XXlalalulu: Hola! ¡A entrenar se ha dicho! ¡Vamos todos a la Habitación del Tiempo a darle aliento a nuestros Saiyajines y Sailors! Yo iría a recargarles las botellas de agua y pasarles toallas por esos cuerpos morenos y sudados. Hasta sólo ponerles hielo en ésos músculos ardientes luego de cada sesión *limpialababaquecaeenelteclado… (͡ ° ͜ʖ ͡°)
Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida. XD
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 31
Serena estaba en el balcón de la biblioteca apreciando el atardecer, había tomado unos libros que tenían información sobre los poderes del Milenio de Plata. Quería repasar un poco y terminar con los papeles que tenía pendientes, mientras la mayoría estaba entretenido en la cocina. Sentía la brisa fría chocar su piel, y aspira fuerte, le agrada, la hace saber que está más viva que nunca y que aún no es tarde.
—Espero que sólo sea mera curiosidad… —Vegeta revisa la lectura de su esposa, la hace pegar un pequeño salto y girarse hacia él. Se acerca a tomarla de los brazos y está fría. —Entra…
—Jajaja, no vería mucha diferencia, has roto todos los vidrios de las ventanas con tu poder. —Se abraza a él mientras avanzan adentro. —Creo que es bueno estar informado, recuerdo que cuando leí la historia de hace mil años de la Vía Láctea, tenía unos quince años, es sólo para refrescar información. —Vegeta se detiene con ella y lo mira de frente. —Voy a entrenar con ustedes.
—No. —Resopla negando con la cabeza. — ¿Ves? A eso, exactamente eso me refería. Con lo del traje que le pediste a Gure, con lo de estar entrenado tan pronto y con el Androide Diecisiete. —Se gira a la mesa y ve los libros abiertos de nuevo. No, no quiere ni pensarlo. —Creo que he sido muy permisivo hasta ahora. La cría más pequeña es apenas un bulto, y te necesita, aún le das de comer, debemos encontrar un lugar seguro para que nada les pase.
— ¿Crees que si Freezer logra encontrar algunas de las esferas habrá algún lugar seguro?
— ¿Crees que voy a fallar? —Muy ofuscado le retruca. La toma bruscamente del brazo y la acerca a centímetros de su rostro. — ¿Dudas de mi fuerza?— Sisea muy ofendido.
Serena pone su mano en el pecho musculoso de Vegeta, acaricia su corbata, le da un toque a su prendedor de luna creciente, y se aferra a su saco tratando de acercar su boca. —No, jamás… —Quiere alcanzarlo con un beso.
—Un beso no va a disuadirme… —Se aleja enojado. En éstos años lo ha conocido demasiado bien y conoce sus puntos débiles. Pero él también conoce los suyos. —Les harías más falta tú a los niños que yo. Sé muy bien lo que es no tener una madre a quien le importes. Jamás te has separado de ellos. En las pocas vacaciones que nos hemos tomado en la Tierra siempre están contigo, o algunas veces que debimos visitar diplomáticamente un planeta… —Se acerca al equipo de audio y revisa un poco.
—Yo también, sé muy bien lo que es no crecer con un padre. —Pone un puño en su pecho, le duele imaginarlo. —Tú también les harías falta. Siempre has estado con nosotros, hasta cuando has viajado sólo por alguna obligación, estas al pendiente.
—Porque es mi deber. —Se endereza y se gira a verla. Ella está a punto de quebrarse, cree poder convencerla. —Sería un año para ti, lejos de tus hijos…
—Pero sólo un día para ellos. Quiero luchar, porque soy quien menos tiene riesgo, en cambio mis Sailors, las de mi Madre, incluyendo mi Madre… Ya que ni siquiera cargo el Cristal de Plata. Quiero ayudar… —Ya no sabe cómo convencerlo, sus ojos se llenan de lágrimas.
—Freezer iría detrás de ti para vengarse de mí. —Se pone frente a ella y en lugar de verla llorando, le levanta la mirada muy seria y segura.
—Entonces debo ser más fuerte para cuidar a nuestros hijos… Que sepan que luche hasta el final por salvar el universo que ahora conocen. —Serena pone ambas manos cerradas en puño a los costados y se endereza, toma aire. Sabe lo que debe hacer.
Vegeta queda fascinado, nunca conoció a nada ni nadie como ella. Recuerda que hace diez años cuando firmaron el tratado con la Luna y la Tierra, pensó en ella como un conejo inadvertido, mimada por todos a su alrededor, una niñita sumisa. Pero jamás fue así con él, desde el primer momento, al llegar a un planeta desconocido con seres que podrían derribarla con un revés de la mano, peleaba, dejaba en claro lo que no le gustaba y parecía encender el fuego dentro de ella.
—Serena… —Susurra acercándose, llevado por esos ojos azules brillantes. La toma con ambas manos del rostro, acomoda un par de mechones, y nota sus pendientes de Luna Creciente, su maquillaje realza el color de sus ojos, la suavidad de sus mejillas. Pasa sus pulgares acariciando muy suave su rostro. Ella deja la boca entreabierta. Su boca de color cereza, brilla, haciendo aún más tentador saborear la carne de sus labios. Serena atrapa su camisa acercándolo un poco más, hipnotizada viendo la boca de Vegeta, une sus labios con él. Él lleva una mano hasta su espalda, recorriendo cada curva que se aprecia a través de su vestido, y la aprieta contra su pecho. Su esposa no tarda en enredar sus brazos a su cuello y sus dedos a su cabellera convirtiéndolo en un beso apasionado. La cola de Vegeta le alcanza algo a la mano. Serena se separa al oír la música.
— ¿Quieres bailar? — Ríe un poco coqueta.
—Sí. Hace tiempo quiero bailar contigo. —Toma posición con ella. Pero suena el comunicador. Vegeta lo toma antes que ella. Es Monaka. — ¡Cinco minutos! —Sisea muy enojado a su mayordomo.
—Debe ser para el banquete…— Lo regaña un poco. Pero él sólo le da una sonrisa ladina.
—Sí. Podrán sobrevivir. —Vuelve a tomar posición, está frente a frente con ella. —Esos zapatos te dejan a mi altura…— Hace un esfuerzo por relajar su ceño, y vuelven a conectar sus miradas. Marejadas de océanos en plena tormenta, chocaban contra la oscuridad impenetrable de sus ojos. Se movían, viendo todo lo demás borrarse de a poco a su alrededor.
Ahora estaban reunidos en una de las salas de entrenamiento, en tanto los Dioses disfrutaban del postre…—Mañana mismo podemos partir a la Tierra. —Gure explica acabando de volver con Kakarotto de teletransportarse. —Podré poner todo en orden, respecto del radar para las súper esferas, y mejorar el armamento en mi taller. —Muestra los estuches de capsulas con los nombres de cada uno en ellas.
— ¿Tu esposa va a ir?— Vegeta mira muy serio a su hermano Tarble.
—Ja ¿Has intentado persuadir a la tuya? Créeme, Gure, es igual o peor de cabeza dura. —Resopla frustrado, y rechista cuando Gure lo mira enojada.
— ¿Algún avance Kakarotto? —Pregunta Bardock muy serio.
—Nada, no puedo percibir el Ki del hijo de puta. —Presiona fuerte sus puños.
—Sólo las naves exploradoras, pero ahora están quietas, deben saber que las estamos siguiendo. —Gure muestra la información en su tableta. —Tratamos de no acercarnos mucho, ya que tienen la costumbre de estallar, cuando ven un enemigo demasiado cerca.
— ¡Ja! Sé de eso créanme… —Diecisiete y Dieciocho entraban con el Legendario. Pero se detenían al ver a los seres extraños sentados comiendo, tenían una energía demasiado extraña… Uno parecía… —"Un duende"— Piensa Diecisiete.
