Capitulo 18

Aun no puedo perdonarte

Abrió los ojos con respiración agitada sintiendo su corazón latir a mil por hora ante el recuerdo de sus últimos momentos antes de aquella cobarde acción. Recordaba vagamente aquel día, pero en su memoria todo seguía borroso y confuso, limitándose a confiar en lo que su familia le había dicho tras despertar en aquella cama de hospital.

- "¿Por qué no me dejaron morir?"

Una punzada ataco su pecho al recordar como sus primeras palabras tras despertar hicieron a su madre llorar tan amargamente como nunca la había visto mientras se arrojaba a su cama tratando de cerciorarse que realmente aun se encontraba con ellos.

- ¿Te encuentras bien?

Aquel llamado lo hizo reaccionar.

-Parecía que tenías una pesadilla.

Hablo preocupada mientras buscaba una toalla para limpiar el sudor de la frente de Ryoma.

-Solo recordé algunas cosas.

Contesto estoico aceptando agradecido el toque sobre su frente.

-El desayuno está listo, deberías intentar comer algo antes de irnos.

Le sonrió amable.

-Quiero tomar un baño primero.

Pidió recibiendo un asentimiento de cabeza por parte de la castaña quien lo ayudo a ponerse en pie y lo guío al baño.

-Está bien Ryuzaki-chan yo lo ayudo.

Dijo Momo tomando por el costado contrario a Ryoma quien asintió dándole espacio a ella para alejarse.

-Debo cambiar los vendajes así que tomara un poco más de tiempo.

Advirtió entrando al baño junto a Ryoma.

-Supongo que aprovecharé para acomodar la habitación.

Se dijo así misma mirando lo desordenada que se encontraba ¿Cómo se las arreglaba Ryoma para dejarla así si había días en los que ni siquiera se paraba de la cama?

- ¡Hola pequeña!

Saludo alegre Ryoga ingresando con amplia sonrisa, haciendo caer en cuenta que posiblemente aquel desorden era producto de los constantes cojines voladores día tras día. Suspiro risueño saludándolo.

-Buenos días, creí que llegarías por la tarde.

-Ese era el plan, pero se canceló la reunión así que aproveche para venir a ver como iban las cosas. He estado tan ajetreado con el trabajo atrasado que ahora me he tenido que encerrar en la oficina.

Se quejo echándose en la cama mientras desabrochaba parcialmente su corbata.

-Podrías aprovechar para descansar un poco.

Le sugirió viendo las oscuras bolsas que se formaban bajo sus ojos sintiéndose apenada por saber que posiblemente aquel trabajo atrasado se debía a la ajetreada tarea de cuidar de Ryoma.

-Esta bien, no es como si nuca hubiese pasado algunas noches sin dormir. Por otro lado, creo que quien necesita el descanso eres tú pequeña, deberías hacer que Chibisuke se encargara de acomodar su habitación.

Le sugirió al verla acomodar el cuarto con cuidado.

-Talvez estaría menos desordenado si dejaras de provocarlo para que te arroje cojines.

Rio ella buscando sabanas limpias para tender la cama.

-Digamos que se volvió un hábito ya que era la única manera de asegurarme que no estaba teniendo una recaída.

Aquella mención la detuvo en seco sintiendo como su cuerpo se tensaba.

- ¿Desde esa vez…desde esa vez ha tenido alguna otra?

Se atrevió a preguntar dándole la espalda mientras fingía tomarse su tiempo eligiendo el color de las mantas.

-Es raro que preguntes acerca del tema, hasta ahora no habías querido saber los detalles ¿Ocurrió algo que te hizo cambiar de opinión sobre tu nivel de inmiscusión?

Pregunto mirándola con seriedad escrutando cada una de sus reacciones.

-Yo…quiero saber.

La escucho decir finalmente con esa mirada decidida provocando en él un suspiro.

-Teníamos un acuerdo, cuando te pedí venir dijimos que no preguntarías nada más al respecto porque no querías regresar con él y me pediste intervenir si flaqueabas.

Respondió severo.

-Lo sé.

La contemplo en aquella posición defensiva apretar su mandíbula como si fuese lo único que le impedía gritar.

