XXlalalulu: Hola! A ver cómo los recibe la "mañana después de la tormenta" a nuestros protagonistas. Estoy tratando de armar bien ésta segunda mitad, decisiones, decisiones. Así que hoy sabremos dónde se iba Vegeta a escondidas. Preparen sus cachetes. Haced sopapa con el ano.

Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida. XD

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 24

Bardock desayunaba con Lita y su hija Suika, a la hora de siempre, relojeaba su scouter esperando el mensaje del Príncipe Vegeta, uno que dijera "Hoy no Cuenten conmigo". Pero nada, resoplaba pensando o rezando en su mente, que al menos haya hecho las paces con su esposa.

—Sólo de eso hablaron…—Lita interrogaba a su esposo que lo veía pensativo desde que sonó el despertador.

—Hm…Aquí entre tú y yo…Te quiero decir algo. — Tomaba a la bebé en su regazo, en tanto Lita escuchaba atenta. — Estoy seguro que hubo algo que el Príncipe omitió, pero es impresionante lo cabeza dura que es, su instinto está siempre al acecho, lo cual en batalla es útil, pero en lo personal, si no se baja la guardia, si no hay confianza…Creo que ninguna pareja prospera. Luego recordé cómo era la relación entre El Rey y la Reina…Y no lo sé, me puse a pensar que quizá fue lo mejor para el príncipe criarse más en el ejército que en el palacio, si lo que se rumoraba era verdad, estar ahí viendo las constantes batallas entre ellos, debió ser un infierno. Por primera vez, sentí pena por él como niño. Pero como adulto, debe dejar eso atrás, aunque sea en su matrimonio. — Veía a la bebé quedarse dormida escuchando su voz. — Ja, se duermen fácil.

—Pues sí, cuando son pequeños eso pasa. — Alzaba a la bebé con cuidado y la acostaba en su carrito. — Volviendo a lo que decías, eso es muy sabio de tu parte ¿Se lo has enseñado a tus hijos?

—Traté de hacerlo con el ejemplo, algo así como sabiduría de equipo en la batalla. Si estoy sólo debo confiar en mi instinto, si estas en equipo debes también consultar el instinto del otro. — La ve levantarse y llevar el carrito del bebé hasta su habitación.

—Pues, mi instinto me dice que debemos aprovechar cada vez que la niña se duerme. — Se da vuelta saliendo de la habitación de Suika y le guiña un ojo, caminando a su habitación matrimonial. Bardock la intercepta en el pasillo y la levanta sin más, enredando su cola a su cintura, levanta el pequeño vestido de Lita y se da cuenta…

— ¡Lita! No tienes ropa interior…—Regañándola, ella sólo se ríe coqueta. — Uno de mis hijos pudo pasar a desayunar o algo, y la niña…Grrr… —Gruñe malhumorado.

—Corría al baño y me ponía unas bragas, y listo, no se moría nadie. — Atrapaba la nuca de Bardock besándolo, al alejarse pasa su lengua de lleno por los labios del General. — ¿Quieres otro enfrentamiento cuerpo a cuerpo?— Largaba pequeñas descargas erizándolo totalmente, el sólo gruñía molesto, y con una sonrisa maliciosa inmovilizaba las muñecas de Lita hacia arriba, con la otra sacaba su miembro, duro y caliente. La rozaba empapándose de ella, y la penetraba lento, en tanto sus bocas ahogaban los gemidos. Las embestidas eran suaves, estaban a sólo unos pasos de la habitación matrimonial, pero se deseaban ahí y ahora. La mirada verde y llena de lujuria de Lita chocaba contra la mirada brillante y negra de Bardock, llevándose juntos hasta el límite. Se besaban para ahogar sus gritos de placer, acelerando hasta el orgasmo.

—Haaaa…—Suspiraba el General, mientras sostenía el cuerpo flojo de Lita— Últimamente no estamos llegando a la habitación…

—Es por eso que siempre trabo la puerta de nuestra área. Jajaja— Ríe coqueta contra el pecho de su esposo, sus latidos son relajantes, tanto como escucharlo hablar de la manera que lo hacía, entiende porqué la bebé se adormece con su voz.

Por fin el mensaje que tanto esperaba Bardock entraba en su Scouter.

Kakarotto respiraba aliviado al recibir el mensaje del Príncipe en su scouter, supone que arregló las cosas con la Princesa, o que por lo menos le va a dedicar tiempo. Además de pronto se veía metido en el medio indirectamente. La primera vez que le pidió detectar ése Ki, no lo quería creer, y no lo creyó hasta tenerlo enfrente. Luego al ir a entrenar con él, y luego otra vez, y casi asiduamente, parecía un detalle sin importancia. Pero se puso a pensar qué pensaría la Princesa si se enterara a donde están yendo…Quizá Vegeta esperaba que nacieran sus crías para hablarle…Así que esperaba que eso esté resuelto.

—Hmmm…—Mina miraba a su esposo muy pensativo y dando vuelta sus Hotcakes. Se acerca y le quita un bocado. — Está rico…Tu hermano me pasó la receta, así que no es la comida lo que te preocupa.

— Es por todo lo de ayer…No lo sé, fue mucho. —Suspiraba y miraba a su bebé acostado en su cuna. — Contigo y con Gohan, fue diferente, no digo que hubo momentos en los que no me preocupé o no entendía. Pero cuando lo escuché gritar, lleno de vida, y verte a ti tan feliz a pesar del cansancio. — Miraba a Mina y la tomaba en sus brazos, hundía su nariz en su cabello.

—Sí, fue un buen susto…Quizá deba visitarla…—Toma su comunicador y ve un mensaje de Serena.

De: Serena

Hola chicas, sé que están preocupadas, pero ya desperté anoche. Mis bebés están bien, yo también. Sólo me siento agotada. Quiero descansar y apenas me sienta mejor les avisaré sin falta.

Las quiero…

—Hmmm…Parece que está bien. —Le muestra el mensaje a su esposo.

—Ojalá mi "Jefe" fuera igual de comunicativo…—Le muestra su mensaje en su Scouter.

De: Príncipe Vegeta

Me quedo a asistir a mi esposa. Los itinerarios están adjuntos en éste mensaje.

—Vaya… ¿Querías que te mandara un besito?— Mina se burla junta sus manos y frunce los labios.

—Agh…Tonta. —La aleja con la palma en su cara.

—Me sigo preguntando porque no se parece en nada a mí…— Mira a su bebé intrigada, es la copia de su padre.

—Pues…Su piel, y sus ojos…Bueno, no el color de sus ojos, pero ésa mirada grande y brillante. — Se apoyaba en el borde de la cuna, encerrando a Mina, oliéndola.

—Kakarotto…Debes ir a trabajar…—Ríe coqueta sintiéndolo ronronear detrás de su oreja.

—Mierda…— Suspira fuerte y sabe que tiene razón. — Bien, nos vemos…Pasaré luego de entrenar. — Le da un tierno beso en la mejilla. — Tú, bulto…Cuida a tu mamá. — Lo pica un poco.

—Sí, cenaremos con Raditz y tu papá. Lita dice que la vaya a ayudar ahora, será una gran cena.

— ¡¿De verdad?! ¡¿Lita hará una gran cena?!— Sus ojos brillaban contento e ilusionado.

— ¡Vete ahora antes de que te cuelgue del balcón!— Sisea celosa de verlo tan feliz pensando en su amiga. Y sin más, antes de ser asesinado, se iba a trabajar. Mina lo ve irse y piensa que puede agasajar a su esposo en la noche…Con lo mejor que sabe hacer…

Más temprano ése día, justo al amanecer, Serena sentía una pequeña alarma, pero no era su despertador, quería zafarse, pero sentía las quejas de su esposo, firme y decidido a no soltarla, lo sentía negar con la cabeza y subirla aún más arriba de su cuerpo.

