Capitulo 21
No puedo odiarte y tampoco quiero ser odiado.
-Veo que te has estado esforzando.
Lo llamo una voz risueña acercándose a paso lento.
- ¿Qué haces aquí?
Pregunto sosteniéndose con todas sus fuerzas de unas barras paralelas a su cuerpo frustrado por las gotas de sudor que no cesaban de caer en sus ojos.
-El viejo no pudo venir por ti hoy y Momo me llamo hace un rato diciendo que saldría tarde así que me toco venir por ti.
Explico.
-Lo siento Ryoma, sabia que si te decía serias capaz de irte por tu cuenta en silla de ruedas con tal de no toparte con Ryoga.
Bromeo Momoshiro a su lado ayudándolo con sus ejercicios.
-Vamos Chibisuke, no es raro que yo actué como tu chofer.
Molesto divertido su hermano. Ya habían pasado algunos días desde que Ryoma había declarado regresar a rehabilitación en preparación para la cirugía, al principio su familia creyó poco probable que hablara en serio puesto que anteriormente había declarado no pisar nuevamente aquel lugar, sin embargo, y para alivio de sus allegados las cosas prosperaron mejor de lo esperado, especialmente por la dedicación renovada que mostraba el ambarino ante cada sugerencia que su terapeuta persona Momoshiro le hacía.
-Tienes consulta dentro de poco así que será mejor que nos apresuremos a cambiarte para ir.
Informo su hermano señalando sus ropas sudadas.
-Lamento la demora, por alguna razón había más personas de las que creí en el tocador.
Aquella disculpa provoco que sus quejas hacia su hermano cesaran limitándose únicamente a buscar la silla de ruedas cercana y sentarse en ella para dirigirse al cambiador.
-¡Oh! Ryoga-san, creía que Nanjiro-san seria quien vendría a buscarnos.
Comento al percatarse de la presencia del mayor quien sonrío divertido al notar como su hermano había tenido que ahogar algún posible comentario en su contra debido a la señorita que constantemente lo acompañaba.
- Ese era el plan, sin embargo, ¿no crees que mi compañía es más divertida?
Pregunto acercándose seductoramente a ella solo para recibir de lleno un golpe producto de una pelota de ejercicio en su espalda.
-Dejate de tonterías y vámonos.
Expreso molesto Ryoma.
-Pero Ryoma-kun aun no te cambias.
Señalo la castaña acostumbrada a los constantes ataques entre hermanos.
-Traeré tus cosas.
Luego de lo dicho se alejó a paso rápido hacia un rincón de aquel cuarto equipado con varios aparatos dispuestos para la terapia.
-Es bueno que hayamos conseguido un lugar en la apretada agenda de esta clínica. Gracias Momo.
Dijo Ryoga agradecido por el espacio abierto a su hermano.
-Bueno, uno de mis superiores me debía un favor, además, ¿Quién sino yo atendería a mi mejor amigo?
Aclaro feliz de que su empleo en aquella famosa clínica de rehabilitación que tanto esfuerzo te costo obtener.
-De cualquier modo, como sigo en entrenamiento en varias áreas uno de mis superiores es quien se encargará de ti en su mayoría yo continuare ayudándote en casa.
Afirmo con una sonrisa despidiéndose de ambos debido a que se le había tarde para su próxima diligencia.
-Es agradable tener buenos amigos.
Le dijo Ryoga a su hermano quien comenzó a mover las ruedas de las sillas para acercarse a la castaña quien se despedía del pelinegro.
-Solo me cambiare la camisa, llegaremos tarde a la cita.
Informo quitándose el polo que traía puesta escuchando un quejido por parte de la femenina quien roja se giro al instante haciendo reír a ambos hermanos casi a carcajadas.
- ¿Cuál es el problema, pequeña? ¿Ahora te pondrás tímida por ver el abdomen desnudo de Chibisuke?
Río Ryoga insinúosamente elevando una ceja acto que contrario la castaña pues era idéntica a la expresión que Ryoma ponía siempre que la molestaba.
-E-eso…
No sabia que decir o cómo defenderse ante aquellas interrogantes, ya que efectivamente ella había visto demasiadas veces más que solo el abdomen descubierto del ambarino, sin embargo, había pasado bastante tiempo desde aquellos días e incluso podía decir que nunca fue una costumbre.
-Esta bien, siempre ha sido del tipo tímida.
Dijo Ryoma sin poder contener su risa burlona al notar las tonalidades que la castaña le regalaba.
