XXlalalulu: Hola! Bueno aquí ya empezamos a ver un poco más de trama y cómo quedan las cosas hacia futuro. Decisiones importantes para la pareja principal, y alguna que otra secundaria. De a poco las piezas caen en su lugar para algo más grande… No tan grande como la virilidad de Bardock pero sí…. XD

Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 20

El frío estaba oficialmente instalado en Vegeta-sai. Tanto que a Vegeta ya no le gustaba la idea de llevar a su esposa a recorrer las instalaciones de natalidad, que quedaban en la ciudad, cerca del palacio. Tendría que llevarla volando y bastante abrigada. El cielo estaba despejado, por suerte no iba a nevar. Resopló grande por la nariz, con el ceño fruncido y decidió usar una nave de transporte de cabotaje, tendrían que salir un poco más temprano, pero se ahorrarían un resfriado.

Llegando a las instalaciones, Serena está emocionada, se siente como la primera vez que fue a visitar una guardería, o un centro de natalidad de la tierra. El General también los acompaña. Era un pequeño cambio en la rutina, pero no sería tan complicado. Lo primero que les pasaron los médicos y enfermeras al entrar, eran los números y estadísticas de los nacimientos, aunque les decían crías. Cuantas crías, y de cuantos meses eran la mayoría. El nivel de pelea que habían presentado y cuantos estaban en los tanques especiales.

Cuando cruzaron las puertas para ver a las hembras Saiyajin esperando ser atendidas, a Serena se le estrujó el corazón…No se referían a meses de nacidos, sino a meses de gestación. A la mayoría, ni siquiera se les notaba el vientre. Todas quedaron mirándola luego de saludarla, ella al salir del impacto, se precipitó a devolverles el saludo personalmente. Las saludaba contenta, les preguntaba por sus bebés, algunas estaban listas para extracción y ni siquiera sabían si eran niño o niña, sí deseaban que fueran sanos y que formaran parte de la Élite guerrera. Le dedicó una mirada con el ceño fruncido a su esposo, como en desaprobación. Algo que él no pasó desapercibido. El General explicaba a los médicos y enfermeras que la Princesa acostumbraba ser así, que no se preocupen. Luego se dirigían dónde estaban los tanques, habían pequeños bebés que estaban casi en estado fetal, luego pasaban a los más avanzados en desarrollo, pequeños bebes saiyajin conectados a respiradores y mangueras que los alimentaban. Parecían estar dormidos. Incluso los que parecían de casi un año apenas abrían los ojos. En los tanques especiales, se encontraban aquellos que dieron un nivel de pelea alto. También los monitoreaban constantemente.

Serena se dio cuenta de inmediato que no venían sus padres a visitarlos, sí veía a algunos que eran de nivel bajo irse con sus padres, incluso en los tanques, pero parecían ser pequeñas excepciones. Miró a su esposo y le dio pena saber que su niñez fue así. Cuando se lo mencionó, no había mentido, del vientre de la madre, al tanque y luego a entrenar. Veía en unas salas de pruebas a algunos que apenas parecían tener de uno a dos años, hacerles pruebas de reflejos y resistencia al sacarlos de los tanques…Pudo entender su frialdad, su desprecio por las emociones y el cariño, si a ellos los criaban técnicamente sin un hogar, sin el abrazo o el apoyo de sus padres, o siquiera una bonita infancia como la de ella para recordar. Ahora también recuerda que, cuando recorrió la ciudad no veía niños corretear por ahí o padres con sus bebés. Todo era guerra y deber desde la hora cero.

—General…—Consulta la Princesa con un nudo en la garganta casi a punto de llorar. — ¿Usted crío a ambos de sus hijos así?

—Eh, sí es la costumbre, aunque a Kakarotto lo criamos en casa. Era de lento desarrollo. A Raditz lo veía esporádicamente, ya que de inmediato entró en el ejército. — Explicaba.

— ¿No se puede elegir? ¿Acaso debe ser siempre así?— Serena les preguntaba a ambos dejándolos un poco consternados por su reacción. Ella pone una mano en un tanque que tenía a un bebé de casi un año, lo mira con cariño.

—Pues…Siempre es un honor que sean de alto nivel, y sirvan a Vegeta-sai. Sólo uno de mis hijos nació Élite, a Kakarotto sí pudimos tenerlo en casa y verlo crecer. Puede elegirse, pero es lo que se hace. — Explica frunciendo el ceño como no entendiendo su punto.

—Sí…Y sólo uno de sus hijos puede transformarse en SuperSaiyajin. — Sentenció algo enojada, queriendo demostrar un punto.

—Serena. — Habla Vegeta con un poco de enojo en su tono. — Es la manera en que nos educaron, nadie obliga a esas mujeres a nada. Muchas lo eligen porque al ser guerreras no quieren dejar de entrenar por el embarazo. No les gusta arriesgarse a nada, porque las hembras Saiyajin suelen ser escasas. — Seguía. — Y si un guerrero es de clase baja y aun así quiere entrar en el ejército, se entrena hasta poder aplicar a un puesto. Tal como lo hizo Kakarotto. —Relojeaba a los médicos que se habían alejado un poco al notar que era una discusión personal. – General, déjenos solos—

—No, ya quiero irme. — Serena se dio vuelta y se iba. No aguantaba un minuto más ahí adentro. Escuchó a su esposo gruñir enojado, pero muy poco le importó.

Algo que los dejó impactados fue que al irse, en la sala de espera, no sólo estaban las mujeres que los saludaron en primer lugar, sino otras que al parecer se quedaron esperando.

—Su Alteza. — Saluda una chica Saiyajin. — Quería saludarla, para tener suerte…Eeemmm…— Muy nerviosa no sabía cómo decirle. — En todo Vegeta-sai se la conoce como una especie de ser celestial…Y…Bondadoso…— Miraba de reojo al General y a Vegeta que parecían estar a punto de quitarla del camino.

— ¿Eeeeh yo?— Se señala con un dedo— Jajaja, para nada, pero si se sienten más tranquilas puedo saludarlas antes de entrar. — Muy alegre y sonriente se unía a ellas quienes quedaron también algo impactadas por lo amable que era la Princesa, hasta parecía que las historias que corrían de ella quedaban cortas. — ¿Doctores nos regalan media hora? – Los profesionales le asienten. — A ver… ¿Quién ya sabe si será niño o niña?— Ve que algunas levantan la mano. Se les acerca y tienen el vientre bastante grande, como de casi cinco meses. — Bueno pero siéntense por favor, en especial las que están tan grandes. — Reía con ellas y les pedía permiso para tocarles el vientre. — Saben en mi hogar natal acostumbran a hacer juegos de nombres ¿Han elegido nombre?— Al parecer ninguna lo hizo. —Jajaja, bueno, no sé si meterme en eso, sus parejas no están aquí, luego puede comenzar una guerra por elegir sin estar de acuerdo. — Seguían cuchicheando, el Príncipe se relajó un poco al verla cambiar la cara y llamó a quien la viniera a buscar cuando ella termine, él debe seguir su rutina con el General.

De regreso a los Dominios Del Príncipe, era el final del día, estuvieron tapados de trabajo y sólo se cruzaron un par de veces en la oficina. y en el almuerzo sólo reinó el silencio. Ahora Vegeta entraba a la habitación; ella ya estaba bañada y cambiada para dormir, leía muy concentrada un libro.

—Buenas noches querido…—Le sonreía, pero Vegeta sabía que era falso, así como el apodo que le acababa de decir.

