XXlalalulu: Hola! Aquí lo que tanto se esperaba, ya casi me daba miedo abrir los PM o las RW llenas de lanzas y antorchas, pero bueno…Aquí se perfila el gran desenlace. Así que una musiquita para el ambiente:

"Ya no estas más a mi lado corazón

En el alma sólo tengo soledad

Y si ya no puedo verte

Por qué Dios me hizo quererte

Para hacerme sufrir más

Siempre fuiste la razón de mí existir

Adorarte para mí fue religión

En tus besos yo encontraba

El calor que me brindaba

El amor y la pasión

Es la historia de un amor

Como no hay otro igual

Que me hizo comprender

Todo el bien, todo el mal

Que le dio luz a mi vida

Apagándola después

Hay que vida tan obscura

Sin tu amor no viviré…" Versión de Il Divo, también podéis buscarla con Luis Miguel, nomás para llorar el doble frente al espejo XD

Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida. XD

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 38

—…Y los niños van a hacer una pijamada en la biblioteca. Creo que son buenos amigos y les hace bien distraerse. —Bardock seguía a Vegeta luego de ayudarlo a acostar a la pequeña Bra. Él sólo lo escucha atento y camina despacio hasta la habitación. —Los preparativos y arreglos fúnebres para la Reina ya están en su lugar.

—Sí, quiero que la mitad de sus cenizas queden en el Milenio de Plata. — De nuevo su subconsciente grita ¡NO! Cada vez que ve los preparativos fúnebres de su esposa. Toma aire, mira un poco a su alrededor y abre la puerta de la habitación. — Ella fue feliz aquí… ¿Verdad Bardock? —Ve de frente al General esperando una respuesta, le enfoca su mirada.

Bardock queda shockeado ante ésa pregunta y la mirada de Vegeta. —Por supuesto que sí. Vegeta. —Se toma el atrevimiento de tutearlo de la misma forma, toma su hombro dándole consuelo. —Nunca lo dudes, te eligió a ti y se quedó hasta el final. —Siente un trago de tristeza, hasta no quiere dejarlo pasar la noche sólo.

—Hm… Sí. —Da una sonrisa apagada. —Hasta mañana Bardock. —El General se gira y siente a Nappa acercarse.

—Buenas General… ¿Y?— Le señala a la habitación.

—Ah, pues, bien. —Frunce un poco el ceño. — Sólo me tranquiliza que nos haya dejado quedarnos en sus Dominios. No me sentiría tranquilo…Es extraño. —Se toca el pecho.

—Ja, sí…Lo entiendo. —Nappa también se golpea el pecho. —Es como una "obligación paternal". Como un hijo…

—No creo que a Vegeta le agrade saber que nos sentimos así respecto a él. —Le plantea con voz más tranquila.

—Se enojaría y se distraería golpeándonos. —Piensa un poco. —No le vendría mal distraerse. Jaja. —Le contagia un poco su humor a Bardock y se le ocurre. —Oiga ¿Quién sería la madre y el padre?—Bromea con el General.

Bardock mira a Nappa de arriba abajo y se pregunta si en serio acaba de decir lo que dijo. —Jaja, pues tú lo conoces desde antes de nacer…

—Ah, pero tú eres más guapo. —Le guiña un ojo en broma. Siguen bromeando por el pasillo, y no dejan de escanear el Ki de Vegeta.

Vegeta da un escaneo a la habitación, toma aire fuerte, aun el aroma de su esposa inunda el lugar, acelera para tomar una ducha, ya quiere hundirse en la almohada de su esposa, y sentir alivio. Parpadea hacia la cama, algo está mal…Recuerda haber dejado el comunicador de su esposa en la cama, y ahora está en su mesita de noche. Alguien entró a la habitación. Toma su scouter. — ¡Monaka! —Llama fúrico a su mayordomo.

—Se-Señor…—Monaka siente que su jefe está a punto de matarlo.

— ¡¿Alguien entró en la habitación matrimonial?!— Grita casi aturdiéndolo.

—S-Sí Señor, es que el aseo solía hacerlo la Señora y-y—Nervioso no sabía cómo explicarle sin hacerlo enfurecer más.

— ¡Bien! ¡A partir de ahora me haré cargo yo! ¡Nadie! Escúchame bien ¡Nadie puede meterse sin que yo lo autorice primero! —Sisea y corta abruptamente casi partiendo el scouter. Rápido va al baño a revisar si no han tocado algo de su esposa. Revisa su ropa en el closet, y los cajones de su mesita de noche. Se siente más tranquilo. No pierde tiempo y va a bañarse. Al lavarse los dientes mira el cepillo de dientes de Serena y sus objetos de aseo. Memoriza exactamente cómo van acomodados. Al salir se pone a pensar en la pregunta que le hizo a Bardock. Mira en detalle la habitación y recuerda la habitación de su esposa en el Milenio De Plata. La primera vez que entró hace seis años…

— ¿Qué haces? —Serena le consulta curiosa, viendo cómo se acerca a su antigua habitación.

—Pregunté dónde era tu habitación y me dijeron que era por aquí. —Señala un cartel que estaba en la puerta, con un conejo y un gato con su nombre.

—Ah, pero nos quedaremos en otra, nuestras cosas ya están ahí. —Se gira esperando que él la siga. —Como mañana partimos, usaremos una habitación de huéspedes como siempre. Es más práctico. Nuestros hijos están…—Siente la manija de la puerta girar. — ¡Oye! —Serena se exalta y se gira hacia él.

—Hm…—Vegeta abre la puerta y escanea con la vista. Está todo como si ella nunca se hubiera ido…Al menos eso supone. — Sólo me preguntaba porqué no la usamos cuando venimos. —Tiene tono normal…Pero… —No entiendo porqué te pones nerviosa. —Mira con más detalle es mucho más pequeña que la habitación matrimonial en Vegeta-sai, pero es luminoso, de colores claros. Camina dentro, hay unos estantes con libros, cuadernos. Un pequeño escritorio, la pared llena de fotos, al verlas con atención se da cuenta que, antes de su partida a casarse con él, le hicieron una fiesta de despedida. Hace una mueca de sonrisa, ella parece sonreír con toda el alma en cada foto. —Ésa costumbre de los terrícolas de sacarse fotos…Me parece algo vanidosa. —La siente con su Ki muy inquieto. —Dime ¿Qué sucede?

—Ay, es que… —Gira la vista presiona sus puños en el pecho. —Me parece tan irreal verte aquí dentro. Y me da mucha vergüenza... —Con el tono cortado.

Da otra vuelta con la vista, hasta huele a ropa limpia. —No comprendo tu vergüenza, es más pequeña, pero es más… Colorida. —Se sienta en la cama, es suave. —Hasta siento que, donde te llevé a vivir es muy lúgubre en comparación ¿No extrañas vivir aquí? —Le levanta una ceja.

La ve un poco tímida acercarse a él. —No, siempre fue acogedor aunque era diferente. —Se sentaba junto a él en la cama. — Tú lo hiciste acogedor. Nunca lo dudes. Es que… Verte aquí me da pena, esto parece más el cuarto de una niñita. —Se tapa la cara avergonzada de su confesión. —Tu habitación, apenas entré era de alguien maduro y serio…No lo sé… —Se destapa la cara y se encoge de hombros.

