Un fic corto sobre el racismo de piel, una pequeña novela que habla sobre la realidad de mi país y de muchos países, sobre la raza blanca y la raza negra, el saber cómo tanta gente desprecia a la gente de color más cuando es negro o mulato.

Todo es mi imaginación, la película de Pedro Infantes, me gusta mucho la película, pero siento que para mí Candy, no es apto para ella, debido a que en la película la madre es una villana, por eso cambie la idea de la historia y use mi imaginación, porque casi iba a elegir a Eliza como protagonista de esta historia junto con Terry, pero como amo tanto a la pareja de Candy y Terry, preferí usar mis ideas para ser una novela llamada Angelitos Negros con Candy y Terry, para que las hermosas Territanas como yo disfruten mis historias con tranquilidad.

Por favor, lean y apóyenme en mis últimos minifics…

Es un poco trágica esta historia, ya que se basa en hechos reales.

Me imagine a Candy y Terry con una hijita negrita, espero que les guste mi fic…

Les invito a leer este minific, tipo novela corta.

¿Te gustaría descubrir la historia de amor frustrado que pasó Albert y Lucero por las distintas razas?, ¿Los orígenes de Candy y su historia de amor con Terry, que de ese fruto nace una niña negra? Terry cree que no es su hija, porque la abuela Elroy separo a los padres de Candy por las distintas razas... que pasa con la abuela Eloy y toda esa gente que desprecia a la gente de color... ¿Dónde está Dios?..

Angelitos Negros...

Tipo novela corta.

Los personajes no son míos, todos pertenecen a Kioko Mishuki y Yumiko Igarashi, bueno yo incluí idea, espero que les guste.

Personajes Principales: Terry Grandchester y Candy White.

Disfruten la historia

Todo es amor, fidelidad de nuestra pareja favorita Candy y Terry.

Espero que disfruten esta historia de amor…

Se divide en cuatro capítulos…

Capítulo 1.

Valiente Amor.

20 años atrás...

Conocemos la historia de amor entre Lucero y Albert (los orígenes de Candy)…

Érase una vez en un pueblo llamado Lakewood, vivía una señora muy respetada a la sociedad, llamada Eloy, tenía un hijo llamado Albert, él era rubio, ojos azules claros como el color del cielo.

En esa mansión trabajaban todo tipo de empleados, ellos eran de raza negra, distinto a la piel de la familia Andrew, en ese tiempo los que eran de raza de color, no tenían nombre, ni derecho a nada, por el color de su piel, la señora Elroy los ignoraba, los odiaba, los trataba peor que animales.

Albert desde niño, era una persona especial, cariñoso con su madre, el no entendía porque su madre no quería que se junte con sus empleados.

La señora Elroy por ser una señora hermosa, distinguida, blanca, siempre mantenía a su hijo alejado de los empleados, porque consideraba que la raza negra era inferior a la suya.

Sin embargo la familia tenía un fiel mayordomo blanco, llamado George, que mantenía a los empleados alejados de Albert, era fiel a los órdenes de la señora Elroy.

Albert era un niño travieso y juguetón, siempre acompañaba a George al jardín de la mansión. En uno de esos días jugando conoce a una hermosa e inquieta niña, llamada Lucero.

Lucero tenía los ojos tan grandes, iris negros, que parecían dos aceitunas, cuya piel tan bronceada que parecía granos de café, su cabello era negro, ondeado, parecían virutitas, daba ganas de meter los dedos entre ellos, para acariciarla como si fuera una ovejita. Para Albert era la niñita más hermosa que había visto en su vida.

Lucero, se encontraba entre los jardines jugando, Albert se acerca a ella y le dice:

-Hola niña bonita, ¿A qué estás jugando?- pregunto.

-Estoy jugando con los animalitos- dijo Lucero, con una sonrisa.

-¿Cuál es tu nombre?- pregunto Albert.

-Mi nombre, es Lucero, mucho gusto, ¿Cuál es el tuyo?- le pregunto Lucero.