—Vegeta, es el scouter de los bebés, anda déjame ir, volveré pronto. — Le gruñe, y la suelta. Serena se apura y se coloca la camisa que anoche tenía su esposo, aún tiene las mangas húmedas de cuando le secó las lágrimas, comienza a ver un poco y toma un pantalón de algodón de él que estaba en el sillón de la habitación. Va rápido con el scouter, a ver a sus bebés. Al llegar ve que están bien, están flotando con las mascarillas, cree que debe ser un error del Scouter, pero después nota una luz amarilla prendida en ambos paneles del tanque. Está confundida…Toquetea un poco el Scouter, y cae en la realización que, con la conmoción de ayer, y todo, no le preguntó ni a su esposo cómo era este sistema.

Vegeta se despabila viendo el lado de su esposa vacío, se llevó el scouter, respira relajado y pone una mano en su pecho, aún se siente el calor de ella en él. No quiere meterse aun con las crías, siente que tuvieron un trato desde el principio, y "ellos" lo rompieron. Pero también se da cuenta que su esposa no debe tener ni idea de cómo asistirlos en el tanque, toma aire y va a ayudarla. Camina, sintiéndola murmurar, al llegar la ve de espaldas, muy bonita con su camisa celeste, con bordes oscuros en las mangas, y un pantalón de algodón negro de él, que dejó tirado por ahí luego de entrenar. Con razón no los encontró y tuvo que ponerse los jeans que se quitó anoche. Se nota bastante confundida…

— ¡Hm! Debes…— Vegeta trata de enseñarle.

— ¡Heep!— Salta del susto al oírlo. — Lo siento…Uummm…No pregunté, ni nada, qué tonta... — Vegeta toma el scouter y mira de qué es el alerta.

—Lo siento, lo he dejado con los códigos, en lugar de ponerle órdenes simples, como temperatura, nutrición y eso…Ten póntelo de nuevo. — Ella obedece y él se pone detrás de ella para mostrarle. — Apunta hacia el panel del tanque… ¿Mejor?— Asiente. — Ahora presiona aquí en el panel, dos veces…Y el verde para confirmar. Ahora debe mostrarte claramente que es la temperatura y la presión del aire ¿Verdad?— La ve de nuevo mover su cabeza en afirmativo. — Bueno, es normal, porque están desarrollando sus pulmones, y la temperatura del día cambia. Ahora lo regulas hasta que sientas dos pitidos y la luz se va a apagar. — La ve mover sus dedos en el scouter y el panel del tanque de la pequeña hembra, luego va al de la otra cría. Vegeta trata de prestarle atención sólo a ella, pero al ver flotar a ésas pequeñas criaturas desconocidas se siente aliviado de no sentir odio hacia ellas, pero cree que es sólo por el gran parecido que tienen con su madre…Y que no son peludos como la cría de Raditz… Reprime una risita que casi se le sale sin darse cuenta, se tapa la boca pensando en ése chiste.

— ¿Están sedados o algo así? No abren para nada los ojos. — Toca el tanque preocupada.

—No es eso, están en "Estado de Gestación". Hasta que maduren no abren los ojos. Si se elige tenerlos aquí hasta más o menos los dos años, sí se da algo para tenerlos en reposo.

—Ah…Pero no quiero eso…Apenas puedan salir, los quiero conmigo. — Lo dice muy firme.

—Sí, lo sé. Eso va a pasar, no te preocupes. —Ella se da vuelta a mirarlo y se arroja a sus brazos, la aprieta contra él, la siente reírse contenta, la levanta hasta dejarla de puntitas. Huele su cabello y mira los tanques por encima de su hombro, si algo les pasara, ella no estaría bien, y su bienestar es su deber.

Serena se pone roja del gruñido que dió su estómago. — ¡Sshhh…Silencio! ¡¿No ves que arruinas el momento?!— Regaña a su estómago.

—Jaja…Mmmm…Pidamos el desayuno y voy a avisar que no voy a trabajar. — Pensaba un poco. —Mmm… Quizá haga algunos papeles en el día y los envíe desde mi laptop.

—Sí…Las chicas deben estar muy preocupadas. —Serena lo sigue a la habitación y él la carga en brazos, ella pasa sus dedos en el pecho desnudo de su esposo. — Jmjmjm…Bueno ésta forma de cargarme me parece más decente.

Desayunaban en el balcón, enviando mensajes a quienes correspondía, en especial Serena que sabía que sus amigas habían estado esperando afuera de la sala del área médica, muy preocupadas. Sonreía muy tranquila, y veía las hojas del jardín moverse en la brisa del verano. Su esposo se puso una camiseta lisa de algodón, de color gris, su cabello negro ondeaba un poco en el viento y brillaba por la luz del sol, miraba su scouter muy atento, ella volvía la vista al cielo…

—Parece que más tarde va a llover…—Ella seguía vestida con la ropa de su esposo, se ató el cabello en una cola y tomaba aire fresco.

—Sí, creo que una tormenta eléctrica, así que si quieres caminar un poco por el patio, debes aprovechar. — La miraba sonreír con ambas manos en su taza, su flequillo rubio se movía con el viento, y su boca, sus labios rosados tocaban el borde de la taza. — Acércate…—Pidió el Príncipe extendiendo la mano. — Trae tu taza…— Ella sonreía, se levantaba y acercaba también su silla, pensando que su esposo la quería tener sentada a su lado. Rápido la toma de la mano y la cintura, la sienta en su regazo. Ella larga una carcajada al darse cuenta. Toma un plato de galletas y se las va a dar en la boca. — No. — Le quita el plato y lo deja en la mesa. — ¿Qué quieres tú?— Una sonrisa ladina se dibuja en su rostro al verla ruborizada.

—Ah, pues…Mmm…—Observa en la mesa. — Quiero esos pequeños panes de queso. —Vegeta se estira un poco sosteniéndola y toma el plato. Ella va a atrapar uno y él se lo quita de la mano y se lo da en la boca, esperando que le dé un bocado. —Eh, no hace falta yo—

—Déjame hacer esto…Anda que el té se enfría y es el que trajimos de Londres. —Ella da un pequeño bocado y a él le da risa lo recatada que se pone, saca su cola y la enreda en su cintura muy cariñosamente. Ella toma el pastel que estaba comiendo su esposo y también se lo da en la boca para que lo termine. Vegeta resopla un poco molesto-medio en broma, viendo que ella no puede recibir algo de una manera, "solo para ella". Acelera el bocado al pastel y le queda crema en la nariz y su mejilla.

—Jaja…Mmmm… A ver ¿Qué tal sabes con el té?— Serena saca muy discreta su lengua y lo limpia. Ambos se contagian la risa y disfrutan del momento.

—Ojalá se te caiga un bollo en la camisa que traes puesta. Jajaja. —Vegeta bromeaba. Ella largaba una carcajada, y cree que es la primera vez que no le dice pervertido o algo así por una broma de ése estilo.

Mientras tanto en los techos…

— ¡Rei!— Sisea en voz baja Raditz, que la descubre espiándolos en el balcón.

— ¡Ay! Tonto…Me asustaste. — Susurra ella también para que no la descubran está a unos ciento cincuenta metros, y se tapa por una de las paredes que sobresale del techo.

—Si no tuvieras tu atención donde no debes hubieras detectado mi Ki. Tu lugar de trabajo es para aquel lado. — Le señala para donde tiene que tener la vista.

— ¿Ah sí? Pues que yo sepa es el "techo". —Golpea un par de veces su tacón muy discreta. —Sólo quería ver que están bien.

—Recibiste el mensaje al igual que yo…Así que andas de fisgona. — Sentencia Raditz.

—Pues estaba VIGILANDO y mi vista chocó con ellos, no es mi culpa. —Se cruzaba de brazos ofendida. —Además ellos andan de exhibicionistas aquí donde cualquiera los puede ver.

—Pues es SU CASTILLO, por lo tanto es SU CASA. Pueden hacer lo que quieran, y nosotros somos la gente de SU confianza, así que…— Toma la cabeza de Rei y la gira a la otra dirección.

— ¡Oye! ¡Que estés casada no significa que tienes licencia para andar manoseándote al aire libre!— Rei gritaba a todo pulmón.

— ¡Oye Rei no te metas en lo que no te importa!— Serena le gritaba desde el otro lado, Vegeta las miraba un poco molesto y sorprendido del intercambio entre las dos hembras.