—No. —El Supremo Kaio-sama lo mira directo a los ojos. —Soy Dios de los Dioses de la Creación. —Todos giran a verlo.
—Lee la mente… —Diecisiete se queda congelado. —Wow, ya no podré ver disimuladamente a las mujeres de aquí y pensar cosas pervertidas. —Dice en chiste, mientras todos los Saiyajines le clavan la mirada asesina.
—Jeje, mi clase de juventud. —Se acerca riendo el Antepasado, y lo saluda. — ¿Esa muchacha es tu hermana? —Le da un codazo cómplice.
—Jajaja —Dieciocho da carcajadas histéricas. —Ni en tus sueños viejo… —Sisea con mirada asesina, congelando al Antepasado del susto.
— ¿Ellos también irán? —Darien pregunta a Tarble. Siente la mirada de los androides sobre él. —Qué bueno, aún no he podido volver a pelear con ellos. —No disimula su emoción al ver sus caras confundidas.
— ¡Broly! —Chelye entra contenta y se abraza a su esposo. Broly se aferra a ella levantándola. —Te extrañé.
—Mmm…Yo también ¿Las niñas? —Pregunta mirando para todos lados.
—Ya vienen, están acomodando los escombros del patio. —Sonríe brillante.
— ¡¿Qué?! ¡Chelye no hace falta! —Mina la regaña un poco y sale afuera. Se detiene viendo levitar los pedazos de escombros en el aire. —Ah… Es…Impresionante.
—Sí ¿verdad? Cuando son muchos objetos o materiales pesados deben hacerlo entre las tres. —Chelye les explica.
— ¿No usan mucha energía? —Vegeta nota que irradian mucha energía para poder mover todo. Es extraño, porque no percibe nada de fuerza física.
—Esto pueden tomarlo fácilmente como entrenamiento. —Piccolo comenta. —Su resistencia mejora, a medida que su concentración mejora.
— ¿Mañana parten a la Tierra? —Chelye se dirige a todos. —Yo me quedaré con Lemo a actualizarme. Monaka necesitará ayuda. Los niños de Tarble se llevan bien con mis hijas.
—Sí. —Contesta Kakarotto. —No estoy seguro si debamos despedirnos de los niños…Será sólo un día para ellos, y no queremos preocuparlos. —Se rasca la nuca pensando.
— ¿Podremos pedir a la escuela que nos permitan verlos? —Serena mira la hora y deben de estar durmiendo. Su madre sostiene a la bebé y piensa… —No sé si es bueno que la bebé venga con nosotros.
—Señora, si me permite…—Dende presenta sus respetos. —Mi templo está entre el cielo y la tierra. Si desea puede llevarla, es seguro.
—Sí. —La Reina Serenity salta. —Yo la cuidaré, es sólo un día para nosotros…
El Kaio del Norte estaba tomando un té cuando siente una presencia oscura observándolo muy atento. Pega un salto y se gira. — ¡Rey Vegeta!…
—Con señor está bien… —Vegeta lo excusa. —Nosotros pertenecemos a la Galaxia del Norte, la vía Láctea y Vegeta-sai, y usted es quién vigila nuestro cuadrante… ¿Alguna respuesta de por qué no fue a eliminarlo a usted primero? —Lo ve pegar un salto y mirar hacia los lados.
—Si… —Traga duro. —Si tuviera que adivinar, es porque sospecho que sabía que Bills estaba en mi planeta…
— ¿No hay otro secreto?— Muy serio mira a toda la mesa.
—No. —Contesta Dende muy honesto. —Les hemos contado todo lo que sabemos.
Vegeta da una risita burlona hacia un costado y luego mira, no sólo al Kaio del Norte, sino también a las otras deidades sentadas. Su mirada se llena de maldad. —Si yo fuera Freezer y buscara venganza… Lo primero que haría sería arrinconar a mi presa, que sepa que voy detrás de él. Ver el miedo en su mirada mientras le quito todo, que desee la muerte por sí mismo y que sufra hasta el final. —Frunce el ceño y levanta su frente en alto, pudo ver el temor en ellos, menos Whis y Bills. Pero es para que entiendan exactamente a qué se enfrentan. Para que no duden en usar sus poderes contra él.
— ¡Ya te dije que no hagas eso! ¡En algunas culturas eso es secuestro! —Gohan grita muy enojado a su padre que acaba de teletransportarlo con su hermano. Parpadea a su alrededor. —Oh… Hola. Señor Vegeta, tía Serena. —Saludan ambos muy respetuosos y rojos al estar en pijamas. —Papá… —Se giraba y ya no estaba.
— ¡Auuu! Ya no hay banquete… —Rini comenta risueña, la teletransportaron con Suika y Nashi. Saludan muy respetuosos a todos y aparece Kyüri y Trunks. Aun con su traje de entrenamiento. —Jaja… ¿Estaban en una cita hermanito? —Se burla Rini.
—Sí aun estábamos entrenando…No podíamos dormir. —Comenta algo triste Kyüri.
—Bien, preséntense con todos, iremos a la sala de al lado y hablamos. —Rei acaricia la mejilla de su niño. Cree entender su preocupación.
—Bien…Estoy oficialmente asustada…— Suika habla, viendo la cara de todos los adultos, y cómo los reunieron sacándolos de la escuela militar. Con lo estrictos que son sus padres.
—Hija…No es nada grave. Nos iremos por un día entero, volveremos pasado mañana. —Lita les explica.
—Pero es sólo un día ¿Quieren que cuidemos a Bra? —Consulta Trunks a sus padres.
—No, la abuelita se ocupará. Iremos a un entrenamiento especial. —Dice Serena.
— ¿Es por la guerra? —Gohan baja la cabeza muy triste. —En la escuela muchos están emocionados por la guerra. Apenas nuestros instructores nos dieron instrucciones en caso de una invasión… Muchos quieren pelear. —Mira al piso.
— ¿Tienes miedo? —Mina lo abraza. Lo ve negar con la cabeza.
—Una cosa es entrenar y jugar con nuestros amigos o hacer piruetas en los torneos… Pero… —Mira a sus manos ¿Es éste su único destino como Saiyajin?
—Hijo… —Kakarotto se acerca. —Jamás te obligaríamos a luchar… Pero debes ser valiente, y confiar que daremos hasta lo último por éste mundo y por ustedes. —Se abraza fuerte a Gohan y Goten.
— ¿Tú irás mamá?— Rini le pregunta. — ¿Es un entrenamiento muy pesado?
—Es… El entrenamiento necesario. —Serena le aclara, se siente un poco preocupada por el gesto de su hija. Se acerca para abrazarlos.
—Pero, si es para saiyajines. —Trunks se aferra fuerte al cuello de su madre. —Será peligroso para ti. No vayas… ¡Iré yo en tu lugar! ¡Me haré más fuerte!
—Es sólo un día. —Se aleja y acaricia su cabello.
—Papá…Cuídala, por favor. —Rini le pide y Trunks también se lo ruega con la mirada.
—Sé muy bien mis obligaciones. —Vegeta les contesta con el ceño fruncido. —Es importante ir, porque esto no es un juego donde pueden ir los chiquillos molestos. Así que sólo ocúpense de no darnos dolores de cabeza al volver, no se metan en líos… Sino… —Les afila la mirada, ellos asienten y se abrazan aún más a Serena.
