XXlalalulu: Hola! Nuestros protagonistas ya vuelven de las vacaciones. Nacimientos, y muchas cosas más en el revuelo de los futuros reyes de Vegeta-sai. Así que a darle a la lectura!

Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida. XD

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 22

La rutina empezó lo más fluida posible, haciendo el tiempo correr como agua, la paz parecía instalarse de una manera familiar. Incluso con los problemas del trabajo y algunos tratados fallidos, todo parecía pequeño y sin importancia cuando se encontraban al final del día para compartir la habitación matrimonial. Definitivamente Serena y Vegeta no tenían el título de Reyes, pero ejecutaban el trabajo y eran respetados como tal. Desde el casamiento de Bardock y Lita; sorpresivamente junto con el de Mina y Kakarotto, Vegeta se decidió a regalarle al General el castillo que se usaba para visitas, que estaba a un kilómetro y medio de sus dominios; el mismo que usó la delegación de la Tierra cuando se hospedaron la última vez. Para el General era demasiado grande para él y Lita, así que invitaron a vivir con ellos a Kakarotto y Raditz, junto con sus esposas. Mientras que al Comandante Nappa y Ami les dejaron la casa donde vivía Bardock, pero al avanzar el embarazo de Ami, Rei y Lita les ofrecieron vivir con ellas, ya que Ami había enfermado mucho, al parecer al crecer el bebé dentro de ella, le consumía aún más Ki del que ella podía soportar, al punto de estar muy grave de salud. Ahora parecieran estar a la expectativa de cosas buenas…Como en éste momento que recibían al hijo de Rei y Raditz…

—Awww…Mira qué cosa…Jajaja. Lo hiciste bien Rei. — Serena le daba un codazo cómplice mientras miraba a Kyüri, el bebé que ahora estaba en la cuna.

— ¡Ja! Es un Guerrero de clase alta, como era de esperarse de la Sailor de fuego. —Muy presumida, Rei alzaba su cabeza en lo alto.

—Eso no importa Rei, lo importante es que nació bien y que tu estas bien también. — Serena resoplaba, el ego de Rei nunca cambiaba.

—Bueno en eso tienes razón…Haaaa…Por suerte estaba más que lista. — Maliciosa se acercaba a susurrarle a Serena. — Si vieras el tamaño de Raditz…— Hizo saltar a Serena con un Heep!, y ponerse roja, riendo avergonzada. De golpe se callaban viendo que Vegeta se acercaba a Serena para ver al bebé.

Vegeta observaba atento y con el ceño fruncido, al pequeño bulto con los ojos del color de Rei, el cabello negro, atrapaba su cola y su pie para jugar, las cejas bien gruesas como Raditz y… —…Peludo… —Vegeta comentaba levantando una ceja extrañado, y recibía un codazo de su esposa, como regaño por lo que dijo.

—Jajajaja ¿Verdad que sí? ¡Es un hermoso peluchito!— Rei comentaba feliz y jugaba un poco con el bebé— ¡Se imaginan si hubiera sido niña!

— ¡No por favor!— Vegeta advertía asustado de sólo imaginarlo. Y recibía otro codazo fuerte en las costillas, que está seguro le dolió más a ella que a él…Mejor se guarda sus comentarios o se terminará lastimando sola.

—Oigan…Miren esto. — Rei les llamaba la atención, y ponía su dedo índice frente a la nariz del pequeño Kyüri, a unos centímetros sin tocarlo, nadie entendía qué tenía que suceder, el bebé sólo miraba atento su dedo. — Ahora…Raditz, querido, ven…— Pedía a Raditz hacer el mismo gesto, pero ésta vez, el bebé aferraba su cola a la muñeca de su papá, ambas manos en su mano, y su boca chupa su dedo índice. Raditz lo levanta en ésa posición aferrado a su mano, de la cuna. — Jaja… ¿Ven? Él ama a su papi…— Rei aplaudía contenta.

—Jajaja…Sí, es como un pequeño monito. — Raditz lo dejaba de nuevo y miraba a Rei sonriendo feliz. No fue tan malo después de todo…Se iba al patio junto con Vegeta. — Nappa y Ami pasaron más temprano, están descansando, el estado de Ami ha mejorado bastante estas semanas. Nappa está usando la transferencia de Ki para mantener a Ami. Al parecer va a lograr tenerlo de manera natural…Bueno…Tenerla. — Raditz y Vegeta quedaban recostados en unas columnas del patio. Raditz veía muy pensativo a Vegeta…

— ¿Y qué tal?... —Vegeta le preguntaba viéndolo a los ojos con los brazos cruzados.

—Eh, pues bien…No parece un Saiyajin salvaje, y si lo fuera, un bulto de tres kilos y medio no me es rival…

—Me refiero a…Sailor Mars. — Resoplaba frustrado. — He leído bastante en estas semanas, pero quería saber cómo le fue…

—Ah, muy bien. El momento del parto me puso nervioso sentir su Ki oscilar tanto, y tan brusco, pero ella lo hizo muy bien. No me separé ningún momento de ella, estaba algo sorprendida de eso, pero le dije que ya había visto sangre y tripas otras veces. Jajaja. — Reía del chiste, y Vegeta también reprimía una risa.

— ¿Algún antojo o malestar del que deba preocuparme?— Se relajaba luego de la broma de Raditz, y deshacía su postura tan rígida.

—"¿Antojo? Sí, de mi polla cada hora."— El comentario de Raditz se disparó instantáneamente en su cabeza, haciendo sacudírselo de inmediato. Tenía que planteárselo de otra forma. — Pues, las hormonas…—Se rasca la nuca. — Las hormonas hacen que su cuerpo cambie, pero a mí todos los cambios me gustaron. Comen mucho, pero es porque les consume mucho Ki…Y…Llega un momento en el que…Bueno el sexo en el embarazo es sano si el doctor lo dice…— Se ruborizaba un poco. En otras ocasiones cuando compartía misiones con el Príncipe, no le molestaba dar detalles de sus encuentros sexuales con cualquier hembra, pero, ésta hembra era su esposa.

Vegeta parpadea viéndolo ruborizado de vergüenza, debe ser serio lo del apetito sexual, como para poner a Raditz nervioso, a quien conocía como un prostituto espacial. —Jaja…Bueno, avísame si necesitas una tapa para la jaula del mocoso. — Saca una cápsula, la activa y tiene una botella. —Por ahora te doy esto…Por los viejos tiempos…

—Ja…Me trae recuerdos. — La mira atento y es un licor dulce que alguna vez recuerda, el Príncipe Vegeta robó del Harén del Rey. Para dos niños de once años que nunca habían bebido, los había dejado por el piso. Lo abre…— Salud Su Alteza…

—Vegeta…Está bien…—Le da una sonrisa ladina.

