XXlalalulu: Hola! Muchos preguntando por el tercer deseo, creo que es obvio que lo único que puede salvarte en éste tipo de situaciones es una almohada tamaño real de Vegeta ¬¬ ( ͡° ͜ʖ ͡°) Nada mejor que una pequeña alegría con la almohada-Kun.

Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida. XD

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 29

— ¡Agh mujer! ¡Sólo quieres arruinar el inicio del día!— Vegeta se queja al cielo por la necedad de su esposa.

— ¡Pues he empezado mi rutina! ¡Esas horas son de entrenamiento y Gure me invitó! —Grita a su esposo desde su oficina.

— ¡Aun estás amamantando! ¡Creo que sería bueno que te quedaras con la cría y no hagas nada tan arriesgado! ¡Un entrenamiento liviano y ya! —Por todos los Dioses del cielo, es capaz de amarrarla ahora mismo a su silla.

— ¡Ja! ¡Eso es lo que quieres de mí que me quede encerrada en la cocina con los niños y sea una tonta que no se sabe defender!— Le ruge con sus puños apretados, no piensa acercarse a su oficina, y al parecer él tampoco.

— ¡Jajajaja! ¡ ¿La cocina?! ¡¿TÚ?! ¡¿ME HABLAS EN SERIO MUJER?!—Se ríe histérico.

— ¡Pues te guste o no, voy a estar contigo, y no para acompañarte, sino porque Gure me invitó a ver las nuevas armaduras y tengo curiosidad por ése androide y su barrera electromagnética!— Ambos se acercan hasta el límite de la puerta doble que une sus oficinas y se gruñen, intercambiando puñaladas con la mirada.

Gure se sentía en su elemento, estaban en una de las laderas más grandes del desierto rocoso de los Dominios de Vegeta. Despliega una cápsula que tiene un cambiador para cada guerrero. Estaban Raditz, Vegeta, Kakarotto, Nappa y Bardock alineados, observando los trajes nuevos. Incluso invitaron a las Sailors, los androides; y a Darien y Andrew. Se notaban muy livianos, elásticos, eran grises en su totalidad, incluyendo las botas, sin hombreras en la pechera, con detalles dorados sencillos, de cuello alto pero flexible.

—Bien ¿Cómo les queda?— Gure pregunta para ver si alguno sale del vestidor y da alguna opinión. El primero en salir es Vegeta, los guantes le sientan bien, se notan de un material nuevo, se dispone a probarlos haciendo unos cinco mortales hacia atrás, en el último gira con su palma y vuelve con una sonrisa satisfecha.

—Oh, vaya Gure, te has lucido en el material antideslizante. — Serena comenta y toma la mano de su esposo. —Ni un desgaste. —Le revisa atenta sus dedos, y sus miradas se cruzan poniéndose nerviosos. Vegeta quita la mano muy discreto para que nadie lo note inquieto.

— ¡Ja! —Kakarotto exclama y se trasforma en SuperSaiyajin saliendo del vestidor.

—Inténtalo en SuperSaiyajin Blue. —Sugiere Gure. El Élite obedece y ruge transformándose. El traje parece haber cambiado un poco de color, a un gris más oscuro. — ¡Excelente! Parece adaptarse bien a los cambios de energía. ¡Seck, Switch! Desencapsulen las armas. —Ordena Gure a dos de sus hijos. — Ahora Volt y Drive, únanse a sus hermanos y quien arme más rápido las armas me las va pasando. —Mira muy divertida a su esposo que está dispuesto a hacer la demostración. En tanto los adultos alrededor quedan alucinados con la velocidad de los niños, para armar de manera tan exacta hasta las partes más finas de un arma.

— ¡Listo! —Salta contento Volt, arrastrando un arma que es del doble de su tamaño.

—Bien Arma de Haz Semi-Automática, Doce Tiros por Segundo… ¿Listo Tarble?— Su esposo asiente seguro, ella sonríe de lado, despliega un trípode para el arma y disparara una ráfaga hacia él. Tarble cruza sus brazos protegiéndose con los guantes también. —Como habrán notado, ningún disparo rebotó, es bueno cuando se está en equipo, así los disparos que reboten no dañan a su compañero, los guantes también son reforzados.

— ¡Mamá!— Seck se acerca con un arma de cañón más amplio.

—Gracias Drive. Cañón Laser de Medio Alcance. —Le sonríe brillante. Y apunta a su esposo, el arma carga haciendo zumbidos y dispara enterrando a Tarble en la montaña.

—Oye… ¿Le decimos a mamá que se equivocó de nombre?— Susurra Drive a Seck, pero sólo se ríen del error, junto con sus otros hermanos.

—Como verán el disparo rebotó, pero en un rango más corto de lo esperado…—Todos estaban con los ojos como platos esperando que Tarble saliera entero. Salía tosiendo, retorciéndose un poco del dolor. —Flexibles, blindados…Pero muy dolorosos. — Aclara Gure y su esposo se acerca a ella. —Ahora para lo siguiente necesito a la Sailor de Fuego.

—Gure sabes…Me voy a sentar ahí a ver si encuentro mis bolas ¿De acuerdo? —Tarble tose y se va a sentar a descansar de ése golpe.

—Yo me ofrezco…— Raditz levanta la mano. Todos quedan algo…Preocupados, conocen demasiado el temperamento de su esposa.

—Bien, Rei…Enciéndelo. —Ordena Gure muy traviesa.

— ¡Fuego de Marte!—Una pared de fuego traga a Raditz, Gure toma la temperatura. Cuando se desvanece. Rei se acerca trotando hacia él. —Jaja, muy bien Raditz ¡Ay no tu cabello! ¡Ami!— Le pide ayuda para que apague la punta de su melena.

— ¡Ah sí! Congélalo por favor. — Gure pide; y Ami luego de apagar las llamas intenta congelar el brazo de Raditz. Lo inmoviliza pero no lo daña. —Bien, habrán visto que resiste temperaturas extremas, gracias al nuevo sistema de carbonato en la tela.

— ¡Falto yo!— Exclama Lita y atrapa del brazo a Bardock. Y lo electrocuta con todo lo que tiene.

— ¡Lita!— Bardock gruñe. Pero de inmediato se da cuenta que sólo siente un cosquilleo leve. — ¡HHMP!—Aun así su mirada asesina queda clavada en su esposa.

— ¿Segura que me tiraste con todo lo que tenías?— Raditz le consulta a Rei.

—Sí, me ofende que dudes de mí, sabes que lucho sin cuartel…—Levanta su nariz muy presumida. Siente la mano de Raditz en su cintura, y el aliento tibio contra su oreja.

—…Quiero más…— Susurra Raditz y en un segundo se aleja, disimulando un poco su atrevimiento.