— ¡HM!— Se quitaba la armadura en la punta de la cama haciendo ruido a propósito, y se iba al baño. Ella no le prestó atención en ningún momento, y no pensaba acomodar el desastre de ropa y calzado que dejó tirado. El Príncipe salía de bañarse, y se acostaba en la cama. Ella lo notaba, sonreía hacia él, y ponía su libro en la mesita de noche, apagaba la luz.

— ¡BIEN! ¡YA BASTA!— Ruge Vegeta hacia ella. — ¿Vas a decirme el puto problema?

— ¡Tú sabes bien que mi problema es que no estoy de acuerdo cómo tienen los niños aquí! ¡Quiero saber si se les puede enseñar que hay otra manera! ¡No quiero tener un bebé así!— Le grita apretando su puño frente a él.

—Mujer…Mira. La manera terrícola, la conozco bastante, tienen al niño en estadía completa con la madre, luego nace y deben estar pendientes de él. — La paraba con un dedo justo que lo iba a interrumpir. — Pero, también sé que a veces es arriesgado, muchas veces la hembra sufre ¿Has pensado eso? Y nosotros no tendremos tiempo para andar detrás de un mocoso. A mí no me gustan los mocosos ni andar con niños como ví a los terrícolas.

—Pero me has dicho que quieres hijos…No comprendo…— Fruncía el ceño.

—Sí, quiero y necesito herederos algún día. Por eso el tanque de desarrollo es lo mejor, los dejas ahí, cumplen el año o dos, luego al ejército y listo. — Cruza sus brazos explicando triunfal.

—Lo sabía… Tú no quieres ser papá…— Lo paraba con la mano antes de que la interrumpiera. — Me refiero a que tú no quieres criarlos, estar con ellos en una relación más allá de la sangre. Conocerlos para quererlos… Guiarlos para que sean mejores que tú.

— ¡Ppfff! ¿Por qué me debería importar eso?— Giraba la vista.

—Porque a mí sí. Siempre quise tener una familia, que a pesar de todas las responsabilidades que nuestro puesto nos da, que haya cariño, en las buenas y en las malas. — Se acercaba a tocarlo para convencerlo. — Porque sin cariño…Sin algo querido para proteger entonces-Una epifanía cruzó la mente de Serena explotando como estrellas— ¡ESO ES!

— ¿Qué cosa?— Vegeta la miraba confundido mientras ella buscaba su Laptop— ¡Mujer! ¿No vas a ponerte a hacer algo de trabajo ahora?

— ¡Eso es! ¡Algo querido para proteger!— Vegeta resoplaba enojado esperando que ella explique su punto— Kakarotto pudo transformarse cuando su mamá fue atacada delante de él, y tú cuando me protegías de la muerte. Sin un ser querido o algo que proteger, nunca lo hubieran hecho. Eso enfocó su espíritu. Me dijiste que en Yardrat manejan eso ¿No?— Vegeta asentía mientras ella le pasaba la laptop con algo de información que le había pasado Ami sobre ése planeta. — Es más les ofrecieron enseñarles una técnica cuando dijeron que sus seres queridos estaban en peligro…Creo que la clave para que entrenen está ahí. Hasta hay registro de que son más antiguos que el planeta Sádala, y recolectan información sobre varias razas. Ellos deben tener información sobre eso o entender mejor la trasformación del SuperSaiyajin, pueden ofrecerse como objeto de estudio a cambio de entrenamiento. — Emocionada hablaba con él.

— ¡Vaya! –Vegeta se sentía realmente intrigado e interesado en hacer un segundo viaje allí o comunicarse con el Patriarca y arreglar eso. Más de lo ingeniosa que era la idea de su esposa, quizá tenía razón. Estaban viendo la transformación como algo técnico en lugar de algo un poco más sensitivo.

—Respecto a lo del bebé…Yo creo que deberíamos mostrarles que hay otra manera. No hablo de obligar a nadie tampoco. Pero mira a Rei, ella va a tener un bebé de forma terrícola, me lo comentó hoy por mensaje. Yo quiero hacer lo mismo. — Fruncía el ceño hacia él. — ¿Ves que es bueno hablar de éstas cosas bien temprano? Sino cada quien da por sentado cosas que al final no eran así.

— ¿Si hubieras sabido esto antes de casarnos…?— La mira muy serio a los ojos.

—Pues ¿Qué otra opción tenía…Mi medio hermano perdido? ¡Ajjj!— Hace expresión de asco. Vegeta reía de ésa cara que puso…Puede que ella tenga razón y no sea tan grave, pero antes de hacerlo va hacer un chequeo médico exhaustivo a ambos y leer sobre embarazos de su hogar natal. No quiere ponerla en un riesgo de salud y quiere saber qué esperar cuando la embarace y cuando tengan al bebé ahí…—"Molestando"— Pensó algo en broma.

Que arrepentida estaba en estos momentos de haber sugerido lo de irse a entrenar a Yardrat. No sólo sí había estado acertada sobre lo que suponía, sino también habían aceptado a Vegeta y Kakarotto para entrenarse. La única ventaja era que Kakarotto perfeccionó la teletransportación. Así volverían más rápido y Serena extrañaría un poquito menos a su esposo. Quedaron de acuerdo en dividirse en grupos, luego del casamiento de Ami y Nappa. Los Yardratianos les propusieron un entrenamiento de cien días. Los primeros en ir serian Raditz y Nappa, y los segundos Bardock, Kakarotto y Vegeta. Ahora el casamiento de Ami y sus tres meses habían pasado, Rei estaba con su embarazo. Y ya pasaron los cien días de Nappa y Raditz, quienes querían estar presentes cuando los embarazos de sus esposas estuvieran avanzados y los necesitaran más. Bardock y Lita quedaron en poner la fecha a un año de su compromiso, en especial para quedar de acuerdo con el método para tener hijos.

Serena por otra parte estaba ansiosa, porque el Patriarca les había explicado que a cada quien puede quedarle mejor una técnica diferente. Si bien ella se sorprendía cuando veía a su esposo y Kakarotto entrenar como SuperSaiyajin en las montañas y los bosques, Hotaru le había dicho antes de irse, que había mucho más potencial dentro de ellos dos. Al volver Nappa y Raditz, también descubrieron lo importante que era aprovechar sus habilidades en su forma básica. Raditz aprendió a hacer escudos de Ki, concentrarlo de tal manera que resiste el daño del Kame hame ha de Kakarotto en SuperSaiyajin y el Galick Ho de Vegeta. También les habían enseñado una técnica que a Kakarotto le interesó muchísimo, reunir la energía de otros seres para usarla en un ataque, pero era más difícil de lo que parecía controlar todo eso. Pensó en que sería la primera técnica sobre la que preguntaría al llegar. Por otra parte, les habían hablado sobre la técnica de multiplicar su poder, pero ahora entendían por qué nunca escucharon de alguien que la haya hecho con éxito. Al parecer daña el cuerpo al borde de la muerte cuando se ejecuta. Nappa aprendió a lanzar ataques de Ki como discos de energía los cuales podía controlar su dirección a voluntad.

Ahora Vegeta, Bardock y Kakarotto estaban listos para teletransportarse a Yardrat. Algo emocionados, pero decepcionados de lo rápido que pasó el tiempo. También se notaba ésa misma decepción en sus parejas. Lita y Mina se tiraban sobre ellos sin ninguna vergüenza para despedirlos.

—Sabes…podría pasarme algo y te podrías arrepentir de no haberte casado conmigo. — Bromeaba un poco Bardock mientras trataba de quitarse a Lita de encima y así ahorrarse la demostración pública de afecto.

—Vaya. —Lita se alejaba enojada y empezaba a tronar sus dedos con electricidad. — No temes a la muerte General…Admirable…— Ríe dándole una mirada asesina.

