XXlalalulu: Hola! "Especial de invierno" papussss… Algunos avances personales y a ponerse medias de lana, que aquí no hay bikinis, pero sí algunas escenas que no los van a dejar salir de la cama ;)

Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida XD

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 21

Para vegeta el trato debía ser simple, el idiota los teletransportaba y como parte de su guardia personal iría Bardock, junto con Lita. Irían un par de días al Milenio de Plata, y luego un viaje en nave a la Tierra, donde estarían treinta días. Después de todo, implícitamente prometió llevar a su esposa a visitar a su madre. Él prefería llevar a Sailor Mars, no tanto a Raditz, pero Rei era temible. Pero no podía molestarlos en estos momentos tan ocupados en su vida personal. Así que creía que con Bardock y Sailor Júpiter bastaría…Pero ahora tenía que lidiar con el gran error de haberle pedido un favor al insecto más molesto que jamás haya conocido, que sólo le pedía una cosa a cambio de la teletransportación…

— ¡Quiero acompañarlos también!— Kakarotto y Vegeta luchaban en la cámara de gravedad. El codo de Vegeta lo inmoviliza en el suelo. — ¡Juro que ni siquiera sentirás mi presencia! ¡Es un pago justo! — Se aferra a Vegeta con las piernas y se zafa, inmovilizándolo ahora a él— ¡Debieron perfeccionar la técnica entonces!

— ¡Quizá lo haga maldito imbécil!— Vegeta volteaba la posición intentando ahorcarlo.

— ¡No…No creo…Agh! — Intentaba hablar a través del ahorque de las piernas de Vegeta, mientras le devolvía el mismo gesto con las piernas— ¡No creo que puedas lograrlo…Cough, en menos de un día!

— ¡Agh, cough, cough!— Vegeta sabía que tenía razón. Al parecer ésa técnica es insignia sólo de él, porque por más que lo haya intentado no pudo hacerla correctamente en ningún momento. Ambos empezaban a sentirse mareados por la falta de aire. Se sueltan con el rostro casi morado…—Te odio…—Refunfuña Vegeta, tratando respirar.

Saliendo de la cámara de gravedad estaban Mina y Serena esperándolos.

—Voy a enviudar antes de casarme eso es seguro…—Mina le pasa una bolsa de hielo en la nuca donde todavía tiene una marca roja.

—Si sigue siendo tan metiche seguro. Aunque si no logro matarlo lo dejo desempleado… ¡Auch!— Vegeta siente a Serena darle un par de bolsas de hielo en el abdomen.

—Bueno, en realidad… Iba a pedirte que ellos fueran. — Serena comentaba. — La vigilancia extra no nos viene mal... Los lugares que alquilaste son amplios. — Seguían caminando hasta las habitaciones y Serena rengueaba un poco.

—Ten…— Vegeta le pasaba una de las bolsas de hielo a ella, sabe que está entrenando muy duramente estos días, porque una parte de ella aun teme que Darien se aparezca y ella aun siga igual de débil. — Es por…Él… ¿Es por eso que quieres vigilancia extra?— Se lo preguntaba en tanto quedaban solos en el pasillo.

—No temo a su nombre…Y sí…— Suspira grande. — En parte es por Darien y en parte es porque creo que necesitamos unas vacaciones así…Unas parejas de enamorados, caminando juntos por los sitios más románticos de la tierra. —Junta sus manos ensoñando el escenario. — Y bueno…Nosotros…— Largaba una carcajada en chiste.

—Grrr…—Gruñe molesto. —Tienes suerte que tengo mucha hambre, sino…— Afilaba su mirada asesina a su esposa y ella lo miró frunciendo el ceño.

— ¿Sino qué? Jajaja. —Serena veía a Vegeta girar la mirada, sabe que él odia contagiarle la risa. — Tu también…Eres fácil de manejar. — Se acerca y le da un pequeño beso en la mejilla.

—…Tonta. — La aleja con la palma de la mano en la cara y un gruñido enojado.

—Sus Altezas. — Nappa los interrumpe.

—Comandante, hable…— Vegeta le levanta una ceja, lo notaba bastante sorprendido.

—Hay una multitud afuera…Al parecer se enteraron de su cumpleaños, Princesa. — Mira a Serena.

— ¿Cómo y qué sucedió?...No comprendo. — Serena parpadea rápido dándose cuenta.

—Sí, vinieron a saludarla o al menos piden que reciba sus regalos. — Nappa le sonríe— Feliz cumpleaños Señora…

—Oh, gracias Comandante. Puede retirarse. Avíseles que voy a recibirlos. — Se voltea y trata de acelerar el paso a su habitación.

— ¡¿Cómo?! ¡Tú no harás tal cosa!—Vegeta la sostiene del brazo.

— ¡Deja de ser tan gruñón! ¡Regálame eso en mi cumpleaños!— Tironea el brazo, y él la pone cerca de su rostro a sólo milímetros…Le trae recuerdos la posición de éste agarre.

—…Te regalé un viaje…— Vegeta no puede evitar ver a su boca con deseo. — ¿No es suficiente?— El corazón de ambos resuena en sus pechos y empiezan a agitarse. — ¿Quieres más?— Con voz ronca sin poder simular su deseo.

—De ti…Siempre…— Apoya una mano en su hombro queriendo atraerlo a unir su boca con la de ella.

Vegeta se da cuenta que hay demasiados fisgones dando vuelta, la suelta y suspira frustrado. — Sólo por ser tu cumpleaños…No se repetirá. — La acompaña a tomar un baño y también ser parte de la demostración de afecto espontánea que hace la gente en honor a su esposa. No recuerda que algo así sucediera antes.

Al dejar entrar a la multitud de a poco. Vegeta queda casi con la boca abierta, no sólo había gente de alta posición social y económica de Vegeta-sai. Y muchas mujeres que venían por las historias que empezaron a correr ésa vez que visitaron el centro de natalidad. Al parecer ése día nacieron varias hembras Saiyajin, algo muy raro en el planeta. Pero Serena les insistía que fue mera coincidencia, que no hay ningún poder que ella pueda usar para que eso sea posible. También parece, que al enterarse la población que la Princesa no tendría ninguna gran celebración de cumpleaños, porque se iba de viaje, decidieron al menos dejarle regalos, ya que después de todo, detuvo al Legendario de destruir el planeta. También se había corrido la voz de las declaraciones que dió frente al Tribunal de Justicia sobre ése día.

Ahora Vegeta veía a su esposa caminar entre la gente, incluso disculpándose por las molestias, y sintiéndose avergonzada por los detalles de los que no se creía digna. Hasta a algunos les insistía que no era para tanto, y que es sólo su deber ver por el bien de los demás. La miraba resaltar entre todos con un vestido rojo y con detalles blancos, su cabello rubio semi recogido brillante, pero era su gran sonrisa y sus carcajadas lo más distintivo. Él vestía una armadura gris oscura con detalles rojos, quiso combinar un poco con su esposa. Luego notaba que sin quererlo esto ya era una fiesta. Cuando vió a su esposa ordenarle a Monaka que preparara asientos, comida y música se acercó a velocidad Saiyajin haciendo a quienes estaban alrededor saltar y alejarse del susto.

—Serena…— Bajo advertía en su oído. — Mañana salimos de viaje. — Muy disimulado para que sólo ella escuche.

—Pues qué bueno que tengo un esposo quisquilloso, y ya tenemos todo listo para mañana. — Le susurra y reía coqueta en su mano.

Ahora al Príncipe Saiyajin sólo le alegra que, al sentirse casi invisible, cuando esté harto sólo se da la vuelta y se va. Luego un grupo de gente que estaba alrededor de Sailor Mars le llama la atención, también alrededor de Sailor Mercury, las felicitan por su embarazo y… Se sorprenden al escuchar que harán todo sin tanque de desarrollo, por lo menos si no llega a surgir ningún percance.

