XXlalalulu: ¡QUE EMPIECE LA P*NCHE GUERRA EN ÉSTE P*TO PLANETA DE M*ERDA!

Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida. XD

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 35

Bardock tenía todo preparado para el enfrentamiento, que esperaba fuera el final. Sólo unas horas para que cedieran las defensas de la atmósfera de Vegeta-sai. Los civiles estaban en sus refugios. Y una última tarea que quería cumplir.

—Buenos días Gine. —Se paraba frente a la placa de piedra donde sus cenizas estaban enterradas. Miraba hacia un lado esperando el alto del amanecer. —Sé que…No he venido mucho, y que sólo cuando Lita me obliga en tu cumpleaños literalmente me arrastra hasta aquí, pero… —Suspira fuerte. —Pero la culpa de haberte fallado, vuelve cada vez que vengo. Aunque siempre me han repetido que es necesario que venga cada tanto, en especial apenas pasó lo que pasó, para que yo…Hiciera un duelo como corresponde. Raramente hoy fue mi primer pensamiento venir aquí. Vengo a renovar mi promesa, de no dejar que lo mismo se repita, así deba entregar mi vida. —Pone un puño en su pecho. Hace una pausa. —Si tuviste algo que ver con Lita y mi segunda oportunidad de vivir… Gracias. Ella es joven, y seguro podrá rearmar su vida si algo me pasa. —Se arrodilla y toca las letras de su nombre. —Gine… Sólo espero encontrarte del otro lado, así sea para que me regañes por todo los errores que cometí con nuestros hijos. —Una roca de tristeza empieza a ahogarlo, cierra los ojos, y sólo la sonrisa de Lita y Suika aparece en su mente. El recuerdo lejano de una reunión familiar. Se endereza y el sol cálido apacigua la brisa helada en su cara. Mira hacia un lado y hay un espacio vacío, entre la hierba tiene la visión de su nombre en un futuro. La guerra es hoy…

—Así que… Si nada los interrumpe ¿La guerra es hoy?— La voz de un pequeño muy curioso se dirigía a Whis.

—Sí mi Señor Zeno Sama. —Whis se inclinaba con respeto.

—Mmm… ¿Dices que los Dioses fueron aniquilados y su artefactos robados? —Ve al ángel asentir y piensa. —Supremo Sacerdote…

—Sí mi Señor. —Se acercaba inclinándose.

—Sería una Guerra Intergaláctica ¿Sí?—Piensa un poco más. —Estoy aburrido, nunca he visto una Guerra así. Quiero verla ¡Quiero ver ésa Guerra antes de eliminarlos!

—En eso tiene razón, nunca hubo una Guerra a tan gran escala en ninguno de los otros universos. —Remarca el Supremo Sacerdote.

— ¡Sí viva, viva! ¡Quiero ver qué sucede! —El Dios de todo aplaude feliz, por fin algo interesante en medio de lo que parece su eterno aburrimiento.

Whis se asombra, nunca ha visto tan animado y entusiasmado al Dios de Todo. Le da una pizca de melancolía pensar en el Señor Bills. Quizá pregunte si antes de que borren el universo 7 puede traerse de mascota al pez oráculo. Gira su báculo y espía de reojo en él. Se han comprado algo de tiempo para ver si pueden resolver esto.

Habían encapsulado las súper esferas en los tanques especiales que construyó Gure. Era un sistema complejo que necesitaba de dos para poner los dispositivos en cada polo de la esfera. La cápsula donde quedaba era de un metro de altura. Fue lo más que pudo hacer debido al tamaño de las mismas. Encontraron dos, muy cerca de los límites de la galaxia oeste. Las malas noticias era que la tercera era la última que se encontraba en el universo 7. Lo confirmaron luego que al encapsularla el radar ya no emitió señal alguna.

— ¿Podremos atraerlo como señuelo? —Broly sugiere sentado en la mesa comiendo luego de entrenar algunas repeticiones.

—Haaaa… —Kakarotto se frota la sien, éstos días para él han sido un suplicio, en lo único que piensa es en no volver a dejar que ése hijo de puta escape. Broly era de ayuda, al menos no se encerraba en su propio mundo como Vegeta.

—Ésa es buena idea… —Vegeta está recostado contra la pared de la nave, cruzado de brazos, muy serio.

— ¿Ahora quieres ayudar? — Sisea. Kakarotto se levanta abruptamente y lo enfrenta cara a cara. Sólo lo ve a los ojos, muy extrañamente, su mirada se contradice con todo lo que quiere mostrar. Frialdad, indiferencia… Por primera vez mira los ojos de Vegeta de verdad. —Eres impresionante… Yo no podría. —Lo ve parpadear hacia él. —Cuando Serena me lo explicó… Creí que eran sólo cuentos de ella, o que sólo no se resignaba a que eres sólo un maldito idiota. —Lo ve tragar duro agrandando su mirada.

—Ella… Ella me odia… —Se gira para irse sin más. Le duele sólo pensar en las miles de promesas que rompió con Serena. Seguro luego de su muerte, ella podrá rearmar su vida.

—Nadie, nunca te ha odiado… Freezer quizá. —Toma aire, quiere intentar pasar esa barrera enorme que tiene Vegeta. Aprovechar que bajó la guardia. —Sólo tú te odias ahora… Creo que es hora de que aceptes eso. Así como aceptamos que tú te alejes de ésa forma y lo dejes todo para salvarnos.

—Ay Dios… ¿No van a besarse verdad? —Broly los interrumpe y ellos pegan un salto ante ése chiste.

—No seas celoso…Ven Broly… —Kakarotto estira sus labios y corre a Broly para besarlo, pero él sólo lo esquiva con gesto de asco. Entiende a Vegeta, sabe que entre él y Freezer se conocen demasiado, y que no dudará en destruir su mundo por pedazos y muy lentamente. Siente una mezcla de admiración, enojo y pena por el destino del último Rey Vegeta.

Vegeta, los ve corretear como tontos y sin querer se le dibuja un gesto de sonrisa, se tapa la boca, y al tocar sus labios con la yema de sus dedos, vuelve la imagen de Serena, y el recuerdo de sus besos. Toma su scouter y tiene un mensaje.

De: Serena

Sé porqué lo hiciste. Haz que valga la pena.

Te amo, porque esas cosas no se pueden fingir.

Todo su cuerpo pega un salto. Tiene ganas de correr hacia ella y decirle lo idiota que ha sido. Lo idiota que es, y se siente. Que éste desapego es sólo temporal… Pero su amor es para siempre ¿Qué pudo haber hecho para merecer tal ser bondadoso esperándolo luego de todo ésto? La fortaleza del espíritu a eso se refería… La fortaleza de su corazón…

Darien estaba realmente agotado, no quería despertar aun, pero el Ki de un extraño lo despierta de un susto. Se endereza y no está en la habitación ¿Cómo llegó ahí? Era un lugar que nunca había estado, rodeado de terreno verde, un árbol enorme en el fondo y la brisa fresca que levantaba las hojas.

—Hola…—La voz de Freezer lo pone en alerta total, intenta atacarlo en vano con un puño de Ki. Freezer hace una mueca ante el atrevimiento, pero quiere negociar con él de todas formas. Le costó algo de trabajo usar la bola de cristal del supremo de ésta forma, y no lo iba a desperdiciar.

—¡Hijo de puta! —Darien se tira a golpearlo pero lo atraviesa ¿Es una pesadilla?

Freezer aclara su garganta cansado de las estupideces del híbrido. —Príncipe Darien… —da sus respetos hacia el iracundo hombre delante de él. —Como verá estamos en… Un sueño por así decirlo, éste es el Planeta Supremo. Me enteré que sólo les falta una esfera…

— ¿Tienes miedo? —Muy burlón Darien lo desafía. Pero sólo lo ve reírse.