—Antes era una habitación pequeña, una cama pequeña también. No tenía alfombra, ni un closet tan grande. Mandé unir tres habitaciones, hacer un closet grande, poner muebles. Hasta el baño. Pensando en hacerlo lo más acogedor posible… Pero creo que me quedé corto, no pensé en colores claros o más iluminación. —Suspira al techo cuando la siente tomarlo del brazo y sonreír.

—Así la hubieras dejado como estaba, me hubiera gustado igual. —Roza su nariz en su brazo, un pensamiento gracioso pasa por su mente. Se ríe a carcajadas pensando.

— ¿Qué es? ¿De qué te ríes? —Con tono curioso se acomoda viéndola de frente en la cama. Ella lo mira a los ojos, con gesto risueño.

—Jajaja, pensaba "¡Oh por Dios, el Príncipe de los Saiyajines está en mi cuarto, sentado en mi cama!" —Se ríe histérica. —Me imagino qué hubiera pasado si en nuestro cortejo te metieras a escondidas.

— ¿Ah, sí? —Se tira encima de ella, y se contagia un poco de su risa. Apoya su peso en los codos y baja para besarla, un beso suave que la hunde un poco en las almohadas, entrelazan sus dedos, la cola de Vegeta le hace unas caricias en el vientre. — ¡Ja! —Vegeta se exalta y levanta un poco la mirada. — ¡Pero si no es nada más y nada menos que mi enemigo mortal! —Toma la almohada para verla de cerca.

—¡Vegeta deja eso! —Ordena ofendida y roja hasta el cuello.

— ¡Por fin nos vemos cara a cara! —Le habla a la almohada como si fuera una persona. —Has estado con mi mujer antes que yo, y voy a matarte. —La sacude un poco en broma. Cae un libro.

— ¡Oh no! —Serena acelera para esconder el libro que al parecer olvidó totalmente ahí. Pero Vegeta es más rápido, lo atrapa. Quiere ver de qué es el alboroto y el susto. — ¡No dámelo! ¡No lo leas! —Trata de quitárselo pero él se mueve con velocidad Saiyajin por la habitación.

— ¡Ahora quiero saber! —Abre el libro más o menos en una mitad. Parpadea en verdadera y auténtica sorpresa. —Ppfff Jajajajaja. Mira nada más… ¡Un libro obsceno!

— ¡Vegeta no! ¡Devuélvelo! —Le tira algunos objetos esperando acertar su cabeza.

Vegeta aclara su garganta y se prepara para leer en voz alta. —"…La tomaba sin descanso desde la dos semanas que se quedaron solos en la cabaña. Sus manos amasaban sus senos virginales, mientras asaltaba su… ¿Cueva prohibida?" —Estallaba de la risa. Mientras Serena sólo quería huir, él alcanzó a trabar la puerta. La otra opción para Serena era tirarse del balcón y morir de la vergüenza. — "La follaba desde atrás con su… ¿Mástil de carne?" —Vegeta hacía un esfuerzo por no morir ahí mismo de la risa. Sus ojos lagrimeaban. — ¡¿Por qué no decir vagina, vulva, pene, polla, miembro?! Ajajajajaja. —Tomaba aire y seguía. —"…La vista de la carne de su trasero lo excitaba, deseaba hacerla suya de todas las maneras posibles. La seguía embistiendo, abrió sus muslos, dejó caer un hilo de su saliva para mezclarlo con los fluidos que salpicaban, y metió un dedo en el agujero de su an…" —Vegeta se atragantó, no podía leer eso en voz alta. Seguía leyendo y su respiración se aceleraba sentía la cara ardiendo de la vergüenza, sus cejas estaban bien en alto. En su estado de conmoción, Serena aprovechó para quitarle el libro.

— ¡Ja! ¿Te avergüenza Señor de Harenes y Encuentros Casuales? —Agarra el libro y lo esconde debajo del colchón, se sienta encima para estar prevenida.

Vegeta no se queda ahí, va a dar una ojeada a los demás libros que tiene en la biblioteca, no sólo tiene libros de texto, sino historietas gráficas sobre eso.

—¡Oye! ¡Deja de ser tan metiche! —Se los quita y los envuelve en sus brazos. —Esos son historietas japonesas o mangas ¡Los vas a arruinar! —Muy enojada los acomoda exactamente donde estaban. Se fija que no le haya dejado algún dedo marcado.

—Yo que creí que eras "pura e inocente". — Con la mirada desorbitada la ve muy concentrada acomodando su colección de literatura obscena. —Tienes hasta de hombres con hombres ¿Eso te gusta? —No puede parpadear luego de lo que vió.

— ¡Ay! ¿Tú nunca viste pornografía? Además has estado con más de una mujer al mismo tiempo…Me parece injusto que te burles cuando tú seguro has HECHO cosas peores. —Resopla en cólera.

— ¿Pornografía? No…Tienes razón, siempre he preferido hacerlo en primera persona. —Una sonrisa maliciosa se le dibuja. Toma la almohada y se tira encima de Serena en la cama, dejando la almohada entre ellos. — ¿Qué dices un trío? ¿Tú, yo y mi enemigo mortal? —Le levanta las cejas en forma de pregunta.

Serena se ríe resoplando por la nariz. — ¿La puerta está trabada? —Lo ve asentir con una sonrisa. —Mmm… Prefiero jugar al Príncipe y la Princesa. —Se ríe coqueta y enreda sus dedos en su cabellera negra para acercarlo en un beso. Se ríen un poco tratando de manipular los movimientos en la pequeña cama.

Vegeta da unas risas recordando sólo en la habitación matrimonial. Atrapa la almohada de su esposa y entierra su nariz en ella, la abraza. Y da gracias a lo que sea que haya hecho que se encontrara con ella. —Mía…

Bardock cenaba con Lita, al menos eso intentaba, ya que él comía, quizá no tanto como suele hacerlo, pero su esposa jugaba con su pequeña porción. Se notaba haciendo un esfuerzo monumental para tener buena cara y distraerse con lo que él le hablaba.

—…Ya verás, el duelo es largo, pero podrás superarlo. —Acomodaba un mechón de su cabello y rápido se retiraba, evitando olerla.

—Es que, se suponía que esto era al revés. —Suspira fuerte. — Somos nosotras quienes la protegían, nosotras debíamos morir antes que ella. — Presiona el tenedor y lo deja. —Lo siento, tengo nauseas de nuevo. Voy a darme un baño ¿Vienes? —Le pone una mano arriba de la suya, sintiendo su calor.

—Ah, no, voy a hacer una ronda nocturna. — Quita la mano y presiona su puño al verla hacer un pequeño puchero.

—Oh ¿En serio? —Lita lo mira un poco con malicia…Él no sabe que habló con Mina y Ami. — ¿No es porque temes abusar de mí? —Lo ve dar un saltito. Ella se ríe con malicia.

—Mujer… —Le dice en advertencia. Afilando su mirada asesina. — ¿Hablaste con Mina?

—Pues qué de otra…Cuando mi propio esposo no me comunica porqué no me toca ni me consiente en éstos momentos. —Se encoge de hombros y toma un vaso de jugo.

—No es que quiera que sufras. Sino que nuestras costumbres son distintas. —Suspira recostándose en la silla. — Ustedes son muy sentimentales… Frágiles. —Se toca el pecho.