—Sabes Kakarotto, voy a extrañarte, a pesar que no hace mucho vivimos juntos. — Se abraza a él poniéndolo totalmente rojo. — Jajajaja ¿Nervioso SuperSaiyajin?

— ¡No te rías!— Gira el rostro al verla tan coqueta con él.

—Lita y yo tendremos la casa para nosotras…Mmmm… ¿Qué dices Serena fiesta en nuestra casa o tu castillo?— Ríe a carcajadas con su amiga.

— ¡HM!... — Vegeta mira en advertencia a las dos rubias. — Te conviene que no…

—Jajaja. Amargado, a veces actúas como si tuvieras setenta años. — Serena le daba un codazo cómplice mientras él sólo gruñía molesto. — Te vas a arrugar de tanto fruncir el ceño…Y…No deberías preocuparte, además de la tonelada de trabajo. Hoy vienen Rei y Ami a quedarse con sus esposos, así hacen buena vigilancia mientras no están. Y puedo ocuparme de ellas también.

—Y… ¿Se sienten mejor?— Vegeta no lo quería admitir pero seguía de cerca a los embarazos de ellas dos para saber de primera mano cómo era. Especialmente cuando lleguen a una estadía final. — Porque si no, no podrán tenerte un ojo encima como corresponde.

— Pues… Ami ya no se siente con nauseas. Y Rei sólo tuvo mucho sueño y mareos. Ahora están bastante bien. Aunque Rei ya se está poniendo grande. Dicen que sus esposos están respirándoles en la nuca y es insoportable. Jajajaja. —Ríe divertida y roza muy disimulada la mano de su esposo. Él capta la señal y le da una caricia a su mano con el pulgar y el índice.

—Haaaa… No puedo creer que voy a estar cien días lejos y con…ESO. — Apunta la vista a Kakarotto. —Hubiera hecho grupo con Nappa y Raditz, por lo menos a ellos los conozco mejor por haber compartido purgas y misiones.

—Pues yo creo…— Piensa poniendo un dedo en su mentón. — Que tú no quieres quitarle el ojo de encima a Kakarotto para ver cómo superarlo.

—Grrr…— Rugía y se transformaba en SuperSaiyajin, poniendo a todos a verlo.

—Jajajaja, eres lindo de rubio…— Le susurra bajito al oído y se aleja, con las manos detrás muy coqueta con su vestido azul oscuro, bien abrigada, pero con sus curvas resaltadas para su vista mientras se iba.

— Bueno es hora…— Kakarotto avisaba para posicionarse. Suspira grande cuando les ofrece la mano y su padre resopla por la nariz y toca su hombro. Y Vegeta pone la mano en el hombro del General.

Al llegar lo peor que esperaba Vegeta se hace realidad, no sólo tendría que compartir cien días con Kakarotto, también debían compartir el lugar donde se quedaban, la misma habitación y…Hacer equipo…Debían aprender a trabajar en equipo, sí o sí. Fue algo de los que les habló Nappa y Raditz, pero creían que no era obligación…Hasta que al llegar y ponerse a ver la información de los instructores era una condición que ponían. No sólo se asombraron de que contaban con algo de información sobre el antiguo planeta Sádala, sino también de otras razas y planetas. Incluyendo el Planeta Namek que era un secreto, y que ellos les habían enseñado cómo ocultarlo de los cuadrantes de los radares.

De las primeras cosas que aprendieron a hacer fue balancear su "espíritu" como ellos decían. Aprendieron que si bien las emociones como la ira, el odio, la tristeza, disparaba su poder, enfocarlo era el truco para tener el control; ahí era donde entraba lo que la Princesa había dicho. Sin algo que proteger, algo que sea lo más importante para ellos, su energía no se concentraba y se descontrolaba. Algo así como fuego y pólvora. Vegeta recordaba a Broly en ésos momentos, si él pudiera controlar sus emociones, quizá tenía una chance de no dejar que su poder lo controle a él, ya que era demasiado en un ser vivo. También…Algunas oleadas de recuerdos venían respecto a su medio hermano, si él hubiera sabido que era parte saiyajin, habría podido controlar la ira que encendía su deseo de más poder. Quizá…Nunca lo sabrá. Pero el verdadero truco era, no ser insensible o reprimir las emociones, sino…Controlar todo eso.

Un buen truco que perfeccionaron casi enseguida era rastrear un Ki conocido y saber su ubicación exacta, lo más difícil era leerlo para saber qué sucedía con ésa persona. Kakarotto era el que mayor rango tomaba, incluso pudo rastrear el de Hotaru en el Milenio de Plata. Al parecer era porque perfeccionó la teletransportación.

Vegeta notó que no era difícil que Kakarotto siguiera una rutina para entrenar físicamente, pero sí lo enfurecía que se atrasara con los libros que debía leer, porque también les daban puntaje grupal y en la teoría era en lo que más fallaba. Y por lo que más tenían enfrentamientos. Bardock dió gracias a cualquier deidad que lo haya ayudado a convertirse en SuperSaiyajin, así por lo menos poder inmovilizar al Príncipe y a su hijo cada vez que discutían y se iban de las manos. Al menos ambos le guardaban algo de respeto. Al despertar, se miraban feo y cada quien con lo suyo. Algo en lo que estaba impresionado era ver de primera mano la habilidad de su hijo para aprender rápidamente, pero su falta de constancia y disciplina a veces lo sacaba de quicio, porque se daba todo por ganado muy fácil, algo en lo que concordaba con el Príncipe. Le asombraba también el esfuerzo de Vegeta. Nunca lo vió entrenar de primera mano cuando recién entró en el ejército, ya que en ése tiempo era sólo capitán, pero los rumores eran ciertos, entrenaba a la par de cualquier soldado y más. Estudiaba a la par de cualquiera, y también iba más allá. Pero notaba que en parte el estrés que se cargaba encima, hacían aún más corto su carácter y saltaba a golpear a Kakarotto a veces por cualquier cosa. Bardock de pronto se preguntaba si quería seguir teniendo hijos luego de revivir ésta experiencia cercana, y más sabiendo que su prometida quiere hacer todo como acostumbran en la Tierra y el Reino de la Luna.

Mientras tanto en Vegeta-sai, las chicas estaban reunidas en la biblioteca, tomando el té y ayudando a Serena con algunos asuntos del trabajo.

—Jaja…Es niño… ¿Ven? Se lo dije a Raditz desde el principio. — Mostraba orgullosa su ecografía.

—Bueno, creo que es trampa, tú tienes un sexto sentido Rei…— Lita comentaba mientras estaba subida en una escalera, buscando libros.

— Quizá te lo dijo porque tu vientre se agrandó muy rápido en éste tiempo. — Ami la miraba y pensaba que ella era más pequeña…Y rogando que su bebé saliera de su tamaño. — Va a ser grande entonces. — Suspiraba queriendo quitarse el susto.

—Pues no me preocupa, lo único es que me tiene comiendo mucha carne, la doctora dijo que es porque consume mucho de mi Ki también. Está emocionada con nosotras porque somos las primeras que tendrán éste tipo de híbridos, mitad mercuriano, mitad marciano y Saiyajin. —Reía mientras devoraba un sándwich que le preparó Mina. — Ay mina…—Con la boca llena— A mi bebé le encantan tus sándwiches.

—Jajaja. Por favor siempre quise ser la tía linda que prepara ricos bocadillos. — Comentaba mientras las veía contentas con sus embarazos.

—Yo no he tenido muchos síntomas, a parte de las náuseas por casi un mes…Me preocupa un poco ponerme mal luego…—Ami acariciaba su pequeño bulto en el vientre.