— ¡Pues es muy difícil cuando lo haces en mi cara!— Gritaba y era atrapada por Raditz con una mano en la cintura y otra en la boca.

— ¡NO ME OBLIGUES A QUE RADITZ TE INMOVILICE O TE DEJE DESEMPLEADA!— Agitaba su puño mientras lo veía a Raditz disculparse inclinándose hacia adelante. A Vegeta le molestó, pero le dio algo de gracia la forma rara en que Rei "consultaba" por su bienestar. Definitivamente la relación entre ellas dos se entendía así.

Raditz la arrastraba lejos, y al bajarla, la notó hacer una mueca de sonrisa. Era muy rara su manera de consultar por su amiga sin sacrificar su soberbia. —Jaja…Nos vas a dejar sin trabajo, vamos, tenemos cosas que hacer, y en poco tiempo se nota que va a llover. — La ve caminar meneando sus caderas, ya quiere llegar a casa y castigar ése trasero insolente.

— ¡Hm! ¿Ya estas llena?— Pregunta Vegeta a su esposa, ella asiente. Aunque se notaba que tenía más antojo de té que de comida. Ve que el cielo se nubló más rápido de lo esperado, y comprueba con su olfato. —En unos momentos va a llover. — Se levanta con ella en brazos y la lleva al sillón que estaba cerca, dentro de la habitación.

—Yo te ayudo a entrar la mesa, no quedó mucho, pero…—Justo que iba a ayudarlo, él entraba cargando la mesa con todas las cosas como si nada. — ¡Wow!—Sorprendida de su fuerza y coordinación fina.

— ¡Que te sientes mujer!— Afilaba su mirada asesina a ella para que se quede quieta. Volvía a salir y entraba las sillas. Apenas cerraba los ventanales del balcón veía caer unas pequeñas gotas en el vidrio.

—Oh… No podré caminar en el patio. — Se acercaba en silencio a ver la llovizna y el cielo ponerse cada vez más gris, unos relámpagos se dibujaban a lo lejos.

—Mi propuesta sigue en pie…— Vegeta se gira para verla. Su corazón dá un latido estruendoso en su pecho. — Quiero hacerte el amor. — Al instante se siente lleno de vida.

—Tú…Siempre me has hecho el amor. — Se acercaba a él con su mano y Vegeta la tomaba poniéndola en su mejilla, y besando su palma. Ella creía que iban a seguir acercándose, pero él la detuvo un poco. Vegeta da una pequeña sonrisa traviesa, relajando un poco su mirada ante su declaración. Tomaba los botones de la camisa de su esposa y la desprendía muy lento, ella ponía sus manos en sus brazos, siguiéndole un poco el movimiento. Deja la camisa desprendida y no se la quita, lleva sus manos a su cintura y la recorre hasta sus caderas, toma el borde del pantalón y se lo baja. Serena da un pasito adelante dejándolo atrás, respiraba muy profundo mientras Vegeta bajaba la camisa por sus hombros, dejándola completamente desnuda. Serena atrapaba el borde de su camiseta y se la quitaba, él se agachaba un poco para darle alcance. Luego su respiración se calentaba al mirar los finos dedos de su esposa desabrochar su pantalón, y bajarlo, notándolo sin ropa interior. Su cola estaba baja, pero bailando muy lentamente, dibujando un ocho de un lado al otro.

La princesa iba a abalanzarse sobre él pero la detiene de los hombros dejándola parada, se aleja para verla, escudriñándola en la luz del día nublado, y con mucha atención confirma lo que se había dado cuenta anoche, si bien ya no tenía las crías dentro de ella, su cuerpo mantuvo algunos cambios, sus caderas se ensancharon, sus muslos se veían más gruesos, y junto con sus pechos engrandecidos, hacían notar más fina su cintura. Ella se empezaba a sentir nerviosa por su mirada tan fija sobre su cuerpo, y se tapaba un poco el abdomen con sus brazos y manos, de reojo también lo veía a él, estaba guapísimo, y su mirada negra brillante sólo resaltaba aún más su sensualidad.

— ¿De qué te tapas?— Vegeta se acercaba a ella, dándose cuenta que su pregunta la puso un poco nerviosa. Acercaba sus manos para desatar su cabello.

—Es…Es que, me dí cuenta que…Aun tengo los kilos del embarazo. — Se pone roja brillante. — Y sobre todo que mi vientre, pues, no está firme. — Se envuelve el vientre tapándolo por completo con sus brazos.

—Jaja… No podías hacer abdominales con el vientre tan grande. —Metía sus dedos en su cabello dorado suelto, acariciaba su mandíbula con los pulgares, y la recorría con pequeños besos por su mentón, su cuello. Ella se decidía a tocarlo dándole caricias en su abdomen, en su espalda, subía por su pecho. Se sacaban suspiros intercambiando sus toques. —Sigues hermosa…—La hacía saltar tomando con descaro sus pechos en las manos. — Siguen grandes… Y esto también. — Baja rápido a su trasero, haciéndola ahogar un gemido, hunde sus dedos en él, sigue su camino y se queda en sus caderas, baja a sus muslos. — Todo esto también, está más grande, está firme, y me gusta. — Sin esperar la levanta enredando sus piernas en él. Se sube a la cama, camina de rodillas con ella aferrada hasta el centro. Siguen intercambiando besos y caricias sin parar. La recuesta muy delicadamente.

—Eran las pocas áreas que podía ejercitar…Es fácil para ti…— Serena comenta en voz baja, a través de los jadeos. — Tú estás totalmente firme y muy…Muy sexy. Mi abdomen se siente blando…Agh, no me gusta, tú estás en forma… — Toca los músculos del pecho de su esposo y él... — ¡Oye!— Pega un grito agudo, ofendida al sentirlo picar su estómago con los dedos.

—Sí, no está firme…pero es sólo eso. Tampoco estás gorda como un globo…Mmm— Seguía tocando su abdomen. — Rellenita creo que es la palabra ¿Es por eso que tomaste mucho té y no tanta comida?— La vió asentir, él resoplaba una pequeña risa. Besaba y lamía su ombligo. Subía muy lento con su lengua erizándola, su cola se ocupaba de masajear su clítoris y los labios de su centro. Tomaba su erección, comenzaba a penetrarla muy lento. La veía retorcerse sin parar sólo con eso, sus mejillas rojas, y sus manos en los brazos que él se sostenía. De pronto ella abre los ojos en sorpresa al sentir cómo la lava en su entrepierna no se hacía esperar, arquea su espalda y se viene con sólo un poco más de la mitad de su polla adentro.

—Aaahh…Vegeta, lo siento, lo arruiné…—Golpeando su frente, se lamentaba de no haber tenido ése orgasmo con su esposo.

—Jmjm…Sabes que eso nunca me detiene. — Saca su miembro, y con una mirada maliciosa limpia con su mano los jugos de su esposa y explícitamente lubrica su miembro con ella. — Me encanta que tu cuerpo sea tan sensible…— Susurra a su oído, y vuelve a penetrarla, gruñe excitado al sentirla hasta el fondo, baja a unir su lengua con ella, se abrazan moviendo sus caderas. Recorrían cada centímetro de sus cuerpos con sus dedos, gimiendo en cada embestida. Vegeta rodaba haciéndola quedar encima de él, sin separar el beso, su cola se quedaba enredada a la cintura de Serena, corría su cabello a un costado, luego besaba y masajeaba sus pechos, metía sus pezones en la boca, los succionaba muy suave haciéndola gritar de placer. Serena enredaba sus dedos en su cabellera negra, y gritaba su nombre sin parar, su cadera aceleraba un poco. El no dejaba de masajear sus senos, aumentando las succiones. Sus dulces pezones lo tenían loco, los presionaba, metía ambos en la boca, salivando sin parar. Su polla empezó a dar tirones violentos desde los testículos a la punta, mientras ella pegaba aún más su cuerpo a él, estrangulando su virilidad con su carne. Golpeaban sus sexos uno contra el otro hasta sentir juntos el orgasmo. Temblaban pegados, en tanto se detenían las olas de placer en cada fibra de sus cuerpos. Vegeta la acomodaba sobre su brazo para que se recueste en su pecho. Trataban de tranquilizar sus respiraciones.

