XXlalalulu: Ujuuuu! Estamos en época de fiesta, y de fiesta de verdad. Aquí el gran desenlace del drama ¿Podrán cruzar el portal o se verán en otra vida?
"Oh, ángel enviado desde arriba,
sabes que haces que se ilumine mi mundo.
Cuando estaba abajo, cuando estaba lastimado,
tú viniste a elevarme.
La vida es una bebida y el amor es una droga,
oh, ahora creo que debo estar varias millas de altura.
Cuando era un río seco,
tú viniste para llover una inundación.
Tú dijiste "bebe de mí, bebe de mí",
cuando yo estaba tan sediento,
tú derramaste una sinfonía.
Ahora, no puedo tener suficiente.
Colocaste tus alas sobre mí,
cuando yo era tan pesado.
Derramaste una sinfonía,
cuando yo estaba abajo, abajo, abajo...
Ah, oh, Ah, oh, Ah...
haces que me sienta borracho y elevado (intoxicado),
tan alto, tan alto.
Ah, oh, Ah, oh, Ah...
me siento borracho y elevado de felicidad (intoxicado),
tan alto, tan alto." Coldplay feat. Beyonce "Hymn for the Weekend".
Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¿Por qué? Porque soy una maldita pervertida. XD
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 39
— ¡¿Qué mierda fue eso?! —Mina se exalta cuando ven una ráfaga de energía fulminante elevarse y explotar al techo.
— ¡La barrera tiembla por la energía maligna del portal! —Rei presiona aún más sus palmas, sostiene la respiración unos segundos. — ¡Haaaa! —Grita dirigiendo su energía para que el círculo resista.
— ¡Ahora! —Pide Raditz y le pasan su Ki, el toca la espalda de Rei. Está gratamente sorprendido de verla con ésa fortaleza mental en éstos momentos. —"Vamos Rei, tu puedes, vamos…"—Raditz reza en su mente. Ven el techo ser destruido por ésa energía. Hasta que de pronto…Silencio.
—¡Vegeta!—Kakarotto reconoce ése ataque.
—Explotó su Ki como aquella vez. —Whis se acerca para ver la situación.
—No… — Kakarotto está lleno de preocupación. Un mal presentimiento hace doler su pecho.
—Hasta que no se cierre el portal esto todavía no se acaba. —Aclara Uranai Baba. Todos se quedan mirando al centro del portal que aún no se cierra.
—Qué curioso…Un corazón puro dentro de un alma negra. —La voz de la Reina Serenity pone en alerta al Saiyajin tirado en el piso. Se exalta y retrocede algo asustado. —Jaja, me trae recuerdos… —Se tapa la boca recordando al antiguo Rey Vegeta III asustándose de ella.
— ¡Reina Serenity! —Vegeta se endereza, pero luego se acerca rápido y se arrodilla ante ella. —Reina Serenity… —Baja el tono, y presta atención a su alrededor, es como un prado de césped, luego vuelve a ver a la Reina que tiene un halo arriba de su cabeza. Detrás de ella está el padre de Serena sonriendo y saludando con la mano. —Comandante… ¿Estoy muerto? —Deduce rápidamente. — ¡¿Dónde está Serena?! ¡Debo ir con ella! ¡Por favor! —Se inclina desde la cintura rogando.
—Ya cálmate… —Etlio se acerca a él. —Aún falta… —Le declara al Saiyajin que abre grande la mirada en sorpresa. —No has muerto.
— ¿No? —Jadea un poco en sorpresa. Toca su pecho y toca arriba de su cabeza buscando un halo.
—Jamás creí que fuera posible… Pero aquí está. —La Reina le da el Cristal de Plata que está brillando en su mano. —La voluntad del Cristal se ha revertido. Destruiste la dimensión que creó.
—Yo… —Suspira con alivio. —Quiero ver a Serena. —Vegeta siente que sólo quiere correr a su brazos.
—Jaja, no nos lo pidas a nosotros. —Etlio le señala al cristal.
Vegeta se endereza y les da una reverencia en forma de agradecimiento. Mira al cristal en sus manos. Se concentra y vuelve con ella.
Del otro lado, los espectadores se quedan conteniendo el aliento mientras el portal se cierra. Ven el Cristal flotando sobre Serena. La figura de Vegeta aparece boca arriba en el piso a unos metros del altar. Apenas el cristal se inserta en Serena, abre los ojos de golpe, y ve al cielo, está nevando, se levanta para ir con Vegeta. Vegeta también despierta y acelera hasta ella, se unen en un abrazo catártico que esperaban hace tiempo. Vegeta se arrodilla y la envuelve totalmente.
—Vegeta, Vegeta. —Serena se acurruca en su pecho, se aferra fuerte. —Me salvaste. —Suspira con alivio y felicidad.
—Serena, estas aquí, estas aquí. —Acaricia su cabello y se llena de su olor. La tiene tan presionada contra su cuerpo, que de a ratos debe recordar que puede romperle un hueso.
—No, por favor. —Le ruega cuando lo siente aflojar su abrazo. —Presióname fuerte. No me sueltes. —Le pide mientras entierra sus dedos en su cabellera negra y se relaja en su aroma.
—¡Serena! —Rei corre hacia ella feliz. Vegeta les da lugar a que la saluden. —¡Estúpida! ¡¿Dónde te crees que andabas?! —Le reclama, mientras se ahoga en un llanto de alegría. — ¡Serena tonta, tonta! —La abraza fuerte, junto con las demás Sailors.
—Ya…Ya entendí. —Serena lucha por respirar a través del abrazo de sus amigas.
Vegeta rechista por lo bajo por la insolencia de Rei al insultar a su esposa frente a todos. — ¡Hm! ¡Hagan lugar para que salude a sus mocosos! —Vegeta gruñe con mal humor, pero una sonrisa en el rostro.
—¡Mamá, mamá! — Rini y Trunks saltan sobre ella tacleándola al piso.
—Lo que me faltaba, acabo de salvarla y ya la intentan matar de nuevo. —Vegeta resopla al cielo en frustración, busca a Bra, la toma en brazos y se la lleva a su esposa. Siente a Nappa y Bardock tomarle el hombro y dándole un gesto de felicitación. Pero pega un salto al ver a Nappa lagrimear un poco. —Control Comandante…—Le da una pequeña sonrisa. — ¡Hagan espacio! El bulto también tiene madre.
—Ja, Vegeta… —Serena lo regaña un poco. Toma a Bra en sus brazos. —Hola bebé, tú no me extrañaste ¿Verdad? Eres fuerte. —Reía y jugaba con la bebé.
—Creo que lo de la madre y el padre quedó resuelto. —Bardock levanta una ceja dándole a Nappa un pañuelo para limpiarse la cara.
—General no se burle de mi esposo. —Ami llega y se abraza a Nappa. Le deja un beso en la mejilla.