—Ami, tranquila…Aquí estamos para ayudarte. — Comentaba Serena. —Sólo trata de siempre mantenerte informada y con los controles médicos. — Le daba una palmadita reconfortante y otra taza de té. En el fondo le preocupaba un poco que los bebés saiyajin también consumieran Ki, pero su madre tuvo un embarazo saiyajin por casi seis meses y le comentó que fue bastante normal. Además al parecer sólo debe mantener su apetito satisfecho…No habría problemas con eso.

Llegando la noche a Serena se le hizo costumbre limpiar ella misma la enorme habitación matrimonial. Le gustaba aunque la dejara exhausta, acomodaba la ropa de Vegeta, hasta salió un par de veces a comprarle algo de ropa. Miraba el espejo del closet mientras se cambiaba para dormir, tomaba una camiseta de algodón de él y se la ponía para dormir. Extrañaba verlo detrás de ella cambiándose. Se tira en la cama y se abraza a la almohada de su esposo. Ya no tiene su olor pero sí que tiene lindos recuerdos…Es difícil verle defectos así…Una videollamada entra en su comunicador, sonríe al ver que es Vegeta.

— Hola querido…—sonríe a la cámara. Feliz.

—Hola. Eeeeh… ¿Pasó algo?— Pregunta con un poco de duda al oír la palabra "querido".

—Jaja…No, nada. Siento mucho haberte dicho eso cuando estaba enojada…Mmmm… ¿Qué otra palabra puedo usar?— Se pone a pensar.

—Vegeta basta y sobra. A veces sobra mucho. — Se pone a pensar que con él suman cuatro generaciones de igual nombre y el nombre del planeta. Lo siente muy poco creativo. Más sabiendo que todo apunta que es parte de una estirpe poco honorable.

—Ahora ¿Qué te pasa a ti?— Lo ve algo desanimado. — ¡Ja! ¡Ya sé! Extrañas a tu bonita esposa. — Ríe orgullosa.

—Sí…Puede ser…—Intentaba enojarla en broma, pero era cierto. — También porque he encontrado algo de información aquí, sobre el Planeta Sádala y los Reyes Vegeta. Sólo me confirma que Sailor Mercury tenía razón, mis ancestros tomaron el poder a la fuerza. Seriamos algo así como los reyes malvados. — Suspiraba y esperaba ver su reacción.

—Bueno, tú tienes la oportunidad de cambiar eso. Me recuerda un poco a la situación de mi madre, ella tuvo que elegir pelear. Darse cuenta que no podían quedarse quietos ante un enemigo que lo consumiría todo. Creo que eres capaz y yo te acompañaré en eso. — Lo veía a sus ojos negros, que la miraban hipnotizado.

—Sí. Asumir como Rey…Debe ser sobrecogedor. No me gustaría volverme un imbécil mal nacido cuando tenga el poder. Y ser otro "Rey Vegeta" más. — Se sinceraba totalmente, en verdad que la extrañaba. Y ella lo sorprendía con sus respuestas, en verdad está preparada para ser Reina.

—Voy a estar ahí para patearte el trasero si eso sucede. — Le guiñaba un ojo.

—Jmjmjm…Yo quisiera darte nalgadas en tu trasero…— Aprovechaba ya que estaba solo en la habitación. —Eeemmm… ¿Tienes una camiseta mía?— Con voz ronca y sensual le preguntaba.

— ¡Ah, no!— Ponía las manos como atajándose— ¡No vamos a tener sexo por llamada!— Negaba repetidamente con la cabeza.

—Grrr…Mujer…Te juro que he visto a Kakarotto entrar al baño cuando lo llama Sailor Venus y sale feliz y fresco. — Resopla frustrado por la nariz.

—Jaja…Pues te aguantas como me aguanto yo también. — Infla sus mejillas, enojada. —Mmmm… ¿Volverás para mi cumpleaños verdad?

—Por supuesto, no puedo quedarme más de los cien días. Voy a estar ahí para otra tortura tuya. — Bromeaba haciéndola reír. — Te…Te extraño…— Decía en voz baja, le avergonzaba que alguien lo escuchara. Siempre se lo dijo bien en privado.

—Yo también y ¿Sabes qué?— Le hacía señas como si le fuera a decir un secreto. — Te amo…—Reía coqueta al verlo ponerse rojo. Se ponían al día con un par de asuntos del planeta. Cuando Serena empezaba a bostezar y haciendo un esfuerzo descomunal para no cortar la llamada, Vegeta empezó a despedirse. Si bien era mitad del día en Yardrat, debe aprovechar cada momento. Serena luego de cortar se puso a pensar en su amiga pervertida…Se ponía roja de sólo pensar en eso. La veía muy capaz de hacerlo. Se abrazaba de cuerpo entero sobre la almohada de su esposo, deseando que fuera su pecho musculoso, oliéndolo fuerte, deseando que hubiera una manera de sentirlo. –"Haaaa… Tal vez…"— Reflexionaba un poco. Se daba pequeños golpes de ánimo en el pecho, y le enviaba un mensaje…

De: Serena

¿Estás solo?

Vegeta lee el mensaje, y se siente curioso, no entiende bien qué sucede. Quizá sí lo extraña mucho y no puede dormir.

De: Vegeta

Sí. Estoy sólo ¿Problemas para dormir? ¿Has intentado leer para conciliar el sueño?

Serena ríe traviesa y manda un último mensaje del día.

Vegeta abre el mensaje y se da la sorpresa de su vida, su mente explota detrás de su nuca, y su corazón se detiene.

—Vegeta ¿Pasa algo?— Pregunta Kakarotto saliendo de bañarse. Asustado de verlo blanco como un papel. — Llamó la Princesa ¿Sucedió algo?— Con tono preocupado.

Vegeta atinó a quitarse rápido el scouter— ¡Nada! No pasa nada. — Se aclara la garganta y se levanta al baño. — Por fin sales, idiota. — Entra rápido, traba la puerta y toma su scouter para ver con más detalle. Una foto que se sacó su esposa, desnuda acostada sobre la almohada que va de su lado de la cama, ella tiene el cabello suelto hacia un costado, sólo se le ve un ojo porque trata de ocultar su cara roja brillante. Puede notar las suaves curvas de su espalda y su lindo trasero. Su acto fue tan atrevido, pero se sentía tan dulce y angelical…Ésta mujer un día de estos…Lo va a matar…

Una linda rutina para Raditz en estos días ha sido despertarse con Rei frotando su centro contra su cola. Estaba tan lista que sólo debía empujar su polla y penetrarla. Tal como estaba sucediendo ahora mismo. Generalmente lo hacían de costado para no hacer presión contra su vientre, también muy prevenido sólo metía hasta la mitad.

—Mmmm…Raditz…Ya te lo dije, y la doctora también…— Suspiraba Rei haciendo la cabeza hacia atrás para darle un pequeño beso. — No pasa nada. El sexo en mi embarazo está bien…— Se empuja para meter un poco más. — Mételo todo…— Salía como un gemido.

—Haaaa… Rei…— Entrelazaba sus manos con ella, luego bajaba una desde su cuello, pasando por sus pezones, su vientre y tocaba su clítoris. Ahí se quedaba sintiendo entre ellos los escalofríos del vaivén lento y perezoso que mantenían. Hasta acabar juntos estrujándose uno contra el otro. Recuperaban el aire y algo los hizo abrir los ojos grandes, pegando un salto en sorpresa.

—Jajaja…Se está moviendo. — Rei le decía mientras ambos ubicaban sus manos en su vientre para sentirlo.

—Jaja…No creo haberlo golpeado ¿No?— Veía a Rei reírse de él. — ¡Oye! De pronto agradezco que mi madre eligiera la manera Saiyajin, sino antes de nacer estaría traumado de la polla monstruosa de mi padre. — Besaba su nuca y seguía sintiendo al bebé moverse.

