XXlalalulu: Hola! Sí se puede! Especial doble de carne. Disfrutaos mis amigos, cerrad las cortinas y tener el agua bendita para después purificaos.

Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida. XD

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 26

Las naves por fin aparecían en el horizonte. El silencio de la anticipación recorría a la audiencia, que las veía tomar posición detrás de la barrera. Las Sailors Exteriores estaban listas para salir. En una demostración de su poder, la Reina hace brillar el Cristal de plata en su pecho, dejando a varios saiyajines con la boca abierta, salían a la plataforma exterior y destellaba su poder, rodeándose a ella y sus Sailors para poder resistir las condiciones del espacio y volar hasta la posición que les correspondía.

—General…— Bardock se acerca. — Estén listos. — Una pequeña emoción que no puede disimular se dibuja en el rostro de Vegeta. La calma antes de la guerra es algo que conoce muy bien… Pero los nota…Sin hacer nada. Puede que…

— ¿Tienen miedo?— Raditz comenta algo en chiste. — No hacen nada…

—Escaneen…Vean si ellos nos están escaneando a nosotros. — Vegeta ordena.

—Majestad…— Bardock le llama la atención. — Están enviando ¿Señales de radar?— Está confundido.

— ¿Serán conocidos?—Raditz se acerca a ver…— Quizá saben que somos nosotros, hemos compartido con algunos escuadrones de Freezer algunas purgas y misiones.

—Pues, no creo que alguno salga por la ventanilla a saludar y nos inviten una cerveza. — Vegeta muy serio notaba algo más. — No envían señales para comunicarse. Envíen una señal nuestra para comunicarnos.

Nada…Media hora de silencio. Hasta que las alarmas de comportamiento hostil empezaron a sonar. Están siendo apuntados con misiles láser. Vegeta da la señal para estar listos en cuanto la barrera ceda.

— ¡ALTO!—La voz de la Reina Serenity retumba entre todos, sienten algo temblar, y ven la barrera retroceder, dejando a la Reina y Las Sailors, frente a frente con el enemigo.

— ¡Majestad no!— Vegeta salta a advertirla. Pero ella saca su cetro lunar desplegando aún más luz, quita el cristal de plata de su pecho y lo pone en él.

— ¡Maremoto de Neptuno!

— ¡Tierra Tiembla!— Ambas Sailor despliegan su poder apenas sienten los disparos contra ellas y la barrera.

La Reina Serenity está lista ante cualquier cosa, su poder se despliega sin parar absorbiendo los disparos. Pero, de inmediato se da cuenta que no tiene sentido un ataque así, algo buscan…Las están distrayendo. Una nave exploradora se mueve en el lado contrario. — ¡Setsuna, Hotaru!

— ¡El gran silencio!— Agita su hoz y derriba ésa nave.

Setsuna acelera detrás de ella, notando que el piloto de la nave quiere escapar. Lo atrapa en su cápsula de escape, y aparece junto a Bardock y Vegeta. — Se los encargo. — Da una sonrisa ladina. Pero justo que iba a irse de nuevo. Queda observando cómo las naves de Freezer se autodestruyen.

— ¡¿Qué mierda?!— Vegeta se exalta y se acerca rápido al secuaz de Freezer, lo toma del cuello, lo sacude, haciéndole tirar su scouter. Vegeta lo pisa, muy seguro que Freezer o Cold están escuchando. — ¡¿Qué mierda buscan?!— De pronto lo ve temblar de miedo y cuando está a punto de hablar, una explosión sale de su pecho, matándolo y tirando a Vegeta sorpresivamente.

— ¡Majestad!— Se acerca Raditz de inmediato con su padre. Siente su pulso y está normal. — ¡Hay que llevarlo al área médica!— Lo carga en brazos, se nota con varias quemaduras y raspones. El problema sería alguna contusión grave en la cabeza.

—Si se entera que lo cargaste así, te va a matar…— Bardock bromea un poco, ya que nota el Ki de Vegeta bastante estable, puede que sólo se haya golpeado la cabeza.

—Pues no le estoy haciendo respiración boca a boca…Ni—

— ¡Bájame imbécil!— Vegeta lo golpea en el pecho y se aleja, parándose por sí mismo, los oídos le zumban y el mareo es horrible. Se tambalea un poco.

—Déjese ayudar…—Bardock lo toma del hombro y lo guía hasta el área médica.

En el área médica lo escaneaban y no tenía nada grave. —Hay que meterlo en un tanque ahora, seguro con un par de horas estarás como nuevo. — Raditz comentaba con una risa.

—No. Necesitamos reunirnos ahora. No hay tiempo que perder. — Se envolvía la mano que quedó lastimada, junto con varias quemaduras y esquirlas de los restos de la bomba. — Estaba en su pecho…Explotó en mis manos. — Queda pensando muy absorto, sienten un alboroto acercarse a la sala.

— ¡Príncipe Vegeta!— La Reina Serenity se abalanza sobre él a ver sus heridas. De inmediato Vegeta la aleja muy brusco y la mira con el ceño fruncido en advertencia por su cercanía. — Oh…Lo siento…Es la costumbre… Majestad. — Aclara su garganta y vuelve la mirada. — ¿Ha salido herido de gravedad? Puedo curarlo…

—No es grave, además de seguro ya gastó mucha energía y recibió mucho daño usted misma…Soy un saiyajin, sanaré rápido. Hay que reunirse de inmediato. — Con tono serio comentaba, no le molestó que le dijera Príncipe, sí sentirla así de preocupada.

—El Cetro lunar absorbe el daño, puedo usar el cristal de plata sin él, pero recibiría el daño de forma directa…Si usted dice que está bien, no voy a insistir. Era sólo para que mi hija no se preocupe por usted. — Aclara viendo todavía su expresión seria.

—Apenas pueda, voy a llamar a Serena, no se preocupe, no fue nada. — Termina de vendarse, se dirige a su cabina para limpiarse y cambiarse un poco.

En la sala de reuniones hacían un recuento de la situación. — Enviamos varias naves individuales y de rescate a barrer el área, no quedó ningún sobreviviente. Al parecer un nuevo truco que tienen es poner una bomba dentro de sus soldados…— Bardock explica mientras sólo ve a Vegeta pensativo, tocando un poco el vendaje en su cabeza, donde lo había rozado algunas esquirlas.

— ¿Las señales de radar qué eran?— Raditz pregunta curioso.

—Pues…Verán…Enviaron más de veinte señales diferentes. — Despliega las imágenes en hologramas para que todos vieran. — Todas a la Tierra, lo que sea que quieran o que estén buscando…Está en la Tierra.