—Jojojo, mis más sinceras felicidades Señor Vegeta. —Whis lo felicita junto con Bills. —Pudo hacer ésa explosión destructiva y vivir para contarlo.
—Ah, sí. —Bills comenta rascando su oreja. —Los mortales y ésa pésima cualidad obstinada… Debo admitir que es admirable cuando sobreviven.
—Hm… Gracias. —Vegeta se inclina en agradecimiento.
—Levántese Guerrero. —Hotaru se acerca a él con lágrimas en los ojos. — Ya habrá hecho mucho eso por hoy… Gracias por traerla de vuelta.
—Impresionante… —Comenta Piccolo a Raditz por soportar junto con Rei.
—Ja, gracias. —Raditz le responde. —Nada mal para un cavernícola. —Golpea su pecho triunfal.
—Para nada. —Rei se acerca y le deja un beso en la mejilla de su esposo. — ¿Ves? Es un Guerrero temible.
—Sí, sí, siempre hablas de él. —Piccolo se cruza de brazos y se hastía un poco. Aunque nota a Raditz un poco más relajado por ésa revelación.
—Señora. —Saluda el Supremo Kaio-Sama. — ¿Se siente muy agotada? Podemos celebrar su regreso. —Sugiere con una sonrisa.
—¡Sí, sí! ¡Serena debemos celebrar! —Mina salta de aquí para allá. —Es recién mediodía, algo para más tarde. Hay muchísima gente que ha venido de planetas lejanos y verte de pie ahora será un grito de victoria para todo Vegeta-sai. —Mina no hace más que organizar, saltar y aplaudir de aquí para allá.
—Me parece adecuado. Es la Reina después de todo. —Vegeta propone con los brazos cruzados, dedicándole una sonrisa ladina brillante a su esposa. Que se pone colorada, realmente tan sorprendida como los demás porque su esposo está de acuerdo en celebrar. —Ven por favor, come algo. —La toma de la mano frente a todos y llevándola a la mesa que armaron para Bills.
—Gra- Gracias. —Serena parpadea sorprendida de la iniciativa de su esposo por tomarle así la mano, de manera tan explícita frente a la mirada de todos, su tono calmado, pidiéndole acompañarlo. —Uufff! Tengo mucha sed… —Delicadamente Vegeta corre su silla para que se siente. La toma de la cintura, para acomodarla. Luego alza a Bra.
—Bueno mocosa, cuando tu madre haya comido recién podrá perder el tiempo contigo…Prioridades. —La levanta de arriba abajo haciéndola reír, y él ríe un poco con ella.
—Awww… Démela a mí majestad. Adoro los bebés. —Michiru la toma en brazos.
—Si los adoras ¿Por qué no quieres tener más? —Haruka pregunta un poco en reclamo.
—Pero si recién ahora la primera mocosa está bajo control… Recuerda que de una rabieta puede destruir el planeta y así misma. —Michiru habla de Hotaru.
—Debí haberme mudado apenas entré a la universidad, debí haberme mudado, debí haberme mudado. —Reza Hotaru presionando los dientes y tapándose los oídos.
— ¡No! Si te mudabas ya no te vería tan seguido. —Rini le reclama. —Me encantan las historias de tus otras vidas. Además quien más me enseñaría a patearle la cara a mi hermano.
—Siempre estaremos en contacto Princesa. —Hotaru le sonríe brillante, y se abraza a ella.
— ¡Tío Andrew! —Trunks corre para abrazar al Rey de la Tierra. —Mira es mamá.
— ¡Serena! —Andrew se acerca a darle un abrazo, pero se frena sabiendo que al Rey de Vegeta-sai le desagrada que esté tan cerca de su esposa.
—Ven aquí —Se levanta Serena y lo abraza unos momentos.
—Je, bueno…Discreta, discreta. —Se suelta de inmediato y ve a Vegeta largar una risa burlona. Vaya cuando está de buenas también dá miedo. —El Élite Broly, está viniendo, tuvo que ocuparse de algunas personas que querían pasar los límites antes de tiempo.
—Ya, ya estoy aquí… Señora. —Le sonríe brillante a la Reina, ella le devuelve una sonrisa igual de brillante. Por fin Broly siente ganas de celebrar el fin de la guerra.
—Siéntate aquí fortachón. —Le hace señas Mina que le guardó una silla junto a Chelye. —Mírate qué guapo. —Acomoda su solapa. —Todo un Élite. —Le da un codazo cómplice y le guiña un ojo.
—Miiinaaa… —Advierte Kakarotto, provocando un pequeño temblor al agitar su pierna de manera nerviosa. —Tus hijos están aquí…— Sisea un poco.
—Los niños están afuera, además… —Se acerca a su oído de manera maliciosa a susurrarle. —Nunca han sabido que tengo fantasías sexuales con más de la mitad de quienes están aquí. —Larga una carcajada cuando lo escucha rechistar, ya quiere que sea de noche para que la castigue.
—Señora… —Monaka se acerca y la saluda con una reverencia. En verdad está feliz de que haya vuelto. Le da una sonrisa y ella una palmadita en agradecimiento.
—Monaka ¿En cuánto tiempo crees poder organizar la celebración? —Vegeta le consulta, pero luego se gira a Serena. —Tú… ¿Te sientes cansada? —Pone una mano sobre la suya en la mesa y se acerca a verla a los ojos, de paso escanea su Ki.
— ¡Heep! —Serena pega un salto al ver la cercanía de Vegeta y escuchar su tono suave. —No, para nada, es más siento que he dormido una eternidad… —Mira a la mano que Vegeta tiene sobre la suya, se siente un calor muy reconfortante. Lo ve girarse al mayordomo y no quita la mano, es más la presiona arriba de la mesa, donde todos pueden ver…No sabe si advertirle. Pero lo ve tan relajado y animado. También presta atención a alguien que hacía un esfuerzo por hacerse invisible, y era Dieciocho. Estaba sentada con su hermano de un lado cuando se acercó a saludarla, y también estaba animado para hacer una fiesta. Darien la saludó, felicitándola de lejos…Muy normal hasta ahora. En un momento Vegeta la distrae, y le pasa su scouter para que lo vea, escribió algo…
De Vegeta:
El Príncipe Darien y la Androide están juntos. Creo que ella está nerviosa porque a él se le ocurra anunciar algo aquí en la mesa, pero creería que Darien esperará un tiempo prudente para cortejarla. No han hecho ni dicho nada oficial…Así que no te enteraste de mí…
Serena lee agrandando la mirada, eso explica mucho, mira a Vegeta que aún no le ha soltado la mano dedicarle un guiño muy travieso, y sigue hablando con Monaka de la fiesta para la noche. No sólo Serena ha presenciado a su esposo en una actitud relajada, sino también, departiendo y comentando con los demás. Hacía sus chistes de siempre, le consultaba de a ratos si estaba bien.