—Vaya…Tiene buen sabor…—Vegeta comenta sorprendido y relamiéndose un poco.

— ¿Eh?— Serena lo mira un poco confundida, hasta que mira sus senos y se da cuenta que no están mojados sólo por su saliva. Se cubre de inmediato con las sabanas para secarse. Roja de la vergüenza. — ¡Vegeta! ¡Eso es sólo para bebés por si no sabías!— Toma una almohada y se la estrella en la cara. — ¡Cerdo asqueroso! ¡Degenerado!

—Jajaja, pues por ahora ellos no lo necesitan. Además son dos Saiyajin, no creo que les alcance. — Seguía riendo hasta sentir dolor en sus costillas, mientras ella seguía estrellando la almohada en su cabeza. — Ven aquí. — La tironeaba y la dejaba en su pecho, notaba que ella también se reía. Los latidos de sus corazones, el sonido de la lluvia y los truenos, se sentían muy relajantes para los dos. La cola de Vegeta, enreda la muñeca que Serena tenía en su pecho, en tanto unía su mano entrelazando sus dedos.

—Vegeta… ¿Cómo era ella?— Serena pregunta con tono tranquilo, ella movía sus dedos entre los de él, dando pequeñas caricias.

— ¿Qué? ¿Quién?— Vegeta parpadea hacia ella.

—La mujer que se te insinuó en el bar…— Lo siente ponerse rígido y frío.

—Sabes…Mi instinto me dice que ésa pregunta es una trampa. — Ella lo mira y él frunce el ceño hacia ella.

—No, te lo juro, estoy bien. Sólo que no me has contado bien lo que sucedió, sólo eso. — Lo siente resoplar muy fuertemente. — Anda confía en mí, yo confiaré en ti. — Se acurruca y da pequeñas cosquillas con su nariz en su pecho.

—Bueno…Eeemmm…Ahora que trato de recordar en detalle, no recuerdo bien, tomé mucho… Era una Saiyajin que estaba ofreciendo sus servicios sexuales en el bar, era atractiva, aunque no muy voluptuosa. Me enseñaron que se debe al método de gestación que usamos, como las hembras aquí se dedican más a ser guerreras que a gestar las crías, su cuerpo tiene un poco menos de curvas.

—Sí, sí…No cambies de tema…—Miraba la lluvia por la ventana y lo seguía escuchando.

—Grrr…— Gruñía muy suave y seguía. —Bueno, creo que era de ojos marrones o negros, cabello marrón oscuro. Me comentó que mi bonita esposa y yo pusimos de moda el beso en la boca, creo que fue porque sin querer me toqué la boca pensando en ti, dijo que ahora se lo piden mucho. Luego me había puesto una mano en la pierna, recuerdo haberla mirado e ignorarla. Lo siguiente que hizo fue subirse encima de mí mientras estaba sentado con los demás, también sentí su cola debajo de mi camisa, quizá fue así que su olor quedó en mí…Y pensaba que en efecto era atractiva…Y me preguntaba a mí mismo, si tú fueras saiyajin, si tu cola sería así de suave o si las cosas serían más fáciles. Llegué… A la extraña conclusión de que no me importa si eres o no Saiyajin, yo quiero estar sólo contigo. Me levanté y me fui. Vine caminando hasta aquí, estaba muy mareado para volar…

—Jmjmjm…No es extraño, porque estamos enamorados. — Lo mira y está sorprendido, ahora parecía que ella le había leído la mente. — Sé que sí…— El abría y cerraba la boca, como esforzándose por responder. — No lo digas, no hace falta…— Pone sus dedos en la boca de su esposo. —Sólo hazlo…

—Hm…Bueno, eso es un poco más fácil. — Se relaja, siente que en éste momento tiene a la mujer más maravillosa del universo en sus brazos.

—Has tenido muchas mujeres… ¿Has hecho un trío?— Aclara su garganta. — O sea, sé que has estado con más de una mujer al mismo tiempo. Me refiero a un hombre, una mujer y tú.

—Pues nunca se me ha dado algo así…Mmmm…Tendría que confiar con quien voy a compartir la hembra. — Piensa un poco. — Nunca he sido muy asiduo en compartir…

—Jaja, te entiendo ¿Cuántos años tenías en tu primera vez?— Seguía preguntando, sentía que era la primera vez que tenían una "charla de alcoba".

—Tenía 14, es la edad en la que se hacía tener relaciones a los jóvenes, porque al haber tantas guerras y purgas debíamos saber aparearnos. No es que fuera obligación, pero sí que era buen regalo de cumpleaños. Mi primera vez fue con tres chicas saiyajin, regalo de mi padre, ellas tenían dieciséis, tenían experiencia y me enseñaron a dar placer. También aprendí con otras, como seguro te imaginas… ¿Tú te has sentido ESO antes?—Se anima a preguntarle.

—Ppfff miles de veces, Jajaja. Era muy soñadora. Una vez a los doce, me llegó a gustar Andrew. — Lo sintió saltar ante ésa declaración. — Cuando lo ví en su uniforme de la universidad creí que era un príncipe de cuentos. Pero era imposible, él tenía diez años más y siempre me trataba como su hermanita caprichosa. Y Darien solo se burlaba de lo nerviosa que me ponía al tenerlo cerca. Jajajaja. Y luego algún que otro hijo de los soldados y guardias, aunque eran sólo sueños.

—Así que la almohada que quedó en el Milenio de Plata debe tener más experiencia sexual que yo. Jajajaja. — Tomaba aire riéndose un poco. — ¿Entonces en verdad ya no ves a Andrew así?— Había plantado la duda en él, esa declaración sí que lo sorprendió, aunque quizá se deba a que, el trato del Rey Andrew hacia ella lo vió muy de hermanos y nada más.

—Sí, te lo juro. Sólo tengo ojos para ti. — Se abrazaba fuerte a él.

— ¿Y con Darien? ¿Nunca tuviste ningún pensamiento así?— Quiere saber, ya que dijo que era muy enamoradiza.

—No, nunca. Quizá era instintivo, al ser mi medio hermano…— Pensaba un poco. — Me es difícil recordarlo desde antes que sucediera lo que sucedió, no me duele tanto odiarlo, sí me duele recordar lo mucho que lo quise. Si no me lo hubiera hecho, no lo hubiera creído de nadie que me lo contara, apuntó a matarte y luego quiso matarme a mí. Que esté muerto para mí es lo mejor. Haaaa…—Suspira algo triste y se acurruca más a él, sintiendo algo de frío. Vegeta se da cuenta y cubre a ambos con las sabanas. El Príncipe piensa que quizá ella tiene razón, si él sigue igual…es mejor que Darien se quede muerto.

— ¡Oh por Dios Lita! — Kakarotto exclamaba en la mesa. — ¡Ezta muy dico como sshiempre!— Con la boca llena trataba de hablar.

—Sí… ¿Verdad?— Mina siseaba tratando de no clavar el tenedor en la pierna de su esposo. Todo el mundo la miraba precavido de como las llamas de la furia se levantaban detrás de ella.

—N—No tienes que decir eso…Eeemmm…Rei y Mina me ayudaron. — Lita trataba de ser modesta y evitar ser asesinada.

— ¿Vino, Mina?— Bardock le preguntaba tratando de distraerla, su nuera sí que era de cuidado a veces.

—Oh, no gracias. Prefiero un trago del Whisky escoces que se trajo de la Tierra, por favor. — Mina le explicaba y seguía comiendo en su plato el estofado con pastas que hizo con las chicas.

—Seguro. —Bardock iba de inmediato a buscarlo, aunque entendía que no era lo ideal para acompañar las pastas. Era lo ideal para calmar el fuego en los ojos de Mina.

—Jaja…qué bueno que la Sailor del fuego soy yo…— Rei comentaba a su esposo una broma en voz baja.

—Sí, Kakarotto no sabe lo que le espera a la noche…— Raditz se reía, y Rei lo quedó mirando atento. —Luego te cuento el favor que me pidió Mina…—Le susurra y le guiña un ojo cómplice.