-Yo, me llamo Albert- contesto, ¿Puedo jugar contigo?- pregunto.

-Claro que si- dijo Lucero, pero ¿Tu familia no se molestara?- pregunto.

-No. ¿Por qué hablas así de mi familia?- pregunto Albert.

-Porque tú eres blanco y yo soy morena, entre nosotros no puede existir amistad, porque para la ley los blancos y ricos como tú, no pueden juntarse con alguien como yo- dijo Lucero.

-No digas eso, quizás mi madre Eloy pone esas reglas, pero para mí todos somos iguales, quiero ser tu amigo- dijo Albert con una sonrisa.

-Está bien, seremos amigos- dijo Lucero con una sonrisa.

-Sabes una cosa, eres la niña más bonita que he visto en mi vida- dijo Albert con una sonrisa, siempre sonríe, eres mucho más linda cuando ríes que cuando lloras.

Lucero sonríe por las palabras del niño Albert y empieza tener un cariño especial por el niño blanco.

Desde que Albert conoció a Lucerito, sintió un cariño especial por ella, se fue en contra de su familia, de la sociedad para ser amigo de Lucero, todos los días salían a conversar, compartía travesuras, el niño Albert les prestaba sus juguetes, compartían su amistad, hasta que se hicieron jóvenes, esa amistad de niños, se fue transformando poco a poco en amor.

Todos sabían de esa amistad que llevaban Lucero y Albert, la única que no sabía era la distinguida señora Elroy, los padres de Lucero, le tomaron un inmenso cariño a Albert, por ser amables con ellos, pero temían de que esa amistad terminara mal, porque su patrona jamás aceptaría ese tipo de amistad.

George, el mayordomo de la señora Elroy, aconsejaba a Albert que se alejara de Lucero porque si su madre se enterara de esa amistad pasaría una tragedia, pero Albert nunca hizo caso, porque ya se sentía enamorado de Lucerito.

Pasaron muchos años después Albert se había convertido en un joven atractivo, rubio, ojos azules como el mar, con un corazón noble, Lucero se había convertido en una hermosa joven, de cabello largo que le tapaba toda su espalda, de talle esbelto, su belleza era única, no había joven más hermosa que le superara en belleza.

Albert actualmente tenía 22 años ya un joven profesional, educado en uno de las mejores escuelas de Lakewood, acostumbrado a recibir educación con los jóvenes, igual que él, porque en ese tiempo solo la gente de color blanca y realeza recibían educación, mientras que los esclavos no tenían derecho a nada.

Un día Albert se escapa de su casa, para ir a la fiesta que organizaban los esclavos, Lucerito como siempre con su vestido sencillo se veía muy hermosa, al igual que Albert para que la gente no sospeche nada se vistió como un simple plebeyo, con tal de estar cerca a su amada Lucero.

Ambos se encontraron enamorados, no había día que dejaban de mirarse, sin duda bailaron en esa fiesta, Albert quería declararle a Lucero que la amaba, pero como ella siempre paraba con sus padres no había forma de declararse.

Después de la fiesta, Albert le pide a Lucero que se quede con él.

-No puedo quedarme contigo, mis papitos se van preocupar, además tú tienes que regresar tu casa, porque si tu madre se entera que estas aquí te castiga.- dijo Lucero.

-No me importa lo que piense mi madre, ni mi familia, ni la sociedad, lo único que me importa es tu amistad. – dijo Albert.

-Mi amistad, siempre lo tienes, Yo siempre te prometí que seremos amigos desde niños. – dijo Lucero.

-Pero ahora ya no somos niños, somos jóvenes, lo que desearía de esa amistad es que se convirtiera en amor, te amo Lucero, te amo, No puedo dejar de pensar en un instante en ti, quiero que seas mi enamorada.- dijo Albert.

-Aquí no podemos hablar de eso, todo el mundo se puede dar cuenta. – dijo nerviosa Lucero.