—Haaaa…Bardock… —Se levanta y se acerca a él notando cómo contiene el aire. —Eres tú el frágil que no puede con una tontería. —Se acerca y le deja un beso en su cicatriz de la cara. —Ja, yo no soy una muñequita que va a romperse. —Lita se levanta a darse una ducha.

El agua fría cae por su cuerpo, mientras el chorro de la ducha está al máximo, trata de adormecer su dolor. Pone ambas manos sobre la pared de la ducha. Luego presiona sus puños frustrada contra la pared.

—Tienes razón. —Bardock ve a Lita girar asustada, empieza a sacarse la ropa y dejarla tirada. —Pero sólo lo haré si tú lo pides. —La mira a los ojos, aun con el agua escurriendo puede verla llorar. Abre la mampara de la ducha y se mete con ella sin dudar. —¡Ah Lita, está helada! ¡Vas a enfermar! —Alcanza a poner el agua en una temperatura más alta.

—Sáname Bardock… —De un saltito se aferra fuerte con sus piernas a sus caderas. La cola de Bardock envuelve firme sus muslos.

—Un minuto… —Se enjuaga un poco en la ducha tibia lo que se roció para el olor. — ¿Ahora? ¿A qué huelo?—Algo en chiste.

Lita de inmediato se sintió cegada ¡Mierda! ¡Mina tenía razón! Aspiraba fuerte y bebía el agua que caía por los músculos de Bardock. La apretaba contra la pared. — ¡Oh hueles a gloria! —Une sus labios con él, sintiendo su miembro palpitando entre ellos.

—Ah, Lita…Quisiera ahogarme en tu olor. —Jadea con deseo, bebe el agua que escurre de su cuello y muy lentamente va penetrándola. — Oh Dios… —Siente escalofríos y tiene que respirar profundo para no sentirse eyacular al unirse completamente con ella. Se toma unos segundos.

—Bardock…Muévete. —Lloriquea y menea su cadera contra él. Lo siente temblar un milisegundo. — ¿Sucede algo? —Lo mira a los ojos, está presionando duro su mandíbula.

—Ah, te sientes tan bien… —Suspira fuerte, besa su hombro. —Me siento muy cerca…

—Mmmm… —Lo recorre con sus dedos, le deja besos en su cuello y mordisquea su pulso. — De acuerdo, nos bañamos rápido y vamos a ¡Ah!—Bardock ya no podía contenerse y empezó a embestirla sacudiendo agresivamente su cuerpo. La toma firme de los muslos abriéndola, dándole mejor acceso a ésa zona sensible dentro de su vagina y chocando su pelvis contra su clítoris. Lita abre grande los ojos en sorpresa. Bardock toma un pezón en su boca y lo succiona duramente — ¡Ah Carajo! ¡Puta madre! ¡Sí! —Se vienen juntos gruñendo y apretándose contra la pared.

—Agh, Lita… perdóname…—Se siente culpable. Lame la marca que le dejó en su pezón. — ¿Quieres electrocutarme? —Se lo ofrece en serio. Apaga la ducha.

—No, pero…Si me ayudas a secarme, me duelen las piernas. —Con una risita apagada acaricia la nuca de su esposo.

Bardock la ayuda a secarse, adora esos rizos bien marcados en su cabello, la lleva a la cama. Le pone una camisa suya y la sienta en su regazo, mientras por fin come y muy alegre le cuenta anécdotas con Serena. Lita se pone de frente a él y le pide que le dé el postre helado en la boca. —Esto es más delicioso después de hacer el amor… —Bardock da un bocado y toma un trozo de fruta en la boca y se la pasa a Lita. —Me gustaría hacer el amor ahora… —Declara uniéndose en un beso. Baja por su cuello acariciándola con la nariz.

—Oh General… Usted es un romántico sin remedio… —Lita lo dice en tono de chiste y de inmediato Bardock la tira en la cama y masajea sus pechos. Se enredan conectando sus miradas y sienten el alivio del calor de sus cuerpos una vez más.

—Toda la noche Lita…Quiero ver cómo amanece mientras aún estoy dentro de ti. —Con voz ronca y seductora. La ve voltear sus ojos verdes en éxtasis por sus palabras.

—Ah, Querido… —Lita jadea, enreda su cola en su mano, con la otra acaricia el pecho de Bardock. Se cubren con las sábanas hasta la cabeza y sus aromas se mezclan, tirándolos al abismo. Se mueven tortuosamente, sin intenciones de terminar.

Ami intentaba dormir, daba mil vueltas en la cama. Luego de la cena que, por así decirlo, compartió con Nappa, siendo que él técnicamente se sentó en un rincón casi sin dirigirle la palabra. El principal problema con Ami era dormir, no concilió ni una hora de sueño en casi treinta horas. Aun así, intentó leer algo pero su mirada pesaba. De todas formas no podía dormir. Ahora sólo miraba al techo quieta y jugaba a escanear el Ki alrededor. En especial del Saiyajin que dormía inadvertido en el sillón. Y vaya que era duro, estaba hace unas dos horas fingiendo quedar dormida y él seguía despierto. Pero no hay problema, su insomnio sería una ventaja ahora.

Nappa se decidió quedar a dormir en el sillón para no dejar a Ami sola y que le sucediera algo. Lo mantiene en vela darse cuenta que hace más de un día ella no ha pegado un ojo, su Ki oscila muy bajo, la vió intentar leer algo pero no podía concentrarse. Su cerebro necesita reponerse o el estrés la vencerá y puede enfermar. Trataba de relajarse él también, recordaba esas vacaciones en la playa, haciendo guardia para Vegeta y Serena. Nashi armando una pequeña estructura de arena junto con los pequeños príncipes. Ami con su hermoso cabello azul, ondeando en la brisa del mar, en su bikini florado, jugando con las olas de la orilla. Riendo y hablándole de las características de la isla; y la suerte que tienen de en ésa época tener días soleados. De pronto se alejan un poco nadando, la abraza de la cintura, la recuesta en el agua, en verdad parece una Diosa del Mar. Sólo tiene ganas de irse detrás de una roca y tener un momento de intimidad. Pero eso sólo quedó en su mente. Pero fantasea con Ami saliendo del agua frente a él, con sus ojos tan azules como el océano terrícola. Recostándolo en la arena, el agua de su cabello mojando su pecho, sus finas manos recorriéndolo…Poniéndole aceite…

—¡Aceite! —Nappa abre grande la mirada y se encuentra con su esposa encima de él aceitando su pecho debajo de su camiseta.

—Sshhh… Tranquilo, así podremos dormir juntos. —Pone otro poco de aceite perfumado y levanta su camiseta, recorre su amplio pecho, parece no tener suficientes manos para masajearlo y sentir sus pectorales duros como piedras. Los latidos de su corazón se aceleran al ver que su esposo tiene la piel erizada.

—Bu-Bueno, ya… Detente. —Trata de simular el tono de su voz con nerviosismo. —Ah. —Se tapa rápido la boca, tratando de reprimir un gemido al sentirla bajar por su abdomen con sus manos. La yema de sus dedos delinea sus abdominales. Su miembro erecto hace saltar a ambos. — ¡Ami por favor! ¡Basta! — Su razón le grita alto, pero su cuerpo lo traiciona.