—Oh no, no, no… Verá. Aquí… —Se dirige a la mesa donde hay una caja de madera. —Los Supremos tienen varios artefactos a su disposición. —Abre la caja hay varios anillos con un símbolo extraño, hay cuatro en total, tres verdes y uno plateado. —Los anillos del tiempo, el de éste mundo es el plateado, y los verdes, son evidencia de cómo han manipulado el tiempo, creando otro futuro, otra realidad, paralela a la nuestra. Sailor Pluto ha jugado sucio… —Lo ve acercarse curioso a observar en detalle. —Ha creado varias tangentes…

—No entiendo dónde mierda vas con esto, en lo que a mí respecta, tú mataste a mi madre, y si te veo en persona. —Mordaz y con mirada asesina presiona su puño.

— ¿Y si te dijera que… En una realidad alterna ella no es tu madre? —Lo ve pegar un salto. — ¿Que Sailor Pluto retrocedió en el tiempo para que nunca pasara lo que pasó con el Rey Vegeta III? —Toma uno de los anillos verdes en la palma de su mano, mostrándoselo.

—¡Mientes! —Sisea Darien, todo lo que salga de la boca de ése monstruo es una mentira, una trampa.

—Puedes ponerte el anillo, y ver con tus propios ojos. Verás a TU PRINCESA envuelta en tus brazos compartiendo un futuro, una familia… Tú eras el correcto después de todo… —Sonríe triunfal al ver que la mirada de Darien cambia ante sus palabras. Creyó que sería más fácil con Vegeta, pero quien tenía sus pensamientos más al rojo vivo junto con sus emociones al arrojar el cuerpo sin vida de la Reina Serenity, era Darien. Vegeta, ni siquiera fue a socorrer a su esposa cuando se desmayó. Para Freezer seguía siendo ése saiyajin cabeza hueca que sólo piensa en volverse más fuerte.

Darien toca el anillo, pero pega un salto hacia atrás. Prevenido. — ¿Qué quieres? No creo que tú seas un alma bondadosa que ofrece cosas así nada más.

—Aaahh… Me descubriste… Jajaja —Con tono burlón. — Quiero que me des—

—¡Darien despierta! —Rei lo sacude como puede, los pergaminos que puso a su alrededor comienzan a quemarse. Rei une sus manos. — Espíritu del mal…Desaparece…. ¡Desaparece!

—¡Ah! ¡Mierda! ¿Qué? —Darien está aturdido, pero al ver a las Sailors rodeándolo, ya no se siente desorientado. —Oh… Dios… —Se lamenta frotándose la frente, siente como si alguien le hubiera metido un hierro caliente en el cerebro. Le alcanzan un vaso de agua.

—Darien ¿Estas bien?—Serena se acerca hasta él. — Rei nos dijo que había una presencia maligna, golpeábamos la puerta y no atendías. No podíamos despertarte.

—Era Freezer… —Traga duro y se miraban entre sí. El rostro de miedo de Serena le estrujaba el pecho. —Al parecer puede usar la bola de cristal del Supremo… —Piensa un poco, de seguro lo eligió a él al tener su mente tan dividida. Por un lado está tranquilo de haber podido recomponer su vida, pero por el otro… Por el otro no deja de preguntarse…

— "¿Y si… Todo fuera diferente?"

— ¿Qué quería? —Rei lo saca de su pensamiento. Algo buscaba, sino no se tomaría tanta molestia.

Darien abría y cerraba la boca ¿Por qué duda? —Él… Sabe que nos falta sólo una esfera. Quiso darme una oportunidad para aliarme a él. Lo mandé a la mierda. —Cortante, espera poder convencerlas. No cree que necesiten saber lo demás, quiere dejar atrás todo esto de Serena de una maldita vez.

— ¿Quieres levantarte y comer algo? —Mina se acerca, le pone una mano sobre su hombro, se ve muy alterado. Él asiente más relajado.

—Voy a bañarme primero. Gracias chicas… — Suspira fuerte.

—Bien, ten esto. —Le pasa un pergamino. — Ponlo en tu almohada antes de dormir… —Con tono serio, le levanta una ceja. Sabe que hay algo más.

Ya más tranquilos comían en el comedor de la nave, revisaban los mapas de la última esfera. Sería muy complicado, estaba en un volcán.

— ¿Qué deseos pediremos? —Diecisiete tira la pregunta y todos lo miran sin entender. — ¿Qué? ¿No íbamos a usarlas? —Levanta los hombros y las manos, como diciendo porqué no.

—Pues…—Lita piensa un poco. — La idea era encontrarlas antes que Freezer. Nunca fue pedir algo ¿Qué pediríamos? ¿Qué elimine a Freezer?

—Piccolo me dijo que no se puede, Shen Long es más débil que Freezer. —Rei explica.

— ¿Tenemos tres deseos verdad? —Serena tiene una idea. Rei asiente. —Yo sé qué desear… EL CRISTAL DE PLATA. —Muy segura de lo que quiere. —Si Freezer llega a despertar al Caos nosotras podemos luchar contra él.

— ¡No! —Darien se levanta de golpe. — ¡Ese poder va a matarlas! ¡Y a matar a Andrew también! Si ésa es tu idea, no voy a dejar que lo hagas…

— ¿Matarme a mí? —Andrew no entiende. — La semilla estelar de la Tierra la tenía nuestra madre, al morir se fue con ella. No sé con quién renació.

—Bien, entonces el cristal de Plata y la semilla Estelar de la Tierra. Tuvo que renacer en algún terrícola estoy segura. —Serena estaba muy decidida, sin importar que los demás le dieran una mirada de desaprobación.

—Kakarotto me aseguró que ya tienen las tres súper esferas. No hay que temer. —Mina les asegura.

— ¿Y la guerra? ¿Cuántas horas les quedan a las defensas de los planetas aliados? —Serena muy mordaz les tira los hechos en la cara.

—Para eso iremos con éstas esferas de nuevo a Vegeta-sai, no dejaremos a nuestras parejas. —Lita sintió un nudo en el estómago casi de manera instantánea. Todo su ser tiembla de necesidad de estar junto a Bardock. Como si su instinto le advirtiera…

—Diecisiete nos ha informado, que está con los refugiados. Aún no se desata nada. Pero en mi experiencia… —Dieciocho comenta. —Yo diría que unas veinte horas terrícolas.

—Entonces apurémonos y tomemos la última esfera. —Rei declara golpeando la mesa con su puño. Ya se siente ansiosa de luchar codo a codo con su esposo.

En los límites de la atmósfera de Vegeta-sai. El soldado Zarbon y Dodoria estaban a cargo de entrar a destruir el planeta, su nave principal quedaría rondando, avanzaban del primer nivel de las defensas. En verdad eran admirables los escudos de Tech Tech, casi 60 horas les tomó hacerles un daño considerable. Ahora las naves se desplegaban para dar un enfrentamiento aéreo directo a la capital de Vegeta-sai.

—Ahí están… — Tarble presionaba sus puños, Gure es muy buen piloto, pero saber que estará en una de esas naves, su sangre se hela y sólo quiere destruirlos, destruir a todos esos mal nacidos piratas espaciales. Camina a paso firme cerca de Bardock. —General hoy soy un soldado más.

— ¡Ja! ¡Ya verás! ¡Protegeremos de todas formas ése Real trasero tuyo! —Raditz se siente de humor de ajustar algunas cuentas. Abraza a Tarble de los hombros y le da un golpe amistoso en el pecho. Una explosión estridente los pone en alerta.

—Están aquí… —Nappa eleva la vista, presiona los puños listo para lo que sea.

— ¡Guerreros! —Bardock se eleva, alista su scouter para que todos lo escuchen. — ¡Ahí vienen! ¡Los conocemos! ¡Como insectos invaden y extinguen los planetas! ¡Creyeron que éramos como ellos, pero hoy! ¡Hoy verán hasta donde llega nuestra SANGRE GUERRERA! —Los gritos estruendosos de batalla lo siguen. Animados y listos para chocar.

Ven caer de golpe en el suelo a un soldado de Freezer frente a ellos. —Ah… Bardock. —Resopla en broma Zarbon y se endereza frente al General. —No sabía que te habías vuelto tan bocón… —Toma una pausa y ve a Raditz. —Hola Raditz Jaja… —Muy ameno le sonríe.