— ¡Haaaa! Las pastas ya son mi plato favorito. — Comentaba Kakarotto, mientras iba a su habitación matrimonial, Mina se unía a él, luego de ver que su bebé quede bien dormido. Caminaban juntos en silencio y es la primera vez en toda la noche que Kakarotto nota el silencio sepulcral de su esposa en casi toda la cena. Dibuja una sonrisa y la toma de la mano. Ella responde y sonríe. Entran a la habitación, muy disimulada, Mina traba la puerta. Kakarotto no tiene idea de que acaba de quedarse a solas con el enemigo.

— ¿Te sientes muy lleno? ¿O cansado?— Se acerca a su espalda y le empieza a quitar la ropa. — Siéntate, así puedo darte un masaje…—Él se sienta relajado en el borde de la cama, se quita la camiseta. — El sonido de la tormenta es relajante ¿verdad?— Susurra a su oído, lo lame detrás de la oreja.

—Aaahh…Mina…— Ella le pide levantar un poco los brazos y la obedece, sedado por su dulce voz…De golpe un click resuena…— ¿Huh? ¡¿Qué?! ¡¿Qué haces?!— Se gira a verla y él tiene las manos inmovilizadas con los dispositivos que drenan el ki, se tira hacia ella. Y rápido se aleja de él, da una carcajada burlona y aprieta el botón de un pequeño control que tienen en su mano. Kakarotto se siente jalar hasta el respaldo de la cama, quedando con ambas muñecas a los lados y sentado contra el respaldo. —Mina… ¿A qué estás jugando?— Sisea en advertencia.

—Jaja, sabes…Me hiciste sentir muy celosa desde hoy a la mañana…—Se pone en la punta de la cama, se cruza de brazos, en verdad está satisfecha del susto que le dio.

—Mina, es una tontería…Sabes que lo de Lita fue…Bueno, no fue nada. — Se estira pero es inútil usar su fuerza, porque es drenada al instante. —Sabes que tarde o temprano voy a soltarme…— Afila su mirada asesina hacia ella.

—Sí…Pero, será más tarde que temprano y eso me sirve, ahora vas a ver lo que pasa cuando provocas a la Diosa de la Lujuria…— Muy maliciosa sonríe y se va al baño.

Kakarotto resopla algo frustrado, está curioso pensando que si se transforma en Fase dos, seguro los brazaletes no podrán soportar…También recuerda que la esposa de Tarble los había adaptado, por si acaso…Siente que sale del baño, y deja prendida una de las luces de la mesita de noche, la mira atento y tiene una camisa color negra de él, en verdad sus piernas son esculturales, traga duro viéndola. —Mi-Mina…Eeemmm, sólo no estés enojada ¿Sí?— Ella se sienta a horcajadas de él y cuando siente que le va a dar un beso, estira su cuello, roza muy suave sus labios. Mina saca una pelota negra con un lazo en los lados, y en un segundo sin delicadeza se lo pone en la boca de su esposo, dejándolo aún más confundido. Larga un gruñido reprimido en su boca.

—Ahora…— Se desabotonaba un botón. —Vas…—Se desabotonaba otro— A conocer…— Y otro…— Lo que sucede…—Uno más. — Cuando me provocas…— Se termina de desabotonar la camisa y descubre un conjunto rojo de lencería de encaje. Va a su mesita de noche y saca una caja de madera y una pequeña llave con forma de corazón. Saca el contenido de la caja un vibrador rosa con forma de conejo, de unos quince centímetros, parecía de silicona. Kakarotto miraba atento y de pronto una idea pasó por su cabeza… Empezó a gruñir y negar con la cabeza. —Jajaja…No es para ti…— Mina reía sin parar. —Éste sí. — Saca lo que parece un anillo de silicona del mismo color que el vibrador, quitaba sus pantalones y su bóxer, él atino a sostenerla de la muñeca con su cola, pero ella la inmovilizó con su cadena y se daba espacio para ponerle el anillo en su miembro. — Jaja…Te quejas…Pero mira lo duro que estás. —Pasa su lengua por la punta y su polla pega un salto, sigue bajando el anillo hasta que la pequeña cabeza de conejo que sobresale toca sus testículos.

Se coloca entre las piernas de su esposo, toma el vibrador, empieza a lamerlo de arriba abajo para lubricarlo, la mirada brillante de Kakarotto la incitaba, muy lento lo bajaba, y corre hacia un costado sus bragas, dándole una buena vista de su centro mojado, y comienza a insertarlo, gemía en cada centímetro hasta el fondo. Se recostaba dejando su cabello esparcido, tomaba un pequeño control en su mano, y al instante que lo apretó, Kakarotto pegó un salto sintiendo el anillo vibrar en su polla, ella también se retorcía y gemía. Kakarotto apretaba la pelota en su boca, los gemidos lo tenían salivando, quería tocarla, quería ser él mismo quien la hiciera sentir así.

Sus miradas se cruzaron, lujuriosas y Mina aumentaba la velocidad de ambos con el control. Kakarotto gruñía y gemía sin parar, las vibraciones en su miembro eran intensas, el sudor corría en su frente, cerraba fuerte los ojos, no quería eyacular así. Hasta que de nuevo aumentó la velocidad, y Mina como podía iba gateando hasta él y ponía su boca en la punta de su virilidad y sacaba la lengua esperando que eyaculara, bajaba su brasier, esperándolo y pellizcando sus propios pezones. Hasta que por fin ambos caían en el clímax. Mina lo relamía sin dejar ni una gota de semen escurriendo. Los ojos de Kakarotto lagrimeaban por la intensidad del orgasmo, y respiraba pesado y caliente. Mina quitaba el anillo de silicona y dejaba el vibrador de lado…

—Mmm…Kakarotto, tú nunca decepcionas. — Seguía relamiéndose. — Ahora, espero haber liberado la bestia que hay en ti. — Quita la pelota de su boca, chorreando de su saliva.

—Tú…No tienes…Idea…—Jadeaba Kakarotto. — ¿Cómo?... — Tironeaba sus muñecas.

—Mi lindo cuñado cómplice…Y no te preocupes por Gohan…Hoy lo cuida la tía Rei. — Reía traviesa. — Aunque de seguro vamos a tener que devolver el favor…Y los brazaletes. — Lo suelta y de inmediato se arroja a ella, rompiendo su lencería con los dientes, sacándole unos pequeños gritos, mientras él rugía excitado.

—Qué bueno que eres flexible, sino te romperás con todo lo que te voy a hacer. — Apretaba fuerte su mandíbula, y bajaba a lamer su cuello, y dejarle pequeñas mordidas. Quería destruirla de placer.

— ¡Mas te vale cumplir!— Se aferra a su cuello, y enredan sus lenguas sin control. El sonido de la tormenta que se desata en la noche, los hunde aún más en el estado de lujuria y deseo.

Habían pasado un par de días y el Príncipe Vegeta se decidió a ir a entrenar, sólo más o menos unas cuatro horas. No es muy adepto a cortar todo de manera abrupta. Luego al final del día quizá acompañe a su esposa al área de natación. Así que, estas horas serán intensivas. Ahí estaba parado en la puerta de la cámara de gravedad el Élite que era casi su propio mal necesario. Por la cara sabía muy bien que es lo primero que le consultaría.

—No entrenaré contigo, hasta que me digas qué pasó. —Kakarotto se aleja de la entrada de la cámara, dispuesto a salir volando, dependiendo de su respuesta.

— ¡Hm! Buenos días gusano grosero…— Presiona un poco su puño enojado por su reclamo ¿Quién se cree que es éste tipo?

—No me vengas con ésa mierda…—Lo detiene del hombro cuando intenta avanzar, presiona su mano sobre él.

—Bien…—Vegeta le hace señas de que entren a la cámara para hablar más en privado. — Ella creía que me estaba viendo con otra, porque, cuando fui al bar de Shallot, una hembra me dejó su olor. No pasó nada, y se lo expliqué…Sus sospechas también se…Intensificaron, cuando me veía desaparecer, y volver a bañarme antes de verla. Pero le dije que iba a un lugar alejado a entrenar, que me excedía, a ella no le gusta que me exceda. —Con tono calmado le explicaba. Pero lo vió fruncirle en ceño y resoplar iracundo.