- ¿Qué harás una vez que sepas la verdad? ¿Regresarás con él? ¿Te quedaras a su lado aun si vuelve a como era en un inicio de todo esto? ¿Te irás? De nada sirve darle un pedazo de pan a un mendigo que no quiere aprender a vivir por sí mismo. Empatizar con alguien no siempre se resume en entenderlo, a veces la culpa y remordimiento de una persona generan tanto dolor que el simpatizar con ella solo le trae más sufrimiento y es precisamente por eso que quien cavo su propia tumba debe ser quien tome la pala para rellenarla de nuevo.

Advirtió con una expresión que ella nunca había visto hacerle buscando refugio en la tela que sostenía entre sus brazos.

-Aun si la herramienta debe ser tomada por su decisión quienes lo acompañan pueden acercársela teniéndole una mano para que elija la más fuerte y en mejor estado.

Respondió luego de meditar unos momentos.

-Pequeña, quien tomó la decisión de no saber fuiste tú.

Sakuno apretó sus puños sintiendo ganas de llorar, pero resistiéndose a hacerlo con todo su autocontrol. Aun recordaba el día en que su abuela le llamo para reunirse con Momo y sus antiguos superiores de la secundaria.

.

.

.

.

-Abuela ¿Qué ocurre?

Pregunto extrañada pero alegre por la cálida vista de sus amigos.

-¡Sakuno-chan!

Dijo alegre Eiji arrojándose sobre ella en un cálido abrazo.

-Hace mucho que no te veo, te extrañaba.

Reía alegre acariciando su cabeza.

-Bueno, la mayoría de ustedes ya se encuentran trabajando por lo que es difícil vernos.

Río la joven saludando cortesmente al resto.

-Y que lo digas, ahora es más complicado hacer tiempo para ver a sempai.

Se quejo Tomoka saludándola.

-Es raro que tengamos una reunión como esta ¿Cuál es la ocasión?

Pregunto extrañada de que todos lograrán coordinar horarios.

-Momoshiro nos contacto de antemano.

Respondió Tezuka ingresando al local de Kawamura en compañía de Fuji.

-Es un gusto verlos.

Saludo con una leve reverencia hacia ambos jóvenes de bata blanca.

-Disculpen la demora, tuvimos una conferencia.

Hablo Fuji explicando el complicado horario de los estudiantes de medicina.

-Esta bien, llegan justo a tiempo.

Río Kawamura ofreciéndoles asiento.

-Veo que todos están aquí.

Anuncio Momo entrando con un par de bolsas con obsequios para todos.

- ¡Momo-sempai!

Lo llamo alegre la joven emocionada por verlo después de tanto tiempo.

-Hola Ryuzaki-chan, me alegra ver que te encuentras bien.

- ¡Wow! ¿Esos son regalos?

Los interrumpió Eiji pasando un brazo por el hombro del pelinegro.

-Si, aquí están. No solo de mi parte sino también de mi compañero de viaje.

Aquello despertó la duda en Sakuno mirándolo curiosa.

-Tiempo sin vernos.

Su voz hizo abrir por completo los ojos de la castaña quien incrédula miro a su alrededor buscando sorpresa por parte del resto de sus amigos, topándose con rostros tranquilos como si ellos ya estuviesen al tanto de todo.

-Es bueno ver que te encuentras bien pequeña Sakuno.

La saludo Ryoga con media sonrisa y rostro cansado.

- ¿Ryoga-san?

Pregunto confusa de verlo ahí, pero al mismo tiempo feliz de encontrarse con él nuevamente.

-Se que puede ser una visita no muy agradable para ti, pero estoy desesperado.

Hablo con mirada profunda hacia ella, sorprendiéndola ante el aspecto tan cansado y apagado de su persona.

-Siempre es un gusto verte Ryoga-san.

Dijo finalmente acercándose para abrazarlo con cariño.

- ¿Qué está ocurriendo?

Se atrevió a preguntar finalmente luego de sentarse junto al resto y pasar un momento armonioso con bebidas mientras recordaban los viejos tiempos y se ponían al corriente.

-Es obvio que todos lo saben menos yo.

Continuo luego del silencio creado ante la súbita pregunta.

-Chibisuke…mi hermano Ryoma no está bien.

Aquel nombre la hizo temblar, sin embargo, no sabia de que manera exactamente.

-Desde que ocurrió aquello su vida solo ha ido en picada.