—Ja…Recuerdo ser Capitán y encontrarlos inconscientes, apestando a eso. — Bardock se acercaba. — Traje vasos…— Muestra unos cuatro vasos de shot en su mano, los buscó al verlos brindar. De paso él también le iba a regalar una botella de Gin azulado. — Ten esto también…—Le pasa la botella. — Ahora entenderás porque bebía tanto…Jajaja. —Aceptan los vasos y se sirven del licor dulce primero. Raditz y Vegeta se miran algo sorprendidos de verlo reírse tan abiertamente.

—Son cuatro vasos…—Plantea Raditz a su padre.

—Sí, ahí viene…— Bardock sentía a Kakarotto acercarse. — Hijo acércate…Jaja. Estábamos hablando de viejas anécdotas. —Le pasa un vaso.

—Je, hola, gracias. — Acepta el vaso algo nervioso, a veces los ve a los tres juntos y no quiere interrumpir sus historias tan amenas, de las cuales él casi ni fue protagonista.

—Parece estar de buen humor General…—Vegeta comenta, creyendo que quizá él ya empezó a beber desde temprano.

—Por supuesto, por fin tengo un nieto. Voy a tener otro hijo…Y…— Señala a Kakarotto

— ¡Ah! Sí, Mina está preñada también. Jajaja, quería informarlo luego de un par de días, hasta que se calme lo del nacimiento de Kyüri. — Se rascaba la nuca riendo. — Pero el ki del bebé en el tercer mes es muy difícil de disimular.

— Apenas en la noche de bodas ya lo concebiste ¡Hm! Formidable…— Comentaba Vegeta de manera despectiva. — Sólo espero que sepas en lo que te estás metiendo…— Afilaba su mirada hacia él, sabiendo que es un tipo que a veces se toma todo a la ligera.

—Vaya un halago mezclado con una amenaza de muerte…Me siento afortunado Su Alteza. — Kakarotto lo miraba de lado con una sonrisa ladina y apretaba el vaso quebrándolo un poco.

—No es momento de iniciar un duelo ni nada… Salud. — Raditz levanta el vaso y justo cuando se lo iba a tomar…

— ¡Hey! Cuidado con eso…—Nappa advertía mientras se acercaba. — Traje a Ami de nuevo, quiere estar con las demás. También se siente muy bien últimamente. —Ríe contento y le dan la botella del licor al no tener otro vaso.

—Entonces… ¿Está fuera de peligro?— Vegeta lo miraba atento.

— ¡Sí! ¡Salud!— Daba el trago junto con los demás y agrega. — ¡Me duele la polla de tanto sexo!— Da carcajadas contento, en especial porque está feliz que Ami esté tan bien ahora.

— ¡COUGH!¡COUGH!¡COUGH!— Vegeta, Raditz, Bardock y Kakarotto, tosían y se ahogaban con el brindis. Aunque Kakarotto luego se contagiaba de la risa de Nappa hasta doblarse del dolor en sus costillas.

— ¡Genial! ¡Están borrachos!— Serena los interrumpía, junto con Mina.

— ¡Felicidades Mina!— Raditz le levantaba el vaso.

— ¡Ah! ¡Kakarotto! ¡Prometiste no contar hasta que vayamos al médico! — Se acerca a él apretando su puño en amenaza. — ¡Tonto insecto!

—Ay…Mina…Amor…Perdóname…—Trataba de persuadirla.

—Jajajaja…Eso sí me hace reír…—Vegeta veía como la mirada de su esposa brillaba e iba saltando alegre a donde estaban Rei y Ami a contarles la noticia.

Serena volvía con Lita, Rei y Ami— Saben en parte me ofende un poco que vivan todas aquí, mi castillo es más grande. — La Princesa le reclamaba a sus Sailors algo ofendida apretando los labios, y cruzando los brazos.

—Ay Serena…Nos vemos todo el tiempo, qué más da…— Ami le aclaraba y sonreía grande mientras los guerreros Saiyajin la veían contentos de verla por fin recuperada y de buen ánimo.

Por fin nacía la niña de Nappa y Ami…Con pocas complicaciones, sólo tuvo que hacer un par de días en el tanque de desarrollo para algunos controles, ya que nació con un par de semanas antes de su estadía final. Luego de discutir por varios nombres, le pusieron Nashi…Una muchachita muy alegre, y sin cola, con el cabello azul en la parte superior y negro abajo. Les gustaba ésa combinación.

Nappa se levantaba a la madrugada, en medio del silencio, veía su esposa dormir tranquila, sonreía y le acomodaba un mechón de su pelo. No entendía qué lo despertó, pero iba a echar un ojo alrededor…Era su instinto el que lo despabiló, ni siquiera fue algún Ki extraño. Lo primero fue a ver la cuna de la bebé, y ahí estaba, bien despierta, sin largar ni un grito la pequeña Nashi. Supuso que fue eso lo que lo despertó. También supone que debe estar despierta por algo, y si no la atiende, tarde o temprano va a llorar e interrumpir el sueño de Ami. Así que al mal paso darle prisa…Revisa su pañal. Suspira algo aliviado. La segunda opción es hambre. Si bien Ami le daba de amamantar, el doctor recomendó una fórmula que suelen darle en el tanque a los recién nacidos, ya que Ami a veces no puede saciar el apetito Saiyajin de su hija. En silencio busca una botella de la heladera, que estaba lista para esas ocasiones, la calienta en la mano con su Ki y vuelve a dársela. Apenas la acerca, Nashi la toma rápidamente, Nappa queda sorprendido por la coordinación de la pequeña cría de sólo unas semanas. Sonríe orgulloso, y cuando la ve dormirse vuelve a acostarse. Definitivamente la niña tiene habilidades. Ya quiere empezar a entrenarla.

—Jajaja y Bardock casi salta a dejar atada a Lita en la casa, cuando la vió haciendo competencia de natación con Rei como si nada. — Serena y Vegeta estaban en la biblioteca comentando un poco el día y escuchando música.

—Sí. Haría lo mismo si estuvieras preñada. Tengo la suerte que no puedes ni electrocutarme ni prenderme fuego…— Da carcajadas viéndola enojar…—O congelarme las bolas. Jajajaja. — Se tira hacia atrás en el sillón.

— ¡Idiota! ¡No lo digas así!— Le tira un libro y él lo atrapa cerca de su oreja. — ¡Preñada suena como si hablaras de un perro!

—Aunque debo preocuparme por tu puntería. — Se levantaba y se acercaba a ella en el sillón de enfrente y la abraza de la cintura.

—Lo siento…Sé que éste tiempo sólo he estado hablando de mis amigas, y como recién volvimos de visitar a Ami y Nappa…— Resopla algo triste. — Seguro te tengo cansado de tantas reuniones sociales.