—Ah Zarbon, la pasamos bien…Una lástima que no durarás. —Raditz le regala una sonrisa ladina.

—¡Jajaja! ¡Sin el guerrero SuperSaiyajin! ¡¿Cómo piensan durar?! —Mira a los soldados saiyajines. — Verán que no soy rencoroso, les ofrezco a quien se rinda ahora, ser parte de nuestro ejército de nuevo.

—Veo que tu "jefe" no te ha informado. —Bardock da una sonrisa triunfal. — ¡Les ofrezco lo mismo a cualquiera que jure lealtad a los Saiyajines! —Pone sus puños a los costados y da un rugido hacia el cielo. Las ráfagas doradas de su Ki lo envuelven y una onda de energía agita el suelo debajo de él. Su cabello dorado surge a la vista, y enfoca sus ojos verde-turquesa hacia Zarbon.

— ¿Q-Q-Qué? ¿Cómo? —Zarbon no puede parpadear. Su miedo lo paraliza un par de segundos. Presiona su mandíbula. —¡AL ATAQUE!

Era el grito que esperaban, se lanzan al ataque esquivando ataques de Ki y disparos. Bardock sabe contra quien ir. Va contra Zarbon. Pero quita su transformación para esquivar varios enemigos que lo rodeaban, ya que resalta entre ellos por el color de cabello.

Nappa estrella fácilmente todos los oponentes, los taclea de cuerpo completo o simplemente toma sus cráneos y los aplasta contra el suelo. Quiere hacerse espacio para ir contra la formación de las naves que disparan sin parar en una zona con casas de civiles. Ahora se encuentran vacías, pero prefiere disminuir los daños. Se distrae y casi lo alcanza un disparo de arma de cañón, se gira y está apunto de dispararle otra vez. Pero un disco de Ki lo corta a la mitad.

—¡Siga Comandante! —Raditz lo sigue en su flanco derecho. —¡Yo lo cubro! —Intercambian una sonrisa, se siente como en los viejos tiempos. Avanzan constante, pero las pequeñas naves notan su presencia y comienzan a dispararles directamente a ellos. Raditz atina a enterrar su puño en el suelo y con su brazo libre crea un escudo de Ki para cubrirse ambos. Llega frente de una nave y se da cuenta que ya no tiene municiones. Da un salto, se sube y quita la parte frontal atravesando sus dedos en el metal. Y al quitarlo ve al piloto.

—¡Raditz! —Se ataja el pequeño alienígena.

— ¡Hey! ¡Rilgo! Tanto tiempo… — Sonríe ante un viejo conocido.

—Ho-Hola… —Saluda nervioso al Saiyajin sonriente. —Me enteré que te ya te has casado ¡Tienes un hijo! Yo aún no tengo suerte.

—Jajaja ¿Qué te puedo decir? No te rindas sigue intentándolo. —Le da un golpe seco dejándolo inconsciente. — Pero otro día… —Al girarse ve a Nappa con los ocupantes de otras dos naves enemigas, tomado de los tobillos como dos bultos inconscientes luego de absorber su Ki. —Buena cosecha. —Da unas pequeñas carcajadas.

—Más o menos, buena puntería, pero diminuto Ki. —Resopla y miran hacia arriba. Se alistan y de un salto salen volando.

Tarble estaba elevado disparando un arma de plasma de mano y otra de cañón, se sorprende de sí mismo. Hace unos meses no pensaría en soportar la fuerza ni el peso del disparo de éste tipo de armas, ni mencionar sobre usarlas al mismo tiempo en pleno combate. Las cápsulas de municiones que hizo su esposa son increíblemente efectivas. Alguien llega a gran velocidad a atacarlo, encapsula rápidamente el arma de cañón pero una patada lo alcanza en la cabeza, se estrella al suelo formando un cráter.

—Jaja… El Príncipe bonito jugando a la guerra. —Dodoria se burla y baja a esperar que Tarble se recupere del golpe. —Aún recuerdo cuando llorabas como un puto cobarde la primera vez que te llevamos a una purga.

—Agh… Cough, cough. —Tarble se sacude y se endereza para enfrentarlo. —Hey, Dodoria, mucho tiempo y el mismo peso… Sádico hijo de puta. —Termina de guardar el arma.

—Oh, miren a quien le crecieron las bolas ¿Vas a enfrentarme mano a mano? —Se pone en guardia.

—Por más repulsivo que me parezca… Pues… Sí. —Hace gesto de asco. Y también se pone en guardia. Empieza a gritar presionando sus puños. Dodoria sigue con su gesto burlón, hasta que el suelo debajo de él empieza a temblar y las piedras se elevan frente a él. Tarble sale volando a toda velocidad arrojando de una patada a Dodoria.

—¡Agh! ¡Imposible! ¡No pudiste haberte vuelto tan fuerte! —Grita Dodoria en frustración, su scouter estalla. Intenta elevarse para intentar escaparse de su vista y atacarlo desde el aire.

—Jamás subestimes a un…¡Saiyajin! —Sale disparado y en un segundo está sobre Dodoria, une sus manos y lo golpea en la cabeza enterrándolo en el suelo. Cuando quiere ir a buscarlo una ráfaga de disparos de dos naves empiezan a perseguirlo. —¡Gure! —Intenta hacer más o menos un escudo de Ki como le enseñó Raditz, el único problema es que no puede usar su Ki para otra cosa cuando lo usa.

— ¡De inmediato! — Gure se acerca en su nave, pero tiene una que comienza a seguirla. De inmediato parpadea al ver que se estrella. — ¡Chelye!—Sorprendida por el Scouter. — ¡Tu esposo va a matarte!

— ¡Jajaja! ¡Salvemos al tuyo primero! — Chelye acelera para asistirlo.

— ¡No necesito que me "salven"! — Tarble ofendido las escuchó por el Scouter. — ¡Sólo cúbranme de estos molestos hijos de-Bardock lo toma y lo eleva con él. — ¡General! —Sorprendido lo suelta y lo sigue en el aire. Pero tiene un gesto en su rostro que no le agrada.

—Hay algo extraño. —Toma su scouter y trata de reunir a varios para una pequeña reunión para ver cómo sigue el enfrentamiento en los planetas aliados.

Al llegar a la central subterránea del Palacio, desplegaban los hologramas de los otros planetas y se comunicaban con sus dirigentes. Lo que Bardock sospechaba, le extrañó ver a Zarbon como "huyendo" de la pelea, hacia la nave nodriza que orbita el planeta, luego de responder un llamado a su scouter. Uno de sus lacayos lo detuvo cuando quiso seguirlo. Fue atravesado por el puño del General Saiyajin, e hizo explotar la bomba dentro de él.

—… Por eso, creo que hay algo raro. Además las tropas pesadas por lo que se ve. —Señala los informes que acaban de recibir de los otros Generales. — Están aquí ¡Au! —Pega un salto al sentir las gasas desinfectantes de Chelye en el brazo que se quemó un poco por la explosión.

—Agh…Dodoria sigue por ahí. —Tarble se limpia la sangre de la cabeza.

—La próxima voy a idear unos cascos… —Gure lo ayuda y recarga un par de cápsulas.

— ¡Sí como los Power Rangers! —Raditz llega con Nappa.

—En tus sueños… —Nappa le da un golpe en el hombro. Bardock los pone al tanto.

—… Creo entonces que a Zarbon le dieron una orden que tiene que ver con las Súper Esferas. —Hablaban en teleconferencia con la Reina y las demás Sailors.

—Pensábamos usar las esferas para ir con ustedes. —Lita les comenta.

—Pero si dicen que lo mejor es ubicarlos… — Serena muy seria analiza la situación. — ¿No pudieron comunicarse con ellos? —Los ve negarle con la cabeza. — ¿Los niños?

—Están muy bien. Hasta ahora los encargados de proteger los refugios siguen firmes. —Raditz declara muy seguro, ya que cada tanto se ha pasado para vigilar ésa zona.

— ¿Qué sospecha concretamente General? —Serena muy seria le consulta.