-¡Mou! Ryoma-kun.
Se quejo lanzándole la bolsa con el cambio de ropa y saliendo lo más rápido que sus pies le permitieron fuera de la habitación.
-Talvez no quiso ver tu escuálido cuerpo, después de todo el recuerdo de un cuerpo fuerte siempre gana.
Trato de burlase su hermano viendo como el menor implementaba sus productos de aseo personal en su cuerpo antes de colocarse la camisa limpia.
-No ha cambiado.
Aquello sorprendió a Ryoga, hacia mucho que no veía una expresión tan relajada en el rostro de su pequeño hermano y aun más, no recordaba la ultima vez que lo había escuchado reír de esa forma.
-Realmente es agradable tener buenos amigos.
Dijo empujando la silla de su hermano luego de verlo listo dispuestos a dirigirse a su siguiente destino.
-Me alegro de ver que tienes mejor aspecto, se ve que el ejercicio te ha ayudado mucho.
Saludo Arthur mirando de reojo a la castaña quien no se entero de la clara insinuación, ¿Por qué todos los amigos de su hermano eran así?
-Tonterías.
Se quejo Ryoma al ver chocar las manos a ambos hombres como señal de saludo y victoria al molestar al menor.
-Será mejor que iniciemos con el chequeo, supongo que será la señorita quien te ayude a cambiarte.
Rio divertido entregándole una bata azul a Sakuno quien no tuvo tiempo de sostenerla al ser interceptada por Ryoma quien aseguro poder cambiarse solo ante las burlas de su medico y hermano quienes continuaron con comentarios burlescos hacia él.
-Se nota que eras un atleta de alto rendimiento o ¿es la genética? Ryoga también tiene buen físico a pesar de que ya no entrena como solía hacerlo.
Se quejaba el rubio examinando a detalle la condición del cuerpo de su paciente luego de algunos días de acondicionamiento.
-Es increíble que incluso tu reparación se haya estabilizado en tan poco tiempo.
Lo alabo el medico tomando sus signos con ayuda de un sofisticado aparato meintras que Ryoma permanecia indiferente a las bromas en aquella incomoda cama del consultorio.
-Bueno, Chibisuke se ha estado esforzando bastante, incluso en casa ha estado ejercitándose además de que gracias a nuestra chef personal el menú de comidas es bastante saludable y balanceado.
Señalo Ryoga como si tuviese todo el merito de los avances de su hermano.
-Sea como sea llevas un muy buen ritmo, será mejor que lo mantengas lo mejor que puedas. Había dicho que sería en un mes, sin embargo, creo que con el ritmo que llevas sería bueno prolongar un poco más el tiempo quisa mes y medio o dos meses.
Sugirió serio.
- ¿Por qué no ahora?
Refuto Ryoma.
-Había contemplado la posibilidad de un mes, no obstante, según los estudios sería bueno fortalecer tus defensas por tu deteriorada salud antes de la carga que supone la operación además de la rehabilitación. Te veré en dos semanas para contemplar que tan pronto serías apto para programar la cirugía, anímate al paso que vas seguramente será en menos de lo que piensas.
Afirmo alegre Arthur.
-Por cierto, si deseas hacer un ejercicio más demandante tienes toda mi aprobación.
Comento guiñándole un ojo estallando a carcajadas ante el rojo rostro del joven sin saber si aquel tono era debido a vergüenza o enojo.
-Iré a cambiarme.
Fue su estoica respuesta ignorando la mano de su hermano en ayuda.
- ¿Cómo lo ves?
Hablo con seriedad Ryoga luego de escuchar el azote de la puerta hacia el cambiador.
-Antes había mencionado una fecha ni muy lejana ni muy cercana conociendo su estado de ánimo, pero ahora con los estudios estoy convencido de que es posible. Es muy pronto para afirmar que realmente es candidato, no obstante, confió en que si mantiene esta buena racha tendremos buenas noticias.
Explico observando los estudios.
- Entiendo.
-Además seria bueno que le mencionaras sobre lo que hablamos, no se lo he dicho como favor hacia ti hasta ahora, pero como medico es mi deber hacerlo. Es necesario que Ryoma asista a terapia psicológica y psiquiátrica no solo como preparación a la cirugía y rehabilitación sino por su intento de sui…
- ¡Lo sé!
Interrumpió antes de que Arthur pudiese terminar la palabra disculpándose en el acto al notar su acción.