—Un poco…Aunque es buena excusa para brindar…Jmjmjm. — Olía el cuello de su esposa, sintiendo como la recorrían los escalofríos. — Deberíamos poner una chimenea en la habitación.

—Mmmm…No lo sé. Tendríamos que modificar mucho, sin contar que seguro habría que hacerle cambios a la habitación de al lado para la salida. El sistema de calderas es muy eficiente…— Se aferraba a sus brazos.

—Pensándolo así tienes razón. Es que…Me gustó mucho — Se acercaba a su oído a susurrarle. —…Mucho tomarte en la luz de la fogata. — Comenzaba a besar su cuello, y su cola se metía por debajo de su vestido.

—…Mmm…Vegeta…— Suspiraba muy excitada. — P-p-pero debo terminar esto, de verdad. Prometiste venir a ayudarme. — Ponía un libro entre ellos, separándolos.

—Grrr…— Gruñía molesto, pero se relajaba al ver que no faltaba mucho para ir a dormir.

Serena no puede evitar verlo algo molesto de los hombros, mientras estaban sentados recopilando información para el trabajo, lo vió tocarse un par de veces el hombro cuando cargaba un par de libros pesados. Más le extrañó cuando lo vió acostarse listo para dormir, con una camiseta de algodón.

— ¡Ah, no!— Lo regaña haciendo que Vegeta se dé vuelta a mirarla algo extrañado. — ¡Te sucedió algo!— Se acerca a su lado de la cama, él está sentado en el borde. Intenta levantarle la ropa.

— ¡Mujer! No es nada… ¡Deja de estar gritando por cualquier cosa!— Se tironea la camiseta y vuelve a taparse.

—Si no es nada…Quítate la camiseta. — Con tono alto le reclama agitándole el dedo como una orden.

—Tú no me ordenas nada…—Sisea con la mandíbula apretada.

Serena sabe que debe abordarlo por donde él no puede negarse. Pone los ojos entreabiertos y se arrodilla en la cama, coloca un brazo debajo de sus pechos para levantarlos, y un dedo en su boca muy provocadora. —Pero…— Con tono tierno pero seductor. — ¿Cómo vamos a hacer el amor?

— ¡HMP! ¡No funciona dos veces el mismo truco!— Se cruza de brazos y gira la vista. No quiere verla de frente y que ella vea que lo puso duro.

— ¡Agh! ¡Déjame ayudarte! Juro que no voy a hacer escandalo…Bueno…Ya no tanto. — Daba una risita coqueta contra su mano. Vegeta resoplaba y se quitaba la camiseta. A simple vista no parecía nada grave, pero al tocar sus hombros los notó ardiendo casi como brasas y algo inflamados. Apoyó sus manos y acariciaba el cuello de su esposo para relajar su postura, prosiguió bajando por cada musculo de su espalda, masajeándolo con toda la fuerza de su mano. Por ultimo dejó que su aura sanadora se ocupara del dolor. Le gustó dejarlo ronroneando de gusto, su cola ondeando de un lado a otro. — ¿Fue tan malo?— Susurra en su oído— ¿Muy duro entrenamiento?

—Haaaa…— En el fondo sabía que vendría ésa pregunta. — Sólo me la pasé pensando…

— ¡Pues empieza a ser más tonto y piensa menos! ¿No ves lo mal que te hace hacer esto? No es bueno excederse. — Se abraza a él y su cola se enreda a su fina cintura.

—Simplemente…Me…— Resopla frustrado, le cuesta mucho cumplir lo de ser abierto con ella respecto a lo que piensa…Lo que siente.

— ¿Es algo referido a nosotros?— Lo ve asentir…Se le hace un nudo de pronto, pero debe ser valiente. — Si te cuesta hablarlo, no hay problema…¡Ah!— Pega un grito cuando él la toma de golpe y la sienta a horcajadas sobre él. Lo ve reírse un poco y tocar su nariz con la suya. — Amo tu atletismo…— Muy seductora muerde su labio inferior.

—Pensaba que…Si hubiera hecho todo nuestra noche de bodas, ya no tendría que tener ésta conversación que me parece tan molesta. — La veía algo confundida. — Si te hubiera preñado en ése momento cuando lo ofreciste ¡Oye!— La siente darle un tirón a su cola, sabe que es por la palabra que usó. —Jmjmjm…Si lo hubiera hecho y listo. No me sentiría tan... ¡Agh! ¡No sé cómo se explica!— Furioso consigo mismo, golpea su frente con el puño cerrado.

— ¿Quieres tener un bebé?… ¿Y no sabes cómo pedirlo?— La idea le cae sin siquiera saberlo, pero su mirada negra fija en sus ojos azules se lo confirma. — Haaaa…Debo confesarte que ésa vez que lo dije en la noche de bodas, lo dije como un deber, un trabajo, trataba de tomar todo de la misma manera, al igual que el consumar nuestra unión. Sumado a que te tenía miedo por las historias que daban vueltas, sobre lo salvaje que eran los Saiyajines…

— ¿Ahora sigue siendo así? ¿Me tienes miedo todavía?— La veía negar con una sonrisa. — Bueno…Yo tenía miedo…— Desvía la mirada sintiendo el rostro ardiendo por la pena. — De lastimarte o asustarte. — Resopla fuerte por la nariz. —No podía creer que me casé con alguien como tú…Tan…Pura. — Empieza a acariciar su espalda y meter su cola debajo de su camisón.

— ¿Sí?...Pues yo no sabía cómo me casé con alguien tan experimentado. — Se cruza de brazos. — Tú por lo menos puedes presumir de tener mi primera vez…Yo nada.

Se le cruza a la mente que nunca le dijo que ella fue su primer beso…También se da cuenta que ella dijo "primera vez"...Frunce el ceño profundamente. — ¿Acaso te han besado antes que yo?— Toma su mentón para verla.

— ¡Claro que no!— Jugaba con sus dedos. — Practicaba con la almohada…Te lo dije. — En voz baja se ponía roja hasta las orejas. — ¡Au!— Recibía una nalgada.

—Mujer vulgar…— Con malicia le sonreía y atrapaba su boca, mientras una de sus manos se enredaba en sus rizos dorados, y la otra tomaba el lado del trasero que recibió la nalgada, lo masajeaba tratando de aliviarla.

—Aaahh…Vegeta…Mi príncipe…— Serena gemía en su boca y enredaba sus dedos a su cabellera negra. Rozaba su centro contra su polla dura, lentamente se acomodaban en el centro de la cama, mientras Vegeta tomaba un pezón a través de la tela sedosa, lamiéndolo sin parar, mordiéndolo muy suave y dejando saliva en ella. Serena sentía su cola subir por sus muslos para pasarse también por su trasero. Sus lenguas se enredaban muy lento.