El baile y el festín improvisado duraron hasta el atardecer. Serena en serio que se sorprendió de lo calmado que estuvo Vegeta… Un par de veces creyó que iba a estallar, pero no. Eso era bueno, no tendría que preocuparse tanto de viajar con él y en una rabieta destruya la Tierra. Aunque ahora irse de viaje por 30 días y dejar sus obligaciones con toda esa gente que espera tanto de ella, le hace sentir culpa.

—Vegeta…— Miraba a su esposo, que estaba recostado en su regazo, luego de descalzarse decidieron quedarse un rato sin hacer nada en la cama, mientras traen la cena, deben dormirse temprano, para estar frescos por la mañana—…Mmmm… ¿Estás seguro que Tarble va a poder con todo solo?— Mete sus dedos en su cabellera haciéndolo ondear su cola de un lado a otro.

—Sí…ÉSE me debe bastante…No sé cuánto tiempo me va a costar dejar de sentirme traumado por ése video…—Suspiraba de gusto por las caricias de su esposa, aunque sentía la reprimir una carcajada.

—Bueno…Yo no he visto… ¿Eran tan malo?— Serena pregunta sin darse cuenta y Vegeta le clava su mirada negra con su ceño fruncido.

—No fue…Malo…Lo poco que ví…Es como encontrar a tus padres teniendo sexo…Algo así de raro. Además Gure…Es tan diferente a nosotros que se me hace raro…En eso… ¡Y se termina el tema! ¡Él me debe yo le cobro! ¡FIN!— Ruge enojado, refunfuña pero se abraza a la cintura de su esposa.

—Perdóname…A veces olvido lo mucho que te debemos todos. — Un poco en broma. Le da un tierno beso en la frente y él inhala profundo, se abraza más fuerte y sube por su cuerpo, posicionándose sobre ella. Quita sus guantes con la boca. — Me encanta que hagas eso… ¡Ah! Éso también…—Siente su cola subir por debajo de su vestido.

—Jmjmjm…Lo que le guste…A la cumpleañera. — Besa muy tiernamente sus labios y mete la mano por detrás de su semi corsé, rompe de un movimiento las tiras que lo sostienen, pero en cambio decide ir directamente debajo del vestido, y tomarla con la boca. Y ahí estaba su centro caliente llamándolo para quitar ésa tela de seda molesta, ella se retorcía bajo sus atenciones, sin salir de debajo de la falda del vestido rompió sus bragas sacándole un gritito de sorpresa, sin esperar más la saboreaba. Algo en su pecho lo abrumaba cada vez que sucedían cosas, como la fiesta de hoy, cosas que él no se espera de ella, más cuando se da cuenta que ni ella misma está consciente de lo que provoca, o de las cualidades que tiene. Están perdidos, ya no pueden vivir sin el otro. Aunque a él le duela en su orgullo, ella siempre logra hacer de él lo que le plazca. Así como pasa con ella…Sólo que no está seguro si ella está consciente de eso, pero no va admitirlo nunca en voz alta. Sólo lo satisface que ella sea suya…SU MUJER.

Llegando al Milenio De Plata, los esperan todos en el patio central.

— ¡Sorpresa! — Gritan las Sailor exteriores, junto con Andrew y la Reina Serenity.

— ¡NO SE OLVIDARON!— Serena suelta la mano de su esposo y se tira contra el grupo de personas que la recibe. Aquí no es territorio de su esposo y puede ser un poco menos recatada que en Vegeta-sai.

— ¡¿Qué hacen lejos?! Acérquense. — Michiru llamaba al par de Saiyajines indecisos que esperaban la orden de su jefe.

—Jajaja, juro que no muerden. — Lita tironeaba del brazo a Bardock y se acercaban.

— ¡Tú!— Hotaru aparece haciendo saltar de un susto a Kakarotto— ¿Me espiabas maldito pervertido?— Se le acercaba apretando los dientes, con mirada asesina hasta casi tocar su nariz.

— ¡Eh, no! ¡Lo juro! —Kakarotto tragaba duro saliva. — Estaba practicando la teletransportación y…Necesito detectar un Ki conocido…Y pues el tuyo era el más lejano y conocido que encontré ¡Lo siento!— Se agachaba en disculpa.

—Jajaja… Hotaru consigue tu propio novio para asesinar. — Mina la hacía saltar sonrojada.

— ¿Novio?— Se quejaba Kakarotto. — ¿Bajé de nivel? Minaaa…— Hacía un puchero.

—No, claro que no…Ven mi futuro esposo…Tenemos que anunciarlo apropiadamente. — Largaba una carcajada y se unían a la fiesta.

—En ésta fiesta no puedo hacerme invisible…—Vegeta frotaba el puente de su nariz y se quejaba en voz alta. En especial cuando empieza a escuchar que ponen música "moderna" como él le dice, aunque su esposa asegura que hay música aún más moderna que no le gustará. De pronto nota a su suegra caminar hasta él, tiene un vestido más informal que otras veces, se sienta cerca de él y le sonríe. Vegeta le responde con un pequeño resoplido. Por suerte la situación no parece incómoda hasta que ponen una canción que a ambos los hace saltar de la impresión. "Vamos a divertirnos, éste ritmo es enfermizo"… "¿Quiero dar un paseo por tu palo de la Disco"? Vegeta ahora entendía a qué se refería Serena.

— ¡Mina! — Vegeta se sorprendía de escuchar a la Reina gritar, regañando a la rubia que saltaba a bailar con ésa música— Haaaa… Si estuviera Ami, le ordenaría que le tire algo de nieve encima. — Ve a Vegeta compartir un poco su risa.

— ¿Ya habías estado aquí verdad?— Lita observa a Bardock viendo en detalle todo.

—Sí. Pero nunca le había prestado verdadera atención. Ahora sí, porque…Bueno. — La toma de la mano y la acerca a él. — Fue tu hogar. — En parte el ambiente le gustaba era luminoso, todo de colores dorados, blancos o plateados, muy distinto a Vegeta-sai, pero en especial por la gente, se veía relajado y menos protocolar. Entiende ahora porqué ellas son de ésa manera. Y desea en el fondo de su mente contagiarse de esa actitud.

Para viajar a la Tierra se llevaron una nave de viajes de jets, que la usarían también para ir a cada destino, era veloz, y no llamaría la atención, ya que era muy parecida a las que intercambiaron con los terrícolas con los diseños del planeta Tech Tech. El Rey Andrew les aseguró que su visita sería bien discreta, ya que no emitió ningún boletín especial ni nada, al tratarse de algo más personal. Además en su estadía casi no los habían visto y si ocultaban sus colas pasarían desapercibidos.

El primer lugar en visitar era un país con construcciones e historias que a Vegeta le pareció muy atrayente. Además de, según lo que buscó en internet, ser "La capital del Amor". Frotaba su frente recordando lo estúpido que se sentía investigando éstas cosas, pero espera que no falle o por lo menos no sentirse abrumado por "el amor" que esté circulando en ésa ciudad. Bardock estacionaba la nave en un chalet grande que sería la estadía de las tres parejas. Bien alejado y casi escondido por los arboles altos y frondosos. Todo estaba cubierto por una gruesa capa de nieve, parece que no sólo de éste lado del polo terrícola es invierno, sino que cae mucha más nieve que en Vegeta-sai.

—Abríguense bien. Hacen grados bajo cero. — Advierte Vegeta, mientras se desprende del asiento del copiloto. Al entrar lo primero que hace es descargar las cápsulas en la sala de estar. Luego se pone a ver un poco el detalle de la gran chimenea al fondo, no hay televisión, pero sí una biblioteca y un piano del lado del ventanal. Le alegra no haberse equivocado. Ya quiere revisar si las habitaciones son tan acogedoras como el living. Los gritos de las hembras los hacen saltar un poco y se fijan que ninguna está adentro. Van a ver afuera y están tiradas jugando en la nieve, Serena intenta escapar de Lita pero cae de cara en la nieve. Ella le llena la cara y la ropa del granizo helado, mientras Mina se acerca por detrás con las manos llenas y llena de nieve el interior de la chaqueta de Lita.