—O tiene que ver que ya tienen todas las súper esferas… O están preparando otro ataque final, porque están seguros que la central de la guerra es aquí. Para lo cual tendrían razón. Quizá de eso se dió cuenta Zarbon y fue a informarlo. — Toma aire.

—Momento…—Gure notó algo raro en los mapas de los radares y la ubicación de las naves nodrizas. —Miren… Están ubicando las naves en los planetas aliados y aquí en la misma posición ¿Será una distracción la batalla en tierra? —Escanea de nuevo y las señales de los radares son dos. —O tienes dos canales de comunicación para los scouter…O…

—¡Son las señales para las bombas! —Bardock advierte viendo que las naves nodrizas son las que emiten las señales. Y se están sincronizando con cada soldado enemigo, aprovechan la órbita del planeta para hacerlo.

—Un ataque suicida… Tengo una idea. —Tarble se endereza está seguro de lo que deben hacer.

Luego de ése llamado Serena y los demás se alistan para ir al Milenio de Plata. A excepción de Andrew que queda preparándose para el enfrentamiento que se dará en unos minutos en el Planeta Tierra. Las Sailor exteriores sólo pueden construir una barrera alrededor de la órbita la luna, gracias a que usan el poder de la copa Lunar. La nave se acerca y por primera vez, observan al ejercito Selenita con sus propios ojos, moverse con su flota a defender la Tierra y la Luna. Junto con naves de ataque de Vegeta-sai que los asisten.

Al entrar Serena ve a Setsuna y se precipita a ella para darle un abrazo. — ¡Setsuna! —La atraviesa como si fuera un fantasma. Se gira a verla confundida.

—Mi cuerpo físico ahora está creando la barrera. —Explica Sailor Pluto. —No nos queda mucha energía, pero el enemigo no ha podido atravesarla.

Todos quedan un momento en silencio, Serena le explica. —Setsuna, por favor, necesitamos de tu ayuda, no pueden ubicar el Ki de Broly, ni Kakarotto, tampoco el de Vegeta… —Ruega estrujando su puño en el pecho.

—Lo sé… —Suspira fuerte mira a su báculo. —No me queda mucho, lo que haré, me consumirá hasta el límite de mis fuerzas hasta destruirme. Me he pasado de la raya, pero nunca creí tener una protegida como su madre. Ella siempre ha estado orgullosa de ustedes. Incluso cuando se dio cuenta que ya no podía tener hijos, se sintió feliz porque pudo cuidarlas y protegerlas a ustedes como si fueran de su sangre. —Mira a las Sailors. —Esto es la llave de los portales. —Les pasa una pequeña llave que cuelga de una cadena, y levita hacia la mano de Serena. —Ya no podré hacer más…

—Setsuna… No. —Serena rechaza, viendo las consecuencias.

—Así debe ser, Jaja. No es la primera vez que muero. —Les sonríe brillante. —Pero será la primera vez que lo hago con una familia. Además ya extraño a Serenity.

— ¡No por favor! —Rei se acerca la siente desvanecer.

—Sólo tiene para ir y volver. Pidan al Dios Chronos y ejecuten la orden a mí. —Con voz de mando se gira y desaparece en una última reverencia.

—Nosotros… —Dieciocho mira sus manos. —Nos quedaremos aquí.

— ¿Q-Qué? —Darien trata de detener el impulso de su cuerpo para acercarse a ella. Disimula muy bien mientras los demás esperan una respuesta.

—En eso estamos de acuerdo hermanita… Necesitan toda la ayuda del mundo. —Diecisiete cruza un brazo encima de Dieciocho y concuerda totalmente. —Ustedes… Ocúpense de lo demás. Sólo preséntennos al ejército de la Luna y la Tierra.

Hace Diez meses…

Vegeta jugaba un poco con la cápsula anticonceptiva antes de tomársela en el desayuno.

— ¿Todo en orden? —Preguntaba su esposa al verlo tan pensativo.

—Han pasado dos años… —Sin mirarla menciona.

Serena recuerda, habían quedado en esperar para volver a tener otro hijo, recuerda haber dicho en un año o dos. Les costó mucho a ambos ponerse a pensar de nuevo en eso, ya que el primer embarazo fue muy complicado en lo personal y su salud. —Mmmm… Pues… Sólo si tú quieres. —Levanta el pecho y su nariz con desdén. —A ti nadie te obliga a nada. — Imita el tono de voz y el gesto presumido de Vegeta, como en burla. Después Le sonríe brillante.

—En eso tienes razón… —Su sonrisa ladina se dibuja en toda su cara. —Hoy no. —Guarda de nuevo la cápsula en su estuche. Ve a su esposa ruborizada. Serena mira la hora y apura el paso armando un café para llevar. Le da un beso rápido en su mejilla.

—¡Auch! —Se gira enojada luego de la nalgada de su esposo.

—Nos vemos a la noche… —Con voz maliciosa le declara. Ya se le hace agua la boca.

Por fin a la noche, veía a su esposa poniéndose un camisón con tiras en su lado del closet, da una sonrisa ladina, se acerca a su espalda. Atrapa las tiras con sus dedos y empieza a bajarlas. —Especialmente hoy, no necesitas ropa… —Mordisquea su hombro y le da un par de succiones. Alcanza su cabello atado y lo desata.

—Ah, Vegeta… —Cierra los ojos y pega su cuerpo a su esposo, con sus dedos lo sostiene de la nuca para que no aleje su boca. —A ti te falta quitar la parte de abajo del uniforme.

—Jaja… Ese placer te lo dejo a ti. — Muy fanfarrón da unas carcajadas roncas. Ella se gira y él atrapa sus pechos. —Me pregunto si se harán más grandes y carnosos como la vez anterior. — Masajea su carne pellizca ambos pezones, dejándolos saltar alegres. Serena solo gime excitada, abrazándose al cuerpo musculoso de su esposo—Mmmm… Extraño la leche materna. —Se relame lascivo. De inmediato la siente fría y distante.

— ¡Ay! ¡Acabas de arruinarlo! —Ofendida por lo que dijo, lo empuja rechazándolo. — ¡Qué asco! —Se sulfura y busca rápido con qué vestirse. —¡Ah, bájame! — Vegeta la cargó en su hombro de inmediato como un bulto, siente sus patadas y puños golpearlo inútilmente. — ¡Te estoy diciendo que no! ¡Odio que me cargues así!

—¡Vamos a aparearnos! —Grita en una orden, muy en serio. Sale del closet y la tira en la cama haciéndola rebotar, la inmoviliza, y ella le tira una mirada asesina.

—A parte de un cerdo pervertido, eres un animal, un bruto. —Sisea dispuesta a morderlo si se acerca, él sólo la mira serio a los ojos, como hundiéndose en sus ojos azules.

—Te espantas con eso, pero tú… Has leído cosas peores. —La mira en amenaza. —Si sigues con eso. Voy a salir al balcón y leer en voz alta ése libro vulgar que trajiste del Milenio de Plata. —La vio poner los ojos como platos.

—E-Eso… Es un libro erótico… Eeemmm… No es… — ¡Mierda! La acaba de atrapar.

—Es un libro vulgar es lo que es…—Bajaba a besar su cuello a lamerlo. La olía fuertemente. —Aaahh… No ves que me gusta decirte los pensamientos que tú me provocas, porque no puedo decir… —Se atraganta con sólo pensar en ESO. Serena lo enreda entre besos y abrazos. Le parece tan tierno que se ponga tímido de pronto, que no se resiste. —Haaaa…Serena. —Suspira aliviado de que lo entienda.

Serena va a darle un punto ahí, él es honesto con ella, y para ella esas lecturas eran algo muy personal. Y sí que eran más subidas de tono que lo que él le ha dicho. Pero una cosa imaginarlo, otra muy distinta en la vida real. Ella también será más honesta con los pensamientos que le provoca. Se retuerce, se deja llevar en sus manos mientras su esposo quita sus bragas de seda, ella se endereza sin separar el beso. Alcanza la parte de debajo de su uniforme azul y lo baja junto con su bóxer, ansiosa ante la vista de su pene erecto. Se tira a la cama al sentir sus dedos en su clítoris, luego bajaban masajeando sus labios.