La habitación quedó especialmente fría, por suerte Whis se ofreció a reparar las ventanas, ya que el dichoso Dios de la Destrucción decidió quedarse a dormir. Con las ganas que tiene de sacarlo a patadas y no verlo jamás en su vida… Pero debe controlar su carácter o las cosas pueden salir mal. Se nota de lejos que es un dios caprichoso y casi arbitrario. Va a encender la chimenea, en tanto espera a su esposa que termina de acostar al bulto…
—Bien sólo me queda fijarme la ropa ¿Ya enviaste a Monaka los archivos? —Serena entraba y veía a su esposo muy concentrado, sólo le respondió con unos gruñidos. Vaya, nunca imaginó la primera vez de encender la chimenea sería en éstas condiciones. En verdad que el lugar está helado. Abre grande los ojos en sorpresa cuando lo ve correr la cama y de un tirón quitar la alfombra. —Siempre me ha gustado ésa alfombra… —Comenta con las cejas en alto bastante confundida, él sigue tirando gruñidos. El lenguaje "Gruñido de Vegeta" es algo que ella ha podido entender en éstos años… Pero a veces "el acento" la confunde. —Es su pelaje largo como muñeco de peluche, su textura, además es grande y—
—Sshhhtt… ¡Todo el día fue de reuniones, revueltas, ruido y gente! ¡¿Cómo no estas cansada?! —Comenta bastante malhumorado, acomoda la alfombra cerca de la chimenea, tira las almohadas y varias colchas encima. Se gira y toma en brazos a Serena haciéndola dar un gritito. Se sienta en la cama improvisada, con ella entre sus piernas de espaldas, mirando la chimenea. —Y me refiero a un cansancio mental… —Suspira intentando relajarse, y ella también. —Hace frío…
—Jmjm… Me recuerda a las vacaciones en la playa. Los niños tenían apenas cinco. —Se recuesta contra él aspirando su olor. Recuerda las fogatas en la playa y las noches de amor.
—Si los mocosos están pegados a ti, no sé si se llaman igual "vacaciones". —Resopla un poco molesto, pero la siente reír y lo relaja.
—Pero…Jugabas con ellos todo el día en el mar ¿No comprendo? —Se gira un poco a verlo.
—Jajaja, tirarlos a quinientos metros por el aire y que se estrellen en el mar, para volver nadando solos, lo hacía para que se durmieran temprano. —Se le dibuja una autentica sonrisa, hasta quiere ir y hacer lo mismo ahora, con el bulto pequeño.
Toca su pecho y lo siente resoplar fuerte, está preocupado. —Estresado… —Lo recuesta y comienza a quitarle los zapatos.
—Podría decirse… A veces odio tener la razón. —La ve masajeando un poco su pie. —Tú debes estar cansada, estuviste en zapatos altos casi todo el día. —La ve reírse coqueta en su mano y descalzarse, se sube a horcajadas de él y pone sus manos en sus brazos como "inmovilizándolo", le da gracia.
—Quiero… Relajarte. —Le da un beso pequeño y lo nota con la mirada bien abierta.
—Una mamada no me borra los problemas… —Le levanta una ceja, y ella pone un poco cara ofendida, sabe que un grito de "cerdo", "sucio" o "pervertido" va a salir de ella.
—Vegeta… —Se endereza sobre él y comienza a quitarle el cinturón. —Voy a chuparte la polla. —Se siente atrevida en este momento, pero quiere mostrarle que ella también puede encargarse de él cuando se lo propone.
Vegeta no parpadea… ¿Acaso su esposa fue explícita y obscena con él? No sólo eso, tiene su mirada azulada decidida y hasta depredadora. Piensa que quizá le toma mucho trabajo a ella ser así, no quiere forzarla. —Mujer. Mañana será un día larguísimo. Mejor—
— ¿Mejor qué? —Mete su mano de golpe apretando rudamente su miembro, haciéndolo abrir aún más sus ojos negros. —No me siento obligada… Quiero… Chupar tu polla… Lo necesito. —Salía casi como un gemido de su boca. Mete la mano hasta acariciar sus testículos y él sólo atina a suspirar y hacer la cabeza hacia atrás. Serena debe aprovechar, baja un poco más su pantalón y saca su erección. Empieza a subir y bajar su mano, da círculos con la lengua en la punta.
Vegeta pone una mano en su cabeza, acariciándola ¡Dios! Si hubiera una sola palabra para las maravillas que hace esa pequeña y tibia lengua para aliviar la excitación de su virilidad. Sentirla de arriba abajo, tan lento pero firme. — ¡Ah carajo! —Con los dientes apretados la siente engullirlo. De manera ferviente, su esposa le daba placer completo a un ritmo constante y tortuoso. Pero quería detenerla, quiere acabar dentro de ella, pero no así. —Serena…— Le daba un pequeño empujón indicándole muy suave que es momento de detenerse. Raramente ella seguía ¿No entendía la señal? —Serena, no quiero… Uh…— Toma aire para concentrarse en no eyacular. —No quiero acabar así… —Se levanta apoyando los codos y ella le fija su mirada con su polla aun en la boca, baja a succionar uno de sus testículos y vuelve a meterlo en su boca. Le gusta verlo a su merced. Toma su cola y se la enreda en su muñeca.
—Dámelo Vegeta. —Susurra contra su glande, luego vuelve a meterlo haciéndolo gruñir. —Quiero beberte. —Da un círculo con su lengua, vuelve a engullirlo y retomar el ritmo. Da pequeños tirones a su cola.
Vegeta no entiende, sabe que puede quitarla muy fácil, pero el tono lujurioso en su esposa lo hunde y tira hacia el deseo. Pone ambas manos en su cabeza para sentir las embestidas de su boca, casi instintivamente mueve sus caderas contra ella. Presiona fuerte su mandíbula. — ¡Ah me vengo! —Grita mientras su punta se descarga en el fondo de su garganta. —Oh Dios… —Suspira pesado al sentir sus succiones limpiando hasta la última gota. La siente reírse muy suave y coqueta.
— ¡Ah! —Serena pega un grito agudo con algo de risas cuando su esposo la empuja y se coloca sobre ella. La gira de espaldas.
—Te voy a enseñar que… —Baja muy lento el cierre de su vestido, descubriendo su espalda, su ropa interior de encaje es tan sensual que siente atragantarse. —Que soy yo quien manda… —Jadea con deseo.
—Por favor… Vegeta…Quiero que seas rudo conmigo. —Gira su cabeza a besarlo, él mete una mano debajo de su brasier. Vegeta lame su cuello, baja un poco por su espalda y lo arranca con los dientes, vuelve a acostarla boca abajo. La inmoviliza, sostiene su fina cintura con su cola, mueve sus bragas a un costado y la penetra sólo hasta la punta.
—Serena… —Empuja su polla hasta el fondo haciéndola pegar un gemido. —Quiero que mañana te duela… Que cada fibra de tu cuerpo me recuerde. —Comenzaba a embestirla sin piedad, la sentía jadear y gemir al ritmo que su miembro se enterraba en ella. El gruñía apretando los dientes. Su carne caliente se aprieta a su alrededor, chorreando sin cesar, parece estar a punto de derretirlo… Se vienen juntos, temblando en una dura embestida. Colapsan en las colchas enredándose, disfrutando lo que parece un mero instante de paz.
A unas horas antes de amanecer, los saiyajines y sus esposas están alistándose para salir, en el patio central se encuentran el Kaio del Norte, Whis y el Supremo Kaio sama.
— ¿El Señor Bills? —Consulta Haruka, viendo hacia los lados.
— ¡Oh! Nunca ha sido muy madrugador que digamos así que envié a Monaka con unos Hotcakes con miel para despertarlo. Jojojo. —Muy animado explica.
—Bien, creo que estamos listos... —Bardock se une al grupo.
—Sí, usaremos la teletransportación instantánea del Supremo. —Explica Dende.
—Creí que ESO estaba prohibido... —Setsuna comenta sarcástica.