— ¡Corre Serena! — Escapa de Lita riéndose a carcajadas.

— ¡Oye! Te puedes resfriar. — Bardock regañaba a su prometida. — Luego tendría que estar todo el viaje cuidándote. — Se voltea y recibe un impacto frío en la nuca de Lita.

— ¡Cállate! ¡Amargado! —Le tira otro y Bardock lo derrite con un poco de su Ki en el aire.

—No creas qu—Recibe un impacto de nuevo, pero de lleno en la oreja. Al voltearse…— ¡Kakarotto!— Junta una pelota y se la tira mientras lo ve correr.

— ¡Jajajaja!— Kakarotto ríe, una ráfaga de pelotas de granizo lo ataca, ya no sólo es su padre, sino también el Príncipe, sale por los pelos, frenando y cambiando la dirección. De pronto Vegeta de un salto se acerca hasta él y gira para darle impulso a una pelota que tenía en la mano y lo derriba acertando en su pierna.

— ¡Ahora verás insecto irrespetuoso! ¡Aun aquí sigo siendo el-Vegeta recibe una ráfaga de nieve en la cara cuando Kakarotto se levanta e impulsa la nieve con la fuerza de su pierna hacia adelante. El Príncipe ve cómo lo cubrió hasta la mitad del cuerpo, y hasta lo hizo tragar nieve. Hace señas al General y se dispersan para atraparlo, mientras escapa a un árbol alto. Ninguno optó por volar, querían resolver esto de ésta manera, con ésa única regla implícita que se habían puesto. Lo ven subir a toda velocidad a un pino enorme y frondoso, ellos lo rodean y ahora Kakarotto es blanco fácil allí arriba. Están listos para disparar hasta que lo ven apoyarse firme en el tronco del árbol y de un impulso agitarlo completo, haciendo que una capa grande de nieve caiga encima de ellos dos. Quedan enterrados hasta la cabeza.

—Vaya…Sí que les gusta la nieve…—Mina los miraba junto con Serena y Lita, totalmente impactadas.

—Sí…Oigan ¿Quieren elegir la habitación?— Pregunta Serena.

—Jaja, seguro…—Lita las seguía adentro.

Luego de casi dos horas de espera las chicas se resignaron a entretenerse acomodando sus cosas en las habitaciones. Lo único que rogaban era que no destruyeran el bosque pero, se notaba que tenían todo bajo control. Los tres Saiyajin entraron limpiándose la ropa, algo sorprendidos por ver todo acomodado y sentir en la cocina olor a chocolate caliente y galletas.

— ¿Y se divirtieron?— Lita consultaba y les servía chocolate caliente.

— ¡Hm!...Sí. Un poco. —Declara Bardock queriendo sacarse algo de nieve que le quedaba por detrás de la oreja.

—Huele muy bien. — Comenta Vegeta con el estómago rugiendo por comer algo.

— ¡Te van a gustar ya verás!— Serena se voltea en el horno y saca una bandeja con cuidado— Son galletas de almendras.

—Hay que felicitarla es la primera bandeja de galletas que no se le quema. — Mina se burla un poco de su amiga.

— ¡Ay Mina! ¡Tú no has hecho nada!— Serena le reclama enojada.

—Pues mucho ayuda quien no estorba… ¿Acaso querían caos en su cocina? Mejor no. — Mina se cruza de brazos y se acerca a sentarse en la barra de la cocina al lado de Kakarotto.

Vegeta se sorprende gratamente del olor de las galletas, y lo bien que se veían, luego miraba a su esposa con harina hasta en el cabello y desordenada. Se notaba que se había esforzado. Toma una galleta y ella lo queda mirando fijo en expectativa, acercándose a unos centímetros de su cara. Prueba la galleta— ¡Hmp!... —Masticaba... Y abría grande los ojos hacia ella. —… Ricas.

— ¡Sí! — Aplaude contenta. — Las galletas de almendras, van muy bien con el chocolate caliente. Hice muchas más. —Se voltea y prepara otra bandeja para hornear.

—El chocolate te quedó excelente Lita. — Comenta Kakarotto.

—Jajaja, ahí se equivocan, también lo hizo Serena. —Lita les aclara dejando a los tres Saiyajin bastante sorprendidos.

—Le quedó excelente Princesa. — Bardock se dirige a Serena.

—Ja, gracias. — Se limpia las manos en su delantal de cocina. — Oigan… ¿No deberíamos tutearnos? Si la gente nos ve…les parecerá raro ¿No creen?— Los miraba pensativos.

—Pues, los matas y listo. — Vegeta dijo en tono plano y serio. Incluso haciendo saltar a Bardock y Kakarotto.

—Jaja… ¡Qué gracioso! Me casé con un criminal…— Serena resopla frustrada del chiste que le acaban de hacer y propone. — Podemos hacerlo cuando estamos en público…Yo nunca tuve problemas…En cambio…—Señala con desdén a Vegeta— "Su Alteza"… ¿Qué opinan?— Todos afirman en voz alta, menos Vegeta, que se queda en silencio y sólo se sirve otra taza llena de chocolate. Al menos le alegra que disfrute lo que ella cocina. Va a tomar su silencio como un sí, aunque a él no le guste.

Mina observa el piano y se acerca al living con su taza de chocolate. —Oye Kakarotto, prende la chimenea. — Lo ve que se acerca mira hacia adentro de la misma y la mira.

—Eeemmm… ¿Es como una fogata no?— La ve reírse un poco en su mano y ella asiente. Luego Mina destapa el piano y comienza a tocar. No recuerda muy bien todo, aunque se le da mejor los instrumentos de cuerda.

—Qué suerte, está afinado…—Mina comienza a tocar unas notas muy conocidas por ellas tres.

—Mina…—Advierte Lita. — ¿Qué crees que haces?— Ésa canción es muy sugerente para ella.

—Hacía mucho no la escuchaba…—Serena se sentía algo incómoda, por alguna razón recordó la letra completa…Le daba algo de vergüenza. Se sentaba con Lita en el sillón cerca de la chimenea que acababa de prender Kakarotto.

Mina no hacía caso y comenzaba a cantar muy suave…

I put a spell on you…Because you're mine… (Te he hechizado… porque eres mío)

You better stop the things you do…I tell you i ain't lying (Será mejor que pares las cosas que estás haciendo…Te digo que no miento)

You know i can't stand it…You running around… (Sabes que no soporto que te andes escapando)

I can't stand because you put me down… Oh no (No lo soporto porque me pones hacia abajo…Oh no)

I put a spell on you…Because you're mine… (Te he hechizado… porque eres mío)

ALL MINE… (TODO MÍO)

You know I love you…I love you, I love you, I love you and that I… (Sabes que te amo…Te amo, te amo y que yo…)

I DON'T CARE IF YOU DON'T WANT ME…I'M YOURS RIGHT NOW (NO ME IMPORTA SI NO ME QUIERES, SOY TUYA AHORA MISMO)

I put a spell on you…Because you're mine… (Te he hechizado… porque eres mío)

—Ven aquí…— Kakarotto la tomaba en sus brazos abrazándola desde atrás…— También te amo. —La sentaba con él en uno de los sillones individuales.

Mientras tanto en la mente de Bardock y Vegeta…

—"¡¿QUEEEEEEEEE?!"

El estado catatónico en el que entraron Vegeta y Bardock era muy poco disimulado… ¿Acaso le había dicho ESO a su prometida delante de todos? Ahora estaban Mina y Kakarotto, tranquilos tomando chocolate y comiendo galletas riendo divertidos…Serena notó a ambos Saiyajines incomodos, especialmente a Vegeta…

—Oye ¿Quieres más chocolate?— Quería cambiar de tema mientras se alistaba para sacar la última bandeja de galletas del horno.

