XXlalalulu: Hola! Aquí ya avanzamos y nos posicionamos con un escenario donde vemos cómo ha ido la vida personal de cada pareja, y la situación de Vegeta-sai, junto con el Milenio de Plata y la Tierra. Y un nuevo integrante… ;-) Estoy intentando sacar doble de carne la próxima semana así que recen por mí al poster de Vegeta, o ésa almohada que de seguro tienen. ¬¬
Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida. XD
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 25
Desde la noche en que su esposo atendió a los bebés Serena sólo recibía buenas sorpresas. La siguiente sorpresa, fue descubrir que Vegeta los había dejado con las botellas en la cama y ellos solos se la habían tomado. Eran muy pequeños para ser así de coordinados, se lo mencionó, pero Vegeta le contestó, que los Saiyajines, son una raza muchísimo más formidable de lo que ella cree, medio en burla, medio en serio. Luego también estaba muy atenta, ya que Rei le mencionó que Kyüri había empezado a escalar y escaparse de la cuna a los meses de nacido. Por suerte no eran traviesos, pero al pasar las semanas notó cómo consumían muchísimo de su tiempo y energía. Incluso Vegeta le dio la sorpresa de ofrecerse a vigilar a los "bultos" como él les decía, mientras él estaba en la oficina, o en la biblioteca. Ponía una alfombra en el piso, les hacía una seña con el dedo en señal de amenaza, y hasta parecía que entendían.
—Claro que entienden mujer, son Saiyajines, no estúpidos. Tienes los sentidos más desarrollados, y entienden…—Los miraba de reojo y tomaba aire. —…Una amenaza de muerte.
— ¡Ay no seas así!— Lo regaña. Pero nota cómo los bebés no le temen, o por lo menos ya no se esconden de él. —Bueno…Aunque veo que te funciona…
— ¡Hm! Deben acostumbrarse, cuando entren al ejército no podrás vigilarlos. — Se sienta en el sillón de la biblioteca y toma un libro para leerlo.
La realidad chocó un poco con Serena, él tenía razón…Intentaría que sus hijos no repitieran su error, quedarse cómodos y huyendo cada tanto del peligro. Ellos tendrían mucho más coraje que ella…Aunque una parte de ella se siente feliz en pensar que fue desde que conoció a Vegeta, que empezó a animarse a tener coraje. —Tienes razón...Bien, iré a ver las bodegas con Monaka y Ami. — Justo que salía Vegeta la alcanzaba y la tomaba de la cintura.
—Dilo de nuevo…— Susurraba dominante en su oído, y le dejaba una pequeña mordida.
—Te lo diré en la noche…— Muy coqueta sonreía, le daba un pequeño beso y se iba.
—Haaaa…— Vegeta suspiraba fuerte mientras la veía irse, dejándolo con una promesa para cobrársela en la noche. Se sentaba y revisaba varias carpetas, eran los tratados que su Padre había hecho y que él tendría que verificar luego de su ceremonia para ascenderlo a Rey. Era algo abrumador y molesto pensar que luego de eso le digan "Rey Vegeta", lamentablemente sólo le trae malos recuerdos de su padre…Recuerdos…Miraba a los bultos agarrándose sus pies e intentando inútilmente hacer una voltereta. La pequeña hembra parecía estar a punto de lograrlo, pero sólo se voltea y queda de panza en la alfombra. De inmediato lo mira directo a los ojos. Ja…Era muy atenta, ya percibía la mirada de alguien sobre ella. Vegeta volteaba y seguía en lo suyo. Leía un libro, leía otro, tecleaba en su laptop, un libro caía y no le prestaba atención para seguir tecleando.
Estira su mano para alcanzarlo sin quitar la vista de la pantalla, y lo siente más pesado…Trunks estaba subido a él, se lo quitaba sin más haciéndolo rebotar un poco en el piso, se gira y Rini está debajo de sus piernas. Resopla, dándose cuenta que se distrajo mucho y dejó de seguir sus Ki's. Los agarra de la espalda tirándolos de la ropa sin ninguna delicadeza, y los pone en el sillón con él. — A ver…Si pueden sentarse y no romper nada, quizá puedan aprender algo útil. — Gruñe un poco al notar que no pueden sentarse derechos por sí mismos. Les pone un dedo en la frente y los endereza contra los almohadones del sillón. Sigue leyendo, y en unos momentos, el pequeño macho se tira hacia adelante tratando de ver lo que él leía. Se cansa un poco de la cantidad de movimiento que muestran los bultos hoy, lo vuelve a sentar al lado de su hermana y les da a ambos un libro pesado para que sostengan. — Eso debería tenerlos quietos, pero si los muerden…—Advierte, viendo como Rini estaba abriendo la boca para saborearlo, de inmediato se detiene. Vegeta aclara su garganta y vuelve a una de las carpetas…
Empieza a sentir como su respiración se sulfura al tenerlos a ambos acercándose a él y tironeando el costado de su pantalón. Tratan de alcanzar lo que él leía…—No voy a gritar con dos bolsas de carne que no valen la pena…Pero si se quedan quietos sin molestarme, les leo en voz alta, ya que ustedes no pueden ni leer en su lamentable estado…— Siseaba con la vena en la frente. Aclara su garganta y comienza a leer en voz alta, parece mantenerlos calmados, luego teclea en su laptop, también en voz alta, los mira por el rabillo del ojo, y pudieron sentarse solos. Resopla riéndose de cómo ése par es fácil de domesticar.
Serena se apuraba un poco, la hora del almuerzo se acercaba y debía alimentar a los bebés y luego hacerlos dormir, para hablar de algunos detalles de la ascensión de Vegeta a Rey. Se acercaba a la biblioteca y sentía la voz de Vegeta.
—"…Desde las guerras del Rey Vegeta II, se extiende una alianza del Planeta Cuntilha, que nos asegura el frente sur de nuestra galaxia. No obstante en éste acto el Rey Vegeta III, no sólo renueva su alianza militar, sino que pone condiciones que mejoren las actividades mercantiles entre ambos planetas, poniendo también a su disposición, las renovadas tecnologías de transporte del Planeta Tech Tech. Ésta es una nueva oportunidad, para posicionar a Vegeta-sai, no sólo como un planeta Guerrero y de Armamentos, sino también explotar nuestro potencial en el comercio…"— Pasmada Serena se acercaba muy lento viendo que los niños no estaban en la alfombra, camina silenciosamente dándose cuenta que él estaba tan distraído que no sentía su Ki, cuando ve al sillón, estaban los bebés, tomando sus botellas y empezando a caer dormidos…Seguía escuchando su voz y acercaba su mano a el cabello de su esposo— "En tanto la necesidad, por la presente se extiende, que…" Su madre no haga alboroto o los va a despabilar. — Cierra de golpe la carpeta y se gira atrapando la mano de su esposa en un instante. — Jmjm… No creo que, ni en mi peor día mi futura Reina pueda agarrarme con la guardia baja. — Ella lo mira a los ojos y le sonríe.
—Jaja…Disculpe Su Alteza, juro que no era una emboscada…—Ríe coqueta mientras siente el calor de la mano de Vegeta en la suya. — Es sólo una invitación a almorzar.
— Acepto…— Da un beso a su mano. Toma a los mocosos de su ropa y los levanta, le pasa la pequeña hembra a su esposa, y al otro lo lleva él.