— ¿A qué le tienes miedo Nappa? —Da una carcajada coqueta tapándose la boca. — ¿Qué una mujer menudita como yo abuse de ti? —Se burla de él y roza su entrepierna contra su polla apretada en su pantalón de algodón.

—Grrr… Mujer…—Ruge en advertencia enfureciéndose. Pero eso parece incitarla aún más. Vuelve a rozarse contra su miembro. — ¡Ami basta! —Se endereza y la toma de los hombros.

—¡No! —Con el ceño fruncido y una mirada prendida fuego que nunca le ha dado en su vida. Se pega a la boca de Nappa de manera demandante, se enreda a su cuello. Nappa la levanta e instantáneamente las piernas de Ami se aferran a su cadera, firme con miedo a que vaya a dejarla sola en la cama.

— ¿Quieres ésto?—Gruñe, y se asombra de la actitud salvaje de Ami. Él sólo piensa corresponderle. Nunca pudo decirle que no a la hembra a la cual se ha unido. Las mordidas de su esposa en su cuello son toda la respuesta que necesita. Quita el pijama de Ami rápido, sintiendo sus jadeos calientes cuando soltaba el beso. Su olor lo llenaba, lo cegaba. La voltea haciéndola pegar un gritito.

El corazón de Ami acelera y la aturde, definitivamente el aceite no era suficiente. Y definitivamente, sólo quiere rendirse a sus instintos como nunca antes. Como una necesidad gutural que le hierve la sangre. La cola de Nappa enreda su cintura y levanta su trasero en posición, gime ansiosa, él está de rodillas en la cama. Piensa en que nunca lo han hecho en ésta postura…Se siente como una mojigata que no satisface a su esposo lo suficiente. —Nappa, amor, te necesito. —Traga duro saliva y se anima a abrir los labios de su centro para darle entrada a su virilidad.

—Oh Ami… —Apenas acerca su glande siente el calor y la humedad de su esposa. Gruñen juntos, en éxtasis al meter la punta. De un movimiento de cadera Nappa mete hasta el fondo su miembro. Pegando ambos un salto al sentirse carne con carne, sus sexos palpitando. Ami se siente entumecida de placer. Su esposo se decide a dar inicio al movimiento. Chocan casi dolorosamente. El interior de Ami siempre es tan apretado y caliente, siente que lo va a derretir. Es un inicio más acelerado que al que acostumbran, pero es imposible disminuir la velocidad al chocar una y otra vez uno contra el otro. Nappa toma ambos de sus senos y la levanta dándole un masaje intenso, pellizcando sus pezones. Chorreando en las sábanas, gimiendo y gritando de placer. Ami se abraza a su cuello, pegados acelerando…

— ¡Me vengo! ¡Ah Nappa, más! — Grita con la mente en blanco de lujuria. Sólo es poseída por la sensación de esa polla embistiéndola sin piedad hasta lo más profundo.

— ¡Sí, sí! ¡Ah Ami! —Los ruegos de su esposa son órdenes, acelera como nunca antes dentro de ella. Y en una embestida profunda todo su cuerpo tiembla eyaculando y desbordando de semen el interior de su esposa. Gira su cabeza para darle un beso, ella sonríe brillante y parpadea somnolienta. Sin desunirse se enredan debajo de las sábanas. Caen dormidos apenas acomodan su cabeza sobre las almohadas.

En ésta semana sólo sintió pasar todo el peso de éstos casi diez años. En su mente, desde un principio, sólo tomaba perder su vida contra Freezer o en una guerra. Pero no ella. Serena merecía una oportunidad, él no. Pero quizá su castigo por todo el daño que ha hecho es éste, vivir… Sin ella. Suspira fuerte frente al espejo cambiándose para el velorio que será en unas horas, quiere que todo salga perfecto. Se pule su traje ceremonial negro, sin capa; observa el anillo brillando en su dedo, se pone sus guantes negros, y mira sus gemelos de luna creciente. Mira hacia atrás y recuerda cuando le prometió una vida larga y plena, juntos… Envejecidos y satisfechos. Se golpea mentalmente pensando que casi diez años no es ni cerca una vida. Y a Serena diciéndole que si ella moría que él rearmara su vida. Mira sus vestidos colgados y ve el vestido con el que se casaron, aún recuerda como si fuera en éste momento la primera vez que la vió al entrar en la habitación, frente a la ventana, con la luz de las lunas, sus rizos dorados, sus ojos azules brillantes…

—"¡NO!"

Grita de nuevo su subconsciente. —Negación: Primera reacción del proceso del duelo. —Se lo dice en voz alta viéndose fijo y serio al espejo para convencerse ¿Cuándo va a parar esto? ¿Se estará volviendo loco? Trata de que el intelecto y su razón se antepongan ante ésa voz de su subconsciente ¡Debe callar de una vez! Se gira al vestido de bodas de su esposa, lo abraza enteramente y busca alivio hundiéndose en su olor.

—"¡NO!"

Vuelve a gritar…Se mira al espejo, se concentra. Piensa convenciéndose a sí mismo…

—"Ella murió." —Sentencia firme.

—"¡NO!"—Escucha aún más fuerte y claro.

Ésa voz en su mente, no es su subconsciente…Ésa voz es su instinto. Mira sus puños enguantados, se pregunta… ¿Alguna vez su instinto se ha equivocado? Se para firme, enfoca su mirada negra en el espejo. La respuesta a ésa pregunta es fácil…

—¡No! —Se gira y sale rápido volando por el balcón hacia el palacio donde está el cuerpo de su esposa. Entra por una puerta aledaña, hay mucha gente organizando todo antes de la ceremonia. Algunos soldados y empleados lo saludan, pero prefieren no meterse con el Saiyajin de mirada asesina que va a ver el cuerpo de su esposa. Va a paso firme hasta el altar del trono donde está Serena. Lo mira dentro del féretro, las entrañas se le entumecen. Disca el código para abrir la tapa transparente. La revisa.

— ¡Vegeta! — Bardock aparece, extrañado de verlo haciendo eso. — ¿Sucede algo? —quizá es algo en su ropa o alguna joyería que él quiere que tenga antes de cremarla.

Vegeta no presta atención está muy concentrado revisando su pulso, su pecho por respiración, su Ki…Pero no hay nada. Rechista a un costado.

Bardock lo ve desesperado buscando signos vitales. Quizá no se resigna, lo comprende. —Vegeta… Por favor. En unas horas comienza la ceremonia. —Toma su hombro tratando de darle consuelo. —Ella murió…

— ¡No! ¡Algo no anda bien! —Se levanta y lo aleja. Trata de concentrarse, tiene que pensar, camina de un lado al otro. Siente a las Sailors acercarse, ven la escena y creen que es sólo frustración por haberla perdido. —Mi instinto…Mi instinto punza en mi pecho. —Golpea su pecho. Ve los arreglos fúnebres, las flores, las ofrendas. El cetro Lunar de su madre en un lado, la espada de piedra de su padre en el otro, decorando el altar. Va a la espada.

—¡Vegeta basta! —Kakarotto se acerca al verlo con la expresión alterada. Haciendo cosas sin sentido. Se acerca pero él lo empuja.

— ¡Suéltame! Ahora verán. —Toma la espada de piedra, haciéndola de metal, la clava al piso cerca de su esposa, se convierte de nuevo en piedra. Toma la mano de Serena, roza su alianza con el pulgar y la apoya en el mango. Todos quedan sin aire al ver la piedra desaparecer…

— ¿Cómo? Es…Eso…—Rei siente que está a punto de desmayarse ante lo que ve.