—Ss-sí…— Parpadea saliendo del trance y Bardock es tironeado por Lita para sentarse. — Te ayudo con la bandeja. — No quería que se quemara y de paso quería sacudirse los nervios que le dejó la pequeña escena entre Mina y el idiota… ¿Acaso sabe lo que ESO significa?

—Jajajaja…Están enamorados…— Le susurra Serena en secreto en el oído de Vegeta como si fuera una broma, quiere relajarlo un poco.

— ¡Hm!...Parece…— Le dice también en voz baja. Debe respirar y dejar que esas tonterías le causen estas sensaciones molestas. Se sirve más chocolate y mira la taza, luego a su esposa que termina de limpiarse y alistarse para sentarse con ellos cerca de la chimenea. — Ten…— Le pasa la taza llena y al dársela roza apenas la punta de sus dedos.

— ¡Gracias!— Le da un sorbo. — ¿Sabes qué le va bien al chocolate?... — Lo ve negar con la cabeza, y ella busca otra taza para él y…— ¡Malvaviscos! — Saca la bolsa y va contenta a unirse cerca de la chimenea. Al sentarse, Vegeta se pone a su lado y ella aprovecha para ponerle un par de pequeños malvaviscos en su taza. Toda la conmoción parece dejada de lado. Aunque parece que Mina y Kakarotto ni siquiera se han percatado de nada.

Vegeta le da el sorbo al chocolate con los pequeños malvaviscos que flotaban como pequeños iceberg en el líquido humeante. — ¡Oye! ¡Le va muy bien!— La voltea a ver y ella sonríe contenta y se recuesta sobre su hombro. Está bien abrigada, y aun así logra ver el subir y bajar de su pecho mientras respira, sus manos calentándose en la taza y su pierna pegada a la de él. Es la primera vez que pasa por la mente de Vegeta aquello que Tarble le dijo una vez… —"Nosotros también estamos… EN- ESO"— Se pregunta si alguna vez podrá decirlo sin sentirse totalmente fuera de lugar. Suspira relajado.

El siguiente suspiro relajado de Vegeta se da mientras recorren la ciudad. Al parecer eso del "AMOR" era mucho más discreto de lo que creyó, sólo cada tanto veían parejas tomadas de la mano y riendo como estúpidos, pero nada incómodo como imaginó.

—Es bastante…Tranquilo…— Comenta Vegeta observando el gran jardín que se despliega desde lo que llaman Palacio del Louvre. — Creí que al llamarse la "Capital de ESO" sería…Demasiado para mí.

—Ay, ¿Vegeta qué imaginabas? ¿Parejas apareándose en pleno dominio público?— Serena se ríe burlona.

— ¡Hm! Tampoco el extremo mujer, no soy un tonto. — Se gira algo enojado. Caminan juntos recorriendo, mirando en detalle las construcciones y estatuas.

— ¿Acaso en tu estadía aquí no aprendiste nada?— Se detenía a sentarse en un banco cerca de una fuente llena de aves.

—No, no me importaba…— Fruncía el ceño. Y prestaba atención a los detalles que había incluso en los edificios de alrededor. Era tan diferente a Vegeta-sai, como si los terrícolas pudieran pasar horas en detalles pequeños para resaltar la belleza de un simple edificio.

—Haaaa…Lo siento, te tomas estas molestias por mí. — Cruza sus manos enguantadas, hace mucho frio a pesar del sol. El vaho sale de su boca al resoplar otra vez. — Seguro…—Mira a un costado—…Prefieres estar en otro lugar. Juro que es la primera y la ulti- No pudo terminar la frase porque Vegeta se sentó abruptamente a su lado, cruzando su talón en su rodilla, con los brazos cruzados.

— ¡Te lo he dicho desde el principio!— Resopla grande dejando salir vaho como si fuera una locomotora. — ¡Yo siempre hago lo que yo quiero! ¡Nadie puede obligarme a nada!— Abre un ojo y la ve sonreír muy grande con la mirada brillante. La ve muy bonita con su ropa de invierno, una chaqueta rosa contra la nieve con capucha, unas botas largas de plataforma baja, para evitar resbalarse en el suelo congelado, unas lindas orejeras blancas que hacen juego con su guantes, y en sus guantes…Tiene una pequeña cabeza de conejo bordada.

Serena ve a su esposo muy guapo en su ropa de invierno, con unos pantalones azules y por encima una botas cortas negras, una chaqueta contra la nieve de color verde, y unos guantes de cuero negro. Aunque lo que más llamaba la atención a muchos que pasaban era su cabellera en forma de flama, extraña un poco su cola, que por suerte en la ropa de invierno se camufla muy bien…Pero lo ve guapo aun con su cara de pocos amigos, está muy enamorada…Sacude su cabeza para quitar la cara de tonta que de seguro está haciendo.

—Vamos quiero comer una crepas dulces…Una baguette rellena ¿Qué opinas? — Le sonríe ante la idea de comer; se levanta y la sigue. Ella salta a abrazarse a uno de sus brazos cruzados. Aun con todo el abrigo, ella puede percibir su aroma amaderado.

Algo que Kakarotto y Vegeta no podían descifrar mientras recorrían el museo que había dentro del palacio era ¿Por qué apenas le quitaban el ojo a sus hembras saltaba algún infeliz a saludarlas e invitarlas un café? ¿Por qué con Lita no pasaba lo mismo? ¿Acaso Bardock tenía aspecto más temible? ¿O será que los terrícolas prefieren las rubias?

Kakarotto lo solucionó tratando de estar siempre junto a Mina y hasta siendo demostrativo como eran los terrícolas, tomaba su mano y hasta besaba ocasionalmente su mejilla. Aun así, Vegeta veía que no era la solución definitiva, apenas se distraía aparecía algún insecto insufrible. Miraba a Bardock y Lita…No eran tan demostrativos… ¿Qué mierda es lo que pasaba? Cuando Lita se quitó los guantes al entrar al lugar, Y ahí lo vió…Brillando en el dedo anular de su mano izquierda... ¡El anillo! Claro, aquí los terrícolas acostumbran intercambiar anillos para unirse a una hembra, primero es uno de compromiso, como iniciando el cortejo, y luego ambos tienen uno al unirse formalmente. Ahora recuerda que al ver los detalles de su unión y las tradiciones, ésa costumbre prefirió dejarla de lado, sus entrenamientos no lo dejarían mantener un anillo en buen estado. Pero recuerda que ella estuvo de acuerdo cuando él sugirió de no intercambiar anillos…Lamentablemente también recuerda que ella le dijo que hubo un tiempo en el que ella le tenía miedo…

"— ¿Nerviosa?— Pregunta Vegeta entrando a su oficina, se sienta frente a ella en su escritorio.

Ah, sí… Es algo abrumador…Hasta me siento como en nuestro casamiento…Pero la diferencia es que no tengo un miedo tan intenso. — Confesó

¿Miedo?— Levantó una ceja confundido— ¿Miedo a qué tenías cuando nos casamos?

A ti…— Confesó honesta, viéndolo a los ojos."

Quizá cuando lo sugirió, aceptó porque temía contradecirlo. Hasta recuerda su rostro nervioso esperando su respuesta con respecto al beso en la boca…Se siente nervioso recordando su primer beso en la boca, hasta algo ruborizado. Le agrada que haya sido con su esposa… Sonríe de costado mientras ve una estatua que se llama "El Amor de Psique", "El Beso". Inconscientemente toca sus labios recordando.

—Te ves muy bien sin la chaqueta también. — Serena se acerca a él luego de verlo tan pensativo, hasta pegó un pequeño salto. —Lo siento…creí que sentirías mi ki. — Se queda callada al ver que le puso gesto molesto y mira la estatua con él. — Siempre me sorprende el talento para convertir algo tan sólido como la roca, en algo de aspecto suave como la carne y la piel. — Sólo lo escuchó gruñir un poco y nada más, su perfil se veía muy bien, con la posición altiva de siempre, en su camisa blanca, con corbata azul y una chaqueta negra. Se había quitado los guantes, y miraba sus manos, quería sentirlas un poco.

