Capitulo 20
Una decisión valerosa.
Había estado de mal humor todo el día sin razón aparente, podía decir incluso que la culpa estaba dividida entre su padre, compañeros de grado y superiores, sin embargo, no tenía certeza de que realmente ellos fueran los causantes de su humor debido a que era casi una rutina diaria hacer comentarios inoportunos o tratar de fastidiarlo de alguna manera, entonces ¿Por qué ese día era distinto? Trato de hacer memoria en lo que había sido su día desde que se despertó, su padre había sido ruidoso desde temprano, aunque por alguna razón tenía una expresión divertida en su rostro y extrañamente aquella mañana se había dedicado casi de lleno a molestar a su madre ocasionado que pudiera salir sin mayor queja de su casa salvo uno que otro comentario de su progenitor por tanto lo tacho de la lista de posibles perpetradores. Supuso que su superior mas cercano podría ser la siguiente opción, no obstante, termino tachando la idea recordando que si bien había sido bastante insistente con algún tema al que no le presto suficiente atención como para nombrar durante el día fue lo suficientemente tranquilo como para permitirle pasar su receso solo el cual disfruto durmiendo en la azotea. Su siguiente opción fueron sus compañeros de grado y aunque fue ruidoso entrar al salón por el bullicio que escucho ese día los novatos y las molestas niñas que normalmente rodeaban su pupitre solo le dedicaron los buenos días habituales y continuaron con su bullicio en otro lado por tanto fueron descartados. Suspiro irritado por la situación mientras se dirigía a las canchas de tenis topándose con una vista bastante peculiar.
- ¿Qué ocurre?
Pregunto colocándose a la par del capitán quien observaba a una distancia cercana como los titulares charlaban amenamente con la nieta de la entrenadora mientras rodeaban a ambas femeninas.
-Ryuzaki-san vino a visitar a Ryuzaki-sensei y los demás aprovecharon para felicitarla.
Explico el capitán preparando su raqueta luego de que el mismo había felicitado a la castaña.
- ¡Ey, Echizen!
Lo llamo Momoshiro elevando su mano para que se acercara, Ryoma frunció el ceño en el acto al verlo tan dispuesto a burlarse de su persona.
- ¿No iras?
Pregunto su Tezuka.
-Voy a prepararme.
Fueron sus secas palabras antes de alejarse para posicionar sus cosas en una banca cercana.
-Echizen ¿Por qué no te acercaste? Te estuve llamando.
Cuestiono su amigo acercándose a él luego de que la entrenadora diera indicaciones para el inicio de las practicas.
-Es verdad Ochibi, incluso el capitán y Kaido se acercaron.
Anuncio Eiji refunfuñando mientras sacaba su raqueta luego de calentar.
-Bueno, él y Ryuzaki-chan están en el mismo salón por lo que talvez hablaron antes de llegar aquí.
Aclaro Fuji.
- ¿Realmente es así? Ni siquiera fui a verlo en el receso por si había algo en su clase, pero ella dijo que almorzó con sus amigas.
Se quejo Momo suponiendo que su supuesta consideración hacia su amigo no había servido para nada.
-Vamos, seguramente Echizen hablo con Ryuzaki-san al menos una vez en el día así que dejen de molestarlo.
Intervino Oishi tratando de apaciguar a sus compañeros de equipo quienes comenzaban a hacer un gran alboroto tratando de sacarle algo de información al más joven sin éxito alguno mientras Ryoma aprovechaba para escabullirse de ellos.
-¿Realmente creen que haya hablado con ella?
Pregunto Eiji un tanto enojado por la actitud del menor.
-Según mis datos hay un 89% de probabilidad de que no hayan intercambiado palabra alguna durante el día.
Anuncio Inui junto a ellos desatando un nuevo argumento entre los titulares quienes comenzaron a idear formas para obligar al peliverde a acercarse a Sakuno.
-Creo que después de lo que comento eso no será posible.
Les recordó Kawamura refiriéndose a la conversación que habían tenido momentos antes con la joven y escuchando los suspiros resignados de sus amigos.
-Echizen, te toca con Kaido.
Escucho decir a su capitán agradeciendo que su compañero fuese el que menos interés tenia con aquellos temas logrando despejarse luego de unos cuantos sets e incluso lamentando cambiar de compañero.
-Tiene bastante tiempo que se fue, por eso te dije que te acercaras.
Escucho decir a su amigo mientras bebía agua.
-No se de que hablas.
-No quieras fingir conmigo, desde el inicio de los partidos has estado buscado con la mirada a ya sabemos quién.
Lo delato Momo tomando asiendo en la banca junto a sus pertenencias.