—¡Imposible! —Ami se tira sobre Serena a revisar por signos vitales. — ¡No tiene pulso, ni Ki! ¿Qué le sucede?

—Creí que ustedes podrían explicarme. –Vegeta las mira atento. —Quizá Sailor Pluto sabría, pero, ya no está con nosotros.

—El Cristal de Plata. —Rei levanta la voz y acelera hasta el cuerpo de Serena. —Vegeta, estuviste hasta el final con ella ¿Viste el cristal salir de su cuerpo?

Vegeta hace memoria. — ¡No! En ningún momento vi siquiera un cristal arcoíris, sólo su cuerpo temblando y la energía dispersada. —Da vueltas con las manos en la cabeza, suspira con alivio y nerviosismo al cielo, nunca creyó sentir tanto en tan poco tiempo.

— ¡Se cancela el velorio hasta nuevo aviso! —Bardock ordena de inmediato a algunos soldados y sirvientes que ordenaban algunos detalles, y vieron lo que sucedió con la espada. Salen disparados a avisar a todos los invitados.

Ami está en su tableta discando como loca, los dedos le tiemblan. No entiende qué sucede. Sabe que tiene registros de la función del Cristal de Plata. O al menos entender qué le sucede. — ¡Nappa! Llévame rápido a la biblioteca. —Ami ordena y de inmediato salen al patio hasta los Dominios de Vegeta.

—Los libros que leyó mi esposa antes de irnos están en mi oficina, en el cajón izquierdo de mi escritorio. —Vegeta les avisa por el Scouter. No piensa moverse de su lado. Toma la mano de Serena, esperando sentir su calor, pero no siente nada, hasta intenta pasarle su Ki, pero tampoco funciona. Había leído sobre las semillas estelares y el ritual. No había llegado a las funciones y características específicas del Cristal de Plata. —Tiene que ser, tiene que ser el Cristal de Plata… —Reza en voz alta. Roza sus nudillos y hace girar la alianza de su esposa.

Rei se acerca a tocarla, pone una mano en su pecho y se esfuerza por sentir algo…Pero siente algo más. —… Puede ser que… —Vegeta le levanta la vista. —Hay algo protegiéndola, una energía. Puede ser que el Cristal esté haciendo una barrera… —De inmediato ven a Gure, Lemo y Chelye ingresar con equipo médico para escanearla.

—Vamos a escanear sus ondas cerebrales. Algo, debe haber algo. —Chelye se desespera y pide permiso a Vegeta para acercarse.

Nappa y Ami vuelven a entrar. Ami escanea rápido los libros, aún recuerda que puede haber algo. —Su cuerpo está en Estasis… —Ami se acerca con el libro. —Miren, el cristal está protegiendo a su portadora. Pero no comprendo, no tiene una barrera solida recubriéndola.

—Déjame ver. —Rei se acerca y revisa con ella los libros. —Es posible porque ella no lo invocó a voluntad, y no era un enemigo externo, sino ella misma.

—La Reina Serenity no fue protegida así por el Cristal. —Nappa comenta.

—No, porque necesitaba el Cetro. Además la energía debió pasar por su cuerpo como un pararrayos para ambas fuerzas. —Ami le aclara y sigue leyendo. —La voluntad del Fantasma Cristal Plateado… —Pasa la mano por la imagen del libro, lo que pareciera un ser femenino con alas. —Es como si el fantasma se estuviera protegiendo también…

—Porque se alimenta de su espíritu. —Vegeta se endereza. Y mira ésa imagen del libro.

—Piccolo, él debe poder ayudarnos, sus poderes telepáticos deben ser de ayuda. —Rei sugiere.

— ¿Vivo o muerto? —En tono de broma entra Raditz con Piccolo y Saichoro. —Jeje… Supuse que sería buena idea traerlos.

—Hm… —Piccolo sólo le da una mirada seria y se concentran en ayudar a Serena.

Luego del escaneo cerebral no hubo resultados… Pero Saichoro sospecha que es mejor llamar a Dende, ya que tiene mejores habilidades y tiene información sobre la Luna terrícola. Ya estaba ahí listo para la ceremonia fúnebre.

—En Estasis… —Dende interpreta lo que dice el libro y lo que pudo escanear intentando leer la energía que rodea cada fibra del cuerpo de Serena. — A nivel celular, detiene la circulación y detiene la energía de su cuerpo. Es como la Tanatosis en algunos animales. Pero los únicos casos en que lo vi en otros seres, donde ni siquiera se percibe su Ki, es en gente "poseída" por otra entidad, luchan contra ser exorcizados, aun así sacrificando al huésped. En éste caso es el Fantasma Cristal Plateado.

—Pero usa la fuerza del bien… ¿Cómo puede estar dañándola? —Lita se exalta un poco al oír eso.

—Pero puede que haya luchado hasta el final. Estoy seguro que la fuerza del Caos podría haberlo destrozado. —Vegeta recuerda la sensación de ser tragado al vacío cuando tuvo de frente ésa nebulosa que lo tragaba todo a su paso. —Además, es una "entidad", si el Negaverso lo poseía usaría su energía para destruir la Tierra. No creo que tenga concepto de "El bien y El mal". —Vegeta une cabos, sus pensamientos corren a mil por hora. Tanto que no puede detener el temblor en su pierna.

—Hay alguien… Que puede tener información, es una bruja… —Dende sugiere.

—¡No! — Rei se opone sorprendiendo a todos. — ¡Es la bruja ésa! ¡Usa magia negra!

— ¿Quién es? —Pregunta Kakarotto levantando una ceja.

—Se llama Uranai Baba. —Dende les cuenta. —Cobra fortunas exorbitantes por sus servicios…

—Lo que sea, lo que sea que pida. No importa el precio. —Andrew y Darien se acercaron luego de oír los rumores que corren afuera.

Vegeta y Darien comparten una pequeña mirada cómplice. Vegeta se da cuenta de que Dieciocho le contó de su conversación, algo avergonzado, desvía la mirada y vuelve con Serena a tomar su mano. —Directa o indirectamente el Cristal la está protegiendo. Hay que actuar de inmediato. —Pone el dorso de la mano de su esposa en su frente y se promete traerla de regreso sin importar el precio…

—Dime dónde se encuentra e iremos de inmediato. —Kakarotto se ofrece sin pensarlo dos veces. Dende, Andrew y Darien lo acompañan.

Cuando vuelven, se encuentran con una anciana con sombrero en pico, flotando en una esfera. — ¡Ja! ¡Espero cumplan con el pago! —La anciana habla despectiva y mira a todos de manera grosera.

— ¡Pero que viej—Raditz acelera para tapar la boca de Rei y detener su puño en llamas.

A vegeta no le agrada para nada la anciana ladina y su actitud, pero es capaz de tragar vidrio molido en éstos momentos con tal de obtener una solución. Luego de dejarla escanear el cuerpo de Serena, la ven invocando un libro enorme y por lo que se ve muy antiguo. — ¿El Dragón les dijo que estaba en una dimensión que no puede alcanzar verdad? —Los ve asentir. —Es porque el Cristal ha creado una dimensión espiritual donde protege el alma de la Princesa de la Luna. Fue la mejor manera que encontró para resistir la destrucción del Caos.