—Bien, creo que coordinaremos algunos exploradores con el Rey Andrew, que averigüen qué están buscando…Aunque por mi parte he tratado de averiguar, sin ningún éxito. Y nunca me gustó el sistema de espionaje de mi padre, por eso lo desarmé. — Vegeta comentaba. — Dejaremos un par de escuadrones en la Tierra y en el Milenio de Plata.

—Mis disculpas Majestad…Creo que el Milenio de Plata está bien cubierto. Es mejor, en mi opinión, concentrar ésos escuadrones en averiguar qué busca. — Michiru sugiere de buena voluntad.

— En eso no hay dudas…— Vegeta mira a Setsuna, y a Hotaru, que ya se convirtió en una jovencita y guerrera formidable.

—Los pasaré de nuevo a Vegeta-sai, en cuanto la Reina dé la orden. Aunque no podré hacerlo de nuevo en algún tiempo. — Setsuna mira con disimulo cómo sus manos tiemblan un poco, toma aire y se endereza.

—Sí…Unas pequeñas vacaciones en el caribe o esquiando me vendrían bien Majestad…— Haruka comenta en broma, relajando bastante el ambiente.

Amanecía en Vegeta-sai. Serena se encontraba con la mirada al techo, justo tuvo que ir al baño y al ver la hora sólo faltaban quince minutos para que sonara la alarma. Suspiraba, y se levantaba, hoy ya era el fin de semana. Le gustaba desayunar con sus hijos cuando podía, preparar sus uniformes y lo que necesiten para la escuela. Iban en un régimen como cualquier otro en Vegeta-sai. Días entre semana estaban en la escuela, donde dormían y compartían con otros. El último día hábil por las tardes los niños volvían a sus hogares, y pasaban así los fines de semana y días vacacionales en familia.

—No es que nos sintamos obligados mamá. Pero nos entusiasma participar en todos los eventos…Aunque a mí me va mejor en pilotaje. — Rini comentaba en tanto compartían el desayuno.

—Ya quiero saber con quién me tocará pelear. Espero que en el round final, me encuentre con Gohan. — Trunks estaba entusiasmado.

—Goten también es impresionante, me ha enseñado algunos trucos y lo he visto pelear contigo, aprende rápido. —Rini le comenta para que no sea tan confiado.

—Sí, puede ser…Pero soy un año mayor, y te aseguro que soy más fuerte que él. — Golpea su pecho dándose ánimos.

—Pues mucho ojo con tomárselo muy en serio…— Serena advertía a sus hijos. — No me gustaría que terminaran heridos o que arruinen una linda amistad.

—Creo que el evento principal serán Kyüri contra Gohan…—Rini especula.

—Jajajaja…Eso lo veremos her-ma-ni-ta…—Le saca la lengua en forma de burla, y ella responde con lo mismo. Serena sólo mira la situación y da una pequeña risita que hace que su bebé se mueva en su vientre.

—Sshhh…Es la bebé… ¿Podemos tocarla mamá?— Rini se acerca sonriente, su mamá asiente y ambos hermanos ponen la mano en su vientre.

—Vaya…Puedo sentir cada día más claro su Ki…Aunque, es muy débil. — Trunks comenta.

—A mí eso nunca me importó…— Pasa su mano por las mejillas de sus hijos. Sonríe ampliamente, y mira la hora, es casi momento de su reunión para el festival…

Raramente hoy se sintió agitar mucho más seguido que de costumbre, piensa que es por lo grande que está su vientre, pero ahora que recuerda con los mellizos, cuando tenía apenas seis meses ya estaba así de grande, su conclusión es que de seguro no es por el peso. Sino por lo avanzado de su estado. Está en el sillón de su oficina terminando de juntar varias carpetas luego de su reunión, algunas hojas caen al suelo, ella resopla, corre la mesita frente a ella para poder juntar mejor. Se quita sus zapatos y le agrada sentir el pelaje de la alfombra en sus pies, ahora que lo piensa mejor, la alfombra de su habitación es más grande y suave. Junta los papeles de forma brusca y va a su habitación a acomodarlos. Vuelve a quitarse los zapatos y se recuesta un poco en la alfombra de la habitación matrimonial, suelta su cabello y se relaja.

A medida que se acerca a la puerta puede sentir los tarareos felices de la hembra en la habitación. Luego de haber excusado a sus guardias, avanzar hacia ella hace que cada paso retumbe en su pecho, trata de no hacer ruido para que no note su presencia, incluso nota que dejó la puerta un poco entreabierta. Empuja muy suave y ahí está, revolviendo papeles, con el cabello suelto, acariciando la alfombra con sus pies. Ya no lo soporta y se abalanza sobre ella.

— ¡VEGETA!— Serena pone el grito en el cielo, y al instante que lo siente abrazarla dulcemente desde la espalda, caen juntos en la alfombra riendo. — Volviste muy pronto…

—Aaahh…Sí…— Se llena de su olor y sostiene su vientre abrazándolo de manera protectora. —Salió todo bien…Eso creo…Quiero descansar primero y luego te cuento. — Suspira fuerte y la recuesta sobre su brazo, mientras con la otra mano sigue acariciando su vientre.

—Bueno yo—Se traba con las palabras al tocar su mano y sentir los vendajes, parpadea grande y se voltea a verlo. — ¡¿Qué sucedió?!— Nota los vendajes en su cabeza.

— ¿Eh?… ¡Agh, mierda olvidé quitarme el vendaje al volver!— Golpea un poco su frente.

— ¡No te golpees tonto!— Lo sacude un poco, haciéndolo poner su mirada asesina. Resopla fuerte. — Déjame ver…—Con tono regañón, se acerca con sus manos.

—No mujer, te digo que estoy bien, sólo me olvidé de quitarme las vendas, en el apuro de volver, luego del encuentro con esas naves. —La tironea y la sienta entre sus piernas.

— ¡Momento!— Mira la hora en su comunicador. — ¡Ay Vegeta! ¡Me mentiste! ¡Maldito!— Lo golpea un poco con sus puños.

— ¡Ya basta! ¡Lo hice para que no te asustes! ¡Quédate quieta!— Se atajaba un poco de sus patéticos intentos de agresión, le divertía un poco.

— ¡Tampoco me olvido cómo me sedujiste para pervertirme anoche!— Se gira para salir escapando a gatas.

— ¡No, no, no!— La atrapa del pie y se decide a inmovilizarla, se pone encima de ella con ambas manos apoyadas en la alfombra. La ve voltear la cabeza a un costado para que no la vea a los ojos. —Ya…Mírame. — Ordena con tono dulce…El Tono que sabe puede quebrar la voluntad de la hembra debajo de él. — No puedo ver tus ojos, pero sé que te estas riendo…

—Hmmm… Muy engreído majestad. — Lo mira con una sonrisa brillante y lo toma del cuello para darle por fin un beso.