—Jajaja, no puede verte, no es que tenga un tanque con ventanilla donde él pueda espiar. —Lo seguían sintiendo. —Vaya…Aunque creo que le gusta el sexo.

—Oh no…Si llega a salir parecido a mí, tendremos que criarlo en jaula. — Fruncía el ceño al sentirlo muy activo. — ¡Detente de una vez! El interior de tu madre no es un patio de juegos. — Gruñía algo enojado y pensaba que tendría que conseguir una jaula. Hasta que paró de moverse tan intensamente.

—Sshhh… ¿Ves? Ya te hace caso. — Se acomodaban para dormir, aún no había amanecido, aunque faltaba muy poco.

Luego de los controles de rutina, Ami se siente más aliviada. Nappa por su parte también, pero le quedó una duda que quiere resolver con su ahora esposa.

—Ami… ¿Por qué hiciste la pregunta sobre sexo?— Le levanta una ceja hacia ella. Caminaban por uno de los pasillos del castillo hacia su habitación.

—Pues… En realidad tengo miedo de llegar a tener pérdidas…— Tomaba aire poniéndose roja. Entraban por fin a la habitación. —…Y también he tenido muchas, muchas ganas, pero me da miedo de excederme. Soy pequeñita…Para un bebé saiyajin, más…Bueno…— Lo señala haciéndolo pegar un salto.

—Jajajaja…Ami, debes relajarte en eso. Todo es nuevo para mí también. — Se acercaba para hacerla sentar en su regazo, ponía la mano en su vientre y casi lo cubría por completo. — Es bastante tranquilo, parece que los bebés saiyajin no somos tan rapaces.

—Jaja…Gracias…Me relaja mucho que tú estés tan tranquilo. — Lo abrazaba y se relajaba. — Aun no sabemos qué es…Tenemos que pensar en un nombre.

—Sí, puede ser Ginger si es niña…Mmm…De niño se me va a hacer difícil pensar, nacen muchos machos en Vegeta-sai…Espero que sea hembra…Así se parece mucho a ti. — La mira a sus ojos azules brillantes, mira hacia su boca y sus labios están un poco hinchados y daba pequeños jadeos. — ¿Excitada?

—Ss-Sí…— Entierra su cara en su pecho de la vergüenza. Mientras la alzaba a la cama. La doctora dijo que era normal que su apetito sexual aumentara, ésa fue la pregunta que había hecho Ami, si estaba bien ceder cada vez que su cuerpo se lo pidiera. Y así lo estaba haciendo, retorciéndose bajo las atenciones de su esposo, quitaba su vestido, bajaba su brasier y lamia sus pechos. Nappa se sorprendía que ella misma se quitara las bragas y las arrojara lejos, impaciente por unirse a él. Ubicaba su centro y Nappa sólo tuvo que empujar suavemente.

— ¿Un poco más?— Pregunta Nappa viendo que quizá presione mucho de ella, junto con el bebé. Lo pone algo inseguro.

—Sí…Un poco… ¡Ah!— Gime al sentirlo un poco más dentro de ella y mecerse a un ritmo lento. En verdad que Nappa demostraba ser más paciente de lo que imaginó, y mucho mejor esposo de lo que nunca soñó. En sus brazos, estremeciéndose ambos al borde del orgasmo, es como vivir un sueño que nunca se esperaban que se hiciera realidad.

— ¡Vegeta!— Serena corre a toda velocidad a recibir a su esposo, quien la detiene con una mano en la cara, y un resoplido molesto.

— ¡Kakarotto!— Mina sale corriendo a sus brazos y él la levanta y sin darse cuenta caen ambos al piso besándose, avergonzando un poco a sus espectadores.

— ¡Mina! ¡Fue horrible!— La besaba sin parar— ¡Tuve que leer muchísimo y no podía teletransportarme fuera del planeta mientras entrenaba!

— ¡Lo sé, lo sé!— Lo abrazaba y lo besaba— ¡Me lo contabas cada noche!— Seguían besándose sin tregua.

— ¡OIGAN!— Bardock explotaba como SuperSaiyajin— ¡Vayan a la casa ahora mismo!

—Wow, General, es un SuperSaiyajin…— Comenta Nappa sorprendido.

—Tú también podrías haber aprendido. — Le comenta Bardock.

—Mmm…No, creo que no era para mí. — Ríe viendo como el General no puede simular mucho la mirada que tiene sobre Lita.

Lita se acerca despacio, muy fascinada por ver a Bardock así…— General, me alegra tenerlo de nuevo en casa. — Ríe coqueta y le susurra muy despacio. — ¿Puedes usar ésa transformación para…Intimar?

—Jaja…Aun no estamos en casa…Pero, si vieras cómo me superaron mi hijo y el Príncipe, quizá yo te parezca poca cosa. —Los señala con la mirada.

—Así que se han superado. — Menciona Serena a Vegeta, mientras todos caminan adentro, hacia una de las salas de estar grandes, donde hacen reuniones.

—Más que eso…Trajimos algo de información que creo es bueno que la población sepa. — Vegeta aclaraba y dejaba que su esposa le tome el brazo. — Creo que si no entendemos el pasado…No sabremos el potencial que tenemos en el futuro.

Muy entusiasmados, todos reunían la información. Y se reían de algunas historias mientras no estuvieron en Vegeta-sai. El Príncipe sólo comía bastante callado y sólo hablando de a ratos con algunas conclusiones que habían sacado. Si bien todo lo que aprendieron del antiguo planeta Sádala era de terceros, todo indicaba que era correcta. Vegeta relojeaba muy disimulado a Sailor Mars y a Sailor Mercury, que se veían bien y contentas, algo incómodas porque su vientre se hacía grande y debían acostumbrarse al peso extra. Estaba impresionado de Ami, ya que su Ki era casi tan bajo como el de su esposa, estaba sólo algo cansada, pero se reía y hasta recolectaba información y cargaba algunos libros. De Rei se esperaba que aguantara como si nada, ya que su Ki de guerrera siempre fue algo comparable a un Saiyajin, casi como Lita. Luego veía a su esposa, su Ki era el más bajo…Se preguntaba si era porque su padre fue mitad terrícola, por lo tanto una tercera parte de ella puede volverse en su contra si la embaraza…Si deciden tenerlo de forma natural… Sacude esos miedos que brotan a veces dentro de él. No quiere ni atraerlos con la mente.

Serena notaba muy pensativo a Vegeta, a pesar de querer inundarlo de detalles sobre la evolución de los bebés de sus amigas, creyó mejor callar, de seguro le debe parecer tedioso todo eso. Mejor estar juntos y tranquilos como están ahora. De pronto algo amargo cruza su mente… ¿Y si deja de estar interesado en ella cuando se embarace? ¿Y si… A fin de cuentas trata a sus hijos como objetos, como fue su padre con él y con Tarble? De pronto la idea se estrella como un tren, pero lo mira tan tranquilo al mismo tiempo y concentrado. Ahora recuerda que la primera vez que se relajó con ella y habló abiertamente, fue cuando la llevó a conocer los valles y montañas de sus dominios. Hacía demostraciones de su poder y hablaba sin parar de su entrenamiento. Quizá es mejor así…No puede pedirle que deje de ser quien es. Y si al fin de cuentas necesita una concubina…Ella no va a protestar, sabe su posición y los sacrificios que debe hacer.

El vapor de la bañera llenaba el ambiente, Vegeta y Serena se bañaban uno al otro metidos en la espuma. Por fin estaban tranquilos y juntos luego de una enorme cena. Pero era el silencio sepulcral de la Princesa lo que picaba la mente de Vegeta.