—Hola. Mucho gusto…— Serena se acerca a los androides. —Mi nombre es Serena, soy Reina de Vegeta-sai. —Se fija que desconfían de ponerse los uniformes. —Pruébense los trajes, Gure es una de las mejores científicas de su cuadrante. —Mira al androide de cabello negro. — ¿Tú eres Diecisiete verdad? Anda vístete quiero ver tu barrera…Yo también tengo lo mío. —Se aleja y se transforma. Quedan con la boca abierta los androides, al verla transformada delante de ellos. Darien también, él no sabía que Serena había superado sus poderes. — ¡Anda Diecisiete tu barrera contra la mía a ver cuál se quiebra primero!— Entusiasmada se dirige a esperarlo en la zona más extensa del valle, pega un salto y vuela hasta el lugar. Darien tampoco sabía que ella, ya podía volar ¿Qué otras cosas nuevas habrá aprendido?

—…Mujer…—Vegeta va junto a ella a velocidad Saiyajin a advertirle, con su mirada amenazante. —Esto es exactamente a lo que me refería… —Siseaba apretando los dientes.

— ¡Hm! ¿Dudas de tu esposa?— Le dedica una mirada asesina y casi imita la sonrisa ladina de su esposo. Pone ambos puños a los lados de su cintura y al apretar empuja a su esposo con una efímera barrera. El sólo resopla y se aleja. Pero queda en alerta, ante cualquier cosa que se saliera de control.

Serena se concentra y toma aire, debe recordar mediar entre ambos poderes, su Ki y su habilidad para purificar. Diecisiete sale cambiado, en verdad que los trajes son cómodos, ve a Dieciocho salir también, muy satisfecha. La Reina lo espera, en verdad que su sonrisa es muy persuasiva. Se preparan, y Sailor Venus cuenta hasta tres. Ambos salen corriendo y colisionan entre sí, armando cada quien su barrera. Diecisiete se sorprende, es como si fuera una especie de energía purificadora que neutraliza el ataque, y con un poco de poder reflectante. Se ilumina blanco y rosa de a ratos. En cambio la barrera del androide es como una especie de electricidad o energía gravitacional inversa que repele los ataques. Ambos se emocionan y se empujan para romper la barrera del otro. Empiezan a correr y empujarse al máximo contra el otro. Serena nota que ha avanzado sobre él pero no gasta su barrera, ni una maldita pulgada, se retira un poco y vuelve a dar un empujón brusco. Diecisiete se impacta de la habilidad de la reina, pero puede ver que su Ki se empieza a gastar, la deja seguir sobre él, y de un impulso rompe su barrera y la tira hacia atrás haciéndola caer sentada.

— ¡Vaya! ¡Eres poderoso! —Se para muy emocionada, y Diecisiete está pasmado por las felicitaciones y la alegría de su rival. Hace la mueca de una sonrisa.

—Ah. Sí, sí…—Muy nervioso aceptaba los halagos de la Reina.

—Esos uniformes son muy efectivos, pero te aseguro que nada puede contra mi cadena. —Mina presume, pero contenta desafía a cualquiera que se atreva a ponerla a prueba.

—Jaja…Cuñadita, tenemos un asunto pendiente. — Raditz se acerca. Pero se detienen congelados de la impresión. Se voltea a ver a los demás, nota por sus miradas que también se dieron cuenta…Imposible…Era imposible.

—Broly…—Serena susurra totalmente impactada sin poder parpadear. Su habilidad no es tan buena, pero ése Ki del Legendario lo reconocería donde fuera.

—Sí, y no está solo…— Vegeta toma a Serena de la cintura y la lleva a toda velocidad a donde está el Legendario. Los demás los siguen.

Al llegar una legión de soldados rodean lo que parece cientos de Namekianos y Broly transformado en Legendario en el centro. Vegeta baja a su esposa, que queda tosiendo casi sin aire, de pronto se siente un idiota por no haber controlado su velocidad con ella, pero ella le hace señas de que no hay problema. Ella también estaba ansiosa. Todo se quedan mirando sin saber qué hacer primero, los soldados que los rodeaban advertían al Legendario.

— ¡Broly! ¡El Legendario! ¡Entrégate por las buenas!— Uno de los soldados lo apuntaba. Los demás lo seguían, justo que el Rey iba a dar la orden.

— ¡BROLY! ¡FORTACHON VEN AQUÍ! ¡Te he extrañado!— Sailor Venus se tira sobre Broly a abrazarlo y besarlo por toda la cara. Broly vuelve a su forma normal.

— ¡MINA ES MI ESPOSO!—Chelye se queja y está roja de la rabia.

— ¡Chelye! ¡Ven aquí, para ti también tengo mucho! —Taclea a Chelye contra el suelo y la besa y abraza muy alegre. Vegeta daba la señal a los soldados y estos le dedicaban una reverencia para él y su esposa.

— Majestad. —Uno de los soldados se acerca a Vegeta. —Disculpe, pero Broly tiene exilio de diez años, y como aún no se ha cumplido la fecha de su condena. Debemos llevárnoslo. —Vegeta lo mira con el ceño fruncido, pero sabe que tiene razón.

— ¡Majestad!—Broly se precipita y es apuntado de nuevo, se tira al piso rindiéndose. — ¡Freezer! ¡Freezer ha resucitado! ¡Acaba de destruir Namek!— Todos quedan sin aire ante ésa declaración y retroceden ante Broly. —Por favor, déjeme aunque sea hablar con usted sobre esto.

Vegeta levanta la mano y los demás soldados obedecen. —Custódienlo hasta mi castillo y encuentren lugar para los Namekianos, Tarble. —Le hace una seña a su hermano. —Ocúpate.

Todos reunidos en los Dominios de Vegeta escuchaban la historia de Broly, Chelye y el Patriarca de Namek, Saichoro. El instinto de Rei, por otro lado la tenía temblando sin control, de a ratos llegaba a sentirse sin aire dentro de la sala de reuniones.

—Rei… ¿Prefieres que salgamos a tomar aire?—Raditz le susurraba al oído.

—Hay…Una presencia maligna…—Presiona sus puños tratando de mantener el control.

— ¿Aquí dentro? ¿Puede ser por lo que sucedió con Freezer?—La tomaba de los brazos tratando de confortarla, disimuladamente.

—No… El tipo que está afuera…—Lo señala por la ventana, y lo nota pegar un salto cuando ambos lo miran. Piccolo prefirió caminar fuera de la vista de la ventana, siguiendo a las niñas de Broly que jugaban en el patio con los hijos de Tarble. Sospecha que quizá notaron que estaba escuchando lo que hablaban.

—Así que el favor que te deben los Namekianos es la construcción del radar…—Señala Vegeta hacia Tarble y Gure, que están algo nerviosos y preocupados.

—S-Sí…—Contesta Tarble un poco nervioso, no sabe si dar más información y si Saichoro no estaba dispuesto a darla, él tampoco.

—Majestades. —Saluda el Patriarca Namekiano. —Fue gracias a ése radar que encontramos las esferas antes que Freezer…Ya que no es la primera vez que Freezer muere.

— ¡¿Cómo?! —Kakarotto y los demás saltan sorprendidos.