—Teletransportación instantánea y abrir portales para romper el espacio-tiempo es muy diferente. —El Señor Bills aparece, bosteza muy grande. —Tú lo sabes bien... —La ve resoplar a un lado y nada más.
—Todos agárrense de las manos... —El supremo pide. Ve como los Saiyajines toman las manos de sus parejas, pero entre ellos sólo se tocan el hombro. —Excelente... Kai, Kai. —En un instante aparecen en el templo de Kami-sama. Quedan asombrados, es una plataforma que se eleva alto en los cielos.
— ¡Que impresionante! —Mina y Rei se acercan hasta casi el borde a mirar hacia abajo. Mina siente de inmediato ser tirada hacia atrás del brazo.
—Ten cuidado por favor... —Kakarotto le advierte, aunque sabe que ella ha aprendido a volar, nunca tuvo que hacerlo en éste tipo de alturas.
—Sé volar... —Refunfuña con un puchero.
—Sí, pero caer desde esta altura puede hasta quitarte el aire de golpe. Desmayada no creo que puedas emprender vuelo. —Ella lo desafía con la mirada, pero lo sigue para ver los alrededores.
— ¿Quien está allí? —Rei consulta al ver lo que parece otro pequeño templo debajo.
—Es el maestro Karin. —Explica un extraño que se acerca a recibirlos. —Hola soy el Señor Poppo.
—Buenos días Señor, me siento halagada de que nos reciba. —Rei le da sus respetos.
— ¿Dijo Maestro Karin? —Andrew se acerca muy curioso, el Señor Poppo le asiente. —Vaya, cuando mis guerreros me lo dijeron, creí que era un maestro cualquiera.
—A propósito no los he conocido, sólo has mencionado a Ten Shin Han. —Darien le consulta.
—Bueno, es con quien más trato, en mis ausencias, pero cuando vuelvo él se ocupa de su dojo. Aunque no le gusta mucho el método saiyajin para entrenar. —Raditz, Bardock y Kakarotto lo quedan viendo, ya quieren medirse con ése tipo.
—El cielo se ve hermoso... —Serena aspira fuerte el aire fresco, en la Tierra es mitad del verano aun. Se acerca a su madre que carga a la bebé. —Nos vemos mañana... —Le deja un beso en la frente. Las Sailor exteriores se quedaran con su madre, aunque lo que la deja tranquila es que el Dios de la Destrucción se quede con ellos. Parece realmente estar de su lado, al menos por el momento.
Diecisiete estaba casi sin palabras, por decir poco, el cielo es aún más claro que el de Vegeta-sai o cualquier otro. Respiraba y sin saberlo, sin haber vivido ahí ni un día, sabía que estaba en casa.
—Jaja, es la primera vez que te quedas callado tanto tiempo hermanito... —Dieciocho se acerca. Le sorprendió ver su gesto anonadado ante el paisaje,ella tambien miraba hacia abajo a las montañas y valles verdes. Ya quería empezar a buscar las esferas con su equipo y conocer aún más. De pronto el Señor Poppo llama su atención para que los sigan a la habitación.
—Aquí está la habitación... —Dende los guía. —Deben recordar no pasarse del tiempo o la puerta desaparece, tienen el reloj sin embargo, que los irá guiando. Es una dimensión alterna a ésta, el aire les será más pesado, al igual que la gravedad. En caso de no soportarlo, pueden salir. —Les muestra la puerta y quien se adelanta a abrirla es Kakarotto.
No esperan más e ingresan, es como un templo con pocas paredes y el vacío blanco a su alrededor. Las primeras en colapsar son Gure, Ami y Serena. Caen de rodillas, pero Serena intenta levantarse. Pero al hacer esfuerzo siente el estómago revolverse.
— ¡Mujer!— Vegeta la levanta de un brazo. Mira a los lados y nota el baño, la lleva rápido.
—Ami... Por favor si no puedes... —Nappa se preocupa al verla sudando y hacer un esfuerzo descomunal por respirar.
—Ten... — Gure le alcanza una mascarilla. Aunque también se ve que lucha contra el peso. —Podrás respirar, pero no puedo hacer nada respecto a la gravedad aumentada. —Se gira y va a asistir a Serena. —Permiso. —Menciona al querer entrar al baño, le pasa una mascarilla a Vegeta. —La ayudará a respirar.
—Gracias. —Muy suave dice, mientras sostiene a Serena que hace un esfuerzo para poder levantarse y respirar. También nota a Gure con las manos temblorosas. —Ponte ésto... —Ella niega con la cabeza y se lo aleja rechazando la asistencia. —No es momento para ponerse cabeza dura... —Con tono enojado, su esposa sí que sabe frustrarlo.
—Yo-Yo puedo... —Intenta levantarse alejando a Vegeta. Si se concentra cree poder, sino, no podrá avanzar en nada. Como puede se va caminando luego de lavarse las manos y el rostro.
Estaban alineados esperando las indicaciones de sus instructores. En estrategia grupal estaría Bardock, asistiendo en lucha cuerpo a cuerpo los androides serían de ayuda. En especial para las Sailors, está Piccolo. Quien cree poder mejorar sus habilidades "mágicas". Que para él es como la telekinesis de las niñas de Broly, nada más que pueden manejar un elemento en específico, en lugar de varios objetos. Broly, Kakarotto, Vegeta estarán haciendo también el entrenamiento con Whis, para mejorar el control de su Ki. Gure tiene a su cargo, no sólo mejorar el radar del dragón, también instruirlos en armas, quienes están muy interesados son Darien, Andrew y Tarble, naturalmente. No son quienes tienen el Ki más bajo, pero quieren usar lo que puedan para proteger a las compañeras de su grupo.
—Las cápsulas numeradas 001 son de unos pequeños módulos para cada uno... —Gure les explica y activa una. Los androides parpadean, es como un pequeño departamento para dos personas, con sólo lo justo y necesario. —Es para quien no está familiarizado con los códigos. Dentro de la casa hay un listado de los códigos que corresponde a la carga de cada cápsula. Los tanques de regeneración, estarán dispuestos en mi taller, para que pueda asistir en cada ajuste en caso de alguna herida grave. —Con mucho esfuerzo trata de caminar y empezar las instalaciones. Nota a Tarble resoplar frustrado detrás de ella acompañándola. Pero ella se gira. —Debes ponerte tu traje y entrenar con ellos.
—Gure... —Le frunce el ceño algo molesto, pero tenía razón. Activa la cápsula de su módulo dejándola cerca del taller de su esposa.
—Bien, cinco minutos para cambiarse... —Bardock dá la orden y todos activan sus módulos para ponerse la ropa. También se da cuenta que Lita está sudando muchísimo. —Agua... —Le tira una botella. Y ella le sonríe. Ella ha probado un par de veces la cámara de gravedad con él, pero es la temperatura extrema lo que la complica.
—Ami ¿Segura que quieres seguir? —Nappa está realmente preocupado, la ve temblar casi como una hoja, al igual que Serena.
—Ya verás, también soy una guerrera. —Se endereza muy decidida.
—Wow... Siempre digo que eres casi Saiyajin... —Raditz se sorprende de la buena resistencia de su esposa.
— ¡Ja! Ya verás, les patearé el trasero. —Se gira y le da un guiño. Pero también está preocupada por Ami y Serena.
—Mina ¿Estás bien? —Kakarotto le consulta a su esposa que estuvo muy callada desde que entraron. Ahora se cambiaban para entrenar.
—Sí… —Gimotea un poco. —Siento como si alguien presionara mi cráneo y las costillas. Nada de vida o muerte. —Kakarotto se decide a confiar en el criterio de su esposa.