—Ahí… —Vegeta mete dos dedos dentro y los dobla para masajear su carne rugosa y sensible. La siente temblar. Ella separa el beso dejándole una mordida brusca.

—Lléname… —Lloriquea deseosa. Lleva su mano a su centro y abre sus labios hinchados con sus dedos para darle una vista clara de su cavidad. —Por favor Vegeta… Lléname… —Lo siente inclinarse sobre ella y frotar su glande caliente para lubricarse.

La visión frente a él es exquisita, teme parpadear y que desaparezca. —Ah… Mujer. Sí. —Extasiado la penetraba hasta la base de sus testículos y no se hacía esperar para embestirla. Parecía en cada embestida hacerla chorrear a su alrededor. Su mirada azul lo tenía hipnotizado, enredaban sus lenguas, entrelazaban sus manos. Su cola mantenía las pernas de Serena bien enredadas a sus caderas, acompasando el ritmo. —Voy a llenarte… —Gruñe contra su boca. —Voy a llenarte. —Jadea mientras Serena gime su nombre sin parar. Aceleran el ritmo uniendo sus frentes.

— ¡Ah! ¡Sí! ¡Vegeta! ¡Por Dios! —El ritmo acelerado hace que su centro ya no pueda contener la explosión de placer entre ambos.

— ¡Ah, Ah! ¡Serena!… —Eyacula dentro de ella. Sintiendo sus piernas apretarlo contra su cuerpo para ordeñar hasta la última gota de su ser. Siente su pelvis mojada por su eyaculación femenina. —Jmjmjm…Sigo duro… —Baja a besar sus pezones.

—Sí, por favor…Más…Quiero más. —Suspira Serena muy suave aun recuperándose de las olas de placer que golpean cada fibra de su ser. Roza sus dedos por la espalda sudada de su esposo erizándolo totalmente… —Te amo Vegeta… —Sonríe brillante. Ve su cola ondeando feliz de un lado al otro, la atrapa y también la acaricia. Comienzan a moverse otra vez.

No hay nada que a Vegeta lo provoque más que las maneras que tiene su esposa de adorarlo. Él no podrá decirlo verbalmente, su cuerpo se encargará de hacérselo saber…

Vegeta despierta por fin relajado, por fin un sueño que le ha dado consuelo. Un recuerdo entre tantos que su esposa le ha dejado. Mira por la ventanilla, es hora, han llegado al destino. Espera que lo que sea que lo espere del otro lado, no lo deje olvidarla.

—Bien… Sigamos el plan. —Broly mira a su alrededor, lo que parece el límite de la galaxia, están en un pequeño asteroide que flota inactivo. Están afuera luego de aterrizar, listos para desplegar los tubos de las súper esferas y atraer al enemigo. Están con trajes especiales y mascarillas que les permiten estar en el espacio. Se elevan en lo alto, cada saiyajin con un tubo, lo arrojan y aparecen las súper esferas.

—Aquí no hay que preocuparse que nuestro poder destruya nada. —Vegeta mira las esferas, algo fascinado. Mira sus puños… Es el momento.

—¡Ay, pero qué fanfarrón! —Freezer aparece flotando frente a ellos, detrás de él ven las súper esferas faltantes acelerándose.

— ¡Rápido a la nave! —Kakarotto corre al ver que Freezer va a dejar que choquen entre sí. Lo sienten reír histérico y burlón, una barrera se forma encima de ellos evitando el daño. Al girar la vista es el mismo Freezer quien la creó.

—No tendría nada de divertido…—Extiende sus palmas y las esferas se acomodan alrededor. —Jajaja… Bien. —Freezer afila la mirada, le da gracia que creen poder vencerlo.

—Yo primero… —Broly se para firme, quita su máscara y el traje espacial. Viendo que los indicadores muestran niveles normales de oxígeno y gravedad.

—Aaahh… La esperanza muere al último. —Muy burlón ve al trío de Saiyajines preparándose para enfrentarlo.

—¡TU MORIRÁS PRIMERO! —Broly no se hace esperar, ruge a lo alto y explota su Ki. Sale disparado con su puño levantando el suelo. Ve de frente a Freezer justo antes de impactar su puño contra él, se transforma en Legendario. De lleno lo hunde en el suelo. —Ya no te ríes… Eh…Hijo de puta. —Con voz grave. Retuerce su puño. Freezer tira un ataque a su rostro, pero sólo lo distrae sin hacerle daño. Kakarotto transformado en Súper Saiyajin Blue, lo toma de la cola lo eleva en lo alto y lo arroja a toda velocidad. Vegeta acelera transformándose en fase Dios y se tira de lleno contra él atravesando por completo el asteroide, salen del otro lado, obligando a Freezer a rodear totalmente el asteroide con su barrera. Vegeta vuelve con los otros saiyajines, esperando a que vuelva.

—Jeje… —Freezer se eleva semi-incorporado por sobre los saiyajines. Apunta su dedo y explota la nave en la que habían aterrizado. —Ahora no podrán volver. Además, el pulso de las súper esferas no les permite rastrear ningún Ki lejano.

—Nunca pensamos en volver. —Kakarotto le aclara viéndolo muy fijo y seguro.

—Excelente. —Junta sus puños y una explosión de Ki los separa. Los ve rodearlo sin poner límites en sus ataques. —Jaja… Vaya, estaban ocultando sus verdaderos poderes. Pero jamás lo hubiera imaginado de ti Príncipe Vegeta. —Gira sin parar creando un torbellino con sus ataques de láser.

De inmediato Vegeta se da cuenta que quiere separarlos, sabe que juntos pueden vencerlo. Pero ésa vez en la Tierra con todo el poder que debían usar, era arriesgado y de seguro hubieran dañado el planeta. Pero aquí no hay cuartel, son ellos y él. Ningún ser querido que pueda salir herido. Sin límite. Exactamente como Vegeta quería.

—¡Galick Ho!— El grito de Vegeta sale como un rugido desde su pecho. Impacta su ataque deteniendo a Freezer, haciéndolo por fin mostrar su forma dorada.

— ¡Jajaja! ¡Sabías que te conocía demasiado! —Freezer extiende sus brazos. — ¡¿Te dolió mucho romperle el corazón?! —Ve a vegeta rechistar por lo bajo, hirviendo su Ki.

—"¿Ése sentimiento…Puede cambiar o terminarse?— Vegeta preguntó sincero.

Haaaa…— Suspiraba un poco temerosa de eso. —Sí, pero sólo si dañas irreparablemente el corazón de la otra persona, o si no es amor verdadero.

¿Verdadero? ¿Qué diferencia hay?

Es cuando aceptas a la otra persona sin importar sus defectos o virtudes, y te acepta de la misma manera, para unirse y ser mejores. El amor verdadero no es un trabajo, pero cuesta trabajo mantenerlo."

Vegeta recuerda las palabras de su esposa, trata de sacudirlas violentamente de su cabeza. Debe enfocarse.

—Vegeta… —Kakarotto lo despabila con su voz. Vuelve a verlo en control.

—Pobre mujer… Nunca nadie le dijo que un Saiyajin no sabe amar… —Ahora a quien ve encenderse es a Kakarotto. —Es por eso que somos rivales, nuestro destino es chocar uno contra otro ¡Nuestro odio hacia la debilidad nos ha hecho fuertes!

—¡Kame hame ha! —Kakarotto quiere matarlo de una vez. Su ataque casi resquebraja la barrera.

—Ah…Pero yo no tengo ¡Limites! —Freezer carga una esfera roja y como un haz fulminante dispara a Kakarotto. Pero algo lo detiene… Es Broly con un rayo de Ki que impacta, destellando ondas verdes gigantescas.