—Pensé que te alegraría que volviera a casa…— Algo irónico comenta Vegeta.

—Haaaa…Lo siento ¿Tenía muy mala cara? Claro que te extrañé. — Enjabonaba su melena negra y le daba un beso en la mejilla, mientras sonreía. — Sólo…Promete que no te vas a enojar…— Espera una respuesta.

—Grrr…— Gruñe pensando que quizá en su ausencia ella hizo una de las suyas.

—Mmm…Estaría esperando un sí o un no…— Se gira para estar frente a ella y sentarla en uno de los escalones y él a su lado.

—Sí... —Ahora tiene una sensación que no le agrada en su pecho, la ve un poco triste.

— Bien. Sabes he pensado que serán muchos cambios tener un hijo, más lo será para ti que me embarace, y que lo crie con nosotros. — Suspira, sabe que su comentario puede enojarlo. — Tengo temor además…Que tú…Que pierdas tu interés en mí, porque quizá no podremos hacer el amor tan seguido y que mi vientre grande no te guste…Y si llega a ser de bajo nivel de pelea, quizá me desprecies. — Termina al borde del llanto.

—Ajajajajaja. — Vegeta estalla en una carcajada, doblándose de la risa.

Serena no puede creer lo que éste maldito está haciendo. — ¡ ¿Cómo se te ocurre reírte?! ¡Te hablo en serio! ¡Simio insensible!— Lo intenta atacar pero él la sostiene muy fácil, y la inmoviliza abrazándola contra él. — ¡Suéltame te odio!

—Pues yo…—La pausa estremeció a su esposa y a él también…Como si el silencio hubiera puesto la palabra ahí. —Pues yo…No te odio— Suspiró grande contra el hombro de ella, besándolo muy suave. — No creo que tu vientre abultado me impida nada…Y puedo controlarme, así como siempre lo hice con mi fuerza, puedo controlar otros impulsos…No soy un bruto mujer. Soy el Príncipe de los Saiyajin. Nunca haría daño a mi pareja…Mi esposa.

—Hmmm… ¿Y si es débil?— Lo mira con el ceño fruncido.

—Mejor, así no te hace daño. — Entierra su nariz en su cuello y suelta su agarre dejándola abrazarlo.

—Ya verás…Voy a estar bien, soy más fuerte de lo que tú crees Señor Príncipe de Los Saiyajin. —Ríen juntos relajándose y continuando con el baño.

Veía a su esposa sentada en el banco del closet, peinando el largo de su cabello húmedo, desenredando su melena dorada frente al espejo largo. Él estaba parado detrás con una toalla en la cintura, viéndola y sus miradas se cruzaron en el reflejo. Serena volteo a verlo con una sonrisa y él tenía la tableta de ella en la mano. Miró muy extrañada.

—En la Tierra ya es tu cumpleaños…. — Le pasa la tableta para que la revise.

—Gracias…— La toma y la revisa, parpadea grande, es un itinerario, para iniciar el fin de semana. — Vegeta…Los destinos son… ¿Lugares de la Tierra?— Le levantaba una ceja para estar segura.

—Sí mujer, ahí se lee…Es mi regalo. — Se aclara la garganta y gira la vista. — A ver si así me ahorro una fiesta…

— ¡Gracias!— Se abalanza sobre él sosteniendo su toalla en el pecho con una mano. — ¡Es hermoso, hermoso! ¡Me encanta!— Lo besa sin parar y él la toma del trasero bien firme y la levanta. Ella enreda firme sus piernas en su cadera y ambas toallas caen al piso.

— Sabía que te iba a gustar…Me dí cuenta que soy más fuerte de lo que jamás creí. Así que puedo aguantar un…"Viaje de Bodas". — Su cola se enredaba a su cintura apretando su vientre contra su polla.

—Sí…Claro que sí. — Reía con él contenta. — Debes mostrarme ésa transformación que aprendiste.

— ¿Me estas jodiendo mujer?... ¿No sientes mi polla dura contra tu cuerpo?— Frunce su ceño con una sonrisa ladina.

—Mil disculpas Su Alteza. —Toda sonrojada. Lo acaricia desde el cuello hasta su pecho, provocando escalofríos entre los dos. — Lléveme a la cama y deme el castigo que crea necesario. — Muerde su oreja muy traviesa.

—Muy cierto…Te debo unas nalgadas…— Nunca imaginó verla así de feliz con un viaje. A pesar que él se hacía el tonto para esquivarlo, creyó que con todo lo sucedido, era bueno relajarse. Además el cumpleaños anterior de la Princesa se cruzó con los preparativos de la boda. Supo la fecha exacta cuando, unas tres semanas antes de casarse presentó toda la burocracia que correspondía para unirse. Aunque su verdadero motivo de no saludarla ésa vez, fue por no saber ni interesarle esas cosas. Luego de todo lo que ella hizo por él en su cumpleaños, y lo que tuvo que aguantar, creyó que era una buena manera de pagarle. Ahora la lleva a la cama y se enredan bajo las cobijas, le sorprende lo rápido que se enfría el cuerpo de la hembra en invierno, y lo mucho que a él le gusta calentárselo. Las manos finas y frías de ella recorren su espalda, en tanto lo huele muy fuerte en su pecho musculoso, la punta de la nariz de la princesa también se siente helada, él baja por el cuello de su esposa besándola, succionándola muy suave. El príncipe alcanza las colchas y las pone por encima de ambos, el olor a fresias de su esposa se vuelve intenso debajo de las gruesas telas que acumulan su calor. Ronronean juntos, llevados por el placer y el deseo que se acumuló en cada fibra de su ser en éstos cien días.

Mientras tanto en casa de Bardock y Kakarotto. Lita aún seguía subida encima del cuerpo desnudo de su prometido, subiendo y bajando muy lento. El sudor corría por sus senos, y Bardock los secaba con sus manos.

—Ah…Lita. — La veía hermosa con el cabello suelto sobre él, sentía su carne caliente apretarlo sin piedad. — Una vez…Una vez tuve… Haaaa…— Suspiraba— Un sueño así…Pero era más una pesadilla.

—Hmmm… ¿Sí?— Muy maliciosa, pasaba sus dedos por su pecho musculoso con apenas electricidad para darle escalofríos. — Jaja…Aun estoy a tiempo de que se cumpla. — Bardock inmovilizaba sus manos y la atraía hasta él para besarla.

—…Lita…— Gruñía algo enojado. —No me desafíes en éstos momentos. — Afilaba su mirada asesina hacia ella, se sentaba, ponía sus manos en su espalda, y ataba sus muñecas con su cola. Tomaba uno de sus pezones en la boca, lo succionaba fuerte y la embestía rápidamente. Llevándola con él a un orgasmo intenso y salvaje. En tanto recuperaban el aire, Lita se recostaba sobre su pecho y recorría algunas de sus cicatrices con sus dedos.

—Hey…Ésta es nueva…— Apunta Lita y se endereza un poco para verlo.

—Sí…— Suspira fuerte recordando— Fue…"Intentando" entrenar en equipo, creo que fue la milésima vez que intentábamos hacer una estrategia por un circuito de obstáculos, Vegeta y Kakarotto se lo tomaron como competencia entre ellos, se transformaron en fase dos y si no me ponía entre ellos se iban a terminar matando. Ahí me transformé en SuperSaiyajin…Pero creo que sólo debí dejar que se mataran. — Terminaba con tono divertido.

—Vaya…Los protegiste de ellos mismos ¿Acaso no hay un hueso de imperfección en tu cuerpo? Jajaja— Reían ambos mientras enredaban sus piernas y la cola envolvía uno de los muslos de Lita.