-Solo vino para confirmar el horario con su abuela para la cena en su casa, tenia algo de prisa así que se fue tan pronto pudo.
Explico.
-No hablaste con ella en todo el día ¿cierto?
Ryoma lo miro con fastidio al ser descubierto dándose cuenta finalmente la raíz de su molestia y mal humor a lo largo de ese día. Desde semanas antes sus compañeros lo habían estado molestando luego de enterarse por Osakada lo que acontecería aquel día, sin embargo, y contra todo pronostico justamente ese día le fue imposible toparse con la castaña. Se suponía que tendrían los deberes juntos, no obstante debido a un cambio de horarios termino por cambiar el puesto con otro compañero descartando la posibilidad de toparse a solas y puesto que sus padres creían que él había salido temprano se dispusieron a jugar entre ellos hasta darse cuenta que aun permanecía en la casa; por otro lado Momoshiro se encargo de recordarle todo el camino sobre lo dicho por Osakada terminado por ignorarlo al sentirse malhumorado por perder la oportunidad de cumplir con su tarea sin espectadores molestos rechazando cualquier acercamiento que pudiese ser motivo de acoso los días subsecuentes y aun si hubiese querido con toda la gente rodeándola desde tempranas horas de la mañana le fue prácticamente imposible el siquiera considerar acercarse e incluso a la hora del almuerzo donde creyó podría usar a su latoso superior como excusa para acercarse si el lo arrastraba como de costumbre se dio cuenta que justamente ese día había decidido darle su espacio. Giro su cuerpo en dirección contraria a su compañero de equipo quien había iniciado una especie de sermón dispuesto a ignorar cualquier cosa que saliera de su boca irritado por creer que después terminadas las practicas lo estaría esperando para decirle "buen trabajo" como habitual.
-Echizen.
Lo llamo la entrenadora divertida por su semblante refunfuñante.
- ¿Qué ocurre?
Pregunto dispuesto a irse lo más rápido posible a su casa antes de ser capturado por algún extraño juego de sus superiores quienes se la habían pasado acosándolo todo él entrenamiento.
-Lamento pedirte esto, pero parece ser que debo entregar algunos documentos y tomará un rato ¿podrías pasar al supermercado cercano y comprar algunos ingredientes? Se suponía que me tocaba llevarlos, pero me temo que terminaría muy tarde, solo tienes que comprarlos y esperarme en el parque cerca del supermercado creo llegar en el tiempo justo que termines las compras por lo que no tendrás que esperar demasiado.
Ryoma no estaba muy motivado por aquella tarea, sin embargo, al notar como sus compañeros de equipo esperaban desde una distancia prudente con caras expectantes decidió aceptar como medio para librarse de posibles tretas.
-De acuerdo.
-Gracias, aquí esta la lista y el dinero. Realmente no creo tardar demasiado, pero por si acaso es mejor tener compañía.
-Estoy bien, gracias.
Aseguro rápidamente evitando que aquello fuese tomado como invitación hacia sus superiores.
-Muy bien, entonces nos vemos en un rato.
Con calma Ryoma asintió tomando sus cosas mientras caminaba a paso lento lejos de sus amigos advirtiéndoles que tenia una diligencia que cumplir para la entrenadora viéndola asentir en voz alta y agradeciendo por aquel escudo para cualquier posible plan tejido por las caras decepcionadas que se alejaban resignados.
-Supongo que no debí escuchar a Nanako.
Suspiro tocando el objeto dentro del bolsillo de su jersey azul con blanco. Ingreso sin animo al establecimiento y comenzó a colocar las cosas dentro de una canasta fastidiado por las elecciones que usualmente el no tomaba al comprar productos pues normalmente solo se encargaba de cargar las bolsas tras ser elegidas por su madre o prima.
- ¿Ryoma-kun?
Aquel llamado lo desconcertó creyendo que sus oídos le jugaban una mala broma.
- ¿Ryuzaki?
Nombro al verla parada junto a él con un cesto igual al suyo.
-No-no creí que nos encontraríamos aquí.
Dijo tiñendo sus mejillas del mismo color que su blusa.
-La entrenadora me pidió hacer unas compras porque ella tiene cosas que atender.
Aclaro mecánicamente.
- ¿Mi abuela? Ella me llamo hace un rato pidiéndome venir a comprar las cosas para la cena porque tenia que entregar unos documentos.
Al escucharla Ryoma no pudo evitar pensar en las palabras de la mujer "por si acaso es mejor tener compañía". Le había tendido una trampa más ruin que la de sus compañeros.