— ¡O sea que le mentiste!— Kakarotto reclamaba.

— ¡No le mentí! ¡Es la verdad! ¡Tú lo sabes! ¡Ibas conmigo a entrenar!—Le gritaba pero qué más podía hacer. Si de todas formas… "Él" no quería cambiar.

— ¡No le dijiste que Darien está vivo y que sabes dónde está! ¡Que estamos entrenando con él!— Ruge agitando su puño frente a él.

—Él quiere seguir muerto…Y ella lo prefiere así. — Suspira está realmente cansado de tantos dramas. — Esto es lo último…. — Le muestra una cápsula. — Aquí hay un scouter, dile que lo tome como "señal de buena voluntad"…Es la última vez. Éste asunto se da por terminado. — Kakarotto lo toma y piensa llevárselo, tiene razón, es mejor dar por terminado todo esto.

—Aun así…No entiendo bien. — Toma la cápsula en su mano y resopla frustrado.

—Sí…No entiendes. — Lo mira y lo ve dudando mucho. — ¿Sabes cómo éramos tu hermano y yo en las misiones y purgas? ¿O qué hacíamos?— Él levanta su vista y se miran muy seriamente. — Nos "entreteníamos" pulverizando ciudades.

—P-P-Pero sino obedecían, Freezer, los castigaría o torturaría. —Trata de excusarse por ellos.

—Sí, puede ser que fuera por eso. Pero ¿Alguna vez sentiste la aceleración de la violencia? No en una batalla cuerpo a cuerpo con un rival, o defendiendo a los tuyos, sino…Sólo por la sensación de poder. — Mira a sus manos, como si pudiera en ése momento ver sus puños llenos de la sangre. — Nos gustaba volar a lo alto y ver cómo las ciudades se convertían en cenizas con nuestro poder, pensábamos que, como eran débiles, éramos nosotros o alguien más que los exterminaría. De lejos, parecían insectos que salían de los edificios, y luego, cenizas de nada. Hasta que un día fui yo uno de esos insectos débiles, a merced del más fuerte. —Toca su hombro izquierdo y raramente no recuerda a Freezer provocándole ésa herida…Sino a su esposa, dándole un beso en ésa cicatriz. También nota la cara de espanto que de pronto puso Kakarotto. — Yo nunca he ocultado quien soy o lo que he hecho, por eso siempre creo que merezco dolor, sufrir. Los errores y horrores de mi dinastía, terminaran conmigo. Podemos ser los destructores de nuestra raza, o los salvadores de nuestra raza. Porque sé que no todos los Saiyajines somos sanguinarios piratas espaciales. — Miraba hacia arriba y percibía el Ki de Raditz con Rei y el niño, en su día libre. — He decidido hacer lo correcto, aunque sea difícil. Porque al fin tengo algo que quiero proteger, al igual que Raditz. — Kakarotto se para firme, entendiéndolo, esperando la orden. — Ve y dile…Que ahora es él quien debe elegir. — Lo veía desaparecer. Suspiraba y prendía la cámara sin hacerse esperar para entrenar.

En el Planeta Potofu, Kakarotto aparecía y sabía que sin ocultar su ki, él iba a aparecer. Y ahí estaba caminaba hacia él algo confundido de que Vegeta no viniera. Justo a unos metros Kakarotto le lanza la cápsula para que la atrape.

— ¿Sucedió algo? ¿O vienes a escondidas de tu jefe?— Darien con tono burlón preguntaba y miraba curioso la cápsula.

—Es la última vez. — No pudo evitar ver la cara pasmada de Darien. — Las crías de la Princesa, ya nacieron. Prematuras, pero se encuentran bien, junto con ella. — Kakarotto creía que él debía saberlo. — El Príncipe decidió terminar con esto y eso en tu mano, es como un gesto de buena voluntad. Si tú decides mantenerte muerto…Es cosa tuya. — Algo de esperanza vino a su pecho, pero desapareció en el instante que Darien, simplemente se dio la vuelta y se iba. Pero el alivio de dar esto por terminado era mucho, en especial porque tuvo que ocultárselo a Mina.

Hace dos meses…

El Príncipe Vegeta se sentía de buen humor, luego de que la mirada fría de su esposa sobre él desapareciera. Sólo con una simple mirada, ella lo ponía al revés…Al principio sentir eso le desagradaba, pero ahora, sólo siente el pecho lleno de emoción. Entra a su oficina y mira la memoria drive con toda la información de archivo, y la que consultó con el médico, y la que le pidió a la Reina Serenity, si bien la Reina se sorprendió ante su pedido, cuando él le dijo que también tenía información sobre la extracción, no dudó en hacer el intercambio. Ésta historia que tenía en sus manos…No era suya. Golpeteaba los dedos en su escritorio, se levantaba y se iba al patio.

—Kakarotto…—Lo llamaba al Élite que estaba haciendo guardia en el patio.

—Su Alteza…— Saludaba relajado como siempre. Vegeta le indicaba para subirse al techo. — ¿Acaso quieres un duelo aquí? Jaja…

—No imbécil, sígueme. —Sisea con furia. Ambos en el techo, uno al lado del otro. Vegeta miraba hacia arriba y cerraba los ojos, se concentraba en encontrar ése Ki extraño. Ahí estaba. — ¿Recuerdas el Ki del Príncipe Darien?

— ¡¿Qué?! ¡¿Qué dijiste?!— Saltaba de un susto. Sacudía su cabeza, no lo creía, no quería.

—Está lejos…Pero no tanto…— Lo mira de reojo y le hace señas para que lo detecte. Apenas lo ve cerrar los ojos para detectar ésa frecuencia de Ki, vuelve a abrirlos muy asustado.

—Imposible…— Declara en voz baja.

—Ahora, llévame hasta donde está. — Ordena con voz tranquila. Ve a Kakarotto dudar por varios minutos. Hasta que por fin toca su hombro y lo lleva hacia donde se encuentra.

Llegaban a un planeta desértico, Kakarotto miraba a todas partes y no veía a nadie. En el fondo de su mente deseaba que fuera mentira. En cambio veía a Vegeta muy seguro de dónde estaban y para qué. Volvía a concentrarse para detectarlo, quizá lo ocultó cuando sintió que aparecieron ¡Puta madre! Ahí estaba, cayendo como un misil hacia ellos, el Príncipe Darien con una máscara blanca. Kakarotto y Vegeta lo esquivaban muy fácil, se notaba que dejó de ocultar su Ki a propósito, cuando estuvo a centímetros de ellos. Kakarotto acelera y se tira a inmovilizarlo, pero él era rápido. Ve que vuelve a tirarse contra Vegeta, y Kakarotto lo taclea tirándolo al suelo, se transforma en SuperSaiyajin, Darien empieza a desplegar su Ki también, quiere ver de cerca el poder del supuesto Guerrero Élite. Los puños y patadas volaban entre ellos, mientras se elevan del suelo. Darien se pone frenético, comienza a rugir en tanto siente su Ki elevándose al mismo nivel del SuperSaiyajin. Kakarotto alcanza a golpearlo en el pecho y él sin esperar le da una patada certera aprovechando la cercanía. De inmediato ven a Vegeta en SuperSaiyajin fase dos, volar a toda velocidad entre ellos y separarlos. El Príncipe ve a Darien y le dedica una sonrisa ladina.

—No vale la pena que luches contra éste idiota…— Señala a Kakarotto. — Él suele ocultar su poder…En cambio yo. — Pone sus puños a los costados. Toma aire y las descargas eléctricas a su alrededor empiezan a girar. En el aire unas llamas rojas empiezan a dar vueltas sin control. Darien traga duro al ver la demostración de Vegeta, era obvio que su Ki aumentó, pero ¿Por qué no lo percibía correctamente? Su cabello se volvía rojizo al igual que sus ojos. — Este es el SuperSaiyajin Dios…No te asustes…Todavía... — Pegaba un rugido al cielo que parecía hacer temblar el planeta entero. Y las flamas azules lo transformaban de nuevo. Casi sin querer Darien se hacía hacia atrás, si era sólo un truco…Era bueno…

Potage se había asustado de toda la conmoción, se habían hecho amigos con Endymion. Y cuando le dijo que detectó Saiyajines en el planeta, en verdad le puso los pelos de punta, ahora se arrastraba discreto a espiarlos, parecían fuegos artificiales todo lo que veía. Y pegó un salto tremendo al sentir una mano en su hombro.