—"Haaaa…Anillo"— Pensaba Vegeta, ¿Cómo sugerirle lo del anillo sin que le parezca raro? Quizá dárselo como "Regalo de algo" o una joyería más…Pero él también lo usaría para eventos así, y se ahorraría el mal trago que desata su instinto asesino. Por lo menos para no destruir la Tierra, el lugar que tanto ama su esposa. Entiende el porqué al verlo a través de sus ojos, es muy variado en cultura, historia y población. Vegeta-sai apenas tiene un tercio de población total respecto de la Tierra. Y es tan…Vívido. También echó un ojo discreto a los niños, no parecían muy caprichosos la mayoría. Sí los veía como un bulto que daba vueltas de aquí para allá. Hasta le gustó, un par de veces que tuvo un niño cerca gritando sin razón, espantarlo con la mirada. Supone que fácilmente puede ponerlo en su lugar, había progenitores que se notaba que los tenían bien domesticados. Quizá el verdadero truco será no matarlo en el intento. Reía internamente, como si se hubiera contado un chiste.

Iban caminando cerca de una estructura de acero que servía de mirador para la ciudad. En forma triangular se desplegaba en lo alto y Vegeta recordaba porqué le gustaba ser temido en su planeta…No tenía que hacer cola, ni esperar turno, podía hacer de cualquier lugar su espacio personal y privado. A diferencia de ahora, que debe esperar, hacer cola, con terrícolas que no temen su presencia, porque no saben quién es, y tienen la osadía incluso de chocarlo, le piden disculpas, pero siente que no es suficiente para el Príncipe Saiyajin.

— ¡Mujer! ¡No entiendo el interés en ésta…! ¿Torre?— Preguntó frunciendo el ceño, leyendo el nombre en un cartel, decía claro Torre Eiffel, pero él la veía como un triángulo.

— ¡Ya deja tu mal humor!— Se cruzaba de brazos— ¡Si no te gusta vete por ahí a caminar! ¡Yo puedo seguir en la fila bien solita!— Golpeaba fuerte su talón en el suelo y se volteaba.

— ¡Estás loca si crees que te voy a dejar aquí a qué cualquier idiota se te acerque! —Cerraba los puños enojado, la hembra lo estaba desafiando sin tapujos, sabiendo que está en territorio de ella.

— ¡Yo me sé cuidar muy bien! ¡Si algún idiota se acerca lo mando al diablo y listo!— Resopla enojada, mira hacia adelante donde están Kakarotto abrazando a Mina de espaldas, hace frío esperando afuera. Ríen y comentan lo que vieron en el Museo de la Armada el día anterior. Ella también tiene frío…Quiere que su esposo la abrace… ¡Pero no! Se la pasó quejándose de la gente, de la espera, y ahora que no confía en ella. Mira hacia adelante y se queda callada.

—Ja…Mi hijo y Mina parecen una pareja terrícola cualquiera. —Bardock comentaba a Lita, ellos estaban detrás de Vegeta y Serena.

—Nosotros también. — Lita tomaba su brazo y mete sus manos en la chaqueta, poniendo a Bardock algo nervioso y serio. — Cambia ésa cara…— Ríe mientras lo ve intentando relajarse.

Vegeta captó la conversación de Bardock sobre Sailor Venus y Kakarotto, mira a su alrededor y es cierto, a parte de su cabellera, Kakarotto parecía uno más al lado de su prometida…Lo puso más de malas pensar en eso…Tomó su celular, al que le había descargado la información de su scouter para pasar desapercibido y hacía tiempo averiguando sobre la Torre en más detalle. No entendía bien. Si era por la vista y no les importaba el frío, bien pueden volar en lo alto y mostrarle las vistas…Pero no… Volar está prohibido para no espantar a estas ratas terrícolas. Lo fascinó un poco la importancia de ésa construcción. Y llegó al fin a lo que significaba para las parejas, y sí…Era un lugar romántico, y añorado por las parejas enamoradas…Pero ¿Cómo puede ser así habiendo otras parejas cerca? ¿Sin nada de privacidad? A partir de ahora se ha propuesto dejar de intentar de entender a los terrícolas y se va a limitar a solamente SOPORTARLOS Y NO MATARLOS. Un poco distraído se da cuenta que la fila avanza bastante y el Ki de su esposa se aleja un par de metros, él se acerca hasta ella en silencio. Luego vuelve a ocurrir, la fila avanza y ella está a un par de metros. Un idiota se acerca a ella.

— ¡Será mejor que te vayas! ¡Me parece un intento bastante estúpido para colarte!— Ruge Serena haciendo a varios voltearse a verla cómo sacaba por donde vino a un tipo que la invitaba un café. Y que al ser rechazado empezó a insultarla mientras se iba. Antes de irse, el tipo, siente una mano en el hombro.

—Vuelves a estar cerca de mi esposa…Y no veras el día de mañana…— Siseaba en voz baja para que sólo el tipo escuchara. Tronaba sus dedos en su mano enguantada, mientras hacía un poco de presión en la mano que tenía en su hombro. Y como si nada desaparecía.

Por fin llegaban donde subían al ascensor, era transparente y subirían hasta el tercer piso. Veía a su esposa contenta mirando por fuera mientras el ascensor avanzaba de nivel. Luego salía y recorría los alrededores, sacando fotos, muy feliz sonriendo en las fotos…Pero…Sin él…Vegeta la observaba y parecía que ella hubiera venido sola, y cuando se acercaba estaban en silencio como si fueran extraños, de a ratos se alejaba y la perdía un poco de vista pero no su Ki. La ve comprarse un cappuccino caliente y vuelve a salir a disfrutar la vista. Camina al lado de ella entre la gente y mira su mano con sus guantes del conejo bordado…Y traga saliva muy duro. Quiere intentar tomarla de la mano en público, rasca su nuca cuando duda del primer impulso, luego intenta de nuevo y ella voltea, lo ve extrañada, ella cree que es sólo su carácter gruñón

¡No puede ser tan difícil! Ha visto al General hacerlo también ¡Mierda! Parpadea en su tercer intento fallido al notar que está nevando…La ve reírse y jugando con los copos de nieve, su nariz está roja y sus labios un poco morados, seguro que está muerta de frío, pero le gusta tanto estar aquí, él levanta la vista también y se queda apreciando la nieve…Toma aire muy profundo.

—Es muy hermoso…Nieva mucho más que en Vegeta-sai. — Vegeta toma su mano casi sin darse cuenta, al sentirla cerca para darse calor. Definitivamente a través de sus ojos éste planeta debilucho hasta parece fascinante.

—Sí…—Serena siente como aprieta su mano…Siente que es la primera vez que hace algo así en público, que están como cualquier otra pareja enamorada…Luego sacude la cabeza recordando las veces que bailaron juntos, o que él deja que lo tome del brazo…— Deberíamos hacerlo una vez cada tanto…— Calienta su nariz rozándola contra el brazo de su esposo. Vegeta sólo le da una sonrisa ladina triunfal.

Metidos en la cocina, Kakarotto y Mina buscaban helado en la nevera. En voz bien baja comentaban sobre el día y el siguiente lugar que visitarían el día de mañana.

—Creo que era mejor que te pusieras una camiseta…Si alguien llega a bajar…— Mina comentaba al Guerrero Élite, que sólo se puso unos pantalones de algodón y hasta bajó descalzo a buscar helado con ella. Por lo menos Mina, bien prevenida, se puso un sweater de algodón, pantuflas y pantalones.

Kakarotto espiaba el Ki de los otros habitantes del Chalet. — No deberías preocuparte, están muy entretenidos teniendo sexo. — Le levanta una ceja y una sonrisa ladina. — ¡Auch!— Se exalta en broma al sentir que ella lo golpea con la cuchara en la mano.

— ¡No debes espiar a la gente así!...Además… ¿Cómo puedes saber éso? Yo apenas puedo percibir el Ki…—Mina se ponía a su lado y dejaba el pote de helado entre ellos.