—No los levantes así…— Lo regaña un poco en voz baja para no quitarles el sueño, pero nota que los bebés están bien y él carga a Trunks de la misma manera que ella. — Eeemmm… ¿Quieres cargar a la Rini o…?— No sabía por qué, pero se le ocurrió preguntar cuál de los dos le era más cómodo cargar.
—Hm…Llevo a ambos. — Atrapa de nuevo a la niña del pañal y la carga en el mismo brazo que Trunks. — Debes estar cansada…
—Era, sólo para saber cuál te quedaba más cómodo…
—Pues el niño es más pesado, por eso me lo quedé. — En el fondo de su mente algo picó, como poniéndose a pensar desde el punto de vista de ella. — Me da igual si es macho o hembra. — Le declara levantándole una ceja. — Hasta que no caminen son bultos que hay que mover de aquí para allá.
—No era por eso…Era para saber con cual te llevas mejor o cual te cae bien. — Iban caminando hacia afuera.
—Pues no los conozco, hasta que no hablen, no sabría decírtelo. — Se pone a pensar un poco. — Una buena manera, puede ser enviarlos al desierto, y el que sobreviva nos lo quedamos. — Reprime sus carcajadas esperando molestarla un poco.
—Jeje…Cuando debo cambiarles a ambos el pañal lleno de mierda, pienso en lo mismo. —Ríe con él, seguro lo dice medio en serio. Pero le agrada que haya dicho implícitamente que quiere conocerlos.
—Debemos ver los detalles del nombramiento. Si los bultos duermen, será más fácil. — La ve tomarlo del brazo y feliz ante la idea. Eso lo relaja. Ya no se imagina siendo Rey de Vegeta-sai, sin ella.
…
Vegeta estaba parado a las escaleras del salón del trono se giraba y su capa roja ondeaba mientras caminaba entre el pasillo de gente que lo aplaudía, que poco le importaba. Sólo quería verla a ella, saber si su Reina estaba bien. Su mano enguantada abría la puerta y la encontraba, hermosa con su vestido tradicional del Milenio de Plata. Se acercaba a abrazarla, el calor de su cuerpo era todo, besar sus labios, la tomaba con ambas manos del rostro…
—Maldigo el día en que naciste…—Serena le decía al separar el beso.
—Se-Serena… ¿Qué?— No entiende.
— ¡Maldigo el día en que naciste!—En voz alta, y con dolor. Vegeta no entiende y empieza a asustarse. Los gritos estruendosos y llenos de dolor lo paralizan, su capa roja se había transformado en un charco de sangre, y sube manchando el vestido blanco de su esposa. Ella se aleja asustada, llorando, cae arrodillada en la sangre, cierra sus puños con frustración, y cuando Vegeta intenta ayudarla, lo mira con odio y desprecio. — ¡MALDIGO EL DÍA EN QUE NACISTE!— Está bañada en sangre.
— ¡Serena!— Trata de sacarla pero es tragada por la oscuridad y cuando se mira en el reflejo de la sangre…No se ve a él, sino a su Padre. — ¡Serena! ¡Serena!— Quiere encontrarla, quiere salvarla. Necesita encontrarla, necesita sacarla de ahí con él…
Serena se volvía a acostar luego de ir al baño, cuando intentó volver a abrazarse de su esposo él estaba rígido, y temblando. Tocaba su frente, sudaba frío, estrujaba las sábanas en su puño. Lo sacudía un poco tratando de despertarlo, y lo escuchaba balbucear.
— ¡Vegeta!… ¡Vegeta despierta!— Tomaba aire y se relajaba. Se recostaba encima de él. Ponía sus manos en su frente y comenzaba a transmitirle su aura relajante. Es difícil, no sabe qué, pero sabe que le duele. Tararea una canción que hace mucho había escuchado. Sentía la respiración de Vegeta relajarse.
Vegeta veía una luz, era ella, era Serena. Sin dudarlo se acerca y al tocarla, están sentados en el césped, en el jardín del Milenio de Plata. Es un sueño…Tiene que serlo, se concentra en entender lo que ella balbucea…"Ahora mismo quisiera…Verte…Así llorar esa luz de luna…La luz de luna no me deja verte…Quiero saber qué debo hacer…" Abre por fin los ojos. Las manos de su esposa envuelven su rostro, la ve rodeada de una luz tenue y cálida. Ella clava su mirada azul brillante sobre él, y sigue tarareando muy dulcemente en su oído.
—Sshhh…Era sólo un mal sueño. Estás conmigo…Mi amor. —Lo vió suspirar hacia adentro, sorprendido por llamarlo "su amor". — ¿Quieres contarme? O podemos pelearnos, para no perder la costumbre. — Da una risita por su chiste.
—Mujer…Nosotros peleamos todo el tiempo…— Aferra sus manos a las de ella, y les deja un beso. — Era…La coronación, todo el mundo me felicitaba, y… Cuando quise verte, tú estabas con el vestido que usabas en el Milenio de Plata, hasta parecía que brillabas, te abrazaba, te besaba…Pero al instante maldecías el día en que nací, porque…Porque la sangre de mi capa te envolvía y te tragaba hacia la oscuridad. Cuando noté mi reflejo, no era yo…Era mi padre y tú me odiabas.
—Nunca ¿Me oyes? Nunca te voy a dejar…Yo siempre—Vegeta se enderezaba y muy serio apuntaba su mirada negra sobre ella.
—Si llego a convertirme en alguien como mi padre. — La paraba con una mano cuando lo iba a interrumpir. —Si eso llega a pasar…Tomas a nuestros hijos y te largas. Por favor, no te quedes. —Sentía que se le quebraba la voz, pero trataba de controlarse.
—Jajajaja. — Su mirada asesina se clavaba en ella viéndola como se reía de él. —Mmm…— Lo miraba de cerca. — Tú no eres igual a tu padre, para nada…Aquí entre nos…Mi madre me aseguró que tú eres más guapo. — Lo vió abrir los ojos como dos platos ante su declaración. —Jaja, fue ésa vez que estuviste en el tanque. Dijo que no había comparación…Que tú eras más guapo. —Suspiraba viéndolo relajado y se abrazaba a horcajadas con él. — ¿Te parezco igual a mi madre?
—Hmmm…Mmmm…—En broma pensaba desviando la mirada, ella le daba un pequeño tirón a su cola. —Au…Bueno, no es lo mismo, ustedes son…"Buenos". Tu familia es noble y honorable…A comparación de lo que fue la mía.
—Pues bueno, es un honor para mí, darte la bienvenida a MI FAMILIA. Sé que estamos casados hace mucho, pero verás que una familia tan distinguida como la mía, no acepta a nadie tan fácilmente. — Con desdén, decía todo en broma.
— ¡Mujer vulgar!— La tiraba en la cama con él, y le hacía cosquillas. — ¡¿Cómo te atreves?! ¡Te doy un halago y tú me respondes con soberbia!— La veía retorcerse a carcajadas, cuando la sintió sin aire, se detuvo abrazándola enteramente, y escuchando su corazón latir desesperado. — Prometo ser digno de ti… Porque tú eres la correcta para mí.
—Te amo Vegeta…— Se estrujan fuerte uno contra el otro, y siguen durmiendo. Tratando de que su contacto, aleje las pesadillas y los malos augurios.