—Extraño un poco cuando me decías Príncipe…— Se queja un poco entre besos. — Aunque entiendo… ese título es de los mocosos ahora…—Hace un gesto de desprecio.

—Ya no eres Príncipe de los Saiyajin…Pero siempre serás Mi Príncipe. — Sus bocas se unían con mayor intensidad, con pequeños mordiscos que invitaban a sus lenguas. Apenas envolvió su cola a una de las piernas de su esposa, sintió su excitación golpear su olfato. Llevaba sus manos a su medio corsé para desatarlo, ella sonreía quitándole las vendas de la cabeza, suspirando aliviada de verlo sin ningún rasguño, y su sonrisa presumida de siempre se dibujó, luego se puso serio al descubrir sus pechos. Comenzó a lamerla, desde el cuello hasta llegar a la carne de sus senos, sus gritos y gemidos desvergonzados lo hacían creer que sólo con eso podía hacerla tocar el orgasmo. Muy lento, subía su cola hasta su centro, estaba mojada, caliente, ella jamás decepcionaba. Masajeaba su clítoris haciéndola arquear su espalda y muy lento la penetraba con su rabo, y volvía a su clítoris. Sin parar de masajear sus pechos con ambas manos lamía y succionaba sus pezones, bebiendo de a poco el néctar que liberaban.

—Ah, Serena…Aun no has dado a luz, y tus pezones gotean…Jmjm. Tu cuerpo es tan pervertido…—La mira y nota cómo la avergonzó con lo que dijo, aun agitada escondía su rostro rojo de pena. — Y eres tan tierna al mismo tiempo…Una hembra así, es una combinación venenosa para cualquier macho. — Volvía a lamer sus pezones.

—P-P-Pero las cosas que me dices… —Algo nerviosa. — A veces… Me abruman…Ah…Te amo. —Gemía al sentir la cola de nuevo dentro de ella.

—Tú me abrumas…Con sólo una mirada o esas dos palabras. — Gruñía y levantaba su vestido. — Voy a beberte…Mi Princesa. — Sin esperar unía su boca al clítoris de su esposa, haciéndola pegar un grito desesperado, no hizo falta buscarlo mucho, estaba inflamado, doliente de deseo, iba a aliviarlo, dando largas lamidas. Luego metía un dedo dentro de ella. — Aquí…— La hizo convulsionar del gusto al encontrar ése punto carnoso y caliente dentro de ella, lo estimulaba, sin parar de succionar su clítoris…Estaba cerca, ella metía sus manos en su cabellera negra, sosteniéndolo en ése punto. La lava parecía quemar hasta sus muslos, hasta por fin liberarse dentro de la boca de Vegeta. Gruñía saboreando todo lo que su esposa ofrecía. Se arrepentía de decirle que era veneno, cuando en ése momento sólo sentía que beber de ella era la vida misma. La relamía dejándola limpia y se acomodaba en su costado, posicionaba su cadera, en tanto la sentía flácida, aun cayendo en el placer que le dio. — Perdóname, saboreándote, me doy cuenta que…Eres el antídoto, mi bálsamo personal... —Susurraba en su oído, liberaba su polla y la frotaba contra los labios de su vagina, estaba listo para hacerla suya de nuevo y…— Se- Serena…—Parpadea un poco y mira hacia abajo. — ¿Te acabas de chorrear de nuevo?

— ¿Eh?— Sale de su trance y mira hacia abajo. Trata de girarse y siente una contracción. — ¡Au! Oh, no…—Se asusta un poco.

—Tranquila, te llevo ahora a la cama. — Sube su bragueta, y se golpea mentalmente. Si llegó a hacer que el embarazo se complique nunca se perdonaría a sí mismo. La levanta, la ve hacer otra expresión de dolor, pero su ki es estable. Llama de inmediato a la Doctora, y le busca a su esposa ropa más cómoda. Llegan de inmediato y es lo que tanto temía.

—Bueno, parece que la niña no quiere esperar. Rompió fuente está en pleno trabajo de parto Majestad. —Con una sonrisa le informa, ya que los signos vitales de Serena son estables.

—Pero, es pronto ¿Está bien?— Vegeta no puede disimular su expresión desesperada. Toma fuerte la mano de Serena.

—No se preocupen, hace un día revisamos a su esposa y está en excelente estado. Nada comparado a la primera vez. Así que como no tenemos tiempo—

— ¡Auuu!— Serena respira como había aprendido. — Jaja, que bueno…—Con una risita nerviosa aferraba ambas manos a su esposo.

—No te voy a dejar, respira…Tu Ki y el de la niña están bien. —Pone una mano en su vientre. — ¿Vamos a hacerlo aquí? No creo que llegue al área médica. — Vegeta se retira al baño a lavarse las manos por si acaso, y cambiarse la ropa rápidamente.

—Sí, Lemo y el Mayordomo están trayendo algunos lienzos, y más herramientas para asistirla. —Pronto tienen todo acomodado y un precinto alrededor del pecho de Serena para monitorearla mejor. — Bien Señora, es una buena oportunidad para parir en vertical, así será más veloz. — Ponían lienzos y una tela impermeable al borde de la cama. — La vamos a acomodar y usted la sostiene firme cuando empiece a pujar. — Mira a Vegeta muy decidido a ayudar.

—Sí…—Serena seguía respirando en tanto sentía las contracciones cada vez más seguido. — Creo que hay que apurarse ¡Ah! Es cada vez más seguido. — La sentaban un poco al borde de la cama y Vegeta la sostenía fuerte para cuando debiera pujar. La Doctora da la señal y Serena se endereza de la cama, se pone en cuclillas con ayuda de su esposo y puja. Toma aire de nuevo mientras Vegeta la sostiene para que vuelva a tomar aire. Puja de nuevo y escucha el grito de la bebé en toda la habitación. Se da vuelta a ver el rostro de Vegeta que tenía al costado y le deja un beso, él la sostiene sentándola un poco y secándole el sudor de su frente. Estaba roja y agitada, pero para nada desfallecida como aquella vez. Por suerte fue rápido para ambos. Se abrazaban así como estaban, viendo cómo limpiaban a la bebé y a ella.

—Sin dudas es una niña de buenos pulmones. — Lemo terminaba de limpiar a la Señora y le pasaban a la bebé.

—Jaja…Se calmó. — En el instante que la dejaron en sus brazos quedó callada. — ¿No va a necesitar un tanque o incubadora?— Serena pregunta un poco preocupada porque nació antes de tiempo.