-No me importa, que todo el mundo se dé cuenta, te quiero Lucerito, por favor acompáñame solo por hoy, nos escapemos de la fiesta. – pidió Albert.

Lucerito, por lo más que le aconsejaba a Albert que se fuera, no podía negar lo que sentía por él, su corazón también quería que Albert se quedara junto a ella, así que no pudo más y le dijo:

-Está bien Albert, estemos juntos esta noche, porque yo también te amo con todo mi corazón, pero tengo miedo por nosotros, por lo que tu familia piense, así que solo por esta noche te hare compañía, pero ya luego nos olvidamos de todo- dijo Lucero.

Lucero y Albert, caminaron las orillas del rio Michigan, jugando con los animalitos del bosque, de repente en ese momento empezó a llover.

Lucero exclama: ¡Oh¡ va llover, tenemos que regresar a la casa.

Albert que estaba tan enamorado, le dijo: No lucero, me prometiste acompañarme solo por esta noche, así que nos quedamos- afirmo.

-Sí, pero va llover, además si mis padres se enteran que no estoy en la fiesta y se molestaran conmigo- dijo Lucerito.

-Por hoy prometiste acompañarme, además mañana me iré de viaje para ser una maestría de mi carrera y no sé cuándo regresare, por eso te pido que me hagas compañía hoy- dijo Albert.

-Está bien, pero tenemos que buscar un lugar donde protegernos de la lluvia- dijo Lucero.

-Conozco un lugar donde quedarnos por esta noche- dijo Albert

En ese momento Lucero acompaña a Albert, pues le lleva a un establo para protegerse de la lluvia, entraron al establo.

Albert mira a Lucero, Lucero mira a Albert, pero no se dicen nada, en ese momento se escucha la canción que se identifica a esa parejita.

No se puede apagar el amor

Cuando luchas con el corazón

Sin pensar nos seguimos amando

El cruel destino nos separo

Ahora el tiempo me dio la razón

Las heridas que tu amor dejo

Ilusiones que se lleva el viento

Ilusiones que nunca olvido

Valiente amor que no pierde la esperanza

Valiente amor, sin temor a la distancia

Valiente amor, es fuerte el dolor que marca la vida

Valiente amor, el que nunca ha sufrido en la vida no sabe de amor

Canción peruana por Shantall Oneto

Albert besa con más pasión a Lucero, ese amor infinito, se envuelven en una pasión que demostraban el sentimiento puro que sentían Lucero y Albert.

Fruto de esa noche, Lucero queda embarazada, ella estaba nerviosa y le cuenta a Albert, sobre el hijo que espera.

Albert se pone feliz y está dispuesto a escaparse con ella.

-Mi amor, no sabes lo feliz que me siento, por fin te llevare conmigo- dijo Albert contento.

-claro que sí, yo también estoy feliz- dijo Lucero sonriendo, Pero ¿Qué haremos con tu familia?, no creo que ellos me acepten.

-No te preocupes, nos escaparemos juntos y te casaras conmigo, serás mi esposa para siempre- dijo Albert, te amo mi amada Lucero.

-Yo también te amo mí amado Albert, tú serás el único hombre en mi vida- dijo Lucero contenta.

-Te amo mi amor, me esperas aquí en el rio Michigan, en la noche para irnos juntos, tendremos que ser valientes para luchar por lo que sentimos- dijo Albert.

Lucero, ilusionada le regala un beso a Albert.

…. .

En la noche, Albert contento alista su maletas, su madre entra a la habitación y al verlo alistando sus maletas, le dice:

-Que haces hijo, ¿Por qué alistas tu maleta?, ¿Dónde vas?- pregunto su madre.

Albert, se puso nervioso, no sabía que decir.

-¿Por qué te pones nervioso?- pregunto Elroy.

-Me voy a estudiar a Londres mi maestría- dijo Albert mintiendo.

-No, me mientas Albert, tu maestría empieza el otro mes- dijo Elroy. ¿Dónde vas?- pregunto molesta, tú no sabes mentir, me estas ocultando algo- afirmo.