…
La ceremonia fue…Extenuante, por decir poco. No sólo para Serena y Vegeta, sino también para las Sailors y sus esposos, que presentaban a sus hijos a toda la población, curiosos de ver a los híbridos Saiyajin. Que en otros tiempos se considerarían una deshonra, ahora eran la gran atracción, muchos Coroneles no podían disimular lo ansiosos que estaban por verlos entrenar. En especial al niño de Rei y Raditz, Mina y Kakarotto, y Bardock y Lita. Definitivamente la estirpe de Bardock era de excelencia para guerreros Élites.
—Ja... ¿Oyes eso? Somos grandes sementales. — Kakarotto bromeaba, haciendo que su padre le resople fúrico por sus comentarios fuera de lugar.
—Hijo, a veces sigues hablando como un guerrero de tercera clase…No me avergüences. — Sisea y aprieta su hombro haciéndolo tronar un poco. No le gusta que haga esos comentarios con los niños dando vueltas.
—Vaya…En eso no hay dudas…— Lita le guiñaba un ojo coqueta y Bardock se ruborizaba, pero igual la miraba amenazante.
—El nivel de pelea de los mellizos del Rey también es impresionante. — Comenta Kakarotto queriendo cambiar de tema. — Y son tan coordinados como la niña de Nappa.
—Sí, pero a Serena eso no le importa…Espero no tenga problema con su esposo por eso. — Rei reflexiona un poco, recordando las diferencias entre ellos. — Puede que ella quiera que sus niños hagan otra cosa.
—Pues lo van a arreglar, el Princ—Raditz Aclara su garganta para corregirse— El Rey está poniendo de su parte.
—Puedes decir eso, pero ví la mirada de algunos a quienes no les agradó algunos cambios del actual Rey y que nuestros híbridos ocupen lugar aquí. — Mina les comentaba.
— ¡Ja! Conozco a Vegeta desde antes de nacer…Les aseguro que él no es como su padre. — Nappa captaba la atención de todos, mientras seguía hablando. —No se dejará influenciar por nadie, y para él sería como que, a mí me dijeran que mi niña no tiene lugar. Su Ki es débil, pero sus habilidades sensoriales serán muy útiles para lo que sea que quiera hacer en la escuela militar. — Mira a su esposa, Ami, acercarse a él y tomarle la mano orgullosa.
Era la hora del gran baile formal, las Sailors y sus esposos se disponían alrededor de ahora el Rey y La reina de Vegeta-sai. Las chicas tenían vestidos largos, del color de sus planetas, con corsé. Era como una danza de presentación, muy parecida a la que Vegeta y Serena bailaron el día de su boda. Sólo que ésa vez las Sailors no los acompañaron. Los guerreros tenían armaduras de ceremonia negras, con detalles dorados y plateados, que combinaban con el Rey.
— ¿Nerviosa?— Vegeta percibía el Ki de su esposa pegar algunos saltos, mientras iban al centro de la pista. Ella tenía un vestido de corsé completo, rojo brillante, con detalles negros y unos guantes que combinaban con su vestido. El escote era conservador con cuello en V y una pequeña gargantilla plateada que su madre le trajo como regalo. Ahora también estaba entre el público, cuidando a sus bebés.
—Uufff… Estaré bien. — Sonreía y se posicionaban para empezar. Veía que Vegeta no daba la señal. — ¿Pasa algo?
—No me gusta que uses guantes. — Ella pega una risita coqueta y engancha sus guantes con los dientes y se los quita. Vegeta dibuja una sonrisa ladina al verla más relajada. Da la señal y la música empieza muy suave, mientras se empiezan a mover, de un lado al otro giran, manteniéndose en el centro, la levanta de la cintura en cada cambio de movimiento. Sus miradas se conectan, haciendo a todos desaparecer. Una sonrisa brillante en el rostro de ambos que no podían disimular. Llaman la atención de todos, en especial a la Reina Serenity, que observaba al ahora Rey Vegeta IV… ¡Sin el ceño fruncido! Bailando feliz con su hija, tan risueña como siempre. A veces subestimaba los poderes de su heredera. La música se detenía y el salón completo estallaba en aplausos. Se acercaban a ella sonriendo, a ver a los niños.
—Oh…Están agotados. — Serena se acerca a verlos en sus carritos totalmente dormidos.
—Sí, parece que un saiyajin a pesar de ser de nivel alto, en éste estado es tan dormilón como cualquier otro. — La Reina Serenity comentaba.
—Lo importante es su bienestar. —Vegeta aclara su garganta. —Creo que fue mucho para nuestras crías, hacerlos pasar por tanto escrutinio público.
—Sí. Creo que sí. — Se sorprendía la Reina Serenity al escuchar eso. Tanto, como cuando su hija le comentó, que él dijo "nuestros hijos".
—Cuñada…—Tarble saluda sonriendo. — Acabo de negociar con mi esposa, si bien en el casamiento no pude compartir ningún baile contigo. Ésta vez se apiadó de mí y cuidará un poco a mis sobrinos, para que podamos bailar. —Estira su mano esperando que acepte. En una esquina de su ojo ve a Vegeta con la mirada en llamas. — Si tu esposo no me decapita.
—Vayan, vayan, antes de que me arrepienta. Jajaja—Gure los empujaba a la pista. — Ustedes no han bailado todavía. — Menciona Gure a Vegeta y la Reina Serenity, haciéndolos gruñir y mirar para otro lado. —Vayan, yo veré a mis sobrinos.
—Reina…—Vegeta hace una seña con la mano en forma de pregunta.
—S-sí…—Titubeó un poco y tomó su mano hacia la pista.
—Vaya…—Tarble conversaba bailando con Serena. — El salón del trono está bien decorado. Unas telas de colores colgantes y parece de lujo.
—Sí, no quise reformarlo. Vegeta tampoco, levantamos las paredes, los ventanales, sin grandes detalles. —Suspira un poco. — No nos trae gratos recuerdos.
—Jaja, me pasa igual…Pero a veces con el planeta entero. — La ve apuntar la mirada hacia su madre y Vegeta bailando. Haciendo a todos murmurar. — Debo admitir que subestimé tus poderes. — La hace verlo de nuevo a él.
—Eh ¿Cómo?— Parpadea sin entender bien.
—Pues…Con mi hermano. Luego de la invasión fallida de Freezer, creí que él vería las cosas distintas y en parte así pasó. No sé si te ha contado porqué Kakarotto lo tutea. —La ve negar curiosa. —Bueno, pero no te enteraste de mí ¿De acuerdo?— Le guiña un ojo haciéndola reír. — Cuando llevé a Kakarotto a ver a mi hermano, Vegeta se reía de él burlándose que era imposible que un tipo patético como ése haya podido transformarse. Kakarotto reprimió las ganas de golpearlo, le dijo que su sangre era tan roja como la de él y cualquiera, que su título era sólo un personaje de papel, que él mismo transformándose en SuperSaiyajin, podía vencer. Te imaginaras cómo Vegeta le rugió que no eran iguales, y todo su discurso del Príncipe Heredero. Kakarotto se volteó y se fue, diciendo que él entrenaba en iguales condiciones con cualquiera, y que él debía hacer lo mismo si quería entrenar con él. Jajaja, hubiera enmarcado la boca abierta de Vegeta en ése momento. Al otro día Vegeta no había dormido ni una hora, le ofreció una propiedad a cualquiera de su familia que lo quisiera, que eran de él, parte de su herencia. Un puesto de Élite, y cuando llegaron al tema de tratarse como iguales, Vegeta mencionó sobre construir su propio Castillo y que necesitaría gente de confianza… ¿Sabes qué dijo Kakarotto? Jajajaja: "Jaja ¡Vaya! Nunca creí que TU me consideraras digno de TÚ confianza. Gracias".