-Supongo que, ya que estoy aquí, entonces…digo, puedes…
La escucho organizar sus palabras captando rápidamente lo que trataba de decir interrumpiéndola casi en el acto para sorpresa de la castaña.
-Supongo que solo necesitaremos una canasta.
Dijo tomando la que ella tenia en las manos y dirigiéndose a colocarla en su sitio solo para regresar a su lado a paso lento.
-Normalmente solo soy acompañante así que yo puedo cargar las cosas.
Aclaro recibiendo una tierna sonrisa en respuesta. Para su sorpresa el tiempo de compras no fue tan monótono como solía ser cuando acompañaba a las femeninas de su hogar, pues esta vez Sakuno en un intento por hacer conversación explicaba algunos datos básicos para elegir los alimentos respondiendo amigablemente cada vez que él parecía tener duda con algo incluso cuando solo lo miraba por una fracción de minuto, incluso se pregunto como era capaz de leer prácticamente sus pensamientos, pero aun así seguía manteniendo su torpe personalidad.
-Supongo que eso es todo.
Ryoma la contemplo un momento luego de salir de la tienda.
-Ryuzaki-sensei dijo que la esperara en el parque cercano.
Dijo comenzando a caminar con las bolsas mientras era seguido por la castaña.
-Debe ser pesado te ayudo.
Trato de decir.
-Esta bien.
Fue la estoica respuesta del tenista quien mantenía el ritmo junto al suyo.
-Talvez tarde un poco más en venir, si estas ocupado y-yo puedo esperarla.
Intento decir la castaña luego de esperar cinco minutos en silencio en una banca del parque.
-Esta bien.
Contesto mirando un punto especifico del paisaje con poco interés.
- ¿Ryuzaki-sensei cocinará?
Aquella pregunta impacto un poco a Sakuno, pues no espero que el tenista intentara iniciar una conversación.
-Si, ella es quien me enseño a cocinar. Debido al trabajo de mis padres les resultaba difícil preparar la comida así que mi abuela y yo nos encargábamos de prepararla cada cumpleaños desde que era pequeña y se terminó volviendo una tradición.
Aclaro risueña. Esa expresión provoco en Ryoma un cálido sentimiento ya que si bien, la había visto sonreír en varias ocasiones esta era la primera en que veía esa expresión tan soñadora y encantadora.
-Así que es por eso.
- ¿Eh?
Se pregunto ella ante el comentario.
-Tu comida, sabe bien debido a que has practicado desde hace mucho.
Sakuno se sonrojo en el acto ante el súbito cumplido por parte del tenista quien luego de haber comido algunos de sus platillos solo respondía con monosílabas.
-S-si quieres…mañana puedo llevarte un po-poco de lo que preparemos hoy.
Articulo casi en un susurro, aunque lo bastante claro para que él lo escuchara, aunque más bien Ryoma creyó que era posible que hubiese desarrollado una extraña habilidad para interpretar los balbuceos de la castaña, fuese así o no realmente le tenia sin cuidado terminado por sonreír divertido.
-Lo estaré esperado, mañana es viernes así que es más fácil que subas a la azotea.
Sakuno ya no sabia como controlar las mil tonalidades que recorrían su cuerpo entero preguntándose si acaso era un sueño lo que estaba sucediendo. Era cierto que su relación con Ryoma había avanzado, pero nunca imagino que, a este punto, talvez finalmente la estaba considerando una amiga.
-Si.
Fue la corta respuesta que pudo articular.
-Ryuzaki.
La llamo haciendo que girara su rostro para verlo, sin embargo, algo obstruyo su campo de visión casi en el acto debiendo bajar la cabeza y sujetar con ambas manos el objeto colocado sobre su cabeza.
-Happy birthday
Dijo con voz ronca sujetando con una mano la gorra para evitar que la castaña pudiese verlo, pues contrario a su personalidad habitual podía sentir sus mejillas calientes.
- ¡Gracias Ryoma-kun!
Respondió emocionada levantando la mirada aun sujetando la gorra blanca del ambarino. Ryoma no supo que más hacer ante la escena que el mismo había provocado tragando saliva al notar aquellas rosadas mejillas levantadas por una sonrisa que se extendía de extremo a extremo de su fino rostro y cubierta por la gorra que ahora maldecía no tener para ocultar su cara.
-Tienes algo aquí.
Comento sacando su mano de su bolcillo y acercándola al espacio que aun no cubría la gorra.
-Gracias.
Dijo nuevamente colorada arrugando su falda ante lo inverosímil de la situación.
-Nos vemos mañana.
Lo oyó decir de improvisto mientras se levantaba de su asiento y comenzaba a alejarse.