—Ese que ven ahí…—Señala a Piccolo que está con los niños en el patio. —Era el antiguo patriarca, estaba consumido por las fuerzas del mal, y cada vez que King Cold necesitaba revivir a su hijo él lo ayudaba con las esferas. Hasta que se dio cuenta que Freezer estaba averiguando por un poder aún más grande y que destruiría Namek, ya que sería obsoleto para él. Ahora está de nuestro lado, aunque ya no pueda ser Patriarca. —Mira a Tarble, para que no se preocupe, ya que lo nota nervioso de que revelen más información. —Nos enteramos de que en el planeta Tech Tech estaba una gran científica que podría construirnos un radar para encontrar las esferas en tiempo record, y al ir nos encontramos también con el Príncipe Tarble. No les contamos mucho de lo que estaba sucediendo, pero estuvieron dispuestos a ayudarnos.

—Bien… —Vegeta cree la historia muy por encima, siente que hay partes sueltas que involucran a su hermano menor. Pero suficiente es con saber que la peor amenaza del universo ahora estaba suelta y con un poder inimaginable. Resopla pensando… — Broly, necesito que sepas, que la resolución, luego de que mi esposa declaró a tu favor, fue el exilio por diez años, ya que aun así representas…—Lo mira unos momentos, pero recuerda haberlo visto recién como Legendario y totalmente bajo control. —…O representabas un gran peligro. Haré lo posible ante el Tribunal de Justicia, pero no te prometo nada. Si deciden encarcelarte por el tiempo que te resta de exilio… —Lo ve asentir y estrujar la mano de Chelye tomando valor.

— ¿Por qué no desear ser inmortal?—Consulta Kakarotto. —Revivirlo cada vez…Me parece impráctico…—Todos lo miran algo sorprendidos, es como si estuviera dándole ideas al enemigo.

—El poder de Porunga tiene sus reglas. —Explica Saichoro. —Verás al pedir eso, lo único que lograría sería convertirse en el ser más débil del universo, ya que sus años vitales deben extenderse, por lo tanto el Dragón usará su fuerza para darle eternidad.

— ¿Y ser el más poderoso?— Interroga Vegeta. De pronto se siente curioso de ésas esferas que cumplen deseos.

—Pasaría lo contrario, se concentrarían sus años de vida para darle poder, y su esperanza de vida estaría en apenas unos años. —Piensa mirando a un costado. —Mi hermano Dende es el nuevo Kami-sama de la Tierra, en la Vía Láctea…

—Mierda…— Vegeta sisea y se recuesta en la silla. —Hay esferas en la Tierra…Era eso… —Se gira a su esposa, puede sentir el salto de terror que acaba de dar, por debajo de la mesa toca su rodilla para intentar relajarla.

—El segundo deseo de Freezer…Eso es lo más preocupante. — Traga saliva con miedo. —Pidió saber todo sobre las súper esferas del Dragón. Esas esferas pueden cumplir cualquier deseo, fueron creadas por el Dios Dragón.

— ¿Ésas esferas pueden darle vida eterna sin sacrificar su poder o fortaleza? —Bardock consulta muy serio.

—No lo sé, me acabo de enterar de su existencia al saber del segundo deseo de Freezer. —Saichoro termina y el silencio se instala entre ellos. Las cosas se pusieron muy mal, demasiado rápido.

— ¿Qué les parece si comemos algo? Todos deben estar agotados…—Lita sugiere y mira hacia afuera, como el sol comienza a ocultarse. Les enviaron mensaje a los niños para que volvieran a casa solos.

Trunks y Rini estaban complotando con Gohan para averiguar si los rumores que recorrían la ciudad eran ciertos…El Legendario había vuelto de una manera misteriosa, junto con otros alienígenas de color verde. Kyüri cubriría la parte de afuera, asegurándose de tener una cuartada por la ausencia que iban a dar en el otro castillo con Suika y Nashi. Los Príncipes entraban a sus cuartos, trababan la puerta, y escondían su Ki escapando por el balcón…Trepaban por las paredes, escondiéndose de la vista de los guardias, conocían todo demasiado bien. Notaron que los adultos estaban en el comedor común. Un pequeño detalle que no tuvieron en cuenta fue…

—Trunks… ¿Sientes eso?— Rini algo preocupada consulta en voz baja.

— ¿Qué?...Ya estamos cerca de…—No alcanzó a decir nada más que ambos fueron tirados por una fuerza gravitacional en el aire.

— ¿Estos niños son suyos?— Piccolo entra al comedor y con ayuda de las hijas de Broly, capturó a los pequeños espías.

— ¡Gohan, Goten! ¡Ustedes debían ir a casa!— Mina los regaña.

—Kyüri… —Raditz advierte y lo toma del pantalón sin ninguna delicadeza.

—Supongo que Suika los estaba cubriendo en el otro castillo…— Bardock mira muy amenazante a Nashi, quien de seguro convenció a Suika.

—Había otro más en el pasillo…—Piccolo entrega a Suika, quien ahora debe enfrentar el destierro de su madre y su padre.

—Lo siento. Les insistí a los chicos si querían ayudarme. — Trunks se pone delante de todos y se disculpa agachándose. Siente unas botas acercarse a él muy lento, pero decidido. Abre los ojos al piso y son las botas de su padre. —Papá, Tío Raditz, Tío Bardock, Tío Kakarotto, Tío Nappa…Se los pido, el castigo debe ser a mí. —Toma aire y aprieta los puños.

—Hm…—Vegeta da un pequeño gruñido, mira a Rini también agachada detrás de su hermano. —Acaban de salir de la escuela… ¿Su tarea?—Todos los niños parpadean y se enderezan mirando al frente. —Tenemos pocas reglas, pero la principal es…Deber y responsabilidad antes que diversión.

— ¡Sí papá! Nosotros, tenemos tarea. Iremos ahora mismo a hacerla antes de cenar. —Rini aclara, sabe que de nada sirve mentirle a su padre o su madre.

—Me parece bien…Pero antes, ya que están aquí, por favor preséntense con los invitados. —Serena les ofrece, los niños ponen cara de felicidad, y lo primero que hacen es saludar al Legendario.

—Oiga señor… ¿Usted es hermano de Tío Andrew?— Goten se acerca a Darien le da mucha curiosidad su Ki. Justo que Darien iba a abrir la boca.

— ¡Sí! ¡Y del Príncipe Tarble, el Señor Vegeta y Tía Serena!—Gohan lo saluda ofreciendo su mano.

—Ah, sí ¿Ustedes son hijos de Mina? Vaya, tienen la sonrisa de su madre. —Darien mira a Mina de reojo y nota que no le gusta para nada su interacción con los niños.

— ¡Wow! ¡Tío Darien!— Se acerca Trunks. —Su ki es como…Bueno, ninguno que haya visto antes. —Lo saluda alegre.

—No sé si te dejen llamarme tío…—Le contesta un poco preocupado de la mirada de Serena y Vegeta.

— ¿Por qué no? Eres hijo de mi abuelo y la abuelita…—Rini muy curiosa consulta con la mirada a sus padres.

—Si él no tiene problemas, no veo porqué no. —Contesta Serena con tono calmado. Vegeta les asiente y les hace señas con la mirada.