—Haaaa…Creo que más de los que tú crees. Especialmente creo que no tengo paciencia. Esos dos me hicieron pensar dos veces antes de volver a reproducirme. — Sus ojos verdes brillan hacia él y una sonrisa comprensiva se dibuja en el rostro de Lita. — Creí que no te gustaría oír eso…

—Bueno, no voy a obligarte a nada. Además, no estarás sólo…Y…— Pensaba frunciendo un poco su boca. —… Si sale muy salvaje puedo electrocutarlo, Jajajaja. — Se abraza a ella y ruedan juntos por la cama riendo.

— Adoro tu risa…Y tu humor…— Quizá en eso ella acertaba, no estaría sólo. Y un mocoso de menos de un metro no puede ser rival para ellos. Se dormían respirando aliviados. El calor de sus cuerpos llenaba el frío de la habitación.

—Mina…Cásate conmigo…— Kakarotto susurra y acurrucaba a la rubia en su cama, esa Diosa que quiere que sea suya y de nadie más.

Mina se aleja para mirarlo, no es la primera vez que se lo pregunta, pero será la primera vez…— ¡Sí acepto!— Lo vió sentarse del susto.

— ¡¿En serio?! ¡No creí que me contestarías!

— ¡¿Entonces sólo estabas bromeando?! ¡IDIOTA!— Lanza su cadena y lo ata de las manos a la cama. Su mirada asesina se afila cuando lo nota divertido…Y hasta excitado.

—Oye…Lo siento…Te extrañé mucho lo sabes…— Mira al agarre que tiene en sus muñecas— Sabes también que puedo zafarme fácilmente…— Muy malicioso le levanta una ceja.

— ¿Ah sí? ¿Sabes tú…Que puedo dejarte aquí e ir a vestirme?— Lo dejaba atado y se enderezaba para vestirse con una camiseta de él. Una onda azul de energía se despliega detrás de ella, se voltea y Kakarotto golpea sus puños rompiendo la cadena, la inmoviliza con las muñecas en los costados. — ¡Wow! ¡Mierda! Debes mostrarme eso de nuevo…

—Jajaja…Lo que quiera…Mi futura esposa... — Se acerca a besarla muy suave. — ¿Aun quieres castigarme? – Le levanta una ceja muy seductor.

—Eres un tonto. La idea del castigo es que no te guste. — Trataba de reprimir su sonrisa frente a la mirada de felicidad de su ahora, prometido. —Te amo…Mucho.

—También te amo. En lo único que pensaba era volver contigo y…— Se sentaba en la cama con ella. — Ser lo suficientemente fuerte para proteger lo que sea que construyamos juntos y— No pudo seguir al sentir que Mina se sentaba sobre él tocando su nariz con la suya.

— Es difícil negarme cuando eres así…— Se quita la camiseta y comienza a besarlo. Él comienza a masajear sus pechos al sentirla menearse contra su miembro, su centro emanaba calor que podría derretir la punta de su polla. Los dedos suaves de Mina recorrían cada musculo de su torso haciéndolo temblar de anticipación. La subía de sus muslos y la bajaba penetrándola lenta y tortuosamente. La embestía muy lento saboreando su boca, quitándole el aliento. Jadeaban al separarse, los ojos celestes y llorosos de Mina se mezclaban en la negrura de los ojos de Kakarotto que brillaban de lujuria. Juntos persistían sin cesar hasta el amanecer, la claridad tenue entra por la ventana resaltando el sudor de sus cuerpos.

—Ah…Kakarotto…— Tiraba su cabeza hacia atrás sintiendo las pulsaciones de su polla dentro de ella.

—Sí Mina, sí…— Siente su centro apretarlo firme listo para recibir cada gota de él. Toma un pezón con su boca mientras su cola estimula su otro pecho. Y se vienen apretándose contra el otro, no quieren que se termine. Kakarotto mira por la ventana— Mira…Está nevando…

—Podemos levantarnos en un par de horas y desayunar chocolate caliente, bien abrigados en el balcón…— Se abraza a su pecho mientras siente el pelaje de su cola en su cintura, pegando cada centímetro de su cuerpo contra él. — Adoro tu casa…Porque me gusta el balcón de tu habitación. — Ríe traviesa junto con él.

— ¿Ves? Soy un buen partido…— Besaba su frente y se dormían con una gran sonrisa en sus rostros.

Se despertaba como saliendo del borde de una pesadilla, su respiración era agitada, miraba a todas partes y sólo veía rocas, veía sus manos, sentía su pulso.

— ¡Mierda! ¿Por qué no estoy muerto?— Darien reflexionaba en voz alta, luego se ponía en alerta al sentir a alguien aproximarse a él y encendiendo una lámpara.

—Oh. ¡Despertó! No se asuste. — El anciano ponía ambas manos como en son de paz. — Si no lo hubiese atendido a tiempo quien sabe…— Veía la cara de Darien blanco como un papel, y sus ojos dilatados, sin decir una palabra. — Disculpe, mi nombre es Potage, está en el planeta Potofu…No se preocupe, no percibí ninguna energía maligna en usted, así que yo tampoco le haré daño. — Ponía posición de batalla, que en verdad a Darien le parecía un chiste.

—Gr-Gracias…Mi nombre es…—En ése momento se dio cuenta ¿Qué nombre tenía? ¿El que tomó en un lugar que no le correspondía? Fruncía el ceño fúrico. — Ninguno, quería morir de todas formas. — Se levantaba y se daba cuenta que estaba casi desnudo avergonzado volvía a sentarse.

— ¡Hm! Por su nave y la forma tan rápida de curarse supongo que es un Saiyajin. Aunque no tiene cola. — Rascaba su barba pensando. — Un Saiyajin raro…

— ¡No me diga así! ¡Cállese, yo odio a los Saiyajin!— Lo hacía saltar un poco y tropezarse. Hasta a él le sorprendía comportarse así. Necesitaba relajarse, miraba sus brazos y su pecho, lleno de cicatrices, nunca tuvo ninguna cicatriz así, quizá de algún tropiezo, pero no marcas de batalla. Especialmente la que quedó en medio de su torso, se notaba profunda. Respiraba hondo ya no sabía qué pensar ni cómo. Sólo estaba seguro que no tenía nada.

—Oiga…Creo que si no me dice lo que le sucedió no podré ayudarlo ni nada. —Potage no veía nada de maldad en ése…Ser. Sí mucha angustia y dolor. – Mire, yo hice lo que creí correcto en el momento, pero si es cierto que quiere morir…Pues…No se puede ayudar a quien no quiere ayuda. — Terminaba y se retiraba.

Darien quedó viéndolo mientras se iba, parecía algo así como un escarabajo con rostro de anciano. Y viendo con atención donde estaba, tenía revistas, una pequeña cocina, una radio…Cosas muy terrícolas, quizá no estaba lejos de la tierra. Al costado de donde estaba el anciano le dejó una muda de ropa. Hasta vió varios paquetes de sopa instantánea. Su estómago rugió como nunca lo hizo antes, una última cena antes de morir no puede estar mal.

Al volver a la cueva con las cosas que le habían traído. Se siente un poco animado al ver a su 'invitado' devorar las sopas instantáneas— ¡Jaja! Qué suerte que también pedí carne y otras cosas. Los envíos intergalácticos son cada día más eficientes. — Declaraba e instintivamente Darien se levantaba y lo ayudaba a cargar los bolsos pesado y acomodarlos.

—Sí…Una última cena siempre levanta el ánimo. — Dice muy serio con voz ronca.