Las primeras semanas fueron las más tortuosas para Ami y Serena. Incluso Mina parecía llevar bien sus limitaciones. Sólo era el frío y el entrenamiento de obstáculos lo que más esfuerzo le demandaba. Hasta llegó a estar lesionada, perdiendo casi diez horas en el tanque de regeneración. Aunque Kakarotto le juraba que diez horas no eran nada, que no debía preocuparse.
Ami en el fondo sentía tanta envidia de Rei y Lita, que pudieron empezar de una vez y no retrasar sus avances. También se preocupaba por Serena. Jamás la había visto tan persistente y al mismo tiempo tan agotada y herida. Siente que desde que llegaron a la habitación del tiempo es normal verla con vendas en sus piernas, manos y brazos. Sabe que puede curarse sola, pero también sabe que ella trata de guardar toda su energía, todo su Ki para no colapsar. De pronto una revelación llega a ella, desde un principio se ahogaba, recuerda cómo al empezar a hacer tramos más largos en la piscina se agitaba mucho, pero cómo ahora podía ejecutar esas distancias casi sin ningún esfuerzo ¡Eso! Debe preguntar a Gure, de seguro trajo alguna cápsula o algo donde pueda sumergirse y aumentar su resistencia a su manera.
Serena descolgaba las vendas que había lavado el día anterior, era inútil para ella abrir nuevas, cuando todo indica que ésta será su nueva rutina. Mira el golpe en su hombro y lo cura lo suficiente para borrar el hematoma, pero no tanto o de seguro caerá desmayada en la noche helada. Ya que también suelen hacer entrenamientos sorpresa en la noche. Sudor, frío, dolor, entumecimiento, nunca creyó sentir tanto en menos de 24 horas. La falta de aire y mareos iba y venía cuando tenía que hacer la carrera de obstáculos. Y se daba cuenta que atrasaba a su equipo. También porque Dieciocho se lo dijo luego de arrojarla en seco sin restringirse… Se terminaba de envolver una de sus manos rajadas y recuerda…
—¡Ah!- El golpe seco sacude todo su cuerpo, tiembla en tanto vuelve a pararse.
— ¡Dieciocho! ¡¿Qué crees que haces?! —Diecisiete no puede creer lo que hizo su hermana, todas las Sailors van a ayudarla.
—Hm… No hay de qué hacer drama ¿Ves? Ya corre alguien a ayudarla… Como siempre. —Con algo de desdén.
—¡Suéltenme!— Serena sisea alejando a Ami y Lita. Rei por su parte ya quiere su turno con la tipa ésa, para dejarle en claro que sólo ella le patea el trasero a Serena.
— ¡Mi turno!—Rei se alista y la rubia ni se inmuta.
— ¡No! —Serena vuelve a ponerse en posición. —Yo aún no terminé. —Saborea sangre y su hombro se siente en llamas, el sudor hirviente de su frente le confirma que el punto más alto de día ha llegado. Espera y ve a su rival resoplar muy presumida. Cuando tira un puño, Dieciocho la toma de la muñeca derribándola. Serena intenta patear una de sus piernas y Dieciocho la toma, la inmoviliza con una llave ahorcándola con las piernas.
— ¡Vamos! ¡Lucha!— Grita Dieciocho escuchándola luchar por conseguir aire. — ¿Crees que el enemigo tendrá piedad o será justo? ¡Estás en mi grupo debo confiar en ti! ¡Anda ni siquiera los estas intentando! —Dieciocho se da cuenta que Serena empieza a perder fuerza para luchar. Incluso intenta hacer su barrera poder alivianar el ahorque de sus piernas… Pero nada… Resopla frustrada por la nariz y la suelta.
— ¡Cough, cough, cough! De…—Serena trata de hablar. — De nuevo… —Jadea. En un instante nota como todos se habían acercado a ver, la veían preocupados de que esto en verdad se hace algo muy grande para ella. Mira a Vegeta con el ceño fruncido, pero le gira la vista. No ha dicho nada. Últimamente sabe que él sólo espera que ella se rinda.
—No vale la pena. Ni siquiera lo intentas. Me harté de fingir porque eres delicada. —Se gira y se va sin siquiera darle un golpe final…
Ni siquiera lo intentas…
Ni siquiera lo intentas…
Serena siente un nudo de lágrimas en su rostro, hace tanta fuerza para no llorar que su cara se pone roja a punto de estallar. No está enojada con Dieciocho, porque sabe que le dice la verdad y no es más que un peso muerto ¿Si en lugar de ayudar sólo es un peso muerto? ¿Qué tan útil le pueden ser sus habilidades para sanar si es la primera en caer?
—Debes ajustar mejor entre los dedos. —Vegeta entra al módulo, la ve sentada en la pequeña cocina comedor, y es consciente del olor salino de las lágrimas de su esposa. Trata de no consolarla, de no darle ánimos, quiere que desista, pero a este paso su testarudez va a superar su temperamento. —Ven… — Se quita sus guantes. Toma uno de los lienzos y le ajusta mejor la coyuntura de sus dedos, sus manos están llenas de pequeños cortes y moretones. Junto con todo su cuerpo. — ¿Cuánto tiempo crees que tarde en colapsar tus articulaciones y tendones?— Con voz fría lanza la pregunta haciéndola levantar la mirada. Sus ojos azules tiemblan.
—Ami ha mejorado mucho en estas semanas. Creo que sólo necesito esforzarme más. Sé que te preocupa, yo también me preocupo cuando te veo entrenar con Whis o con Broly, ésos días llegas con tantas heridas…O cuando veo cómo recibes los ataques. Pero no he interrumpido nada o salto a quejarme porque es tú manera de superarte… Eres un guerrero. —Pone una mano en su mejilla, está segura que ahora saltará a gritarle lo débil que es ella en comparación.
—Usar el peso de tu oponente en su contra es una estrategia del Judo o Lucha de Sumo. Eres menuda y de apariencia débil, el rival suele confiarse con la primera impresión. Más con tus gestos de inadvertida. —Suspira terminando de ajustar bien sus manos, roza sus dedos y la ve sorprendida de sus palabras. —El problema contigo sigue decayendo en lo mismo…Debes asegurarte tener buena base.
Le daba mil vueltas a lo que su esposo le dijo hoy, no la dejaba dormir, también pensaba que justo hoy de seguro no los levantarían para un entrenamiento sorpresa. Cree que es la primera vez desde que están aquí que Vegeta le da un consejo. Sabe que sólo quiere que se vaya y busque un lugar seguro para ella y los niños. Aun así con sus desacuerdo y peleas silenciosas, en la noche dormían se aferrados el uno al otro. Ahora Vegeta se enredaba a ella desde la espalda baja, sentía su nariz rozándola, y su cola firme entre sus piernas enredando su muslo. El frío es tajante por las noches, le hace pensar dos veces el ir a orinar… Pero resopla derrotada y se levanta. Al salir del baño ve por la pequeña ventana a Andrew, sentado fuera de su módulo, viendo a lo que sería el cielo dentro de ésta dimensión vacía.
—Andrew te vas a congelar. —Serena lo ve abrigado pero no lo suficiente le lleva una manta como en la que salió envuelta.
—Jaja. Gracias. —Andrew no puede dejar de ver en la mujer que se ha convertido aquella niña traviesa y distraída, ahora casada con un Saiyajin… Es más, es Reina de los Saiyajines.
— ¿Qué pasa? —Lo queda mirando, seguro le va a decir que este no es su lugar y que está preocupada por sus heridas.