—Si me fuera más fácil…— Vegeta separaba un poco el beso. —Si no me diera tanta molestia hablar de estas cosas… Sería más fácil para ti.

La princesa daba una pequeña risita coqueta y se alejaba sentándose sobre él. — Si ambos queremos tener un hijo, debemos ir mañana al doctor…Para mí…Es un honor…Príncipe. —Se quitaba su camisola de seda y lo arrojaba lejos. — ¿Quieres?

Vegeta se quedaba sin aire para contestarle, se enderezaba y enterraba su rostro entre sus pechos, sus manos la apretaban contra él desde la espalda. Siempre se sorprende de lo menudo que es su cuerpo. —Sí Serena…Sí quiero. —Respondía con la voz ronca. No esperaba más y tomaba de lleno sus pezones en la boca, se tiraba con ella de nuevo al colchón para taparla del frio, y retorcerse con ella debajo de las sábanas.

Luego de la revisión médica, Vegeta se sentía mucho más relajado y de buen humor. Hasta estuvo de acuerdo con su esposa de organizar los días para cenar juntos sin falta, o incluso…Ver los ratos libres para tener intimidad. Serena estaba muy entusiasta, aunque le aseguraba a su esposo que la frecuencia no tenía nada que ver. Apenas cruzaban miradas incluso trabajando, escapaban riendo a la habitación. Por las noches la Princesa aprovechaba para usar un atuendo distinto para seducir a su esposo, aunque Vegeta le aseguró que incluso con un saco de patatas se le tiraría encima…Pero disfrutaba de verla con diferentes tipos de lencería, y lo dejaba pensando durante el día con qué lo sorprendería a la noche. La variedad en diseños de los camisones y los negligés que resaltaban su pecho lo hacían perder el control, pero su lado animal se desataba cuando los conjuntos de brasier y bragas de encaje entraban en juego, los rompía con los dientes. Podía saber que a Serena le encantaba ése gesto, ya que a pesar de sus pequeños gritos, el ritmo de su corazón y el olor a su excitación lo golpeaban sin piedad. Aun así la Princesa siempre estaba sorprendida con la delicadeza del toque de su esposo, lo sentía igual o más que en su luna de miel. Quitarle el uniforme y su armadura a Vegeta, se había convertido en una rutina tan placentera, que ya conocía a fondo cada parte de sus trajes, de todo tipo y color; en especial cuando se hacían un tiempo luego de entrenar y ella podía recorrer cada músculo caliente con sus dedos para darle alivio y unirse a él.

Hoy las dos lunas de Vegeta-sai estaban llenas, iluminando sin problemas su habitación desde las cortinas blancas que danzaban muy suave, con la brisa del inicio del verano. Casi tan suave como los movimientos de los cuerpos unidos en la cama matrimonial. Vegeta recostaba a Serena de espaldas, acariciaba su columna y tomaba su trasero, para levantarlo y volver a penetrarla, gruñía satisfecho de sentirla con sus muslos mojados de su eyaculación femenina, y su centro lleno de su semen. Rozaba con sus dedos sus muslos, para mezclar sus jugos, lubricarse con ésa mezcla lo incitaba aún más. La embestía muy suave y profundamente, viéndola aferrarse a la almohada y aplastar sus senos contra ella. La princesa no hacía más que gemir su nombre sin parar, jadeando, mientras sentía las pequeñas caricias que su cola empezó en su clítoris, haciéndola mover su trasero contra la pelvis de su esposo aumentando la velocidad.

—Sshhhtt…Mujer. —Se acercaba a su oído sin dejar de embestirla suave. — Jmjmjm…Ambas lunas están llenas ¿Quieres que me transforme en Ozaru?— En broma largaba una risa ronca, y mordía y lamía su oreja.

—Ah, Vegeta te amo. — Volteaba un poco su cabeza para unir sus bocas, y sin preámbulos meter su lengua dentro de su esposo, su cola se enredó a su cintura para mantenerla firme en las embestidas y tomó con ambas manos sus pechos, levantándola del colchón y arqueando su espalda. La velocidad no era frenética, pero sí constante, sintiéndose muy cerca. Serena sentía a su esposo dar pequeñas mordidas y lamidas a su cuello, ella acercó sus manos al cuello de Vegeta para apretarlo contra ella, clavándole un poco las uñas y rasguñándolo, mientras se venían juntos con gruñidos intensos.

—Haaaa…Pensé que tendría otro orgasmo seco. —Comenta Vegeta en voz baja, cerca del oído de su esposa, en tanto la abraza de espaldas. — ¿Será cierta la leyenda que la luna llena nos da poderes para aparearnos también? —Mete sus dedos entre los muslos de su esposa y limpia el semen que escurría y se lo vuelve a meter en su vagina, haciéndola temblar.

—Jmjmjm…Pervertido. —Le da una pequeña palmada regañándolo.

—Ya te he dicho que tú me pones así…Siendo justos tú serias la mala influencia para mí. — Se aferraba a ella mientras reían muy bajo, sus piernas, sus brazos, y su cola mantenían cada centímetro de su esposa aferrado a él. Quedaban dormidos…

Al otro día, era uno de los pocos fines de semana que podían levantarse más tarde y tener, hasta la mitad del día, totalmente disponible para ellos. Algo extraño había despertado a Vegeta en la noche, no entendía bien qué pudo haber sido…Pero al instante que dejaba de sentirlo caía dormido sin más. Ahora observaba atento a su esposa que devoraba la comida frente a ella…Eso no era extraño, para nada…

—Mmm…No me gusta mucho la comida picante, pero estas costillas están riquísimas, entiendo por qué son tus favoritas. — Relamía sus dedos con la boca llena, y limpiaba el hueso de las costillas sin dejar nada, su mirada estaba feliz, sin preocupaciones. Vegeta se levantaba y ella no prestaba ninguna atención, mientras tomaba otra costilla para devorar. Se arrodillaba frente a ella, pero no le daba ninguna importancia.

—Escúchame muy bien…— Tomaba las caderas de su esposa y acercaba su rostro a su ombligo. — Si tú llegas a hacerle algún daño, te la verás conmigo ¿Me oyes? No te lo perdonaré nunca.

Serena de pronto deja la comida y con la boca llena se levanta de golpe. — ¡ ¿Qué estás haciendo?!— Se aleja confundida y su esposo sólo le da una sonrisa ladina. — ¡¿Con quién hablas?!— Mira hacia abajo a su vientre.

—Con ése mocoso…—Le señala su vientre. —Le advierto que se cuide de lo que haga…

—P-P-Pero ni siquiera he tenido mi primer retraso. — Sin parpadear con los ojos bien abiertos. — Sólo han pasado unas semanas ¿Se puede sentir tan pronto?—Limpiaba sus manos y se tocaba el vientre preguntándose si podría sentirlo si se concentraba.