—En unos momentos la llevaremos a incubadora y la monitorearemos para saber que está todo bien. Usted también, un par de horas en un tanque y estará como nueva. —La Doctora daba lugar a que los sirvientes limpiaran un poco.

— ¿Aun no has pensado un nombre?—Vegeta le pregunta sentado a su lado viendo a la pequeña hembra con los puños bien cerrados y buscando sin mirar el pecho de su madre. — Jaja…Dale de comer o te enfrentaras a la ira de un saiyajin hambriento…— Acerca su pulgar a la mejilla de la cría y se gira a sentir su olor, abre un poco sus ojos. Son azules como los de su madre. Mientras la ve amamantarla se le ocurre…— ¿Cómo era el nombre de la familia terrícola de tu padre?

—Ah, era Briefs, pero el nombre que más usaba era el selenita, Etlio. — Lo mira un poco.

—Bra… ¿Qué te parece? Se parece mucho…— La mira sonriendo y están de acuerdo. — Bueno…tenemos una regla muy estricta con respecto a los niños en la habitación, y en especial están prohibidos en la cama matrimonial. Así que este es un permiso excepcional ¿Entendido? — Toca con su índice la nariz de la pequeña hembra. Siente un par de Ki's llegando cerca de la puerta. — Creo que para hacer todo justo, también se lo daremos a los otros mocosos. — Va hasta la puerta y abre a Rini y Trunks.

—Hola Papá ¿Mamá está bien?— Rini espía un poco adentro.

—Algo agotada…Pasen. — Con tono serio los invitaba a que conocieran a su hermana.

—Hola mamá, tu Ki está bien pero ¿Cómo te sientes?— Trunks y Rini se paraban cerca de la cama y estiraban el cuello para verla.

—Me siento muy bien. Quítense los zapatos y súbanse a verla, por ésta vez tienen permiso. — Serena los invitaba y ellos obedecían. — Se llama Bra…— Reían y comentaban. Vegeta los observa muy atento y se sienta en la punta de la cama, intercambia miradas con su esposa, respira aliviado de que todo haya salido bien.

—En unos momentos vendrán a poner a su madre en un tanque, y a su hermana en la incubadora para controles…Aprovechen. — De pronto lo único que quería era tomar a Serena a la bañera y dormirse en sus brazos.

En el Milenio de Plata la Reina Serenity y su séquito celebraban el nacimiento de la nueva Princesa Bra. Muy contentos brindaban hasta con los guardias.

—Jajaja…Señora, no podemos estar brindando por cada nacimiento que tenga su hija. —Haruka comentaba un poco en broma.

—Ah… ¡¿Crees que tengan más?!— Los ojos de la Reina brillaban de esperanza.

—Pues no sé si estarán buscando más hijos varones…Vegeta-sai es diferente a como se acostumbra aquí. Nunca tuvieron un gobernante mujer…O sea, por medio de herencia, no por matrimonio. — Comenta Michiru…

Un guardia se acercaba algo apurado hasta el grupo que festejaba. — Majestad…— Se inclinaba, La Reina lo excusaba y lo escuchaba. — Señora uno de los Supremos Kaio-sama vino hasta aquí. — Con los ojos como platos informaba. Serenity entró en estado de alerta inmediato.

— ¡Setsuna! ¡Escóndete!— Todos quedan algo paralizados al ver que la Reina detenía todo el festejo y se dirigía a encontrarse con el Supremo. Mientras llegaba por el pasillo su mente burbujeaba a mil con los diferentes escenarios con los que podría encontrarse. Acomodaba su escote…Espera que el viejito verde siga siempre igual de animoso que siempre. Pero al abrir la puerta de su oficina…

—Hola Supremo…— Se inclinaba mostrando su respeto. Algo extrañada veía a quien podría ser un chiquillo de doce años y su guardia.

—Señora. — Se inclinaba en respeto. — Soy el nuevo Supremo Kaio-sama.

—Oh, mil disculpas por recibirlo así, verá estábamos celebrando el nacimiento de mi nieta. — Contesta normal…Y debe recordar mantener la mente en blanco.

El Supremo Kaio-sama la escanea un poco más detenidamente, en verdad que ésta mujer sabe ocultar sus pensamientos. — Bueno, principalmente he venido a presentarme, hace casi un año que estoy a cargo. He ocupado mi tiempo en revisar algunos registros de mi Antepasado, se notaba que le tenía aprecio a la Vía Láctea. — Sonríe sincero.

—Pues me halaga ésa declaración…—Le devuelve la sonrisa. — Así que ¿Ha venido a presentarse nada más?

—Pues sí… ¿Y ha recibido el informe del nuevo Kami-sama de la Tierra?

—Sí, pero fue hace años que nos informaron. Como ustedes son seres que no pueden intervenir entre los mortales…Bueno. Lo tomamos normal y seguimos adelante. — Con tono plano responde.

—Entonces saben que es un Namekiano…— La ve asentir, en verdad que ésta mujer es un enigma, no desprende ningún aura maligna, pero esconde sus pensamientos bajo bóveda y no entiende porqué. — Bien, iré haciendo mi recorrido entonces hasta el Kami-sama de la Tierra y otros más…Una de sus Sailors es la guardiana del Tiempo y el Espacio ¿Se encuentra aquí?

—No, Setsuna de seguro está en su lugar de trabajo en los portales. —Se acerca un poco coqueta. — Pero de seguro le gustará recibir a un muchacho tan guapo como usted…— Con la punta de sus dedos toca su hombro. — No parece tener 5 millones de años…— Ríe un poco en tanto le muestra un poco su escote.

El Supremo pega un pequeño salto ante el gesto seductor de la mujer, mira a su guardia sin entender mucho. —Bueno, me iré. — Con gesto de hielo da sus respetos. — Felicidades por su nieta.

— ¡Mierda!— Toma aire Serenity al verlo desaparecer, el tipo no dejaba de meterse en su mente para sacar información, y al parecer no puede seducirlo como al otro viejo. Si llega a descubrir cómo ha roto reglas con Setsuna, están en problemas. Al menos que ya lo sepa y sólo se haga el tonto. Lo veía tomarse muy en serio su trabajo.

Había pasado casi una semana, desde el nacimiento de la pequeña Bra. Bardock estaba muy contento de ver a Suika llegar a casa. Aunque miraba a Rini acompañándola, junto con Kyüri, que venía con la cabeza gacha.

—Hola Papá…— Se tiraba a darle un abrazo y miraba sobre su hombro a Rini…—Oye ¿Puede Rini quedarse a dormir?