—Cómo pasa el tiempo… Recordaba cuando eras una niña recién nacida, y cuando decías estar enamorada de mí. —No se hace esperar un golpe de su parte. —Jajaja, creo que tenías como diez o doce. —De pronto ambos se doblaban de la risa. —También pensaba cuando salías corriendo porque siempre se te hacía tarde, o cuando corrías porque tu madre te descubría las notas del colegio. Te costaba mucho lo académico más que a cualquiera y… Siempre estabas distraída porque querías ser modelo, cantante, actriz, superhéroe… Todo mientras aparecía tu "Príncipe azul". Las cosas pueden no haber salido como querías pero… —Suspira mirando hacia el cielo.
Serena cae en una realización… Escucha atenta a Andrew y sabe que tiene razón, todos tienen razón. En lo único en lo que están equivocados es en que ella va a rendirse. — ¡Eso es Andrew!—Salta animada ante su descubrimiento. —He estado tratando de hacer todo a la vez sin concentrarme, sé muy bien lo que he podido y lo que no. Para estudiar matemáticas recuerdo que tenía que tomar clases extras todo el tiempo, y el doble de horas. Aun no lo estoy intentando…—Muy decidida vuelve a su módulo, dejando a Andrew muy confundido.
El día amanece sin hacerse esperar el calor abrazador. Vegeta se da cuenta de muy mal humor que su esposa ya no estaba. Pensaba que quizá le dio mucha pena renunciar y ya se había ido, pero al enderezarse nota su Ki afuera, de forma constante ¿Está entrenando? De inmediato se viste y sale a verla. Todos le dan una vista. Está con un pantalón corto y una camiseta sin mangas, el cabello atado, corriendo dando vueltas por la instalación de los módulos. Muy concentrada.
— ¡Los entrenamientos de obstáculos son en 20 minutos! —Piccolo avisa en voz alta, se fija en que la hembra rubia que está corriendo, tiene su Ki bastante estable. Espera que no se agote sin siquiera haber empezado.
Vegeta veía ingresar al módulo a Serena y sólo la veía enfocada en buscar algo para hacerse un licuado. — ¿Quieres desayunar algo mejor?— La ve sacar verduras y frutas para licuarlas y beberlas, piensa ofrecerle un sándwich o algo rápido.
—No, he olvidado que soy terrícola, debo consumir más proteínas. —Le da un trago e ingiere todo ése licuado de una sola vez. —De todas formas haré un desayuno decente para ambos mañana, me levantaré más temprano. No voy a descuidarme, por lo menos hasta llegar donde quiero. —No espera más y busca su traje de entrenamiento que le hizo Gure, piensa también en pedirle más armas y accesorios que pueda usar a su favor.
Le gusta verla llena de estamina, espera que no sea sólo un segundo aire…Pero también se da cuenta que es la primera vez que la ve hacer algo físico por más de veinte minutos y sin fluctuar su Ki de forma errática. La ve salir ya vestida, y hasta su respiración se encuentra estable… Ésta mujer sí que es un desafío.
Desafío era la palabra clave en éstos días para Vegeta. Era un desafío para él entender porqué Whis se iba en su contra, casi de forma explícita cuando lo atacaba con Broly y Kakarotto. Pero ahora no se repetiría, ahora mismo está tirando una ráfaga de golpes contra él, tratando de tocarlo aunque sea una vez, dejando rezagados a Broly y Kakarotto. Pero el tipo lo esquiva como si nada.
—¡Agh mierda!— Choca su puño contra el suelo desplomándose agitado. Los pasos de Whis se acercan a él.
—Bien… Señor Vegeta. Ahora, Broly, Kakarotto ¿Qué es lo que está mal con Vegeta?—La pregunta hace saltar a ambos, mientras Vegeta se endereza y los mira sin entender.
— ¿Cómo? No entiendo la pregunta…—Kakarotto comenta. —Supongo que es el Ki, o no estamos controlándolo bien, quizá no lo acumulamos como se debe, o no estamos percibiendo bien el Ki de un Dios. —Se giran al ver a Broly levantando la mano muy tímido.
—Se adelanta… Quiere dar el primer golpe, y el último. —Lo sienten a Vegeta rechistar.
—Jajaja… ¡Muy bien!—Whis lo felicita. —Ya perciben claramente el Ki de un Dios, inclusive el problema de reunir y concentrar su propio Ki ya no es tan seguido… Pero…
—No pelean en equipo. —Bardock comenta. Luego de terminar sus repeticiones en la cámara de gravedad decidió ir a echar un vistazo.
—Oh General, muchas gracias por su acotación. —Muy contento Whis le habla. —Lo cual es raro de que no lo hayan solucionado, ya que sin que siquiera se los diga, ustedes no han usado ninguna transformación, porque saben que sería inútil si no se superan en su forma básica. —Aclara su garganta y sigue explicando. —Pasando a Kakarotto, es el primero en tomar ventaja. Pero se distrae y se confía demasiado y Vegeta lo sabe, lo conoce bien. Toma ésa oportunidad y se adelanta, aun así no está lo suficientemente relajado para ver las mejores oportunidades para darme un golpe… Ahora Broly, tú eres sorprendente, pero te rezagas a propósito… —Lo quedan mirando, tiene la mirada baja algo avergonzado de que se hayan dado cuenta. —Tú ya sabias todo esto y te quedaste callado. El entrenamiento de meditación con el Señor Piccolo en verdad te ha valido sus frutos, pero si sigues en eso, sólo nos harás perder el tiempo a todos. —Lo regaña un poco.
—Lo siento. Prometo intentar que no vuelva a suceder. —Se disculpa con todos formalmente.
— ¿Quién sabe? A éste paso quizá ya eres más fuerte que el Señor Bills. —Larga unas carcajadas, los demás quedan con la mirada abierta del susto ¿Alguien más fuerte que el Dios de la Destrucción es posible?
Darien ingresaba al taller de Gure, su armadura se había dañado un poco, aunque no era de su agrado usarla, también quería ver por algunas armas para el circuito de tiro. Al entrar la ve escaneando a Dieciocho.
—Entiendo por qué le dicen Legendario… Auch. —Dieciocho comenta mientras están cociendo un poco sus heridas. Pero la sacó más barata que Diecisiete que tiene que estar un par de horas en el tanque.
—Creí que eran androides. —Darien comenta y deja un par de armas de cañón en una mesa larga y se desabrocha la parte superior de su armadura.
—Bueno, lo son de nombre por así decirlo. —Gure le explica y sigue atendiendo a Dieciocho en la camilla, que lo mira de reojo. —El término correcto es Cyborg, son humanos mejorados con nanotecnología.
—Me parece algo grosero que hablen como si no estuviera aquí. — Dieciocho resopla molesta, luego se sienta para que Gure vuelva a escanear su brazo.
—Discúlpame…—Darien vuelva a hacer ése gesto formal que hace saltar un poco a Dieciocho. — ¿Es grave?
—Es la primera vez en mucho tiempo que necesito primeros auxilios. Nosotros tendremos energía infinita, pero de poco sirve si nos noquean en seco. —Comenta.
—Creo que es bueno encontrar con quien medirse…—Se queda sentado un poco cerca de Gure esperándola.
—Gure recibí tu mensaje. —Serena se detiene abruptamente al ver a Darien con ella, no han hablado ni interactuado directamente en ningún momento, y se siente incómoda a su alrededor. Trata de acostumbrarse de a poco, ya que él y Andrew son parte del equipo que buscará las esferas en la Tierra. —Lo siento, estás ocupada, vuelvo más tarde. —Se gira para irse. Pero Gure la detiene.
—Mira aquí están. — Le pasa un estuche de capsulas que parece porta lapiceras. —Pude reducir la explosión para que sea más fácil desmantelar el arma de forma táctica, lo malo es que para eso, no pude poner las municiones en la misma cápsula, puede ir cargada, pero las cargas adicionales van en cápsulas separadas.
—Gracias, en verdad eres brillante. —La abraza un poco y se va de nuevo.