—Estábamos en el camino correcto… —Vegeta se acerca a la anciana. —Pero ¿Cómo sacarla de ése estado?—La ve revisando, siente que en verdad no se lo quiere decir. —Por favor, dígame… Lo que sea…

—Debemos abrir un portal donde poder entrar y recuperarla. Debe ser alguien que conozca sus pensamientos. Porque el portal se abrirá, pero el Fantasma Cristal Plateado sólo dejara pasar a quien no tenga energía maligna. —Toca donde tiene su corazón. —Alguien con el corazón tan puro como ella, que resista al poder defensivo del Cristal. —Mira de frente al Saiyajin, vestido de negro con su cabello en forma de flama, muy decidido a dar el primer paso.

—¡No! —Rei ya no resiste. — ¡Eso es magia negra! —Da un paso adelante.

—Pero Rei… Es la única forma…—Ami trata de persuadirla, y se pone frente a ella para apagar sus llamas de ser necesario.

—El portal que va a abrir, no sólo usa energía maligna, también puede contaminar todo alrededor. Si hay un enfrentamiento, puede destruirlo todo. —Rei les aclara muy seria.

—Tiene razón. —La anciana les habla honestamente. —Pero como dijeron que el precio no importaba… —Se encoge de hombros algo irónica. —No sé si pueda quedar así para siempre…Quizá la Princesa muera lentamente por inanición.

—Una zona segura ¿Podremos hacer una zona segura para que no traspase la energía de ése portal hasta aquí? —Piccolo está dispuesto a ayudar, mira a Rei.

—Sí es posible. Si es que están dispuestos yo puedo abrir el portal cuando ustedes hayan armado la zona. —Mira de arriba abajo a la Sailor de fuego, se nota que sólo quiere mandarla al diablo de una vez.

Rei rechista por lo bajo. — ¡De acuerdo! Piccolo, Kami-sama. Armemos una zona segura mientras…La SE-ÑORA, se prepara. —De muy mala gana va a buscar sus pergaminos.

— ¿No están algo preocupados? —Lita le habla en voz baja a Bardock y Kakarotto.

— ¿A qué te refieres? —Bardock le levanta una ceja sin entender.

—Dijo claramente alguien de "Corazón puro"… —Sigue susurrando. Los mira atenta.

—Haaa… No crees que él lo sea. —Bardock entiende lo que su esposa le dice. —Puede que lo veas así superficialmente. Pero si hay algo puro en él, te aseguro que son sus sentimientos hacia ella.

—Lo veremos si es que puede cruzar el portal. Una ventaja de pelear mano a mano con él es que…Pude ver a través de su orgullo. —Kakarotto le explica.

—Sí. Se conoce mucho del otro al enfrentarlo cara a cara. —Darien se une a la conversación. Y les da una sonrisa ladina.

— ¿Ése gesto de mierda es de familia? —Mina le consulta en tono burlón.

Darien se siente incómodo ahora, hasta masajea un poco su rostro para quitar el gesto. —Mina… —La ve reírse de él y hasta le contagia la sonrisa. —Jajaja… Nunca cambias.

—Están más animados eso es bueno. —Nappa se acerca al grupo. —Una pequeña oportunidad se ha presentado, y es un revuelo. El instinto de ése desgraciado jamás le ha fallado. —Rechista algo en chiste.

Vegeta ve a sus niños acercarse. Incluso a Sailor Neptuno cargando a Bra. Toma aire, le gustaría poder decirles que ahora mismo trajo a su madre de nuevo.

—Papá. —Trunks y Rini aceleran contentos, de un salto se suben a los brazos de Vegeta.

—Vengan aquí. —Los envuelve en sus brazos. Todos quedan impactados al ver la escena. En especial a Vegeta alzándolos de manera tan amena, y no como bultos.

—Mamá es una princesa como el cuento, lo sabía. —Afirma muy contenta Rini.

—Por supuesto, papá la va a rescatar. —De pronto Trunks levanta una ceja en duda y se pone rojo. —Papá… ¿Tendrás que hacer eso de la boca?— Se tapa la cara avergonzado, jamás vió a sus padres compartir ése gesto. Sólo a sus tíos.

—Jmjm… —Le alegra escucharlos animados, hasta con el semblante lleno de esperanza. —Miren, yo… Traeré a su madre de nuevo. Les aseguro que haré lo que sea, no lo duden.

—Vuelve tú también. —Trunks se aferra de nuevo, los tres dan un respiro relajado.

Mira a Bra y se acerca con ambos niños levantados en sus brazos. — ¿Ven ése bulto? Bueno, siempre manténganse juntos, por más débiles que sean. —Los baja y se da cuenta que se dejó llevar. Todos lo miran con la boca abierta, en especial Tarble y Darien. —Nunca se sabe cuándo se necesite un donador de órganos. —Larga una risa maligna por su chiste, haciendo saltar a todos. —Iré a ponerme una armadura. —Con paso firme se retira unos momentos, su estamina para la batalla acaba de dar un pico.

Rei y Piccolo preparaban un círculo de pergaminos alrededor. Tarble y Darien ponían a Serena fuera del féretro acomodaba en la zona alta del trono. Rei eleva los pergaminos en el aire, mientras los pega, unas llamas se dispersan. La anciana tampoco pierde tiempo y dibuja los símbolos en el piso

Piccolo puede sentir la inquietud de Rei y trata de relajarla con su telepatía. La energía de esos símbolos empieza a llenar el aire. En tanto los preparativos están listos.

—Necesitaré del Ki de ustedes en algún momento… —Rei arregla una pequeña fogata frente a ella, y forma los símbolos con las manos. — Raditz…No te alejes. —Sentencia firme.

—Aquí me quedo Rei…—Raditz se sienta detrás de ella. Sabe que algo así la desgasta.

— ¡Ahora! ¡Todos los combatientes, vengan al Frente!—Todos dan un paso atrás al ver figuras de humanas rodear el altar, parecen hechas de luz. Se desvanecen creando una especie de pared transparente.

Vegeta se acerca ajustando sus guantes, mira por un ventanal, la nieve empieza a caer. Piensa en Serena jugando con los copos. Toma aire. Da el primer paso dentro de la barrera, camina directo donde ve a la anciana terminar los símbolos del piso.

—Serán sólo tú y ella contra la voluntad del Fantasma. Creó una realidad espiritual donde tiene todas las reglas, todas las llaves. Sólo ustedes pueden revertir el estado "Defensivo" del Cristal. — Le dedica una palmada en el hombro. —Mucha suerte. —Uranai Baba estalla la tiza con la que escribía en el piso. Un aura negra y morada hace un círculo alrededor de Serena, no deja ver nada a través.

Vegeta acerca la mano, luego la aleja. Presiona sus puños, entra sin pensarlo, desapareciendo de la vista de todos.

—Ja, podemos tomarnos un respiro respecto a eso. —Sentencia Bardock cruzado de brazos. Tranquilo luego de verlo entrar. —Sólo nos queda esperar… —Se sienta con Lita.

—Rei está resistiendo de manera formidable. —Mina comenta viéndola usar gran cantidad de poder. Su entrenamiento con Piccolo rindió frutos.