—Oiga anciano, lo siento…Soy Kakarotto, no se preocupe. —Reía un poco, el viejo no parecía malo, más bien preocupado por lo que estaba pasando.

—Son Saiyajines ¿Qué quieren? ¿Qué buscan con mi amigo? ¡No soy un viejo indefenso!— Pone pose de pelea, a Kakarotto se le hizo gracioso. Y luego parpadea en dirección del Saiyajin azul y Endymion. — ¿Su hermano?— Levanta una ceja.

— ¿Cómo lo supo?— Kakarotto estaba intrigado, no creía que Darien le haya contado o algo así.

—Ja…Ya te dije que no soy un viejo indefenso…Y esos dos tienen una energía vital…Bastante sincronizada. — Reía y se quedaba junto a Kakarotto, no parecía interesado en hacerle daño, y le mantendría un ojo bien puesto.

—Yo estuve entrenando en Yardrat, ésas habilidades tan sensibles con el Ki, son difíciles, yo logré la teletransportación, pero diferenciar así, de manera tan detallada las frecuencias, se necesita de algo más que practica. — Kakarotto comentaba y se quedaba sentado con él, casi disponiéndose a ver el espectáculo.

—Jajaja ¿Cómo andará el Patriarca por ahí?— Seguían hablando y distrayéndose casi como si nada.

Darien se quitaba la máscara y la tiraba sin más. Fruncía el ceño y se miraban decididos. — Aquella vez…estabas moribundo, tu energía no fue suficiente para levantar tu brazo quebrado y atacarme con todo al mismo tiempo. —Declaraba dispuesto a terminar ése duelo.

—Sí, tú tampoco tenías la suficiente energía para matarme, usaste mucha para sanarte. Y quemaste mucha, muy rápido. Aunque noté enseguida que ahora ya aprendiste de tu error. —Con tono algo despectivo. — Pero ahora estamos sin desgaste, y podremos ver quién hubiera salido vivo de ése ataque final. — Darien pone pose de ataque y Vegeta sólo se queda esperando, justo que iba a atacarlo, en un segundo tenía a Vegeta cara a cara, dándole una sonrisa maligna, lo tomaba del cuello y lo estrellaba contra el suelo. Darien atrapaba su brazo el intentaba inmovilizarlo, en cambio volvía a tomarlo, pero del pecho y lo estrellaba contra el suelo de nuevo, escupía sangre, no gastaba en sanarse, y tiraba ataques de Ki en ráfagas, Vegeta los desviaba muy fácil con su mano, cuando estuvo seguro de haberle hecho un punto ciego, Darien iba a toda velocidad desde el suelo a derribarlo de una patada en los pies. Él se eleva y Darien no tarda en atacarlo con una ráfaga de Ki intensa, y por fin él responde con un Galick Ho. Hundiéndolo en la tierra, al limpiarse el polvo y el humo del aire, le sorprende un poco verlo al Híbrido parado en el hoyo del suelo como si nada.

—Es impresionante…Príncipe de Los saiyajin…Viniste a mostrarme cómo tú eres digno de ella o algo así. Antes de darme justicia… ¿Cómo detectaste mi Ki desde tan lejos?— Afila su mirada asesina, aunque sabe que ahora él puede matarlo sin más.

— Fue el más lejano y conocido que pude hallar, cuando estuve en Yardrat, entrenando para obtener éste poder. — Baja tocando el suelo, con el puño apretado.

—Ja en verdad que los Saiyajines son guerreros formidables…Pueden borrar un planeta con sólo un puño. — De manera despectiva lo acusa. — ¿Ella lo sabe? ¿O acaso es un asesinato simple? Aunque viéndolo de tú manera, es justicia…Y lo entiendo. — Cierra los ojos y recuerda a Serena feliz, lista para morir, luego de creer que había matado a Vegeta.

—Sí…Nunca fui un Príncipe Bueno. Quizá tú sí lo eras, pero no era posible, hubiera sido un error. —Lo mira resoplar fúrico hacia arriba. — Pero antes de morir, los terrícolas, dicen que uno ve su vida pasar frente a sus ojos…

—Ja… ¿Tú la viste?— De pronto le muestra algo en su mano.

—Esto es TU VIDA. Aquí está toda la información, de tu madre, la Reina Serenity…Y de cómo llegaste a la Tierra. — Se la arroja y él la atrapa.

— ¿Por qué? — De pronto algo se estruja dentro de Darien, si bien odiaba al Rey Vegeta, nunca quiso pensar en la Reina Serenity, le tenía cariño…Y pensar que ella traicionó al Reino de la Tierra, a su madre adoptiva…No quería. Apretaba la memoria drive, pero no se animaba a romperla.

—Estuve investigando las gestaciones hibridas de saiyajines…Y recordé la tuya…Las Sailors, están emparejadas con algunos soldados Élites. — Señala a Kakarotto que está con el anciano. — Ése se casó con Mina y van a tener un niño…Rei, Ami, ya tuvieron sus crías…Lita también está preñada del General…—Toma aire…No entiende por qué, pero va a decirle. — El problema es Serena…Está gestando a dos…— Se detiene al verlo reírse a carcajadas.

—Jajajajaja ¡¿A eso viniste?! ¡A informarme que tú vas a poder hacer lo que tu padre no pudo! ¡MATARLA!— Sisea colérico. Nota a Vegeta tragar duro ante su acusación.

—Tú…La conoces mejor que nadie, es muy difícil hacerla cambiar de parecer. Si pudiera convencerla de una extracción, para hacerlo con el método Saiyajin…

— ¡Hijo de puta!— Lo señala con un dedo. — ¡Viniste a preguntarme qué hacer para que desista de su embarazo!

— ¡No! Solo quería hacerla ver que con otro método ella estaría más segura.

—Ja…Ahí tienes la batalla perdida, ella es cabeza dura. Más si le insistes en el tema…Creo que tu mejor opción es dejarla que siga lo más que pueda y...— Resopla enojado, dándose cuenta que al final le dió lo que quería. — Cuando ella desafía sus límites, también se supera. Se detiene, al ver que puede dañar a un ser querido…Y si los bebés no está en peligro, ella seguirá hasta el final.

Vegeta se daba cuenta que tenía razón…Pero pensando desde ése punto de vista, se le ocurre que quizá en última instancia, si las cosas vuelven a ponerse mal, darle a entender que como tiene cariño por las crías…Si ella muriera, no podría verlas crecer. Se gira para irse, y todos se sorprenden dando un salto.

— ¿Es compasión? — Le pregunta Darien, con la garganta adolorida de furia.

— ¡HM! ¡Tú estás muerto y piensas seguir de ésa manera!— Declara Vegeta en tanto se iba al lado de Kakarotto.

— ¿No temes que les haga daño?— Algo consternado, Darien preguntaba.

—NO. — La mirada asesina de Vegeta lo apuntó tan fuerte que se sintió apuñalar. Una parte de Vegeta, así como también de Kakarotto, se sienten curiosos de ver hasta donde pudo avanzar el hibrido Selenita/Saiyajin…

En el presente…

Pasaron un par de meses tranquilos para la princesa, sin ninguna otra sorpresa los bebés salieron de los tanques. Una linda niña de ojos rojizos y un niño de ojos azules. No habían decidido nombres todavía. Y Serena creía que sería bueno hacerlo de una vez, pero temía la indiferencia de Vegeta en ése tema, además no se veía muy ameno con los niños. Nunca se negó a entrar a su habitación, pero ella notaba cómo los evitaba. Ahora estaba en la habitación matrimonial amamantando a la niña. El niño se había dormido recién con su botella, tiene que turnarlos así, porque lamentablemente, su esposo tenía razón con el apetito saiyajin. Vegeta entraba y sonreía un poco al verla con el niño en su carrito, y la niña feliz prendida a su pecho. Serena pegaba un salto cuando siente a Vegeta darle un beso en la cabeza.

