mi vida que ésa. —Se le acerca pero ella lo esquiva. —Puedes ver los detalles mañana…Porque hoy eres mía. — Huele su cabello pero ella huye evitándolo. Con susto, la ve tomar camino hasta la puerta y la arrincona cuando justo toma el picaporte. —…Mmmm…No puedo ver tu cara, pero sé que tienes una sonrisa porque te atrapé. — La gira y ella trata de esquivarle la mirada y hace un esfuerzo sobrehumano para no reír.
—Eres…Demasiado para mí…— Declara Serena arrojándose sorpresivamente sobre él. Haciéndolo reír mientras buscan camino a la cama otra vez. Escuchan los golpes de Monaka trayendo el almuerzo. Suspiran contra la boca del otro riendo.
—Ve tú. — Indica Vegeta y se pone una almohada en la entrepierna. — Mi erección quizá lo mate del susto.
Serena sólo reía, se acomodaba un poco y recibía el almuerzo. Acomodaba la mesa, despedía a Monaka y volvía a abalanzarse sobre Vegeta. — ¿Dónde nos quedamos?—Sonríe traviesa y le desabotona la camisa. Él suelta su cabello y se llena de su aroma, mientras ella hace lo mismo en su pecho dándole cosquillas con la nariz. — ¿Se podrá usar tus abdominales como plato para comer? –Comenta en chiste.
—Jajaja…Mujer vulgar. —Se endereza y la besa sin pausa alguna. Siempre le sorprende lo mucho que ella resiste su ritmo. Y lo mucho que a él no le cansa probarla una y otra vez.
…
Para suerte de Vegeta, todo pasó lo más rápido y menos doloroso posible. Se dio cuenta de inmediato que el centro de la fiesta eran los novios y las parejas de prometidos. Sólo saludó al General y luego se puso técnicamente en un rincón solitario a comer. La fiesta fue muy pequeña, quizá así debió ser su unión. Pero las obligaciones siempre parecían mediar en todos sus asuntos personales. Veía a su esposa contenta ir de aquí para allá. Hasta le prestó atención mientras bailaba, si algún otro insecto se le acercaba, él saldría disparado.
— ¿Vas a tomar los tres meses Rei?— Consulta Ami muy curiosa. El día después de la ceremonia, todos se reunieron para despedir a la Delegación que vino con la Reina Serenity.
—Ja, no creo que haga falta…—Miraba a Raditz algo traviesa. —Un mes nos basta y nos sobra. — Se largaba a reír con las demás que le deseaban suerte, mientras estaban listos para partir.
—Serena…por favor si algo más llegase a ocurrir…—Andrew se iba un poco preocupado.
—No temas Andrew, ya estamos bien, me siento más tranquila. —Le aclaraba mientras le daba un abrazo, que fue cortado por el tirón del brazo de su esposo— ¿Quieres seguir abrazándolo tú?—Le dijo en burla. El sólo gruñía molesto.
—Jajaja…Bueno. En verdad me alegra que sea así. — La Reina saluda a su hija— A propósito vi la grabación del baile que hiciste…Estabas hermosa. — Hace una pausa para abrazarla. —Cuando quieran…Pueden visitarnos. —Levanta la vista hacia Vegeta que sólo la mira con el ceño fruncido de siempre. Se despedían muy alegres en el patio central.
Serena y Vegeta iban caminando hacia adentro luego de todo el movimiento de gente.
—Lita también está preparando todo para irse con el General. — Comenta Vegeta. — No creo que si se les agranda más el clan…Les alcance con ésa casa…—Piensa en voz alta…Analiza darles un Castillo como regalo de bodas.
—Haaaa…De pronto nos estamos quedando solos. —Lo ve hacer una mueca de sonrisa triunfal. — Rei dice que sólo un mes le es suficiente para embarazarse. Jajaja. Me parece de muy fanfarrona. Ahora que lo pienso ¿No va a extrañar dejar de trabajar tan de golpe?
— ¿Va a tenerlo a la manera terrícola o Saiyajin?—La mira levantando una ceja.
—Eeemmm… ¿Qué diferencia habría?— Piensa un rato y recuerda. — Ah, una vez me dijiste que apenas se pueda sacar al bebé se lo pone en un tanque de desarrollo. Nunca he visto esos. He leído algo, pero me gustaría verlo personalmente, cómo hacen ustedes.
—Seguro, es una de las primeras cosas que verifico cuando hago recorrido con el General. — La mira sonreír.
— ¡Genial! A partir de mañana que empezamos la rutina, te acompaño. Siempre quise verte haciendo esas cosas. —Se agarra fuerte a su brazo y tararea muy contenta.