-Ryoma-kun, tu gorra.
Trato de llamarlo levantándose de su asiento.
-Mañana junto con el obento.
Aclaro secamente sin girarse a verla mientras se adentraba en el parque.
-Sakuno.
Escucho que la llamaban a su espalda.
- ¡Abuela!
Respondió al verla llegar en el auto.
-Veo que te divertiste con las compras.
Rio señalando la gorra en su cabeza provocando que la joven automáticamente llevara sus manos a ella en vergüenza topándose con algo que antes no estaba ahí. Con cuidado lo tomo abriendo los ojos en asombro al notar un pequeño broche rosado adornado con un pequeño gato en él.
-Esto es…
-Vamos Sakuno, aun debemos preparar la cena.
-Si.
La vio subirse al vehículo con una amplia sonrisa luego de colocarse nuevamente aquel prendedor contrariado acerca de lo que aquella vista le había regalado después de todo, fue la primera vez que le regalo algo a una femenina fuera de su familia y eso solo incluía a su madre y prima.
-Al final Nanako tenia razón.
Dijo saliendo de aquellos arbustos en los que hábilmente se oculto al ver acercarse el auto de la entrenadora tratando con todas sus fuerzas de no estar en el momento en que notara el prendedor. Originalmente no tenia planeado comprar nada, sin embargo, ante la insistencia de sus compañeros por recordarle el aniversario de la joven se encontró contrariado en si debía o no obsequiarle algo, después de todo ella le había dado una muñequera bordada para su cumpleaños, así pues paso algunos días sumido en esos pensamientos hasta que un día su prima le pidió acompañarla a hacer unas diligencias a una de las plazas, nunca espero tener que entrar a una tienda de adornos para damas, sin embargo, y aun con su vergüenza no le quedo de otra más que quedarse fielmente al lado de su pariente mientras ella terminaba de elegir lo que fuese que estaba comprando.
- ¡Se parece a Karupin!
Dijo con animo Nanako al notar aquello que capto la mirada de su primo.
-Es muy lindo.
-Si.
Contesto sorprendiendo a la joven ante la sinceridad.
- ¿Talvez pensaste en alguien al verlo?
Pregunto intentando no sonar muy obvia sin éxito alguno, al notar como Ryoma tomaba dos pasos de distancia del objeto y giraba la cabeza tratando de ocultar su rostro con su gorra.
-Nada de eso.
-Umm…Yo me refería a Karupin, ¿acaso hay alguien más?
Ryoma la miro con el ceño fruncido al ser descubierto de la manera más tonta posible limitándose solo a negar con la cabeza.
- ¡Oh! Ya veo, es una lástima. Estoy segura que cualquier señorita que recibiera algo tan lindo estaría contenta.
Soltó aparentemente al aire, sonriendo al notar las miradas indecisas de su pequeño primo.
- ¿Es para alguien especial?
-Solo… es solo que una compañera de clases cumplirá años pronto y mis compañeros de equipo no dejan de mencionarlo.
Acepto finalmente contrario a su orgullo.
-Supongo que es una compañera muy agradable si tus amigos te la mencionan tanto.
-No es tan molesta como el resto.
Acepto sin mirarla fijamente.
- ¿Menos molesta? ¿a que te refieres con eso? ¿Cómo es ella?, talvez pueda ayudarte a encontrar un regalo.
Insistió Nanako.
-Nunca dije que le compraría un regalo.
- ¿Enserio? Es una lástima, a las chicas nos gusta que nos obsequien cosas lindas, especialmente si la persona que nos lo da lo elige él mismo, pero talvez no es tan linda como para usar algo como esto.
Dijo intentando sonar burlona sonriendo al captar la molestia de Ryoma ante el comentario,
-Tiene el cabello demasiado largo, pero…
- ¿pero?
Lo ínsito.
-Creo que le queda bien cualquier adorno.
- ¡Oh! Entonces te gusta su cabello, lo debe tener muy lindo si llamo tu atención.
Ryoma maldijo por lo bajo pensando en la manera de salir de ese molesto interrogatorio.
- ¿Es buena contigo? ¿Alguna vez te ha dado un regalo?
Intento no sonar persistente, pero no podía evitar emocionarse por la llegada de la pubertad de su pequeño familiar.
-Ella me ha preparado almuerzos y…
Guardo silencio un momento dirigiendo su mirada hacia su muñeca, acción que no paso desapercibida.
-Así que ella fue la que te obsequio esa muñequera en navidad. Entonces con mayor razón debes darle algo en su cumpleaños, si es una persona gentil como dices será feliz con lo que elijas darle.