- ¿Y eso que tiene que ver conmigo?

Lo interrumpió dolida. Hablar de la familia Echizen quienes siempre la apoyaron y la procuraron a lo largo de los años aun tras la ruptura era algo que no representaba ningún inconveniente para ella aun si el interactuar con ellos le recordaba a Ryoma, sin embargo, tenían un acuerdo no dicho de no mencionarlo y ahora Ryoga estaba rompiendo ese acuerdo.

-Se que no es justo recurrir a ti luego de todo lo que ocurrió, Incluso mi madre me reprocho cuando le dije que vendría a verte, pero no sabemos que más hacer.

Expreso Ryoga inclinándose frete a ella hasta chocar su frente contra el suelo, acción que erizo toda la piel de la joven ante la preocupación de que algo realmente grave le hubiese ocurrido.

-Por favor Ryuzaki-chan.

Esta vez fue el llamado de Momo en la misma posición que Ryoga quien la hizo reaccionar.

-Por favor levántense.

Dijo apresurada nerviosa por la acción.

-Sé que has evitado todo lo referente al tenis desde que rompiste con Ryoma y yo ni ninguno hemos querido obligarte, por eso no sabes sobre lo que ocurrió.

Hablo su abuela seria.

- ¿De que estas hablando? ¿Qué ocurre?

Exigió sintiendo su corazón palpitar tan fuerte que temió se saliese de su pecho.

-Echizen tuvo un accidente de auto hace varios meses y fue ingresado al hospital.

Dijo Tezuka sabiendo lo complicado que era para el resto decirlo.

- ¿Qué?

Su voz se quebró horrorizada ante la idea de que Ryoma estuviese mal, pues a pesar de los años siempre estuvo en sus pensamientos.

-Perdió la movilidad de su pierna.

Prosiguió Ryoga apretando los dientes ante la mirada de terror y angustia de la joven.

-No puede jugar, su carrera está prácticamente perdida según los doctores y no sabemos si siquiera podrá recuperar la movilidad de su pierna pues se niega a tener otra cirugía…Ha…ha estado encerrado en su habitación hace meses y ahora ni siquiera habla con alguien…

Explicaba Ryoga reprimiendo las acuosas gotas que se acumulaban en sus orbes.

-Intentamos contactarlo cuando nos enteramos del accidente, pero se niega a hablar con cualquiera, ni se digan las visitas. Nos distanciamos en estos años por los distintos caminos que cada uno tomo, pero nosotros siempre seremos un equipo.

Aclaro Oishi con culpable expresión.

- ¿Y qué esperan que haga?

Cuestiono con temor.

-Quisiéramos saber si hay una oportunidad de que lo visites, solo un día estará bien. Lo único que necesitamos es una reacción de su parte.

Pidió Ryoga para sorpresa de la castaña.

- ¿Qué vaya a verlo?

Respondió indignada.

-Se que es una petición irrazonable, pero realmente no sabemos que hacer. Por favor, puedes quedarte en casa de mis padres o en mi departamento el tiempo que quieras si es que necesitas tiempo para pensar, o simplemente puede ser un día, solo míralo un momento si lo deseas. El rechaza todas las llamadas por lo que no son una opción, hemos hecho todo lo que se nos ha ocurrido y nada funciona.

Prácticamente rogo el hombre.

- ¿Quieres que vaya a ver a la persona que me hirió y ni siquiera se atrevió a darme una explicación a la cara? ¿Sabes cuanto espere a que él se atreviera a mirarme a la cara? ¿Y ahora me pides que yo vaya a buscarlo?

Decía elevando la voz como nunca creyeron escucharla hacer sorprendiendo a los presentes.

-Se que es irrazonable, pero siempre has sido la única a la que escucha y con quien baja la guardia. Ahora ni siquiera habla con mamá.

Decía con apenado el peliverde mirándola levantarse con intención de salir de aquel lugar ante lo inverosímil de la petición.

- ¿A Rinko-san?

Cuestiono sorprendida deteniendo su avance, sabiendo que aun cuando Ryoma siempre fue arisco a la única persona con la que se sinceraba a parte de ella era su madre.

-Han pasado muchas cosas en estos años.

Explico apretando los puños con mirada gacha.

- ¿Tú sabias esto abuela?

