Capítulo 22
El lobo que quería volar
- ¿Entonces que hiciste al despertar luego de esa noche?
Aquella pregunta revolvió su estomago sintiendo ganas de escupir todo lo que le habían obligado a ingerir antes de llegar a aquel cuarto blanco con cuadros en acuarela.
-Intenté huir, sin embargo, fui descubierto y en su lugar ella se alejó.
Respondió desviando su mirada.
- ¿Debido a que intentaste escapar?
Suspiro cansado de las interminables preguntas que solo lo hacían cuestionarse la razón de aceptar ir a aquel lugar una vez más.
-Creí…que no merecía sentir esa alegría nuevamente. Herí a todos y de alguna forma la convencí de darle una esperanza sabiendo que se volverá a ir, algo dentro de mi desea aferrarse y por otro lado sé que solo hablo desde mi lado egoísta. No merezco el trato que ellos me dan y mucho menos el estar con ella una vez más.
Dijo.
-Y aun así tu has sido quien le pide otra oportunidad.
-Simplemente he pensado que si se terminara yendo al menos quiero estar con ella una ultima vez y aun así me reprocho y culpo cada vez que las palabras salen de mi boca o mis extremidades no escuchan a mi cerebro. No esta bien que desee ser feliz una vez más, todos estarían mejor si solo yo no estuviera.
Acepto finalmente apretando los dientes.
- ¿Entonces porque aceptaste la cirugía al grado de ir a rehabilitación?
-Ella vino hasta aquí deseando ayudarme, es el tipo de persona que se lamentara de no haber podido hacer nada; tampoco es justo para mi familia o Momo, me di cuenta que ellos estaban tan desesperados que recurrieron a lo único que creyeron podría ayudarme aun perdiendo su orgullo…simplemente quería que cuando me fuera no sintieran que fue su culpa.
Apretó ambos puños mientras miraba a su receptor cansado y liberado de finalmente revelar cual era su objetivo.
- ¿Has pensado en morir?
Sonrió en un bufido contemplando la pintura tras el hombre de aspecto pulcro frente a él.
-Ese ha sido mi único pensamiento desde mucho.
Declaro seguro de sus palabras.
.
.
.
-No espere que aceptara venir tan fácilmente.
Menciono en voz baja Ryoga en compañía de su padre quien ojeaba una de las revistas de la sala de espera.
-Lo sorprendente es que regresara luego de la primera consulta.
Respondió interesado por la cara de algunas modelos que aparecían en las páginas.
-La pequeña Sakuno finalmente hablo conmigo, supongo que luego de ver que Chibisuke acepto venir a terapia creyó que las cosas podrían mejorar.
Comento quitándole la revista de las manos a su padre quien comenzaba a poner caras extrañas.
-Dijo que llegaron a una especie de acuerdo, ella intentara descubrir nuevamente como se siente respecto a él siempre y cuando él acepte su decisión final sin importar cual sea. Aunque parecía algo arrepentida al mencionar ciertos aspectos de su comportamiento un tanto impropios para su objetivo según ella, aseguro que su decisión es pensando en lo mejor para ambos. Si te soy sincero y si debo ser objetivo, creo que ella se esta colocando en una situación peligrosa creyendo que de esa manera encontrara una respuesta a como se siente, no dudo que quiera a Chibisuke, sin embargo, reunirse con él cuando se encuentra en este estado deplorable puede confundirse más con lastima que como cariño. Con esto no me refiero a que sus intenciones de ayudarlo al venir aquí sean malas o vanidosas, sino más bien desde el punto en que quizás ella este intentando solventar su propia culpa por la condición de Chibisuke al hacer todo lo que hace. Sé que soy el principal culpable de que ella este aquí, aun así, me parece increíble que desde su punto de vista crea que lo que hace no tiene nada que ver con su propia incapacidad para negarse a ayudar a los otros. Chibisuke acepto venir aquí, pero quizá no es el único que lo necesite, después de todo cada uno de nosotros esta roto de alguna parte.
Hablaba en un discurso fluido, como si todos aquellos pensamientos hubiesen estado acumulados uno tras otro en la espera de un momento de calma para finalmente ser expuestos.
- ¿Alguna vez te conté la historia del pequeño lobo que quería volar?
Ante la súbita pregunta que consideraba fuera de lugar, su hijo mayor negó con la cabeza mientras lo miraba con expresión extraña.