—Ppfff Jajajajaja. — Serena daba carcajadas, tentada, hacía su esfuerzo para no caerse de la risa. — ¿Y desde ése entonces lo tutea?— Tarble asiente tentado también. — Bueno, pero, no creo que haya podido hacer tanto como el SuperSaiyajin…
— Es increíble que tú te subestimes. Creí que, el que Vegeta estuviera al borde de morir y que encima apareciera un tipo que le dio una cachetada de frente a su orgullo, que eso lo haría ver las cosas de manera diferente. Pero no fue del todo así ¿Sabes cómo era él antes de empezar el cortejo contigo? Era un tipo frío, que parecía que no le encontraba sabor a nada que no fuera un enemigo más fuerte. Perdido en la rutina, se entretenía con hembras, para saciar su apetito y nada más ¿Sabías que mandó a construir el patio, y poner el jardín cuando te propuso matrimonio?— Serena negaba sorprendida. — Esa zona era para entrenar y nada más, como un gimnasio al aire libre. Mandó a agrandar la habitación, el closet. Lo veía con su sonrisa ladina de mierda, como siempre. Pero sus ojos brillaban cuando pasaba a ver cómo avanzaban con todas las reformas…El día que se pelearon por el asunto del harén…Te juro que fue la primera vez que lo ví arrepentido de haber hecho algo que dañó a alguien más.
—Gracias Tarble. — Se abrazaba a él, haciéndolo saltar un poquito.
—Jaja…Gracias a ti…Por fin podré tener hijos con mi esposa. Jajajaja, me moría de ganas.
Vegeta no pudo evitar estirar el cuello tratando de ver bien o escuchar a su hermanito hablando con su esposa. En verdad que le preocupa qué historias pueda llegar a contarle.
—Jmjm…Cualquiera diría que está celoso…Majestad— Vegeta saltó ante ése pronombre, se nota que no le gusta o no se acostumbra todavía. Seguían bailando al compás del vals.
—Nada de eso…— Mira a su suegra desviar la mirada cuando él la mira así de cerca. — No creí que me diría que sí. Pasó tiempo de "eso" aun así es Grrr…—Gruñe enojado sintiendo la cara arder de vergüenza, tratando de borrar el recuerdo de cuando lo vió desnudo.
—Sí, incómodo…No usó la capa roja tradicional. — Trataba de cambiar de tema.
—Pues…No quise usar la capa roja…Capa negra con detalles plateados, me parece bien también. — No quería atraer nada que se pareciera a su pesadilla.
—Jaja…Pues en ése sentido, creo que cualquier cosa le quedaría bien. — Aclara un poco su garganta. — Sería el primero en usar algo así en Vegeta-sai para su coronación…
—Sí, algo así como un nuevo comienzo. Si es que me lo puedo permitir… ¿Cómo le dicen ustedes?— Levanta una ceja preguntándole.
—Jajaja ¿Segunda oportunidad? ¿Sabe un saiyajin de eso?— Lo veía fruncir el ceño ante su comentario sarcástico. — Oh, lo siento…La costumbre. — Se disculpa sincera.
— ¿Usted le daría una segunda oportunidad…A — Darien pasa por su mente. —…Alguien que busque redención?— Vegeta la ve parpadear grande hacia él. En verdad que Rini se parece a ella. — O sea, se lo pregunto, como sabiduría…
—Haaaa…Definitivamente eres distinto a tu padre. —Lo ve tomar aire sorprendido, como si le hubiera quitado un peso de encima sin saberlo. — Los niños se parecen tanto a ti. Aunque la niña tiene uno de los colores del cabello de mi difunto esposo. El mío era más claro, pero el de ella es rojo vivido.
—Bueno, debería mostrarme una foto de él, nunca lo he visto. Debió ser un guerrero formidable. — Su mirada se suaviza hacia ella.
—Pues…creo que en ése punto se hubieran llevado bien…Hasta que llegara el momento que profanaras a su niñita. — Ríen un poco cómplices. — Gracias…—Se lo dice por su hija, por sus nietos…Por el baile… La música se detiene y siguen con la ceremonia.
Por fin estaban solos y tirados en el sillón grande de su habitación. Vegeta estaba sentado con su capa esparcida en el respaldo, Serena estaba sentada en su regazo con las piernas sobre un lado del sillón, recostada sobre su pecho, recorría su armadura con la yema de sus dedos. Vegeta jugaba con sus rizos dorados entre sus dedos. Todo estaba silencioso.
—Muchos no estuvieron de acuerdo con que sigas el mismo estilo que el Rey Andrew para gobernar. — Serena comentaba en voz baja y miraba de reojo su comunicador por los bebés.
—Pues habían muchos que se beneficiaban de que seamos unos genocidas, no sólo la parte de la monarquía. De todas formas, necesitamos un ejército fuerte para dar seguridad al planeta. —Resopla un poco. — Los mocosos están bien…Están con su cuidadora.
—Ay…No le digas así a Nappa. Ups, perdón Ami…—Se corregía tapándose un poco la boca.
—Jaja…Hasta la mente te traicionó. —Ríe un poco de su error, porque él sí se refería a Nappa. —Aun si ellos creen que nos volveremos débiles como la Tierra…—Continuaba la conversación. — Me tiene sin cuidado…Te aseguro que al primero que me diga algo así en la cara, lo enviaré a ver si puede vencer las defensas de la Vía Láctea. Jaja…—Tomaba aire y seguía. —Acuerdos unilaterales es lo mejor. Juntos pero como individuos…Eso de armar grupos de "amigos" para luego entre esos grupos matarnos, es muy…Freezer.
—Te entiendo. A veces olvido lo mucho que has estudiado, bueno, yo también…Sólo que bueno. —Golpeaba su cabeza un poco como diciendo "cabeza dura". Se volvía a recostar sintiendo las tiernas caricias de su esposo en su cabeza. — Me encanta que uses los gemelos de Luna Creciente. — Los toqueteaba en su camisa.
—Jmjm…Pues a mí me gusta cómo te quedan los aretes de Luna Creciente que te regalé para hoy. — Se acerca a su oreja, muy suave la roza con su lengua y la mordisquea tiernamente— Eres muy sabia Serena…Nunca dudes de lo contrario. — El susurro fue tan suave, que el aire caliente chocó contra su oreja de una manera delicada y sensual. Ve de reojo la alianza en la mano de su esposa brillando.
—Mmm…Vegeta…—Serena susurra en la base del cuello de su esposo y le da una pequeña mordida.
—Mujer…Debes estar cansada…— Con la mirada entreabierta alcanza los lazos de seda que atan su corsé. — Es raro que no hayas usado el medio-corsé que sueles usar, debes sentirte apretada…— Con voz ronca. Sensualmente desata cada lazo para liberar su carne.