-No.
Intento replicar el ambarino sin éxito.
-Escúchame, si son lo suficientemente cercanos para que te plantees obsequiarle algo significa que quieres hacerlo, pero tu orgullo no te deja. Como tu prima mayor te aseguro que el orgullo solo te acerca al arrepentimiento provocando que pienses muchas veces que la vergüenza no vale el trofeo, sin embargo, por esa misma razón nos quedarnos cuestionándonos sobre lo que podría ser y no en lo que es. El podría o el será son conceptos que normalmente agrupamos juntos y aun así son completamente distintos, podría es la posibilidad de que algo ocurra mientras que será se refiere a tener la certeza de que algo va a suceder, así pues, quien dicta lo que acontecerá es únicamente la persona que inicia la partida decidida a alcanzar el objetivo sin dudas o restricciones mentales. Una decisión valerosa aun con miedo o vergüenza es aquella que tomas anteponiéndote a tus miedos mientras apelas a tus emociones sinceras enfocado en buscar mejores opciones sin dañar a los tuyos. Esta bien tener duda ante la vergüenza de hacer o haber hecho algo, siempre y cuando seas consciente de lo que te llevo a dicho sentimiento y lo que te llevará a hacer tu siguiente movimiento. Lamentarte por lo que hiciste, así como lo que no hiciste tienen un gran abismo entre ellos y aun así saber siempre te llena más que no saber.
Explico tomando el prendedor y colocándolo en las manos de Ryoma.
-El primer paso siempre es el más difícil, pero si no lo das nada comienza y nada termina. No limites tus posibilidades pensando únicamente en evitar los sentimientos de incomodidad que en su mayoría resultan pasajeros, más bien plantéate ambicionar cosas que nunca esperaste desear, si haces eso estoy segura que la resolución que tomes te guiará hacía lo que necesitas de verdad, pues en ocasiones lo que deseamos y lo que necesitamos son cosas que varían entre cada momento y experiencia.
.
.
.
- ¿Ya despertaste?
La escucho decir a su lado.
-Recordé el día en que compré el prendedor. Acompañé a Nanako de compras y lo vi en el aparador, simplemente no pude evitar pensar en ti y en tu suave cabello, pero tenia dudas sobre si dártelo o no; me avergonzaba comprarlo en aquella tienda llena de mujeres y aun más el que los demás supieran que había elegido algo solo para ti, pero el orgullo solo atrae arrepentimiento y si no das el primer paso nada inicia y nada termina. Si yo no hubiese comprado ese prendedor, no hubiese visto tu etérea sonrisa, no hubiésemos almorzado juntos al día siguiente, no habría tomado tu mano con la mía y no habría sabido la calidez de ser más que amigos.
-Ryoma-kun…
Él acaricio su mejilla mientras la contemplaba en aquella amplia cama donde ambos estaban recostados. El llanto que siguió a la declaración fue demasiado para ambos y aun así ninguno de los dos quiso alejarse del otro, la incomodidad había quedado atrás hace bastante y ahora solo quedaba la incertidumbre de lo que debería suceder. Durmieron agotados por su estado mental sin importar las cobijas desordenadas o las memorias ocultas en un cajón incapaces de continuar aquella diluida discusión.
-No limitaré mis posibilidades pensando únicamente en evitar los sentimientos de incomodidad o vergüenza, creo que ahora esta bien ambicionar aquello que deseo con fervor porque mi resolución será lo que me guíe hacia aquello que en verdad necesito. No seré una mitad rota… tu no lo eres, nosotros nunca fuimos un entero porque estábamos enteros por nosotros mismos y a pesar de ellos, de ser dos seres independientes nos complementábamos como uno…perdí la fe en mi ante la vergüenza y poco a poco me fui rompiendo…es verdad que nunca te deje de amar, pero ¿Cómo puedo asegurar que amo de verdad si no me valoro a mi mismo? ¿Cómo puedo darte la seguridad que buscas si me mantengo con dudas sobre mí mismo? ¿En qué momento mi arrogancia se convirtió en orgullo? ¿En que momento me convertí en un ser frugal? ¿Cómo llegue a sentir que este cuerpo es solo un cascaron vacío? Deseo intentarlo…lo haré, pero no sé como dar el primer paso ya que ni siquiera ser donde está la línea de salida.
Una a una Sakuno fue limpiando las cristalinas que recorrían el rostro cansado del ambarino mientras lo escuchaba en silencio dejándose abrazar por la mano de este, sabiendo que el abrazo era más para él que para ella.
-Creo que lo estas dando justo ahora Ryoma-kun.