-Había una vez un pequeño lobo con brillante pelaje color gris, era tan hermoso que los otros lobos eran atraídos hacia él como si del próximo líder se tratase haciendo fila para poder sentir aquel terso pelaje; el pequeño lobo estaba muy orgulloso de aquello así que todos los días trataba de limpiar su pelaje en un riachuelo del bosque confiado de que cuando creciera seria el más grande y bello de todos, sin embargo, al transcurrir el tiempo se dio cuenta de que aun con aquel bello pelaje el resto de sus iguales crecían exponencialmente más que él comenzando a ignorarlo, pues aquello que consideraba su mayor fortaleza ahora se veía opacado por los grandes colmillos y músculos del resto. Un día triste por ser ignorado por quienes anteriormente lo seguían con halagos sin cesar decidido encontrar una nueva fuente de fortaleza para presumir al resto; camino sin rumbo por el bosque por mucho tiempo sin saber exactamente a donde se dirigía, fue entonces cuando una sombra sobre su cabeza que paso rápidamente capto su atención topándose con una imagen que nunca antes había visto; una pequeña ave con largas plumas adornando su cola había volado delicadamente hasta aterrizar en las ramas de un árbol. –"¿Qué eres tú?" -pregunto el lobo para sorpresa del ave -"¿Qué soy yo?"-respondió extrañado por su pregunta. –"Si, ¿qué tipo de ser eres tú? Jamás había visto a un ser con una cola como la tuya, he visto a muchos como tú, pero nadie igual a ti ya que tus plumas son muy hermosas". -Explico tratando de ser entendido. –"Si te refieres a mi nombre no tengo uno, mi madre dejo el nido tan pronto como me crecieron las plumas así que nunca pregunte como debería referirme a mi mismo." Explico –"¿y no te sientes molesto por eso? ¿Cómo sabes quien eres sin un nombre?"-Expreso como si lo que acababa de escuchar fuese una gran calamidad. –"Bueno, ciertamente no tengo un nombre si me lo preguntas pues nunca me dieron uno y yo tampoco busqué o pedí por uno, sin embargo, nunca he dudado o me he preguntado quien soy por algo tan banal como lo es un nombre. - "Aquello era algo sin precedentes para el lobo quien desde su nacimiento fue reconocido en su manada y nombrado para distinguirse del resto. –"¿Entonces cómo puedes distinguirte del resto de tu especie?" -Cuestiono –"¿Del resto de mi especie? ¿Un nombre hace que sea distinto a ellos? ¿superior o inferior? O ¿tal vez mejor en alguna área?" -respondió con dudas –"Por supuesto, con un nombre el resto puede decir quien eres y señalar las cualidades que tienes, por ejemplo, uno de mis hermanos le decimos Kiba debido a sus afilados colmillos y a otro lo llamamos veloz pues es quien más rápido corre de toda la manada." -Aclaraba –"Y ¿Cuál es tu nombre?" "- Es "gri Kurt" pues tal y como dice mi nombre soy el lobo con un suave pelaje gris. Antes todos me alababan por mi suave y brillante pelaje, sin embargo, ahora que todos crecimos y soy uno de los más pequeños los halagos que constantemente recibía dejaron de llegar, me sentí tan triste que salí a buscar una nueva cualidad para ser reconocido por el resto." -Dijo –"Entonces ¿Por qué no solo cambias tu nombre? Si dices que el nombre define lo que eres entonces es muy fácil solucionar tu problema, únicamente debes cambiar tu nombre. Si lo deseas yo puedo darte uno ahora mismo."-Intento animarlo el ave –"No, lo entendiste mal. El nombre es dado en base a lo que somos y nuestras fortalezas, desde cachorros somos reconocidos por alguna habilidad y crecemos para perfeccionarla, nosotros definimos al nombre no al revés." -El ave no terminaba de entender la extraña explicación ¿para que era necesario crecer siguiendo una impetuosa tarea solo para ser tomado en cuenta? Si eran una familia como decía entonces era obvio que aun sin una todos sabrían de quien se trataba. –"¿Entonces que clase de nueva habilidad estas buscando?" –"No estoy muy seguro, pero luego de ver tus hermosas plumas y tu esplendida manera de volar quisiera poder hacer algo como eso." –"¿Volar?" -Pregunto el ave extrañada por la inusual solicitud. –"Nunca antes he visto a un lobo volar, sin embargo, en agradecimiento por tu explicación sobre aquello que llaman nombre, te ayudare." -De esa Manera el ave y el lobo pasaron varios días intentando formas para que el lobo lograse volar sin éxito alguno pues aun cuando logro saltar de un árbol a otro no logro mantenerse en el aire como el ave, cansado y decepcionado decidió regresar junto a su manada luego de agradecer a su nueva amiga por permanecer a su lado todo ese tiempo; al llegar pudo notar como todos los que alguna vez lo ignoraron se reunían a su alrededor como en los viejos tiempo alegres de ver que se encontraba a salvo y contándoles sobre su decepcionante entrenamiento para lograr volar se sorprendió ante los innumerables halagos que recibía producto de su demostración