—Lo siento…Estabas distraída. — Vegeta comenta y empieza a quitarse la armadura.

—Oh…Sí. Es que pensaba que no elegimos nombres aun…Eeemmm, si no te molesta…— Nerviosa preguntaba.

— ¿De qué estas nerviosa?— Levantaba una ceja preguntándole.

—Bueno, ya me habías dicho que los niños no eran lo tuyo…Y tenía la duda de si querrías que yo lo elija y listo o…— Miraba hacia los costados, sin saber qué más decir.

—No significa que los voy a comer…— Comenta ofendido. Levanta la cabeza hacia arriba, quizá tiene razón. Se acerca a ver al niño en el carrito, mientras la ve tocarle la mejilla a la niña que está amamantando, él decide hacer lo mismo con el niño. — Cualquier nombre menos Vegeta…Ya está muy gastado ése. — Va con ella y toca a la niña también. Le parece ridículo sentirse intimidado por estos bultos.

—Pensaba en Rini…Para la niña. — Le sonríe brillante al verlo hacer ése pequeño y tierno gesto con los bebés. Tiene que ser paciente, él no puede dar un giro rotundo en su personalidad, así como así. — Lita el otro día dijo que podía usar el nombre que le iba a poner a su bebé si era niño, como salió niña pues…

—Hm… ¿Qué nombre?— Le daba un beso a la mejilla de su esposa.

—Eeemmm… Trunks. — Esperaba una respuesta.

—Suena bien…Rini y Trunks. — Le sonríe, desea siempre verla así de contenta.

Parpadea mirando al techo, no puede conciliar el sueño, se siente algo molesto de que su esposa se niegue a tener una cuidadora. Ahora sería útil, si bien ambos niños no están llorando, sí siente claramente su Ki, y se pregunta cuanto pueden tardar en largarse a llorar. Serena duerme en sus brazos, fue un día agotador para ella, empieza a trabajar de a poco, sin dejar a las crías de lado. Lo piensa una vez…Dos veces… Y se levanta. Toma su scouter, llama al único en el que puede confiar y que vió con buenas aptitudes con los niños.

—Raditz…—Vegeta saluda al semi-dormido Élite.

—Su Alteza… ¿Pasó algo?— Frunce el ceño y relojea la hora.

—Eh, los mocosos…— Se los muestra. — Están despiertos pero no lloran…Todavía. Necesito indicaciones… — Ordena como si fuera a desarmar una bomba.

—Oh. — Aclara su garganta. — Bien. — Bosteza y se levanta hasta el recibidor, para no despertar a Rei. —Primero lo peor, el pañal. Lo estira muy discreto de un lado. Y se fija si está lleno.

— Agh…— Vegeta rechina los dientes de la molestia, y sí ambos estaban orinados hasta el cuello. — Sí…Efectivamente están ahogados en orina. — La niña lo miraba curiosa sin entenderlo, y el niño hace un pequeño sonido para llamar su atención. Él pega un salto y verifica el Ki de su esposa…Por suerte, nada.

—De todas formas, le recomiendo empezar por el niño, las niñas son más fáciles de limpiar, como verá el niño puede disparar. — Bostezaba grande, estaba en el sillón del recibidor. Espiaba si Rei o el niño se despertaban. — La velocidad saiyajin es útil, sólo cuidado porque aún están pequeños.

—Bien…Mmmm…— Miraba a Trunks sonreírle mientras le despegaba el pañal, prestaba atención a cómo estaba puesto, para poner el limpio. Rápido se lo quitaba, lo limpiaba y ponía el nuevo debajo.

—Ah, recuerde bien limpios y con talco en los dos…Sino se lastiman. — Lo veía seguir muy bien sus instrucciones. Hasta le daba risa recordarse de jóvenes… Y ahora así.

—Bien…ya está el mocoso…— Lo levanta y lo siente aferrarse fuerte a su camiseta. — Grrr… — Lo ve con su mirada asesina y lo nota tomar aire para llorar. — Sshhhtt, no, no…— Trata de negociar con el mocoso.

—De arriba abajo…Muévalo y no lo mire fijo. — Raditz sospecha qué pudo haber pasado.

—Hm…— Sigue las instrucciones, lo pone con la cabeza encima de su hombro, para que no lo vea y en efecto se relaja. Se acerca a su cuna y lo deja. Nota que se tapa la cara para no verlo. Sacude la cabeza y va con la niña. —Bien, ahora la mocosa. — Va y hace lo mismo, Raditz tenía razón las niñas son más fáciles. Aunque se concentró en no mirarla mucho para que no se largue a gritar.

—Jaja…Vaya, le sacó un ojo de encima y los dos se quedaron en su lugar. — Raditz comentaba. — La única y primera vez que hice eso, Kyüri se escapó y se orinó en la alfombra. Jajaja. Rei casi nos arranca la cola a ambos.

—Sí…Rei siempre me pareció temible…— Comenta en tanto trata dejar a la niña en su cuna, pero ella se agarra de su cabello, en un reflejo la arranca haciéndola hacer un puchero del susto. Luego ve a Trunks imitarla. Y lo alza también. —Bien, Raditz…Buenas noches, creo que lo peor pasó. — Le cuelga el scouter rápido, y se ocupa de hacerlos de arriba abajo como le fue indicado. Los aleja para verlos y a ambos se nota que no les gusta su cara. — Miren sé que no me han visto mucho, pero ustedes se la pasan durmiendo como gusanos, no es mi culpa. Ahora, los dejo en su cama, me voy y ya no tienen que aguantarme ¿De acuerdo?— Los deja y ambos lo miran pasmados. — Ya bultos…A dormir…— Los pica en su ombligo con un dedo, ellos se ríen. —No es momento de reír, que se duerman…— Mira la hora y no falta mucho para que suene el alarma de su esposa para darles de comer…Por suerte hay un pequeño refrigerador con formula de nutrición para los dos. Ha visto a Raditz calentar las botellas con su Ki, supone que no es difícil, sólo no hay que hervirlo…Las calienta y se los da. Raramente ellos miran extrañados la botella y no la toman. — No es veneno…Pero tampoco es alcohol, así que siento desilusionarlos. — De a poco los ve tomar la botella y empezar a cerrar los ojos. Va tranquilo a dormirse.

—Vegeta… ¿Qué pasó?— En voz baja pregunta por su ausencia. Bosteza grande. —Me dió frío…—Se queja y se acurruca con él.

—Ya mujer, apagué tu alarma. Les di de comer a los mocosos luego de quitarles la orina. — La siente saltar y enderezarse sorprendida. — Sshhh…Déjame quedarme desnudo otra vez y sigamos durmiendo. — Se desnuda, y se une al cuerpo desnudo de su esposa recostándola de nuevo, le gusta darle buenas sorpresas…

Hasta aquí otro capítulo, un saludito a…

OhaioIzumikun: Sí, en ése momento Serena pudo manipular el fuego XD.

DesertRose000:Ja! Habéis llegado hasta aquí, has desbloqueado un logro. Aquí va mi historia con fecebook. Cuestión que lo que sucedió en España y Argentina, de la cancelación de Dragon Ball, hace ratos se viene cocinando. Yo había opinado en una publicación compartida por familiares, "Bueno, pero venga que eso es muy precipitado, si les parece que no es algo para niños, tranquilamente pueden ponerlo en 'Horario de protección al menor' ". Resulta que ése grupo de Facebook era un "movimiento feminista". Entraron a mi face y denunciaron mi perfil por "distribución porn*grafica" porque tenía varios fanfics que compartí de otros autores. Voy y les digo que cada quien lee o no lo que quiera. Me retrucaron que esos ff sólo promueven la mujer como objeto y al patriarcado, que contribuye a la cultura de la vi*lación (creo que es gente que no diferencia la realidad de la ficción). Hago mi reclamo y Facebook jamás me devolvió una respuesta más que el que yo "no cumplo con sus reglas de la comunidad". Hasta envíe captura de pantalla de las amenazas que me llovieron…Y nada. Así que por eso me quedo por aquí, afiliada a ésta linda gente, porque siempre digo: "La gente pervertida es la más divertida" XD