-Sí, madre, tienes razón, soy un pésimo mentiroso, estoy enamorado de una esclava, se llama Lucero, hija de uno de tus esclavos- dijo Albert valiente.

-¿Estás enamorado de una esclava negra?, ¿Qué te pasa Albert?,. ¿Quieres manchar el nombre de nuestra familia?, pregunto Eloy molesta.

-A mí no me importa lo que pienses mamá, estoy enamorado de ella y me voy a casar con ella- dijo Albert valiente.

La señora Elroy, llena de impotencia le abofada a su hijo.

-Eres un verdadero imbécil, como te vas a enamorar de esa negra asquerosa, ¿Quieres arruinar tu futuro?, tantas mujeres hermosas blancas, elegante que hay en el mundo, te enamoras de esa esclava asquerosa- dijo Elroy molesta, me has decepcionado hijo, ni pienses que voy aceptar esa relación, antes la mato y te olvidas de esa negra asquerosa.

-No la voy a olvidar nunca, porque yo la amo, está embarazada, está esperando un hijo mío- dijo Albert.

Elroy le empieza a maltratar a Albert.

-¿Qué has hecho?, ¿Has embarazado a una esclava?, ¿Qué te pasa hijo?- pregunto.

-Sí, madre,- dijo Albert lloroso.

-Escúchame bien imbécil, tú te quedas aquí, nunca te vas a casar con esa esclava asquerosa, antes la mato, si no quieres que muera tu esclava asquerosa, te quedas, yo veré lo que hago con ese niño, porque si sale negro como la madre yo lo aborto- dijo Elroy molesta.

-Eres la mujer más despreciable madre, ¿Porque odias tanto a la gente de color?, ellos también son iguales a nosotros, ¿Por qué no me dejas ser feliz con ella?, Yo la amo- dijo Albert lloroso.

-Porque la raza negra es inferior a nuestra raza, los negros son el castigo de Dios, es el color de piel, mas asqueroso que existe en este mundo, nunca te casarías con una negra por nada del mundo lo permitiría- dijo Elroy.

En ese momento Elroy, encierra a Albert en su habitación, no había como escaparse porque no tenía ventanas.

Elroy, llama a su fiel mayordomo George, le dice que busque a Lucero y que le entregue esa carta mintiéndole que le envía Albert, que se fue con otra mujer y que la encierre en la cárcel y que le corte su vestido y le manche con sangre para hacerle creer a su hijo que Lucero que murió.

George se puso feliz con el mandato de la señora Elroy, el también odiaba a los esclavos, junto con otros hombres buscan a Lucero.

Lucero, estaba feliz, esperando a Albert.

George, se acerca.

-Hola querida esclava, dijo riéndose.

-¿Qué haces aquí? ¿dónde está Albert?- pregunto Lucero asustada.

-Se fue con otra mujer, ¿Qué pensabas que un hombre blanco, elegante se iba a enamorarse de una esclava asquerosa como tú?, mi gran amigo se fue, jajajaja, me dejo esa carta para ti- dijo George riendo.

-Léelo- dijo George, dándole la carta.

-No sé leer, dijo Lucero llorando.

-Te lo leo con gusto- dijo George.

George lee la carta de mentira, en esa carta decía que no la amaba y que solo se había burlado de ella, que se iba a casarse con otra mujer.

Lucero llora y dice: Es mentira, Albert me ama como yo a él.

-Hay niñita, cualquier hombre blanco, rico se burlaría de una esclava como tú - dijo George y con su pañuelo le tapo la nariz, y la llevo a la cárcel de los esclavos, hay le cortaron el vestido y la dejaron desmayada.

Los hombres que acompañaban a George, mataron un venado y mancharon el vestido de sangre.

George, se lleva el vestido de Lucero a la abuela Eloy y le dice:

-Ahí, esta mi amada señora el vestido manchado de sangre- dijo George.