-Es solo que ya nos es increíble que este en este punto, tememos que si le mencionamos terapia de ese tipo se niegue y se ponga a la defensiva nuevamente. Gracias por aceptar mi egoísta petición aun cuando te pone en un aprieto.
-Muchas veces la terapia no es solo para el paciente sino también para la familia. Todos ustedes han sufrido demasiadas cosas y cada uno carga con sus propios arrepentimientos ¿No crees que Ryoma podría tomar otra perspectiva si alguien cercano a él da el primer paso? No digo que lo hagas sino lo deseas, no obstante, la ayuda no llega sola a nosotros a veces debemos pedirla, pues un barco no reconoce a un naufrago que no les hace una señal.
-Pensaré en ello, gracias.
Comprensivo Arthur palmeo la espalda de su amigo quien le sonrió de regreso agradecido.
- ¿Cómo les fue?
Pregunto curiosa Sakuno levantándose de su asiento en la sala de espera.
-Bastante bien, al parecer Chibisuke lleva buen ritmo, aunque es necesario un poco de ejercicio más demandante. Sería bueno que lo ayudaras pequeña.
Le guiño el ojo Ryoga siendo golpeado casi en el acto por su hermano con una de sus muletas.
- ¡Oh! Veo que finalmente te animaste a aceptarlas.
Elogio el mayor refiriéndose al hecho que hasta ese momento su pequeño hermano se había negado rotundamente a usarlas.
-Es mejor que la silla de ruedas o apoyarme a ti.
Aclaro lo más indiferente que pudo un tanto avergonzado por recién recibirlas.
-De apoyarte en mi te libras, pero pierdes la excusa para apoyarte en la pequeña Sakuno.
Río divertido.
-No necesito excusas para ello.
Se defendió comenzando a avanzar seguido de una castaña acalorada por aquel comentario.
.
.
.
- ¡Oh! Parece que fue bastante divertido, debí haber ido yo.
Se quejaba su padre deprimido por no haber podido burlarse como en los viejos tiempos de su hijo menor.
-Fue bastante divertido, hacia mucho que no veía a Chibisuke tan dispuesto a seguir la corriente en un juego.
Explicaba su hijo mayor sentado a su lado en el patio de la residencia Echizen.
- ¿Has hablado con Sakuno-chan?
Escucho preguntar.
-Desde la ultima vez en que se quedaron a solas no lo he hecho, siento que ella vendrá a mi a decirme la decisión que tome cuando lo haga. Puedo hacerme una idea de que fue lo que hablaron al ver la actitud de Ryoma con ella y como ha estado esforzándose, sin embargo, los sutiles cambios que veo en ella no me dicen que lo haya aceptado aún.
Explico.
- Arthur me dijo que es necesario mencionarle la terapia a Chibisuke ahora que esta teniendo esta buena racha, ¿Qué opinas?
-Ryoma es bastante terco y cerrado, pero no perdemos nada con intentarlo. Ya va siendo hora de que se enfrente a sí mismo.
Aclaro su padre.
-Además, algo me dice que muy posiblemente él mismo de el primer paso.
.
.
.
-Momo-sempai envió un mensaje diciendo que talvez demore más de la cuenta y que no lo esperemos para cenar ¿Te apetece cenar ahora o más al rato?
Le pregunto asomándose a su habitación donde lo contemplo tumbarse cansado en la cama con ayuda de las mulatas luego de haberse duchado.
-Quizás después, aun me falta ejercitarme un poco más.
Contesto recuperando el aliento del agotador día.
-Sería bueno que descansaras un poco, hoy fue un día ajetreado. Mira esto, ni siquiera te has secado bien el cabello.
Lo regaño acercándose a él y tomando la toalla de su cuello comenzó a pasarla suavemente por la cabeza del joven casi como si fuese un masaje.
-Se siente bien.
Lo escucho susurrar más para él que para su acompañante haciéndola sonrojar.
-Esta listo, de nada servirá el esfuerzo si te enfermas por no cuidarte.
La escucho decirle con una cálida sonrisa frente a él.
-Puede ser.
Dijo atrayéndola hacia él con sus manos alrededor de la delgada cintura mientras colocaba su cabeza en su vientre tratando de profundizar el abrazo mientras aspiraba su delicioso aroma.
-Parece que algunos hábitos no los has cambiado.