—Entiendo porqué debe usar magia negra para entrar…—Ami se une a la conversación. —Los mortales no podemos meternos físicamente en la realidad espiritual así como así. Es algo de ir contra las reglas.

— ¡Ja! ¿Alguna vez "Las Reglas" les han importado? —Bills los asusta con su voz, apareciendo casi de la nada con Whis y el Supremo Kaio-Sama.

—Señor Bills… —Hotaru se acerca con un aura amenazante. — ¿No quiere mejor acompañarme a un banquete de dulces y esperar si regresa la princesa?

—Hm, los mortales son molestos…Pero vaya que saben negociar. —Bills dibuja una sonrisa ladina y se va con la Sailor de la destrucción a devorar los dulces en un rincón.

— ¡Oh espero haya waffles de frutas!—Whis salta contento.

Entró sin problemas, no puede ver nada, sólo tiene la extraña sensación de estar rodeado por miles de ojos. Cierra la vista e intenta buscar el Ki de Serena para sacarla de ahí.

—No creo que eso le sirva… Rey Vegeta IV —Una voz, no, muchas voces femeninas al mismo tiempo le han hablado. De manera autoritaria y segura. —Jmjmjm…Sigue causándole escozor ser llamado por lo que es.

Vegeta abre la mirada ante una luz radiante, es una energía como la que proyecta su esposa cuando usa sus habilidades de curación, pero es… —Pura. —Comenta sorprendido.

—Sí ¿Sabe de eso Rey Vegeta? ¿O acaso se siente muy presumido por poder atravesar mi defensa más baja? —Se deja ver disminuyendo el resplandor. Es una figura femenina de unos dos metros de alto, con alas, y un cristal con forma de Loto donde parece emanar su energía. Su rostro cambia en muchos otros, todos de hembras Selenitas, al igual que su cabello, de a ratos ondea y parece el de Serena.

Se prepara, quiere saber si es Serena quien se encuentra detrás de ésa figura. No va a ser obvia su intención de atacar. —Vine por tu portadora… Si e—

—Si ella sigue aquí morirá por inanición. Y no está conmigo, ni detrás de mí. —Lo ve agrandar la mirada. —Y será mejor que no se te ocurra hacer lo que estas a punto de hacer. —Pone su dedo índice en la frente indicándole que puede leerle la mente.

Vegeta rechista. —Si lo sabes, entonces déjala. Si tu trabajo es protegerla, si sigues de ésta manera morirá, y tú habrás fracaso en tu objetivo. —Respira y trata de dejar la mente lo más en blanco posible.

—Eso hago, protejo su misión. Si ella muere, seguiré existiendo hasta que vuelvan a rearmarme, y ella por fin cumplirá con su sueño de ser una muchacha normal. Reencarnará en otra dimensión.

—Ella tiene su familia aquí, sus hijos…—Intenta no sulfurarse ante lo que dice. —Esos eran sus sueños de joven, pero…

— ¿Y no es sólo un sueño lo que tu propones? ¿Una vida plena y satisfecha? —Con tono burlón el Fantasma Cristal Plateado lo hace saltar, le divierte su enojo. — Ella no sabe lo que eres en realidad…No conoce cómo eras en tu pasado.

— ¡Sí! ¡Nadie me conoce como ella! Sabe todo sobre mí. Ella…—No puede terminar la frase.

—Jajaja ¡¿Ella te ha salvado?! —Se acerca veloz hasta tenerlo de frente a milímetros de su mirada. — Si ella te conociera…Si ella viera lo que has hecho ¿Crees que querría realmente estar contigo?—Sisea con los dientes apretados.

—¡SÍ! —Ruge Vegeta. —¡Ah! —Sorpresivamente el puño del Fantasma atraviesa su pecho.

—Pues… Veamos entonces…Mostrémosle lo que hay dentro de ti. — Quita su puño con una pequeña esfera de luz.

Vegeta cae de rodillas si eso es lo que cree que es, de pronto un temor escalofriante le hace pedazos el corazón. —Serena… Resiste. — Reza en voz baja. El suelo debajo de él cambia. Comienza a sentir el Ki de Serena muy cerca.

Serena por fin abre los ojos. Se endereza desorientada. Su último recuerdo fue haber estado de frente dirigiendo la fuerza del Cosmos, absorbiendo el Caos y devolviéndolo a su lugar. —"Vegeta"—… Recuerda a Vegeta junto a ella abrazándola desde la cintura, sosteniéndola para no caer. Mira atenta a su alrededor, y reconoce el lugar ¡Es su hogar! ¡Volvieron a Vegeta-sai! Se endereza y busca rápido la puerta. Pero el Ki de Vegeta está a sus espaldas. Una sonrisa de auténtica felicidad se le dibuja en toda la cara. Quiere correr a sus brazos, pero al girar… Se queda sin aire. Los sonidos de gemidos y jadeos empiezan a hacerse más fuertes mientras enfoca la imagen más clara. Reconoce el lugar, es el Harén…

— ¡Ah! ¡Amo! ¡Por favor! —Una hembra Saiyajin se retuerce, sentada sobre la boca de Vegeta. En tanto otra está subiendo y bajando sobre su polla. Están en lo que era la gran cama al fondo del cuarto rojo. Vegeta toma con una mano el trasero de la hembra, y la presiona aún más contra su boca, aferrando la otra mano a la cintura de quien lo monta. Acelera los movimientos, y no se detiene hasta hacerlas tocar el orgasmo.

—Jmjmjm… —Vegeta ríe en su garganta con malicia y se relame los labios. —Aún no he acabado. Necesito quien me limpie. —Se arrodilla en la cama. De inmediato tres muchachas alienígenas se abalanzan a lamer y limpiar con profundidad su miembro. Vegeta gruñe excitado, toma a una de las chicas, la pone boca abajo la embiste velozmente.

— ¡Amo, sí más, por favor! —La muchacha grita en éxtasis.

—Sáquenme… ¿Dónde estoy? Por favor sáquenme de aquí…—Serena musita, intenta girar, pero algo la inmoviliza en el suelo, quiere cerrar la mirada, pero es inútil las lágrimas caen sin control. Su pecho duele de una manera horrible.

—¡Serena! ¡Serena no! —Vegeta grita desesperado. Tampoco puede moverse, es como si estuviera aferrado al piso. —¡Estoy aquí Serena! ¡Mírame! ¡Por favor! —De sus peores miedos se hace realidad, no sólo está herida… La ve con el corazón hecho pedazos por las sombras de su pasado.

—Jajaja…Aaahh… Rey Vegeta. —Muy sarcástico el Fantasma se burla de él. — ¿Crees que esas son "tus sombras del pasado"? Esto apenas comienza. —Con tono amenazante golpea sus manos y el suelo vuelve a cambiar a su alrededor.

Por fin Serena puede cerrar la vista y taparse los oídos, si esto es una pesadilla, ruega despertar ahora mismo. Niega con la cabeza, sus lágrimas caen y el olor a tierra quemada llena sus fosas nasales. Siente el aire helado y lleno de cenizas. Luego escucha gritos desesperados y llanto.

—Papá por favor, resiste… Papá, respira, respira. —Una jovencita alienígena con ojos grandes y grises, su cabello es largo y rojizo, se aferra al cuerpo agonizante de su padre. Está uniformado. Siente los pasos del Saiyajin que está arrasando su planeta. Toma coraje y lo apunta con el arma de Haz de su padre. Pero está descargada.