—Serena ¿Puedo? —Vegeta le pregunta viéndola a los ojos e inclinándose a ella.
—Oh, sí… —Serena toma el plato creyendo que quiere servirle más comida, en cambio él termina de acortar la distancia y le da un pequeño beso en la boca. Serena definidamente se saltó un par de respiraciones con ésa sorpresa. De pronto siente la cara ardiendo hasta las orejas. Siente que es ella la tímida en la relación ahora. Ve a su alrededor, todos hablan y departen como si nada. Toma aire, y agua, mucha agua, ahora comprende cómo se sentía su esposo cuando era demostrativa.
—Lo siento, ya no aguantaba. —Vegeta le susurra muy despacio con tono coqueto, todos vieron cómo se acercaba a hablarle como en secreto en el oído. Poco le importa, es tanta la emoción que su pierna tiembla como si de nervios se tratara. Saberla a salvo y a su lado, comiendo tan contenta. Y tan bonita con su vestido tradicional del Milenio de Plata, que aunque su cuerpo tiene más curvas le queda angelical.
—Qué bello es el amor ¿No crees Raditz? — Rei tomaba el brazo de su esposo y lo estrujaba en sus pechos.
—Sí… —Su mirada negra se perdía en sus ojos de tonos purpura. —Hasta me dan ganas de tener más crías por ahí… Molestando… —Acomoda un mechón de su cabello.
— ¡Oh! Pero mira nada más quién puede leer la mente… —Justo que le iba a saltar encima ella lo frena. —Lo hablamos en casa más seriamente. — Con tono autoritario, pero se gira a abrazarlo. — Sí quiero… —Susurra sólo para él.
—Mmm… Mi Rei… —Huele su cabello, en verdad es una hembra maravillosa.
Iban caminando hasta la habitación matrimonial, pero ya no era el que Vegeta tuviera agarrada su mano todo éste tiempo lo que la sorprendía. Sino su entusiasmo por la celebración, y que no dejaba de hacerle conversación sobre todo lo que sucedió mientras ella no estaba, más bien mientras estaba inconsciente. Sin embargo, al abrir la puerta y meterse ambos a la habitación, el semblante de Vegeta cambia rápidamente. Le suelta la mano y le da la espalda.
—Serena… Por lo que viste… Yo… —Se siente avergonzado, pero realmente quiere dejar en claro ésa situación, así arruine todo el ambiente hasta ahora. Se gira hacia ella, rápido cae de rodillas frente a ella y se aferra a sus piernas, apoya su frente en su vientre. —Perdóname, por favor no me odies. — Suspira temeroso de lo que ella conteste.
Serena parpadea sorprendida y angustiada por su actitud tan repentina. —Vegeta… —Se arrodilla con él quedando frente a frente. — Siempre he sabido quien eres, no te voy a mentir, sí… —Suspira, viéndolo poner un gesto triste. —Sí me entristeció, y me dolió pero…—Toma su mano y la pone en su pecho del lado del corazón. — ¿Sientes? No me duele, ya no duele.
—Ah, Serena… Te…Te q-quie…ro —Desvía la vista un poco, le enoja que le cueste tanto.
—Me hace muy feliz que me lo digas. Pero no hace falta que lo digas, con que lo hagas siempre me ha bastado. También te quiero Vegeta. Te amo… —Sonríe brillante, gira su rostro para enfocar sus miradas. —Y para lo único que te quiero de rodillas… Es para… —Tapa con su mano una risita coqueta se le sale. —Para lo mismo que yo me arrodillo aquí… —Susurra muy sugerente.
—Jmjm…Serena… —Suspira relajado y la acerca para un beso. Quería probar sus labios enteramente, a medida que se acerca a su boca rosa, su corazón parece estar a punto de estallar. Se abrazan y unen sus labios en un beso lento, llenándose de su calor, sus tiernos movimientos con su boca que asoman la punta de sus lenguas. Ella se aferra aún más al abrazo y se sube a horcajadas de él, mientras sigue de rodillas. Un pensamiento chistoso cruza la mente de Vegeta y se ríe contra su boca, separando el beso.
— ¿Qué pasa? —Acaricia su mejilla con una mano, con la otra peina su cabello. Le contagia su risa, acaricia su pecho.
—Pensaba… "¡Oh Por Dios! ¡La Princesa de la Luna está en mi cuarto!" Jajaja. —Daba carcajadas relajadas y se hundía en su cuello, dándole pequeños besos. —Serena, eres maravillosa.
—Ya deja de decir mi nombre, siento que lo he escuchado un millón de veces desde que desperté, está casi tan gastado como el tuyo. Jajaja. —Respira relajada y Vegeta la levanta en brazos hasta la cama, la recuesta muy suave.
—Bien, esperas aquí, voy a preparar una bañera. —Vegeta le dedica una sonrisa ladina. —No te quites nada, yo voy a ayudarte, también prepararé la chimenea para la noche, nevó y la helada se va a hacer notar en la madrugada. —Le seguía hablando y levantaba la voz mientras estaba en el baño para que ella escuche. Serena estaba muy extrañada de las actitudes de su esposo de a ratos. —He estado aseando la habitación y todo aquí yo sólo. Si no encuentras algo avísame, aunque ya memoricé bastante cómo va todo y en qué lugar. Tu comunicador está en tu mesita de noche, si lo quieres revisar…—Vegeta seguía hablándole sin parar, de los niños y la espada, de la gente que había venido. Luego se reía contándole cómo le rompió la cara a un Coronel cuando le sugirió aliviar el duelo con unas hembras. Serena escuchaba atenta, él la ayudaba a desvestirse. Desataba muy fácilmente las tiras de sus zapatos para quitárselos, al igual que las cintas de su vestido, dejándolo caer al piso descubriendo sus pechos. —Jmjmjm… Qué bueno que en el cortejo no sabía que tus vestidos del Milenio de Plata era tan fáciles de quitar…Hubiera cometido una locura. —Jadea con voz ronca y besa su hombro desnudo. En tanto las finas manos de Serena desarman su armadura para quitar su traje completo. La carga hasta la bañera, las luces están apagadas y sólo los cirios perfumados iluminan el lugar. La dejaba recostada en el agua caliente, sonreían el uno al otro. Y Vegeta empezaba a hacer conversación de nuevo mientras enjabona el cabello de su esposa.
—Déjame enjabonarte… —Serena toma su cola para ponerle jabón, hace gruesa espuma en su pelaje y lo escucha ronronear del gusto. Siente a Vegeta enjabonar su espalda, y no ha parado de hablar ni un minuto. Ella lo escucha muy atenta, y algo… Consternada…Confundida.
—… Sé que quieres hacer el amor ahora, pero lo haremos después de la fiesta, ya verás, será muy romántico… —Vegeta le asegura. Hasta tararea contento. De golpe la ve alejarse y enfrentarlo, con la mirada enojada y el ceño fruncido.