…
—Jajaja, no puedo creer que Rei se nos haya adelantado. — Comenta Ami a Nappa.
—Sí, Raditz estaba feliz de no quedar como vieja solterona. — Nappa bromeaba. — Es más hasta nos decía que él estuvo primero en pareja que todos nosotros. Jajaja
—Y ya van a tener un bebé…— Miraba hacia el cielo que de a poco empezaba a estrellarse— ¿Qué opinas? ¿Nos pedimos tres meses?— Comentaba mientras entraban a la casa de Nappa.
Nappa quedó sorprendido gratamente, pero no quería que se sienta en la obligación de concebir. —Pues…— Se rascaba la nuca. — ¿Crees que estaremos listos de aquí a un mes que nos casemos?— Miraba a un lado y luego relojeaba su reacción.
—Bueno, ya estamos buscando una casa más grande…Y algo que pensé fue que…Nos ha pasado mucho en éste tiempo. Muchas tragedias que lo único en lo que me hacían pensar es…Que estoy tan segura como siempre con lo nuestro. Y que tener un hijo contigo me haría muy feliz. — Se abalanzaba a su brazo riendo.
— ¡Wow! Estoy tan feliz que no sé cómo se llama lo que se siente…Eeemmm…—Ponía una mano en su pecho.
—Jajaja a todo eso le decimos amor. — Muy contenta le explicaba. — Pero ten cuidado, es igual de peligroso sentirlo.
— ¡Hm! Un gran poder… ¿Para qué podría usarlo?— Sin advertirle, la toma en brazos, haciéndola reír. La besaba y la llevaba a la cama. El olor de su cabello azul, siempre lo hacía recordar a una flor que vió en la tierra. Su cuerpo tan suave se aferraba a él con deseo. A Ami le encantaba cómo Nappa la trataba con tanta delicadeza, a pesar de su aspecto tan tosco, que con un solo brazo en su cintura la levantara como si no pesara nada. El pelaje de su cola se metía debajo de la camiseta de la hembra, quitándole pequeños suspiros. Sus salivas se mezclaban mientras abrían sus bocas y por la mente de Nappa pasó una idea para sugerir— Mmmm… ¿No deberíamos esperar mejor?...Es sólo un mes…— Separaba el beso.
— ¡Claro que no!— Se abalanzaba de nuevo a él. Le encanta cuando Nappa se pone conservador, así ella puede explorar ése lado atrevido que nunca vió. Riendo entre besos se tiran en la cama. Se desnudan, apenas deteniendo los besos, sentían que se conocían tan bien, que con los ojos cerrados podían dejarse desnudos. Ami se posicionaba sobre él acariciando su abdomen, en tanto él masajea sus pechos. Verlo debajo de ella es intoxicante, lo quiere ahora. Empieza a menearse sobre su polla caliente para sacar sus jugos y lubricarse. Sus gruñidos y jadeos resuenan en sus oídos, ella jadea sin parar, levanta su cadera sostenida por las manos de Nappa, y mete su miembro hasta la mitad, sigue moviéndose de arriba abajo, hasta adaptarse y baja totalmente, temblando por la sensación. Nappa presiona su mandíbula cuando toca fondo, la tiene agarrada de sus muslos, mientras su cola acaricia sus senos. Comienzan a moverse uno contra el otro, tomando grandes respiraciones. La sensación es demasiada para ambos, aun así resisten en un ritmo contante, suspirando el nombre del otro. Una y otra vez como si fuera un mantra. Una y otra vez acelerando casi imperceptiblemente, agitados sólo jadean al borde de sentirse explotar. Dolorosamente, Nappa siente el interior de Ami estrangularlo, tirando su cabeza hacia atrás, mientras vuelve a atrapar sus senos que rebotan sin control. Ami hace su cabeza hacia atrás y cae con él de nuevo, en un orgasmo exquisito, donde su semen calma los temblores de su centro.
Ami se recostaba en brazos de Nappa, suspiraba fuerte, no era tanto la ceremonia lo que ocupaba su mente sino, las casas que verían el día de mañana por la tarde, donde su matrimonio tendría verdadero lugar. En las buenas y las malas…También en las peores, ellos prometerían estar juntos.