—Hm…Tienes razón…— Frunce el ceño y un poco de preocupación lo invade, lo normal es sentirlo aproximadamente a los tres meses…Si es muy fuerte, puede darle problemas. — Iremos hoy mismo a que te revisen.

—Jaja…Bueno, sólo para consultar, no es que dude de tus habilidades…—Muy contenta, pero controlando sus expectativas sigue comiendo.

Desde que se confirmó el embarazo, les dijeron que tendrían que esperar a cumplir tres meses para hacer la primera revisión con imágenes concretas, ahora sólo se podía ver una pequeña bolsita oscura y un análisis sanguíneo que se los confirmó. Felicitaban a ambos porque es la primera vez que sienten desde tan temprano el Ki de un Saiyajin, ni siquiera el de las otras Sailors pudo sentirse hasta los tres meses, el de Kakarotto fue recién a los dos meses, pero sin siquiera tener un mes, era un record en verdad. Vegeta comenzó desde ése momento a transferirle su Ki, y a vigilarla casi sin descanso, no iba a confiarse, aunque la actitud alegre y positiva de Serena lo relajaba constantemente. Quiere creer que todo irá bien, ya que ni siquiera le han dado nauseas o mareos. Eso lo hace tomar aire tranquilo al final de cada día.

—Jajajaja…Por fin te vemos y podemos reunirnos todas… ¿Verdad Serena?— Mina le daba un guiño cómplice, porque desde que estaban muy ocupados concibiendo, todos los tiempos libres de la Princesa, eran exclusivos para el Príncipe.

— ¡Ay Mina! ¡Tú y Lita también estaban o-cu-pa-das!... ¿O no?— Le arrojaba una almohada riéndose.

—Jajaja… Sí, Bardock en verdad me mantuvo bien ocupada...Ppfff Jajaja—Lita reía contenta y se tocaba el vientre.

— ¡Ay chicas! Ustedes no cambian…Estoy con mi bebé aquí y no les dá vergüenza. — Ami le tapaba los oídos a la pequeña Nashi.

—No seas sobreprotectora…Deja que juegue con Kyüri en la alfombra. — Rei le señala donde está su bebé dando vueltas y tironeando su cola.

—Tú eres muy despreocupada ¿No te preocupa que se golpee dando vueltas así?— Ami dejaba a su bebé y sentaba a Kyüri parando sus piruetas.

— ¡Los Saiyajin son resistentes! Más si es hijo de una Sailor del planeta Marte. Jajaja. —Rei presumía sin parar.

Serena miraba sus manos, y pensaba sin cesar en qué le iba a decir la doctora, ella se sentía muy bien. Hasta cuando Vegeta le transfería su Ki, ella preguntaba si el suyo estaba bajo o algo así, pero él le aseguraba que no, que era sólo cuando la sentía cansada, y no arriesgarse. — Hoy ya me hago la primera ecografía, me siento nerviosa…Uufff…Jeje, pero me siento más que bien. — Contenta se servía otra taza de té. Y miraba como se asomaba el pequeño bultito de su vientre…También se notaba que sería grande.

—Y ¿Cómo estuvo el desayuno?— Kakarotto saludaba a su esposa dándole un beso en la mejilla, y luego tironeándola para que se siente en su regazo en el sillón.

—Nos pusimos bien al día…Jajaja, Serena está nerviosa por el record que rompió al sentirse el Ki del bebé tan temprano, pero dice que el Príncipe sin falta le transfiere su Ki. — Se recuesta sintiendo las manos de su esposo acariciando su vientre relajándola. — ¿Tu entrenamiento? ¿Cómo estuvo? ¿El Príncipe también está nervioso?

—Ja…Sí, claro que lo está pero…Me asombra que se lo tome lo más calmado posible. — La estrujaba un poco contra él. — Antes, cuando se estresaba, entrenaba sin parar hasta casi romper sus huesos. Creo que sabe que…Si se hace daño su esposa puede preocuparse y le haría daño. —Resopla por la nariz…— ¡Ha madurado después de todo!— Daba carcajadas burlonas.

— ¿Ah sí?... ¿Y tú?— Mina le replicaba.

— ¡Ja! Por supuesto estás viendo a quien fue en un tiempo el soltero más codiciado del planeta…Incluso un tiempo lo fui más que el Príncipe Vegeta. — Muy presumido reía.

—Sí como no…Jeje…Oye he hablado con Lita…Nunca me dijiste de la polla monstruosa de tu padre. Jajajaja la niña saldrá prácticamente caminando. — Se ruborizaba y se reía sin parar.

— ¡Mina! ¡Eres tú la que no madura! ¡¿Cómo se te ocurre?! ¡Es MI padre y TU suegro!— Parpadea dándose cuenta…— ¿Es una niña entonces? Jaja…Tendré una hermana— Su mirada brillaba pensándolo.

—Jeje sí, felicidades…A propósito…Siento lo del comentario de tu padre, no fue mi intención enojarte…Es que Lita y yo quedamos embarazadas con un mes de diferencia y bueno…—Muy traviesa se daba vuelta y se ponía a horcajadas de él. — Estamos en una época hormonal donde se nos antojan…Cosas pervertidas. — Eso último salió como un susurro en su oído. Y comenzaba a quitarle el traje gris de entrenamiento.

—Hmmm…— Tomaba muy brusco su mentón para verla a los ojos. — Te conviene no estar fantaseando con mi padre…Pervertida…—En tono de amenaza, pero la veía ruborizarse excitada. — Jmjmjm ¿Aun así te excitas? — Ronronea contra su pecho rozando su nariz— ¿Qué voy a hacer contigo Mina?— Reía malicioso y tocaba su vientre…—Perdón bebé…Voy a tener que castigar a tu madre. — La sienta en el sillón y la voltea, dejándola apoyada con las manos en el posa brazos, levanta su pequeño vestido y baja sus bragas, incluso con ése gesto ya la tenía gimiendo. Llevaba ambas manos a sus pechos, bajaba la parte delantera y su brasier haciendo rebotar sus senos, ella comenzaba a rozar su trasero contra la entrepierna hinchada de su esposo, se acercaba a su oído…— ¿Ansiosa?— La sentía lloriquear y asentir excitada tomaba su miembro y acariciaba sus labios mojados con la punta. — Pídemelo Mina…Por favor, necesito escucharte…— Gruñía con la respiración caliente en la nuca de su esposa.

—Kakarotto…Mi amor…Fornícame ¡Au!— Sentía una nalgada ardiente en su trasero.

— ¡Eso no! ¡Lo otro!—Reía con voz ronca y aliviaba con su palma el trasero de Mina.