— ¡Genial! ¡Ya quiero entrenar contigo y el Legendario!—Rini se entusiasma. —Quizá me enseñen algo para patearle el trasero a mi hermano. Aunque también el Señor Namekiano que nos encontró afuera, con las niñas telepáticas me dieron mucho miedo. — Hace un puchero.

—Jajajaja, Piccolo es mi maestro. —Comenta el Legendario, llamando la atención de todos. —Era un demonio en sus tiempos, eso debe ser lo que los asusta, y mis niñas están siendo entrenadas por él…Él sólo entrena a quien él elige, quizá ustedes también sean elegidos.

— ¿Pero de qué hablas Rini?— Trunks le refuta. — Con quien yo quiero entrenar son los androides. —Pone ambos puños contento en su cadera.

— ¡Mierda los androides!— Gure y Tarble saltan asustados recordando que se los olvidaron en el desierto.

—Los niños…Cuida tus palabras…—Lita se enoja porque hablaron de ésa manera.

—Ah, lo siento niños disculpen. —Gure revisaba su tableta. —Sí, las pulseras los dejaron varados en el desierto.

—Los acompaño. —Se ofrece Darien. —Llevémosles unas cápsulas de comida por si acaso. —Se ríe un poco, ya quiere ver qué cara tienen esos dos.

—Ese Ki que apareció, junto con los otros era espeluznante… ¿Será alguna especie de mutación?—Diecisiete hace conversación tirado en el suelo desértico.

—Haaaa…hermanito. El silencio del desierto es reconfortante. —Frustrada se sienta en el suelo, recostándose en una roca.

—Bueno, los entiendo, que con ésa conmoción se hayan olvidado…Sólo espero que no haya pasado nada más. Por lo menos no sentí ninguna batalla cerca ¿Y tú?— Silencio…

A toda velocidad Gure llegaba en una nave de cabotaje pequeña. — ¡Hola! Lo siento, lo siento…—Gure se inclinaba disculpándose, tocaba un par de botones en su tableta. —Bien suban, vamos a llevarlos. —Ambos hermanos, sólo resoplan enojados.

—Les trajimos un par de cápsulas, unos viejos conocidos pasaron y Sailor Júpiter hizo un banquete junto con las demás Sailors. —Darien explica mientras llegan a la cabaña. Le pasa la cápsula en su mano. —No conozco a nadie que no le guste lo que cocina Lita. —Declara y hace una media sonrisa.

—Hm… Bien… Gracias. —Dieciocho se acerca y toma la cápsula. —No esperen que seamos amables después de que se olvidaron de nosotros… — Se voltea enojada, Tarble y Gure se giran para ir a la nave.

—Por supuesto. —Darien se disculpa con ellos, casi sin darse cuenta de manera protocolar, pone su mano derecha sobre el pecho y se inclina.

Diecisiete quedó algo sorprendido. Dieciocho no le quitó la vista a eso, nunca jamás alguien había tenido un gesto de ése tipo con ellos. —Vaya…Ahora sí puedo decir que eres un Príncipe. —Se rió un poco coqueta contra su mano sin darse cuenta, y de inmediato se giró entrando a la casa, esperaba que él ni nadie haya notado eso.

— ¿Un demonio?— Rei se acercaba al patio, luego de cenar, sorprendiendo un poco al Namekiano.

—Así que una…Sacerdotisa…— Piccolo se levanta y la mira de arriba abajo. —Impresionante…Para alguien tan—Sin que pudiera decir nada más Rei pega un pergamino en su pecho.

—Ja…Me siento mejor…Espíritu del mal. —Extiende su palma y una pequeña onda de energía da un pequeño golpe a Piccolo.

—Hm. Gracias. —Con algo de sarcasmo quita el pergamino. —Mi energía ya no te toca…— Intenta leer las letras del mismo. —Lo guardaré. Lo último que me gustaría es incomodar a quienes nos están refugiando.

—Gracias. Mi nombre es Rei…Señor Piccolo… —Le da un saludo y se retira.

—Puedo enseñarle…Señorita. A controlar mejor su sexto sentido. —Ofrece muy sincero, de pronto un tipo de casi dos metros, de cabello largo, casi un cavernícola ante sus ojos; aparece detrás de Rei. Le da una mirada asesina directa a Piccolo. Ella le dedica otro saludo y se va con el cavernícola.

—No corregiste al monstruo ése que te dijo "Señorita" —Raditz cuestionaba un poco a su esposa antes de volver a salir a su turno nocturno.

—Eh… Raditz ¿Me hablas en serio? —Se cruza de brazos y le levanta una ceja muy incrédula.

Raditz resopla un poco de fuego por la nariz… —Mira sólo no estés a solas con ése, tú escuchaste que fue un Patriarca consumido por el mal.

—Aja…Pero no fue eso lo que dijiste primero, sino…Que no le dije que soy "Señora". —Afila su mirada con sospecha.

—Mujer…Te juro que si me estás haciendo juego de palabras yo… — Advierte cerrando su puño.

—Mira Raditz, tengo que bañarme y tú debes ir a tu guardia nocturna. Así que mejor pausamos la escena de celos y la seguimos más tarde. —Se acerca a darle un beso en la mejilla. —Nos vemos corazón. — Sin perder más tiempo se va al baño. No puede creer que Raditz esté ¿Celoso? ¿Después de todos estos años? Aunque le pareció tierno…Se recostaba en la bañera caliente, la época invernal llegaría en un par de semanas, por las noches el frío se dejaba sentir. Un azote seco de la puerta del baño la hace saltar. — ¡Oye! ¡¿Qué te sucede?!

Raditz se acerca a la bañera, su esposa está cubierta de espuma; la levanta del brazo. Da un escrutinio a su cuerpo y es… —Hermosa… —Suspira casi sin aire, la acerca hacia él, sin importarle que moje su ropa. Aunque aún no se cambió para trabajar, lleva unos jeans y camiseta. —Dilo Rei… — Ruega con la respiración pesada, pero dominante. —Dí que eres mía…

Rei parpadea, se acaba de dar cuenta que el tipo hablaba en serio. —Ra-Raditz… —Tiembla un poco, pero no porque se sienta intimidada, sino todo lo contrario. Su tono dominante parece haber adormecido su lógica, despertando sus más bajos instintos. Aun así lucha contra ése estado. —Debes alistarte. En media hora tienes que estar en el trabajo. Prometo no enojarme si me sueltas ahora. —Trata de poner cara enojada, pero no lo engaña y su cuerpo tiembla aún más incontrolable. Pega un salto cuando Raditz quita el jabón de uno de sus pezones con el pulgar.

— ¿Tienes miedo?—Pregunta muy suave, pero su mirada sigue llena de malicia. —No voy a hacerte daño…Nunca dañaría a mi pareja. —Se atraganta un poco, él tampoco entiende bien qué sucede, si son celos auténticos, como experimentan los terrícolas, es la primera vez que lo siente. —Rei… Eres mi esposa… Eres mía… — Su cola la tomaba de la cintura, y su otra mano la tomaba del muslo de manera algo descarada. —Dilo… — Gruñó cerca de su boca.