Freezer sabe que no puede contra el legendario por mucho tiempo. Su brazo comienza a desgarrarse ante tanta energía, su sangre corre sin parar. Se alista para teletransportarse. —Kai-Kai… —De pronto se mira y sigue en el mismo lugar ¡¿No es posible?! El pulso de las esferas no lo deja teletransportarse a él tampoco. Mira a su collar los zarcillos potala… Y los anillos del tiempo… Quizá.

— ¡¿Dónde mierda estás Freezer?! —Vegeta presiona sus puños y su aura se vuelve azul junto con su cabello. Lo vieron desaparecer, pero… Ahora volvía frente a ellos. Estaba seguro que el ataque de Broly lo había dañado. No pudo haberse sanado instantáneamente.

— ¿Cómo lo hizo sin quemar su Ki? —Kakarotto se pregunta volviéndose a poner en guardia.

—Más importante… Desapareció por completo unos instantes y volvió sin su transformación dorada. — Broly también está intrigado.

—Bien… Ya no hay segunda oportunidad. —Vegeta mira decidido a su objetivo. Los tres elevan su Ki al máximo saben que éste ataque puede romper la barrera.

Freezer los ve elevar su Ki. Él también aprovecha para volver a su forma dorada. Lamentablemente el pulso de las esferas tampoco lo deja manipular el tiempo a su antojo y sólo puede retroceder unos instantes. Lo suficiente para volver a un estado donde su Ki sigue al máximo. El Legendario es impresionante, al igual que la forma azul de los otros dos, pero siguen siendo mortales, y tarde o temprano quemarán su energía.

Broly toma aire hacia arriba junta todo de él para tirar un Rugido de Ozaru. Cuando ve que sus compañeros están listos, apunta a Freezer.

—¡RESPLANDOR FINAL!

—¡KAME HA ME HA!

El estruendo del poder de Broly reverbera haciendo chocar las esferas entre sí. Los tres ataques sincronizados hacen desaparecer el asteroide y la barrera. Saben que el espacio va a matarlos pero…Antes de desfallecer, vuelven a sentir cómo Freezer desaparece otra vez. Luego algo los sostiene…

—Oigan…No vayan a desfallecer todavía. —La voz de Whis alerta a Vegeta y Kakarotto.

—Se-Señor Whis… —Kakarotto cree que puede ser una alucinación.

—Creí que no podía ayudarnos… — Vegeta gimotea y trata de enderezarse. Al parecer el Ángel los salvó en su barrera.

—Oh, pero la guerra está por la mitad y Zeno Sama, el Dios de Todo quiere verla completa. —Les sonríe, pero se fija que Broly sigue inconsciente.

— ¿El Dios de Todo? —Consulta Kakarotto. Whis asiente vehemente.

—Sí es el Dios de todos los universos, así que puede destruirlo todo. —Muy natural lo menciona ante la mirada atónita de los Saiyajines. —Pero como ha estado muy aburrido, se sintió emocionado al saber que estamos en plena guerra intergaláctica. Así que quiere verla antes de eliminarlos. —Da carcajadas histéricas.

—Pero… ¿Y si ganamos? —Kakarotto le pregunta, asustado de la información que acaban de darle.

—Hm… —Alza los hombros sin saber. — ¿Quién sabe? Quizá los dejen seguir existiendo. Zeno Sama es un Dios aún más impredecible que el difunto Señor Bills. —Gira su báculo en una mano y cierra un ojo sin saber realmente una respuesta.

— ¡Ahí está de nuevo! —Vegeta señala, pero lo más extraño, ven que el asteroide se reconstruye — ¿Será algún poder de telequinesis mejorado?

—Hmmm…—Whis analiza atentamente. —Creo que es como un salto en el tiempo… Más bien…Son los anillos del tiempo del Supremo Kaio Sama.

— ¡No puede ser! Si es así ¿Por qué no estamos todos en el principio? — Kakarotto se acerca a Broly y le transfiere algo de su Ki, en verdad ninguno se midió, creyendo que era el ataque final.

—Las ondas de energía, del pulso de las Súper Esferas, limitan un poco el manejo del espacio-tiempo. — Mira hacia arriba a Freezer observándolos a través de la barrera del Ángel.

—Muy bien explicado… —Freezer pasa sus garras sacando chispas a la barrera pero sin hacerle ningún daño. Whis y Freezer comparten una mirada asesina por unos milisegundos. — ¿Estás a punto de cometer un pecado para desaparecer?

—Jojojo… —Cambia su gesto a uno relajado y juguetón. — ¡Para nada! Es más… Voy a mejorar su barrera para hacer una arena de combate digna. —Levanta su báculo, da un toque en la superficie. De inmediato una barrera mucho más amplia rodea el asteroide, y al parecer, mucho más resistente. — ¡El gran Zeno Sama quiere verlos pelear para divertirse un poco!

Freezer no comprende, puede que ése tal Zeno Sama del que habla el Ángel sea la máxima autoridad del universo. Ya averiguará eso…Todo a su tiempo, primero…ESTO.

—¡Ah! —Broly se endereza asustado. —Mu… ¿Muerto? —Se toca el pecho, siente su pulso y su respiración. Ve al Señor Whis.

—Aún no…—Vegeta ve a Freezer posicionarse dentro de la barrera del asteroide. —El maldito puede retroceder en el tiempo así no gasta su energía. La estrategia estará difícil.

—Propongo atacarlo con todo antes de que pueda hacerlo de nuevo. — Se van acercando para combatir otra vez. —Broly… ¿Aun puedes?—Lo ve poner ambos puños a sus costados y se transforma de nuevo.

Vegeta sabe que ése es un mal plan, pueden quedarse sin Ki al hacerlo de nuevo, quedándose a merced del enemigo… Pero no se le ocurre ningún otro, quizá… —Podemos intentar que dos lo ataquen para distraerlo e intentar quitarle los anillos de su mano. —Sonríe de lado imaginándose cortando sus dedos o la mano completa.

—Bien, suena a un plan. —Kakarotto se transforma en fase dos al igual que Vegeta.

—Hmmm… —Freezer los mira muy divertido. Sabe que usan una transformación más conservadora, porque les será difícil el próximo enfrentamiento. —Estaban tan seguros de sí mismos que ya gastaron casi la mitad de su Ki. Jajajaja.

— ¡Sí! ¡Estábamos tan seguros que te mataríamos que te la pasas huyendo como una rata!— Kakarotto cambia de posición junto con Broly, armando de nuevo una estrategia, Vegeta los mira y asiente seguro. Aceleran para atacar. Los golpes de puños y patadas de los tres guerreros se sincronizan, saben que si usan un ataque de larga distancia, le darán tiempo a usar los anillos. Deben intentar que no se aleje.

Whis espía en su báculo, unos invitados están por llegar. Arma una esfera para que no colisionen sin más. —¡Bienvenidos! —Saluda muy alegre a Serena y las Sailors. Darien de inmediato gira la vista al enfrentamiento entre los tres Saiyajines, su sangre hierve en anticipación.

—Déjeme ir con ellos. —Darien se inclinaba en respeto frente al Ángel. Presiona sus puños firme.

—Lo siento, sólo he venido por órdenes del Dios de Todo y el Supremo Sacerdote. —De pronto ve al Príncipe a punto de abalanzarse a reclamarle.

—¡Vamos Vegeta tú puedes! —Serena grita a todo pulmón, salta y vitorea, llamando la atención de todos.

—¡Kakarotto! ¡Vamos amor!— Aplaude y salta contenta con su amiga. —¡Tú también grandulón! ¡Arriba, arriba!

Los cuatro contrincantes se detienen a ver al grupo de alegres y animadas hembras que aplaude a los Saiyajines con todas sus fuerzas.

— ¡Jajajaja! — Freezer muy irónico se ríe. — ¡Vinieron a acompañarlos a la muerte! Es conmovedor. Ellas sólo los hacen más débiles… —Afila su mirada hacia los tres. Y luego apunta a Vegeta. —Obedecer a sus bajos instintos e impulsos sólo debilita a un Saiyajin… TU PADRE LO SABÍA… —Resopla fúrico. Hasta que de inmediato una patada directa en el abdomen lo derriba, lo toman del cráneo y lo estrellan contra una pared de piedra ¡Es Vegeta! ¡¿Cómo no pudo verlo o sentirlo?! Su Ki en SuperSaiyajin Blue arde sin parar.