— ¡Bien! ¡Ya basta! ¡Estas asustándome! —Serena le reclama. —¡Dime ahora mismo donde está mi esposo! —Respira agitada no entiende qué sucede.
Vegeta tiene la mirada confundida y las cejas bien en alto… ¿Cómo explicarle la emoción que reverbera en su pecho? La alegría autentica que lo invade, saberla muerta…El vacío de su ausencia, y de pronto la esperanza plena, la ilusión de verla aquí de nuevo. —Estoy muy, muy feliz. —Se encoge de hombros. — Sé que soy gruñón y malhumorado. Y sinceramente no sé si esta sensación va a desaparecer o cuánto durará mi actitud…O mi buen humor. —Le habla lo más honesto que puede, la ve apretando sus puños, prestándole atención. —O Quizá… —Una broma maligna pasa por su mente. —Quizá yo no soy tu esposo… Quizá soy un demonio que vino a devorarte… —Afila su mirada depredadora en su esposa.
— ¿Eh? Ya, no bromees… Hasta quieres esperar para hacer el amor, creí que querrías hacerlo ahora mismo. —Observa a su esposo quitarse la alianza con la mirada ennegrecida y la deja en el piso. —Vegeta ¿Qué haces? —Pega un saltito cuando le levanta la vista.
—Ya te dije, no soy tu esposo… —La ve poner los ojos bien abiertos del impacto, hasta taparse el cuerpo con sus brazos y manos. — ¿Así que tu esposo no te satisface? Qué mal esposo tienes. Pero no te preocupes a diferencia de él yo no soy celoso. —Empieza a acecharla tratando de arrinconarla en la bañera. —Sshhh… No temas, a mí me gusta complacer a las hembras de manera desinteresada, él no sabrá nada, te lo prometo…
—Ay, Vegeta, ya basta. —Le ruega y se gira, justo que está por intentar escapar, él la retiene en la bañera. La respiración de Serena se agita al sentirlo pegado a su cuerpo desde atrás. Su risa perversa cerca de su oído sólo le promete placer.
—Que no soy tu esposo…Soy… —Piensa un momento algún nombre, y recuerda un par de su colección de literatura obscena. — ¿Seiya? —La ve tomar aire ofendida. —O… ¿Christian? ¿Qué opinas que ahora me digas Señor Grey? ¿O Ace? También me gusta…—Ella se encoge de hombros tratando de reprimir su vergüenza. Hasta atrás del cuello puede ver su rubor mientras le acomoda su melena rubia a un costado. Pasa su índice por la línea de su columna desde el cuello hasta debajo del agua. Ella se eriza, y larga un gemido que detiene con la mano.
—No-no me parece divertido ni nada que te burles ¡Ah!— Siente como pellizca sus pezones, su cola la mantiene presionada a su cuerpo. Pega otro salto al sentirlo masajear la carne de sus pechos. Los besos largos desde su hombro hasta su cuello le sacan jadeos pesados. No puede reprimir el movimiento de su trasero para frotarse contra su miembro. Una de sus manos suelta su pecho, y baja con toda la palma por su cuerpo dándole una caricia firme hasta detenerse en su pelvis y apretar con su índice su clítoris. — ¡Oh Dios!— Serena tira la cabeza hacia atrás con ésa descarga de placer.
—Mujer… Eres tan sensual… —Susurra con voz ronca, su glande se frota contra la suave carne de su trasero. Toma su pezón y lo pellizca al mismo tiempo que su clítoris. La siente temblar, la ve intentando girar la cabeza para besarlo con la boca abierta por la agitación. Mete su lengua en su boca acariciando la de ella muy suave. Lleva su mano más abajo e inspecciona sus pliegues. —Mmm… Estás muy caliente y mojada… —Ronronea mordisqueando su oreja.
Serena ordena sus ideas, toma aire ante lo que le dice. —Estoy en el agua… Es- Es obvio…Aaahh… —Jadea cuando lo siente meter un dedo en ella.
—No, no… —Ríe un poco. —Esto se siente más sedoso y espeso que el agua. Mira… —Saca sus dedos y le muestra la humedad de su centro en su mano. Entre su índice y su pulgar se vé cómo escurre el líquido transparente y viscoso. Hasta parece brillar. —Mira de todo lo que se pierde el ogro de tu esposo… Voy a aliviarte… — Susurra en su oído. Mete su cola hasta lo más profundo de ella, quitándole el aliento, ella se recuesta en el piso al borde de la bañera. Vegeta vuelve a levantarla tomándola de sus pechos.
Serena puede sentir su erección palpitante entre sus piernas, rozándola, mientras su rabo peludo la embiste. Ella quiere más de él, y comienza a acompasar el movimiento de su trasero levantándolo, buscando la unión de sus sexos. — Ah, por favor, ah…— Ruega dándose cuenta que él esquiva su centro y se dedica a embestirla únicamente con su cola. Entonces ella cruza sus piernas atrapando su polla entre sus muslos para estimularlo. —Tu miembro es…Grande, tan grande… — Jadea al sentir la punta chocar contra su clítoris desde atrás.
—Oh Serena, sí. —Lame y muerde suavemente su cuello. —No quiero penetrarte aún, porque si lo hago… —Pellizca sus pezones dejando sus pechos saltar risueños. —Si lo hago, no sé cuánto tarde en salir, pueden ser horas o incluso días…Mi necesidad por ti se ha acumulado tanto, ah, tanto…Mucho —Gruñe excitado. Siente como ella gime y acelera con él muy cerca de acabar. —Mucho, demasiado… –Jadea, apoya su frente contra la parte de atrás de su hombro, le deja un beso, presiona la mandíbula tratando de resistir la urgencia de penetrarla.
Serena pone ambas palmas en el borde de la bañera intentando sostenerse, el cuarto de baño se llena del sonido del agua por el movimiento de sus cuerpos; sus jadeos, sus gemidos. Muerde su labio inferior presa del deseo y el fuego que está por liberar entre sus piernas. Y se viene gritando, pegando aún más su cuerpo contra su esposo, en tanto él sigue estimulándose, muy cerca de eyacular. Lo siente alejarse un poco y liberar su semen tibio en la parte baja de su espalda, escurriendo por su trasero.
Vegeta aprecia apenas unos segundos ésa imagen, no quiere ponerse duro de nuevo y arriesgarse. La limpia y la abraza para terminar de bañarse. —Estuviste linda, linda…No sólo eso, tierna. —La siente hacerse una pelota en sus brazos tapándose la cara de la vergüenza. —Súper tierna, súper linda. —Le hace cosquillas con la punta de su nariz, le encanta verla ruborizada y ponerla tímida de pronto.