—Espera un momento, Darien irá ahora al circuito de tiro ¿No quieres ir y probarlo también? —Gure le consulta, no ve a Darien tener la vista a un punto fijo, como si nada pasara.
—No. Mejor voy con Piccolo al entrenamiento de meditación. —Con tono plano acelera el paso. En parte quiere evadirlo, y en parte es cierto, está muy cerca de lograr algo que espera le sea útil.
—Bien, creo que es mejor estar listos. Pero puede intentar algo no tan severo Señora, quizá empezar con papel o cartón… —Piccolo explica a la rubia entusiasta que quiere partir una madera con su puño.
—Siento que estoy cerca, lo he hecho un par de veces con el saco de box. —Serena cierra el puño y se concentra en hacer una pequeña barrera, pero concentrada de energía para que haga el golpe más efectivo. Recuerda haber hecho algo similar para defenderse de algún ahorque, o cuando le acertó ése par de cachetadas a Vegeta. —Quiero que esto potencie mis golpes de puño, como nudilleras, soy muy pequeña y mis brazos son débiles para derribar hasta a un terrícola de mi tamaño. Hasta podría usarla para los brazos. —Respira suave, toca una vez la madera con el puño cerrado, inhala y exhala fuerte… Y da el golpe. —¡Puta mierda!—Sus ojos lagrimean, se acaba de romper tres dedos, sumado al daño acumulado y al entumecimiento. Trata de mantener la compostura enderezarse y curarse. La sangre se empieza a esparcirse por el lienzo. Aunque ahora que lo ve, no se ha desarmado en todo el día, y mantuvo en posición sus falanges quebradas. Vegeta en verdad sabe de esto.
Vegeta en verdad no sabe de esto. Ha sentido que pudo resolver sus problemas para trabajar en equipo, pero apenas siente el fervor de la competencia, se desata hacia el objetivo. Ahora Bardock no estaría en su equipo. Ya que junto a Kakarotto y Broly tendrían que encargarse de Freezer. Le guste o no, el General es General por algo. No es el más fuerte, pero vaya que sabe administrar un grupo para desplegar lo mejor de su fuerza. Está sentado al borde de la cama con su traje azul, sencillo para entrenar. Salía a la parte de atrás del módulo e intentaba meditar a su manera. Ponía sus piernas en posición de batalla y pasaba sus brazos de un lado al otro. Presionaba sus puños y se movía en cámara lenta imaginando los movimientos de su oponente. Puede sentir los latidos de su corazón, el ritmo de su respiración, haciéndose más profundo con cada inhalación. Al abrir los ojos, mira a su esposa trotar lento a lo lejos, pareciera que se va a detener a descansar. En cambio se detiene en el área donde están las pesas, pone una marca en el piso entre ella y el saco de box, que serán unos cinco metros. Se para sobre la marca como si fuera a correr metros llanos y acelera hacia el saco de un impulso golpeándolo. La ve hacerlo varias veces y de a poco aumentar la distancia. Luego estirar un poco sus piernas y empezar a hacer sentadillas.
Serena está bien abrigada y a pesar de las temperaturas bajo cero de antes del amanecer, puede sentir el sudor debajo de su ropa de entrenamiento. Pero el agotamiento y los mareos se han ido paulatinamente. Le gusta, significa que trotar y correr antes de hacer cualquier rutina, la han ayudado a resistir la gravedad y a controlar mejor la respiración. Sus piernas siempre han sido rápidas, pero les falta resistencia, las entrena arduamente, no tanto para dar patadas, sí para poder tener buena base para derribar al enemigo. Siempre le ha sido más difícil que a los demás. Debe ser paciente consigo misma y entender que siempre necesita algo extra. Poner todo su ingenio en mejorar. Siente el Ki de su esposo cerca ¿Debería contarle sobre lo mucho que mejoró en detectar el Ki con Piccolo?
—Tu Ki me dice que estas tranquilo… o Quizá sólo me miras y meditas… —Mientras estira en el piso enfoca su mirada en él. Vegeta levanta una ceja en sorpresa.
—Vaya…Has mejorado. —Muy honesto le comenta.
—Un halago… ¿Cómo compañera de entrenamiento, como tu Reina o como esposa? —Le levanta una ceja y no espera para hacer abdominales.
—Eres la selenita más cabeza dura que he conocido. —Resopla a un costado con algo de risa. Vuelva a verla. Los pensamientos son claros con ella cerca, cuando son íntimos se siente relajado. Desde hace mucho que no siente la necesidad de "competir" o "ganar" en nada con ella. Quiere poder aplicar éso en otras áreas, pero odia bajar la guardia en otras cosas, su instinto no se lo permite. Quizá debe aceptar que el entrenamiento con Whis, quiere sacar algo de él que no existe.
—Nunca me mostraste…—Lo saca de su pensamiento. —Un movimiento para derribar…
—Jmjm… Ví que te lo han enseñado Lita y Mina. —Se acerca levantándole una ceja.
—Pero quiero saber si tú me lo enseñas mejor. —Se para y va a tomar agua. Al girarse Vegeta la mira de frente con los brazos cruzados muy firme. Dispuesto a darle instrucciones.
—Lo primero es, como ya te dije, eres menuda y es seguro que te subestimen. Ponte en guardia, lo haré un par de veces lento y luego lo intentas hacer tú conmigo. —Desarma sus brazos y se alista. La ve con dudas. —Prometo que voy a controlar mi fuerza… Fingiré ser terrícola, ya que sé que es imposible que TÚ me derribes. —Con tono fanfarrón.
—Jaja… Chistoso… —Se coloca en postura de batalla y lo primero que él hace es acomodarla, no tanto las piernas, ya que las tiene bien firmes, sí un poco los puños, más hacia adelante, pero sin bajarlos de la altura de los pómulos.
—Ahora. —Vegeta da la orden, ella se adelanta y él la toma firme de la ropa y la hace tropezar consigo misma desde los tobillos y tomándola del brazo. Se lo muestra en cámara lenta un par de veces más. Luego deja que ella lo haga. La confunde un poco la posición del brazo, pero lo capta enseguida. Lo hace lento y luego un par de veces más. Hasta que se aleja y parece entender. Están en posición para ver quién puede hacerlo primero. Muy concentrados se enfrentan para tirar al otro al suelo, Vegeta siente su oportunidad, pero ella le gira la muñeca primero trabando su codo, lo hace tropezar hasta caer, pero ella cae encima.
—Jajajaja… Casi. —Ríe contenta. Lo escucha reír a él también mientras se endereza en su pecho.
—Jaja. Felicidades. Recuerda siempre mantener tu centro de gravedad y estar atenta al de tu oponente, te habrás fijado que es cuando cambiamos de peso de un pie al otro que nuestro eje se mueve. Te costará pensarlo rápido, pero repitiendo se hace instantáneo. —La acaricia un poco de su cintura. Se da cuenta que desde que llegaron que tiene el cabello atado o recogido totalmente. Y que sólo la ha visto, golpeada, cansada, agotada. Pero su sonrisa sigue brillante.
— ¿Es parecido al de arrojar a alguien desde el brazo? ¡Siempre quise hacer eso! —Se levanta saltando feliz.
—Tus piernas se han hecho mucho más fuertes, pero no creo que estés preparada para ése nivel, quizá un oponente de más o menos tu tamaño. Es mucho peso, puedes lastimarte en el proceso, porque debe ser rápido. —La ve resoplar sarcástica, como si a estas alturas la frase "lastimarte en el proceso" le importara una mierda. —Bien mujer… Atenta.