Rei sintió esas palabras con tono gutural, y su piel se erizó totalmente. Le costaba mantener la cordura y la vista abierta, con Raditz tan cerca. Cerraba los ojos y se rendía flácida a sus brazos. —Soy tuya Raditz… —En voz baja a milímetros de su boca. Cuando creyó que por fin la besaría, él pasa su lengua por sus labios, saboreándola. La toma de lleno con ambas manos en su trasero, la levanta enredando sus piernas a su cadera con ayuda de su cola. Se gira y la apoya contra la puerta, por fin unen sus bocas de forma sedienta y necesitada, meten sus lenguas en la boca del otro. Con una mano Raditz abre su pantalón, saca su miembro y acaricia su centro con su longitud. Tenerla así con la piel húmeda, hace que las sensaciones se multipliquen. Rei movía sus caderas buscando la unión de sus cuerpos y cuando por fin lo logró…— Mío… —Largó en un suspiro excitado.

—Todo tuyo…Mi Rei. — Gruñía y empezaban a moverse uno contra el otro, enredando sus brazos y manos en caricias. Raditz acariciaba sus pezones, mientras la veía tironear su camiseta hasta romperla, llenaba sus palmas delineando sus músculos, la piel de su esposo liberaba un calor intenso que la salvaba del frío. Enfocaban la mirada en el otro sabiendo que a ése ritmo no durarían mucho… — ¿Te gusta?— Preguntaba agitado entre los temblores de las embestidas.

—Sí, mucho ¡Ah Raditz justo ahí! No pares, sí. —Se agarraba del cabello de su esposo y se apretaban en un beso, ahogándose en el orgasmo. Raditz la embistió un par de veces más, hasta dejar todo de él dentro de ella. Se miraban y sonreían un poco traviesos.

— ¿Estás bien?— De pronto se preocupó que a ella le pareciera brusco, pero la revisó, y solo tenía las marcas del agarre de sus manos en su trasero.

—Sí. Oh. —Se sorprendió un poco que la llevara de nuevo a la bañera, la bajaba y su cola la soltaba muy delicadamente. A diferencia del cuerpo de su esposo el agua se había enfriado un poco. Puso un dedo y con su poder la volvió a la temperatura ideal. —Hasta estoy pensando ponerte celoso más seguido. —Se ríe coqueta, metiéndose completa al agua.

—Haaaa…Cuando quieras ponerme a prueba, más te vale estar preparada. —Le sonríe, se desnuda dejando la ropa en un canasto y se va a vestir para trabajar. Se gira, sabiendo que ella le mira el trasero sin ninguna vergüenza. Le guiña un ojo, y se va antes de mandar todo al diablo para hacer el amor con Rei hasta que amanezca.

Bardock miraba sus manos frente a un espejo de cuerpo completo, escaneaba sus cicatrices, tocaba la que tenía en el rostro. Recuerda muy bien que si su compañero no lo ayudaba al último momento, habría perdido el ojo. Ahora estaba muerto… ¿Cuánto más le queda a él? Reconoce muy bien la sensación que está experimentando desde que se confirmó que Freezer está preparando una guerra o algo peor. Si esto llega a ser lo último, vivió una buena vida, dos mujeres que lo han amado y una familia enorme por la cual está dispuesto a luchar hasta las últimas consecuencias. Aprieta sus puños…

—Vaya…Tenemos algo en común, también me gusta verte desnudo. — Lita bromea. Saliendo del baño, observó cómo su esposo estaba parado desnudo, como haciéndose un escrutinio serio.

—Espero que…Tú estés desnuda debajo de las sábanas. —Bardock levantaba una ceja, sonriendo sugerente, ella asentía sonriendo. Iba a dejar de lado lo que estaba pensando e iba a disfrutar, grabando a fuego cada centímetro de Lita, y cada segundo retorciéndola de placer. Se metía debajo de las sábanas y buscaba su cuerpo con sus manos. —Haaaa…Lita. —Se metía más abajo y besaba sus piernas, se sentían algo heladas. Saca una mano y se estira para alcanzar una manta para abrigarse mejor.

—Acércate…— Pide Lita para besarlo, enreda sus brazos a su cuello y unen sus labios muy lento. —Oh Bardock. —Mordía el labio de su esposo, y saboreaba su cuello pasando su lengua. Sentía las vibraciones de sus gemidos en la garganta, el olor de su piel morena es exquisito como siempre. Se envuelven, y Bardock la deja encima de él.

— ¿Puedes?— Le consulta al ver que tiene un poco golpeadas las piernas por el entrenamiento. En un segundo parpadea recordando un viejo sueño. Pero en un instante vuelve su atención al sentir las manos de Lita tomando su miembro y enfilándolo hacia su centro. Ahoga un gruñido cuando la punta toca la entrada caliente y mojada, seguido de experimentar cómo la carne de Lita se hace una sola con él. —Ah, mierda… —Tira la cabeza hacia atrás extasiado. Su cola busca instintivamente enredarse a la fina cintura de Lita

—Ah, te amo Bardock. —Lita se suelta el cabello, queda subida a él montándolo muy suave. Bardock ve como sus pechos rebotan al ritmo de sus embestidas, los toma y los masajea con ambas manos. Su esposa toma sus manos y entrelaza sus dedos, fija su mirada verde, brillante, en la mirada negra y profunda del General. Gimen y respiran muy intensamente mientras Bardock la ayuda a sostenerse para seguir embistiéndose contra su polla. Apenas mueve las caderas contra ella. La siente chorrear por su pelvis. Gruñe fuerte cuando empieza a subir y bajar un poco más rápido. A Lita le encanta verlo disfrutar sus atenciones, pareciera que cada musculo de él se mueve con ella, mientras su miembro agita todo dentro de ella. Sus dedos se aprietan aún más entre ellos. Fijan sus miradas, en tanto el orgasmo empieza a construirse entre ellos. Esmeralda y oscuridad estallando de placer. Envolviéndose el uno al otro en la tranquilidad de la noche.

—Kakarotto… — En amenaza. —Sé que te sonara raro, pero mañana hay que madrugar, es probable que tengamos audiencia con el consejo de guerra. —Mina rogaba, luchando contra la insistencia de sus manos.

—Por eso… —Corría su melena rubia al costado y besaba la parte de atrás de su cuello. —Es la primera vez que tengo ésta sensación, siento que debo disfrutar cada segundo contigo. Porque si se desata una guerra… —Mina se da vuelta en la cama para verlo de frente.

— ¿Tú crees qué…?— Lo mira con los ojos bien abiertos, sin parpadear, esperando una respuesta. Él sólo frunce el ceño en respuesta. —Oh… Ahora sí que me siento nerviosa. —Un nudo en el estómago la puso fría de inmediato. Su cola está suelta, pero lejos de ella, acerca su mano y la acaricia. —Tu cola es tan suave…— La enreda en su mano y la pasa por su mejilla, trata de relajarse con su olor y su textura.

—Haaaa… —Se gira a verla dejando su cola en sus manos. —Siempre tienes mucho deseo… Y es la primera vez que pasan un par de días sin… —No sabía si decir "tener sexo" o "hacer el amor". No quería sonar insistente, pero tampoco necesitado. —Pero me gusta que sigamos abrazándonos y besándonos…Y ¡Ah! —Pega un salto cuando siente la mano de Mina llevando su cola a acariciar su clítoris, metiéndola en su ropa interior.