—…Hazme el amor, Kakarotto. — Sin esperar la penetraba hasta el fondo haciéndola temblar y apretar sus manos en el posa brazos. Se acercaba muy despacio a su oreja.

— ¿Estas bien?— Susurraba y pasaba sus manos por sus pechos. Ella asentía, y continuaba moviéndose dentro de ella, sostenía y masajeaba uno de sus pechos y apretaba sus pezones, su cola se encargaba de masajear su clítoris, mientras su centro chorrea sin parar. Sostenía un poco el vientre de su esposa con un brazo, porque lo sentía agitarse mucho por las embestidas, aunque ella no se quejara, le daba un poco de miedo que se lastimase. La polla de Kakarotto comenzó a sentirse aprisionada de forma insoportable, sintiéndose muy cerca de estallar junto con Mina, la endereza para ayudarla a unir sus bocas y ahogar sus gemidos en un beso.

—Mmm…Creo que tendremos que limpiar. — Mira un poco el sillón al que chorrearon. — Pero la comida está hecha. — Le señala la mesa. — Tú come tranquilo.

—Eeemmm...No debiste…Creo que Lita ya cocinó para todos. —Se rascaba la nuca, nervioso.

— ¡Hey! — Le da un codazo. — Estoy practicando mucho, de verdad, cosas sencillas como arroz y carne. Debo aprender para no envenenar o algo al niño. —Acaricia su vientre mientras se recuesta con él en el sillón. Lo siente saltar.

— ¡Es niño!— Sorprendido la gira para tenerla de frente. — ¡Mina qué gran noticia! ¡Ya podemos elegir nombres!— La besa y la abraza, en tanto la levanta y la lleva a limpiarse.

—Bien ¿Estas lista?— Vegeta la veía vestirse con ropa más cómoda para recibir a la doctora en el área médica. Estaba muy bonita con su vestido azul de algodón y unas botas bajas, nada apretado para darle lugar al bulto que se asomaba.

— ¡Sí!— Se gira a verlo de su lado del closet. — ¡Hey! ¡Qué guapo!— Se tira a abrazarlo, está con una camisa arremangada de color negro, unos pantalones de jean, y sus típicas botas informales. —Hmmm… ¿No iras a seducir a la doctora?— Se aferraba al cuello de su camisa, y absorbía fuertemente su aroma masculino, mezclado con el olor del gel de baño. — ¿Crees que…?— Lo miraba sugerente. Él le daba una sonrisa de lado y la levantaba contra él sosteniéndola contra la puerta del closet, con sus piernas aferradas a su cintura, la tomaba de su cabello y unía su boca con ella, salivaban uno con el otro, bebiéndose dulcemente. Metía su cola entre sus piernas y corría sus bragas a un costado, la sostenía firme mientras con una mano sacaba su polla ansiosa de penetrarla.

—Tenemos unos quince minutos…—Vegeta atrapaba el labio inferior de la princesa dejándole una pequeña mordida. — Luego volveremos y lo haremos completo. — Susurraba y la volvía a besar, en tanto su miembro se metía dentro de ella. La sostenía con ambas manos en su trasero, y las piernas de serena se aferraban firmes, acompañando las embestidas. Vegeta la siente gemir agitada, su centro está caliente, muy caliente, siente que chorrea tibio por su virilidad. Siente un susurro suave de ella diciendo su nombre, y de pronto su peor miedo, el Ki de su esposa desplomándose abruptamente junto con su cuerpo y el olor a sangre en sus fosas nasales. Su corazón se salta un latido y un par más del susto. Sacaba su pene cubierto de sangre de adentro, y la alzaba hasta la cama, aun salía un hilo de sangre de entre sus piernas ¡Mierda! Tomaba el scouter— ¡Lemo, que la Doctora venga hasta aquí rápido!— Su cuerpo estaba flácido y temía moverla, pero intentaba despertarla. — Serena…Serena. Por favor… —Sólo la escuchaba gimotear y respirar muy lento, iba a cambiarse rápido para abrir la puerta y que la atendieran. Luego de que verificaran sus signos vitales, y la Doctora les dijera que está fuera de peligro, la movieron hasta el área médica para estabilizar su presión arterial.

—Su Alteza…Su Alteza…—La Doctora despertaba despacio a Serena, mientras recuperaba la conciencia. Serena se despertaba algo asustada, recordando cómo todo se puso negro mientras tenían sexo con su esposo. — Tranquila…

— ¿Está todo bien?... — Hiperventilada mira hacia un costado y está su esposo. Lo alcanza a tomar de una mano y pone la otra en su vientre.

—Cálmate Serena, ahora vamos a revisar todo a fondo. — Vegeta la veía mirar hacia abajo a la mancha del vestido muy triste y con los ojos llorosos.

—No se preocupe Señora. Ya hablaremos de lo que le sucedió. Primero revisemos cómo está la cría dentro de usted. — La Doctora la vió respirar un poco aliviada luego de decirle que aún tenía el feto dentro de ella.

—De acuerdo…—En voz baja se recostaba mientras le acomodaban la camilla para sacar imágenes del bebé. Apretaba muy fuerte la mano de su esposo. La doctora introducía muy despacio el aparato dentro de ella.

—Ja…Ahí está…Ésa bolsita…—Les mostraba en la pantalla. — Ahí es donde está creciendo, está muy bien y sin ningún daño…Y…— La doctora frunce el ceño frente a la pantalla y se las acerca para que vean. — Dentro de la bolsita hay dos…¡Felicidades sus Altezas!—

Vegeta se sintió contento, eso explicaba porque lo sintió de tan temprano, y porqué ya se le notaba el vientre…Pero dos…Puede que sea demasiado para ella. Ahora sólo lo inunda la preocupación.

— ¡¿En verdad?! ¡¿Dos?!— Serena pregunta entusiasmada, de pronto su estado de ánimo dio un giro de ciento ochenta grados. Está muy feliz. — ¿Gemelos?

—Por lo que veo son mellizos…Iremos viendo en más detalle a medida que crezcan. — Retiraba el aparato de adentro de ella. Los invitaba a sentarse para hablar un poco. — Ahora…De lo que le sucedió tengo una noticia buena y una mala. La mala es que no es bueno que pase esto, su presión arterial se desplomó y junto con la pérdida de sangre, si es mucha, puede llegar a desprender a la cría de usted…— Tomaba aire. — Lo bueno es que, es normal las pérdidas en los primeros meses, en especial para primerizas terrícolas, no tiene que preocuparse, no es la única a quien le ha pasado, y si se atiende correctamente, no corre peligro.

— ¿Y una extracción?— Vegeta pregunta muy serio. — ¿Es posible?