—Ay Vegeta…— Espía a través de sus dedos. Vegeta se ríe a carcajadas burlándose de ella. —Basta, me avergüenzas por favor. —Es increíble casi diez años y su esposo encuentra nuevas maneras de hacerla sentir nerviosa y llena de pena. Al mismo tiempo que la desarma, con cosas pervertidas y desvergonzadas.
Luego de ponerse al día con un par de papeles y de dormir una pequeña siesta, estaban cambiándose en el closet, Vegeta y Serena de a ratos se miraban de espaldas con una sonrisa traviesa. Vegeta se ponía un traje del color negro, con rayas grises bien discretas, una camisa blanca con bordes azules y botones del mismo color. Zapatos negros…Y se iba a abrir el cajón de las corbatas…Mientras daba un escrutinio a los colores, piensa, golpeteando los dedos en el cajón. Se elige una corbata color rojo como el vino, y encuentra una correa que han usado para intimar un par de veces…El recuerdo de su esposa gateando hasta él, sentado en el borde de la cama, luego sosteniéndola de la correa en tanto le da una succión firme a su polla. Pensaba en qué poder hacer para que ésa noche fuera especial. Velas, o música o quizá... Mira a Serena muy entretenida ajustando su semi-corsé. Dibuja una sonrisa ladina triunfal ante la idea.
— ¿Y cómo me veo? —Serena se gira a su esposo, se puso el vestido que usó en la coronación, lo hizo modificar, en especial la parte de corsé, y mandó a sacar un par de capas de tela, haciéndolo menos pomposo y más fresco.
—Jummm… ¿Acaso vas a ir a un concurso de escotes? —Se acerca, la levanta de la cintura haciéndola girar y reír. —Tendrás mucha competencia, están Mina y Sailor Neptuno. —Muy tiernamente pasa su índice en la carne que se deja ver de sus senos por arriba. Definitivamente las modificaciones del vestido resaltan sus curvas de manera exquisita.
—Ah, pues tú vas muy coqueto. También vinieron representantes del Milenio de Plata…Mujeres Selenitas. —Lo apunta con el dedo a la punta de la nariz en advertencia algo celosa. —Así que cuidado…—La bajaba, Serena se ponía sus zapatos, y notaba a Vegeta acomodando su reloj, sus gemelos de Luna Creciente y un prendedor con el símbolo de su planeta en cuello de su camisa. Todo bien pulido. —Mmm… Creo que sería mejor una armadura ceremonial. —Pone un dedo en su mentón pensando. — ¿No te parece más apropiado?
—Pues es algo de último momento, de pronto estábamos de velorio, ahora de festejo y es algo improvisado. —Se encoje de hombros. — Voy bastante formal. Son los colores del planeta. Es como tu vestido, los colores de Vegeta-sai, pero con diseño algo selenita. —Le levanta una ceja. Y ella asiente sonriendo. — ¿Qué te puedo decir? Quiero festejar.
Serena se acerca a su sonriente esposo, tan elegante y seductor. Lo mira curiosa con las manos en la cintura. — ¿Cómo puedes estar tan feliz y con el ceño tan fruncido? — Toca su entrecejo con su índice e intenta levantarlo. Lo hace gruñir un poco molesto. —Jajaja, yo también quiero divertirme. —Armaba su cabello semi-recogido en un par de broches rojos y brillantes, y termina con una gargantilla roja que llega hasta los límites de su escote. —Estoy lista MÍ príncipe. —Toma el brazo de Vegeta, y se van a buscar a los niños a paso firme hacia el festejo. Que ya se dejaba oír a lo lejos.
…
Intentaban avanzar entre la muchedumbre que festejaba incluso fuera del palacio, su séquito los custodiaba y hacían de barrera humana para que no sean aplastados, muchos tiraban pequeñas serpentinas y flores a la familia real que veían pasando hasta el salón del Trono.
— ¡Ja! Esto es difícil cuando debes intentar no aplastar a nadie. —Afirma Raditz con los brazos extendidos haciendo camino hasta adentro. — ¡Hey! —Se gira un poco ofendido. — ¿Quién me tocó el trasero?
—Lo siento Raditz, creí que eras tu padre. —Lita muy nerviosa se disculpa.
—¡Lita!—Bardock ruge a su esposa, rojo de vergüenza ajena.
— ¡Más te vale tener una mejor excusa!—Rei se encendía de los celos.
—Ppfff…Jajaja, ¡Así era salir para mí el primer tiempo que estuve aquí!—Serena gritaba al oído de Vegeta al estar aturdidos por la gente.
— ¡Pues no te envidio! —Vegeta le vocifera con algo de enojo. La toma de la cintura, con miedo de que tropiece con sus tacones. — ¡Suban niños! —Vegeta les ofrece sus brazos a Rini y Trunks antes de que los pisen por accidente.
— ¡¿Piensas usar "mirada de matón"?! —Serena le consulta al verlo idear un plan.
—¡Hm! —Vegeta resopla y gruñe molesto por su comentario. Les hace señas con la mirada a sus hijos para que vayan volando. Apenas emprenden vuelo, Vegeta se pone frente a Serena enfocando su mirada en la de ella, la pega a su pecho. Ella parece estar sin aliento por su cercanía.
—¡SÍ UN BESO! —Alguien del público pide con euforia. Muy pronto todos pedían ése gesto. — ¡BESO, BESO, BESO!
Los saiyajines y las Sailors que los custodiaban se quedaron algo expectantes, ya habían visto a su gruñón jefe dar muestras de cariño con menos pudor, pero creían que era sólo la euforia del momento y lo ignoraron totalmente. Ahora prestaban atención a cómo se aferraba a su esposa, y se miraban fijamente.
— ¿Lista? —Consulta Vegeta, su esposa luce ruborizada. Su boca brilla de color rosa, tan tentadora.
—S-S-Sí. — Serena traga duro, en su boda no sintió tantos nervios ya que sólo fueron familiares cercanos y autoridades pertinentes. Y tan sólo compartieron un corto beso, apenas pegando la carne de sus labios. Ahora, su esposo la abraza posesivamente de la cintura, su corazón late fuerte, acelerándose, no quiere parpadear, teme que sea un sueño. Vegeta la levanta un poco más…
—¡Arriba!—Vegeta la saca volando con él, mientras ella pega un grito al cielo, llegan hasta la entrada. — ¡Mierda! ¡Casi me dejas sordo!—La suelta y se frota los oídos.
—¡Pues tú casi me matas del susto maldito idiota! —Lo golpea con sus puños en su pecho. —Hm. —Resopla levantando con desdén la punta de su nariz. Lo escucha reírse de ella.
—Jaja, te dije que quiero divertirme. —Una sonrisa ladina brillante se le dibuja. —Es fácil hacerte cambiar de humor. —Se adelanta a su lado para entrar por la gran puerta.