—Qué mala esposa he sido, con todo lo que ha pasado… Te he desatendido. Nunca me lo voy a perdonar. —En voz baja y agitada seguía rozando el pelaje de la cola en su centro. —Perdóname Kakarotto… Acércate. —Kakarotto quita bruscamente su cola de sus manos, acerca la punta a su boca y la lame.

—Mmm…— Kakarotto lame el pelaje. —Voy a comerte. —La toma del cuello y la lame desde la base hasta llegar a su boca, la besa muy suave mordiéndola un poco en su labio superior. Intercambian una sonrisa ladina. En ésa misma posición acercan sus cuerpos, envolviéndose en uno al otro, enredaban sus piernas. Sus manos quitaban la ropa casi por instinto debajo de las mantas. El calor aumentaba, junto con las caricias y sus lenguas unidas.

—Ah…Te amo. —Enredaba una pierna a la cadera de su esposo, sentía la punta de su polla en el vientre.

—Yo también… —Gruñe pesado mientras la penetra hasta el fondo, y empezaban a moverse uno con el otro, posicionados de frente acostados. Acariciaba sus pezones entre sus dedos, masajeaba la carne con sus palmas. Mina acercaba su mano casi hasta la base de su cola, erizándolo totalmente. Gemían poseídos. Mina lamía su pecho musculoso y rozaba sus dientes en su clavícula. Empezaban a aferrarse aún más al acelerar el ritmo, enfocan sus miradas entreabiertas y se besan ahogando el grito del orgasmo. Se quedan dormidos en la misma posición, pensando que puede ser la última noche en la que su única preocupación sean sus dilemas de pareja o alguna tarea paternal o de la casa. Respiran profundo ante la aparente paz que los rodea.

Serena se quitaba las botas que usó durante el día, estaba sentada al borde de la cama. Estaba tan agotada, pero contenta de que Gure le hiciera una armadura a ella también, a pesar de las quejas de su esposo. Por suerte luego de la conmoción ambos estuvieron tan ocupados, que no tuvo que aguantar al gruñón de Vegeta. Por fin lo veía entrar a la habitación, pero sin perder tiempo él se iba directo al closet luego de dedicarle una mirada. Ella lo seguía contenta a quitarle la armadura. Al entrar le daba un pequeño beso en la mejilla y lo ayudaba a terminar de quitar la parte de arriba. Ella se giraba y se empezaba a quitar la suya…

—Hm…No veo para qué pediste una armadura, cuando te transformas puedes materializar tu traje sin problemas. Aunque no creas, es una ventaja— —Cortaba abruptamente lo que estaba diciendo, y la veía por el reflejo del espejo, con un moretón grande, casi negruzco en sus costillas. Ella lo mira a través del espejo…

— ¿Qué?— Mira hacia abajo al moretón grande, se olvidó totalmente de curarlo, vuelve a taparse rápido, pero él la detiene rápidamente. Vuelve a descubrirlo, y roza sus dedos enguantados en la marca.

—Lo siento…—Comenta mirando la marca con atención, ahora recuerda que la apretó un poco más de la cuenta al sacarla volando tan brusco.

—Está bien… —Acaricia su mejilla, y recorre con sus dedos su mandíbula. —Estábamos apurados, y tuvimos muchísimo trabajo luego de la conmoción de Broly y los Namekianos…

—Haaaa…Te dije que no aprendo… —Se lamenta, bajando un poco sus hombros. — ¿Hay algo que pueda hacer? —Una idea tonta de traerle hielo le pasó por la cabeza.

—Mmm…Quítate los guantes. —Le dijo seria y él se los quitó de inmediato, apoyaba sus manos con ella sobre el moretón y ella lo curaba… — ¿Ves? Como nueva… Sólo una marca, ningún hueso roto. —Lo veía relajar la mirada y lo seguía ayudando a desvestirse. —Así como curé esas mordidas que te dejé…Podía curar esto… —Se ríe coqueta y él también.

—No es que me molesten, sólo hazlas menos a la vista. Como hago yo. —La voltea frente al espejo, mientras están en ropa interior y le muestra la mordida que él dejó en la parte superior de su muslo, cuando se "cobró venganza de ella". Aunque lo hizo suave, apenas dejando el apretón de sus dientes, se lo toca y a Serena se le despiertan los recuerdos…Su esposo recostándola boca abajo, lamiéndola y luego el apretón de su boca sobre su carne, haciéndola temblar…

Serena cerraba los ojos y recorría con sus dedos por donde Vegeta la tocaba, suspiraban. La distancia entre ellos se volvía mínima. El calor del cuerpo de su esposo la atraía al vacío.

— ¿Estás recordando?— Vegeta rozaba la punta de su nariz sobre su hombro, ella asentía reprimiendo un dulce gemido en su garganta. —Es extraño… A mí me pasaba lo mismo. —Pone sus dedos donde estaban las marcas de su cuello. —Ésa noche estabas especialmente enojada, Jmjmjm… —Su cola se aferra a ella. —No sabía que también podías ser tan…No sé cómo decirlo… — Besaba su cuello, en tanto ella recorría sus abdominales con sus manos, subiendo hasta su pecho. Respiraban pesado.

—Lo siento… Tampoco sabía que…Ah. —Da un gemido al sentir la erección de su esposo contra ella. — ¿Te…Te gustó?— Vegeta tomaba su trasero estrujándolo un poco en sus manos.

—…Sí. — Asentía. —…Creo que la palabra es salvaje… Mmmm…Serena. —Suspira fuerte, disfrutando las manos de su esposa recorrer cada musculo de su cuerpo, y apretando su trasero a través de su bóxer.

— ¿Prefieres que sea así a partir de ahora?— Lamía un poco su pecho.

—No me importa cómo…Quiero que siempre sea contigo. —Toma su cabello en su puño, muy suave la acerca a besarla...

—Vegeta hazme el amor…Por favor… —Largó en un quejido lleno de excitación, apenas unos milímetros cerca de la boca de Vegeta. Entonces la alejó, y hasta sintió escalofríos en su lejanía. La alza en brazos sonriendo.

—Hace un poco de frío… —Ríe un poco en su garganta. —Qué bueno, pronto podré tomarte frente a la chimenea. —Sonreía brillante y la dejaba en la cama, subiéndose encima de ella; dejaron sólo las veladoras de las mesitas de noche encendidas. Vegeta alcanzaba las sabanas y las mantas para abrigar el cuerpo frío de su esposa, le gustaba su piel erizada únicamente por su toque. Muy lento se terminaban de desnudar…Vegeta desprendía su brasier y descubría sus pechos, sus manos bajaban hasta sus bragas, se enderezaba destapándose un poco, ponía ambos pies de su esposa en uno de sus hombros, con una mirada seria y llena de lujuria; empieza a quitar muy lento la única prenda que le quedaba. Apreciaba sus piernas blancas, que ahora tenían una que otra pequeña cicatriz por entrenar, pero mantenía su suavidad. Ella se endereza con él para quitar su bóxer, pero antes le da una caricia completa a su virilidad con toda la palma, quitándole el aire en un gruñido excitado. Fijaba su mirada a la de él, mientras bajaba la tela descubriendo su miembro.