—E-E-Era, lo tradicional de Vegeta-sai…Así como el color ¡Ah!— Siente la cola de Vegeta debajo de su vestido.
—Hmmm…Qué mal, si hubiera sabido…—Los dedos de su esposa se enredan en su melena, mientras su boca se une a su cuello. — Me gusta más cómo te quedan el dorado, el plateado, el blanco…Que seas tú misma.
—Es que también pensaba… En achicar un poco mis curvas y ocultar mis pechos…—Lo siente liberar el último lazo y toma aire excitada. —No quería que te pusieras celoso…
—Mmm…Me pones en un dilema…Quiero presumir la hermosa mujer que tengo, pero pensar en cualquier hijo de puta poniéndote un ojo, hace que me hierva la sangre. —Sisea apretando los dientes. — De todas formas, quitaste miradas por doquier…
—Perdón su Majestad…—Traviesa se lo decía y él se detenía frío.
—N-N-No…No me acostumbro todavía…— Aclara su garganta y mira hacia otro lado.
—Bien…—Serena se recuesta un poco, nota cómo él detuvo sus atenciones y se le ocurre…— ¿Y mi amor?— Lo ve con una sonrisa ladina.
—Eso es mejor…—Le da un tierno beso y se aleja un poco a buscar una copa, se la pone en manos de su esposa.
—Vegeta, estoy amamantando…No puedo beber alcohol. — Le sirve un poco, de lo que parece un licor dulce y de color rojizo.
—No te preocupes…Es para beberte. — Se quita los guantes con los dientes, Serena logra ver que aun con los guantes, él lleva su anillo; mete dos dedos en el licor, se lo unta al cuello de su esposa. Descaradamente la lame limpiando el licor. Luego toma un poco más y se lo pasa por la carne de arriba de sus senos, vuelve a limpiarla, notándola con la respiración pesada, mete su cola y su entrepierna estaba caliente. La untaba de nuevo desde la parte de atrás de su oreja hasta su mentón, acercándose peligrosamente a su boca, ella estiró un poco el cuello para besarlo, pero él se alejaba, con una sonrisa maligna y sus pupilas dilatadas de deseo. Tomaba una última muestra del licor con sus dedos, pintaba los labios de su esposa. Se había maquillado tan levemente, que con un par de besos ya se le había quitado. Ahora sólo brillaban con la bebida roja, esperando ser bebida por su esposo. Vegeta daba una pequeñísima lamida, para dejarla deseando, luego volvía a lamerla… Ya no aguantaba más, unía su boca con su esposa en un beso, y mordisqueaba algo brusco sus labios, la lame para darle alivio. Las caricias entre ambos se volvían intensas. Serena no esperaba más y se sentaba a horcajadas de él, desprendía su capa y él tiraba su corsé hacia abajo, en tanto se mecían presos de la lujuria. Vegeta la ayudaba a desprender el pantalón, sacando su miembro caliente y adolorido. Serena trataba de correr su ropa interior para unirse con él, pero en un instante Vegeta atrapa la tela con su cola y la rompe, quedándose enredada en su muslo, cerca de su centro mojado. Ella levantaba su vestido elevándose un poco y se bajaba sobre su polla, dándole a Vegeta una vista detallada de sus ansias por él, lo veía respirar pesado y caliente. Empezaban a moverse al fin unidos, con sus pieles erizadas, el calor de sus jadeos, cegándolos de las sensaciones más puras…Pura pasión…Puro amor. Vegeta veía sus pechos rebotar invitándolo a tomarlos, y así lo hizo, con sus manos, con su boca, hasta estallar…
— ¡Ah! ¡Serena!— Se viene duramente, sigue pellizcando y bebiendo sus pezones.
— ¡Oh Dios! Sí…Vegeta — Se siente desvanecer en sus brazos, sus jugos mezclándose, pero su polla sigue dura y esperando más de ella. —Mmm…Vegeta…Más, por favor, quiero más... —Lloriquea deseosa. — Mi amor…—Ronronea en su oído, mordiendo su lóbulo.
—Como ordene…Mi Señora…— La levantaba y se dirigía a seguir atendiéndola en la cama.
…
Los años iban pasando bajo el mando del nuevo Rey. Haciendo tratados y alianzas cada vez más variadas, ya que no sólo tenían protección que ofrecer, sino también tecnología, al hacerse más estrecha la relación con Planetas como Tech Tech, y el apoyo total de una de las Reinas de la Paz, la Reina Serenity. Con su respaldo, los demás planetas sabían que no era una emboscada de parte de los Saiyajines…Mientras tanto escuchaban y confirmaban que King Cold, el padre de Freezer se movía con mucho sigilo, buscaba aliados y algo más…Que no podían adivinar a ciencia cierta, pero había enviado a varios exploradores a cuadrantes lejanos. Sólo oían cuentos de que Freezer estaba perfeccionando una técnica suprema que nunca nadie vencería. Creían que eran sólo cuentos, ya que el único que daba aval de eso era el propio King Cold.
Los hijos de las Sailors y Serena entraban a la escuela militar a la edad de tres años, que era lo tradicional. A pesar de los nervios de ellas, sabían que era bueno que ellos trataran con otros niños de su edad. El hijo menor de Mina era quien se sentiría un poco sólo, al menos hasta entrar a entrenar, Goten tiene un año menos que Rini y Trunks. Era el más pequeño de todos y de pronto se quedaría solo, pero Trunks le promete venir en sus días libres y ponerlo al día para que cuando a él entre, ya vaya preparado. Los niños vuelven los fines de semana, que son los días que tienen libres de entrenar y estudiar. A las chicas les impresionaban los cambios y avances de sus hijos, en especial en su coordinación y lo independientes que eran. Fue por eso que en parte decidieron Kakarotto y Mina tener otro bebé, aunque el segundo no nació con cola. Terminó siendo el más parecido a Kakarotto. Y al parecer el lamentable mejor amigo del hijo de Vegeta, a medida que pasaba el tiempo se hacían cada vez más cercanos. Así como Vegeta con sus hijos, al empezar a entrenarlos y enseñarles algunas técnicas. Serena se sentía cada día mejor con la familia que formó con su esposo, aunque él siempre diga que es sólo un buen instructor, resultó ser buen padre. Lo primero que les enseñó a las crías fue a controlar su fuerza, porque a veces se abalanzaban sobre su madre sin importarles que la pudieran tirar o golpearla, Serena lo regañaba, diciéndole que ellos sólo no se dan cuenta, pero él insistía en que dejara de ver a los niños como terrícolas o selenitas, eran Saiyajines que piden límites y disciplina constantes. Su esposa aun odia que tenga razón…A veces…
Cuando llegó a Vegeta-sai la noticia, que un escuadrón de exterminio de Freezer se acercaba a la Vía Láctea, hubo un poco de miedo y conmoción en Serena, sabía que no era bueno en su estado sentirse así. Pero sus hijos le repetían hasta el cansancio que era la oportunidad de su Padre de por fin verse cara a cara con Freezer y vencerlo. De inmediato armaron naves para asistir al encuentro. Vegeta, Bardock y Raditz irían, Kakarotto se quedaba por si algo sucedía en Vegeta-sai. Si bien la teletransportación era útil, él no puede transportar algo tan grande como las naves y los cientos de soldados dentro de cada una. Por eso Setsuna se ofreció a transportarlos. Ella no se "teletransporta", les explicó que ella maneja los portales del espacio-tiempo. La Reina le insistía a Vegeta que se quedara con su hija, que no sería necesario, pero insistía que si algo pasara y él no pudiera detenerlo…Serena estaría triste porque algo malo le sucedió a algún ser querido.