— ¡Insecto! —Con la mandíbula apretada sisea, mientras se acelera a tomar su muñeca y córtale la mano.

— ¡Un año! — Rápido grita en pánico.

—¡HIJO DE PUTA! — Vegeta pulveriza frustrado la pared de piedra con su puño.

— ¿Qué hizo? ¿Qué sucede? —Confundida Sailor Mars consulta al Señor Whis.

—Intenta manipular el tiempo, con los anillos del tiempo que robó del Supremo Kaio-sama. —Se giran al ver que Freezer reaparece. —Pero no puede hacerlo como quisiera, sólo retrocede unos minutos. El pulso de las Súper esferas es gigantesco, la estática no lo deja romper el espacio-tiempo.

—Ah, buen intento… Me pregunto ¿Cuánto más durará su Ki? —Freezer se eleva, se está cansando de todo esto. Odia admitir que los ha subestimado.

—Jaja… ¿Cuánto más durará el tuyo? —Kakarotto lo señala. —Tardas cada vez más en volver, y cada vez vuelves un diez por ciento con menos energía. Tu ataque en zigzag, no durará mucho. —Limpia un hilo de sangre que corre por su frente y vuelve en posición.

—Pues es mejor que un ataque directo como el de ustedes, que se tiran directo al precipicio. —Vuelve a explotar en su forma dorada. — ¡¿No les da vergüenza necesitar de tres Saiyajines para detenerme a mí solo?! ¡Jajajaja!

— ¡Hm!… ¡¿No te da vergüenza haber robado todo ése poder y aun así todavía vernos de pie?! —Broly retruca y empieza a elevar su Ki.

—No creo que aguanten ése ritmo. —En tono bajo Lita les advierte a sus amigas y a Darien. —… No les da tiempo a recomponer sus Ki's. —Suspiran y ruegan que algo los proteja de lo peor… Que los tres ejecuten un ataque sincronizado y suicida.

En los refugios, el androide Dieciséis se ofreció a proteger la entrada, quedaba a un lado del palacio, bajo tierra. Junto con pasadizos de túneles, conectados por pequeños vagones a los otros refugios de bunker de civiles del planeta. Varios colaboradores repartían agua y algunos alimentos. Rini y Kyüri ayudaban. Notaban a Trunks muy serio pensando, en tanto las vibraciones del combate en la superficie se dejaban sentir.

—Debieron dejarnos combatir… —Trunks presiona su puño, desde que le dijeron que su abuela había muerto un deseo de violencia se desataba dentro de él de a ratos.

—Trunks… ya cálmate… —Nashi le daba palmaditas en el hombro tratando de animarlo.

—Je. Es por los híbridos. —Un adolescente saiyajin comenta con desdén en voz alta.

Suika se levanta de manera agresiva y el muchacho la enfrenta. — ¡Repítelo maldito!

—Jajaja, sin problemas. — Mira a la niña desde arriba muy presumido. — Desde que soy pequeño he visto cómo la unión del actual Rey Vegeta con la Princesa Selenita ha ido cambiando la manera de reclutar. —La señala con el dedo. —Tú no lo has visto, pero yo recuerdo un ejército imparable de guerreros despiadados. —Afila su mirada asesina.

—¡Te voy a matar! —Suika se tira de lleno a ahorcarlo. Lo derriba y lo inmoviliza de un pie. — ¡¿Dónde está el guerrero despiadado?! —El muchacho voltea a atraparla del cabello.

—¡Basta! —Dieciséis los separa.

Trunks decidió ir a buscarlo, prefirió no meterse para no salirse de sus casillas. Su padre siempre le advertía de ésa sensación. —Gracias Señor. —Le daba una reverencia muy amable.

— ¡Compórtense o tendrán el "honor" de salir en plena masacre! —El androide resopla.

—Oye…Trunks… —Rini se acerca al bolso que había traído su hermano.

— ¡Eh, nada!— Se apura y lo toma entre sus brazos. Pero deja ver un poco el mango.

Rini abre grande la mirada. Lo caza de la oreja y lo tironea. — Te trajiste la espada del abuelito. —Sisea fúrica, pero en voz baja. —Mamá y Papá te van a matar. —Lo sacude.

—Sshhh… Ya… Sólo es por si acaso. —La vuelve a esconder bien en el bolso.

—Hm, no confías en ellos para salvarnos. —Ofendida se cruza de brazos.

—No es eso, es que… —Mira triste al piso. — ¿Te has puesto a pensar que, de pasar algo, nosotros seríamos como rehenes de Guerra? —Sólo la siente gruñirle en desaprobación. —El Tío Nappa y el Tío Raditz, me han contado en más detalle cuando nuestro papá estaba siendo usado por Freezer. No quisiera que ésos tipos entren a saquear nuestra casa y se lleven algo tan valioso. —Presiona la espada de piedra contra él. Un mal presentimiento se despliega en los dos hermanos al sentir un temblor algo irregular.

El plan de Tarble, consistía en derribar la nave nodriza, si bien sus escudos electromagnéticos son efectivos, no lo serán tanto en un ataque sincronizado. Serían él, Bardock, junto con Raditz para disparar con todo. Gure y Nappa intentarían cubrirlos para ayudarlos a acercarse. Se mueven hacia el norte de la ciudad, tratando de llegar lo más al centro posible de la nave.

—Les repito que un cañón de plasma invertido será efectivo. —Gure les habla por el Scouter mientras cubre sus espaldas en su nave de combate. Se preocupa de que deben acercarse demasiado y usar un ataque de Ki muy arriesgado.

—Esto será lo mejor. —Tarble vuela y esquiva enemigos junto con el General. —Tu arma más avanzada de cañón puede derribarlo, pero no podrá alejar la nave hecha pedazos, se estrellará en el planeta causando daños. Nuestros ataques de Ki la impulsaran fuera de la órbita. —Toma aire la entiende. —Confía en mí… —El silencio de su esposa lo hace dibujar una pequeña mueca de sonrisa, en tanto salta esquivando y disparando a unos soldados enemigos. Por fin la ha dejado sin palabras.

— ¿Y ésa explosión? —Consulta Nappa, al parecer alguien arroja ataques en un lugar donde no hay construcciones, ni otros soldados… Como a la nada. Apunta su Scouter y escanea un poco. — Chelye, hay un grupo de saldados de Freezer en la dirección oeste ¿Estas por ahí?

—Sí. En un minuto llego. —Chelye acelera. — ¡Están disparando al suelo!

— ¡Los refugios! —Bardock salta y se detiene con Tarble. Abre grande la mirada.

— ¡¿Pero quién puede saber las entradas y pasadizos secretos del refugio del Palacio?! —Tarble no lo cree, hasta han mejorados el sistema anti-escaneo para que el enemigo no use radares térmicos.

—Paragus… —Nappa afila la mirada al ver al viejo en las imágenes que les pasa Chelye. —El Palacio en general fue lo único que nunca quisieron cambiar ni reformar. Paragus lo conoce como la palma de su mano. —Presiona la mandíbula, piensa un poco. — Alteza, General, Raditz… Ustedes sigan con el plan.

—Está bien… —Bardock suspira, un poco angustiado de que su hija y los niños están en ésos bunkers. —Me quedaré con las ganas… —Comenta con tono chistoso. —Grábalo de cerca. —Recuerda que se quedó con ganas de golpearlo la vez que lo insultó en el cumpleaños del entonces Príncipe Vegeta.

— ¡Chelye quédate donde estas! —Nappa acelera con todo hacia donde está Paragus.

Paragus estaba con una capucha que lo tapaba y ocultaba su cola. Sabía que si ofrecía la información a Freezer sobre las zonas frágiles de los bunkers lo aceptaría en su ejército de nuevo. En su vejez de seguro no conseguiría mejor opción. De paso se desquita con esos híbridos que han convertido el ejército y al Planeta saiyajin en una vergüenza. Ahora los enterraría vivos.