-¿Le mandaste a la cárcel de los esclavos a la negra esa?- pregunto Eloy molesta.

-Sí, señora- dijo George.

-Muy bien, dame el vestido, le hare creer a mi hijo que su amada Lucero ha muerto – dijo Eloy contenta.

En ese momento Eloy se dirige a la habitación de Albert.

-Hijo, tengo una mala noticia para ti- dijo Eloy llorando hipócritamente.

-¿Qué cosa madre?, ¿Qué paso? después de lo que me hiciste- dijo Albert.

-Perdóname hijo, Te pido perdón, estoy arrepentida- dijo Eloy llorando.

-Entonces ¿Quieres decir que aceptarías que me case con ella?- pregunto Albert contento.

-Me encantaría hijo, pero acabo de recibir una mala noticia de tu amada Lucero- dijo Elroy llorando hipócritamente.

-¿Qué paso con Lucero?- pregunto Albert.

-Murió, en un accidente de la mina- dijo Eloy.

-Mentira, tú la mataste, eres una mentirosa madre, Tu mataste a Lucero- dijo Albert llorando.

-Yo no la mate hijo, en la tarde, ella estuvo trabajando en la mina, ahorita la mande a buscar y esa noticia me informo, solo me trajeron ese vestido- dijo Eloy enseñando el vestido.

Albert cogió el vestido, lleno de sangre, lloro como nunca antes lloro de rabia, impotencia de perder supuestamente a su amada.

-Es mentira, iré a buscar a Lucero y la encontrare, así hagas lo que hagas, no me separare de ella, Yo la amo con todo mi corazón- dijo Albert llorando.

-Lo siento hijo, no te estoy mintiendo, búscala por todos lados, habla con sus padres y te informara lo mismo, Lucero está muerta, porque tuvo un accidente, yo no hice nada- dijo Eloy llorando hipócritamente.

Albert llorando se fue a buscar a su amada Lucero, no había nadie, todos le dijeron que ella había muerto, los padres de Lucero no estaban porque fueron asesinados.

Albert al creer que su amada Lucero murió, regreso a su casa y lo primero que hizo es decirle a su madre:

-Eres la mujer más mala que he conocido en mi vida, no te quiero volver a verte en mi vida, mataste a mi novia y a mi hijo.

-Soy tu madre, todo lo hago por tu bien- dijo Eloy.

- Mi bien, es destruir mi propia felicidad, pues no madre, estoy destruido, gracias a ti y no vuelvo a verte nunca más, me voy para siempre- dijo Albert.

Eloy, solo le dijo: que se vaya y encuentre una mujer blanca, hermosa, de buena familia y que sea feliz.

Albert, solo le miro con rabia, pero se fue a su habitación a alistar sus cosas.

Al día siguiente, temprano toma rumbo a un barco para irse a Londres para siempre.

Sin embargo para Albert, no fue fácil vivir sin su amada Lucero, tanto dolor, soledad, sintió su corazón que al final murió.

Mientras tanto la abuela Eloy busca a Lucero a la cárcel.

-Así que te embarazaste de mi hijo, maldita negra- dijo Elroy.

Lucero, solo lloraba.

-¿Qué pensabas que te iba aceptar con los brazos abiertos que tú seas la esposa de mi hijo?, ¿Pensabas que mi hijo se enamoraría de una negra como tú?, la vida no es una novela, donde todos son felices, gracias a tu estupidez, nuestra familia se ira a la vergüenza con ese hijo- dijo Elroy.

-Para mí no es ninguna vergüenza, ese hijo es fruto de mi amor con Albert, no sé si el me habrá amado, pero yo si lo ame, por eso me entregue a el- dijo Lucero llorando, no me importa si Albert me abandono, yo igual criare a mi hijo, con el o sin él, pero a mi hijo lo tengo.