—No te preocupes, los sistemas de vigilancia confirman que es un convoy pequeño, el poder de las Sailors exteriores es temible, nosotros vamos por si acaso. — Vegeta le explicaba a su esposa que lo despedía mientras estaban todos reunidos en las pistas de despegue esperando a Setsuna. — Hm…Debiste quedarte descansando. —La toma un poco de la mano muy discreto para que nadie lo vea.
—Me siento una inútil, tengo el gran temor de que King Col o Freezer se aparezcan y…Algo salga mal. — Serena pasaba la mano por su vientre en plenos ocho meses de embarazo; y se preguntaba ¿Por qué ahora? ¿Después de tanto tiempo? ¿Por qué se mueven las fuerzas de Freezer?
—Haaaa…Estoy pensando que hubiera buscado la forma de ir en secreto. — Piensa un poco. — Si hubieras elegido la técnica saiyajin para esta cría ahora estarías yendo a luchar conmigo…Te lo dije. — Una sonrisa triunfal se dibuja en él, mientras siente la furia de Serena burbujear. Vienen sus hijos volando acercándose a despedirse, salvándolo de una cachetada.
— ¡Hola Papá!— Saluda Trunks sonriendo y de inmediato se inclina un poco mostrándole respeto, al igual que la niña.
—Papá… ¿Estarás de vuelta para nuestro cumpleaños?—Rini sonríe brillante.
—Hm…Estaré…Pero entrenando. — Responde con desdén, y ve a su esposa poner los ojos en blanco. Se acerca un poco a ella tomándola de nuevo de la mano muy discreto, roza con sus dedos sus nudillos. —Ocúpate del cumpleaños de ellos y seguro te relajas. —Susurra despacio. La ve asentir. — Cuiden a su madre...Ya van a cumplir ocho y si no pueden siquiera ver por alguien tan débil como ella y con ocho meses de gestación, en verdad que me decepcionarían como guerreros. — Se paran derechos asintiendo con una sonrisa.
— ¡Sí Papá!— Los mellizos gritan al unísono. Todos voltean a ver las nubes que giran y empiezan a pintar un cielo negro y estrellado en plena mitad del día.
— ¡¿Están todos?!— Sailor Pluto aparecía flotando, haciendo a más de uno asustarse por ésa demostración.
— ¡Guerreros! ¡¿Están listos?!— Vegeta se elevaba y escuchaba el grito estruendoso al unísono: ¡A sus órdenes! Todos se metían a las naves para ser transportados. Incluso para Vegeta fue abrumador de pronto aparecer en el otro extremo de la galaxia de ésa forma, aunque según le explicó Setsuna, esto era algo extraordinario, ya que está prohibido jugar con las reglas del Espacio—Tiempo. Trata de no hacerlo muy seguido para no meterse en problemas con los Supremos e influir demasiado en los eventos de la línea del tiempo.
—Estamos detrás de la barrera…—Bardock comenta. — Serian los límites de la Vía Láctea.
—Si queríamos algo de acción quizá convenía estar del otro lado. —Raditz comenta con algo de gracia.
—Pero vinimos sólo como un refuerzo. Además mira la barrera…Es impresionante, nunca la ví así de cerca, más que los pequeños instantes en los que nos dejaban pasar. Si nos necesitan, será porque las cosas se pusieron muy mal, muy rápido. —Bardock se iba a la sala de navegación con Raditz y Vegeta.
—Rei estaba ansiosa por venir, Jaja, creo que más que yo. —Raditz sigue hablando.
—Entonces fue mejor que se quede, creo que ninguno de aquí está ansioso de no saber a qué nos enfrentamos. En especial porque fue demasiado obvio y poco sutil la dirección de esas naves…— Vegeta entraba, desplegaba los radares y mapas para indicar la posición de sus naves.
—…En dieciocho horas estarán frente a nosotros…Apuesto que se van a llevar una sorpresa. —Bardock menciona con una sonrisa ladina.
En Vegeta-sai, Serena y las Sailors estaban con la rutina habitual. Ami acompañaba a Serena a sus controles médicos habituales, pero por suerte su embarazo no sufre ninguna complicación, se arrepiente un poco de haber dudado tanto con su esposo sobre tener otro bebé, y en parte su arrepentimiento es porque justo ahora había eventos externos que podrían nublar la felicidad de ambos.
—Jummm…Otra niña. —Comenta Ami. — ¿Has pensado nombres?
—Jajaja, varios, pero con Vegeta no estamos apurados por eso. Todo ha salido tan bien que…Parece…— Su ceño se pone triste. —Sólo un sueño.
—Serena…— Pone una mano sobre la de ella para que sepa que no hay motivos para estar triste.
—La niña está bien, ha respondido a los nutrientes. — Comenta la Doctora, haciendo voltear a ambas. —Es más que seguro el parto normal. Trate de, si siente alguna molestia, avisarnos rápidamente.
—Muchas gracias. — Serena sonreía brillante y se iban a terminar con algunas obligaciones, por el pasillo venían corriendo Goten y Trunks.
—Hola mamá…Quería preguntarte ¿Podemos hacer una pijamada con Goten?— Tomaba la mano de su madre. — Ah, lo siento ¿La bebé está bien?
—Jaja…Bueno, sí a lo segundo y con respecto a lo primero…—Sacaba su comunicador, llamaba a Mina, que se aparecía desde una esquina.
— ¿Una pijamada eh?— Mina miraba a los niños. — Tendremos que revisarles la tarea primero.
—Pero mamá yo ya la hice…—Goten hacía un pequeño puchero.
—Me parece excelente, sólo hay que revisarla entonces. —Mina miraba a Trunks asintiendo sonriente.
— ¿Y es acaso su majestad la más idónea para esto?— Rei muy irónica aparecía detrás con los brazos cruzados.
—Pues mis hijos serán mejores que su madre, ya verás…—Serena la escaneaba con la mirada…—Se nota que extrañas a Raditz. — La vió saltar poniéndose roja hasta las orejas. — Ven, los niños quieren hacer una pijamada y si nos ayudas nosotras también podemos tener una. Jajajaja— Le guiñaba un ojo y la convencía para revisar la tarea de sus hijos.
— ¿Están todos invitados o es algo de niños por un lado y niñas por el otro?— Consultaba Ami a Trunks y Goten.
—Todos, tía Ami. Es una buena manera también para darle gracias a Nashi, ella es excelente en navegación y tácticas de flota, me ayudó muchísimo. — Trunks trotaba junto a ellas, muy feliz.
—Pues Suika seguro querrá venir. — Ami comenta y envía un mensaje avisando a Lita.
Por la tarde luego de ver las bodegas, firmar varios documentos y revisar las tareas de sus hijos, Serena llama a su oficina a Kakarotto.
—Majestad…—Saluda Kakarotto.
— Con Serena está bien…— Algo seria lo mira…— Sé por qué no fuiste. Vegeta sospecha que sea una distracción y que venga hasta aquí algún ataque de Freezer. — Lo ve suspirar hacia un lado.