—Tienes suerte que no te la puedo cobrar ahora. —Toma aire y se contagia de su sonrisa. —Y de que te esté muy enamorada de ti… —Acomoda su vestido y pule un poco la camisa de Vegeta. —Había tanta gente que no sentía el frío que siento ahora. —Se abraza un poco. —Qué bueno que Whis arregló el techo, aunque todo cubierto de nieve me gustaría.
—Sí, debemos dejar de abusar de su buena voluntad. Aunque no lo creas es un tipo temible. —La tomaba de su brazo tratando de transmitirle algo de su calor.
Los recibían por el pasillo hasta el trono, sólo felicitaciones y alegrías. Serena hablaba con el Coronel a quien Vegeta le rompió la cara. Dijo que lo entendía como parte de su cultura el tener hembras para eso. El pobrecito temía ser ejecutado por su esposo. Vegeta los miraba de reojo, dándole una sonrisa maligna y el Coronel de nuevo se arrodillaba ante ella pidiendo clemencia. Ella lo excusaba y trataba de calmarlo. Se acercaban a sentarse, cambiaron las sillas del trono por otras más sencillas y cómodas, y una mesa larga donde entrara todo su séquito. Vegeta pedía la palabra.
—Quiero… —Se aclara la garganta, toma aire…Mina le acerca un micrófono, le clava la vista con el ceño fruncido, y la hace saltar un poco del susto. Toma el micrófono. —Quiero agradecerles, no tengo muchas palabras para decirles más que gracias. —Mira a un costado sus hijos sonriendo, al otro Serena junto con Hotaru que carga a Bra. Siente un poco de pánico escénico al notar a la audiencia tan expectante. Ve la sonrisa brillante de su esposa. —Quizá no se ha notado, pero he luchado mucho para devolver el honor a los Saiyajines como Guerreros. Pero me dí cuenta que siempre lo tuvimos. —Señala con la mano a los soldados, y a su séquito. Bardock le asiente. —Sólo hacía falta darlo a conocer. Les doy gracias a ustedes, por devolverme a mí el honor. —Se gira a la familia de Bardock y les dedica una reverencia, los demás lo siguen.
Bardock pega un salto del susto ante ésa demostración, al igual que Kakarotto y Raditz.
—Eh, no, no. —Nervioso Bardock excusa al público. Lita lo toma firme del brazo.
—No sea modesto General. —Lita le sonríe brillante y se levanta con él.
—Anda amorcito, sería grosero. —Mina tironea a Kakarotto que está rojo hasta el cuello. Él agradecía sin descanso.
—Hm…No lo sé. Creo haber luchado como cualquier soldado. —Raditz se rasca la nuca y se encoge de hombros sin saber si se lo merece. De pronto la mano de Vegeta está en su hombro.
Vegeta deja el micrófono y se acerca. —Tú y Nappa, siempre estuvieron a mi lado, fueron los primeros en apoyarme cuando construí mis Dominios en contra de los deseos de mi padre. —Mira a Nappa dándole la orden de levantarse. —Gracias… —En voz baja, Vegeta se gira a ver a Nappa de nuevo con los ojos llorosos. —Comandante… —Con tono de advertencia. Pero le pasa un pañuelo riéndose un poco de él. —¡Victoria para Vegeta-sai!
—¡VICTORIA! —Responden todos con un rugido al unísono.
—Aaahh…Hermanito. —Tarble se acerca a Vegeta cruzado de brazos y con tono burlón. —Siento que me ignoras y eso es grosero… —Se queda frío cuando ve que Vegeta se ubica frente a él, levanta la mirada y Vegeta sigue con su sonrisa ladina, le da un pequeño puñetazo en el hombro en forma de broma y se gira a sentarse.
—A veces siento pena por Gure, por estar casada con alguien tan ladino como tú. —Levanta su copa hacia Gure y comparten una sonrisa. Siente la mano de Serena en su pierna y la toma en sus manos.
La fiesta sigue de manera normal después de eso. Saludando y recibiendo felicitaciones. En un momento que la atención se dirigió totalmente a Bardock y su esposa, Serena siente un tirón de Vegeta en su mano, metiéndola con él en un rincón.
—Vegeta… —Musita en forma de advertencia. La tiene aferrada fuera de la vista de la gente. Puede sentir el calor de su cuerpo aun a través de sus ropas.
—Mujer, ya no aguanto. —Susurra acalorado, sin poder quitar la vista al escote de su esposa, su respiración agitada mueve la carne de su pecho de arriba abajo tentadora. —Un poco, sólo un poco…—Gruñe con excitación y se acerca a la boca de su esposa, ella lo toma de la nuca y se unen con la boca entreabierta, sin preámbulos enredan sus lenguas, sus salivas se mezclan, se beben quitándose el aire. Serena pega un saltito sin separar su boca al escuchar unos pasos demasiado cerca. Rápido Vegeta corre la cortina, quedan ocultos en silencio.
—Vegeta…Salgamos, nos van a empezar a buscar… —En voz muy baja se aferra a su esposo temblando de nervios.
—No, un poco más… —Mete su mano por arriba de su semi-corsé, la hace pegar un salto y reprimir un grito mordiendo su labio inferior. Estruja su pecho, y apenas logra rozar su pezón en la tela apretada. Quita su mano y la aleja para dejarla tomar aire. Besa su pecho, su clavícula. Y sopla un poco su rostro para refrescarla.
—Podríamos irnos a escondidas ahora. —Serena le propone, sintiendo las piernas temblar. Se recostaba un poco contra el pecho de su esposo, escuchando sus latidos acelerados.
—No, aun quiero bailar contigo… —Aclara suave su garganta y revisa que su corbata estuviera en el lugar. Acomodaba un poco su cabello y el de su esposa. Salían disimulados.
— ¡¿Dónde andaban?! —Rei con los brazos cruzados los asusta un poco. En especial a Serena, a Vegeta lo ve gruñir y darse la vuelta molesto.
— ¡Ay que metiche eres Rei! — Serena apretaba su puño enojada.
—Considéralo venganza por las veces que me seguías en mi adolescencia, cuando tenía una cita. —Se reía coqueta, y se acercaba algo cómplice a ella. —Cuando des la señal, podemos cubrirlos. —Le susurra a Serena y le da un codazo en el aire.
—Ja, entonces ella tiene información de primera mano. —Raditz se acerca a ver qué cuchicheaban en un rincón. Le levanta una ceja en interrogación.
—Ninguno tan formidable como tú créeme. —Serena le aclara y se acerca a tomarlo del brazo. Ve a Rei y a Vegeta mirarlos de manera asesina.
—Eh…Señora…—Raditz puede sentir la ira asesina de Vegeta e intenta zafarse pero…
—Mira vamos a bailar el vals... —Serena, acelera con él a la pista y dejan al par de leones prendidos fuego de los celos. —Jaja, te ves bien con tu armadura ceremonial. —Lo veía muy nervioso y con la postura temblorosa. —Anda relájate. —Mira a Rei y Vegeta de pronto girando con ellos en la pista de baile.