Levanta una ceja, le extraña un poco la actitud de todos. — Eeemmm…Creo que la Princesa debe pasar el fin de semana con sus Padres. — La mira algo triste con la mirada al piso. De pronto nota que Kyüri oculta su rostro y lo ve con un moretón en el ojo. Resopla fuerte por la nariz. — Princesa, la llevaré personalmente con sus padres. Tengo la sospecha que sucedió algo que mi nieto debe contarme en privado.

— ¡No lo culpe, no hizo nada! Es más, fue para sacarme del medio de Trunks y Goten que se golpeó contra unas mesas del comedor de las salas de entrenamiento. — En tono bajo concluía.

Bardock sentía el mensaje entrar en su Scouter, eran Mina y Kakarotto que iban a la escuela a hablar con los instructores sobre lo que pasó. — Con más razón debes estar en casa, otro día organizan para divertirse. — Se decide a llevarla ya que sería más rápido.

—Sí Tío Bardock, lo siento…Sólo me siento un poco mal por lo que va a pasar en casa, de seguro…—Rini resopla muy frustrada. — Seguro ya no tendré fiesta de cumpleaños. — Rini no puede creer en el problema que la metió Trunks y muy resignada va hacia su casa.

—Yo que creía que ya no tendría que lidiar con éstas cosas a mi edad… Y ahí están los niños agarrándose de los pelos por un sorteo de mierda. — Bardock comenta a Lita mientras prepara la bañera. Luego de llevar a Rini, se sentó con Suika y le contó todo.

— ¿Tu edad? Cariño…No tienes ni cincuenta. — Lita lo regañaba un poco y lo desvestía.

—Haaaa… Al parecer a Goten lo quitaron de la categoría principiante, para los enfrentamientos uno contra uno, del festival. Lo pusieron con los que ya habían participado el año pasado, porque superó por mucho las pruebas. Luego en los sorteos salió contra Trunks…Pero Trunks se enojó con Goten, dijo que todo lo logró gracias a su ayuda y que no era justo, ya que él sí había pasado por principiante en el festival pasado…Se pelearon en su descanso, y Rini se puso entre ellos, pero Kyüri la sacó tirándola del brazo.

—Pues me suena a berrinche de niño. —Lita terminaba de quitarle la ropa y lo invitaba a la bañera, ella dejaba caer su bata al piso y antes de que él se sentara. —Uh-uh, creo que mejor me siento detrás de ti, ése cuerpo moreno necesita masajes intensos. —Le guiñaba un ojo.

—Jaja…Más te vale que valga la pena. Porque en verdad quería tenerte entre mis piernas. — Una sonrisa ladina se dibujaba en su rostro, haciendo acalorar a su esposa. Apenas se acomoda entre las piernas de Lita, ella empieza a enjabonar su cabello haciéndolo ronronear del gusto y agitar su cola en el agua.

—Aaahh…Es sólo una tontería. — Lita comenta mientras sigue masajeando el cuero cabelludo de su esposo con la yema de sus dedos.

— ¡A eso voy! ¡Jamás ni yo, ni mis hijos han visto ése evento como algo importante! ¡Hm!— Gruñe enojado. — Debe ser que como ya no purgamos planetas, los niños no tienen acción de verdad como antes. Ahí es donde nos mediamos en serio. El festival o esos eventos era sólo hacer piruetas y nada más. No quisiera que luego no podamos vernos normalmente entre todos, porque los niños empiecen a sacarse los ojos. — Bardock resopla y tira su cabeza hacia atrás sobre la clavícula de Lita.

—Así que…Implícitamente, estás diciendo que quieres tener nuestra gran familia unida. —Acaricia su oreja con la nariz y le da una pequeña mordida.

—Mmm…Lita. —Siente las palmas de su esposa presionando los músculos de sus hombros, y bajando por el largo de sus brazos, en el vapor del baño nota bien el contraste de su piel blanca, une sus dedos con ella. — ¿Te hubiera gustado que te diera más hijos?—La pregunta le salió casi sin pensarlo. Hasta sintió a Lita pegar un salto que agitó el agua.

— ¿Eh?...Nunca hemos hablado de eso. En verdad no mentías cuando me dijiste que los niños Saiyajin demandaban mucho trabajo. Pero… ¿Es sólo curiosidad o pasó algo?

Encogía los hombros y negaba con la cabeza. — Es sólo curiosidad ¿Te gusta la familia que tenemos?

—Jajaja, Bardock, claro que sí. — Besa su hombro. — Eres maravilloso ¡Ah!— Da un grito cuando él se voltea y se pone frente a ella. La levanta fácilmente de su cintura; la enreda con su cola. Lita empieza a pasar sus dedos por sus cicatrices. — Sexy…Muy sexy ¿Te lo he dicho?—Su esposo comienza a besarla muy lento, desatándole el cabello.

—Tengo la polla contracturada también… ¿Quieres ver?— De un movimiento mete la punta de su miembro dentro de ella, tiembla en sus brazos, pero aun así sigue acercándose hasta estar totalmente unidos. Muy lento empiezan a moverse, tienen todo el tiempo del mundo…Al menos hasta sentir el agua fría.

En los Dominios de Vegeta estaban en plena cena comentando lo sucedido en la escuela militar. Vegeta sólo escuchaba, nunca le gustó meterse en asunto de niños, ya que eran eso, cosas de mocosos sin importancia. Así que se enfocaba en el plato de comida, como si estuviera en su propio mundo.

— ¡No puedo creer la vergüenza que nos hiciste pasar!— Rini reclama a su hermano.

—Pues no te hubieras metido en el medio y listo. — Trunks resoplaba. — Yo estaba seguro, así como lo estoy ahora de que hubiera demostrado que podía vencerlo.

— ¡Demuéstralo en el festival gran tonto!— Rini retrucaba y salían rayos entre ellos.

—Paren de pelear. — Serena los regañaba muy seria. — Coman la cena y luego a dormir. El fin de semana será de estudio y entrenamiento… Y nada más. —Serena también ponía un ojo a Bra que dormía en su carrito. Los mellizos volvían la vista al plato sin decir nada…Pero Trunks no se aguanta…

—No es justo…—Susurra. — Yo entré como principiante la primera vez, él debería hacer lo mismo. — En voz baja y quebrada. — Le enseñé mucho de lo que sabe, entonces…Entonces yo debo luchar contra Gohan ¡Hagan algo para que me pongan a pelear contra él!— Miraba a su padre y su madre. Rini quedó impactada por el atrevimiento de su hermano y se limitó a quedarse callada comiendo.

—Trunks…Empieza a bajar la voz o ahora mismo te vas a dormir casi sin comer, y te saco del festival directamente. — Serena lo mira muy seria y enojada, está segura que su hijo tiene la mirada asesina que pone su padre.