de saltos de altura así como la nueva fuerza en sus patas, no entendía realmente lo que ocurría ¿lo reconocían por sus saltos? Pero si su principal meta era volar y no lo había logrado, poco tiempo después comprendió que aquella habilidad que había desarrollado era única pues ningún otro lobo era capaz de saltar como él lo hacía, feliz ante ello decidió visitar a su amiga el ave para contarle como ahora sus amigos volvían a llamarlo y buscarlo topándose con ella tal y como la primera vez que se vieron. –"Ha pasado un tiempo." -Le dijo el lobo saltando hasta donde ella se encontraba. –"Bastante diría yo, veo que estas en buen humor." –"Así es, ahora todos han vuelto a halagarme, me piden que salte para ellos o que atrape alguna que otra presa que corre lejos, si te soy sincero es bastante cansado, pero me esfuerzo cada día para seguir siendo reconocido por mi salto. Algunos han comenzado a imitarme y aunque los ayudo a practicar en ocasiones me preocupo al pensar en que alguien mejor a mi llegará y ahora deberé buscar una nueva cualidad que admirar." -el ave quien lo escuchaba atentamente se acerco un poco más al lobo y pregunto. - "¿Es realmente necesario gastar tanto tiempo y energía buscando formas de impresionar a los otros? He pasado mi vida sin un nombre y no me lo cuestione hasta que te conocí, creí que luego de entender la razón tras tus acciones encontraría nuevas formas de mirar quien soy, pero la verdad es que aun cuando me alegra haberte conocido y aprendido cosas que no sabía gracias a ti el comprender la pesada carga que implica ser reconocido por los otros me deja aliviado de saber quien soy y las cosas que puedo hacer. Puedo volar, puedo cantar, puedo comer deliciosa fruta de las copas más altas de los árboles, puedo estirar mis alas y celebrar con mis abundantes plumas, pero tú a pesar de todas las buenas cualidades que tienes y en las que seguramente eres mejor que yo, sigues mortificándote por complacer a los otros y realmente no puedo entenderlo, a pesar de todo el esfuerzo que pusiste continúas presionándote a ti mismo para demostrar algo que ya has logrado. En algún momento me dijiste que supiste lo que es ser amado cuando alguien más te reconforto, sin embargo, yo puedo decirte que eres mi amigo sin antes haber tenido uno. No digo que el reconocimiento de otros no sea importante, yo fui muy feliz cuando me hablaste por primera vez halagando mi aspecto y me pongo contento cuando me haces un cumplido pues no sabia lo que eran hasta que te conocí, aun así, amigo mío creo que me seria cansado siempre esperar que tu o alguien más celebre cuando mis plumas serpentean con el viento. Creo que ahora responderé la primera pregunta de cuando nos conocimos ¿que soy yo?, pues yo soy yo." Fin.
Ryoga reflexiono un rato el relato que su padre acababa de contarle un tanto sorprendido por la buena manera de narrar que poseía y siendo una cualidad que rara vez mostraba.
-Muchas veces…
Lo escucho continuar hablando.
-Muchas veces no nos damos cuenta de lo que implica para los demás los halagos y el recogimiento que les damos, decir que una persona siempre es feliz de escuchar que es buena solo en un aspecto de su ser puede llegar a convertirse en una carga. Pensar que los nombres que les damos, las cosas que les atribuimos o como los delimitamos a mantenerse acorde a las expectativas que creamos sobre ellos implica cargar con ellas y mantenerlas. Llega a ser cansado mirarse solo para darse cuenta de que ya no eres suficiente o digno de elogio, así que te preguntas ¿Qué hice mal? ¿Qué me falta? ¿Realmente no volveré a ser reconocido por quién soy? A veces un solo error puede borrar todo aquello que pasaste la vida construyendo y para muchos la decepción de los otros es el peor castigo. Por ellos, es importante saber para qué o para quién queremos ser suficientes y en qué ¿En ser fuertes? ¿Valerosos? ¿Horrados? Si vives tu vida esperando a que los otros definan tu ser en base a solo lo que ellos ven jamás entenderás lo que significa ser tú ni hasta donde puedes seguir avanzando; está bien tomarte un descanso de vez en cuando. Acepta consejo, acepta la ayuda, acepta el reconocimiento por tus logros y trata de amarte lo suficiente como para creer que tus virtudes y esfuerzos valen la pena solo por ser tuyos, esta bien si es solo un escalón de la interminable montaña a la que llamamos vida, ese único paso es uno que muchos ni siquiera en sus más locos sueños se han atrevido a dar y solo por ello mereces ser reconocido.
Ryoga lo miro en silencio meditando las palabras de su padre creyendo firmemente que aquella historia era una que acababa de inventar y sonrió al percatarse que aquel aparente desinteresado hombre seguramente entendía mejor que nadie por lo que su familia estaba pasando.
-Lo tendré en cuenta.
Dijo con una sonrisa devolviéndole la revista.