— ¡Hm! Me ofende que no confíes en mí…Mi habilidad es casi tan buena como la del Príncipe Tarble. — Cruzaba los brazos y giraba su vista.

—Es una habilidad muy útil…me sorprende…— Mina quedaba pensando y aclaraba su garganta. — Entonces ¿Estás seguro que no hay nadie que pueda venir aquí?— Lo ve resoplar algo molesto por la pregunta. —Jaja…Disculpe Guerrero Élite SuperSaiyajin. — Se ponía frente a él y dejaba la cuchara. Viéndolo con los ojos llenos de malicia. — Nunca valoro todo lo que hace por mí…—Muy coqueta mete la mano en el pantalón de Kakarotto, haciéndolo saltar. — ¿Qué pasa? ¿Tímido? ¿O acaso dudas de tu habilidad para que no nos descubran?— Susurra muy seductora.

—Agh, no, es que tu mano estaba helada…—Ríe un poco de la situación.

—Perdóname…—Vuelve a darle un beso, un poco más largo, se aleja lamiendo sus labios. — Como veras mi boca está caliente. — De un movimiento saca el miembro duro de su pantalón, y se lo mete a la boca. Kakarotto apretó fuerte la mandíbula, reprimiendo un grito ahogado de excitación, al sentir el calor de la cavidad de su prometida, la lengua de Mina subía y bajaba dando círculos en la punta, y se lo engullía a ritmo constante. Su cola se envolvía al brazo de la hembra, acariciándola muy suave. Su respiración se hacía pesada viéndola cómo le daba placer de forma tan entusiasta. Le era difícil no gritar de placer, cerraba uno de sus ojos tratando de seguir mirándola, acariciaba su cabello y con la otra mano trataba de sostenerse de la barra de la cocina. Su boca bajaba por la longitud de su polla palpitante, hasta llegar a succionar sus testículos, mientras seguía estimulándolo con las manos.

—Ah Mina…Me vengo. — Gruñió haciendo su cabeza hacia atrás, tomándola del cabello con ambas manos, en el momento que la sintió engullirlo sin parar, tocando el fondo de su garganta, eyaculó en su boca, temblando por las duras succiones de Mina, que bebía hasta la última gota.

—Mmmm… Te amo... — Se relamía los dedos y limpiaba a fondo su punta con la lengua.

—Haaaa…Mina, te amo. — La levantaba en brazos haciéndola gritar un poco en sorpresa, envolvía su cola en una de sus piernas, metiéndola un poco a acariciar su pantorrilla. — Lleva el helado. — La acercaba para tomar el pote. — Sigamos…Necesito un colchón para algunas posiciones. — Se besaban y reían muy cómplices, mientras iban a la habitación.

—Usted General no para de trabajar ni un minuto…—Lita reía, en tanto luego de hacer el amor, Bardock tomaba su tableta y organizaba un poco el próximo destino al que irían. Ella sólo retozaba desnuda sobre su pecho, sintiendo su respiración y sus latidos, con ambas manos en sus pectorales.

—La primera vez que vine, acompañando al Príncipe para asentar su bunker, me di cuenta que no hay tanto peligro, al menos no ninguno que no podamos manejar. Pero confiarme mucho nunca estuvo en mi ADN. — Bajaba la mirada y acariciaba su cabello. — Ves… Ya terminé. Era sólo una revisión. —Dejaba su tableta a un lado. Se abrazaba a ella.

—…Bardock ¿Extrañas a tu esposa?— Lo sintió ponerse rígido ante la pregunta. —No quería incomodarte, es sólo, que siempre te lo quise preguntar…Y…Nunca ví el momento para hacerlo. — Bardock se enderezaba y se recostaba en el respaldo de la cama, dejando a Lita en su regazo.

—No entiendo por qué quieres saber…— Tomaba aire.

—Quiero saber tu historia con ella, tus hijos me han contado pero…Quiero saberlo de ti. — Se acurrucaba abrazándolo y acariciando su cola.

—Bueno…Nos conocimos apenas entramos al ejército, aunque yo era soldado y ella era de la zona de comunicaciones. Teníamos dieciséis, era un adolescente bastante impulsivo, al igual que ella. Apenas nos conocimos, nos unimos…No pudimos esperar a tener un hijo, aunque en ése tiempo era bastante común hacerlo de tan joven, ya que con las purgas y las guerras podía ser que un soldado no volviera luego de su misión. — Seguía riendo de lado. — Ella era muy alegre, era débil en nivel de pelea, por eso muchos se sorprendieron cuando nació Raditz de un nivel tan alto. Estábamos muy orgullosos, pero cuando nació Kakarotto, también disfrutamos de tenerlo en casa. En parte siempre me sentía culpable de la enemistad que tuvieron Raditz y Kakarotto…Creo que Raditz estaba celoso por la atención que le daba Gine a su hermano menor y Kakarotto se sentía excluido por lo bien que Raditz y yo nos llevábamos, ya que compartíamos entrenamientos, misiones y demás actividades del ejército. Ambos éramos Élites. — Suspiraba fuerte. — Cuando murió…Me sentí la peor basura ¿De qué me servía jactarme de ser General, uno de los guerreros más fuertes si no pude siquiera ir a vengar su muerte? Admito que dejaba a Kakarotto de lado en muchas cosas, y cuando lo ví derrotar a Freezer, vengar a su madre…Ya no tenía motivos para vivir…Sólo culpa y arrepentimientos. Arrepentido de no haberle dicho a Gine lo mucho que la adoraba, lo agradecido que estaba que se hubiera casado conmigo. Que no me importaba si nuestros hijos eran de cualquier nivel, que los querría igual…— Se trababa con un nudo en la garganta. Lita se enderezaba y lo abrazaba muy fuerte. — Ya no tenía motivos ni para moverme…Mis hijos se unieron para sacarme adelante…Pensé quizá, si sus esfuerzos fallaban, se volverían a enemistar. Así que me esforcé para salir adelante, para aunque sea perderme en la rutina y el trabajo. Hasta llegué a desear ver a mis nietos o simplemente ver a mis hijos hablando sin matarse…Nunca tuve ninguna otra hembra en mi vida…Hasta que llegaste tú…

—Bardock…Te amo…No me siento…—Tomaba aire casi sollozando. —Digna…Has sufrido mucho y me siento poca cosa.

—Lita…Ya no me duele…— Toma la mano de Lita y la pone en su pecho. — Te amo… Pienso decírtelo mucho, eso y mucho más para demostrarte y que sepas bien lo que vales en mi vida. — La toma de los hombros y la besa, sintiendo sus lágrimas correr, limpia sus lágrimas con el pulgar. —Sshhh…No llores MI LITA.

—Jaja…Sólo con que me digas tu querida… No estoy triste, es de felicidad. Ya no quiero esperar. — Se subía a él a horcajadas. — Quiero casarme apenas volvamos. QUERIDO…— Enredaba sus manos a su cabellera negra, sin esperar lamía sus labios dulcemente para unirse en un beso. Ella comenzaba a mover muy lento sus caderas sobre él, sacándole un suspiro.

—Mmmm…Querida…—Bajaba por su cuello dando pequeñas succiones en su pulso, llegaba a sus pechos, mientras su cola se metía entre ellos para acariciar su clítoris. Metía sus pezones a la boca, dando mordidas que le causaban escalofríos a esa hembra hermosa que se entregaba a él sin límites. Lamía en círculos para aliviarla, seguía pellizcando su pezón en tanto con su boca buscaba el otro para morderlo de la misma forma. Los labios húmedos de su vagina rozaban contra la amplia erección del General, su cola pasaba a acariciar su espalda, y con una mano Bardock enfilaba su polla hacia su cavidad caliente. Envueltos en las colchas y rodeados de almohadas caían en un vaivén muy suave, llenando la habitación de gemidos, y gruñidos lujuriosos.