— ¡Pues hagan algo maldita sea! ¡Soy hijo del Rey! — Enojado tira el plato estrellándolo, en un segundo tiene la cabeza inmovilizada contra la pared, se congela al ver que es su padre.

—Escúchame bien…— Vegeta sisea fúrico. — Respetas a tu madre…Porque antes de ser madre de ustedes, fue mi mujer, mi esposa. —En voz de advertencia seguía. — No sabes lo que fue hoy irte a buscar más tarde de la escuela porque hiciste berrinche, serás hijo de quien sea, pero tú luchas y estudias como cualquier otro, y punto final. — Gruñía en advertencia, miraba hacia atrás y su esposa estaba mirándolo con el ceño fruncido, pero para nada enojada. — El berrinche se termina ahora… ¿De acuerdo?— Lo vió asentir mientras aun lo sostenía con toda la palma contra la pared. Lo suelta.

—Lo-Lo siento mamá, Rini…Papá. Ahora limpio el desastre. — Se va a buscar con qué juntar todo, su padre tiene razón, exageró y se dejó llevar por su soberbia.

— ¿Ves mujer?...Disciplina y trabajo duro. — Se sienta y se cruza de brazos. — Otro tenedor. — Le da el que estaba usando que quedó casi destruido. Serena sorprendida se dio cuenta que él había prestado atención a todo y se estaba conteniendo. Desde que habían ido juntos a buscar a Trunks a la escuela sólo guardó silencio. Incluso cuando el instructor explicaba lo que sucedió, aunque no parezca él había ejercitado su paciencia en éste tiempo.

—Rini me preguntó si íbamos a cancelar la fiesta de cumpleaños…Ya sabes al ser mellizos afecta a los dos. —Serena se peinaba sentada frente al espejo del closet.

—Pusiste mucho tiempo en eso, creo que la última palabra es tuya. — Se acerca por detrás, la toma de los hombros y le deja un beso en su cabeza. — No te enojaste por lo que hice con Trunks hoy…

—Hmmm…Pues no. Me estaba sacando de las casillas, y además no le hiciste ningún daño. —Se pone a pensar mientras ambos caminan hasta la cama. — Es como algo saiyajin que tienen ustedes para lidiar con ciertas cosas. Y me alegra que no quieras que sea tan cabeza dura como tú. —Da una risa relajada.

Vegeta levanta una ceja frunciendo el ceño ante su comentario tan atrevido. — ¿Yo? Jaja…—Una risa sarcástica sale de él. —Déjame recordarte que lo primero que hiciste al llegar aquí, fue desafiarme de frente delante de todos. Aun sabiendo que te enfrentarías a alguien muy superior. — La veía tomar aire e inflar sus mejillas, ofendida. —Así que si se parece a alguien es A TI. — La señala picándola con el dedo.

— ¿Ah sí?... ¿Muy superior el Príncipe de los Saiyajin? Tanto que tenía miedo de que descubriera dónde guardaba sus muñequitas de placer. — En tono de burla.

—No era para ocultarte eso, te expliqué muy bien que era por los sirvientes. Yo no tendría por qué ocultar esas cosas, es normal tener hembras a mi servicio. — Levantaba la nariz muy presumido.

— ¡Genial!—Sarcástica aplaude y lo felicita. — ¡Hoy dormiré temprano entonces! ¡Búscate a tus "hembras"!— Se enreda con las sábanas y se acuesta dándole la espalda.

— ¡Ah, mujer! Luego dices que tú no eres cabeza dura…—Acerca su mano a destaparla y se ataja de una mordida que ella iba a darle. Una sonrisa maligna se le dibuja en todo el rostro. — Sabes que me gusta jugar así. — Se mete debajo de las sabanas y comienza a acecharla. —Me gusta que me dejes marcas en el cuerpo…— Su cola comienza a acariciarla, tratando de mermar su enojo.

—A-A mí también me gusta, aunque para ti es más fácil hacerlo. — Trata de resistirse de tocarlo aferrándose fuerte a la almohada.

—Ya Serena…— Ella sigue resistiéndose. Entonces resignado sólo la abraza para dormirse. — ¡Mañana no te quejes de la enorme erección con la que voy a despertar!— Hunde su nariz en su cabello. Comienza a refunfuñar en voz baja. — Mala esposa que no atiende sus obligaciones maritales, y además de todo se enoja siempre por lo mismo…— Seguía quejándose y acurrucándose al cuerpo de Serena.

—Mina, si crees que reunirnos se nos va a complicar ahora por los niños, creo que estás exagerando. Trunks no me parece de mal carácter, así que de seguro se dará cuenta que exageró. Estarán saltando y haciendo de las suyas con Goten, ya verás. — Besa a su esposa en el cuello. Él se encuentra sentado en el respaldo de la cama, con Mina entre sus piernas. Haciendo un pequeño recuento del día luego de hacer el amor.

—Haaaa…De acuerdo. — Con el ánimo desinflado, suspira y se aferra al pecho de Kakarotto.

— ¿Es algo más verdad?— Kakarotto no puede evitar sentir una perturbación en su Ki…En su voz. — Puedes decirme…

—Sólo…Pienso en lo de Freezer. En todo lo que podríamos perder, si los rumores son ciertos, y no puedes vencerlo….

—Jaja, Mina, lo hice una vez y lo haré de nuevo. — Muy fanfarrón le asegura.

—Eso me da miedo. Ése exceso de confianza ciega que tienes, sólo me dices que todo saldrá bien, pero no te pones a pensar qué haríamos si algo sale mal. — Concluye con un tono melancólico…Recordando la destrucción de su hogar.

— ¿Te hubiera gustado que no nos conociéramos entonces? ¿Qué todo hubiera sido diferente?— No puede ocultar su tono de reclamo.

—Nadie me asegura que todo saldría bien si nuestros caminos no se cruzaran…— Levanta un poco la vista y choca con la mirada negra de su esposo, se siente un poco herido por su comentario.

—Si algo pasase...Prométeme que ninguno de nuestros hijos buscará venganza. El universo es grande y pueden huir a algún planeta a vivir en paz. — Ella volteaba totalmente y se sentaba a horcajadas de él.

—Kakarotto… Prometo luchar a tu lado para evitar que eso pase. — Se enredan y se besan muy lento…Casi sellando ésa promesa. Aunque en el fondo de su mente, Mina sabe que él no la dejaría correr peligro ni enfrentarse a Freezer, pero algo que él no sabe es que ella también tiene un espíritu guerrero irrenunciable. Y sería ella misma quien vengara su muerte.