—Agh, Señora…—Raditz siente la muerte muy cerca. De pronto hay un giro y Vegeta lo toma firme del brazo, lo gira cambiando de pareja.
—Que sea la última vez que me quieras poner celoso delante de tanta gente, mujer vulgar. —Presiona la mandíbula y cierra fuerte los ojos intentando reprimir las ganas de golpear a Raditz.
—Mmm con lo guapo que eres enojado… —Se ríe coqueta, se aferra firme a los brazos de su esposo para seguir bailando. —En parte es por darme ése susto antes de entrar…
— ¿Qué creías que iba hacer? –La hace dar un giro y la deja de espaldas a él. — ¿Besarte? —La deja de frente otra vez y la ve ruborizada. El aun siente la sangre hervir de haberla visto tocando a otro, su gesto está endurecido.
Serena lo ve furioso, cree que es injusto de parte de ella hacerle éstas cosas tan a propósito —Lo siento, estoy arruinando tu buen humor, no es mi intención. —Desvía la mirada sintiendo culpa, Vegeta la ve preocupada, tampoco era su intención arruinar el humor de ella. — Voy a intentar mantenerte así…Feliz. —Pone una mano en su mejilla y le sonríe brillante.
— Jajaja, no temas, no voy a matarlo…Aún... —Ríe a carcajadas relajado por el toque de su esposa. — Debo admitir que me divirtió ver enojada a la "hiena" de tu amiga.
—Ya, no es para tanto… Hasta se ofreció cubrirnos para escaparnos. —Serena se le ocurre. —Puedes castigarme si aún sigues enojado. —Sonríen el uno al otro muy traviesos. Siguen girando sin parar por la pista de baile. Hasta que Serena ve a los niños observándolos.
Vegeta se queda mirando y se acerca. —Nunca les hemos mostrado cómo se hace ¿Verdad? —Suelta la mano de su esposa y se la pasa a Rini. Serena se sorprende, pero de inmediato le ofrece su mano a Trunks.
—Ah, no sé, Eeemmm… Sólo los mirábamos. —Trunks siente la cara ardiendo y sólo quiere irse de ahí.
— ¡Hm! Es muy grosero rechazar a una mujer de ésa forma. —Vegeta le clava una mirada asesina a ambos, sin pensarlo toman coraje y aceptan la invitación. Vegeta miraba a Rini muy atenta de sus pies mientras la tomaba de las manos. —Ya, si te tensas es peor, levanta un poco la vista. Tu padre es un Guerrero de excelentes reflejos y no es un bruto que pueda pisarte. —Se detiene, la acomoda en posición. —Ahora, como aprender una rutina de entrenamiento, cuentas y repites… 1, 2, 3…1, 2, 3. —Así sin siquiera darse cuenta estaban girando en la pista con sus padres por la segunda pieza de baile. Luego están en una con cambio de parejas y giran quedándose otra vez Serena y Vegeta juntos.
—Jaja, tengo mucha sed. —Se toman de la mano y la acompaña a servirse ponche.
—No bebas mucho… —Vegeta le guiña un ojo muy coqueto. Ve a sus hijos acercarse. —Qué bueno que no pisaste a tu madre, sino hoy dormías afuera. —Da unas carcajadas a Trunks.
—Majestades, la pequeña princesa, ya deberíamos llevarla a su habitación. —Michiru les aclara acercando a una muy dormida Bra.
— ¡Oh! Quería sacarle una foto con todos juntos. —Gure se acerca a verla.
—Jaja, la mocosa se ha ganado un nuevo nivel de respeto conmigo. —Vegeta ve a los otros dos niños fruncirle el ceño. —También es tarde para ustedes, así que rápido una foto, y se largan con su hermana. —No pudo evitar ver el susto de los demás, hasta le da gracia. Toma a su esposa por la cintura, acomodándola a su lado, frente a ellos Trunks y Rini. Serena toma en brazos a Bra. Vegeta pide que esperen unos segundos, se gira e intenta en vano relajar sus gestos.
—Vegeta ¿Sucede algo? —Toca su hombro, sospecha que quizá le duele la cabeza al verlo frotarse la frente. Se gira a verla.
—Listo ¿Cómo está mi ceño? —Vegeta le consulta.
—Uummm… Bien relajado, aunque no sé… Nunca te he visto con el ceño relajado más una sonrisa. —Piensa un poco. Vegeta se ubica para la foto, sonríe. Pero Serena pega un salto ante ésa imagen terrorífica y psicótica. — ¡Heep! Mejor no, no sonrías, tu pose más formal me gusta. — Se ataja nerviosa con las manos, intentando que su esposo no se ponga de mal humor y desista de la foto.
—Grrr… ¡De acuerdo! —Sisea enojado de que hayan despreciado su intento de buen gesto. Toma aire y miran hacia la cámara de Gure. Saca el pecho y pone un gesto altivo, el mejor que le sale de su carrera militar.
— ¿Podemos quedarnos para la fiesta informal? Van a haber polvos de colores, y serpentinas… —Pregunta Rini haciendo un puchero.
—Ya les dijimos que a dormir. —Vegeta siente que los mocosos quieren abusar de su buena voluntad.
—Sólo una hora ¿Sí?— Serena le sonríe brillante para convencerlo, él sólo respondió con un gruñido, que para ella sonó como un "como tú quieras".
— ¡Siempre he dicho las rubias saben divertiste, pero por mi culo que las morenas son una de las cosas más magnificas que me he cruzado! —Bardock se acerca muy alegre…Demasiado para el gusto de Vegeta. Bajándose una botella de licor que apesta a dulce.
— ¡Oiga General que las peli-azules tampoco están mal!— Nappa lo abraza desde el hombro muy ameno bajándose una pinta de cerveza de gran tamaño.
—Jajaja, nunca estuve en una celebración de Guerreros Saiyajines, pero esto se nota que va a ser muy parecido a una fiesta de graduación como teníamos en la Tierra. —Serena pide al mozo que le traiga una pinta de cerveza para ella también.
—Mujer…—Sisea en advertencia. —Que no bebas…
—No se preocupe la haré bailar tanto que quemara todo el alcohol. — Mina aparece cubriendo a su amiga —Además nunca tuvimos una fiesta estudiantil ¡Vamos Serena a divertirse! —Da la señal. La música cambia, y Mina y Serena se van saltando alegres a la pista.
—Siempre me pregunto porqué no le pones correa. —Vegeta le habla a Kakarotto que se acerca con dos pintas de cerveza, una para él.
—Jaja, sin correa me gusta más… A veces… —Le guiña un ojo cómplice y levanta su cerveza en señal de salud. Vegeta sólo le gruñe y se gira a otro lado mientras bebe.
—… Y aquí te presento él es el Rey Vegeta IV, y el Guerrero Élite Kakarotto, el famoso primer SuperSaiyajin. — Andrew está presentando formalmente a su pretendida. —Ella es la Princesa Milk hija de Ox Satán, es mi pretendida.