Rio la joven recordando como en el pasado Ryoma aprovechaba cada oportunidad que tenia para apoyarse de aquella manera en ella e incluso siendo el mismo quien provocaba la situación al pedirle que secara su cabello o le pasara alguna prenda.
-Eso es trampa.
Se quejo Sakuno al sentir como era jalada perdiendo el equilibrio y cayendo sobre el ambarino quien divertido se refugiaba en aquella amplia cama donde antes se encontraba sentado.
-Ciertamente algunos hábitos no han cambiado.
Rio el peliverde acariciando el rostro de la joven quien lo miraba con el ceño fruncido sabiendo que cayó completamente en la trampa de Ryoma como siempre hacia en el pasado.
- ¡Mou, Ryoma-kun!
Aquella expresión lejos de darle miedo o alertarlo no hizo más que incitarlo a juntar sus labios con los contrarios sorprendiendo a la castaña quien en un primer pensamiento trato de alejarse siendo impedida por el fuerte agarre del joven.
-Ryoma-kun yo…
Le fue imposible hablar pues aquellos cálidos besos poco a poco comenzaron a subir de intensidad.
-Te amo, nunca deje de hacerlo aun cuando lo intente…por favor si quieres que suplique lo haré así que solo déjame intentarlo una vez más…déjame intentar enamorarte una vez más…déjame intentar recuperar tu confianza…
-Hemos tenido esta conversación cada día y sigues repitiendo lo mismo, pero no sé cómo yo podría aceptar confiar en ti otra vez y temo herirte de no poder hacerlo dándote falsas esperanzas, no es justo para ninguno de los dos.
Respondió intentando incorporarse nuevamente siendo evitado nuevamente por el agarre del ambarino.
-Por mi esta bien, lamentarte por lo que hiciste o por lo que no hiciste guardan un gran abismo y aun así siempre te llena más saber. Dijiste que querías curarte, yo quiero que lo hagas y quiero ayudarte a hacerlo, tu dijiste que dos mitades rotas no forman una entera, pero ¿qué tal si esas mitades se apoyan para volver a armar sus pedazos rotos por sí mismos?
-No puedo prometerte nada y aun cuando parezca que todo va bien puede que decida irme, ¿aceptaras mi decisión?
Aquella pregunta estrujo el interior de Ryoma ¿Realmente podría aceptar que ella se fuese nuevamente? La contemplo sobre sí con esos ojos brillantes mirarlo.
-Prometo aceptar aquello que me digas con honestidad te hará feliz.
Dijo en un doloroso suspiro al verla derramar una pequeña lagrima.
-Solo prométeme que hasta ese momento llegue me dejarás amarte una vez más…sentirte una vez más…
Sakuno trago saliva al mirar su expresión suplicante. Ella aun lo quería, pero ¿aun lo hacia de la misma manera? ¿Cómo él podía asegurar que nunca la dejo de amar con la misma intensidad? ¿podría siquiera poder intentarlo de la manera en la que él desea? ¿realmente era optimo arriesgarse de aquella forma? Después de todo ella ya había cruzado en más de una ocasión la línea que supuestamente se había trazado, estar en aquella posición lo demostraba. Lo sintió acariciar su mejilla como siempre le había gustado ser tocada, con sus grandes y extrañamente delicadas manos.
- ¿Sakuno?
La llamo preocupado al notar como ella se apartaba de él incorporándose en el acto hasta quedar nuevamente sentado en la orilla de la cama dispuesto a disculparse de haberla incomodado paralizándose en el acto al ver como ella parada frente a él comenzaba a desabrochar los botones delanteros de su vestido hasta dejarlo caer.
-No puedo odiarte y tampoco quiero ser odiada por ti, pero si puedes aceptar que tal vez descubra que mis sentimientos han cambiado podre intentar ponerle fin a aquello que necesita ser finalizado.
Dijo terminando por desprenderse de la última fibra de protección de su cuerpo acercándose lo suficiente como para escucharlo tragar entre su agitada respiración con aquellas pupilas dilatadas como si el manjar más apetitoso fuese presentado luego de años de inanición.
-Eres tan astuta.
Lo escucho rugir mientras tiraba de ella hasta hacerla sentir aquel bulto más grande de lo que recordaba.
-Si no estas segura pídeme detenerme ahora, después no podré.
Dijo aferrándose a sus últimos intentos de cordura siendo disueltos tras un torpe beso por parte de ella.
-Sakuno.
Fue lo ultimo y el inicio de todo, ahora no había marcha atrás.