—No sólo eres un guerrero, sino también un caballero. — Rei felicitaba a Kyüri por haber quitado a Rini del medio de la pelea. — Es obvio que mis genes han hecho maravillas en ti. Jajaja— Da carcajadas muy presumida.

—Genial papá, ahora mamá estará insoportable todo el día. — Desayunaban en familia y comentaban un poco.

—Bueno, entiende que tu madre es…Bueno, emocional. — Raditz se divierte con la reacción de ambos. —Además sino se lo contaba yo ¿Crees que no se iba a enterar? Jajajaja

—Ya es suficiente con sentir la presión de enfrentarme a Gohan y ahora esto. — Baja los hombros en derrota. — Siempre están presumiendo de mí, y temo tanto decepcionarlos.

Rei parpadeaba y se detenía. —Ah, pero hijo…Lo siento…Eh…Sabes que es medio en broma. — Raditz también lo mira muy sorprendido. — ¿Sientes que te presionamos?— Toca el hombro de Kyüri.

—A veces…Cuando era pequeño era divertido, pero últimamente…No lo sé, veo a Gohan tan fuerte, a Trunks superarse día a día. Sé que no seré como ellos, aun así me esfuerzo, y temo que me vean fracasar. — Kyüri siente lagrimas asomarse.

—Nunca. — Raditz se acerca y apoya su mano sobre su hombro. — Nunca temas fracasar, nosotros estaremos en las buenas y las malas. Eres buen muchacho, mucho mejor de lo que yo fui a tu edad, espero que sigas así.

— ¡Mi esposo es maravilloso!— Rei se tira sobre Raditz dándole muchos besos en la mejilla.

— ¡Agh mamá!— Se tapa avergonzado.

— ¿Qué? Aunque no lo veas así, esto es el ejemplo de matrimonio feliz. — Le guiña un ojo en broma, haciéndolo poner rojo. — Además tienes buena puntería…La Princesa de Vegeta-sai, nada más y nada menos. — Le da un codazo en el aire pasmándolo totalmente.

— ¡¿Qué?! ¡No! ¡Definitivamente no!— Raditz entra en estado de pánico al escuchar a su esposa hacer semejantes declaraciones.

— ¡Mi hijo es digno de cualquier princesa!— Rei le reclama. Mientras Kyüri sólo quiere hacer un pozo y tirarse dentro de él a morir.

— ¡Estás loca! ¡Vegeta va a rebanarme las bolas! ¡Casi saboreo la muerte cuando descubrió lo nuestro! ¡Ahora mi hijo va detrás a pervertir a su niñita!

— ¡¿Cómo pervertir?! ¡Mi hijo es un caballero! ¡La cortejaría como corresponde! A diferencia de ti. — Salen chispas entre ellos como queriendo matarse.

—Oigan…Momento… ¿Cómo se conocieron? ¿También se cortejaron? ¿Qué sucedió?— Muy curioso de que nunca le dijeron su historia.

Rei y Raditz giraron a verlo, ambos se pusieron de un rojo brillante que no podían disimular— Hijo el punto es…Ni se te ocurra ponerle el ojo a la Princesa…— Raditz terminaba, aclaraba su garganta y dejaban a Kyüri colgado con su pregunta. Rei intercambiaba miradas con su esposo mientras ella lava las tazas y él las seca…Comparten una sonrisa cómplice, recordando viejos tiempos…A veces ni tan viejos.

Recostado sobre telas doradas y frescas, empieza a removerse. No recuerda cómo llegó, pero está seguro, que es un oasis sólo para él. Su armadura llena de roturas, es retirada por lo que parece una ninfa desnuda que sólo tararea dulces sonidos. Sólo se deja llevar, se deja envolver por ése aroma adictivo. Pequeñas gotas de rocío caen cuando se endereza a besarla, se ríen. Es tan fácil subirla a su polla, aunque le excita, no quiere terminar, quiere estar unido a ella…—Serena…—Susurra entre sueños. Lo mejor es empezar a abrir los ojos y verla esperándolo desnuda en la cama. Despertándolo para compartir el baño. Muy coqueta le ofrece su mano para seguirla. No es la primera vez que en estos años tiene ése tipo de sueños tan buenos…Pero incluso cuando tiene pesadillas, verla junto a él es lo único que necesita al despertar.

Ahora revisaba y tecleaba en su laptop, luego de tener una larga charla con su esposa, respecto a lo que pasó con las fuerzas de Freezer, en el desayuno…De reojo la espía leyendo, recostada boca abajo en la alfombra de su oficina con unos almohadones para darle comodidad, ella tiene el cabello atado y lo acomoda a un costado…

— ¿Cuánto tiempo más debo estar así?— Refunfuña un poco sintiendo la mirada de su esposo sobre ella.

—Hasta que me sienta satisfecho…— Volvía a mirarla, la tenía leyendo mientras se ocupaba de algunas cosas. Le dijo que para compensar su rechazo de anoche tendría que acompañarlo en la oficina y leer algo tirada en su oficina…Pero lo único que tendría que usar era… Sus lentes.

—Me levanté temprano a preparar la bañera para compensar lo de anoche, y ocuparme de tu erección matutina ¿No fue suficiente? — Resopla un poco.

— ¡Hm! Conoces muy bien el apetito de un saiyajin…— Muy dominante le aclara. De inmediato sonríe de lado y se concentra de nuevo en su escritorio.

Serena se resigna, por suerte trabaron bien las puertas, aunque eso no hace que la pena no la invada, de estar desnuda en el mismo lugar donde se reúnen con otra gente y trabajan. Le da una vista a su esposo que también debe usar lentes ahora, no son de mucho aumento, y se da cuenta, que el maldito es igualmente atractivo, temió que disminuyera algo de su encanto, pero esos marcos finos, negros metálicos, le iban muy bien, incluso con su ropa informal, su camisa blanca y jeans negros, junto con sus botas, toda su ropa bien pulida. Aunque sólo los usara para leer mucho o cuando debía escribir mucho ¿Acaso ni la edad le quitaría ése erotismo masculino que desprende? —"¿Erotismo masculino? ¿Eso siquiera existe?"— Divagaba en su mente, mirándolo, sin darse cuenta que él le estaba devolviendo la mirada, pega un salto al darse cuenta y se decide a preguntarle— ¿No te sentiste viejo cuando tuviste que empezar a usar lentes? — Su mirada cambió a una curiosa.

— ¿Eh? ¿Por qué debiera sentirme de ésa manera? — No entendía bien, no era que los necesitara todo el tiempo. El estar todo el tiempo haciendo éste tipo de trabajo hacía que su vista como la de ella se cansara y debieran usarlos.

—Nada, sólo que, en la Tierra, al usar lentes se considera que ya estás entrado en años.