—Sigue con ésa idea…Hmmm…Espero al menos que tenga la decencia de dejarme su nave como parte de pago. Me ayudaría a pasar el tiempo arreglarla…

— ¿Estamos muy lejos de la Tierra de la Vía Láctea?— Pregunta muy curioso.

—Bueno, sí…Casi unos cuatro días, pero con su nave quizá llegue en la mitad del tiempo. — Lo mira muy curioso. — Entonces usted es sólo un suicida…

—Hmmm…Algo así. — Declara en voz baja. — ¿No teme que sea un fugitivo peligroso?— De manera sorpresiva el aciano se acerca hasta él a centímetros de su rostro.

— ¡Jajajajaja! ¡No lo creo! Aunque…Peligroso sí lo creo… ¿Acaso es eso? ¿Perdió el control y ahora huye de sus errores?— Lo vió pegar un salto.

Darien estaba sorprendido del instinto que desplegaba el anciano, así sea que su ki es muy débil, puede que sea sólo su edad. — He perdido todo, hasta mi nombre… No siento que haya nada para mí más allá. Me siento indigno hasta del aire que estoy respirando ahora. — Una confesión antes de morir tampoco venía mal. Algo lo sacó a ambos de su conversación…Un Ki peligroso…

— ¡Son criminales! ¡Si no se siente en condiciones le recomiendo quedarse!— Sale rápido a enfrentar a los invasores, a quienes nota que son una pandilla de criminales… Rodea la entrada de su casa y se arrastra por el suelo. Tiene varias trampas preparadas, conoce cada rincón del planeta como si fuera la palma de su mano.

—Oye Gryll… ¿Estás seguro que no son cuentos de un bar?— Pregunta un secuaz que sostiene un arma parecida a su superior.

—Sí, aquí hay un viejo que protege un líquido que da poderes. No sólo será ventajoso para nosotros…Si logramos duplicarla nos llenaremos de dinero. — Aclara Gryll a su compañero, que está dudoso al ver todo quieto y desértico. De pronto alguien estaba parado en una montaña frente a ellos…Tenía una máscara blanca que le tapaba la cara.

—Creo que es mejor que tomen su nave y se vayan. — Declara Darien con ambos puños apretados a sus costados.

— ¡Oye! ¡Yo tenía todo bajo control!— Potage sale de su escondite y lo regaña por arruinar su plan.

— ¡Mira Gryll ahí está el viejo! ¡Debe ser cierto entonces!— Uno de los secuaces apunta a Potage con su arma.

— ¡No se te escucha bien de tan lejos!— Gryll lo dice mitad en serio y mitad en burla, da un paso adelante y el resto de sus secuaces apuntan con un arma al enmascarado.

Darien no duda y en una milésima de segundo da un impulso hasta donde está Gryll, y entierra su puño en su cara, sosteniéndolo donde lo enterró con su mano cerrada— ¿Así de cerca me escuchas bien?— Se burlaba. Mientras notaba que quienes lo rodeaban preparaban sus armas, notó que eran bastante novatos, debería de esquivar en lo posible las balas, pero ya que no quería vivir qué más daba. Los tacleó de lleno sin pensarlo, soltando al tipo inconsciente que tenía en el piso. Inmovilizaba sus armas hacia arriba, mientras dos estaban a punto de dispararle, una placa de roca cae sobre ellos. Eran las trampas de Potage. Instintivamente, cuando uno de ellos empieza a disparar un arma de mayor calibre, junta sus manos para disparar con su Ki, no le hace daño, pero bloquea los disparos, se va acercando hasta él.

— ¡A la izquierda!— Grita el anciano haciendo girar a ambos, pero Darien comprende y lo patea en su distracción haciéndolo caer en un pozo profundo. Se gira y mira a los otros tres que los miraban temblando y dudando bastante. — Miren, ésta no es vida para nadie, creo que les estoy dando la oportunidad de elegir… ¿Eligen?— Les apunta con la mano a la nave para que huyan. Sin pensarlo dos veces, huyen.

—Anciano…Debiste dejar que los mate o los encierre…— Tomaba del tobillo a los que habían quedado inconscientes tirados, junto con Gryll.

—Bueno…Llamaré a la Patrulla Galáctica para que los busquen. Estoy casi seguro que me darán una jugosa recompensa…— Piensa…—Sí creo haber oído de ése tipo Gryll un ladrón y secuestrador fugitivo.

Darien levanta una ceja y piensa que quizá él también está en una lista de fugitivos. —Tiene muchos aparatos de comunicación… Y está bien informado ¿Acaso usted cobra recompensa emboscando rufianes?

—Bueno, sí y no. Veras ellos y muchos otros maleantes han venido a buscar lo que se llama el Agua Sobrenatural. Yo soy el protector del sello de ése gran poder. Es peligroso, hace copias de los seres vivos y consume sus poderes. En un principio era un arma que se usó en éste planeta, pero como verá se volvió contra nosotros. — Le muestra con una mano lo desértico y solitario de su hogar.

—Veo…— Suspira pensando que debe usar uno de los aparatos de comunicaciones para averiguar qué se cree de su persona, quizá lo dan por muerto. Encierra a los delincuentes en el pozo con una placa metálica preparada con una soga, él lo ayuda a correr ése gran peso. Piensa que si el anciano ha estado haciendo esto desde hace tiempo, no es un anciano cualquiera, tiene habilidades.

—Oiga lo que hizo fue impresionante…—Potage le da un codazo cómplice. — Yo también practico artes marciales, siempre compro la revista sobre luchas y videos instructivos. Pero un compañero de entrenamiento me sería útil ¿Qué opina? ¿Antes de matarse le regala a éste anciano algunas técnicas mortales?— Pone sus manos en pose de pelea y tira un par de patadas al aire. Quedando algo gracioso.

—Jajaja…— Se da cuenta que rió distraído, se aclara la garganta borrando su sonrisa. — Bueno…Puedo hacerlo como parte de pago. — Siguen caminando hasta la casa dentro de la cueva.

—Ja, por supuesto. — En el fondo a Potage lo dejaba tranquilo saber que lo persuadió de matarse…Al menos por un tiempo. En un instante recuerda. —Lo siento… ¿Su nombre?…

Darien al oír la pregunta, recordó una vieja leyenda de la Luna— Endymion…Mi nombre es Endymion, mucho gusto. — Le pasa la mano para saludarlo formalmente. Parecía que, a simple vista se llevarían bien.

...

Hasta aquí otro capítulo, en verdad estoy sorprendida que una página de Facebook me recomiende. Si algún admin de ése blog me está leyendo. Gracias! La verdad es que la corrección política y la censura del Face hicieron que me vetaran. Es por eso que adoro fanfic. Hay historias que se considerarían demasiado para los tiempos que vivimos. No sólo por el snu snu, sino la violencia, el lenguaje. Me alegra haber encontrado un sitio así, donde todavía no hay policía del pensamiento, y la gente escribe sin tapujo ni censura lo que le salga de los coj*nes.

Kaysachan: Gracias por tu rw. Ojala te guste, bueno, siempre he sido muy canon, más que nada VegeBul. Pero ya te digo, no podía dejar de armar y rearmar la historia en mi cabeza luego de ése sueño. Espero seguir leyendo vuestras rw

DesertRose000: Waaaaaaaa! Soy tu fan wey! Qué pex! XD. Espero llegues a éstos capítulos y no te resulte engorroso.

OhaioIzumikun: Jajaja y bollitos en el horno…. ¬¬. Hay que ser de hierro para decir no a ése guerrero.

PD: El próximo cap pienso hacerlo de unas vacaciones invernales, algo así como un "especial de playa" estilo anime. Pero darle la vuelta y hacerlo de frío nieve y… Ardientes fogatas de chimenea ¬¬ *Ifyouknowwhatimean