—Pues, no deben preocuparse, lo vencí una vez y lo volveré a hacer. —Pone un puño en su pecho. — Con mi vida…— Piensa en la familia que formó, las mañanas con Mina y los momentos que entrenaba a sus hijos.
— ¿Cómo es Freezer o King Cold?— Muy seria preguntaba.
—Son una especie que evolucionó de lagartijas, tienen varios tipos de transformaciones, pero sólo he visto a Freezer cambiar hasta su etapa final. Es despiadado, no le importa tener que matar a todo su ejército con un dedo, sólo para divertirse. — Miraba a Serena tragar un poco duro ante su declaración. — Pero…Ví algo…Cuando huyó, creí que se quedaría hasta el final, fue…Miedo a morir. Creo que nunca se esperó que alguien lo derrotara.
—Bueno ése miedo es normal…—Declara Serena parándose y acercándose a él.
—Muy cierto, pero supongamos que debes dar la vida por algún ser querido, o por algo que considere importante, y suponía que para él lo importante era ser fuerte, el ser más fuerte del universo. Incluso Vegeta estuvo dispuesto a morir por ésa ambición, en cambio Freezer huyó y estuvo todos estos años escondido.
— ¿Dónde creen que se haya escondido?
—Pues eso es lo más extraño…En Yardrat, cuando entrenábamos para detectar un Ki lejano, Vegeta trataba de ubicarlos, ya que conoce el Ki de Freezer y Cold, pero sólo percibía el de King Cold…Y de Freezer nada…Incluso yo intentaba ubicarlo…Era como si hubiera muerto.
—Pero eso no es posible, a menos que los rumores…Sean sólo rumores. En ése caso ¿Será por miedo que King Cold, mantiene la historia de que su hijo sigue vivo?
—Ésa, es una muy buena pregunta Majestad…Al igual que averiguar qué es lo que busca con las naves exploradoras que ha desplegado en algunos cuadrantes.
Serena y Kakarotto reflexionaban juntos. Serena quedaba sola y organizaba un poco la reunión que tendría con algunos instructores y esposas de los Coroneles para algunos eventos que se darían en las competencias, en conmemoración del Antiguo Planeta Sádala. Aceptaron ir personalmente, por su estado tan avanzado de gestación. Sería la primera vez que los hijos de todas iban a participar…Por suerte sería un mes después del cumpleaños de Rini Y Trunks, así no se abruma con tantos festejos, en especial porque su fecha de parto es para antes de la competencia. Tenía la gran esperanza que ella podría estar presente sin problemas.
Mientras tanto en los límites de la Vía Láctea…Faltan sólo cinco horas para tener de frente a las naves de Freezer. Las Sailors exteriores estaban en las naves de los saiyajines, coordinando un plan de acción.
—Pues mi plan de acción sería, voy al frente, y ante la primera cachetada los pulverizo. — Hotaru estaba bastante satisfecha con por fin mostrar su verdadero poder.
—Ja…Tranquila, no queremos que te salgas de control y nos termines cosechando a todos. —Michiru la mira un poco seria.
—Los campos de fuerza nos permitirán respirar en el espacio y mantenernos allí. — La reina Serenity también está en la sala.
—Majestad, creo que hubiera sido más prudente de su parte, quedarse en el Milenio de Plata o con el Rey Andrew. — Bardock le recomienda.
—Es el poder del Cristal de Plata el que mantiene la barrera y el que necesitan mis Sailors para salir ahora al frente. — La Reina Serenity les explica muy seria.
Vegeta la observa y siente que su esposa no le debe su espíritu guerrero sólo a su padre. — Bien, cuando se dé la señal las naves ya deben de tener las posiciones en las coordenadas. Sólo atacaremos si ellos dan el primer golpe. — Vegeta miraba un poco la hora en su scouter y se excusaba con los presentes, era la hora en que quería llamar a su esposa. Llegando a su cabina se quitaba los guantes y justo al cerrar vió que olvidó de dejar su anillo en su mesita de noche del castillo. Resoplaba fuerte regañándose, se sienta en el borde de la cama y llama a su esposa.
—Hola. —Saluda y parpadea viendo como ella aún está con el trabajo en la cama y sus lentes para leer. Aunque ya está con su ropa de dormir. — ¿Qué te dije del trabajo en la cama?
—Hola para ti también, y también te extraño y te amo. —Replicaba con sarcasmo. Le daba una sonrisa tranquila de todos modos. — ¿Y…?— Consultaba curiosa, tomaba unas almohadas y se recostaba de lado mirando a su comunicador.
—Esperando…Tu madre y sus Scouts nos asisten, mejor dicho nosotros las asistimos en caso de problemas. — La veía quitarse los lentes y ponerse triste.
— ¿Cuánto falta?— La voz se le quiebra un poco.
Vegeta mira la hora. — Unas diez horas…—Miente, prefiere que por lo menos duerma tranquila. — No te estreses, todo ha salido tan bien con ésta cría…Sólo unas semanas más y puedes salirte de control todo lo que quieras. — En tono de burla, pero la sigue viendo triste. — Ja, me olvidé de dejar guardado el anillo en casa…—Comenta para cambiar de tema.
—Oh, lo siento, me dí cuenta en el desayuno, y luego me olvidé de recordártelo…—Piensa un poco. — Quizá si lo encapsulas no lo puedas perder, ya que siempre estas atento al estuche de capsulas.
—Hm, tienes razón, mejor lo hago cuando cuelgue, si llego a entrenar con él seguro lo romperé. — Algo cruza por su mente…—Ponte los auriculares…
—Ah, pero no hace falta, estoy sola…— De pronto lo mira con algo de sospecha.
—Ya mujer…Quiero decirte cosas dulces, quiero…—Bajaba un poco la voz y casi a propósito la ponía más grave. — Quiero que sientas como si estuviera susurrándote al oído. — La vió estremecerse, una sonrisa ladina triunfal se dibujaba en el rostro de Vegeta cuando su esposa accedía, y se volvía a recostar en la almohada.
—Haaaa…Vegeta…Mi amor, te extraño. — Ronroneaba casi en un ruego. Acariciaba la pantalla de su comunicador.
—Aaahh…Serena, estas hermosa…Aunque no es una camisa mía. — Le levantaba una ceja como regañándola, ella da una risita y sale de su vista. Vegeta sabe a dónde va…Vuelve con una camisa blanca y el cabello suelto. — Si no tuvieras el vientre tan grande, juraría que pareces una visión virginal. — Larga una carcajada y ella sólo le saca la lengua y hace un ademán para colgar. — ¡No! Serena, es una broma… ¿Acaso no puedo hacerte bromas?
—Pues…Ay, te odio. — Infla sus mejillas viendo que él tiene razón y su reacción fue exagerada.