Vegeta la recuesta, sosteniéndose con los codos. Pone un dedo en su boca, luego en la de ella… —Primero lo importante… —Declara en voz baja, y se acerca muy lento a besarla. Apoya sus labios, muy suave, transmitiendo su calor, espera a que ella se mueva contra sus labios…Y ahí está… La dulce textura de su boca moviéndose contra la suya. Casto y reservado al inicio… Pero continúa lujurioso y necesitado, abriendo de a poco sus bocas, dando pequeñas succiones y acariciando sus lenguas; hasta al fin explorar sus cavidades, saboreando sus salivas. Incrementando el calor en sus cuerpos, el deseo pulsante empieza a bajar a sus pelvis. Vegeta suelta la boca de Serena, dejando sus labios hinchados y brillantes. Su respiración caliente eriza la piel de Serena, toma ambos senos con sus manos y los masajea muy suave, los lame desde la base hasta el pezón. Da unas vueltas con su lengua a las puntas erectas, y se las lleva a la boca, sin succionarlas sigue dando giros húmedos con su lengua. Su esposa sostiene su cabellera negra mientras se retuerce y gime de placer. Vegeta baja una mano hasta su centro y mete dos dedos, llenándose de su humedad. Nota cómo ella se estira a tocar su polla…

—Estás tan duro… —Susurra rozando sus dedos sobre el pre-semen de la punta, y esparciéndola en su longitud. Luego lleva su mano a la boca y saborea sus dedos. Vegeta quiere devolver el mismo gesto…Quita sus dedos de adentro de ella, los lame y saborea.

Vegeta se acomoda bien entre las piernas de su esposa. —Ah…Mujer… — Apoya un codo y con la otra mano se ayuda a penetrarla. Ella enreda sus piernas a él, apenas siente la punta dentro, lo empuja hasta el fondo, su cola se enreda a su fina cintura casi de inmediato. Sin esperar comienzan a menearse muy suave. Cara a cara, rozando la punta de sus narices al cambiar el ángulo del beso. Serena se llenaba la vista de las expresiones de placer de su esposo, su mirada entrecerrada, sus ojos negros brillando de deseo, sus labios algo enrojecidos por los besos y pequeñas mordidas que intercambiaron. Se enredaba y aferraba aún más a él con todas sus extremidades atrapándolo, como si fuera a irse a algún lado. Empiezan a jadear muy cerca de culminar el acto, sintiendo el pico del placer asomarse a flor de piel. Vegeta siente como las piernas de Serena se aprietan un poco más a su alrededor, haciéndolo aumentar las embestidas, al igual que los movimientos de ella. Hasta explotar juntos en una sola penetración profunda, amortiguando sus gritos lujuriosos en un beso apasionado. Se tapaban hasta la cabeza y Vegeta la acomodaba sobre su pecho. La escuchaba dar pequeños ronroneos de gusto, mientras hacía cosquillas con su nariz en sus pectorales… Vegeta pensaba que podría ser la última vez que él podría disfrutar de ésta paz aparente…

Raditz estaba subiendo a la zona Sur de los techos, miraba las lunas de Vegeta-sai, cruzaba sus brazos, y respiraba profundo tratando de ahogar su instinto… Comenzaba a caminar para hacer el recorrido habitual, y no puede evitar respirar profundo, subiendo, bajando los hombros en el afán de relajarse. Se gira de nuevo al cielo, luego al bosque donde Tarble acomodó en un campamento a los Namekianos.

—Oye…Así no creo que hagas un buen trabajo. —Muy tranquilo Nappa, interrumpe su tren de pensamiento.

—Sí… — Se lamenta un poco y sigue el recorrido, nota que Nappa lo acompaña… También nota, que él puede que esté pasando por lo mismo. —Aun recuerdas… ¿Cómo era?

Nappa parpadea hacia él, resopla dándose cuenta que era lo que él sospechaba. —Sí… No lo quería decir en voz alta… Pero ahí está. —Se paran mirando hacia la zona de los patios. —Tranquilo… Pero… Se acerca. He pensado que puede ser la última noche así. —Mira sus manos, pero ya no ve sangre y destrucción, sino el cuerpo menudo de su esposa envuelto en sus brazos, su mirada, la textura de su piel… —Creo que he estado viviendo tiempo extra, que he sacado aún más de lo que merecía. Por mi esposa, mi hija… Voy a dar hasta el último aliento, de lo único que me arrepiento es de no haberla conocido antes. —Reflexiona mirando al cielo estrellado. — Pero con lo arrogante que era cuando era joven, mejor no Jajaja.

—Sí… Siento que también he sido más que afortunado. —Ve a Nappa algo serio pensando… —Oiga Comandante. —Le dice en broma. —Usted no está tan viejo, Jajaja. Y bueno, no morimos en las purgas y las guerras que nos mandaba Freezer. Creo que si muero por ésta guerra… Al menos por fin será por algo que en verdad me importa. Mi hogar. —Se para firme sacando el pecho, Nappa lo imita.

—Jajaja ¿Desde cuándo maduraste tan rápido? Aún recuerdo cuando apenas podían enrollar sus colas en la cintura…Jajajaja— Empiezan a reírse relajándose. —Cuenta la leyenda que tu padre primero se enrolló la polla antes que la cola. Jajajaja. —Nappa estalla doblándose de risa.

— ¡Dios! ¡¿En qué momento morirá la historia de la polla de mi padre?! Jajajaja. —Se reía con él. Mientras seguían caminando. —Oye… ¿Alguna vez le pasó con su pareja?— Pensaba en lo que sucedió con Rei, Nappa quedaba quieto prestando atención. — ¿De sentirse algo… Posesivo? —Se rascaba la nuca, no sabía cómo explicarle los "celos". Aunque lo que lo enojó, fue que a su esposa le diera igual aclararle eso a alguien, o que se riera de él como si fuera nada, como si se burlara de sus sentimientos.

— ¿Problemas con tu esposa? —No entendía muy bien, aunque pensando de una manera terrícola. — ¿Acaso quieres que se quede en casa sin que tenga contacto con ningún macho y en la cocina? Jajajaja… Buen intento. —Daba un par de carcajadas histéricas.

— ¡¿Qué?! ¡No! Eh… Me refiero a…— Pensaba un poco tratando de fabricar algún ejemplo en su mente. —Cómo cuando eras un chiquillo y te quedaban dos galletas, pero no querías compartir con tu hermano, entonces la lamías para que nadie se atreviera a probarla… Grabarle tu olor…

—Así que Kyüri aprendió eso de ti…Haaaa… —Suspira y piensa. —Entiendo a qué te refieres…Pero mi pareja…Mi esposa, es mía. —Muy presumido se da un golpe de puño en el pecho.