—Es un gusto en verdad. —Se inclina con respeto, tiene un vestido color rojo de gala, con un hombro descubierto, pegado al cuerpo y aun así, sin escote, se puede ver el par de enormes senos que ella tiene. Ésa vista atraganta a los dos Saiyajines frente a ella.
—¡COUGH, COUGH, COUGH! —Vegeta y Kakarotto intentan recuperarse luego de que la cerveza casi se les sale por la nariz.
—Mil disculpas. —Milk se siente culpable. —No fue mi intención interrumpir…Eeeeh…Yo
Vegeta ondea un poco su mano, en señal de que no hay problema. —Lo sien-Lo siento yo…Cough, Cough. —Aclara su garganta. —Sólo estábamos muy distraídos, discúlpenos a nosotros por la mala impresión. —Se inclina en respeto. —Cuando usted nos dio un muy respetuoso saludo.
—¡Pero Andrew mira ése par de tetas! —Mina aparece de la nada y presiona el pecho de Milk haciéndola gritar.
—¡MINA! —Rugen todos a ésa alcoholizada rubia. Kakarotto la atrapa, definitivamente alcohol más hormonas, es igual a bomba atómica.
Vegeta desviaba la vista un poco al balcón. Estaba Darien muy pensativo viendo hacia el patio. Había parado de nevar hace más de dos horas, y la helada empezaba a azotar la noche. —El frío mantiene fresco el whisky. —Cometa en el aire, él alza su jarra de cerveza y Darien responde de la misma manera con su trago de Whisky. Muy serios siguen viendo hacia el festejo, de adentro y afuera, la música las risas, gente saltando inclusive a lo lejos. —En ése anillo… ¿Viste algo más?—Capta totalmente la atención de Darien.
—Si te refieres a algo tuyo, pues… Estabas muy bien con una terrícola. —Lo vió acercarse en un instante, a milímetros de su cara, colérico. Lo mira a los ojos, muy serio y profundamente, como nunca antes. Mientras que pareciera estar por golpearlo.
Vegeta rechista enojado y se relaja. —No se lo digas a Serena. Le dije que jamás podría estar con una terrícola, al menos no una terrícola pura. —Suspira al cielo ¿Acaso ésa mujer puede leerlo totalmente?
—Ja, no hay problema, es duro darle la razón, y el orgullo Saiyajin pues…—Se encoge de hombros y se termina su whisky. — ¿Te preocupa el pensar que hubiera sido si…?
—Alguna vez, pero ¿Para qué pensar en eso? Ya tengo cosas de qué lamentarme aquí, para andar pensando además en los de otro yo. Prefiero ocuparme aquí. —Gira la vista a su esposa que baila alegre con sus amigas y ríe a carcajadas. —Bueno es mucho alcohol, ya hasta me siento una persona agradable. —Le da un puñetazo juguetón en el hombro, y Darien salta sorprendido. —Necesito bailar y quemarlo. Ahora verás mis movimientos más mortales. Jajaja. —Estalla de la risa espantando a Darien.
Se divertían y bailaban sin parar. Todo parecía lleno de colores, excepto para Dieciocho que se esconde todo el tiempo de la mirada ajena. Teme que entre tanta euforia, su "pretendiente" la deje en evidencia. Así que está todo el tiempo en el medio de sus hermanos, como escudándose con Diecisiete y Dieciséis.
—Mil disculpas. —Darien se inclina ante los androides con respeto. —Quiero saber si puedo caminar por el jardín con su hermana, es más si les parece correcto pueden acompañarnos y—
—Jajajaja ¿Pero en qué siglo cree que estamos? —Diecisiete se burla un poco. —Lo siento olvido que usted es Príncipe. —Ve a Darien frunciendo un poco el ceño.
—Claro vaya con ella, disculpe a nuestro hermano. —Aclara Dieciséis. —Usa el sentido del humor y el sarcasmo como defensa. Es más ahora mismo lo voy a llevar a beber. —Lo toma del cuello y lo arrastra hasta la barra. Dejando una confundida y anonadada rubia.
—Te ves bonita. —Darien le ofrece su mano para llevarla, ella duda. —No debes temer, por si no viste, estamos rodeados de Saiyajines y alienígenas en pleno regocijo de alcohol y baile.
Ella está cruzada de brazos como tapándose de la vista, tiene un vestido negro muy sencillo, con una abertura en un lado de la pierna, realza sus curvas y unos tacones altos. Apenas maquillada la boca. —Hm, de acuerdo…—Toma su mano y caminan al patio observando algunos fuegos artificiales que disparan. —Creí que harías algo, es por eso mi actitud, temía el escrutinio público. En especial porque Sailor Venus me insistió en vestirme, accedí por si acaso. —Caminan muy despacio, de a poco acortan la distancia.
—Creo que tendríamos que hablar de eso, mi posición me demanda escrutinio público. —La ve con frío y le ofrece su chaqueta. —Lo siento, olvidé que está helando. Adentro está muy acalorado de gente.
—Sí, pero soy muy resistente a condiciones extremas. —Aclara su garganta. — Sé que en la monarquía de la Tierra y la Luna, puedo elegir si ejercer o no diplomáticamente, no digo que no voy a hacerlo, sólo que lo pensaré. —Le sonríe brillante.
—Haces que me sea muy difícil no saltar encima de ti. —Toma su mano y la besa.
—Pues mucho cuidado, porque mis hermanos pueden no proteger mi virtud, pero te he roto un brazo y volvería a hacerlo. —Se ríe a carcajadas, junto con él.
— ¿Un beso? —Consulta Darien, ella asiente. Se acerca muy suave, sus labios fríos tocan los suyos tibios por el whisky. —Mmm… ¿Pijamada? —En tono de broma le pregunta.
Dieciocho afila su mirada asesina por haber roto el ambiente, pero de inmediato se le ocurre una broma. —Creo que usted arriesga mucho su suerte Alteza. —Miran hacia arriba y comienza a nevar de nuevo.
— ¡Hm! Está el destino de mi lado. —Besa su mejilla. —Dormirás conmigo Dieciocho, porque nadie calentará mejor tu cama como yo, eso es una promesa. —Susurra a su oído y la toma en vuelo de inmediato hasta su habitación.
…
Hasta aquí otro cap. Preparaos para el gran final del cap. 40 porque les voy a compensar en zukhulencia de VegeRena. Así que les recomiendo cerrar las cortinas y leerlo a solas. ¬¬
Saluditos a…
OhaioIzumikun: Uy, perdón por el dolor, pero ha valido la pena al final de todo. Muchas gracias por tus Rws.
DesertRose000: Muchísimas gracias por tus Rws hasta ahora. Y tus esperanzas han sido recompensadas hasta ahora.