…
Quedó tirado a kilómetros de donde recuerda haber estado. Bañado en sangre, sus dientes resuenan de sus temblores dolorosos ¿Qué sentido tiene? ¿Qué sentido tuvo en un principio? Quiso dejarse llevar por lo que se sentía descubrir poderes dentro de él y creer que su causa era justa…Justa…Quiere escapar y desvanecerse de éste universo. No cree poder soportar de nuevo la mirada de desprecio de Serena. Duele, todo duele. No merece nada. Alcanza con mucha dificultad una capsula con una nave individual, se mete arrastrándose. Sigue corriendo sangre sin parar. No va a salvarse, y no quiere que encuentren su cuerpo siquiera…
—"Desaparecer…Borrarme…Morir"— Es lo único que tiene Darien en la mente. Con su único dedo sano, temblando disca el despegue, si se estrella contra la barrera sería mucha buena suerte. Queda mirando por la ventanilla tiritando, y ve que abren la barrera, debe ser que encontraron al Príncipe y la Princesa, y entran a asistirlos. Lamentablemente el despegue dio inicio. Morirá en el espacio. Se pone la mascarilla, su único ojo que lo deja ver, luego de salir de la atmosfera, sólo ve estrellas, oscuridad. Hasta le parecía una manera muy agradable para morir, una manera que no merecía. Siempre fue…'Bueno' ¿Verdad? Se cuestionaba que siempre quiso estar bajo control de sus emociones, poner el deber primero. Hacer lo correcto sin importar lo que sintiera. Rabia e impotencia lo inundaron cuando supo que se casaba con un Saiyajin. Pero al verla tan feliz de unirse a él, respiró profundo y pensó sólo en su felicidad. Al entrenar como un Saiyajin, nunca se sintió tan satisfecho y temeroso al mismo tiempo…Un gran poder dentro de él, combinado por el deseo de violencia. Siempre quiso ser pacífico, alguien que mediara con la palabra, incluso cuando recibió el golpe de Vegeta se resistió a responder pensando en las consecuencias diplomáticas, y lo que podría pasarle a Serena si ése salvaje se desquitaba con ella. Se sentía fuerte, pero no lo suficiente para vencerlo. De regreso ésa vez, a la Tierra, se concentró en las tácticas de Ki de los Saiyajin. Sus instructores se sorprendían de su rápido aprendizaje.
Cuando se enteró del ataque del Rey a la única mujer que había amado, se sentía capaz de vencer al Príncipe, y mostrar como los terrícolas también son rivales a la altura de ellos. Que ya no necesitaban de una Alianza que había fracasado. El dolor de la verdad, no sólo borró quien él creía que era, sino también hizo explotar un poder increíble en todo su ser…Ahora debía pensar como un Saiyajin, y usaría ése poder para eliminar a su peor rival, que puede tener lo único que él quiere en ésta vida…Pero no pudo, él fue más fuerte, lo venció. Comparten casi la misma sangre pero era inútil. También comparte su sangre con ella. Ahora recuerda que siempre lo trató como un hermano, qué estúpido, siempre le dijo amigo…MI MEJOR AMIGO, UN HERMANO. A fin de cuentas sí era su hermana. Su sonrisa, su mirada, era distinta con Vegeta…Así debió ser después de todo…Sólo imagina el gran error que habría cometido de seguir los planes de cortejo con la Reina Serenity…La Reina Serenity, su madre de sangre… ¿Cómo pasó todo esto? Ni siquiera se atreve a averiguarlo o imaginarlo. Ya no le importa. En tanto un último recuerdo pasa por su mente, mientras observa perdido las estrellas…
Hace quince años…
— ¿Sigues muy triste?— Un pequeño príncipe se encuentra con la Princesa Serena. Quien ya no quiere salir de su cuarto, ni jugar.
—Haaaa…Darien…No quiero, me siento cansada. — Sus ojos lagrimean…— ¡Extraño a mi papá!— Se tira a llorar en los brazos de su amigo, que sólo quiere ayudarla a salir de su encierro.
—Mmm…Entiendo, yo nunca conocí a mi papá. Sin siquiera conocerlo siento que me hace falta. — La estruja un poco más. — Debes estar feliz de aunque sea tener lindos recuerdos con él.
—Pero apenas tengo cinco años…Tengo miedo de crecer y olvidarlo. — Le dice entre sollozos.
— Sí…—Darien de sólo ocho años suspiraba dándose cuenta que ella podría tener razón. —Pero…Aunque te olvides de cómo era…Seguro nunca vas a olvidar lo que te hacía sentir ¿Verdad?— La veía asentir. — Todo estará mejor…Lo prometo…Tu familia y amigos no te vamos a dejar…
En el presente…
Todo cae en oscuridad y el frío del espacio hasta le parece amigable al aliviar su dolor.
…
Hasta aquí otro doble de carne XD. Espero que les haya gustado. El picante y el cheddar decidí ponerlo por aquí. Jaja… Pobres, había pasado el tiempo sin siquiera poder darse el gustito.
Posdata saludos...
DesertRose000: Pues gracias por leerlo. :) . En un principio dije, lo escribo y lo publico así me deja de rondar por la mente. Hasta aquí seguimos cayendo por ése saiyajin de mirada asesina XD