Estaba encima de su esposa, viendo cómo se retorcía de placer con sus atenciones, sus mejillas rojas, su mirada azul entreabierta, que dejaba verse brillante y con un par de pequeñas lágrimas, besaba sus labios enrojecidos, y lamía su cuello, ella le devolvía el gesto mordiéndole el pulso del cuello, y se aferraba a él, metiendo sus finos dedos en su cabellera negra. Su cola mantenía una de sus piernas bien enredadas a su cadera. Se sostenía con un codo y la mano libre, acariciaba y pellizcaba sus pezones. Vegeta grababa cada sensación a fuego en su memoria, el aroma de Serena, su piel, sus tiernos gemidos y lloriqueos, sus caricias en cada músculo de su cuerpo, adornado de la luz de la chimenea en la habitación, que proyectaba sus sombras unidas, junto con los crujidos de la leña que calentaban la habitación. La succión de la carne húmeda de su esposa en su polla palpitante y caliente. Ambos sexos chorreando entre ellos, colisionaban, cayendo en un orgasmo intenso y…Dulce…Muy dulce, ronroneaban tratando de acomodarse para dormir.

—…Mujer…— La abrazaba desde atrás, besando su hombro tomaba aire. — Serena… ¿Estas despierta?— En voz baja esperaba su reacción.

—Mmhmm…Todavía…— Daba pequeños quejidos del gusto rozando su trasero contra él. Lo siente alejarse y ella se gira para seguir pegada a su cuerpo. Lo ve alcanzar algo en su mano.

—Sé que falta para que llegue nuestro aniversario…—Se sienta en la cama y le pasa lo que tiene en la mano, tratando de girar la cabeza, para que ella no note su incomodidad. — Y como esto del viaje es por tu cumpleaños…Eh, lo ví me gustó y se me ocurrió dártelo. —Con tono cortante. Se rasca la nuca y en el instante que siente que ella saca el moño de la pequeña cajita, se da cuenta que no le preguntó qué tipo de metal le hubiera gustado…O el diseño…Por unos segundos se arrepiente de dárselo.

— ¡Oh gracias! No debiste, creo que es suficiente con el viaje. Jaja…— Serena se despabila para abrir el regalo, le parece lindo detalle, le da un beso en su hombro y acaricia el pelaje de su cola. Al abrirlo se encuentra con un par de anillos de oro blanco, sencillos en cinta, pero brillantes. — Me parecen muy bonitos….Aunque, son dos... — Se pone a pensar porqué son dos, quizá los vió en juego en exposición y no sabe que en la tierra son alianzas que se usan una y una en la pareja…Recuerda vagamente que él rechazó la tradición del anillo para su casamiento.

—Grrr…—Enojado gruñía por tener que explicarle y dejarse en evidencia. — ¡Porque uno es mío! ¡¿No ves que es del tamaño de mi dedo?!— Se sonrojaba y le daba la espalda. —"¡Agh mujer ponte el anillo y listo! ¡O iré por ahí matando a cada quien que se te acerque!"—Refunfuñaba en su mente.

— ¡¿De verdad?!— Abría grande la mirada en sorpresa, no sabe qué lo hizo cambiar de opinión. Pero también recuerda que no le molestó aquella vez que él no quiso intercambiar alianzas para casarse, porque ella entrena y entendía sus razones…— ¡Me encantan! Pero debes dejar de consentirme tanto…Me puedo malacostumbrar…— Lo abrazaba desde la espalda, sin obligarlo a voltearse, sabe que es muy orgulloso. Se pone el anillo en su dedo. — ¡Ja! ¡Me queda perfecto! Podemos usarlos para ocasiones especiales… — Lo admira brillando en la tenue luz.

—No iba a equivocarme, conozco cada parte de ti. — Aclaraba su garganta. Tomaba aire. — Podemos usarlos para salir como lo estamos haciendo ahora…— La relojea para saber si va a estar de acuerdo…Espera que sí…De pronto la siente abalanzarse sobre él abrazándose a su pecho, oliéndolo fuertemente.

—Cada día siento…Que te amo más…— Suspira escuchando el latir de su corazón acelerándose, entendiendo eso como un Yo También.

—Serena…— Estruja su cuerpo menudo contra él y se acuestan.

— ¡Ups! Lo siento. — Se levanta del pecho de su esposo y él la mira algo extrañado. — Ven…— Toma la mano izquierda de Vegeta y le pone el anillo. Él la mira con atención…Le gustó ése gesto. — También te queda bonito…— Se recostaba de nuevo en su pecho tapándose con las colchas, ponía sus manos arriba y admiraban la cinta metálica que ambos tenían en sus dedos.

El resto del viaje siguió de forma amena. En especial se notaba que a los Saiyajines les gustaban las historias y tradiciones de guerra, que en Inglaterra y Escocia había en montones, al parecer los terrícolas subdividen su planeta en otros pequeños reinados, el Rey Andrew actúa como representante de todos ellos. A Bardock en verdad le agradó visitar Irlanda, sus paisajes verdes, adornado con pequeños pueblos y montañas, le parecían sacados de un sueño y el Castillo Cahir lo dejó realmente impresionado. Luego con Vegeta compartió el gusto por Escocia por su historia medieval…Y las destilerías…Algo en lo que Serena y Lita tuvieron que estar en modo vigilante con ellos, ya que al parecer no se midieron mucho degustando los Whiskys Escoceses, para llevarse encapsulada casi una dotación vitalicia del Whisky que más les había gustado. Kakarotto por su parte, le había gustado visitar las cervecerías de Irlanda…Pero en comida, definitivamente prefería Paris y cualquiera de las pequeñas Villas que visitaron en el sur. Las chicas disfrutaron mucho, pero Londres, era su hábitat natural, estaban ansiosas de recorrer todas las tiendas en la bulliciosa ciudad, no sólo los lugares históricos las dejaron con la boca abierta, sino que era la primera vez que podrían recorrer la gran variedad de tiendas que había allí…Apenas llegaron al centro de Londres luego de los recorridos históricos, Mina, Lita y Serena aceleraban el paso y gritaban contentas.

— ¡Sshhhtt!— Vegeta las paraba en seco— ¡No vamos a recorrer tiendas así nada más!

— ¡Óyeme! ¡Son mis vacaciones de regalo de cumpleaños!— Serena reclama apretando sus puños frente al Príncipe Guerrero, que sólo se cruza de brazos y gira la vista. — ¡Así que me voy de compras! ¡Nadie dijo nada cuando a ustedes se les ocurrió ir de compras por las destilerías y cervecerías!

— ¿Sí? ¿Qué dinero vas a llevar?— Le levantaba una ceja en burla.

— ¡Pues el mío! ¡Yo también trabajo a la par tuya y tengo mi dinero!— Le mostraba su bolso en la cara, aunque en realidad quería golpearlo muy duro con él.

—Oigan…Eeemmm…No peleen…Estábamos bien. — Kakarotto se pone en el medio queriendo alejar a la Princesa que parecía estar a punto de abofetear a Vegeta.

— ¡Tú no te metas insecto!— Resoplaba fuerte por la nariz y miraba la hora en su reloj, y se concentraba en seguir un Ki de cerca. —Al parecer la princesa está rechazando el regalo del Rey del Planeta Tierra…— Sonreía de forma ladina y triunfal al ver el gran auto estacionarse frente a ellos.

— ¿Eh?— Pregunta Serena confundida, dejando de lado su postura desafiante. Gira a ver el auto.

— ¡Feliz cumpleaños Serena!— Andrew sale del auto y las chicas se abalanzan a abrazarlo. — Chicas…Más discretas…— Sintiendo como le quitan el aire y la mirada asesina de los tres Saiyajines frente a él.

—Gracias Andrew. Pero no debiste, seguro tienes muchas ocupaciones…— Serena agradecía un poco sus molestias.