Un impacto violento sacude a los soldados que ayudaban a poner las cargas a Paragus. Ven al guerrero enderezarse, lo siguiente es ser barridos de un solo golpe.

— ¡Jaja! ¿Miedo "EX comandante"? —Nappa se ríe y se voltea a verlo de frente. —Te hubieras quedado muerto… Te convenía. —Atrapa a unos tres soldados de sus tobillos como si fueran simples bolsas de huesos… Absorbe su Ki.

—Jajaja… Nappa…Su lucha es inútil. Te recomiendo unírtenos ahora, y quizá te puedas quedar con la hembra con la cual te uniste. —Lo distrae mientras un par de naves se acercan sigilosamente a atacar a Nappa. Pero otra nave cubre su espalda.

— ¡Hola suegrito! —Muy burlona Chelye lo saluda desde su nave apuntándolo.

— ¡Puta alienígena! ¡Ésto es el fin! —Presiona el interruptor de las cargas. Explotan haciendo temblar el suelo. Y alejando a Nappa y Chelye.

Chelye pierde estabilidad y debe ser expulsada de la nave. Nappa la atrapa en el aire. Chelye piensa en sus niñas. Respira profundo y piensa que ellas podrían ayudarlos a mover a los refugiados. Llama por su scouter — ¡Niñas! Chrysan, Rosie, Tulip ¡Busquen al androide rápido! ¡El refugio se va a derrumbar! —Ve a las niñas poner sus ojos como platos pero se despabilan y aceleran para seguir las instrucciones de su madre.

— ¡Escuché la explosión! —Piccolo aparece junto a ellos. —Es el refugio… —Piccolo mira algo preocupado. Piensa en las niñas.

—Las niñas se ocuparan… Podemos hacer tiempo y mover a los civiles. —Chelye le aclara, y comparten una mirada de confianza.

—Esas naves ¿A dónde se mueven? —Consulta Piccolo viendo un buen grupo de ataque moverse.

— ¡General! —Nappa les advierte por el scouter. — ¡Una formación va hacia ustedes!

— ¿Quieren derribar la nave principal? —Piccolo afila la mirada. Hay un poder que ha estado reservando. —Voy con ellos, si la idea es derribarla y empujar los restos con el impacto, necesitaran más de lo que creen. —Se eleva de un salto hacia el Ki de Bardock.

En los bunkers, el androide sostenía con todas sus fuerzas uno de los pasillos que de dejarlo resquebrajaría todo el refugio. Las tres niñas de Broly usaban sus poderes, pero era demasiado, pequeñas grietas parecían unirse formando una abertura más grande.

—Bien… —Switch estaba junto con sus hermanos armando un arsenal para asistirlos. —En caso de entrar el enemigo los cubriremos.

—Señor… Su padre o su madre van a colgarnos… —Un soldado saiyajin advierte algo temeroso. Los pequeños híbridos le daban una risa ladina.

—Ustedes protejan a los civiles y a los herederos de Vegeta-sai. —Drive apunta muy decidido.

Trunks notaba algo extraño en el bolso, mientras el pánico rondaba a su alrededor, al notar que habían descubierto como derribar el refugio.

—"Trunks…Trunks…" —La voz de la Reina Serenity trata de alcanzarlo.

Su instinto no se equivoca. — ¡Rini sígueme! —Toma a su hermana de la mano y la acelera con él.

— ¡Trunks! ¡¿Qué sucede?! —Parpadea al ver que el bolso pulsa con una luz dentro de él. Al llegar con sus primos y el androide, todos saltan sorprendido al ver la espada en manos de Trunks sin su forma de piedra. La eleva en lo alto.

—¡Rini tómala ahora! —La clava en el suelo. Cuando su hermana pone una mano sobre ella, una barrera sostiene el lugar. La luna creciente se dibuja claramente en la frente de Rini. Una ráfaga de energía traspasa a todos, junto con el destello de luz que forma la barrera.

—Haaaa… Im-Impresionante. —Rini no puede creerlo. De a poco ve que Trunks la suelta y ella también… La barrera sigue en el lugar.

—Jaja… Yo sí presté atención a las historias de mamá. — Recordaba cómo el poder de la espada desataba el potencial oculto de su portador. Se activó por su voluntad guerrera, pero necesitan defensa en éste momento. Sabe que Rini, es probable que herede los poderes de su madre.

—Vengo a ayudar… —Piccolo aterrizaba junto a los saiyajines que buscaban el mejor ángulo para su ataque. Los saiyajines se voltean a verlo con una ceja en alto. Luego los tres se giran a ver cómo esas naves se posicionaban entre ellos y su objetivo.

— ¡Ja! ¡Ya estoy aquí! —Raditz llegaba luego de cubrir sus espaldas. — Creo que estamos completos. —Con desdén mira a Piccolo queriendo sacarlo por donde vino. —¡Abajo! — Raditz arma un escudo cuando los disparos enemigos no se hacen esperar. Gure se pone frente a ellos con su nave y dispara, dejándolos esconderse.

—¡Háganlo de una vez! —Gure les advierte por el scouter. Sabe que falta poco para que hayan dado señal a todas las bombas del lugar.

Piccolo no perdió el gesto del saiyajin cavernícola. Decide concentrarse en lo más importante. —Necesitaran mucho para destruirlo y más para alejarlo de que se estrelle sobre el planeta.

— ¿Tú si tienes un plan o un ataque? — Sarcástico Raditz sólo quiere sacarlo del medio.

—¡Escúchame cavernícola! —Piccolo ha superado el límite de su paciencia. —¡No sé qué mierda te traes! —Agita su puño frente a él.

— ¡Basta! — Bardock los separa y su hijo los cubre de una lluvia de disparos. —Tú te quedas callado. —Señala a Raditz. — ¡Tú explícanos ahora! —Señala a Piccolo.

—Mi MakankoSappo, puedo cargarlo lo suficiente para derribarlo yo sólo. Ni siquiera necesito elevarme para hacerlo eficiente—Ve a Raditz rechistar a un lado. —Con sus ataques pueden alejarlo, es lo más seguro.

—Excelente. Lo haremos. —Tarble da la orden. — Cuando estés listo danos la señal. Se giran a cubrirlo para que empiece a cargar su ataque.

Sin tregua los tres saiyajines junto con Gure derriban a sus enemigos, haciéndose paso para volar cerca de la nave nodriza. Varios guerreros saiyajin aparecen para ayudarlos.

—Tarble… —Gure observa en su scouter que están a punto de finalizar la alineación.

—¡Un minuto! —Tarble sabe a qué se refiere, derriba de un disparo de cañón una nave, y Raditz lo cubre de los ataques que recibe en su retaguardia.

—¡Vamos! — Bardock da gritos de aliento para seguir avanzando, esquiva rápidamente los disparos y con un haz de su ki atraviesa dos naves, haciéndolas estrellarse.

—¡HAGAN LUGAR! —Piccolo les grita al scouter que le dejaron puesto. Todos giran y lo ven con dos dedos en su frente y una cantidad de energía acumulada espeluznante, no necesitaron segunda orden para darle lugar. —¡MAKANKOSAPPO!

Hasta aquí otro cap, el final se acerca. Estemos todos listos para ssshorar como perrrrosss. :-(

OhaioIzumikun: Uy, lo siento, la sabrosura duró poco...Pero volverá... La esperanza muere al último.

DesertRose000: Rw cap 33: Muy parecido a una fuerza imparable contra un objeto inamovible ¿Qué se hace frente a un monstruo sin limites? Ésa es mi pregunta cada vez que pienso en Freezer como enemigo. Siempre quedo en una cuestión moral difícil y complicada. Y por lo de Darien y Dieciocho, de nada fue una botanita ;)

Rw cap34: Mi esposo me dijo, "ay probre Andrew tocándose solo todo el Fic" Y yo, bueno, bueno, veré si sale algo sino, te estaremos llamando XD. Y sí lo de la Reina me caló hondo a pesar de que bueno, era la suegrita de cuidado jaja