—Jajaja, estas muy sexy así…Enojada incluso. — La veía ceder un poco, respiraba profundo y susurraba. — Me muero por estar a tu lado…Ahora mismo en tu estado, es tan fácil erizarte la piel…— La observa algo pasmada por lo que le dice y cómo se lo dice, la ve a punto de quitarse los auriculares. — Serena…No…Por favor, quiero estar contigo, besar tu cuello, rozar tus pezones rosados hasta que sientas la electricidad correr hasta tus muslos…— La escucha con la respiración agitada, su pecho subiendo y bajando. —…Tus muslos tan cremosos, quisiera estar ahora enredándolos con mi cola. — La nota llevando sus manos a sus piernas y acariciándolas, su polla se siente aprisionada en su pantalón…La libera…—Ah, Serena, quiero lamer…Lamer tu clítoris, buscarlo con mis dedos y darle alivio…—La escucha gemir y al cerrar los ojos es casi como tenerla con él. — Quiero beber de ti, sí, sigue Serena no te detengas. — Mientras la ve temblar con ambas manos entre sus piernas, él sube y baja la mano en su erección. Gruñen y gimen sin parar. Hasta sentir la liberación en sus manos…
— ¡Ah! ¡Te amo!— Totalmente enrojecida relajaba su cuerpo.
—Oh Dios…— Mordía su labio inferior, deseando poder unir su boca con su esposa mientras eyacula dentro de ella. Recupera el aire y la nota roja de la vergüenza, como saliendo recién del trance al que la logró someter. — ¿Fue tan malo?— En burla daba una carcajada buscando con qué limpiarse. — ¿Mojaste toda la camisa?
Serena parpadea, se da cuenta que cayó, que fue seducida y cedió fácilmente. — ¡Eres un maldito!— Le cuelga estrellando la pantalla, lo último que escucha es su risa triunfal. A veces odia tener tanto deseo sexual en su embarazo. Hace que él siempre se salga con la suya…Mira su lado de la cama…Mira el de Vegeta, toma su almohada y se abraza feliz sintiendo su olor.
…
—Entonces Nashi participará de la carrera de obstáculos nada más…— A modo de consulta, Ami habla con su esposo, mientras prepara dos tazas de café para antes de dormir.
—Sí…Cuando me enteré le pregunté, qué porque todavía no nos había dicho nada. Dijo que creyó que nosotros esperábamos más de ella…— Algo desanimado le comenta.
—Pero ¿Más? No entiendo, ella será excelente piloto ¿Acaso quiere hacer otra cosa? Nunca la hemos presionado a nada. —Pensaba un poco…— Quizá nos sobrepasamos en disciplina.
—Es mi culpa. — Ami salta a mirarlo. — Ha escuchado historias mías, de Raditz y Vegeta…Y cree que debe llenar ésas expectativas. Le aclaré que yo…—Suspira mirando al piso mientras toma la taza en sus manos. — No soy bueno, que ella es mejor. — Sentía el silencio llenar el ambiente.
—Cuando estabas con Freezer… ¿Tu…?— Dudaba un poco si preguntar. — ¿Matabas por placer?— Le desvió la mirada una vez…Dos veces, una última, tomaba aire mirando al techo.
—Sí. — Miraba a los ojos de su esposa, y casi podía revivir todo como si fuera ayer. — Perdóname, sabía que tarde o temprano un momento así llegaría. Enti—
— ¿Cómo era?— Lo interrumpe y él la mira sin saber si era una trampa. — ¿Era cuando te ordenaban o…? Por favor…No voy a juzgarte…— Ponía una mano en su brazo, él la tomaba y le daba un pequeño beso.
—Sí, y no. Purgar planetas era eso, vaciarlos de sus habitantes, y luego venderlos a quien quisiera sus recursos naturales. Se siente una gran emoción tener el poder de destruirlo todo a tu paso, ser alguien temible. Recuerdo cuando llevé a la primera purga a Vegeta y Raditz, eran niños, un par de años más grandes que Nashi. De inmediato algo primitivo se desataba cuando los sometíamos a la aceleración de la violencia, como les decía, era la adrenalina…Puedo decir que iba a un planeta y me decían que era mi deber purgarlo, pero no puedo decir que no me gustaba…Lo que hacía…—Una pausa mientras sentía un nudo en la garganta.
— ¿Cómo haces para dejar todo eso atrás?— Pregunta con tono sincero.
—No…—Negaba con la cabeza. —…No lo sé. Quizá sí somos unos asesinos de sangre fría como dicen. Cuando Vegeta me ofreció trabajar exclusivamente para él en los dominios que estaba construyendo, me hablaba del honor, y cómo lo habíamos confundido y nos volvimos simples delincuentes espaciales. Piratas despiadados como Freezer…ya no quise ser esbirro de Freezer.
—Vaya…—Pensaba en tanto ambos movían sus dedos en las tazas. —Creo que es mejor terminar el café en la habitación ¿Qué opinas? Se hizo tarde. — Nappa sólo asentía y la seguía hasta la habitación matrimonial, se sentaba en la cama contra el respaldo y por sorpresa Ami se sentaba en su regazo, se terminaban el café y calentaban sus pies debajo de las colchas. —Yo…—Ami sentía el abrazo de Nappa, escuchándola muy atentamente. — Me basta con saber que me has entregado tu presente y tu futuro…Pero ahora que me has confiado tu pasado. Prometo cuidarlo como todo lo demás. — Apoyaba su cabeza y una mano en su pecho. Cerraba los ojos y escuchaba el estruendoso sonido del corazón de su esposo.
—Mi esposa es tan perfecta que podría adorarla hasta que amanezca. — Suspira oliendo su cabello.
—Mmm… No creo que hasta que amanezca, pero sí puedes adorarme ahora. — Da una risa traviesa y se une a él en un beso. Mete sus finos dedos en el pelaje de su cola. Lo hace gruñir excitado, se tira sobre ella riéndose, sus manos y su cola se meten debajo de su ropa para desnudarla. Ami quita su camiseta, recorre el torso musculoso de Nappa en tanto empiezan a unirse entre besos.
—Toma aire…—Nappa bromea un poco con Ami, mientras su virilidad entra por completo en ella. Se mueve muy lento y se aleja para darle algo de aire. Sus mejillas rojas, su mirada entreabierta, viéndolo con deseo, gimiendo su nombre. Acerca su pulgar para darle caricias a sus pezones. Se estremece contra él, tiembla apretando su polla aún más en su centro. — Aaahh…Ami…— Siente que ella acelera el ritmo, pero él la frena. —Sshhh… Así, despacio, quiero que sea sí. — Baja a dejarle un beso en cada mejilla, y una en los labios.
—Mmm…Nappa…—Suspira agarrándose de los brazos de su esposo. Piensa en lo rudo e incluso salvaje que se ve, pero como siempre la ha tratado con tanta delicadeza, que jamás le ha dejado una marca en su cuerpo. No se lo dice mucho, pero está segura que la ama tanto como ella a él. La presión y el fuego era demasiado entre ambos. Ami tomaba las sábanas debajo de ella, Nappa apretaba su mandíbula muy cerca de explotar. Ami caía en el clímax, mientras sacaba cada gota de su esposo, llenándose de él.
Hasta aquí otro capítulo, un saludito a…
OhaioIzumikun: Cálmese Señora. Jajaja que la verganza nunca es buena, digo venganza, maldito corrector… XD
DesertRose000: El camino al cielo no se paga con buenas intenciones. Así que veremos que sucede cuando se destape la olla, o explote sola quien sabe… ¬¬
Una pequeña Posdata: Gente que me ha preguntado la diferencia entre Smut y Lemon. Pues es bastante fácil, Smut es zukhulenzia primero, preguntas después…Jajajaja.