—Sí. —Serena está de nuevo en posición. Le gusta hablar de estas cosas con él. Más ahora, que no es sólo anecdótico, sino que ella está con él en el proceso y aunque lo niegue le gusta enseñarle. Se ve tan concentrado, vuelve a acercarse a ella, acomoda sus pies un poco, se pone de costado, le indica que apriete bien el abdomen, y mantenga su guardia en el lugar. Aun con la mano enguantada y la ropa, le gusta que la toque. También acaba de darse cuenta que, desde que entraron, no han tenido momentos íntimos de verdad. Ni una insinuación suya ni de él. El entrenamiento debe ser duro para Vegeta también.
—Ahora. —Vegeta da la orden y Serena se adelanta a derribarlo con la primera técnica que le enseñó. Pero Vegeta toma más rápido su muñeca, traba su codo y la tira al piso sin más.
—Jajaja… Perdón pensé que sería algo así de cámara lenta… —Tirada en el piso, se sacude, en verdad Vegeta sabe lo que hace, la tiró al suelo, pero no la lastimó. Es más siente que lo hizo de una manera de reducir el golpe al piso. Se sienta con las piernas cruzadas como loto y lo ve traer agua. Se sienta frente a ella de la misma manera.
—Tienes sed. —La ve asentir cuando le pasa el agua él se la aleja. Toma un par de tragos grandes y luego llena su boca de agua. La toma del mentón, Serena abre su boca en sorpresa, y le da de beber desde su propia boca. Ella capta enseguida y se aferra a él para beber. La siente meter un poco la lengua dentro de su boca buscando más para tomar.
—Dulce… —Suspira Serena cuando se aleja. Vegeta la abraza y muy lento la recuesta en el piso. Le sonríe clavando su mirada negra en ella. Serena siente que es la primera vez que Vegeta, está agradecido que ella esté aquí con él. Se abrazan aún más fuerte en el piso helado.
Darien se viste rápidamente para un entrenamiento sorpresa en la pista de obstáculos, faltan aún unas horas para que "amanezca" por así decirlo, ya que sólo se nota la luz del vacío ir ascendiendo. Sale; lo primero que ve en la zona de los aparatos de gimnasia y musculación es, a Serena y Vegeta abrazados en el piso. Presiona la mandíbula, hay algo que aún lo incomoda. Antes lo hacía sentir que ella le pertenecía de alguna forma, ya que la vió primero, lo enfurecía. Pero no era eso, no había furia, sólo una incomodidad horrible de estar a su alrededor, quizá es mala idea que él esté en su equipo, por más que conozca el Planeta mejor que los otros Saiyajines. Cierra la puerta, cuenta hasta diez y vuelve a salir.
—Qué bueno que están listos para un entrenamiento sorpresa antes del amanecer… —Piccolo comenta con tono sarcástico y los brazos cruzados al par que estaba en el piso. De inmediato los ve sacudirse y levantarse, lo peor para ellos fue ver que varios ya se habían levantado y seguro los habrán visto. —Fui a despertarlos a su módulo y no estaban… —Explica.
— ¡Ja! ¡Por fin!—Serena entusiasmada se levanta y se adelanta. —Creí que ahora que paso noches en vigilia ya no lo harían. —Sin esperar se va a trotar muy lento, alrededor de la pista de obstáculos. No lo quiere admitir, pero vió la mirada incómoda de Darien.
—Jojo, pero si es una de las cosas más tierna que he visto…—Whis dice muy risueño.
—Grrr… —Vegeta molesto trata de ocultar su cara ardiendo de vergüenza. De pronto ve a Tarble haciendo fuerza para no reírse. —Te juro Tarble… —Le advierte aunque mira alrededor y están todos en las mismas, a punto de reírse de él. Quien le dedica una sonrisa brillante y de aprobación es Bardock. Eso raramente lo relaja, y le hace sacudirse el mal rato.
Hace tres días en un lugar lejano de la Galaxia Sur…
Dieciséis estaba muy nervioso por sus hermanos. Entregó el paquete que parecían unos planos. Hasta le rogó a Lord Freezer personalmente para que no los exploten. Le sorprendió verlo personalmente, ya que hacía años que no lo veía. Los rumores dicen que encontró la manera de resucitar, ya que al parecer estaba al borde de la muerte estos años. Y que su poder ahora era aún más temible. Ahora estaba recostado en una camilla, le revisaban su unidad cerebral. Él era completamente mecánico, supone que el Dr. Gero usó los avances de él para experimentar con sus hijos desde un principio. Siempre fue una especie de hermano mayor para Diecisiete y Dieciocho, le gustaba que lo trataran como una "persona" más.
—Ya dije todo lo que sabía…—Los ve con curiosidad, mientras conectan unos cables a él.
—Sí Androide Dieciséis. Pero esto es sólo para darte un reinicio fresco. Ya verás, no te dolerá, estamos cerca de apagar tus sensores del dolor y estarás como nuevo. —Uno de los científicos le explica, un grupo de lagartijas humanoides.
—Reinicio…Suena como borrar la memoria. —Muy curioso les levanta las cejas. —Suena a eso de morir…
—Jajaja, pero tú nunca has vivido mi amigo, lo cual para mí es como una ventaja. Serías eterno con las modificaciones correspondientes. —Le da gracia su planteo.
—Pero es lo más cercano para mí y no quiero. —Los mira amenazante. Aunque está inmovilizado, cree poder hacer algo.
— ¿Qué cosa?— El científico se aleja de su mirada asesina. Está algo confundido.
—Morir. —Dispara su puño, sorprende a todos en la sala. De inmediato llaman a los guardias de la puerta. Atrae de nuevo su puño y desconecta los cables de su cabeza, sin importarle que la cubierta del lado izquierdo se haya quedado por ahí. Desmaya fácilmente a los científicos de un golpe, pero aún le falta coordinación. Tira la mesa de operaciones para bloquear los disparos y se tira con todo su peso noqueando a los guardias. Se gira al científico que está a punto de encender una alarma. — Tú tampoco quieres morir ¿Verdad?—Lo ve negar asustado. —Bien…Termina de poner bien mis circuitos en su lugar. Si lo haces mal o me haces daño, juro que uno de mis hermanos vendrá a matarte.
—¡Lord Freezer! —Dodoria entra urgente. — ¡El androide Dieciséis se escapa en una de las naves individuales! —Queda esperando una respuesta, pero Freezer sólo queda en silencio viendo por el gran ventanal al espacio, dándole la espalda. —Si me permite, creo que sería bueno hacerlo explotar. No desaprovechar la necesidad, ya que con el Androide Diecisiete y Dieciocho perdimos la señal de la bomba. —Silencio…
—No… Déjalo. —Ni siquiera levanta la voz. Respira muy lento y decidido a que no vuelva pasar lo mismo. Más de diez años muerto… Primero ése saiyajin que se transformó, luego ése gusano que fue a ayudar a los Namekianos. Le dieron la gloria al imbécil del Príncipe Saiyajin.
—Se-Señor… No creo…—Dodoria no comprende. —Ha destruido el rastreador de la nave, puede llegar a avisar a sus enemigos su posición.
—Pues vayamos a otra posición, necesito estar cerca del límite de la Galaxia, cuando estemos listos con el radar más grande. Además… —Se gira afilando su mirada y azotando su cola al piso. —Sé muy bien donde va… —Reprime una carcajada.
…
Hasta aquí otro capítulo, unos saludillos a…
DesertRose000: Jajaja, sí, siempre digo que una chica debe tener sus armas y la Reina Serenity, siempre me la imagino como una Milf bien zabrozona. Aunque quiso usar sus armas con el que está nuevo en el puesto y no le funcionó XD No siempre se gana
OhaioIzumikun: Los protagonistas no siempre tienen tiempo para la sabrosura. Pero os juro que siempre habrá oportunidad ;)