—No te preocupes…Sólo tengo hasta el final del día, y debes dar gracias a tu esposo. — Lo Señalaba a Vegeta. — Coincidimos en llevarlas de compras, y como no sabía que regalarte dije qué mejor que un pequeño paseo de compras privado, con las tiendas exclusivas para nosotros y…Todo a mi cargo… ¿Qué dicen?— Andrew las invitaba al auto.

—Oye… ¿Sigues soltero?— Mina se acercaba a tocar el pecho de Andrew con un dedo de manera seductora.

— ¡Mina!— Kakarotto la quitaba de encima de él con su velocidad Saiyajin.

— ¡Sé más discreto! ¡Creo que un par de personas pudieron verte mover así de rápido!— Mina lo regañaba.

— ¡Tú sé más discreta!— Resoplaba frustrado.

—Pero sabes que sería por conveniencia…Yo te amo a ti. — Le daba un beso en su mejilla haciéndolo sacar sólo un gruñido algo conforme…

—Jajajaja, Mina no cambia ¿Verdad?— Andrew reía nervioso.

Visitarían Harrods y Liberty por ropa y otros artículos, por último irían a Fortnum & Mason para la hora del té. Andrew tendría que aprovechar bien el único día que pudo hacerse libre, la verdad que cuando sugirió al príncipe Vegeta un paseo de compras privado, él estuvo más que de acuerdo. Al parecer le molesta estar rodeado de tantos terrícolas, que viven su vida sin tanto protocolo, y desafían la paciencia del heredero Saiyajin.

Vegeta, Bardock y Kakarotto, creyeron que quizá estarían sentados por ahí comiendo tranquilos mientras sus parejas daban vueltas por las tiendas…Pero no, también los llevaban para dar su opinión sobre lo que compraban y comprarles ropa a ellos. Bardock era el más molesto, nunca tuvo mucha ropa "informal", pero sí tenía muchos uniformes y armaduras ¿Acaso no le gustaba cómo se vestía?... Salía del vestidor sintiéndose totalmente fuera de lugar y con ganas de sólo abrirse alguno de los Whiskys que se había comprado.

— ¡Wow! Ése corte te queda muy bien…—Lita se acercaba a él y le elegía una corbata…Luego se disponía a armársela. Sus finos dedos rozaban el cuello de Bardock. Él la observaba atento, sus hermosas pestañas, y sus ojos verdes estaban totalmente atentos a su trabajo. Terminaba de armarla, acomodaba su solapa, y pasaba las palmas de sus manos como planchando la ropa en su pecho. Bardock Nunca sintió tantas ganas de dejar su cola ondear de un lado al otro detrás de él. Se conformaba con no tener que esconderla, como hizo casi todo el viaje, ya que ahí los empleados de las tiendas tendrían que mantener el secreto de su visita.

El General se miraba al espejo y Lita se agarraba de su brazo. Aclaraba su garganta al no poder evitar ronronear del gusto. No parecía tan malo…Que Lita siempre le arme una corbata, para alguna ocasión especial.

Vegeta estaba en constante alerta de lo que se elegía su esposa, ya que como consejera de modas tenía a la rubia saltarina de aquí para allá, no le importaba lo que la pareja de Kakarotto se eligiera, pero su esposa, la Princesa consorte de Vegeta-sai, no podía elegir cosas muy reveladoras o apretadas, por más que a él le gustara cómo se le veía, no quería que lo usara en público, ya que su instinto asesino estaría al cien. Sorpresivamente no era así, se elegía ropa muy bonita, pero recatada, le gustaba que ella resalte su belleza de una manera tan sutil, sino fuera que su lengua viperina la delata, cualquiera diría que es una dama de alta sociedad, y no una alegre princesa que actuaba despreocupada. Pero así era como a él le gustaba.

—Mira, me encantan los sacos de invierno. Jajaja, mira qué lindo sombrero. — Serena se acomodaba su cabello para ponerse un pequeño sombrero en forma de capelina. — Mina se compra ropa muy ajustada, Kakarotto ya le sacó de las manos los vestidos escotados. Jajajaja. Yo no creo que me queden bien esos atuendos.

Vegeta se siente curioso por ése comentario mientras la ve frente al espejo fuera del vestidor. — ¡Hm!... ¿Por qué crees eso?— Sentado, cruzaba el talón en su rodilla, en tanto cruzaba los brazos esperando su respuesta. Prestó especial atención cuando la vió poner un semblante bastante desanimado.

—Eh…Pues primero que mi pecho es de normal a pequeño. — Aclaraba su garganta. —Luego que mis piernas no son tan esculpidas como las de Mina o Lita…Eeemmm…Si me descuido un poco engordo mucho. Y bueno, lo malo es que me gusta mucho descuidarme…Jaja. —Reía nerviosa.

Así que esas eran sus razones, no era por verse más elegante y dejar todo a la imaginación, sino porque…No se siente atractiva. Eso no le gustó para nada a Vegeta, escaneaba un poco el Ki alrededor, y se levantaba enojado con un gruñido fuerte, haciéndola saltar un poco. Se acercaba desde atrás y la tomaba de los hombros viéndose ambos al espejo, sintiendo un pequeño temblor en el cuerpo de su esposa. — ¿Aun me tienes miedo?— Le fruncía el ceño por su reacción. La miraba sonreírle un poco y negar con la cabeza. — Bien…— Se acercaba a su oído para que sólo ella escuche. —…Veras…No me molestaría que compres un par de atuendos más escotados y cortos, sólo no los uses para andar por todos lados o volveré a mis viejas costumbres y pulverizaré a cada imbécil que te ponga un ojo…—Sonreía de lado al sentirla más relajada, incluso algo excitada por sus susurros. — Tú eres…Muy sensual, no hay nada que me guste más que… Como ahora, incluso cubierta de ropa, ver tu pecho subir y bajar cuando respiras agitada. — Relojeaba de un lado a otro y le dejaba un beso en la mejilla.

—Vegeta…— Lo sentía estrujarla un poco más a su cuerpo, y oler su cabello. — Sabes…Debemos comprarle cosas a los bebés de Rei y Ami. Ami tendrá una niña después de todo, están discutiendo bastante por el nombre. —Corta la conversación, porque sabe que a él no le interesa mucho.

—Seguro…Cosas para niños y cosas para niñas. — Se volvía a sentar y cruzaba los dedos. — Será interesante, nunca hice ése tipo de compras…Bueno nunca hice casi ninguna de ningún tipo. Primero prefiero ver alguna ropa para mí…La tela de las camisas me gustaron mucho…—Le guiñaba un ojo, ella le sonreía y se metía rápido al vestidor.

Terminar el paseo devorando todo lo que había en la mesa de Fortnum & Mason, era lo ideal, no sólo Lita pudo llevarse varios artículos que le interesaban, y saciar su interés culinario. Sino que los Saiyajin pudieron probar nuevos dulces y galletas, con diferentes tipos de té. Definitivamente esto balanceó bastante todos los intereses.

La vuelta a Vegeta-sai fue muy tranquila, llenos de cápsulas de regalos, y muchas fotos y recuerdos. Serena extraña a Rei y Ami, está algo preocupada por ellas. Aunque la mantienen bastante al corriente con las novedades de su embarazo. Quiere estar ahí para acompañarlas. También extraña su casa… El hogar que comparte con su esposo. Están por subir a la nave, para luego teletransportarse. Serena mira a Vegeta y toma su mano contenta de volver a casa.

Hasta aquí otro capítulo, en verdad disfruté mucho escribiéndolo. Lo basé bastante en mis vacaciones y lugares que conocí. Pero no había ningún príncipe o Rey que me invite por ahí, agh...Maldita mi suerte XD

Saluditos a...

ShaiOS: Jaja, pero si necesitara concubina, aquí haríamos fila con nuestra hoja de vida y nuestros ciclos fértiles. Hasta sólo si me necesitara para darle el :*Gawk, *gawk, *slurp, *slurp XD. VegeRena, me suena como berenjena, por eso me da gracia XD

OhaioIzumikun: Ufff sí se viene de todo… Así que cierra los ojos… ¬¬ XD