— ¡¿Qué?! ¡No, ya te lo he dicho quiero hacerlo de forma natural!— Lo mira enojada enfrentándose a su mirada ennegrecida de amenaza. No le gusta que lo desafíe, menos frente a otra gente, pero a ella no le importa.

—Eeemmm…Su Alteza. — La Doctora aclaraba su garganta incómoda por la situación. —Respecto de una extracción, en éste estado no es posible, nos arriesgamos a que la Princesa no soporte el procedimiento, las crías seguro soportaran, pero ella es un tercio terrícola. Si lo hubiéramos hecho hace un mes atrás antes de presentar hipotensión y sangrado, como síntoma…Quizá no hubiera corrido ningún peligro para extraerlos.

—Sí he leído que es normal un poco de pérdidas... —Vegeta cruza los brazos en una postura muy rígida. — Pero… ¿Es el sexo lo que lo provoca? Además se desmayó de la nada…Le he transferido mi Ki sin falta todos los días. — Aprieta su mandíbula frustrado y resopla.

— El sexo en el embarazo es sano, no fue lo que lo provocó, aun así les recomiendo reanudar las relaciones sexuales cuando vea que el sangrado cesó totalmente. He seguido la gestación de las Sailors muy de cerca y no han presentado nada de vida o muerte, quizá sólo Sailor Mercury, pero la transferencia de Ki la ayudó. —Hacía una pausa saltando un poco al ver la mirada asesina del Príncipe. —Pero como le dije, la Princesa es un tercio terrícola, y ése tercio es más débil y carga dos Saiyajin. Por eso recomiendo un seguimiento aún más intensivo. Voy a darle vitaminas y minerales de refuerzo, y por favor no se estrese, a veces los nervios de la preñez pueden hacer fluctuar un poco su presión sanguínea. — La Doctora recibía una sonrisa brillante de parte de Serena, mientras el Príncipe sólo se quedaba callado escuchando muy atento, pero pensativo.

De vuelta a la habitación, Vegeta no decía nada, se quedó sentado en la esquina de la cama. Serena estaba en el baño limpiándose y cambiándose de ropa, se ponía una compresa para el sangrado, aunque era leve aún estaba ahí, suspiraba fuerte y buscaba el vestido y la ropa interior manchada, para dársela a Monaka, así se lo quita de encima de inmediato y ya no tiene que pensar en el susto que se llevó.

—Buenas noches Señora ¿Ya se siente mejor?— Monaka en la puerta vino apenas lo llamó.

—Buenas noches, sí gracias a Dios…— Le pasa la ropa doblada, pero nota que él percibe fácil el olor a sangre y lo ve pegar un salto. —Jeje…Estamos bien, no te preocupes. —Se acaricia el vientre— Sólo un susto.

—Ah, bien. En unos cuarenta minutos subimos la cena. — Saludaba y se retiraba.

Vegeta esperó a que cerrara la puerta. —Esto no era parte del trato…—Se lo plantea muy serio, la ve girar bastante confundida y dolida de lo que dijo. —Nunca dijimos que esto sería así.

— ¿Cómo?— Ponía una mano en forma de puño en su pecho. — ¿A qué te refieres?

—A que pones mucho en riesgo. — Se paraba para enfrentarla. — Son dos, no vas a poder, debemos preguntar si…Si más adelante, cuando te estabilices, para una extracción.

—Jaja…Vegeta. Voy a estar bien. — Trata de mantenerse positiva, para así también calmar sus ánimos, sabe que está preocupado. — Ya verás… —Le guiña un ojo y con un puño golpea en su propio pecho, como tomando valor.

— ¡¿TE HACES LA ESTUPIDA?! —Ruge lleno de ira y frustración, haciéndola saltar. — ¡¿No entiendes que puedes morir?!— Ella sólo agacha la cabeza, él se acerca al recibir sólo silencio, la toma de los hombros, pero sin brusquedad la levanta un poco. — ¡ERES DEBIL! ¡SIEMPRE LO HAS SIDO!— Ruge fúrico, casi aturdiéndose así mismo.

—No es mi culpa…—Susurra muy despacio, casi como un sollozo.

— ¿Cómo?— Levanta una ceja para que le hable, le explique a qué se refiere.

— ¡NO ES MI CULPA QUE TU MADRE TE ODIARA! ¡O QUE TU PADRE TE TRATARA COMO UNA BASURA!— Se soltaba de él, con la mirada prendida fuego, lo señalaba con el dedo. — ¡Pues déjame decirte algo! ¡Tu padre fue una mierda, tu madre fue una mierda! ¡Pero yo no voy a ser una madre de mierda!

— ¡Bien! ¡Soy un bastardo hijo de puta, sólo por ver por tú bienestar!— Aprieta un puño colérico frente a ella.

— ¡¿Y el bienestar de tus hijos?!— No bajaba la mirada ni temblaba.

— ¡¿Tú crees que me importaran un carajo si tú no estás conmigo?! ¡Que tengan mi sangre sólo los hace más culpables de lo que te pase!— Hacía un ademán lleno de ira en el aire.

—Pues a mí sí me importan. Si mi madre pudo…Yo, a pesar de ser parte terrícola, también. No me importa si tú crees que soy débil. — Siseaba y giraba la vista.

—Será mejor que te despiertes porque esto no es un cuento, y tú no eres una Princesa de fantasía. — Se metía al closet con velocidad Saiyajin a buscar una chaqueta, y se iba.

Serena lo ve irse y algo se estruja dentro de ella recordando cuando se fue a otra habitación. Un nudo se forma en su garganta— ¿A dónde vas?— Reprime las ganas de alcanzarlo con la mano.

—Me voy para no estresarte y que te hagas más daño. — Salía sin mirar atrás.

La Princesa caía muy lento de rodillas en la alfombra, y empezaba a llorar sin control, tomaba el suave pelaje de la alfombra con una mano, y con la otra tomaba su vientre y lo abrazaba…Trataba de calmarse, pero dolía, dolía mucho que no la entendiera…Hasta en parte se siente culpable de no haber sugerido lo de tener una concubina para concebir ¡¿Pero en qué está pensando?! Necesita calmarse…Por suerte los golpes de Monaka la hacen tomar fuerzas, debe intentar comer normal, incluso más y mejor por sus bebés. Limpia sus lágrimas y va a atenderlo…Cenar sola se siente agridulce, mira su silla vacía y se pregunta dónde estará. Luego se daba una ducha fresca, le preocupaba ver aun algo de sangre. En el silencio de la habitación, suspiraba en su llanto, mientras miraba el lado de la cama de Vegeta hasta dormirse.