Frunce su entrecejo, piensa y refuta. —Pero he visto terrícolas jóvenes con lentes… No comprendo ¿Tú te sientes así? — Se levanta y se acerca a ella en el piso.

—Debo admitir que cuando me dí cuenta que debía empezar a usarlos me asusté. — Mira hacia otro lado. — No he visto casi ningún saiyajin usar lentes por aquí…

—Pues porque para ver la mayoría no los necesita, pero sí cuando estamos mucho frente a las pantallas o tenemos que leer una montaña de libros, la vista se cansa y se irrita…Como la tuya. — Concluye y le acomoda un poco sus lentes. —Te ves muy linda con lentes…— Serena se pone roja ante sus palabras, en especial cuando él la levanta del mentón para clavar su mirada negra en ella. Sus ojos azules parecían océanos a punto de tragarlo vivo, él quita sus propios lentes para darle una mirada incitante. Casi en un susurro le declara. — No los necesito para verte…— Se pone aún más roja, cierra fuerte su mirada y pone sus mejillas infladas.

— ¡Dios eres muy atractivo! ¡Debes de ser ilegal! — Siente su risa resonar en el lugar.

—Pues…Aprovecha que no durará para siempre, y no podrás dejarme porque me haya puesto viejo. Y no se te ocurra escapar, porque yo tampoco te dejaré cuando estés anciana. —Ve cómo la mirada de su esposa se puso brillante ante su declaración. — Sabes… Me ofende que olvides que estamos casados…Hasta que la muerte nos separe. — Muy ofuscado le aclara.

—Agh…O sea que… ¿Cuándo estés anciano yo debo conformarme con tu personalidad y tu carácter? — Hace expresión de asco, y se sienta cruzando sus brazos enojada.

—Ja…Pobre de mí que tendré que conformarme con tú personalidad y ya no podré hacer éstas cosas. — La toma de la cintura y la recuesta en su regazo acertándole una buena nalgada.

— ¡Auch! ¡Vegeta eso dolió en serio!— Fúrica patalea inútilmente.

—Jajajaja ¿Creíste que podrías insultarme sin recibir un castigo? ¡Espero que la vejez te quite lo vulgar! — Ríe, pero revisa su trasero y en verdad le dejó la mano marcada, ardiendo y de color rojizo. Se siente un poco culpable de la probada de justicia que le dio a su esposa, comienza a acariciarla y lamerla para darle alivio. Pasa la lengua, lento y en círculos, la siente pegar un saltito tratando de reprimir el calor de su entrepierna. — Sshhh…Tranquila…No voy a avanzar en nada. En unos minutos debemos salir por la mocosa más pequeña…— Suspira viendo cómo la marca deja de sentirse caliente.

—Sí…Creo que es pronto para hablar de que estamos viejos o esas cosas…— Se gira para verlo. —Es que eres tan jodidamente guapo…Me siento insegura.

—Pues…A lo primero déjame decirte que yo apenas llegué a los treinta y tú, ni siquiera los tienes. — Acaricia su espalda y la siente aferrarse a él y acariciar su cola. — Haaaa…Y lo segundo, ya te lo dije es efímero, más si mi personalidad no me acompaña, y tú eres hermosa también. — Ella se sienta para unirse en un beso.

— ¿Cuánto falta para que la bebé vuelva a despertar? — Pregunta muy coqueta y mete la mano en su camisa para acariciarlo, está por mirar su comunicador, y en el momento que se estaba por quitar los lentes Vegeta la detiene.

—No. Te dije que era lo único que podías usar. — Le acomoda de nuevo los lentes y la levanta en sus brazos, le da un empujón con el pie a la mesita encima de la alfombra. Luego se une en un beso a su esposa, en tanto con el pie engancha la alfombra y la deja cerca del escritorio. Sólo con su mirada coqueta y su toque, pudo ponerlo duro en un instante. La para frente al escritorio de espalda y un poco inseguro pregunta. — ¿Quieres que esperemos mejor? — Susurra en su oído.

—No. Ahora. — Ella roza su trasero para sentir su miembro caliente a través de la tela. El aire tibio del aliento de su esposo la cegó. Se hizo un poco hacia atrás para besarlo y aspirar fuerte de su aroma. Él separa el beso dándole una succión fuerte a sus labios dejándolos un poco rojos e hinchados.

—Bien… Cuatro minutos entonces. — Aclara viendo la hora. — Pon tus manos en el escritorio, ambas palmas bien apoyadas. — Ella obedece, la cola se enreda a la cintura de Serena, y la punta busca su clítoris. Comienza a frotarla, mientras él desprende del todo su camisa, baja su bragueta, roza su polla en su trasero, poniéndose aún más ansioso y ella aún más excitada. Busca un condón en su bolsillo y se lo pone. —Sí, mójate bien…O te romperé del deseo que tengo. — La toma de la cadera y se siguen meciendo.

—Ve-Vegeta…—Estaba perdida de placer, lo necesitaba de inmediato, se gira un poco y con voz excitada. — Rómpeme…Por favor. — Gimió. Vegeta se congeló unos segundos viendo que a pesar de que ella aún tenía los lentes, podía ver el destello de su lujuria chocar con la suya.

—Sí, mía. Mi mujer. — Con voz ronca, tomó firme su cadera, se acomodó y la penetró hasta el fondo, sin hacer esperar al ritmo de sus embestidas. No había más nada que esperar, ambos chorreaban de expectativa. Ella se esforzaba por no despegar sus palmas del mueble, y él se acercaba a besar su cuello, unía sus pectorales a su espalda. Una mano masajea uno de sus pechos. Y seguían uno contra el otro, agitando el escritorio con un ritmo castigador, como si algo animal se desatara de a ratos entre ellos. Los gritos y los gruñidos los empezaron a dejar sin aire, en ese momento caen al abismo, jadeando tratando de respirar. Se recuestan, así como están y ríen un poco traviesos, saliendo del estado de excitación en el que estaban.

—Mmmm…Te amo…— Se voltea y lo acaricia con su nariz muy tiernamente. Raramente ya no se sienten agitados, sino frescos para continuar el día…Por la noche se ocuparán de agotarse como corresponde. Además, muy pronto es el cumpleaños de sus mellizos, deben tener todo listo, aunque sea un festejo más bien privado.

Hasta aquí otro capítulo, un saludito a…

OhaioIzumikun: Cuando la lujuria llama hay que atenderla como corresponde. Si hubiera un servicio de llamadas sensuales de Vegeta o Raditz, o ¡Bardock! No salgo más de mi casa y quedaría en banca rota. :v

DesertRose000: *Musicadesuspenso… Mirad al horizonte y sólo espera la tormenta… Porque se viene.