Raditz queda sorprendido por lo que le cuenta, con tanta seguridad. Quizá lo que sintió haya sido pasajero. Ahora ya está prevenido de ése sentimiento. —Jaja, ¿Desde cuándo tú maduraste tanto?— Seguían charlando mientras terminaban la ronda en los techos.

Esa noche los guerreros no durmieron totalmente, estaban tratando de guardar el momento de tranquilidad lo más que pudieran. Se abrazaban al recuerdo de sus parejas, los que podían lo hacían físicamente, enredando sus brazos y grabando cada milímetro de su piel en la de ellos. Dando gracias a cualquier cosa que los haya unido, que haya sido destino o accidente en estos momentos muy poco les importa.

Serena se despertaba retorciéndose en brazos de Vegeta. Abría bien los ojos y apenas estaba por amanecer, pero se sentía con muchas energías, sonreía al sentir los ronroneos de su esposo, envolviéndola aún más y acariciando su trasero con su cola.

—Aaahh… Buenos días… —Vegeta la saluda con tono frustrado, mientras las piernas de su esposa lo envuelven. —Aun no sonó el alarma…Podemos desayunar con esas crías del demonio. También porque…—Hablaba en voz baja y bostezaba grande. —…Hay que estar listos para el consejo de Guerra y el tribunal de Justicia.

—Mmm… Sí, podemos aprovechar… Y hasta puedo hornear galletas de almendras, guardé para hacer en el congelador. —Mencionaba, en tanto se enderezaban y estiraban para empezar uno de los días más largos de sus vidas. Estaba contenta de que Vegeta no le haya refunfuñado por sugerirle hacer ella algo para el desayuno. Por lo general, siempre se queja y le dice que para eso están los empleados. Aunque cuando han ido de vacaciones nunca lo hace, y hasta han preparado el desayuno juntos. Ahora estaba en la cocina, sólo estaban los cocineros y Monaka. Entraba muy alegre diciendo que hornearía unas galletas, de inmediato todos esperaban al Rey entrar gritando a prohibirle tal cosa, pero todo parecía tranquilo…

—Buenas… —Entraba Vegeta muy tranquilo a la cocina para sentarse en la mesa. Aun así su esfuerzo no valió la pena… Todos los empleados saltaban del susto y lo saludaban al unísono. Ponía los ojos en blanco y los excusaba con un ademán.

—Oh…Ya llevo todo a la habitación… —Serena parpadeaba hacia él, terminando de arreglar un par de bandejas.

—No hace falta. Podemos hacerlo aquí…—Aclara Vegeta. —Ya desperté a los mocosos, y en unos momentos están aquí, junto con el bulto. Les enseñé a atender a su hermana menor, así sirven para algo.

—Está bien… —Serena no parpadea, tiene miedo que sea una alucinación. — ¿Café?— Pregunta girándose.

—Prefiero un capuchino…Monaka. —Tira una mirada asesina a su mayordomo y de inmediato empieza a preparárselo. Ve a su esposa tirarle una mirada regañándolo, él sólo dibuja una sonrisa ladina presumida… 'Mirada de Matón' nunca se oxida…

—Oh, buenos días…— Raditz y Nappa entran terminando su turno, algo sorprendidos de ver al Rey y la Reina en la cocina, como si fueran vacaciones, Saludan protocolarmente... —Sólo venimos por un café, ya terminamos el turno, y vamos a casa.

— ¡Sí siéntense! Desayunen bien antes de irse. Estoy horneando galletas. —Serena le hablaba a los dos ofreciendo una taza y girándose a sacar una bandeja de galletas.

— ¡Ah! ¡Huele delicioso!— Kakarotto entraba, llevado por el olor. Vegeta lo miraba de arriba abajo, y suspiraba enojado de su insolencia. — ¡Sus galletas son las mejores Señora!

—Jajaja, sí, siéntate antes de que te asesinen… —Serena le pasa una taza grande de café.

—Majestad… —Bardock entraba saludando muy cordial a ambos. Fue a la cocina luego de que Vegeta le dijera que estaría desayunando ahí, si quería ver algunos detalles. Le sorprendió lo temprano que se levantó y que haya decidido desayunar en el comedor común…Pero entiende su ansiedad.

Rini y Trunks entraban alegres del olor a galletas, pero bostezando grande por lo temprano que su padre los despertó. Pero como insistió tanto, mejor no poner a su padre de mal humor tan temprano. Cargaban a Bra y se la daban a su madre. —Vegeta, sostenla un rato…— Serena se gira a sacar las bandejas de galletas. —Esperen a que se enfríe… Y me refiero a ti… —Mira atenta a Kakarotto. Y él asiente como un niño. Toma a Bra de los brazos de Vegeta y le da de amamantar…

— ¿Ves chiquilla?— Susurra Vegeta cerca de Serena, para que sólo ella escuche. —Tu padre te guardó el desayuno… — Ve a Serena ponerse roja hasta las orejas y mirarlo con furia a los ojos. Da una carcajada disimulada, mientras ambos pretenden que no pasó nada… De inmediato saca tema de conversación, para salirse con la suya antes de que su esposa le tire un cuchillo. —Pienso aprovechar que el Consejo de Guerra y el Tribunal de justicia tienen que estar reunidos con nosotros para llevar a Broly. Creo que con ésta situación de Freezer, podemos apelar que lo necesitamos. Incluso llevar a su maestro para que declare a su favor.

—Me parece excelente estrategia…Mandaré un mensaje al Príncipe Tarble, seguro está atendiendo el campamento a éstas horas. — Bardock tomaba su scouter y enviaba el mensaje.

— ¿Saben qué me contó Tarble? Que las esferas pueden reconstruir todo un planeta… —Kakarotto comenta. —Quizá, podamos juntar las esferas de la Tierra y desear que reconstruyan Namek, así no se quedan sin hogar.

—Será difícil… ¿No crees que ahora mismo Freezer debe estar buscando la manera de entrar a la Vía Láctea y aprovecharse de las esferas? —Raditz piensa en voz alta.

—Mi madre y sus Sailors están dispuestas a ayudar en lo que sea…Si se declara la Guerra, ella irá con nosotros. —Serena declara muy segura. Vegeta le fija la mirada en total desaprobación del 'Nosotros'…No quiere ni pensar que ella quiera meterse en esto.

—Por eso, por Freezer, hay que encontrarlas primero. —Kakarotto insiste.

Mientras desayunaban Vegeta, Bardock, Raditz y Nappa comparten la mirada entre ellos, casi como si fuera telepatía reconocen la ansiedad antes de una guerra. Con algunos puntos aclarados, se preparaban para la audiencia. Serena se alistó con un vestido conservador, su cabello recogido en un solo moño. Estaba decidida a ir a pesar de las quejas de su esposo. Era su deber como Reina estar en una decisión tan importante.

Hasta aquí otro capítulo, unos saludillos a…

DesertRose000: Jajaja, sí. No suelo dejar colgado en lo mero bueno, pero ésta vez me quedó así. Puede que haya sido trabajo del diablo no-suculento

OhaioIzumikun: Cuando aparece Broly…. En mi mente: "¡Llegó el lechero!" XD