El Príncipe caminaba a un bar que conocía muy bien, al ser día entre semana sabía que no estaría muy concurrido, se puso la capucha de su chaqueta para simular un poco su presencia, al menos hasta entrar. El bar de Shallot era el más solicitado por los Élites los fines de semana, ya que no sólo tenía buenos tragos, sino algunos artículos de contrabando que a veces intercambiaba. Vegeta cuando era más joven, siempre hizo la vista gorda y nunca lo delató con su padre, algo que el Saiyajin del bar siempre le agradeció invitándolo tragos sin hacer preguntas. Ahora Vegeta necesita recurrir a alguien discreto, sacarse de la mente el tornado de pensamientos que no lo dejaban articular ni una idea sensata. Se sienta en la barra y mira a un costado, hay un par de hembras ofreciendo sus servicios sexuales a unos saiyajin en una de las mesas del rincón. Para su suerte nadie parece estar por sentarse en la barra.

—Buenas ¿Cerveza o…?— Se traba al ver quien está debajo de la capucha. —S-S-Su—Vegeta lo corta poniendo un dedo, advirtiendo que no lo deje en evidencia. Shallot asiente y sólo le sirve un trago. De pronto se da cuenta la desventaja que todos se hayan emparejado con las Sailors de su esposa, ahora no tiene bien a quien recurrir y pedir una solución sin sentirse avergonzado. Uno detrás de otro bebe en silencio, quizá no sea tan malo pedir algún consejo a Nappa o Raditz, aunque les tendría que pedir también que lo oculten de sus esposas, y no quiere meterlos en aprietos ¡Carajo! ¡Tarble ni pensarlo! Es el último recurso antes del…Agh, el idiota. Está casi seguro que sus Sailors estarán del lado de Serena, son igual de emocionales que ella…Resopla…

—Oiga… ¿Ya no queda nadie? — Shallot saca una botella de licor verde— ¿Qué dice por los viejos tiempos?— Lo invita a sentarse a una de las mesas, no sabe qué le sucede al Príncipe de los Saiyajin. Hasta donde sabía todo iba bien, hasta había rumores de que estaba por preñar a su esposa…Pudo haber sido eso, algún problema con ella o que algún anciano del consejo lo está presionando para tener un saiyajin puro. Quizá sólo necesita distraerse, muy mal que ya no tiene su harén, como otros de la realeza, para entretenerse, ahora le vendría bien descargarse con alguna hembra.

—Hey Shallot, ése licor nunca lo has puesto a la venta. — Una Saiyajin, junto con otras tres que daban servicios sexuales, justo se iban, como eran amigas de Shallot, preguntaba curiosa.

— ¡Oigan! Voy a cerrar. — Mira a su invitado y él le dá una mirada cómplice, quizá entretenerse con unas hembras y buen licor ayuden al Príncipe. —Se los diré si mantienen el secreto…—Señala a su invitado, ellas asienten curiosas. Shallot se apura a cerrar. Y las invita a sentarse. — Su alteza, no se preocupe, estamos en confianza, son amigas. — Ven a Vegeta sacarse la capucha y las cuatro Saiyajin pegan un salto de sorpresa para saludarlo formalmente, Vegeta resopla y las excusa con un ademan. — Ja… ¿Ven? Es un secreto de la Realeza, mucho ojo con decir nada. — Advertía serio y las cuatro sólo se unían a beber, a charlar y reírse.

Vegeta se sentía adormecido, era cómo intentar de nuevo una solución vieja, que creyó le funcionaría, pero no…Todo era distinto luego de Serena, toca sus labios sin darse cuenta.

—Sabe Alteza, usted y su linda esposa pusieron muy de moda ésa cosa terrícola. — Daba una risa coqueta mientras imitaba el gesto del Príncipe, poniéndose un dedo en la boca. —Jaja, aunque a quien más lo han visto hacerlo es al Élite Kakarotto. Me lo piden mucho…— Se acerca a Vegeta y pone una mano en su pierna, lo ve tenso desde el principio, supone que por ser el próximo Rey es normal que necesite mujeres para descargar tensión, quiere relajarlo. Da una pequeña risa al notar que él no la quita, sólo le levantó una ceja con el ceño fruncido. Mientras sus otras amigas ríen y beben con Shallot ella se anima y se sube a horcajadas al Príncipe.

Vegeta la observa, es una Saiyajin bastante atractiva, su color de cabello parece casi con tonos rojizos, deja su vaso a un costado y la mira atento, pone ambas manos en la mesa frente a él, y siente la cola de la hembra dentro de su camisa, subiendo por su pecho…Es suave…Se pregunta ¿Si Serena tuviera cola, sería así de suave? Pero no, ella no es Saiyajin… ¿Y si lo fuera? ¿Sería mejor? Si su esposa fuera Saiyajin…

Serena quedó dormida entre sollozos, estaba enrollada en las sabanas y sacó una pequeña manta porque le dio frio en la noche. Sentía a Vegeta entrar, apenas se dio cuenta, se quedó quieta. Lo escucha gruñir un poco al intentar quitarse las botas, había salido a beber, apenas se acostó la peste a alcohol la inundó. Suspiró aliviada de saber que al menos no fue a dormir a otro lado. De inmediato lo siente respirar fuerte dormido. Se endereza y vaya que tomó, que ni siquiera percibió su Ki sabiendo que se había despertado. Lo ve agotado, incluso así su semblante se ve afligido, no se aguanta y acerca su mano a acariciar su melena negra, haciéndolo dar una mueca de sonrisa, pero sigue dormido. Da una risita ella también, acaricia su cuello, y se pone a quitarle la camisa, al acercarse a su pecho, se aleja asustada —" ¡No! Por favor…"— Ruega en su mente. Mientras se aleja siente claramente el olor a otra mujer sobre él. Se recuesta y se hunde de nuevo en lágrimas, dándole la espalda se hace una pelota debajo de la manta esperando desaparecer. Su peor miedo se hizo realidad. Él se aburrió de ella y sus tonterías…

Hasta aquí otro capítulo, sí lo sé, un drama. Perdón si los hago llorar... :(

Mil gracias a la gente que se va sumando un saludito a…

Ohaioizumikun: Jajaja has viajado a Paris? Quizá hasta nos cruzamos y tú ni idea de la mente pervertida con la que te estuviste en el tren. :V

Posdata Saludos

ShaiOS: ¡Gracias! En verdad ése siempre es mi objetivo, que se puedan compenetrar en la historia ¬¬, y sentirse enamoradas de las parejas. Algo curioso que me he dado cuenta es que la fortaleza del hombre está siempre orientada a conquistar a la belleza femenina. Nunca entiendo eso de que el hombre quiere ser fuerte para dominar a la mujer, cuando la verdadera fortaleza se basa en que el hombre más fuerte (que pueda protegerla, o sea de corazón fuerte), consiga a quien más desea y se rinda ante ella. ;)