Serena acelera hacia donde están. — ¡No Vegeta! ¡No lo hagas! —Está frente a él, lo golpea en el pecho, trata de sacudirlo pero él sigue avanzando con su mirada asesina, apunta hacia la muchacha con su índice. Es como si no la escuchara ni la sintiera. —¡No, no! —Ruge desesperada, adolorida de la garganta. Los puños de Serena se lastiman, no logra hacer nada, siquiera invocar su poder de defensa.

—Hm… Ridículo. —Vegeta dispara y mata a la joven en un instante. Mira alrededor y se eleva en el aire. —Mejor ya no desperdiciar mi tiempo. —Ve a la ciudad destruida, sonríe satisfecho y comienza a lanzar un rayo fulminante de Ki, para dejar el terreno limpio de escombros y cuerpos.

Serena cae arrodillada sobre el charco de sangre, aferra sus puños a las cenizas ensangrentadas debajo de ella. Estalla en un llanto nervioso. Se siente inmóvil, pero ya no por ésa fuerza extraña que la retiene, sino por el dolor que carcome su alma.

—Serena… —Vegeta la ve desolada, no puede dejarla, no puede permitir que ella sea consumida por la maldad de su alma. —¡Serena! —Ruge hacia arriba, trata de luchar contra la fuerza que lo inmoviliza, su aura dorada se eleva, pero no hace nada. Presiona su mandíbula y los puños, quema las llamas azules a su alrededor. Teme que la ráfaga de Ki que solía usar para limpiar el terreno le haga daño. Va a salvarla de él mismo. Logra levantar una pierna, de un empujón se levanta. Intenta volar, pero no puede, debe correr hacia ella. Las cenizas y el polvo en el aire no lo dejan ver bien. Pero siente claramente su Ki. —¡SERENA NO!—El terror sólo lo hace acelerar cuando la ve siendo tragada por el rayo de Ki. Ella sólo gira su mirada azul hacia él antes de ser fulminada….

— ¿Vegeta? —Serena gimotea al ver que alcanzó a tomarla en brazos y escudarla un poco del ataque. —Ah, eres tú… —Adolorida lo abraza un poco.

—Sí Serena, ven, vámonos de aquí. —La alza en brazos, mira a su alrededor sólo hay un terreno desértico cubierto en cenizas. La ve manchada en sangre y cenizas, su cabello se ha ensuciado. Su mirada azul está llena de lágrimas. —Aguanta, por favor, te sacaré de inmediato, volveremos a casa. —No puede disimular el nudo en su garganta por verla así.

—Ya estoy en casa…—Serena musita y pone una mano en su pecho sintiendo su corazón. —Me duele respirar… Ya no puedo…

—No mujer, no digas eso. Vas a aguantar ya verás. —Se miente así mismo. Puede notar su Ki claramente bajando. Debe tener una hemorragia interna.

—Tiene razón…Estoy muriendo muy lentamente. —Le habla tratando de convencerlo. —Duele demasiado. —Trata de aferrarse una última vez a él. — ¿Me harías un regalo?

—Lo que quieras, cuando lleguemos a casa, lo que sea que me pidas. Sólo quédate conmigo. —Hay desesperación en su voz. Se detiene al ver que ella tose una gran cantidad de sangre sobre él. Decide sentarse con ella. —Sshhh… Serena no te rindas.

—Tenías razón… Soy muy débil. —Con la voz adolorida trata de convencerlo.

—No, Serena, no. —Se abraza y se mece un poco con ella. Niega con la cabeza. Su aroma mezclado con el olor a sangre y cenizas abren una herida en su pecho.

— ¿Me regalarías una muerte rápida? —Pone una mano en su mejilla al verlo congelado con la mirada desorbitada por su pedido. —Tú eres fuerte, saldrás adelante, ya verás ¡Ah! —Se retuerce de dolor mientras la sangre empieza a salir en borbotones desde su nariz y su boca.

—No puedo Serena, no puedo. Te… Te q-q-quiero demasiado. —Susurra en voz baja y se abraza a ella. Siente su Ki, sabe que está pasando por un dolor horrible y tajante en cada fibra de su ser.

—Te amo Vegeta…— Toca su rostro con ambas manos, Serena toma una última vista de su cabello azulado y sus ojos brillantes. En verdad su esposo es fascinante.

Vegeta pone un dedo en el pecho de Serena, busca la arteria indicada, mientras la vista de ella es de una sonrisa brillante, aun con sus dientes manchados de sangre. Toma aire y cuenta hasta tres… 1…2…—Gracias. —Vegeta Dispara.

Mira a su alrededor, ha quedado nada más que un planeta desolado, cenizas, el olor a sangre y carne hecha carbón. Su esposa en sus brazos ¿Qué otra cosa podía decirle? Gracias por ser mi mujer, mi Reina. Por enseñarle a dar y recibir cariño… Se aferra al cuerpo de Serena, ya no hay Ki, ni signos vitales, ni instinto que se lo contradiga. Sólo silencio…Nada ¿Esto era todo? ¿Es todo lo que es él? ¿Dolor, destrucción? ¿No hay otra salida?

—No Vegeta, no hay otra salida. —El Fantasma aparece detrás de él. — Es todo lo que eres… Tú padre lo sabía. Por lo menos él no pretendía de otra manera, fue un maldito que destruía todo a su alrededor. —Toca su hombro y lo presiona amenazante. —Tal como lo eres TÚ. — Con tono malicioso y burlón.

Vegeta sólo atina a levantar la mirada, poco le importa que vea su rostro cubierto en lágrimas. Toma la mano que el fantasma aprieta en su hombro y se aferra duramente, haciéndolo desorbitar los ojos. —Sí, soy destrucción…—Se levanta enfrentándolo, no suelta su mano por más que tironea para zafarse. —Y tú…Tú no eres un parásito como creí… —Con los dientes apretados en furia. —Eres un cáncer, un conjunto de sus células que se volvió contra ella. —Sisea con enojo, vuelve a estallar su energía azul a su alrededor.

— ¡¿Qué haces?! ¡Suéltame! —Demanda estridente. El Saiyajin lo atrapa del brazo. — ¡Es inútil! ¡No puedes destruirme! ¡Suéltame!

— ¡No te soltaré! ¡Te llevaré entero al infierno conmigo! ¡Te convertiré en cenizas como lo hice con éste planeta! —Vegeta junta su Ki en el pecho. Ve al Fantasma intentar escapar. Ruge hacia arriba juntando las ráfagas hacia él. Una esfera enorme comienza a destruir todo a su paso. A tragar todo, como si de un agujero negro se tratara.

El Fantasma Cristal Plateado se suelta, aun así no puede huir, no puede escapar. Está desesperado. No tiene escapatoria, su última imagen es la de un guerrero gritando y desapareciendo en medio del resplandor fulminante.

Hasta aquí otro cap. Perdón por dejarlos con el ano pegado al sillón :v…

Saludillos

OhaioIzumikun: Bueno, pero aquí ya se perfila hacia dónde acabará todo. La próxima semana a estar listos. Que sólo queda hasta el capítulo 40. Muchas gracias por seguir los estrenos sin falta.

PD: Preparad saludos para el próximo, y las preguntas que voy a contestar luego de epílogo en el capítulo 40. Felices fiestas para todos!