-Escúchame muy bien estúpida, tu a ese niño me lo das, si es blanco, si es negro lo abortare,

porque no deseo que nadie se dé cuenta que es hijo de la vergüenza, no sabes que no somos iguales, tu raza es inferior a la mía, a ese niño me lo das, depende como nazca, porque no quiero más vergüenza por tu culpa, me haces caso, porque si no te mato a ti con sangre viva, así como mate a tus padres- dijo Elroy molesta.

-¿Dónde están mis padres?- pregunto Lucero llorando,

-Están muertos, no quieres más desgracia para tu vida, me haces caso maldita, nunca serás feliz, así que me haces caso, lo que te digo- dijo Elroy.

En ese momento Elroy, se lleva a Lucero a la fuerza a Chicago, le dice que estará bien cuidada, mientras esté embarazada y que no salga para nada, porque no desea que nadie se dé cuenta.

Lucero, no le tocaba más que obedecer, se la pasaba encerrada en su habitación, la abuela Elroy, le cuidaba en el periodo del embarazo.

Pero eso no es todo, la señora Elroy, recibió una noticia de su hijo Albert que había muerto en Londres a causa de un accidente, Elroy lloro de impotencia por haber perdido a su primer hijo y odio más a Lucero, solo esperaba que él bebe que viene, se pareciera a su padre.

Meses después, Lucero estaba con los dolores para dar a luz.

La abuela Elroy, le lleva inmediatamente a un hospital.

El medico la atiende, le dice a la señora Elroy que la espere.

Elroy se quedó nerviosa, solo esperaba que el niño naciera blanco y rubio como el padre.

Después de dos horas, sale el médico y le dijo:

-Felicidades señora Elroy, usted tuvo una hermosa niña, una nieta- dijo el médico.

-¡Una niña¡- exclamo sonriendo Elroy.

-Sí, es hermosa- dijo el médico.

Elroy, se puso preocupada por el color de piel.

-¿La niña, es negra?- pregunto.

-No señora, no es negra, es blanca, rubia, ojos verdes- dijo el médico.

-¡Bendito a Dios!, gracias por darme una nieta igual a su padre- dijo Elroy contenta.

Elroy, entra a la habitación a ver a Lucero.

-Hola, ¿Cómo está mi niña?- pregunto.

-Bien, hermosa, dijo Lucero llorando, viendo a su bebita, te amo mi hija preciosa, te pareces tanto a tu padre, te amo mi niña, le dio un beso.

-Dámela, Yo la voy criar como mi nieta, será hija de mi hija Rosemary y su esposo Brown, esa niña será feliz, tendrá todo el amor que necesita- dijo Elroy.

Lucero, llorando, le regala a su hija a la señora Elroy.

-No te preocupes, Lucero a mi lado será feliz, pero eso si te digo, nadie debe saber que es tu hija, ni hija de Albert, no quiero pasar vergüenza en mi familia, si tú hablas algo, Yo mando a matarte al igual que hice con tus padres- dijo Elroy.

-No, te preocupes señora, de mí no saldrá nada- dijo Lucero llorando, solo quiero pedirle un favor.

-¿Qué favor?- pregunto Elroy.

-Que me permita estar cerca de mi hija – dijo Lucero triste.

-Estás loca- dijo Elroy molesta.

-Solo como una niñera, nada más, por favor- suplico Lucero.

-Esta, bien, pero si hablas algo, te juro que mandare a matarte, así que si no quieres problemas, te calles, solo serás su nana- dijo Elroy.

Lucero, acepta la propuesta de la señora Elroy, promete nunca decirle nada a Candy que ella es su madre, con tal de estar cerca de su hija, así sea como niñera.

¡Hola chicas!

¿Cómo están?

Espero que muy bien.

En esta ocasión les comparto éste fic. Que es la realidad de muchos países sobre la discriminación a la gente de color,

Espero que les haya gustado

Espero sus reviews

Déjenme comentarios.

Nunca dejen de leerme, las historias se tratan de Candy y Terry.

Esta historia tiene cuatro capítulos… Continuará…

No te pierdas el siguiente capítulo de angelitos negros…