-Yo he mantenido contacto con Nanjiro desde antes que tu nacieras, sería infantil de mi parte alejarme de un buen amigo por la estupidez de su hijo.

Dijo.

- ¿Por qué no me lo dijiste?

Reprocho dolida.

- ¿Qué hubieses hecho tras saber? ¿irías con él? ¿lo perdonarías? De que te serviría angustiarte por algo que no según tú no tiene nada que ver contigo. Tú misma fuiste quien me dijo que no te volviera a mencionar su nombre tras dejar de recibir sus cartas.

Aquella nueva información capto la atención de los presentes quienes miraron a la mujer con duda e interés.

- ¿Si quiera abriste alguna de las cartas?

La cuestiono sabiendo la respuesta.

-Solo te dedicaste a apilarlas en un cajón.

- ¿Y qué esperabas que hiciera si el nunca llamo a la puerta?

Pregunto con cristalinas amenazantes por recorrer sus mejillas recordando como durante mucho tiempo lo miro dudar una y otra vez llamar a su puerta.

-Si tan solo hubiese llamado yo…

- ¿Y porque tú no saliste? Era la misma distancia para ambos.

La aseveración la golpeo fuertemente haciéndola temblar ante la veracidad de las palabras, siempre deseo volver a verlo y aclarar todo lo ocurrido, no sabía si podría perdonarlo o simplemente como una conclusión, sin embargo, el dolor, su reproche y su miedo por enfrentarlo la vencían en cada ocasión.

-Eres mi nieta y por eso respeto tus decisiones, no te cuestione cuando regresaste aquel día y mucho menos cuando me pediste no llamarlo al verlo esperar bajo la lluvia, tampoco el que en todo este tiempo no me hayas dicho lo que ocurrió.

Ryoga se mostro sorpresa ante lo último ¿Entonces a pesar de todo Sakuno había evitado revelar las acciones de su hermano para protegerlo? Talvez sabia que él necesitaría de sus amigos y no deseaba alejarlos o ¿talvez quería creer que había lugar para una reconciliación? Por cualquier motivo que fuese estaba claro que la castaña aun se preocupaba por su hermano y por más reprochable que fuese debía tomar cualquier oportunidad que tuviese.

-Pero Sakuno ¿Por cuánto tiempo más debo verte sufrir?

La pregunta quedo en el aire sin respuesta.

-Sé que es una petición irrazonable y que no tenemos el derecho a pedirte tomar una decisión ahora, pero tú también necesitas saber Sakuno.

Esta vez fue Tomoka la que intervino tomándola de las manos preocupada al ser ella testigo directo del sufrimiento de su amiga en ese tiempo, sabiendo que aun cuando trataba de aparentar que todo estaba bien su rostro se nublaba de vez en cuando.

-Creo que Ryuzaki-chan necesita aclarar sus pensamientos.

Intervino Fuji analizando el tenso ambiente que se había creado ante el ir y venir de comentarios divididos.

-Si, tienes razón. Yo debo regresar en el vuelo de mañana, pero me gustaría verte antes de irme.

Informo Ryoga tomando sus cosas dispuesto a abandonar el local.

-No te obligaré a hacer nada que no quieras y decidas lo que decidas seguirás siendo mi pequeña hermanita.

Con dulzura acaricio su cabeza compresivo despidiéndose del resto con un corto discurso saliendo del lugar. Tras su partida, sus viejos superiores hablaron respecto a lo que sabían de toda la situación y su preocupación al enterarse de todo lo ocurrido, desde su separación hasta la incredulidad de asimilar que no regresarían.

-Somos amigos, por eso no quisimos fisgonear a pesar de que nuestra fama nos precede.

Intento animar el ambiente sin éxito Eiji.

-Solo supimos que algo en lo que no debíamos intervenir había ocurrido, de no ser así ustedes no hubiesen terminado de la manera en la que lo hicieron.

Aclaro disculpándose por no haberlos apoyado de una manera más activa en todo ese tiempo.

-Sabíamos que Echizen era despistado, pero nunca dudamos de su relación.

Hablo Inui.

-Momoshiro nos había contactado desde hace mucho diciéndonos sobre la extraña conducta de Echizen, sin embargo, ninguno insistió ante su fastidioso discurso y pocas ganas de hablar.

Aclaro Kaido.

-Hoy no venimos aquí a convencerte de hacer algo que no desees o para lo que no te sientas preparada, sino para actuar como los sempais de nuestros integrantes más pequeños. Los apoyaremos a ambos.

Explico Oishi con una sonrisa.

- ¿Y si no puedo al final?

Pregunto dudosa.

-Aun así, estaremos contigo.

Contesto Sumire.

-Solo podemos hacernos una idea de lo que ocurrió, pero aun si no podemos hacer que tu dolor desaparezca sí que podemos apoyarte y reconfortarte. Las dudas siempre estarán y el tiempo seguirá su curso, pero tú eres la única que puede propiciar el cambio paso a paso aceptando tu debilidad y enfrentando tus decisiones pasadas y futuras.

La noche había bañado todo a su alrededor cuando ingreso en su habitación en casa de la entrenadora siempre dispuesta para ella, sin encender la luz se acerco a un viejo escritorio cerca de la ventana deteniendo su mano al tocar la cerradura para abrirlo; suspiro con fuerza jalando del cajón con fuerza contemplando todas las cartas apiladas una sobre otra al punto que rebosaban en el diminuto espacio.

- ¿Por qué a pesar de todo no puedo odiarte?

Pregunto al aire encendiendo una lampara de noche y sentándose en la mesa algo infantil para su edad.

-No podía odiarte, pero tampoco perdonarte… ¿Qué se supone que hiciera? ¿Recibirte con una sonrisa luego de ganar el campeonato aun cuando lo antepusiste sobre mí?

Río sarcástica mientras tomaba valor para leer una de las cartas abriendo los ojos a tal punto que estos dolieron.

- ¿Qué es esto?

Dijo temblando mientras comenzaba a abrir cada una de las cartas a prisa.

-Entonces…. ¿la que no quiso enfrentarlo fui yo?

Hablo apretando los labios sintiendo como el cumulo de sentimientos forzados a permanecer dentro de una pequeña caja finalmente salían, al darse cuenta que dentro de cada uno de los sobres se encontraban escritos lugares cercanos a su casa con horas para verse con el mensaje final "te esperaré" justo después de largas disculpas y palabras de amor, así como desgarradores sentimientos de agonía.

- ¿Cómo se suponía que supiera que tu supuesta amiga te había engañado si no me lo aclaraste en ese momento?

Azoto sus manos contra la mesa con ira sabiendo que Ryoma ya le había hablado sobre aquella mujer e incluso en ese tiempo, mientras las revistas hablaban sobre un supuesto romance, él hasta le había enviado una foto de su entrenamiento alegremente diciendo que finalmente había encontrado un oponente adecuado para jugar con las mismas vibras que sus superiores del Seigaku.

-Nosotros hablábamos por video llamada cada vez que se quedaba en el departamento de Ryoga e incluso lo reprendí por sacarlo de su casa.

"En casa no puedo hablar así contigo, el viejo luego espía tras la puerta y no puedo deshacerme de él y sus burlas" Recordó su infantil respuesta tras desvelarse toda una noche hablando de esa manera.

-Incluso en esa situación dude que realmente hubieras sido tú quien llego a esa situación, pero el dolor y la irá no se alejaron de mí a pesar del tiempo e incluso dudo que los pueda separar de mí ahora.

Lloro amargamente sabiendo que no se arrepentía de su decisión, ella eligió velar por sus prioridades en una relación, no estaba dispuesta a permitir que ante una decisión importante su pareja eligiera lo material sobre su familia. Sabia que Ryoma amaba el tenis y que había trabajado duro para llegar a ese punto, pero ¿no habrían más partidos? Incluso si tenia un contrato o lo que fuese ¿no podría haberle al menos pedido que esperase un momento a que terminara de jugar? Si tan solo le hubiera pedido en ese momento de duda que lo esperase seguramente lo habría hecho, ¿en que rayos pensaba? ¿ganaré el partido para darme valor de enfrentar a la persona a quien acabo de engañar?

-Posiblemente eso fue lo que pensó.

Sonrió dolida molesta por conocerlo tan bien.

-Aun no puedo perdonarte, pero quiero sanarme entonces debo enfrentarte.

Se dijo recostado su cabeza sobre las cartas regadas por todo el mueble.